
Las obras promoverán el trabajo argentino tanto en sí mismas como en la fabricación de insumos nacionales.Si bien durante la gestión anterior hubo un impulso a la generación renovable, al no realizar inversiones en transporte, las redes se saturaron al punto de no resultar posible incorporar nueva potencia de ese tipo, que en su mayoría está ubicada en regiones alejadas de los grandes centros de consumo. El préstamo del BID de US$200 millones tiene un plazo de amortización de 25 años, un período de gracia de 5,5 años y medio, y una tasa de interés basada en SOFR (tasa de referencia a un día de la Reserva Federal de Estados Unidos). La aprobación del préstamo fue dada a conocer luego de que el presidente del BID, Mauricio Claver Carone -su candidatura fue impulsada por el ex presidente Donald Trump- sostuviera -en una columna de opinión- que no podía «aprobar automáticamente y sin estudio previos» el otorgamiento de fondos a la Argentina Dentro de las inversiones a realizar se encuentran obras que permitirán el fortalecimiento y modernización de los sistemas de transmisión localizados en distintas provincias del país. Al respecto, e Esas inversiones, añadió, «permitirán la mejora de la calidad y la confiablidad del servicio para la atención de nueva demanda derivada del crecimiento tendencial y de una mayor electrificación del consumo energético, habilitando un mayor desarrollo productivo en las provincias». El préstamo del BID de US$200 millones tiene un plazo de amortización de 25 años, un período de gracia de 5,5 años y medio, y una tasa de interés basada en SOFR (tasa de referencia a un día de la Reserva Federal de Estados Unidos) La aprobación del préstamo fue dada a conocer luego de que el presidente del BID, Mauricio Claver Carone, sostuviera -en una columna de opinión- que no podía «aprobar automáticamente y sin estudio previos» el otorgamiento de fondos a la Argentina. Como parte del diseño de cada una de las intervenciones se considerarán medidas para aumentar la resiliencia y mejorar la adaptación al impacto climático. Adicionalmente, el programa destinará fondos para reforestación de árboles y especies nativas, en áreas a ser acordadas con las autoridades forestales de cada provincia. Pero ya antes de empezar ninguna obra, estos fondos aumentarán las enflaquecidas reservas del Banco Central de la República Argentina.
? La construcción del #CeArP ? sigue avanzando, un trabajo que realizamos en equipo junto a @invapargentina y la @UBARectorado
— Comisión Nacional de Energía Atómica (@CNEA_Arg) July 27, 2022
⚛️ El Centro Argentino de Protonterapia será el primero en su tipo de todo el hemisferio sur.#SomosCNEA #MedicinaNuclear pic.twitter.com/ejuSElfNVR
El Banco Central aprobó hoy un mecanismo que en la práctica establece un tipo de cambio especial para que los productores de soja aceleren la liquidación de su cosecha hasta el próximo 31 de agosto, en medio de la crítica situación de las reservas internacionales y de una fuerte tensión en el mercado de cambios.
Según el régimen aprobado ayer martes 26 por el Directorio del BCRA, una vez que el productor liquide sus granos para exportar, con el 70% de los pesos que obtiene podrá hacer un deposito “dollar linked”, es decir, un depósito en pesos que ajusta al tipo de cambio oficial. Con el 30% restante de los pesos, el BCRA le permitirá recomprar dólares, también al tipo de cambio oficial, a la vez que deberá pagar el impuesto PAIS y las retenciones.
Así surgirá en los hechos un nuevo tipo de cambio que los productores calcularán para decidir o no su venta. Según estimaciones oficiales, la compra de dólares con el 30% de los pesos obtenidos por la exportación generaría hoy un tipo de cambio de $239,75.
De esta forma si el productor vende granos por 1 millón de pesos, podría comprar casi 1.300 dólares y hacer un depósito en pesos ajustable por el dólar oficial por $ 700.000.
La decisión adoptada era fuertemente resistida hasta hace pocos días por el propio Banco Central y a la vez impulsada por otras áreas del Gobierno. La negativa del BCRA obedecía a que observa el riesgo de acumular condiciones cambiarias especiales para cada sector de la economía que tenga operaciones de comercio exterior. No es descabellado esperar que tras esta medida, otros sectores pidan una normativa particular para protegerse de la brecha cambiaria que obliga a exportar a un dólar mucho más barato del que se puede acceder en el mercado.
En las últimas semanas, bajo una fuerte tensión en el mercado de cambios, en varias ocasiones desde el Gobierno se había desmentido la creación de un “dólar-agro” o la aplicación de cualquier clase de régimen cambiario particular para el campo.
