Los anuncios del aumento a los jubilados

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Los incrementos en los haberes jubilatorios fueron anunciados ayer a la tarde durante una conferencia de prensa en Casa Rosada encabezada por Alberto Fernández, la titular del PAMI, Luana Volnovich, y su par de la ANSES, Alejandro Vanoli. El Presidente señaló “Cuando sacamos la Ley de Emergencia Económica decían que habíamos congelados las jubilaciones”, y agregó que la fórmula derogada “era en términos fiscales una gran irresponsabilidad, pero nosotros tenemos la obligación de mejorar la situación de nuestros jubilados”. En la misma línea, Vanoli armó que “había mucha suspicacia cuando se suspendió la movilidad jubilatoria. Lo real y concreto es que hoy podemos decir que se ha dispuesto a través de un decreto que será aprobado la semana que viene que haya un aumento para la jubilación mínima, para las Asignaciones Familiares y la AUH del 13%”. Según precisó el titular de la ANSES, este 13% se compone de un aumento de una suma fija de $ 1500 para todas las jubilaciones y una suba del 2,3%. «El 86,8% del universo que percibe jubilaciones y asignaciones está recibiendo un incremento mayor que el 11,56% que correspondía a la fórmula derogada, estamos hablando de un universo de 11,8 millones de personas”. Los aumentos se concretarían una vez publicado el decreto en el boletín oficial. En la conferencia de prensa, los funcionarios confirmaron que la siguiente suba sería en junio, aunque no se determinó de qué forma ya que en breve una comisión de legisladores comenzará a diseñar en una nueva fórmula. El incremento del 13% quedará también incorporado al haber de los 4,1 millones de beneficiarios de la AUH y a las 3,2 millones de asignaciones familiares. Resumiendo: los jubilados que perciben el haber mínimo, en la actualidad $ 14.067, pasarán a cobrar $ 15.891, lo que representa una suba del 12,96%. Mientras que los haberes de $ 20.000 ascenderán a $ 21.960, una suba de 9,80%. Para aquellas jubilaciones de $ 25.000 el incremento será de 8,30% llevándolas a $ 27.075, y para las de $ 30.000, de 7,30%, componiendo un haber de $ 32.190. En los haberes más altos, de $ 100.000, el incremento será de 3,80%. Además, la directora ejecutiva del PAMI Luana Volnovich anunció el programa Vivir Mejor, por medio del cual brindará 170 medicamentos esenciales gratuitos para los 5 millones de aliados del organismo. La conferencia estaba prevista para el mediodía, pero a último momento se postergó hasta las 18 horas. Los funcionarios trabajaron hasta último momento para delinear detalles del aumento. Video de la conferencia de prensa:

Nuevamente se plantea la derogación de las «jubilaciones de privilegio»

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La derogación de la fórmula aprobada en el gobierno de Macri para calcular el monto de las jubilaciones dejó afuera a los haberes considerados «de privilegio» entre los que se encuentran aquellos percibidos por el PoderJudicial y el cuerpo diplomático. En diciembre, a través de Twitter, Alberto Fernández dio a conocer que el Gobierno trabaja en un proyecto de ley para ponerle punto final a las «jubilaciones de privilegio». Se trata de unos 4.938 beneficiarios de la ley 24.018 que perciben un haber promedio de 210.000 pesos y un haber máximo que puede duplicar esa cifra, según un informe de la ANSeS. La ley 24.018 comprende a las asignaciones mensuales vitalicias para el «Presidente, Vicepresidente de la Nación y Jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Regímenes para Magistrados y Funcionarios del PoderJudicial, del Ministerio Público y de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas». Si bien esta ley establece requisitos diferenciados según los cargos fija «el 82% de la remuneración total sujeta al pago de aportes correspondiente al interesado por el desempeño del cargo que ocupaba al momento de la cesación definitiva en el servicio».

La epidemia del Coronavirus empieza a afectar a la industria global

Poco más de un mes después que se extendió en China el nuevo coronavirus, las perturbaciones a las cadenas de suministro están apareciendo en todo el mundo: desde fabricantes de automóviles hasta productores de teléfonos móviles y compañías de energía.

A medida que las cifras de contagio continúan aumentando, con más de 31 mil infectados y cientos de muertos, el impacto en la industria global también se está extendiendo. Toyota y Honda extendieron los cierres en sus plantas de China más allá de las festividades del Año Nuevo Lunar, mientras que la fabricante de iPhone Foxconn advirtió a sus empleados mantenerse lejos de sus nstalaciones en Shenzhen, un centro tecnológico que se encuentra a más de mil kilómetros del epicentro del brote en Wuhan. Y en un drama que cautiva a los mercados de productos básicos, dos de las mayores compañías energéticas de Europa rechazaron un «fuerza mayor» china en los contratos de gas natural licuado.

“Si la crisis se extiende, algunas compañías pueden considerar mover momentáneamente sus plantas de producción fuera de China”, escribió el analista sénior de mercado de Swissquote Bank Ipek Ozkardeskaya en una nota. “Medidas como esta probablemente tendrán un impacto en los precios en todo el mundo y afectarán las ganancias corporativas”.

Se estima que la epidemia podría provocar que las previsiones de crecimiento mundial caigan en u$s 160 mil millones.

Los fabricantes de automóviles son particularmente vulnerables a las perturbaciones. La ahora cerrada provincia de Hubei es el cuarto centro de fabricación de automóviles más grande de China. Los cierres de fábricas provocan una caída en las ventas en el mercado automotriz del país, el más grande del mundo: incluso antes del brote, las ventas se dirigían a una tercera disminución anual consecutiva sin precedentes. “Varios proveedores de componentes en Wuhan y la provincia de Hubei ya han dejado claro a sus clientes que no podrán entregar piezas debido a controles, cierres de plantas y otros efectos secundarios relacionados con el brote”, dice la firma de investigación LMC Automotive en un informe.

Los efectos se están extendiendo más allá de las fronteras de China. El martes, la surcoreana Hyundai Motor Co. se convirtió en la primera fabricante mundial de automóviles en detener la producción fuera de China debido a la escasez de componentes causada por el virus. Y el jueves, Fiat Chrysler Automobiles NV dijo que podría tener que cerrar temporalmente una planta europea en dos o cuatro semanas si la situación empeora.

Las ondas están llegando al corazón del capital tecnológico de China. Hon Hai Precision Industry Co., la fabricante de iPhone conocida como Foxconn, dijo a sus empleados en sus instalaciones de Shenzhen que no regresen a trabajar cuando el receso extendido del Año Nuevo Lunar finalice el 10 de febrero, según un memorando obtenido por Bloomberg News. La moratoria representa un esfuerzo extremo por parte del socio más importante de Apple Inc. para frenar la propagación del nuevo coronavirus. La base principal de fabricación de iPhone de Foxconn está más al norte de Zhengzhou, pero la costa de Shenzhen sirve como su sede central en China y la mayoría de las decenas de miles de empleados que trabajan allí son extranjeros. La compañía, además, ensambla una pequeña cantidad de iPhone en dicha instalación.

Hon Hai recortó su perspectiva para 2020 esta semana, al anticipar interrupciones en la cadena de producción cuidadosamente calibrada de Apple, así como una menor demanda del consumidor y crecimiento económico general. Como el empleador privado más grande de China y un socio clave para muchas de las marcas de consumo más reconocidas del mundo, Foxconn se ha convertido en un símbolo de alto perfil de la manera en que el brote podría interrumpir la fabricación china y, por lo tanto, el suministro mundial de productos electrónicos fabricados en el gigante asiático. Una disputa entre los productores de energía también ha estallado como resultado de la agitación. China National Offshore Oil Corp. trató de salirse de contratos para comprar gas natural licuado con el argumento de que el virus limitaba su capacidad de recibir el suministro: un argumento que Royal Dutch Shell Plc y Total SA rechazaron, según personas con conocimiento del asunto. Si bien es probable que CNOOC cancele la entrega de las primeras cargas, los proveedores probablemente buscarán una compensación de la empresa china, dijeron las personas, quienes pidieron no ser identificadas porque el asunto es privado.

Con grandes franjas de China en cuarentena virtual y viajes muy restringidos, miles de tiendas y centros comerciales han cerrado en todo el país. El viernes, la casa de moda británica Burberry Group Plc y Canada Goose Holdings Inc. se unieron a un número cada vez mayor de marcas globales que han advertido sobre el golpe financiero que recibirán de los cierres. Las más expuestas son las empresas de moda y artículos de lujo que se han vuelto cada vez más dependientes de los consumidores chinos adinerados para crecer.

Si el brote dura, también puede interrumpir la fabricación de ropa fuera de China. En una reunión con analistas esta semana, la minorista británica Next Plc dijo que el mayor riesgo que representaba el coronavirus para la industria de la moda era si se interrumpían los suministros de tejidos a países como Bangladesh, un importante centro para la fabricación de ropa. “Si el coronavirus se propaga a Bangladesh o los tejidos no pueden enviarse desde China, entonces todos los minoristas tienen un gran problema, ya que una proporción bastante considerable de ropa ahora se fabrica en el sudeste asiático y el subcontinente indio”, asegura Greg Lawless, analista de Shore Capital.

Incluso más lejos del epicentro, hay más signos de que el virus está perturbando los negocios. Ericsson AB se retiró del mayor evento anual de la industria de las telecomunicaciones, el MWC Barcelona, para proteger a su personal y a visitantes, y, sumado a la ausencia de otros grandes, decidió a sus organizadores a cancelarlo.

El evento, que ya no se celebrará del 24 al 27 de febrero, generalmente sirve como centro de contacto para proveedores y sus clientes. La ausencia de Ericsson habría dejado un vacío más grande que un campo de fútbol americano en las salas de exposiciones, según el plano que habían publicado los organizadores.

Científicos del Conicet mapearon la distribución de los microorganismos que producen el 10% del oxígeno de la Tierra

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Aunque no lo veamos, al zambullirse en el mar de alguna playa del Caribe o del norte de Brasil el picofitoplancton marino siempre está: son los microorganismos vegetales unicelulares más pequeños que componen el fitoplancton –miden entre 0,2 a 2 micrones– y se encuentran, mayoritariamente, en aguas tropicales. Se calcula que ocupan el setenta por ciento de la superficie del planeta y su función es vital: producir el diez por ciento de las moléculas de oxígeno de la Tierra. Aunque toda esta información era conocida en forma retaceada hasta ahora: solo existían datos dispersos y no se tenían precisiones sobre su distribución total.

