Rusia, por 1° vez, prueba una vacuna extranjera en su territorio: la desarrollada en China
China patenta su primera vacuna contra el coronavirus
La patente fue solicitada por un equipo conjunto de la Academia de Ciencias Militares y la empresa CanSino Biologics
En marzo, la vacuna se había convertido en la primera en China que logró la aprobación para ingresar en ensayos clínicos.
Argentina y la «ola nacionalista»
Para entender mejor ese fenómeno primero debemos definir a qué nos referimos cuando hablamos sobre nacionalismo. Existen, de hecho, al menos dos formas de entender el nacionalismo.
Para la primera, el nacionalismo es una ideología que tiende a denostar a lo externo, a todo lo que le es ajeno. Por ejemplo, el nazismo puede ser entendido en parte como un producto de un conjunto de ideas que hoy vuelve a presentar peligros. Pero también existe otra concepción sobre el “nacionalismo”, una a la que denominaremos patriotismo. El patriotismo no se opone a lo externo sino que se limita a celebrar los lazos culturales e históricos que nos hacen parte de una misma comunidad. De esta manera, fomenta un sentido de unidad que a lo largo de la historia le ha sido de utilidad a numerosos países para alcanzar el desarrollo.
Efectivamente, resulta difícil pensar que cualquier país pueda progresar si sus habitantes no están dispuestos a hacer sacrificios personales. ¿Quién iría si no a la guerra, poniendo en riesgo su propia vida, para defender a la comunidad de la que es parte? ¿Quién estaría dispuesto a pagar impuestos para ayudar a sus compatriotas más desfavorecidos? ¿O acaso los miembros más capaces de la sociedad aspirarían a ser dirigentes? En definitiva, sin patriotismo una sociedad tiende a estancarse o directamente entra en un proceso de decadencia.
El patriotismo resulta especialmente necesario para una sociedad como la Argentina, en donde los individuos tendemos a actuar sin considerar el bien común. Esto significa que uno de los principales cambios culturales que necesitamos encarar es sentirnos parte de una misma comunidad, dejando así de lado a uno de los defectos que explican nuestra decadencia.
Por ejemplo, la falta de consensos basados en una visión compartida se ve reflejada en nuestra política exterior, víctima de la inestabilidad y de los cambios pendulares. En efecto, pocas han sido hasta ahora las continuidades en temas tan sensibles como Malvinas y nuestras relaciones con Estados Unidos. Este continuo zigzagueo no ha hecho más que restarnos credibilidad e influencia, fenómeno que, si no comenzamos a revertir, será aún más costoso en los próximos años debido a las complejas transformaciones que viene experimentando el sistema internacional. Un mayor grado de unión también traería reglas de juego más estables en el ámbito económico, lo cual le permitiría a nuestro sector privado, hoy sumamente debilitado, generar riqueza y empleos de calidad.
¿Cómo podemos hacer para fortalecer nuestro patriotismo? En parte a través del diálogo y de la construcción de confianza, pero también mediante la elaboración de un ideal común. Para el pensador francés Joseph Renan lo que define a una nación no es la pertenencia a un determinado grupo étnico, sino el deseo que tiene una población de vivir junta, el saber “que han hecho grandes tareas en el pasado y que harán aún más en el futuro”. No es casualidad que en Estados Unidos se celebre el “sueño estadounidense” y que las autoridades chinas promuevan activamente el surgimiento de un “sueño chino”. ¿Cuál debería ser, podemos preguntarnos, el sueño que logre unir a los argentinos?
Resultará, sin embargo, difícil avanzar en la construcción de estos lazos si las que terminan imponiéndose son concepciones que ven en la sociedad una mera suma de individuos sin nada que los una o un escenario en donde debe producirse una lucha de clases. Por el contrario, estas visiones tienden a incrementar aún más la anomia social y las divisiones.
Es muy probable que la ola nacionalista que está atravesando el mundo llegue a la Argentina. Como país, no poseemos ninguna característica particular que nos haga pensar que podríamos quedar marginados de un fenómeno global. Es importante entonces que cuando este sentimiento surja sepamos canalizarlo de una manera constructiva; que esta ola derive en un patriotismo que ayude a fortalecer nuestra sociedad y no en un nacionalismo xenófobo que incremente aún más nuestras divisiones y nos termine enfrentando, de manera innecesaria, con otras naciones. Esto requerirá de una dirigencia -políticos, empresarios, intelectuales…- que esté a la altura del desafío.»
Agroquímicos: la crisis de una actividad con un 80% de insumos importados
San Martín «El general y la fiebre»
Huawei: «La tecnología 5G impulsará el crecimiento económico post-pandemia
Fibra óptica: inversión de $ 3.000 millones para seguir extendiendo la red en todo el país
El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) informa que aprobó una inversión de $ 3.000 millones para el desarrollo y extensión de capacidad de la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo).
Los recursos provendrán del Fondo Fiduciario del Servicio Universal, con miras a “aumentar y garantizar la conectividad en todo el país”, indicó en un comunicado. La red federal conecta hoy a unas 1.300 localidades de todo el país a través de más de 33.000 kilómetros de fibra desplegada en todo el territorio nacional. Su objetivo central es “acortar la brecha digital entre los grandes centros urbanos y los pequeños pueblos, para así generar igualdad de condiciones en cuanto al acceso a Internet en toda la Argentina”. El comunicado del Enacom cita la reciente presentación del jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, ante la Cámara de Diputados, en la que recordó que, en los últimos cuatro años, se agregaron menos de 4.000 kilómetros a la red existente en 2015. Cafiero confirmó en la oportunidad la decisión de “seguir aumentando el tendido de fibra óptica”. “Las posibilidades que tenemos de generar igualdad a partir de la conectividad dependen, en este caso, de una inversión por parte del Estado, ya que el mercado nunca va a llegar a las zonas donde no hay rentabilidad”, señaló ante los diputados. El Enacom puso de relieve que esa política pública “también tiene el fin, en el mediano y largo plazo, de generar empleo sostenible y virtuoso en todo el país”, dado que las empresas de telecomunicaciones y las cooperativas, en particular, son “un sector central de la economía nacional para su crecimiento sustentable y duradero”.De qué se trata el plan quinquenal del Consejo Agroindustrial Argentino
Rafael Kohanoff, 94, murió por COVID. Seguía diseñando en el INTI ayudas para adultos mayores
«Si tenés pensamientos virtuosos, alegres, eso te hace sentir bien y tu vida se extiende. Me dí cuenta que siempre trabajé en positivo, siempre tuve proyectos, amo la vida y amo a la gente» Cuando ayer llegó la noticia de su muerte, Nora Bär recordaba estas palabras suyas. Por nuestra parte, queremos tenerlo presente en su trabajo, con esta nota que escribió Enrique Garabetyan y publicamos en noviembre del año pasado. Ya tenía 94, porque cumplía años en octubre, y seguía a cargo del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del INTI. Para sentirse orgulloso de ser compatriotas de alguien como él.
