Desde la OMS, advierten a Elon Musk por su compra de Twitter: «La mala información cuesta vidas”
Al mismo tiempo que el multimillonario Elon Musk cerró un acuerdo para comprar Twitter, un funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre los peligros que representa la desinformación sobre la salud y vacunas en las redes sociales.
«La mala información cuesta vidas”, dijo el martes Mike Ryan, director ejecutivo del programa de emergencias sanitarias de la OMS, en respuesta a la pregunta de un reportero sobre la oferta de Musk, un autodenominado absolutista de la libertad de expresión, para comprar Twitter por unos US$ 44.000 millones. “Cuando alguien alcanza una posición en la vida en la que tiene tanta influencia sobre la forma en que se comparte la información con las comunidades, asume una gran responsabilidad”, señaló Ryan en la conferencia de prensa en Ginebra. Durante la pandemia, la OMS ha trabajado con plataformas de redes sociales para brindar la información más reciente y precisa sobre el covid y las vacunas. “Le deseamos suerte al Sr. Musk con sus esfuerzos para mejorar la calidad de la información que todos recibimos”, agregó Ryan. “En el caso de esta pandemia, la buena información salva vidas. La mala información te lleva a lugares muy malos”. Las muertes globales relacionadas con el covid fueron alrededor de 15.000 la semana pasada, dijeron funcionarios en la sesión informativa, la más baja desde marzo de 2020. Aun así, indicaron, la pandemia no ha terminado. Comentario de AgendAR: Estamos de acuerdo con el directivo de la OMS en cuanto a la responsabilidad de las empresas propietarias de las redes sociales, que deben, necesariamente, equilibrar sus beneficios, la libertad de expresión, y desalentar los mensajes de odio o ignorancia que circulan en ellas. Pero estaríamos más impresionados por sus declaraciones si la Organización Mundial de la Salud, hubiera sido más acertada y oportuna en su comunicación sobre la pandemia.«No podemos mitigar el cambio climático sin la sociedad civil organizada»

Exportaciones e importaciones llegaron a un máximo histórico en el primer trimestre de 2022
Entre enero y marzo, Argentina vendió por u$s 19.342 millones y compró por u$s 17.958 millones, según informó el INDEC. Las subas se dieron fundamentalmente por la escalada en los precios internacionales, pero también crecieron las cantidades comercializadas.
De acuerdo con los datos oficiales, en marzo el país vendió por u$s 7.352 millones, debido a un incremento del 23% en los precios y del 5% en las cantidades. Las exportaciones que entre enero y marzo sumaron unos inéditos u$s 19.343 millones crecieron un 25,5% anual (= +u$s 3.396 millones). El anterior máximo para este mismo período se había verificado en 2012. Aunque la suba en los precios, impulsada en gran parte por la guerra entre Rusia y Ucrania, fue el principal factor que explicó el nivel de comercio internacional, desde el Ministerio de Economía también destacaron que las cantidades exportadas fueron las segundas más altas de la historia. En la segmentación por rubros, las que más se dispararon en términos anuales durante el primer trimestre fueron las ventas externas de combustibles y energía (+94%). También crecieron fuerte los envíos de productos primarios (+57,7%) y de manufacturas de origen industrial (+32%). La única división que arrojó una caída fue manufacturas de origen agropecuario (-4,2%). En cuanto a los tipos de productos, los que más incidieron en las exportaciones adicionales respecto de 2021 fueron cereales (+84,6% ó u$s 2.112 millones), petróleo crudo (+207,3% ó u$s 653 millones) y productos químicos (+65,9% ó u$s 616 millones). Los principales destinos durante el primer trimestre fueron:- Brasil (12,7%)
- Estados Unidos (7,5%)
- Chile (6,6%)
- China (6,5%)
- Países Bajos (5,5%)
- China (24,5%)
- Brasil (19,2%)
- Estados Unidos (8,3%)
- Alemania (3,5%)
- Paraguay (2,6%)
Olvídense de twitter, Elon Musk va por el litio. Automóviles eléctricos y geopolítica
LONDRES.- Las ganancias y los precios de Tesla acapararon la atención de la industria automotriz la semana pasada, pero un hecho posiblemente crucial para el sector pasó casi desapercibido.
Quien encabeza, por muy lejos, el mercado de los autos eléctricos reveló que casi la mitad de los vehículos que ensambló en el primer trimestre estaban equipados con baterías de litio-fosfato de hierro (LFP), más baratas que las celdas basadas en níquel y cobalto que dominan en Occidente.
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La revelación, eclipsada por los ingresos de 19.000 millones de dólares del fabricante de automóviles y la oferta de Elon Musk por Twitter, fue la primera vez que Tesla da a conocer datos tan concretos sobre la composición de sus baterías.
Fue una fuerte señal de que las celdas electrolíticas basadas en el hierro están empezando a ganar atractivo en el mundo, en un momento en que el níquel ha sido golpeado por las preocupaciones de suministro debido a la guerra de Rusia -el principal productor- en Ucrania. Además, el cobalto ha estado en entredicho por los reportes sobre las peligrosas condiciones de las minas artesanales en la República Democrática del Congo.
Tesla no es la única que apuesta a que las baterías LFP, ya populares en China, puedan abrirse paso en los mercados occidentales.
Más de una docena de empresas están estudiando la posibilidad de establecer fábricas de baterías y componentes de LFP en Estados Unidos y Europa en los próximos tres años, según un estudio de la agencia Reuters sobre el panorama para los vehículos eléctricos y entrevistas con varios empresarios del sector.
Junto con Bolivia y Chile, la Argentina conforma el “triángulo” que posee el 63% de las reservas de litio en el planeta. Mineral con alta conductividad eléctrica, el litio es fundamental para producir las baterías que, se espera, permitirán al mundo cortar la dependencia a los combustibles fósiles y migrar a energías renovables más limpias.
“Ventaja clara”
“Creo que el fosfato de hierro y litio tiene una nueva vida”, dijo Mujeeb Ijaz, fundador de la empresa estadounidense de baterías Our Next Energy, que dice estar buscando un centro de producción en Estados Unidos. “Tiene una ventaja clara y de largo plazo para la industria del vehículo eléctrico”.
Ijaz ha trabajado en este campo el tiempo suficiente como para ver cómo una tecnología que no logró imponerse en Estados Unidos hace una década cobra un nuevo impulso. Fue director de tecnología de A123, de Michigan, uno de los primeros productores de baterías LFP que quebró en 2012 y fue adquirido por una empresa china.
Ijaz y otros promotores de las LFP citaron la relativa abundancia y los precios más baratos del hierro como un factor clave que empieza a compensar los inconvenientes que han frenado la adopción de las células LFP en todo el mundo: son más grandes y pesadas, y generalmente conservan menos energía que las células NCM, lo que les da una menor autonomía.
Sin embargo, hay que subir una enorme montaña. La química LFP representó solo el 3% de las baterías para vehículos eléctricos en Estados Unidos y Canadá en 2022, y el 6% en la Unión Europea, mientras que las células de níquel-cobalto-manganeso (NCM) son el resto, según datos de Benchmark Mineral Intelligence (BMI).
