
«Seis de cada diez infectados de covid se contagiaron de un asintomático»
Un estudio hecho en Estados Unidos reveló que el 35% de los transmisores del Covid-19 son “presintomáticos” y 24% nunca tuvo síntomas.
Lo que viene: la aplicación – pasaporte – certificado de vacunación
Este artículo de CNN-Business habla de un desarrollo inevitable en el futuro próximo en los EE.UU. y también en la Unión Europea. Y, muy poco después, en la Argentina:
«Ahora que las vacunas contra el coronavirus están comenzando a implementarse en los EE. UU. y en el extranjero, muchas personas pueden estar soñando con el día en que puedan viajar, comprar e ir al cine nuevamente. Pero para realizar esas actividades, es posible que eventualmente necesiten algo además de la vacuna: una aplicación / pasaporte que acredite que está vacunado. Varias empresas y grupos de tecnología han comenzado a desarrollar aplicaciones o sistemas para teléfonos inteligentes para que las personas carguen detalles de sus pruebas y vacunas de Covid-19, creando credenciales digitales que podrían mostrarse para ingresar a salas de conciertos, estadios, cines, oficinas o incluso países. Common Trust Network, una iniciativa de la organización sin fines de lucro The Commons Project y el Foro Económico Mundial con sede en Ginebra, se han asociado con varias aerolíneas, incluidas Cathay Pacific, JetBlue, Lufthansa, Swiss Airlines, United Airlines y Virgin Atlantic, así como con cientos de sistemas de salud. en los Estados Unidos y también en el gobierno de Aruba. La aplicación CommonPass creada por el grupo permite a los usuarios cargar datos médicos como el resultado de una prueba Covid-19 o, eventualmente, una prueba de vacunación por parte de un hospital o profesional médico, generando un certificado de salud o pase en forma de código QR que se puede mostrar a las autoridades sin revelar información confidencial. Para viajar, la aplicación enumera los requisitos del pase de salud en los puntos de salida y llegada según su itinerario. «Puedes hacerte la prueba cada vez que cruzas una frontera. No tienes que ser vacunado cada vez que cruzas una frontera», dice Thomas Crampton, director de marketing y comunicaciones de The Commons Project. Hizo hincapié en la necesidad de un conjunto de credenciales simple y fácilmente transferible, o una «tarjeta amarilla digital», en referencia al documento en papel que generalmente se emite como prueba de vacunación. Las grandes empresas tecnológicas también se están sumando. IBM desarrolló su propia aplicación, llamada Digital Health Pass, que permite a las empresas y lugares personalizar los indicadores que requerirían para ingresar, incluidas pruebas de coronavirus, controles de temperatura y registros de vacunación. Las credenciales correspondientes a esos indicadores se almacenan en una billetera móvil. En el esfuerzo por volver a la normalidad después de que las vacunas se distribuyan ampliamente, los desarrolladores enfrentan otros desafíos, que van desde problemas de privacidad hasta representar la eficacia variada de diferentes vacunas. Pero el desafío más urgente puede ser simplemente evitar la implementación inconexa y el éxito mixto del intento anterior de la tecnología para abordar la crisis de salud pública: las aplicaciones de rastreo de contactos. Al principio de la pandemia, Apple y Google dejaron de lado su rivalidad con los teléfonos inteligentes para desarrollar conjuntamente un sistema basado en Bluetooth para notificar a los usuarios si habían estado expuestos a alguien con Covid-19. Muchos países y gobiernos estatales de todo el mundo también desarrollaron y utilizaron sus propias aplicaciones, no necesariamente compatibles. Para fomentar una mejor coordinación esta vez, la Fundación Linux se ha asociado con la Iniciativa de Credenciales Covid-19, un colectivo que representa a docenas de organizaciones en los cinco continentes y también está trabajando con IBM y CommonPass para ayudar a desarrollar un conjunto de estándares universales. para aplicaciones de credenciales de vacunas. «Si tenemos éxito, cualquiera debería poder decir: tengo un certificado de vacuna en mi teléfono que obtuve cuando me vacunaron en un país, con un conjunto completo de sus propias prácticas de gestión de la salud … que utilizo para subirme a un avión a un país completamente diferente y luego presenté en ese nuevo país una credencial de vacunación para poder ir a ese concierto para el cual la asistencia estaba limitada a aquellos que han demostrado que han tenido la vacuna «, dijo Brian Behlendorf, director ejecutivo de la Fundación Linux. «Debería ser interoperable de la misma manera que el correo electrónico es interoperable, de la misma manera que la web es interoperable», dijo. «En este momento, nos encontramos en una situación en la que hay algunas partes móviles que nos acercan a eso. Creo que hay un compromiso sincero de todos en la industria». Parte de garantizar un uso amplio de los pasaportes de vacunas es tener en cuenta el gran subconjunto de la población mundial que todavía no usa ni tiene acceso a teléfonos inteligentes. Algunas compañías dentro de la Iniciativa de Credenciales Covid-19 también están desarrollando una tarjeta inteligente que encuentra un término medio entre los certificados tradicionales de vacunas en papel y una versión en línea que es más fácil de almacenar y reproducir. «Para nosotros se trata de cómo se puede almacenar esa credencial digital, se puede presentar, no solo a través de teléfonos inteligentes, sino también de otras formas para aquellas personas que no tienen acceso a Internet estable y también que no poseen teléfonos inteligentes». dijo Lucy Yang, codirectora de la Iniciativa de Credenciales Covid-19. «Lo estamos investigando y hay empresas que están haciendo un trabajo realmente prometedor. Una vez que construyan un pasaporte para vacunas, las empresas deberán asegurarse de que las personas se sientan cómodas usándolo. Eso significa enfrentar las preocupaciones sobre el manejo de información médica privada. CommonPass, IBM y la Fundación Linux han enfatizado la privacidad como un elemento central de sus iniciativas. IBM dice que permite a los usuarios controlar y dar su consentimiento para el uso de sus datos de salud y les permite elegir el nivel de detalle que desean proporcionar a las autoridades. Con las vacunas fabricadas por múltiples compañías en varios países en diferentes etapas de desarrollo, hay muchas variables que los fabricantes de pasaportes deberán tener en cuenta. «Un punto de entrada, como una frontera, querrá saber, ¿recibió la vacuna Pfizer, recibió la vacuna rusa, recibió la vacuna china? Tampoco está claro qué tan efectivas son las vacunas para detener la transmisión del virus, dice la Dra. Julie Parsonnet, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford. Por lo tanto, si bien una aplicación de pasaporte de vacunas mostrará que recibió la vacuna, es posible que no sea una garantía de que asista a un evento o tome un vuelo de manera segura. «Todavía no sabemos si las personas vacunadas pueden transmitir la infección o no», dijo a CNN Business. «Hasta que eso se aclare, no sabremos si los ‘pasaportes’ serán efectivos». Aún así, Behlendorf anticipa que la implementación y adopción de pasaportes de vacunas sucederá con bastante rapidez una vez que todo esté en