Ahora, por primera vez, el investigador del CONICET Pedro Flombaum y un equipo internacional logró mapear los lugares exactos en donde se encuentra el picofitoplancton y en qué cantidad aparece en las diferentes regiones del océano global. El trabajo acaba de publicarse en la revista Nature Geoscience.

El fitoplancton es al mar lo que las plantas a la Tierra: se encarga de hacer la fotosíntesis en los sistemas acuáticos. Es decir que es el encargado de fijar el dióxido de carbono en moléculas orgánicas disponibles para el resto de los organismos vivos del oceano: al fitoplancton se lo come el zooplancton, a él el pez más chico, a ese uno más grande y así hasta una ballena o un tiburón, es decir, hasta el final de la cadena alimentaria. Y dentro del fitoplancton, que puede ser de tamaño muy grande o muy pequeño, el picofitoplancton es el componente más minúsculo. Flombaum trabaja estudiándolo desde hace años en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA).

Ahora, por primera vez, junto a un equipo internacional de científicos, logró trazar un mapa general de dónde y en qué cantidad se encuentra el picofitoplancton en el océano global. Para eso, aprovecharon datos de estudios locales y regionales que señalaban la concentración de picofitoplancton en lugares puntuales del océano y los procesaron en una base de datos teniendo en cuenta un modelo de “nicho ecológico”, es decir, un modelo matemático para inferir –teniendo en cuenta la temperatura, las condiciones de luz y el nivel de nitrógeno del mar de cada lugar– cuánta abundancia de picofitoplancton hay en cada punto del océano del mundo. “Gracias al entrecruzamiento de esos datos, pasamos de decir el fitoplancton vive en todo el océano a decir el fitoplancton es más abundante en una franja que está a cuarenta grados de latitud Sur, en los trópicos, y en una franja de cuarenta grados norte”, revela el investigador.

Otra de las novedades del trabajo es que los científicos lograron estudiar el picofitoplancton marino de modo diferencial. Es que el picofitoplancton tiene tres componentes: el fitoplancton picoeucariota, por un lado, y Synechococcus y Prochlorococcus, por el otro (estas dos últimas, cianobacterias). Flombaum y equipo ya habían analizado la distribución y abundancia de las dos cianobacterias en un paper anterior. Ahora, lograron caracterizar al tercer componente: el fitoplancton picoeucariota. “Esto es como decir yo te voy a explicar la escuela de Argentina, está el jardín de infantes, la primaria y la secundaria. Nosotros lo que hicimos en este trabajo es decir en jardín de infantes está sala de cinco, sala de cuatro, sala de tres. Son distintas y tienen distintas características. Lo que mostramos es que estos tres grupos que componen al picofitoplancton tienen distintos nichos ecológicos, es decir que se distribuyen diferente según la cantidad de luz, la temperatura o el nivel de nitrato del océano en el que se encuentren”, grafica Flombaum. “Modelarlos como un único grupo, como se hacía hasta ahora, llevaba a obtener resultados reduccionistas”, aclara.

Con la obtención de todos estos datos, Flombaum y su equipo fueron un paso más allá y entrecruzaron la información de la abundancia y distribución del picofitoplancton marino a nivel global con las proyecciones de la temperatura que tendrá el océano para fin de siglo. Esos datos los extrajeron de trabajos de sus colegas meteorólogos, que estudian cómo serán las consecuencias del cambio climático a futuro según las predicciones de circulación del agua, el efecto de los vientos y demás factores que afectarán a los océanos. “Utilizando estos datos, vimos que el picofitoplancton se va a multiplicar donde ya existe en abundancia. Es decir que se va a encontrar en mayor cantidad en lugares de aguas tropicales, y también se va a desplazar hacia los polos, porque serán los lugares donde la temperatura va a aumentar más”, indica Flombaum.

Pedro Flombaum, autor principal del paper publicado en Nature Geoscience. Foto: gentileza investigador.

¿Cuál será la consecuencia de ese aumento en la distribución de picofitoplancton? ¿Será bueno o malo el aumento de picofitoplancton en el océano? Las respuestas a estos interrogantes se develarán en el próximo paper de Flombaum y equipo. “No sabemos cómo va a impactar esto a futuro –advierte el científico–. La dinámica del carbono, cuánto carbono va a volver a la atmósfera o cuánto se va a exportar al fondo del océano, va a variar según si tengo un océano dominado por fitoplancton pequeño o por fitoplancton grande. La perspectiva es que podrían empeorar las condiciones actuales. Una de las consecuencias negativas sería que el dióxido de carbono que captura este picofitoplancton vuelva más rápido a la atmósfera. Lo que queremos ahora es estudiar esas consecuencias, para reducir la incertidumbre que tenemos sobre el futuro de la vida en la Tierra”.

Industria cinematográfica: el «efecto Oscar» y el gran negocio de «Parasite»

El filme coreano «Parasite«, de Bong Joon Ho, dio el gran batacazo el domingo por la noche en la 92da edición de los premios Oscar al ganar como Mejor Película, convirtiéndose de esta forma en la primera cinta no hablada en inglés en ganar el máximo galardón de la Academia de Cine de Hollywood.

Así «Parasite» coronó una noche inolvidable en la que embolsó cuatro galardones: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Película Internacional y Mejor Guión Original, constituyéndose en la sorpresiva ganadora de la noche y derrotando a la gran favorita, «1917», de Sam Mendes, que prometía llevarse los lauros a director y película y se quedó solo con tres reconocimientos en rubros técnicos: Dirección de Fotografía, Mezcla de Sonido y Efectos Visuales.

Su presupuesto de producción fue de apenas u$s 11 millones y hasta el domingo llevaba acumulados un poco más de u$s 165 millones a nivel global, es decir que consiguió multiplicar 15 veces el dinero invertido. Se trata sin duda de uno de los mejores negocios del año en el sector del entretenimiento. Y esto, antes de ser nominado para el Oscar.

Para que se tenga una idea, la película «1917» una superproducción de 100 millones sin contar marketing, desde su estreno en diciembre recaudó u$s 287 millones. Parasite se estrenó en el Festival de Cine de Cannes el 21 de mayo 2019, donde se convirtió también en la primera película coreana en ganar la Palma de Oro, se lanzó en Corea del Sur el 30 de mayo de 2019, pero no fue sino hasta el mes de octubre que empezó a verse en las salas de los principales mercados del mundo, como Estados Unidos donde consiguió su mejor recaudación con u$s 35 millones. En Argentina se estrenó recién a mediados de enero de este año y lleva recaudados unos u$s 450.000 gracias a sólo 121.500 espectadores. Lógicamente es además la película surcoreana con mayor recaudación de la historia.

Pero con los premios y la consagración consumada, es un hecho de que muchas más personas se van a volcar a las salas de cine a verla, como siempre ocurre en estos casos, a pesar para muchos de su origen. A esto se le denomina el «Efecto Oscar», que se podría definir como el impulso económico que generan los premios y las nominaciones en las películas. El más rentable es, sin duda, el de Mejor película. Según la consultora IBISWorld, los nominados en esta categoría en los cinco años anteriores registraron un margen de beneficio del 250%. Spotlight, estrenada en 2015, fue nominada como Mejor película y Mejor guión original. Sus nominaciones hicieron que la taquilla repuntara durante esas semanas y posteriormente tras la entrega de los premios. Un tercio de su recaudación la consiguió tras ser nominada. En el caso de Argo o Los infiltrados, ambas fueron un éxito de público antes de las nominaciones, con más de u$s 100 millones, pero obtuvieron un 10% extra una vez que se vistieron de candidatas al premio.

El «efecto Oscar» alcanza también a actrices y actores, que suelen ver mejorados sus ingresos. «La mayoría de los agentes con los que he hablado dicen que un premio Oscar se correlaciona con un aumento del 20% en los ingresos para su próxima película», explica Jo Piazza, autor de Celebrity Inc.

El nuevo satélite de la nueva ARSAT – Conclusión

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(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)

3. CARGA ÚTIL FLEXIBLE, Y BANDA ANCHA PARA TODA LA ARGENTINA

La ilustración de arriba, de TAI, muestra como un satélite “High Throughput”, o de alto ancho de banda, ilumina la tierra con haces de distinta potencia. Las antenas “multispot” de un GSATCOM, parecido a como será el ARSAT 3, reparten la potencia total de irradiación en círculos, cada uno de los cuales recibe una iluminación proporcional a su demanda de ancho de banda.

Como se ve ahí, la superposición de áreas iluminadas genera un patrón de hexágonos en las intersecciones de los círculos. Dentro de ellos, los usuarios tienen el mayor ancho de banda posible para la demanda local, y eso se logra incluso si el satélite no es de gran potencia en antena.

El ARSAT 3, con 4,2 Kw, no lo será, porque para eso se necesitaría una potencia mayor en las placas fotovoltaicas. Y las placas muy potentes son más proclives al “shock térmico”, un cortocircuito  destructivo que hace ocasionales picos en los equinoccios, cuando los satélites GEO entran brevemente en eclipse solar y el frío espacial (270º bajo cero) resquebraja el aislamiento de los cables.

Estos chispazos son especialmente de temer en el primer año de entrada de servicio, y en el año de salida de servicio de un satélite: la mortalidad satelital por “shock térmico de placas” es infantil o senil. La potencia es el único guarismo todavía cauteloso del ARSAT 3.

Pero la línea GSATCOM, del cual el ARSAT 3 será tal vez el primer ejemplo, aspira a potencias de hasta 7 Kw, de modo que probablemente veamos placas fotovoltaicas mayores, a pedido de cada cliente. Un desafío extremo, por ejemplo, sería dar servicio a una república insular, como el archipiélago de Indonesia, con sus 15.278 islas con 260 millones de habitantes repartidos de manera muy poco homogénea. ¿Cómo configurar los haces para no desperdiciar kilovatios, un recurso limitado a bordo, en iluminar el mar o islotes deshabitados, y concentrar en cambio la potencia sobre las islas más densamente pobladas?

Son las preguntas que se hace una empresa de comunicaciones satelitales cuando accede a herramientas flexibles como el GSATCOM. De un modo muy distinto de Indonesia, la Argentina, con casi un tercio más de superficie total continua, apenas un sexto de su población y grandes áreas casi despobladas, es un desafío inverso. Aunque la población argentina también parece repartida en “islas”: casi toda está en 5 megalópolis, 4 de ellas en la llanura chacopampeana.

Lo interesante de una plataforma “full electric” es que puede trasladarse de un sitio orbital a otro sin perder por ello demasiado xenón, y por ende vida útil. Si a eso se suma una carga útil flexible, uno puede luchar por una tajada del mercado mundial. Como dijo en septiembre de 2019 el ing. Luis Genovese, entonces a cargo de INVAP Satelital, la carga útil de los GSATCOM dejará incluso que se reconfigure su frecuencia de emisión, dentro del espectro de las microondas, y eso de acuerdo a las necesidades de cada cliente.