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Rafael Kohanoff es fácil de encontrar. Todos los días pasa varias horas trabajando en su atiborrada oficina del parque tecnológico del INTI: mantiene reuniones con ingenieros electrónicos, técnicos en plástico o empresarios PyME. También viaja con frecuencia a visitar escuelas técnicas de las provincias, para hablar con profesores y alumnos. O para dar charlas y hacer preguntas en centros de jubilados. Nada fuera de lo común para un empleado estatal. Claro que lo particular de este ingeniero químico, que nació en 1925 en Santiago del Estero, es que a los 94 años es el encargado de concretar y difundir los diferentes proyectos que idean desde el Centro de Tecnologías para la Salud y Discapacidad (CTSD) que funciona en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
«La idea que nos guía es simple: diseñar soluciones adecuadas para cubrir las necesidades de personas con alguna discapacidad. Hay que pensar que alrededor del 11% de la población argentina tiene algún tipo de discapacidad, ya sea motriz, visual o cognitiva», contó Kohanoff. «Y muchas veces son cosas simples que no necesitan ni de electrónica sofisticada ni tienen un alto costo».
Justamente, una de las ideas más simples que popularizaron es algo que cualquier persona puede hacer en su casa: «se trata de un apoyo para que cuando alguien coloca su bastón contra una mesa éste no se «patine» y caiga al piso. Basta con unos centímetros de goma-eva y una tijera. Incluso se puede hacer usando un pedazo de goma de auto».
Claro, hacerlo no es el problema sino que la idea llegue a las miles de personas que usan bastón. Y como no es un gran negocio, es algo que no le interesa a las empresas. «Por eso pensamos que podrían hacerlo chicos de primer año de las secundarias técnicas, como parte de un trabajo práctico. Y así publicamos todos los instructivos necesarios en nuestra web, para que -inclusive- lo fabriquen los cuidadores domiciliarios de ancianos».
En ese mismo plano de tecnología simple pero adecuada pensaron la cartilla autoimprimible para ayudar a detectar problemas visuales. «Son afiches de diagnóstico que suelen estar en consultorios oftalmológicos. Pero allí concurren los que saben que tienen un problema de visión. Y muchas veces tardan años en llegar a la consulta. Esta cartilla con su instructivo puede ser usada por cualquiera, sin tener entrenamiento médico: una maestra o una mamá. Y, si detecta un problema, puede llevar al chico a un oftalmólogo en forma prematura».
Otros desarrollos tecnológicos consistieron en perfeccionar ideas simples: «recurriendo al velcro, alambres, caños de plástico, palos de escoba, platos de madera, un pedazo de goma-eva, tornillos e ingenio, diseñamos elementos que pueden ayudar a las personas de la tercera edad a tener una vida cotidiana autónoma». Así pusieron a punto dispositivos que facilitan a las personas con diferentes discapacidades el vestirse, prenderse los botones, colocarse medias y zapatos, levantarse de la cama o entrar y salir de un vehículo. Todas cosas que facilitan la vida cotidiana de los mayores, y también de sus cuidadores y familiares.
«Todo esto es clave ya que hace décadas que viene aumentando la expectativa de vida y cada vez más gente necesita llevar una vida autónoma el máximo tiempo posible», explicó Kohanoff. Y desde su Centro diseñadores textiles prepararon moldes para hacer camisas y pantalones que pueden ser usados por personas postradas, en silla de ruedas o con sondas urinarias y bolsas de colostomía.
«Son ocho dispositivos simples. Todos tienen los planos y especificaciones en la web, con instructivos completos, los materiales necesarios y como fabricarlos.

Complejidad. Claro que también desarrollaron tecnologías más complejas. Un ejemplo de los productos salido del trabajo de los equipos técnicos de este Centro es un dispositivo diseñado para hacer rehabilitación neurológica, pensado para aquellas personas que tienen que realizar ejercicios físicos en forma sistemática para recuperarse, por ejemplo, tras haber sufrido un ACV. «Con la suma del trabajo de expertos de diferentes centros del INTI, pusimos a punto un prototipo de un equipo de rehabilitación sofisticado. Ahora está siendo homologado. Pero lo importantes es que podrá ser utilizado por cualquier centro médico ya que ofrece todas las funciones básicas la rehabilitación». Lo interesante, destacó Kohanoff, es que fabricarlo nos cuesta alrededor de US$ 20.000. Y sirve para reemplazar equipos importados, con tienen prestaciones similares, pero que cuestan unos 500.000 euros».

En esa línea, Mario Aguilar, ingeniero electrónico del equipo de desarrollo del CTSD, explicó que hicieron otro aporte a la rehabilitación con equipos dedicados al «analisis» de la marcha que permite mejorar estos tratamientos. «Los que se consiguen importados usan sofisticadas cámaras digitales y un software especial. Y su precio no baja de los US$ 60.000. El que diseñamos nosotros es equivalente, pero como usa cámaras web comunes y desarrollamos nuestros propio software, el costo del prototipo no supera los $ 25.000».

