La cooperación científica, las conspiraciones y los caballos

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Mauricio Seigelchifer es Director de Transferencia de Tecnología en mAbxience. Cofundó pharmADN, una empresa que es parte del grupo mAbxience. Eso significa que está al tanto de los intereses que se mueven en la industria farmacéutica global, y seguramente no tiene una visión ingenua de las motivaciones políticas de los estados que intervienen en ese campo. Por eso mismo, nos interesó esta nota en que relata una crónica, muy clara y amena, de uno de los desarrollos más originales y prometedores de la ciencia argentina para la lucha contra el coronavirus: los anticuerpos en el plasma extraído del suero equino, sobre el que AgendAR ya ha publicado varias notas. De paso, confirma algo que ya sabíamos: los conspiranoicos son desconfiados pero no realistas. «Cuando recién comenzaba la cuarentena me invitaron a una charla por Instagram para hablar sobre la pandemia, vacunas, y demás. Me habían advertido que se trataba de un grupo que no creía mucho en estos temas, pero quería escuchar la otra campana. Se llaman a sí mismos los Conspiranoicos. En esa charla se planteó que el coronavirus no existe y que son las antenas 5G las que producen la dolencia, o generan el virus. Por supuesto, que se trataba de un plan (no me quedó del todo claro de quién). Supe que existe un remedio universal, el dióxido de cloro, que cura todo y por supuesto también el coronavirus, pero que los laboratorios lo ocultan. Que ya hay vacuna, pero la guardan para cobrarla más cara. Que le van a poner un chip a la vacuna para seguirnos y enterarse de lo que hacemos. Y otros planteos que me resultaron divertidos, aunque muy lejos de mi realidad cotidiana y mi visión de la pandemia. Menos gracia me generó oír las mismas teorías de manifestantes anti-cuarentena. O saber que algunos conocidos están tomando Dióxido de Cloro (una sustancia que nunca fue probada como medicamento, y mucho menos aprobada). O que hay gente cercana analizando quién había liberado el virus. Es verdad que muchas veces la visión de la ciencia, desde los que están fuera de ella, parece oscurantista, opaca, difícil de comprender y hasta amenazante. Para aprobar un nuevo medicamento hay que atravesar una serie de ensayos clínicos que nos suenan tenebrosos. Sin embargo son, hoy por hoy, el único instrumento científico para poder prever cómo va a funcionar en la población. También, más injustificadamente aún, hay grupos antivacunas, que descreen del beneficio de estos tratamientos. A pesar de toda la oscuridad que generó el coronavirus y la pandemia, en el ambiente científico (al menos en el que me tocó participar) fue mucha más luminosa la interacción. Los científicos chinos secuenciaron el material genético del virus. Lo dieron a conocer a menos de un mes de comenzada la epidemia. Con esta información, científicos franceses, españoles, de Estados Unidos, hicieron plásmidos capaces de generar la producción de antígeno de superficie del virus (los plásmidos son fragmentos de ADN que, si se introducen en una célula, pueden dirigir la producción de una proteína, que es el material del que están hechos muchos antígenos). Estos científicos enviaron el material, desinteresadamente, a la Argentina, donde investigadores locales han desarrollado kits de diagnóstico (tanto del material genético viral como para detectar anticuerpos). Por otra parte, en el extranjero hay grupos que están desarrollando vacunas. Que indudablemente les reportará una ganancia a los que tengan éxito. Pero llevar una vacuna al mercado lleva tiempo. Se está haciendo todo en forma acelerada, pero hay pruebas imprescindibles antes de vacunar a toda la población. Y el precio de las vacunas no puede resultar demasiado alto. Entre los proyectos se está desarrollando en la Argentina y, por suerte me tocó participar, la producción de suero hiperinmune en caballos. La idea es similar al uso de plasma de pacientes curados, pero se puede producir en cantidades industriales. Cuando una persona se infecta (es invadida) por un virus o una bacteria, su organismo se defiende a través de una respuesta inmune, que genera, entre otras cosas, anticuerpos, que atacan y neutralizan al agente infeccioso. Como este efecto recién empieza a ocurrir cuando el individuo entra en contacto con el virus, hay infecciones que le ganan al sistema inmune (como los enfermos de Covid-19 que llegan a fases agudas de la enfermedad o fallecen). En otros casos gana el sistema inmune (a veces con ayuda médica) y el paciente se recupera. Las vacunas simulan una infección, así cuando aparece la infección verdadera, el organismo ya tiene anticuerpos y está protegido. Cuando la enfermedad le está ganando al sistema inmune, una forma de ayudar al enfermo es darle anticuerpos externos. Los pacientes recuperados tienen en su sangre anticuerpos. De esta sangre se prepara el plasma. Si un paciente recibe plasma, aumenta el número de anticuerpos y su capacidad de neutralizar al virus, y de este modo, tiene muchas más posibilidades de curarse. Sin embargo, el número de enfermos es mucho mayor que el de curados. Y no todos los individuos curados donan plasma, por lo que el plasma es un insumo muy escaso y se puede administrar en contados casos. De un donante se pueden tratar entre 1 y 3 infectados. Para lograr un tratamiento más masivo se ideó el suero de caballos. Históricamente se utilizan caballos para producir antisueros. Cuando nos pica una serpiente o un escorpión, el antisuero que nos aplican para neutralizarlo en general se produce en caballos. En el área farmacéutica siempre es conveniente trabajar en sistemas conocidos y en equinos hay gran experiencia en producción de anticuerpos. Por otra parte, los caballos producen altas cantidades de anticuerpos y, al ser animales grandes, se les pueden extraer volúmenes importantes de suero. La empresa Inmunova, formada por científicos e incubada originalmente en el Instituto Leloir (hoy funciona en la Universidad de San Martín) comenzó hace tiempo a trabajar con suero hiperinmune de caballos. Lo hicieron originalmente para generar anticuerpos contra la bacteria Escherichia coli enterotoxigénica, para tratar el síndrome urémico hemolítico, sobre todo en niños. Este medicamento está avanzado en su desarrollo. Esta misma idea (y colaborando con científicos y otras empresas locales) se aplicó para generar anticuerpos contra el coronavirus. Este virus tiene las “puntas de la corona” que son proteínas que utiliza para entrar e infectar a las células. Estas puntas o espinas se llaman spike en inglés. Un plásmido que tiene el ADN (información genética) de una porción de esta proteína, se introduce en células en cultivo. Las mismas producen parte del spike. Luego, esta proteína se purifica (se separa de las células y de otras proteínas) y se inyecta a caballos. El sistema inmune del caballo reacciona ante esta invasión (se siente infectado) y produce anticuerpos contra la proteína del coronavirus. Al cabo de varias dosis para estimular más al sistema inmune, se extrae el suero y se purifican los anticuerpos que produjo el caballo. Luego se les hace un tratamiento para que pueda ser aplicado en humanos. Con una extracción de suero de un caballo se pueden realizar 300 tratamientos a pacientes. De ahí que, si el tratamiento es eficaz y seguro (ahora empieza la prueba clínica que ya fue aprobada por Anmat), este medicamento, desarrollado y producido enteramente en la Argentina, puede servir para tratar a miles de pacientes y ayudar a salvar muchas vidas. Un sistema científico funcionando y financiado, vinculado con la industria nacional, es vital para mejorar la salud de nuestra población y para cualquier visión de país serio que podamos construir. Cuando los griegos no pudieron vencer a los troyanos, les regalaron un caballo. Adentro de este caballo estaban los futuros destructores de Troya. Tal vez en este caso, adentro del caballo esté lo que nos salve.»

Un piloto muerto y una polémica sobre los aviones de combate que no tiene Argentina

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La muerte del piloto de la Fuerza Aérea Gonzalo Britos Venturini cuando cayó su avion, un A-4AR Fightinghawk, sirvió para llevar a la atención de los argentinos el estado calamitoso del equipamiento con el que nuestro país cuenta para su defensa. Reproducimos la nota que escribió Guido Braslavsky y a continuación algunas observaciones que hace Daniel Arias.

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«Una explicación que circuló en estos días en ámbitos militares sobre el accidente del 5 de agosto que terminó con la muerte del capitán Gonzalo Fabián Britos Venturini, al eyectarse de su cazabombardero A4AR mientras cumplía con el adiestramiento del grupo 5 de Caza, es que el afán de los pilotos por cuidar el material, su avión en este caso (la eyección implica, obviamente la destrucción del aparato), puede llevarlos a tomar una decisión tardía incluso poniendo en riesgo su propia vida. Otras fuentes aeronáuticas relativizan esa mirada: la eyección es una decisión que se toma “en una fracción de segundo” y si bien “uno quiere mucho la máquina, sabe también cuál es el límite”, expresó un oficial consultado.
Como sea, el trágico accidente ocurrido el miércoles pasado causó un impacto profundo en la fuerza, y determinó la suspensión de todas las celebraciones que estaban previstas por la Fuerza Aérea, para este 10 de agosto, en su 108° aniversario.
Capitán Gonzalo Fabián Britos Venturini
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La caída del A4AR volvió a poner en evidencia la dramática situación del material de la Fuerza Aérea, que ya no cuenta prácticamente con aviones de guerra. Los Mirage, símbolo de la guerra de Malvinas, supersónicos y por tanto “interceptores”, fueron “desprogramados» (se dio fin a su vida útil) en una muy emotiva ceremonia en noviembre de 2015, cuando surcaron por última vez los cielos de su base, la VI Brigada Aérea de Tandil.
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¿Los A4AR están en condiciones de volar? La Fuerza Aérea afirma que sí. Pero también es cierto que su desprogramación fue anticipada en 2016 para 2018. La gestión macrista en Defensa habló entonces casi de una decisión de fuerza mayor por que la cadena logística para el mantenimiento estaba “cancelada”, y que había solo 3 aviones operativos al momento en su base de Villa Reynolds, en San Luis. Pero la misma jefatura aeronáutica anterior del brigadier general Enrique Amrein tomó la decisión de postergar su vida útil, ante la imposibilidad de adquirir un sistema de armas que lo reemplace. Su sucesor, el actual jefe brigadier Xavier Isaac mantuvo la postura.
El reciente accidente no cambia las cosas. Según dijeron fuentes de la fuerza y del Ministerio de Defensa, que conduce Agustín Rossi,la desprogramación de los A4AR “no está en planes” por el momento. Lectura adicional, asumida por las propias fuentes: no hay perspectiva de reemplazo o de adquisición. La novedad estos meses de pandemia (en junio) fue la autorización presidencial para que Defensa adquiera un Boeing 737 para la Fuerza Aérea -que lo reclama desde al menos 2006- para transporte estratégico de pasajeros, justificado en las necesidades de la emergencia por el Covid-19.
Respecto de los A4AR según ya había informado a principios de año el sitio especializado Zona Militar, la fuerza ya había girado desde la desprogramación a la decisión de un “esfuerzo presupuestario” para poner en el aire otra vez entre 10 y 12 A4AR. Las miradas son encontradas. Un alto ex jefe aeronáutico dijo que “cuando se toma la decisión (de desprogramar) es por causa muy justificada y si hay marcha atrás se desvirtúa el análisis, si se decía que después de tal fecha no podían volar más, por diversos motivos, desde costos de mantenimiento a la seguridad. En este caso el costo cada año que pasa es más grande y más difícil y caro conseguir repuestos”. Fuentes del Edificio Cóndor, en cambio, afirman que “la situación del país no da para adquirir un nuevo sistema. Es equivocado sostener que un sistema es obsoleto por el año de fabricación. Con recorridos, inspecciones y remotorizaciones, los aviones como los A4 pueden continuar”. Aunque los pilotos están lejos de tener las horas de vuelo y entrenamiento de hace unas décadas, ante cada accidente de los últimos años nadie piensa en impericia, sino en problemas de mantenimiento ante lo vetusto del material: Sí hay consenso entre los consultados que los pilotos no volarían si no tuvieran la certeza de que sus aparatos están en condiciones. “No son suicidas. Lo que se puede decir, ante un inconveniente, siempre quieren salir, son proactivos en tratar de solucionarlo junto al personal técnico”, explica un ex aviador.
Con décadas de desinversión, tras haberse perdido unos 70 aviones en Malvinas, los 36 A4AR adquiridos en los 90 fueron el último salto tecnológico de la Fuerza; en un país que va de crisis en crisis y nunca llega el momento oportuno para destinar recursos que son ingentes, la Fuerza Aérea perdió en este accidente otros de sus pocos aviones de combate. En la administración de escasez le quedan los de ataque ligero IA 63 Pampa producidos en FADEA (la Fábrica de Aviones de Córdoba), de entrenamiento avanzado; los 12 Texan adquiridos en los últimos cuatro años para entrenamiento en la escuela de Aviación Militar, y aviones de transporte como Lear Jet (en Paraná) y de carga como lo 5 Hércules C-13, que han sido modernizados.»
El 5 de agosto de 1998 Carlos Menem junto al intendente Ramón Mestre presentaba el A4AR modernizado por la empresa Lockheed Martin (hoy FAdeA)

Observaciones de AgendAR:

Contrario a una imagen extendida, los Mirage 3 no tuvieron un papel significativo en el conflicto en el Atlántico Sur. Son interceptores de escaso alcance y buena performance en altura. A baja cota y con mucho mejores misiles, los Harrier derribaron rápidamente dos. Luego de esto los Mirage 3 fueron relegados al papel menor (pero peligroso) de salir a enloquecer a los radaristas ingleses, fingiendo ataques que no concretaban, y así forzar el continuo despegue de los Harrier desde los portaaviones. El avión más usado en funciones de ataque a la flota inglesa o a objetivos terrestres fue justamente el A4 en versiones B y C de la Fuerza Aérea, y la R de la Armada. El Skyhawk es un avión deliberadamente pequeño, sencillo y liviano, diseñado a fines de los ’40 para poder operar desde los muchos portaaviones clase Essex de la US Navy. Los Essex eran «carriers» nacidos en medio de la 2da Guerra Mundial para embarcar aviones pistoneros, no jets, pero cuando se rindió Japón estaban casi nuevos, y no era cuestión de tirarlos. Ed Heinemann, el jefe de diseño de la Douglas a cargo del pedido del Skyhawk, forzó a sus ingenieros a aplicar lo que el llamaba la filosofía KISS: «Keep it simple, stupid!» (Hacela simple, estúpido). El resultado fue un avión tan chico que cabía en el ascensor de un Essex sin tener que plegar las alas, carente de espacio para un radar en la nariz, con un cockpit tan reducido que el piloto apenas si podía girar la cabeza, de velocidad apenas transónica, y tan corto de combustible en la célula (el conjunto del fuselaje y las alas) que casi no había misión de mediano alcance en la que pudiera prescindir de un enorme par de tanques sub-alares de reserva. Pero en revancha, este jet minúsculo, llamado juguetonamente «The Scooter» por los aviadores navales yanquis, era muy ágil, maniobrable y con una capacidad de tolerar daños que otros jets mayores, más veloces y sofisticados, no tenían en absoluto. El Skyhawk empezó a volar en 1954: llegó tarde para la guerra de Corea, pero no para la de Vietnam, donde fue el avión naval más usado en ataque a tierra. Lastrado con hasta 1 tonelada de bombas y con esos tremendos tanques bajo las alas, que pese a su tamaño le daban un radio de acción nada brillante (unos 750 km) el Skyhawk no estaba en condiciones de combatir contra los ágiles MiG-15 y 17 de la aviación enemiga, aunque alguna vez lo hizo y no le fue mal. Los cielos de Vietnam del Norte eran muy complicados: mucho radar dirigiendo baterías antiaéreas de tubo y misilísticas, además de interceptores soviéticos excelentes y con pilotos bien entrenados. El desempeño del Skyhawk en ataque a tierra fue muy bueno,  pero en los modelos B y C -los que la FAA compró luego a EEUU- el piloto no sólo carecía de radar, sino hasta de sensores que le indicaran cuándo lo estaban iluminando con un radar de tiro. En esos cielos, eso se pagaba con la vida. En los últimos años de la guerra de Vietnam el Skyhawk ya estaba tecnológicamente muy superado. Douglas produjo casi 3000 aparatos hasta 1979. Vendidos nuevos o de segunda y hasta tercera mano, fueron muy populares en las fuerzas aéreas o aeronavales de 9 países, y no necesariamente las de países pobres. El A4 en sucesivas variantes operó desde los ínfimos portaaviones clase Colossus de Argentina y Brasil, Israel los usó con éxito en sus permanentes campañas, y por la agilidad que el Skyhawk recobra con «ala limpia», fuerzas aéreas como las de Canadá o Alemania lo emplearon como rival en sus escuelas de combate acrobático, sus «Top Gun». De modo que no sorprende que el A4 en Malvinas fuera por lejos el avión más efectivo en el negocio de dañar y hundir barcos de la Task Force. En esa guerra, a la que llegó totalmente superado en armamento y aviónica, le valieron puntos su capacidad de volver a base aún con daños terribles, su nada despreciable carga de bombas, y esa lanza de reabastecimiento en vuelo. Ese último rasgo técnico, la lanza, le permitió algunos ataques en los que llegó a la Task Force desde direcciones inesperadas y con resultados a veces terribles para los británicos. El más icónico es probablemente la misión conjunta de 4 Skyhawks C con 2 Super Étendard de la Marina contra el HMS Invincible, portaaviones que el almirante Sandy Woodward creía totalmente fuera de alcance para la aviación argentina. Los Skyhawk lo visitaron el domingo 30 de Mayo, con resultados todavía en discusión. Los aviones argentinos llegaron al portaaviones desde el Sureste, como saliendo desde el Mar Antártico, en una misión larguísima en la que repostaron combustible a la ida y al regreso usando los dos Hércules tanqueros de la FAA. El Dagger, una modificación israelí del Mirage llamada Nesher en su patria de origen, tiene un fuselaje más largo y con tanques agrandados para misiones más largas que las habituales en Medio Oriente. Sin embargo en Malvinas el Dagger resultó sorpresivamente inferior al A4, pese a que estaba radarizado, tenía mejor electrónica de navegación, era supersónico y conceptualmente un caza más de 2da que de 1ra generación. Ciertamente, lo limitó mucho el no tener capacidad de repostar combustible en vuelo. La FAA (cuya hipótesis de guerra era Chile, no Gran Bretaña) no se había tomado el trabajo de implantarle una lanza de reabastecimiento, para lo cual sobraba capacidad ingenieril en el Área de Materiales Córdoba, nombre de la Fábrica Militar de Aviones en aquellos años. Hasta que la pista de Puerto Argentino fue bombardeada, la Fuerza Aérea creyó que la Task Force estaba «de bluff» y que no habría guerra en serio. Como ofrenda de paz, se había negado a prolongar la pista de de la Base Aérea Malvinas en cercanías de Puerto Argentino. Esto encerró a los Skyhawk en el continente y los privó de sus dos únicas ventajas sobre los Harrier británicos: el número y 500 km. más de radio operativo. 20 Skyhawk con base en las islas habrían complicado bastante a la Task Force. Es un error creer que el buen mantenimiento y las actualizaciones son la fuente de la eterna juventud de cualquier avión. Tal vez para un Hércules, que sigue en producción desde hace 70 años y en general vuela «recto y nivelado». Pero no es tan así para un caza acrobático: tiene algo que envejece irremediablemente rápido con cada maniobra brutal de entrenamiento, y es la célula. Por mucho que se repotencie al avión en motorización, en armamento o en aviónica, si la célula está debilitada por fatiga de materiales, el caza no sirve más por el riesgo de una falla estructural. En buen criollo, esto es perder un ala en una pirueta ofensiva o defensiva. De los 8 Skyhawk A4R de la Armada, dice el comandante Rodolfo Castro Fox, que los lideró al combate, 5 tenían la célula fisurada. Ya en 1982, pese al buen mantenimiento de la Armada, eran aparatos irremediablemente baqueteados. Operando desde tierra, infligieron daños desproporcionados a su número y estado porque tenían el entrenamiento adecuado para atacar barcos (no en recta sino en zigzag) y el armamento justo (varias bombas Snakeye frenadas por paracaídas). En 1996, cuando el presidente Carlos Menem le dió la Fábrica Militar de Aviones a la Lockheed, adquirió 36 A4 de una versión tardía, dotada de una joroba sobre la espina del fuselaje para albergar algunas capacidades electrónicas que habrían encantado a Ed Heinemann. Pero los aviones eran viejísimos, antes habían pasado de manos de la US Navy a la National Guard y necesitaron de una reconstrucción completa en la fábrica estúpida o dolosamente entregada a los EEUU. Sumada al precio de compra, aquella fue una operación disparatada. Por lo demás, desde entonces el A4 en sus muchas versiones empezó a ser desprogramado de casi todas las fuerzas aéreas, y no por insatisfacción del usuario sino porque se conseguían cada vez menos repuestos para mantenimientos decentes. En ese sentido, es probable que nuestros últimos A4 se hayan vuelto inviables y estén canibalizándose unos a otros: después de todo, el último A4 nuevo se fabricó en 1979, hace 41 años. ¿Cómo conseguir componentes estructurales y motrices en buen estado? ¿Cuánto cuestan? ¿Existen? Las últimas compras del expresidente Mauricio Macri complicaron aún más la situación caótica de la Fuerza Aérea: los 12 Beechcraft Texan II de entrenamiento avanzado se adquirieron a un precio ridículo (U$ 22 millones por pieza). Son inferiores en todo -salvo en precio- al avión propio que tenemos para ello desde 1984 (el IA-63 Pampa 3). Los Texan prometen volverse otra pesadilla de mantenimiento, y van… Como aviones a turbohélice, no tienen siquiera repuestos intercambiables con los Tucano que compró sin ningún tino el presidente Raúl Alfonsín ¡¡para el mismo rol!! Como resultado, tenemos 3 aviones escuela totalmente distintos entre sí y sin componentes en común para entrenamiento avanzado. Pero no tenemos ningún aparato creíble para ataque a tierra o para superioridad aérea, y menos que menos un multirrol apto para ambas tareas. Un error en la nota de Clarín concierne justamente Pampa: en su versión III remotorizada y «re-avionizada», este entrenador puede llevar armas de tubo, misiles y bombas en posiciones sub-alares, pero sus posibilidades de medirse contra ejércitos modernos o contra cazas supersónicos de 2da y 3ra generación son pocas. Son menos aún si se considera que tenemos sólo 31 Pampa operativos. Ningún Pampa puede reabastecerse en vuelo, y tiene un radio de acción de poco más de 1000 km con «ala limpia», es decir sin armamento alguno. Para defender un país gigante (el 9no del mundo por superficie), esa autonomía corta no paga. El Pampa es quizás el mejor entrenador avanzado fabricado en la región, pero producirlo en cantidad choca con el impedimento de que sólo tiene un 12% en valor de componentes fabricados en Argentina. Esto inhibe su producción serial, lo encarece no poco (son U$ 14 millones la unidad) y lo vuelve -tenemos pruebas a cada rato- bastante difícil de exportar. El ministro Agustín Rossi enfrenta dilemas de equipamiento endiablados. Fuera del viejo IA-58 Pucará, avión inicialmente de contrainsurgencia pero muy adaptable a funciones de patrulla armada, noble máquina que Rossi prometió defender, hace ya décadas que no tenemos aviones de combate viables.

Daniel E. Arias

El INTA promueve productos textiles sustentables y orgánicos: «SOMOS FIBRA»

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“El mundo está repensando sus prácticas en general y las referidas al consumo en particular”. Con esta frase, Marcela Duhalde, responsable del área INTA Diseño y directora creativa del proyecto Somos Fibra, sintetizó el cambio en los hábitos de consumo que se viene registrando en este último tiempo y, según los expertos en marketing, llegó para quedarse.
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Para Marcela Duhalde, la clave del éxito de Somos Fibra, la marca del INTA, es simple: “Está en el momento y lugar adecuados, tanto por los valores sociales y ambientales que promueve, como por la estrategia de comercio digital que lleva adelante desde hace ya dos años”.
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“En los últimos cuatro meses registramos un fuerte incremento de las ventas en la tienda online que alcanzó un aumento del 100%, respecto del mismo período del año pasado”, confirmó Duhalde, quien lo consideró “un crecimiento equiparable en la venta a distribuidores mayoristas”.
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La creativa afirmó que hay un cambio de hábitos entre los consumidores: “Hay un mayor interés de los usuarios en saber qué materias primas componen las prendas de Somos Fibra, cómo afecta su producción al ambiente y, literalmente, a quién le sirve y beneficia la compra”.
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Hasta tanto la pandemia invadió nuestra vida cotidiana, la exaltación de la novedad y los productos de última moda respondían al paradigma del fast fashion o moda rápida que impulsaba a los usuarios a comprar, usar poco y descartar mucho.
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“Por el contrario, en Somos Fibra fomentamos la moda lenta, enmarcada en el consumo responsable y la producción sostenible”, subrayó Duhalde quien indicó, además, que, “las colecciones proponen diseños sobrios, atemporales y combinables para que podamos atesorarlos por años en nuestros guardarropas”.

Innovar marca tendencia

En sintonía con el auge del comercio electrónico en América Latina, el INTA lanzó al mercado, en agosto de 2018, una tienda online. Desde entonces, en esta plataforma, se ofrecen productos para el hogar y prendas de vestir de diseño contemporáneo, desarrolladas en colaboración con organizaciones de artesanos de la agricultura familiar, campesina e indígena.
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“El comercio electrónico es el presente y el futuro en lo que respecta al intercambio de bienes y servicios en todo el mundo”, aseguró Lucas Gómez –gerente general de Somos Fibra– quien, a su vez, destacó la experiencia de innovación que representa la marca del INTA para INTeA S.A.
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“Somos Fibra es un caso concreto y un punto de partida con el que incursionamos en el comercio digital o e-commerce. Nos permitió generar experiencia, redes de contactos y conocimientos para avanzar a futuro en la comercialización de otros productos vinculados al INTA”, indicó Gómez.
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Entre las decisiones estratégicas que demandó el proyecto, se destacaron la definición de cuestiones tales como la logística y un precio justo. Con respecto al primer punto, Duhalde indicó que decidieron contar con un acopio central de la producción de las organizaciones.
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“Disponer de stock en Buenos Aires nos permite brindar el servicio acorde a los tiempos de entrega esperados por el cliente mediante el e-commerce, sin afectar los tiempos de producción habituales de los artesanos”, detalló la diseñadora.
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En cuanto a la definición de un precio justo, Duhalde especificó que “desde el principio, se definió de manera conjunta con los productores”. Así, desde el diseño colaborativo y la asistencia técnica en general se encontraron aquellos artículos equilibrados entre precio y calidad, por los cuales el público urbano estuviera dispuesto a pagar.
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Gómez fue más allá y aclaró que, “el precio final de las prendas en la tienda online contempla la compra de los productos a las artesanas, al mantenimiento de la plataforma y la inversión constante en marketing digital, además de los impuestos que debe abonar INTeA Sociedad Anónima”. Y recalcó que “el INTA e INTeA SA no obtienen ganancias económicas de este proyecto”.

Un cambio que llegó para quedarse

La pandemia del coronavirus puso al mundo patas para arriba y trajo más cambios en el comportamiento de las personas que, según los especialistas, hubieran sido más lentos en otro contexto. Uno de ellos es el comercio electrónico que, según un informe de la consultora Kantar, sumó un 30 % de nuevos compradores, al tiempo que aumentó la frecuencia de los ya habituados y expandió sus áreas de consumo.
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Asimismo, la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (Cace) informó que el rubro indumentaria revirtió la tendencia en caída de ventas online previas a la pandemia y registró un incremento del 54 % en términos económicos a partir del 20 de abril. Somos Fibra, la marca del INTA, no fue ajena a esta tendencia: en 2019, la venta online representaba el 20 % frente a la venta en ferias y mayoristas y, este año, logró equipararse.
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Además, el informe de Kantar detalló que la pandemia deja compradores concientes de la sustentabilidad, más digitalizados, más atentos al origen de los productos, con foco en la trazabilidad y priorizando lo cercano y seguro.
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“Somos FIBRA es una cadena formada por grandes eslabones que entrelazan la producción de las artesanas rurales con agregado de valor a las fibras naturales con el comportamiento y los intereses del consumidor consciente y la organización administrativo-logística del comercio electrónico”, señaló Adolfo Cerioni, uno de los ideólogos del proyecto Somos Fibra.
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En este sentido, ponderó el trabajo interdisciplinario que logró integrar las competencias del área de Diseño del INTA Extensión con la experiencia comercial de INTeA SA y el acompañamiento de los equipos técnicos territoriales.
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Por su parte, José Minetti –director regional del INTA Salta Jujuy– ponderó el trabajo de los equipos técnicos territoriales: “Trabajan para mejorar las condiciones de comercialización de los productores de la agricultura familiar, campesina e indígena con productos de altísimo valor cultural con la impronta de la identidad regional”. .

En hospitales argentinos reducen con un «casco» el uso de camas de terapia intensiva

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En los pasillos de un hospital del barrio de Palermo, un paciente con un casco que lo cubre hasta los hombros avanza en una silla de ruedas. Lo acompañan dos enfermeras con equipos de protección. El hombre tiene Covid-19. Este dispositivo de plástico transparente que lleva ajustado a la altura del cuello lo ayuda a respirar sin dificultad mientras lo trasladan a otros servicios para hacerse estudios.
El paciente es uno de los más de 40 que ya fueron atendidos en la Unidad de Soporte Ventilatorio No Invasivo (Usovni) del Hospital Fernández desde mediados de junio pasado. Ahí se aplica un triage respiratorio a quienes llegan derivados desde Emergencias, las unidades febriles de urgencia (UFU), los hoteles para el aislamiento de los casos leves y otros hospitales. Esa unidad, que en este mes y medio pasó de tener cinco a siete camas, es única en su tipo en el país. Con distintas herramientas, revierten la insuficiencia respiratoria que causa el nuevo coronavirus y lo hacen sin procedimientos invasivos. Hasta ahora, solo seis pacientes necesitaron avanzar a terapia intensiva. El resto recibió el alta, en promedio, en entre 5 y 10 días, un tercio del tiempo de internación en terapia de los pacientes con Covid-19 con un daño pulmonar igualmente grave. En el primer mes, cinco camas evitaron la ocupación innecesaria de 30 camas de cuidados críticos del Fernández. El casco aún llama la atención en los pasillos del hospital en alguno de los traslados que hace el equipo que coordina el neumonólogo Guillermo Montiel en el primer piso del hospital porteño de Palermo. Genera un ambiente con oxígeno y presión controlados. Se conecta a un filtro que impide que partículas virales que exhalan los pacientes se dispersen en el ambiente. Es reutilizable. «Es muy seguro», afirma Laura Vega, coordinadora de kinesiología respiratoria de la Usovni.