En suma, un mismo GSATCOM de 3ra generación, dentro de sus 15 años de vida esperable, puede terminar dando servicios distintos a clientes distintos sobre distintos puntos del planeta. La estandarización que acompaña esta flexibilidad permite apuntar a un costo por unidad de U$ 100 millones, muy debajo de los U$ 250 millones del ARSAT 1 y los U$ 200 del ARSAT 2.

En suma, que vamos por los fierros que nos pueden volver un competidor global. Y sin dejar deberes sociales incumplidos aquí. Genovese también nos dijo que una carga útil con 7 Kw en antena permitiría dotar holgadamente de banda ancha satelital a toda la República Argentina.

Operar GEOs es redituable de suyo. Puede dar fe la segunda empresa del mundo en este rubro, la SES (Société Europeénne des Satéllites), con sede en un castillo en Beltzdorf, Luxemburgo. Detrás de los ventanales donde danzaban los grandes duques, hoy 2147 personas se encargan de “navegar” 70 satélites, mayormente GEOs. En 2018 SES facturó el equivalente de 2.190 millones de dólares, con ganancias netas de 426 millones.

De modo que a la pregunta de si en estas lides geoestacionarias ARSAT entra por el oro o por el bronce, la respuesta correcta es: en ese orden.

Hay quienes dicen que las antenas del viejo ARSAT 3 debían emitir únicamente en banda Ka: esa alta frecuencia de microondas permite transmitir más información por unidad de tiempo: es buena para “broadband”, Internet y servicios IP (Internet Provided) como Whatsapp o navegación por Google maps.

En “broadband” no hay verdaderamente emisores y receptores de información, sino un “´ping-pong” interactivo, pero en “broadcast” el receptor es más pasivo, como en la TV o la radio, y el volumen bruto de información, más unidireccional: parte básicamente del emisor. Ahí se opera bien en bandas de menor frecuencia, como la Ku, que perfora mejor la lluvia, o incluso la C, de frecuencia muy baja, que la ignora totalmente.

Un “trencito” de GSATCOMS recién apeados del lanzador, y a punto de desplegar sus antenas e iniciar su trepada LEOP. Imagen de TAI.

La banda Ka está relativamente “poco colonizada” por otros satélites operando en zona, lo que evitaría interferencias con vecinos y facilitaría el despliegue del ARSAT 3 en cualquiera de las 2 posiciones otorgadas a la Argentina por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la 71,8º Oeste y la 82º Oeste.

La banda Ka, que da tan buen ancho de banda, no se banca la lluvia. Pero dado que la mayor parte de la población rural desconectada vive en ese 66% de las superficies más deshabitadas (por áridas) de la ruralidad argentina, ¿cuál es el problema?

Por otro lado, está el problema de la “latencia”: el satélite está tan lejos en altitud, latitud y longitud, que entre que entre un pedido y su respuesta pueden pasar 2 o 3 segundos, lo cual hace penosas las comunicaciones por teléfono, e imposibles los videojuegos de respuesta rápida. No son asuntos que uno valore en una escuela a campo abierto y con 30 alumnos que viajan kilómetros a caballo, a pie o en bici para llegar.

Otros dicen, Excel en mano, que pese a que entre 2016 y 2020 nos tapizaron el cielo con 26 satélites extranjeros, todavía en Argentina hay demanda insatisfecha de televisión y radio satelital, es decir de “broadcast”, y que el ARSAT 3 debería llevar antenas de ambas frecuencias: Ka para “broadband” e internet, y Ku para “broadcast” y TV.

Los ARSAT 1 y 2 usan distintas frecuencias Ku. Nuestro satélite número  2, con varios clientes  en zonas lluviosas (el Caribe y el Sur hispanoparlante de los EEUU y el Golfo de México), tiene incluso banda C. Poco mentado, este es el satélite que nos abrió una exportación nueva: servicios de telecomunicaciones espaciales a escala panamericana. No es soja ni biodiesel, no es gas de Vaca Muerta o averiada. Es valor agregado puro.

En esta discusión técnica pulsean, es obvio, visiones políticas: un ARSAT 3 todo en banda Ka, puramente dedicado a dar Internet a la población rural, es una inversión a fondo perdido para mejorar el país, especialmente en educación pública. Hay 15.000 escuelas rurales en el país, 10.000 de las cuales están geográficamente aisladas, y salvo por las 3200 que conectó ARSAT, hay 11.800 sin Internet. Un ARSAT 3 dedicado enteramente a escuelas rurales permitiría conectar conectar a casi todas.

En cambio un ARSAT 3 mayormente dedicado a “broadband” pero con un toque de “broadcast” probablemente facturará más plata para la empresa, y ayudará a pagar el ARSAT 4. Antes de la asunción de Macri, la última definición de carga útil del “viejo” ARSAT-3 era mixta, un poco Ku y otro poco de Ka.

Probablemente el carácter reconfigurable de la carga útil del “nuevo” ARSAT 3 elimine la discusión. Pero si por motivos técnicos persistiera, al gobierno de Alberto Fernández le conviene que sea breve si quiere lanzar el satélite dentro de su período presidencial.

En Bariloche, pese a todo, reina cierta consternación. Pablo Tognetti (a) Toño, hombre con 8 satélites construidos, se había jubilado y dedicaba su tiempo al kayak, los nietos y a su propia fábrica “boutique” de whisky “single malt”, Madoc, que ahora queda al garete. Tognetti tiene muchos premios internacionales como cocinero de cervezas artesanales y destilador de whiskies, y la lista de espera para una botella de Madoc en 2019 era de más de un año.

La fábrica de satélites en Bariloche se reactiva, pero la de whisky se para. El que tenga una botella, que la guarde. Hasta nuevo aviso, es un objeto de colección.

Daniel E. Arias

Aflojando la tensión entre los gobiernos de Fernández y de Bolsonaro

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El canciller argentino Felipe Solá llegó esta semana a Brasilia junto al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz​, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, el designado embajador Daniel Scioli, y varios funcionarios de su ministerio.

El encuentro había sido convocado para buscar alinear posiciones de los dos principales socios del Mercosur y allanar el camino para un encuentro entre los presidentes Alberto Fernández y Jair Bolsonaro.

Un objetivo puntual era desmentir una intensificación de los controles argentinos a las compras en el exterior que, según algunas denuncias, afectaba principalmente a las exportaciones de Brasil. Se presentaron datos claros desmintiendo cualquier traba de Argentina al comercio con Brasil.

Es que la recesión argentina en el 2019 afectó las ventas de productos manufacturados brasileños, con caídas de hasta 25% en los embarques del principal producto del comercio bilateral: automotores.

El tema agudo en la agenda bilateral es la reducción del Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur que propicia Brasil buscando una mayor apertura al comercio del bloque con el mundo, algo que encuentra resistencias en los sectores industriales de los dos principales países.

La reunión de Solá, y Brasil, con el canciller brasileño, Ernesto Araújo este miércoles, antes del encuentro con Bolsonaro, fue considerada una «reunión extremadamente productiva» orientada a «mantener al Mercosur con un rol estratégico», por el funcionario brasileño. En una conferencia conjunta de los dos cancilleres, Araújo agregó: «Brasil tiene la expectativa de contar con una alianza con la Argentina».

Por supuesto, las decisiones concretas que se tomen, tardarán bastante. Esta visita sirvió para plantear algunos temas específicos y, sobre todo, dejar claro que ambos gobiernos están dispuestos a tragarse algunos sapos para mantener un diálogo fructífero.

Y los gestos -que en la política internacional son señales importantes- así lo muestran: las sonrisas en la foto de arriba, y la propuesta de Bolsonaro de reunirse con Fernández en la asunción de Lacalle Pou. No podrá ser el 1° de marzo -Alberto tiene una cita en el Congreso- pero se encontrarán otro día.

El presidente de Brasil seguirá con el estilo extrovertido de su admirado Trump -ya dijo en un reportaje «Quiero una Argentina fuerte, no una patria bolivariana». Y otro argentino, de un ámbito muy distinto, el Papa Francisco, recibió ayer a su gran enemigo, Lula da Silva.

Pero eso es lo de menos. Los gobiernos pasan y los países permanecen. Cualquiera que se moleste en mirar un mapa, territorial, demográfico, industrial, geopolítico, de la América del Sur puede darse cuenta que Argentina y Brasil sólo pueden ser socios o enemigos. Y si son enemigos, ambos se condenan a la irrelevancia en el sistema global.

A. B. F.

FAdeA, certificada para intervenir aviones comerciales Airbus 320 de Brasil

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El Ministerio de Defensa que conduce Agustín Rossi anuncia que con la certificación emitida por ANAC Brasil, FAdeA S.A incorpora la capacidad para brindar servicios de mantenimiento comercial a los más de 100 aviones Airbus A320 que operan en el país vecino. “Es una excelente noticia que amplía la potencialidad del trabajo argentino y de la Fábrica Argentina de Aviones”, aseguró el titular de la cartera, al tiempo que comentó que concluida la auditoría técnica realizada por la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil, la Dirección Técnica de Aeronavegabilidad de Brasilia informó a FAdeA que ya cuenta con la certificación que la avala “para realizar servicios de mantenimiento a aeronaves con matricula brasilera (PT y PR), a componentes y accesorios y para realizar servicios especializados como ensayos no destructivos, reparación de material compuesto y pintura; entre otros”.

Esta certificación es de gran relevancia para FAdeA S.A ya que potencia su mercado de mantenimiento comercial, incorporando la posibilidad de intervenir los más de 100 aviones A 320 operados en dicho país, sumando de esta manera una nueva capacidad a las ya obtenidas para intervenir aeronaves de Argentina y Chile.

Por su parte, la presidenta de la empresa, Mirta Iriondo, aseguró “Debemos seguir trabajando para continuar ampliando nuestras capacidades comerciales y crecer en este mercado tan exigente” y resaltó que esta certificación “es un reconocimiento al desempeño de nuestro personal, quienes día a día da muestras de su compromiso y capacidad”, al explicar que FAdeA S.A «debe continuar potenciando su rol estratégico en el desarrollo tecnológico del país. El negocio de mantenimiento comercial es muy importante para nosotros, ya que junto con la fabricación de aviones y aeropartes y el mantenimiento militar, conforman una cartera de productos y servicios que nos permite ser una empresa estratégica y sustentable, atendiendo las necesidades aeronáuticas de nuestras fuerzas armadas y generando nuevos negocios con clientes externos”.