Exoesqueleto para rehabilitación
Uno de los problemas de salud más comunes que deben resolver los expertos en rehabilitación es mejorar la calidad de vida de personas que sufren patologías neurológicas que afectan las movilidad de rodillas y tobillos.
«Cuando supimos de esa problemática, hace ya un lustro, junto a expertos de otros países, se armó la Red Iberoamericana de Exoesqueletos Robotizados de Bajo Costo. Expertos en robótica de esta red pusieron a punto varios prototipos. Están pensados como una herramienta de tratamiento para ser utilizados en las clínicas de rehabilitación de manera de asistir y reeducar la marcha de los pacientes que sufren este tipo de problemas».
Pero estos exoesqueletos robotizados tienen la posibilidad de ser mejorados y también poder ser empleados en cuidados de salud de pacientes con otras patologías: «por ejemplo, personas que padecieron poliomelitis o botulismo. Y algunos de estos prototipos de exoesqueletos serán evaluados y homologados en forma conjunta por expertos del INTI y médicos especialistas en rehabilitación del hospital Nestor Lencinas, en Mendoza antes de que termine el 2019», contó Kohanoff.
Cifras:
- Entre el 11 y el 15 % de la población argentina padece alguna discapacidad.
- Se calcula que hay cerca de 5 millones de personas discapacitadas.
- De esa cifra, las discapacidades motrices rondan el 50 %.
- Los problemas visuales son el 20 %.
- Los déficit auditivos son el 20 %.
- El resto son discapacidades cognitivas.
Un llamado a la responsabilidad periodística
Un Consejo Nacional que debe expresar una política de Estado para las Malvinas y el Atlántico Sur
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«La Cuestión Malvinas es el conflicto de política exterior más antiguo e importante de la República Argentina. En los 187 años que lleva la disputa de soberanía, se han avanzado distintas opciones para solucionar la controversia, sin que ninguna haya dado resultados.f Argentina ha intentado desde el ofrecimiento del arbitraje internacional, una opción rechazada sistemáticamente por el Reino Unido, hasta encarar la negociación bilateral de conformidad a lo establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, un camino que recorrió durante más de 50 años, aunque sólo durante 17 pudo abordar, y sin éxito, el punto central de la disputa: la soberanía. La relación con el Reino Unido atravesó varias etapas, a veces tan cambiantes y contradictorias como la vida política argentina misma. Así, los distintos gobiernos han endurecido o ablandado la posición dependiendo el color político de turno. Esto, sin dudas, ha generado hasta ahora debilidad en la posición argentina. Debilidad que se evidencia en la relación bilateral que, ante el accionar pendular de la política nacional invita al gobierno británico a mantener su intransigencia hasta que un gobierno nacional con una vocación soberana menos firme -y dispuesto a “remover los obstáculos”- llegue al poder, sino que también se hace presente ante las demás naciones que ven en el fluctuante accionar argentino una dificultad para fortalecer los tan necesarios apoyos. Sin embargo, el 23 de julio pasado ha marcado un nuevo hito en la larga historia de la disputa. Por primera vez se ha establecido, por medio de una ley aprobada por unanimidad de todas las fuerzas políticas, la piedra basal para el establecimiento de una verdadera política de Estado en torno a la Cuestión Malvinas. Es un claro ejemplo de la madurez y de la voluntad del pueblo argentino, y la dirigencia política nacional, para poder dar aquellos debates y consensuar las estrategias a corto, mediano y largo plazo, que nos permitirán avanzar de forma coherente y coordinada en la búsqueda de la solución de la disputa de soberanía, sin importar el color político de turno. Similar ejemplo han avanzado aquellas naciones que han procurado la búsqueda de la solución de sus diferendos internacionales; Chile, Bolivia, la República de Mauricio, son ejemplos de ello. La creación del Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, con participación del Ejecutivo nacional, los bloques parlamentarios, los veteranos de la guerra de 1982, el mundo académico, especialistas en derecho internacional y la provincia de Tierra del Fuego, A. e I.A.S. (a la cual pertenecen las Islas), generarán la masa crítica que adopte definiciones de envergadura en la Cuestión Malvinas. Esta iniciativa no resolverá per se la disputa de soberanía, pero es un paso esencial hacia ese objetivo. La certeza de que la Cuestión Malvinas se ha convertido, por fin, en una política de Estado consagrada por todo el pueblo argentino será el puntapié para romper la inercia y enfrentar el objetivo central e irrenunciable de la recuperación del ejercicio efectivo de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.»En la Ciudad de Buenos Aires la contaminación atmosférica volvió a niveles pre cuarentena
Buen aire en la Reina del Plata
El nivel de contaminación del aire en la Ciudad de Buenos Aires es —según Serio— mucho más bajo que en otras grandes ciudades de América Latina como México y San Pablo, algo que se explica en parte por su ubicación geográfica. Otras —como Santiago de Chile y Bogotá—, a pesar de ser más pequeñas tienen problemas graves de polución. Por su condición geográfica, éstas tienen menos posibilidades de que el aire se mezcle y se ‘limpie’. A juicio del docente, y a la luz de la comparación, el aire de CABA está ‘bastante bien’. “La concentración de cada contaminante en el aire se contrasta con los límites máximos admisibles que establecen la Ley 1356/2004, el Decreto 198/06 y los niveles guía de la OMS. Cuando analizamos el período 2016-2018, encontramos que el nivel máximo de monóxido de carbono en la Ciudad de Buenos Aires fue 3,3 partes por millón, un valor muy inferior al límite máximo admitido por el país y por la OMS, que en ambos casos es 9 partes por millón. Apenas la tercera parte”, destacó Serio.Estos resultados están publicados en «Agronomía & Ambiente» la revista científica de FAUBAAdemás de afectar la salud de las personas, los óxidos de nitrógeno también corroen materiales y afectan la capa de ozono. En este marco, el investigador puntualizó que la concentración de estos óxidos en el aire para los tres años en estudio presentó valores medios anuales entre 16 y 20 partes por billón. Esto demuestra que el nivel de este contaminante en CABA se encuentra en menos de la mitad del límite máximo que admite la legislación nacional —que es 53 partes por billón—, aunque se acerca al nivel guía de la OMS, que es 21 partes por billón. En cuanto al material particulado de menos de 10 micrones, que genera complicaciones respiratorias, Serio especificó: “Las concentraciones medias anuales de este contaminante estuvieron entre 24 y 30 microgramos por m3. Aunque son inferiores al límite máximo admitido por la Argentina —50 μg/m3—, algunos días se supera el límite de 20 μg/m3 que recomienda la OMS”. Las partículas menores a 10 micrones incluyen algunas de origen natural, como el polen, las sales marinas o las cenizas volcánicas, y otras típica de zonas urbanas, originadas en el tránsito vehicular, como el hollín de los escapes o el material que levanta la fricción entre los neumáticos y el pavimento. “Entre 2016 y 2018 vimos un efecto marcado de los fines de semana, cuando la concentración de estos contaminantes en el macrocentro es mucho menor, mientras que durante los días laborales se distinguen dos picos, uno a la mañana y otro al final de la tarde y comienzo de la noche”.
