Ante la decisión del actual gobierno de suspender la construcción del satélite Arsat-3, que había sido aprobada por una ley del Congreso, y para no perder el derecho a la posición orbital 81º Oeste, una de las tres asignadas a la Argentina por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, fue necesario contratar un satélite de la empresa SES, con 20 años de antigüedad, por 7 millones de euros.La situación, que ya se había comentado en AgendAR, fue reconocida oficialmente en el último informe de gestión de la Jefatura de Gabinete.
Se trata de posiciones en órbitas geoestacionarias, claves para los satélites de comunicaciones, y que la Argentina ya ha estado a punto de perder, también cuando un gobierno se endeudó irresponsablemente y debió «ajustar» los gastos. Otra vez las consecuencias son la pérdida de dinero y, mucho más grave, de equipos de científicos y técnicos talentos que cuesta años y décadas formar.
El portal especializado LATAM Satelital brinda un extenso informe que resumimos aquí:
«El operador satelital estatal argentino ARSAT celebró un acuerdo con SES para la ubicación del ASTRA-1H en la Posición Orbital Geoestacionaria (POG) de 81° Oeste para proteger la prioridad que la Unión Internacional de Telecomunicaciones otorgó a la Argentina en banda Ka y que tiene vencimiento en septiembre de 2019. El satélite de SES se desplazó desde la POG de 67° Oeste, asignada a la Comunidad Andina (Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela) desde donde opera actualmente el SES-10 y donde se ubicará el SES-17, HTS en banda Ka, planificado para 2020.
El acuerdo tiene vigencia hasta diciembre de 2019 y el monto total asciende a 7 millones de euros. Por la ejecución de la orden de servicio y el arribo del ASTRA-1H a su nueva posición orbital SES le cobró a ARSAT 2 millones de euros. Por la operación del satélite, que funcionará en órbita inclinada, SES cobrará a ARSAT 454 mil euros mensuales por 11 meses entre febrero y diciembre de 2019 inclusive. ASTRA-1H es un satélite lanzado al Espacio en el año 1999 con una vida útil de diseño de 15 años, lleva a bordo 2 transpondedores en Banda Ka y 32 en Banda Ku.
ARSAT tenía planificado para 2019 el lanzamiento de ARSAT-3, con capacidad HTS en banda Ka, pero el proyecto fue suspendido con el cambio de gobierno en diciembre de 2015 y la asunción de nuevas autoridades en ARSAT. La suspensión de ARSAT-3, enmarcado en un plan aprobado mediante una ley nacional, tuvo un fuerte impacto en el fabricante nacional INVAP, que enfrenta una importante merma en los ingresos en el segmento espacial de su actividad.
ARSAT-3 es el primer satélite de Plan que el Congreso de la Nación Argentina aprobó para ARSAT en el año 2015 mediante la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital que, entre otras cosas, considera la ampliación de la flota de ARSAT de dos a seis satélites entre 2015 y 2035. Este satélite, a diferencia de su dos antecesores, debía financiarse mediante ingresos generador por ARSAT más crédito del sistema financiero, sin la necesidad de requerir aportes del Tesoro Nacional. Además, el Plan aprobado también estipula inversión en el desarrollo de un nuevo sistema de propulsión híbrida para la plataforma ARSAT-3K de INVAP, desarrollo en el que no hubo avances en los últimos tres años.
En Julio de 2017 se conoció, mediante un informe periodístico, que ARSAT había firmado una acuerdo preliminar con Hughes de los Estados Unidos para conformar una nueva empresa que se ocuparía de operar ARSAT-3 para brindar Internet de Banda Ancha Satelital en territorio Argentino. La nueva empresa iba a estar integrada en un 51% por Hughes y en un 49% (o menos) por ARSAT y tenía planificado posicionar a ARSAT-3 en una POG asignada a la Argentina. Este acuerdo fue cuestionado por violar la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital que establece que una medida de estas características debe pasar por el poder legislativo Argentino. Ha transcurrido más de un año sin novedades sobre este acuerdo».
Como destacó el especialista Guillermo Rus en una reciente nota de Fernando Krakowiak, en lugar de estar operando servicios en una posición orbital asignada a la Argentina con un satélite fabricado en la provincia de Río Negro por INVAP, el gobierno terminó comprando capacidad satelital a un operador canadiense de un satélite fabricado en los Estados Unidos y ubicado en una posición orbital asignada a Brasil.
La Comisión Europea (CE), orgáno ejecutivo de la U.E., anunció que ha abierto una investigación preliminar contra el gigante estadounidense de la venta en internet Amazon por presuntas prácticas contrarias a la competencia. Las indagaciones preliminares por el departamento que dirige la comisaria Margrethe Vestager comenzaron el pasado septiembre. Ahora Bruselas lo que hace es abrir oficialmente la investigación, una vez ha concluido que los indicios son sólidos.
Bruselas sospecha que la firma de Seattle, que funciona como vendedor en línea pero también ofrece su plataforma como escaparate y mercado para comerciantes independientes, recopila y utiliza «información confidencial competitiva» de estos.
En su comunicado, Competencia explica que los acuerdos que Amazon tiene con los vendedores que utilizan su plataforma para comerciar «le permiten utilizar los datos de terceros». En particular, la comisión se focalizará en si el uso de estos datos por parte de la firma dirigida por Jeff Bezos como vendedor minorista «afecta a la competencia».
Concretamente, en el comunicado estudiará cómo funciona el servicio Buy Box y cómo selecciona a los vendedores que participan en él. Buy Box es una herramienta que muestra de forma preferente a los productos de un comerciante sobre otro, por tanto «ganar el Buy Box, explica la Comisión, parece clave para los vendedores independientes».
«El comercio electrónico ha impulsado la competencia en el comercio minorista y ha ampliado las oportunidades de elección y reducido los precios. Debemos asegurarnos de que las grandes plataformas en línea no eliminen estos beneficios al participar en un comportamiento anticompetitivo», declaró en un comunicado la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.
El director general de la agencia de vigilancia nuclear de la ONU, el japonés Yukiya Amano, que preveía abandonar su cargo en marzo próximo debido a su mal estado de salud, ha muerto, anunció la institución.
En un comunicado dirigido a sus miembros, el secretariado del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) expresa su «mayor tristeza» al comunicar la muerte del diplomático nipón, que ocupaba el más alto cargo de la agencia de vigilancia nuclear de Naciones Unidas desde 2009.
La semana pasada, como anticipó AgendAR, Amano tenía previsto e dimitir en marzo de 2020. La decisión, se sabía, estaba relacionada con problemas de salud.
El OIEA es una entidad técnica autónoma de la ONU, con más de 2.000 empleados, que vela por la seguridad nuclear en el mundo y se encarga además de verificar el cumplimiento del Tratado de No Proliferación (TNP) de armas nucleares. Sus responsabilidades de la OIEA incluyen controlar las restricciones a las actividades nucleares de Irán bajo el acuerdo con las potencias mundiales de 2015, que Estados Unidos abandonó el año pasado.
El deceso de Amano, que ha sido elogiado entre otros líderes mundiales por Putin, plantea la cuestión de qué rumbo tomará la agencia en el futuro, aunque pocos esperan que su manejo sobre Irán y otros temas delicados cambien significativamente.
Dos posibles candidatos para suceder a Amano son el embajador de Argentina ante la OIEA, Rafael Grossi, y el rumano Cornel Feruta, coordinador principal de la agencia y un cercano colaborador del japonés.
En AgendAR venimos señalando la conveniencia para nuestro país que un argentino esté a cargo de la OIEA. Grossi, que fue director adjunto de la Organización, recientemente fue elegido presidente de la «Conferencia de Examen» a realizarse en Nueva York en abril 2020, por los 190 países miembros del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
El Banco Central anunció ayer que relajará parcialmente por el bimestre julio-agosto la política de base monetaria y de encajes que deben observar los bancos, para evitar una contracción de dinero aún mayor a la que ya se está aplicando. La flexibilización obedece, también, a que hubo una expansión de pesos en la primera parte del mes que hacía dificil cumplir la meta de crecimiento cero de la base. EL BCRA tenía poco tiempo, hasta fin de mes, para absorber cerca de 100.000 millones de pesos que entraron en circulación por la mayor demanda estacional de pesos -aguinaldo, vacaciones- y por compras de dólares realizadas directamente al Tesoro.
En un comunicado el BCRA informó la decisión que tomó el comité de política monetaria, COPOM. También advirtió que podría modificar la tasa de política monetaria ni bien se conozca el índice de precios al consumidor de Julio. La inflación de ese mes se conocerá el jueves 15 de agosto, es decir cuatro días después del domingo 11 de agosto, cuando se realizarán las PASO.
Además, el Central sube encajes remunerados a los bancos, para que sostengan las tasas de plazos fijos. Y, por último, «blinda» hasta mediados de agosto el piso de 58% para la tasa de las Leliq.
La lógica indica que si el resultado dentro de 20 días es favorable al Gobierno, y además el IPC da, como se espera, debajo del 2,7% de junio, es probable que el BCRA fije la tasa de interés, hoy en el 58%, en un nivel menor. Por el contrario, si las PASO resultan adversas al Gobierno -y el mercado cambiario se agita- es posible que la tasa termine en un nivel superior. Todo para evitar una disparada del tipo de cambio.
Ayer India lanzó al espacio una sonda destinada a posarse el 6 de septiembre en la Luna, su segundo intento por convertirse en el cuarto país en posar un aparato en el satélite natural de la Tierra. Dos mujeres indias están al frente de la misión, por primera vez en ese país: las científicas Muthyya Vanitha y Ritu Karidhal.
