En la cuarentena: el ranking de los productos más vendidos por Internet

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Lideran los productos de salud, limpieza y alimentos. Pero aumenta la demanda de muebles para el hogar y la oficina, juegos de todo tipo y equipamiento para ejercitarse.

El dato es conocido, pero no deja de sorprender. En la era de la cuarentena las ventas online se dispararon y el eCommerce se perfila para brillar en medio de la crisis y la profunda recesión. Algo no tan curioso es que la demanda por Internet de barbijos, que desde el 24 de febrero hasta el 3 de mayo, aumentó 608%, indica un relevamiento de Mercado Libre, la empresa que lidera en el rubro en la Argentina y la región.
. El top ten de los productos más vendidos en forma electrónica lo completan el alcohol en gel, máscaras de seguridad, audífonos, lentes de seguridad, suplementos alimenticios, pañales, cartuchos para impresoras, videojuegos y guantes desechables. . También creció la venta de muebles, artículos para oficina (teletrabajo), juegos de mesa y mancuernas para ejercitar, todo con el fin de aliviar el período de aislamiento. . Los datos son reveladores de los cambios de hábitos desde el inicio de la pandemia. La secuencia arrancó el 3 de marzo, cuando se confirmó el primer caso de coronavirus. Continuó el 15, con la suspensión de clases y el cierre de fronteras y finalmente con la cuarentena obligatoria, el 20 de aquel mes. «Ya en el período anterior venía aumentando la demanda de productos para la salud y de limpieza. Posteriormente la gente se volcó al stockeo de alimentos, bebidas, tocador y limpieza y recién después privilegió el equipamiento para trabajar, divertirse y ejercitarse en el hogar», explica Juan Lavista, director de Marketing de Mercado Libre. . En el ranking de los rubros más demandados lo encabeza la salud y equipamiento médico: los pedidos de alcohol en gel, barbijos, termómetros y antibacteriales se incrementó 300%. Por detrás figura el consumo masivo y alimentos (164% de suba), muebles y productos para mejorar la casa (84%), entretenimiento y fitness (61%) y computación (55%). «La compra de amoblamiento y de elementos para gimnasia -entre ellas consolas de videojuegos, juegos de mesa, juguetes, prendas para yoga y cintas para correr– corresponde a la etapa de permanencia en cuarentena», añadió el ejecutivo. . Mercado Libre es la principal plataforma de eCommerce de la región. La criatura creada por Marcos Galperin opera en Brasil, México, Chile, Uruguay, Colombia y la Argentina. Y en la era del coronavirus pasó a registrar 1,4 millones de entregas diarias, un récord. En Brasil y México es líder y relega a un segundo plano nada menos que a Amazon.
En la pandemia sumó 5 millones de nuevos compradores, entre ellos 690.000 argentinos (40% de crecimiento) que nunca -o casi nunca- utilizaron la plataforma. Justamente por este motivo, la capitalización bursátil de Mercado Libre marcó ayer un nuevo récord de valor de mercado: casi US$42.000 millones. Se trata de una valuación superior a General Motors o Deutsche Bank y es 23 veces mayor que YPF.
La pandemia aceleró la adopción del comercio electrónico y también de los pagos digitales. La penetración de las ventas online en la Argentina ronda el 7,6%. Para decirlo de otro modo, las ventas en línea representaban menos de $8 por cada 100. Para algunos, la cuarentena aceleró la transición, pero todavía falta.
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El top ten de productos más consultados está integrado por notebook, autos, lámparas LED, PC gamer, barbijos, Smart TV, celulares, consolas de videojuegos, auriculares y zapatillas para hombre. Las listas difieren y una razón posible son los faltantes y la escasez que sufren muchas categorías.
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Por último, la alta demanda colapsó los sistemas de envío. El informe de Mercado Libre revela que apenas el 55% de los envíos se concretaron antes de las 48 horas. La mayoría de los reclamos y quejas apuntan en ese sentido. Desde la compañía explican que en este período se incorporaron 11.000 vendedores nuevos (empresas y comercios pyme) con un promedio de más de 5 publicaciones activas simultáneas. En paralelo, también creció la modalidad de pagos digitales. Las tres versiones de Mercado Pago incrementaron operaciones: pagos de servicios (61%), transferencias (66%) y recarga de celulares (21%).
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Las muertes dudosas en India, Pakistán, EE.UU., Brasil…