Mediciones insuficientes
Leonardo Serio comentó a «Sobre La Tierra» que desde hace 10 años el GCBA mide continuamente la calidad de aire en tres lugares de la ciudad, con estaciones automáticas que se ajustan a los estándares internacionales de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. Estos puntos de monitoreo están ubicados en los barrios de Caballito, San Nicolás y La Boca. Desde 2018, se sumó una cuarta estación en Villa Soldati. “Esta cantidad de estaciones sería insuficiente si nos comparamos con otras ciudades grandes de América Latina. Por ejemplo, Santiago de Chile tiene una red con 13 estaciones de medición, Bogotá también tiene 13 y México posee más de 20. Además, no sólo es cuestión de cantidad, en CABA no tenemos registros oficiales de mediciones de material particulado menor a 2,5 micrones, que es el más perjudicial para la salud, ni tampoco se publican datos de ozono o de dióxido de azufre”, aseguró. Actualmente, la tecnología brinda alternativas para aumentar la información sobre la calidad del aire que respiramos. Serio señaló que a través de sensores remotos —como las imágenes satelitales MODIS— se podría estimar la concentración de aerosoles atmosféricos en toda CABA. Y una segunda opción es usar modelos de simulación en combinación con inventarios de emisiones, que permitirían visualizar los niveles y la distribución espacial de los contaminantes. “Sin embargo, el nuevo paradigma en el monitoreo de la calidad del aire en espacios urbanos son las redes de sensores de bajo costo. Con estos dispositivos se podría ampliar la red de medición hacia otros barrios, principalmente a aquellos los que, mediante los métodos alternativos que mencioné antes, ya se detectaron focos de mayor concentración de contaminantes atmosféricos”, concluyó el investigador.Un estudio científico chino sugiere que los pacientes recuperados mantienen anticuerpos durante 6 meses
Según el informe el 70 % de los pacientes sintomáticos mantiene anticuerpos neutralizantes durante al menos seis meses.
«El cuello de botella no son las camas sino enfermeras, kinesiólogos y médicos intensivistas»
Por favor tómense dos minutos para escucharlo al Dr. Arnaldo Dubin.
— Rodrigo Quiroga (@rquiroga777) August 14, 2020
"El cuello de botella del sistema no son las camas sino enfermeras, kinesiólogos y médicos intensivistas".
"La única posibilidad de evitar el colapso del sistema es que los casos no sigan creciendo". pic.twitter.com/BSGETBuXWB
Polémica nuclear: Alfredo Caro cuestiona la tecnología CANDU para las centrales argentinas
Alfredo Caro*
10 de Agosto de 2020
Cierta volatilidad en las políticas de Estado en materia nuclear a lo largo de los últimos años ha dado origen a cambios de dirección tan significativos que hoy parece haber cierta incerteza respecto a cuál es el camino que el país debería seguir para continuar afianzando sus ventajas comparativas en este campo. La razón, en parte, es la irrupción de China con su oferta de financiar una o dos centrales nucleares dentro de un acuerdo amplio que involucra otras variables; esto ha puesto la disponibilidad de un producto antes que se analice la necesidad del mismo, desconcertando a la comunidad nuclear que se expresa inorgánicamente en voces muchas veces antagónicas. Este artículo analiza algunos aspectos de esta problemática y sugiere la necesidad de abocarse a un estudio profundo de las opciones que existen para invertir recursos públicos en el sector nuclear, en particular considerando que la compra del reactor chino CANDU podría afectar negativamente la financiación del CAREM, un proyecto de la industria nacional con potencial de generar divisas a través de la exportación. Un análisis abarcativo de las opciones que tiene Argentina para su futuro nuclear no puede soslayar el hecho que la industria nucleoeléctrica mundial se encuentra en dificultades. En efecto, a pesar de ser una fuente de base, limpia y segura, y de que muchos actores relevantes piensan que los objetivos de des-carbonización de la biosfera sólo se podrán lograr con el incremento de la participación nucleoeléctrica, su contribución a la producción mundial de energía se ha mantenido constante desde hace dos décadas, mientras que la producción global se ha casi duplicado en igual período. Para sintetizar la razón de esta situación en un sólo factor, el más importante, diremos que este es el costo. La seguridad remarcable de la industria nuclear tiene su contrapartida en los costos de capital de la instalación, que son hasta cinco veces más grandes que sus contrapartes convencionales. Es posible que mientras no se implementen tasas a la producción de gases de efecto invernadero, la expansión de la industria nuclear esté comprometida. Esta situación es más grave aún para los reactores de uranio natural, que, por unidad de energía producida, resultan más costosos que sus contrapartes a uranio enriquecido; la oferta china para las dos centrales confirma a esta característica (6,000 MUSD para 700 MWe de CANDU y 7,500 MUSD para 1,100 MWE de Hualong-1). La producción industrial de bienes responde tanto a la habilidad de capturar un nicho de mercado como a la capacidad de generar riqueza o beneficios a la sociedad que la alberga. Esas capacidades son normalmente fruto de la experiencia acumulada, muchas veces promovida por la inversión pública en I&D. Por ejemplo, Francia fabrica aviones, pero no teléfonos celulares, Finlandia fabrica celulares, pero no aviones, Suiza fabrica instrumental de medición, pero no radares, etc. Esos son los nichos que cada país supo conquistar y lo que determina la especialización, y viceversa. Es oportuno ver qué sucede cuando la evolución tecnológica hace desaparecer la demanda de un producto. Por ejemplo, Kodak, el gigante de las películas fotográficas vio su negocio desaparecer frente a la llegada de la fotografía digital; emergió de la quiebra en 2013 reciclada en una compañía con diferentes objetivos; similarmente, Nokia, el gigante de la telefonía celular, desapareció de ese rubro con la llegada de los smartphones, y vendió la filial a