El vehículo GSLV-MkIII, el más potente de la agencia espacial india ISRO, despegó a las 14.43 hora local (9.13 GMT) desde su centro de lanzamiento de Sriharikota, sureste del país, una semana después de que un problema técnico obligara a anular un primer lanzamiento. Si bien no se dieron detalles de manera oficial, según la prensa local se trató de una fuga en la pieza de combustible de helio del motor criogénico de la parte superior del cohete.
El vuelo, sin tripulantes, se desarrollaba conforme a las previsiones. «Estoy enormemente feliz de anunciar que el GSLV-MkIII colocó con éxito Chandrayaan-2 en su órbita definida«, declaró Kailasavadivoo Sivan, el presidente del ISRO. «Es el inicio de un viaje histórico para India«.
La misión Chandrayaan-2 («Carro lunar» en hindi y que costó a Nueva Delhi 140 millones de dólares) tiene como objetivo posar un aterrizador y un vehículo de exploración cerca del polo sur de la Luna, situada a unos 384.000 kilómetros de la Tierra, y colocar una sonda en órbita.
Si tiene éxito, India se convertiría en la cuarta nación que logra colocar un aparato en suelo selenita, después de la Unión Soviética, Estados Unidos y China. Israel lo intentó en abril pasado, pero la sonda falló en su alunizaje y se estrelló.
Cómo será el viaje Chandrayaan-2 girará alrededor de la Tierra durante tres semanas elevando progresivamente su órbita, para alcanzar la lunar. Una vez logrado, estrechará gradualmente sus círculos alrededor del satélite.
Esta es la segunda misión lunar de India, que puso una sonda en órbita alrededor del satélite durante la misión Chandrayaan-1 hace once años. El programa espacial del país asiático se destacó en los últimos años al unir ambición y sobriedad presupuestaria, con costos operacionales muy inferiores a los de otros países, así como por su rápido progreso.
El ISRO espera enviar para 2022 un equipo de tres astronautas al espacio, en lo que sería su primer vuelo tripulado. Sus científicos trabajan también en crear su propia estación espacial, esperada para la próxima década.
El conflicto -que ya lleva cuatro décadas, desde el derrocamiento del Shah por la Revolución Islámica de Khomeini- entre los Estados Unidos e Irán, está de nuevo desde hace algunos meses en la tapa de los medios, impulsado por tweets de Trump y advertencias de los ayatolás. Gran Bretaña se ha puesto, con algo de renuencia al lado de los EE.UU., y es previsible que el próximo primer ministro, Boris Johnson, lo refirme (más le vale). La Unión Europea trata de defender el statu quo. Para nosotros, los argentinos, es un escenario distante… en un planeta pequeño.
Por eso consideramos oportuno reproducir este reciente y valioso análisis de Omar Locatelli, director de la Editorial Universitaria del Ejército, Ministerio de Defensa.
«Cuando el 12 de mayo pasado cuatro petroleros que estaban anclados en el puerto de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos fueron atacados, la comunidad internacional volvió sus ojos a un paso marítimo de singular importancia geopolítica y de permanente ebullición: el estrecho de Ormuz, en el Golfo de Omán. Un 30 % del petróleo de la Región sale por este estrecho, que enfrenta costas de Irán y de Arabia Saudita, países en conflicto. Más aún, el derrotero marítimo de los buques petroleros atraviesa zonas en conflicto como Yemen, donde los rebeldes Houtis, apoyados por las fuerzas iraníes de élite, enfrenta al gobierno apoyado por las petro-monarquías de la península arábiga, encabezada por Arabia Saudita, sin una solución clara a la vista.
La opinión generalizada del momento, dirigida por EE. UU. a través de su secretario de Estado, Mike Pompeo, culpó a Irán por las acciones, en razón de buscar subir el precio del crudo a fin de obtener mayores ganancias. Dos días después de los atentados, un dron atacó una estación de bombeo del oleoducto saudí que va de Este a Oeste. El ataque fue ejecutado por el grupo rebelde Ansar Allah perteneciente a los Houtis, pero Irán no reconoció su participación.
Para reforzar su acusación, EE. UU. mostró evidencia recolectada por el destructor USS Mason que, horas antes de la explosión en los buques petroleros, detectó a 20 pequeñas embarcaciones del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) que ingresaban en aguas de los Emiratos Árabes Unidos, en dirección a donde estaban fondeados los petroleros. Se supuso que las explosiones fueron consecuencia de minas magnéticas plantadas por buzos iraníes.
La especulación de EE. UU. es que las acciones fueron una respuesta al despliegue en la región de bombarderos B-52, de una batería Patriot de defensa aérea y del buque de desembarco anfibio USS Arlington. Por su parte, el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por sus siglas en inglés) se limitó a atribuir los ataques a algunos países que trataban de desestabilizar la seguridad de la región, sin especificar a cuáles se referían. Lo único que expresó referido a Irán fue un llamado a evitar interferir en los asuntos internos de otros países, evitar apoyar a organizaciones terroristas internacionales y evitar amenazar la libre navegación marítima.
En su momento la comunidad internacional también supuso que el incidente había concluido.
La chispa de la guerra
La primera semana de junio, el jefe del Comando Central de EE. UU., general Frank McKenzie, declaró ante la prensa en su recorrida por Medio Oriente que Irán o alguno de sus apoderados (llamados proxis) podrían ejecutar un ataque en cualquier momento. Nunca supuso que, apenas unos días después, los hechos le darían la razón. El 13 de junio, dos petroleros rentados por Japón fueron atacados en su paso por el estrecho de Ormuz, a solo 24 millas de una base del IRGC. El buque Front Altair sufrió una explosión en su casco, lo que forzó que su tripulación lo abandonara y rescatada por un buque iraní. El segundo petrolero, el Kokuka Courageos, se incendió y quedó a la deriva, luego de haber sido, supuestamente, atacado por un torpedo. En este caso, sus tripulantes fueron rescatados por el USS Bainbridge que estaba en la zona.
A final de aquel día, el vocero del Comando Central de EE. UU., capitán Bill Urban, hizo público un video donde se observa a una pequeña embarcación iraní cercana al petrolero con un pequeño artefacto sobre el costado del buque. Agregó que “a las 0410 pm un barco patrulla de la IRGC clase Gashti se aproximó al Kokuka Courageous con lo que se identificó como una supuesta mina magnética pegada al casco”.
El mismo día, el secretario Pompeo culpó a Irán por el “evidente asalto” a los petroleros. Su evidencia se basó en los datos aportados por la propia inteligencia, en el tipo de armas usadas y en el nivel de expertisse demostrado, pues solamente las milicias iraníes tienen los recursos y la profesionalidad para ejecutar tan sofisticada operación. Además, los rumbos en el casco de los buques fueron realizados sobre la línea de flotación, lo que hace suponer que se trató de una advertencia de quien lo haya realizado.
Por rara coincidencia, ambos ataques se produjeron cuando el premier japonés, Shinzo Abe, se encontraba en Irán como posible mediador en las conversaciones entre EE. UU. e Irán por el acuerdo nuclear. La escalada al conflicto comenzaba a instalarse.
Del Golfo de Tonkín al de Omán
En agosto de 1964 ocurrió una situación algo similar, cuando el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, dijo que fuerzas norvietnamitas habían atacado dos veces a destructores de los EE. UU. en el golfo de Tonkín. Luego se comprobó que las acciones fueron exageradas en favor de quienes buscaban hacer ingresar a EE. UU. en la guerra que mantenía Vietnam del Sur contra Vietnam del Norte. El hecho fue el punto de inflexión para la intervención masiva de tropas regulares estadounidenses en el conflicto.
El ataque a los petroleros, en junio de 2019, ocasionó que Trump, al igual que en su momento Johnson, decidiera enviar 1000 tropas más a Medio Oriente como forma de intimidación en una supuesta escalada en contra de Irán. El interrogante se plantea en si también en esta oportunidad EE. UU. está dispuesto a iniciar un conflicto armado de difícil final.
La primera reflexión es que Trump, hasta ese momento, había actuado de manera impulsiva para amedrentar a sus eventuales oponentes. El mismo Trump en su libro The art of deal (El arte del acuerdo) propone la conveniencia de proyectar una imagen amenazadora inflexible para disminuir las expectativas del bando opositor y discutir en una posición ventajosa. Los iraníes, herederos de la ancestral e ingeniosa diplomacia persa, respondieron sin amedrentarse, anunciando que incrementarían el enriquecimiento de uranio, con miras a lograr una mayor cantidad de lo estipulado en el acuerdo vulnerado por EE. UU. Más aún, su jefe de Estado Mayor, Mohammed Baqueri, respondió al despliegue militar estadounidense diciendo que su país estaba listo para “dar una respuesta aplastante”. Por su parte, como complemento, el canciller iraní, Mohammed Zarif, respondió a un tweet de Trump que anunciaba “el final oficial” de Irán si amenazaba a EE. UU., diciendo que “Irán llegará a ver el final de Trump; pero él no verá el de Irán”.
La cancillería iraní acusó a EE. UU. de utilizar una “diplomacia del sabotaje”, aduciendo que nunca podrían haber sido los responsables cuando fueron los primeros en llegar al rescate de los tripulantes siniestrados. Más allá de la insistencia diplomática norteamericana sobre la responsabilidad iraní en el ataque, la herencia de la guerra de Vietnam obra en su contra. En 1964, EE. UU. incursionó en un lugar en el cual ya los franceses habían tenido que rendir sus fuerzas. En este caso, EE. UU. en dos ocasiones incursionó en el Golfo Pérsico para imponer su voluntad. No obstante, el territorio iraní reviste características muy diferentes a los arenosos desiertos iraquíes, con una orografía que impone respeto y que facilita a sus defensores operaciones defensivas y de retardo de magnitud. En razón de ello es que Trump explicó que con un pequeño incremento de fuerzas alcanzaría para el apoyo a las acciones en desarrollo, no para iniciar un desembarco.
