Macron, reelecto, dice: «La ira de quienes votaron por Le Pen debe ser abordada»
El Pampa III Bloque II, el avión ícono de la industria aeronáutica argentina, que no podemos exportar
Nuestra industria aeronáutica -y los aficionados a la aviación en Argentina, que son muchos- siempre han tenido expectativas de exportar el IA-63 Pampa, su ícono. Pero no se han concretado en 38 años. Aquí detallamos las varias y lamentables razones por qué no.
La nave, que nació en los ‘80 para dotar a la Fuerza Aérea Argentina de un nuevo avión de entrenamiento, tiene versiones extremadamente modernizadas y se produce en la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (FAdeA) en Córdoba. Aunque desde tiempos de Raúl Alfonsín las autoridades están convencidas de su potencial para venderse a otros países -una idea transversal a varios gobiernos-, eso nunca se logró. Hay coincidencia entre los expertos en el sector de que el problema no es el avión, sino el país. La falta de financiamiento es clave. En realidad, hay otras claves también. Un caso exitoso en la región es la brasileña Embraer, también estatal. Es una compañía que desde 1970 fue construyendo una inserción internacional creciente, con sucesivos bimotores de turbohélice y luego turbofan, hasta volverse hoy la tercera proveedora mundial, después de Boeing y Airbus, de jets de cabotaje para pasajeros. De hecho, FAdeA produce piezas para un transporte militar de Embraer, el KC-390, que trata de disputarle mercado al viejo Lockheed C-130 Hércules. Hoy los mercados potenciales del Pampa –su precio ronda los US$ 15 millones– son Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Uruguay, Nigeria, Camerún, Mali y Senegal. Pero Uruguay, este año de renovación de flota parece estar decantándose por el AERO Vodochody L39NG, un jet de entrenamiento avanzado fabricado en la República Checa. Los uruguayos fueron clientes de otro excelente avión argentino, el Pucará, que usaron como patrulla naval. Y como tales, víctimas secundarias de todos los intentos de la Fuerza Aérea Argentina de no seguir construyendo, no exportar, desprogramar e incluso eliminar los Pucas desplegados en servicio. Por ello, los uruguayos sencillamente no tuvieron jamás un servicio decente de posventa. Peor aún, se tuvieron que desprender de su flota de 8 naves porque no les conseguíamos remotorización. En Colombia pueden decir otro tanto, e incluso en Sri Lanka: les gustan nuestros aviones, no así nuestro país. “No tenemos financiamiento y para esas operaciones hay que ir con un banco nacional de desarrollo bajo el brazo”, dijo la presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, para referirse al fracaso de exportaciones del Pampa. En lo que se refiere únicamente a crédito como palanca de ventas, tiene razón. el caso de Embraer fue así, se hizo desde abajo vendiendo un buen transporte biturbohélice para 14 pasajeros, el Bandeirante, pero con el respaldo crediticio del BNDES brasileño. Para el caso, el año en que el Bandeirante empezó a venderse prodigiosamente en Europa, la Fábrica Militar de Aviones (antecesora de la actual FAdeA) tenía un avión similar hasta en el precio, el Guaraní II. Éste llegó a salir en tapas de las revistas especializadas y en las primeras planas de la prensa argentina tras haber cruzado el Atlántico (de Recife a Dakar) en su vuelo desde Baires a Paris, rumbo a la exposición de Le Bourget, en 1965. Los brasileños, mientras tanto, vendían su Bandeirante, tan parecido, de a decenas y luego de a centenares, con un combo de crédito y buenas prestaciones. La Argentina no hizo siquiera el intento. El avión se desprogramó en 2007.Un avión nacional exportable:
Hay otro avión de entrenamiento que hoy la Argentina aspira a vender, y con el que tiene más chances que con el Pampa: el IA-100 Malvina. Es un entrenador primario, para las 40 a 100 primeras horas de vuelo de los cadetes de aviación, funciona a hélice, con un motor pistonero Lycoming 360 de 225 HP, tiene una aviónica israelí bastante impresionante, es el primer desarrollo de FAdeA con una célula íntegramente hecha de materiales compuestos, estará volando a fin de año y costará U$ 1 millón por unidad. Lo que hace sensato y exportable al IA-100 Malvina son dos cosas: * la integración local del aparato anda en el 70%: el 30% restante importado está básicamente en el costo de la aviónica de Elbit y del motor Lycoming, y éste último se produce desde 1955 y es de muy bajo mantenimiento. * Incluso dedicada a vuelo acrobático, la célula de plásticos reforzados del Malvina es virtualmente eterna, si se la compara con las estructuras de duraluminio tradicionales que viene diseñando la fábrica cordobesa desde los años ’40. Esto le abre al Malvina otros nichos de mercado no militares: en versión triplaza y cuatriplaza, puede ser un buen aerotaxi, un avión privado, un aparato de bajo costos para ejecutivos, y lo que cualquier aeroclub quisiera tener para reemplazar los viejos Cessna 172 por algo con menos mantenimiento. Iriondo le tiene fe al Malvina: “Es exportable. Es un buen avión para la región que no tiene los recursos de Estados Unidos y Europa. Una resolución del BICE establece que financiará las exportaciones del IA 100 ya que los montos entran en sus márgenes de créditos; operaremos como Embraer en este caso”. Con dos prototipos del Pampa y con el IA-100 FAdeA participó de la feria del sector en Chile. Las acrobacias aéreas del Pampa -tiene una agilidad de libélula y una máxima de casi 800 km/h- suscitaron un pico de lecturas de viejos artículos de AgendAR sobre este avión. Los lectores están muy especialmente interesados sobre su posible desempeño como caza liviano de ataque a tierra (ver aquí). Es la historia de vida del Pampa desde 1983: es verlo volar, leer las especificaciones y preguntar por él. ¿Pero comprarlo? Por una vez, márketing no le falta, al menos desde 2020: Iriondo se sumó a la gira comercial de Cancillería por el mundo árabe. Pero los expertos en esta industria señalan que, para mostrar al mundo que el avión es vendible, la Argentina debe tener un número importante de unidades fabricadas localmente y en uso. FAdeA tendría un Pampa vendible si lograra producir unas ocho unidades al año (el doble que en los últimos dos). Y para eso se requiere una fuerte inversión en materiales. Y para eso hay que tomar la decisión política de hacer un acopio fuerte de sus componentes, que por ser importados en un 84% del valor, cuestan en dólares. Por lo demás, como al hacer compras a lo grande se consiguen mejores precios, éste sería el único modo de bajar el precio de la aeronave (muy moderado, considerando prestaciones), e incluso conseguirle a FAdeA un mejor margen de ganancia. «A lo grande» significa que en 1983 se iban a fabricar seis, para empezar. Pero la Fuerza Aérea lo pensó mejor y dijo «mejor cuatro». Luego fue cero: al vender Carlos Menem la fábrica cordobesa a Lockheed Martin, en 11 años se produjo UN Pampa nuevo. En 38 años se construyeron 35 aparatos, menos de uno por año. La idea es que ningún país nos comprará el Pampa si en nuestro país no hay 30 modernizados a modelo 3 bloque 2 entrenando cadetes en Argentina, y 8 nuevos fabricándose cada año. Por muy bueno que sea el avión, nadie confía en que Argentina, como vendedora, pueda darle mantenimiento si no tiene una producción decente. Después de lo que les pasó a Colombia, Sri Lanka y Uruguay con el Pucará, el que se quemó con leche ve una vaca y llora. En el caso de Uruguay, no tenemos perdón: nos pedían que remotorizáramos sus 8 Pucas y nos negamos. Acto seguido, en un homenaje a la idiotez institucionalizada, en 2018 la Fuerza Aérea Argentina anunció solemnemente que lo desprogramaba (no era el primer intento). Como si hubiera hecho falta, tras rechazar durante décadas pedidos por alrededor de 120 aparatos, haber dejado sin contestar una propuesta de asociación de la Boeing para fabricarlo, haber destruido los utillajes para fabricar las células en 1983 y haber rechazado pedidos de al menos una decena de países. ¿Qué mantenimientos iba a darle una Fuerza Aérea desesperada por no fabricar y no vender el avión de mayor potencial exportador de su historia? En 1983 la Royal Air Force testeó durante seis meses en la base de Boscombe Down las capacidades de un «Puca» capturado en las Malvinas, y emitió un informe elocuente (ver aquí) por el título y la conclusión. El título es: «El resultado de un buen diseño». La conclusión dice: «Resulta extraña la escasa agresividad comercial de los argentinos, que habrían contado con un mercado internacional estimado en 400 aeronaves». Durante la administración de Mauricio Macri se habían vendido dos Pampas a Guatemala por US$ 28 millones a Guatemala, pero la operación se canceló porque la Contraloría General de Cuentas de ese país le recomendó a Defensa desistir. El proceso se canceló definitivamente en esta gestión. El Pampa debería competir con aviones que se han fabricado en series importantes, y que se motorizan en buena medida a turbohélice. Los rivales a derrotar en las licitaciones son el Súper Tucano de Embraer -hay fabricados más de 260-. el KAI KT-1P (hay unos 180 construidos); el Hongdu JL-8 (500 fabricados) y el Texan (unos 750 producidos). Todos esos fabricantes tienen algo más que buen apoyo crediticio para exportar. Tienen la decisión política de fabricar y competir. En tiempos de Macri, el Ministerio de Defensa compró 12 Texan II, en una admisión no necesariamente estúpida de preferencia por lo importado: toda compra siempre deja vueltos. Por algo nuestros éxitos de ingeniería aeronáutica terminan en fracasos de mercado. Esta preferencia fue la marca de agua de esa administración, pero para la imagen exportadora de FAdeA y de su producto «de bandera», el Pampa II bloque III, aquello fue como un tiro entre los ojos. ¿Quién le compra un entrenador avanzado a un país que no se lo vende ni a sí mismo? A casi medio siglo de los primeros planos y con varias actualizaciones de motor y aviónica, el Pampa sigue siendo un muy buen avión, pero también es el resultado de algunas decisiones demenciales típicas del Proceso. En un país que ya en 1974 había tenido una hiperinflación mayor del 1000%, ¿a quién se le ocurre que va a poder construir en grandes cantidades e incluso exportar un avión con un 100% de componentes importados? En épocas de los Kirchner se logró nacionalizar un 13% de los componentes, y con la administración de Iriondo se avanza a un 16%. La idea no es únicamente reducir costos sino desarrollar proveedores. “Hay ahorro de divisas -resume Iriondo- Estamos introduciendo componentes nacionales y de la región; nos permiten ahorros de entre 40% a 50%”. (Mi agradecimiento a la colega Gabriela Origlia, cuya nota aquí sirvió de inspiración a la presente).Daniel E. Arias
Reunión de urgencia en Energía para contener la escalada del precio del gas para industrias
El precio spot del gas llegó este semana a rozar los 15 dólares por MMBTU, lo que disparó las alarmas en el gobierno. Por eso, la cartera que dirige Darío Martínez convocó para ayer sábado al mediodía a las comercializadoras que se encargan del suministro de gas para industrias. La tensión sobre el valor del hidrocarburo se suma a las dudas acerca de cómo gestionar la escasez de gas durante el invierno.