su lugar y espera que una variedad de aplicaciones que pueden funcionar entre sí estén «ampliamente disponibles» en la primera mitad de 2021. «Tenga la seguridad, los nerds están en eso».» —————————————————————————————————— Una reflexión de AgendAR: la acreditación de haber recibido una de algunas de las vacunas anti-Covid autorizadas por agencias regulatorias estatales debidamente coordinadas entre sí se perfila como legalmente necesaria. Y eso pese a que no se sepa si las vacunas realmente cortan el contagio. Y es que la limitación de transmisibilidad no figura como «endpoint», o meta a cumplir, en ninguno de los estudios de fase III terminados o en curso en el mundo. Por sentido común profesional, como recomienda el Dr. Anthony Fauci, director desde los ’80 del NIAID (National Instituto of Allergy and Infectious Diseases de los EEUU), para generar «inmunidad de manada», es decir una sociedad global que ofrezca una resistencia casi perfecta a la transmisión del SARS CoV2, se necesitará la vacunación de entre el 80% y el 90% de la población de la población mundial. Las presunciones de Fauci allá a comienzos de la pandemia eran mucho menores: suponía que alcanzaría con un 60% de vacunados, y suponiendo vacunas casi perfectas, con eficacias cercanas o superiores al 90% demostradas en fase III. Pero al igual que la mayoría de los infectólogos de fuste, Fauci fue modificando su criterio del límite estadístico donde la «inmunidad de manada» se vuelve una fuerza efectiva a medida que esta zoonosis recientemente adquirida por la humanidad fue mostrando sus facetas desconocidas y socialmente más peligrosas. Entre ellas, su enorme capacidad de «contagio silencioso» a través de la población juvenil (e incluso infantil) asintomática, o casi asintomática, o presintomática. Fauci, ciudadano de un país donde a principios de la pandemia las encuestas medían un 60% de estadounidenses remisos a la vacuna, hoy se atreve a hablar de la necesidad de un 80 o 90% de vacunación nacional porque, a fuerza de entierros, los «antivaxxers» -al menos los no muy fundamentalistas- han ido disminuyendo: muchos murieron, y los más vieron morir a demasiados compatriotas de su misma lana por estupideces como amucharse o no usar tapabocas. Como dice el Martín Fierro: «No hay cosa como el peligro/pa’ refrescar a un mamao». Hoy los «antivaxxers» estadounidenses se han reducido al 40%, y se prevé que, fuera de algunas comunidades que viven dentro de «tupperwares ideológicos» especialmente blindados, sigan a la baja a medida que las vacunas muestren su efectividad. Pero es mucho más seguro que la fuerza de cambio sean los estados y las corporaciones, que o logran restablecer cierta «nueva normalidad» educativa, económica y tributaria, o revientan. Y por ello serán la fuerza motriz de las diversas formas de pasaporte sanitario respecto del Covid. Y eso es inevitable incluso en sociedades como la estadounidense, donde el «libertarismo» ideológico ha impedido, desde la propia constitución, que el estado federal emita documentos nacionales de identidad. Por ello, en los trámites municipales, los contractuales e incluso en las transacciones inmobiliarias, la identificación de las personas se hacen con una licencia de conductor, o con un número de seguridad social. Pero a los autodenominados «americanos» se les vienen encima no sólo las vacunas sino las apps, o las tarjetas que las certifiquen. La explicación es evidente: todo OK con la libertad del que no se vacuna y no vacuna a sus hijos. Pero yo también tengo la libertad de que ese tipo/a no se suba a mi avión, no trabaje en el escritorio contiguo al mío, y no mande a sus hijos no vacunados a infectar a los míos a la escuela. Libertad, pero para todos. Y tiene un precio. En los países anglosajones esto ya se condensó en una consigna muy sintética: «jab or job» (pinchazo o trabajo). En castellano derecho: si no te vacunás, que te contrate Magoya. La eficacia de estos certificados de vacunación irá creciendo desde muy abajo. ¿Por qué? Porque el licenciamiento de las vacunas hoy en fase III o por completarla dará inicio a lo que se llama «fase IV», o de fármacovigilancia, en la que cada una de ellas se suministra, según su orden de arribo, su facilidad de fabricación, de distribución y también a su precio, a centenares e incluso miles de millones de personas. En esta nueva etapa se vuelve inevitable que cada fórmula exprese en números mucho más fiables que los actuales su efectividad real, e incluso que surjan a la superficie los problemas de seguridad que quedaban ocultos en las respectivas fases III. Nuevamente, por matemáticas. Los estudios de fase «a doble ciego» para licenciar vacunas se hicieron inevitablemente de apuro y han involucrado entre 30.000 a 60.000 personas por fórmula. Todas las vacunas licenciadas o por licenciar tienen pendientes la realización de «trials» especiales, de mayor potencia estadística, para poblaciones especiales, particularmente los mayores de 60; y máxime con una virosis que se ha mostrado especialmente «mataviejos». Las comparaciones no estarán libres de interferencias corporativas, gubernamentales y mediáticas, que embarrarán deliberadamente la cancha. Pero, también por pura necesidad corporativa y de gobierno, en los próximos 2 o 3 años se empezarán a perfilar las mejores vacunas, e incluso se las podrá ranquear en orden descendente por su capacidad para cortar el contagio. Por ahora, mientras no haya estudios «ad hoc» sobre transmisibilidad, el sentido común infectológico supone que las buenas vacunas en despliegue podrían empezar a mitigar el contagio al ir disminuyendo la circulación viral comunitaria. Es aritmética, no biología. Pero se sabe que la biología, a diferencia de la física, se rige por matemáticas sumamente enrevesadas, complejas y a veces refractarias a la modelización computacional. Y pese a las idioteces conspiranoicas pseudocientíficas en circulación, como el Corbett Report, mucho más sofisticado que las patrañas de los antivacunas criollos, el macaneo irá a la baja. Porque con una inmunidad de rebaño que parece sólo alcanzará su eficacia con un casi 90% de vacunación universal, hoy todavía impensable, la tolerancia social, laboral y educativa para con los «antivaxxers» sólo lograría que tengamos que seguir años y años parando todo a toque de silbato, y volviendo a las catacumbas del ASPO o del DISPO con cada rebrote. Ya alcanza con los cuellos de botella del licenciamiento, amén de los de la fabricación de suficientes vacunas, más los cuellos de botella añadidos por sus dificultades de distribución, amén de la eventual baja eficacia de algunas de ellas, para que tengamos garantizado (y esto lo dice la Organización Mundial de la Salud) que el SARS CoV2, en lugar de desaparecer como especie viral, siga en circulación, aunque más reducida, y matando gente aquí y allá, y estropeando la vida económica, afectiva y social del resto. No se necesitan, como asegura el Corbett Report, chips intradérmicos para la identificación de los vacunados. Nadie exigirá que hagamos cambios en nuestros cuerpos. Tampoco harán falta apps dependientes de celulares inteligentes, recursos a lo sumo válidos para quienes pueden/quieren comprarlos. Por el contrario, confiamos en algo tan aparentemente bobo como el papel moneda y también en nuestros DNIs y pasaportes, porque tienen