En el 64, EE. UU. entró solo en el conflicto como forma de balancear el apoyo chino a los vietcongs. Hoy en día, si bien cuenta con el apoyo israelí y de los países islámicos sunitas en contra de la masa shiíta iraní, también se enfrentaría de manera solitaria a los iraníes, pues algunas de las potencias que lo acompañaron en sus anteriores incursiones en el golfo mantienen su firma en el acuerdo de control nuclear sobre Irán como última ratio para impedir una escalada en la región. Enfrentar a Irán solo no es lo mismo que hacerlo contra el Iraq de Saddam Hussein.
Por último, al igual que en 1964, un conflicto armado con Irán, tendría la total desaprobación, tanto de sus propios legisladores como de su población en general. Al respecto, ambas sociedades rechazarían una acción militar de magnitud, que los involucre en un final incierto, en una región de profunda necesidad para la comunidad internacional.
La supuesta escalada parecía controlada y sin aprestos bélicos.
Del dicho al hecho, hay un dron en el estrecho
Tres días después del ataque a los petroleros, Trump, como forma de presentarse ganador, ratificó el envío de una mayor cantidad de tropas sobre las 1500 enviadas en mayo último, hasta llegar a un eventual máximo de 6000. Por su parte, la Organización de Energía Atómica de Irán dijo que en 10 días produciría y mantendría una mayor cantidad de uranio enriquecido que el autorizado en el acuerdo que había roto EE. UU., si los otros firmantes no accedían a ayudarlo a mitigar las severas sanciones impuestas por EE. UU. El vocero de la organización atómica iraní, Behruoz Kamalvandi, justificó el enriquecimiento de uranio a un nivel mayor al 20 % de pureza para ser usado en un reactor dado por EE. UU. en 1967 que se usa para crear isótopos empleados en tratamientos médicos.
El jueves 20 de junio, a las 4:05, un dron de EE. UU. modelo RQ-4 Global Hawk fue derribado por un misil iraní tierra-aire. Nuevamente, los tambores bélicos sonaban su alerta de combate. Los iraníes adujeron que el dron volaba sobre aguas territoriales 8 millas dentro de las 12 permitidas. Por su parte EE. UU. lo ubicaba sobre aguas internacionales del estrecho de Ormuz.
Los halcones de EE. UU., el secretario de Estado Pompeo, su asesor de seguridad nacional Bolton y la directora de la CIA Haspel, asesoraban que la única respuesta era un bombardeo sobre Irán. El país persa, por su parte, declaraba a través de una carta al Consejo de Seguridad de la ONU que el dron ignoró reiteradas advertencias radiales antes de ser derribado. Su embajador ante la ONU agregó además que “Teherán no busca la guerra pero que está vigorosamente determinado a defender su tierra, mar y aire”. Los legisladores demócratas de EE. UU. buscaron bajar la intensidad de la escalada aduciendo que el presidente necesitaba la aprobación del Congreso para iniciar cualquier acción ofensiva al respecto.
Trump, por su parte, dudaba al decir en su reunión con el premier canadiense que “vamos a ver qué sucede”. Horas más tarde en otra aparición pública buscó evitar una seria crisis militar al culpar del hecho a los líderes iraníes diciendo que “alguien perdido y estúpido” fue el responsable de derribar al dron, lo que era “un gran error”.
Al buscar una opinión militar, el comandante aéreo de EE. UU. en el Comando Central en Medio Oriente, teniente general Joseph Guastella, manifestó que el dron volaba sobre aguas internacionales, pero que no obstante cualquier ataque involucraría “civiles inocentes”. Su contraparte iraní, el comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hossein Salami, dijo que la frontera del país es “su línea roja”. Sin embargo, agregó que “no estamos dispuestos a involucrarnos en una guerra con cualquier país, pero estamos totalmente preparados para la guerra”.
Las tensiones se calmaron cuando el asesor de EE. UU. John Bolton dijo el 25 de junio en una reunión en Jerusalén que la intensión general es hacer que Irán se encamine hacia un nuevo acuerdo nuclear. Agregó además que su presidente Trump había dejado “ una puerta abierta para las negociaciones reales”.
El garrote diplomático
Las dubitativas intenciones de Trump guardan relación con las máximas del presidente Theodore Roosevelt en relación a las amenazas militares extranjeras: “habla fuerte y lleva un pequeño garrote. O lleva un garrote grande, pero agítalo mucho y úsalo poco”.
Las demostraciones de ambos gobiernos llegarán hasta que la escalada diplomática sienta la necesidad de más que un apoyo militar a sus declamaciones. Los tambores de guerra podrán seguir sonando, pero solamente para llamar a quienes los escuchan a fin de la firma de un acuerdo con diferente letra mas con una misma finalidad: mantener el adecuado flujo de petróleo para el mundo».
En la Argentina, la presencia del picudo del algodonero representa un desafío para la producción de algodón. Por eso desde hace nueve años, el INTA y las provincias algodoneras de Chaco, Formosa, Santa Fe y Santiago del Estero trabajan en el desarrollo de distintas estrategias para hacer frente a esta plaga.
En una batalla que los científicos libran en varios frentes, obtuvieron variedades resistentes al picudo del algodonero (Anthonomus grandis) mediante la estrategia de ARN de interferencia (ARNi). Esta técnica consiste en lograr que en la planta se genere una secuencia muy pequeña de ARN para bloquear específicamente la funcionalidad de un gen esencial en el picudo y, de esta manera, disminuir su capacidad de daño.
“El desafío que teníamos por delante era generar un sistema de transformación y ajustarlo para comenzar a transformar con el gen de interés, lo que nos llevó años de investigación”, explicó Dalia Lewi, responsable del Módulo Transformación Genética de Algodón del INTA que logró generar plantas transgénicas de este cultivo.
Hoy, el INTA no solo cuenta con un sistema ajustado, “sino con las plantas con el gen de interés”, indicó Lewi y agregó: “Las plantas de algodón están creciendo, tenemos que multiplicarlas y empezar a hacer los desafíos en los invernáculos de bioseguridad, desafíos in vitro y a campo”.
Desde el grupo de transformación de algodón, el primero en el país en alcanzar un desarrollo de estas dimensiones, que también integran Laura Maskin, Mariana Turica y Ariela González, de la Estación Experimental Agropecuaria Sáenz Peña –Chaco–, esperan contar el año entrante con las líneas de multiplicación. “De todas las líneas que se obtengan evaluaremos cuáles son las mejores”, indicó Lewi.
Un verdadero logro dado que el sistema de transformación de algodón es muy complejo y en el mundo hay muy pocos grupos de investigación con esta capacidad. Pero, además, porque se enfrentan a la plaga más destructiva de este cultivo, debido a su capacidad biológica de reproducción, dispersión y colonización, lo que dificulta su control por los métodos tradicionales.
Las investigadoras esperan que “la planta transgénica exprese una secuencia que genere el ARN de interferencia y que el picudo del algodonero, cuando pique el botón floral, lo tome para que este interfiera en su metabolismo celular”, explicó Lewi, quien se mostró cautelosa con los resultados que esperan obtener, y agregó: “Si no se logra que muera, al menos que tenga una disminución en la capacidad reproductiva y de daño”.
Resultados preliminares
Todo se inició en el INTA a partir de contar con el transcriptoma del intestino medio del picudo del algodonero. Esta información sirvió para establecer qué secuencia del insecto había que tomar para expresar en la planta y generar ARN de interferencia específico para el picudo.
El estudio de las secuencias y sus pruebas “en distintos soportes in vitro, permitió conocer cuáles eran las más efectivas. Una vez armadas estas construcciones genéticas los tomamos para introducirlas dentro de las células de algodón para generar las plantas transgénicas”, indicó Lewi.
En esta etapa, las investigadoras trabajaron en colaboración con Ricardo Salvador, investigador del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA Castelar, quien observó la mortalidad en los ensayos preliminares. Con esa información pudieron determinar cuáles eran los mejores blancos de silenciamiento evaluados.
En tal sentido, la estrategia de control de la plaga radica en “utilizar ARN de interferencia para expresar en la planta una secuencia corta, que no necesariamente tiene que formar parte de un gen, pero que es específica de un gen vital para el picudo”, aclaró Lewi.
De esta manera, mediante el uso de silenciamiento génico se busca que estas moléculas ingresen a las células del insecto e inhiban la síntesis de una proteína asociada a una función esencial. Al verse privado de esa función, se espera que las células mueran y, por lo tanto, esto tenga un efecto letal sobre el organismo del insecto.
Un «debate» (intercambio de chicanas) en la campaña electoral hizo que se pusiera atención en un fenómeno evidente para mayoristas y distribuidores. La consultora especializada en consumo Focus Market le puso números: «desde 2016 a 2019 las marcas mayoristas y poco conocidas pasaron de una participación del 32,6% al 42,8% en unidades, y del 21,5% al 27,7% en facturación».
Algunas precisiones: encabezan la venta de las marcas mayoristas el puré de tomates con 38%, las conservas con el 26% y los enlatados de pescado con el 13%.