La Secretaría de Energía convocó a una reunión con empresas comercializadoras de gas —las firmas que se dedican a la venta del hidrocarburo sin ser productores— para analizar medidas que permitan contener la escalada del precio del gas en el mercado spot que se registró esta semana. Según indicaron cuatro fuentes privadas sin contacto entre sí, el valor del hidrocarburo para algunas industrias llegó a tocar en los últimos días los 14 dólares por millón de BTU. En Energía existe preocupación no sólo por el abastecimiento físico de gas para el sector industrial, tal como quedó en evidencia esta semana con las reuniones tanto con referentes de Córdoba que sufrieron restricciones, como con dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA). También por el impacto en la inflación de la fuerte suba del gas, que en algunos rubros productivos tiene un peso importante en la estructura de costos. “Me dirijo a Ustedes con el objeto de convocarlas a una reunión virtual, para el día de mañana, sábado 23 de abril a las 12 hs, a fin de de analizar la situación del mercado de Gas para la Industria”, dice el breve comunicado enviado a empresas comercializadoras, entre las que se destacan Albanesi, Energy Traders (que fue duramente cuestionada por la Secretaría por los problemas registrados en Córdoba) y Metro Energía, entre muchas otras. La premura del gobierno obedece a una cuestión puntual: las comercializadoras están cerrando en abril buena parte de los contratos anuales que empiezan a regir, por lo general, el 1 de mayo de cada año. Como en mayo de 2021 ya hubo problemas con la disponibilidad física de gas durante el bimestre abril-mayo, muchas comercializadoras tomaron la decisión de ser más conservadoras a la hora de contratar por 12 meses la venta de gas. Prefieren cerrar contratos sólo con sus principales clientes y reservarse el resto del gas al que pueden acceder para venderlo en el mercado spot de corto plazo. Desde la óptica de los privados, es la mejor opción para monetizar un precio más alto en un mercado que estará corto de gas en los próximos meses. Esa situación deja a Energía frente a la decisión de convalidar —por acción o por inacción— precios del gas crecientes que terminan impactando en las expectativas inflacionarias de muchos fabricantes de manufacturas e incluso productos alimenticios. Resta saber qué rol jugará IEASA, la empresa estatal que está cargo de la importación de Gas Natural Licuado (LNG, por sus siglas en inglés), que suele operar en la praxis como proveedor de última instancia de gas. La primera pregunta que deberá responder el gobierno es a qué precio está dispuesta IEASA a revender el GNL que importó a un promedio de 39 dólares por MMBTU. Está claro que trasladar ese precio a las industrias es inviable, porque las industrias podrían decir, de manera verosímil, que con esa decisión el Estado estaría fogoneando la inflación, pero tampoco puede revender el gas a un precio que esté super desfasado de ese indicador.Creció el caudal del Paraná, pero pronostican una bajante severa a partir de junio
El caudal llegó hasta los 4 metros en las últimas semanas, pero mayo y junio serán meses secos. Se prevé una nueva bajante, fenómeno hídrico que se viene repitiendo estos tres años y afecta a la región sur del continente.
La pronunciada bajante del río Paraná, que empezó en 2019, continuará este año con fuertes impactos en la provisión de agua para hogares, la navegación y la generación de energía. La falta de lluvias en las cuencas brasileñas de los ríos Paraná e Iguazú figura entre las causas principales del fenómeno, que se registró once veces entre 1909 y 1969. Investigadores y docentes de las universidades nacionales del Litoral (UNL), Misiones (UNaM) y Nordeste (UNNE) advierten sobre el estado actual de la situación y la proyección a mediano plazo. “La condición de bajante del Paraná persiste. Hay un leve repunte, que va a terminar en cuestión de semanas. Depende de la ubicación del tramo en territorio argentino. Pero lo importante no es el corto plazo de los próximos tres o cuatro meses”, explicó Carlos Ramonell, geólogo y docente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL. Ramonell señaló que “hay un tema del que no se habla desde los organismos oficiales, que hacen pronósticos muy cortoplacistas, y que llegan a decir que hasta abril o mayo persiste la condición de la Niña (fenómeno global que afecta a las lluvias), por un exceso de cautela”. “En realidad, ya sabemos que termina la época de lluvias ahora y listo. El río Paraná tiene que sobrevivir con lo poco que caiga. Pero la condición de estiaje (nivel más bajo de un río) acá en Argentina se vive en los meses de agosto y setiembre e incluso en octubre hacia el Paraná inferior. Entonces ahí va a estar la situación crítica”, advirtió. Por su parte, Hugo Rohrmann, ingeniero en Recursos Hídricos de la UNNE, subrayó que “ahora en Resistencia y Corrientes el río ha crecido y superó los tres metros en Corrientes, que es el límite para considerar agua baja o media”. “En toda la cuenta del Paraná superior, en Brasil, las lluvias no fueron tan significativas y volverán las aguas bajas. Los servicios meteorológicos de Argentina y Brasil informan que hasta mayo o junio no van a mejorar las lluvias”, destacó Rohrmann. Sin embargo, mostró cierto optimismo al asegurar que “las últimas lluvias hacen que uno vea las próximas temporadas de lluvias con buenos auspicios” y enfatizó: “Da la impresión de que podría ser normal la temporadas de lluvias y entonces allí se habrá terminado esta gran bajante”. Alarmante impacto ambiental Respecto de los efectos de la bajante del Paraná, Rohrmann aseguró que el contexto es un fenómeno “excepcional, porque hace cincuenta años que no se daban valores tan bajos”. “El impacto ha sido variado. Lo más evidente es la toma de agua de Santa Fe al norte. Más del 60 por ciento de las tomas han tenido problemas. En Puerto Iguazú se interrumpió, porque las bombas quedaron en el aire y el agua abajo. Y tres años consecutivos con bombas exigidas no es bueno. Todas las prestadoras tuvieron que trabajar con bombas auxiliares”, remarcó. Por otra parte, destacó que de Rosario al norte “la navegación fluvial comercial está muy afectada” y que en Puerto Barranqueras “también se vieron interrumpidas las terminales de descargas de empresas que abastecen de combustibles, por lo que, como eso no se podía hacer, se llevó a cabo en camiones”. El ingeniero de la UNNE advirtió que “otro aspecto es el impacto en la fauna, que fue muy directo, porque la mayoría de las especies necesitan salir del cauce del Paraná e ir a los afluentes para alimentarse y reproducirse”. Añadió que esa actividad “en estos tres años de bajante no se dio” y señaló que hay “problemas entre las jurisdicciones de Argentina y Paraguay”, al momento de controlar y buscar soluciones. Por otra parte, hizo hincapié en que a raíz de la bajante del Paraná “hay un agua de menos calidad”. “El sedimento también es un problema muy evidente. Cuando menos agua trae el río, también se genera un impacto, porque es menos agua y los sedimentos son los mismos y eso afecta mucho el trabajo de plantas de agua potable”, advirtió. Problemas energéticos que crecen Para Alejandro Ruberto, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNNE y la UNaM, durante el período comprendido entre julio de 2019 y marzo de 2022 las lluvias en el área de influencia del ente binacional argentino-paraguayo Yacyretá y de Itaipú (gestionado por Paraguay y Brasil) “fueron inferiores a las normales, con lo cual al extenderse más de mil días han almacenado sustancialmente menos volumen de agua”. Ruberto puntualizó que “al ser las presas de llanura de paso por su casi nula capacidad de retención, esta bajante prolongada mostró la faz almacenadora y de regulación que ejercen las presas de llanura en situaciones extremas”. Con la bajante “se muestra que en estiaje pasa a tener preponderancia el almacenamiento y la regulación de caudales para mantenerse cerca de la cota de funcionamiento y así generar mayor energía posible”. “En abril de 2022, Itaipú está operando con 80 por ciento de su volumen útil, lo que invita a reflexionar acerca de la importancia del manejo y regulación en aguas bajas en la operación de las represas tanto para el abastecimiento de agua potable, cuidado del medio ambiente y capacidad de drenaje de aguas grises, entre otras circunstancias”, aseguró. Rohrmann, en tanto, recordó que en 2021 la generación de energía en Itaipú y Yacyretá fue menor, porque estuvieron trabajando con algunas turbinas sí y otras no, por la sencilla razón de que no había agua, algo que también sucede en 2022”. Ramonell, por su parte, precisó que la bajante extraordinaria del Paraná “no afecta la infraestructura vial y ferrovial de cruces del río, como el Túnel Subfluvial y los puentes”. “Sin embargo, las pérdidas económicas que genera la bajante a la Hidrovía, en promedio, se estima en el orden de 2 millones de dólares por día”, resaltó el especialista en El río Paraná en su tramo medio (puede consultarse en este link). La Hidrovía Paraná-Paraguay -arteria principal del comercio exportador- tiene una extensión de 4.122 kilómetros, desde Buenos Aires hasta Corumbá–Cáceres por el río Paraguay, y hasta Puerto Iguazú por el Alto Paraná, además de 239 kilómetros en el estuario del Río de la Plata, desde Buenos Aires hacia el Atlántico. Transita por cinco países, con longitudes similares en Brasil, Paraguay y Argentina, y puntos de contacto en Bolivia y Uruguay.El director de la OIEA, Rafael Grossi, encabezará una misión a Chernobyl en Ucrania