Microsoft también en 2013. Similarmente, AECL Canadá, la desarrolladora del diseño CANDU, abandonó en 2009 todo esfuerzo por modernizar el diseño CANDU-6 para llevarlo a CANDU-9, y lo mismo hizo con el Advanced CANDU Reactor, ACR. El gobierno de Canadá la vendió en 2011 a precio residual a SNC-Lavalin, empresa de servicios que en la actualidad se encarga de ofrecerlos a plantas CANDU existentes y, en sociedad con la empresa China CNNC, ofrece CANDU-6 a potenciales compradores, hasta ahora inexistentes. Esto es consecuencia de que el mercado para reactores CANDU desapareció. Diez de los 19 reactores CANDU en operación en Canadá serán puestos fuera de servicio en los próximos 5 años, quedando 9, de los cuales 5 ya han tenido trabajos de extensión de vida, y 4 lo tendrán en breve. En los últimos 50 años, Canadá vendió́ dos reactores de uranio natural a India, y esta construyó 13 más con tecnología propia basados en el diseño canadiense; además, acaba de inaugurar uno y tiene otro en construcción. Corea tiene 3, que serán desactivados en 2026; vale la pena mencionar que Corea realizó entre 2009 y 2011 la extensión de vida de un CANDU-6, similar a lo hecho en Argentina, pero en 2017 el reactor fue cerrado por inviabilidad económica. China tiene 2 que comenzaron su operación en 2002/3, Rumania 2, del 1996 y 2007, Pakistán 1, de 1971, Argentina 1, de 1984, con extensión de vida en 2015. Esto hace 31 reactores de uranio natural y agua pesada operando en el mundo, un número inferior a los ~44 en su apogeo, y en franca disminución en los próximos años. No existe en la actualidad en el mundo un diseño post-Fukushima (es decir, adaptado a las nuevas normas de seguridad) de reactor CANDU listo para ser licenciado en países otros que los que los fabrican para sus mercados domésticos (India y China), ni existe país con economía de mercado y democracia pluripartidaria que sea potencial comprador de dicha tecnología, excepto Argentina, a quien China le ofrece el financiamiento. Efectivamente, como con los films fotográficos, no existe más mercado para reactores tipo CANDU. Las razones de tal situación pueden atribuirse en parte a la presión de algunas potencias nucleares por dificultar la comercialización de reactores proliferantes, o a las razones técnico-económicas mencionadas anteriormente, o a una combinación de ambas. Ahondando en las razones económicas, hay que resaltar que el valor de la energía que producen esos reactores no cubren el costo de la instalación, es decir, el costo de capital más operación y mantenimiento durante su vida útil (por detalles ver (1)). Esta introducción nos sirve para analizar el sector energético nuclear en Argentina. Hace 40 años Argentina compró a Canadá un reactor CANDU-6, y hace 2 años finalizó su extensión de vida. La industria nuclear argentina domina la tecnología y está en condiciones de contribuir con una fracción significativa de las componentes de una eventual nueva central de ese tipo. Entonces: ¿Debe Argentina continuar invirtiendo en esa tecnología, con la compra de un segundo reactor CANDU? ¿Qué hacer con las capacidades desarrolladas? Es de notar la ausencia de estudios detallados con respuestas a estas preguntas en el contexto particular que atraviesa nuestro país que, sin mucha disponibilidad de divisas, necesita proveer energía eléctrica a precios competitivos para relanzar su industria. Esta falta de análisis está en fuerte contraste con la experiencia en el pasado, en particular en la época de la opción por la tecnología de uranio natural, cuando el gobierno, la CNEA, y las organizaciones profesionales del sector jugaron roles fundamentales para arribar a una decisión. En un reciente artículo los Dres. Andrés Kreiner y Gabriel Barceló, y el Ing. José Luis Antúnez, profesionales de larga trayectoria en el área nuclear, manifestaron su firme apoyo a la posibilidad de adquirir una nueva central de uranio natural tipo CANDU a China con gran participación de la industria nacional (2). Nos parece oportuno analizar este artículo, con la intención de contribuir a establecer un debate en torno al tema, en particular al constatar la ausencia en el mismo de consideraciones de tipo costo/beneficio como las mencionadas anteriormente. ¿Cuáles son los argumentos que utilizan para apoyar la adquisición de un nuevo reactor CANDU? Comienzan con razones tales como el dominio de la tecnología y la calidad del diseño y continúan con que ‘garantizaría miles de puestos de trabajo argentino de calidad’. Ambos argumentos son temas medulares, aunque constituyen condiciones necesarias, pero no suficientes: debe haber también un beneficio social, adecuadamente definido. Surge así una pregunta clave: ¿La industria nucleoeléctrica argentina debe ser vista como una actividad madura capaz de generar riqueza, o como una en desarrollo que necesita aun recursos del estado para afianzarse? Hay indicios que sugieren una confusión en este tema, tal vez motivada por el hecho que la generación nucleoeléctrica en Argentina está en manos del Estado y así la frontera entre actividad industrial y de I&D es difusa. Hay consenso en que el Estado debe contribuir al desarrollo de nuevas capacidades; la industria nuclear argentina hoy es el mejor ejemplo del resultado de un esfuerzo continuo de décadas, y los proyectos actuales como el CAREM, el enriquecimiento de uranio, el RA-10, la medicina nuclear, son ejemplos del apoyo del Estado en el desarrollo de esas nuevas capacidades. Sin embargo, hay una diferencia entre el poder de compra del Estado, que ayuda a una actividad industrial a afianzarse, y la inversión del Estado en I&D para desarrollar nuevas capacidades. La compra de un reactor CANDU forma parte del primero de estos casos, mientras que el CAREM es claramente parte del segundo. CANDU no abre las puertas a un mercado exportador porque, como se dijo, no hay compradores, y el precio del producto (electricidad) no cubre los costos de capital, operación y mantenimiento. En efecto, un reactor de 700 MWe a 6,000 millones de dólares de costo de capital, a lo que se suman los costos