En cuanto a la participación en la facturación de las marcas, entre el primer trimestre de 2016 y el primero de 2019, hubo una baja de 3,5% en las más caras, del 7,6% en las de mediano precio, alzas de 10,4% de las marcas menos conocidas y de 0,8% en las mayoristaso.
«La tendencia de los consumidores a elegir productos más económicos en los supermercados es obvia y natural en un marco de inseguridad en el empleo. El dato preocupante surge cuando las «segundas marcas» no significa menor publicidad o menos vistoso «packaging», sino menor calidad alimenticia, por ejemplo.
El caso del «alimento lácteo» que se vende como sustituto de la leche es un ejemplo. Los organismos del Estado deben hacer clara la situación para los consumidores.
«La Exposición Rural de Palermo solía ser una especie de club social para mostrarse, presentar animales y sacar un premio. Hoy es algo mucho más relacionado con los negocios y con el conocimiento. A través del foro de genética, por ejemplo, se transmiten resultados y desarrollos científicos aplicados a la mejora genética. En las próximas semanas muchos visitantes internacionales llegarán a Palermo en busca de genética«.
Estas son afirmaciones de Mariano Etcheverry, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial (Cabia). A modo de ejemplo, señala: «En 2018 se comercializaron en Argentina 6.274.275 dosis de semen carnicero (3,5 millones) y lechero (2,8 millones).
La genética se puede transmitir a través del semen, los embriones y los reproductores en pie, y en los últimos tiempos el uso de embriones tiene un crecimiento constante, pero por tener mayor costo que el semen está reservado para animales de pedigree de un valor mayor y no tanto para el rodeo comercial. Además, las estadísticas respecto a la transferencia embrionaria no están actualizadas, por lo que el movimiento de dosis de semen es el mejor parámetro para analizar el mercado de genética.
“En el mercado interno, un semen para uso comercial puede rondar los 250 pesos, pero hay un rango grande hacia arriba. El valor es similar en carne y leche, y aumenta en los casos de rodeos de pedigree a los 1.000-1.500 pesos por dosis”.
El mercado local de semen, a pesar de mostrar una tendencia de crecimiento, en 2018 cayó levemente por cuestiones climáticas y económicas. “Si estamos en un proceso de liquidación de animales, va a caer también la venta de genética”, explica Etcheverry.
Mariano Etcheverry, director ejecutivo de CABIA
Por su parte, la exportación de semen creció en forma significativa, de unas 650.000 dosis en 2017 a 980.000 (15,7% del total comercializado) en 2018, y tiene un potencial enorme, aunque por el momento la mayoría de las exportaciones de semen se hacen a los países del Mercosur. Brasil es el principal destino y después vienen Paraguay, Uruguay, Colombia… “Todavía no se han desarrollado muchos mercados». Uno de los puntos importantes en ese sentido es el desarrollo de protocolos sanitarios que permitan exportar el producto.
“Por ejemplo, en Estados Unidos estamos tratando de entrar hace años y no se abre el mercado con excusas sanitarias que son en realidad barreras paraarancelarias. México es otro país en el que tenemos mucho interés. La limitante es que nos piden que sea semen de animales libres de aftosa sin vacunación. Hoy, solo la hacienda de la Patagonia tiene ese estatus, pero Estados Unidos no regionaliza y considera a cualquier carne proveniente de Argentina como libre con vacunación. También hay una puerta abierta para la exportación de embriones a la Unión Europea, pero con la restricción de que sean sobre madres argentinas pero con semen que sea libre de aftosa sin vacunación, entonces hay que usar toros de otro país”, comenta Etcheverry.
Luego agrega a la lista de las plazas cerradas a Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda. “Los países ganaderos importantes, sacando los de Sudamérica, están todos cerrados”.
Mediante una carta, las autoridades científicas de las provincias, a través del COFECyT, pidieron, en mayo, una audiencia con el Ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, para pedir explicaciones, ante el retraso de las partidas presupuestarias para financiar proyectos de innovación productiva ya asumidos.
El pedido corresponde a proyectos ya asignados y el valor asciende a unos 140 millones de pesos. Por tal motivo las provincias denunciaron «parálisis presupuestaria» sumándose al reclamo de organismos científicos e institutos de investigación a nivel nacional por el ahogo de recursos.
En el encuentro también estuvieron presentes Lino Barañao, Secretario de Ciencia y Tecnología, Jorge Aguado, Subsecretario de Planeamiento de la SECyT y Tomás Ameigeiras, Presidente del COFECyT.
Desde el Ministerio de Educación y Ciencia, y ante la atenta mirada del Secretario Lino Barañao y Jorge Aguado, el titular de la cartera, Alejandro Finocchiaro se limitó a encuadrar la restricción presupuestaria en el marco de la restricción de todo el Estado, durante la reunión.
Finocchiaro planteó que la «restricción» que tuvo COFECyT es la misma que está teniendo CONICET y la misma que está teniendo la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT).
En el encuentro estuvieron presentes el ministro de ciencia de Córdoba, Walter Robledo; de Santa Fe, Erica Hynes; de Tierra del Fuego, Daniel Martinioni; de La Rioja en representación del NOA, Javier Tineo; de San Juan, Tulio del Bono; y de Chaco, Rafael Yurkevich, en representación del NEA.
«El reclamo es por la falta de cumplimiento a los compromisos de financiamiento a los proyectos de innovación por parte de Nación, que en algunos casos han sido ya adjudicados en 2016 y 2017» explicó Javier Tineo a los medios de prensa.
Desde el COFECyT, órgano integrado por los representates provinciales que responde a la Secretaría de Ciencia, y que preside Tomás Ameigeiras, tomaron con preocupación la «sensible demora en las transferencias» a los proyectos de innovación regionales con los sectores productivos y sociales.
«La mayor parte de esos proyectos no se han visto ni siquiera adjudicados, a pesar de estar técnicamente aprobados y mucho menos se han hecho las transferencias correspondientes», aseguró el ministro de Ciencia y Tecnología de La Rioja.
«El desfasaje está generando incertidumbre en los beneficiarios que son basicamente universidades, institutos tecnológicos, municipios y organizaciones de productores a tal punto que los actores regionales ven que se han convertido en proyectos inviables», dijo Tineo, tras salir de la reunión.
Los recursos que reclama el COFECyT para continuar con las iniciativas de innovación social y productiva regional con los actores de cada provincia corresponden a 2016 y 2017.
«El ministro Finocchiaro se ha comprometido a darle lugar prioritario a estos desembolsos pero sin ningún tipo de certezas sobre fechas ni de proyectos puntuales a priorizar», reveló el titular de la cartera científica riojana.
«Hemos pedido que se le de mayor prioridad a los proyectos que tienen mayor sensibilidad en el territorio, es decir aquellos que mayor impacto están generando en diferentes organizaciones científicas y de pequeños productores que están esperando desarrollar las innovaciones que han sido proyectadas en su momento», contó Tineo.
«Simplemente hubo compromiso de completar los pagos de los proyectos ya adjudicados en 2016 y 2017», aseguró Tineo, quien concluyó que «nos vamos con un sabor amargo porque esperábamos mayores certezas de lo que eran las futuras transferencias de acá a los próximos meses».
En los últimos 30 días, las acciones de la rosarina Bioceres, líder en soluciones agro-biotecnológicas de segunda generación, fueron las que más subieron entre las cotizantes argentinas en la Bolsa de Nueva York, con un alza de 25%.
AgendAR ha puesto atención desde el mismo momento en que entró «online» en esta firma por un dato clave: es propietaria de las semillas de soja y trigo HB4, resistentes a la sequía y a la salinidad. Creemos que son las dos patentes de tecnología argentina potencialmente más valiosas de la historia argentina. en especial por las condiciones que crea el cambio climático. Aparentemente, en Wall Street piensan lo mismo.
Bioceres nace y crece como un conjunto de empresas y startups vinculadas al agro y a la innovación biotecnológica. En la etapa actual, cuenta además con dos inversores principales: Jorge Frávega, cabeza de BAF Capital, un fondo de inversión concentrado en activos de Latinoamérica con oficinas en Buenos Aires, Holanda, Suiza, Brasil y Uruguay. Y Hugo Sigman, del grupo Insud. Además, el gigantesco Grupo Bayer adquirió hace algo más de un año el 5% de las acciones de la rosarina Bioceres, al capitalizar un préstamo por u$s 8,1 millones. En la actualidad Bioceres mueve globalmente US$ 20.000 millones al año en regalías, de los cuales el 99% es por la venta de tecnologías de protección de cultivos.
Su CEO, Federico Trucco, de 42 años, dijo hace poco «El modelo actual del agro se terminó». Trucco introdujo el concepto de semilla “personalizada” de acuerdo a cada contexto productivo, y plantea: “Parte de la rentabilidad del agro no tiene que ver con producir cada vez más, sino con hacer más cosas con lo que ya producimos. Estamos viendo cómo transformar las materias primas en biomateriales. En vez de sacar asfalto derivado de procesos de la industria de hidrocarburos, tener un asfalto que venga de la chala del maíz o de la paja del trigo. En la industrialización del segmento de los biomateriales está la mayor oportunidad”.
Ualá, la fintech argentina fundada por Pierpaolo Barbieri, anunció que ya alcanzó la marca de 1.000.000 de tarjetas emitidas. La empresa, que opera desde octubre de 2017, reveló además ya tiene presencia en todas las provincias del país.