Las emisiones de carbono se estancaron en 2019

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Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para producir energía se estancaron en 2019 en el mundo en los 33 gigatones, por el freno registrado en los países desarrollados en el uso de combustibles fósiles con ese fin, según un informe publicado este martes por la Agencia Internacional de la Energía.

Pese a que la economía global se expandió un 2,9%, la disminución de las emisiones en la producción de energía eléctrica en las economías avanzadas compensó el “incremento continuo” en otros países, indicaron los autores del informe.

El mayor uso de renovables, sobre todo de la eólica y la solar, la sustitución del carbón por el gas natural en la producción eléctrica y una mayor generación de energía nuclear fueron los principales factores de esta contención. La AIE también destacó el hecho de que 2019 fue un año más templado en varios países y que en algunas economías emergentes el crecimiento económico se redujo.

Las emisiones del sector eléctrico en las economías avanzadas disminuyeron a niveles de finales de la década de los 80, cuando la demanda era un tercio inferior a la actual.

El informe de la AIE destacó el recorte de las emisiones en Estados Unidos, con una caída del 2,9%, 140 millones de toneladas menos, hasta situarse en los 4,8 gigatones. Desde que en 2000 alcanzaran su máximo histórico, ese país las ha recortado en 1 gigatón.

En la Unión Europea, incluido el Reino Unido, el recorte fue del 5 % hasta los 2,9 gigatones, 160 millones de toneladas menos en 2019, un año en el que, por vez primera, el carbón se vio superado como fuente de producción de electricidad por el gas natural y la eólica se quedó a las puertas del segundo lugar.

El uso del carbón para producir electricidad se redujo un 25%, mientras que el gas natural subió un 15%.

En Japón, las emisiones cayeron un 4,3%, la mayor bajada desde 2009, por el incremento del 40% de la producción de energía nuclear tras la vuelta a la actividad de varios reactores.

Fuera de las economías avanzadas, las emisiones crecieron en 400 millones de toneladas, un 80% procedente de Asia, según la AIE, que lo atribuyó al uso del carbón, que representó más del 50% del total y es responsable de 10 gigatones de emisiones.

En China, el frenazo económico, la expansión de las renovables y la entrada en funcionamiento de siete reactores nucleares atenuó el crecimiento de las emisiones, al igual que en India, donde el uso de carbón en la generación eléctrica cayó por primera vez desde 1973.

Todo lo contrario que en otros países del sureste asiático, donde las emisiones crecieron de forma importante ligadas al aumento del uso del carbón.

El INDEC informó el índice de inflación de enero: 2,3 %. Observaciones

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Es el índice menor desde julio 2019. La inflación anual a partir de febrero ´19 resulta entonces del 52,9%.

Entre los rubros que forman el índice mensual los que más subieron fueron Recreación y cultura (5%), Alimentos y Bebidas (4,7%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (4,3%). La categoría Salud cayó un 2% y Equipamiento y Mantenimiento del hogar, un 1,3%.

El presidente Alberto Fernández afirmó que la baja en el promedio de inflación mensual es un dato «auspicioso pero no suficiente». Los opositores, por supuesto, cuestionaron el índice, lo que llevó al director del INDEC, Marco Lavagna a señalar que el equipo que lo confeccionó es el mismo que estaba en la gestión anterior, de Jorge Todesca.

El promedio del 2,3% que registró el INDEC está en línea con la de otros distritos claves, como la Ciudad de Buenos Aires (2,4) o Mendoza (2,5%). En cambio, por el mayor impacto del turismo, en Córdoba fue del 3,92% y en Neuquén del 4,56%.

Este editor se siente obligado a señalar que el índice de inflación es un dato estadístico, con un elemento ineludible de arbitrariedad: no existe una canasta de productos que todos consumen por igual. De todos modos, parece evidente que no hay una escalada inflacionaria. ¿Es un logro modesto? Sí, pero si esa escalada se producía, cualquier plan económico y la misma posibilidad de hacerlo, se destruían.

El nuevo satélite de la nueva ARSAT – 2° parte

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(La primera parte de este artículo está aquí)

2. EL DISCRETO ENCANTO DE LOS MOTORES SUTILES

¡Hasta aquí con los propergoles!, dice ARSAT, ahora que resucitó. En la oficialmente extinta plataforma 3K, los combustibles líquidos de encendido espontáneo formaban algo más del 56% del peso total del satélite. Ahora, con propulsión totalmente eléctrica basada en motores “de efecto Hall”, 1673 kg. de metilhidracina y tetróxido de nitrógeno se reemplazarán por 200 kg. de xenón, un gas noble.

¿Por qué este gas se llama “noble”? Por químicamente ortiva. Tiene saturados los “orbitales de valencia”, poca afinidad por electrones ajenos y poca propensión a perder los propios. En circunstancias normales, es reacio a combinarse químicamente con ningún otro elemento de la tabla de Mendeleiev, y por ende, está casi siempre en estado monoatómico. Su primera virtud como combustible, entonces, es que no corroe sus tanques ni resulta peligroso para la nave.

¿Y por qué expeler xenón, en lugar de sus primos del grupo 18 de la tabla? Son el helio, el neon, el argón y el kriptón, todos igualmente nobles. Se prefiere el xenón porque tiene una masa muy alta, casi 33 veces mayor que la del helio. De modo que, con la autoridad que confiere Isaac Newton, afirmo que si uno, como acción, dispara xenón hacia la derecha, habrá mayor reacción hacia la izquierda. Y viceversa.

¿Y cómo se disparan átomos de xenón? Es complicado: requiere de ionizarlos, acelerarlos con interacciones de dos campos eléctricos explicados aquí, y expelerlos como un chorro de plasma de muy baja densidad pero altísima velocidad. ¿Tanta? Sí, de 20 a 30 veces la de los gases que vomita, portentosos, cualquier cohete químico.

No hay combustión en un satélite “full eléctrico”. La electricidad para ionizar y expeler xenón la dan las baterías, recargadas por placas fotovoltaicas. Estos paneles son también la única fuente de potencia del resto de los sistemas del satélite. Y así, por reacción contra este sutilísimo vientecito de xenón generado a popa, un satélite avanza en el sentido contrario, hacia proa.

Estos motores eléctricos “de efecto Hall” generan muy poca aceleración, comparados con los fogosos y espectaculares cohetes con combustibles químicos. Estos son (pido ayuda a la hidráulica) “de gran caudal”. No es buena idea pararse detrás de uno de ellos cuando se dispara, y no sólo por la temperatura. En cambio los eléctricos expelen poquísimas unidades de masa por segundo. Uno puede pararse metros detrás sin despeinarse, si soporta el vacío. En plan hidráulico, uno los llamaría de bajísimo caudal.

Por ello, no dan ni a palos para un despegue directo desde Tierra. Pero otra cosa es usarlos cuando ya se está en órbita: aunque ejercen fuerzas  muy bajas, lo pueden hacer de un modo persistente. Y eso en un ambiente, como el orbital, donde no hay resistencia aerodinámica y la gravedad terrestre es “micro”, permite alcanzar velocidades muy altas, sin otro límite que el stock de gas.

Ahora, ¿cómo es que 200 kg. de xenón permitirán que el ARSAT 3 dure 15 años en operaciones? ¿No es como mucho pedir?

Ya es demasiado pedir que un motor de apogeo convencional suba a un satélite del tamaño de una 4×4, en sucesivos giros al ecuador, desde una órbita de transferencia muy elíptica hasta una perfectamente circular y geoestacionaria. Aquí le mostramos en qué consiste esa maniobra con un motor químico convencional, como los de los ARSAT 1 y 2.

Pueden verlo (en una animación) cliqueando aquí: en.wikipedia.org/wiki/Geostationary_transfer_orbit#/media/File:Animation_of_EchoStar_XVII_trajectory.gif

La órbita de transferencia de los ARSAT 1 y 2 tuvieron su “kilómetro cero” allí donde el satélite se apeó del cohete lanzador. Lo hicieron a baja altura (300 km) pero con muchísima energía. Ese lugar de separación lanzador-satélite fue el perigeo (lugar más cercano a la Tierra) de la primera de 14 órbitas, cuyo apogeo (el lugar más lejano) anduvo clavado siempre en los 35.786 km. de altura.

Con sucesivos disparos de su motor de apogeo durante los descensos, el satélite gana energía y va logrando perigeos cada vez más altos. Algunos disparos pueden durar más de una hora, otros apenas segundos, pero en esta parte más bien emocionante de la menesunda, llamada LEOP (Low Earth Orbit Phase), el plan es imprimirle al satélite 1500 metros por segundo de velocidad adicional hasta llegar a una órbita totalmente circular, geoestacionaria propiamente dicha, de 35.786 kilómetros de altura, y eso en sólo 5 maniobras y dentro de las primeras 14 órbitas.

Con su velocidad lineal reducida a 3,08 km/s el satélite termina estacionando en su altísimo sitio de destino, donde gira a la misma velocidad angular que la Tierra. A partir de entonces, con el remanente de propelentes y más de una docena de “thrusters” (micromotores apuntados en otras direcciones), hay que mantener el satélite en su altura, posición y actitud de trabajo durante su vida útil. Son 15 laboriosos años de “stationkeeping”: 100 instrucciones correctivas anuales, cada una no menor de 16.000 líneas de código.

Ya cuesta creer que semejante trepada sea posible con propergoles líquidos. Fue con un motor cohete de lo más convencional y apenas 40 kg. de empuje que el ARSAT 1 ascendió desde su órbita de transferencia a su “slot orbital”. Allí sigue hoy, fijo como una estación retransmisora, con  ocasionales disparos de 16 “thrusters”. Estos tienen apenas 1 kg. de empuje.

Girando a la misma velocidad angular que la Tierra, el ARSAT 1 está como clavado a 35.786 km sobre un punto fijo cuya vertical cae en la selva colombiana, longitud 71,8 Oeste. Fue un viaje épico de 400.000 km, 14 órbitas y 10 días de duración. El cohete de apogeo se disparó ahorrativamente, y aún así la maniobra se comió el 76% del combustible.

Ese ascenso es la fase más peligrosa de la vida de cualquier GEO. Si en un mal LEOP se gasta combustible de más, se pierden años y años de “stationkeeping”. Un satélite dura lo que sus combustibles. Después, entra a derivar a tumbos, y es chatarra.

Dicho sea de paso, el ascenso hasta su sitio orbital del ARSAT 1 fue modélico: se gastaron menos propelentes que los esperables, y no es imposible que el satélite llegue operativo a 2030, en lugar de a 2029.  Aplauso al equipo de ingenieros orbitales. Durmieron poco y nada en aquellos 10 días “de cortar clavos”.

