La cooperación científica, las conspiraciones y los caballos
Un piloto muerto y una polémica sobre los aviones de combate que no tiene Argentina
ooooo
«Una explicación que circuló en estos días en ámbitos militares sobre el accidente del 5 de agosto que terminó con la muerte del capitán Gonzalo Fabián Britos Venturini, al eyectarse de su cazabombardero A4AR mientras cumplía con el adiestramiento del grupo 5 de Caza, es que el afán de los pilotos por cuidar el material, su avión en este caso (la eyección implica, obviamente la destrucción del aparato), puede llevarlos a tomar una decisión tardía incluso poniendo en riesgo su propia vida. Otras fuentes aeronáuticas relativizan esa mirada: la eyección es una decisión que se toma “en una fracción de segundo” y si bien “uno quiere mucho la máquina, sabe también cuál es el límite”, expresó un oficial consultado.

Observaciones de AgendAR:
Contrario a una imagen extendida, los Mirage 3 no tuvieron un papel significativo en el conflicto en el Atlántico Sur. Son interceptores de escaso alcance y buena performance en altura. A baja cota y con mucho mejores misiles, los Harrier derribaron rápidamente dos. Luego de esto los Mirage 3 fueron relegados al papel menor (pero peligroso) de salir a enloquecer a los radaristas ingleses, fingiendo ataques que no concretaban, y así forzar el continuo despegue de los Harrier desde los portaaviones. El avión más usado en funciones de ataque a la flota inglesa o a objetivos terrestres fue justamente el A4 en versiones B y C de la Fuerza Aérea, y la R de la Armada. El Skyhawk es un avión deliberadamente pequeño, sencillo y liviano, diseñado a fines de los ’40 para poder operar desde los muchos portaaviones clase Essex de la US Navy. Los Essex eran «carriers» nacidos en medio de la 2da Guerra Mundial para embarcar aviones pistoneros, no jets, pero cuando se rindió Japón estaban casi nuevos, y no era cuestión de tirarlos. Ed Heinemann, el jefe de diseño de la Douglas a cargo del pedido del Skyhawk, forzó a sus ingenieros a aplicar lo que el llamaba la filosofía KISS: «Keep it simple, stupid!» (Hacela simple, estúpido). El resultado fue un avión tan chico que cabía en el ascensor de un Essex sin tener que plegar las alas, carente de espacio para un radar en la nariz, con un cockpit tan reducido que el piloto apenas si podía girar la cabeza, de velocidad apenas transónica, y tan corto de combustible en la célula (el conjunto del fuselaje y las alas) que casi no había misión de mediano alcance en la que pudiera prescindir de un enorme par de tanques sub-alares de reserva. Pero en revancha, este jet minúsculo, llamado juguetonamente «The Scooter» por los aviadores navales yanquis, era muy ágil, maniobrable y con una capacidad de tolerar daños que otros jets mayores, más veloces y sofisticados, no tenían en absoluto. El Skyhawk empezó a volar en 1954: llegó tarde para la guerra de Corea, pero no para la de Vietnam, donde fue el avión naval más usado en ataque a tierra. Lastrado con hasta 1 tonelada de bombas y con esos tremendos tanques bajo las alas, que pese a su tamaño le daban un radio de acción nada brillante (unos 750 km) el Skyhawk no estaba en condiciones de combatir contra los ágiles MiG-15 y 17 de la aviación enemiga, aunque alguna vez lo hizo y no le fue mal. Los cielos de Vietnam del Norte eran muy complicados: mucho radar dirigiendo baterías antiaéreas de tubo y misilísticas, además de interceptores soviéticos excelentes y con pilotos bien entrenados. El desempeño del Skyhawk en ataque a tierra fue muy bueno, pero en los modelos B y C -los que la FAA compró luego a EEUU- el piloto no sólo carecía de radar, sino hasta de sensores que le indicaran cuándo lo estaban iluminando con un radar de tiro. En esos cielos, eso se pagaba con la vida. En los últimos años de la guerra de Vietnam el Skyhawk ya estaba tecnológicamente muy superado. Douglas produjo casi 3000 aparatos hasta 1979. Vendidos nuevos o de segunda y hasta tercera mano, fueron muy populares en las fuerzas aéreas o aeronavales de 9 países, y no necesariamente las de países pobres. El A4 en sucesivas variantes operó desde los ínfimos portaaviones clase Colossus de Argentina y Brasil, Israel los usó con éxito en sus permanentes campañas, y por la agilidad que el Skyhawk recobra con «ala limpia», fuerzas aéreas como las de Canadá o Alemania lo emplearon como rival en sus escuelas de combate acrobático, sus «Top Gun». De modo que no sorprende que el A4 en Malvinas fuera por lejos el avión más efectivo en el negocio de dañar y hundir barcos de la Task Force. En esa guerra, a la que llegó totalmente superado en armamento y aviónica, le valieron puntos su capacidad de volver a base aún con daños terribles, su nada despreciable carga de bombas, y esa lanza de reabastecimiento en vuelo. Ese último rasgo técnico, la lanza, le permitió algunos ataques en los que llegó a la Task Force desde direcciones inesperadas y con resultados a veces terribles para los británicos. El más icónico es probablemente la misión conjunta de 4 Skyhawks C con 2 Super Étendard de la Marina contra el HMS Invincible, portaaviones que el almirante Sandy Woodward creía totalmente fuera de alcance para la aviación argentina. Los Skyhawk lo visitaron el domingo 30 de Mayo, con resultados todavía en discusión. Los aviones argentinos llegaron al portaaviones desde el Sureste, como saliendo desde el Mar Antártico, en una misión larguísima en la que repostaron combustible a la ida y al regreso usando los dos Hércules tanqueros de la FAA. El Dagger, una modificación israelí del Mirage llamada Nesher en su patria de origen, tiene un fuselaje más largo y con tanques agrandados para misiones más largas que las habituales en Medio Oriente. Sin embargo en Malvinas el Dagger resultó sorpresivamente inferior al A4, pese a que estaba radarizado, tenía mejor electrónica de navegación, era supersónico y conceptualmente un caza más de 2da que de 1ra generación. Ciertamente, lo limitó mucho el no tener capacidad de repostar combustible en vuelo. La FAA (cuya hipótesis de guerra era Chile, no Gran Bretaña) no se había tomado el trabajo de implantarle una lanza de reabastecimiento, para lo cual sobraba capacidad ingenieril en el Área de Materiales Córdoba, nombre de la Fábrica Militar de Aviones en aquellos años. Hasta que la pista de Puerto Argentino fue bombardeada, la Fuerza Aérea creyó que la Task Force estaba «de bluff» y que no habría guerra en serio. Como ofrenda de paz, se había negado a prolongar la pista de de la Base Aérea Malvinas en cercanías de Puerto Argentino. Esto encerró a los Skyhawk en el continente y los privó de sus dos únicas ventajas sobre los Harrier británicos: el número y 500 km. más de radio operativo. 