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COVID-19: LA INDIA, PAKISTÁN Y OTROS PAÍSES ESCONDEN MUERTES Sumando las poblaciones de la India y Pakistán, uno de cada cinco seres humanos hoy vive en esos dos países enfrentados. En ambos la infraestructura médica y sanitaria es tan mínima que hablar de su colapso no significa nada, incluso fuera de pandemia. En ambos las megalópolis como Rawalpindi, Karachi, Kolkata y Delhi, con su aire ennegrecido de productos de combustión, son focos de distintas patologías cardíacas y respiratorias crónicas, también fuera de pandemia. ¿Cómo puede ser que hoy en plena pandemia de Covid tengan estadísticas de mortalidad tan bajas? Porque las truchan, responde “The Telegraph”. Se trata de un diario conservador pero bien escrito, a la derecha del viejo y sobrio “Times”. Al igual que éste, el Telegraph tiene ese conocimiento de la India y de Pakistán propio de los viejos amos imperiales, mucho interés en la zona y corresponsales desplegados en ambas vertientes de los Himalayas. Son dos mundos diferentes. Esas altas cumbres dividen desde 1948 una provincia en disputa interminable entre la India y Pakistán, el Kashmir. Bill Clinton llamó a esa demarcación “la frontera más peligrosa del planeta”, dado que separa dos países con armas nucleares que para más inri desde 1948 ya estuvieron 4 veces en guerra, y queman recursos ingentes –que no destinan a salud pública– preparándose para una posible quinta y definitiva. El Telegraph subraya que las estadísticas locales de muertes por millón de habitantes, aunque en ascenso, van muy por debajo de lo esperable del hacinamiento y las “comorbobilidades” respiratorias de megalópolis tan contaminadas. La mortalidad regional del Covid es insólitamente menor que la de EEUU, el Reino Unido y Brasil. Añado, como argentino escéptico: “¡Y que la nuestra!”. Estos 2 países tal vez estén en otro planeta, pero no son los únicos. Aquí, en la Tierra, el aire viciado por hollines de grano ultrafino, los famosos PM 2,5, mata rutinariamente unos 9 millones de humanos por año (detalles, aquí y aquí). Lo hace por hipertensión arterial crónica,  enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares y EPOC, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Y eso, subrayo, fuera de pandemia. El problema es que cualquiera de estas patologías por separado agrava el desenlace de una infección del virus SARS CoV-2. No obstante, a fecha del 22 de mayo, cuando el Telegraph empezó a hurgar en el asunto, la India admitía 3435 muertes por Covid-19 y Pakistán, 1017. Aquel día EEUU, con una población mucho menor y mejor calidad de aire en todas sus ciudades, ya contaba oficialmente 95.000 muertes. Y a creerles: los números de EEUU, como dice aquí la Dra. Elizabeth Rosenthal en el New York Times del 25/05, están deliberadamente desinflados, algunos estados menos y otros más. La eliminación de casos permite torcer para abajo las curvas de contagio, cosa de acelerar las salidas de cuarentena y llegar a una situación BAU (Business as Usual), con ninguna restricción a la economía. Rosenthal da pruebas, pero su as de espadas es el caso de su madre, fallecida «naturalmente» en un geriátrico y con Covid. Pero el certificado de defunción habla de «paro cardiorrespiratorio» y no hubo modo de cambiarlo. La pandemia de este siglo no es el Covid, pese a ser tan letal: es la contaminación aérea, es decir el escenario BAU. Las partículas PM 2,5 (menores de 2,5 micrómetros) penetran muy profundamente en los alvéolos pulmonares, allí traspasan sus inventarios moleculares de hidrocarburos mal oxidados y compuestos cíclicos y policlíclicos a la sangre, estas moléculas inflaman crónicamente los epitelios arteriales y van desatando lentos desastres en la circulación. Su efecto acumulado hace que todos los porteños viejos estemos relativamente más fregados que los jóvenes, en caso de ligarnos un Covid: demasiadas décadas respirando basura en aerosol. El umbral a partir del cual la OMS (Organización Mundial de la Salud) considera peligroso y tóxico el aire urbano es cuando llega a 10 µg/m3 de PM 2,5. En criollo, eso significa 10 microgramos de particulados finos por metro cúbico. Pero ups, en la mancha urbana metropolitana argenta estamos un 40% arriba, en 14 µg/m3, y eso nos está costando, “grosso modo”, más de 5.000 muertes/año. Si sumamos las otras megalópolis patrias, 10.000 más. ¿Se puede estar peor? Claro que sí, y ahí volvemos a la India y Pakistán. San Pablo, Brasil, anda con 19 µg/m3 de partículas PM2,5 (un 90% arriba del estandar tolerado por la OMS). Beijing con 85 µg/m3 está un 850% arriba y Nueva Delhi, campeona mundial en contaminación aérea, ostenta 122 µg/m3, 1220% por encima del techo fijado por la OMS. Nuevamente, ups y re-ups. Rawalpindi e Islamabad, sin cifras. ¿Y hay que creer que en la India y Pakistán se la están llevando tan de arriba, esta pandemia? Para ver las cosas en contexto, van los datos oficiales de muertes por millón de habitantes que la OMS toma por buenos. Son los que dan los gobiernos nacionales y estas cifras son del 25/05. Bélgica se lleva el premio mundial, con 812,46 muertos por millón. El Reino Unido está en tercer lugar, con 553,37. EEEUU llega al 9no puesto, con 298,26. Brasil está en el puesto nro 14, con 108,21. Nosotros, Argentina, hoy llegamos a los 10,16 y somos el nro. 70 en el ránking fúnebre. La India, único país capaz de ganarle a China en contaminación aérea y hacinamiento, admite angelicalmente tener 2,97 muertos por millón, lo cual la colocaría en el puesto 101. Pakistán no está siquiera enlistado: el portal Statista, que tomar información de la OMS en este caso, tiene 144 estados-nación registrados sobre 195 existentes. Ante esta pandemia, además de países gigantes que mienten a lo pavote sobre su número de difuntos (Donald Trump, are you there?), hay otros 55 de categoría “No sabe/No contesta”, otra sorpresa. Y siguen las sorpresas: un muestreo con tests de anticuerpos sobre 25.025 personas en 133 municipios brasileños, presentado el 26/05 por la Universidad Federal de Pelotas (UFPel), muestra que el país tiene 7 veces más infectados que los que declaran las autoridades sanitarias. En 90 ciudades donde según cifras oficiales hay 104.792 casos, el estudio de la UFPel estima al menos 760.000. La mencionada es una de las tres universidades más prestigiosas del país, junto a la de Sao Paulo y a la de Rio de Janeiro. En todo Brasil, el Ministerio de Salud dice que hay 374.898 infectados, pero según el estudio de la UFPel sólo en la ciudad de Sao Paulo hay al menos 380.000. El epidemiólogo que dirigió esta investigación gigantesca, Pedro Hallal, la resume así: «Podemos decir con la mayor tranquilidad con base en nuestra pesquisa que el conteo de casos en Brasil ya no debe ser hecho en millares, debe ser hecho en millones«. En suma, que no tenemos la más pálida idea del impacto real del Covid en el mundo. No estamos simplemente flojos de vacunas o antivirales, sino de números. India bajo lupa ajena Un elefante con barbijo ¿hará que los ciudadanos indios que lo miran lo imiten? No parece. Hace un par de meses, en tiempos más ingenuos, los “pundits” (sabios, en hindi) atribuyeron inicialmente las rarezas de la India a que el virus SARS CoV-2 estuviera mostrando diferentes virulencias regionales. En la India pobres sobran pero raramente llegan a muy viejos, de modo que la población es más juvenil. ¡Genial, ésa debía ser la causa! O el virus quizás sobreviva menos en el calor, vaya a saber. O es la espiritualidad, tal vez. Pero según los corresponsales de The Telegraph (Joe Wallen en Delhi, Ben Farmer en Islamabad, Ashfaq Yusufzai y Vivashwan Singh en Peshawar), los médicos en las dos vertientes del Himalaya tienen órdenes de atribuir a otras causas las muertes por Covid-19. Ambos países, aunque no por exactamente iguales causas, están escamoteando difuntos. Ante una pandemia, las instrucciones que reciben los médicos en general bajan desde la cúpula del estado. En la India, no necesariamente del Primer Ministro (en este caso, Narendra Modi, del BJP, Bharatiya Janata Party o Partido Popular Indio, nacionalista muy de derecha). La organización del estado indio es fundacionalmente federativa, casi autonomista, a diferencia del de Pakistán, que fue buena parte de su historia un país monolíticamente dirigido por su ejército. En el Hospital de la Facultad de Medicina de Murshidabad, del estado indio de Bengala Occidental, entre la lista de turnos de guardia, se instruye a los médicos sobre qué hacer cuando un paciente se muere de Covid-19 en estos términos: “En caso de positivo a Covid, ninguna mención de Covid en el certificado de defunción”. Los médicos que le filtraron copias de esto al Telegraph prefieren no dar sus nombres. Y es que el informe final sobre quién murió de qué en Bengala Occidental la cocina un comité “opaco”, o secreto “ma non troppo”, formado por médicos del gobierno estadual con quienes no hay que pelearse. En Bengala gobierna Mamata “Didi” (literalmente “Hermanita Mayor”) Banerjee del AIT-CP, All India Trinamool, una fracción del viejo Congress Party, aquel partido de las dinastías Nehru y Gandhi que literalmente inventó la India en 1948. Aunque el AIT y el BJP se detestan, hay acuerdos de los gobernadores estaduales con el “Prime Minister” en macanear sobre el impacto del Covid. Hay que justificar la resistencia a entrar en cuarentena hasta casi pasado marzo, y hoy el apuro por salir de ella como sea y llegar al laborioso Nirvana del Business as Usual. Más detalles. En Bengala hay instrucciones adicionales de no emplear tests, sean de anticuerpos o genéticos (PCR) aunque los haya (no sobran) y los pacientes tengan clara sintomatología de Covid. Las historias clínicas tienen que estar lo más libres que se pueda de esta palabra. Se usan subterfugios similares en otros estados de la India, porque ningún gobernador estadual quiere perder puntos ante la oposición local por haberse dejado llenar la canasta de muertos durante la pandemia. Es curioso (si Ud. leyó el artículo del New York Times de ayer), que se esté haciendo lo propio en EEUU, aunque con diferencias de escala, pero por lo mismo. Curioso, pero no tanto: después de todo, la India es verdaderamente una democracia representativa, aunque en la calle eso no se note, y los soplones con guardapolvo pero sin banca política deban ocultar su identidad para preservar sus trabajos y dentaduras. Citado por el Telegraph, un médico (anónimo) de hospital público del distrito de Cooch Behar, en el Norte de Bengala Occidental, admite que el “comité opaco” impide usar la palabra “coronavirus” salvo en casos expresamente autorizados. “Esto viola las directivas de la OMS (Organización Mundial de la Salud)– dice la misma fuente reservada-  Nuestra primera ministra (“Didi” Banerjee) está tratando esta pandemia como una gastroenteritis o un dolor de cabeza que se cura solo.  Se olvida de que cuanto más escondamos los números, más estaremos arriesgando las vidas de una parte cada vez mayor de nuestra sociedad”. Mohammed Salim, del Partido Comunista y ex gobernador de ese mismo estado, fundamentó la acusación de los médicos contra Banerjee, y añadió que esa política agrava el peligro en que vive el personal de salud, por estar en primera línea frente al SARS CoV-2. Interrogada por el Telegraph, Banerjee optó por no responder. Tampoco lo hizo, para el caso, el Hospital de Musrhidabad. Otro doctor bengalí, esta vez del sur de ese estado, dice que los colegios médicos y hospitales tienen instrucciones oficiosas de limitar el testeo para reducir las cifras oficiales de Covid-19, y que quien viole la consigna o se queje pierde su puesto. Pero la historia del crematorio Rashmoni Ghat de Barrackpour es más elocuente. Es una ciudad 45 kilómetros al Norte de Kolkata (en otros tiempos, Calcuta). Los vecinos tienen esa instalación bajo vigilancia 24×7 desde que empezaron a llegar personas con traje hazmat (de protección completa) en horas de la madrugada para quemar difuntos por causas presuntamente ajenas a la pandemia. Cremaciones a deshoras, apresuradas y clandestinas “Dijeron que la persona se había muerto de diabetes pero no pudieron contestar por qué usaban trajes hazmat para incinerar a un diabético”, dijo un vecino. Al parecer hay una rampa de casos de cremación. Un empleado de otro crematorio de Kolkata dijo: “Cada cadáver tarda unas 3 horas en arder completamente y teníamos una rutina de entre 15 y 20 cuerpos por semana antes de la llegada del Covid. Pero ahora eso es lo que nos llega por día. Si la situación persiste, las hornallas se van a rajar por uso excesivo”. Como además el cremado insume combustible a lo grande, Kolkata está empezando a usar fosas colectivas. De modo que hace lo mismo que la ciudad de New York en EEUU: allá siguen enterrando cuerpos en la isla Hart, un lugar administrativamente inaccesible pero bien a la vista de la ciudad, frente al Bronx y en medio del gran estuario del Hudson. Desde 1868, los muertos diarios que nadie reclama, amén de sucesivas y hoy ya olvidadas epidemias, fueron acumulando alrededor de un millón de cuerpos en esta isla. Comenzando 2020, el promedio de entierros en Hart Island era de 17/día, cuando en febrero desembarcó el Covid, el alcalde Bill de Blasio (demócrata) se opuso a la cuarentena y se le murieron casi al toque unos 17.000 neoyorkinos. No colapsaron únicamente las terapias intensivas: colapsaron las funerarias. El trabajo se volvió entonces brutal para los presos del complejo penal de la isla vecina de Rykers Island, a quienes la ciudad les paga 17 centavos de dólar por cada cajón que gestionan en la de Hart. Se los apila verticalmente de a 3 en largas y hondas fosas colectivas, y se los sepulta sin señalización (historia aquí). Por propia iniciativa (es decir gratis), los presos hicieron una cruz de rocas blancas en una loma cercana, acaso buscándole algún sentido humano a su trabajo. Los registros de adónde está enterrado quién se pierden rutinariamente para evitar el engorro de que la municipalidad deba responder a averiguaciones o gestionar visitas de familiares. Los pedidos de éstos se rebotan o no se contestan jamás, hasta que desisten. Si los muertos no pagan, al menos que no cuesten. Bienvenidos a New York. Detalles de cuan berreta, cuan obviable se vuelve la muerte en pandemia, en ésta, en las anteriores, en las próximas: los números se hacen atónitos, lo individual se borra en el anonimato, la vida humana pierde valor a un grado rutinario en el atestado Sudeste Asiático, ¿pero aquí, en esta capital global de la arquitectura, el arte y la ciencia? Y con poca base para que eso suceda. Los “slums” neoyorkinos habrán brillado siglos por su hacinamiento, miseria y suciedad pero –el frío invernal manda- la Gran Manzana jamás se permitió tener verdaderas villamiserias de chapa y cartón, como las nuestras. Aquí en New York existen hospitales públicos (pocos, colapsados, pero hay) y la calidad de aire viene mejorando de forma continua desde los ’60. ¿Cómo será comparativamente el Covid en Delhi, donde hay oficialmente 200.000 “homeless” y el aire está un 1220% más contaminado que el máximo fijado por la OMS? Delhi no te lo dice. Y tal vez no lo sepa. Pakistán bajo otra lupa Comprobación rápida de fiebre en las calles de Islamabad Estas cuchipandas se repiten en Pakistán, pero por causas más culturales: los médicos tienen instrucciones de “no estigmatizar” al que se muere de Covid-19. Es que para los familiares de ese muerto hay restricciones fúnebres estrictas: por motivos de contagio, el gobierno no quiere grandes reuniones a la hora de velarlo o a enterrarlo. Pero para el pakistaní medio es importante juntar una buena muchedumbre a pie de tumba, y para lograr eso prefiere morir en su casa y por causas inventadas antes que hacerlo en un hospital, donde es más probable que la historia clínica lo delate. Por otro lado, incluso si ese hospital garantizara una terapia intensiva pero no suficientes respiradores, ¿mejoraría tanto sus posibilidades de salir vivo? Enfermos, pero no tontos. Hay órdenes de borrar “Covid” de las historias clínicas, y eso lo admiten los internistas del hospital de Khyber Pakhtunkhwa, y dio la cara por ellos el Dr. Suhail Ahmed, de la Asociación Médica de esa provincia, la de peores números pandémicos del país. Otro que se arriesgó a hablar del asunto fue el Dr. Muhammad Akram, del hospital de Mardan: los familiares del que se muere hacen lo posible por garantizar funerales multitudinarios, razón por la cual el 50% de los decesos por Covid-19 son domésticos. Lo confirma también el Dr. Fazal Maula, de la provincia de Malakand: las familias de los difuntos que mueren en hospitales tratan incluso de sobornar a las autoridades sanitarias, y han llegado a atacar a los médicos o empleados que se niegan a darles el cadáver. No es imposible que situaciones parecidas se terminen viendo en la Argentina, cuando las cosas se pongan verdaderamente feas. Obviamente, la cultura fúnebre pakistaní conspira contra todo control de la enfermedad por rastreo de casos y “micro-cuarentena” de los que testean positivos. Fue el método selectivo que usaron con razonable éxito China, Corea, Singapur y Hong Kong para contener el primer brote, y deberá ser durante largo tiempo el de la India y Pakistán ahora que ambos países empiezan a salir desorganizadamente de la cuarentena nacional, que sus gobiernos nacionales hicieron todo lo posible por impedir. Las renuencias son lógicas. Nadie quiere frenar en seco un país, aún si es el mínimo Liechtenstein, con apenas 38.557 habitantes. Pero parar de golpe las economías de 1353 millones de habitantes (la India) y de 215 millones (Pakistán) es como clavar los frenos de 2 trenes enormes y mal mantenidos: los apilamientos y descarrilamientos de vagones son inevitables. Ahora que la India y Pakistán emergen de sus cuarentenas, se impone el rastreo de casos: dada la contagiosidad de este virus, no es improbable que los familiares y allegados a una víctima del SARS CoV-2 sean portadores sanos (al menos un tiempo), y por ende, contagiadores. Si testean positivo, habrá que aislarlos. Pero ambos países, cada cual por sus razones, prefieren ignorar quién se murió de qué. Esto matará más gente. En suma, The Telegraph aporta algunas claves sobre un misterio epidemiológico: a 5 meses de empezada la pandemia, esa zona del planeta, la  más hacinada y de peor calidad de aire, sigue estadísticamente libre de la mortalidad espantosa de países como España, Italia o el Reino Unido, cuyas poblaciones podrán ser más viejas pero tienen “fundamentals” muy superiores en urbanismo, regulaciones ambientales y salud pública. En suma, es altamente probable que la India y Pakistán tengan mortalidades muy superiores a las que dicen tener. Por una OMS 2.0 y repotenciada El simpático doctor Anders Tegnell, que para lograr “inmunidad de manada” en Suecia lleva muertos más de 4000 ancianos. Lo que queda en claro con todo esto son las limitaciones legales de la OMS para conseguir buena información por parte de sus estados integrantes, y no sólo en la India y Pakistán, sino en EEUU y Brasil, y de Rusia ni hablar. Por razones mucho más diversas de las que se enumeraron en este artículo, hay demasiados países barriendo sus muertos bajo la alfombra. No es verdad que a fecha del 26/05 haya 325.000 en todo el mundo: probablemente son más. De creerle la citada Dra. Elizabeth Rosenthal, y al New York Times que decidió publicar su historia, tampoco es verdad que el 1 de junio EEUU haya alcanzado ayer las 100.000 muertes. Eso sucedió tiempo antes, pero se están maquillando historias clínicas y certificados de defunción: en lugar de Covid, paro cardiorrespiratorio. Que es como decir que el finado se murió de muerte, nomás, pero suena más técnico. Dado que hasta 1/3 de las muertes por Covid ocurre en geriátricos, estos tratan de escaparle al estigma de cargar con cifras abultadas: «bad for business». En New York, si la historia clínica menciona Covid como preexistencia, basta que el acta de defunción acompañe ese sustantivo del adjetivo «posible» para que ese deceso se archive fuera de las estadísticas de muerte por el virus SARS CoV-2, así de simple. Un adjetivo. «Easy does it», como dicen los neoyorkinos. Los hospitales privados y/o universitarios recurren a la misma manganeta, y los alcaldes y gobernadores prefieren mejorar la imagen de su administración de los hospitales de sus condados o de sus estados. Florida, dice Rosenthal, echó de su cargo al informático que había diseñado el sistema estatal de manejo de datos del Covid: lo hizo demasiado transparente. Ocultar las muertes disimula la prevalencia del Covid e impide el rastreo de contactos. Por ende, mientras no haya vacunas eficaces para ponerle cerco a la enfermedad, pondrá en riesgo de contagio y re-contagio a los países vecinos del infectado, y también a sus socios comerciales. Eso es un problema para cada país, y a veces para cada región si todos sus países integrantes asumen la misma política sanitaria. Pero eso no es muy común, y la Unión Europea o Norteamérica parecen más contraejemplos que ejemplos a seguir. Entre los países escandinavos, Suecia decidió no hacer cuarentena, y hoy tiene 395,65 muertos por millón de habitantes. Sus espantados vecinos que SÍ hicieron cuarentena tienen 97,11 (Dinamarca), 55,82 (Finlandia) y 44,22 (Noruega). Y como el 88% de los muertos en Suecia son mayores de 65 años, Dinamarca, Finlandia y Noruega cerraron sus fronteras con Suecia. Es que Dinamarca, Finlandia y Noruega no tienen especiales ganas de permitir una eutanasia de viejos para alegrar a la manada de economistas liberales que aplauden el libre contagio de hasta el 70% de la población. Y lo hacen (dicen los economistas) para dar lugar…  (aquí, PRRRRRR, redoble de tambor)…  ¡A la inmunidad de manada! ¡Fuerte ese aplauso! Genial, pero estudien un poco de biología, animalitos de Dios: Darwin no muerde. Los virus mutan espontáneamente, y los respiratorios con genes a ARN ni te cuento. De modo que el SARS CoV-2 modelo 2022 o 2023 podría llegar con nueva genética para infectar a los que se salvaron en la volteada de 2020. Así las cosas, no es imposible que este año Suecia haya inmolado aproximadamente 4000 ancianos al cuete, a cuenta de cero inmunidad futura. Si te toca ser Ministro de Salud, como al torvo doctor Anders Tegnell, no confíes a una enfermedad letal las tareas propias de una vacuna. La gripe, que muta año a año y requiere de nuevas vacunas año a año, te muestra que eso no sirve. Norteamérica hoy es un moridero: EEUU admite 299,79 muertos por millón (¿les creemos?), Canadá 179,58 y México 60,49. Son vecinos de continente, pero es difícil que estos 3 países puedan expandir el virus hacia el Sur. Y además, no es necesario: aquí está Brasil, que tiene frontera con diez estados, amén de la mitad de la superficie subcontinental y la mitad de la población, y que con 112,06 muertos por millón de habitantes, perdió toda pretensión ya no de controlar sino de medir la pandemia, máxime a la luz del lapidario muestreo hecho por la UFPel. ¿Durante cuántos años y con cuántos cadáveres pagará la región la política del presidente Jair Bolsonaro de tratar esta pandemia como “una gripecinha”? Pero ojo, compatriotas, con tirar demasiadas piedras al techo brasuca. El de villano regional es un lugar donde ya estuvimos: en 1957 Paraguay, Chile y Uruguay amenazaron cerrarnos las fronteras porque teníamos casi 700 casos admitidos de poliomielitis y no estábamos comprando la vacuna Salk (muy cara, otras prioridades). Pero ellos, con menos plata, menos industria, menos tecnología y menos educación y salud pública, sí la compraban. Y estaban vacunando. Vergüenza eterna. El mundo es un consorcio epidemiológico desde hace rato. Cada estupidez que nos mandemos puede y suele ser funesta para otros. China, que logró aplacar su curva inicial de casos en la provincia de Hubei con cuarentenas heroicas, se acaba de reinfectar en la zona del Dongbei, en su extremo Noreste, con Covid proveniente de Rusia, país que reconoce sólo 25,15 muertes por millón, pero bueno, andá a creerles. En conclusión, 108 millones de chinos en las provincias de Jilin y Heilongyang acaban de entrar en cuarentena rabiosa. Y la ciudad más afectada parece ser Shulan. El SARS CoV-2 oriundo de Rusia parece una enfermedad de avance general más lento, y por ende con más días de portación asintomática (y de contagio). No es imposible que el virus haya mutado un poco para superar lo único con lo que hasta ahora tenemos para combatirlo: las cuarentenas. En este consorcio epidemiológico que se ha vuelto el mundo, necesitamos una OMS con poderes. Si el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) tuviera la misma impotencia y pasividad de la OMS para auditar la trastienda nuclear de sus países integrantes, tendríamos decenas de países con bombas atómicas y termonucleares, en lugar de una sola decena, los disparatados gastos militares nos harían a todos mucho más pobres (caso de la India y Pakistán) y viviríamos conteniendo el aliento. O no. No viviríamos. Se necesita una OMS 2.0 repotenciada. Hay que cambiar las reglas.