De acuerdo a datos divulgados por el Banco Mundial, apenas el 41% de los argentinos posee una tarjeta de débito, mientras que número de usuarios de tarjetas de créditos es todavía más bajo, apenas el 24%.Ualá ofrece una tarjeta prepaga internacional Mastercardgratuita utilizable en cualquier sitio web o comercio del mundo. En rigor, cualquier persona mayor de 13 años con DNI argentino puede solicitarla a través de su app.
«Creamos Ualá para que todos puedan acceder al sistema financiero y manejar su plata mucho más fácil. Nunca creímos que íbamos a alcanzar un millón de tarjetas emitidas en menos de dos años. Nos enorgullece la confianza que los usuarios nos dieron y es un fuerte impulso a seguir rompiendo paradigmas», aseguró Barbieri, CEO de la startup.
Según indicó la compañía, el 7% de las tarjetas emitidas corresponde a usuarios menores de 18 años. Otro dato para subrayar es que el 68% de estos plásticos fue emitido fuera de CABA o el Gran Buenos Aires.
En lo que va de 2019, la fintech ha sumado la posibilidad de pagar facturas en más de 4.000 comercios y cargar la SUBE directamente desde su app. Además, desde hace unas semanas, usuarios seleccionados ya pueden solicitar microcréditos de hasta 100 mil pesos.
En AgendAR nos esforzamos en reunir y sintetizar -en el océano digital en que estamos inmersos- las noticias de interés para la producción y el futuro argentino. Cuando damos opiniones, aclaramos que son las nuestras.
Pero en algunos casos, como éste, el interés de la noticia está, principalmente, en quien la emite. Este es un artículo de ayer del Financial Times, la publicación más influyente en el mundo de las finanzas internacionales. Como están viendo ellos la situación en Argentina, es interesante en sí mismo, más allá de si están equivocados, o no.
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«El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, elogió el viernes a Argentina por designar a Hizbollah como organización terrorista, ya que visitó Buenos Aires en un momento crucial para el presidente del país, Mauricio Macri. «Apreciamos el liderazgo argentino. . . Esperamos que otros sigan el ejemplo y la guía de Argentina», dijo.
La presencia del señor Pompeo en Argentina es una muestra de apoyo al señor Macri, que lucha por su supervivencia política en las elecciones de octubre. Las elecciones han adquirido una dimensión internacional dada la confianza de Argentina en un rescate récord de 56.000 millones de dólares del FMI después de que estalló una crisis monetaria el año pasado.
«Argentina depende profundamente del apoyo de Estados Unidos en el FMI y [por lo tanto] está ansiosa por coordinar la política exterior con la Casa Blanca», dijo Benjamin Gedan, ex director de América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
Al alinearse con EE. UU. contra Hezbolá, Argentina se convirtió esta semana en el primer país en desarrollo fuera de Medio Oriente y África del Norte que declaró al movimiento chiíta libanés una organización terrorista.
El gobierno de Macri anunció la decisión sobre el 25° aniversario del atentado terrorista más letal de la historia de Argentina, un atentado que mató a 85 personas en un centro comunitario judío en Buenos Aires. Los fiscales locales han acusado a Hezbolá de llevar a cabo el atentado.
El apoyo de los EE. UU. en el FMI es fundamental para mantener la confianza en Argentina entre los inversionistas, que a su vez es decisivo para evitar la volatilidad en el valor del peso que podría impulsar la inflación y erosionar los salarios reales, socavando las posibilidades de reelección del Sr. Macri.
«La visita de Pompeo entrega un mensaje tranquilizador para los mercados. El hecho de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump continúe apoyando a Macri, tiene consecuencias tranquilizantes a nivel nacional», dice Julio Burdman, politólogo de la Universidad de Buenos Aires.
Macri se ha convertido en un aliado clave para Estados Unidos en su firme oposición al régimen socialista en Venezuela, quizás la principal prioridad de Estados Unidos en la región. El Sr. Gedan dijo que el Sr. Macri había sido «milagrosamente exitoso en permanecer cerca de un presidente imprevisible y a menudo vengativo de los Estados Unidos. . . ha navegado sin problemas por la Casa Blanca de Trump, conservando su apoyo en el FMI y manteniendo políticas fundamentales como la relación de Argentina con China, incluso cuando están en conflicto con los intereses de los Estados Unidos, o las posiciones actuales de los Estados Unidos».
El Sr. Macri también está tratando de enfatizar la idea de que la oposición peronista de Argentina podría desencadenar otra devaluación e incluso un default y empujar al país hacia el caos económico de Venezuela, como lo hizo en su campaña anterior en 2015.
«La idea de que si ganamos el peronismo somos Venezuela está regresando, recargada, debido a la cuestión clave de estabilidad de la moneda, y también porque Venezuela está aún peor ahora», dijo Burdman. “El mensaje subyacente es que Macri con su apoyo internacional evitará que eso suceda».
«Es como si Macri garantizara la estabilidad gracias a su política exterior», agrega, señalando un reciente acuerdo comercial con la UE como otro éxito de política exterior que está siendo proclamado por Macri.
Mientras que Macri está haciendo de la política exterior un elemento central de su campaña, el principal rival del presidente, Alberto Fernández, quien representa al partido peronista, está tratando de concentrarse en la desastrosa situación económica en el país.
«Alberto Fernández no quiere hacer olas en la escena internacional», dijo Diana Tussie, especialista en relaciones internacionales del Instituto Latinoamericano de Ciencias Sociales, Flacso. “Argentina es un país con un sentimiento antinorteamericano muy arraigado. Sería muy fácil hacer campaña contra los EE. UU. Pero Alberto Fernández no lo hará, porque está tratando de demostrar que hay ciertas cosas que no cambiarán».
El Sr. Fernández también se ha esforzado por ganarse a los inversionistas internacionales, muy consciente de que si triunfa en las elecciones, dependerá de ellos y del FMI para garantizar la estabilidad económica».
Mike Pompeo hails Argentina for calling Hizbollah a terrorist group t.co/IvBJNIS0ZZ
Cuando el Dr. Conrado Varotto, que fue director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de 1994 a 2018, anunció en mayo de ese año que se jubilaba, en AgendAR le rendimos un homenaje. Y dijimos que no le creíamos. Teníamos razón, el Petiso Varotto es un patrimonio argentino. Y ese cargo no tiene retiro.
Lo demuestra con el proyecto que aquí plantea. Es un gran proyecto unificador, de esfuerzos argentinos y también de otros países vecinos. Debemos reconocer que nosotros no creemos que sea posible, en estas condiciones y con este gobierno, ni tampoco con algunos de los otros de la región. Pero no importa: los países no tienen fecha de vencimiento. Ni los sueños.
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«Poner un hombre en la Luna fue una clara demostración de lo que se podría denominar un “gran proyecto unificador”. Proyectos que, si bien requieren de grandes inversiones, movilizan el corazón y la mente de sociedades en su conjunto, acarreando simultáneamente beneficios socio-económicos de gran magnitud. Y eso ocurrió particularmente con la sociedad norteamericana, en aquella época muy dividida en otras cuestiones.
Nuestra agencia espacial, la CONAE, desarrolla el Programa 2Mp (el Programa 2Mp se creó en el marco del Plan Espacial Nacional 2004-2015, con el objetivo de alcanzar a dos millones de pibes y pibas, de allí la sigla 2Mp) destinado a educar en temas espaciales a chicos y jóvenes entre los 8 y 16 años. Siempre los más inquietos resultan los pequeños, son los que ante eventos como las misiones a los planetas preguntan: “¿Y nosotros?”. La respuesta fácil sería que esos proyectos son de mucha envergadura, para países con grandes recursos, o parecida.
Por supuesto, tienen esas características. Pero qué pasaría si lográramos concretar la Agencia Espacial Regional, un símil de la Agencia Espacial Europea, que uniera a los países de nuestra región en un proyecto espacial de gran magnitud. Un proyecto cuyos requerimientos científico tecnológicos fueran desafiantes, en el límite del conocimiento. China, en ingreso per cápita, está en el valor promedio de los países de nuestra región, e India bastante por debajo y, sin embargo,encaran este tipo de proyectos.
¿Por qué lo hacen? Por la simple razón de que son conscientes de que, como decía Bernardo Houssay: “Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científicotecnológico. Y los países pobres lo siguen siendo si no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”.
La Agencia Espacial Regional, al aunaresfuerzos entre países, permitiría disponer de esos recursos y afrontar proyectos que nos parecen inafrontables. Hoy, el recurso más necesario para este tipo de proyectos son las mentes formadas, de las que todos los países disponen. Argentina, desde hace años, está promoviendo la formación de la Agencia Espacial Regional. Ya hay acuerdos que implican seis países. Ojalá podamos en un plazo razonable acordar un proyecto conjunto que permita formalizarla. Soy un convencido de que los restantes países poco a poco irán adhiriendo.
Así nuestros pequeños del 2Mp verán que tenemos proyectos de largo plazo, pensados para que ellos los continúen».
Dr. Conrado Varotto
Actualmente, asesor ad honórem de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales
Homenaje oficial al gran impulsor de la industria satelital argentina: Conrado Varotto.
Fernando Del Corro, periodista y profesor de Historia, rescata la epopeya de un pionero de nuestra industria.
«Corría el mes de julio de 1911, 108 años atrás, cuando la primera fábrica de automóviles que funcionó en el país lanzó sus productos al mercado, los cuales, al breve tiempo de su fabricación, se exportaron a Europa donde triunfaron en importantes competencias internacionales al igual que en la propia Argentina y la región, llegaron a ser utilizados por grandes personajes y hasta facilitaron el desarrollo de la primera flota nacional de taxímetros.