20 Skyhawk con base en las islas habrían complicado bastante a la Task Force. Es un error creer que el buen mantenimiento y las actualizaciones son la fuente de la eterna juventud de cualquier avión. Tal vez para un Hércules, que sigue en producción desde hace 70 años y en general vuela «recto y nivelado». Pero no es tan así para un caza acrobático: tiene algo que envejece irremediablemente rápido con cada maniobra brutal de entrenamiento, y es la célula. Por mucho que se repotencie al avión en motorización, en armamento o en aviónica, si la célula está debilitada por fatiga de materiales, el caza no sirve más por el riesgo de una falla estructural. En buen criollo, esto es perder un ala en una pirueta ofensiva o defensiva. De los 8 Skyhawk A4R de la Armada, dice el comandante Rodolfo Castro Fox, que los lideró al combate, 5 tenían la célula fisurada. Ya en 1982, pese al buen mantenimiento de la Armada, eran aparatos irremediablemente baqueteados. Operando desde tierra, infligieron daños desproporcionados a su número y estado porque tenían el entrenamiento adecuado para atacar barcos (no en recta sino en zigzag) y el armamento justo (varias bombas Snakeye frenadas por paracaídas). En 1996, cuando el presidente Carlos Menem le dió la Fábrica Militar de Aviones a la Lockheed, adquirió 36 A4 de una versión tardía, dotada de una joroba sobre la espina del fuselaje para albergar algunas capacidades electrónicas que habrían encantado a Ed Heinemann. Pero los aviones eran viejísimos, antes habían pasado de manos de la US Navy a la National Guard y necesitaron de una reconstrucción completa en la fábrica estúpida o dolosamente entregada a los EEUU. Sumada al precio de compra, aquella fue una operación disparatada. Por lo demás, desde entonces el A4 en sus muchas versiones empezó a ser desprogramado de casi todas las fuerzas aéreas, y no por insatisfacción del usuario sino porque se conseguían cada vez menos repuestos para mantenimientos decentes. En ese sentido, es probable que nuestros últimos A4 se hayan vuelto inviables y estén canibalizándose unos a otros: después de todo, el último A4 nuevo se fabricó en 1979, hace 41 años. ¿Cómo conseguir componentes estructurales y motrices en buen estado? ¿Cuánto cuestan? ¿Existen? Las últimas compras del expresidente Mauricio Macri complicaron aún más la situación caótica de la Fuerza Aérea: los 12 Beechcraft Texan II de entrenamiento avanzado se adquirieron a un precio ridículo (U$ 22 millones por pieza). Son inferiores en todo -salvo en precio- al avión propio que tenemos para ello desde 1984 (el IA-63 Pampa 3). Los Texan prometen volverse otra pesadilla de mantenimiento, y van… Como aviones a turbohélice, no tienen siquiera repuestos intercambiables con los Tucano que compró sin ningún tino el presidente Raúl Alfonsín ¡¡para el mismo rol!! Como resultado, tenemos 3 aviones escuela totalmente distintos entre sí y sin componentes en común para entrenamiento avanzado. Pero no tenemos ningún aparato creíble para ataque a tierra o para superioridad aérea, y menos que menos un multirrol apto para ambas tareas. Un error en la nota de Clarín concierne justamente Pampa: en su versión III remotorizada y «re-avionizada», este entrenador puede llevar armas de tubo, misiles y bombas en posiciones sub-alares, pero sus posibilidades de medirse contra ejércitos modernos o contra cazas supersónicos de 2da y 3ra generación son pocas. Son menos aún si se considera que tenemos sólo 31 Pampa operativos. Ningún Pampa puede reabastecerse en vuelo, y tiene un radio de acción de poco más de 1000 km con «ala limpia», es decir sin armamento alguno. Para defender un país gigante (el 9no del mundo por superficie), esa autonomía corta no paga. El Pampa es quizás el mejor entrenador avanzado fabricado en la región, pero producirlo en cantidad choca con el impedimento de que sólo tiene un 12% en valor de componentes fabricados en Argentina. Esto inhibe su producción serial, lo encarece no poco (son U$ 14 millones la unidad) y lo vuelve -tenemos pruebas a cada rato- bastante difícil de exportar. El ministro Agustín Rossi enfrenta dilemas de equipamiento endiablados. Fuera del viejo IA-58 Pucará, avión inicialmente de contrainsurgencia pero muy adaptable a funciones de patrulla armada, noble máquina que Rossi prometió defender, hace ya décadas que no tenemos aviones de combate viables.Daniel E. Arias
El INTA promueve productos textiles sustentables y orgánicos: «SOMOS FIBRA»
Innovar marca tendencia

Un cambio que llegó para quedarse

En hospitales argentinos reducen con un «casco» el uso de camas de terapia intensiva
¿Con o sin riesgo de contagio?
El temor entre los profesionales con este tipo de métodos sin intubación es al contagio a través del contacto con gotas de saliva del paciente o la inhalación de las partículas virales más diminutas que queden en el aire cuando el paciente exhala. «El casco reduce bastante ese riesgo porque no tiene una fuga intencional: se sella en el cuello, el aire que exhala el paciente se filtra a través de un filtro HEPA que retiene las partículas más pequeñas y no hay riesgo de contagio por gotas», agrega Vega. El riesgo aparece cuando eso falta y no se usan elementos de protección durante la atención. Con el área de Infectología del hospital no solo se adaptaron protocolos, sino también los elementos del equipo de protección del personal para que le cubra todo el cuerpo y prevenir contagios. A cada paciente se lo controla por lo menos siete veces por día.