Encuesta: la actitud de los argentinos hacia la vacunación
Revisitamos un Especial de AgendAR: La sociedad argentina, el campo, y un capitalismo de enemigos
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Argentina es, entre muchas otras cosas, un país productor de alimentos. Y es como exportador de alimentos que llega a ser un jugador fuerte en el escenario global. Varía su posición en ese «ranking» según como se mida, y también según las vicisitudes del clima, pero en ningún caso deja de estar en los primeros puestos de esa docena de países cuyas producciones determinan los precios de los alimentos y el forraje en los mercados. Esto ha sido así a lo largo de su historia. En buena parte ha determinado su historia, y sus problemas. En actas del Cabildo de Buenos Aires del siglo XVII se lee sobre las pujas con los productores de trigo y la necesidad de garantizar al provisión de pan para los vecinos. Pero eso sería historia antigua, no? En AgendAR hemos reproducido el año pasado estos artículos sobre lo que sucedió en los últimos 100 años y está sucediendo ahora en las relaciones entre la actividad rural y el resto de la Argentina. El autor es Roy Hora, doctor en Historia Moderna por la Universidad de Oxford, profesor en la Universidad de San Andrés y en la Universidad Nacional de Quilmes, e investigador principal del CONICET. Invitamos a leerlo a quienes se animen a reexaminar los «relatos», convencionales y contradictorios que todos hemos escuchado, una y otra vez. . .La sociedad argentina y el campo. Primera parte
.La sociedad argentina y el campo. Segunda parte
.La sociedad argentina y el campo. Conclusión
Desde el Instituto Balseiro crean una empresa de micro y nanotecnología.
Científicos del Instituto Balseiro crearon una empresa especializada en equipos con tecnología láser para la fabricación de desarrollos de micro y nanotecnología. Son unos de los pocos proveedores del mundo de este tipo de maquinarias, que ya se están utilizando en empresas e instituciones educativas y académicas del país y el exterior. Con uno de sus productos, incluso, llegaron al espacio.
Las aplicaciones que utilizan micro y nanotecnología son cada vez más diversas y transversales a distintos sectores el mercado, como informática, salud, agroindustria y telecomunicaciones. Las empresas que desarrollan dispositivos para abastecer a esa demanda son también variadas y múltiples. Pero los emprendimientos especializados que proveen el equipamiento necesario para la micro fabricación de esos desarrollos son muy pocos en el mundo y uno de ellos surgió de la mano de científicos del Instituto Balseiro (IB) y el CONICET. “Para empezar, obtener el premio IB50K –que otorga el IB a proyectos innovadores de potenciales empresas de base tecnológica–, en el año 2017, fue un aporte estratégico”, dice Martín Sirena, director de Negocios de Mutech Microsystems. Ese fue el único aporte económico con el que contaron para poder crear la empresa, para lo que sumaron una inversión inicial propia de alrededor de 20.000 dólares y a partir de entonces se sostuvo mediante la venta de equipos. “La mayoría llega al IB50K con un plan de negocios más bien abstracto y sin probar. Nosotros, en cambio, ya teníamos el equipo de litografía láser terminado. Después se refinó para la producción, durante el siguiente año, pero en el concurso gustó mucho que nuestra tecnología ya estaba probada y teníamos un par de ventas confirmadas”, explica Lucas Neñer, director científico de esta empresa que, según recuerda, surgió por una necesidad propia mientras cursaba una maestría. “Necesitaba el equipo de litografía láser y decidí tomar la iniciativa de ver si se podía fabricar de cero. Cuando vi que era viable y razonable, pasamos al arduo proceso de refinarlo para transformarlo en un producto comercial y fabricarlo”, afirma Neñer, magíster y doctorando en Física en el IB. Tras iniciar sus actividades comerciales con ese primer equipo fueron sumando otros. Hoy, con un equipo de cinco especialistas y una estructura basada en la tercerización de servicios, ofrecen cuatro equipos distintos. El de fotolitografía láser inicial, µLaser, es una especie de grabadora láser de muy alta resolución, alrededor de 100 veces más precisa que los equipos estándar, que fue diseñada para escribir estructuras micrométricas en materia foto sensible con las cuales se fabrican las denominadas fotomáscaras, las matrices que se usan para fabricar circuitos integrados y otros sistemas de microelectrónica. Con ella, por ejemplo, hicieron una placa micro fabricada que fue al espacio en un satélite de la empresa Satellogic. Otro de los equipos es el denominado µAligner, que, como su nombre lo indica, permite alinear foto máscaras contra obleas de silicio con patrones preestablecidos para hacer dispositivos de alta complejidad multimedia. Un tercero, llamado µCoater, sirve para aplicar películas delgadas de fotopolímeros en la superficie de obleas de silicio o de otros tipos. Y, por último, el µExposer, para exponer los dispositivos y las microfabricaciones a luz UV. “Gran parte de los equipos son desarrollados por nosotros desde cero, es decir, que partimos desde la I+D. También hacemos consultorías y desarrollos a medida. Por ejemplo, ayudamos a desarrollar procesos de microfabricación en otras empresas, porque fabricar este tipo de cosas en general requiere un conocimiento muy específico”, dice Neñer. Sirena destaca que la empresa fue pensada con tres ejes que consideran claves: educación, investigación e industria. Por eso, también han desarrollado un kit específico para universidades y centros académicos. En la Argentina, han asesorado y le han vendido equipos a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (FCEN/UBA), la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y al Departamento de Física de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). El mes pasado lograron llegar con sus equipos a una Universidad en India, y también se usan sus equipos en el Instituto Nacional de Química de la Academia Nacional de Ciencias de China. En la industria, en el país han asesorado y trabajado con la empresa biotecnológica Stämm, entre otras. “Logramos darle capacidad de microfabricación a un costo muy bajo, que una empresa que se está iniciando puede hacerlo”, destaca Sirena y advierte que esto es similar para instituciones públicas o consorcios. “Nosotros los ayudamos desde el punto de vista técnico y científico: si necesitan desarrollar un proceso, saber qué tipo de insumos utilizar o cuál es la mejor manera de hacer el dispositivo”, ejemplifica. Una de las grandes ventajas de estos equipos, que además los vuelven una alternativa accesible para institutos y centros de investigación, es que su costo, de alrededor de 35.000 dólares, es inferior al de los importados, que pueden tener un precio superior a los 100.000 dólares. Para abastecer al mercado externo, trabajan con distribuidores en China, Europa e India, y esperan ampliar el alcance de mercado y masificar el uso de estos equipos. Actualmente, están inicando una segunda etapa en la cual esperan “ser más ambiciosos” y buscar socios estratégicos para tener un alcance regional, como podría ser la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), en la UNSAM, y abrir nuevos mercados. “Si bien tenemos la parte académica, nos gustaría que consolidarnos, incrementar las ventas y convertirnos en una empresa que venda a nivel global”, concluye Sirena.El boom del mosto: un desarrollo agroindustrial exitoso
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Era un producto marginal en la industria vitivinícola y ahora vive un boom.