¿Con o sin riesgo de contagio? 

El temor entre los profesionales con este tipo de métodos sin intubación es al contagio a través del contacto con gotas de saliva del paciente o la inhalación de las partículas virales más diminutas que queden en el aire cuando el paciente exhala. «El casco reduce bastante ese riesgo porque no tiene una fuga intencional: se sella en el cuello, el aire que exhala el paciente se filtra a través de un filtro HEPA que retiene las partículas más pequeñas y no hay riesgo de contagio por gotas», agrega Vega. El riesgo aparece cuando eso falta y no se usan elementos de protección durante la atención. Con el área de Infectología del hospital no solo se adaptaron protocolos, sino también los elementos del equipo de protección del personal para que le cubra todo el cuerpo y prevenir contagios. A cada paciente se lo controla por lo menos siete veces por día.
En la unidad de soporte respiratorio no invasivo hubo que adaptar los elementos del equipos de protección personal para cubrir todo el cuerpo
Además del casco, se usan máscaras o cánulas nasales para asistir la función pulmonar mientras el paciente se recupera de la inflamación alveolar o vascular por Covid-19. Las combinan con una maniobra simple que es colocar al paciente boca abajo para mejorar su oxigenación en sangre y fármacos. «Al principio, solo dos o tres pacientes de la unidad necesitaron pasar a terapia intensiva. Pero en un mes atendimos a 30 que, de otro modo, habrían permanecido semanas en terapia», dice Montiel. Raúl Vidal, de 56 años, se recuperó ahí en 13 días el mes pasado. Había llegado con neumonía con un traslado del SAME de un hotel donde estaba aislado con su esposa y sus dos hijos. Todos con Covid-19. «Estaba muy mal, débil, con muchos días de fiebre, cuenta. El SAME me puso oxígeno y me llevó al Fernández. Enseguida, me bajaron en silla de ruedas y me internaron en la guardia mientras esperaban los resultados. La doctora Vega me informó que la tomografía mostraba una neumonía grave y me dijo: «Pero la vamos a pelear». Y lo hicieron.» En la unidad, lo trataron con dos máscaras, una bigotera y, también, el casco. «El aire ingresa a la altura del cuello -recuerda-. Lo usé día por medio, entre dos y cinco horas. El aire me ayudaba a respirar normalmente. Con los días, de a poco, me fueron bajando el oxígeno a medida que me controlaban el oxígeno en sangre. Hicieron un trabajo que me salvó. De estar muy mal, no poder caminar, hasta el punto de quedarme sin aire aunque no me daba cuenta, me siento muy bien.»
Con el sistema se usan máscaras o cánulas nasales para asistir la función pulmonar durante la infección por el Covid-19 y se coloca al paciente boca abajo para mejorar su oxigenación
Se usan máscaras o cánulas nasales para asistir la función pulmonar durante la infección y se coloca al paciente boca abajo para mejorar su oxigenación.
. Sin ser el objetivo que se habían propuesto, están recibiendo llamados de otros hospitales de la ciudad y el conurbano bonaerense para ver cómo pueden «ahorrar» el uso de camas críticas. «Es la asignación correcta del recurso que, en el sistema público de salud, es todavía más importante», agrega el coordinador médico de la Usovni. «Es la primera unidad de cuidados intermedios respiratorios del país y es lo que se está tratando de difundir porque se puede replicar en cualquier hospital o centro de atención primaria. El entrenamiento del personal demanda menos de una semana.»

Triage respiratorio

Mauro Castro es kinesiólogo de la unidad y está a cargo de las ecografías para el seguimiento de los pacientes. «Esta unidad respiratoria fuera de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital permitió hacer un triage respiratorio con el que se evita que muchas personas ingresen a terapia, reducir a relativamente pocos días las internaciones y usar tecnologías sanitarias como la ecografía (pulmonar) que permite que no sea necesario hacer radiografías de rutina y que las tomografías computarizadas de tórax sea hagan solo en ciertos pacientes y en ciertas circunstancias -describe-. El uso de las terapias ventilatorias no invasivas en una unidad creada para eso (con todos los requerimientos como la del Fernández) es posible, en nuestra experiencia, de manera segura y con buenos resultados.» Todos ahí están convencidos de que la mayoría de los pacientes con Covid-19 deberían primero pasar por ese triage en lugar de la intubación inmediata para reducir complicaciones. «Tratamos la insuficiencia respiratoria con todas las herramientas disponibles cuando aún no hay evidencia en el mundo de cómo tratar esta enfermedad. Lo hacemos con sentido común y teniendo en cuenta cómo funciona el organismo con Covid-19», dice Montiel.
Con la administración de oxígeno, los pacientes se colocan boca abajo para mejorar la oxigenación en sangre
Con la administración de oxígeno, los pacientes se colocan boca abajo para mejorar la oxigenación.
. La idea original en marzo, cuando empezó a organizarse la unidad, era tratar a pacientes con fibrosis quística. Con la aparición de los primeros casos de Covid-19, el protocolo se adaptó para la pandemia.

Una explosión en Beirut, y los puertos argentinos

Reproducimos este artículo de Ian Urbina, director de The Outlaw Ocean Project, una organización focalizada en la contaminación y los delitos contra los derechos humanos en el mar, porque está bien argumentado y bien escrito. Pero además, como planteamos en el título, porque lo que él dice sobre los barcos abandonados en los puertos por navieros irresponsables, se aplica también a los pesqueros ilegales secuestrados en el Mar Argentino. Usualmente son chatarra apenas flotante, con tripulación en condiciones semiesclavas, y antes que enfrentar juicios o multas, sus armadores desaparecen de escena y los dejan varados en nuestros puertos. «Oculta tras la tragedia de la mortal explosión de esta semana en Beirut hay una farsa oscura y muy expandida que comenzó en 2013 y explica cómo las 2.750 toneladas de nitrato de amonio explosivo acabaron en ese fatídico depósito portuario. Esta historia tal vez más importante, arroja luz sobre el problema mayor del abandono marítimo de buques, marineros y cargamentos, y los factores que hacen que sea tan fácil para propietarios y operadores de los buques desligarse de sus responsabilidades, por lo general con impunidad, y a menudo con consecuencias de vida o muerte para el personal relegado. Los investigadores libaneses conjeturan que los fuegos artificiales almacenados cerca de dunas de productos químicos en polvo inflamables ubicados en el Hangar 12 desencadenaron la explosión causante de una onda expansiva que arrasó edificios y rompió ventanas de toda la ciudad. Tras matar al menos a 150 personas, herir a más de 4.000 y dejar sin hogar a otras 250.000, el estallido resultó tan poderoso que originó ondas sísmicas equivalentes a un terremoto de magnitud 3,3 y se informa que se escuchó y se sintió en Chipre, distante a unos 240 kilómetros a través del Mediterráneo oriental. Pero las verdaderas causas de esta explosión provienen de factores de una dinámica más lenta y menos espectaculares: negligencia de empresas y corrupción política, cumplimiento anémico por parte de dudosos registros de banderas de conveniencia, que supuestamente deben pedirles cuentas a los propietarios navieros, controles de inmigración maniatados que rutinariamente capturan tripulaciones varadas en barcos decrépitos, normas laxas y una burocracia marítima diseñada más para proteger el anonimato y el secreto de los propietarios navieros que para permitir la supervisión y la transparencia de la actividad.
La devastación en Beirut (Foto desde un dron/Hussein Malla)
Esta historia más extensa comienza en un buque de propiedad rusa llamado Rhosus, apenas navegable, con bandera de Moldavia, que en 2013 se dirigía de Georgia a Mozambique transportando toneladas de la sustancia cristalina, volátil e inodora que es el nitrato de amonio. Tripulado por 10 ucranianos y un ruso, el herrumbroso carguero fue detenido por autoridades portuarias libanesas que consideraron que no era seguro para continuar su viaje. Por negarse a contestar las llamadas apremiantes de la tripulación y de las autoridades portuarias, el propietario del barco, un ruso llamado Igor Grechushkin, se vio pronto enfrentado a pagar pesadas multas, incluidos alrededor de 100.000 dólares en concepto de salarios atrasados y tasas portuarias. Entonce Grechushkin hizo lo que hacen muchos armadores. Recortó sus pérdidas, se declaró en quiebra y desapareció silenciosamente, abandonando a sus trabajadores, el barco destartalado y su carga mortal. El hecho de que Grechushkin pudiera desconocer sus obligaciones tan fácilmente es consecuencia de los laberínticos componentes del derecho y la administración marítimos y de la naturaleza marcadamente transitoria y transnacional de la actividad. Las autoridades libanesas no podían arrestar a Grechushkin o confiscar su propiedad, debido a que no vivía en el Líbano sino en Chipre y su compañía naviera, Teto Shipping Ltd., estaba registrada en las Islas Marshall. Y los hombres dejados a bordo del Rhosus se encontraron en un aprieto sorprendentemente común para los marinos de todo el mundo. Sin agua limpia, combustible y comida, para no mencionar el servicio celular, la asistencia legal y la capacidad de hablar el idioma local, estos hombres no tenían dinero para volver a sus países ni tampoco papeles de inmigración que les permitieran desembarcar. En un día cualquiera, cientos de barcos y miles de marinos pasan por la misma situación. Funcionarios portuarios como los de Beirut tienen escaso poder para repatriar tripulaciones o barcos abandonados cuando quedan en esa coyuntura. Normalmente la carga se envía al propietario legítimo porque viaja asegurada, pero los hombres que trabajan a bordo rara vez tienen esa suerte. La difícil situación que sufrió la tripulación del Rhosus es ilustrativa. Después de varias semanas de estar encerrados en el puerto, la mayoría de los hombres fueron repatriados de manera segura. Pero el capitán y tres de los miembros de la tripulación fueron obligados a permanecer a bordo y durante el año siguiente permanecieron atrapados porque restricciones de inmigración les impedían volver a casa. Mientras esperaban, estos hombres advirtieron a las autoridades libanesas que la carga del barco suponía un grave riesgo para su seguridad y la de todos en general. El 14 de septiembre de 2014 los últimos marinos del Rhosus lograron regresar a casa, con la ayuda de sus abogados y de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF por las siglas en inglés), que es el mayor sindicato mundial de trabajadores marítimos. El problema de las naves abandonadas rara vez alcanza difusión pública. Pero en los últimos seis años, mientras informaba sobre delitos en el mar, me he topado con cientos de estos atropellos gravísimos. Tomemos por caso los 16 hombres atrapados en el Zoya 1, un superpetrolero que en abril de 2018 llevaba más de un año atrapado fuera de las costas de los Emiratos Árabes Unidos y se les debía más de cuatro meses de sueldo. Languideciendo a bordo de un barco invadido por los bichos, los hombres fueron desmoronándose de a poco, física y mentalmente. Imposibilitados de desembarcar, varios hombres que no sabían nadar intentaron suicidarse saltando por la borda. En una foto tomada en ese momento, los miembros de la tripulación sostenían carteles que decían: «Estamos indefensos. No cometimos ningún delito». La tripulación fue repatriada en junio de 2018. Estos casos no son raros. Una base de datos creada por la ITF y la sección de trabajo internacional de la ONU indica que entre 2004 y 2018 fueron abandonados en sus buques casi 5.000 marinos en aproximadamente 400 incidentes diferentes. Cualquier día trabaja en todo el mundo más de un millón de marinos, en su mayoría migrantes de países pobres, en 55.000 buques. Mientras están a bordo de sus barcos, las tripulaciones se encuentran verdaderamente desprovistas de muchas de las protecciones de las que disfruta la mayoría de los trabajadores en tierra y quedan a merced de las decisiones adoptadas por los funcionarios del Estado rector del puerto, las compañías navieras, los administradores portuarios y las autoridades de inmigración. «Comida, agua, combustible», dice Ben Bailey, director de defensa de la Misión para la Gente de Mar. «Es difícil para nosotros hacerles llegar suministros a esos hombres». Añade que el problema del abandono de barcos se ha agravado durante la pandemia de coronavirus, ya que el comercio marítimo mundial está estancado. En junio las Naciones Unidas hicieron un llamamiento a los gobiernos marítimos para que permitieran que cientos de miles de marinos varados en puertos debido a las restricciones de viaje por el Covid-19 pasaran de forma segura a otros buques o regresaran a sus países de origen. «La ITF viene recibiendo diariamente correos electrónicos de cientos de marinos, en los que expresan su preocupación por los contratos que se están prorrogando bajo coacción», informa Stephen Cotton, Secretario General de la ITF. En mayo, Guy Platten, Secretario General de la Cámara Naviera Internacional, calificó el abandono de buques y tripulaciones como una «bomba de tiempo en marcha». En el puerto de Beirut, por ejemplo, no lejos del depósito que explotó esta semana, fue abandonado un petrolero llamado Captain Nagdaliyev con 13 marinos a bordo. El 20 de julio de este año, cuando se inspeccionô el buque, la tripulación no había cobrado en seis meses y carecían de agua potable. Los hombres estaban todavía encerrados a bordo de su barco en el puerto de Beirut en el momento de la explosión, que arrancó una puerta de la nave antes de que pudieran escapar a un lugar seguro. Como dejaron en claro los acontecimientos de esta semana, tal abandono no es una preocupación sólo para los trabajadores de los puertos y los barcos sino también para la población en general. La explosión en Beirut hizo que la atención mundial se centre en otra crisis, potencialmente peor, que está surgiendo en otros lugares de Oriente Medio. El FSO Safer, un buque cisterna situado frente a las costas del Yemen que antes se utilizaba como instalación flotante para almacenamiento de petróleo, fue abandonado cuando el propietario yemení que lo mantenía interrumpió su funcionamiento debido a la guerra. Ubicado en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, esta bomba flotante se encuentra a kilómetros de la costa, pero su explosión podría causar un daño ambiental masivo e impedir el tráfico marítimo que atraviesa el Mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb y el Canal de Suez. Análogamente, ecologistas y funcionarios sindicales han advertido acerca de un posible desastre relacionado con un buque abandonado a 20 kilómetros de la costa de Filipinas en la bahía de Manila. Una tripulación de 15 personas está atrapada en el buque tanque español MV Celanova desde el 2 de febrero. Cargado con gas de petróleo licuado, el buque cisterna carece de suficiente combustible para mantener la carga refrigerada y los funcionarios del puerto advierten que hay riesgo inminente de incendio. El peligro del nitrato de amonio A nivel internacional existen normas estrictas que ordenan que el nitrato de amonio no se almacene cerca de combustibles ni fuentes de calor. En Estados Unidos las regulaciones sobre nitrato de amonio se endurecieron significativamente después del atentado con explosivos contra un edificio federal de la ciudad de Oklahoma en el que murieron 168 personas. Los funcionarios portuarios libaneses, por otra parte, tenían las manos atadas para manejar el material altamente explosivo que había quedado flotando en sus aguas. El silencio de Grechushkin hizo especialmente difícil para estas autoridades subastar el nitrato de amonio abandonado en el barco y liberarse de él. En algún momento entre julio de 2014 y octubre de 2015, el nitrato de amonio se trasladó a puerto y se lo depositó a un costado de la principal autopista norte-sur del país, donde permaneció hasta la catastrófica explosión. No son pocas las culpas a compartir por lo que pasó en Beirut esta semana. Seguramente la corrupción y la ineptitud al interior del gobierno libanés jugaron un rol importante. Las autoridades aduaneras trataron repetidamente de obtener la autorización de los jueces locales para que les permitiera incautar el nitrato de amonio a fin de exportarlo o entregarlo al ejército libanés en lugar de almacenarlo peligrosamente en el depósito del puerto. Sus cartas urgentes quedaron sin respuesta durante años. Impedir el abandono de buques y de marinos les resulta difícil a los funcionarios portuarios de todo el mundo, en parte debido a la forma opaca en que se autocontrola la industria del transporte marítimo. Durante siglos las flotas mercantes del mundo enarbolaron la bandera del país de su puerto de origen. Esa nación era responsable de asegurar el tratamiento adecuado para la tripulación y la seguridad del buque. A principios del siglo XX las cosas comenzaron a cambiar con la aparición de los «registros abiertos», también llamados «banderas de conveniencia». La empresa que cobra por el derecho a enarbolar una bandera determinada también es responsable de vigilar a sus clientes, asegurarse de que cumplan las normas de seguridad, laborales y ambientales y de realizar investigaciones cuando las cosas salen mal. Pero en la práctica, las banderas de conveniencia dan lugar a un incentivo perverso para que los operadores de barcos busquen los registros más laxos, con los precios más bajos y menos regulaciones. La bandera del Rhosus, por ejemplo, corresponde a Moldavia, que figura al menos desde 2013 en una lista negra elaborada por el Control del Estado Rector de Puerto (CERP), organismo naval internacional que vigila y regula el tráfico marítimo, en este caso en aguas europeas comprendidas por el Memorando de Entendimiento de París. El organismo califica a los buques de pabellón moldavo como de «riesgo medio a alto» debido a la cantidad de veces que sus naves han sido inspeccionadas o detenidas en los últimos tres años. Los medios de comunicación también son cómplices. Desastres espectaculares como la mortífera explosión de Beirut reflejan problemas agudos y suelen llamar la atención de la prensa. Las tragedias en cámara lenta y crímenes burocráticos de negligencia como los que precedieron a la explosión de Beirut raramente se cubren, aun cuando su impacto destructivo sea con frecuencia igual de severo. Cuando las tripulaciones marítimas abandonadas consiguen llegar a sus hogares, normalmente se encuentran frente a una deuda aplastante debido a los salarios impagos y al dinero que tomaron prestado para conseguir ese trabajo en el mar. Cuando sus licencias de navegación caducan, por lo general también se los incluye en las listas negras de las agencias de empleo locales que controlan el acceso a los puestos de trabajo. Al hablar con la prensa después de la explosión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a la causa como una probable bomba. Las primeras especulaciones apuntaban a que Israel tenía como objetivo el ataque a un depósito de armas cercano perteneciente al Hezbollah, pero el gobierno israelí ha negado cualquier intervención. Los investigadores libaneses dicen que es más probable que la culpa responda antes a negligencia criminal grave que a terrorismo, y que la fuente de ignición posiblemente tenga origen en fuegos artificiales almacenados en las cercanías. «Los responsables de esta catástrofe pagarán el precio», declaró el primer ministro del Líbano Hassan Diab. Pero el problema principal, que probablemente va a captar menos atención, es cómo manejar a los propietarios navieros que se desentienden de sus naves y sus tripulaciones. «Necesitamos que se apliquen en mayor medida las enmiendas sobre abandono que contiene el Convenio sobre Trabajo Marítimo», afirma Ben Bailey, de Misión para la Gente de Mar, refiriéndose al conjunto de protecciones para tripulantes marítimos en sus lugares de trabajo, reconocidas por más de 90 países. Parcialmente motivada por la mala prensa y la presión de los sindicatos, en 2017 la industria naviera cerró filas de manera inédita y trató de frenar su tendencia a abandonar tripulaciones. Impusieron una nueva norma que exige a los propietarios de buques contratar un seguro que cubra los costos de los navegantes varados en puerto. Lamentablemente, la mayoría de las embarcaciones más chicas y viejas, que es más probable que abandonen a sus tripulaciones, según esta norma nueva no son las que se requiere que tengan ese seguro.»
Barcos abandonados en Puerto Madryn, Chubut
En los puertos argentinos no hay, hasta donde sabemos, buques con cargas explosivas abandonados. Pero sí hay pesqueros ilegales, secuestrados por la Prefectura o la Armada, que quedan abandonados, con sus tripulaciones, porque así está armado ese negocio. Buques decrépitos, que en algunos casos valen menos que la carga ilegalmente pescada que llevaban en bodega, o que sus artes de pesca. Si hay que abandonarlos se lo hace sin problemas: estaba previsto dentro de los costos de la actividad. Esas chatarras huérfanas son un riesgo sanitario y ocupan espacio valioso en los muelles durante años, a costa de la merma económica operativa del puerto, que es un daño público. A veces, mientras las causas legales se dilatan porque no hay contra quién actuar, esos barcos se terminan hundiendo y su remoción -muy difícil- queda a cargo de nuestras autoridades portuarias. En general son los buzos de la Prefectura Naval Argentina quienes deben ocuparse de su desguace a soplete o con explosivos, trabajando casi a ciegas en aguas turbias, que en la Patagonia pueden además ser peligrosas por las corrientes de marea y por la cercanía de las hélices de otros barcos operativos. Fue el caso del «Mar Brillante», un pesquero pirata chino hundido en el muella de la PNA en Puerto Deseado, Santa Cruz. Pero es el destino de muchos otros pesqueros. Las autoridades argentinas responsables deben preocuparse por adaptar la legislación internacional, porque blinda a anónimos armadores irresponsables en contra de los intereses de los estados portuarios, y cuando hay estragos -como se vio en Beirut- pueden ser enormes. El estado argentino debe participar en la necesaria reforma de las normas del transporte marítimo, que es el principal vehículo del comercio internacional.