En enero de 1912, seis meses más tarde, desde el puerto de la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires se embarcaron hacia Francia los tres primeros automóviles exportados desde este país, y casi de inmediato, para publicitar el producto en el Viejo Mundo, se remitieron algunos más destinados a participar en competencias deportivas.
Así, uno de ellos, piloteado por el dueño de la empresa fabricante y diseñador, el ingeniero Horacio Anasagasti, se impuso en ese mismo año a lo largo de 1.515 kilómetros en la carrera entre París y Madrid, y poco después otro de esos vehículos, tripulado por el ingeniero Brown, ocupó uno de los primeros lugares, luego de 1.332 kilómetros, en la prueba entre Boulogne Sur Mer y San Sebastián, en el País Vasco, del cual era oriunda la familia Anasagasti.
El 26 de setiembre de 1912, Anasagasti resultó cuarto en su categoría y decimoséptimo en la general sobre 106 participantes, y el 6 de octubre siguiente se impuso en el kilómetro lanzado en la Course de Cóte de Gaillón, a un promedio de 97,3 kilómetros por hora, para despedirse de las competencias, tiempo después, del otro lado del Río de la Plata, en la Montevideo-Salto-Montevideo.
Horacio Anasagasti fue el más importante de los pioneros de la industrialización argentina. Abandonado a su suerte en aquellos tiempos, durante el predominio de los últimos gobiernos conservadores y el primero de los radicales ligados al modelo agroexportador, hoy apenas es recordado con una calle que lleva su nombre en el barrio porteño de Palermo y una avenida en San Carlos de Bariloche, en su condición de cofundador del Parque Nacional de Nahuel Huapi.
Incluso tuvo menos suerte que ese gran innovador de la industria automovilística estadounidense, Preston Tucker -víctima de las maniobras de Ford, General Motors y Chrysler, en combinación con el presidente Harry Trumann y reivindicado por el cineasta Francis Ford Coppola en “El hombre y sus sueños”-, ya que ambos llegaron a producir 50 vehículos; pero mientras los socios del “Tucker’s Club” recuperaron 46, de Anasagasti se sabe sólo la supervivencia de 2.
Uno de los dos autos de Anasagasti que aún permanecen visibles se encuentra en el museo que la Fuerza Aérea tiene en Morón, Provincia de Buenos Aires, y había sido utilizado para traccionar aviones, ya que Anasagasti fue un gran impulsor de la aeronavegación argentina, al punto que colaboró con la entonces recién creada Dirección Nacional de Aviación del Ejército Argentino, años más tarde liderada por el general ingeniero Enrique Mosconi, convertida décadas después en Fuerza Aérea.
El otro auto se encuentra en el Club de Automóviles Clásicos de San Isidro, también en la Provincia de Buenos Aires. Tal vez algún coleccionista guarde alguno en Europa, como que uno de ellos fue propiedad del rey español Alfonso XIII, u otro esté perdido en un gallinero del interior del país, como se detectó con otros vehículos históricos.
La mayor parte de esos 50 coches fabricados fue a manos de los taximetreros porteños, que los utilizaron hasta avanzada la década del ’20.
Anasagasti fue el segundo en fabricar autos en el país (el primero había sido Manuel Iglesias, que en 1907 construyó un prototipo en la ciudad bonaerense de Zárate). Nació el 18 de setiembre de 1879, en el seno de una familia de “acaudalados vascos”, según recuerda Christian Berschi en su biografía.
Como tal, ya a los ocho años, en 1887, había conocido a los primeros automóviles llegados al país, como un De Dion Boutton, un Daimler, un Holsman y hasta un Locomóvil, lo que lo entusiasmó con la mecánica y así, a los 23, en 1902, se recibió de ingeniero, discípulo ya del gran Otto Krausse.
En 1907, cinco años más tarde, ganó una beca, y tras visitar los Estados Unidos de América, viajó para trabajar en Milán en la fábrica Isotta-Fraschini, de donde volvió con uno de sus autos, una bacquet de dos plazas, con la que participó en varias competencias. Poco después, en 1908, con Ricardo Tráver y José Gálvez abrió una concesionaria en la actual avenida Alvear 1616 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para representar en la Argentina a la misma Isotta-Fraschini.
Anasagasti también se dedicó a escribir sobre cuestiones técnicas en la revista “La Argentina Automóvil”, como también recuerda Berschi, sobre “Fórmulas empíricas que dan rápidamente el poder máximo efectivo en caballos vapor de los motores de explosión” y sobre “Aceros especiales usados en la construcción de automóviles”.
Pero no pasó mucho tiempo que esa sociedad se disolvió y creó otra nueva, en la que aportó el 99% del capital, denominada “Anasagasti y Compañía”, que fue presentada el 30 de diciembre de 1909. En el interín, entre 1909 y 1910, ocupó la vicepresidencia primera de la Sociedad Científica Argentina, fundada en 1892.
Inicialmente, el nuevo taller, donde tenía como socio ultraminoritario a Luis Valdrei, y del que más tarde surgieron los automóviles, fue promocionado como proveedor de “motores para autos, aeroplanos y vehículos agrícolas”.
Fue durante la Exposición Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres realizada en Buenos Aires en 1910, cuando Anasagasti obtuvo su primer reconocimiento técnico, al lograr el Gran Premio por la presentación de una caja de velocidad de cuatro marchas hacia adelante (en ese entonces sólo se conocían las de tres) y retroceso, en su primer gran aporte a la industria automotriz mundial.
Ese mismo año, viajó a Francia donde se conectó con la firma Ballot y Compañía, de los hermanos Ernst y Edouard Ballot, los que entusiasmados con Anasagasti le proveyeron varios motores y los moldes de madera para la fundición de piezas, según señala Berschi.
Fue sobre la base de esos motores que diseñó el sistema de lubricación forzada, la que hoy utiliza el ciento por ciento de los automotores en el mundo y comenzó a producir blocks, cárteres, cigüeñales, cajas de velocidad, diferenciales, suspensiones y carrocerías y, ya en 1911, bielas, puntas de eje, cardanes, elásticos, palieres, mecanismos de dirección y otras partes.
En julio de 1911, presentó su auto terminado, con el motor Ballot modificado por él (algunos autos se hicieron con impulsores Janvier), y lo estrenó en carreras el 17 de setiembre, ganando, bajo su pilotaje, con el seudónimo “Samurai” en la carrera Rosario-Córdoba-Rosario, tras lo cual viajó a Europa con los resultados ya adelantados.
En 1912, fue cofundador del Touring Club Argentino (TCA), como escisión del Automóvil Club Argentino (ACA), entidad cuyo primer presidente fue el entonces director del diario La Prensa, Exequiel Paz.
Su ausencia para competir en Europa, donde llegó a presentar en competición un Fórmula Uno de aquellos tiempos, hizo que las finanzas de la empresa tuvieran dificultades, sobre todo por los atrasos en los pagos que debían efectuar sus adquirentes taxistas, a lo que se sumó el cierre de las exportaciones a Europa por la Primera Guerra Mundial y, por este mismo motivo, las dificultades para obtener las partes importadas. Ese fue el fin de esta empresa pionera y de esta historia sobre ruedas.
El ingeniero Horacio Anasagasti, que tuvo su fábrica en la intersección de las actuales Arenales y Cerrito, en el barrio de Retiro, en la Ciudad de Buenos Aires, fue además un innovador tecnológico y un anticipador de la legislación social de décadas más tarde. Fue así a tal punto que sus operarios trabajaban sólo ocho horas, percibían los salarios más elevados de la época y hasta se les entregaba un ventilador para soportar mejor la temperatura y una jarra con jugos de fruta.
Tanto fue el sueño despertado por Anasagasti entre su gente -muchos inmigrantes que habían llegado con un alto grado de especialización técnica-, que cuando la crisis hizo que hubiera que cerrar la fábrica en 1915, aquéllos le presentaron una propuesta de trabajar sin salario, que no fue aceptada. Así, con grandes esfuerzos, se bajó la persiana definitivamente en 1920, durante la gestión de Hipólito Yrigoyen y con Domingo Salaberry como ministro de Economía».
Afamado, querido , talentoso y muy tucumano, como ya lo describió alguien, César Pelli murió este viernes 19 de julio a los 92 años.
Fue un arquitecto que nació y se formó aquí -Universidad Nacional de Tucumán, 1948- y dejó su huella en todo el mundo. Un exponente temprano de la «diáspora argentina», los compatriotas con condiciones, formados en nuestro sistema educativo, que encuentran cauce para su talento en el exterior.
No sólo construyó torres, pero son lo más distintivo de su obra. Asaltan el cielo en Kuala Lumpur, Abu Dhabi, Manhattan, Milán, Bilbao, Santiago de Chile, aquí en Buenos Aires. Este video da un vistazo breve a 20 de sus obras.
Hace 50 años, en 1969, Estados Unidos consiguió ser la primer nación en poner un hombre en la Luna. Fue uno de los momentos cumbres de la «Space Race», la carrera espacial, que había comenzado en 1957, cuando Rusia fue el primer país en lanzar un satélite artificial al espacio. Todo parte de la Guerra Fría; es que la Historia muestra que muchos grandes avances tecnológicos se hicieron en el marco de las rivalidades de los Estados.
¿Estamos al comienzo de una nueva carrera? Sí. La última vez que un hombre pisó la Luna fue en 1972, pero este año China fue el primer país en «alunizar» un artefacto en su lado «oscuro» (el que no vemos desde la Tierra). En realidad, hace unos años que las Potencias aceleraron sus planes para que sus vehículos y hombres regresen a la Luna. En 2017 Trump firmó una orden presidencial para que la NASA envíe de nuevo astronautas norteamericanos al satélite en 2024; Rusia hará lo mismo en 2025 y China, en 2030.