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Se trata del mosto, un endulzante versátil demandado por diversas industrias de jugos, vinos, dulces, mermeladas y repostería;
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Argentina es el mayor exportador en volumen.
El mosto argentino llega a Estados Unidos, Japón, Canadá, Arabia Saudita, Sudáfrica y ChinaSin dudas, la industria del JUC se fue diversificando y haciéndose más sofisticada para atender la demanda externa, vinculada a los alimentos saludables. “Se han ido desarrollando y consolidando nichos que a futuro tienen un enorme potencial para seguir creciendo como son los mostos orgánicos, las certificaciones religiosas, mostos blancos y tintos, aromáticos y de distintos tipos”, aportó Colombo. En tanto, José Alberto Zuccardi, presidente de la Coviar, dio su visión del producto. “El JUC es de una importancia clave y de extraordinaria nobleza que, por un lado, permite incrementar las exportaciones del sector vitivinícola puesto que tiene una gran demanda mundial por ser un alimento sano; mientras que, a la vez, presta un gran servicio a la industria del vino al absorber una parte importante de la producción de uvas, lo que permite mantener el equilibrio en los distintos mercados y tener precios razonables para toda la cadena”, dijo el empresario bodeguero. Los mayores importadores mundiales de mosto concentrado de uva producido en la Argentina son Estados Unidos (capta 35% de las exportaciones locales), Japón (21%), Sudáfrica (18%) y Canadá (9%). Le siguen: Chile, Turquía, Rusia, Países Bajos, España, China, Arabia Saudita, México y Colombia.
«La prohibición es el verdadero peligro para la salud pública»
¿Y los ciudadanos?
A nosotros los consumidores legos, sin conocimientos científicos, lo que nos queda es nuestra experiencia de haber dejado de fumar con estos productos y de haber percibido en nuestro propio cuerpo los diversos beneficios para la salud. Y también tenemos la opción de creer en la ciencia, de contrastar los argumentos contrarios y optar por los más razonables, los que parezcan más cercanos a la realidad.
Sin embargo, siempre vale la pena recordar que el argumento basado en el sentido común también puede ser vil, porque puede disfrazarse y promover la desinformación. Por supuesto, sería genial si nadie fumara, pero no es realista suponer que todos los fumadores pueden, quieren o dejarán de fumar. Y es en este sentido que el cigarrillo electrónico, como producto de menor riesgo para la salud que imita el hábito de fumar, se convierte en una importante herramienta para reducir el consumo de cigarrillos y evitar la toxicidad del humo del tabaco. Es una opción. La mejor que tenemos en estos tiempos.
Como recuerda el Dr. Roberto Sussman, profesor de la UNAM y uno de los más grandes estudiosos del tema en América Latina, sin duda, el mejor de los casos sería elegir no fumar ni vapear. Así mismo, es mejor no beber alcohol, no comer alimentos grasos y azucarados y hacer ejercicio regularmente. Sin embargo, en la vida real pocas personas alcanzan este ideal utópico de salud perfecta y ausencia absoluta de vicios menores o adicciones. “Por lo general, la perfección, inalcanzable, es enemiga de la mejor opción, que es alcanzable”.
A nosotros, consumidores, nos queda el deseo de creer absolutamente en la buena fe y las mejores intenciones de las organizaciones de salud. Pero la elección de la prohibición parece contraria a la noción de buena fe. También queremos creer que las organizaciones de atención médica están de acuerdo en que los resultados de salud pública más satisfactorios generalmente ocurren cuando somos capaces de reducir los riesgos de manera aceptable. Lo hemos experimentado intensamente en los últimos dos años con la pandemia.
¡Abajo la prohibición!
Es urgente regular el vapeo para proteger a los consumidores, de forma que se dificulte el acceso a los menores y se desincentive el consumo por parte de los no fumadores.
Mantener la prohibición de los cigarrillos electrónicos en Brasil solo garantiza que haya más enfermedades y muertes relacionadas con el tabaquismo, impidiendo que los fumadores adultos tengan acceso a alternativas menos riesgosas y favoreciendo el monopolio de los cigarrillos.
La prohibición también nutre el ya inmenso mercado ilegal que existe en el país y la circulación de productos sin supervisión regulatoria, en lugar de establecer un mercado regulado, con proveedores legalizados, tiendas especializadas, que fomente el emprendimiento y la generación de empleo y renta, así como el pago de impuestos al Estado que pueden invertirse directa o indirectamente en la salud pública.
Y, al fin y al cabo, mantener la prohibición de los cigarrillos electrónicos en Brasil también es una violación a la libertad y autonomía de las personas que quieren tener control sobre las opciones para proteger su propia salud. Además, deja abierta una pregunta: ¿Por qué? ¿Quiénes se benefician con la prohibición?»
Tal vez sea tiempo, también aquí en la Argentina, de empezar a pensar en la salud pública con perspectivas más modernas. De abrir el debate.
Esteban Terranova
El diagnóstico de Kulfas «Hay una economía que está vigorosa en términos de crecimiento” – Conclusión
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dio la semana pasada un extenso reportaje a Jorge Fontevecchia, de Perfil. Reproducimos las evaluaciones y expectativas de uno de los dos hombres claves de la gestión de Alberto Fernández. La primera parte está aquí; la segunda, aquí. Concluye con esta, la tercera.
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—¿Qué relación hay entre reducción de desempleo e inflación? La muy discutida curva de Phillips, siendo Argentina un país muy destacado en términos de inflación. —No, esas son visiones antiguas. Si fuera así, el mundo no hubiese tenido el empleo abajo nunca, porque la inflación bajó muchísimo en los últimos años. Claramente la inflación es un problema, hay que reducirla, requiere un abordaje integrador, es un problema multicausal. No es solo política monetaria, así como tampoco es solamente controlando precios. Ninguna de esas dos cosas van a resolver por sí solas el problema. Pero insisto, es necesario reducir la inflación y eso de ninguna manera va a implicar que el desempleo suba.—Recientemente salió el índice de pobreza latinoamericana: 27% de pobres mientras que Argentina, 37. ¿Hay un error estadístico al medir Latinoamérica? —Se mide distinto, cada país tiene una canasta distinta de pobreza, para que se entienda, acá en Argentina para no ser pobre tenés que tener el dinero para comprar tantos kilos de carne, de verduras, frutas, pagar un alquiler, todo esto. Y cada país lo mira distinto, porque también tiene que ver con su propia estructura y su idiosincrasia, entonces, comparar tasas de pobreza de esa manera es un error. Cuando se mira la tasa de inflación correctamente medida comparable, que es un dato del Banco Mundial, Argentina termina entre los países de menor inflación, no el más bajo, claramente no, pero está entre los de menor pobreza en América Latina. —¿No hay también una cantidad de monotributistas que no declaran su ingreso real? —No, está bien declarado. No es que esté mal la medición, lo que digo es que la canasta es distinta. A lo mejor en Bolivia, para decirlo de una manera muy simplificada, se dice que para no ser pobre tenés que tener plata para poder comprar dos kilos de carne de vaca y dos kilos de verduras. En Argentina es más lo que se le pide a la canasta, en calorías y a otros productos, eso hace que si se midiera la pobreza argentina con la canasta boliviana, sería mucho menor seguramente el nivel de pobreza. —Algunos economistas de la oposición dicen que el crecimiento de este año va a ser menor al 3% y que todo se deberá al arrastre estadístico del año anterior. ¿Tu visión es que puede estar al 5% de crecimiento o más? ¿Y a qué atribuís la diferencia de diagnóstico de un sector y de otro? —El primer dato del año, enero dio 5,4%, muestra que hay una economía que está vigorosa en términos de crecimiento. Hay una diferencia de diagnóstico. Muchos sectores de la oposición están subestimando la política que está implementando el Gobierno, o piensan que no es sostenible este tipo de cosas que suelen aparecer. Estoy confiado en que el crecimiento argentino va a estar arriba de 4% y que la industria va a crecer entre 5% y 6%. —¿Es un problema de ceguera paradigmática, un problema ideológico? —No lo sé, puede ser un poco de todo lo que mencionás, puede ser también una manera de plantear una posición crítica. —Recientemente tuvimos a Boric de visita, quien decía que el equilibrio fiscal no es un tema ideológico, tuvimos al propio ministro Guzmán, que decía que el déficit fiscal no era ni de derecha a izquierda. ¿Sería correcto decir que el déficit no es un problema ideológico, lo que es ideológico es la discusión de cómo solucionarlo? ¿Y que hay por lo menos cinco formas de resolverlo, emitiendo, tomando deuda, creciendo, ajustando, o vendiendo activos? ¿La discusión ideológica cómo se resuelve o financia? —Efectivamente hay mucha gente en Argentina que piensa que no es un problema, y otra que piensa que éste es el problema fundamental. Nuestra visión no es ni una ni la otra. Primera cuestión, coincido con lo que dijo el presidente de Chile, (Gabriel) Boric. Debería ser un consenso básico social tener las cuentas públicas equilibradas, que cuando crecemos hay que ahorrar, hay que reducir déficit y si hay superávit, aumentar el superávit y ahorrar. Y si hay recesiones, ahí sí utilizar recursos fiscales, ahorros o endeudamiento para contrarrestar lo que va a padecer el sector privado. Después, respecto a cómo resolverlo, la emisión no resuelve nada, la emisión financia en todo caso. —Resolverlo o solventarlo. —Hay sectores en Argentina que piensan que la emisión no es un problema, que se podría emitir indefinidamente, y esa emisión en definitiva genera más actividad económica, sigo ese razonamiento, no