La ciencia en la economía: una historia de éxito, en tweets

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Martín Trombetta es un economista, graduado en la Universidad de Buenos Aires con mención Magna cum laude. Luego, obtuvo una maestría en la Universidad Torcuato Di Tella. A pesar de eso, explica en forma amena y comprensible. A veces lo hace en «hilos» en Twitter, aquí. Reproducimos parte del contenido de uno, que nos parece valioso:

«Que al día de hoy los científicos tengamos que explicar que es bueno que nuestro sector exista es una pérdida enorme como sociedad que seguro llevará años recuperar. Quiero aportar mi grano de arena contando una historia de éxito: la de Estados Unidos en 1945-1970

Como es sabido, fue una época dorada del crecimiento económico en USA, con una tasa de crecimiento promedio de 4% anual sostenida durante 25 años. Quizás menos sabido es que uno de los motores de ese crecimiento fue la inversión pública en ciencia y tecnología

Lo que viene ahora es un relato basado en el genial libro de Alan Greenspan y Adrian Wooldridge, «Capitalism in America«. Sugiero leer el libro entero, lo vale. Allá vamos.

En 1945-1970 el crecimiento de USA no estuvo motorizado solo por la industria tradicional sino también por la nueva «industria del conocimiento», que llevó a algunos teóricos a hablar de «sociedad post-industrial». En ese período, USA mete 21 premios Nobel de física, nada mal eh

En esto influyó mucho un tipo muy interesante (y polémico) llamado Vannevar Bush, decano de ingeniería en el MIT, jefe del proyecto Manhattan y director de la Oficina de Investigación Científica y Desarrollo, entre otras muchas cosas. Pueden encontrarlo en Wikipedia

V. Bush escribió en 1945 un informe titulado «Science, the endless frontier» que reclamaba al Estado aumentar la inversión en ciencia y coordinar esfuerzos entre academia e industria con fines productivos. Así ocurrió

«Nuevos productos y nuevos procesos no aparecen de repente. Se fundan en nuevos principios y nuevas concepciones, que a su vez son desarrolladas paulatinamente por la investigación pura y abstracta en ciencia«. Grande Vannevar, es por acá

El gobierno tomó en serio las ideas de V. Bush y creó un Asistente Especial del Presidente en Ciencia y Tecnología, pasó una Ley de Educación para la Defensa y creó un organismo que no necesita presentación: la NASA. El financiamiento a la Fundación Nacional de Ciencia se triplicó

No seamos ingenuos: todo esto estaba muy motorizado por la Guerra Fría y la carrera del espacio (en la que la URSS llevaba la delantera al principio, vale recordar). Pero miremos resultados sociales: la disponibilidad de antibióticos creció exponencialmente

Se creó la Comisión de Energía Atómica, con el obvio fin de producir armas nucleares eficientes y baratas. Pero la temida guerra nuclear jamás llegó y hoy sabemos que la energía nuclear es limpia y eficiente. Así funciona la historia amigos, se avanza en contradicciones

Y todo esto fue complementario a un enorme plan de inversión en infraestructura en la presidencia de Eisenhower, especialmente en transporte y aerolíneas. USA entendía que la inversión en ciencia suma a todo esto: para hacer obras social y económicamente útiles hace falta ciencia

Hoy USA es el centro mundial de producción científica-tecnológica. Más del 40% de los premios Nobel son estadounidenses. En cualquier ranking mundial de universidades, al menos la mitad del top 20 son estadounidenses. ¿Saben cómo se logró todo eso? Con inversión pública

Y es interesante notar que en el período analizado todo esto se mantuvo bajo presidencias demócratas (Truman, Kennedy, Johnson) y republicanas (Eisenhower, Nixon). No hubo grieta en esto, ambos partidos entendían que era por acá

Política de inversión pública en ciencia sostenida en el tiempo + coordinación con el sector privado = grandes resultados científicos, económicos y sociales. ¿Hace falta insistir en que estamos hablando de USA y no de la URSS o de China? Acá parece que sí…

Y no es una singularidad de USA, procesos similares se vivieron en muchos otros países desarrollados, con resultados similares. Si quieren escuchar sobre el caso noruego, pregúntenle a Daniel Schteingart que escribió una tesis doctoral sobre eso

Hay muchas razones económicas por las cuales es natural que la inversión en ciencia provenga del Estado: rendimientos crecientes, derrames tecnológicos, incertidumbre elevada. Pero en Argentina hay una mucho más fuerte: sabemos que el sector privado por sí solo no lo hará

Todos los esfuerzos hechos desde el Estado por lograr la tan mentada absorción de científicos por parte del sector privado fracasaron rotundamente. El sector privado argentino, hoy al menos, no demanda científicos. Entonces: o los demanda el Estado o emigran

Y vaya si tienen incentivos para emigrar: en el mundo desarrollado a los científicos se les paga bien, acá se los echa y además se los denigra por redes sociales. Hermoso subsidio al mundo estamos haciendo, mandándole nuestra mano de obra más calificada, total nos sobra…

Entonces, yo prefiero que el Estado invierta en ciencia y tecnología, absorba y productivice esa mano de obra calificada, coordine con el sector privado y planifique desarrollo científico-productivo a futuro.

Las Naciones Unidas piden reducir el consumo de carne para frenar el cambio climático

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El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU advierte que para frenar el calentamiento global es esencial la reducción del consumo de carne, además de medidas en contra de la deforestación y en favor del uso sostenible de la tierra.

Los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global se quedarán muy cortos sin cambios drásticos en el uso global de la tierra, la agricultura y la dieta humana, según advierte el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El documento especial del IPCC sobre el cambio climático y la tierra, publicado en Ginebra, analiza el papel de las decisiones sobre manejo de la tierra tanto para reducir como para adaptarse al calentamiento global.

“Sería beneficioso para el clima y la salud humana que la gente de países desarrollados consumiera menos carne”, según Hans-Otto Pörtner, del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Destacan entre las medidas la necesidad de preservar y restaurar los bosques, ya que absorben el carbono del aire, y las turberas, porque liberan carbono si se desentierran. El ganado criado en pastizales de bosques despejados es particularmente intensivo en emisiones, dice el informe. Las vacas también producen una gran cantidad de metano, un potente gas de efecto invernadero, al digerir sus alimentos.

El documento corrobora que las dietas equilibradas que contienen alimentos de origen vegetal y de origen animal producidos de forma sostenible «presentan grandes oportunidades para la adaptación y la mitigación, a la vez que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana».

“No queremos decir a la gente qué comer”, dice Hans-Otto Pörtner, presidente del grupo de trabajo del IPCC sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad. “Pero sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países desarrollados consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto”.

Alrededor de una cuarta parte de la superficie terrestre de la Tierra parece sufrir ya la degradación del suelo, y se espera que la crisis climática empeore las cosas, en particular en las zonas costeras bajas, los deltas de los ríos, las tierras secas y las zonas de permafrost.

Esta política, si los países importadores de carne -en especial China, donde sus mil cuatrocientos millones de habitantes están comenzando a experimentar con una dieta más rica en proteínas de origen animal- deciden hacerle caso, afectará y mucho los intereses de los productores argentinos, que están volviendo a exportar.

Los ganaderos argentinos ante el cambio climático

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“La ganadería sin ninguna duda genera gases de efecto invernadero, pero el tema es que también genera muchos valores positivos desde el punto de vista ambiental y eso no lo estamos diciendo tan fuerte», afirma Christian Feldkamp, director ejecutivo de CREA, una de las organizaciones técnicas con mayor despliegue entre productores de toda la Argentina. «El mundo, desde el punto de vista ambiental, no sería mejor sin ganadería, sería mucho peor, y eso lo tenemos que destacar”.

En medio de la instalación de la problemática en la opinión pública, luego de la irrupción de veganos en la Exposición Rural, distintos voceros de la producción agropecuaria argumentaron que alimentos como la carne y la leche provienen de proteínas animales y son fundamentales para la nutrición de las personas, especialmente de los niños.

Igual, no se discute que hay mucho por hacer. Y el desafío de dar respuestas es una tarea insoslayable. “Hay que aceptarlo y ocuparse, hacerse cargo. Por ejemplo, los parlamentos de los países europeos definirán la letra chica del acuerdo con el Mercosur poniendo mucho acento en el bienestar animal y la sustentabilidad ambiental.”, advirtió el consultor ganadero Víctor Tonelli.

Tonelli destacó que el manual de buenas prácticas ganaderas presentado la semana pasada en la Exposición Rural por un grupo de 30 entidades públicas y privadas, “es un paso gigantesco, al igual que el trabajo que se hace desde la Mesa Argentina de Carne Sustentable (MACS), en el camino de certificar”.