Daniel E. Arias

Fernández y Kicillof hacia la «nueva normalidad»: se reactiva la planta de Toyota

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El presidente de la Nación, Alberto Fernández, y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recorrieron la planta de Toyota en Zárate, que retomó su producción el 18 de mayo pasado con una dotación del 40% de sus 5800 operarios, en turnos reducidos y con el transporte a cargo de la compañía.

Junto a los ministros de producción de la Nación y la Provincia, Matías Kulfas y Augusto Costa; la secretaria de Comercio Interior nacional, Paula Español, y el intendente Osvaldo Cáffaro, Fernández y Kicillof visitaron la fábrica y conversaron con los operarios. “Es muy significativo ver cómo la empresa tuvo capacidad de adaptación a la pandemia para cuidar la salud de los trabajadores”, remarcó Kicillof al tiempo que agregó “en esta planta se producen 300 camionetas por día, se exporta el 80%, el 40% de las piezas están hechas en Argentina y el 70% del valor agregado de cada camioneta es valor argentino”. Kicillof recordó que el desarrollo de Toyota en el partido de Zárate es “el resultado de una inversión privada internacional, en coordinación con el gobierno nacional, en 2014”. A través del programa de crédito Fondear, la empresa realizó “una inversión de 900 millones de dólares que permitió duplicar la capacidad de la planta en términos de trabajo y darle un perfil nacional y exportador”. Además, el Gobernador agradeció a la empresa la donación de seis ambulancias para enfrentar la pandemia. El presidente de Toyota Argentina, Daniel Herrero, subrayó “vamos a seguir apostando a la articulación pública y privada, para generar los consensos y proyectos a futuro que generen inversión y desarrollo”. Por su parte, el intendente Cáffaro destacó también la disposición de la empresa para colaborar con las necesidades de su distrito desde el primer día. El Presidente concluyó diciendo que “cada empresa que se reabre en la Argentina es un acto de celebración después de tanto dolor y sufrimiento que la pandemia nos ha impuesto. El daño que hizo la pandemia ha paralizado la economía del mundo. No es la cuarentena, es la pandemia la que ha complicado la economía del mundo. La cuarentena sirve para que nos cuidemos».

La industria láctea, en tiempos de pandemia

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Es un lugar común, pero no deja de ser cierto, la difícil situación en que ha puesto esta pandemia, y las concurrentes medidas de aislamiento social, a la mayoría de las actividades productivas. Y, sobre todo, a los que trabajan en ellas. Pero creemos que es válido hacer notar que, en muchos casos, el coronavirus aceleró procesos que ya estaban en marcha. En muchos casos, procesos de deterioro. En algunos, de adaptación exitosa. No estamos diciendo nada original que las que se caen son en su gran mayoría pymes. Entre las grandes empresas -no todas, por cierto- es más fácil encontrar casos de crecimiento. Este informe de Silvia Naishtat sobre la industria láctea es un buen ejemplo. Lamentablemente, también da una indicación negativa sobre que está pasando con el consumo de una parte básica de la alimentación de nuestros niños y jóvenes. «Pocos sectores de la economía tienen un comportamiento tan disímil en esta cuarentena como el lácteo. Algunos están con el acelerador a fondo, produciendo como pocas veces. Es el caso de La Serenísima, con alta demanda de la leche fluída en sachet. Otros apagaron los motores como aquellas fábricas que abastecían de muzzarella a pizzerías y restaurantes. O los del dulce de leche industrial y heladero que están vendiendo el 10%. Hay unas 30 pymes que bajaron la persiana. Por cierto, el campo de acción de la lechería es muy amplio. Están los que se dedican a postres y yogures apenados por bolsillos más flacos, mientras las primeras marcas no saben cómo capturar la atención de ese consumidor que cambió de hábitos. Según Alejandro Maurino, CEO de edairynews, la cuarentena aumentó el consumo de leche fluida, quesos frescos y dulce de leche. Y las empresas proveedoras del Estado lograron colocar importantes volúmenes para los planes sociales. Maurino afirma que, sin embargo, hubo aumento en los costos que no se pudieron trasladar a precios finales. Pero antes del arranque de 2020, Danone informó que su casa central le había debido aportar 110.000.000 de euros a la filial local. Es que en 2019 se resintieron sus despachos un 30%. En las oficinas centrales de Paris, en el elegantísimo Boulveard Haussmann, no estarían mirando a la Argentina con cariño como cuando Antoine Riboud y Daniel Carassò vinieron a asociarse con La Serenísima. En el comienzo de la gestión de Mauricio Macri el presidente de Nestlé, Peter Brabeck, prometió invertir. Y lo hizo. Así surgieron las líneas de leches infantiles en Villa Nueva y de leche condensada en Firmat. Los resultados no vinieron. A su vez, Milkaut, BonGrain, Savencia experimentó, con la llegada de su nuevo CEO Juan Carlos Dalto, un giro a productos de alta gama y rentabilidad. A ese negocio se lo comió el coronavirus. Saputo, la canadiense encabezada por Lino Saputo, desembarcó con la compra a Pérez-Companc de Molfino y La Paulina. Hoy está en la cima en recibo de leche junto a La Serenísima, ambas seguidas por la ascendente Adecoagro. La novedad es que a Saputo y por primera vez le soltaron la mano desde Canadá. En cuanto al matrimonio Arcor-Mastellone es notable el avance de la familia Pagani que se acerca al 50%. Eso sí, la última compra de acciones por parte de Arcor dejó a miembros de Mastellone con sabor amargo y ganas de recurrir a la justicia. Y habría más amargura en un mundo en el que ya sobran stocks por la caída de la demanda . Esos volúmenes se están almacenando en forma de leche en polvo. Hay quienes aseguran que habrá que prepararse para una fuerte caída de precios que esta vez va en serio. EE.UU. llegó a tirar 25 millones de litros por día por los cierres de las cadenas de comida. La cotización internacional era de US$ 3.500 la tonelada de leche en polvo en marzo: cayó a los US$ 2.700. A Federico Boglione lo obsesiona lo que es ya casi un debate existencial entre empresarios. Y gira alrededor de si las ayudas oficiales deberían discriminar por tamaño de compañía. Para el dueño de La Sibila, debería separarse en función de si son firmas de capital nacional o extranjero. “Los de afuera pueden venir, cerrar una empresa e irse. Nosotros estamos comprometidos con la gente y seguimos en el país”, remató. ¿Y el tambero? Cobra $ 18 por litro . Del lado de los industriales dicen es un precio excesivo. Pero Guillermo Draletti, su histórico dirigente, señala: “Continuamos trabajando en una lechería estancada desde 2008 en una producción de 10.300 millones de litros por año siendo superados por los vecinos y hasta por Colombia». Por su parte, los tamberos santafesinos advierten que el sector va camino a una grave crisis. La Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe (Meprolsafe) señala que las cotizaciones se derrumbaron a nivel mundial por la pandemia y que se proyecta una sobreoferta de leche para los próximos meses. Otro dato, el consumo por habitante es de 200 litros por año. En el dramático 2002 llegaba a 230

La primera piloto de caza de la Argentina hizo su vuelo de bautismo

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La teniente Sofía Vier realizó su bautismo, «Vuelo Solo» en un avión caza, junto al resto de los egresados que hicieron su «Vuelo Sólo» en aviones IA-63; Pampa II; y helicópteros SA315B Lama, en una ceremonia que se realizó en la IV Brigada Aérea de Mendoza. Estuvieron presentes el ministro de Defensa, Agustín Rossi, y el gobernador Rodolfo Suárez. La teniente Vier es la primera mujer que llega a ser piloto de caza de nuestro país. La Fuerza Aérea Argentina a lo largo de su historia ha formado aviadoras militares mujeres, pero dentro de la especialidad de helicópteros o aviación de transporte. Esta noticia puede leerse como un paso más en la ruptura de «techos de cristal» que limitaban las posibilidades de las mujeres. Un tema muy presente hoy en notas periodísticas y declaraciones oficiales. Pero detrás hay algo más: cómo se preparan nuestros aviadores, mujeres y hombres. Para eso servirá este breve CV de Sofía Vier: Nació en Córdoba el 1º de diciembre de 1993. Su abuelo fue uno de los precursores de la Fuerza aérea Argentina, piloto de prueba e ingeniero. Su padre y su tío son oficiales de la FAA retirados, ambos pilotos. Su madre es arquitecta, y tiene una hermana ingeniera y un hermano abogado. Ingresa a la Escuela de Aviación Militar en el año 2013 y egresa en el 2016 con el primer promedio en la licenciatura y en volovelismo. Fue la primera mujer escolta de bandera de la EAM. En el año 2017 comienza el CBCAM y la seleccionan para realizar el curso de aviador militar en Estados Unidos, por antigüedad, nivel de inglés y vuelo. Primero rindió exámenes de inglés aeronáutico operacional en Lackland AFB, Texas. Después realizó el IFT, que es un entrenamiento inicial de vuelo, en aviones DA20, en el estado de Colorado (40 hrs).El curso de aviador continuó en Columbus AFB, Mississippi, en donde realizó un entrenamiento de fisiología de vuelo, simuladores y voló aviones Texan 6 (180 hs). Egresa entre los primeros 5 mejores promedios de su clase, y recibe un reconocimiento del embajador de Estados Unidos en Argentina. Luego de 1 año y 8 meses regresa a Argentina y vuela habilitaciones en T6 C y luego la destinan a Mendoza para realizar el CEPAC en aviones IA-63 Pampa II.

