Gracias al trabajo en conjunto entre China y las empresas y laboratorios involucrados, iniciaremos los ensayos clínicos de su vacuna contra el covid19.
— Gines González García (@ginesggarcia) August 21, 2020
Un reconocimiento a la trayectoria clínica argentina, que nos permitirá asegurar la salud de nuestro pueblo. #ArgentinaUnida pic.twitter.com/fJNpHCkkZK
Ginés González García anunció que también se ensayará en Argentina la vacuna china
500 mil personas ya se anotaron en el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular
La Secretaría de Energía anuncia la reactivación del proyecto CAREM
Reactivamos las obras del prototipo CAREM, el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado en Argentina.
— Secretaría de Energía (@Energia_Ar) August 20, 2020
Su construcción posiciona a nuestro país como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores de generación eléctrica de media y baja potencia. ??? pic.twitter.com/czZKHpTkvP
Hugo Sigman habló sobre la cooperación pública-privada y la biotecnología
Rusia anuncia que exportará su vacuna en noviembre
- «La semana que viene Rusia pondrá en marcha una prueba de su vacuna que alcanzará a unas 40.000 personas. «En septiembre empezará la vacunación masiva en nuestro país, y entre noviembre y diciembre podremos exportarla»
- La vacuna rusa implica dos dosis aplicadas con 21 días de diferencia.
- «El adenovirus humano en que se basa nuestra vacuna dio una respuesta muy fuerte en estudios históricos, mientras que el de chimpancé (usado en la vacuna de Oxford) no sabemos si tiene efectos colaterales que puedan ser cancerígenos o afectar la fertilidad».
- «Hay una guerra informativa contra nuestro país. Les pedimos que no politicen el desarrollo de la vacuna (contra el coronavirus) porque cuantas más tengamos en el mundo, mejor será para toda la humanidad».
La provincia de Buenos Aires inicia operativos de control en puertos
Economistas del FMI juzgan al gobierno de Macri y advierten sobre «excesivo optimismo»
Otra visión en la polémica sobre el acuerdo con China para instalar criaderos de cerdos
Hace un mes AgendAR comenzó a informar sobre la negociación que lleva adelante nuestra Cancillería de un acuerdo con China para la producción y exportación de carne porcina, que implicaría la construcción de al menos 25 granjas industriales en distintos puntos del país.
Lo enfocamos desde su impacto en la economía argentina, entre otros motivos, porque muchas críticas provenían de ámbitos alejados de la producción y la investigación científica.
Pero no rechazamos, al contrario, un debate serio acerca de los costos ambientales y sanitarios que podrían tener lugar. Por eso reproducimos esta mirada crítica, e informada, que dio a conocer la Universidad Nacional de La Matanza. Nuestra esperanza es que de este debate surjan normas que permitan que los productores argentinos incorporen valor agregado a sus exportaciones -carne de cerdo, en lugar de granos de maíz- sin perjuicios para la salud humana.ooooo
«¿Qué pasa con los residuos? Los efluentes de los sistemas intensivos de cría generan dos tipos de residuos importantes. Por un lado, exceso de nutrientes (nitrato y fósforo) y, por otro, bacterias que se filtran a las napas subterráneas o que incluso pueden llegar a los cuerpos de agua, como lagos, arroyos y ríos. “Si el nivel de las napas es superficial en la zona en la que se construyen los corrales de engorde, y si el suelo presentan una textura arenosa, es posible que se favorezca la lixiviación de elementos contaminantes, los cuales pueden modificar drásticamente las calidad físico-química del agua subterránea”, explicó el investigador del laboratorio de Prospección Geofísica de Acuíferos con Fines Agropecuarios (LPGA-UBA), John Márquez Molina. El ingeniero señaló que el exceso de nutrientes en el agua “favorece el proceso de eutrofización”, es