Lo que los médicos saben del COVID ahora. Y no sabían hace cuatro meses

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Este es un chat informal, atribuído a epidemiólogos en Milán, Italia, que circula en las redes sociales. Si lo reproducimos en AgendAR, donde tratamos de ser cuidadosos con la infodemia de «fake news», es porque, al contrario de muchos otros casos el contenido es serio e informativo. Y resume información que es ya conocida por los especialistas, pero no por los legos. Incluso, por médicos no especialistas. El texto comienza con una afirmación provocativa: «Para esta pandemia hay una mayor probabilidad de supervivencia para aquellos que se infectan 4 meses después, ahora en agosto de 2020, que para aquellos que se infectaron 4 meses antes, digamos en marzo de 2020.» La razón de esto es que los médicos y científicos saben más sobre el COVID-19 ahora que hace 4 meses y por lo tanto son capaces de tratar mejor a los pacientes. Enumeraré 5 cosas importantes que sabemos ahora y que no sabíamos en marzo de 2020 para su comprensión. 1. Inicialmente se pensó que el COVID-19 causaba muertes por neumonía -una infección pulmonar- y por eso se pensó que los respiradores eran la mejor manera de tratar a los pacientes que no podían respirar. Ahora nos damos cuenta de que el virus causa coágulos de sangre en los vasos sanguíneos de los pulmones y otras partes del cuerpo y esto causa la reducción de la oxigenación. Sabemos entonces que el simple hecho de proporcionar oxígeno por medio de respiradores no ayudará; tenemos que prevenir y disolver los micro coágulos en los pulmones. Por eso estamos usando drogas como aspirina y heparina (anticoagulantes) como protocolo en los regímenes de tratamiento ya desde julio. 2. Anteriormente los pacientes solían caer muertos en la carretera o incluso antes de llegar a un hospital debido a la reducción del oxígeno en su sangre (baja saturación de oxígeno). Esto se debió a la «hipoxia feliz», en la cual aunque la saturación de oxígeno se reducía gradualmente, los pacientes de COVID-19 no registran sufrimiento respiratorio hasta que se reduce de forma crítica, a veces hasta el 70%. Normalmente nos quedamos sin aliento si la saturación de oxígeno se reduce por debajo del 90%. (Nota de AgendAR: Saturación de oxígeno es el porcentaje de hemoglobina que logra combinarse con O2. No debería ser menor de 98%. Ya en 94% hay problemas). Esta falta de aliento no se desencadena en los pacientes de COVID y por eso llevamos a los pacientes enfermos muy tarde a los hospitales en febrero y marzo de 2020. Ahora, desde que sabemos de la hipoxia feliz o hipoxia silenciosa, estamos monitoreando la saturación de oxígeno de todos los pacientes Covid con un simple oxímetro de pulso de uso casero y llevándolos al hospital si su saturación de oxígeno cae al 93% o menos. Esto da más tiempo a los médicos para corregir la deficiencia de oxígeno en la sangre y una mejor oportunidad de supervivencia ahora en agosto de 2020. 3. No teníamos medicamentos para combatir el coronavirus en febrero de 2020. Sólo tratábamos las complicaciones causadas por la hipoxia. Por lo tanto, la mayoría de los pacientes se infectaron gravemente. Ahora tenemos dos medicinas antivirales que parecen ayudar en un número muy significativo de casos: FAVIPIRAVIR Y REMDESIVIR. También el uso de plasmas con anticuerpos ha mostrado buenos resultados. (Nota de AgendAR: De los corticoides: por ahora la dexametasona es la que se utiliza. Y es miles de veces más barata por dosis/paciente que el remdesivir, además de fácil de conseguir, aunque sean medicamentos diferentes con acciones distintas dentro del proceso patológico. Los plasmas -y entre ellos los refinados de sueros equinos- son lo más incisivo hasta el momento en casos agudos. Pero todavía sólo se los está usando «in extremis», por escasez en el caso de plasmas humanos, y por falta de autorización de las autoridades regulatorias en el caso de los equinos). Usando estos tratamientos podemos prevenir que los pacientes se infecten gravemente, antes que lleguen a la hipoxia. Este conocimiento lo tenemos ahora, no hace cuatro meses. 4. Muchos pacientes de COVID-19 mueren no sólo por el virus sino también por la respuesta del propio sistema inmunológico de los pacientes, de una manera exagerada llamada «tormenta de citoquinas». Esta reacción violenta de la respuesta inmune no sólo mata al virus sino que también mata a los pacientes. En marzo de 2020 no sabíamos cómo evitar que ocurriera. Ahora sabemos que medicinas fácilmente disponibles llamadas esteroides, que los médicos de todo el mundo han estado usando durante casi 80 años, pueden ser utilizadas para prevenir la tormenta de citoquinas en algunos pacientes. (Nota de AgendAR: es el caso de la dexatemasona). 5. Ahora también sabemos que las personas con hipoxia mejoraron con sólo hacerlos acostar sobre su vientre, lo que se conoce como posición prona. Aparte de esto, hace unas semanas científicos israelíes han descubierto que una sustancia química conocida como alfa defensin, producida por los glóbulos blancos de la sangre, puede causar los micro coágulos en los vasos sanguíneos de los pulmones y esto podría ser prevenido posiblemente por una droga llamada colchicina utilizada durante muchas décadas en el tratamiento de la gota, una enfermedad reumática. Así que ahora sabemos con seguridad que los pacientes tienen una mejor oportunidad de sobrevivir a la infección de COVID-19 en agosto que en marzo de 2020. Pero eso no significa que no debemos seguir tomando precauciones: ¡Salir solo lo indispensable! ¡No hay fiesta ni baby shower ni graduación de jardín de infantes indispensable! ¡Dejemos de ser superficiales! ¡Es mejor contagiarse dentro de 6 meses que ahora, demos tiempo a que la ciencia nos ayude y los sistemas de salud se descongestionen! También hay que enfrentar la saturación hospitalaria y el desgaste físico y mental del Personal de Salud. Más datos útiles: 1. El SARS COV2, sólo puede ingresar al cuerpo e infectar a través de las mucosas de OJOS y VÍAS RESPIRATORIAS 2. El SARS COV2 NO ingresa a través de la piel. ¡Andar con trajes de bioseguridad, y guantes es ABSURDO! (excepto si se trabaja en una unidad de pacientes críticos en hospital) 3. El SARS COV2 por su minúsculo tamaño por efecto aerodinámico NO se pega a la ropa. Tendríamos que movernos a alta velocidad para que pase. 4. El SARS COV2, no infecta a los vehículos ni a las llantas de los mismos. Nadie inhala o lame las llantas de un auto ni la estructura externa. ¡¡NO TIENE SENTIDO ROCIAR DESINFECTANTE a los vehículos!! 5. En el piso y en la calle puede haber coronavirus, sí, pero que se adhieran en nuestros zapatos y además en cantidad suficiente para infectar es EXTREMADAMENTE IMPROBABLE (Bueno, teóricamente no si lamieramos la suela de nuestros zapatos). 6. Los túneles de lavado de autos NO TIENEN SENTIDO y son peligrosos. Ningún desinfectante diseñado para superficies inertes debería ser usado sobre la piel humana 7. Tiene sentido usar barbijo (para evitar exhalar o toser partículas con coronavirus). Tiene sentido lavarnos las manos constantemente o usar gel de alcohol. Tiene sentido mantener la distancia entre personas.

¿Adios al glifosato? Descubren un posible sustituto en el compuesto que libera un alga

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Es difícil tenerlo presente ahora: el glifosato reemplazó en la mayor parte del planeta a herbicidas más tóxicos y menos eficaces. Pero la sociedad moderna ha aumentado sus exigencias, y su uso es cada vez más cuestionado, no solo en Argentina sino en todo el mundo. Alemania, por ejemplo, ha decidido prohibirlo en todo su territorio a partir de 2023. Pero este desafío puede tener una salida «verde». A través de una sustancia de origen natural. Justamente en Alemania, en la Universidad de Tubinga, han descubierto que existe un alga verdeazulada (cianobacteria que fotosintetiza) que libera un compuesto con una molécula de glucosa llamado desoxisedoheptulosa 7 (7dSh), que posee el mismo efecto herbicida que el glifosato. El nuevo compuesto hallado por los alemanes actúa con un amplio espectro de control de malezas. Se dice que esta cianobacteria de agua dulce tiene un comportamiento ‘egoísta’ porque naturalmente libera el compuesto para deshacerse de toda competencia verde que le aparezca alrededor. Como publicó el portal Bioeconomía, el objetivo inicial del grupo de investigadores de Tubinga liderado por Klaus Brilisauer, Stephanie Grond y Karl Forchhammer era observar estas bacterias y el descubrimiento de la molécula de glucosa llegó por casualidad. Rápida de reflejos, la Universidad de Tubinga, que es pública, ya ha patentado la molécula. (Nuestras universidades deberían imitar ese ejemplo…) Klaus Brilisauer y sus colegas descubrieron que la molécula 7dSh ataca el mismo proceso metabólico que el glifosato. “Aunque actúa sobre una enzima distinta, sigue la misma ruta metabólica, la llamada Ruta del ácido shikímico”, explicó Brilisauer. Por lo tanto, el efecto es el mismo. Las plantas tratadas con esta molécula de glucosa detienen su crecimiento. A través de la Ruta del ácido shikímico, plantas y microorganismos fabrican importantes aminoácidos para ellas. Y como esta forma de metabolización no existe en formas superiores de vida, como el hombre y los animales, la 7dSh no es peligrosa para ellos. Su uso en el agro no debería ser cuesitonado. “Hemos aplicado altas dosis de la molécula a embriones de peces cebra sin tener efectos negativos”, dijo Brilisauer. A pesar de ello, la 7dSh no puede emplearse todavía, ya que no ha sido probada fuera del laboratorio. Además, falta el permiso para poder utilizarse como herbicida. “Ya estamos en conversaciones con socios de cooperación”, agregó el investigador. Desde la universidad ya se está en conversaciones con socios de cooperación”. El objetivo es que estos socios pongan a prueba la nueva sustancia. “Esperamos que tenga una buena biodegradabilidad y una baja toxicidad ecológica”, confía Brilisauer. En la práctica, precisamente ese podría ser el principal obstáculo para la adopción de la nueva sustancia en la agricultura a gran escala: si se degrada con demasiada rapidez, no podrá desplegar su efecto herbicida. A Brilisauer no le preocupa que en Bayer se pongan nerviosos ante una nueva alternativa natural en el mercado. “De todos modos, el glifosato desaparecerá a largo plazo del mercado. Y las compañías podrían unirse al desarrollo de esta nueva sustancia”, añadió el investigador. (Atención: debemos advertir que, aunque esta noticia está recién ahora siendo divulgada por los medios locales, el desarrollo científico mencionado es de marzo del año pasado. Pero eso no es sorprendente: la autorización para el uso a «campo abierto» es un proceso muy lento).