lo comparto, pero para que se entienda. —Explicá cuáles son las diferencias ideológicas. —Esos dirían, en realidad, emitís, pero como hay más actividad económica, la economía crece y se licua la emisión. La realidad es que eso puede ocurrir en momentos particulares. No es que esté en contra y que nunca hay que emitir. De hecho, en 2020 con la pandemia había que emitir, lo hicimos y lo hicimos bien, era correcto para financiar el ATP, el IFE y salvar a buena parte del sector productivo, que estaba muy afectado por los efectos de la pandemia. Ahora, pensar que eso se puede hacer indefinidamente ojalá fuera tan fácil. —William Phillips decía que con el paso del tiempo los agentes económicos se acomodan en el comportamiento de la ilusión monetaria que inicialmente se puede producir cuando se trata de estimular la economía por encima de la tasa natural de desempleo, pero en el largo plazo provoca la misma tasa de desempleo con mayor inflación. —Por eso, más allá de esta apreciación, está claro que eso se puede hacer de manera puntual en momentos particulares. —Si lo hace de manera sostenida, finalmente pierde el efecto. —Lo que genera finalmente es una acumulación de moneda que termina incidiendo en la compra de activos externos, en dólares, por ejemplo, y la suba del dólar después impacta en el nivel de precios. Si hay restricciones cambiarias, impactarán en el paralelo, si no, impactarán en el dólar oficial. —Un error sería creer que la emisión no tiene consecuencias y no hay efecto monetario en la inflación. —Es un error pensar que todo el problema inflacionario tiene que ver con lo monetario. Hemos tenido un laboratorio de Argentina. —Vuelvo nuevamente a que tenemos este trimestre con contracción de la base monetaria, cero de déficit fiscal y más inflación. —No lo diría así porque es un período corto. Lo que sí queda claro es que el plan (Guido) Sandleris, que sí tuvo un período más largo para extenderse, mostró que esa restricción monetaria no solo no controla la inflación, sino que además la terminó acelerando. Terminó entregando Macri el gobierno con el doble de inflación de la que había recibido.«En el gobierno de Macri hubo un montón de preceptos que fueron puramente ideológicos»

—Tratando de ser ecuménicos, decías que la diferencia es que ellos creen que primero hay que estabilizar para crecer, y ustedes creen que primero hay que crecer para estabilizar, y tratando de imaginar que pueda haber gente razonable que quiera el bien para la Argentina, pero que tenga un diagnóstico distinto, ¿dónde está el peligro de que venga alguien razonable, sensato, bien formado, que crea que primero hay que estabilizar para crecer? —Probablemente termine ahogando el proceso de reactivación, que está en curso y está permitiendo crecer, recuperar empleo, reducir la pobreza, y lo termine frenando en aras de un supuesto plan estabilizador. Hay que crecer, por supuesto este crecimiento va a generar un marco de estabilización, más muchas medidas que se irán implementando y sobre todo tener claro el rumbo hacia delante. En el gobierno de Macri hubo un montón de preceptos que fueron puramente ideológicos. Lo digo con conocimiento de causa. Hablo con los industriales a diario y ellos mismos me contaban que iban a presentarles a mis antecesores proyectos industriales, y la respuesta que tenían era que no les convenía producir acá, que se quedaran con la marca, con la tecnología y que en todo caso manufacturaran en China o en otro país de América Latina. Era una cosa medio loca decirles a los industriales que dejen de ser industriales y que se metan en importación. La primera vez que lo escuché, mucho no lo creí, luego vi que se repetía, que eran varios casos similares. Ahí hay una cuestión ideológica muy delicada que esperemos que no se repita nunca. —Me da la sensación de que por lo menos por quienes asesoran a Horacio Rodríguez Larreta, economistas como (Pablo) Gerchunoff, no plantearía algo así. ¿Es posible que haya una posibilidad de que la Argentina pueda tener un plan de estabilización que no frene el crecimiento y en el que crean determinados economistas de Juntos por el Cambio? —Esperaría que sí, estamos trabajando con varias iniciativas, con el Consejo Económico y Social, con este plan productivo para pensar a largo plazo. —¿Evolucionan en el sentido de tu propio pensamiento? —Si me tengo que basar en los que pasaron por el gobierno de Macri, no evolucionaron. A Pablo Gerchunoff lo conozco, lo he leído, es un gran historiador económico, no tengo ninguna duda, aprendo mucho con él. Hay cosas que no comparto, pero hay muchas cosas que sí, no sé qué rol tendría en un gobierno de Macri o de Larreta o de Patricia Bullrich, no sé quién va a ser el candidato de Juntos por el Cambio. —Por ejemplo, Melconian, quien está en la Fundación Mediterránea para construir un plan, ¿sería una de las personas que pondría en riesgo la economía, porque buscaría en exceso la estabilidad antes que el crecimiento? —Por supuesto, Melconian tiene una mirada fiscalista, lo conozco, lo he escuchado y he tenido alguna ocasión en que pude conversar con él durante el gobierno anterior, en algún seminario o encuentro de economistas. Él decía que los dólares no importan, lo importante era cerrar el tema fiscal. Se burlaba y decía: “El problema es que hay algunos radicales en el gobierno de Juntos por el Cambio que piensan que el problema es del sector externo, pero el problema en realidad es fiscal”. Cada vez que Argentina se focalizó en lo fiscal se desenfocó. Y con esto no estoy diciendo que lo fiscal no es importante, digo que Argentina sufre cuando tiene un desequilibrio externo, cuando le faltan dólares. Estamos hoy en un camino muy claro a recuperar el equilibrio del sector externo, estamos exportando muchísimo más, fabricando en el país muchos bienes que antes se importaban. —¿Vamos camino a los superávits gemelos? —Vamos camino a eso, va a llevar tiempo, no va a ocurrir el año que viene. Pero claramente Argentina está creciendo, exportando más y va a mejorar su balance fiscal justamente por ese crecimiento, vamos en el camino correcto. —El Plan 2030 sería de superávits gemelos. —Por supuesto, el Plan 2030 pretende terminar la década con un nivel de exportaciones y de desarrollo industrial y tecnológico que le va a permitir tener los superávits tanto externo como fiscal necesarios para estar estabilizados económicamente. —¿Y cuando escuchás a (Hernán) Lacunza? ¿Es distinto a (Carlos) Melconian? —En algunas cosas sí, pero no lo he escuchado mucho en detalle. —¿No sería deseable que la alternancia, que es inevitable a la democracia, permita que haya un grado de mayor cercanía de la mirada económica entre el oficialismo y la oposición? —Sí, sería deseable, pero para que eso ocurra también tienen que haber miradas políticas menos extremas. Macri hizo un daño enorme, cuando dijo “el problema de la Argentina son los setenta años de peronismo”. ¿Qué cercanía puede haber cuando se plantea semejante distancia? Además con una falacia enorme, setenta años en los que habían gobernado peronistas, radicales, militares. Fue un planteo muy absurdo y muy nocivo para ese diálogo constructivo que planteás y que coincido en que es necesario. —Llegamos al final y quiero que envíes el mensaje que a vos te parezca oportuno a quien te parezca, los empresarios, los asalariados. —Mi mensaje es para toda la comunidad, para el pueblo, para los empresarios, para el sector productivo, para las pymes, para las cooperativas, para las empresas grandes también. Todas son necesarias para que Argentina se ponga de pie, para los trabajadores y trabajadoras. Argentina está en un proceso de reactivación donde los resultados son positivos y se van a extender paulatinamente a toda la población. Ya hay muchos que están viendo los resultados, a otros les van a ir llegando de manera más paulatina, pero por sobre todas las cosas hay un gobierno que está pensando no solamente en crecer este año, que lo vamos a hacer y el que viene también lo vamos a hacer, en seguir bajando el desempleo y la pobreza, sino que estamos pensando en el futuro por primera vez. Hay un gobierno que planifica, porque hace mucho tiempo que tiene un plan. Se plantea seriamente crecer toda la década y lograr que los sectores tecnológicos y científicos se desarrollen. Tenemos ingenieros, tecnólogos, programadores, que puedan desarrollarse acá, aportar al país y no tener que emigrar. Estamos en el camino correcto, eso es lo que quiero transmitir. Un mensaje fuertemente optimista a pesar de las dificultades de corto plazo, que no las negamos y estamos también trabajando en eso.«Es un error pensar que todo el problema inflacionario tiene que ver con lo monetario»
El «Día de la Tierra», y la guerra que en 8 semanas ya destruyó la agenda ambiental