Como también anticipó Diego Heinrich ante un grupo de productores de la región reunidos este miércoles en Rosario, se avanza hacia la trazabilidad de la producción ganadera: “En un futuro cercano creemos que los consumidores finales valorarán, con un pago superior, las carnes que, vía código QR en el packaging, demuestren que fueron producidas con inocuidad, sanidad animal, correcta utilización del forraje (para evitar desperdicios), de los residuos y del agua, entre otras variables que ya se tienen en cuenta, y que incluyen hasta las condiciones de los trabajadores».

La discusión necesita de datos duros, no solo interpretaciones. “Los números indican que producimos más bienes y servicios agropecuarios con menor impacto sobre el ambiente que otros países. Países como la Argentina poseen atributos insuficientemente valorados y difundidos para proveer, al mismo tiempo, seguridad alimentaria y seguridad ambiental a países que carecen de ella. Es necesario certificar esta ventaja comparativa”, argumenta Ernesto Viglizzo, investigador del Conicet especializado en las relaciones del cambio climático con la seguridad alimentaria y ambiental.

Viglizzo explica que “hay que ver el revés de la trama». Respecto de la degradación del suelo, dijo que “las investigaciones hechas en el país nos están mostrando que cuando se suceden los años de cultivos agrícolas, los contenidos de carbono en el suelo van declinando, pero cuando esas tierras de cultivo entran en una rotación con la ganadería, se recupera muy rápidamente el carbono que se venía perdiendo”.

Sobre las indiscutidas emisiones de metano de las vacas, que en la Argentina tiene un porcentaje más alto que en otros países por lógica densidad de este tipo de producción aquí, Viglizzo exigió que no solo se midan las emisiones, sino también la captura de gases perjudiciales que genera la ganadería, para así entender todos de un modo más balanceado. Porque además puso en consideración que «hay nuevos estudios que demuestran que las moleculas de metano se diluyen en la atmósfera mucho más rápido que otros gases de efecto invernadero».

Recomendó “diseñar un sistema regional que evalúe objetivamente la huella de carbono y no subjetivamente en la ganadería, con el fin de evitar la imputación de emisiones que es sesgada y [en su lugar] contabilizar la integralidad del sistema de producción”.

¿Cómo llegó Brasil a un presidente que propone talar el Amazonas?

(Las dos primeras partes de esta crónica, con el título «El camino a Bolsonaro I y II» fueron publicadas aquí y aquí)

3. Tristeza nao tem fin

En la historia del Programa Nuclear Brasileño desde fines de los ’60 no hay sólo malas decisiones. Hay también cuotas de mala suerte y mucha confusión política de la población, con final de tragedia griega que pagó el gobierno del PT.

Angra 1, decidida en 1971 y firmada en 1972, tuvo la desgracia de entrar en línea tarde, renga y el mismo año en que estalló la central soviética de Chernóbil: 1986. Debido a que salía de línea por desperfectos a cada rato, se ganó su apodo entomológico de “A Vagalume” (la luciérnaga, porque se prende y se apaga) mientras en la URSS sucedía el primer accidente nuclear “INES 7” de la historia, y en Río de Janeiro se fundaba el Partido Verde. Todo junto.

En sus inicios, el PV era un inocuo rejunte de artistas y psicólogos progres, pero se enraizó rápidamente en varias corrientes de raíz muy distinta y más seria, que trataban de corregir las injusticias más brutales del Brasil: el Movimiento de los Sin Tierra, el mucho más disperso y despolitizado de las etnias amazónicas acorraladas y masacradas por ganaderos, madereras, mineros y constructoras de represas. A esto se sumó el “boom” de los partidos evangélicos, en general políticamente muy conservadores, entre la creciente población urbana “favelada”. Política, mediática y financieramente, este último movimiento es mucho más compacto.

Lo que logró la línea fundacional carioca del Partido Verde –y sin Chernóbil le habría sido más difícil- fue imprimirle su antinuclearismo tilingo a toda esta gente tan distinta, tan humilde, y muy desencontrada entre sí por sus intereses económicos y visiones culturales específicas. Contra la nucleofobia difusa en la sociedad no pudo luchar siquiera Lula, pese a comandar un partido obrero, urbano y de lejanas raíces materialistas y pro-tecnológicas.

Las represas “buenas” por definición son las de ríos de montaña o serranía: alta pendiente implica mucha potencia hidroeléctrica, y altas orillas de piedra suponen lago chico en área, con buena capacidad de almacenamiento para gastar en años secos, y un impacto de inundación de vecinos manejable.

Caso de libro de texto: Itaipú, con 14.000 MW instalados, cuya producción eléctrica DIARIA equivale al consumo ANUAL de Argentina en aquel todavía floreciente 2008. El Paraná, aunque tiene estiaje, es bastante caudaloso a año completo: da un factor de carga del 51%. Por ello Itaipú equivale a 8 centrales nucleares de 1000 MW cada una, nuevecitas y con un factor de disponibilidad del 90%.

Hay un lado oscuro. Los sobrecostos fueron del 240% sobre lo estimado: oficialmente, llegaron a los U$ 36.000 millones. Con eso, hoy uno se compra 9 centrales nucleares como las descriptas. El economista estadounidense Jeffrey Sachs dice que con los préstamos (llámense “cometas”) que Brasil le hizo a Paraguay para que no pusiera cortapisas, hay U$ 24.000 millones más de costos financieros que se terminarán pagando en 2023. Si esto fuera cierto, “la boleta total” de Itaipú cerraría en U$ 60.000 millones.

Pero como el comprador del 97,5% de la electricidad es Brasil, Paraguay estuvo revendiéndole su 50% de producto eléctrico generado anual “a precio reventado”. Así las cosas, en 2012  –según Sachs- Brasil le debía U$ 5000 millones a Paraguay. Atif Ansar y Bent Flyvberg, respectivamente profesores de Gobierno y de Manejo de Grandes Programas en la Universidad de Oxford, creen que en realidad Itaipú salió tan cara que nunca se sabrá cuánto costó porque no va a pagarse jamás. La escala de los megaproyectos hidro parece proporcional a la opacidad de sus costos.

Más lados oscuros. El lago es enorme: 1400 km2, y desalojó cultivadores brasileños de soja que, ante la insuficiencia de las compensaciones, tuvieron que comprar hectáreas más baratas en Paraguay, transformándose en “brasiguayos”, como se los llama. Datos de impacto humano de Paraguay, indisponibles.  El total de familias desplazadas en ambas orillas parece haber sido de 10.000, y el de individuos, 59.000. Los Ava-Guaraníes y mestizos del lado paraguayo terminaron embutidos a culatazos en reservas conflictivas, mientras los medios elogiaban la obra y los ecologistas se preocupaban por los yaguaretés.

Y no obstante, si se eliminan mágicamente de la ecuación sus aspectos sociales y financieros impresentables, en términos de ingeniería ésa es una presa buena, pero buena de toda bondad. Y así de irrepetible: hace tiempo que Brasil agotó todos los enclaves geográficos comparables.

Los que le quedan, en términos hidroeléctricos, se dividen en malos y peores. La represa más controvertida, Belo Monte, sobre el Xingú, entró en operaciones a principios de 2014, pese a la movilización masiva de las tribus Kayapó, Munduruku y otras. Los caciques que no fueron comprados con televisores y camionetas saben que tras Belo Monte se vienen 60 represas más en la cuenca amazónica, a construirse en las dos próximas décadas sobre el Tapajós, el Teles-Pires, el Araguaia-Tocantins, y sigue la lista.

Los problemas de estos emprendimientos son inherentes a la geografía, y por ende irremediables: no se arreglan con «jogo bonhito» de diseño. Lectores argentinos, toda la cuenca amazónica funciona con dos estaciones casi independientes de la lluvia local: la inundada y la seca. No tenemos nada parecido, y tampoco lo hay en el resto del planeta. En la estación húmeda, que va de diciembre a abril, toda la red de grandes ríos, de tributarios y de arroyos tiene 7 metros extra de profundidad, por la mayor escorrentía que baja desde los Andes. Hasta el 17% de la selva (el “Igapó”) queda 3 o 4 meses bajo agua por el desmadre hídrico general. Con embarcaciones angostas, se puede navegar en zigzag entre los fustes de los tremendos árboles, evolutivamente adaptados para resistir temporariamente la falta de oxígeno en las raíces.

Sin embargo en la estación seca, de mayo a diciembre, todos los ríos bajan 7 metros y en muchos de ellos se puede caminar por el fondo. Y esto sucede aunque llueva diariamente «in situ». En la seca, las precipitaciones sobre la cuenca amazónica apenas bajan un 10% promedio sobre una media anual de 4000 milímetros. Es una seca muy mojada. Y sin embargo llueva o no llueva, los ríos entonces quedan reducidos a su mínima expresión, porque no les llega ese «plus» estacional de sus altas y heladas nacientes andinas. Esto obliga a que cada gran represa amazónica deba contar con varias represas tributarias construidas aguas arriba, que les sirvan de reservorio. De otro modo, en la seca las turbinas funcionarían muy fuera de régimen y la red eléctrica quedaría en “brown-out”. Esto ha sucedido más de una vez.