Triage respiratorio
Mauro Castro es kinesiólogo de la unidad y está a cargo de las ecografías para el seguimiento de los pacientes. «Esta unidad respiratoria fuera de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital permitió hacer un triage respiratorio con el que se evita que muchas personas ingresen a terapia, reducir a relativamente pocos días las internaciones y usar tecnologías sanitarias como la ecografía (pulmonar) que permite que no sea necesario hacer radiografías de rutina y que las tomografías computarizadas de tórax sea hagan solo en ciertos pacientes y en ciertas circunstancias -describe-. El uso de las terapias ventilatorias no invasivas en una unidad creada para eso (con todos los requerimientos como la del Fernández) es posible, en nuestra experiencia, de manera segura y con buenos resultados.» Todos ahí están convencidos de que la mayoría de los pacientes con Covid-19 deberían primero pasar por ese triage en lugar de la intubación inmediata para reducir complicaciones. «Tratamos la insuficiencia respiratoria con todas las herramientas disponibles cuando aún no hay evidencia en el mundo de cómo tratar esta enfermedad. Lo hacemos con sentido común y teniendo en cuenta cómo funciona el organismo con Covid-19», dice Montiel.
Una explosión en Beirut, y los puertos argentinos


Lo que los médicos saben del COVID ahora. Y no sabían hace cuatro meses
¿Adios al glifosato? Descubren un posible sustituto en el compuesto que libera un alga
Ideas para pensar la Argentina tras la pandemia
Una segunda razón es macroeconómica. La desocupación y la precarización laboral están en la raíz de nuestras crisis. Son la causa del bajo crecimiento (menos participación y productividad laboral es menos crecimiento per cápita), y del déficit previsional y fiscal (más de dos tercios de nuestra población en edad de trabajar aporta poco o nada al sistema, y esta proporción se deteriorará aún más con la pandemia). Por esto mismo, los empleos a crear no pueden ser empleos subsidiados que reproduzcan la pobreza o la dualidad insostenible (fiscalmente y socialmente) de una economía con muchos visitantes y pocos socios.
En este capítulo, hay varios subtítulos. Un Instituto de Formación Continua que profesionalice la formación y certificación laboral como escalera social (que sume la educación para el trabajo de los jóvenes y la formación laboral de los trabajadores de la economía popular hoy condenados al subempleo y al subsidio). Un Régimen del Trabajo Independiente, que lo haga menos precario y más solidario con la seguridad social y el sistema de salud. Regímenes especiales adaptados a las nuevas modalidades laborales (como ya existen para la construcción, el campo y el servicio doméstico). Una negociación colectiva menos rígida, que tome en cuenta la heterogeneidad de empresas y de realidades regionales. Todos avances necesarios para detener la precarización laboral.
La agenda verde
Entre los varios debates, viejos y nuevos, que la pospandemia probablemente potenciará, destaca la «agenda verde», un paraguas en el que entran cosas disímiles anudadas no sólo cromáticamente, sino también porque venían tomando impulso en la prepandemia y porque sus temas son particularmente relevantes para los protagonistas (y votantes) del futuro: los jóvenes. ¿Qué hay bajo este paraguas? El índice de este capítulo incluye, en primer lugar, a la agenda ambiental, que hace rato está presente sobre la mesa local, pero que, más allá de algunos hitos -como nuevos parques nacionales o el énfasis menguante en energías renovables-, en la Argentina no ha tenido más que un rol cosmético, fotográfico. Esta agenda, ligada a la de la economía circular, nos enfrenta a problemas morales (y no tanto) con los que otros países en desarrollo lidian hace rato: ¿cuánto crecimiento e ingresos argentino estamos dispuestos a sacrificar por el planeta global? ¿Cuál es la agenda ambiental razonable para un país empobrecido como la Argentina, cuyos exportables principales incluyen minería y petróleo, carne vacuna y transgénicos? Este es un frente urgente y virgen, donde la mayoría de los análisis toman partido antes de empezar y, donde cualquier solución interior es políticamente incorrecta.
Balance: La OMS contabiliza 19,1 millones de casos y 715.000 muertes en el mundo
Estados Unidos sigue por amplio margen como el país más afectado del mundo, con 4,8 millones de contagios.
Después de Estados Unidos, como el país más afectado del mundo, aparecen Brasil (2,9 millones) y la India (2 millones). Latinoamérica tiene más de 209.000 fallecidos.
Entre los diez países más afectados del planeta figuran también México (tercero con más fallecidos del mundo, unos 50.000), Perú, Chile y Colombia.
En Europa, las cifras de la OMS confirman que España ha vuelto a adelantar a Gran Bretaña en número de casos (309.000 en el primer país y 308.000 en el segundo), para convertirse en el país más afectado de la región por la pandemia y el undécimo del mundo.
Los pacientes recuperados, conforme a cifras de autoridades sanitarias que no recopila la OMS, se sitúan en 12,5 millones, y casi 65.000, un 1% del total de casos activos, se encuentran en estado grave o crítico.
Historias innecesarias: La visita de los Guns N’ Roses a Argentina
En Estados Unidos reclaman «6 semanas de cuarentena total para detener el virus»
Para eliminar el virus hasta que lleguen las vacunas, para salvar vidas y la economía, necesitamos otra cuarentena.