Ideas para pensar la Argentina tras la pandemia

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Reproducimos esta columna de Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, porque es un economista inteligente que aporta ideas estimulantes a un debate que todavía está muy «verde» entre nosotros. No compartimos algunos de sus supuestos, pero la objeción fundamental que se nos ocurre es que, más urgente que pensar en la Argentina pos pandemia, es pensar en nuestro país en pandemia. Todavía estaremos largos meses en ella. «Nos espera más de un año de distanciamiento intermitente y una pospandemia que ya insinúa cambios y pesadas herencias que se sumarán a una década de crecimiento per cápita negativo. Planificar es, en gran medida, anticipar. ¿Cuáles son los temas clave para este futuro cercano que deberían protagonizar hoy el debate político? El dilema de la reconstrucción. Nuestra lista de necesidades es larga y nuestros recursos, escasos, lo que obliga al Gobierno a tomar decisiones difíciles. Por ejemplo, sabemos que las políticas de reconstrucción con distanciamiento son distintas, menos defensivas y más proactivas que las de contención en la cuarentena. Pero ¿cómo asignar estos estímulos? ¿Protegiendo actividades en coma pandémico o promoviendo sectores dinámicos para que arrastren al resto? ¿Manufacturas o servicios del conocimiento? ¿Comercio minorista u online? ¿Empresas zombies intensivas en trabajo o empresas en crecimiento intensivas en capital y conocimiento? El Estado pobre y omnipresente Casi ninguna decisión es de esquina, a todo o nada. Una buena solución intermedia no sería repartir entre todos, algo que, en el caso que nos ocupa, equivaldría a una reducción de impuestos o a un aumento del gasto que la Argentina no puede financiar. Como decía una vieja campaña, en la vida hay que elegir. Y, forzados a elegir, tal vez lo mejor sea la promoción de actividades y empresas dinámicas con potencial exportador, combinada con un piso de ingreso para eliminar la pobreza extrema, programas de formación e inserción laboral, subsidios a los nuevos empleos y estímulos a la inversión privada. ¿Protección o movilidad social? Cualquiera sea la decisión en el dilema mencionado, la pandemia profundizará la pobreza y la desigualdad. Además, activará, en un contexto de escasez, un debate típicamente asociado a una situación de bonanza: el ingreso universal, que pocos países en desarrollo, y mucho menos la Argentina, están en condiciones de solventar. Por eso, paradójicamente, lo que comenzó a discutirse bajo ese nombre ambicioso es, en realidad, un ajuste del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) en la pospandemia. También acá hay elecciones difíciles. Las propuestas más realistas piensan en un piso de ingreso para eliminar la pobreza extrema y el hambre; más precisamente, en una transferencia bancaria equivalente a la línea de indigencia para los mayores de 18 años que no perciban ingresos. Dos aspectos son cruciales para las chances de éxito de un programa de este tipo. El criterio de elegibilidad, que debería ser cualitativo (para tomar en cuenta ingresos no declarados) y automático (para eliminar intermediarios y peajes, como lo hizo en su momento la AUH). Y la consolidación de programas duplicados, que genere ahorros sin los cuales el programa sería fiscalmente inviable. La idea no está exenta de críticas. Para empezar, mal diseñado, puede ampliar y hacer más rígido el gasto público, o «premiar» a quienes tienen ingresos informales. La crítica principal es que no deja de ser asistencia social, una contención estática que consolida la pobreza estructural y los desequilibrios asociados. Para que la asistencia social se convierta en movilidad social, el programa debería complementarse con algún tipo de formación e inserción laboral, adaptada al universo de beneficiarios, con el objetivo de que el universo del programa se redujera naturalmente con el tiempo. La tecnología pone en aprietos al poder sindical Cómo dar trabajo. Hay varias razones para poner al tope de la agenda la creación de trabajo. La primera: un país de clase media se construye en base la movilidad social y, al menos estadísticamente, la variable que mejor explica la movilidad social es la inserción laboral. Una segunda razón es macroeconómica. La desocupación y la precarización laboral están en la raíz de nuestras crisis. Son la causa del bajo crecimiento (menos participación y productividad laboral es menos crecimiento per cápita), y del déficit previsional y fiscal (más de dos tercios de nuestra población en edad de trabajar aporta poco o nada al sistema, y esta proporción se deteriorará aún más con la pandemia). Por esto mismo, los empleos a crear no pueden ser empleos subsidiados que reproduzcan la pobreza o la dualidad insostenible (fiscalmente y socialmente) de una economía con muchos visitantes y pocos socios. En este capítulo, hay varios subtítulos. Un Instituto de Formación Continua que profesionalice la formación y certificación laboral como escalera social (que sume la educación para el trabajo de los jóvenes y la formación laboral de los trabajadores de la economía popular hoy condenados al subempleo y al subsidio). Un Régimen del Trabajo Independiente, que lo haga menos precario y más solidario con la seguridad social y el sistema de salud. Regímenes especiales adaptados a las nuevas modalidades laborales (como ya existen para la construcción, el campo y el servicio doméstico). Una negociación colectiva menos rígida, que tome en cuenta la heterogeneidad de empresas y de realidades regionales. Todos avances necesarios para detener la precarización laboral.

La agenda verde

Entre los varios debates, viejos y nuevos, que la pospandemia probablemente potenciará, destaca la «agenda verde», un paraguas en el que entran cosas disímiles anudadas no sólo cromáticamente, sino también porque venían tomando impulso en la prepandemia y porque sus temas son particularmente relevantes para los protagonistas (y votantes) del futuro: los jóvenes. ¿Qué hay bajo este paraguas? El índice de este capítulo incluye, en primer lugar, a la agenda ambiental, que hace rato está presente sobre la mesa local, pero que, más allá de algunos hitos -como nuevos parques nacionales o el énfasis menguante en energías renovables-, en la Argentina no ha tenido más que un rol cosmético, fotográfico. Esta agenda, ligada a la de la economía circular, nos enfrenta a problemas morales (y no tanto) con los que otros países en desarrollo lidian hace rato: ¿cuánto crecimiento e ingresos argentino estamos dispuestos a sacrificar por el planeta global? ¿Cuál es la agenda ambiental razonable para un país empobrecido como la Argentina, cuyos exportables principales incluyen minería y petróleo, carne vacuna y transgénicos? Este es un frente urgente y virgen, donde la mayoría de los análisis toman partido antes de empezar y, donde cualquier solución interior es políticamente incorrecta.
Robots y trabajos del futuro. ¿Qué se viene?
La agenda verde también suele asociarse a dos despenalizaciones: la de la interrupción voluntaria del embarazo, cercana, pero suspendida por la pandemia, y la del cannabis, menos cercana, pero importante para el desarrollo regional. Ambos son temas que dividen aguas y que solo pueden saldarse políticamente. Por último, el verde es el color de la agenda de género, la que más ha avanzado en apariencia, si no en los números. ¿Cuánto se han reducido la brecha salarial y de participación laboral en hogares pobres? ¿Cuánto se ha elevado el techo de cristal? Paradójicamente, parte de lo hecho, por ejemplo, en el marco de ley de teletrabajo, tiende a ensanchar la brecha, no a reducirla. Lo positivo es que la pandemia probablemente acelere los cambios en la composición de la demanda laboral a favor de las mujeres, si lo acompañamos con políticas bien calibradas. Manejo de expectativas Basados en los datos de la realidad, es improbable que veamos un avance significativo en estos debates durante 2020, menos aún el año que viene, electoral. Lo más probable es que prevalezca la improvisación y la polarización de ideas que tantos éxitos (políticos y electorales) nos han dado. Pero, si cada crisis es una oportunidad, hoy tenemos una oportunidad inédita de innovar. Dicen que nada será igual en la pospandemia; no estoy tan seguro, pero tal vez tengamos esa suerte. Todo lo anterior, cabe aclarar, no es un plan. Es menos que una agenda; apenas un listado anotado. Mucho se ha escrito sobre cada uno de estos temas, aun huérfanos de políticas. Y muchos otros temas, igualmente importantes, quedaron afuera. Por algo se empieza.»

Balance: La OMS contabiliza 19,1 millones de casos y 715.000 muertes en el mundo

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Los casos globales del nuevo coronavirus alcanzan los 19,1 millones, mientras que los fallecidos ascienden a 714.873, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contabiliza los partes oficiales de cada país.
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La universidad estadounidense Johns Hopkins, que actualiza con mayor celeridad e incorpora datos de no estatales, cuando éstos son más confiables, fija los contagios en 19.425.393, y los decesos por la enfermedad en 722.303. No hay mucha diferencia.
Estados Unidos sigue por amplio margen como el país más afectado del mundo, con 4,8 millones de contagios.
Para la OMS, los casos este viernes 7 de agosto fueron 278.000, una cifra ligeramente inferior al récord registrado hace una semana, con 293.000 casos, pese a que se temía que hubiera un nuevo máximo, de acuerdo con la curva ascendente de la pandemia.
Latinoamérica, con más de 209.000 fallecidos, podría superar en las próximas jornadas el número de víctimas mortales de Europa, que se sitúa en 215.000, señala el informe del organismo internacional con sede en Ginebra, Suiza.
  El continente americano se mantiene como la región más afectada por el coronavirus con 10,2 millones de casos, seguida de Europa (3,5 millones), el sur de Asia (2,5 millones), Oriente Medio (1,6 millones), África (860.000) y Extremo Oriente (359.000), reportó la agencia de noticias EFE. La curva de nuevos casos cambia según la región: siempre en términos relativos, parece descender en América, Medio Oriente y África, pero sube con los rebrotes en Europa y Asia. Después de Estados Unidos, como el país más afectado del mundo, aparecen Brasil (2,9 millones) y la India (2 millones). Latinoamérica tiene más de 209.000 fallecidos. Entre los diez países más afectados del planeta figuran también México (tercero con más fallecidos del mundo, unos 50.000), Perú, Chile y Colombia. En Europa, las cifras de la OMS confirman que España ha vuelto a adelantar a Gran Bretaña en número de casos (309.000 en el primer país y 308.000 en el segundo), para convertirse en el país más afectado de la región por la pandemia y el undécimo del mundo. Los pacientes recuperados, conforme a cifras de autoridades sanitarias que no recopila la OMS, se sitúan en 12,5 millones, y casi 65.000, un 1% del total de casos activos, se encuentran en estado grave o crítico.

Historias innecesarias: La visita de los Guns N’ Roses a Argentina

El fenómeno de los youtubers es un dato importante del escenario (¿no deberíamos hablar ya de la pantalla?) actual, con o sin pandemia. Y tal vez el argentino más exitoso en este formato es Damián Kuc, a quien la generación más joven de AgendAR nos hizo conocer. Les acercamos en un domingo este video sobre la visita de un grupo de hard rock, Guns N’ Roses, en 1992, porque -como él aclara- no tiene nada que ver con el coronavirus.

En Estados Unidos reclaman «6 semanas de cuarentena total para detener el virus»

Ayer el New York Times publicó una columna firmada por Michael T. Osterholm, director del Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, y Neel Kashkari, presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis. Se la traducimos (y aclaramos algo: el término «cuarentena» es una versión en castellano de la palabra inglesa «lockdown», que viene de «cerrojo»).

Para eliminar el virus hasta que lleguen las vacunas, para salvar vidas y la economía, necesitamos otra cuarentena.