de operación y mantenimiento, lo convierte en la fuente energética más cara de todas las disponibles en el parque energético argentino en la actualidad, renovables o convencionales. Como se detalla en (1), la energía producida no paga el costo; resumidamente, el valor de la energía eléctrica producida y vendida en el mercado mayorista es de alrededor e 500 MUSD/año, los costos de operación en igual período son de alrededor de 250 MUSD/año y la cuota del crédito de compra es de alrededor e 500 MUSD/año por 20 años; es decir: la compra de ese reactor producirá un déficit de ~250 millones de dólares por año, por 20 años, que se suma a la deuda externa argentina. Como se ve, generar ‘miles de puestos de trabajo argentino de calidad’ a través del poder de compra del Estado es una condición necesaria para evaluar una inversión, pero no suficiente: la actividad debe generar riqueza, y este no es el caso. La desaparición del mercado de los reactores CANDU ciertamente penaliza a Argentina, que invirtió en esa tecnología importantes recursos materiales y humanos. Esto nos lleva a la Planta Industrial de Agua Pesada, PIAP. Afirmar que la construcción de CANDUs en India hará ‘faltar agua pesada en el mercado mundial’ es una especulación con poco sustento: India declaró en 1961 el objetivo de ser autosuficiente en ese insumo y eventualmente exportadora del mismo. En la actualidad posee 8 plantas industriales de agua pesada con que alimentar su flota presente y futura, y es el principal productor mundial. Por su parte, Canadá inauguró en 2015 una planta moderna de agua pesada a la escala del mercado mundial actual estimado para las aplicaciones no-CANDU (biología, high tech, medio ambiente) donde el desafío técnico fue precisamente reducir la escala para hacerla mucho más viable económicamente, habiendo cerrado todas las precedentes. La escala de la PIAP, en el contexto actual del mercado, la hacen económicamente difícil de sustentar. Mas débil aún es el argumento presentado en (2) que vinculan a la PIAP y al reactor CANDU con el proyecto multinacional de reactor experimental de fusión ITER: la PIAP es una planta industrial de 200 toneladas por año, la escala de las necesidades de moderador para nuevos reactores CANDU; los requerimientos de deuterio como combustible para las plantas de fusión que existirían dentro de 30-40 años son órdenes de magnitud menores (equivale a 300 litros de agua pesada al año para una planta de fusión de 800 MWe). Las necesidades de deuterio de ITER, que es una planta experimental, para los 20 años de explotación planificados, no supera los 100 litros de agua pesada. Resulta así difícil de justificar la operación de una planta industrial como la PIAP para un mercado que en el mejor de los casos demandaría una ínfima fracción de su capacidad de producción. Finalmente, vincular los CANDU con las necesidades de tritio de ITER y los posibles reactores de fusión del futuro, es tal vez el argumento más difícil de justificar. En efecto, hay dos conceptos en desarrollo para una planta comercial de fusión, confinamiento magnético y confinamiento inercial. ITER y NIF (National Ignition Facility) son dos instalaciones experimentales destinadas a avanzar esas tecnologías. Los diseños conceptuales de versiones comerciales de ambas tecnologías (LIFE para NIF y ‘después-de-DEMO’ para ITER) consideran el ciclo de combustible ‘cerrado’, es decir, el tritio se producirá en la planta a través de una cobertura de litio que se coloca en la primera pared que enfrenta la fusión; los neutrones de fusion transforman el litio en tritio mas helio. El consumo de tritio de una planta comercial de fusión de 800 MWe sería de 300 g/día. En el caso de ITER, una planta experimental, el tritio necesario para los 20 años de operación planeados es sustancialmente menor a la cifra indicada arriba, y se planea obtener del stock disponible internacional (el tritio tiene un pequeño mercado para diversas aplicaciones no-nucleares). Por otra parte, la producción industrial de tritio para fines militares e industriales está basada en la introducción de compuestos de litio en reactores de uso militar o civil, en ningún caso se propone obtenerlo a través del procesamiento del combustible o del moderador o refrigerante de un reactor de uranio natural. El tritio en todos los reactores nucleares se produce en el combustible en cantidades pequeñas y en forma indeseada, pero en las plantas CANDU se produce aún más, inevitablemente, en el refrigerante y el moderador. La misma debe ser tratada para la extracción de tritio, que en parte se libera a la atmósfera en forma controlada, en cantidades no dañinas. En síntesis, el tritio en las plantas CANDU es una carga y una molestia, más que un subproducto de interés comercial. Así, justificar en parte la construcción de un reactor CANDU porque podría devenir proveedor de tritio para las futuras plantas de fusión es un argumento notable, que parece infundado. La actividad nuclear argentina se encuentra en una encrucijada generada por la falta de consenso acerca del futuro de la generación nucleoeléctrica. Proveer asesoramiento técnico fundamentado al gobierno, que exponga la multiplicidad de voces, es el mejor aporte que la CNEA, las empresas y asociaciones profesionales del sector, y la academia, podrían realizar, contribuyendo así a resolverla. El mundo cambia a un ritmo vertiginoso; en vez de leer el diario de 40 años atrás, parece prudente tratar de escribir el que se leerá en los próximos 40 años. Referencias:- agendarweb.com.ar/2020/08/06/antunez-barcelo-kreiner-no-hay-futuro-en-abandonar-nuestra-historia-nuclear/
- sites.google.com/view/alfredo-caro-notas/home
Coronavirus en Argentina: el invierno de nuestro descontento
ooooo