«En tan solo unas semanas podríamos detener el fuego viral que se ha extendido por todo este país durante los últimos seis meses y continúa descontrolado. Requerirá sacrificio, pero salvará miles de vidas. Creemos que la elección es clara. Podemos continuar permitiendo que el coronavirus se propague rápidamente por todo el país o podemos comprometernos a una cuarentena más restrictivo, estado por estado, por hasta seis semanas para aplastar la propagación del virus a menos de un nuevo caso por cada 100,000 personas por día. Ese es el punto en el que seríamos capaces de limitar el aumento de nuevos casos mediante agresivas medidas de salud pública, como lo han hecho otros países. Pero estamos muy lejos de ahí en este momento. El imperativo para esto es claro porque como nación lo que hemos hecho hasta ahora no ha funcionado. Unas 160.000 personas han muerto y, en los últimos días, aproximadamente mil mueren cada día. Se estima que 30 millones de estadounidenses están cobrando el subsidio de desempleo. El 30 de enero, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid-19 una emergencia de salud pública, se reportaron 9.439 casos en todo el mundo, la mayoría en China, y solo 6 casos en los Estados Unidos. El 30 de julio, seis meses después, se registran 17 millones de casos en todo el mundo, incluidas 676.000 muertes. Estados Unidos tuvo cuatro millones de casos reportados y 155.000 muertes. Más de un tercio de todos los casos en EE. UU. ocurrieron solo durante julio. Y los próximos seis meses podrían hacer que lo que hemos experimentado hasta ahora parezca simplemente un calentamiento para una catástrofe mayor. Con el inicio de muchas escuelas y universidades, la reapertura de tiendas y negocios y el comienzo de la temporada en la que casas y negocios se calefaccionan, el número de casos nuevos crecerá rápidamente. ¿Por qué falló la respuesta de contención Covid-19 de los Estados Unidos, particularmente en comparación con los resultados exitosos de tantas naciones de Asia, Europa e incluso nuestro vecino Canadá? Simplemente, renunciamos a nuestros esfuerzos de aislamiento para controlar la transmisión del virus mucho antes de que el virus estuviera bajo control. Muchos otros países no cedieron hasta que el número de casos se redujo considerablemente, incluso en lugares que tuvieron brotes extensos en marzo y abril. Una vez que el número de casos nuevos en esas áreas se redujo a menos de uno por cada 100.000 personas por día como resultado de sus cuarentenas, fue posible limitar el aumento de casos nuevos con una combinación de pruebas, rastreo de contactos, aislamiento de casos y un monitoreo extenso de pruebas positivas. Estados Unidos registró su promedio semanal más bajo en el lapso del 31 de marzo al 28 de mayo, de 21,000 casos, o 6.4 casos nuevos por 100,000 personas por día. Esta tasa fue de siete a diez veces mayor que la de los países que lograron contener con éxito sus nuevas infecciones. Si bien muchos países ahora están experimentando rebrotes modestos del virus, su carga de casos es de cientos o miles de infecciones por día, no decenas de miles, y lo suficientemente pequeñas como para que los funcionarios de salud pública puedan controlar en gran medida la propagación. Por el contrario, Estados Unidos reabrió demasiado rápido y ahora está experimentando alrededor de 50.000 o más casos nuevos por día. Si bien los casos están disminuyendo en las áreas más afectadas de Arizona, California, Florida y Texas debido a la imposición de algunas medidas de distanciamiento físico, están aumentando rápidamente en algunos de los estados del medio oeste. En Minnesota, acabamos de documentar la mayoría de los casos nuevos en un período de una semana desde que comenzó la pandemia. En este nivel de casos nacionales (17 casos nuevos por cada 100.000 personas por día) simplemente no tenemos las herramientas de salud pública para controlar la pandemia. Nuestra capacidad de prueba está abrumada en muchas áreas, lo que resulta en retrasos que hacen que el rastreo de contactos y otras medidas para controlar el virus sean prácticamente imposibles. No confundamos las reducciones de casos a corto plazo en algunos estados como permanentes. Cometimos ese error antes. Algunos han afirmado que el uso generalizado de máscaras es suficiente para controlar la pandemia, pero enfrentemos la realidad: el gobernador Gavin Newsom de California emitió un mandato público de enmascaramiento el 18 de junio, un día en el que se reportaron 3.700 casos en el estado. El 25 de julio, el promedio de casos diarios de siete días fue de 10.231. Apoyamos el uso de máscaras por parte de todos los estadounidenses, pero los mandatos de enmascaramiento y las limitaciones suaves sobre las multitudes en lugares cerrados como bares y restaurantes no son suficientes para controlar esta pandemia. Para reducir con éxito nuestra tasa de casos a menos de uno por cada 100.000 personas por día, deberíamos exigir que se queden en su casa todos menos los trabajadores verdaderamente esenciales. Con eso, queremos decir que las personas deben permanecer en casa e irse solo por razones esenciales: comprar alimentos y visitas a médicos y farmacias con máscaras y lavarse las manos con frecuencia. Según el Instituto de Política Económica, el 39% de los trabajadores en los Estados Unidos se encuentran en categorías esenciales. El problema con la cuarentena de marzo a mayo fue que no fue uniformemente estricto en todo el país. Por ejemplo, en Minnesota se considera que el 78% de sus trabajadores es esencial. Para ser efectivo, la cuarentena debe ser lo más completa y estricta posible. Si no estamos dispuestos a tomar esta acción, es probable que tengamos millones de casos más con muchas más muertes antes que una vacuna esté disponible. Además, la recuperación económica será mucho más lenta, con muchas más quiebras comerciales y alto desempleo durante los próximos dos años. El camino del virus determinará el camino de la economía. No habrá una recuperación económica sólida hasta que tengamos el control del virus. Si hacemos esto de manera agresiva, la capacidad de prueba y rastreo que hemos construido apoyará la reapertura de la economía como lo han hecho otros países, permitirá que los niños regresen a la escuela y que los ciudadanos voten en forma presencial en noviembre. Todo esto conducirá a una recuperación económica más fuerte y más rápida, lo que hará que las personas pasen del desempleo al trabajo. Sabemos que una cuarentena estricta puede tener graves consecuencias para la salud de los pacientes que no pueden acceder a la atención de rutina. Pero durante los últimos seis meses, los profesionales médicos han aprendido cómo proteger a los pacientes y al personal de la propagación del coronavirus; por lo tanto, deberíamos poder mantener el acceso a la atención médica regular durante una nueva cuarentena. Esta pandemia es profundamente injusta. Millones de trabajadores de servicios de primera línea con salarios bajos han perdido sus trabajos o han sido puestos en peligro, mientras que la mayoría de los trabajadores de cuello blanco con salarios más altos se han salvado. Pero es aún más injusto que eso; aquellos de nosotros que hemos conservado nuestros trabajos en realidad estamos ahorrando más dinero porque no vamos a restaurantes, ni al cine, ni de vacaciones. A diferencia de recesiones anteriores, sorprendentemente, la tasa de ahorro personal se ha disparado al 20% desde alrededor del 8% que era en enero. Como estamos ahorrando más, tenemos los recursos para apoyar a quienes han sido despedidos. Normalmente, cuando el gobierno tiene déficit, debe depender de inversores extranjeros para comprar la deuda porque los estadounidenses no están generando suficientes ahorros para financiarla. Pero podemos financiar los déficits adicionales para el alivio de Covid-19 con nuestros