recursos gráficos de altísima resolución, tintas invisibles salvo bajo iluminación ultravioleta o infrarroja, y bandas magnéticas de seguridad. ¿Son «truchables» nuestros billetes y nuestros plásticos? Absolutamente sí, pero a costa de bastante plata, tecnología y organización, por ahora únicamente accesibles a estados delincuentes, o a organizaciones sub-estatales como las maffias más poderosas. No nos imaginamos que la N’Draghetta o los cárteles narcos de México y Colombia vayan a arriesgar recursos o aumentar sus riesgos en proteger a los no vacunados. Los no vacunados hoy hacen que el país más vacunado de la Tierra, Israel, tenga una bomba de tiempo infectológica imposible de desactivar. Efectivamente, la comunidad ortodoxa «haredim» no se vacuna, no usa tapabocas y practica una vida de ceremonias que implican amuchamiento multitudinario, por lo cual pese a ser el 10% de la población nacional, tienen el 40% de los infectados de Covid-19. En EEEUU es todavía inmedible la cantidad de «antivaxxers» dispuestos a defender con las armas sus cuerpos de vacunas satánicas que les inyectarán microchips para teledirigirlos, como pregonan. Pero están a la baja. Por el contrario, somos muchos quienes pagaremos gustosos el incordio de llevar encima un plástico más u otra app en el celular. Y eso a cambio de poder salir de la cueva de nuestros departamentos, abrazar a nuestros amigos sin matarlos, y hacer uso efectivo y pleno del cacho de mundo a nuestro alcance, durante el cacho de vida que nos queda.“Las playas de la Costa Atlántica pierden más de un metro por año”
El director del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario -de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires-, Federico Isla, advirtió que “no se respeta” la ley N° 8.912 de ordenamiento y uso de suelos que prevé dejar los primeros 150 metros costeros libres de forestaciones y urbanizaciones, y que los principales playas bonaerenses están perdiendo “de medio a más de un metro de playas por año”.

La situación afecta a todos los distritos costeros de la provincia, desde el Partido de la Costa hasta Carmen de Patagones, y “en los últimos tiempos hubo problemas de erosión en costas de la Patagonia, playas que son de grava”.
Este fenómeno, según divulgó la CIC, se debe tanto a causas naturales como a cuestiones vinculadas a la intervención humana. Al respecto, el investigador afirmó que “las tormentas y sudestadas son cada vez más usuales”, lo que genera un incremento en la frecuencia y en la altura de las olas.
Playas erosionadas
Asimismo, subrayó que las playas de Pehuen Có, Marisol y Claromecó están teniendo erosión a pesar de que no llegan sudestadas. Luego de 48 horas de viento sur se generan olas de tamaño considerable que se descargan sobre los médanos, los protectores naturales del ecosistema.
El geólogo también se refirió al aumento del nivel del mar. “El IPCC en último ejercicio dijo que debido a derretimiento de los glaciares -que es indefectible- espera que para el año 2100 de mínima el nivel del mar va a aumentar 40cm, y en un escenario pesimista prevén un aumento de 80cm”.
Equilibrio natural
Del mismo modo, Isla explicó que si bien las playas cuentan con la capacidad de reponerse naturalmente debido a que la arena que se retira vuelve a su lugar con el debido tiempo, las tormentas débiles seguidas provocan que la erosión sea más seguida que una tormenta fuerte.
Sin embargo, existe por otro lado la intervención humana. El especialista indicó que “el problema de la erosión es común en el mundo porque se construye donde no se debería construir”. “Los puertos, por ejemplo, obstruyen la deriva litoral. Además, hay un mal manejo de los balnearios que mueven la arena y esto es contraproducente”.
Sobreforestación
Un ejemplo de mal gestión de las playas se puede observar en Villa Gesell, Valeria del Mar o Pehuen Có, donde el principal problema fue la sobreforestación de la primera línea de dunas, lo que causó que se perdiera el movimiento natural que tiene esa arena provocando que quede retenida en la forestación y no vuelva a la playa.
El geólogo destaco que es necesario modificar la ley actual, precisando que “hace unos años logramos que se pusieran de acuerdo los municipios, la provincia y los científicos para sacar la Ley de manejo costero de la provincia, pero hay muchas urbanizaciones que se están realizando y esto detuvo el proyecto”.
Una reflexión al respecto de AgendAR: la ley de manejo costero en la provincia de Buenos Aires sigue siendo burlada por la llamada «maffia de la arena», un grupo de constructoras e inmobiliarias que, generalmente bajo protección municipal y policial, sigue robando millones de toneladas de este material para fabricar el hormigón con que se construye edificación (ilegal) incluso sobre la primera línea de médanos. Los médanos son -donde todavía persisten- la caja de seguridad que fondea el stock de arena de las playas, una cuenta corriente de la cual las fuerzas naturales del viento, la lluvia, las sudestadas y la «corriente de deriva» ponen y sacan arena constantemente. El equilibrio relativo de las playas bonaerenses, enormes y anchas hasta los años ’50 y ’60 se mantuvo, gracias a los médanos, hasta que entraron en juego varias fuerzas erosivas. Una de ellas fue el aumento del nivel marino, secundario al recalentamiento global, que se disparó notablemente en los ’70. El Atlántico (y todos los océanos, mares y otros cuerpos de agua) aumentan de volumen al atrapar calor en sus capas superficiales. Pero además la cantidad de agua marina es mayor, por derretimiento de hielos continentales en la Antártida, en Groenlandia y en las grandes cordilleras de todos los continentes. Desde inicios de la revolución industrial hasta la década de los ’60 en el siglo XX, cuando la atmósfera mundial pasó de 290 partes por millón de dióxido de carbono a 360 ppm, la suma de calor atrapado y de derretimiento glaciario venía haciendo subir 1,7 mm. por año el nivel marino promedio mundial. Pero desde los años ’70 el C02 atmosférico se disparó con nuevos añadidos de carbono fósil y acaba de superar las 410 ppm., con lo que los mares de todo el mundo están subiendo, en promedio, 3 mm. por año. En realidad, las costas argentinas se vienen salvando de erosiones mayores porque están sometidas a un ascenso «en bloque» de su basamento geológico pétreo, que es de 2 mm. por año. Este pequeño salvavidas de la geología mitiga el impacto del ascenso del nivel marino, pero no lo neutraliza en absoluto. La cuenta sigue dando ascenso neto. Y de acuerdo a la pendiente de cada tipo de costa, en Argentina cada centímetro extra de nivel marino relativo implica la pérdida de hasta 10 metros de playa, si ésta es de baja pendiente. De esto no se puede responsabilizar mayormente a los argentinos, porque siendo pocos y viviendo en un país enorme pero con poca industria, nuestra contribución al recalentamiento global es ínfima. Sin embargo, las fuerzas erosivas mayores que se ven en las costas argentinas son obra directa de los argentinos, y en general, locales, habitantes de los balnearios. Por un lado está el robo sistemático de arena: no hay ciudad balnearia bonaerense cuyos edificios no hayan sido construídos con áridos que antes estaban en la playa. Pero además la edificación costera en altura, como la de Santa Teresita, Mar del Plata o