La carrera es mucho más reñida en China, donde el LFP tiene el 44% del mercado de los vehículos eléctricos frente al 56% del NCM.
Podría ser un camino largo y difícil para los fabricantes occidentales de células de LFP que quieran prosperar frente a sus rivales de China, que representa alrededor del 90% de la producción mundial.
Una preocupación de corto plazo para estas empresas, según el director de datos de BMI, Caspar Rawles, es la continua dependencia de los proveedores chinos para los materiales refinados.
Las celdas de LFP también contienen más litio que sus rivales de NCM, y los expertos del sector temen que la ventaja histórica de las baterías basadas en el hierro, por ser más baratas de producir, pueda verse mermada e incluso borrada por el aumento del costo del metal.
¿Sin salir de Los Ángeles?
Tesla lleva utilizando LFP en algunas versiones básicas de su Model 3 fabricadas en Estados Unidos desde el año pasado, ampliando el uso de la tecnología fuera de China, donde hace unos dos años empezó a usar en algunos Model 3 baterías LFP de CATL de China, el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo.
Sin embargo, dado el dominio histórico de las baterías basadas en níquel y cobalto en Estados Unidos, la magnitud del uso de células LFP por parte de Tesla en el primer trimestre de 2022 -instaladas en unos 150.000 autos producidos- tomó por sorpresa a algunos analistas y especialistas en baterías.
Mitra Chem, cofundada por el antiguo director de la cadena de suministro de baterías de Tesla, Vivas Kumar, está trabajando en la fabricación de materiales para baterías LFP, inicialmente en California. Kumar dijo que esperaba que los precios del níquel sigan siendo volátiles debido a los problemas en la cadena de abastecimiento.
“La mejor póliza de seguro que tienen los fabricantes de automóviles (…) es incorporar más cátodos a base de hierro en su cartera”, añadió.
La empresa estadounidense de vehículos eléctricos Fisker, que planea usar baterías de LFP en sus SUV de gama baja, tiene previsto abastecerse de células de CATL. Sin embargo, su presidente ejecutivo, Henrik Fisker, dijo que estaba en conversaciones con proveedores de baterías fabricadas en Estados Unidos, Canadá o México a partir de 2024 o 2025.
El abastecimiento local es importante porque el envío de los pesados paquetes desde Asia es caro, especialmente para los vehículos de bajo costo y gran volumen, según Fisker. Además, no es respetuoso con el medio ambiente, añadió el presidente ejecutivo, que confía en que habrá un lugar importante para las baterías de LFP en la oferta global de vehículos eléctricos.
“Si nunca salgo de Los Ángeles, nunca salgo de San Francisco, nunca salgo de Londres (…) Creo que ahí es donde el LFP es realmente útil”, dijo sobre los propietarios de vehículos eléctricos urbanos que recorren distancias más cortas.
Otros fabricantes de automóviles de gama alta también están estudiando la química tras el estallido de la guerra de Ucrania, como Audi, de Volkswagen,, que no ha usado antes baterías LFP.
“Es muy posible que veamos las baterías LFP en una mayor parte de la flota a medio plazo”, dijo el presidente ejecutivo de Audi, Markus Duesmann, en marzo. “Después de la guerra, surgirá una nueva situación; nos adaptaremos a ella y elegiremos las tecnologías y especificaciones de las baterías en consecuencia”.
El jefe de compras de BMW, Joachim Post, también dijo recientemente que la empresa estaba examinando las ventajas de la LFP. “Estamos estudiando diferentes tecnologías para minimizar el uso de recursos y también estamos estudiando la optimización de la química”.
Entre sus ventajas, las celdas LFP suelen presentar menos riesgo de incendio que las NCM y pueden cargarse continuamente sin perder tanto rendimiento durante de la vida de la batería.
A medida que el mercado mundial de los vehículos eléctricos se expande, se espera que esta química se introduzca en más vehículos comerciales y de consumo básicos en los que una mayor autonomía no es tan importante.
Sin embargo, los obstáculos para la adopción generalizada de las pilas LFP incluyen la búsqueda de soluciones para mejorar la densidad energética -reduciendo así el tamaño y el peso- y la lucha contra el creciente costo del litio.
Mientras tanto, la construcción de plantas y el aumento de la producción de LFP en Estados Unidos y Europa llevará tiempo, lo que subraya el reto que supone para los gobiernos occidentales reducir la dependencia de China.
Las nuevas empresas estadounidenses se enfrentan a una ardua batalla para competir con CATL (Contemporary Amperex Technology Ltd), que cuenta con el apoyo de las subvenciones del Gobierno chino y suministra células LFP a Tesla, entre otros.
“Tiene que ser una fabricación disciplinada, sin meteduras de pata”, dijo Bob Galyen, antiguo director de tecnología de CATL que ahora encabeza una consultora de baterías, Galyen Energy. «Una empresa en Estados Unidos no tiene que preocuparse por los problemas geopolíticos que tienen actualmente China y Estados Unidos”.
Reunión de la CNEA con la empresa española TECNATOM
Qué pasa con el gasoducto Néstor Kirchner; la obra pública más importante de esta gestión
¿Por qué es importante la construcción del gasoducto Néstor Kirchner?
La capacidad de transporte de los tres gasoductos que unen la cuenca Neuquina con los grandes centros de consumo se encuentra en la actualidad prácticamente saturada. Los datos de inyección en cabecera de julio de 2021 -uno de los meses más fríos del año, pero cuando todavía se estaba saliendo de la pandemia de la covid-19- mostraron que el gasoducto Centro Oeste (Transportadora Gas del Norte) se encontraba operando al máximo, mientras que el conjunto Neuba I y II (Transportadora Gas del Sur) registró una capacidad ociosa de poco más de 5 millones de metros cúbicos. Eso implica, según el propio gobierno reconoce, que en estas condiciones los productores de gas de Vaca Muerta no podrán seguir incrementando su producción más allá de unos 5 o 6 millones de metros cúbicos adicionales, precisamente por la imposibilidad de evacuar ese gas. Ese límite estructural impide reemplazar volúmenes significativos del Gas Natural Licuado Importado que se consume en invierno, con el consiguiente impacto fiscal y en la disponibilidad de divisas.¿Cuándo va a empezar la construcción?
Todavía no hay una fecha precisa porque ni siquiera se publicaron los pliegos de la licitación. Se suponía que el acto que el presidente Alberto Fernández encabezó el jueves en Vaca Muerta era para lanzar esa licitación, pero al final no hubo ninguna novedad concreta, más allá de la promesa de que la obra se iniciará en breve. El secretario de Energía, Darío Martínez, aseguró durante el breve discurso que ofreció ese día que los pliegos se publicarán en “las primeras semanas de mayo”, con la intención de adjudicar en julio y comenzar con la construcción en agosto. Alberto Fernández fue todavía más optimista y, según publicó La mañana de Neuquén, luego del acto declaró ante un grupo de periodistas que “la licitación está en marcha y yo quiero que se empiecen las obras en julio de este año y que los adjudicatarios lo hagan rápido. Que no se demoren porque tenemos una gran oportunidad como país en un mundo que demanda energía, no queremos perder más tiempo”.