Un motor eléctrico experimental de sólo 2 kW eyectando plasma en el Princeton Plasma Physics Lab.

La mente lucha por entender que se pueda manipular de semejante modo un aparato de casi 3 toneladas con un motorcito que sólo tira 40 kg. Pero ojo: con un impulso lateral de 40 kg. aquí en la Tierra uno despatarra por el piso a un rugbier gravitacionalmente bien plantado. Hay que ver cómo mueve esa misma fuerza a un satélite casi ingrávido, eximido además de toda resistencia aerodinámica.

El misterio siguiente es entender que se pueda lograr lo mismo con un motor mucho más minimalista, tanto que su empuje equivale al de unas pocas monedas de 1 peso en la mano. La única respuesta posible es que con microgravedad, con xenón, con electricidad, sin resistencia aerodinámica y con tiempo, la física newtoniana hace cosas extraordinarias.

El ascenso LEOP del ARSAT 3 probablemente no baje de 4 meses, y la distancia total recorrida en muchas más sucesivas órbitas, cada vez más circulares, será mucho mayor. ¿Pero esto no implica un lucro cesante? Sí, de al menos 110 días comparado con un LEOP químico. Durante el LEOP el satélite no está fijo en un punto del cielo, que es lo que un operador terrestre espera de un GEO. Quiere que no se mueva nada: exactamente lo que se exige de una torre retransmisora. Y hasta que el GEO no deje de moverse para un operador terrestre, no existe. Y su dueño no cobra un mango.

9 GEOs fijos sobre 9 distintos puntos del Ecuador, y sus respectivos haces de iluminación.

Pero 4 meses de lucro cesante se recuperan de sobra con el ahorro de peso: cada kg. puesto en órbita de transferencia costaba U$ 60.000, a fecha de partida de los ARSAT 1 y 2. Desde entonces, la empresa SpaceX de Elon Musk demolió el precio a U$ 25.000, y descontando. De paso, si quiere saber por qué los soviéticos impusieron en los ’70 la superioridad del xenón antes que la de otros gases nobles, tiene una buena explicación en este video de 9 minutos (en inglés).

Ahora Ud. entiende por qué todo GEO, más allá de su tipo de propulsión, es más una espacionave que un satélite, con grandes plataformas de servicio y cargas útiles más bien exiguas. El prescindir de combustibles líquidos es una lucha contra ese límite. Las empresas de comunicaciones son mucho más conservadoras que las agencias espaciales, de modo que la fueron dando en 2 etapas: promediando los ’90, empezaron a sustituir los “thrusters” de “stationkeeping” por equivalentes eléctricos, cuya fuerza equivale tal vez a la carga de aquellas mínimas monedas de 10 centavos, hasta hace poco circulantes. Pero esos satélites de 2da generación, o híbridos, conservaban unos robustos motores químicos de apogeo.

Luego, cautelosamente, a partir de 2000, se ensayaron en tierra los motores eléctricos de apogeo. El primer GEO “full electric” fue el ABS-3A de Boeing y se lo disparó en 2015. La moda cundió: este año la mitad de los GEOs que se lancen serán eléctricos puros.

¿Por qué son tan ahorrativos? Porque disparan xenón con una velocidad fenomenal, entre 10 y 50 km/segundo o por ahí, 30 veces mayor que la de los gases de combustión cuando escapan por las toberas de un cohete químico.

Y si recuerda física de 3ro y 4to año, la energía cinética de los objetos, aunque se trate de un mínimo e impalpable puñado de átomos de xenón, varía linealmente con su masa, pero cuadráticamente con su velocidad. Eso hace de estos pesados y veloces átomos de xenón un recurso “de altísimo impulso específico”, como dicen en jerga.

Sí, claro, lo entiendo. Ud. de pibe vió despegar, con la boca abierta, al Saturno V que llevaba a Armstrong, Aldrin y Collins a la Luna. ¡Eso era un show! ¡Vamos la fuerza bruta! Un cohete casi el doble de alto que el obelisco de Buenos Aires, que vomitaba un caudal de 13 toneladas/segundo de gases de combustión por las toberas, y esos gases lo levantaban del piso con 4080 toneladas de fuerza. Faltaba música de Wagner, nomás.

Con tales antecedentes, Ud. me dice: “Arias, no me jodas con suspiritos angelicales de xenón”. Pero el que tiene que reprogramar su cabeza es usted. Y al hacerlo, aprenderá a valorar la insoportable levedad de los motores eléctricos.

Nuestro ARSAT 1 en 2014, a semanas de su partida, enorme y con poca carga útil como casi todo GEO de 1ra generación. Ahora en 3 años debemos llegar a un 3ra generación “full”, proceso que a la industria mundial le tomó 20 años.

No se flagele al respecto. A mí también me gustan más los cohetes rugientes y wagnerianos. Pero dentro de poco los motores químicos van a servir sólo para despegar de la Tierra o aterrizar en otros planetas. Dentro del Sistema Solar, y hasta donde la luz del sol sea capaz de producir suficiente electricidad, los viajes probablemente se hagan a puro xenón.

Los motores “de efecto Hall” empezaron a desplegarse cautelosamente en sondas científicas, a fines de los ’60, pero ahora hay centenares de ellos en centenares de satélites industriales, si suma GEOs y LEOs (Low Earth Orbit), los de órbita baja. Y si bien los rusos son el mejor proveedor (FAKEL), los yanquis tienen a Boeing, los europeos a SNECMA, los italianos a SITAEL, y la demanda insatisfecha hoy hace surgir firmitas como Orbion (EEUU), que te entregan –o eso dicen- el motorcito a 8 días de pedido. Falta que te llegue en Rappi. Todo se vuelve “commodity”.

Planteado así, el ARSAT 3 parece facilísimo.

Pero mirémoslo desde otra perspectiva. Al pasar sin escalas intermedias de la plataforma 3K a la nueva “full electric”, ARSAT habrá dado el salto de satélites GEO de 1ra generación (los de los años ’70 y ’80) a los de 3ra. Tal cual. Como si la administración macrista de ARSAT –y del país- no hubiera existido.

En el fondo lo que asusta es eso: existir, existió, y el 40% del electorado quiso que se quedara. Este salto que al mundo GEO le tomó 20 años la Argentina debe darlo en 3 o 4. El ARSAT 3 se supone listo para lanzar en 2023, pero es nuestro primer eléctrico puro, fruto tecnológico de nuestra primera “joint venture” con Turquía que logró llegar a papeles firmados.

Recuerde la historia de los ARSAT 1 y 2. Recuerde la del CAREM con los turcos ¿Ud. cree que en esta ocasión van a faltar palos en la rueda?

(Concluirá mañana)

Daniel E. Arias

Martín Guzmán en el Congreso

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En AgendAR queremos dar nuestra evaluación de la batalla de la deuda en que está enfrascado el gobierno argentino, cómo no. Pero nos parece más adecuado acercar primero la exposición de quien está en el frente de batalla. E informa a los legisladores. Este es el video completo:

Imponente protesta ante el Congreso contra el FMI

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Ayer, martes 12, y coincidiendo con la presencia del ministro de Economía, Martín Guzmán en una sesión especial de Diputados, agrupaciones políticas incluidas en el Frente de Todos, el poderoso sindicato La Bancaria, y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), para mencionar los sectores más numerosos, movilizaron desde las 16 en la avenida 9 de Julio e Independencia y cerraron a las 18 con un acto frente al Congreso. El objetivo, repudiar las políticas de ajuste y el endeudamiento del gobierno de Macri, y, en las palabras de la UTEP «acompañar el intento por parte de cartera de Hacienda de declarar que el pago de la deuda externa es insostenible».

Por su parte, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (PTS, PO y MST) se concentraron desde las 12 del mediodía con una olla popular en el Obelisco y una marcha hacia las oficinas del FMI. Su consigna: «Marchamos en repudio de la llegada de la misión del organismo, ya que consideramos la deuda totalmente ilegitima y no estamos dispuestxs a que el pueblo la pague a costa del empeoramiento de sus condiciones de vida».

La foto de arriba puede ser mostrada a la Directora General Georgieva y, sobre todo, a los acreedores con los que Martín Guzmán deberá negociar. Un sector muy grande de la población argentina está furiosamente en contra del FMI y las políticas de ajuste. Pero el gobierno de Alberto Fernández es apoyado o contiene a gran parte de las organizaciones que se movilizan. El mensaje sería: «No tiren demasiado de la cuerda».

Una empresa argentina ensaya un kit para la detección del coronavirus

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Un equipo de científicos argentinos que han formado una empresa tecnológica está desarrollando el prototipo de un kit portátil para diagnosticar, mediante ingeniería genética, si un paciente está infectado con el nuevo coronavirus, «COVID-19», que ya causó más de mil muertes.

Es CASPR Biotech, que desarrolla plataformas basadas en la aplicación de la tecnología CRISPR; descubierta en 2012, utilizada mayormente para edición génica, que también sirve como herramienta de diagnóstico molecular.

«Hace seis años comenzamos a desarrollar un kit portátil y de fácil uso para la detección de secuencias de ADN/ARN (ácido ribonucleico) para hacer diagnósticos de enfermedades infecciosas, entre otras aplicaciones», cuenta Carla Gimenez, biotecnóloga y socia fundadora de Caspr.

«Cuando surgió el problema del coronavirus, probamos con un fragmento del virus cuya información está disponible, ya que fue secuenciado, y los resultados fueron óptimos. Pero para validarlo, debemos hacer el test con muestras de pacientes».

La ventaja de esta plataforma es que permite hacer un diagnóstico preciso con un equipo portátil en salas de menor complejidad o lugares como aeropuertos o estaciones de transporte público, y se obtienen los resultados en menos de una hora.

Además de Carla, integran el equipo emprendedor los biotecnólogos Federico Pereyra Bonnet y Lucía Curti, quienes venían trabajando con Crispr desde 2014, el bioinformático Guillermo Repizo y el emprendedor Franco Goytia.

Bonnet explicó por su parte que «el kit es una tira reactiva de papel en la que el resultado puede leerse como en un Evatest» y agregó que el «costo es de menos de dos dólares por prueba».

Más allá de la epidemia de coronavirus, esta plataforma sirve para detectar presencia de otros virus como denge, zika, chikunguña y hantavirus. Durante 2019, la compañía realizó pruebas para la detección de dengue en pacientes con el Instituto GIGA en Misiones y el Hospital Albert Einstein de Sao Paulo.