“Es un gran disparate lo del dólar para el agro, no hay nada de eso. Es parte de una especulación tendiente a forzar el mercado de cambio restringiendo la oferta de divisas”, decían fuentes oficiales hasta anteayer.
Peri ka necesidad de acelerar la liquidación de divisas para reforzar sus reservas hizo que el Central, después de una reunión de su presidente con Alberto Fernández adoptó este mecanismo. La esperanza es que sirva para reducir las expectativas de devaluación del tipo de cambio oficial.
En la comunicación oficial de la medida, el BCRA destacó que la decisión busca “equilibrar” a los productores agropecuarios con otros sectores productivos que ya gozan de excepciones cambiarias. Entre ellos, señaló la entidad, “la libre disponibilidad de divisas por el incremento de las exportaciones que se realicen respecto del año anterior que aplica a la industria manufacturera; el Régimen de Fomento de Inversión para la Exportación o el régimen para la industria del Conocimiento que permite aplicar parte del incremento de las exportaciones al pago de la masa salarial”.
Por supuesto, el impacto de las exportaciones agrarias no es el mismo. Los dólares de la soja resultarán vitales en el próximo mes dado que el Gobierno deberá gastar muchas divisas para enfrentar las importaciones de energía.
Ya en junio, el Banco Central había impulsado una mejora en el “plazo fijo chacarero”, un depósito especial ofrecido por el Banco Nación para personas o empresas con actividades agrícolas que ofrece un rendimiento ajustado por un índiceque combina el dólar oficial y el valor de los granos. Pero como todo plazo fijo obligaba al productor a atarse a un tiempo mínimo de 60 días sin acceder a su dinero. El depósito con retribución dollar linked anunciado ayer, en cambio, es “a la vista”, al estilo de una cuenta corriente el productor puede retirar sus fondos cuando quiera.
El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, declaró que el instrumento creado “debe ayudar a los productores a acelerar la venta de soja y esperamos destrabar las dificultades actuales”. El titular del BCRA precisó que la decisión se trabajó junto a los ministerios de Agricultura y Economía, y la Administración Federal de Ingresos Públicos. También señaló que no se tomó contacto con ninguna de las entidades del campo (!).
Agregó que la medida “no afecta la relación con el FMI porque no estamos alterando el tipo de cambio y las reglas generales de acceso a la formación de activos externos”.
A. B. F.
Su construcción y puesta en marcha demandará inversiones por unos 50 millones de dólares.La alianza estratégica permitirá a Corea del Sur abastecer su mercado con vacunas contra la fiebre aftosa seguras y de clase mundial, generando soluciones accesibles para los productores ganaderos locales y contribuyendo a proteger el status sanitario del país asiático. “El acuerdo refuerza la posición de Biogénesis Bagó como un participante importante en salud animal a nivel global y confirma también su condición de referente científico con plenas capacidades para realizar contribuciones significativas en la lucha contra la fiebre aftosa y, por extensión, a la seguridad alimentaria en el mundo”, dijo Esteban Turic, CEO de la compañía. Turic recordó, además, que “la fiebre aftosa es una enfermedad de alto impacto económico porque afecta negativamente la producción, limita las exportaciones y por consiguiente atenta contra la seguridad alimentaria”. Como antecedente de su experiencia en materia de transferencia tecnológica y capacitación profesional, llevó adelante exitosamente un proyecto similar en China y más recientemente, en julio de 2021, Biogénesis Bagó firmó un acuerdo con la compañía Saudi MAS para la construcción de una planta de vacunas contra la fiebre aftosa en el Reino de Arabia Saudita, que espera convertirse en un proveedor regional de vacuna antiaftosa y de otras vacunas.
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«Existe una percepción, bastante generalizada, de que estamos en una situación económica extremadamente mala. Sin embargo, la economía real tiene problemas, pero la tasa de desocupación en el primer trimestre de 2022 fue una de las más bajas de los últimos años y el año pasado hubo crecimiento de la producción, el consumo y el empleo, superando los niveles previos a la pandemia.
En los últimos meses el ritmo de expansión decayó, pero aún no hay indicios claros de que se haya ingresado en una recesión. Con eso, el 2022 será el primer año par con crecimiento del PBI en una década.
Pero, por otro lado, la inflación es la más alta desde el inicio de la Convertibilidad y al Gobierno se lo visualiza débil políticamente, hostigado por opositores y por miembros de la coalición gobernante. Si sumamos el predominio mediático de voces que tratan de que creamos que esta es la peor crisis de nuestra historia, es lógico que las expectativas sean muy pesimistas.