decir, que aumenta el crecimiento de algas y materia orgánica, al tiempo que disminuye la cantidad de oxígeno en los sectores profundos del cuerpo de agua, “afectando el desarrollo de la biota y limitando de forma significativa los distintos usos que se pueden hacer del recurso, entre los que se cuenta el consumo humano”. En esa línea, apuntó: “Estos problemas se presentan principalmente cuando no existe un óptimo diseño de los corrales, especialmente con una serie de estructuras tendientes a la contención y manejo de los efluentes, en particular del estiércol. Por lo tanto, las operaciones de manejo de los mismos son un factor fundamental”. El otro enemigo invisible Pero, quizás, uno de los problemas más acuciantes viene del lado de las bacterias y patógenos, cuyo itinerario no termina en las inmediaciones de la zona de cría, sino que, por medio de la interacción con el ecosistema y el traslado por los cuerpos de agua, pueden arribar a zonas urbanas y desencadenar problemas sanitarios. A esto se suma el mal uso de antibióticos en estos modelos productivos, que producen resistencia en las bacterias y deja sin efecto a muchos de los fármacos disponibles para curar infecciones, tanto en humanos como en animales. Según el Consejo de Defensa de Recursos Naturales de Estados Unidos (NRDC por sus siglas en inglés), el 65 % de los antibióticos producidos anualmente se destina a la cría de animales como método preventivo de infecciones y como promotor del crecimiento. “El problema es que las bacterias más resistentes que crezcan en esos ecosistemas donde estén los cerdos, los pollos y las vacas con alta concentración de antibióticos van a empezar a seleccionarse. Aunque no comamos esos animales, esos microorganismos van a migrar del campo a la ciudad, y después aparecen en las aguas, en los residuos industriales, en los hospitales”, explicó el investigador Superior de CONICET, Alejandro Vila. Según Vila, cuando se expone innecesariamente a las bacterias a antibióticos, se acelera un proceso de selección evolutivo que, en estos microorganismos, ocurre a gran velocidad: “Las bacterias van mutando rápidamente: el tiempo de duplicación es de 20 minutos. Esto implica que, en una hora, podemos tener tres generaciones de bacterias, lo que a escala humana demoraría un siglo”. En un medio donde conviven diversos tipos de bacterias, tanto patógenas como benéficas, el antibiótico mata a todas aquellas que sean más sensibles, pero las resistentes sobreviven y aumentan su proporción, generando un nuevo arsenal de respuestas para su supervivencia y, luego, compartiéndolo con otras a través del intercambio genético. Un cambio necesario Si se utilizan de forma incorrecta los antibióticos, el sector sanitario puede quedarse sin herramientas para tratar infecciones, un problema sobre el que la OMS genera advertencias desde el 2005 y sobre el que estima que, para el año 2050, puede ser la causa de muerte de 10 millones de personas anualmente. En el caso argentino, el Laboratorio Nacional de Referencia en Resistencia a los Antimicrobianos (LNR) releva la presencia de bacterias resistentes en hospitales y, según un estudio publicado en 2015 en la revista Panamericana de Salud Pública, para ese año llegó a detectar algunos tipos de enterobacterias con resistencia en más de 300 hospitales argentinos. “En el 2015, empezamos a tomar muestras en frigoríficos de cerdos, de pollos y de bovinos, que son las tres producciones más importantes para el sistema alimentario argentino, y también en materia fecal de estos animales para ver si encontrábamos resistencia a distintos antibióticos. El resultado fue una elevada presencia de bacterias resistentes, producto de años y años del uso inadecuado de antimicrobianos”, advirtió el Director de Productos Veterinarios del SENASA, Federico Luna. En esa línea, el veterinario resaltó que, en