1) Sin tomar en cuenta los comportamientos sociales, las muertes siguen subiendo. Ahora entramos a una etapa «animista» de explicación del COVID. Pero los picos no llegan solos. Sale hilo a ver si se entiende, ya q falta un buen tiempo hasta la vacuna. 2) China aplicó cuarentena estricta y logró cortar el ciclo de propagación del virus en Wuhan. Italia y España necesitaron más muertos para cumplirla, lo que Roberto Etchenique bautizó como «inmunidad de cagazo». Argentina está en una situación que no se parece a ninguna de esas. 3) La cuarentena temprana argentina ralentizó la propagación y evitó miles de muertes de abril a julio pero su cumplimiento «relativo» no logró nunca revertir la curva de contagios en AMBA o llevar el R a menos de 1. Subió más lento, pero siempre siguió subiendo. 4) La eficacia de las cuarentenas no radica en su extensión en el tiempo sino en la baja drástica de la circulación por un ciclo de vida del virus (3-4 semanas). Eso no se logró nunca en AMBA, ni siquiera en marzo, pero de abril en adelante la circulación cada vez fue mayor. 5) No es cierto que tengamos la cuarentena más larga ni más estricta del mundo. Al contrario, los niveles de circulación en Argentina son los más altos de la región. Eso explica que nuestra tasa de duplicación de muertes también sea la más alta, 6) La importancia del ciclo de 3 semanas se comprendió aquí recién en julio, pero el intento del 1 al 17 en AMBA fue absolutamente fallido, por el boicot permanente de medios y sectores políticos, la pésima comunicación y el nulo cumplimiento. 7) Como resultado de eso, las curvas siguieron creciendo, siendo que ya no conocemos el número de casos diarios por el altísimo nivel de positividad, pero la tasa de duplicación de muertes cada 20 días nos colocó en el top 25 de muertes a nivel mundial… y subiendo. 8) Aun los países con más muertos y picos altísimos se ha logrado distanciar la tasa de duplicación, siendo que en USA es hoy de 91 días, en Brasil de 46 y en México de 44. España e Italia más de 100 pero nosotros seguimos sin lograr subir de 20 días. 9) Para entender ese dato y lo que significa «crecimiento exponencial», con la misma tasa tendríamos 10.000 muertes el 1/9, 20.000 el 22/9, 40.000 el 13/10 y 80.000 el 3/11. Pero parece no haber preocupación porque «el pico ya llega y va a bajar». 10) Sin embargo, en ningún país del mundo el pico llegó y bajó solo. Llegó producto de la presión estatal (China), trazabilidad (Corea) o cagazo (España, Italia, NYC). Fue el cambio de comportamientos sociales lo que logró crear el pico y bajar el nivel de propagación y contagio. 11) Pero los comportamientos sociales dependen de las representaciones. Cambiamos nuestro comportamiento cuando consideramos, por ejemplo, que nuestra vida y la de nuestros seres queridos puede estar en peligro o que resulta más importante que el confort, el hastío o el ejercicio. 12) Por el contrario, en Argentina circula un discurso de post-pandemia, donde lo que prima es la sensación de que «lo peor ya pasó» y que es hora de movilizarnos, justo en el momento en que tendríamos que guardarnos tres semanas para intentar generar el pico y bajarloñ 13) Es por eso que vamos acomodándonos con rapidez en el top de muertes, pero con la sensación de que «somos los mejores», a diferencia de lo que pasó en Italia o España, lo cual augura semanas difíciles si continúa el nivel de movilidad actual. 14) Las alternativas son difíciles ya que no da la sensación de que exista viabilidad política para una nueva cuarentena intermitente de 3 semanas y el último intento (1 al 17 de julio) fracasó estrepitosamente no logrando bajar la movilidad ni los contagios. 15) Por otro lado, la apelación a la responsabilidad individual cae en saco roto ante la percepción de que «lo peor ya pasó» y queda apenas como discurso de ocasión sin efecto en los comportamientos. 16) El efecto que se comienza a dar en Argentina es una naturalización de la muerte que solo podemos observar en USA y Brasil, con resultados tremendos (la continuidad de 1000 muertes diarias o más a lo largo de varios meses). 17) ¿Estamos dispuestos a aceptar ese resultado? Si la respuesta es no, se requiere por una vez la necesidad de comprender que los comportamientos son sociales y variables y dependen de las representaciones colectivas. 18) Sin quebrar el anonimato y naturalización de las muertes, sin revertir el clima de pospandemia y aperturas (y el consiguiente aumento de la circulación), nos esperan meses muy duros hasta la llegada de la vacuna.ooooo
Observaciones de AgendAR: Creemos que estas opiniones de Feierstein muestran que no sólo epidemiólogos y sanitaristas pueden aportar conclusiones válidas. En particular, creemos que lo que dice sobre «el anonimato y naturalización de las muertes» se profundamente relevante. Los medios, y también la comunicación oficial, han alejado las tragedias concretas, las víctimas. Salvo para ellas y sus familias. Sabemos de números y de catástrofes en países lejanos, pero vemos muy poco de lo que está pasando en Jujuy, o en hospitales en la C.A.B.A. El gobernador de Buenos Aires, Kicillof, acertó ayer cuando habló de la angustia que produce una sala de hospital. Pero las mismas precauciones nos alejan de esa realidad. Eso sí, también pensamos que el autor, como sociólogo -como a la mayoría de los que somos profesionales con ingresos más o menos regulares- puede resultar difícil aprehender la necesidad de romper la cuarentena que mueve a muchísimos, más allá de las representaciones colectivas. La necesidad de ganarse la vida. El apoyo del Estado es bienvenido, pero no alcanza. Además, hay que tener en cuenta la diferencia entre una cuarentena estricta, como la del primer mes, y una cuarentena total, que es imposible. ¿Quién distribuye los alimentos, las medicinas, el combustible,…? Algunas sugerencias hemos hecho en AgendAR, pero hace falta dejar claro que no creemos tener «soluciones». No las hay. Pero si la cuarentena estricta es inviable ahora, el aislamiento social es posible, y necesario. Los gobiernos -porque creer que el gobierno nacional puede imponerlo por sí en todo el país es una fantasía- pueden hacer mucho por imponerlo, si hay una política inteligente.Servicios de Internet: se levanta la «Muralla de EE.UU.» frente a la «Muralla China»
Estados Unidos anuncia un veto a los servicios de Internet con sede en China: operadoras, apps, almacenamiento en la nube.