Eso se traduce, entre otras cosas, en un dólar paralelo en niveles de pánico. En valores reales llegó a estar más alto que en el segundo trimestre de 2002, acercándose al nivel que tuvo en octubre de 2020, cuando superó $ 190, equivalentes a cerca de $400 de ahora (seis meses más tarde había bajado 40% en valores reales). En ese momento el movimiento transfronterizo estaba restringido; ahora no, lo que agrega un motivo para que una cotización recontra alta no dure mucho: con un salario promedio que, en dólares “blue”, cayó a poco más de 400 dólares, muchas cosas quedaron muy baratas para los extranjeros.
En dólares oficiales, nuestros principales productos de exportación siguen siendo competitivos, pero gran parte de las manufacturas no. Y se necesita que lo sean: cuando nuestra economía crece, las importaciones aumentan más que proporcionalmente, con lo que las exportaciones tradicionales no alcanzan para adquirirlas; se necesita una diversificación de la producción, tanto para exportar como para competir con las importaciones. De lo contrario, la economía se encuentra más tarde o más temprano con una crisis por escasez de dólares.
Esta crisis “de crecimiento” sólo pudo evitarse en la primera década del siglo: entre 2002 y 2008 las importaciones se quintuplicaron, sin provocar carencia de dólares ni necesidad de restricciones. Se suele decir que fue por la suba del precio internacional de los productos agropecuarios; pero se soslaya que las exportaciones de manufacturas de origen industrial pasaron en apenas seis años de 7.600 a 22.000 millones de dólares, y las de servicios, de 3.500 a 13.400 millones.
Fue clave la vigencia de un tipo de cambio competitivo, en promedio 70% superior (en valores reales) al nivel actual del dólar oficial.
Pero no puede pensarse en este momento en una gran devaluación del dólar oficial, al menos por un par de razones. Primero, por una cuestión de expectativas: luego de que el Gobierno aseguró reiteradamente que no devaluaría, un fuerte aumento del dólar oficial se vería como un signo más de debilidad, se dirá que le torcieron el brazo al Gobierno, y eso aumentaría la inestabilidad y, por supuesto, la inflación.
La segunda razón es distributiva: dado el aumento del precio internacional de los granos y subproductos a partir de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el precio de los alimentos subió fuertemente los últimos meses, multiplicando las ganancias de sus productores y la pobreza de los sectores de menores recursos. El Gobierno hubiera querido moderar la suba del precio de los alimentos usando las “retenciones” (impuestos a las exportaciones) como herramienta, pero la misma aparece vedada políticamente por el triunfo, en las últimas elecciones, de las fuerzas políticas que se oponen a la redistribución del ingreso conducida por el Estado.
Entonces, el gobierno buscó moderar la suba de precios conteniendo el dólar oficial, lo que termina siendo contraproducente. La situación externa es cada vez más complicada, por la falta de dólares.
Las restricciones cambiarias (conocidas como “cepo”) han devenido en un desdoblamiento cambiario de facto: está el dólar oficial, pero también los dólares paralelos: el ilegal (el “blue”) y los “financieros” o “bursátiles” (el “MEP”, el “Contado con Liqui”). Estos resultan del cociente entre el precio en pesos y en dólares de valores financieros que cotizan en ambas monedas, y que en dólares lo hacen tanto en el país como en el exterior; por ejemplo, títulos públicos nacionales en dólares.
En su momento parecía tener sentido evitar un desdoblamiento “oficial”: se quería que el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) sea el único legal (aunque no sea “libre”). La ilegalidad dificulta que la gente compre dólares y el tamaño relativamente pequeño permite decir que es marginal, que el mercado realmente importante es el oficial. Pero la mayor parte de la gente –en alguna medida, guiada por los medios de comunicación– tiende a pensar que el dólar “de verdad” es el “blue” -el que se puede comprar- y eso pega en las expectativas, más allá de que está demostrado que el dólar que incide más en el costo de vida es el oficial, el que se usa para exportar e importar. Por supuesto, hay vendedores que usan al “blue” de justificación, ante sus clientes, para subir sus precios, pero cuando el “blue” baja, los precios no lo hacen.
Ante la realidad de que los turistas extranjeros cambian sus dólares en el mercado “blue”, el Gobierno ha dispuesto que puedan hacerlo en casas de cambio, obteniendo un tipo de cambio similar al financiero –a lo que se restaría la comisión respectiva– dando la orden al cambista de comprar títulos con dólares y venderlos en pesos. Se trataría de que la operatoria no sea muy complicada para el turista. Pero, aun así, probablemente no tenga mucho éxito: a la mayor parte de los turistas le resultaría más simple –y, probablemente, más conveniente– vender en el “blue” como hasta ahora.