muchas ocasiones, “el antibiótico es utilizado para tapar malas prácticas agropecuarias” en las que el animal no tiene suficiente espacio y luz, carece de una buena alimentación y de condiciones de higiene adecuadas. “Si el animal goza de buena salud no se enferma, y si no se enferma no tenemos que administrar antibióticos”, precisó. Luna también es uno de los integrantes de la Comisión Nacional para el Control de la Resistencia Antimicrobiana, implementada en 2014 por el Ministerio de Salud de la Nación. Desde ese momento, el sector productivo y veterinario se sumó a la cruzada que el Instituto ANLIS Malbrán llevaba desde hacía décadas en el ámbito de la salud humana. El funcionario subrayó que, pese al viraje que se dio en Argentina desde el 2015, el problema de la resistencia microbiana y, fundamentalmente, su interacción con el medio ambiente, es una temática sobre la que escasean los estudios: “Hoy, en el mundo, se desconoce qué es lo que pasa en el ambiente: no sabemos cómo se comportan las bacterias o cómo se comportan los genes de resistencia en el medioambiente”. Por su parte, Vila sumó que la contaminación ambiental afecta de forma diferencial en función de las condiciones de vida: “Hay una migración a través de las aguas, que llega a los ambientes urbanos con menor higiene y mayor hacinamiento, generando una vulnerabilidad sanitaria adicional”. Los controles En algunas regiones, como por ejemplo en la Unión Europea, el uso de antibióticos está prohibido desde 2006 y fue reemplazada por el desarrollo de otros insumos que promueven el sistema inmune y el bienestar de los animales sin potenciar la selección de bacterias patógenas. Vila señaló además que el uso inadecuado de antibióticos acelera procesos evolutivos en las bacterias, y que esas prácticas desaconsejables se podrían reemplazar –con regulaciones e intensivos estatales mediante- por tratamientos con probióticos y prebióticos, amigables con el ecosistema. En los últimos años, Argentina comenzó a tomar medidas pioneras en la región latinoamericana para regular el uso de antibióticos en el sector pecuario. Por ejemplo, en 2019 se prohibió el uso de la colistina en animales para preservarla como último recurso médico frente a infecciones graves. “Después de haberla prohibido, no hemos tenido ningún impacto negativo en la producción de cerdos y aves argentinos. Los productores supieron prescindir de ese antimicrobiano y reemplazarlo por otras herramientas de bioseguridad”, valoró Luna, y adelantó que el próximo paso será la prohibición de antimicrobianos como promotores de crecimiento. Sin embargo, en lo que refiere a la gestión de efluentes pecuarios y el cuidado del ambiente, el panorama es más difuso. “En la Argentina, no hay normas específicas a nivel nacional respecto al manejo de estiércol provenientes de establecimientos de engorde a corral”, sumó Márquez Molina. Lo que sí existe es la Ley Nacional de manejos de efluentes productivos -la Ley 24.051- pero que no contiene precisiones acerca de esta pata de la industria. De manera que el control y habilitación de estas producciones depende de cómo lo resuelva cada provincia. Para el caso de Buenos Aires, una de las provincias que cuenta con más regulaciones sobre el recurso hídrico pero que, en algunos casos, se pisan o contradicen, la Autoridad del Agua (ADA) es, desde 1999 y a partir de la Ley 12.257, la que se encarga de controlar los establecimientos de producción intensiva. No obstante, fue recién en 2013 que este organismo generó una resolución específica con los requisitos para el tratamiento de efluentes de producción porcina, tambos y feedlots. Márquez Molina resaltó que, si bien el impacto ambiental de estas actividades está ganando terreno en la agenda internacional, sobre todo por el peligro de la transmisión de patógenos y bacterias a través del agua, su pronóstico