propios ahorros internos. Esos ahorros terminan financiando la inversión en la economía. Es por eso que las preocupaciones tradicionales sobre acumular demasiada deuda pública no se aplican en esta situación. Es mucho más seguro para un país financiar sus déficits internamente que desde el exterior. El Congreso debería ser agresivo al apoyar a las personas que han perdido su empleo debido a Covid-19. No solo es lo correcto, sino también vital para nuestra recuperación económica. Si la gente no puede pagar sus facturas, afectará a la economía y hará que la recesión sea mucho peor, con muchas más quiebras y la recuperación nacional mucho más lenta. No existe un compromiso entre la salud y la economía. Ambos requieren un control agresivo del virus. La historia nos juzgará con dureza si perdemos esta oportunidad de salvar vidas y de hacer las cosas bien esta vez.» En AgendAR creemos que los datos que aquí se exponen son valiosos para apreciar lo que está pasando con la pandemia en el mundo. Pero somos escépticos en cuanto a la probabilidad de que se lleve adelante esta propuesta, aunque la firma uno de los gobernadores de la Reserva Federal. Elegimos para ilustrar la nota una imagen de las protestas anticuarentena allá -bastante más serias que las de acá- y recordamos que el 3 de noviembre hay elecciones en EE.UU. Pero nunca se sabe. Ya lo dijo un poeta nuestro «No hay nada como el peligro /Pa’ refrescar a un mamao».Una mirada de la Organización Mundial de la Salud sobre el caso argentino
Portal de la Organización Mundial de la Salud – 29 de julio
Argentina: «No hay economía sin salud»
«Puedes recuperarte de una caída en el PIB, pero no puedes recuperarte de la muerte». Con esa lógica sombría pero sencilla, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, instituyó un duro bloqueo al comienzo de la pandemia para limitar la propagación del COVID-19. Cuando la pandemia golpeó por primera vez, los funcionarios argentinos tomaron medidas rápidas y decisivas alineadas con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su oficina regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que inicialmente aplanó la curva y salvó vidas. Actualmente, el número de casos nuevos se está acelerando en el país y superó los 100.000 a mediados de julio, que es invierno en el hemisferio sur. Sin embargo, la presión pública está creciendo para continuar abriendo el país, que ya estaba en recesión antes que comenzara la pandemia, y ahora enfrenta una contracción proyectada del 7.3% en el PIB que podría ver al 45% de la población viviendo en la pobreza. Acción temprana del liderazgo de Argentina Al comienzo de la pandemia, Argentina se destacó en la región por su respuesta rápida y sensata al virus. El país anunció su primer caso el 3 de marzo, cuando un hombre de unos 40 años dio positivo luego de regresar a Buenos Aires de un viaje a Milán. Menos de dos semanas después, el presidente Alberto Fernández decidió cerrar las fronteras del país por 15 días a los no residentes y poco después ordenó una cuarentena a nivel nacional. “Se abalanzaron”, recuerda la Representante de la OPS / OMS en Argentina, Dra. Maureen Birmingham. «Estaban listos para la importación inicial de casos y están realmente orgullosos de eso». Dar prioridad a la salud puede parecer una opción lógica para algunos países, pero cerrar el país y, esencialmente, la economía, se consideró una medida arriesgada para un presidente recién elegido que preside una economía frágil. El presidente Fernández heredó una tasa de inflación de más del 50% y una elevada deuda soberana, con un tercio de su país viviendo ya en la pobreza. A pesar del contexto desafiante, demostró que no cree en el falso dilema de elegir entre la salud o la economía. Estaba convencido de que salvar vidas era el imperativo más inmediato, por lo que lideró una estrategia decisiva para contener la pandemia mientras preparaba el sistema de salud, ampliaba las pruebas y el rastreo y extendía las medidas de protección social para reducir las dificultades socioeconómicas. Al mismo tiempo, hubo un considerable compromiso de la comunidad para implementar las medidas, particularmente dada la situación del COVID-19 en ese momento en Italia y España, donde muchos argentinos tienen fuertes lazos familiares y culturales. Además, el presidente valoró tener un proceso consultivo de amplio alcance. Antes de cada decisión importante, primero consultó con expertos en salud pública y estableció un diálogo a nivel nacional con gobernadores provinciales, entre partidos políticos, sindicatos y actores de los sectores público y privado. Esto ayudó a asegurar una comunicación consistente y coherente de los líderes nacionales y locales, lo que contribuyó a la comprensión y aceptación del público de las medidas de cierre. «Se trataba de un nuevo gobierno, que había asumido el cargo a mediados de diciembre de 2019 con una estructura completamente nueva y nuevas personas en todos los niveles, y apenas comenzaban a familiarizarse con su nuevo trabajo y entre ellos cuando golpeó la pandemia», explicó la Dra. Birmingham , quien ha trabajado en su rol en Argentina durante casi 5 años y a través de varios cambios de liderazgo. “Entonces, una función que desempeñó la OPS / OMS fue ayudar a cerrar rápidamente la brecha en la memoria institucional de la administración anterior y servir como una voz neutral durante la transición”. Nivelando la respuesta en todo el país Aunque la constitución garantiza la cobertura universal de salud en Argentina, sin embargo su sistema de salud está altamente descentralizado y fragmentado, lo que genera desafíos de gobernabilidad, una considerable ineficiencia y variabilidades en el acceso, la equidad y los recursos en cada jurisdicción. A mediados de julio, en las 24 jurisdicciones subnacionales de Argentina, alrededor del 90% de los casos eran de la ciudad y provincia de Buenos Aires, donde reside más del 50% de la población del país. De las jurisdicciones restantes, aproximadamente la mitad experimentaba solo casos esporádicos (o ningún caso) y la otra mitad experimentaba una transmisión comunitaria más localizada con cierta aceleración reciente asociada con la relajación de las medidas de cuarentena. Argentina cuenta con recursos humanos bien capacitados en el sector de la salud, lo que resultó vital en su respuesta al virus. La OPS / OMS acompañó al gobierno en el desarrollo y emisión de guías en tiempo real adaptadas al contexto argentino; ayudó a organizar seminarios web para el personal pertinente de todas las provincias sobre temas clave, incluidos métodos de laboratorio, vigilancia, rastreo de contactos, prevención y control de infecciones; y brindó capacitación sobre herramientas para apoyar la mejora de los servicios de salud. Una preocupación particular fue la necesidad de mantener servicios esenciales dentro del contexto de COVID-19, como vacunación, salud mental, salud maternoinfantil, salud reproductiva y sexual, así como la atención continua a personas con afecciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedad pulmonar crónica, diabetes y VIH. La OPS / OMS también ayudó a desarrollar protocolos específicos para poblaciones de alto riesgo, incluidas las personas mayores, las que padecen enfermedades crónicas y las poblaciones en situaciones vulnerables.
La Dra. Maureen Birmingham, representante de la OMS en Argentina, en una visita a Villa Azul, Buenos Aires
La OPS / OMS también está trabajando con Argentina para facilitar el acceso a suministros críticos donde hay escasez mundial, en particular equipos de protección personal y diagnósticos de laboratorio. Esto ha implicado trabajar en estrecha colaboración con el Consorcio Global de Cadena de Suministro COVID-19 y las autoridades argentinas para que cuando los suministros escasos estén disponibles, se puedan comprar rápidamente.