Apicultores impulsan una acción internacional para salvar a las abejas

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Las abejas están desapareciendo. Por eso, el pasado 20 de Mayo, en el Día Mundial de las Abejas, la Sociedad Argentina de Apicultores junto a más de 200 organizaciones, colectivos y asambleas de América Latina y el Caribe en red, impulsa medidas a nivel internacional, “en defensa de las Abejas, de la Biodiversidad y de la Naturaleza”. Los firmantes solicitaron esas medidas urgentes a la Relatoría Especial de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA. En sus fundamentos, los apicultores señalan que las abejas “son esenciales. Se encuentran entre los más importantes polinizadores responsables de asegurar la disponibilidad de alimentos en el mundo y garantizar la diversidad biológica permitiendo el equilibrio ambiental”. Sostienen que “la desaparición de las poblaciones de abejas implica un impacto letal en el resto de las especies del planeta y de la vida misma tal como la conocemos. De allí la necesidad de solicitar una recomendación para los países que integran la Organización de Estados Americanos (OEA) para que analicen acciones orientadas a protegerlas”. En el documento presentado solicitan recomendaciones tendientes a: declarar a las abejas Patrimonio Natural por constituir la “polinización” una actividad esencial para garantizar la Preservación de la Diversidad Biológica, y en consecuencia, el Derecho Humano a una Alimentación Adecuada; prohibir la liberación al ambiente de agrotóxicos que causan la muerte de las colmenas, como los insecticidas neonicotinoides y fipronil, así como los herbicidas como el glifosato, entre otros; declarar a las abejas “Especie en peligro de extinción”, promover acciones concretas para promover la biodiversidad y proteger hábitats favorables para las abejas y demás polinizadores; incorporar los derechos de la Madretierra, de la Pachamama, de la Naturaleza; y recomendar incluir en el Estudio de Impacto Ambiental / Informe de Impacto Ambiental (EIA/RIMA) o normas legales equivalentes, los inventarios y el rescate de invertebrados (por ejemplo, abejas) en grandes obras como centrales hidroeléctricas, carreteras, entre otros. En la región, el número y la diversidad de las abejas ha ido disminuyendo constantemente año tras año debido a la hegemonía de un modelo de desarrollo basado en el uso ilimitado de los recursos naturales y de un modelo agroindustrial que privilegia el monocultivo transgénico que determina la pérdida de la biodiversidad y el hábitat de las abejas y el uso intensivo de agrotóxicos, entre los que se destacan los herbicidas e insecticidas neonicotinoides y fiproniles, que reducen su alimento, deterioran su capacidad de orientación y comunicación y finalmente las mata. Así, mueren aisladas, sin alimento, ni conexión con su colonia. Sin polinización, faltarán alimentos El 75% de los alimentos depende de la polinización de las abejas. Por eso, si las abejas desaparecieran, gran cantidad de productos esenciales para la vida desaparecerían con ellas. Frutas, verduras, forraje para los animales, hierbas medicinales y cultivos para usos industriales, como el algodón. Sin la polinización realizada por la abeja y otros insectos polinizadores, acabaría la biodiversidad del planeta. Es gracias a la biodiversidad que hay tantos productos agrícolas diferentes, cada uno con su sabor, color y valores nutricionales valiosos para nuestro bienestar y el de todos los seres vivos.

Piratas modernos roban US$ 1000 millones por año en el mar argentino. El video del «Don Pedro»

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Son casi US$ 3 millones por día, una cifra que va más allá de la pérdida económica: la pesca ilegal no conoce reglas, ni nada que se parezca a la protección de las especies. Hace años que barcos de otros países ingresan a la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), delimitada por la milla 200, pero en las últimas semanas circularon videos que muestran a más de un centenar de naves flotando sobre territorio nacional. El tema escaló, hasta alcanzar la intervención de las fuerzas de seguridad que lograron capturar dos buques. El aislamiento por el Covid-19 redujo notablemente la navegación de barcos de bandera local, lo que generó que embarcaciones que merodean el área se instalen en el mar argentino. Durante la temporada de pesca de calamar, en los cuatro primeros meses del año, la pesca ilegal capturó, aproximadamente, 480.000 toneladas de esta especie en el Mar Argentino. Nuestros pescadores, según la Subsecretaría de Pesca de la Nación, en todo 2019 pescaron 96.000 toneladas por un valor de US$ 250 millones. Diversos organismos, entre ellos, la Organización para la Protección de los Recursos del Atlántico Sudoccidental (OPRAS) calculan que por campaña la Argentina pierde US$ 1.000 millones . «El calamar representa el 60% de la pesca no reglamentada en volumen, y cerca del 50% en valor frente a las otras especies que se capturan: merluza, merluza negra y abadejo», dice Ricardo Pucci, Director Ejecutivo de Opras. «El patrullaje puede disuadir la pesca ilegal en la zona argentina pero, hasta que no se ordene la milla 201, en concordancia con el derecho internacional, y la presencia de flotas asiáticas principalmente, es una continuidad que progresivamente lleva a la depredación de los recursos «, agrega Pucci. De acuerdo a la capacidad de las embarcaciones que invaden el caladero argentino – entre 40 y 50 toneladas-, se calcula que se captura alrededor de 4.000 toneladas diarias de calamar, especificaron desde la Cámara de Armadores Poteros de la Argentina (CAPA). Las imágenes que registró el capitán del barco San Pedro, Alberto Mendoza el 23 de abril, cuando se disponían a capturar calamar sobre el paralelo 42º sur y el meridiano 58º oeste en el límite interno de la ZEEA, abarcaron un área de más de 40 kilómetros de largo y 11 de ancho, entre las ciudades de Viedma y Puerto Madryn. Los pesqueros piratas, además de apagar el Sistema de Localización Automática, se mueven sin luces de navegación, tapan los nombres y la señal distintiva con lonas o pintura. «Los que más se arriesgan son los que pescan con poteras porque es más fácil darse a la fuga si viene el guardacostas: en 15 minutos levantan el ancla de capa y pueden salir navegando a toda máquina, los de pesca de arrastre necesitan 30 minutos como mínimo», precisa Mendoza. El autor del video viral tiene 65 años y navega desde 1977. «Soy capitán desde 1985, pero en 2004 comencé a trabajar en barcos congeladores, factorías, y me acerqué a las 200 millas». Aunque reconoce que la actividad ilegal es normal, destaca que «no era habitual ver tanta cantidad. Contamos más de 95, y tampoco la distancia; nunca habíamos visto ingresar a 10 kilómetros de nuestro mar», dice sorprendido y asegura que cuando realizó la filmación «parecía una zona liberada». En alerta, los empresarios reunidos en la Intercámaras de la Industria Pesquera Argentina enviaron una nota al presidente Alberto Fernández denunciando la presencia de flotas extranjeras «principalmente asiáticas, fundamentalmente chinas» en las aguas aledañas a la ZEEA «ejecutando una real rapiña contraria a la soberanía nacional y también contraria a las normas del derecho internacional». «Se trata de unidades que trabajan al margen de cualquier regulación», denunció la entidad que nuclea a 9 cámaras de la industria de la pesca. «No sólo generan una competencia desleal, sino que regularmente atentan contra nuestra soberanía al capturar una diversidad de especies transzonales, como calamar illex y abadejo, entre otros recursos preciados del Mar Argentino», agregan. Luego de corroborar la infracción por parte de un buque extranjero se abren dos caminos: la nave colabora o intenta escapar y se activa la «persecución en caliente», prevista en la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar. En todos los casos participa un juez federal en tierra. «El procedimiento se realiza en forma ininterrumpida y con acciones disuasorias hacia el infractor hasta que deponga su actitud», explica el capitán de navío, Rodrigo Martín Arriegues, director de Intereses Marítimos de la Armada Argentina. El pesquero portugués «Calvao» y el chino «Hong Pu 16» fueron escoltados hasta el puerto de Bahía Blanca, mientras que Lu Rong Yuan Yi 668, que permanecía prófugo desde el 28 de abril, se entregó a la Prefectura Argentina y fue vigilado hasta su fondeo en Puerto Madryn la semana pasada. Todos están a disposición de la justicia que actúa de acuerdo a la violación al Régimen Federal de Pesca Argentino (ley 24.922). Julio González Insfrán, secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y Cabotaje Marítimo, comenta: «Matt Woodruff, presidente de la American Maritime Partnership, destaca que, para los Estados Unidos, la industria marítima ha ocupado un papel fundamental para el mantenimiento de su seguridad nacional y económica. Si la Argentina no desarrolla una política de Estado respecto a sus recursos, las vías fluviales y marítimas, esto no se resuelve«. «Desde los años 90 hasta ahora, empresas españolas se fueron quedando con el negocio de la pesca: flota de altura, plantas de fileteo en tierra. A raíz de la sobrepesca y la pesca incidental, en 2006 el caladero argentino estaba prácticamente vacío, extinguiendo la especie de merluza hubbsi y 30.000 trabajadores perdieron su empleo. Luego del cierre del caladero por dos años, el recurso se fue recuperando», cuenta Walter Castro, titular del Sindicato de la Actividad Naval Mar del Plata (Sanam). «Hace años que el mar está invadido -agrega-, y lamentablemente el tema trasciende los colores políticos; las consecuencias las vemos en el cierre de las pequeñas pesqueras que no pueden competir con holdings internacionales». En el área de las Relaciones Exteriores: Adherir al «Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto», de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el primer tratado internacional de carácter vinculante centrado específicamente en la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y avanzar con protocolos internacionales permitiría generar herramientas para combatir la pesca ilegal, denunciar la actividad y prohibir el ingreso de las naves a otros puertos. Desde la cartera de Felipe Solá reconocen que las multas de entre 5 y 10 mil millones de pesos, -35 toneladas de calamar-, están desactualizadas y afirmaron que trabajan junto a la Subsecretaría de Pesca en un proyecto que será enviado al Congreso Nacional, para actualizar y endurecer el sistema de sanciones de la Ley Federal de Pesca, otorgando herramientas reguladoras más dinámicas. Por otro lado, señalan que «el Reino Unido sigue adoptando medidas unilaterales en relación con las licencias de pesca»; por eso analizan la conveniencia de continuar con el intercambio de información en las reuniones del Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur.

El Presidente y Kicillof anunciaron un plan de obra pública para el Gran Buenos Aires

Alberto Fernández anunció en La Plata junto al gobernador de la provincia, Axel Kicillof, y el Ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, el plan “Argentina Hace”. Se trata de un fondo de obra pública de $ 19.557 millones, destinado a los municipios del conurbano bonaerense. Creará 8.700 puestos de trabajo, y está destinado a reforzar la infraestructura de la provincia de Buenos Aires en los distritos donde más afecta la pandemia del coronavirus. El Presidente y el Ministro de Obras Públicas encabezaron, además del Plan Argentina Hace, la presentación del Fondo de Infraestructura Municipal, FIM 2020, del gobierno provincial. Estuvieron también los intendentes peronistas y los de Cambiemos encabezados por Jorge Macri (Vicente López). Con el Plan Argentina Hace, el Ministerio de Obras Públicas pondrá en marcha obras en 40 municipios de la provincia de Buenos Aires a través de 224 proyectos para la reactivación y ejecución de obras que beneficiarán a más de 13 millones de personas. En esta etapa, el Plan Argentina Hace otorga financiamiento para proyectos en grandes aglomerados urbanos. Los trabajos se realizan con mano de obra local, en barrios de mayor vulnerabilidad social y con cuadrillas integradas por pocas personas, sin requerir el traslado interurbano de trabajadores. Las obras se ejecutarán en ciudades del Conurbano y alrededores: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Campana, Cañuelas, Ensenada, Escobar, Esteban Echeverría, Exaltación de la Cruz, Ezeiza, Florencio Varela, General Las Heras, General Rodríguez, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, La Plata, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Marcos Paz, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Morón, Pilar, Presidente Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López y Zárate. La noche anterior, los intendentes de la 3ra. sección electoral mantuvieron una videollamada con Kicillof en medio de la ola de contagios que afecta a Villa Azul, en el límite entre Quilmes y Avellaneda. Fue el primer brote masivo en el conurbano luego del espiral de contagios que hubo en los barrios de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires con epicentro en las villas 31 de Retiro y la 1-11-14 del Bajo Flores. Tipo de proyectos a financiar: Consolidación barrial: fortalecer el espacio público comunitario, garantizando el acceso a los servicios básicos y la conectividad. Ej: obras de agua y saneamiento, desagües pluviales, accesibilidad, conectividad urbana, pavimentación, iluminación. Construcción de equipamiento social: fortalecimiento de las redes comunitarias y del tejido social. Ej: construcción y remodelación de jardines, clubes barriales; centros Integrales de atención a la mujer, de apoyo adultos mayores y de Atención Primaria de Salud. Infraestructura para la recuperación de la matriz productiva: recuperación de la producción, impulso de las economías locales y regionales desde la infraestructura de soporte. Ej: rutas, vías de acceso, señalización, semaforización. Jerarquización de las centralidades urbanas: puesta en valor de los centros históricos de cada localidad y del paisaje urbano. Ej: iluminación, colocación de mobiliario urbano, construcción de veredas, obras en centros comerciales a cielo abierto. Todos los proyectos financiados por el Ministerio de Obras Públicas y sus organismos y empresas deberán aplicar las medidas de protección y de prevención para los trabajadores y las trabajadoras de la obra pública.