Los ríos amazónicos en la época inundada son navegables, y en la seca, caminables.

Las etnias ribereñas hasta ahora son alimentariamente autónomas porque viven sobre ríos biológicamente vivos, no sobre cadenas de lagos eutrofizados por excesos de algas, podridos y con poca pesca. En lagos de escasa corriente y alta temperatura, a lo sumo sobreviven peces no migratorios o capaces de soportar agua con bajo contenido de oxígeno disuelto. Por lo demás, en los embalses de llanura los lagos hidroeléctricos se vuelven gigantescos en superficie, porque la chatura del paisaje no demarca orillas. Y esto significa que los lugareños inundados no sólo pierden su medio de vida, sino también sus aldeas. Se vuelven IDPs, “Internally Displaced Persons”, eufemismo gringo de parias.

En suma, el antinuclearismo de “las minorías intensas” urbanas y la acuciante falta de electricidad de base en la industria condenaron a la desaparición al sector menos organizado y peor representado y defendido de la democracia brasileña: los indios. Alguien tenía que joderse.

4. Marina Silva y Lula: divorcio trágico

Marina Silva en Xapurí, su estado de Acre nativo, junto a la efigie de su compañero de militancia, Chico Mendes, líder cauchero asesinado por “grileros” agropecuarios.

La idea de la maldad inherente del átomo merece examen, porque ya no es un asunto de “minorías intensas” sino algo implantado en casi toda la sociedad brasileña, una verdad revelada aparentemente tan indiscutible como la redondez de la Tierra.

Viendo las cosas en su origen, los militares cometieron la estupidez insuperable de inaugurar el complejo de centrales nucleares Almirante Álvaro Alberto en Angra dos Reis, un parque nacional a sólo 151 km. de Río de Janeiro.

Angra tiene un combo de 365 islas, playas inmensas, manglares, aguas prístinas, relictos selváticos de Mata Atlántica, navegación a vela, buceo y ecoturismo. Los militares –y la democracia posterior también- dejaron que Angra se urbanizara con condominios de lujo, paraísos de “weekend” para los cariocas ricos. Son tres usos de la tierra poco compatibles entre sí.

Los argentinos carecemos de esplendores geográficos equivalentes a Angra a tiro de La Reina del Plata. ¿Pero cómo se pondrían los habitantes de La Horqueta de San Isidro o los de Recoleta en CABA si alguien construyera tres centrales nucleares en Cariló, donde tienen sus casas de fin de semana?  Cada vez que los chicos rubios que salvan las ballenas (y el planeta en general) salen por la TV vaticinando Chernobyles en Angra, cruje el valor inmobiliario de los que mandan en Río. ¿Empieza a entender por qué en Brasil no hay 4 ni 8 centrales, como quería el dictador Ernesto Geisel, sino 2 y media?

Angra III se empezó en 1984. En 1989 debía estar entrando en línea. Como en sus predecesoras, la construcción se paró demasiadas veces, no sólo por un «cash flow» espasmódico sino por frecuentes juicios, investigaciones, escándalos, en general interferencias promovidas por cierta embajada muy interesada en que el Programa Nuclear Brasileño se hundiera. Aunque en 2010 el presidente saliente, Luiz “Lula” da Silva, trató de ponerle fecha de terminación en 2015 y reactivar proyectos por 4 o 5 centrales más, las tribulaciones ulteriores de su sucesora Dilma Rouseff terminaron sacando del ring al alma viviente del Programa Nuclear Brasileño. Efectivamente, el almirante Othon Luis Pinheiro da Silva, el hombre a cargo –entre otras cosas- de construir la propulsión nuclear del submarino brasileño, ese sueño eterno del país resucitado por Lula. Es más, en eso tuvo éxito: el motor existe y funciona bien testeado en tierra, la nave todavía no. Pero la operación “Lava-jato” dejó preso a Pinheiro da Silva desde fines de Octubre de 2015. Y era un ícono político y social.

Y llegamos al caso doloroso de Marina Silva, compañera juvenil de militancia del “seringueiro” Chico Mendes, aquel cauchero artesanal asesinado por defender su pedazo de Amazonía en Acre de los “grileiros”. Estos últimos son ladrones de áreas protegidas y otras tierras fiscales selváticas, generalmente ganaderos. “Grilar” es dejar varios meses una escritura falsificada de cesión a propiedad privada en una caja con grillos, para que el papel adquiera el aspecto amarillento y roído de un documento oficial de 1930, o por ahí, y coincida con la fecha inventada y los sellos fraguados.

Con tales papeles, los grileiros expulsan a la población residente como si se tratara de “okupas” para hacer talas rasas, con gran ayuda de gobernadores, jueces, policías y sicarios. En Brasil las cosas se hacen a lo grande: en 2012 murió Cecilio do Rego Almeida, tras haberse “grilado” 4,7 millones de hectáreas, la superficie sumada de Bélgica y Holanda, en el estado de Pará, área del río Xingú. Su grupo, CR Almeida, reúne 30 empresas, algunas de ellas de ingeniería.

Marina Silva fue una seringueira amazónica, huérfana temprana que sobrevivió a hepatitis reincidentes, expulsiones de tierra, envenenamiento con metales pesados por la minería de oro e incontables amenazas de muerte. Aprendió a leer a los 16 años, se licenció en historia en la Universidad de Acre a los 28, y pasó de mucama doméstica a activista social y ambiental, militante del PT, concejal, diputada nacional y Ministro de Medio Ambiente en el primer gobierno de Lula, todo entre 2003 y 2008.

Este personaje gigantesco –tanto como Lula, y añado a Dilma- no tardó en quedar aislada dentro del gabinete del PT, entre otras cosas porque en su guerra personal contra los grileiros fue tan “al hueso” que bajó la tasa interanual de deforestación de la Amazonía en un 56% durante su ministerio. La agroindustria, la minería y las constructoras se la juraron. Su ruptura con Lula tuvo varias causas más, pero la principal fue el apoyo del PT a dos megaproyectos “hidro” en la selva, el desvío del San Luiz y luego aquel represamiento múltiple del Xingú, Belo Monte.

Y es que los megavatios “de base” de algún lado tienen que salir. En Brasil, donde Petrobras en tiempos de Lula descubrió y empezó a explotar en 2008 no poco petróleo nuevo, está creciendo la energía térmica y además hay un “boom” eólico fulminante. Pero el viento es un recurso intermitente: no genera electricidad de base, que es la que cubre demanda 24x7x365. Y en un país tan de diques y represas como Brasil, siempre falta potencia de base en años secos como 2001 y 2015. Entonces las ciudades entran en apagón, la industria reduce turnos, o cierra, y la hidrodependencia se vuelve una fuerza recesiva permanente.

Y qué hidrodependencia, la de Brasil: entre el 77 y el 85% y hasta el 95% de la electricidad sale de turbinas hidráulicas, según los caprichos de las lluvias. Más de 400 embalses artificiales entre el trópico y los 30º de latitud Sur son demasiados, incluso en el país más rico en ríos del planeta. Todo lo bueno y con alta densidad energética se represó hace rato y lo que queda son ríos selváticos de llanura, con caudal muy variable según la estación, poca pendiente, baja densidad energética, orillas no demarcadas, lagos enormes y un impacto social, político y ambiental múltiple.

La densidad energética es medible objetivamente: una buena represa, como Xingó, garantiza una capacidad instalada de 50 vatios por metro cuadrado de lago (w/m2). Una discutible pero buena «por necesidad y urgencia», como Itaipú, 8,13 w/m2. Una mala en serio, como la selvática Tucuruí, 1,74 w/m2. Vamos de nuevo a las buenas: Xingó tiene 3000 MW instalados y un lago de apenas 60 km2. Vamos a las impresentables: Tucuruí tiene 4240 MW instalados, pero su desaforado lago mide 2340 km2.

Esto tiene consecuencias ambientales, y no se limitan a lo local. Hasta 1980 se creía, ingenuamente, que la hidroelectricidad combatía el efecto invernadero. Estudios posteriores mostraron que en los trópicos y subtrópicos, los lagos y el agua turbinada emiten cuatro de los seis llamados “gases invernadero”: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y sulfuro de hidrógeno, productos de la putrefacción vegetal.