“Este ha sido claramente un caso de “aprender mientras se hace” en una situación de suministro y logística global extremadamente compleja tanto para el consorcio global como para el país”, dijo la Dra. Birmingham. “Argentina tuvo que tomar decisiones y pagos ultrarrápidos cuando los suministros y equipos que salvan vidas estuvieron disponibles o se arriesgaba a perder la oportunidad de comprarlos”.
El frente de la información y la innovación
Asegurarse de que la gente obtenga la información correcta sobre la pandemia ha sido otro frente importante en la lucha de Argentina contra el COVID-19. Para combatir la “infodemia” de la desinformación pública y asegurar una información precisa, la OPS / OMS aprovechó sus estrechas relaciones con la comunidad de medios, publicó varios artículos y, junto con las autoridades nacionales y provinciales, organizó sesiones de capacitación para periodistas para aumentar su comprensión de COVID-19.
Taller de capacitación en comunicación luego de los primeros casos de COVID-19 identificados en Argentina
El equipo de la OPS en Argentina también preparó contenido para ayudar a los locales a comprender la nueva normalidad. Los temas cubiertos incluyen: el regreso seguro de los trabajadores de la construcción a un sector que experimentó una caída del 76% solo en abril; prevención y control de infecciones en entornos difíciles como las cárceles; cómo manejar el estrés durante el encierro; la importancia de la donación de sangre, dada la caída del 80% en las donaciones; el sistema alimentario en el contexto de la pandemia; y perspectivas de «recuperarse mejor» en una nueva normalidad.
Seguimiento de datos en el centro de operaciones de emergencia de la provincia de Córdoba
“Creo que un papel importante, pero subestimado, de la OPS / OMS en Argentina ha sido la sólida gestión de la información y la comunicación de las orientaciones provisionales”, dijo la Dra. Birmingham. “También ha sido importante el intercambio de experiencias entre y dentro de los países para fomentar el ‘genio’ local y la innovación, porque las autoridades locales y la comunidad a menudo saben mejor cómo implementar algo, una vez que tienen una comprensión clara del ‘qué’ y el ‘ por qué.»
La sólida capacidad de investigación e innovación de Argentina también ha entrado en juego para contener la pandemia, y la OPS / OMS está facilitando activamente aspectos de esta en el diagnóstico, la tecnología sanitaria, los agentes terapéuticos y el desarrollo de vacunas.
Un tiempo desafiante por delante
Al igual que el resto de América Latina, Argentina aún enfrenta varios desafíos en su lucha contra el COVID-19, ya que el virus ahora se está acelerando en ciertas partes del país, un testimonio de la virulencia y persistencia del virus a pesar de las primeras y decisivas medidas de Argentina. La Dra. Birmingham dice que la prioridad urgente ahora es continuar ampliando las actividades de prueba y rastreo para ejercer la máxima presión sobre el virus, especialmente dadas las decisiones recientes de levantar gradualmente las medidas de bloqueo para permitir cierta reanudación de la actividad socioeconómica.
“Esto debe ir acompañado de un compromiso comunitario fuerte y continuo para hacer su parte en la higiene y el distanciamiento social. Sabemos que este conjunto integral de medidas funciona, cuando se hace bien y se mantiene para suprimir nuevas cadenas de transmisión, porque ya ha funcionado en varios países que tenían una transmisión intensa. Con el talento humano y la experiencia en salud en Argentina, estoy convencida que Argentina puede encontrar la manera de hacerlo. En este punto, sin una vacuna, es la única alternativa para evitar la transmisión incontrolada, porque una cuarentena continua no es sostenible ”. Las plataformas «Pedidos Ya», «Rappi» y «Glovo» tendrán que informar sobre sus comisiones
Lo requirió la Secretaría de Comercio Interior para garantizar lealtad comercial y transparencia. Los comerciantes denuncian comisiones de hasta 35 %.
También México quiere postergar la elección del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo
Microsoft lanza un servicio de videollamadas con reuniones de hasta 20.000 participantes
Forma parte de Teams, su plataforma, que compite con otras opciones populares como Zoom y Slack.
La pandemia de coronavirus popularizó las videollamadas como principal vía de comunicación, tanto en plano de los contactos cercanos como en lo laboral, y como fruto de la competencia surgen nuevos servicios. Y por eso Microsoft lanzó el servicio adicional Teams Advanced Communications, que extiende las funciones de su plataforma de trabajo colaborativo Teams y que permite las reuniones con hasta 20.000 participantes.
Su objetivo es facilitar a las organizaciones la administración, personalización y profesionalización de sus eventos en línea, como remarcó Microsoft en un comunicado. Teams proporciona nuevas capacidades para personalizar las reuniones con la imagen de marca de cada organización y lograr un aspecto más profesional. Además, los administradores también contarán con nuevas opciones a la hora de gestionar las políticas de grabación de los eventos a través de la integración con soluciones de partners certificadas para Teams. Nuevas funciones Por otro lado, la compañía tecnológica puso en marcha desde agosto nuevas funcionalidades en su plataforma Teams, entre otras brindan la posibilidad de crear salas virtuales para que los participantes puedan sentirse «más conectados con su equipo y reducir la fatiga derivada de las videollamadas». Una de estas opciones es el «Modo Juntos», que mediante tecnología de segmentación de Inteligencia Artificial (IA), coloca a los participantes en un fondo digital compartido, haciendo que sientan que están en la misma sala. Este nuevo modo ayuda a que los usuarios se enfoquen en la cara y el lenguaje corporal de otras personas y permite captar las señales no verbales. Microsoft también introdujo la vista dinámica, que otorga un mayor control sobre la manera en la que los usuarios comparten contenido con otros participantes durante las videollamadas. Denuncia de Slack Pero no todas son buenas noticias para Microsoft, quien afronta una grave denuncia por uno de sus principales rivales del otro lado del Atlántico. El servicio de mensajería Slack lo denunció ante las autoridades europeas, acusando a la compañía de software de comportamiento anticompetitivo. Slack asegura que Microsoft está incluyendo ilegalmente el producto de mensajería Microsoft Teams, que es similar a Slack, en Office 365, su conocida paquetería de software para computadoras. Si el brazo ejecutivo de la Unión Europea decide investigar, Microsoft podría enfrentar enormes sanciones.Los museos internacionales ya coleccionan la historia de un año increíble: 2020
Diferentes instituciones de EE.UU. rastrean piezas que hablen del Covid para exhibir en el futuro.