La compañía recibió una inversión inicial de u$s 200,000 por parte de GridX, una «company builder» especializada en startups biotecnológicas, conformada por inversores particulares como Marcos Galperín (Mercado Libre) y Miguel Galuccio (ex YPF), e institucionales como Bagó, Vicentin y Grupo Insud. Meses más tarde recibió otra inversión, de u$s 250.000 por parte de la aceleradora biotecnológica IndieBio, con sede en San Francisco, California.

Actualmente, los socios se encuentran a a búsqueda de una nueva ronda de inversión internacional, para poder iniciar la producción a escala de estos Bio-kits.

Uber vs Taxis: los cambios en el negocio del transporte urbano

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Marcelo Marchetich, ex taxista y hoy conductor de Uber, llega a su casa a las 6 de la mañana. Se baja del auto, entra y se sienta a desayunar. En unos minutos se irá a dormir. Cuenta el dinero: 3000 pesos. Salió a las 23 e hizo alrededor de 15 viajes. Se mete en su cama con una sonrisa de satisfacción. «Los taxistas tienen que trabajar todos los días para cubrir su deuda», declara, incluso el franco «porque generalmente están atrasados», en el pago de alquiler del auto.

En la Ciudad de Buenos Aires coexisten distintos servicios de transporte. Unos, como los taxis, son tradicionales y bien conocidos por la gente, pero de acuerdo con datos de la Asociación de Taxistas de Capital (ATC), la actividad perdió 10.000 trabajadores desde 2015. «Es una barbaridad», asegura Omar Viviani, secretario general del Sindicato de Peones de Taxis (SPT). Y desgrana las críticas a las aplicaciones que no pagan impuestos mientras «el Gobierno mira para otro lado».

Como consecuencia de esta merma, el valor de la licencia de taxi cayó su nivel más bajo desde principios de 2003.

El valor de la licencia refleja el flujo esperado de trabajo. Según un relevamiento del Centro Tecnológico de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial (C3T), de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), las licencias de taxis pasaron de costar unos USD15.156,33 en marzo de 2016, a USD2.890,22, en 2019. y siguieron en baja Es decir, hoy valen un 81% menos. Además, entre enero y julio de 2018 -año en que estalló la crisis económica- la licencia tuvo una caída de USD2500 aproximadamente: de 8929,37 dólares pasó a 5589,19 dólares. A partir de ahí, el descenso fue inevitable, ya que la licencia llegó a valer USD 1527,79, en julio de 2019.

Licencias poco claras
Hay un cupo limitado establecido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que en el último dato que ofrece se encuentra en 37.674. Para obtener una, se debe realizar una transferencia. Ésta se realiza con un escribano, quien enviará la solicitud a SACTA S.A., la empresa reguladora de la actividad que depende del Gobierno de la Ciudad. Este organismo tiene cinco días para entregar la titularidad a quien la pide, o rechazarla.

La transferencia es privada, por lo que los dueños de la licencia establecen el valor al que ellos desean venderla. «Hay una parte en negro, sin mucho control», dice Rafael Skiadaressis, especialista en economía del transporte. Además del valor propio de la licencia, el Gobierno estableció, desde 2012, una tasa a pagar al realizar una transferencia. El valor es el de 20.000 fichas de taxis. Es decir, una persona que quiere obtener una licencia de taxi debe pagar un aproximado de $91.600 por ese proceso, el 58% del valor de la licencia. Esta tasa se destina en un 80% a la capacitación de Conductores Profesionales de Taxi y en un 20% para el control de los servicios de transporte.

El factor clave de la diferencia
El valor de la licencia muestra la realidad del taxista que además ve cómo se multiplican la opciones de transporte privado. Aplicaciones como Uber, Cabify y la recién llegada Beat significan un mercado mucho más competitivo: cada vez más personas utilizan estas apps antes que el servicio de taxis.

Según el SPT, hoy en día hay 26.000 taxistas circulando. Un informe de IProUp, un portal de noticias web especializado en Fintech y startups, estima que los conductores de Uber son 55.000 y los de Cabify 12.500. La diferencia es notable, aunque las empresas no brindaron cifras oficiales que confirmen estos datos. ¿Cuál es el mayor beneficio? No es necesario tener una licencia. Al no pagar por ella ni su tasa de transferencia, los gastos se achican considerablemente.

En un contexto de crisis y desempleo, entrar en estas aplicaciones exige poco y promete una recaudación estimada en 12.000 pesos por semana, a razón de 40 horas trabajadas. Trabajar de taxista es mucho más difícil ya que implica entre 12 y 16 horas de trabajo diarias y un margen escaso de ganancia. La labor que realizan es exactamente la misma, pero los gastos que cada opción implica, hacen inclinar la balanza hacia las aplicaciones.

Un conductor de Cabify que prefirió no decir su nombre sostiene que «un gran porcentaje de conductores de la aplicación somos ex taxistas».

Lo que viene
La convivencia entre los servicios de transporte tiene visiones diferentes. Para Valeria Orso, vocera de Cabify, taxistas y aplicaciones pueden convivir porque «son distintas opciones de movilidad para los usuarios», pero remarcó que sus autos «son más seguros». Desde el SPT concuerdan en que «hay que fomentar el trabajo», pero agregan una mirada más cruda: la realidad es que es «una pelea de pobres contra pobres». En cambio, Marcelo Boeri, líder de Taxistas Unidos, dice que «avasallan su trabajo». Skiadaressis analiza que «Uber ya ganó en la forma de pedir un auto», pero ni aun con regulaciones podrían coexistir porque «las aplicaciones necesitan la flexibilidad».

Las proyecciones de crecimiento para los taxistas son inexistentes. El crecimiento de trabajadores en las aplicaciones y las largas colas de taxis vacíos no describen un panorama prometedor. La licencia seguirá bajando, y también lo hará la cantidad de choferes.

De todos modos, el futuro de las aplicaciones tampoco es una promesa de felicidad sin fin. Según Skiadaressis, las apps no existirán más cuando «los inversores privados se cansen de poner plata».

«Uber se está yendo a la B», resume al mostrar que en los últimos 5 años la empresa perdió USD 12.000 millones. Si desaparecen, quedará desempleada una gran cantidad de trabajadores, mientras que en la calle circulará un servicio de taxis golpeado y disminuido. El transporte privado, seguramente, volverá a reinventar nuevas opciones.

El nuevo satélite de la nueva ARSAT

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Hace 8 días anunciamos -estuvimos entre los primeros- ¡El ARSAT-3 está en marcha!. Pero no nos imaginamos cómo venía. Aquí Daniel Arias nos lo cuenta. Y vale la pena saberlo. El Arsat-3 y la nueva ARSAT vienen reforzados.

Ahora que la nueva ARSAT S.A. comunicó que vuelve a su mision inicial, hacer satélites geoestacionarios de telecomunicaciones, ¿cómo van a ser? Agendar le preguntó esto al físico Pablo Tognetti, fundador de la empresa y hoy de regreso en su dirección.

Confesamos que nuestra expectativa era que se continuaría con la plataforma de servicios 3K, planificada para los tres primeros ARSAT hasta 2015. En los 1° y 2° funciona “joya” desde 2014 y 2015, el proveedor INVAP ya la sabe hacer con los ojos cerrados, es sencilla, robusta, y se termina rápido. Un “tuerca” la compararía con un Land Rover militar: ni lindo ni potente, ni liviano ni innovador, pero hace lo suyo. Y andá a romperlo.

Después de todo, pese al modesto ancho de banda de los satélites 1 y 2, hechos con la plataforma 3K, igual levantan plata con la pala: venden servicios por U$ 65 millones/año. Mantuvieron a ARSAT desde 2015 hasta hoy.

Tognetti nos sorprendió:  “Propulsión eléctrica y payload flexible, desarrollados en el país. Mayor prestación, menor costo. Entramos esta vez en el momento de crecimiento de estas tecnologías emergentes”, respondió, sucinto. Traduzco al automotriz: “Olvídense de los Land Rover, vamos por un Tesla S”.

Una clave de la decisión es de diplomacia: ARSAT SA ya no es una primeriza. No está obligada a demostrar que los ARSAT no se rompen ante un planeta escéptico, donde sólo 20 firmas de 7 otros países se atreven a construir GEOs, satélites geoestacionarios. De hecho, de puro robustos, los ARSAT 1 y 2 pagaron los seguros más bajos del mercado mundial a fecha de lanzamiento. ARSAT S.A. ahora puede asumir una ingeniería menos paranoica y tomar riesgos técnicos. Eso mejora la correlación ancho de banda vs. peso. Y por ende, los ingresos: ahí arriba, a 35.786 km. de altura, lo que uno vende es ancho de banda.

Pero eso sería la mitad de la verdad. ARSAT está obligada a cambiar de caballo porque también lo está INVAP S.E., su proveedora de satélites. Y es culpa del éxito: los 2 ARSAT que usaron la plataforma 3K anduvieron tan bien que INVAP consiguió un socio tecnológico turco con menos kilometraje espacial pero bolsillos más profundos, Turkish Aerospace Industries (TAI) para desarrollos más audaces.

La delegación turca de TAI se fotografía con la de INVAP en Bariloche, en septiembre de 2019.

Ambas empresas crearon una firma ad-hoc, GSATCOM, para hacer una familia de GEOs con entre 45 y 47 gigabites/segundo de velocidad en su carga útil, apoyada por una plataforma de servicios con propulsión eléctrica y de apenas 1,5 toneladas de masa. Como referencia, los ARSAT 1 y 2 pesan 3 toneladas por gorra… “Y el ancho de banda promedio de la flota GEO actual está en los 10 gigabite/segundo”, añade el ing. Gabriel Absi, hoy a cargo del área satelital de INVAP.

INVAP podría tal vez haber seguido su ruta satelital sin socios si el gobierno de Mauricio Macri no hubiera liquidado “in limine”, en 2015, la construcción del ARSAT 3 (y de 5 aparatos más). Macri lo hizo para regalarle unilateralmente el cielo argentino a 26 satélites de todo origen, con palpable presencia española, para alegría de HISPASAT.

Este regalo probablemente no dañó las finanzas de algunos funcionarios vinculados a TESACOM, operadora local de la firma ibérica, nombrados en su cartera por el Ministro de Telecomunicaciones de 2015, Oscar Aguad. Pero ésas son mezquindades: el objetivo de la movida fue eliminar a ARSAT SA como jugador minúsculo pero emergente en un poker de millonarios: en 2015, la construcción satelital era un negocio global de U$ 5.400 millones, y la venta de servicios satelitales (comunicaciones a la cabeza), de U$ 127.000 millones. Y ARSAT jugaba chirolas, pero en ambas mesas.