El teletrabajo y los cambios que vienen. Las «oficinas opcionales», por ejemplo

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(Habíamos empezado a explorar el teletrabajo, tímidamente, aquí. Ahora reproducimos una especulación un poco más audaz): Hubo que ajustar algunas cosas: mandar la torta cuando alguien cumple años o las cervezas para un after office por delivery, pero por fuera de eso la adaptación de Digodat, una empresa argentina de analítica y ciencia de datos, para operar 100% con teletrabajo fluyó sin sobresaltos. «Somos 50 y la oficina que teníamos nos quedaba chica, faltaban salas de reunión y videollamadas y el comedor estaba explotado -cuenta Alan Daitch, cofundador de la firma-; antes de la pandemia teníamos decidido agregar una segunda sede, con lo cual duplicábamos costos y problemas administrativos. Siempre tuvimos el trabajo remoto optativo pero no hubo problemas en pasarlo a forzoso; la gente trabaja más cómoda y no pierde tiempo en viaje. El diseño posCovid es tener un espacio físico sin puestos fijos, para reuniones de equipo una o dos veces por semana. Ahorramos mucho en costo, tiempo y foco». Casos como el de Daitch y Digodat se multiplicaron en las últimas semanas. Empresarios que devuelven muebles, o directamente oficinas enteras, o que cancelan arreglos en lugares físicos comprometidos antes del Covid-19. «El día de marzo que me llevé las cosas a mi casa para trabajar «por dos semanas» pensé: «Si esto más o menos funciona no volvemos a la oficina nunca más», comenta una tuitera en el vendaval de notas y análisis que aparecieron este mes vaticinando el fin de la expendedora de agua fresca, de las charlas frente a la máquina de café, o de las credenciales electrónicas para pasar la seguridad de la entrada. En otras palabras, del fin de la vida corporativa y su catedral icónica: el edificio de oficinas, una institución que ya tiene 200 años y cuyos vericuetos fueron inmortalizados en productos pop como las series Mad Men o The Office, o las tiras cómicas Dilbert o Teodoro y Cía . Pasaron apenas siete años del escándalo provocado por la entonces CEO de Yahoo, Marissa Mayer, cuando se filtró el mail en donde les prohibía a sus 11.500 empleados trabajar desde sus casas. En contraste, días atrás el CEO de Twitter, Jack Dorsey, tomó la delantera y comunicó a los trabajadores de la red social que, los que quisieran, podrían seguir con la modalidad de tareas virtuales aun después de que ceda la pandemia. Trabajo remoto por siempre jamás. A la sentencia de muerte le siguió el «no tan rápido»: el caso de Digodat pertenece a una porción del 27%-29% (según un análisis de economistas de Cippec) de los trabajadores argentinos cuyas tareas pueden migrar sin mayores problemas a la modalidad remota. Cuando este porcentaje se corrige por la disponibilidad de buena tecnología y de buena conexión en los hogares, la proporción es menor al 20%. Y aun en esta porción hay opiniones divididas: quienes no tienen hijos en edad escolar son más entusiastas con el acta de defunción de la vida corporativa prepandemia. «Toda la familia en call o clases online a la misma hora… Se necesita un ambiente y un dispositivo por persona para que eso pueda realizarse con un nivel de razonabilidad. Hay que pensar en la sostenibilidad de este modelo», expresó días atrás Martín Hazan, experto en comunicación digital. Mientras tanto, se multiplican en los buscadores las consultas por la «fatiga de Zoom» (por distintos motivos de exigencia de atención, estas reuniones cansan mucho más que las presenciales), además de un naufragio del equilibrio vida-trabajo. Puede que sea exagerado entonces hablar de «la muerte de», pero sí hay cambios drásticos en el horizonte. «El promedio de estimaciones de las consultoras marca que un 30% de las personas que trabajaban en oficinas no volverá a sus puestos físicos», dice ahora Andrés Hatum. Este número o incluso uno menor implica una reducción empinada de los valores de venta y alquiler de los activos vinculados. «Los precios de las oficinas fueron los que más sufrieron con la crisis de 2001-2002, y ahora pasará lo mismo», sostienen en Reporte Inmobiliario. Así como hace diez años se puso de moda, entre los estudios de arquitectura, especializarse en proyectos sustentables, ahora muchos se están reconvirtiendo al nicho de refacciones antipandemia. Accenture Argentina recibió la semana pasada instrucciones de su casa matriz que estipulan un ancho mínimo de las escaleras de todos sus edificios, para evitar contagios cuando se reabran. «Creo que hay una buena oportunidad ahí para los espacios de coworking adaptados -dice Hatum- y también estamos viendo un mayor protagonismo de las áreas de recursos humanos, que están liderando este puente entre lo físico y lo virtual en las empresas». El especialista en trabajo remoto Chris Herd publicó una serie de especulaciones con efectos de «segundo, tercer y cuarto orden», que vendrán si la de 2020 se consolida como «la década del trabajo remoto». Entre ellas, una mayor eficiencia y generación de riqueza por la multiplicación de modalidades «asincrónicas» de trabajo: hasta ahora todo lo que se decide en una empresa está acotado al tercio del día que sus integrantes coinciden en ella. Esta sincronía, sostiene, vuelve más farragoso «que se hagan las cosas» (» get stuff done «). Ya hablando de otras carambolas a infinitas bandas, Herd prevé un renacimiento de los hobbies y la vida comunitaria y barrial, «lo que puede llevar a relaciones más profundas y a combatir la soledad y el aislamiento social». El emprendedor Carlos Miceli coincide en que se viene una ola de start ups que promuevan la interacción local, en contraposición con la tradición de ambiciones globales de este sector. Herd y otros entendidos ya hablan de un nuevo urbanismo o de ciudades que competirán por atraer a la «aristocracia de la economía del conocimiento», que buscará una mejor calidad de vida y un menor valor del metro cuadrado que el que exigen hoy los grandes centros urbanos. Las claves de esta seducción: buena conexión, buenos colegios y buen entorno natural. Para Herd, ahora que quedó en evidencia el enorme costo que representan las oficinas, en las fusiones y compras que se vienen por la crisis económica lo primero que se hará es «remotizar» al máximo todo lo que se pueda (ya hay un efecto demostración que indica que se puede mucho más de lo que se pensaba antes). Si es cierto que «las crisis aceleran la historia», esto es algo que sin duda se está viendo hoy en esta avenida temática. El físico ruso Andrei Vazhnov, ahora CTO de una empresa europea grande y con residencia en París, contaba hace tres lunes en una charla en el Instituto Baikal que antes de la pandemia el 5% del talento top global en tecnología ni leía ofertas de trabajo que comprometieran la presencia física en una oficina. «PosCovid, este porcentaje está creciendo al 20% o al 30%«, describe Vazhnov. Si aunque sea una parte de todas estas predicciones se cumplen es probable que en un futuro cercano, cuando veamos The Office o Mad Men , o leamos las tiras de Dilbert o Teodoro , lo hagamos con una mirada parecida a la que tenemos hoy cuando vemos una película de la época victoriana, con sus tradiciones, folclore y coreografías de un pasado remoto.

La industria nacional está perdiendo peso en la venta de maquinaria agrícola

La proporción de cosechadoras y tractores de origen argentino viene cayendo desde hace seis años.

La venta de maquinaria agrícola en el mercado nacional no tuvo un buen primer trimestre del año, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC. Más allá del comportamiento comercial que tuvo cada uno de los rubros industriales, un informe elaborado por el IERAL, de la Fundación Mediterránea, da cuenta de cómo la industria nacional va perdiendo participación en las ventas en el mercado doméstico. La variación en las ventas según el origen de la maquinaria presenta importantes diferencias. La mayor disparidad se expresa en las ventas de cosechadoras. Si bien el indicador de ventas totales presenta una caída interanual en el primer trimestre del año del 23 por ciento, las ventas de cosechadoras de origen nacional se desplomaron un 50,5 por ciento y las de origen importado crecieron muy fuerte 31 por ciento interanual”, precisa el informe elaborado por los economistas Marcos Cohen Arazi y Fernando Kühn. En el caso de implementos la situación es similar. Según el informe de la Fundación Mediterránea, los de origen nacional perdieron ventas a un ritmo del 24,4 por ciento interanual. Los importados, por su parte, vieron crecer sus ventas en 34,9 por ciento respecto al mismo trimestre del año previo.
En tractores, las ventas de equipos de origen nacional cayeron 8,3 por ciento mientras que las de importados crecieron levemente 0,8 %
Estos números, reflejados en el primer trimestre de 2020, vienen como tendencia en los últimos seis años desde cuando se registra una menor participación de la industria nacional. Según Cohen Arazi y Kühn, los años anteriores a 2015 tuvieron como característica general un relativo cierre de la economía a los mercados externos. Esto, sumado a ciertos estímulos para la nacionalización de equipos, se evidenció en un aumento considerable en la participación de la maquinaria nacional en las ventas internas. “En el primer trimestre de 2015 se encontraba por encima del 80 por ciento en implementos, y en cosechadoras y tractores por arriba del 90 por ciento”, recuerdan los economistas. En el primer trimestre del año, la participación de las cosechadoras nacionales cayó al 43 por ciento y la de los tractores se redujo al 60 po rciento La pérdida de presencia de la industria nacional en los últimos seis años es más notoria en ambos rubros autopropulsados, mientras que en implementos la participación argentina se mantiene al frente, con más de ocho de cada 10 equipos vendidos.

INVAP y CNEA diseñan cabinas para hacer hisopados para test de coronavirus en forma segura

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Uno de los procedimientos más frecuentes y riesgosos realizados por los trabajadores de la salud en la pandemia de COVID-19 es la toma de muestras a pacientes, como los hisopados nasales y faríngeos, por el riesgo de transmisión de partículas virales a través de aerosoles. Ahora, un equipo de físicos e ingenieros está desarrollando una cabina, del tipo “caja de guantes”, para realizar la toma de manera más segura. “Las cabinas podrían instalarse en hospitales, establecimientos de salud y también en centros móviles para testeos masivos”, puntualizó Laura Steren, investigadora en el nodo Constituyentes del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN), Villa Martelli, que depende del CONICET y de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y agregó: “La idea de este proyecto surgió a partir de la inquietud que sobre el tema de bioseguridad nos manifestara un grupo de médicos del Hospital Argerich”. Los gabinetes en desarrollo tienen atmósfera filtrada y presión controlada. Y el diseño propuesto, del que también participa la empresa rionegrina INVAP, en Bariloche, contempla la toma, manipulación y transporte de muestras, así como la desinfección de la cabina. Asimismo, organiza el desplazamiento del público y personal médico en forma segura e independiente. “La seguridad de los trabajadores del sistema de salud es un factor crítico para preservar su solidez”, destacó Steren, quien dirige el Laboratorio de Nanoestructuras Magnéticas y Dispositivos del INN y también es profesora del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. El proyecto ya superó la etapa de diseño, y ahora los investigadores avanzan hacia la fase de fabricación y los ensayos posteriores, en planta y luego en hospital. Tendrán bajo costo. “La expectativa es que puedan empezar a usarse en 4 o 5 meses”, dijo Steren, quien hace un par de años abrió una nueva línea en el grupo dedicada al desarrollo de una plataforma tipo “lab-on-a-chip” para diagnóstico temprano de enfermedades infecciosas mediante sensores magnéticos. La iniciativa fue una de las seleccionadas en la convocatoria de la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en el marco de la Unidad COVID-19, que impulsa el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. “Observo con mucho orgullo la reacción rápida de nuestra comunidad científica, tan castigada en los últimos años, para enfrentar la pandemia”, afirmó Steren, investigadora principal del CONICET.

Kicillof: «En el marco de la pandemia, las obras públicas son el motor de la economía”

El gobernador bonaerense Axel Kicillof afirmó, en el acto de ayer con Alberto Fernández y Gabriel Katopodis, que ante la pandemia de coronavirus que puso en jaque todo el sistema mundial comercial y financiero, la recuperación económica es “a través de las obras públicas, que es el motor de la economía”.