Miramar, interrumpe la llegada de arena transportada por el viento, oriundo mayormente del cuadrante SO (sudoeste). Con ello, las playas bonaerenses al noroeste (NO) de las ciudades altas empezaron a adelgazarse drásticamente a partir de los ’50 y ’60, época de gran boom de rascacielos costeros. Pero la época de mayor edificación disruptiva la disparó El Proceso, cuando inventó el llamado Municipio de la Costa. Éste tuvo un impacto urbanístico impensable sobre San Clemente del Tuyú, Las Toninas, Costa Chica, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, Lucila del Mar, Costa Azul, San Bernardo, Mar de Ajó, Nueva Atlantis, Pinar del Sol y Costa Esmeralda. Antes de la municipalización de este corredor de balnearios, cada uno dependía, desde el otoño a la primavera, del aporte continuo de fondos que generaba la actividad agropecuaria de tierra adentro en cada viejo partido. Pero el nuevo municipio se vio impelido, mayormente, a construir en altura, para recaudar del turismo de verano y luego sobrevivir a la fase fría del año. En Miramar y Mar del Plata, en algunos sitios la playa existente hace 30 años desapareció y las municipalidades respectivas tratan de reconstruirlas trayendo arena en camiones desde otros sitios, sin que nadie pregunte de dónde sale. De todos modos, incluso haciendo trampa, es una lucha perdida de antemano: al NO de cualquier macizo de edificación costera alta la playa estará en extinción, y no hay tu tía. La construcción alta costera sigue de moda, incluso en sitios donde en los ’90 era anatema, como Cariló. Islas (y otros expertos en costas, como el Dr. Jorge Codignotto) también aseguran que la fijación con árboles de la primera línea de médanos contribuye al angostamiento de playas, ya que impide que vientos y lluvias redistribuyan este stock de áridos sobre la berma playera. De todos modos es poco lo que va quedando de los pinares y eucaliptales sembrados por Carlos Gessell o Manuel Guerrero en los enormes médanos de los años ’30, donde sólo vivían puesteros de estancia y ganado cimarrón, o por el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia cuando creó las 523 hectáreas de bosque del Vivero Dunícola de Miramar. Lentamente, por derecha rara vez y más por izquierda, todo ese bosque se fue volviendo tejido urbano. Sin embargo, Islas y Codignotto son unánimes en su apreciación de que lo que arrasó la primera línea de médanos no fueron los bosques artificiales como la creación de avenidas costaneras frente a los centros comerciales de la mayor parte de los municipios. Era «moderno». Codignotto es particularmente severo con otros factores viales con que los argentinos estamos liquidando las playas. Uno de ellos es la cuadrícula urbana convencional y pavimentada. Por declive, las calles que interceptan la playa en ángulo recto, durante las tormentas, se vuelven torrentes que cruzan las avenidas costaneras, entran imparables en la playa y cavan conos de erosión. La arena termina bajo las olas, a decenas e incluso centenares de metros de la costa, cuando las grandes sudestadas invernales escupen torrentes en cada bocacalle lindera con la costa. Como consecuencia indirecta del calentamiento del Atlántico, además, añade el climatólogo Vicente Barros, las sudestadas severas pasaron de 2 por año, en la década del ’60, a 8,5 por año a comienzos de este siglo… y subiendo. Estamos llegando a promedio 10. Por falta de verdaderos huracanes, la sudestada es el tipo de tormenta marina más violenta que tenemos en estas latitudes del Sur. El fenómeno de erosión por cuadrícula pavimentada es mucho menos notorio en los balnearios bonaerenses creados por alemanes, como Villa Gessell, Cariló, Mar de las Pampas y muy pocos otros casos, donde las calles son de trazado curvo y en general se mantienen de arena permeable. En Cariló la primera línea de médanos es casi intocable para las constructoras, y no hay avenida costanera. Pero en la mucho más conservacionista Mar de las Pampas, donde los hoteles costeros están prohibidos más o menos por «fatwah», los médanos resisten. Entre uno y otro factor, las playas en ambos lugares siguen conservando cierta anchura, aunque no en comparación con lo que eran en la década de 1970. Codignotto e Islas concuerdan en otra cosa: dicen que los espigones con que los intendentes marplatenses y miramarenses trataron de rescatar las playas de los daños causados por sus propias municipalidades son un caso claro de «remedio peor que enfermedad». La «corriente de deriva» en las playas bonaerenses tiene un componente marino, además de uno eólico, y con buen tiempo, ese componente marino es pro-sedimentario: tiende a depositar más arena de la que se lleva. Y por la dirección predominante del oleaje, que viene desde el sureste (SE), esa arena se deposita siempre hacia el noreste (NO). Cuando, para rescatar la playa remanente se ponen espigones perpendiculares, sucede algo curioso: la corriente de deriva forma una pequeña «pocket beach», una playita triangular y de gran pendiente en la pared sur de cada espigón. Pero en el lado norte del mismo, la imposibilidad de llegada de oleaje que aporta sedimentos va cavando una trinchera de 2 o 3 metros de profundidad a pie de pared. El fenómeno se agrava hasta que el espigón se descalza del fondo, y se fractura. Además de no servir para nada, los espigones son de alto mantenimiento. Peor aún, la playa resultante de estos intentos de rescatar con ingeniería el desmanejo geológico de la costa es bastante inútil, y máxime cuando hay una importante fuerza planetaria (el recalentamiento global) que opera en contra. Hasta los ’90, las playas miramarenses todavía eran caminables a lo largo de kilómetros para gente de cualquier edad, desde su arranque cercano al Muelle de Pescadores hasta los pequeños acantilados de tosca donde desaparece, muy sobrepasada la desembocadura del Arroyo del Durazno. Al norte de ese pequeño hito hidrográfico, se respetaba aún una alta línea de médanos, al pie de los cuales las playas -no por casualidad- conservaban su esplendor de siempre. Tiempos pasados. Hoy toda esa berma está interrumpida cada 100 o 200 metros por enormes espigones de hormigón o piedra arenisca, fracturados, además. No da para caminata. A lo sumo, para hacer «parkour», si uno tiene 30 años y muy buen estado físico. Frente a la ciudad, donde en los ’50 la anchura playera y el poco declive de la berma permitían que, sobre la arena mojada dura, aterrizara en emergencia alguna avioneta del aeroclub local, hoy la costa es tan transitable en longitud como la Muralla Atlántica del mariscal Rommel, y resulta más o menos así de linda. No por nada este municipio viene perdiendo vida playera diurna, y la juventud prefiere la noche y las discos. Tampoco es que le hayan dado mejores opciones. Es un caso de cambio cultural secundario a un fenómeno erosivo, y no el único. Hoy la erosión antrópica y climática se va comiendo las playas antes inacabables de los balnearios bonaerenses más australes, como Clamorecó. Cuando a fuerza de vacunas la pandemia de coronavirus afloje, va a ser tiempo de que el gobierno provincial cuide el mejor recurso turístico permanente que tiene, y que no es nada permanente. Cuando lo haga, si lo hace, chocará sí o sí con los intendentes locales, que viven en el aquí y el ahora, mandando sobre ciudades que, sin playas, no tienen futuro alguno.