Detrás de esos proyectos está la rivalidad -sobre todo entre Washington y Beijing- por alimentar y afianzar su poder geopolítico y militar. Pero hay señales de un creciente interés económico que moviliza no sólo a esas potencias sino también a la India, Japón, Francia, y hasta Israel, que no se quieren quedar fuera de lo que los más imaginativos anticipan como una «fiebre del oro lunar». La periodista de La Nación, Inés Capdevila, menciona algunas aventuras privadas.
¿La energía del futuro?
Lo que aparece en estas especulaciones como el objetivo primordial de la «explotación» de la Luna es el helio-3, un isotopo que es un potencial combustible para (especulativas) plantas de fusión nuclear y que está regado por todo el regolito lunar. Nuestra Luna, según algunos cálculos, contaría con un millón de toneladas de helio-3.
Algunos científicos afirman que el helio-3 es el combustible del futuro y que una cuarta parte de lo que se encuentra en la Luna serviría para abastecer al mundo entero de energía durante siglos.
La logística de la Luna
En 2021, la empresa norteamericana Astrobotic planea ser la primer firma privada que alunice una nave para transportar carga científica destinada a levantar bases de investigación. Esto no es sólo un proyecto. En mayo de este año ganó un contrato de la NASA de U$S 79,5 millones para transportar 14 cargas distintas. La creación de líneas de suministro hacia la Luna es ya un negocio en marcha.
Fantasías, por ahora
Proyectos más especulativos, de hipermillonarios con recursos e imaginación, son, por ejemplo, la compañía Blue Origin, de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo: está fabricando una nave para aterrizar en el polo sur de la Luna (donde se encontró agua). Planetary Resources, una empresa que contó con inversiones de Larry Page, fundador de Google, apunta a dedicarse a la minería de los asteroides.
Y Elon Musk sigue adelante con sus planes de comenzar con la colonización de Marte a principios de la próxima década. Ha dicho hace poco en Australia «El futuro será mejor si somos una especie multiplanetaria que si no«.
En AgendAR creemos que Musk está en lo cierto en eso… pero en un plazo largo. Con la tecnología que contamos, y la que previsiblemente podrá desarrollarse en las próximas décadas, enviar seres humanos a Marte y traerlos de vuelta tendrá un costo tan gigantesco que se encarará, si se hace, en la misma forma que el programa Apolo: algo que sólo puede permitirse una Gran Potencia, por razones de prestigio, y que no tendrá continuidad.
(Estamos obligados, por honestidad intelectual, a agregar a esta afirmación una nota de cautela: El físico alemán Hermann Oberth, considerado, junto con el ruso Konstantin Tsiolkovsky y el estadounidense Robert Goddard, uno de los tres padres de la astronáutica, publicó en 1922 su tesis doctoral, en la que planteaba la posibilidad del lanzamiento de un cohete a la Luna y el vuelo interplanetario. Años después, la ya entonces muy prestigiosa revista científica Nature, publicaba una crítica bastante benévola. Decía «En estos tiempos de avances sorprendentes, no podemos decir que la ambiciosa idea de Oberth no se realice antes que la raza humana esté extinta«.
Se hizo realidad antes que el Profesor Oberth, que falleció en 1989, estuviera extinto).
El autor de esta fascinante nota, Alejandro Ciro Álvarez, profesor de Historia Económica (UBA y UNlaM), ex asesor de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, ya es conocido por los lectores de AgendAR. Aquí destruye una de las teorías conspirativas conocidas, y de paso reconstruye la atmósfera de la vieja carrera espacial en los tiempos de la Guerra Fría.
«Los Estados Unidos emergieron de la Segunda Guerra Mundial como la potencia indiscutida. Militar, económica y científicamente se sentían muy superiores, especialmente frente a su nuevo contendiente por la supremacía política del mundo, la Unión Soviética. Tenían razones de sobra para sentir un orgullo nacional sin límite: habían contribuido de manera decisiva a la derrota del nazismo y casi en soledad derrotaron a Japón en el teatro de operaciones del Pacífico; allí demostraron al mundo su superioridad tecnológica al lograr hacerse con el control del poder del átomo y lo probaron lanzando la primera y la segunda (y únicas hasta ahora) bombas atómicas utilizadas contra población enemiga en una guerra.
Inmediatamente después de la rendición de la Alemania nazi, y pasados los primeros momentos de aparente concordia, los dos gigantes de la posguerra comenzaron con recelos, desacuerdos y enfrentamientos más o menos solapados. Los soviéticos cerraron completamente su zona de ocupación en Europa -la famosa «cortina de hierro»- y el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, anunció el 12 de marzo de 1947 la que se conoció como «Doctrina Truman» para contener y combatir la expansión de la influencia soviética en todo el mundo. Se popularizó a partir de entonces el uso del término «Guerra Fría» entre los columnistas de la época para describir esta disputa por la supremacía mundial sin llegar al enfrentamiento directo.
Pero la seguridad y el orgullo norteamericanos quedaron por el piso cuando el poder y la tecnología soviética les aplicaron un golpe terrible. El 4 de octubre de 1957 la URSS logró colocar en órbita el primer satélite artificial de la historia. La paranoia y la desesperación se apoderaron del público, los medios y los políticos estadounidenses. El cine, la televisión, los periódicos y la gente en general no hablaban de otra cosa. Todas las noches miraban al cielo buscando al Sputnik –literalmente, «compañero de viaje»– que se atrevía a sobrevolar, solitario y triunfante, el sagrado territorio de los Estados Unidos. Con su aspecto futurista, una esfera plateada con antenas, y su característica señal de radio que emitía sistemáticamente y podía ser captada por cualquier radioaficionado, el ánimo estadounidense estaba por el piso.
Un mes más tarde, sin tiempo para recuperarse del primer golpe, llegó el segundo. La URSS anunció el lanzamiento exitoso del Sputnik 2, con un agregado: llevaba a la perra Laika a bordo, el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra. Recién tres meses más tarde fue puesto en órbita el satélite de prueba Vanguard por los estadounidenses. Jrushchov, premier de la URSS, lo ridiculizó comparándolo con un «pomelo». La carrera espacial ya formaba parte fundamental de la política, el prestigio y la estrategia de la Guerra Fría.
Estados Unidos reaccionó inyectando los fondos necesarios para alcanzar y superar a los soviéticos. En 1958, el presidente Dwight Eisenhower fundó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio -NASA por sus siglas en inglés-, que comenzó a funcionar el 1 de octubre de ese año.
El honor y el prestigio estadounidenses no pudieron ser restaurados por un retraso de apenas 23 días. Ese tiempo les faltó para ganar la carrera por poner el primer hombre en órbita. En consecuencia, el 12 de abril de 1961, a bordo de la nave Vostok 1, el astronauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio. Recién el 5 de mayo de 1961, Estados Unidos envió a Alan Shepard en un vuelo suborbital a bordo de la cápsula Mercury Redstone 3, y Jrushchov volvió a reír calificándolo de mero «salto de pulga». La nave de Shepard alcanzó una altitud de 187 km, en un vuelo que duró 15 minutos, frente a los 357 km de altura máxima y la hora y 48 minutos de Gagarin.
Claramente, el marcador era muy malo para Estados Unidos. Estaban perdiendo. Pero quedaba el premio mayor, una última carta para restaurar el honor: ser los primeros en pisar la Luna. La carrera se volvió frenética: prácticamente todos los meses se conocía un nuevo logro soviético y casi al mismo tiempo un avance norteamericano. Los medios y la población del mundo seguían el tema con un interés, diríamos nosotros, «futbolístico». Los columnistas especulaban, los militares se alarmaban, y los niños –incluso los estadounidenses- soñaban con ser Gagarin.
Recién cuatro meses después del lanzamiento del Sputnik 1, Estados Unidos consiguió poner en órbita su primer satélite, el Explorer 1. Durante ese tiempo se habían producido varios lanzamientos fallidos, cuyos fracasos fueron ampliamente difundidos, de los cohetes Vanguard desde Cabo Cañaveral. Mientras en la carrera a la Luna ya la URSS llevaba una clara ventaja tras el éxito soviético de colocar el primer satélite en órbita, los estadounidenses centraron sus esfuerzos en enviar una sonda a la Luna. El programa «Pioneer» fue el primer intento.
A su vez, el programa soviético «Luna» empezó a funcionar con el lanzamiento de la «Luna 1» el 4 de enero de 1959, convirtiéndose en la primera sonda en llegar a la Luna. Además del programa «Pioneer», los estadounidenses, tenían el «Ranger», el «Lunar Orbiter» y el robótico «Surveyor», con el objetivo de buscar lugares de alunizaje para el Programa «Apolo», que apuntaba al mayor logro de la carrera espacial, el de más alto costo y mayor riesgo, con el cohete más grande y pesado jamás construido: llevar a una tripulación humana hasta la Luna.
El nuevo presidente, John Kennedy, y su vice Lyndon Johnson, buscaron un proyecto espacial que capturara la imaginación de la gente. El nuevo Programa «Apolo» reunía los requisitos y prometía vencer tanto las resistencias de quienes defendían gastar ese presupuesto en programas sociales como de aquellos que exigían orientarlo a un proyecto más claramente militar. Kennedy y Johnson consiguieron cambiar la opinión pública: hacia 1965, el 58 por ciento de los estadounidenses apoyaban el proyecto «Apolo», en contraste con el 33 por ciento de 1963.