a nivel local es más reservado. “Si no hay normativas de control claras y específicas al respecto –reflexionó- estos serán temas que se discutan de forma general en el mejor de los casos. En el sector productivo, se maneja más una idea de equilibrio económico, pero me temo que son muy pocos a los que les interesa mantener un equilibrio sostenible o amigable con el ambiente”. En rigor, sostuvo que el mayor inconveniente radica en la falta de “modelos robustos de monitoreo” del impacto de los efluentes en el recurso hídrico. “En algunos casos el problema que existe es que algunos importantes establecimientos se desarrollaron y crecieron más rápidamente que las normas existentes para regular la actividad y allí hay un cruce de intereses.”Dos empresas argentinas comenzaron exportar respiradores
El porcentaje de los respiradores en hospitales públicos subió hasta el 48%, según el jefe de Gabinete. La distribución de los respiradores también motivó tensiones con la Casa Rosada. La provincia de Buenos Aires, por ejemplo, recibió menos de 10 unidades en la primera entrega organizada desde el Ministerio de Salud, lo que motivó un fuerte malestar del gobierno bonaerense que entendía, en ese momento de incertidumbre, que el reparto no era equitativo para afrontar un posible pico de contagios en el conurbano. «Nos agarramos la cabeza cuando vimos la primera entrega y nos enojamos mucho, pero después todo se solucionó», resumieron desde La Plata. La provincia, entonces, oficializó la importación de respiradores artificiales. Unas 100 unidades llegaron en barco desde China en julio (pero se encargaron cuatro meses antes), con la particularidad de que esos respiradores -que cuentan con compresor incorporado- permiten montar esos dispositivos en camas que no están acondicionadas como terapias intensivas.La Argentina cuenta con 8.200 respiradores artificiales entre el sistema público y las camas en clínicas privadas.
Los más baratos
A partir de la compra hecha por el Estado Nacional de estos 3650 respiradores nuevos, las fabricantes cordobesas se convirtieron en las principales proveedoras públicas en los últimos tres meses. Tecme facturó $1890 millones y Leistung otros $870 millones.
Después de la última entrega pactada con el Estado, las empresas comenzaron a venderle a provincias como Córdoba y, también, a distintos municipios del conurbano bonaerense. «No vendimos grandes volúmenes porque una buena parte de la demanda ya estaba satisfecha por las entregas del Gobierno. Es algo residual», afirmó Silvina Grasso, gerenta de Leistung.
Las ventas más importante que preparan ahora son para el exterior: la suma total representa una cifra similar o, incluso, superior a la producción que se puso a disposición de los hospitales argentinos.
Los respiradores argentinos son atractivos por la escasez de fabricantes locales en la mayoría de los países sudamericanos, pero, sobre todo, por su precio. Cada unidad cuesta entre $650.000 y $850.000, tres veces menos de lo que cotizan los respiradores chinos. Para el mercado internacional cotizan US$10.000 cada uno. «Son los respiradores más baratos del mundo», sostienen los empresarios.Colombia, Bolivia, Paraguay y Perú son algunos de los países que están en la lista de clientes.
Saocom 1B: un satélite cada vez más cerca de viajar al espacio
Hasta ahora los ensayos arrojaron buenos resultados. Su lanzamiento está previsto para fin de mes en una misión de SpaceX.
Kicillof: «Ahora las partes de las instalaciones de energía eólica se fabrican en Buenos Aires»
La 4° central nuclear y la negociación con China
¡La tecnología CANDU no se rinde! Y en las últimos días se calentó la polémica. Hace dos semanas Antúnez, Barceló y Kreiner -3 nombres que simbolizan la historia nuclear argentina de las últimas décadas- plantearon en este portal que no había futuro en abandonar esa historia.