Burbujas de plástico suspendidas sobre las mesas de los restaurantes. Barritas para apretar el botón del ascensor sin tocarlo. Asientos portátiles que se sujetan a los postes de alumbrado, para compradores que esperan fuera de los comercios que efectúan control de público. Vestidos con polleras que tienen un radio de casi dos metros. Cerramientos para mantener separados a los clientes de un gimnasio. Mangas de plástico que permiten abrazar a los ancianos en las residencias geriátricas. Máscaras de todas las formas imaginables.
Para hacer frente a la nueva realidad de la enfermedad, el encierro, el distanciamiento social y la protesta social, en los últimos meses ha surgido todo un conjunto de objetos nuevos. Algunos de ellos son extravagantes y no se los ha llevado a cabo; son concepciones fantasiosas que tal vez nunca vean la luz del día. Otros, como los cócteles en bolsa y todo tipo de mamparas, ya circulan ampliamente. Y algunos no son nuevos en absoluto sino artículos domésticos, como los aerosoles desinfectantes, que han adquirido un significado nuevo. «Pienso mucho en lo que estos objetos van a decir sobre la pandemia en el futuro», comenta Anna Talley, estudiante de la maestría en Historia del Diseño del Museo Victoria y Alberto y el Royal College of Art británicos. Anna y su compañera de estudios Fleur Elkerton han compilado un vasto archivo online llamado «Diseño en Cuarentena». En él, algunos de los objetos son caprichosos, o un poco ridículos, como una corona «distanciadora» ultra-grande que repartió en mayo un Burger King alemán.«Los objetos pueden darnos una visión de un período determinado que los documentos no pueden reflejar», dice Alexandra Lord, presidenta de la división de medicina y ciencia del Museo Nacional de Historia Americana del Instituto Smithsoniano, en Estados Unidos, que está contribuyendo a dirigir el grupo de trabajo de recolección de Covid-19 del museo. Como en otras instituciones, los curadores se dedican a lo que se denomina recolección de respuesta rápida y tratan de reunir material y objetos incluso durante el desarrollo de la crisis. La naturaleza de la pandemia ha dificultado la recolección de objetos físicos pero Lord y sus colegas le han pedido al público que aporte ideas y haga ofrecimientos. El grupo está tratando de determinar qué será fundamental para los futuros historiadores y espectadores. «Como historiadores nos gusta tener una visión retrospectiva pero ya sabemos que ciertos objetos como los respiradores serán una parte esencial de la historia«, afirma Alexandra Lord. También las máscaras se han convertido en símbolos de la crisis en sus innumerables formas en evolución: las cosidas a mano, las N95, las de alta moda, las reutilizables, las desechables. Nuevas colecciones En la Sociedad Histórica de Nueva York, los historiadores están coleccionando cosas desde mediados de marzo, tratando de reunir aquellas que cuenten una historia específica sobre la experiencia de la ciudad. Empezaron por hacer una lista de objetivos de recolección que incluía carteles de cierres de comercios en diferentes idiomas, botellas de destilerías convertidas en envases para desinfectantes de manos y la manta de un bebé nacido en medio de la pandemia. «Hay una remera blanca que el gobernador acostumbra a ponerse cuando da conferencias informativas diarias para la prensa», dijo en mayo Louise Mirrer, presidenta y directora ejecutiva de la Sociedad Histórica de Nueva York, cuando el gobernador neoyorquino Andrew Cuomo hacía sus sesiones informativas cotidianamente. «Nos gustaría tenerla y se la vamos a pedir.» La Sociedad Histórica de Nueva York también está buscando objetos que ilustren el costo personal de la pandemia, algunos de los cuales serían difíciles de recolectar ahora. «Hay algunos objetos más delicados que pediremos más adelante, como aquellos de personas que han perdido amigos y familiares», explicó Mirrer.
Algunos objetos ordinarios se han transformado en piezas de interés ya sea como huella de la pérdida o simplemente por su reciente importancia a medida que la crisis continúa variando. Algunas de las primeras tendencias de la pandemia pueden parecer hoy reliquias del pasado. «Las cosas de abril dan sensación de ser viejas», observa Donna Braden, curadora principal del Museo Henry Ford.
Las protestas de junio en Estados Unidos también marcaron un cambio significativo y una gran ocasión de coleccionismo para los museos de historia. La Sociedad Histórica de Nueva York, por ejemplo, recolectó un mural que representa a George Floyd realizado por los artistas Matt Adamson y Joaquín G, que cubría una zapatería tapiada en el barrio Soho de Manhattan. También ha reunido afiches y carteles de protesta.
Algunos objetos coexisten como en una superposición entre las protestas y la pandemia; son registros que efectúan dos narraciones a la vez. «En las protestas de Black Lives Matter muchas personas llevan carteles que hacen referencia al hecho de que el Covid-19 está impactando desproporcionadamente en las comunidades de color y que todo esto es parte de la historia más amplia del racismo sistémico», señala Alexandra Lord.
Algunas de las cosas con las que nos hemos familiarizado a lo largo de la pandemia han sufrido cambios o tendrán un sentido renovado durante las reaperturas. «Ahora también hay máscaras para los chicos que van a volver a la escuela, máscaras marca Crayola que son una para cada día, después se colocan en un paquete con cierre hermético y se lavan», agrega Donna Braden.
Varios de los nuevos diseños y propuestas podrían entrar en la categoría de lo que la crítica de arquitectura Kate Wagner describe como «coronagrifting» (algo así como coronaestafa o coronatruchos): una tendencia definida por la aparición de «sustituciones baratas de ‘soluciones’ de diseño relacionadas con el Covid» que son insustanciales pero llaman la atención en Instagram. Anna Talley y Fleur Elkerton, de Diseño en Cuarentena, son conscientes de que algunos de los diseños más descabellados de su archivo podrían entrar en esa categoría.
«Algo nos dijeron acerca de que incluyéramos diseños muy fantasiosos y conceptuales de prácticas de diseño o de diseñadores que no se pueden hacer realidad y que tal vez sólo estén respondiendo a la pandemia para obtener publicidad», dice Fleur Elkerton. «Por un momento nos preguntamos: ¿estamos promoviendo activamente eso al incluir estas cosas? Pero básicamente estamos tratando de documentar lo que viene sucediendo en el mundo del diseño y los proyectos ‘coronatruchos‘ son interesantes en sí mismos». También se han interesado, según ella, en los «diseños fallidos». «Como historiadora, a menudo averiguar por qué algo no funciona o no se arraiga es más interesante que lo que sí camina», añade.