¿Por qué no se empezó a construirlo antes?
El gobierno de Mauricio Macri avanzó en esa dirección durante su último año de mandato. El 8 de marzo de 2019, el entonces secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, publicó en el Boletín Oficial la resolución 82/2019 convocando a la presentación de manifestaciones de interés para la construcción de un nuevo gasoducto, o la ampliación significativa de la capacidad de transporte existente, para la evacuación de gas natural producido en la Cuenca Neuquina hacia los centros de consumo del Área Metropolitana de Buenos Aires y el Litoral. A partir de los aportes privados y la evaluación del Ente Nacional Regulador del Gas y la propia secretaría de Energía, se decidió construir un gasoducto que conecte la localidad neuquina de Tratayén con la localidad bonaerense de Salliqueló. El 31 de julio de 2019 se convocó a licitación pública, a través de la resolución 437, para la construcción del proyecto. La fecha de apertura de las ofertas se fijó para el 12 de septiembre, pero la derrota del oficialismo en las PASO y la profundización de la crisis macroeconómica forzó al gobierno a postergar esa fecha primero para el 12 de noviembre y luego para el 31 de marzo. En el esquema que había diseñado el macrismo el financiamiento de la obra iba a ser privado y ese objetivo se había vuelto una quimera en medio de la corrida cambiaria y el restablecimiento del cepo. El 31 de marzo de 2020, cuando vencía la prórroga para la presentación de las ofertas, el gobierno de Alberto Fernández volvió a prorrogar la fecha hasta el 30 de diciembre de 2020 y finalmente ese día el actual secretario de Energía, Darío Martínez, derogó la licitación a través de la resolución 448/20. En esa misma resolución, Martínez instruyó a la subsecretaría de Hidrocarburos “a llevar a cabo una evaluación técnica y legal, a fin de considerar las mejores alternativas de construcción de un nuevo gasoducto y/o la ampliación de las capacidades de transporte”, pero durante más de un año no hubo novedades. El jueves pasado Martínez ensayó una explicación para justificar por qué el gobierno actual no avanzó antes. “¿Qué hubiera pasado si tan solo, hace 17 meses, con la producción cayendo al 8 por ciento anual, hubiéramos planteado la construcción de este Gasoducto? Los mismos que hoy nos critican, hubiesen dicho que era una locura construir esta obra sin tener gas”. Más allá del argumento de Martínez, lo cierto es que no fue la caída en la producción de gas lo que frenó la construcción del gasoducto sino las recurrentes internas políticas del área energética que han paralizado prácticamente todas las iniciativas de gestión durante los últimos dos años y medio.
¿Cuándo estaría terminado el gasoducto?
La intención oficial es que esté operativo para “el próximo invierno”. Por lo tanto, debería inaugurarse antes del 21 de junio de 2023. Sin embargo, no está claro que pueda cumplirse con esa fecha ya que ni siquiera se sabe con precisión cuándo comenzará su construcción. Por ahora lo que hizo el gobierno fue declarar de interés público la construcción del gasoducto a través de la resolución 67/2022 del 7 de febrero de este año y otorgarle a IEASA la concesión de transporte para dicho gasoducto por un plazo de 35 años con la firma del DNU 76/22 del 14 de febrero. Además, el 23 de febrero IEASA concretó la primera licitación para la compra de los caños, pero todavía no adjudicó ese contrato. Martínez dijo que el gobierno quiere llamar a licitación en mayo, adjudicar en julio y empezar a construir en agosto. El gobierno de Macri, por ejemplo, había llamado a licitación el 31 de julio de 2019 y la apertura de las ofertas estaba prevista inicialmente para el 12 de septiembre. Para el dictamen de la evaluación del sobre 1 con la propuesta técnica se fijaron 10 días hábiles y otros 5 días hábiles para el acto de preselección. La apertura del sobre 2 con la propuesta económica se fijó dentro de los 3 días hábiles posteriores al acto administrativo de preselección y el dictamen de evaluación dentro de los 3 días hábiles posteriores a la apertura de la propuesta económica, mientras que el acto de adjudicación se estableció dentro de los 5 días posteriores al dictamen de evaluación del sobre 2. Eso significa que, en caso de que todo se hubiera concretado de acuerdo a lo planeado, la adjudicación hubiera sido 26 días hábiles después de la presentación de las ofertas, aproximadamente el 18 de octubre de 2019. Es decir, dos meses y medio después del llamado a licitación. Una vez que la obra esté adjudicada, hay que comenzar a montar los campamentos y eso también va a llevar tiempo porque no se empieza a construir al día siguiente de la adjudicación. Los especialistas sostienen que eso puede demorar unos 30 días más. Por lo tanto, si se avanzara en tiempo record, la construcción podría iniciarse 3 meses y medio después del llamado a licitación. Si se licita a mediados de mayo, la construcción podría comenzar en septiembre. Luego el objetivo sería montar 558 kilómetros de gasoducto para unir Tratayén con Salliqueló en 9 meses para tener concluida la etapa 1 para el invierno. Si se toman como referencia los plazos de construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), habría que ser muy optimista para creer que el gasoducto Néstor Kirchner va a estar listo en esos plazos. En el caso del GNEA, el decreto 267 del 24 de marzo de 2007 declaró de interés público nacional su construcción y designó a Enarsa como la responsable de la obra, pero la construcción se inició recién el 23 de febrero de 2015, casi ocho años después, en la localidad formoseña de Ingeniero Juárez con la primera soldadura de los caños y debido a los numerosos inconvenientes que fueron surgiendo la obra todavía no concluyó.¿De dónde saldrán los fondos para financiar la construcción?