«En tan solo unas semanas podríamos detener el fuego viral que se ha extendido por todo este país durante los últimos seis meses y continúa descontrolado. Requerirá sacrificio, pero salvará miles de vidas. Creemos que la elección es clara. Podemos continuar permitiendo que el coronavirus se propague rápidamente por todo el país o podemos comprometernos a una cuarentena más restrictivo, estado por estado, por hasta seis semanas para aplastar la propagación del virus a menos de un nuevo caso por cada 100,000 personas por día. Ese es el punto en el que seríamos capaces de limitar el aumento de nuevos casos mediante agresivas medidas de salud pública, como lo han hecho otros países. Pero estamos muy lejos de ahí en este momento. El imperativo para esto es claro porque como nación lo que hemos hecho hasta ahora no ha funcionado. Unas 160.000 personas han muerto y, en los últimos días, aproximadamente mil mueren cada día. Se estima que 30 millones de estadounidenses están cobrando el subsidio de desempleo. El 30 de enero, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid-19 una emergencia de salud pública, se reportaron 9.439 casos en todo el mundo, la mayoría en China, y solo 6 casos en los Estados Unidos. El 30 de julio, seis meses después, se registran 17 millones de casos en todo el mundo, incluidas 676.000 muertes. Estados Unidos tuvo cuatro millones de casos reportados y 155.000 muertes. Más de un tercio de todos los casos en EE. UU. ocurrieron solo durante julio. Y los próximos seis meses podrían hacer que lo que hemos experimentado hasta ahora parezca simplemente un calentamiento para una catástrofe mayor. Con el inicio de muchas escuelas y universidades, la reapertura de tiendas y negocios y el comienzo de la temporada en la que casas y negocios se calefaccionan, el número de casos nuevos crecerá rápidamente. ¿Por qué falló la respuesta de contención Covid-19 de los Estados Unidos, particularmente en comparación con los resultados exitosos de tantas naciones de Asia, Europa e incluso nuestro vecino Canadá? Simplemente, renunciamos a nuestros esfuerzos de aislamiento para controlar la transmisión del virus mucho antes de que el virus estuviera bajo control. Muchos otros países no cedieron hasta que el número de casos se redujo considerablemente, incluso en lugares que tuvieron brotes extensos en marzo y abril. Una vez que el número de casos nuevos en esas áreas se redujo a menos de uno por cada 100.000 personas por día como resultado de sus cuarentenas, fue posible limitar el aumento de casos nuevos con una combinación de pruebas, rastreo de contactos, aislamiento de casos y un monitoreo extenso de pruebas positivas. Estados Unidos registró su promedio semanal más bajo en el lapso del 31 de marzo al 28 de mayo, de 21,000 casos, o 6.4 casos nuevos por 100,000 personas por día. Esta tasa fue de siete a diez veces mayor que la de los países que lograron contener con éxito sus nuevas infecciones. Si bien muchos países ahora están experimentando rebrotes modestos del virus, su carga de casos es de cientos o miles de infecciones por día, no decenas de miles, y lo suficientemente pequeñas como para que los funcionarios de salud pública puedan controlar en gran medida la propagación. Por el contrario, Estados Unidos reabrió demasiado rápido y ahora está experimentando alrededor de 50.000 o más casos nuevos por día. Si bien los casos están disminuyendo en las áreas más afectadas de Arizona, California, Florida y Texas debido a la imposición de algunas medidas de distanciamiento físico, están aumentando rápidamente en algunos de los estados del medio oeste. En Minnesota, acabamos de documentar la mayoría de los casos nuevos en un período de una semana desde que comenzó la pandemia. En este nivel de casos nacionales (17 casos nuevos por cada 100.000 personas por día) simplemente no tenemos las herramientas de salud pública para controlar la pandemia. Nuestra capacidad de prueba está abrumada en muchas áreas, lo que resulta en retrasos que hacen que el rastreo de contactos y otras medidas para controlar el virus sean prácticamente imposibles. No confundamos las reducciones de casos a corto plazo en algunos estados como permanentes. Cometimos ese error antes. Algunos han afirmado que el uso generalizado de máscaras es suficiente para controlar la pandemia, pero enfrentemos la realidad: el gobernador Gavin Newsom de California emitió un mandato público de enmascaramiento el 18 de junio, un día en el que se reportaron 3.700 casos en el estado. El 25 de julio, el promedio de casos diarios de siete días fue de 10.231. Apoyamos el uso de máscaras por parte de todos los estadounidenses, pero los mandatos de enmascaramiento y las limitaciones suaves sobre las multitudes en lugares cerrados como bares y restaurantes no son suficientes para controlar esta pandemia. Para reducir con éxito nuestra tasa de casos a menos de uno por cada 100.000 personas por día, deberíamos exigir que se queden en su casa todos menos los trabajadores verdaderamente esenciales. Con eso, queremos decir que las personas deben permanecer en casa e irse solo por razones esenciales: comprar alimentos y visitas a médicos y farmacias con máscaras y lavarse las manos con frecuencia. Según el Instituto de Política Económica, el 39% de los trabajadores en los Estados Unidos se encuentran en categorías esenciales. El problema con la cuarentena de marzo a mayo fue que no fue uniformemente estricto en todo el país. Por ejemplo, en Minnesota se considera que el 78% de sus trabajadores es esencial. Para ser efectivo, la cuarentena debe ser lo más completa y estricta posible. Si no estamos dispuestos a tomar esta acción, es probable que tengamos millones de casos más con muchas más muertes antes que una vacuna esté disponible. Además, la recuperación económica será mucho más lenta, con muchas más quiebras comerciales y alto desempleo durante los próximos dos años. El camino del virus determinará el camino de la economía. No habrá una recuperación económica sólida hasta que tengamos el control del virus. Si hacemos esto de manera agresiva, la capacidad de prueba y rastreo que hemos construido apoyará la reapertura de la economía como lo han hecho otros países, permitirá que los niños regresen a la escuela y que los ciudadanos voten en forma presencial en noviembre. Todo esto conducirá a una recuperación económica más fuerte y más rápida, lo que hará que las personas pasen del desempleo al trabajo. Sabemos que una cuarentena estricta puede tener graves consecuencias para la salud de los pacientes que no pueden acceder a la atención de rutina. Pero durante los últimos seis meses, los profesionales médicos han aprendido cómo proteger a los pacientes y al personal de la propagación del coronavirus; por lo tanto, deberíamos poder mantener el acceso a la atención médica regular durante una nueva cuarentena. Esta pandemia es profundamente injusta. Millones de trabajadores de servicios de primera línea con salarios bajos han perdido sus trabajos o han sido puestos en peligro, mientras que la mayoría de los trabajadores de cuello blanco con salarios más altos se han salvado. Pero es aún más injusto que eso; aquellos de nosotros que hemos conservado nuestros trabajos en realidad estamos ahorrando más dinero porque no vamos a restaurantes, ni al cine, ni de vacaciones. A diferencia de recesiones anteriores, sorprendentemente, la tasa de ahorro personal se ha disparado al 20% desde alrededor del 8% que era en enero. Como estamos ahorrando más, tenemos los recursos para apoyar a quienes han sido despedidos. Normalmente, cuando el gobierno tiene déficit, debe depender de inversores extranjeros para comprar la deuda porque los estadounidenses no están generando suficientes ahorros para financiarla. Pero podemos financiar los déficits adicionales para el alivio de Covid-19 con nuestros propios ahorros internos. Esos ahorros terminan financiando la inversión en la economía. Es por eso que las preocupaciones tradicionales sobre acumular demasiada deuda pública no se aplican en esta situación. Es mucho más seguro para un país financiar sus déficits internamente que desde el exterior. El Congreso debería ser agresivo al apoyar a las personas que han perdido su empleo debido a Covid-19. No solo es lo correcto, sino también vital para nuestra recuperación económica. Si la gente no puede pagar sus facturas, afectará a la economía y hará que la recesión sea mucho peor, con muchas más quiebras y la recuperación nacional mucho más lenta. No existe un compromiso entre la salud y la economía. Ambos requieren un control agresivo del virus. La historia nos juzgará con dureza si perdemos esta oportunidad de salvar vidas y de hacer las cosas bien esta vez.» En AgendAR creemos que los datos que aquí se exponen son valiosos para apreciar lo que está pasando con la pandemia en el mundo. Pero somos escépticos en cuanto a la probabilidad de que se lleve adelante esta propuesta, aunque la firma uno de los gobernadores de la Reserva Federal. Elegimos para ilustrar la nota una imagen de las protestas anticuarentena allá -bastante más serias que las de acá- y recordamos que el 3 de noviembre hay elecciones en EE.UU. Pero nunca se sabe. Ya lo dijo un poeta nuestro «No hay nada como el peligro /Pa’ refrescar a un mamao».

Una mirada de la Organización Mundial de la Salud sobre el caso argentino

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Portal de la Organización Mundial de la Salud – 29 de julio

Argentina: «No hay economía sin salud»

«Puedes recuperarte de una caída en el PIB, pero no puedes recuperarte de la muerte». Con esa lógica sombría pero sencilla, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, instituyó un duro bloqueo al comienzo de la pandemia para limitar la propagación del COVID-19. Cuando la pandemia golpeó por primera vez, los funcionarios argentinos tomaron medidas rápidas y decisivas alineadas con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su oficina regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que inicialmente aplanó la curva y salvó vidas. Actualmente, el número de casos nuevos se está acelerando en el país y superó los 100.000 a mediados de julio, que es invierno en el hemisferio sur. Sin embargo, la presión pública está creciendo para continuar abriendo el país, que ya estaba en recesión antes que comenzara la pandemia, y ahora enfrenta una contracción proyectada del 7.3% en el PIB que podría ver al 45% de la población viviendo en la pobreza. Acción temprana del liderazgo de Argentina Al comienzo de la pandemia, Argentina se destacó en la región por su respuesta rápida y sensata al virus. El país anunció su primer caso el 3 de marzo, cuando un hombre de unos 40 años dio positivo luego de regresar a Buenos Aires de un viaje a Milán. Menos de dos semanas después, el presidente Alberto Fernández decidió cerrar las fronteras del país por 15 días a los no residentes y poco después ordenó una cuarentena a nivel nacional. “Se abalanzaron”, recuerda la Representante de la OPS / OMS en Argentina, Dra. Maureen Birmingham. «Estaban listos para la importación inicial de casos y están realmente orgullosos de eso». Dar prioridad a la salud puede parecer una opción lógica para algunos países, pero cerrar el país y, esencialmente, la economía, se consideró una medida arriesgada para un presidente recién elegido que preside una economía frágil. El presidente Fernández heredó una tasa de inflación de más del 50% y una elevada deuda soberana, con un tercio de su país viviendo ya en la pobreza. A pesar del contexto desafiante, demostró que no cree en el falso dilema de elegir entre la salud o la economía. Estaba convencido de que salvar vidas era el imperativo más inmediato, por lo que lideró una estrategia decisiva para contener la pandemia mientras preparaba el sistema de salud, ampliaba las pruebas y el rastreo y extendía las medidas de protección social para reducir las dificultades socioeconómicas. Al mismo tiempo, hubo un considerable compromiso de la comunidad para implementar las medidas, particularmente dada la situación del COVID-19 en ese momento en Italia y España, donde muchos argentinos tienen fuertes lazos familiares y culturales. Además, el presidente valoró tener un proceso consultivo de amplio alcance. Antes de cada decisión importante, primero consultó con expertos en salud pública y estableció un diálogo a nivel nacional con gobernadores provinciales, entre partidos políticos, sindicatos y actores de los sectores público y privado. Esto ayudó a asegurar una comunicación consistente y coherente de los líderes nacionales y locales, lo que contribuyó a la comprensión y aceptación del público de las medidas de cierre. «Se trataba de un nuevo gobierno, que había asumido el cargo a mediados de diciembre de 2019 con una estructura completamente nueva y nuevas personas en todos los niveles, y apenas comenzaban a familiarizarse con su nuevo trabajo y entre ellos cuando golpeó la pandemia», explicó la Dra. Birmingham , quien ha trabajado en su rol en Argentina durante casi 5 años y a través de varios cambios de liderazgo. “Entonces, una función que desempeñó la OPS / OMS fue ayudar a cerrar rápidamente la brecha en la memoria institucional de la administración anterior y servir como una voz neutral durante la transición”. Nivelando la respuesta en todo el país Aunque la constitución garantiza la cobertura universal de salud en Argentina, sin embargo su sistema de salud está altamente descentralizado y fragmentado, lo que genera desafíos de gobernabilidad, una considerable ineficiencia y variabilidades en el acceso, la equidad y los recursos en cada jurisdicción. A mediados de julio, en las 24 jurisdicciones subnacionales de Argentina, alrededor del 90% de los casos eran de la ciudad y provincia de Buenos Aires, donde reside más del 50% de la población del país. De las jurisdicciones restantes, aproximadamente la mitad experimentaba solo casos esporádicos (o ningún caso) y la otra mitad experimentaba una transmisión comunitaria más localizada con cierta aceleración reciente asociada con la relajación de las medidas de cuarentena. Argentina cuenta con recursos humanos bien capacitados en el sector de la salud, lo que resultó vital en su respuesta al virus. La OPS / OMS acompañó al gobierno en el desarrollo y emisión de guías en tiempo real adaptadas al contexto argentino; ayudó a organizar seminarios web para el personal pertinente de todas las provincias sobre temas clave, incluidos métodos de laboratorio, vigilancia, rastreo de contactos, prevención y control de infecciones; y brindó capacitación sobre herramientas para apoyar la mejora de los servicios de salud. Una preocupación particular fue la necesidad de mantener servicios esenciales dentro del contexto de COVID-19, como vacunación, salud mental, salud maternoinfantil, salud reproductiva y sexual, así como la atención continua a personas con afecciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedad pulmonar crónica, diabetes y VIH. La OPS / OMS también ayudó a desarrollar protocolos específicos para poblaciones de alto riesgo, incluidas las personas mayores, las que padecen enfermedades crónicas y las poblaciones en situaciones vulnerables. La Dra. Maureen Birmingham, representante de la OMS en Argentina, en una visita a Villa Azul, Buenos Aires La OPS / OMS también está trabajando con Argentina para facilitar el acceso a suministros críticos donde hay escasez mundial, en particular equipos de protección personal y diagnósticos de laboratorio. Esto ha implicado trabajar en estrecha colaboración con el Consorcio Global de Cadena de Suministro COVID-19 y las autoridades argentinas para que cuando los suministros escasos estén disponibles, se puedan comprar rápidamente. “Este ha sido claramente un caso de “aprender mientras se hace” en una situación de suministro y logística global extremadamente compleja tanto para el consorcio global como para el país”, dijo la Dra. Birmingham. “Argentina tuvo que tomar decisiones y pagos ultrarrápidos cuando los suministros y equipos que salvan vidas estuvieron disponibles o se arriesgaba a perder la oportunidad de comprarlos”. El frente de la información y la innovación Asegurarse de que la gente obtenga la información correcta sobre la pandemia ha sido otro frente importante en la lucha de Argentina contra el COVID-19. Para combatir la “infodemia” de la desinformación pública y asegurar una información precisa, la OPS / OMS aprovechó sus estrechas relaciones con la comunidad de medios, publicó varios artículos y, junto con las autoridades nacionales y provinciales, organizó sesiones de capacitación para periodistas para aumentar su comprensión de COVID-19. Taller de capacitación en comunicación luego de los primeros casos de COVID-19 identificados en Argentina El equipo de la OPS en Argentina también preparó contenido para ayudar a los locales a comprender la nueva normalidad. Los temas cubiertos incluyen: el regreso seguro de los trabajadores de la construcción a un sector que experimentó una caída del 76% solo en abril; prevención y control de infecciones en entornos difíciles como las cárceles; cómo manejar el estrés durante el encierro; la importancia de la donación de sangre, dada la caída del 80% en las donaciones; el sistema alimentario en el contexto de la pandemia; y perspectivas de «recuperarse mejor» en una nueva normalidad. Seguimiento de datos en el centro de operaciones de emergencia de la provincia de Córdoba “Creo que un papel importante, pero subestimado, de la OPS / OMS en Argentina ha sido la sólida gestión de la información y la comunicación de las orientaciones provisionales”, dijo la Dra. Birmingham. “También ha sido importante el intercambio de experiencias entre y dentro de los países para fomentar el ‘genio’ local y la innovación, porque las autoridades locales y la comunidad a menudo saben mejor cómo implementar algo, una vez que tienen una comprensión clara del ‘qué’ y el ‘ por qué.» La sólida capacidad de investigación e innovación de Argentina también ha entrado en juego para contener la pandemia, y la OPS / OMS está facilitando activamente aspectos de esta en el diagnóstico, la tecnología sanitaria, los agentes terapéuticos y el desarrollo de vacunas. Un tiempo desafiante por delante Al igual que el resto de América Latina, Argentina aún enfrenta varios desafíos en su lucha contra el COVID-19, ya que el virus ahora se está acelerando en ciertas partes del país, un testimonio de la virulencia y persistencia del virus a pesar de las primeras y decisivas medidas de Argentina. La Dra. Birmingham dice que la prioridad urgente ahora es continuar ampliando las actividades de prueba y rastreo para ejercer la máxima presión sobre el virus, especialmente dadas las decisiones recientes de levantar gradualmente las medidas de bloqueo para permitir cierta reanudación de la actividad socioeconómica. “Esto debe ir acompañado de un compromiso comunitario fuerte y continuo para hacer su parte en la higiene y el distanciamiento social. Sabemos que este conjunto integral de medidas funciona, cuando se hace bien y se mantiene para suprimir nuevas cadenas de transmisión, porque ya ha funcionado en varios países que tenían una transmisión intensa. Con el talento humano y la experiencia en salud en Argentina, estoy convencida que Argentina puede encontrar la manera de hacerlo. En este punto, sin una vacuna, es la única alternativa para evitar la transmisión incontrolada, porque una cuarentena continua no es sostenible ”.