Y hay más. Discapacitar a ARSAT como empresa espacial escondía un tiro por elevación contra INVAP. Porque la barilochense es una piedra en el zapato de varias cancillerías.

Esta SE (Sociedad del Estado) rionegrina es de base nuclear, pero tecnológicamente multiforme: una ameba. Desde 1987 destruyó repetidamente a las ofertas estadounidenses, soviéticas, rusas, francesas, canadienses, japonesas y coreanas en toda licitación limpia de reactores nucleares. Ganó en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Holanda (2 veces) y Arabia Saudita. En reactores INVAP es la número 1 mundial, y no es imposible que, si se asocia bien, la barilochense copie ese recorrido en otro mercado inmensamente mayor, el de las centrales nucleares compactas “de potencia”.

INVAP radarizó los aeropuertos y rutas aéreas del país con tecnología propia (negocio que la estadounidense Raytheon y la francesa Thompson creían propio), pero también puso radares en barcos y aeronaves de la Armada y la Fuerza Aérea (ceños fruncidos en Londres), y refundó con aparatos propios el SINARAME (Sistema Nacional de Radares Meteorológicos). Con su experiencia en satélites y radares, animales muy autónomos, desplegó los primeros “drones” argentinos de observación realmente robóticos. Y tiene en su foja 5 satélites notables de observación terrestre (en poco tiempo más, 6), y ahora, 2 de comunicaciones.

Mirado desde la sustitución de importaciones, ya el ARSAT 1 supuso evitar desembolsos de U$ 25 millones/año. Mirado desde el equilibrio fiscal, la dupla ARSAT 1 y 2 ganan U$ 65 millones/año y pagan todos los gastos de ARSAT SA. Mirado desde las exportaciones no tradicionales, con el ARSAT 2 la Argentina empezó a vender servicios satelitales a EEUU (el mundo al revés). INVAP es demasiadas piedritas en demasiados zapatos. Sobrevivió a intentos de quebrarla de ya 3 gobiernos.

INVAP se asoció formalmente con TAI el 4 de ese septiembre de 2019, pero venían “en chamuyos” desde 2018. Con la suspensión de los satélites y los radares, al costo de violar olímpicamente la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital (y otras), aquel año Macri había logrado bajar la facturación de INVAP en un 93% respecto de la de 2017, y todavía les debía 700 millones de pesos (pendientes de épocas en que 16 pesos compraban un dólar). Pero en lugar de pagar, mandó a Marcos Peña a Bariloche a impartir “coaching ontológico”: mediten, ábranse el universo, coman pasto y acepten los mercados y la muerte, porque no los va a salvar el estado.

Pero a INVAP vive salvándola el estado desde los ‘80: el peruano, el argelino, el egipcio, el australiano, el holandés (2 veces) y el saudí. ¿No era hora de darle una segunda oportunidad al turco?

TAI tiene su experiencia en aeronáutica. Se inició en 2004 como co-constructora del F-16 Fighting Falcon bajo licencia de Lockheed, pero luego desarrolló otros aviones, drones y helicópteros propios. Son menos complejos que un caza de superioridad aérea de 4ta generación, pero más vendibles. No le va mal: tiene una facturación de alrededor de U$ 1500 millones/año y está entre las 100 mayores del renglón.

En satélites, sin embargo, TAI está como la Argentina en los ’90, antes del satélite SAC-C de la CONAE (Comisión Nacional de Actividadades Espaciales), el “antes y después” tecnológico de la Gerencia Espacial de INVAP. TAI construyó un par de satélites chicos de órbita baja y observación terrestre con la italiana Telespazio, los Götürk 1 y 2, y desde 2014 están trabados con un primer geoestacionario propio de 4 toneladas y con 20 trasponders en banda Ku, el Türksat 6 A, para uso propio. Por la sucinta descripción, se adivina otro Land Rover: pesado y con no mucho ancho de banda.

Pero si tras remarla 6 años todavía no hay foto en la web, uno sabe también que no hay nada mostrable. Y es que el primer GEO suele ser un parto atravesado, algo que sabemos bien aquí. TAI apuntaba evidentemente a 2 GEOs: la denominación 6 A sugiere al menos planes de un 6 B, que tampoco está fotografiable. Bien, por algo sólo 8 países en el mundo sabemos construir estas bestias que deben trabajar 15 años a 35.786 km. de altura. Fuimos el último en entrar a ese club, en 2014.

Ergo, el “affectio societatis” entre INVAP y TAI tiene buenas bases. Turquía no logra terminar con su primer GEO y a la Argentina Macri y Aguad les pararon el tercero.

El acuerdo se hizo por una familia satelital nuevecita y más moderna, un GEO ya no de 1ra o de 2da generación, sino de 3ra, potencialmente competitivo por precio y prestaciones “urbi et orbi”. Con un back-up financiero como el de TAI, la algo experta INVAP se vuelve atrevida.

A la hora de repartir clientes, la cosa está escrita y firmada. INVAP tiene una considerable fama nuclear y fabrica satélites desde 1994, 5 de órbita baja, 2 GEOs, todos impecables.

Pero a no confundirse: los activos turcos comerciales son milenarios. El intercambio entre ciudades estado, y luego entre estados y después entre imperios, e incluso el regalito para desarrugarle el ceño al emperador, todo eso nació hace unos 7000 años en tierras de la Meseta de Anatolia. Y sigue firme ahí.

Con su iniciativa de “La Franja y la Ruta”, Xi Jinping está tratando de recrear la Ruta de la Seda y las Especias. Pero desde tiempos romanos hasta el siglo XVIII, los operadores concretos de esa red vial y naviera, los tipos que trajeron a Occidente esas novedades chinas decisivas, el acero, la pólvora y el papel, eran descendientes o parientes de (va la lista: los hattianos, los urartes, los medos, los persas, los acadios, los asirios, los hititas, los cimerios, los escitas, los frigios, los capadocios, los jónicos, los persas, los corintios y los macedonios), todos nacidos en tierras hoy de Turquía, o al menos con casa central ahí.

Y caída Roma con sus águilas, la Ruta la operaron sucesivamente los bizantinos en Constantinopla, y luego los dos grandes imperios otomanos en Estambul, la misma ciudad con su viejo y su nuevo nombre. Resumiendo: turcos. Con tanta cultura mercantil encima, los bebés de la élite turca nacen (sin saberlo) con contactos comerciales.

Comprobado “de visu”: entre 1988 y 1992 la TAEK, o Comisión Turca de Energía Atómica, quiso comprarle a INVAP la central nuclear compacta modular CAREM a INVAP, entusiasmada por el entonces embajador Adolfo “Chinchín” Saracho. Detalle interesante, con el PBI creciendo sostenidamente al 8% anual, la industria y las ciudades turcas le quedaban grandes al CAREM de entonces (25 MW). Por esa causa, los turcos no lo querían para ellos sino –muy turcamente- para venderlo con nosotros.

“A no menos de 30 países de Medio y Lejano Oriente”, me dijo en 1988 el físico nuclear Erdal Inönü, uno de los jefazos pólíticos del SHP, el partido socialdemócrata, representante parlamentario por Esmirna. “Nos compran de todo. Algunos, desde hace siglos.”, añadió.

Los otros 2 partidos me dijeron lo mismo, incluido el liberal laico de Süleyman Demirel, “Del Verdadero Sendero”, ya en coalición con el SHP, y el islámico del premier actual, Recep Tayipp Erdohan, llamado entonces “Del Bienestar”, a la sazón, minúsculo. El CumHurriet, equivalente turco del Grupo Clarín, lo mismo. Las 3 Fuerzas Armadas, todavía las más poderosas en activos no nucleares de Medio Oriente, lo mismo. Los servicios secretos, otro tanto. El parlamento votó el equivalente actual a U$ 400 millones de fondos para un prototipo CAREM en Turquía si la Argentina hacía lo propio: unanimidad, cero abstenciones.

Argentina ni se enteró. El país ardía en hiperinflaciones, que causan autismo. Llegado Menem, deshizo tranquilamente el negocio en tres tiempos: eliminó a INVAP de la ecuación, demoró a la TAEK 3 años con estupideces y por último exigió una coima exorbitante incluso para sus inventores. No salió en ninguna tapa. Cero escándalo.

Como se ve, los intentos societarios tecnológicos con Turquía vienen de tiempo atrás. Necesitan mucho horario central y primera plana porque, al menos aquí, es fácil asesinarlos entre bambalinas y alejarse silbando bajito. Pero además, con tantos pero tan distintos pergaminos, es esperable que ambos socios de GSATCOM quiera tener algunos clientes en exclusiva.

En septiembre de 2019, cuando era claro que Macri estaba de salida, INVAP y TAI firmaron la constitución de la nueva compañía. Entonces Matías Alonso, de la revista TSS de la Universidad de San Martín, le preguntó a Vicente Campenni, gerente general de INVAP, qué pasaría si ARSAT retomara sus misiones y pidiera un ARSAT 3.

Campenni le contestó: “Cuando la Argentina o Turquía tengan una posición comercial ventajosa para poder acceder a un contrato lo pueden hacer en forma independiente, aunque deberán pagar derechos a la otra parte por el uso de la tecnología desarrollada en forma conjunta”.

La causa principal por la cual la “vieja” plataforma 3K, de 1ra generación, está oficialmente muerta para la nueva ARSAT, sería ésta: si nos estamos tomando el trabajo de desarrollar con los turcos una de 3ra generación, ¿la vamos a desaprovechar? ¿Qué mensaje le estaríamos mandando a nuestros posibles futuros clientes?

Les aclaro que no va a ser TAN fácil llegar de un salto a una plataforma de 3ra generación desde una de 1ra. Mañana les cuento por qué.

(Continuará mañana)

Daniel E. Arias

Para el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, elegimos una historia

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«A los 25, la historia de Sofía Morena Del Pozo podría ser la de muchas otras jóvenes. Está en pareja y piensa tener hijos, pero más adelante. Hasta aquí, lo habitual. Salvo por un detalle: ya había conseguido un empleo muy bien pago en un banco, cuando decidió abandonar todo para abrazar su pasión: la ciencia.

«Estaba cerca de recibirme de licenciada en Física, me quedaba un último final -cuenta-. Daba clases particulares para mantenerme y mis viejos me ofrecían la posibilidad de vivir en el departamento en el que atendía mi mamá, que es psicopedagoga. Pero las clases particulares no eran suficientes para tener autonomía y yo quería independizarme. Así que armé dos CV, uno para la industria y otro académico, para tratar de obtener una beca de doctorado».