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«Cuando la comunidad científica comenzaba a conseguir que se escucharan las evidencias sobre el cambio climático, cuando los gobiernos de todo el mundo comenzaban a invertir seriamente en energías renovables y el ya desesperado reclamo por disminuir el uso de combustibles fósiles comenzaba a ser atendido por el electorado. Cuando Donald Trump (su lema sigue siendo Make America Great Again) ya había sido derrotado en las elecciones de Estados Unidos y las naciones más poderosas pudieron comenzar a acordar metas de políticas sustentables, cuando la pandemia de Covid-19 hizo evidente la necesidad de políticas coordinadas y globales de salud y cuando la cooperación entre las naciones parecía comenzar a hacerse posible ante la necesidad de políticas globales contra el cambio climático, entonces, Rusia invadió Ucrania. El tono de esta larga introducción puede resultar exagerado, pero es el que requiere este brutal, bochornoso error de cálculo (porque se pensó que Ucrania seria ocupada como Checoeslovaquia en 1968, con muchos tanques y poca sangre), estaba destinado a una escalada militar que resultaría políticamente inevitable para Putin, de trágicas proporciones y horrorosas consecuencias para Ucrania, pero también decisivas para el resto del mundo.De un solo golpe se cambió la agenda del siglo XXI por la agenda del siglo XX.La agenda de una creciente cooperación entre las naciones por la agenda de un retorno a la confrontación de bloques. La confrontación económica, la confrontación militar, la de la supremacía en el espacio, la del dominio de las bandas electromagnéticas. La propia idea de una hegemonía mundial ha revivido con insoportable descaro. Una agenda del siglo XX que nos obliga a volver al pasado tanto en el terreno de lo real como en el terreno de lo mental. Que no nos permite pensar en el futuro, sino que nos obliga a pensar en el pasado. La guerra, sabemos, nunca beneficia al pueblo, menos todavía a los soldados, pero permite a los gobernantes abolir la oposición y abroquelarse en el poder por tiempo indeterminado, designando a los disidentes como traidores, encarcelándolos y acallando toda libertad de disenso. El resurgimiento del nacionalismo, la apelación a la raza, a derechos territoriales pretéritos, la concepción del mundo como territorio de intereses imperiales, la amenaza armada e incluso, la amenaza de guerra nuclear (si, Putin nos hizo saber que puso en alerta el comando nuclear) reordena las prioridades de las políticas nacionales abriendo un nuevo armamentismo. El complejo industrial-militar pasa al frente, las acciones de las petroleras suben y las de las compañías de energías renovables bajan. Si por un momento pudiese suspenderse el horror por la muerte y el sufrimiento humano que la invasión de Ucrania ha producido, si eso fuese posible, podríamos pensar en el daño a las futuras generaciones que este cambio de agenda significa. ¿Quién puede pensar en los derechos de las futuras generaciones cuando ahora mismo poblaciones indefensas, ancianos y niños, perecen bajo bombas teledirigidas? Pero la guerra, habilitando el cinismo de la realpolitik, la arbitrariedad de la razón de estado, y la crueldad de la contabilidad de la muerte como una forma de victoria, significa el total e instantáneo abandono de las consideraciones ambientales. Un día de guerra genera más emisiones de dióxido de carbono y más residuos que un año entero de paz. No solo en la voracidad de combustible de aviones y misiles, de los camiones y pesados tanques, también en la de las gigantescas explosiones y los voraces incendios que estas producen. Ni qué decir de las infraestructuras destruidas, cuya reconstrucción exigirá nuevos esfuerzos materiales y económicos, pero también nuevas emisiones de gases dañinos para la atmósfera. Basta ver las escenas de destrucción para contabilizar visualmente las montañas de edificios reducidos a escombros, tanques destruidos, decenas de automóviles incendiados, puentes, caminos, cañerías y líneas eléctricas destruidas, por no mencionar la destrucción de edificios de valor histórico. Toda esa destrucción, visible a simple vista, es apenas una fracción de las emisiones que producirán lo que ahora aparece, para unos y para otros, como el urgente e inmediato mandato de restitución de los stocks de municiones y armamentos. Un forzoso desvío de los esfuerzos humanos que en el siglo XXI debían orientarse a restablecer una relación sostenible con el planeta, que se ven en cambio dirigidos hacia un esfuerzo armamentista de proporciones incluso mayores que los ya descabellados presupuestos militares precedentes, produciendo un retorno a los parámetros del siglo XX. Aunque la muerte y la destrucción inútil, la espiral de abyecta y voluntaria violencia y el dolor humano que desatan nos paralizan de indignación moral, es inevitable una dolorosa pero necesaria contabilidad: todos los muertos y heridos y toda la destrucción de la guerra es apenas una fracción de las víctimas que producirán el cambio climático, la contaminación ambiental y las mutaciones virales. Lo que en la guerra se contabiliza en miles, se contabilizará en millones en las víctimas de las sequías, el hambre, nuevas enfermedades, incendios e inundaciones. La estupidez de la agenda de la confrontación queda reflejada en la nueva amenaza que ahora se cierne sobre Europa: la amenaza de la radiación nuclear a que la exponen los límites que ya se han cruzado. La aterradora escena de centrales nucleares sin energía o bajo fuego de artillería ha sido inmediatamente superada por el horror que produce el retorno de las bombas nucleares como argumento de presión militar, consiguiendo resucitar el fantasma de la Mutua Destrucción Asegurada. ¿Y el resto del mundo? ¿Y las futuras generaciones? ¿Qué pueden importar si no importa la propia? La agenda del siglo XX, la agenda de la confrontación alimentada por los combustibles fósiles, en sólo unas pocas semanas, se ha impuesto sobre la agenda de la cooperación ambiental del Siglo XXI. No por el cálculo, no por la inteligencia, sino por la estupidez.»
Comentario de AgendAR:
En nuestra opinión, el arquitecto Diez ha sido aquí demasiado optimista sobre la fuerza del consenso global que se había logrado sobre políticas ambientales, y que la guerra en Ucrania habría destruido. Los estados nacionales, como sus gobernantes y como los seres humanos en general, van a privilegiar sus necesidades y temores inmediatos ante los que aparecen en un futuro. Hasta que haya acuerdos globales que tengan a la vez legitimidad ante la mayoría de la población del planeta y fuerza detrás para hacerlos cumplir -y para eso parece faltar bastante- consensos como se lograron en el Acuerdo de París o en conferencias como la COP 26… serán postergados o ignorados ante urgencias o peligros más cercanos. No es una invitación a bajar los brazos. Sino a continuar los esfuerzos, con enfoques realistas.La industria petroquímica nacional crece, estimulada por el aumento global de precios
El sector petroquímico creció en nuestro país en febrero de este año, en relación al mismo mes de 2021, un 36% en producción, 34% en ventas locales y 156% en exportaciones, por aumentos en precios y en volúmenes. A pesar que las tres variables fueron menores que en enero 2022.
El informe mensual del panorama del sector, elaborado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), muestra que durante febrero de este año la producción creció un 36% respecto a febrero de 2021 en todos los subsectores, a excepción de los productos básicos inorgánicos e intermedios. La petroquímica registra una caída del 10% respecto a enero de 2022, “producto de paradas de planta programadas y condiciones de mercado”, según la CIQyP. No obstante, la producción acumulada del primer bimestre creció un 21% respecto al mismo período del año anterior. La cámara petroquímica agrupa a más de 150 compañías que representan el 80% del valor agregado industrial del sector, conformado por grandes, medianas y pequeñas empresas de capital internacional y nacional.Ventas Locales
Las ventas locales se incrementaron un 34% en comparación con febrero de 2021, producto del aumento de volumen y precios de los productos a nivel global, considerando, además, la depreciación del dólar, con los productos finales termoplásticos y finales agroquímicos como los subsectores más influyentes al comparar con las ventas de enero, las ventas en el mercado local caen por la influencia de menores ventas en los productos finales agroquímicos. La variación entre enero y febrero de 2022 presentó una baja del 11%, mientras que el acumulado del año alcanzó un aumento del 39% respecto al mismo período del año anterior.Exportaciones
Los datos de la muestra de la CIQyP presentan que las exportaciones desarrollaron un importante incremento del 156% interanual producto de aumentos en precios y volúmenes vendidos, destacando a los productos finales termoplásticos como el subsector predominante. Por los mismos motivos, el acumulado del año creció un 98%. No obstante, al comparar con enero de 2022, se observa una caída del 6% debido a que hubo una baja en la demanda. Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la CIQyP, destacó que “el primer bimestre del año muestra que tanto las ventas locales como la producción siguen sin recuperarse a los niveles deseados debido a que la demanda de las cadenas que provee el sector muestra variaciones. El incremento de demanda de la cadena de valor aguas abajo será el motor que permita seguir creciendo a nuestro sector. La industria química y petroquímica sigue siendo un sector clave para apoyar el desarrollo y el crecimiento de la Argentina”.Otros indicadores
El informe señala también que la capacidad instalada del sector durante febrero tuvo un uso promedio del 55% para los productos básicos e intermedios y del 85% para los productos petroquímicos. Durante febrero de 2022 la balanza comercial de los productos del sector fue a la baja en un 14% con respecto al mismo mes del 2021, con variaciones positivas del 33% en las importaciones y del 66% en las exportaciones. El reporte indica que las PyMIQ (Pequeña y Mediana Industria Química) tuvieron un aumento en su producción respecto al mismo mes del año anterior. Las ventas en el mercado local y externo también crecieron. Respecto a enero de 2022, se observa una caída del 1% en producción y del 6% en las ventas locales. Algunas empresas manifestaron que tuvieron exportaciones puntuales durante febrero 2022. En conclusión, las ventas totales (mercado local más exportaciones) de los productos informados por las empresas participantes del informe alcanzaron los US$ 384 millones durante febrero de 2022, acumulando un total de US$ 813 millones en el primer bimestre del año.Heladas tempranas a fin de marzo reducen la producción de soja en la Pampa Húmeda en 500 mil toneladas
Las heladas tempranas, como las que se registraron a fin del mes pasado, reducirían la producción de soja en la zona agrícola núcleo, que incluye el sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el norte bonaerense, en unas 500.000 toneladas. A valores actuales, una pérdida de unos US$ 200 millones.