El gobierno afirma que la obra demandará 2.540 millones de dólares: 965 millones de dólares en la primera etapa y otros 1.575 millones en la segunda. Por ahora, afirman que solo está asegurado el financiamiento de la primera etapa con fondos del Tesoro y del impuesto a las grandes fortunas aprobado por la ley 27.605. En diciembre Economía informó a través de un comunicado que hasta el 17 de diciembre de 2021 se habían recaudado 247.503 millones de pesos provenientes del impuesto a las grandes fortunas y sostuvo que transfirió a IEASA 60.190 millones de pesos destinados a “proyectos de inversión en gas natural”. Este portal consultó en ese momento a fuentes de la secretaría de Energía quienes se limitaron a aclarar que los fondos “están depositados en una cuenta especial con destino específico a lo dispuesto en la ley. La Secretaría de Energía resolvió girar todo (unos 600 millones de dólares al momento) y el ritmo depende de Hacienda”. Sin embargo, otras fuentes oficiales aseguraron a este medio que Economía nunca transfirió esos fondos a IEASA. No está claro si efectivamente IEASA invirtió esos fondos, preservándolos de alguna forma frente a la inflación, o Economía gastó lo recaudado por el impuesto a las grandes fortunas, aprovechando que el dinero es fungible, y el Tesoro tendrá ahora que hacerse cargo de toda la inversión que demande la obra. Si esto último es lo que pasó, ¿podrá el gobierno financiar este año los 965 millones de dólares que demandará la primera etapa del proyecto solo con recursos propios? Otro problema es que la ley 27.605 establece que los fondos deben ser destinados “a exploración, desarrollo y producción de gas natural”. En ningún lugar habla de obras de transporte de gas. Para poder destinar recursos del impuesto a las grandes fortunas a la construcción de un gasoducto, el proyecto de Presupuesto 2022 modificaba en su artículo 101 el inciso 5 del artículo 7 de la ley 27.605 para que los fondos no solo tuvieran que ser destinados a “a exploración, desarrollo y producción de gas natural” sino a “exploración, desarrollo, construcción y mantenimiento de infraestructura, transporte y producción de gas natural”. El problema es que el proyecto de Presupuesto fue rechazado por el Congreso Nacional y esa modificación todavía se encuentra pendiente.»Actualización:
A última hora de ayer, 26 de abril, Agustín Gerez, el presidente de IEASA, declaró sobre el gasoducto Néstor Kirchner: «Hemos recibido lo que faltaba del aporte solidario. Eso permitirá esta semana adjudicar el abastecimiento de caños y para los primeros días de mayo poder licitar la obra propiamente dicha».Las transacciones en criptomonedas, en la mira de la AFIP
La AFIP propone incluir las transacciones en criptomonedas en el intercambio de información que se hace regulamente entre las agencias de recaudación de distintos países.
Al inaugurar la 56° Asamblea General del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, dijo que «la experiencia argentina reciente demuestra que el intercambio automático de información sobre cuentas financieras es una herramienta central para combatir las maniobras de evasión de los sectores de mayor capacidad contributiva».Jujuy inició la cosecha de cannabis medicinal «más importante de Latinoamérica»

En EE.UU., y en China, hay alarmas por respectivos brotes de covid. Situación en Argentina
La Vicepresidenta recibió a la jefa del Comando Sur de EE.UU.
En una reunión que, inevitablemente, tendrá una lectura política -en especial en la coalición oficialista- la vicepresidenta Cristina Kirchner mantuvo en el Senado una reunión con la generala Laura Jane Richardson, comandante del Comando Sur de Estados Unidos. La visitante estuvo acompañada por el embajador norteamericano, Marc Stanley.
La jefa militar, formada como aviadora del ejército (helicópteros Black Hawk), fue titular del Comando del Ejército Norte de su país y asumió en octubre de 2021 al frente del Comando Sur, de larga trayectoria en la región. Entre sus actuales objetivos explícitos está la lucha contra el narcotráfico. Previo a la reunión en el Senado, la generala Richardson estuvo casi una hora y media con el ministro de Defensa, Jorge Taiana, con quien analizó la relación bilateral en materia militar entre ambos gobiernos. Según el comunicado del ministerio de Defensa, evaluaron, entre otros temas, estrategias comunes en la formación de oficiales y equipamiento militar, la cooperación frente a eventuales desastres naturales y en las áreas de ciberseguridad y cambio climático.«Solar54»: el proyecto riojano que simula la vida en Marte y se codeó con Space X y la NASA
Ayelen Ebene, líder del proyecto, destacó: «Solar54 es una base de simulación de las condiciones de vida humana en Marte que se va a instalar en el Parque Provincial Los Colorados, en la provincia de La Rioja. Sería la primera base de estas características en Latinoamérica y la onceava en el mundo». «Nuestro objetivo es presentar este proyecto disruptivo y todas las potencialidades que tiene para ofrecer a los jugadores de la industria satelital internacional. Cada agencia internacional de cada país puede tener su propio domo dentro de nuestra estructura».
Este fue uno de los proyectos que integraron por primera vez el Pabellón Argentino dentro del Satellite 2022, el evento más importante de líderes de opinión sobre el espacio y los satélites del mundo, que desde hace 15 años se realiza en Estados Unidos. Entre los expositores del evento estuvieron los directivos de referentes mundiales del rubro como Space X, Virgin Galactic y NASA.
El resto de la delegación argentina fue integrada por ARSAT (Buenos Aires), Ascentio Technologies (Córdoba), CTA-UNLP (La Plata, BsAs), DTA (Córdoba), Innova Space (Río Negro), INVAP(Río Negro), Tlon Space (CABA) y VENG (CABA).
«La energía eólica permitirá ahorrar en nuestro país u$s 3.250 millones en combustibles este año»
Un informe de la Cámara Eólica Argentina (CEA) asegura que la generación eólica permitirá reducir compras al exterior de combustibles por u$s 3.250 millones en 2022. Este monto que cuadruplica al de 2021, por el aumento de la producción y de los precios internacionales.
Comentario de AgendAR:
Muchas veces hemos informado, y analizado, el tema de las energías renovables en nuestro portal. En particular de la energía eólica, hace una semana publicamos un extenso artículo «Malos vientos para la energía eólica (Cuando sólo el viento es nacional)», que detalla los problemas que enfrentan los parques eólicos para conseguir repuestos, en estos tiempos de escasez de divisas. Resumimos la advertencia y reiteramos nuestra propuesta: «Desde fines del siglo XX, dos generaciones de parques eólicos dan cuenta del desarrollo alcanzado en nuestro país. En el inicio de este siglo, la mayoría de los parques de primera generación quedaron inoperantes por los inconvenientes técnicos y los obstáculos financieros y regulatorios, fruto de la fluctuación político-económica del país. Esta situación puede volver a repetirse, porque, como dijimos en el título de esa nota «Sólo el viento es nacional». Nuestro vecino Brasil tuvo una política distinta para desarrollar los parques eólicos que hoy tachonan la larguísima costa atlántica brasileña, privilegiada -como casi todo litoral marítimo- por la constancia de su régimen de vientos. No un gobierno sino sucesivos, establecieron lo mismo: los fabricantes extranjeros de turbinas van a tener ventajas y promociones, pero deben fabricar sus equipos íntegramente en Brasil. Así, en Brasil la electricidad se vende en moneda local, y el mantenimiento y las reparaciones se hacen en moneda local. No tienen problemas para importar repuestos, porque los fabrican allí. Justamente, en AgendAR estamos muy a favor de la energía eólica, no sólo por su capacidad de proporcionar energía limpia. También es por la de crear trabajo calificado. Subrayamos: muy calificado. La fabricación de las decenas de miles de componentes de una turbina grande, incluído el tren de transmisión y las palas, emplea maquinado de precisión, aleaciones especiales, materiales dopados con tierras raras para los componentes magnéticos, y sobre todo la fabricación de las palas capa sobre capa de telas de fibra de vidrio o de carbono, que es absolutamente artesanal y además abre camino a otros dos negocios nacionales: la fabricación de cascos navales de plásticos reforzados, y la de aviopartes. No es demasiado tarde para alentar a la industria nacional que puede abastecer a los parques eólicos. Si no lo hacemos, está el ejemplo de esa generación anterior de parques eólicos. Por ejemplo, el Ing. Morán de la Cooperativa de Servicios de Comodoro Rivadavia. Con el 1 a 1 de Menem, los equipos daneses se compraron a precios muy razonables. Luego se rompieron. Más tarde se rompió la convertibilidad, y el dólar quedó entre 3 y 4 veces más caro, y más aún los repuestos. De tanto estar parados y deteriorándose, algunos molinos empezaron a derrumbarse, porque el viento sigue costando lo mismo: nada. Pero es bastante brutal, y desgraciadamente era el único componente argentino.Todas las bases antárticas argentinas, comunicadas a través de los satélites ARSAT
Todas las bases que Argentina opera en su territorio antártico ya acceden a servicios de telecomunicaciones a través de los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 y de redes telefónicas nacionales, a partir de la exitosa instalación de nuevas antenas en la base Orcadas, que por su ubicación dependía de servicios de empresas internacionales.