Las emisiones varían según cada lago hidroeléctrico, su latitud, su temperatura, su fotosíntesis y su profundidad, porque no hay dos iguales. Pero en líneas generales, los de baja densidad energética llegan a emitir más toneladas anuales de carbono por megavatio/hora producido que las peores plantas termoeléctricas del mundo: las de carbón. Los mejores lagos, los de más bajas emisiones de carbono, parecen ser los de alta densidad energética, y emiten –según estudios de Luiz Pinguelli Rosa- menos toneladas/kw/h que las plantas térmicas más aceptables, que son las de ciclos combinados que queman gas natural.

Lo cierto, lectores, es que en bajas latitudes -cerca del ecuador- el verso de la hidroelectricidad sin impacto invernadero no se sostiene. Pero ese impacto se reparte globalmente, en el alegre marco de la irresponsabilidad energética humana.

Los impactos sociales y políticos locales son más concentrados y trágicos. A través de corporaciones mixtas (Norte Energia) en que se mezcla dinero del BNDES con constructoras privadas, el estado federal vuelve a financiar como en épocas militares la expulsión y ocasional masacre de indígenas en favor de las empresas. Lo que se pierde, además de recursos biológicos y bosque, es el “ethos” mismo de la república, especialmente cuando el PT, el partido de los pobres urbanos, termina haciendo las mismas inmundicias que el general Emilio Garrastazú-Médici en sus “limpiezas étnicas” del Amazonas allá a comienzos de los ’70, pero a una escala mayor. La Constitución de 1988, que le da ciudadanía plena y propiedad de sus tierras a los indios, se disuelve en fuego y humo.

En 2010, con pleno acuerdo del PT y de la oposición de derecha –pero nunca del PV- se aprobó la represa Belo Monte, construida a velocidad “warp”, 1/3 del tiempo que tomaron las dos primeras “Angras”, porque había que ir más rápido que los recursos de amparo. El asunto nunca llegará a la Suprema Corte: con una decisión express de la Abogacía General de la Unión, equivalente de nuestra Procuraduría, el Poder Judicial brasuca desechó de un saque más de 20 acciones interpuestas por el Ministerio Público Federal. Lo hizo con un rarísimo instrumento legal llamado “suspensión de seguridad”: en síntesis, se construye primero, y después se litiga a ver si se construye.

Pese a su pragmatismo de política de raza, por su historia y su origen, Marina Silva eso no se lo fumó y dio el portazo antes en el PT. Y no le fue mal con su Partido Verde, y viceversa. Hace poco adoptó algunas ideas muy “piantavotos” para la base urbana progre del PV: se hizo pentecostal, ergo antiaborto en materia de derechos femeninos, y además creacionista en materia educativa. Y aún con tales mochilas, en las elecciones presidenciales de 2010, ya como rival de Rousseff, Silva sacó el 19,3% de los votos.

En las generales de 2014, con 21%, quedó sólo 7 puntos abajo que la infortunada ganadora, Dilma, y bien por encima de Aecio Neves. Si había ballotage, quizás ganaba. El “trabalhismo”, distributivo pero demasiado “friendly” con las constructoras de represas, logró hacer enemigos de aliados y la Silva hizo del PV una fuerza nacional, multiclasista y con despliegue territorial.

Las 14 turbinas tipo Francis de Belo Monte (4 son de nuestra criolla Pescarmona) giran desde marzo de 2015, y el lago irá creciendo hasta que sepulte 668 km2 de selva amazónica: tiene 4,2 veces la extensión del de Yacyretá. Hubo que “remocionar” (eufemismo novedoso) a 40.000 pescadores-cazadores-recolectores Xingú y Kayapó, hasta 2010 alimentariamente autónomos, pero hoy despojados de sus ríos, selvas y aldeas porque todo se lo va tragando el lago. Ya son IDPs hacinados en campamentos, desconcertados padres de una próxima ola de “favelados” urbanos, aunque a algunos los mataron porque se resistieron. El 4% recibió otra casa, que a diferencia de la que tenían antes junto al río viene sin profesión. Al 96% restante le dieron bonos imposibles de canjear a precio nominal, algo de efectivo, o nada. “Eletricidade limpia”…

¿Tan limpia? La emisión de gases invernadero de los embalses tropicales deberá medirse caso por caso. Pero definitivamente, no es tanta la electricidad producida. Los MW instalados en Belo Monte son 11.000, pero el “factor de carga” del Xingú es de sólo el 39%, ya que es un río monzónico con 3 a 4 meses de estiaje anual, y eso en años normales. Así, la producción anual de Belo Monte equivale a la de 5000 MW nucleares con un factor de disponibilidad –demos una cifra modesta- del 85%.

Curiosamente, Belo Monte equivale en electricidad anual a lo que quedó sin hacerse del plan de 1975 del dictador Geisel. Las 8 centrales habrían ocupado unas 800 hectáreas de tierras sin mayor valor etnológico, cultural o biológico. Eso es 835 veces menos superficie que la del lago de Belo Monte, cuando se termine de llenar. La densidad energética de esas centrales hoy imaginarias andaría en los 112.500 vatios/m2. Lectores, Tucuruí tiene 1,74 vatios/m2. ¿Se entiende el tamaño de la estupidez?

Pero a no confundirse: más allá de las truculencias de las “minorías intensas” como Greenpeace, el antinuclearismo de bajas calorías pero difuso e infuso en la sociedad brasileña tiene al menos uno de sus orígenes en el talón de Aquiles de casi todo programa nuclear: el sector minero de uranio. Es infernalmente sucio.

Pero ojo, no sucio por nuclear, sino por minero. Las compañías mineras tienen en casi todos lados donde el estado no las persiga, controle y apriete la maldita costumbre de gestionar en forma precaria sus pasivos ambientales, sobre todo los diques de colas. La mala fama del Programa Brasileño tiene nombres mineros: Caldas, en el estado de Minas Gerais, Caetité, en Bahía, Santa Quiteria en Ceará, todos pasivos a remediar, con vecinos afectados y menos invisibles mediáticamente que los indios.

Los diques de colas son el gran regalo de las megamineras multinacionales a cualquier país pobre. Agotada la mina se van y te los dejan de recuerdo. Y como están hechos como la mona, se derrumban fácil. En 2019, el dique de colas de la mina de hierro de la multinacional Vale, en Minas Gerais, se desmoronó. El alud de barro bajó por las quebradas como un tren, sepultó la aldea de Brumadinho y mató a 243 de sus habitantes. Seis veces más muertes que las del accidente de Chernóbil, pero los derrumbes de diques de colas de las mineras son sistemáticos, suceden todos los años en todo el mundo, y HBO no hace miniseries sobre ellos.

Aclaración necesaria: las minas de uranio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de la Argentina son las únicas en la región con un programa de remediación ambiental, el PRAMU, con distintas obras en diverso grado de avance, y una primera terminada en Malargüe, Mendoza, transformada en un parque público forestado. Además de las agencias medioambientales de cada provincia, las obras deben ser aprobadas y luego monitoreadas por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), dependiente del Poder Ejecutivo Nacional. Ojalá la minería metalífera de oro, cobre y plata en Argentina estuvieran sujetas a esos requisitos. Podemos esperar sentados.

Como expresión medible del problema político de las represas, 6 años más tarde de la aprobación de Belo Monte, los diputados del PV levantaron, unánimes, la mano a favor del “impeachment” de Dilma Rousseff, mezclados con una impresentable caterva de tilingos y delincuentes con fueros legislativos y judiciales. De verdes a golpistas.

Y del desgobierno de Michel Temer, el presidente que sustituyó a Dilma, llegaron ajustes en educación, salud como no se los había visto en décadas, una legislación laboral que barre con los derechos de millones de trabajadores, una previsional que deja colgados de la palmera a millones de jubilados, un tremendo descontento social bien aprovechado por los medios para cocinarle una causa judicial a Lula que lo saque de contienda electoral, e imponer un presidente como Jair Bolsonaro. Que ha logrado deshacer el freno relativo impuesto por el PT a la tala del Amazonas.

¿En cifras recientes, cómo se mide esto? El interanual de deforestación 2018/2019 de junio este año está un 90% arriba. El de julio, un 278% arriba. Las cifras las dio el INPE (Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais) en base a sus mediciones satelitales, luego de lo cual el presidente Jair Bolsonaro echó a su director, Ricardo Magnus Osorio Galvao . Y se jactó de ello ante los medios, autotitulándose como «el Capitán Motosierra».

Marina Silva no debe estar felicitándose. Y tampoco Lula, por habérsela echado de enemiga.

Tragedias verdaderas son cuando todos tienen razón. No sé si esto es una fotografía o un epitafio del átomo brasileño.

Daniel E. Arias

Deterioro en los precios de las exportaciones

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En los primeros 6 meses de 2019 los precios de las exportaciones bajaron un 7,3%, mientras los precios de las importaciones disminuyeron un 3,4%. Eso significa que hubo una pérdida de los términos de intercambio en el comercio argentino de U$S 1.345 millones, según informó el INDEC.