El sábado pasado Alfredo Caro, otro físico e ingeniero con impresionantes credenciales descartó esa tecnología, y el uranio natural, basado en razones económicas. Y ahora Fernando Krakowiak, en la página de EconoJournal, recoge las banderas de esos 3 mosqueteros del CANDU. Reproducimos su nota, y, al final, agregamos una breve observación de AgendAR.ooooo
«La construcción de la cuarta central nuclear volvió a la agenda oficial de la mano de las presiones chinas para apurar la firma del contrato que ambos Estados vienen negociando desde hace seis años. El gigante asiático busca venderle al país un reactor PWR de uranio enriquecido y agua liviana que demandará una inversión de 7800 millones de dólares y, luego de 6 años de construcción, aportará a la red unos 1000 MW. La fecha tentativa para firmar el contrato es en noviembre y en el gobierno hay preocupación porque una mala decisión puede condicionar la matriz energética nada menos que durante los próximos 60 años, período de vida útil de la central. Dudas oficiales Son varios los funcionarios xque no están convencidos de realizar semejante inversión para un proyecto llave en mano por una tecnología que Argentina no controla y, por lo tanto, la vuelve dependiente de proveedores extranjeros de insumos críticos, como son los combustibles de la central. Sin embargo, el tema es delicado porque China es la segunda potencia económica mundial, el principal socio comercial del país, aportó 18.500 millones de dólares a las reservas a través de un swap de monedas renovado recientemente y desde hace tiempo viene promoviendo la construcción de este reactor, como parte de su desembarco estratégico en América Latina.- El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, recibieron hace diez días a José Luis Antúnez, ex presidente de Nucleoeléctrica, a Andrés Kreiner, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y a Gabriel Barceló, del Instituto de Energía Scalabrini Ortíz (IESO), para conversar sobre el proyecto.
- La clave del negocio nuclear son los combustibles, más que las centrales. Argentina domina el ciclo completo del combustible de uranio natural ya que ha trabajado cincuenta años con esa tecnología. La mejor prueba de este conocimiento es que completó hace poco la extensión de vida de Embalse, con Nucleoeléctrica como arquitecto-ingeniero del proyecto, para que funcione otros 30 años. Sin embargo, en el caso del combustible de uranio enriquecido el país depende de la importación y las principales potencias mundiales suelen dificultar al máximo la posibilidad de que nuevas naciones se vuelvan autosuficientes en este campo. Esto es porque las tecnologías de enriquecimiento de uranio sirven para obtener combustibles para reactores de electricidad, pero también para la fabricación de explosivos.
- “Esta permisividad para el proyecto nuclear por parte del gobierno de Cambiemos nos invita a analizar con cuidado la opción resultante. La hipótesis más razonable parece ser que la compra en estas condiciones de una central china de uranio enriquecido es funcional a las intenciones de los Estados Unidos para Argentina”, sostienen los autores.
- “Históricamente el Hegemón buscó privar a nuestro país de la capacidad autosuficiente en materia nuclear para lo cual la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) es una pieza sine qua non. Y efectivamente será así, si Argentina pierde su línea tecnológica autónoma quedará sometida a la voluntad de las grandes potencias que tienen la tecnología de enriquecimiento”, agregan.
- “Es decir, un abogado ligado al sistema de justicia de Estados Unidos tenía a su cargo la evaluación y supervisión de los proyectos nucleares argentinos”, subrayan.
- “La energía nuclear la entiendo como parte de un plan de desarrollo tecnológico, pero no nos queda claro qué aporta la central china a ese plan”, aseguró una fuente oficial.
- A partir de entonces, se comenzaron a negociar los detalles y el 15 de noviembre de 2015 ambos países le pusieron la firma a los convenios técnicos y comerciales de Atucha III en la ciudad turca de Antalya. Además, en aquel encuentro se acordó la versión final del contrato marco entre Nucleoeléctrica y China Nacional Nuclear Corporation por la quinta central nuclear.
- «Teníamos en carpeta dos centrales adicionales, la cuarta y la quinta central, que respondían a un memorando de entendimiento que se había firmado en 2014 con China. Nosotros también firmamos otro memorando. Ahora bien, una inversión de un orden de magnitud de 14.500 o 15.000 millones de dólares en la actual situación fiscal que tiene la Argentina nos obliga a ser prudentes. Por lo tanto, le hemos propuesto al gobierno chino suspender o postergar la construcción de la cuarta y la quinta central«, aseguró en el Foro Latinoamericano de Energía que se realizó en Bariloche, días antes de ser despedido.