Esta base fue establecida en 1904 en la Isla Laurie, del archipiélago de las Orcadas, y es la más antigua población humana permanente de la Antártida. Pero su ubicación a unos 1.500 kilómetros al sudeste de la ciudad fueguina de Ushuaia dificultaba su enlace con las empresas de telefonía que operan en la Argentina continental o con los satélites de ARSAT cuya cobertura alcanza a otros establecimientos en el área de la Península Antártica. Esta circunstancia, entonces, obligaba a establecer telecomunicaciones a través de servicios extranjeros. Durante la actual campaña antártica, dos especialistas en telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas fueron desplegados en la base Orcadas para que con la colaboración de los 20 integrantes de su dotación recuperen, monten y pongan en funcionamiento equipos que estaban en desuso y antenas que le permiten a ese emplazamiento disponer de telefonía 2G a través de la red de Movistar en Argentina y de servicios de Internet a través de ARSAT.
El capitán de Corbeta Juan Manuel Garita, jefe de la dotación de base Orcadas, afirmó que «la puesta en servicio de estas antenas no solo es un salto en calidad para las telecomunicaciones de la base porque nos ponen en las mismas condiciones que si estuviésemos en el continente».
«La puesta en servicio de estas antenas nos independiza de otras prestadoras y asegura que todas nuestras bases antárticas se comuniquen a través de redes nacionales»«Las comunicaciones de Orcadas siempre fueron un desafío por su ubicación y hasta ahora eso se venía resolviendo con una empresa satelital que nos daba Internet y Telefonía IP, pero eso suele funcionar con mucha dificultad cuando está nublado o hay mal clima lo que es un problema en esta zona donde en los tres meses de verano sólo tuvimos dos semanas de cielo despejado«, indicó. El militar contó que «frente a esta situación, desde el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) se diseñó un plan para aprovechar algunos equipos que estaban en desuso en la base y construir un enlace satelital con la estación terrena de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, lo que nos permite acceder a la red 2G de Movistar que nos garantiza telefonía, mensajes de texto y algunos datos como para texto en WhatsApp». «El proyecto original era traer 4G pero la empresa no estaba segura del alcance y prefirió que las pruebas se hagan con 2G, ahora que sabemos que funciona estamos tramitando aumentar la capacidad de datos«, agregó. Garita resaltó que «otra parte importante de este proyecto es la instalación de una segunda antena de internet con la que logramos el enlace con el ARSAT-2 y el telepuerto de Campo de Mayo en la provincia de Buenos Aires» y precisó que «por ahora tiene una conexión de 1 mega de bajada y 128 Kb de subida pero también estamos gestionando ampliar su capacidad». «El 17 de abril pudimos concretar la conexión telefónica y el 19 la de internet, y aunque vamos a sostener el servicio vigente hasta que estos nuevos enlaces tengan la capacidad requerida, es un verdadero hito que todas nuestras bases estén enlazadas por servicios de telecomunicaciones nacionales, algo que no es muy común», ponderó. Garita añadió que «el 21 de abril el rompehielos ‘Almirante Irízar’ terminó de descargar todos los víveres, repuestos y combustibles que vamos a necesitar a lo largo del año porque a pesar de no estar tan al sur como otras bases nuestra posición es muy inaccesible en invierno ya que el mar se congela y lo único que podría aterrizar aquí sería un avión con esquíes como los Twin Otter si es que el glaciar cercano está en condiciones; por eso para nosotros garantizar las telecomunicaciones también es una cuestión vital». «En la dotación de la base somos 20 personas en total, dos guardaparques y una bióloga del Instituto Antártico Argentino que realizan monitoreo biológico, toma de muestras, y relevamientos de geodesia y sismología; tres integrantes de la Fuerza Aérea afectados al Servicio Meteorológico Nacional que hacen observación meteorológica y geomagnetismo; y 14 efectivos del Ejército y la Armada afectados al Cocoantar que atienden las necesidades logísticas para sostener las tareas científicas», completó el militar. La base Orcadas, emplazada en la isla Laurie, es la más antigua de las bases antárticas todavía en funcionamiento, ubicada a unos 3.000 kilómetros de Buenos Aires. Allí se realizan investigaciones sobre glaciología continental y marina, sismología y observaciones meteorológicas entre otras tareas científicas.
La UBA inauguró la plataforma de genotipado más poderosa de América Latina
Esta plataforma permitirá realizar estudios de genes que antes había que encargar en el exterior. Servirá para revelar datos fundamentales como qué hace más productiva a una semilla, qué hace más resistente a una plaga o por qué se enferma un animal.
A qué plaga es más resistente el trigo, por qué se enferma una vaca o qué le permite tener más descendencia son algunos de los datos que hasta hoy eran el producto de un análisis que había que encargar en el exterior.
Ahora, en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, acaba de inaugurarse el Laboratorio de Genómica y Marcadores Moleculares, pionero en nuestro país y único en América Latina. El mismo incluye equipos robóticos de última generación, que permitirán realizar estudios de genes de semillas y de animales.
Este laboratorio cuenta con el Illumina HiSeq, el secuenciador de ADN más poderoso de Argentina, que logra describir el genoma de distintas especies. Conocer al detalle cada gen de una especie brinda un importante valor agregado y una ventaja competitiva, ya que permitirá determinar qué tipo de semilla o individuo es más resistente o productiva para hacer una mejor selección y así perfeccionar el cultivo.
En la ceremonia de inauguración acompañaron al rector Alberto Barbieri, la decana de Agronomía, Marcela Gally; el director del laboratorio, Eduardo Pagano; y el presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, Fernando Peirano.Fue en 2015 cuando el rector Alberto Barbieri decidió impulsar este proyecto, que entonces parecía irrealizable, si se tiene en cuenta la inversión, que supera los dos millones de dólares.
“Nos propusimos fortalecer la internacionalización y la relación con el mundo productivo, porque de eso nos retroalimentamos para que nuestros planes de estudio y nuestras investigaciones hagan que nuestros docentes, investigadores y graduados estén actualizados con las necesidades del contexto y mirando hacia el futuro. La tecnología que estamos aplicando acá es única en Latinoamérica. Para que sigamos conectándonos con el mundo productivo, llamamos a las empresas a que conozcan este laboratorio para que puedan utilizar la capacidad instalada, esto va redundar en un beneficio claro para las empresas. Este es el círculo virtuoso que tenemos que potenciar”, destacó.