Las plataformas «Pedidos Ya», «Rappi» y «Glovo» tendrán que informar sobre sus comisiones

Lo requirió la Secretaría de Comercio Interior para garantizar lealtad comercial y transparencia. Los comerciantes denuncian comisiones de hasta 35 %.

Con las medidas de aislamiento producto de la pandemia, las plataformas de envíos a domicilio ganaron terreno en la vida diaria. La demanda de servicios de empresas como Pedidos Ya, Rappi y Globo aumentó significativamente, así como las ventas en un mercado que no se caracteriza por su transparencia.
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En este contexto, la Secretaría de Comercio Interior solicitó a las principales empresas detalles de sus operaciones, luego de las reiteradas denuncias de comerciantes acerca de prácticas abusivas con comisiones que llegan hasta un 35 %. “Hicimos un requerimiento de información a las principales plataformas de entregas a domicilio para conocer las comisiones que le cobran al sector gastronómico”, indicó la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.
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La funcionaria aseguró que en el contexto actual es necesario “evitar todo tipo de comportamiento abusivo, más aún para el sector comercial”.
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Si bien en los últimos tiempos se convirtieron en aliados necesarios, la relación entre las plataformas y los locales de gastronomía está en su peor momento. Los comerciantes aseguran que las plataformas funcionan con un esquema de “premios y castigos”.
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“Sin lugar a duda hay prácticas abusivas”, afirmó Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés. “Las comisiones que cobran varían del 12 al 35%. A las grandes cadenas les cobran diferenciado por la cantidad de locales que tienen abiertos. Pero a los negocios más chicos, que son los que más necesitan de las aplicaciones, les cobran comisiones que son una locura. Hay un trato totalmente desigual”, agregó.
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Una de las principales críticas de los comerciantes está referido al diferimiento de pago. “Hay veces que tardan 25 días en depositar el dinero, en ese caso es necesario tomar en cuenta cómo afecta el costo financiero que genera la demora”, indica Amoroso.
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Por su parte, el asesor legal de los trabajadores de la Asociación de Personal de Plataformas, Juan Manuel Ottaviano, señaló que “es evidente que estas empresas ocupan una posición dominante en la comercialización y distribución de productos y que descargan los costos sobre comercios, trabajadores y sobre el Estado porque no pagan cargas sociales”.
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Según explica, las plataformas no son simplemente servicios de mensajería y entrega, como aseguran ser. “La pizza que te cuesta 350 pesos, Rappi se la compra a la pizzería a 270 pesos. Quien la vende es la empresa de plataforma, por lo tanto está prestando un servicio más complejo que el simple delivery».
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Por esta razón, Ottaviano destacó que es un avance indagar en los circuitos de pago de estas empresas que no sólo se dedican a la distribución sino también brindan servicios de logística e incluso participan de actividades financieras.
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El requerimiento de la Secretaría de Comercio incluye el detalle del monto de las comisiones cobradas desde enero 2019 a julio 2020 al sector gastronómico y otros aspectos vinculados a la prestación del servicio en tiempos de pandemia.
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A mediados de julio, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley para regular las condiciones laborales de los trabajadores de estas empresas. La norma establece que los repartidores deben estar habilitados y contar con seguros laborales, al tiempo que prohíbe el sistema de incentivo y castigo a los trabajadores. Asimismo, las empresas deben brindar los elementos básicos para su seguridad vial y sanitaria y, también, la obligación de contratar, a su exclusivo cargo, seguro de vida, responsabilidad civil y de accidentes personales para los repartidores.
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Cabe destacar que en junio la Subsecretaría para la Defensa de los Consumidores imputó a Rappi, Glovo y PedidosYa por presuntas cláusulas abusivas en su contratación y por difundir información engañosa.

También México quiere postergar la elección del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo

Lo que podría aparecer como la disputa por un cargo burocrático internacional más -si bien uno que influye en el manejo de recursos importantes- se está convirtiendo en un tema que puede mostrar si la voluntad de Estados Unidos sigue siendo decisiva en los temas hemisféricos, o en América Latina se puede llegar a acuerdos para defender sus propios intereses regionales. Y, naturalmente, el dato que en menos de tres meses Donald Trump irá por su reelección, que ya no aparece tan segura como sucedía en el lejano enero, pesa mucho en este escenario. El hecho es que ayer viernes el gobierno de México pidió postergar la elección a presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al considerar que no hay condiciones en este momento por la pandemia de coronavirus. Así, se suma a Chile, Argentina, Costa Rica y la Unión Europea, que ya se habían pronunciado en forma similar. La polémica surgió a raíz de la presentación por parte de Estados Unidos de la candidatura del estadounidense de origen cubano Mauricio Claver-Carone a la Presidencia de este organismo, actualmente encabezado por el colombiano Luis Alberto Moreno. Tradicionalmente el organismo siempre contó un presidente proveniente de América Latina, por lo que una elección de Claver Carone sería la primera vez para un estadounidense. Claver-Carone, un abogado de origen cubano nacido en Miami hace 44 años y conocido por su línea dura hacia Cuba y Venezuela, es el principal asesor para las Américas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Antes de ocupar ese puesto era conocido por su blog “Capitol Hill Cubans”, donde criticaba fuertemente la política de apertura a La Habana por parte del anterior gobierno de Barack Obama, así como al Gobierno chavista de Venezuela. El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos y principal competidor de Trump, Joe Biden, también se ha pronunciado en su contra. Argentina, además, había presentado la candidatura para ese cargo de Gustavo Béliz, secretario de AsuntosEstratégicos en el gabinete del presidente Alberto Fernández. Creado en 1959, el BID apoya el financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe con préstamos, donaciones y asistencia técnica.

Microsoft lanza un servicio de videollamadas con reuniones de hasta 20.000 participantes

Forma parte de Teams, su plataforma, que compite con otras opciones populares como Zoom y Slack.

La pandemia de coronavirus popularizó las videollamadas como principal vía de comunicación, tanto en plano de los contactos cercanos como en lo laboral, y como fruto de la competencia surgen nuevos servicios. Y por eso Microsoft ​lanzó el servicio adicional Teams Advanced Communications, que extiende las funciones de su plataforma de trabajo colaborativo Teams y que permite las reuniones con hasta 20.000 participantes.

Su objetivo es facilitar a las organizaciones la administración, personalización y profesionalización de sus eventos en línea, como remarcó Microsoft en un comunicado. Teams proporciona nuevas capacidades para personalizar las reuniones con la imagen de marca de cada organización y lograr un aspecto más profesional. Además, los administradores también contarán con nuevas opciones a la hora de gestionar las políticas de grabación de los eventos a través de la integración con soluciones de partners certificadas para Teams. Nuevas funciones Por otro lado, la compañía tecnológica puso en marcha desde agosto nuevas funcionalidades en su plataforma Teams, entre otras brindan la posibilidad de crear salas virtuales para que los participantes puedan sentirse «más conectados con su equipo y reducir la fatiga derivada de las videollamadas». Una de estas opciones es el «Modo Juntos», que mediante tecnología de segmentación de Inteligencia Artificial (IA), coloca a los participantes en un fondo digital compartido, haciendo que sientan que están en la misma sala. Este nuevo modo ayuda a que los usuarios se enfoquen en la cara y el lenguaje corporal de otras personas y permite captar las señales no verbales. Microsoft también introdujo la vista dinámica, que otorga un mayor control sobre la manera en la que los usuarios comparten contenido con otros participantes durante las videollamadas. Denuncia de Slack Pero no todas son buenas noticias para Microsoft, quien afronta una grave denuncia por uno de sus principales rivales del otro lado del Atlántico. El servicio de mensajería Slack lo denunció ante las autoridades europeas, acusando a la compañía de software de comportamiento anticompetitivo. Slack asegura que Microsoft está incluyendo ilegalmente el producto de mensajería Microsoft Teams, que es similar a Slack, en Office 365, su conocida paquetería de software para computadoras. Si el brazo ejecutivo de la Unión Europea decide investigar, Microsoft podría enfrentar enormes sanciones.

Los museos internacionales ya coleccionan la historia de un año increíble: 2020

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Diferentes instituciones de EE.UU. rastrean piezas que hablen del Covid para exhibir en el futuro.

Burbujas de plástico suspendidas sobre las mesas de los restaurantes. Barritas para apretar el botón del ascensor sin tocarlo. Asientos portátiles que se sujetan a los postes de alumbrado, para compradores que esperan fuera de los comercios que efectúan control de público. Vestidos con polleras que tienen un radio de casi dos metros. Cerramientos para mantener separados a los clientes de un gimnasio. Mangas de plástico que permiten abrazar a los ancianos en las residencias geriátricas. Máscaras de todas las formas imaginables.

Para hacer frente a la nueva realidad de la enfermedad, el encierro, el distanciamiento social y la protesta social, en los últimos meses ha surgido todo un conjunto de objetos nuevos. Algunos de ellos son extravagantes y no se los ha llevado a cabo; son concepciones fantasiosas que tal vez nunca vean la luz del día. Otros, como los cócteles en bolsa y todo tipo de mamparas, ya circulan ampliamente. Y algunos no son nuevos en absoluto sino artículos domésticos, como los aerosoles desinfectantes, que han adquirido un significado nuevo. «Pienso mucho en lo que estos objetos van a decir sobre la pandemia en el futuro», comenta Anna Talley, estudiante de la maestría en Historia del Diseño del Museo Victoria y Alberto y el Royal College of Art británicos. Anna y su compañera de estudios Fleur Elkerton han compilado un vasto archivo online llamado «Diseño en Cuarentena». En él, algunos de los objetos son caprichosos, o un poco ridículos, como una corona «distanciadora» ultra-grande que repartió en mayo un Burger King alemán.
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Responding to a 90% drop in world air traffic, Earthbay (a French aviation company run by Florian Barjot in Toulouse) has designed social-distanced plane seats. The company explains that, as ‘the world enters the unknown, we need to adapt […] Our contribution to the industry is PlanBay ('plan B' in French): a removable kit for an unused [middle] seat, to improve the social distancing in Economy class.’ ⁠ .⁠ 266 ‘PlanBay’ plane dividers⁠ Date: May 2020⁠ Designed by: Florian Barjot⁠ Credit: @businessinsider⁠ .⁠ #design#COVID19#history#archive#designdaily#rapidresponse#curation#coronavirus#documenting#collection#digital#digitalhumanities#ahrc#dhs#virtualdesign#crisis#research#designhistory#designtheory#archiving#airtravel#airplane#aviation#coviddesign

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  «Los objetos pueden darnos una visión de un período determinado que los documentos no pueden reflejar», dice Alexandra Lord, presidenta de la división de medicina y ciencia del Museo Nacional de Historia Americana del Instituto Smithsoniano, en Estados Unidos, que está contribuyendo a dirigir el grupo de trabajo de recolección de Covid-19 del museo. Como en otras instituciones, los curadores se dedican a lo que se denomina recolección de respuesta rápida y tratan de reunir material y objetos incluso durante el desarrollo de la crisis. La naturaleza de la pandemia ha dificultado la recolección de objetos físicos pero Lord y sus colegas le han pedido al público que aporte ideas y haga ofrecimientos. El grupo está tratando de determinar qué será fundamental para los futuros historiadores y espectadores. «Como historiadores nos gusta tener una visión retrospectiva pero ya sabemos que ciertos objetos como los respiradores serán una parte esencial de la historia«, afirma Alexandra Lord. También las máscaras se han convertido en símbolos de la crisis en sus innumerables formas en evolución: las cosidas a mano, las N95, las de alta moda, las reutilizables, las desechables. Nuevas colecciones En la Sociedad Histórica de Nueva York, los historiadores están coleccionando cosas desde mediados de marzo, tratando de reunir aquellas que cuenten una historia específica sobre la experiencia de la ciudad. Empezaron por hacer una lista de objetivos de recolección que incluía carteles de cierres de comercios en diferentes idiomas, botellas de destilerías convertidas en envases para desinfectantes de manos y la manta de un bebé nacido en medio de la pandemia. «Hay una remera blanca que el gobernador acostumbra a ponerse cuando da conferencias informativas diarias para la prensa», dijo en mayo Louise Mirrer, presidenta y directora ejecutiva de la Sociedad Histórica de Nueva York, cuando el gobernador neoyorquino Andrew Cuomo hacía sus sesiones informativas cotidianamente. «Nos gustaría tenerla y se la vamos a pedir.» La Sociedad Histórica de Nueva York también está buscando objetos que ilustren el costo personal de la pandemia, algunos de los cuales serían difíciles de recolectar ahora. «Hay algunos objetos más delicados que pediremos más adelante, como aquellos de personas que han perdido amigos y familiares», explicó Mirrer. Algunos objetos ordinarios se han transformado en piezas de interés ya sea como huella de la pérdida o simplemente por su reciente importancia a medida que la crisis continúa variando. Algunas de las primeras tendencias de la pandemia pueden parecer hoy reliquias del pasado. «Las cosas de abril dan sensación de ser viejas», observa Donna Braden, curadora principal del Museo Henry Ford. Las protestas de junio en Estados Unidos también marcaron un cambio significativo y una gran ocasión de coleccionismo para los museos de historia. La Sociedad Histórica de Nueva York, por ejemplo, recolectó un mural que representa a George Floyd realizado por los artistas Matt Adamson y Joaquín G, que cubría una zapatería tapiada en el barrio Soho de Manhattan. También ha reunido afiches y carteles de protesta. Algunos objetos coexisten como en una superposición entre las protestas y la pandemia; son registros que efectúan dos narraciones a la vez. «En las protestas de Black Lives Matter muchas personas llevan carteles que hacen referencia al hecho de que el Covid-19 está impactando desproporcionadamente en las comunidades de color y que todo esto es parte de la historia más amplia del racismo sistémico», señala Alexandra Lord. Algunas de las cosas con las que nos hemos familiarizado a lo largo de la pandemia han sufrido cambios o tendrán un sentido renovado durante las reaperturas. «Ahora también hay máscaras para los chicos que van a volver a la escuela, máscaras marca Crayola que son una para cada día, después se colocan en un paquete con cierre hermético y se lavan», agrega Donna Braden. Varios de los nuevos diseños y propuestas podrían entrar en la categoría de lo que la crítica de arquitectura Kate Wagner describe como «coronagrifting» (algo así como coronaestafa o coronatruchos): una tendencia definida por la aparición de «sustituciones baratas de ‘soluciones’ de diseño relacionadas con el Covid» que son insustanciales pero llaman la atención en Instagram. Anna Talley y Fleur Elkerton, de Diseño en Cuarentena, son conscientes de que algunos de los diseños más descabellados de su archivo podrían entrar en esa categoría. «Algo nos dijeron acerca de que incluyéramos diseños muy fantasiosos y conceptuales de prácticas de diseño o de diseñadores que no se pueden hacer realidad y que tal vez sólo estén respondiendo a la pandemia para obtener publicidad», dice Fleur Elkerton. «Por un momento nos preguntamos: ¿estamos promoviendo activamente eso al incluir estas cosas? Pero básicamente estamos tratando de documentar lo que viene sucediendo en el mundo del diseño y los proyectos ‘coronatruchos‘ son interesantes en sí mismos». También se han interesado, según ella, en los «diseños fallidos». «Como historiadora, a menudo averiguar por qué algo no funciona o no se arraiga es más interesante que lo que sí camina», añade. A medida que historiadores y curadores comenzaron a recopilar y documentar, muchos nos hemos embarcado en una especie de autoarchivo: documentando, guardando artículos de periódicos y dibujos infantiles, armando lo que equivale a colecciones de la pandemia. «Me resulta muy interesante que la gente se esté convirtiendo casi en historiadora de su propia vida», afirma Alexandra Lord.