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Una observación de AgendAR:
Esta polémica es – vale el lugar común- enriquecedora. No sólo por acercar al público un campo de la tecnología donde la Argentina tiene logros importantes y proyectos con futuro. Además, nos hace más conscientes del inevitable desafío de la relación con dos grandes potencias que compiten por el predominio tecnológico. Pero mientras tanto la «comunidad nuclear argentina» -una forma de llamar a los instituciones y a las empresas que emplean a decenas de miles de científicos, técnicos y trabajadores con experiencia- aparece hoy dividida y dispersa en sus intereses. Así, el gobierno -que tiene varios problemas muy urgentes, como es sabido… deja de lado el tema. O lo negocia con China. El ministro de Desarrollo Productivo, Kulfas, que ha trazado líneas de trabajo y mantenido infinidad de reuniones, no ha mencionado el tema. Peirano, hace pocos días habló de la «transición energética», omitiendo también la nuclear. La presidencia de la CNEA sigue vacante. Si la comunidad nuclear, sus instituciones y las empresas del ramo no consiguen armar al menos una lista de prioridades en conjunto, éstas se decidirán en otro lado.Argentina en la batalla del Banco Interamericano de Desarrollo
También Brasil patentó un suero equino para el tratamiento del coronavirus
Los «excelentes resultados» del estudio, que comenzó en mayo, fueron expuestos durante una sesión de la Academia Nacional de Medicina.
Brasil presentó a través de un laboratorio estatal de Río de Janeiro, los primeros resultados y un pedido de patente para un suero desarrollado a partir de plasma equino, con una capacidad de crear anticuerpos para el nuevo coronavirus veinte veces superior al de los seres humanos. Los «excelentes resultados» del estudio, que comenzó en mayo, fueron expuestos este jueves en una sesión de la Academia Nacional de Medicina por el médico Adilson Stolet, presidente del Instituto Vital Brazil, y el investigador Jerson Silva, titular de la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Río de Janeiro. En un comunicado recogido por la agencia de noticias EFE, el Instituto Vital Brazil indicó que «después de setenta días los plasmas de cuatro de los cinco caballos del laboratorio, inoculados en mayo de 2020 con la proteína S, resultante del coronavirus, presentaron anticuerpos neutralizadores entre veinte y cincuenta veces más potentes contra el nuevo virus». La comparación se realizó con «los plasmas de las personas que tuvieron la enfermedad» y a partir de ese resultado «fue creado el suero anti-SARS-CoV-2, producido a partir de equinos inmunizados con la glicoproteína de la espiga spike del virus», apuntó el informe. «El experimento con el plasma de los caballos permite que el tratamiento sea producido en gran escala. Los animales no sufren con el proceso de retiro de plasma y conseguimos, así, una gran cantidad de medicamento disponible», explicó Stolet. Silva, que también es profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), advirtió, por su parte, «que se debe tomar cuidado para no crear falsas ilusiones», pero afirmó que los primeros resultados arrojaron «una respuesta impresionante, por encima de todas las expectativas». El equipo de investigadores responsables del desarrollo del suero equino espera la autorización de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa, reguladora) para comenzar a probarlo en humanos. El estudio brasileño es independiente a uno similar con suero equino realizado por la Universidad Nacional de San Martín y la empresa de biotecnología Inmunova, en la Argentina, aprobado en julio por las autoridades sanitarias para ser probado en humanos. En Brasil, el pedido de patente contempla «la producción del suero, preparación del antígeno, hiperinmunización de los equinos, fabricación del plasma hiperinmune, elaboración del concentrado de anticuerpos específicos y del producto finalizado, después de su purificación por filtración esterilizante y clarificación». En la iniciativa, participa, además del Instituto Vital Brazil y la UFRJ, la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el mayor centro de investigación médica de Latinoamérica, también con sede principal en Río de Janeiro, vinculado al Ministerio de Salud y que producirá para el país la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford. La pandemia del nuevo coronavirus dejó, hasta el momento, en Brasil más de 110.000 muertos y casi 3.412.000 casos confirmados.Fernando Peirano: las áreas clave para promover la innovación e incorporar tecnología
- Agro: pasar de proteínas verdes a rojas, es decir de proteínas vegetales a animales. Agregar valor a la producción de alimentos
- Transición Energética: pasar de una matriz con mucho peso del petróleo a una diversificada: las energías renovables, la geotérmica, el hidrógeno, el desarrollo del litio.