El cálculo surge de comparar los precios del comercio exterior. Si en el primer semestre de 2019 se hubiesen registrado los mismos precios que en igual período de 2018, el saldo comercial positivo obtenido en este período que fue de U$S 5.589 millones, habría sido superavitario en 7.129 millones de dólares.

La baja de los precios de exportación se acentuó en el segundo trimestre con una caída del 10,4% en promedio, luego de un primer trimestre con un descenso del 3,4%. Por ese motivo, de los U$S 1.345 millones de pérdida de intercambio del semestre, U$S 1.025 millones se originaron en el segundo trimestre.

Por rubros, los precios de los Productos primarios exportados bajaron el 4%. Las Manufacturas de origen agropecuario (MOA) retrocedieron -13,2%. Las Manufacturas de origen industrial (MOI) -4,1%% y los Combustibles y energía -2,5%. El deterioro de los precios fue generalizado, con excepción de la “carne y sus preparados”. Los Bienes de capital importados retrocedieron 10,5%. Los Bienes intermedios -3,6%. Combustibles y lubricantes subieron 2,4% Piezas y accesorios para bienes de capital -2,1%. Bienes de consumo -1,8% y Vehículos automotores de pasajeros aumentaron 5,8%.

En 2018, aunque el saldo de la balanza comercial fue deficitario en 3.820 millones de dólares, hubo una ganancia de U$S 612 millones en los términos de intercambio por cuanto el índice de precios de las exportaciones aumentó un 5,7%, superior al aumento del 4,6% de los precios de las importaciones.

Toyota: “Argentina tiene condiciones para producir y exportar hidrógeno como combustible a gran escala”

La firma japonesa Toyota, que anunció hace dos semanas que trasladará la sede para Latinoamérica y el Caribe desde Japón a la Argentina, hace una afirmación novedosa, al menos para nosotros: la posibilidad de fomentar la producción y exportación del hidrógeno como combustible.

Diego Prado, director de Asuntos Corporativos de Toyota Argentina, habló con el sitio Argentina Auto Blog sobre este tema:

-Toyota anunció que trasladará sus operaciones regionales desde Japón a la Argentina. ¿Dónde estarán ubicadas las nuevas oficinas de Toyota Latinoamérica y cuántas personas trabajarán en esa área?

-Las operaciones regionales de la división de Toyota para América Latina y el Caribe (LACD, por sus siglas en inglés) se trasladarán a oficinas que están ubicadas en nuestra planta de Zárate, provincia de Buenos Aires.

-¿Por qué Toyota eligió a la Argentina -y no a Brasil o México, como hacen otras automotrices en América Latina- para instalar su sede regional?

-La elección de Argentina es un paso más dentro de la consolidación del proyecto sustentable y de largo plazo que Toyota viene desarrollando en nuestro país desde 1994. Y es otra muestra concreta de la confianza que Toyota tiene en la Argentina como país y en la planta de Zárate como base de producción y exportación para América Latina. En este caso puntual, también tiene que ver con una cuestión cultural y de cercanía. La mayoría de los distribuidores en la región operan en países de habla hispana. Además, esta mudanza permitirá que la oficina de LACD se encuentre en una misma zona horaria o cercana a todos los países de América Latina. También es importante considerar que, desde su inicio, Toyota Argentina ha tenido una operación orientada a la exportación, lo que le ha permitido a la compañía establecer relaciones cercanas con nuestros distribuidores en todos los países de la región.

-Se informó sobre el trabajo en conjunto entre Argentina y Japón para la producción y exportación de hidrógeno. ¿En qué parte de Argentina se produce este combustible y cuál es el interés de Toyota?

-Como miembro del Hydrogen Council (iniciativa global conformada por empresas de energía, transporte e industria que busca desarrollar una economía basada en el hidrógeno), lo que plantea Toyota es su interés en comenzar a fomentar el trabajo en conjunto entre Argentina y Japón, en la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios para la producción y exportación de hidrógeno. Si bien todavía no hay ningún proyecto de producción de hidrógeno en funcionamiento, estamos convencidos que en Argentina están dadas las condiciones naturales para la producción y exportación del hidrógeno como combustible a gran escala.

-Toyota ya comercializa en algunos mercados el Mirai impulsado por hidrógeno, ¿existe la posibilidad de ofrecerlo en la Argentina para difundir este tipo de tecnología?

-Por el momento, no tenemos previsto comercializar en el corto plazo el Mirai u otro vehículo de propulsión a hidrógeno en el mercado argentino. Si bien es un sistema 100% eficiente en términos de emisiones (su única emisión es el vapor de agua), para su funcionamiento se requiere de una infraestructura de carga que aún no está desarrollada en nuestro país. Así como tampoco lo está todavía la infraestructura de carga para vehículos eléctricos de batería. En ese sentido, consideramos que la tecnología híbrida eléctrica es la indicada para este momento de nuestro mercado, ya que no requiere de ninguna infraestructura de carga y nuestros vehículos son auto recargables.

-¿Tiene pensado lanzar más vehículos impulsados a hidrógeno en los próximos años?

-Sí. Dentro de nuestro camino a la electrificación total de nuestro line up, tenemos previsto lanzar muchos nuevos modelos electrificados (híbridos eléctricos, eléctricos de batería y eléctricos con celda de combustible) durante los próximos años. En el caso de los de celda de combustible (propulsados con hidrógeno), creemos que son ideales para vehículos que requieran de mucha autonomía. Nuestro próximo lanzamiento será el Sora Bus que comenzará a prestar servicios de movilidad en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokyo 2020, para luego ser lanzado al mercado.

Burford Capital, el fondo que demanda a Argentina por YPF, acusado de inflar balances

Burford Capital, el fondo que está demandando a la Argentina por la estatización de YPF durante el gobierno de Cristina Kirchner, se hundió en la Bolsa de Londres. Sus acciones perdieron 20% el martes y cayeron otro 49% ayer miércoles, acusado de haber inflado sus balances. Perdió casi US$ 2.000 millones de su valor bursátil en dos días.

La firma de inversión Muddy Waters (en inglés «aguas barrosas») publicó un informe en su sitio web sobre Burford Capital, cuyo principal accionista es el administrador de fondos Neil Woodford. Muddy Waters afirma que la compañía que cotiza en Londres exagera la rentabilidad que obtiene por sus inversiones y cuestionó sus reportes financieros y su gerenciamiento.

En el informe de Muddy Waters una de las críticas más importantes que se le hacen a Burford es la alta concentración en unos pocos juicios. El más grande es YPF. Además, acusan a Burford de no contabilizar la última decisión de la jueza Loretta Preska de aceptar la defensa argentina y rechazar la de ellos.

Burford compró la participación que tenía la familia argentina Eskenazi en YPF a través de la firma Petersen y demandó a la petrolera y a la Argentina por no haber cumplido el estatuto, que dice que quien compre la mayoría de la empresa tiene que lanzar una oferta por el 100 % del capital. Según el informe, Burford sobrevaloró hasta siete veces el retorno sobre el juicio. Las acciones de YPF suben 1,5% en Wall Street, en un contexto de mercados en rojo.

Burford ha sido una empresa favorita de los inversores y hasta el cierre de las operaciones del martes sumaba un avance de 1.021% en sus acciones desde su salida a bolsa, en octubre de 2009. Entre los analistas que sigue Bloomberg, 8 de cada 9 otorgaban a las acciones de la compañía calificación de “comprar” u otra equivalente. Corresponde indicar que Muddy Waters es una firma «short seller». En el lenguaje de los operadores bursáltiles, se denomina así a quienes apuestan a la baja.

Para acceder al informe de Muddy Waters cliquear aquí.

La industria cayó 6,9% y la construcción, 11,8% en junio

La industria cayó 6,9% anual en junio y la construcción cedió 11,8%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) este martes.

Las mediciones mensuales desestacionalizadas también indicaron caídas en ambas actividades: al comparar con mayo, la industria cayó 1,8% y la construcción, 4,2 por ciento.

La industria acumula así una contracción del 9,4% anual en el primer semestre de 2019. En la construcción, la caída entre enero y junio fue también de 9,4%.

En la producción manufacturera, las bajas fueron generalizadas, aunque diferenciadas. La fabricación de automotores se contrajo 29,1% anual. La de muebles, 15,3% anual. La producción de metal, maquinaria y equipo cayó 10,5% anual. La textil, 13,4%. La de minerales no metálicos, 6,1% anual. La refinación de petróleo cedió 7,5%. A contramano, la producción de alimentos, bebidas y tabaco creció 1,3% anual, aunque acumula una contracción del 2,2% en el semestre.