La respuesta del Conicet le llegaría varios meses más tarde. Mientras terminaba la licenciatura, envió su CV y pasó por innumerables entrevistas de trabajo. En la segunda mitad de 2018, la contrataron en un banco internacional justo una semana después de dar su último final.

«Fue tremendo -recuerda-. Nos contaron que se habían inscripto 4000 personas. En el área de «análisis de datos», terminamos ingresando seis: una matemática, un ingeniero industrial y otro de sistemas, y tres físicos que habíamos sido compañeros de carrera, uno de mi camada y otro del año anterior».

A fin de año le llegó la mala noticia de que en el Conicet le habían rechazado el pedido de beca. No se fijó en los puntajes ni solicitó revisión de su caso, pero a pesar que estaba muy encaminada y el mundo de la actividad privada le daba estabilidad económica, posibilidad de viajar y crecer, algo no la dejaba dormir tranquila. Quería investigar, pero eso implicaba renunciar a todos esos beneficios y padecer los sinsabores de la crisis presupuestaria.

Después de pensarlo mucho, decidió arriesgarse y llamó a Enzo Tagliazucchi, director del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional, para plantearle que quería trabajar con él.

«Entonces, pasó algo muy ‘loco’ -explica-. Nos íbamos a juntar en Córdoba y Alem, y ese mismo día a la mañana me llega un mail del Conicet notificándome que me habían asignado la beca doctoral y tenía que presentarme de inmediato».

Así, diez meses y medio después de empezar a trabajar en un banco, en agosto de 2019, presentó la renuncia y se sumó al laboratorio de Tagliazucchi en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA bajo la diección de Pablo Balenzuela. Hoy, Del Pozo investiga en redes complejas, un tema que tiene aplicaciones en las neurociencias y las redes sociales.

«Las redes se pueden representar a partir de nodos y enlaces; con un diagrama de puntos y líneas –detalla–. Esto, por ejemplo, permite visualizar la actividad del cerebro o las comunicaciones telefónicas y analizarlas con la teoría de redes complejas. Se pueden estudiar dinámicas de formación de opinión, análisis de flujo de información en los diarios o identificación de grupos de amigos en el tiempo… Yo estoy desarrollando un algoritmo de detección de comunidades».

La joven física creció en el partido de Hurlingham, ubicado al Oeste del Gran Buenos Aires, un municipio pequeño, pero populoso, conocido por sus arboledas y sus casonas de estilo inglés. Su primer contacto con la matemática lo tuvo con su abuelo, carnicero, que la desafiaba a hacer cuentas mentales jugando a sumar monedas de cinco, diez y 25 centavos.

Tercera de cuatro hermanos, cuando llegó a sexto grado, sus padres le propusieron que hiciera el curso de ingreso a la escuela universitaria «Carlos Pellegrini» como una forma de ampliar sus horizontes.

«Entré sin ir a una academia de apoyo gracias a la matemática, porque en historia y geografía era horrible», bromea. Le tocó el turno noche y muchas veces tuvo que quedarse en la casa de familiares porque era muy chica para volver hasta Hurlingham.

Cuando llegó el momento de optar por una carrera universitaria, dudó entre física y filosofía. Hizo los dos ingresos, pero ganó su amor por la primera, que le resultaba más desafiante. Aunque reconoce que el doctorado es duro y a pesar de haber resignado tres cuartos de su sueldo, asegura que siente «una dicha infinita».

«Estoy contenta por haber tenido la experiencia de trabajar en el mundo privado; me hizo valorar todavía más la investigación».

Junto con su pareja, también físico, comparten las tareas hogareñas y, por ahora, se considera afortunada porque no sintió en carne propia las barreras de género que sufrieron otras generaciones.»

En Argentina viven 15.491 personas que tienen 100 años o más

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Este dato nos sorprende a la mayoría; nos parece difícil de creer. Pero no debería ser así. «A nivel mundial, el segmento de la población que está experimentando un crecimiento más rápido es el más viejo. La proporción de centenarios es la que más rápido crece en la población, seguida del grupo de 80 a 99 años», indicaba, hace ya 5 años, un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El tema saltó a la atención de los medios porque hace pocos días falleció el legendario Kirk Douglas, a los 103 años. El padre de Michael Douglas formaba parte de «los centenarios», esa población que tiene 100 años o más y que, a nivel global y también en Argentina, tiende a crecer. Según estadísticas del Registro Nacional de las Personas (Re.Na.Per.), en el país viven 15.491 personas de ese rango etario. Más precisamente, tienen 100 años 4.105 personas y más de esa edad, otras 11.386.

El dato supera la proyección que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) había realizado en 2010: se esperaban algo más de 9 mil centenarios para 2020. La realidad supera a la estimación en más de un 50%.

Esa misma proyección formulada hace una década esperaba alrededor de 42 mil personas de 100 años o más para el año 2040. Es casi tres veces la población centenaria actual, y corresponde a un crecimiento que, tras sólo diez años de su formulación, ya se quedó corto.

«Lo que está pasando en la Argentina es que la población anciana de más edad está creciendo mucho más rápidamente que las franjas más jóvenes. Esto se debe a que mejoraron las condiciones de vida, mejoró la prevención de los factores de riesgo, la información sobre la salud está más difundida y hay tratamientos y curaciones de enfermedades que antes no estaban disponibles», sostiene Miguel Ángel Acanfora, médico gerontólogo y director de la Maestría en Gerontología Clínica de la Fundación Barceló.

«En la tercera edad se estima que el 27% de la salud está marcado por la genética, mientras que el resto lo determina el modo de vida que lleve cada persona, y cómo evita o se somete a determinados factores de riesgo. Se supone que entre los 70 y los 80 se da el umbral para superar varios factores de riesgo y que, pasado ese momento, si la persona se sigue cuidando y mantiene esa misma línea de vida puede estar bien», explica Acanfora.

El nuevo coronavirus ya tiene nombre, «COVID-19», y 1.018 víctimas fatales

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El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció que el nuevo coronavirus se llamará COVID-19. El número total de muertes por el brote del nuevo virus se elevó a 1.018 este lunes, de las cuales sólo 1 no se registró en China (fue en Filipinas).

Los pacientes infectados en todo el mundo ya son más de 43.000. Pero todavía no podemos confirmar su baja letalidad, hasta que transcurra el tiempo suficiente -que no conocemos con precisión- para que la enfermedad siga su curso. Y aún con baja letalidad, puede haber muchas víctimas si este virus se extiende por el mundo, como ya se dijo en AgendAR.

Después de todo, otras cepas del coronavirus originan el resfrío común, y éste está presente en el mundo por miles de millones de afectados. Y causa muchas más víctimas en las poblaciones vulnerables: ancianos, débiles…

Por eso, el directo de la OMS afirma que el COVID-19 supone una amenaza muy grave para el resto del mundo”. » Lo principal es la solidaridad. Esto es especialmente importante en lo que se refiere al intercambio de muestras y secuencias. para vencer este brote necesitamos un intercambio abierto y equitativo, de acuerdo con los principios de equidad.»

Se viene la central nuclear china ¿Y el combustible?

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Compartimos esta información del departamento de prensa de Nucleoeléctrica Argentina, NA-SA. Y hacemos algunas preguntas:

«El presidente del Directorio, Eduardo Nies, el vicepresidente, Rubén Quintana y el director, Lucas Castiglioni saludaron al personal de la compañía y expresaron sus intenciones al frente de la empresa que opera las centrales nucleares argentinas.

“No concebimos a Nucleoeléctrica sin proyectos de nuevas centrales nucleares”, dijo Nies en los discursos que brindó en las tres sedes de la empresa, y aseguró que el modelo chino PWR – Hualong One es el proyecto que más posibilidades tiene de concretarse en el corto plazo.

El miércoles 22 de enero el Directorio hizo su primera recorrida en la que saludaron a los trabajadores de la sede central de la empresa, oficinas situadas en Vicente López, provincia de Buenos Aires.

El jueves 23 fueron al Sitio Atucha, lugar en la que los tres directivos forjaron su experiencia. En este sentido, Nies quiso iniciar la recorrida por el taller de Instrumentación y Control, galpón que fue su primer lugar de trabajo cuando ingresó a la planta en 1974.

Luego de saludar a los operadores de las salas de control de Atucha I y II, el Directorio almorzó en el comedor con el resto de los trabajadores de la planta.

Por último, los directivos recorrieron la Central Nuclear Embalse, situada en la provincia de Córdoba, y saludaron al personal de planta de distintos sectores como Ingeniería, la sala de control, sala de máquinas y talleres.»

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En otra circunstancia, Argentina podría haber llegado a contar con la central Hualong -que procesa uranio enriquecido- y también con Atucha III, con la tecnología CANDU de uranio natural que nuestro país domina desde hace décadas. En las negociaciones que se prolongaron hasta 2015, China estaba entonces dispuesta a financiar, en términos muy favorables, ambas, como AgendAR lo señaló varias veces en sus páginas.

Luego llegó una gestión que -a confesión de parte- no estaba interesada en ninguna de las dos. Hoy, las opciones se han reducido a una, y Argentina la tomará si desea la continuidad de su Programa Nuclear. Y prepararse para cuando llegue la inevitable restricción de los combustibles fósiles.

Pero hay preguntas que se debe responder: ¿La transferencia de tecnología está incluida en el precio de la central, o la venden aparte? ¿Eso lo están negociando? ¿Lo van a negociar después?

Otra cuestión, también clave, es el combustible. Por un lado está la cuestión de la tecnología de la fabricación de los elementos. Ninguna central nucleoeléctrica argentina funciona con combustibles que no hayan sido fabricados aquí, en Ezeiza, por CONUAR, y su carga de «pellets», por DIOXITEK, ambas empresas de este país.

La Argentina, desde Atucha I en adelante, ha hecho siempre un punto de soberania en que los combustibles de sus centrales sean de fabricación nacional y negoció que la tecnología se transfiriera incluida en el precio de la central misma, o -al encontrarse con una pared en el caso de los elementos canadienses- los desarrolló por la propia. Ésa es la parte cara.

La menos cara es que hay muy pocos proveedores de uranio enriquecido. Al principio, es casi ineludible que sea China. Sabemos enriquecer uranio en Pilcaniyeu, Río Negro, pero en pequeñas cantidades y a alto precio. ¿Qué haremos al respecto?

Sumando los elementos y su carga de uranio enriquecido, al cabo de su vida útil de 60 años, el combustible de la Hualong-1 habrá costado 3 Hualong-1. Una central nuclear de estas características se asemeja a las impresoras: el negocio del fabricante no está en el precio de la máquina, sino en los cartuchos.

El nuevo Directorio de NA-SA, según informamos aquí.