- Modelo Ambiental: la plataforma productiva nueva debe tener un fuerte componente de la agenda del medio ambiente.
- Transformación Digital: atraviesa toda la producción, el comercio y la educacióPn.
- Salud: Promover la exportación de los productos surgidos de proyectos Covid-19.
Desde Andalucía: Carta abierta a los imbéciles
Ningún país se salva ?
— Andrea Gentil (@Andrea_Gentil) August 16, 2020
Un millar de personas marcha en Madrid contra el uso de la mascarilla al grito de "queremos ver el virus" t.co/85nvDKiNQ2
Fuertes subas en el mercado de Chicago de la soja, el maíz y el trigo
San Martín y la búsqueda de un padre para la Patria
A. B. F.



Los barbijos Atom-protect están fabricados con nanotecnología: cuentan con telas tratadas con activos antivirales, bactericidas y fungicidas. Su acción fue testeada con éxito en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y en el Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Un barbijo equivale a 15 barbijos descartables. Hace menos de un mes comenzó su comercialización y ya están siendo exportados.
“Nuestro grupo de trabajo asesoró y acompañó a las empresas destinatarias en la implementación de las buenas prácticas de fabricación, la confección del registro maestro del producto y la gestión del riesgo”, dijo Griselda Polla, investigadora del INTA. En el futuro su objetivo es fabricar ropa con la misma tela por sus propiedades antivirales y fungicidas.
“Esto es nanotecnología de La Matanza para el mundo”, afirmó Alan Gontmaher, gerente de Kovi, la empresa encargada de la fabricación y distribución de los barbijos ubicada en La Matanza.
Los barbijos pueden comprarse en la fábrica al por mayor o en la tienda online. Cada barbijo cuesta $324 pesos y 40 unidades $10 mil. También ofrecen una caja “máster” de 320 unidades. Están siendo exportados por un valor de US$ 38 o de 20 euros.
a tela de los barbijos Atom-protect es de algodón y poliéster. Están compuestas de un polímero eco-friendly que facilita la retención de agentes activos basados en plata y cobre.
“Pensamos qué materiales inactivan el virus o disminuyen el riesgo de infección. Surgió la idea de armar barbijos con compuestos activos con efecto antibacterial y virucida”, contó Lucas Guz sobre el proyecto. Los materiales son accesibles y permiten la producción masiva.
“Hicimos un análisis morfológico de las telas fabricadas con componentes industriales por microscopía electrónica de barrido, lo que nos permitió comprobar la regularidad en la aplicación de los activos. Para determinar la actividad antimicrobiana de la tela activa realizamos ensayos basados en normas internacionales”, explicó Roberto Candal.
“En mayo terminamos el desarrollo. Se hizo a la velocidad de la luz y con una inversión desmedida. Lo hicimos con fondos propios y meses después recibimos el apoyo del Banco Nación”, contó Gontmaher.
“Nosotros hicimos nanotecnología para todos. La demanda es enorme porque no hay nada parecido. Nos están escribiendo de Europa, de América, de todos lados. Es barato y una solución real al problema”, agregó Gontmaher.
El grupo de científicos que trabajó en la fabricación y desarrollo del barbijo Atom-protect está integrado por Silvia Goyanes, Ana María Llois, Griselda Polla, Roberto Candal, Patricio Carnelli, Lucas Guz, Belén Parodi y Alicia Vergara Rubio. La pyme Kovi S.R.L. tiene licencia para comercializar el barbijo por 10 años. La UNSAM y la UBA recibirán regalías por el desarrollo.