La nueva plataforma de genotipado permite identificar qué gen es el responsable para cada rasgo de una especie, lo que llaman marcadores, que revelan datos fundamentales como qué es lo que hace más productiva a esa semilla o qué hace más resistente a una plaga.
Este laboratorio permitirá analizar muchos marcadores moleculares al mismo tiempo, y de esta forma asesorar a semilleras a la hora de decidir con cuáles quedarse y así trazar una ruta de su mejoramiento. Las máquinas robóticas instaladas permiten analizar rápidamente el genoma completo de una planta a un bajo costo.

Para la industria pyme semillera local es un paso muy importante en el marco de la competencia con sus colegas multinacionales. Este laboratorio es único en el país y las empresas nacionales no tienen la disponibilidad económica para contar con una. Si alguien desea acceder a una plataforma de estas características, debía ir a Estados Unidos.
Esta infraestructura es la única existente en el país, considerando tanto el sector público como el privado, una de las más poderosas de Latinoamérica, y competitiva en un plano de igualdad con instituciones del hemisferio norte.
La adquisición de los equipos fue financiada por el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y gestionada por UBATEC, la empresa de prestación de servicios y transferencia tecnológica de la UBA.
El acto de inauguración se llevó a cabo este martes en la Facultad de Agronomía. Además del rector Barbieri, estuvieron la decana Marcela Gally; el director del laboratorio, Eduardo Pagano; el presidente y el vice de UBATEC, César Albornoz y Lorenzo Basso, junto con los representantes de las principales semilleras del país.
La CONAE y el INA monitorean los recursos hídricos argentinos
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) impulsa junto al Instituto Nacional del Agua (INA) diferentes proyectos que apuntan a mejorar la gestión de los recursos hídricos del país con el apoyo de información satelital.
Estas iniciativas se encaminan al monitoreo y la prevención de inundaciones, la agricultura bajo riego en zonas áridas, la calidad de cuerpos de agua destinados a la potabilización y el seguimiento de otros fenómenos, como la bajante del río Paraná.“Los sensores remotos en general y, en particular, la estimación de la humedad de suelo que proveen los satélites SAOCOM, con su radar en banda L, permiten generar información y productos de interés para diversas áreas relacionadas con los recursos hídricos”, señaló Marcelo Uriburu Quirno, profesional de la Gerencia de Observación de la Tierra de la CONAE. El profesional destacó que la agencia espacial nacional desarrolla aplicaciones en conjunto con el INA para brindar apoyo al Sistema de Alerta Hidrológico de la Cuenca del Plata. “El potencial de la observación de la tierra mediante satélites a la gestión del recurso hídrico y a la hidrología operativa es enorme, por lo que la identificación de nuevas oportunidades así como la profundización de las existentes es una necesidad permanente que involucra a ambas instituciones”.La CONAE impulsa junto al INA proyectos para mejorar la gestión de los recursos hídricos con el apoyo de información satelital, que incluyen el monitoreo y la prevención de inundaciones, agricultura bajo riego en zonas áridas y potabilización del agua, entre otras.
— CONAE (@CONAE_Oficial) April 25, 2022
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La guerra en Ucrania y la guerra económica: las sanciones a Rusia y su impacto global
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«Ante la invasión de Rusia a Ucrania, EE. UU. y sus aliados europeos recurrieron a la implementación de sanciones contra el régimen de Putin en una escala nunca vista, dañando severamente su economía. Pero lo hicieron al precio de trastornar los mercados internacionales de energía y otros commodities. El uso en gran escala el “arma económica” conlleva además fuertes riesgos, en un contexto de crecientes tendencias a la fragmentación de la economía mundial que viene desde antes, de acelerar estos procesos.
Como respuesta a la guerra en Ucrania, EE. UU., Gran Bretaña y la UE, secundados por algunas decenas de países, aplicaron sanciones económicas para aislar a Rusia y congelar su economía. El “arma económica” es parte del bagaje de los Estados más poderosos desde hace más de 100 años, pero nunca, al menos desde el final de la II Guerra Mundial, el conjunto de sanciones aplicadas a un país había llegado al nivel de las que recibió Rusia. La separación de sus principales instituciones financieras del sistema de pagos internacional Swift, la incautación de la mitad de sus reservas, que estaban al alcance de EE. UU. por estar colocadas en activos en dólares, el bloqueo a las exportaciones de Rusia –decisión esta aplicada de manera selectiva por los países más dependientes del combustible y la energía rusa pero llevada a cabo con bastante firmeza de todos modos– y la presión para la liquidación por parte de las multinacionales de sus activos en suelo ruso y la cancelación de cualquier asociación con firmas en ese país, marcan un salto respecto de lo que venía siendo la práctica de las sanciones que EE.UU. y algunos de sus aliados más cercanos vienen llevando a cabo contra otros países de envergadura menor, o contra la propia Rusia desde 2014. Si bien algunas medidas como la exclusión del sistema Swift ya se habían aplicado contra Irán, la mayor envergadura de la economía de Rusia (novena en tamaño del planeta) y el peso de sus lazos comerciales con Europa en materia energética, marca una escala novedosa. Como ya indicamos previamente, el mayor alcance de las sanciones tomó de sorpresa al régimen de Putin, que esperaba un nivel de respuesta comparable al de 2014, y fue tomado por sorpresa por decisiones como el congelamiento de las reservas de su Banco Central, una “miltarización de las finanzas”, como la definió el Financial Times, que sienta un peligroso precedente para el sistema financiero internacional que orbita alrededor del dólar. El rublo, que estuvo en caída libre al comienzo de la guerra, recuperó su valor en relación a las divisas internacionales, pero al precio de estrictos controles de capitales y un aumento radical de las tasas de interés. Esto, sumado al impacto de las restricciones comerciales impuestas por otros países, preanuncia una caída de la economía de Rusia de dos dígitos para este año (y probablemente superior al 20 %). Sin embargo, como deja en evidencia la continuidad de las operaciones del ejército ruso en suelo ucraniano, semejante ataque a la economía, que impacta sobre todo en las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares más allá de los lujos y activos financieros que los oligarcas cercanos al régimen vieron esfumarse de la noche a la mañana, tiene un efecto inmediato limitado sobre el desarrollo de la guerra. Puede convertirse en una amenaza para la estabilidad en Rusia por acicatear los amplios descontentos que preexisten, pero no tuerce las decisiones del ejército. Puede sí, erosionar las capacidades militares de Rusia en la medida en la falta de acceso a insumos estratégicos provenientes del extranjero limite la capacidad de abastecimiento de su industria militar; pero eso no es algo que actúe en el corto plazo de algunas semanas (o incluso meses) sino que puede volverse relevante en un conflicto ya más prolongado. Se plantea entonces el interrogante de cuánto pueden sostenerse en el tiempo las sanciones sin dañar severamente la economía mundial y multiplicar los desbordes en todo el mundo.Daños colaterales