Por primera vez en 150 años una mujer presidirá la Academia Nacional de Ciencias

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La Dra. Beatriz Leonor Caputto, investigadora superior de CONICET y Profesora Titular Plenaria de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), fue designada como presidenta de la Academia Nacional de Ciencias, para el periodo 2020-2024. Por primera vez en sus más de 150 años de existencia, la Academia será presidida por una mujer. Al respecto de su designación, Caputto expresó: “Es un gran honor para mí, pero también es una enorme responsabilidad. Sé que muchos ojos van a estar observando para ver cómo le va a la Academia Nacional de Ciencias bajo la presidencia de una mujer por primera vez en 150 años desde su fundación”. Además, detalló que a partir de su fundación y hasta el año 1995, la Academia ha contado entre sus miembros, únicamente científicos hombres. Recién en 1995 se incorpora a la Dra. Teresa Di Fulvio (botánica) como la primera científica mujer Académica de la ANC. “Esta poca o nula participación de mujeres argentinas como académicas o en posiciones de conducción de sus academias de ciencias, no es una situación particular de Argentina”, agregó. Respecto a la participación de las mujeres en las academias de ciencias, la investigadora manifestó que la Academia Nacional de Ciencias “pertenece a una organización interamericana de academias, IANAS (InterAmerican Network of Academies of Science), de la cual también son miembros academias de ciencia de las américas desde Canadá hasta Chile e incluyendo Estados Unidos de Norteamérica, Venezuela, Cuba, Colombia, Brasil, entre otras”. Y agregó que “IANAS, mediante su programa Women for Science ha realizado censos desde el 2014 para determinar la participación de mujeres tanto como miembros de sus respectivas academias, como así también, cuantas mujeres han ocupado posiciones de liderazgo en las mismas. Sorprende ver que, a la fecha, el porcentaje de mujeres respecto del total de miembros de las academias de las américas es del 22% y cuando se toma en consideración cuantas mujeres han presidido academias, resulta muy llamativo que por ejemplo la National Academy of Sciences (USA) ha tenido una mujer Presidente por primera vez en el año 2016 a pesar de haber sido fundada por Abraham Lincoln en el año 1863. Si bien se observa una leve mejoría con los años, las cifras no han variado demasiado -en el 2014 había un 18% de mujeres Académicas respecto del total de miembros”. Al respecto del trabajo que viene desarrollando la Academia y el futuro trabajo que le espera en su nuevo rol, la Doctora Caputto sostuvo: “En los últimos años nuestra Academia ha iniciado una serie de proyectos que le han dado visibilidad tanto en el ámbito local y nacional, como en el internacional. Éstos serán continuados, consolidados y complementados con nuevos proyectos. Para ello realizaremos un trabajo en equipo con los reconocidos científicos Académicos que me acompañan en la Comisión Directiva a los que se suman los restantes Académicos de la corporación”. Trayectoria Beatriz Caputto es doctora en Química Farmacéutica, título que obtuvo en 1978 en la Universidad Nacional de Córdoba, desde entonces hasta el presente a desarrollado su actividad científica y docente con un gran compromiso y pasión. En su larga trayectoria ha publicado más de cuarenta trabajos en revistas de difusión internacional y ha dirigido diez tesis doctorales. Además, ha dictado innumerables conferencias nacionales e internacionales sobre su trabajo. Es miembro del Cuerpo de Editores de la revista Journal of Neurosciences Research y miembro del Consejo Asesor de la Fundación para el Progreso de la Medicina de Córdoba. En el año 1995, junto a su equipo de trabajo lograron las primeras evidencias que muestran que las proteínas c-Fos, además de las funciones ya descriptas hasta ese momento, tiene la capacidad de regular mecanismos claves para la génesis de membranas en el citoplasma celular. De esta manera lograron frenar en 2009 el crecimiento de células tumorales. Recibió el premio “Bernardo A. Houssay 1992” otorgado por la Sociedad Argentina de Biología, el Premio Academia de Ciencias Médicas de Córdoba 2006 y el Accesit Premio Fundación Florencio Fiorini 2007 otorgado por LALCEC. Además, ha ocupado diversos cargos en Comisiones Directivas de la Facultad de Ciencias Químicas de UNC, ha sido Presidenta de la Sociedad de Biología de Córdoba, Presidenta de la Sociedad Argentina de Neuroquímica y Presidenta de la Sociedad Argentina de Investigaciones en Bioquímica y Biología Molecular.

La Comisión Nacional de Valores pone trabas a la compra de dólares fuera del canal oficial

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Para restringir más la compra de dólares a través del mercado bursátil, la Comisión Nacional de Valores estableció que a partir de hoy martes 26, habrá que esperar cinco días hábiles para vender títulos con liquidación en moneda extranjera en el exterior o localmente. Esto desincentiva automáticamente la compra de títulos para hacerse de dólares -las maniobras llamadas MEP o Contado con Liquidación (CCL), ya que, dada la alta volatilidad del mercado, se pueden generar grandes pérdidas de dinero en esos cinco días. El objetivo es bajar el precio de estos dos tipos de dólares, para que se achique la brecha con el tipo de cambio oficial, que la semana pasada cerró a un valor de $68,18 para el mercado mayorista y de $ 70,58 para el minorista. El MEP y el CCL, en cambio, cerraron a $110,20 y a $114,03, respectivamente, lo que significa una brecha de más del 50%. En la jerga financiera, se le llama parking (estacionamiento) a los cinco días que esos títulos deberán estar «estacionados» en la cartera del comprador antes de venderlos. «Ahora hay un riesgo de precio por el parking de cinco días en la operación de compra de dólares vía contado con liquidación a través de títulos en dólares. En esos cinco días, el título que se compra puede tener una variación de precio importante.

«Este año pueden ingresar 28 mil millones de dólares por exportaciones agroindustriales»

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Daniel Nasini, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario -una institución clave en el comercio de productos agrícolas- estimó que el ingreso de divisas por exportaciones agroindustriales rondará los 28.000 millones de dólares en 2020, con un incremento en las ventas de los granos sin procesar. También aseguró, en un reportaje de la agencia estatal Télam,  que a pesar de la pandemia y de las medidas de aislamiento registradas en todo el mundo, la exportación de granos hasta ahora creció respecto a las mismas fechas de 2019. En el plano empresario, Nasini consideró que el default de la agroexportadora Vicentín «le pegó muy fuerte a la cadena de comercialización» y aseguró que en el sector «nadie vio venir» la cesación de pagos. A continuación reproducimos el reportaje: «Télam: ¿Cómo afectó la pandemia al mercado y comercio de granos a nivel internacional y local? Daniel Nasini: A nivel mundial hubo una baja importante en el precio de los commodities, pero en los granos no fue tan pronunciado como en el caso, por ejemplo, del petróleo. En lo que son los productos agroindustriales, como la soja, el maíz y el trigo, la cadena y la comercialización actuó con normalidad. Es más, salieron más buques y se exportó más granos y porotos desde los puertos que el año pasado. Esto se dio a pesar de la baja del río Paraná que hace que los barcos, al no tener el calado suficiente, tienen que cargar menos y eso es un costo para la agroindustria que nuestra Bolsa calculó en US$ 240 millones en el cuatrimestre. De todas maneras, la actividad agroindustrial está funcionando durante la cuarentena, con muchos protocolos sanitarios, con más ingresos de camiones que el año pasado y trabajando normalmente. T: ¿Cómo están funcionando las fábricas y exportadoras de la zona del Gran Rosario? DN: Yo lo veo normal. Normalidad no significa perfección. Siempre hay algún embotellamiento de camiones y ese tipo de cosas, pero es normal. Las fábricas están funcionando bien; no hubo un parate y eso es bueno para el ingreso de divisas al país, que nosotros estimamos entre US$ 25.000 y US$ 28.000 millones este año. T: ¿Qué esperan de esta campaña triguera? DN: La intención de siembra es de entre 6,9 y 7,3 millones de hectáreas. Las perspectivas son muy buenas e indudablemente el trigo podría darle liquidez a los productores a fin de año. Estimamos que la siembra va a requerir una inversión de US$ 1.900 millones y va a ser una campaña mayor o igual que la del año pasado. En el trigo los precios estuvieron un poco más alto y eso hace que la intención de siembra sea alta. Si el clima acompaña la producción puede rondar 21 millones de toneladas de trigo. T: ¿Hay una retención especulativa de la soja por parte de los productores? DN: Este año se ha exportado más que el año pasado. Los camiones fueron más. Si está habiendo una retención mayor, no lo estoy viendo dentro de los números técnicos. No veo que haya una retención importante. Hasta ahora se vendieron 23 millones de toneladas de soja contra 20 millones del año pasado. En maíz 22,2 contra 20 millones. O sea, esos números dirían que no está reteniendo, sino que es una venta común. Por supuesto, todos sabemos que el productor a veces retiene un poco para ir vendiendo durante el año y viendo si hay alguna suba o especulando con esta. Cada uno toma sus riesgos. T: ¿Cuál fue el impacto que tuvo el default de Vicentín en el sector? DN: Pegó fuerte. En todo el sector no sé porque, indudablemente, la mercadería que iba a Vicentín fue a otros puertos o industrias. Hoy Vicentín está haciendo fasón -trabajo para terceros- o depósito de productos para otras empresas. El primer tema es social, porque tiene muchos empleados en Santa Fe. A la cadena de comercialización la cesación de pagos le pegó muy fuerte. Ahora esta en concurso de acreedores y nosotros pedimos que se solucione urgente, porque la cadena de comercial está haciendo un esfuerzo muy grande, a veces compartido con los productores. Era una gran operador en el mercado físico de Rosario y mucha gente le vendía y le vendía bajo una modalidad de fijar precio. T: ¿Generó desconfianza la caída de Vicentín en los proveedores de otras empresas? DN: No, cambiaron a quién proveían. Los números lo demuestran. Pero sí cambió un poco la forma. Tratan de tener el pago al contado. También hay que entender que el productor no tiene acopio primario en su campo, por lo que tiene que mandar a puerto. En Rosario el precio a fijar estaba muy desarrollado y había mucha costumbre de eso y ahora los exportadores no están dando muchas condiciones a fijar, pero el productor sigue mandando. T: ¿Qué significa esto último? DN: Se da vuelta la ecuación, digamos. Las empresas que han quedado son muy fuertes, casi todas multinacionales, y el sector corretaje o productor que está golpeado pide crédito y no le quiere dar crédito. No quieren ese tipo de riesgo las empresas, porque a su vez desconfían que pueden estar frente a una persona que sufrió por el default de Vicentín y tenga algún tipo de problema económico. T: ¿No se vio venir lo de Vicentín en el mercado? DN: No. No vimos nada hasta el día que interrumpió su cadena de pagos para todos nosotros era una empresa con calificación triple A, era un actor con un montón de confianza. Es más, tenía créditos internacionales y del Banco Nación, era un triple A. Nadie vio nada.

El INTA presentó un producto para combatir las larvas del mosquito que puede usarse en agua potable

El INTA Castelar desarrolló un poderoso biolarvicida que mata las larvas del mosquito que transmite el dengue, resulta seguro tanto para las personas como para los animales y hasta puede ser utilizado en agua potable, siempre que se respetan las indicaciones y las dosis recomendadas. El INTA Castelar desarrolló un poderoso biolarvicida que mata las larvas del mosquito que transmite el dengue, es elaborado con insumos más económicos que los habituales y puede usarse incluso en agua potable, informó el organismo. Este biolarvicida fue desarrollado por el Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMYZA) del INTA Castelar, en la provincia de Buenos Aires, y una de sus principales características es que elimina la larva del mosquito Aedes aegypti, pero resulta inocuo para el ambiente donde se aplica. Así, según se informó, resulta seguro tanto para las personas como para los animales y hasta puede ser utilizado en agua potable siempre que se respetan las indicaciones y las dosis recomendadas, informó el Instituto. Entre otra de las ventaja que tiene el producto es que puede utilizarse de manera permanente ya que la radiación solar lo elimina del medio, es decir que, una vez aplicado, dura entre 10 y 15 días si está expuesto al sol. Su duración, en cambio, puede alcanzar los 30 días cuando se lo aplica en ambientes acuáticos sombreados o semisombreados. Los investigadores del IMYZA recordaron que este tipo de productos son reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al establecer que el éxito de los bioinsecticidas se basa en dos pilares fundamentales: su eficacia y la seguridad ambiental. Roberto Lecuona, director del IMYZA señaló que la novedad «es tener disponible para la industria un biolarvicida igualmente eficaz, como los mejores productos de importación, pero utilizando un protocolo de producción con insumos más económicos y de fácil acceso». El biolarvicida puede reemplazar o complementar productos comerciales de síntesis química y cuenta con potencial para su industrialización, se detalló. Según informó el INTA, este biolarvicida está disponible para ser licenciada a empresas interesadas en producirlo y comercializarlo, y se trata de una herramienta biotecnológica que respeta el cuidado del ambiente.

Automotrices y autopartistas empiezan a retomar la producción tras dos meses de cuarentena

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Las empresas que componen la industria automotriz, las que fabrican vehículos, autopartes o comercializan automóviles, volvieron en los últimos días a ponerse en marcha tras dos meses de cuarentena, en el marco de la apertura gradual del aislamiento. En el caso de las terminales, elaboraron sus protocolos consensuados con los gremios y los presentaron a las autoridades, para movilizar a más de 80.000 trabajadores de la cadena de valor en cuatro provincias y 200 municipios. Mercedes-Benz reiniciará hoy sus actividades productivas en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio del partido bonaerense de La Matanza. El plan de trabajo comprende inicialmente un turno de producción diario, con la intención de incrementar poco a poco los volúmenes, con una parte de los 2.500 empleados que tiene Mercedes-Benz en Argentina. De manera previa a estas reaperturas, hubo dos experiencias desde comienzos del corriente mes de mayo, en las plantas de fabricación de motores Scania, en la provincia de Tucumán, y en la de cajas de cambio y componentes de Volkswagen, en Córdoba, que reabrieron para cumplir sus compromisos de exportación. Las primeras en volver a producir tras la cuarentena fueron hace una semana Volkswagen, Toyota y Renault, esta última solo en el sector de estampado. Volkswagen lo hizo en su planta de la localidad bonaerense de General Pacheco, que cuenta con más de 3.700 empleados, y donde produce la camioneta Amarok para más de 35 destinos en el mundo. Además, se encuentra en pleno proceso de transformación gracias al desarrollo de las inversiones anunciadas por US$ 650 millones. Toyota retomó la producción en las pick ups Hilux y SW4, en la localidad bonaerense de Zárate, con un solo turno, lo cual significó involucrar unas 12.000 personas localizadas en cinco provincias y 42 municipios. Tiene planeado escalar el ritmo de fabricación, hasta retornar a los niveles previos a la cuarentena, por lo que hasta fines de julio se fabricarán 294 vehículos por día, y recién en agosto la planta volverá a trabajar en dos turnos, con una producción de 590 unidades por día. En Renault, el trabajo en la planta cordobesa de Santa Isabel se retomó solo para el sector de estampado, que requirió el retorno de 50 personas. La empresa automotriz precisó que dependiendo de cómo avancen las decisiones del gobierno provincial en cuanto a la flexibilización de la cuarentena, irán abriéndose los otros sectores de la planta, pero no pedirán una excepción para abrir el resto de la terminal. También la semana pasada volvió a producir Fiat Chrysler Automobiles Argentina (FCA) en la planta ubicada en la localidad cordobesa de Ferreyra, para la fabricación del Fiat Cronos, con una producción diaria prevista en unas 310 unidades destinadas a la exportación y al mercado interno. Mientras tanto, gran parte del personal que se desempeña en áreas de soporte, no afectadas directamente a la producción, continúa bajo la modalidad de teletrabajo asegurando el menor movimiento de personas posible. Por su parte, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) informó que de una muestra de 70 autopartistas relevadas, solamente 30 tienen autorización para comenzar sus trabajos. Los otros 40 autopartistas aún están esperando respuesta a pesar de haber entregado los protocolos sanitarios solicitados por las autoridades municipales, provinciales y nacionales. Entre las retomaron la producción, la compañía Pirelli volvió a fabricar neumáticos en su planta de la localidad bonaerense de Merlo, aunque con capacidad limitada debido a la demanda actual del mercado. «De acuerdo con la demanda actual del mercado, la capacidad productiva está dimensionada», indicó la firma, al tiempo que precisó que «por el momento, retornará a la planta únicamente el personal necesario para atender este volumen de producción». En tanto, dos tercios de las concesionarias de automóviles reabrieron sus puertas en todo el país, con la adopción de protocolos sanitarios en el marco del aislamiento social por la pandemia del coronavirus. Peugeot puso operativo el 50% de sus salones de venta, en tanto que Fiat alcanzó al 66%; Volkswagen al 80%; y Citröen, el 56% de sus locales en funcionamiento. La novedad en esta reapertura es que varias compañías ofrecen la entrega a domicilio de los 0 kilómetro, transportándolos en una batea hasta la dirección del cliente, donde un responsable del concesionario va y explica las características fundamentales del modelo elegido.