La construcción mostró caídas tanto en los elementos asociados con la actividad privada como en los vinculados con la obra pública. El consumo de sanitarios cayó 25,3% anual; el de placas de yeso, 19,7%; el de hormigón elaborado, 18,2%; el de hierro redondo, 17,7% y el de asfalto, 16,9% anual, entre otros.

La merma de la actividad repercutió en una caída en los empleos de la construcción. A mayo de 2019, el sector tenía 441.942 empleos registrados, 10.000 menos que un año antes (451.985).

Bolsonaro lo hizo: la reforma previsional en Brasil fue aprobada en Diputados

El gobierno de Jair Bolsonaro logró una victoria con la aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma previsional, que él había definido como el proyecto más importante del inicio de la gestión. El proyecto eleva a 62 años la edad mínima de jubilación de las mujeres y a 65 la de los hombres.

En la madrugada de ayer, con 370 votos a favor y 124 en contra, el Plenario de Diputados aprobó en general la propuesta enviada por el Ejecutivo. El poderoso ministro de Economía, Paulo Guedes, es al autor del proyecto con el cual, según sus palabras, fue desactivada una «bomba» de tiempo la cual amenazaba hacer estallar las cuentas públicas.

Con la puesta en vigor del nuevo sistema el Estado ahorrará más de 900 mil millones de reales (u$s 230 mil millones) en una década, según los cálculos de Guedes.

Por tratarse de una reforma constitucional el cambio del sistema jubilatorio requiere de una mayoría especial de 3/5 de Diputados, que son 308 congresistas, y un igual porcentaje necesario en la Cámara Alta.

El presidente de Diputados, Rodrigo Maia, convocó para hoy a una nueva sesión en la que serán votados 8 puntos en particular propuestos por la oposición. Ya no es posible cambiar lo votado en general y el gobierno confía poder enviar de inmediato la media sanción de Diputados al Senado.

El negocio gastronómico entra en la variante «low cost»

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Empanadas por $ 20, medialunas por $ 8, una grande de mozzarella $ 80, sandwiches de miga por $21. Estos precios no están desactualizados (por ahora). Son los nuevos valores que manejan los locales de comida “low cost” que se reproducen rápidamente por la Capital y el Gran Buenos Aires e irrumpen en el mundo gastronómico.

Como consecuencia de la crisis económica, estos tipos de comercio vieron una oportunidad: salir al mercado con precios competitivos y llegar a un público que ya no puede acceder al “gustito del delivery”.

“Nosotros abastecíamos a las panaderías de los supermercados, pero los plazos de pago son a 60 ó 90 días, por lo que no contábamos con fondos con liquidez en el día a día, por eso decidimos salir al mercado con clientes directos y con locales propios”, explicó Fernando Arosio, jefe de franquicias y expansión de Costumbres Argentinas.

La cadena que comenzó a operar en 2014 con 3 locales propios, creció a pasos rápidos, casi al ritmo de la inflación. A principios de año contaba con 49 sucursales, hoy ese número asciende a 56 y prevén llegar a fin de año a 70 locales en Capital Federal.

Otro de los nuevos jugadores que irrumpe con precios hasta tres veces más económicos que los locales convencionales es la cadena Tomasso. La pizza de mozzarella cuesta $ 80 y cada empanada se vende a $ 20. “Tengo tres locales, en Palermo y Caballito. Empecé con la cadena hace 2 años y medio y abrí el último de mis locales hace apenas tres meses”, sostuvo Lucas Pehua, dueño de la franquicia, quien asegura que el negocio es muy rentable.

Una de las claves para ofrecer precios competitivos es contar con locales pequeños, sin comedores, con pocos empleados y sin delivery propio. “Nosotros no trabajamos con ninguna aplicación ni contamos con envío propio, pero sí llegan las motos de Glovo y Rappi a buscar los pedidos”, agregó Pehua.

Al clásico Costumbres Argentinas se sumó hace algunos meses la cadena “Al Paso”, que vende comida rápida que va desde hamburguesas hasta sandwiches. “Los locales grandes cuentan con una facturación por mes de $1,8 millones. Mientras que los comercios “Al Paso” cuentan con una facturación que va entre los $ 800 mil y $1,5 millones por mes con una rentabilidad neta en ambos casos de entre el 12% y 13%”, detalló Arosio.

Los nombres de las cadenas se reproducen semana a semana y aparecen nuevos jugadores que ven con entusiasmo el negocio. “La empanaderia” y “Empanadas Brozziano”, entre otros, ofrecen el mismo tipo de producto. Variedad de gustos a un precio que oscila entre los $ 19 y $ 20 la unidad y medialunas de grasa y manteca a $8 cada una. En todos los casos se trata de mercadería congelada que se prepara según la demanda.

Larreta emitió deuda por $ 6.000 millones con seguro de cambio

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El Gobierno porteño, a través de el Ministerio de Economía y Finanzas encabezado por Martín Mura, emitió ayer una Letra del Tesoro en pesos con un vencimiento a 119 días, que ofrece una cobertura ante una devaluación antes del vencimiento. Es la segunda oportunidad en que el Tesoro de la Ciudad emite este tipo de instrumentos.

El seguro de cambio se activa si el tipo de cambio supera al vencimiento, el 5 de diciembre, los $ 53,13. En ese caso, el inversor cobrará la variación del tipo de cambio más 4,25% de intereses en pesos.

La emisión llevada a cabo registró 394 ofertas por un monto total de $ 10.900 millones. El gobierno de la Ciudad Autónoma tomó financiamiento por $ 6.000 millones a una tasa de 50% nominal anual.

Siguen las dudas sobre el software alquilado para el escrutinio

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La Cámara Nacional Electoral intimó al gobierno a entregar el software del escrutinio provisorio. Pero, según denunciaron los apoderados del Frente de Todos: “Nos citaron para mostrarnos un PowerPoint”. En un encuentro en la Dirección Electoral, el Ejecutivo le entregó a los apoderados de los partidos la información, pero no el «código fuente», por tener propiedad intelectual.

Los representes del Frente de Todos se retiraron del encuentro que organizó el Gobierno luego de que no les entregaran el código fuente del software con el que se realizará el escrutinio provisorio de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) y harán un nuevo reclamo ante la Cámara Nacional Electoral (CNE).

“No están dadas las condiciones de seguridad. Por el momento tenemos el amparo ante Servini y ahora vamos a plantear esta situación que sucedió ahora. Nos citaron para mostrarnos un PowerPoint que no es lo que realmente tenían que presentar”, explicó Patricia García Blanco, apoderada del Frente de Todos, a la salida de la reunión.

La grieta y los científicos

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En la campaña que ya finaliza para estas Primarias Abiertas, el debate público dio un giro inesperado e incorporó algo poco usual en Argentina: la política científica. Entre otros gestos, se prometió devolver a la ciencia el rango de ministerio y se cruzaron apoyos públicos de investigadores a los precandidatos a presidente, por medio de la firma de solicitadas.

Estos respaldos generaron -por azar o deliberadamente- una controversia que tuvo repercusión en los medios: durante un acto realizado la semana pasada en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, cuando el candidato Alberto Fernández mencionó a la biotecnóloga Sandra Pitta, una investigadora reconocida por sus críticas a las políticas científicas de los últimos quince años. Pitta, quien había hecho público su voto por Mauricio Macri, expresó en Twitter su preocupación acerca de su futura continuidad laboral como investigadora del Conicet tras un eventual triunfo del Frente de Todos.

El revuelo que esto generó fue tan grande que el propio Fernández llamó a la investigadora por su nombre asegurando, ante cientos de profesores y alumnos, que –en un futuro gobierno– ningún científico deberá preocuparse de perder su cargo: “Sandra, sacate ese miedo, es un miedo incomprensible”.

“En los últimos meses percibo una creciente situación de incomodidad. Sé de colegas con miedo y de algunos que hacen comentarios políticos que a veces son hostigados en las redes, especialmente macristas. Sin embargo, por ahora, esto no llega a afectar el trabajo serio de los laboratorios”, afirmó el investigador del Instituto Leloir, Luis Quesada Allué. El académico, de filiación socialista, remarcó que “en los últimos meses se ha profundizado la grieta, y con esto, se abre la puerta hacia posibles actitudes no del todo equilibradas. Me preocupa ese camino. Tengo, además, colegas que afirman que no convocarían a su grupo a investigadores fanáticos kirchneristas”.

Para el doctor Gallo Soler Illia, experto en nanotecnología e investigador del Conicet, en general los científicos comparten el amor por la ciencia y por el país: “En esa cuestión no tenemos diferencias pese a simpatizar con distintos partidos. Pero es cierto que, desde ambos lados, nos tiramos chicanas, porque también somos seres políticos”. Soler Illia, uno de los firmantes de la solicitada en defensa de la reelección de Macri, agregó: “Aunque lo votaré, también lo he criticado públicamente por sus prejuicios contra la educación pública y las inversiones en ciencia”.