Controles en la provincia de Buenos Aires. Multas de 3,3 millones por fiestas clandestinas
El gobierno de la provincia de Buenos Aires publicó las medidas y restricciones horarias que entrarán en vigencia mañana lunes 11 de enero, a partir de las 01.00 horas, con el objetivo de contener el rebrote de casos de coronavirus que se registra en el país. En particular, se advierte que se aplicarán multas de hasta 3,3 millones a propietarios y asistentes de fiestas clandestinas.
«En vistas de la publicación del Decreto N° 4/2021 del Poder Ejecutivo Nacional, el gobierno de la provincia de Buenos Aires dispone las siguientes medidas, que entrarán en vigencia el lunes 11 de enero a partir de las 01.00 horas. 1. Continuar empleando el sistema de fases vigente para la habilitación de actividades y servicios en los 135 distritos de la provincia, de acuerdo con su situación epidemiológica y sanitaria. En la actualidad 17 municipios se encuentran en Fase 5, 109 en Fase 4 y 9 en Fase 3. 2. En los municipios que se encuentran en fases 3 y 4 se suspenderá entre las 01.00 y las 06.00 horas toda actividad comercial, artística, deportiva, cultural, social y recreativa, exceptuando las actividades productivas manufactureras, agropecuarias y todas aquellas definidas como esenciales de acuerdo a la normativa vigente. 3. Reducir las actividades sociales, recreativas y familiares a grupos de hasta 10 personas en espacios cerrados y abiertos. 4. Restringir el uso de transporte de pasajeros urbano a personas alcanzadas por las actividades y servicios definidos como esenciales. 5. Reforzar todos los controles, tanto provinciales como municipales, para disminuir la circulación de personas en horarios nocturnos y evitar la realización de actividades no permitidas. Las denuncias de fiestas clandestinas se reciben a través del 911 y de la línea (221) 429-3386, dispuesta por el Ministerio de Seguridad, la cual funciona viernes, sábados y domingos de 22.00 a 06.00 horas exclusivamente para este tipo de delitos. 6. Habilitar a las autoridades municipales el control del cumplimiento de la obligación de utilizar tapabocas, previsto en el Decreto N° 255/2020 y modificatorios, y la aplicación de las multas correspondientes, de acuerdo a lo establecido en el artículo 2 del Decreto-Ley N° 8841/77 y modificatorias. 7. En el caso de fiestas y/o reuniones que vulneren lo permitido legalmente * en el marco de las medidas de “aislamiento social preventivo y obligatorio” y de “distanciamiento social preventivo y obligatorio” en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, además de las *sanciones previstas en el art. 205 del Código Penal, podrán aplicarse multas de hasta tres millones trescientos sesenta y cuatro mil pesos ($3.364.000), tanto a los asistentes, organizadores como a los propietarios de los inmuebles donde se realicen. 8. El día martes 12 de enero se actualizarán las disposiciones en base a la nueva situación epidemiológica y sanitaria de la provincia y sus 135 distritos.»Rebrotes del covid en el mundo. Los diez países que hoy tienen más contagios diarios
Countries with the most daily confirmed COVID-19 cases per million people:
— Edouard Mathieu (@redouad) January 9, 2021
?? Ireland 1225
?? Czechia 1035
?? United Kingdom 877
?? Slovenia 871
?? Israel 806
?? Panama 772
?? United States 747
?? Sweden 737
?? Lithuania 663
?? Portugal 646
Source: t.co/SQYpwxfpKz pic.twitter.com/LmFDzQvBSy
Un trabajo de 23 años que amplió el territorio argentino
«Era 1997. Frida Armas Pfirter trabajaba en la Corte Suprema de Justicia y daba clases de derecho internacional. Un día sonó su teléfono y le ofrecieron un empleo. Se había creado la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), con la misión de marcar el límite de la plataforma marina argentina. «Yo no sé cómo se marca el límite de la plataforma», les dijo Armas Pfirter. «Nosotros tampoco», le contestaron.
Todo comenzó con dos oficinas en el viejo edifico de la Cancillería argentina, sobre la calle Reconquista, donde Armas Pfirter tenía dos sillas y un escritorio. Allí se puso en marcha una política de Estado que duró 23 años. Más de una docena de campañas en el océano Atlántico e innumerables horas de trabajo documental y científico lograron que la Argentina agregue de manera oficial 377.000 kilómetros cuadrados a su plataforma marina. También crearon un nuevo mapa bicontinental y dejaron abierta una pregunta cuya respuesta podría representar un punto de inflexión para el país, tal como le sucedió a Brasil en 2007 ¿Será este vasto territorio subacuático una versión ampliada de Vaca Muerta?
Primeros recursos
En 1998, ya con un presupuesto financiado por la Cancillería, a Armas Pfirter le dieron la capacidad de contratar recursos. «Empecé por una cartógrafa y terminamos siendo 52 personas en 2009, cuando presentamos toda la información a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar)». De las campañas en alta mar participaron geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, geólogos, geodestas, expertos en información geográfica y expertos en derecho internacional. Como dice Armas Pfirter, debían hacer una «ecografía del mar». Lucila Dalmau es oceanógrafa y forma parte de Copla desde 1998. En ese entonces tenía 29 años y recién había terminado sus estudios universitarios. Ella participó en una de las expediciones por el Atlántico.
Buque contratado
«Nuestra primera gran campaña fue con un buque contratado a una empresa. Fue de diciembre de 2001 hasta febrero de 2002. Ese barco tenía equipos de sísmica marina, que te permiten hacer un estudio que penetra el fondo y así es posible analizar el espesor sedimentario. De ese modo ves hasta dónde llega la plataforma marina», explica Dalmau. Para «penetrar el fondo» disponían de unos cañones de aire que generaban una onda acústica que rebotaba en el fondo y luego era recogida y analizada por una línea de hidrófonos de seis kilómetros de largo. Hasta 2009 realizaron un trabajo exhaustivo. Ese año presentaron todo el trabajo a la Convemar. Les entregaron 13 tomos como cuerpo principal, otros 13 solo con datos y 24 tomos de bibliografía, más una gigantesca base de datos. La Convemar recién empezó a analizar toda esa información en 2012 y el trabajó duró hasta 2016. Ese año, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas aceptó la presentación que hizo la Argentina sobre el límite exterior de la plataforma continental. Es decir, se marcó el nuevo límite más allá de las 200 millas marinas de la zona económica exclusiva.El nuevo mapa de la Argentina
La Antártida
El nuevo mapa de la Argentina incorpora a la Antártida, mientras que antes ese territorio helado solo aparecía en un recuadro. Este mapa bicontinental fue creado en 2004 por el equipo de Copla. «Buscábamos una forma de representación geográfica que pudiera mostrar todo junto, y así se llegó a esta representación bicontinental. En 2010 se sancionó la Ley 26.651 que establece como obligatorio usar este mapa y nosotros este año le agregamos todos los espacios marinos y los límites de la plataforma», señala Armas Pfirter.