El gobierno alemán rescata a la aerolínea Lufthansa, a cambio del 25% de las acciones

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El Gobierno alemán y Lufthansa acordaron los detalles finales del paquete de rescate para la aerolínea. La empresa recibirá 9.000 millones de Euros del recientemente establecido Fondo de Estabilización Económica (Wirtschaftsstablisierungsfonds – WSF). El acuerdo da al Gobierno federal una participación del 25% (20% de manera directa y 5% adicional como garantía del pago de préstamos a otorgarse). El importe total del salvaltaje alcanza así los 9.000 millones de euros (9.800 millones de dólares) entre capital y líneas de crédito. «La Junta Ejecutiva de la aerolínea apoya el paquete», informó Lufthansa, y agregó que el rescate aún necesita el consentimiento de los accionistas y de la Comisión Europea. La aerolínea había informado el 7 de mayo que estaba negociando un rescate con el gobierno alemán para asegurar su futuro. Lufthansa dijo entonces que el paquete de rescate incluía una participación en el capital sin derecho a voto (solo económica), un préstamo y un aumento de capital. Las negociaciones llevaron semanas, y si bien estaba prácticamente firmado la semana pasada, una nueva exigencia del gobierno Alemán demoró la resolución del acuerdo hasta ayer. Concretamente, el estado puso como condición que la compañía no cancelara ni demorara la entrega de los aviones Airbus solicitados para los próximos años. Esta condición generaba que una buena parte del rescate -aproximadamente 5.000 millones de euros- se fueran en la renovación de flota que Lufthansa tenía pensada para los próximos años. Si bien fuentes cercanas a la empresa indicaron que esto volvía el acuerdo prácticamente inviable, pero también afirmaron que el riesgo de no poder sustentar las operaciones en el futuro cercano hacían que la compañía no tuviera mucho margen para rechazar las exigencias gubernamentales. Finalmente, Lufthansa y el gobierno alemán acordaron el plan de rescate, que convertirá al Estado en el principal accionista del grupo con 20% del capital, confirmaron las dos partes ayer lunes 25. «Antes de la pandemia del nuevo coronavirus, la compañía tenía buena salud y era rentable y tenía buenas perspectivas de futuro», dijo el ministerio de Economía en un comunicado en el que anunció la mezcla de inversiones del Estado y préstamos, mientras que Lufthansa aseguró que el Estado alemán se retirará como accionista a finales de 2023. El estatal Banco alemán de Crédito para la Reconstrucción y el Desarrollo (KfW) dará a Lufthansa financiación por valor de 3.000 millones de euros, en la que también participarán bancos privados con 600 millones de euros. El estado alemán adquiere, a través del fondo de estabilización económica, una participación sin derecho a voto, por valor de 4.700 millones de euros, que puede reconocerse como capital propio. Las condiciones del acuerdo incluyen límites en futuros pagos de dividendos y en los salarios y bonos para los ejecutivos. El gobierno también ocupará dos asientos en el consejo de supervisión, uno de los cuales será miembro del comité de auditoría.

El mito de la decadencia argentina, revisitado

Una mayoría de nuestros compatriotas -seguramente entre ellos hay lectores de AgendAR– está convencida que Argentina ha sufrido una larga decadencia. Cuando empezó y qué excepciones se pueden contar… es una discusión que forma parte de nuestras pasiones y rencores.
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Pero que Argentina decayó desde un momento dado «en que prometía ser una potencia mundial», es un discurso instalado entre nosotros. En AgendAR nos gusta mostrar excepciones, cuando podemos. Casos en los que el esfuerzo de argentinos o argentinas está logrando algo nuevo y mejor.
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Pero hay un hecho cierto que no cabe negar: En los últimos 100 años, la Argentina ha crecido en aspectos importantes -base industrial, calidad de vida, nivel educativo- menos que otros países con los que le gustaba compararse. Más aún: en los últimos 40 años, ha crecido en esos aspectos menos que otros países de nuestra región, la América del Sur, aunque todavía puedan estar detrás nuestro en PBI per cápita, o salud pública, o educación, o … Es que en un mundo siempre cambiante, más importante que dónde se está, es a qué velocidad se está moviendo.
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Un factor decisivo de este declive relativo han sido políticas económicas equivocadas. Es importante analizar sin anteojeras o prejuicios los errores cometidos.
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Como aporte a ese debate necesario, rescatamos hace casi dos años un artículo publicado en inglés en febrero de 2014: Argentina: The Myth of a Century of Decline. Su autor es un economista argentino Eugenio Díaz Bonilla, que trabaja en organismos internacionales (el International Food Policy Institute). Lo publicó en la página Economonitor, que dirige el conocido economista Nouriel Roubini, y usó los datos del proyecto Maddison –la mejor fuente para la comparación global histórica de distintas naciones– para comparar el desarrollo argentino con el de Estados Unidos, Australia, Europa y el resto de América latina
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Aclaramos cuando pusimos en ese momento online este artículo, y lo reiteramos ahora, que es nada más que un punto de partida para debatir, con números. Otros economistas han publicado correcciones, y también algunas refutaciones.
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De estas últimas, la que -un juicio personal- la mejor escrita parece ser la de Emilio Ocampo. También se basa en datos concretos, pero cabe señalar dos falacias, que subyacen detrás de todas las tesis «decadentistas».
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Uno es menor: se asume sin cuestionar un prejuicio común a muchos economistas y diletantes varios: que la posiblilidad de Argentina de llegar a ser una «potencia» se mide por el PBI per cápita. Es un dato muy importante, por cierto, aunque sea una construcción estadística. Es cierto que el PBI argentino creció a tasas altísimas para la época entre 1860 y 1913. Pero las «potencias» se miden por su base industrial, el desarrollo tecnológico que incorpora su producción, y también por su autonomía relativa en política internacional y (aunque no sea simpático) por su poder militar. Si no fuera así, Qatar y Singapur serían Grandes Potencias.
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El otro error es menos ingenuo y más deliberado. En ese período -1860 a 1913- la Argentina creció vertiginosamente con una economía basada en la exportación de trigo y carne y una apertura casi completa a las importaciones -el azúcar y el vino estarían entre las pocas excepciones. Creer que esa podría ser una política acertada en un mundo muy distinto es una cuestión de fe. Es un argumento tan sólido como plantear que la exportación de algodón de las plantaciones del Sur estadounidense -que brindó riqueza y cultura a una parte de esa sociedad- sería una política económica acertada hoy para Virginia, Georgia y las Carolinas.
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Lo cierto es que Argentina -aunque es un lugar muy bueno para vivir para la mayoría de sus habitantes- se ha desarrollado por debajo de sus posibilidades. Hace falta entender cuáles fueron las decisiones equivocadas para no repetirlas. Pensamos que es una buena exhortación en un 25 de Mayo.
A. B. F.
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El mito de la decadencia argentina

La revista inglesa The Economist ha publicado un artículo interesante sobre Argentina: “La parábola de Argentina. Un siglo de decadencia“, con el subtítulo, ”Hace cien años Argentina era el futuro. ¿Qué salió mal?“
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Como es habitual en esa revista, es un artículo muy bien escrito. Pero no es, en mi opinión, una interpretación precisa de la historia de Argentina. (Tuve la oportunidad de debatir hace algunos años la comparación errónea entre la Argentina y los EE.UU. con Alan Beattie en este blog).
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El artículo de The Economist es mucho más matizado, pero mantiene un punto de vista común: que la historia de la Argentina es un largo descenso desde que era un país muy importante en el comienzo de la década de 1900 a los tiempos actuales menos prometedores.
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La narrativa de The Economist concluye con una sugerencia: “Ningún otro país llegó tan cerca de unirse al mundo rico, sólo para volver a caer. Entender por qué es el primer paso para un futuro mejor “.
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La “caída de cien años” es un mito perdurable en la Argentina, sobre todo en el caso de  la minoría que parece añorar los tiempos en los que la Argentina era un país agrario con una democracia muy restringida o sin democracia en absoluto. Por lo tanto, es de hecho crucial para las perspectivas de futuro de la Argentina tener un correcto diagnóstico de la evolución económica del país durante el siglo pasado y tratar de identificar las razones.
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A continuación voy a tratar de demostrar que en lugar  de una “disminución de un siglo”, lo que caracteriza la evolución económica de Argentina en comparación con otros países es que sufrió un profundo colapso económico desde mediados de la década de 1970 hasta finales de la década de 1980 (en lo que sigue, los datos son del Proyecto de Maddison).
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Este cambio estructural en la evolución del PIB per cápita (PIBpc) en Argentina de hecho se puede atribuir a las condiciones internas en ese país. Pero aparte de eso, no hay mucha diferencia en la evolución de la Argentina, en comparación con, por ejemplo, Australia, o Uruguay, dos países mencionados por The Economist, que o bien no han sufrido el ” siglo de decadencia ” y / o han tenido mejores políticas económicas e institucionales que Argentina.
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Es cierto que otros países como Corea o España, que tenían PIBpc muy inferiores a la Argentina durante gran parte del siglo 20 y superaron a Argentina por un amplio margen desde 1970 (agregado nuestro: hasta la mega crisis de la eurozona hoy) .
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Pero también es cierto que si la Argentina hubiera evitado la fuerte caída de mediados de la década de 1970 y mantenido la proporción del PIBpc de Estados Unidos que prevalecía antes de ese quiebre estructural, el país habría tenido ahora un ingreso per cápita superior a todos los países de América Latina y muchos países europeos como Portugal, la República Checa, Hungría y Polonia.
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Y si se hubiera mantenido la tendencia de crecimiento lineal que existió desde 1960 hasta mediados de la década de 1970 estaría ahora más o menos al nivel de Nueva Zelanda o superior al de España, según los datos del Proyecto Maddison. En otras palabras, si la Argentina hubiera evitado la tragedia real que se inició a mediados de la década de 1970 (con la última dictadura de la que se cumplieron 40 años), sería ahora un país desarrollado.
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Por lo tanto, lo que hay que explicar que no son “cien años de descenso”. El colapso fue a mediados de 1970. En lo que sigue voy a presentar los datos que muestran el cambio estructural de 1970 y hacer algunos comentarios acerca de las cuestiones relacionadas con dicha ruptura, pero la discusión acerca de lo que considero las razones más profundas del colapso excede esta nota.
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La siguiente tabla muestra el valor del PIB per cápita (en dólares de 1990, calculada por el Proyecto Maddison) de Argentina desde 1880 hasta 2010. Allí, se puede ver más claramente el descenso desde mediados de la década de 1970 hasta la baja del 1989- 1990.
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Si, como se argumentó antes, Argentina habría mantenido la sección lineal de crecimiento tendencial de la década de 1960 sin el colapso a mediados de la década de 1970, el país habría tenido un PIB pc aproximadamente 60% mayor que el existente en 2010, colocando a la Argentina en el (menor rango del) grupo de países desarrollados.
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Por supuesto, lo que cuenta no es sólo el nivel absoluto de PIBpc  también el relativo, es decir, cuánto ha crecido Argentina en comparación con otros países.
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La tabla siguiente muestra la relación entre el PIBpc en términos de PPA para Australia, doce países europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, (el Centro-Norte de) Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Reino Unido) y Argentina, en comparación con los EE.UU.. Los datos van de 1900 a 2010. Hay cinco fases diferentes en la evolución del PIBpc de Argentina en comparación con los EE.UU. y otros países y regiones.
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En la primera fase, de 1900 a finales de la década de 1930, Argentina oscila entre el 60-80% del PIB pc de los EE.UU., comparable con el grupo europeo (promedio de 67% para Argentina y 69% para los países europeos), pero claramente por debajo de Australia, que se mueve entre el 80% y hasta más del 100% de PIBpc de EE.UU. durante los años en que los ingresos de Australia eran más grandes que los de los de ese país (el promedio del período fue de 91%).
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En la Fase II, desde el final de la década de 1930 y mediados de la década de 1940 los tres países y grupos de países se redujeron como porcentaje de PIBpc de EE.UU., ya que este último país duplicó el tamaño de su economía entre 1938 y 1944 como resultado de la expansión económica vinculada a la producción industrial de la Segunda Guerra Mundial (un promedio de crecimiento anual de más del 12%). En el caso de los países europeos la disminución del ratio es también debido al impacto negativo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los EE.UU. devolvió algunos de los beneficios económicos de la expansión en tiempo de guerra durante la recesión de la posguerra inmediata, se mantuvo en un nivel más elevado; y su economía ampliada explica la disminución relativa de Australia y Argentina, y no algo que hizo uno u otro país internamente. .
 