A medida que historiadores y curadores comenzaron a recopilar y documentar, muchos nos hemos embarcado en una especie de autoarchivo: documentando, guardando artículos de periódicos y dibujos infantiles, armando lo que equivale a colecciones de la pandemia. «Me resulta muy interesante que la gente se esté convirtiendo casi en historiadora de su propia vida», afirma Alexandra Lord. Controles a la importación: las quejas y la realidad
A. B. F.
La circulación del virus COVID-19 en Argentina
El SARS-CoV-2 está circulando casi sin restricción dentro de ciertas zonas del AMBA, pero no se detecta circulación significativa entre las distintas regiones del país. Creemos que lo que observó el Proyecto PAIS en las etapas iniciales de la cuarentena en algunos barrios populares, muestra lo que puede ocurrir ahora en una escala geográfica mayor, al aumentar los contagios
Para comprender cómo se comporta un virus se busca en el lugar en el que se encuentra toda esa información: su genoma. Las instrucciones sobre cómo se va desarrollará un organismo está en lo que en genética se llaman letras, contenidas dentro de los genes. El ADN del ser humano tiene 3 mil millones de esas letras, pero por suerte el coronavirus tan sólo 30 mil, lo que facilita en parte el trabajo de los científicos. En abril se había logrado secuenciar el primer genoma de SARS-CoV-2 en el país, para principios de julio ya se conocían 37, y ahora van más de 400. Esto es fruto del Consorcio PAIS, Proyecto Argentino Interinstitucional de genómica de SARS-CoV-2, creado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. Hace dos semanas describimos en AgendAR sus objetivos, y las cepas de circulación local identificadas, aquí. El análisis de más de 400 genomas de SARS-CoV-2 ha permitido a los científicos argentinos conocer cómo se estuvo comportando el virus en el país, ya que esas muestras son de entre el 28 de marzo y el 12 de junio. El proyecto seguirá analizando nuevos genomas de muestras de junio y julio, como para ver la evolución tras la apertura de la primera etapa, más estricta, del denominado Aislamiento Social Preventivo Obligatorio. La Universidad de Buenos Aires forma parte de esta gesta por descifrar los misterios que encierra el genoma del coronavirus. En el área de Bioinformática del Instituto de Cálculo, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, funcionan tres grupos de investigadores coordinados por Darío Fernández Do Porto, Adrián Turjanski y Marcelo Martí.Su objetivo es estudiar el origen y dispersión del virus por el territorio, comparar las cepas locales con las de otras partes del mundo, como así también analizar las mutaciones que pudieran afectar el diagnóstico, la transmisión y la virulencia del SARS-CoV-2. Darío Fernández Do Porto contó que “nuestro equipo integra los nodos bioinformáticos y evolutivos de PAIS, que desarrolla los softwares y flujos de trabajo necesarios para el análisis a gran escala de secuencias, ensamblado de genomas, análisis filogenéticos y filogeográficos, epidemiología y evolución molecular de las cepas del SARS-CoV-2 que circulan en Argentina”. “Esto nos permite estudiar su origen y dispersión dentro del país y analizar las mutaciones que pudieran afectar el diagnóstico, la transmisión y la virulencia del virus. Para cumplir el objetivo se han secuenciado al momento más de 400 genomas y se espera llegar a un muestreo de alrededor de 1000 en el corto plazo”, explicó Fernández Do Porto, docente de la UBA, e investigador UBA/CONICET, especializado en bioinformática.El Proyecto PAIS nuclea a más de 100 investigadores de 30 instituciones de todo el país, que buscan secuenciar 1000 genomas de diferentes partes de la Argentina
Coronavirus y barrios populares
Un muestreo intensivo en los barrios populares Padre Mugica y Padre Ricciardelli mostró que allí el virus circula casi sin restricción, casi como si se tratase de una gran familia donde cada habitante del barrio es un contacto estrecho. “Lo que sucede en estos barrios es que las casas suelen tener uno o dos dormitorios donde a lo mejor conviven varias familias que comparten un espacio común”, explicó Do Porto. “De esta manera la dinámica de la transmisión de la enfermedad es exactamente la misma que lo que sucede dentro de una familia, no importa si hay lazos consanguíneos, viven en un mismo espacio”. “Por otro lado lo que sucede en estos barrios es un ejemplo de lo que podría pasar en el resto del país si no hubiera ASPO. El virus infectaría rápidamente a un alto porcentaje de la población”, enfatizó el experto. “A modo de ejemplo en el Barrio Mugica (la villa 31 de Retiro) se calcula que la infección afectó a por lo menos el 53% de sus habitantes. Si extrapolamos este valor a nivel nacional, estaríamos contando las víctimas fatales en decenas de miles, en un escenario sin aislamiento”.Mucha circulación local
El análisis de los genomas de diferentes partes del país, ha permitido notar a los científicos que el virus circula mucho de forma local, pero que no suele cruzar fronteras regionales. “Habría más circulación local interna en cada una de las regiones analizadas, que circulación entre las regiones en sí”, explicó Fernández Do Porto. “Estos datos son consistentes con las políticas de aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO). Si bien se ha visto que últimamente hubo menor acatamiento al ASPO y por lo tanto aumentó la circulación interna en las distintas ciudades y provincias, la circulación entre regiones se ve más limitada”, dijo el bioinformático. “Entre las distintas zonas del AMBA existe un continuo para el virus”, explicó el experto de la UBA. “Pero si uno hace foco en distintas zonas preestablecidas, como por ejemplo la zona norte y sur de la Capital se ven diferentes proporciones en los linajes genéticos allí presentes”. A la vez, aclaró: “Cuando se estudia en detalle la presencia de estos linajes en el GBA se puede discernir que la misma tampoco es homogénea entre ellas, pero la distribución de linajes en GBA norte es más parecida a las del norte de CABA y lo mismo sucede en la zona sur con lo que se puede decir que van sucediendo cambios en los linajes pero de manera no tan abrupta”. El conocer los linajes de SARS-CoV-2 que circulan por el país, ha permitido a los científicos argentinos conocer cómo ha evolucionado la pandemia de COVID19 a nivel local, ya que esas muestras son de entre el 28 de marzo y el 12 de junio. La idea del Consorcio PAIS es continuar con el análisis de genomas, esta vez de muestras de junio y julio, para ver, como señalamos al comienzo, la evolución tras la apertura del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio.Axel Kicillof logró que aprobaran la Ley de Financiamiento, en un acuerdo con la oposición
La red ferroviaria que tuvo Argentina