Comentario de AgendAR:
Hay mucho publicado sobre la tarea de COPLA, y seguramente haremos una recopilación (parcial). Pero ahora queremos insistir en un punto clave que no se debe pasar por alto: Nuestro país tiene -como se menciona en la nota- un conflicto de límites con la potencia ocupante de las Islas Malvinas. La pesca ilegal saquea su mar todos los años. Es evidente entonces que Argentina, su Armada y su Prefectura necesitan los recursos necesarios para hacer respetar sus derechos.Aumentaron en 270% los casos diarios en Ciudad de Buenos Aires. Las medidas del gobierno de Larreta
Aunque hasta ahora los medios masivos no han puesto énfasis en la situación sanitaria en C.A.B.A, creemos necesario reproducir la información que el gobierno de la Ciudad Autónoma subió ayer viernes a su página:
SITUACIÓN Y MEDIDAS PARA LA PRÓXIMA ETAPA EN LA CIUDAD (8/01/2021)
DATOS DE LA SITUACIÓN SANITARIA EN LA CIUDAD
• Hace un mes había un promedio diario de 350 casos, hoy está en 942. Este promedio es de los últimos 15 días, entre los cuales hubo algunos días con 1.500 casos. • El R está en 1.05 y la ocupación de camas de terapia intensiva del sector público se encuentra en 28%, un número bajo respecto a otros momentos con la misma cantidad de casos diarios.
MEDIDAS PARA ENFRENTAR ESTA SITUACIÓN SANITARIA.
En la Ciudad de Buenos Aires se establecerán medidas para hacer frente a la suba de casos de COVID en las últimas dos semanas. Las mismas entran en vigencia el domingo 10/1/2021 a la 1hs:
• Se reducirán de 20 a 10 la cantidad de personas en los encuentros sociales tanto en espacios abiertos como cerrados. • La actividad comercial, gastronómica, cultural y de entretenimientos deberán cerrar de 1 a 6 de la mañana, a excepción de las farmacias. • El transporte público seguirá reservado para los trabajadores que cumplen tareas esenciales y para aquellos que ya están habilitados para hacerlo. • No se avanzará con la restricción a la circulación.
La estrategia sanitaria de la Ciudad contra el virus se basa en tres pilares: 1) Estrategia de testeos: • El primer pilar es el operativo de rastreo, testeo, aislamiento y seguimiento de contactos estrechos, que permite encontrar rápido a las personas contagiadas para aislarlas y evitar que el virus se siga propagando. • Hoy en la Ciudad se testea a todas las personas con síntomas; a todos los convivientes y contactos estrechos de las personas contagiadas; se sumarán todos los profesores de las colonias, a los docentes de escuela de verano, a los voluntarios de los hoteles, y se armará un circuito para que los agentes de tránsito y de la Policía se testeen al regresar de las vacaciones • Además, a todos los turistas que ingresan a la Ciudad y a los que viven en Buenos Aires y vuelven de vacaciones. Hay un centro de testeo en Ezeiza para los que vienen en avión, en la terminal Dellepiane para los que vienen en micro y otros cuatro centros para quienes vienen en auto: en Costa Salguero, en el Centro de Exposiciones y Convenciones, en el edificio de la Munich, y en una unidad móvil en Callao y Tucumán. • En total, por los Centros de Testeo al Turista ya pasaron más de 130 mil personas, de las cuales casi 1.500 dieron positivo y hoy están aisladas sin contagiar. • Y en total en la Ciudad, desde que empezó la pandemia, se hicieron más de 1.800.000 testeos, entre PCR, por antígeno y serológicos. • En el último mes, en la Ciudad se triplicaron la cantidad de tests que se realizan por día. Pasó de 5.000 testeos diarios a más de 15 mil en promedio. 2) Campaña de vacunación • En la Ciudad se recibieron 23.100 vacunas por parte del Gobierno nacional y se aplicó la primera dosis a más de 7.200 trabajadores de la salud, que son el primer grupo prioritario por ser quienes más expuestos están al virus. • En los próximos se espera la llegada de la segunda dosis para completar este grupo. Y ya tenemos lista toda la logística para avanzar con el plan de vacunación una vez que lleguen al país más vacunas: están listas 37 postas de vacunación en toda la Ciudad acondicionadas para conservar las dosis y ya tenemos más de 400 profesionales capacitados por el Ministerio de Salud de la Ciudad. • Primero al personal de salud, y en la próxima etapa a geriátricos y paradores de tercera edad. 3) Responsabilidad Social: • Es fundamental la responsabilidad en el cumplimiento de los protocolos: respetar las distancias, usar tapabocas, lavarse las manos, reunirse en espacios abiertos. • Hay 76 puntos de la Ciudad donde habitualmente se concentra mayor cantidad de personas, 39 zonas gastronómicas y 37 espacios verdes. Allí se distribuirán inspectores, agentes de prevención, agentes gastronómicos y personal de Espacio Público, de Fiscalización Urbana, de las Comunas y de Atención Ciudadana para concientizar y acompañar a los vecinos y controlar que estas disposiciones se cumplan.
La experiencia de clases presenciales que se hizo en la Ciudad de Buenos Aires
“El número de licencias solicitadas por coronavirus fue bajísimo. Una mirada rápida puede indicar que fue gracias a que no hubo clases presenciales, pero si observamos la evolución de las licencias todo el año, podemos ver que no existe correlación alguna entre el regreso a instancias presenciales y el aumento de casos de contagio entre docentes”, señaló Manuel Vidal, subsecretario de Carrera Docente.
Solo el 1,56% de los docentes porteños se pidió una licencia por COVID-19 durante 2020. El pico de los registros coincidió con el punto más álgido de la pandemia en la Ciudad de Buenos Aires: entre agosto y septiembre, cuando todavía las escuelas seguían cerradas. En cambio, la apertura educativa no parece haber influido en la tasa de contagios entre los maestros.
“La curva de contagios siguió el mismo comportamiento que en el resto de la sociedad”.