En la fase III entre 1945 y 1975 (periodo que en la Argentina se inicia con el primer gobierno del presidente Perón y termina con el golpe militar que acabó con el tercer gobierno del Partido Justicialista), Australia y Argentina se amesetaron, y bajaron ambos países respecto al fuerte aumento de la economía de Estados Unidos: Australia bajó de un 91% de PIBpc de EE.UU., en promedio, en la Fase I al 77% en la Fase III y Argentina del 67% al 49%. Australia ha mantenido en gran parte ese nivel hasta ahora (con pequeñas variaciones), mientras que Argentina se quedó en el nuevo nivel sólo hasta mediados de la década de 1970, cuando ocurrió la caída profunda , que está en el núcleo del mito de los “cien años de declive”.
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Los países europeos, por el contrario, ayudados por los esfuerzos de reconstrucción de guerra históricos (en relación con el Plan Marshall financiado por Estados Unidos) alcanzaron el 74% del PIB pc de Estados Unidos, similar a los niveles de la era pre-Primera Guerra Mundial (y muy por encima del anterior promedio para el período 1900-1938).
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Sin embargo, Australia y Argentina, que no contaban con un apoyo estadounidense similar como Europa, se quedaron, como se ha señalado, en el nuevo y más bajo nivel de meseta. Por lo tanto, las comparaciones de la disminución relativa de la Argentina (y Australia) en contra de los países de Europa occidental no es una tragedia interna de los dos primeros países, sino un triunfo de la estrategia de reconstrucción de la posguerra del lado capitalista y democrático de ese continente.
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Hasta ahora se ha demostrado que entre 1900 y 1975, es decir, en tres cuartas partes de los “cien años de declive,” tanto Australia como Argentina se han movido en términos generales en paralelo. Por supuesto, Australia, que tiene alrededor de la mitad de la población de Argentina y está dotado de más recursos naturales que este último país, fue siempre superior en el PIB pc a pesar de lo que el movimiento relativo comparado refleja. Si la Argentina estaba en declive respecto a USA , a continuación, Australia estaba disminuyendo también.  Pero, en cualquier caso, se debió al único y sin precedentes salto en la economía de Estados Unidos y no debido a que ambos países habían cambiado sus trayectorias de crecimiento anteriores.
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La tabla siguiente presenta otra vista de la misma evolución: se muestra el PIBpc de Argentina y Australia como porcentajes de los EE.UU. y luego los puntos porcentuales (pps) perdidos por ambos países durante los períodos indicados en comparación con el período entre 1900 y 1938. La parte inferior para la Argentina en 1989-1990 también se incluye en la tabla.
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Está claro que ambos países perdieron varios puntos porcentuales después de que el PIBpc de los EE.UU. se duplicó en la década de 1940: por ejemplo, en el periodo 1945-1975, la participación de Australia con respecto al PIBpc de los EE.UU. fue de casi 16 puntos porcentuales más baja en comparación con el período de pre-Segunda Guerra Mundial y la participación de Argentina perdió algo más de 18 puntos porcentuales.
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Aunque está claro que entre la Segunda Guerra Mundial y mediados de la década de 1970 Argentina hizo algo peor que Australia en comparación con los EE.UU. (una diferencia de alrededor de 2 puntos porcentuales), es apenas un pequeño bache que no justifica hablar de “decadencia” y puede ser explicado por un mejor rendimiento económico de Australia durante el período temprano de la guerra.
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Ese país, mejor posicionado en la economía internacional y alineado claramente con los ganadores de la Segunda guerra Mundial, creció a casi el doble de la tasa de Argentina entre 1938 y 1944. Sin embargo, entre 1945 y 1975 ambos países crecieron a la misma tasa (un crecimiento anual del 1,9% PIBpc).
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El problema para Argentina ocurre en la Fase IV, desde mediados de la década de 1970 hasta el final de 1989 a 1990, cuando el país perdió una cuota adicional de unos 20 pps (cayendo al 28% de PIBpc de EE.UU. en 1989-1990). Por otra parte, Australia, básicamente, mantuvo su participación en torno al 76% del PIBpc de los Estados Unidos  en 1945-1975 y en 1975-1989. Por lo tanto, fue durante este período de mediados de los años setenta ( con el inicio de la última dictadura)  cuando el cambio estructural que colocó Argentina en un nivel comparativo mucho más bajo se llevó a cabo. Esta es la “tragedia decadentista” que necesita ser entendida, y que es muy diferente del mito de “cien años de decadencia”.
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El declive comenzó con la fractura de la sociedad después de la muerte de Perón en 1974, pero fue el golpe militar subsiguiente de marzo de 1976, con el objetivo de acabar con el Partido Justicialista y sus seguidores (una “solución final” para la Argentina, si va), con muerte y exilios de  un número significativo de argentinos (que entre otras cosas vació la base relativamente bien construida de científicos, principalmente en universidades públicas), comenzó a desmantelar la base fabril que se suponía sustentaba al Partido Peronista – su leal base de mano de obra obrera-, generó la explosión de endeudamiento que llevó a la crisis de la deuda de 1980, y dilapidó una gran cantidad de recursos fiscales en diferentes aventuras militares (incluyendo la invasión equivocada de las Malvinas, lo que generó también perdidas de vidas ).
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El Partido Radical, con el presidente Alfonsín, ganó las elecciones en 1983 e hizo un trabajo muy bueno en la restauración de las instituciones democráticas (incluidos los juicios y el encarcelamiento de los líderes militares responsables de la tragedia de la década de 1970. sin precedentes). Sin embargo, esa administración estaba en problemas por la muy debilitada y altamente endeudada economía heredada del gobierno dictatorial anterior, tuvo que lidiar con un ejército indisciplinado (con varias intentonas en los años 1980 y 1990, hasta que los golpistas fueron finalmente derrotados durante el gobierno de Menem), y estuvo bajo la presión de una fuerza de trabajo que esperaba mejoras en sus condiciones de vida después de una década de compresión de los salarios en manos delos militares, y sufrió adicionalmente el colapso de los precios de los productos básicos a mediados de la década de 1980.
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La Fase IV terminó con la crisis de hiperinflación 1989, que obligó al presidente Alfonsín a dejar su Presidencia varios meses antes.
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Durante la fase V, que se inicia en 1990, la economía de Argentina comenzó a crecer de nuevo, aunque no sin decepciones, como la crisis generada por el tipo de cambio fijo 1peso-1dolar, y el actual período de estancamiento, a partir sobre todo del año 2012 (no se muestra en la Lista de éxitos), y también se ha visto afectada por la manipulación de las estadísticas de inflación desde principios de 2007. La amplia victoria electoral de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2011 crearon la situación , no inusual,  de un gobierno que tras un triunfo político enorme no sólo no se enfrentó a los problemas que necesitaban atención (empezando por la inflación y los subsidios a la energía), sino que agregó más errores de política, en particular durante los últimos dos años.
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Aún así, durante el periodo 1990-2010 el PIBpc de Argentina creció a un promedio del 2,2%, incluso tomando en cuenta el colapso después de la finalización del Plan de Convertibilidad. Este período reciente (bajo gobierno kirchnerista) ha demostrado el mejor desempeño de crecimiento desde la “época de oro” entre 1880 a 1900 (3,2%), y ha sido claramente superior al desempeño entre 1990 y 2010 de los EE.UU. (1,3%), esos doce países europeos (1,3% ), Australia (1,9%), Brasil (1,3%) y México (1,3%), a pesar de que ha sido peor que el de Chile (3,8%) y Uruguay (2,8%), sólo para dar algunos puntos de comparación.
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En consecuencia, como muestra el cuadro 1, Argentina, en 2010, había recuperado casi 6 puntos porcentuales en este período en comparación con el PIBpc Estados Unidos, debido a una combinación de crecimiento más rápido y la desaceleración económica actual en los EE.UU..
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La siguiente tabla muestra Argentina en comparación con Australia, como antes, pero con la adición de Uruguay. .
La disminución relativamente paralela de Argentina y Uruguay (un país que The Economist considera, no sin razón, que tuvo mejores políticas económicas e institucionales que Argentina) debe abrir marcas graves de interrogación para algunas de las explicaciones que se ofrecen sobre las razones de la disminución relativa de la Argentina.
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Podría agregar otros gráficos similares con diferentes países, pero la historia del colapso en la década del 70 no cambia.
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En resumen: el problema de la Argentina no es de cien años de deterioro, sino que pueda curar las heridas políticas, sociales y económicas del golpe militar de mediados de 1970. Algunos dirán que mucho tiempo ha pasado de utilizar ese evento como punto de referencia. Sin embargo, se tardó alrededor de un siglo entre la Guerra Civil de Estados Unidos y de la década de 1960, cuando algunos de los elementos más notorios de la discriminación contra las minorías se abordaron. La curación de las heridas históricas puede tardar décadas o incluso siglos.
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En cualquier caso, los gobiernos democráticos desde 1983 primero pusieron un piso a la caída y luego, con subidas y bajadas, con éxitos y también errores, han colocado al país en una trayectoria ascendente de nuevo. … En una década más o menos, la Argentina puede ser un país desarrollado, contando con sus recursos humanos y naturales. Un primer paso sería seguir las políticas que permitan volver a la relación con el PIBpc de los Estados Unidos que prevaleció entre 1945-1975. Pero para hacer eso, sería prudente descartar el mito de cien años de declive, con su anhelo de una era de oro de Argentina que nunca tuvo.
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Fuera de la Argentina, el mito sirve para estructurar la percepción errónea de cuentos morales agradables, como el presentado por The Economist, dando la idea de un país de gran potencial que es llevado por mal camino por el hecho de que sus propios ciudadanos eligen constantemente gobiernos “populistas”. Este punto de vista conduce a la sugerencia inútil e irrelevante ofrecida por The Economist sobre que los argentinos deben cambiar y aprender a soportar el dolor ( “los propios argentinos también deben cambiar … persuadir a la población a abrazar el concepto de que el dolor es necesario y será difícil”.
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No solo es una sugerencia irrelevante, sino que también peligrosa. La idea que el problema de la Argentina ha sido que gran parte de sus ciudadanos eligieron consistentemente gobiernos “populistas”, era un principio central de la ” solución final “que el golpe militar de 1976 trató de implementar.
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Ahora que en sus propias formas ruidosas (y también con más errores que los que la mayoría de nosotros desearía), los argentinos están tratando de sanar esa herida abierta a mediados de los años 70, sería útil si todos los ciudadanos nativos y  los extranjeros bien intencionados (y creo firmemente que The Economist es parte de este último grupo) se deshagan de una vez por todas del mito de la “decadencia centenaria”, y los argentinos se puedan dedicarse a completar el trabajo de convertirse en un país desarrollado, tarea que sufrió un trágico golpe el fatídico 24 de marzo de 1976.
Eugenio Díaz-Bonilla

«El pico de contagios está llegando». 723 nuevos casos en el país. 494, son en la Capital

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La frase que pronunció ayer a la mañana el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma, Horacio Rodríguez Larreta, sonó dramática y, quizás, prematura. Pero los números de nuevos contagiados en su distrito la refuerzan. Que más de la mitad de los nuevos casos en un día se registren en una ciudad que tiene aproximadamente el 7% de la población argentina, puede deberse en parte a que se hacen más testeos por cada 100 mil habitantes que en el resto del país. Y otra causa es, sin duda, que la densidad demográfica es mucho más alta que en cualquier otro lugar del país. Pero es prudente asumir que el «pico» de contagios, para el cual sirvió de preparación esta larga cuarentena de más de dos meses, se está aproximando. Si es así, en pocas semanas sabremos si la infraestructura sanitaria que se ha preparado, el coraje y los conocimientos de los hombres y mujeres de la salud y, también, las medidas de contros social como el aislamiento preventivo individual -y le colectivo, que se aplica en los barrios más vulnerables de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, nos habrán permitido evitar las acumulaciones de muertes que vemos en otros lugares del planeta. Cuadro con los datos actualizados al 24/5/2020 por Juan Andrés Fraire @TotinFraire