Controles a la importación: las quejas y la realidad

Cuando, como ahora, las reservas del Banco Central están presionadas por la salida de dólares, necesariamente vuelven, en una forma u otra, los controles a la importación. En el gobierno de Cristina Kirchner, las compras en el exterior estaban bajo el régimen de las llamadas Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI). Desde fines de 2015, las licencias no automáticas -las que requieren permisos previos para importar- se enmarcan bajo el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Actualmente, todavía no hay cambios en la legislación, pero los mecanismos necesarios para importar se han hecho más lentos. Como era previsible, Clarín se ha hecho eco de las quejas: «Las empresas argentinas vuelven a enfrentar serios problemas para ingresar la mercadería al país. Paradójicamente se estima que más del 80% de lo que se importa está destinado a completar la industria incluso de exportación.» «Hay quejas del sector pero también muchos reclamos ante la justicia y pedidos de gobiernos extranjeros para que se cumplan los plazos establecidos por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Convenio Automotriz firmado con Brasil.» Desde la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) advierten que hay más de 1.000 licencias no automáticas retrasadas, y que incumplen lo establecido por la normativa internacional, y que dentro de esos retrasos hay sectores críticos, como el de las baterías de autos, los neumáticos, calzados, textiles y juguetes, además del de maquinaria y bienes intermedios, y hasta insumos médicos. Algunos exigen plazos de 10 días, pero van por los 60 sin ser autorizados. En otros casos las licencias presentan demoras que superan largamente esa cantidad de días.» «El sector está muy mal por las restricciones de la AFIP, por las medidas restrictivas del Banco Central en el otorgamiento de divisas y por la Dirección Nacional de Gestión Comercial externa (que depende de Producción), que están violando las normas internacionales de la OMC y los tratados automotrices con Brasil (Mercosur)», pone Clarín en boca de Ruben García, presidente de CIRA. Los importadores aseguraron a Clarín que las autoridades competentes del ministerio de Producción no les contestan ni llamados ni emails. El problema para los importadores, afirman, es que se aumentó la cantidad de productos bajo la figura de licencias no automáticas. Se estiman 300 más. Uno de los controles que dicen padecer los importadores, señalaron en CIRA, es la llamada Comunicación A7030 del Banco Central (prorrogada hace pocos días por la A7079) y sus respectivas actualizaciones. La A7030 funciona como una orden que no permite tener anticipos de más de 1 millón de dólares. Por ejemplo, si un importador le pide a un fabricante del exterior que le envíe un bien de capital y este le dice que le gire el dinero, el anticipo, el importador debe ir a un banco privado para que le pida al BCRA que le otorgue el anticipo para poder girarlo. Y esa comunicación A7030 es una limitante de la capacidad de giro al exterior. Y antes de ello, el importador debe pasar por la AFIP, que le controla la Capacidad Económica Financiera (CEF) que tiene la empresa. «Por un algoritmo que sólo la AFIP conoce, esta determina si uno está en capacidad de importar o no», se quejan los importadores. «El Banco Central tiene hasta normativas ridículas establecidas por la comunicación A6044 que establece que, cuando uno anticipa un giro al exterior para adelantar la producción del bien a importar, tiene hasta 90 días -máximo- para ingresar esa mercadería». Sin embargo, serían las importaciones de bienes de consumo el dolor de cabeza para el Gobierno. Por esa vía se le fueron en junio u$s 511 millones, 7,1% más que en 2019. El mes pasado, de acuerdo al INDEC, Argentina compró alimentos y bebidas por u$s 86 millones; equipos de transporte no industriales por u$s 20 millones, artículos de consumo duraderos por u$s 31 millones; semiduraderos y no duraderos por u$s 280 millones; y medicamentos por u$s 94 millones. Especialistas en comercio exterior estiman, en función de ello, que controles y restricciones para acceder a dólares de importación seguirán por algunos meses. En opinión de AgendAR, sería conveniente que el Ministerio de la Producción anuncie una política de comercio exterior explícita. En este momento, entendemos, existe el margen para ello. Los lobbies protestarán en la medida que no sean favorecidos, pero siempre lo van a hacer, con reglas de juego claras o sin ellas. Es necesario tener claro que, más allá de si el tipo de cambio está «atrasado» o «adelantado», cuando existe como ahora una diferencia importante entre el precio del dólar «oficial» y el que están dispuestos a pagar ahorristas y especuladores, el Banco Central está otorgando un beneficio potencial considerable al importador. Esos dólares «oficiales» son del Estado -es decir, de todos nosotros- y deben ser administrados con prudencia y transparencia.

A. B. F.

La circulación del virus COVID-19 en Argentina

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El SARS-CoV-2 está circulando casi sin restricción dentro de ciertas zonas del AMBA, pero no se detecta circulación significativa entre las distintas regiones del país. Creemos que lo que observó el Proyecto PAIS en las etapas iniciales de la cuarentena en algunos barrios populares, muestra lo que puede ocurrir ahora en una escala geográfica mayor, al aumentar los contagios

Para comprender cómo se comporta un virus se busca en el lugar en el que se encuentra toda esa información: su genoma. Las instrucciones sobre cómo se va desarrollará un organismo está en lo que en genética se llaman letras, contenidas dentro de los genes. El ADN del ser humano tiene 3 mil millones de esas letras, pero por suerte el coronavirus tan sólo 30 mil, lo que facilita en parte el trabajo de los científicos. En abril se había logrado secuenciar el primer genoma de SARS-CoV-2 en el país, para principios de julio ya se conocían 37, y ahora van más de 400. Esto es fruto del Consorcio PAIS, Proyecto Argentino Interinstitucional de genómica de SARS-CoV-2, creado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. Hace dos semanas describimos en AgendAR sus objetivos, y las cepas de circulación local identificadas, aquí. El análisis de más de 400 genomas de SARS-CoV-2 ha permitido a los científicos argentinos conocer cómo se estuvo comportando el virus en el país, ya que esas muestras son de entre el 28 de marzo y el 12 de junio. El proyecto seguirá analizando nuevos genomas de muestras de junio y julio, como para ver la evolución tras la apertura de la primera etapa, más estricta, del denominado Aislamiento Social Preventivo Obligatorio. La Universidad de Buenos Aires forma parte de esta gesta por descifrar los misterios que encierra el genoma del coronavirus. En el área de Bioinformática del Instituto de Cálculo, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, funcionan tres grupos de investigadores coordinados por Darío Fernández Do Porto, Adrián Turjanski y Marcelo Martí.
El Proyecto PAIS nuclea a más de 100 investigadores de 30 instituciones de todo el país, que buscan secuenciar 1000 genomas de diferentes partes de la Argentina
Su objetivo es estudiar el origen y dispersión del virus por el territorio, comparar las cepas locales con las de otras partes del mundo, como así también analizar las mutaciones que pudieran afectar el diagnóstico, la transmisión y la virulencia del SARS-CoV-2. Darío Fernández Do Porto contó que “nuestro equipo integra los nodos bioinformáticos y evolutivos de PAIS, que desarrolla los softwares y flujos de trabajo necesarios para el análisis a gran escala de secuencias, ensamblado de genomas, análisis filogenéticos y filogeográficos, epidemiología y evolución molecular de las cepas del SARS-CoV-2 que circulan en Argentina”. “Esto nos permite estudiar su origen y dispersión dentro del país y analizar las mutaciones que pudieran afectar el diagnóstico, la transmisión y la virulencia del virus. Para cumplir el objetivo se han secuenciado al momento más de 400 genomas y se espera llegar a un muestreo de alrededor de 1000 en el corto plazo”, explicó Fernández Do Porto, docente de la UBA, e investigador UBA/CONICET, especializado en bioinformática.

Coronavirus y barrios populares

Un muestreo intensivo en los barrios populares Padre Mugica y Padre Ricciardelli mostró que allí el virus circula casi sin restricción, casi como si se tratase de una gran familia donde cada habitante del barrio es un contacto estrecho. “Lo que sucede en estos barrios es que las casas suelen tener uno o dos dormitorios donde a lo mejor conviven varias familias que comparten un espacio común”, explicó Do Porto. “De esta manera la dinámica de la transmisión de la enfermedad es exactamente la misma que lo que sucede dentro de una familia, no importa si hay lazos consanguíneos, viven en un mismo espacio”. “Por otro lado lo que sucede en estos barrios es un ejemplo de lo que podría pasar en el resto del país si no hubiera ASPO. El virus infectaría rápidamente a un alto porcentaje de la población”, enfatizó el experto. “A modo de ejemplo en el Barrio Mugica (la villa 31 de Retiro) se calcula que la infección afectó a por lo menos el 53% de sus habitantes. Si extrapolamos este valor a nivel nacional, estaríamos contando las víctimas fatales en decenas de miles, en un escenario sin aislamiento”.

Mucha circulación local

El análisis de los genomas de diferentes partes del país, ha permitido notar a los científicos que el virus circula mucho de forma local, pero que no suele cruzar fronteras regionales. “Habría más circulación local interna en cada una de las regiones analizadas, que circulación entre las regiones en sí”, explicó Fernández Do Porto. “Estos datos son consistentes con las políticas de aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO). Si bien se ha visto que últimamente hubo menor acatamiento al ASPO y por lo tanto aumentó la circulación interna en las distintas ciudades y provincias, la circulación entre regiones se ve más limitada”, dijo el bioinformático. “Entre las distintas zonas del AMBA existe un continuo para el virus”, explicó el experto de la UBA. “Pero si uno hace foco  en distintas zonas preestablecidas, como por ejemplo la zona norte y sur de la Capital se ven diferentes proporciones en los linajes genéticos allí presentes”. A la vez, aclaró: “Cuando se estudia en detalle la presencia de estos linajes en el GBA se puede discernir que la misma tampoco es homogénea entre ellas, pero la distribución de linajes en GBA norte es más parecida a las del norte de CABA y lo mismo sucede en la zona sur con lo que se puede decir que van sucediendo cambios en los linajes pero de manera no tan abrupta”. El conocer los linajes de SARS-CoV-2 que circulan por el país, ha permitido a los científicos argentinos conocer cómo ha evolucionado la pandemia de COVID19 a nivel local, ya que esas muestras son de entre el 28 de marzo y el 12 de junio. La idea del Consorcio PAIS es continuar con el análisis de genomas, esta vez de muestras de junio y julio, para ver, como señalamos al comienzo, la evolución tras la apertura del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio.

Axel Kicillof logró que aprobaran la Ley de Financiamiento, en un acuerdo con la oposición

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La Cámara de Diputados bonaerense finalmente aprobó ayer la Ley de Financiamiento que el gobernador había enviado ya 3 veces a la Legislatura. Anoche fue girada al Senado para su revisión y visto bueno final. El acuerdo se hizo esperar. Incluso más de lo que ambos bloques imaginaban. Pero pese a los desacuerdos, el oficialismo y la oposición lograron acercar posiciones sobre el texto que autoriza a la Provincia a tomar deuda con organismos multilaterales por 500 millones de dólares, 20 mil millones de pesos y la ampliación de hasta 8 mil millones de pesos en autorización de Letras para afrontar la crisis sanitaria, realizar obra pública y cancelar el atraso con los proveedores que quedaron pendientes de la gestión anterior. El compromiso por la afirmativa se logró en la reunión que el ministro de Hacienda, Pablo López, junto a los representantes de la bancada del Frente de Todos, mantuvo con un grupo de intendentes de la oposición. El encuentro sirvió para lograr acortar la distancia con los municipios. La Provincia se comprometió a la continuidad de la asistencia financiera a los distritos, en un punto intermedio con el dictamen de minoría que había suscripto Juntos por el Cambio y otorgará 1500 millones de pesos en los próximos días y otros 1500 millones a principios de septiembre, correspondientes a los meses de julio y agosto respectivamente. “Los grandes beneficiados de los cambios logrados serán los municipios”, afirma el presidente del bloque de Juntos por el Cambio en la Cámara baja, Maximiliano Abad. Por su parte, el legislador Juan Pablo de Jesús también se hizo eco en el mismo sentido y aseguró que “se logró dar solución a pedidos de los Municipios, que en este contexto particular están cumpliendo un rol esencial”. También se acordó que las devoluciones de los recursos otorgados a los intendentes a través del Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal sean devueltas en 18 cuotas a partir del 1 de enero de 2021 y no desde la aprobación de la ley como decía el texto original. La semana que viene se llevarán a cabo dos reuniones específicas. La primera será el martes con el ministro de Infraestructura, Agustín Simone, con el foco puesto en el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM). El compromiso es contar con los 2 mil millones de pesos para comenzar a otorgar el financiamiento y con el anticipo del 30 por ciento de las obras solicitadas por los municipios arrancar. La segunda tendrá lugar el miércoles o jueves de la semana próxima, según fuentes legislativas, y será con el ministro López. El punto a discutir es el más conflictivo. Se trata de la deuda en finalización de obras que dejó la ex gobernadora María Eugenia Vidal dejó con los municipios de la actual oposición. Los intendentes son firmes en el reclamo de cancelar esa deuda, que se estima en casi 1.300 millones de pesos, antes de fin de año. “Lo que pedimos la semana pasada fue más ayuda para nuestros municipios, además de contar con información clara y detallada de las obras para poder decidir y votar lo que creemos mejor para los vecinos de la Provincia. Hoy logramos un gran acuerdo que va a ayudar mucho a los bonaerenses en esta crisis”, aseguró el diputado de Juntos por el Cambio, Alex Campbell. Y agregó: «Ni Maria Eugenia (VIdal) ni nadie quiso bloquear el endeudamiento. Solo queríamos saber en qué se iban a gastar los recursos que se estaban pidiendo». Por su parte, el diputado del Frente de Todos, Rubén Eslaiman, manifestó que “cada cosa que se solicitó, se cumplió. Nos pidieron detalles, y los dimos. Pidieron un nuevo fondo Covid-19 de 3 mil millones de pesos y el gobernador nos autorizó a hacerlo en dos veces”. Y agregó que “los diputados nacionales Sergio Massa, Máximo Kirchner y Cristian Ritondo también colaboraron para que se destrabe este endeudamiento con la creación de un Fondo de Emergencia de Infraestructura Municipal, ya con fondos de Nación, por 5 mil millones de pesos, que los va a repartir la Provincia a través del CUD”. «Estamos satisfechos porque hemos logrado que los recursos que se obtengan por endeudamiento no sean un cheque en blanco, estableciendo claramente el destino de los mismos», cerró el vicepresidente de la Comisión de Presupuesto de la cámara baja, Daniel Lipovetzky.

La red ferroviaria que tuvo Argentina

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El de arriba es un mapa de la red ferroviaria argentina en el año 1960. Abajo, es un mapa de esa red, en 2019. Los hemos tomado de las redes sociales, pero se puede escribir mucho más, sobre el reemplazo de los sistemas de transporte y distribución en nuestro país -que, como resulta evidente, cambiaron profundamente en 60 años. Y de las actividades productivas y la distribución demográfica, que cambiaron bastante menos. Pero estas dos imágenes son bastante elocuentes por sí, y llevan bastante información. Por ahora, las dejamos así.