Rusia no solo es un gran exportador de gas y petróleo, sobre todo con destino a Europa. Es también, junto con Ucrania, gran proveedor de trigo y otros cereales. La guerra de por sí hizo subir el precio de los granos y aceites de los cuales Ucrania es el principal exportador mundial, y no se sabe si habrá producción este año ni si podrá llevarse a los puertos donde se despacha al resto del mundo. Las sanciones multiplicaron el trastorno en estos mercados de granos al atacar al otro gran proveedor de trigo, cebada y otros granos. De manera poco sorpresiva, las sanciones multiplicaron el efecto alcista en el precio de estos granos que había generado la propia guerra, pero además le incorporaron el trastorno en el precio del gas y el petróleo, multiplicando los desbordes económicos. El efecto combinado de las sanciones y los trastornos de la guerra –es difícil de aislar cuánto explica solamente la guerra y cuánto las sanciones, pero ambas se retroalimentan– , se puede observar en la aceleración del aumento de precios registrado desde el comienzo de las hostilidades. En marzo EE. UU. tuvo un incremento de precios al consumidor interanual de 8,5 %, algo que no se observaba hace cuarenta años, antes de que las drásticas medidas tomadas por Paul Volcker redundaran en un shock que terminó con el alza inflacionaria que había dominado toda la década de 1970 en ese país. Es de destacar que la inflación “básica”, equivalente a lo que en la Argentina el INDEC define como inflación “núcleo”, que excluye el impacto de alimentos y combustibles, fue de 0,3 % interanual. Es decir, que el alza de precios del último mes en EE. UU. (así como en casi todo el mundo) tuvo un peso abrumador de aquellos rubros impactados por la guerra (el precio del combustible aumentó 18,3 % en marzo respecto de febrero, y nada menos que 48 % interanual; los alimentos tuvieron aumentos generales de precios de 10 % en un año). En la Unión Europea la situación es similar; tuvo un incremento interanual de 7,8 %, frente al 6,2% de febrero y muy por encima del 1,7% de marzo del año pasado. La magnitud de los daños colaterales que puedan crear las sanciones dependerá de cuánto se sostengan en el tiempo y de si continúan escalando o no. Así como después de la ocupación de Crimea las medidas aplicadas entonces no se revirtieron, es posible que el cese de las hostilidades no se traduzca en un levantamiento de todas las sanciones. Sin embargo, resulta difícil que se sostenga en el tiempo un bloque homogéneo en favor de sostener las sanciones, por el efecto que tienen estas sobre el nivel de vida y por tanto sobre los salarios, y otros costos, especialmente para la UE que depende de manera crítica de las ventas de energía de Rusia. Pero aún con un rápido levantamiento de las medidas implementadas, que hoy no se prevé, los daños colaterales seguirán sintiéndose. Donde es más claro que los trastornos van a durar, es en los mercados de granos. Veamos el caso del trigo, que resulta crítico para la alimentación en todo el mundo. Ya hace varios años, por una combinación entre trastornos climáticos y cambios en la demanda mundial, las reservas de trigo se encuentran en niveles históricamente bajos. La producción mundial no viene siendo suficiente para reponerlas, lo que viene determinando una tendencia alcista de los precios. La virtual destrucción de la producción de Ucrania, o la imposibilidad de exportarla por el bloqueo de la salida exportadora que impone la invasión de Rusia, y la exclusión de Rusia de los mercados internacionales, preanuncia una caída dramática de las reservas y dificultades para hacer frente a la demanda de este año. Todo esto no solo va a afectar los precios de 2022, sino que seguirá pesando durante todo el período que pueda llevar la recomposición de las reservas. La aceleración de la inflación, que había desaparecido como problema en la mayoría de los países desde comienzos de la década de 1980 hasta 2021, cuando la disrupción de las cadenas de producción globales y los efectos de las políticas expansivas tomadas para hacer frente a la pandemia, habría ocurrido aún sin las sanciones, como resultado del impacto de la guerra. Pero estas amplificaron sus efectos. También muestran un límite en la capacidad que tienen las potencias occidentales para seguir escalando en el castigo a Rusia. La total exclusión de este país de los mercados energéticos haría colapsar la industria de Alemania y otros países de la UE, además de disparar todavía más los costos de la energía (lo que se hará sentir severamente en el próximo invierno del Norte en todos los hogares). Si bien para algunos analistas el avance inflacionario estaría alcanzando un pico si nos guiamos por el nivel relativamente bajo de la inflación básica, y podría empezar a retroceder, la continuidad de las disrupciones en los mercados de energía y alimentos promete seguir generando trastornos, y el envión que generan aumentos como el del combustible sobre el conjunto de la logística seguirá repercutiendo en nuevos incrementos de precios. Para los Bancos Centrales, que empezando por la Reserva Federal de EE. UU. sostuvieron durante buena parte de 2021 que el aumento de los precios era transitorio como resultado de la pandemia y de problemas puntuales de la oferta, el escenario es cada vez más complicado. Mientras aumentan las presiones para subir decididamente las tasas de interés arriba de 3 % (para dejar los bonos del Tesoro en niveles cercanos al 7 % que no se observan desde antes de la crisis de las hipotecas), también están quienes advierten que eso no necesariamente atacará las causas de la inflación, y en cambio es casi seguro que empujará una recesión en EE. UU. en el próximo año. En lo inmediato, la guerra y las sanciones ya condujeron a la baja los pronósticos de crecimiento de la economía mundial durante este año respecto de los realizados hace unos meses, como dio a conocer el FMI en los últimos días. Otro daño colateral de las sanciones es la agenda contra el cambio climático (ya de por sí limitada y sometida a los imperativos capitalistas). La escasez y encarecimiento de la energía tuvo como resultado la búsqueda de todas las fuentes disponibles para hacer frente a la escasez, incluyendo el aumento en la utilización de carbón, cuya disminución es crítica para mitigar las emisión de dióxido de carbono, y, lejos de reducirse, está alcanzando máximos históricos como fuente para generar energía eléctrica. La industria de los hidrocarburos fue insuflada de nueva vida gracias a la guerra, que puso en pausa todos los planteos sobre la urgencia de la transición energética basada en incremento de fuentes renovables y de menor impacto ambiental. Incluso volvió al ruedo, aunque todavía con pocas chances de concretarse, el debate sobre la necesidad de favorecer la energía nuclear, tanto en Alemania (donde tiene pocas chances de concretarse ya que Rusia es el principal proveedor de Uranio), como en Japón.Otro jalón hacia la fragmentación global