Creo que habría que pensar, como alternativa, en un desdoblamiento formal del mercado cambiario, creando un mercado “turista-financiero”, con flotación “sucia”: es decir, sin intervención diaria del gobierno, con el tipo de cambio establecido por la oferta y la demanda privadas (sin perjuicio de que el Banco Central también podría operar allí, en la medida en que tenga con qué). En ese mercado podrían vender los turistas (y todo aquel que quiera hacerlo) en forma simple, legal y transparente sus divisas, y podrían comprar los que quieran hacerlo, ya sea para ir al extranjero, atesorar, pagar sus deudas u otras obligaciones para las cuales necesiten dólares. Y se podría canalizar por ahí –en todo o en parte– las importaciones que se consideren menos prioritarias, y las exportaciones que se quiera incentivar.
Esto permitiría que el dólar promedio de exportaciones e importaciones aumente gradualmente, si se va modificando la proporción de transacciones que cambien moneda en un mercado y en otro. Esto, sin perjuicio de la conveniencia de que el actual dólar oficial (que pasaría a ser “comercial”) continúe subiendo, y en la medida de lo posible lo haga por encima de la diferencia entre la inflación interna y la internacional, para recuperar algo del atraso actual. La idea es que sea un sistema de transición: en algún momento habrá que ir hacia un sistema unificado, flotante y de libre acceso, como tiene la gran mayoría de los países del mundo; pero sólo será posible cuando el Banco Central haya atesorado las divisas suficientes como para intervenir si el tipo de cambio tiende a subir en forma irrazonable.
Un sistema con operaciones que van a un mercado, otras que van al otro, y otras que pueden ir en proporciones variables a uno o a otro, permitiría hacer una transición sin grandes disrupciones.
Este desdoblamiento cambiario podría desalentar las demoras en exportar granos o sus subproductos a la espera de una suba brusca del dólar: el gobierno podría ganar el margen suficiente como para no verse forzado en el corto plazo a esa devaluación brusca, que actualmente esas exportaciones no necesitan para ser competitivas. Las mejoras cambiarias, en lo inmediato, podrían ser para exportaciones de manufacturas y servicios que requieran construir una relación contractual estable de mediano plazo; en ellas, no resulta conveniente paralizar exportaciones esperando una suba del dólar.
¿El desdoblamiento lograría bajar el dólar “que se puede comprar”? No necesariamente: en el corto plazo podría esperarse lo contrario, debido a que se canalizarían por el mercado “turista-financiero” operaciones que hoy se hacen por el mercado oficial, como los pagos de deuda privada, las compras de dólares por parte de particulares (hasta 200 por mes y por persona) y las importaciones que se juzguen como no prioritarias (algunas de las cuales obtienen dólares oficiales mediante amparos judiciales).
Pero, con el tiempo, un valor alto del dólar atraerá compras de turistas extranjeros, sumando oferta. La recuperación del margen de maniobra del Banco Central (al dejar de atender algunas demandas, y al normalizarse las exportaciones de origen agropecuario) actuaría positivamente sobre las expectativas. Y el efecto positivo se reforzaría si se transita un sendero consistente, que tienda gradualmente a reducir la proporción que se canaliza en el mercado más intervenido –el comercial– y a aumentar la proporción del mercado con menos intervención: el turista-financiero. Si se va hacia la unificación, quedará claro que el nivel actual del “blue”, en términos reales, no podrá sostenerse, por lo que podría ser mal negocio comprar dólares especulando con su suba; como pasó en junio de 2002 y en octubre de 2020.
Más allá del efecto negativo que podría haber sobre las expectativas a corto plazo por una potencial suba del dólar “libre”, y su influencia sobre la inflación, se podría correr el riesgo de que aumenten los precios internos de los productos que ahora están sujetos a restricciones a la compra de dólares oficiales para importar, en la medida en que se reconduzcan al mercado turista-financiero. Pero hay motivos para pensar que ese efecto no sería muy fuerte.
Pensemos que, desde diciembre de 2019 a junio de 2022, el precio de la ropa en el Gran Buenos Aires, medido en dólares oficiales, se duplicó; el del calzado aumentó 67%, y el de los automóviles, 87% (hubo aumento de precios internacionales, pero muy por debajo de estas variaciones). No es que se guían por el “blue”, pero el dólar oficial tampoco ha sido su referencia.