Los firmantes de las solicitadas a favor de uno u otro precandidato coinciden en que la grieta no juega a la hora de hacer ciencia. “Respeto a mis colegas que no piensan como yo. Específicamente en el trabajo de los laboratorios, no veo bullying. Obviamente somos todos personas adultas, que podemos discutir fuerte. Por ejemplo, yo sostengo que Barañao miente al hablar de ciertos temas. Supongo que algunos podrían pensar que lo estoy agrediendo”, sostuvo Juan Pablo Paz, profesor del Departamento de Física de la FCEyN.

“Yo no percibo una grieta en el día a día”, aseguró la investigadora del Conicet Marina Simian, quien concurrió a un concurso televisivo para recolectar fondos y poder seguir investigando pero que, al mismo tiempo, apoya la reelección de Macri.

“Alguna vez podemos tener un cruce con alguien poco tolerante. Pero la mayoría de los colegas con lo que compartimos espacios son muy ubicados. Y más allá de la ideología, nos respetamos”.

Por su parte, la doctora Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos, aseguró que “cada uno tiene su idea política y vota lo que quiere. Yo creo que no hay una grieta. He compartido actividades y comisiones en sociedades científicas con colegas que firmaron la solicitada por Macri y está todo bien. Creo que los medios reflejan el fenómeno de posiciones políticas con algo de exageración. Y no escuché colegas que hayan pedido cambio de grupo ni sufrido bullying por estos temas. Lo cierto es que en los laboratorios hay debate, como en todos los lugares. Se discute de política, pero también de fútbol, sin afectar el trabajo”.

Juan Pablo Paz agregó una anécdota significativa: “Es público que tengo simpatías kirchneristas. Sin embargo, le mandé a un físico colega simpatizante del PRO la solicitada de Macri para que la firme porque creo que comprometernos es importante ¡Y la terminó firmando!”. Algo similar reveló Soler Illia. “Yo todo el tiempo me peleo políticamente con los doctores Roberto Salvarezza y Félix Requejo, que son militantes kirchneristas. Pero también los respeto mucho como investigadores y he trabajado con ellos en proyectos conjuntos”.

Finalmente, Pitta aseguró: “Yo tengo becarios, colegas y amigos que militan en otros partidos y no tenemos problemas. Trabajamos profesionalmente, charlamos y coincidimos en temas de género o aborto, aunque evitemos hablar de política”.

En este debate la izquierda de simpatías troskistas tiene posición tomada. En un comunicado titulado “Hipocresía M y K”, afirman que “los argumentos que justifican los alineamientos a uno u otro lado giran en torno a la política científica bajo las gestiones kirchnerista y macrista. En ambos casos los pronunciamientos contienen medias verdades, que esconden grandes mentiras”.

Los científicos kirchneristas denuncian el ajuste en curso en el sector de Ciencia y Técnica y asocian la “década ganada” a un modelo basado en “la ciencia, la tecnología y el conocimiento generados en nuestro país”.

Los científicos macristas no niegan el ajuste en curso, pero señalan que este comenzó con el kirchnerismo. Y concluyen que en la última década, los salarios de los científicos han perdido el 50% de su poder adquisitivo, una mitad durante el kirchnerismo y la otra, con Macri”.

Ambos lados tienen parte de razón: los salarios en Ciencia y Técnica, nunca muy altos, sufrieron como todas las remuneraciones con la recesión final del menemismo, y la débacle de la Alianza. El kirchnerismo no las actualizó, como sí lo logró la mayoría de los gremios. Y el ajuste ha sido profundizado por la gestión de Cambiemos.

En AgendAR nos vemos obligados a señalar que hay algo de pasión política y de exageración en este debate, en lo que hace a los «temores» por desplazamientos. Ni en los 12 años y medio de gobiernos kirchneristas ni en los tres y medio de Macri ningún investigador del Conicet ha sido desplazado por razones políticas. No puede hacerse. Su estabilidad está garantizada por ley.

Y si bien la retribución de los investigadores -para no hablar de los becarios- es baja, ese no es el principal problema de la ciencia en Argentina. El trabajo de los laboratorios está afectadísimo por la falta de presupuesto para insumos, el freno a la entrada de expertos jóvenes a la carrera de investigador, la discontinuidad de programas; factores todos que ya existían y que se han acentuado mucho, demasiado, durante la actual gestión. Más el desbarajuste de relaciones entre distintos actores estatales y privados que implicó la reorganización de ministerios de Macri.

El siguiente gráfico, que muestra la variación en los presupuestos de organismos científicos entre 2015 y 2019, ilustra la magnitud del problema.

Aseguran que Bolsonaro propuso a Trump visitar Argentina para respaldar a Macri

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(Bolsonaro, Trump, Macri, Maduro y Evo Morales: en AgendAR nos inclinamos a tomar con pinzas las afirmaciones en esta nota de un medio brasileño, reproducida parcialmente por los locales. Pero creemos que vale la pena que los argentinos conozcamos cómo se ve la región desde San Pablo).

El diario Folha de Sao Paulo, uno de los medios más importantes de Brasil, publicó ayer que el presidente Bolsonaro le sugirió a su par estadounidense, Donald Trump, visitar la Argentina antes de los comicios generales de octubre para respaldar la reelección de Mauricio Macri. Esta conversación habría tenido lugar el 28 de junio pasado en Japón, en el marco del G-20.

Citando a testigos de la reunión entre Trump y Bolsonaro, Folha relata que ambos mandatarios discutieron el proceso electoral argentino «con tono de preocupación ante una eventual derrota» de Macri.

«El brasileño -publicó Folha- propuso que Trump visitara la Argentina antes de las elecciones, en octubre, como una señal de apoyo a Macri. También sugirió una reunión con otros líderes latinoamericanos de derecha y la presentación de un ‘un paquete’ de soluciones para evitar lo que llamó el ‘surgimiento de una nueva Venezuela en Sudamérica».

En otro tramo de la conversación, según esas fuentes, Trump sondeó a Bolsonaro sobre una acción militar conjunta para derrocar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, algo descartado por el brasileño. Bolsonaro argumentó, según Folha, que las Fuerzas Armadas de Brasil fueron debilitadas en las últimas dos décadas, que la topografía venezolana favorecía a la acción de guerrillas chavistas y que una acción militar de este tipo le causaría problemas en la región sudamericana.

En una demostración de empatía, Trump se disculpó por las críticas a Bolsonaro hechas por el alcalde de Nueva York, Bill De Blasio. Las protestas lideradas por los Demócratas llevaron a la cancelación de un premio que el presidente brasileño recibiría en la ciudad. Después de una serie de idas y venidas, el evento se trasladó a Dallas, Texas, donde Bolsonaro fue honrado con el premio Persona del Año.

Mientras mantiene un tono agudo contra la izquierda en sus discursos, Bolsonaro cedió al pragmatismo en algunos puntos relacionados con la política exterior brasileña. Durante el G20, dejó de lado las críticas a Venezuela en su discurso en la reunión de líderes de los BRICS. El bloque, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, tiene dos miembros partidarios de Maduro: rusos y chinos. «No quería entrar en controversias con [Vladimir] Putin, una potencia nuclear», admitió el presidente en una conferencia de prensa.

En las últimas semanas, Bolsonaro ha estado elogiando al presidente Evo Morales de Bolivia. Morales llegó al poder en 2006 en medio de una ola izquierda que predominó en la política sudamericana a principios de la década del 2000.

El mandatario boliviano también marcó una postura pragmática al asistir a la inauguración de Bolsonaro en enero.

China modera la devaluación de su moneda

China fijó ayer martes 6 la paridad de referencia dólar-yuan en 6.9683 yuanes por dólar. El terremoto del lunes se desató cuando el yuan se devaluó hasta 7.05, el valor más alto desde 2008, y cruzó la «barrera sicológica» de 7 yuanes por dólar.

Al mismo tiempo, el Banco Central de China anunció que no utilizará la manipulación de su moneda como herramienta para enfrentar los aumentos arancelarios a los productos chinos que impuso el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Es evidente – basta mirar esas cifras- que la movida china ha sido sólo un medio paso atrás. O tal vez un cuarto. Pero ha servido para que los mercados financieros revertieran en parte el sofocón de ayer.

La actitud prudente es prever un largo período de incertidumbre en esos mercados financieros, y también en los de divisas. Y confiar más en la producción y en la incorporación de tecnología que en los movimientos del gran casino global.

Sigue en aumento la pobreza infantil: llega a la mitad de los menores de 14 años

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La pobreza afecta a todas las franjas etarias, pero con más fuerza a los niños. Cálculos y estimaciones de especialistas en base a los datos oficiales del INDEC marcan que los chicos menores de 14 años que viven en las áreas urbanas son los más golpeados tanto por la indigencia como por la pobreza.