Después de que Johnson se convirtiera en presidente, en 1963, el apoyo al programa no sólo continuó sino que se incrementó al ritmo de la información que indicaba que la URSS estaba también tras el premio mayor. Sin embargo, los soviéticos, a pesar de haber ya construido un módulo de alunizaje y seleccionado los cosmonautas para la misión a la superficie lunar, diversificaron su programa espacial que comenzó a tener un carácter cada vez más militar. Debido a esto, y a los sucesivos fracasos de lanzamiento del cohete N1 soviético en 1969, los planes para el alunizaje tripulado sufrieron primero varios retrasos y más tarde una postergación indefinida.
Las teorías conspirativas
Para unos cuantos autores y para mucha gente por todo el mundo, el alunizaje norteamericano, que tuvo lugar el 20 de julio de 1969 y que la televisión transmitió en vivo, fue un montaje cinematográfico. Numerosos especialistas y científicos reconocidos han gastado horas y horas explicando con argumentos y datos muy variados la veracidad del viaje a la Luna. Una gran cantidad de gente sigue dudando.
El argumento, al estilo de la serie «Expedientes X», que un todopoderoso gobierno de EEUU, amparado en las sombras y el secreto, conspira para fabricar u ocultar hechos, prevalece. La cultura popular, el cine, los videos de internet y hasta canales especializados en documentales reproducen esta visión conspirativa.
Pero cuando parecía ya una causa perdida convencerlos, la vieja URSS aparece demostrando la veracidad de la versión «yanqui». Los escépticos que la URSS desapareció. Pero hay un testigo «vivo», privilegiado, que desde la mismísima Luna nos confirma la realidad de los hechos.
El 10 de noviembre de 1970 la misión «Luna 17» de la URSS se puso en marcha y llevo al robot Lunojod 1 a la Luna. Fue el primer aparato automático que se controló a distancia fuera de la tierra, hecho que lo convierte en un logro histórico. El robot recorrió más de 10 km entre el 17 de noviembre de 1970 y el 14 de septiembre de 1971, permaneciendo operativo durante más de 300 días, transmitiendo a la Tierra más de 20.000 imágenes televisivas y 200 vistas panorámicas de una zona de más de 80.000 metros cuadrados. Finalmente, en octubre de 1971, el robot dejó de funcionar, debido al agotamiento de la pila isotópica de la calefacción del equipo de instrumentos, con el consiguiente congelamiento del mismo. Fue olvidado, y su ubicación, tras el caos administrativo al desaparecer la Unión Soviética, es desconocida. Una chatarra soviética más en el áspero suelo lunar.
Pero en 2010 el Lunojod 1 fue localizado por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que orbitaba la Luna mapeando su superficie. Esta información llego a oídos de Tom Murphy, profesor asociado de física de la Universidad de California en San Diego, y el 22 de abril él y su equipo, enviaron pulsos de luz láser desde el telescopio de 3.5 metros en el Observatorio de Apache Point en Nuevo México hacia la posición del recién encontrado robot soviético.
Según consta en el informe de la NASA, el doctor Tom Murphy señaló: «Rápidamente verificamos que la señal era real y descubrimos que era sorprendentemente brillante, al menos cinco veces más brillante que el otro reflector soviético, el del Lunokhod 2, al que habitualmente enviamos pulsos de láser. La mejor señal que hemos visto de Lunokhod 2 en varios años de esfuerzo es de 750 fotones de retorno, pero obtuvimos unos 2.000 fotones de Lunokhod 1 en nuestro primer intento. Tiene mucho que decir después de casi 40 años de silencio». En consecuencia, tenemos allí un robot soviético que responde a las comunicaciones, independientemente de quien la emita. Ya que, pobre, aun no sabe que sus creadores ya no existen, que la URSS ya no enviará más a nadie. Ningún aficionado a las conspiraciones puede decir que no existe o que está controlado por EEUU.
Pues bien, resulta que nuestro amigo en la Luna transmitió, entre sus muchas fotografías y videos, pruebas de la presencia norteamericana, lo cual fue recientemente confirmado por uno de los técnicos y operadores soviéticos -aún quedan cuatro con vida- del robot desde la tierra, Viacheslav Dovgán, que vio, desde su puesto de operador de Lunojod 1, las huellas de la presencia de astronautas estadounidenses en la Luna, donde aterrizaron, hace 50 años, el 20 de julio de 1969 en el marco de la misión Apolo 11.
Al panel del operador ruso llegaba un enorme flujo de información y de imágenes desde el Lunokhod 1. «¿Quién dijo que no estuvieron los estadounidenses en la Luna? […] Nosotros lo vimos todo. El país no lo vio, pero somos seis personas, cuatro de ellas están vivas, y nosotros lo vimos«, afirmó Dovgán a los medios rusos en noviembre de 2015. Paradójicamente, la extinta Unión Soviética es, 50 años más tarde, la fuente irrefutable de la llegada de los norteamericanos de la misión Apolo 11 a la Luna.
(Pequeña digresión: dos décadas después de la puesta en órbita de Lunojod, su diseñador, Alexander Zemurdzhian, colocó un robot para la limpieza de la azotea de Chernobyl, como se puede ver en la miniserie. Los altos niveles de radiación limitaron la efectividad del robot, mientras que Zemurdzhian sufrió quemaduras por radiación).
A 50 años de la misión Apolo 11, que llevó al primer hombre a la Luna, estamos viviendo un renacimiento del interés por el espacio y un renovado gasto de las grandes potencias en la carrera espacial. Parece que el amor por el espacio decae o crece al ritmo de las tensiones internacionales. Hoy vivimos un renovado clima de guerra fría, con más o menos los mismos actores y los mismos conflictos. Todo vuelve, y ahora Washington, a raíz del aniversario de la misión Apolo 11, promete enviar a una mujer a la Luna en 2024: la misión Artemisa, hermana gemela de Apolo. Mientras Israel intentó aterrizar en la Luna en abril pasado, pero la sonda Beresheet no lo logró, China se anotó un éxito muy especial al llevar su sonda robótica Chang’e-4 al lado oscuro de la Luna en enero pasado. A este selecto club pretende ingresar la India, que postergó hace pocos días el lanzamiento de su sonda lunar Chandrayaan-2, debido a un «problema técnico», su segunda misión a la Luna, con la que pretendía explorar el polo sur del satélite. El problema se detectó 56 minutos antes del lanzamiento. Evidentemente la Luna está de moda».
Los estudiantes de la carrera de Ingeniería Espacial de la Universidad de San Martín, como ha estado informando AgendAR, están esforzándose para que no cierren esa carrera, hasta ahora única en Latinoamérica. Pero la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) empezará a dictar, a partir del ciclo lectivo 2020, la carrera de Ingeniería Aeroespacial.
La nueva propuesta formativa reemplazará la carrera de Ingeniería Aeronáutica, aprobada en 1942, donde se han formado más de mil ingenieros aeronáuticos que desempeñan su profesión en el área Aeronáutica y en la Aeroespacial.
La Unversidad informa que esta iniciativa busca formar profesionales capacitados en diseñar, calcular y proyectar aeronaves, vehículos espaciales y toda máquina de vuelo, plantas propulsoras y auxiliares aeronáuticas y espaciales, sistemas de control aeronáuticos e instalaciones aeroportuarias.
La Facultad de Ingeniería de la UNLP, a través del Departamento de Aeronáutica, ha sido un engranaje vital para el desarrollo espacial del país. Las investigaciones en motores cohetes y la participación en proyectos sobre satélites y misiles autopropulsados, dan cuenta de ese protagonismo.
La iniciativa prevé que los alcances profesionales y el perfil del egresado se vean reflejados en el título. Al mismo tiempo, pretende que los alumnos tomen contacto con el área desde el primer año. La incumbencia de la Ingeniería Aeronáutica en temas espaciales, tal como está especificado en sus alcances, lleva a que sus egresados son matriculados por el “Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial”.
Este consejo creado a mediados del siglo pasado, y su primer matriculado fuera el Ingeniero Aeronáutico Remo Mario Fascia. “El Departamento de Aeronáutica de la UNLP fue uno de los primeros en actuar en la actividad espacial. En la década del ’60, la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) firmó un convenio con la UNLP para el desarrollo de investigaciones con motores cohetes”.
A partir de una iniciativa de Guillermo Siro, presidente de CEPBA, empresarios Pymes de la Confederación General Económica de la República Argentina y de la Confederación Empresaria de la Provincia de Buenos Aires mantuvieron un encuentro con el economista Augusto Costa, ex secretario de Comercio del gobierno anterior y actual colaborador de Axel Kicillof, en el que se analizaron y propusieron iniciativas para fortalecer los sectores productivos bonaerenses.
El encuentro se realizó en el marco de las diferentes reuniones de trabajo que la entidad bonaerense está llevando a cabo con los equipos técnicos de los distintos candidatos de cara a las próximas elecciones.
Estuvieron presentes también el presidente de CGERA, Marcelo Fernández y su Vicepresidente Ariel Aguilar, que participa en la campaña Kicillof gobernador, el presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, autoridades de las Cámaras del Calzado, del Cuero, la Red Textil, de cooperativas asociadas, delegados de la UOM y más de 20 empresarios de distintas Cámaras y sectores productivos.
Entre otros temas, se debatió la necesidad que el Banco Provincia vuelva a ser un instrumento de apoyo a la producción, junto al Fogaba; que se reactive el programa Buenos Aires Exporta; y que se facilite la compensación de impuestos provinciales con las retenciones que se hacen por Ingresos Brutos.