“Lo que certifican los datos es que la vuelta a la presencialidad no es riesgosa cuando se lleva a cabo con los cuidados y los protocolos pertinentes. Cumpliendo pautas claras, las escuelas de la Ciudad son espacios seguros para que los chicos y sus docentes puedan encontrarse”, advirtió Vidal, que reconoció que la asistencia de alumnos entre octubre y diciembre no fue masiva por “lo restrictivo de los protocolos”.
La Ciudad de Buenos Aires tiene previsto iniciar el ciclo lectivo 2021 el miércoles 17 de febrero. El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, ha dicho: “Las medidas restrictivas pueden convivir con el inicio de las clases presenciales”. Pero será necesario saber qué pasa con el aumento de los contagios diarios en la Ciudad que informamos en otra nota de hoy. Distribución de los casos de covid detectados en Argentina. La mayor incidencia NO es en el AMBA
Buenas noticas desde EE.UU.: «las reacciones alérgicas a las vacunas contra el covid son raras»
Las reacciones alérgicas a las vacunas contra el coronavirus siguen siendo raras y no deberían disuadir a los estadounidenses de ser vacunados, dijeron los expertos del CDC (Centers for Disease Control), la agencia del gobierno de los EE.UU. que supervisa la lucha contra la pandemia.
Una fuerza de submarinos para Argentina: el plan Génesis
Infectólogo Tomás Orduna: «Hay un duro rebrote y en el Área Metropolitana hay que poner restricciones»
El médico que integra el comité asesor del Ministerio de Salud, sostuvo que «de seguir así, la segunda ola que esperábamos para fines de marzo o principios de abril se habría adelantado».
El médico infectólogo Tomás Orduna, quien integra el comité asesor del Ministerio de Salud, afirmó este miércoles que la Argentina atraviesa «un duro rebrote» de casos de coronavirus y dijo que «en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hay que poner algún tipo de restricciones«, en referencia a posibles medidas que frenen el movimiento de personas o el transporte. «Estamos en un bruto rebrote», aseveró el especialista, y sostuvo que «de seguir así, la segunda ola que esperábamos para fines de marzo o principios de abril se habría adelantado».Orduna indicó que el país atraviesa «una curva en ascenso, hay que ponerle algún tipo de restricciones»Respecto a las aglomeraciones sociales de jóvenes que se vieron en los últimos días en la ciudad de Buenos Aires y balnearios de la Costa Atlántica, el infectólogo señaló que «hay una inconsciencia asociada a la juventud de entre los 20 a 40 años» y aseguró que «uno de cada 4 contagiados tienen entre 18 a 20 años, un 25%». «Espero que podamos hacer algo para que esto sea un rebrote de la primera ola y no el inicio de la segunda ola», afirmó y agregó que «no se pueden tomar medidas de media tinta, habría que restringir al menos un tercio del día, desde las 21/22 horas hasta las 6 de la mañana, porque si hago algo muy corto, no cambia las cosas».
«Para lograr inmunidad de rebaño con la vacuna, hay que tener un 70% de población vacunada. Para eso, falta mucho: son 30 millones de argentinos»Orduna mencionó los rebrotes de casos de Covid-19 en varios países europeos, dijo que «Gran Bretaña comenzó una brutal estrategia de cierre» e insistió en que a nivel local «evidentemente tenemos que ir por el lado de las restricciones». Aunque admitió que el inicio de la vacunación «puede haber actuado de alivio para algunas personas», afirmó que «la vacuna no es una bala mágica». El profesional admitió que con la vacunación «vamos a tener menos cantidad de personas susceptibles a los contagios, la calidad de la ola cambiará porque habrá menos casos graves con demanda de terapia intensiva». «En capital y AMBA también hay reuniones masivas, la Costanera es una casa quinta al aire libre, el domingo a la mañana amanece como un cementerio de botellas que muestran claramente la cantidad de gente que hubo, y eso es cadena de contagio todo el tiempo«.
Préstamos para inversión a tasas subsidiadas, disponibles para pymes
La Línea de Inversión Productiva LIP PyMEs ya está disponible en 21 bancos públicos y privados de todo el país. Son créditos con tasa de interés bonificada diseñados por el Ministerio de Desarrollo Productivo, y financiarán proyectos de hasta $70 millones por empresa, con un primer cupo de $20.000 millones.
Estos créditos LIP PyMEs tendrán un plazo de hasta 61 meses con seis de gracia, y una tasa de interés subsidiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP) del 25% anual los dos primeros años. De esa tasa se podrán bonificar dos puntos porcentuales más en el caso de PyMEs que registren exportaciones en los últimos 24 meses, y un punto porcentual extra en el caso de las PyMEs que sean lideradas o propiedad de mujeres. Así, la tasa bonificada puede llegar hasta el 22% anual de acuerdo a las características de la empresa solicitante. El préstamo podrá destinarse a la adquisición de bienes de capital de producción nacional -incluyendo leasing- y a la construcción o adecuación de instalaciones con un tope del 20% de capital de trabajo asociado. Los bienes de capital a ser financiados podrán tener hasta un 30% de componentes importados y la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA) actuará como entidad de consulta de fabricación nacional de las entidades bancarias. El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz, resaltó: “Estamos trabajando en la reactivación productiva y las pequeñas y medianas empresas son actores fundamentales de este proceso. Nuestro objetivo es acompañarlas para que puedan llevar adelante proyectos a mediano plazo que les permitan crecer y producir más. Cuando las PyMEs invierten en maquinaria, en tecnología para actualizar sus líneas de producción, en ampliar sus instalaciones, estamos generando más trabajo”. La línea LIP PyMEs se suma a las 21 líneas que ya puso en marcha la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores a lo largo del 2020, a través de las cuales ya se otorgaron 642.000 créditos a PyMEs, monotributistas y autónomos. Para garantizar una oferta crediticia federal, esta línea estará disponible en las sucursales de todo el país de los siguientes bancos: Banco de la Nación Argentina, Banco de la Provincia de Buenos Aires, Banco HSBC, Banco Credicoop, Banco Santander, Banco Macro, Banco de Córdoba, Banco ICBC, Banco Hipotecario, Banco Patagonia, Banco de Santa Fe, Banco Galicia, Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Banco de la Pampa, Banco Rioja (BACS), Nuevo Banco de Entre Ríos, Banco de Corrientes, Banco de la Provincia del Neuquén, Banco de San Juan, Banco de Santa Cruz. A estas entidades se le sumarán próximamente el BBVA Banco Francés, Banco Supervielle, Nuevo Banco del Chaco y Banco del Chubut. Una vez colocado este primer cupo, se realizará una nueva subasta de $ 20.000 millones en las próximas semanas.2020, mal año para la industria automotriz. Pero en Argentina creció 54% el patentamiento de autos eléctricos
Lista de países por el porcentaje de vacunados en la población, hasta el 6 de enero
El asalto al Congreso de los Estados Unidos
A. B. F.
Jóvenes y contagiados: un relevamiento encuentra que 1 de cada 4 casos de covid tiene entre 18 y 20 años


En Corea del Sur se logró fusión nuclear controlada durante 20 segundos, a 100 millones de grados
Científicos surcoreanos establecieron un nuevo récord mundial al encender y mantener estable durante 20 segundos un sol artificial. Se trata del dispositivo de fusión nuclear conocido como KSTAR (Investigación Avanzada Tokamak Superconductora de Corea). Consiguieron mantener el plasma con una temperatura de iones de más de 100 millones de grados, más caliente que el Sol.