Además de los efectos económicos inmediatos que las sanciones puedan tener sobre los propios países que las imponen y no solo sobre los que las padecen, y que se harán sentir más profundamente en tanto se prolongue la guerra y el castigo impuesto por los países occidentales a Rusia, se plantea la pregunta sobre el efecto que puedan tener estas decisiones en las relaciones económicas internacionales. Una característica fundamental del capitalismo durante las últimas cuatro décadas fue la internacionalización productiva, que se articuló a través de las cadenas globales de valor. Estas se conformaron como resultado del aprovechamiento de la creciente apertura económica que hicieron las grandes multinacionales. Llevando los procesos productivos intensivos en trabajo o altamente contaminantes a regiones del planeta caracterizadas por bajos salarios o laxitud regulatoria en materia ambiental, y aprovechando también la competencia entre los países por reducir impuestos y otras exigencias para atraer inversiones, las firmas crearon redes productivas muy complejas, incluso tercerizando numerosos procesos en otras firmas, dando lugar a novedosos eslabonamientos entre firmas. A mayor internacionalización, mayor competencia forzada entre asalariados de distintos países, lo que dio lugar al llamado “arbitraje global” de la fuerza de trabajo aplicado por los capitalistas, que les permitió imponer durante las últimas décadas condiciones cada vez más flexibles y salarios peores, en los países dependientes pero también en los centrales. Desde la crisis de 2008 y sus consecuencias, que fueron entre otras un debilitamiento relativo del comercio internacional, todo este andamiaje empezó a estar puesto en cuestión y fue impugnado socialmente por izquierda y por derecha. El Brexit y la presidencia de Trump, con su “Make America Great Again” y su rechazo a los acuerdos comerciales, fueron exponentes de estas corrientes profundas de malestar. Con la pandemia y los cuellos de botella que se produjeron cuando la economía empezó a recuperarse en 2021 después del colapso del año previo, se puso en evidencia numerosos riesgos potenciales de este andamiaje de la internacionalización productiva, muy provechoso para las grandes empresas pero sometido a numerosos cuellos de botella potenciales. Por eso, esta crisis aumentó la preocupación de las empresas por el fortalecimiento de la “resiliencia” de las cadenas de valor –es decir, que estén menos expuestas a los trastornos que surjan del embotellamiento del circuito logístico–. Pero se trata de una preocupación de difícil resolución, porque obligaría a un replanteo de estas estructuras fundamentales del capitalismo contemporáneo, que las firmas multinacionales son renuentes a abandonar debido a las formidable mejora en la competitividad y rentabilidad que les generó este esquema. Es en este contexto, de relativa desglobalización o decadencia de la globalización que viene teniendo lugar desde hace un tiempo –sin que surja tampoco nada con lo que el sistema mundial capitalista pueda reemplazar a esta provechosa gran empresa–, que debemos analizar las consecuencias de las sanciones económicas. Los efectos disruptivos de las sanciones en la integración económica mundial pueden venir por el lado de decisiones de los Estados –y en particular de los Bancos Centrales– y de las empresas que terminen dando lugar a dos o más espacios económicos diferenciados, con mucha menos interrelación entre sí de la que caracteriza a la economía hoy. En concreto, un eventual abandono del uso del dólar y los activos basados en esta moneda por parte de las potencias “revisionistas” que puedan sentirse amenazadas, y una reorganización de las cadenas de producción globales como resultado del abandono de las multinacionales de países que puedan eventualmente sufrir sanciones, y de la búsqueda de estos últimos de ganar grados de “autarquía” en insumos estratégicos. En un reciente artículo del Financial Times, Robin Wigglesworth, Polina Ivanova y Colby Smith se preguntan si como resultado de las mismas habría una reacción contra el dólar. El poder de las sanciones a Rusia se basa en el dominio del dólar estadounidense, que es la moneda más utilizada en el comercio, las transacciones financieras y las reservas del banco central. Sin embargo, al utilizar explícitamente el dólar como arma de esta manera, EE. UU. y sus aliados corren el riesgo de provocar una reacción que podría socavar la moneda estadounidense y dividir el sistema financiero mundial en bloques rivales que podrían dejar a todos en una situación peor.La discusión sobre el futuro del dólar no es nueva, ha surgido ante todas las crisis que atravesó EE. UU. al menos desde el desinfle de la burbuja de las “punto com” y los escándalos de Enron y WorldCom en el año 2000.Cada anuncio de países como China, Rusia, Irán o India de acuerdos para comerciar entre sí usando sus respectivas monedas sin pasar por el dólar, fue seguido de análisis sobre el futuro sombrío que le esperaba al dólar como pilar del sistema monetario mundial. Mientras tanto, como observa un reciente documento de trabajo del FMI elaborado por Serkan Arslanalp, Barry J. Eichengreen y Chima Simpson-Bell, se observan algunos indicadores que marcan un retroceso del dólar, en este caso como moneda de reserva: pasó de ser el 71 % de las reservas de los bancos centrales en 1999, a 59 % en 2021. Como se observa, hay un retroceso marcado pero mantiene una posición abrumadoramente mayoritaria. ¿Podría el salto cualitativo de las sanciones aplicadas a Rusia ser un disparador de una mayor fragmentación de la economía mundial de la que existe hoy? El poder de las sanciones se basa en la profundidad de las interconexiones que caracterizan a la economía moderna, y en el protagonismo indiscutido del dólar y de las instituciones financieras de los países «occidentales», pero, como advierte Nicholas Mulder en el prólogo de El arma económica. El crecimiento de las sanciones como herramienta de la guerra moderna, el propio uso de este poder, en un contexto que como vimos ya viene signado por tendencias contrarias a la internacionalización, puede conspirar contra las propias condiciones que hacen poderosas a las sanciones. Refiriéndose al período que siguió a la I Guerra Mundial, observa que las sanciones “explotaron las redes económicas de la globalización de entreguerras, pero finalmente socavaron sus bases políticas” [1]. Y previene: «Hoy, mientras la economía mundial se tambalea por las crisis financieras, nacionalismo, guerras comerciales y una pandemia global, las sanciones se están agravando tensiones existentes dentro de la globalización. Que las sanciones estén destinadas a promover la estabilidad internacional, desafortunadamente, no es una defensa contra este riesgo: las consecuencias negativas no deseadas pueden ser tan destructivas como los daños premeditados». Quienes hoy llevan la batuta en los Estados Unidos y la Unión Europea y están castigando a Rusia, son en todos los casos afines a los intereses de los sectores globalistas, y pretenden a toda costa salvar el statu quo. Sin embargo, al contrario de sus aspiraciones, sus acciones empujan hacia un mundo cada vez más fragmentado en bloques enfrentados. Este es un cóctel cada vez más explosivo que invita a la profundización de los choques entre potencias y debilita cualquier elemento moderador que pueda surgir de la interdependencia económica.» [1] The Economic Weapon. The Rise of Sanctions as a Tool of Modern War, New Haven y London, Yale University Press, 2022, p. 13
Esteban Mercatante
La fusión nuclear: Los mitos y la realidad (Esta última, a muy largo plazo)
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«Es recurrente. Cada vez que se habla de energía durante un tiempo suficientemente largo acaba llegándose al tema de la fusión nuclear. Esa utopía de energía limpia, ilimitada y barata, que hará que todos los problemas energéticos del mundo se solucionen. Si como yo piensas que los unicornios no existen, sigue leyendo. Estamos ante un debate estéril. Un debate que lleva teniéndose treinta años, desde que a finales de los 80 un par de charlatanes pseudocientíficos anunciaran que habían logrado la fusión fría. Es cierto, después de un tiempo nadie les creyó, pero ese evento metió el debate de la energía a la fusión como una posible solución a nuestros problemas.