A las empresas tecnológicas chinas cada vez les será más difícil operar en Estados Unidos. O al menos, esa es la intención explícita de las nuevas políticas del gobierno norteamericano. El ataque a TikTok por parte del gobierno estadounidense era sólo el inicio. Ahora se quiere limitar prácticamente todos los servicios de Internet que tengan sede en China. Así lo han anunciado mediante su nuevo programa Clean Network. El Secretario de Estado del gobierno estadounidense, Mike Pompeo, ha anunciado una «Internet limpia«, las nuevas medidas que van a tomar para evitar que la información «más sensible» de empresas y ciudadanos estadounidenses llegue a «actores malignos como el Partido Comunista Chino». En esencia, un veto a empresas con sede en China que están obligadas a ofrecer información a las autoridades en caso de ser pedida. El Secretario de Estado hace una llamada a los países «aliados» para sumarse a esta iniciativa, evitando la ingerencia de compañías chinas para «asegurar nuestros datos de la vigilancia del Partido Comunista Chino y otras entidades malignas». El programa bajo el nombre Clean Network es en realidad la continuación de una iniciativa anterior. Los EE.UU. han estado vetando la inclusión de operadoras chinas para la instalación del 5G; su logro más reciente, e importante, fue la marcha atrás de Gran Bretaña, que canceló el contrato que sus empresas telefónicas habían firmado con sus equivalentes chinas para el despliegue de 5G en la isla. También pueden verse bajo esta luz los diferentes bloqueos a Huawei a lo largo del último año. Compañía a la que Mike Pompeo acusa de «abusador de los derechos humanos».
«Clean Network» cubre los siguientes apartados:
- Operadoras: Afecta a empresas que ofrecen sistemas para el funcionamiento de las comunicaciones por operadoras, como es el caso de Huawei y su sistema 5G.
- Tiendas de apps: Pide eliminar de tiendas de apps y servicios las que sean «no confiables» y «apps del Partido Comunista Chino que atentan contra la privacidad, difunden virus (informáticos) y despliegan propaganda y desinformación». En este apartado en teoría entraría TikTok, aunque en ningún momento es mencionada, probablemente por el hecho de que esté en proceso de compra por parte de Microsoft.
- Apps en móviles chinos: Veto a que las apps «confiables» se instalen en las tiendas de apps chinas o vengan preinstaladas en móviles provenientes de fabricantes chinos.
- Almacenamiento en la nube: Busca evitar que datos sensibles de ciudadanos estadounidenses se almacenen en servidores a los que tiene acceso empresas chinas como Alibaba, Baidu o Tencent.
- Tráfico por cables submarinos: Planean asegurar que los cables submarinos que conectan el mundo no sean accesibles para el Partido Comunista Chino.
Con los grandes centros comerciales cerrados, nacen nuevos shoppings online
Desde Rusia no solo llegaría una vacuna, también autos eléctricos baratos
Zetta, el auto eléctrico más barato del mundo. Costará unos 6.100 dólares y tendrá una autonomía de 200 kilómetros.
Rusia está en el centro de todas miradas. El reciente anuncio de Moscú sobre el registro de la primera vacuna contra el coronavirus ocasionó que todo el mundo centrara su atención sobre el país presidido por Vladimir Putin. Si bien es la noticia más trascendente de las últimas horas, Rusia también se anotó primero en la lista conformada por los autos eléctricos más económicos del mundo. El Zetta (Zero Emission Terra Transport Asset), desarrollado por la start up Russian Engineering and Manufacturing СCompany (REMC), cuesta 6.126 dólares y su versión definitiva estará lista a fines de 2020, aunque aún debe ser homologado. De cumplir con el precio anunciado, el Zetta se convertirá en el automóvil eléctrico más económico en llegar al mercado, con un precio inferior a otras propuestas low cost de cero emisiones entre las que se encuentran la empresa argentina Volt Motors y su auto de 12.000 dólares. El Zetta tiene unas dimensiones similares a las de un smart EQ fortwo (es 30 centímetros más corto): 3,03 metros de largo; 1,27 m. de ancho y 1,60 m. de alto.
Cuenta con cuatro motores eléctricos, una en cada rueda, que poseen una potencia individual de 20 kW (equivalentes a 27 caballos de fuerza) y de 80 kW (107 caballos) de manera conjunta, que le permiten alcanzar una velocidad máxima de 120 km/h.
Los motores se alimentan de una batería de 10 kWh que, según la compañía rusa, permite que el vehículo consiga una autonomía de 200 kilómetros, bastante por encima de los 130 kilómetros del smart EQ fortwo, que además tiene una batería de casi el doble de capacidad (17,6 kWh). Aunque habrá que esperar a las cifras de homologación finales.
REMC anunció que la producción anual inicial del Zetta será de 15.000 unidades, y que estará destinado a varios mercados además del ruso. Sólo resta el inicio de su fabricación, para la cual REMC ha solicitado un préstamo al gobierno ruso de 1.367.000 dólares. 