Según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), “en sojas de segunda hay daños del 10% al 20% en rinde y cuadros con desecación total”. En este contexto, precisó que el rinde promedio total pasará de 31 a 30 quintales por hectárea.
“Hace 15 días atrás había buenas noticias: por mejores resultados de cosecha, en soja de primera subía 2 quintales el promedio y 800.000 toneladas la producción de la región. Esta vez, el ajuste llegó por dónde menos se lo esperaba, las heladas tempranas”, apuntó la entidad.
Según su proyección, la cosecha en la región núcleo caerá de 13,2 a 12,7 millones de toneladas, un 12% menos que el volumen del ciclo pasado.
Las heladas tempranas en la zona son inusuales. “Las primeras heladas se dan más adelante en el calendario, cuando los cultivos están cosechados o por cosecharse. Además, en esta campaña se sembraron lotes más tarde de lo normal debido a cuestiones climáticas, luego del 15 de diciembre y en casos extremos en enero. Ahí la helada pegó de lleno”, explicaron ingenieros agrónomos citados por el reporte.
La BCR precisó en su reporte: “En Laborde esperan mermas de rinde del 10 al 20% en sojas de segunda y del 20 al 30% en maíces tardíos y de segunda. Hacia el oeste, en Cañada de Gómez dicen que los mayores daños fueron en soja de segunda y menores en maíces tardíos: en las sojas sembradas hasta el 5 de diciembre el daño puede llegar al 5% pero en las que se sembraron después superaría el 12%. En Venado Tuerto esperan mermas similares en sojas tardías que se encontraban en pleno llenado de granos (R6). En San Pedro y Baradero el efecto del frío fue leve en sojas tardías y no afectó a los maíces de segunda y tardíos. Están espectaculares, pueden rendir 80 qq/ha. El efecto de las heladas fue mayor hacia Arrecifes”.
La campaña de soja vino marcada en los últimos meses por la sequía que hizo perder producción. En rigor, contra 45 millones de toneladas del año pasado, la BCR aguarda 40 millones, dato que no obstante podría ser menor.
En tanto, en los últimos días circularon versiones de que la próxima semana podrían registrarse fuertes precipitaciones que dañarían los cultivos. Sin embargo, el experto José Luis Aiello, citado por la entidad, señaló que el ingresó de una masa de aire frío y seco asegura el buen tiempo en todo el país y en particular en la región.
“Los modelos de pronóstico indican la continuidad del tiempo estable y libre de precipitaciones durante los próximos siete días y posteriormente el ingreso de un frente frío que podría generar nuevas lluvias de cara a la última semana del mes”.
Aerolineas Argentinas suma una nueva ruta: San Pablo-Ushuaia
Aerolíneas Argentinas comenzará a unir a partir de julio, San Pablo con Ushuaia con dos frecuencias semanales.
Desde el 11 de julio y todos los lunes y viernes, la empresa contará con vuelos entre la ciudad brasilera y la capital fueguina. Los regresos, Ushuaia a San Pablo, se encuentran programados para los días domingo y jueves de cada semana. Con horario nocturno, partiendo a la 1.10 desde San Pablo, los vuelos arribaran a las 8.00 al aeropuerto de Ushuaia, de manera tal que los pasajeros puedan aprovechar el día de llegada. Los vuelos serán operados con aeronaves Boeing 737-800 con capacidad para 170 asientos y en las próximas horas ya estarán abiertos para la compra en la web de la compañía. “Estamos haciendo una apuesta muy grande para desarrollar el turismo receptivo sobre todo desde Brasil. Ya anunciamos los vuelos desde San Pablo a Salta y Bariloche y ahora estamos incluyendo a Ushuaia dentro de este esquema de rutas que tienen por objetivo potenciar la oferta de cara a la alta temporada de invierno”, explicó Pablo Ceriani, presidente de Aerolíneas Argentinas. Ceriani, además agregó que “estos vuelos son posibles gracias al trabajo en conjunto y al buen entendimiento que hemos tenido con el intendente, Walter Vuoto y el senador nacional, Martin Rodríguez. Estamos seguros que van a servir para que la temporada de invierno sea tan exitosa como fue la de verano.” Semana atrás la empresa confirmó que volará desde San Pablo a Bariloche y Salta de manera directa a partir de julio. De igual forma, fueron anunciados los vuelos desde y hacia Brasilia, Curitiba y Porto Alegre que ya se encuentran operativos.
Comercio, el gremio más numeroso de Argentina, cerró hoy su paritaria. Un 59,5% hasta marzo 2023
La federación de mercantiles que lidera Armando Cavalieri acordó con la CAC, Came y Udeca elevar el salario básico a $139.000.
La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), junto a la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) y la Unión de Entidades Comerciales (Udeca), cerraron hoy jueves 21 la paritaria anual que va de abril 2022 a marzo 2023, con un incremento del 59,5%. Según indicaron fuentes gremiales y empresarias, con este acuerdo el salario básico de convenio pasará de $ 90.000 a $ 139.000. El incremento salarial para los empleados de comercio se distribuirá de la siguiente manera: 6% en abril; 6% en mayo; 6% en junio; 10% en agosto; 10% en septiembre; 11% en noviembre; 10,5% en enero de 2023. El acuerdo establece una cláusula de revisión específica, en función de la evolución y la aceleración de los precios, que afectan las escalas salariales. “Hemos logrado este acuerdo que contempla el impacto de la aceleración de los precios de los primeros meses, y contamos con el compromiso de las cámaras de abrir nuevas revisiones para que el salario de los trabajadores no pierda poder adquisitivo frente al incremento de la inflación”, dijo Cavalieri, tras la firma del convenio en el Ministerio de Trabajo de la Nación. “Quiero destacar diálogo que tuvimos con los directivos de las cámaras durante esta negociación, en este contexto tan complejo para todos y de tanta incertidumbre, donde es prioritario tener un entendimiento permanente para seguir de cerca las distintas variantes económicas y que impactan en los precios”, agregó.El desarrollo de la vacuna argentina contra el Covid-19 ARVAC «Cecilia Grierson»
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Una vacuna argentina contra el covid es una meta sobre la que hemos publicado -y combatido por- mucho en AgendAR.
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Aquí la periodista Vanina Lombardi resume su gestación, fruto de una articulación público-privada entre la UNSAM, el CONICET y el Laboratorio Cassará.
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Ahora, tras haberse aprobado el inicio de las pruebas de seguridad en humanos está más cerca de convertirse en una plataforma local para la fabricación de vacunas frente al COVID-19. ¿Cuáles son los aprendizajes y desafíos de este proyecto para el sistema científico y tecnológico argentino?
El diagnóstico de Kulfas «Hay una economía que está vigorosa en términos de crecimiento” – 2da. parte
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dio la semana pasada un extenso reportaje a Jorge Fontevecchia, de Perfil. Reproducimos las evaluaciones y expectativas de uno de los dos hombres claves de la gestión de Alberto Fernández. La primera parte está aquí.