El hecho ocurrió el 24 de noviembre pasado. Fue llevado a cabo por el Centro de Investigación KSTAR del Instituto Coreano de Energía de Fusión (KFE), en un trabajo conjunto con la Universidad Nacional de Seúl (SNU) y la Universidad de Columbia de los Estados Unidos. De acuerdo al portal especializado Phys.org, para recrear las reacciones, los isótopos de hidrógeno deben colocarse dentro de un dispositivo de fusión como KSTAR para crear un estado del plasma (gas totalmente ionizado a altas temperaturas, diríamos los legos). La «sopa» de núcleos atómicos desnudos y electrones libres resultante es, por la ley de dilatación calientes, tan enrarecida que calificaría como alto vacío en un laboratorio común. Y es que está a 100 millones de grados, una temperatura casi 6,70 veces mayor que, por ejemplo, la del núcleo de nuestro sol. Ponemos al sol como comparación, porque a fecha de hoy es el único lugar del sistema solar donde se ha podido sostener una fusión de isótopos de hidrógeno que se transforman en helio, pero de manera prolongada. Obviamente, el sol gana por goleada en esto de la permanencia: entró en «ignición termonuclear» hace 4500 millones de años. Los coreanos, en cambio, han construído un «sol artificial» que ahora logró mantener la ignición durante 20 segundos. Suficiente para ganarle por muerte al resto de las instalaciones tipo Tokamak del resto del planeta, pero nada frente a la muy persistente fusión solar. Y nuevamente, también nada si lo que se busca es una fuente de calor artificial capaz de generar electricidad. En el núcleo del sol, la fusión se logra por un combo de presión (26,5 peta Pascales) y temperatura (15 millones de grados) imposible de imitar en la Tierra. Un Tokamak, por definición, es una imitación del núcleo solar que tiene que compensar con temperatura lo que no logrará jamás por presión. Se comprende: el sol logra esa compresión fantástica del plasma de isótopos de hidrógeno de su núcleo por fuerza bruta (en realidad, por masa). Sobre el núcleo se está ejerciendo, por gravedad, el peso del resto de su inmenso corpachón gaseoso. Para ponerlo en numeritos un tanto enloquecedores, el núcleo de nuestro sol está tan comprimido que forma apenas el 0,8 por ciento del volumen de esa estrella, pero contiene el 34% de su masa. La presión de gases de la atmósfera sobre nosotros nos comprime a una atmósfera. La presión de gases en los neumáticos de un auto urbano grande está a entre 2 y 3 atmósferas. La del centro del sol, a 26.474 trillones de 73 atmósferas. ¡Eso es presurizar! El plasma de tritio (los isótopos más pesados del hidrógeno) están contenido en una especie de botella magnética. Se trata de un túnel circular cuyas paredes están anilladas por afuera de electroimanes de gran potencia. Esos imanes no están hechos de materiales ferrosos comunes, como cualquier imán de heladera, sino de cerámicas que se vuelven superconductivas a temperaturas al menos inferiores a las del nitrógeno líquido. Así las cosas, para poder confinar a 100 millones de grados sobre cero el plasma embotellado magnéticamente, afuera hay que gastar horrores de electricidad en refrigeración. Una contradicción difícil de resolver, si uno lo que quiere, finalmente, es obtener electricidad. En el «momento mágico» de la ignición, el plasma de tritio empieza a fusionarse en helio, como sucede en el núcleo del sol, porque los núcleos arremeten unos contra otros con tal furia que logran sobreponerse a la repulsión magnética recíproca, ya que ambos tienen carga positiva. La fusión es exactamente la inversa de la fisión: une núcleos de átomos livianos y obtiene átomos más pesados. Y si compara la fusión de tritio con la fisión del uranio 235 de nuestras centrales nucleares, ésta libera millones de veces más energía por masa de reactivos. La cantidad de tritio que emplearía un Tokamak comercial imaginario capaz de suministrar 500 megavatios eléctricos (máquina imaginaria, por ahora, subrayamos) sería demasiado escasa para mover la aguja de una balanza electrónica de precisión: hablamos de microgramos de materia. Hidrógeno en el universo hay a patadas, es el elemento químico más común. Pero hidrógeno con 2 neutrones en el núcleo, es decir tritio, ésa es una figurita rara. ¿Y de dónde se sacaría el tritio, cuando exista (si llega a existir) una flota comercial de centrales de fusión? Eso hoy no es problema. La fuente más barata serían los reactores nucleares de fisión tipo CANDU, como la Central Nuclear Embalse, de Córdoba. De modo que el tritio es el problema más banal de un Tokamak. Los problemas en serio, en orden de gravedad, son:- ¿Cómo calentar y mantener estable en temperatura el anillo de tritio supercomprimido magnéticamente?
- ¿Cómo lograr que su brutal desprendimiento de energía no destruya las paredes metálicas del recinto en forma de rosca?
- ¿Cómo capturar parte de esa energía para volverla calor capaz de generar electricidad?
La contención magnética del plasma, en un Tokamak, cumple dos funciones: comprimir el plasma y mantenerlo bien lejos de las paredes metálicas del toroide. A 100 millones de grados, por muy incorpóreo y enrarecido que sea este gas ionizado, no le es indiferente a la integridad de ninguna aleación. Pero además, el contacto del plasma con la pared lo enfría instantáneamente y estropea el experimento.
En su corrida de 2020, el KSTAR coreano mejoró el rendimiento de lo que los físicos llaman «modo de barrera de transporte interno», una tecnología desarrollada en 2020 destinada a mantener la compresión y el calor del plasma el mayor tiempo posible, y del cual no dan detalles. Obviamente, pasada la barrera de los 20 segundos y pulverizado el orgullo europeo, los físicos coreanos habrán brindado largamente con varias botellas de Soju (el licor nacional), y se descuenta que irán por más (por más tiempo de fusión).
El KSTAR comenzó a operar el dispositivo en agosto pasado y su objetivo es lograr una operación continua de 300 segundos con una temperatura de iones superior a 100 millones de grados para 2025.
«Las tecnologías requeridas para operar largo tiempo el plasma a 100 millones de grados son clave para hacer viable la energía de fusión», explicó el director del KSTAR, Si-Woo Yoon. Agregó que el logro de su plataforma representa «un importante punto de inflexión en la carrera por asegurar las tecnologías para operar el plasma de alto rendimiento a largo plazo», lo que en el futuro servirá para la «fusión nuclear comercial».
En esta tecnología se está trabajando también en el Reino Unido, Francia y otros países europeos, aparte de EEUU y China, según informa el portal RT.