En los últimos 12 meses, La indigencia infantil (menores de 14 años) subió del 7,8 al 11,3% y la pobreza subió del 38,2 al 49,6%, de acuerdo a los datos procesados de la EPH del Indec del primer trimestre de este año.

Desde la nueva medición de pobreza, a comienzos de 2016, este 49,6% supera los registros semestrales anteriores que oscilaron entre un 39,7% (segundo semestre de 2018) y 46,8% del segundo semestre de 2018.

en 12 meses la pobreza infantil aumentó 11,4 puntos porcentuales, equivalente a 1.030.000 nuevos chicos pobres, de los cuales 315.000 son nuevos indigentes.

De aquí se desprende que uno de cada 2 o 5 de cada 10 chicos vive en hogares pobres. En total son 5.000.000 chicos pobres, de los cuales casi un millón son indigentes. Los chicos indigentes viven en hogares que no pueden comprar los alimentos básicos. Los chicos pobres se desarrollan en hogares que pueden adquirir una canasta de alimentos básicos, pero tienen privaciones y carencias de otro tipo.

Sobre un total de casi 14 millones de pobres urbanos (34,1% de los 40,5 millones de población urbana), entre los que tienen de 15 a 29 años, la pobreza aumentó del 30,5 al 40,1%. Entre 30 y 64 años, subió del 21,1 al 29,4%. Y más de 65 años, de 6,1 al 9,1%. Así los menores de 14 años sobresalen por tener la mayor proporción de pobreza.

Así, si bien se amplió el universo de familias que cobran la Asignación Universal por Hijo (AUH) el monto de esa ayuda puede cubrir parte de la compra de alimentos básicos, pero está lejos de sacar a esas familias de la pobreza.

La pobreza infantil es un factor de reproducción de la pobreza. Porque el chico que se desarrolla con privaciones alimentarias, de vivienda, salud o educación tiene un futuro comprometido.

Zanella cerró su planta de Córdoba

La empresa fabricante de motos Zanella inició la primera semana de agosto con una mala noticia: cerró definitivamente su planta industrial ubicada en la localidad cordobesa de Cruz del Eje y despidió a los 40 operarios que trabajaban en ella.

La compañía, una de las firmas líderes nacionales en el negocio de las motos y ciclomotores, viene achicando drásticamente su producción. A comienzos de julio pasado había cerrado otra de sus fábricas ubicada en la ciudad bonaerense de Mar del Plata.

Zanella presentó tiempo atrás en la Justicia comercial la apertura de un procedimiento preventivo de crisis con la intención de concretar suspensiones y abonar aguinaldo e indemnizaciones en cuotas. En aquel momento desde la empresa explicaban que atravesaban una profunda crisis producto de la caída de las ventas y la falta de financiación.

Fuentes del sector detallan que Zanella fue hasta hace dos años una de las marcas con más ventas en todo el país y montaba hasta 80.000 rodados mensuales, pero por la recesión y la fuerte caída del mercado bajó su producción hasta 8.000 motos al mes. En la última década el patentamiento de motos había crecido vertiginosamente.

Apelan el fallo y recusan al juez que suspendió a Rappi, Glovo y Pedidos Ya

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Con la medida que el viernes suspendió la actividad de delivery de las plataformas Rappi, Glovo y Pedidos ya, continúa el cruce de amparos y apelaciones en la Justicia, que tiene como protagonistas a las empresas, a los sindicatos, al Gobierno porteño y al juez Roberto Gallardo. Glovo, una de las aplicaciones, confirmó que recusó al magistrado. Además, se espera que se sumen las otras dos y también la apelación del Gobierno porteño. Este lunes, por su parte, Gallardo dictó la sentencia definitiva.

Esta pelea judicial tiene un significado que va más allá de la jurisdicción porteña: pone sobre la mesa una actividad que crece -la analizamos aquí en AgendAR- y que necesariamente provocará nuevas definiciones en los derechos laborales. Termine como termine ahora el caso.

A través de una resolución de ejecución inmediata, y en respuesta a una presentación de la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM) la semana pasada, en la feria judicial, Gallardo suspendió la actividad de reparto en motos y bicicletas. Dispuso que las empresas regularicen la situación laboral de su personal, que cumplan con el Código de Tránsito y Transporte (ley 5526); además, bloqueó los pagos con tarjetas de crédito y ordenó que se hagan operativos policiales para decomisar las mercaderías de los repartidores.

También ordenó a la Ciudad que clausure y/o inhabilite de oficio a las app. Con excepción de los controles policiales, el resto de las órdenes por el momento fueron ignoradas.

Ahora, en la sentencia definitiva, Gallardo dispuso «encomendar al ministro de Justicia y Seguridad, Diego Santilli; al de Desarrollo Urbano y Transporte, Franco Moccia; y al de Gobierno, Bruno Screnci, que cada uno en el marco de las competencias gubernamentales que les corresponda, adopten todos los recaudos necesarios para llevar adelante los controles preventivos». Y aclara que, si no lo hacen, pueden ser denunciados.

Además de la recusación a Gallardo, se esperan las apelaciones de parte de las tres empresas y del Gobierno porteño. Según fuentes judiciales, una vez presentada, la apelación tiene carácter «suspensivo» de la medida, por lo que las apps pueden funcionar hasta que se vuelva a expedir la Cámara.

Glovo supera los 6 mil cadetes. Rappi cuenta con 2 millones de usuarios registrados, 7 mil repartidores y 3.800 comercios que venden a través de su app. Mientras que Pedidos Ya, tras la llegada de las otras dos, reconvirtió su negocio para competir también con una flota de repartidores propios.

El gobierno consultó a Londres antes de comprar aviones de combate

El gobierno argentino consultó a autoridades británicas antes de avanzar con la compra de aviones de combate supersónicos ensambladas en Corea del Sur con partes de fabricación inglesa. La oficialidad militar protestó contra la cúpula del Ministerio de Defensa por entender que así «se sienta un precedente» y se pone en evidencia la dependencia de armamento.

El equipo al mando del cordobés Oscar Aguad mantuvo consultas con el gobierno británico para sondear si habría inconvenientes en adquirir nuevos cazas supersónicos, reclamados por las fuerzas armadas desde hace años.

La Fuerza Aérea Argentina (FAA), cuyo arsenal viene en franco deterioro en las últimas décadas, culminó meses atrás la evaluación técnica de diferentes aeronaves y determinó que la necesidad de contar con aeronaves interceptoras, al menos para el entrenamiento de pilotos, puede resolverse con la adquisición de aviones de caza ligeros FA-50 Golden Egle de la Korean Aerospace Industries (KAI). Estas naves surcoreanas tienen componentes británicos, tales como los asientos eyectores.

Según fuentes militares y diplomáticas, la cúpula del Edificio Libertador entró en contacto con oficiales británicos para saber si no había oposición al respecto y verificar si el levantamiento parcial del embargo para la exportación de armamento, que rigió entre 2012 y 2018, efectivamente entraría en vigor para una eventual adquisición de piezas.

La respuesta de la contraparte británica fue, en esencia, que no hay respuesta. El buen entendimiento entre las actuales administraciones permitió dar por terminadas las restricciones, pero su puesta en marcha solo podrá comprobarse en el momento en que el fabricante (en el caso de los asientos, la fábrica Martin-Baker) requiera una licencia de exportación frente a una eventual demanda del Gobierno por repuestos.

En AgendAR hemos analizado críticamente y en detalle esta prevista operación, aún teniendo en cuenta que por ahora sólo hay anuncios. Ahí recordamos que cuando uno compra a otro país un sistema de armas complejo, lo que está comprando es una red de relaciones internacionales. Por eso defendemos una política de tratar de producir -o ser capaces de adaptar- la mayor proporción posible del armamento de nuestras fuerzas. La función que en otras décadas cumplían CITEDEF y FAdeA.

Frente a esta noticia en particular, nos parece que esta actitud del Ministerio de Defensa frente al gobierno inglés pasa por alto la historia reciente de la Fuerza Aérea Argentina, protagonizada por pilotos que viven todavía, y por los que cayeron en combate.

Lunes negro: dólar, riesgo país, reservas

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El precio del dólar subió en la plaza local 79 centavos y cerró a $ 46,68. El índice del riesgo país subió un 9% y superó los 900 puntos. Los bonos del estado argentino bajaron un 4,6%. Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street cayeron hasta un 7%. Las reservas brutas del Banco Central descendieron unos U$S 519 millones.

Esto sucedió el día en que, debido a la devaluación del yuan, todos los mercados del planeta fueron sacudidos. Pero a no equivocarse. Si el golpe fue más duro en Argentina, es porque, como señaló hace un par de semanas la agencia Bloomberg, la economía argentina es la más vulnerable del mundo.