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«—Vengo al presente con la inflación. Macri entrega la inflación de 53%, baja en 2020, aumenta nuevamente en 2021 y hoy hay riesgos de que supere la del año pasado, incluso que supere la más alta de Macri. Al mismo tiempo hubo contracción del circulante en este último trimestre que hoy es equivalente a la de enero de 2020, no hay devaluación inflacionaria porque la corrección monetaria está retrasada respecto de la inflación, los salarios tampoco han sido un elemento que hayan generado más inflación, el déficit fiscal del primer trimestre es casi cero: 0,3 prácticamente sin déficit fiscal. ¿Por qué hay más inflación, que el agregado que debería adicionarse por el aumento del precio de las commodities por la guerra? —Claramente, para hacer un racconto, empezamos con 53% de inflación, en 2020 iniciamos un camino de desinflación, nos fue bien, bajamos a 36%, solo que sobre fines de ese año, a raíz de la pandemia se inicia un verdadero shock de precios internacionales. Hay una primera suba muy fuerte de todas las commodities, tanto alimentarias como metalíferas, incluso industriales. Muchos insumos industriales se encarecieron, los semiconductores, en todo el mundo hubo una crisis de insumos y una suba del precio de las commodities.—¿Cuánto le asignás del efecto Ucrania a la inflación anual de este año? —De este año no menos de 10, 12 puntos. Tiene que ver con eso y con que se agrava este año con la guerra en Ucrania. Recuerdo que estábamos en enero con un precio del trigo por debajo de los 300 dólares la tonelada en el mercado internacional y pasó a 425 en muy pocas semanas. Realmente ha sido un efecto muy fuerte. —Cuando decís de 12%, las metas con el Fondo Monetario tenían un rango de 38%, 48%; si 48% está dentro del cumplimiento, y se le agrega el 12% de efecto Ucrania, te vas a 60%. ¿Esa sería la inflación de este año a tu juicio? —Esperemos justamente estar por debajo. Estamos implementando el fideicomiso del trigo, y junto con otros mecanismos, evitar que muchos de esos precios internacionales que afectan la cadena se trasladen a la góndola. Estamos en ese trabajo y otras políticas de contención de este fenómeno. A nivel macroeconómico estamos con mejores condiciones para la estabilización. Nuestra ambición para este año es poder recibir este impacto, internalizarlo con el menor efecto posible sobre la tasa de inflación. —¿Ves una inflación decreciente a lo largo de los meses de este año? —Lo peor es el mes de marzo, ahí viene el impacto más fuerte, y desde abril debería comenzar una tendencia a la baja. Ahora, no sabemos qué va a pasar en el mundo. Esperemos que no haya otro nuevo shock internacional que nos vuelva a afectar. —¿Un 60% permitirá cumplir lo acordado con el Fondo Monetario Internacional si es que aceptaran 12% de inflación agregada por el efecto Ucrania? —No tengo ninguna duda, el FMI conoce perfectamente lo que pasa en el mundo, esto no es un fenómeno argentino. La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno totalmente inédito e inesperado. Tenemos un componente propio que lo vamos a tener que ir corrigiendo, y otro es el internacional, que veremos cómo se desenvuelve.«Argentina tiene que salir de esta lógica de estar siempre a los tumbos, tapando agujeros»
«La inflación que estamos viendo a nivel internacional, no la veíamos desde hace tres o cuatro décadas, es un fenómeno inédito e inesperado»—Igual nuestra inflación creció más que lo atribuible al efecto Ucrania, ¿en este último trimestre hubo expectativas, cuestiones psicológicas y puja distributiva que potenciaron la inflación? —Pudo haber habido en algún momento algún sector que, previendo esta situación, se quiso anticipar, generar un proceso especulativo, pero es centralmente el problema de inflación internacional, no tengo ninguna duda de eso. —¿Once empresas tienen el control de las exportaciones de la producción de los productores agrarios y serían las que concentran una ganancia extraordinaria por el aumento de precios de las commodities alimentarias? —No creo que sea correcto eso, es una parte. Esas empresas exportadoras lo que hacen en general es comprar a los productores de la soja, el trigo, el maíz, con lo cual lo que hacen es pagarles el precio internacional, menos las retenciones.
—¿Puede ser haberles pagado el precio antes de que aumente y hoy tengan la producción ellos? —Sí, efectivamente. Si lo compraron antes de la suba, toda la ganancia es apropiada por los exportadores. Si no, seguramente esa ganancia queda en los productores o los acopiadores. —¿Cuál es tu opinión respecto de los proyectos de gravar la renta extraordinaria? —Podría opinar en teoría, pero no me gusta teorizar siendo funcionario, porque uno tiene que dar señales concretas y tomar acciones. La realidad es que hoy tenemos un Parlamento donde nuestra fuerza política no tiene mayoría, y la fuerza política que tiene un peso importante, que es Juntos por el Cambio, ya ha dicho reiteradamente y de una manera dogmática para mi gusto, que no piensa convalidar ningun aumento tributario, en ninguna circunstancia. Una cosa es querer ser cuidadosos con el tema, que no está mal, y otra es que en ninguna circunstancia, ni siquiera frente a un escenario de grandes modificaciones, van a convalidar una suba de los impuestos de cualquier tipo. Después, en otros sectores, como el Frente de Izquierda, sabemos que habla mucho, pero cuando le tocó, por ejemplo, votar el impuesto a las grandes fortunas, prefirió no votarlo. Es una discusión abstracta, si viniera como economista, académico o consultor, te respondería, pero lo otro no tiene demasiado sentido porque no hay ninguna chance de que el Congreso convalide esa suba de impuestos. —La tasa de desempleo ha bajado a niveles récord en la Argentina, 7%. Sin embargo, la pobreza es alta porque los salarios son bajos. ¿Hay alguna correlación entre la reducción del desempleo y la reducción de los salarios? —Los salarios tuvieron la siguiente evolución durante el gobierno de Macri, cayeron al ruedo un 20%, en el gobierno de Alberto Fernández recuperaron alrededor de 4 o 5 puntos de esos 20 que se habían perdido. Hoy los salarios de Argentina están en los niveles de comienzos de 2011, o sea, de la última etapa del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esta es la situación objetiva. No son ni salarios de los más bajos de la historia reciente, ni son los de 2001 ni los de 2002, ni tampoco los más altos que se dieron en 2015 y 2017, esos fueron los salarios más altos de lo que va del siglo XXI, solo para poner en contexto. —Los salarios registrados aumentaron el 7 y no el 4, pero los no registrados bajaron. —Claro, tenemos una heterogeneidad. —Y la mitad de los empleados no están registrados. —Ese es el punto central. La pobreza bajó, hoy hay dos millones menos de pobres en Argentina que hace un año. Con esta expansión de la economía y del empleo, debería haber habido una baja mayor de la pobreza. No la hubo justamente porque el precio de los alimentos es el precio internacional de las commodities, se incrementó de manera totalmente desproporcionada e inesperada. Si se mira objetivamente la situación, los salarios mínimos de Argentina, dentro de América Latina, no están en los más bajos. Están más bien de la mitad de la tabla para arriba, sin embargo, éste es el fenómeno que estamos viviendo. A lo mejor este salario en otro contexto internacional o de no tanta tendencia inflacionaria nos daría un nivel de pobreza bastante más bajo. Claramente tienen que subir los salarios, por eso estimulamos que se cerraran las paritarias, a los empresarios les decimos que no tengan temor en subir los salarios, que lo van a recuperar con mayor consumo interno, en todo caso reducirán un poco los márgenes. Hay un escenario para que el salario real se recupere de manera más acelerada.«Argentina no puede estar cada tres o cuatro años cambiando de idea, no sirve más hacer alimentos»

«Es necesario reducir la inflación y eso de ninguna manera va a implicar que el desempleo aumente»
—Para concluir con el tema de desempleo en la ley de Okur planteaba que la economía debe crecer el doble del porcentaje de desempleo que quiere reducir, paralelamente contabas el modelo chino o asiático, que se basó primero en salarios bajos para aumentar la productividad de las empresas. ¿Qué relación hay entre salarios más bajos, reducción de desempleo, crecimiento de la economía, acumulación de capital y reinversión? ¿Hay allí parte de la explicación de la recuperación actual de la Argentina como las que tuvo en 2002, 2003, después de la explosión, o la que tuvo después de la hiperinflación de Alfonsín en algún momento Menem? —No son cosas comparables, el fenómeno asiático chino, para decir un ejemplo, tiene que ver con algo que en teoría económica se conoce como la teoría de Lewis, que planteaba que en esos países, que tienen un sector rural muy grande que empiezan a generar migraciones del campo a la ciudad generando una oferta casi ilimitada de mano de obra barata, es un factor de acumulación industrial muy fuerte. En el caso de China se ve. En Brasil, entre la década de los 50 y 80 del siglo pasado, se trasladó del campo a la ciudad un tercio de la población. Esos países grandes de mucha población tienen esos fenómenos. Algo de esto se ha visto. —¿Tienen un bonus poblacional que termina siendo una plusvalía en determinado momento? —Sobre todo esto, tienen una oferta no diría ilimitada, va llegando más gente y eso mantiene el salario relativamente estable, en esos países donde, insisto, hay mucha población rural. —Se pudo crecer sin que crezcan los salarios durante un tiempo prolongado. —Hay décadas en las que crece la producción industrial con salarios estables y después ya la productividad va trasladándose al aumento salarial. Son casos que no tienen nada que ver, en Argentina nunca fue esa la situación, nunca tuvo mucha población rural. Recuerdo los textos de Alejandro Bunge de principios del siglo pasado, que hablaban de la paradoja de un país agroexportador donde la mayoría de la gente vivía en las ciudades. Es un fenómeno atípico en ese sentido de la historia argentina. En el caso de nuestro país las recuperaciones han tenido que ver con una combinación o de estabilización macroeconómica con escenario internacional favorable, y en muchos casos influyó mucho, de incentivos en materia de producción industrial. Hoy hay un escenario industrial positivo por las políticas implementadas y un aumento muy fuerte de la inversión. —No estoy diciendo que sea condición suficiente, pregunto si no es una forma de viento de cola. —No, el salario actual no es el salario de 2001, cualquiera que mire una serie estadística… —Pero no es el de 2017. —No es el de 2017. Pero no es el de 2001, 2002. Después de la segunda mitad del gobierno de Macri es el del desplome. Los salarios caen 20 puntos en 18 meses. Fue realmente muy significativa la caída del poder adquisitivo, lo estamos recuperando, más lento de lo que nos gustaría, si no hubiera inflación, hubiera sido más fácil.
(Concluirá mañana)