Un tipo de cambio desdoblado no es un régimen ideal, entre otras cosas porque el mercado con la cotización más alta tiende a “vaciar” de oferta al de la cotización más baja. Pero ya estamos en un mercado desdoblado; lo que hay que ver es cómo salimos de él, y no podemos salir si el Banco Central no recompone sus reservas disponibles. Esta tiene que ser la prioridad, no la cotización del dólar “blue”. Para eso, la propuesta es reconocer oficialmente el desdoblamiento y canalizar al mercado de libre acceso las demandas que inciden poco en el nivel de vida de la población de bajos recursos y las ofertas que pueden aumentar significativamente con un tipo de cambio más alto.
Esto no estaría exento de riesgos: por algo no se pone en práctica. Pero habría que considerarlo.»
Francisco Eggers
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Dr. Alejandro Macías
(gracias a @NicolasDeza )
Esta estimación de la WNA puede ser optimista en algunos casos. Nosotros pensamos que puede serlo para el CAREM, pero corresponde señalar que la presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, cree que es factible, y ella está en mejores condiciones para evaluarlo. De cualquier modo, es una avasallante demostración de la vitalidad de la industria nuclear. La realidad se impone a las ideologías, por mucho que estén de moda.La maniobra ilícita fue denunciada por la Dirección General de Aduanas ante la justicia el pasado 21 de julio. Consistía en importar supuesto material tecnológico al Área Aduanera Especial de Tierra del Fuego, pero que en realidad se trataba de simples cajas vacías o “basura tecnológica”, carcasas y algunos elementos como coolers, para simular que se estaba enviando un verdadero producto.
Según trascendió, la empresa importadora es KMC Fueguina S.A.
La mercadería tenía como origen China, pero estaba facturada por una empresa extranjera con sede en los Estados Unidos, en el estado de Delaware, y habría sido constituida el 15 de mayo de 2020.
Lo que llamó la atención de la Aduana fue que las facturas que amparaban las destinaciones tenían como fecha de emisión marzo de 2020. Es decir, más de dos años antes de las supuestas «importaciones” e incluso dos meses antes de la creación de la propia empresa trader en Estados Unidos. Por tal motivo, estos paquetes entraron al “canal rojo” y fueron exhaustivamente examinados.
“Si se considera la brecha entre el dólar oficial y el dólar contado con liquidación, haberle permitido girar a la empresa importadora los USD 1,5 millones le hubiera implicado una ganancia ilícita de 300 millones de pesos”, se detalló en un comunicado de la Aduana.
“Las reservas las debemos cuidar para la producción y la generación de empleo, y evitar que se destinen a maniobras irregulares con el simple objetivo de sacarle dólares al valor oficial al Estado”, dijo el Director General de Aduanas, Guillermo Michel.
El supuesto material tecnológico que fue encontrado carecía de circuitos integrados, microprocesadores, memorias y drivers. En definitiva, no tenía funcionalidad eléctrica ni electrónica alguna; eran simples simulaciones de tecnología, una especie de cajas vacías cuyo valor por unidad no superaba los USD 40 (equivalente al valor de los plásticos y el aluminio) pero los “importadores” pretendieron engañar los controles aduaneros declarando ese valor unitario por USD 1.780.
Los “equipos simulados” carecían de conectores, lo que impidió en principio su puesta en marcha, habida cuenta que en el mercado nacional no pudo obtenerse esos conectores, ya que es tecnología que proviene indefectiblemente de importaciones, explicaron en la Aduana.
Una de las carcasas que componía una de las varias «simulaciones de placas de video»La Aduana realizó un pedido de informe a la Asociación Civil Centro de Desarrollo Tecnológico de Tierra del Fuego (CEN-TEC Río Grande) en relación a la calidad, especie y demás características técnicas de las placas de video en cuestión, donde se logró detectar que “la mercadería correspondía a simulaciones de placas de video vacías, carentes de cualquier tipo de valor y/o utilidad residual, más que el peso de los metales que la constituía”.
La avidez por hacerse de placas de video creció fuertemente en los últimos años de la mano de la popularización de las criptomonedas. Ya que estos aparatos se utilizan para el llamado “minado” de criptoactivos, como pueden ser el Bitcoin, Ethereum, entre muchos otros.
De hecho, en la Argentina existen varios emprendimientos que arman “rigs” a medida para que cualquiera pueda minar desde su hogar. Un “rig” es un conjunto de placas de video especialmente diseñado para esta tarea que, a pesar de la reciente caída de las criptomonedas, sigue existiendo y todavía es popular.