Vuelos comerciales en aviones con motor eléctrico ¿en 2021?

Startups tecnológicas y gigantes de la industria aeronáutica trabajan en baterías y motores para aviones de corto recorrido. En realidad, modelos eléctricos de aeronaves han estado volando desde la década de 1970. Pero, hasta ahora, todos los intentos de reemplazar los motores de combustión, devoradores de combustible, son experimentales. Los números no cierran.

Ahora, una aerolínea canadiense y un fabricante de motores de Seattle, EE.UU., dicen que han encontrado una vía más rápida hacia la electrificación, al convertir un pequeño avión con baterías y un motor eléctrico.

Los primeros vuelos de pasajeros para Harbor Air Ltd., con sede en la Columbia Británica, en sociedad con MagniX Technologies, se anuncian para fines de 2021, en espera de las aprobaciones regulatorias.

Cambian los tanques de combustible tradicional por un motor eléctrico MagniX y paquetes de baterías de iones de litio en un avión DHC-2 Beaver de Harbor Air De Havilland, con capacidad para seis pasajeros, para comenzar los vuelos de prueba en noviembre.

El sistema de propulsión tendrá un rango de aproximadamente 160 kilómetros.

El objetivo es una aeronave más silenciosa y libre de emisiones certificada por las autoridades de aviación de EE.UU. y Canadá, dijo en una entrevista telefónica Greg McDougall, fundador y director ejecutivo de Harbor Air. La compañía suburbana de hidroaviones con sede en Vancouver transporta alrededor de 500.000 pasajeros cada año desde Columbia Británica y el centro de Seattle.

«Creo que la electrificación de todos los diferentes vehículos va a ser tan frecuente que será algo así como ’Oh, eso también se está volviendo eléctrico’», dijo McDougall. «Es una evolución natural».

En todo el mundo, hay cerca de 100 programas de aeronaves eléctricas diferentes en desarrollo.

Zunum Aero Inc., respaldado por Boeing Co. y JetBlue Airways Corp., tiene como objetivo traer al mercado un modelo de conmutador híbrido eléctrico en 2022, mientras que Joby Aviation Inc., otra firma eléctrica respaldada por JetBlue, está trabajando en un avión de cinco asientos con un rango de 240 kilómetros.

Las baterías siguen siendo el factor limitante para la propulsión eléctrica en la aviación, dijo Roei Ganzarski, director ejecutivo de MagniX y ex ejecutivo de Boeing. El motor eléctrico Magni500 que se usará en las pruebas de vuelo de Harbour Air tiene una potencia nominal de 750 caballos de fuerza y ofrece un rango de 60 minutos, más del doble que el vuelo promedio de Harbour, dijo Ganzarski, permitiendo una reserva de 30 minutos para las baterías.

El avión convertido pesará lo mismo que el modelo Beaver convencional impulsado por un motor Pratt & Whitney PT6, dijo Ganzarski. Con el tiempo, Harbor planea convertir sus 15 hidroaviones Beaver y 22 DHC-3 Single Otter a los motores eléctricos, dijo McDougall. El objetivo de las pruebas de vuelo es obtener certificaciones reglamentarias tanto para el sistema de propulsión eléctrica como para las conversiones comerciales de los aviones De Havilland. McDougall dijo que uno de los objetivos principales de las pruebas será demostrar que el motor eléctrico es «al menos tan seguro o más seguro» que el motor actual.

A más largo plazo, Ganzarski predice que los motores eléctricos generarán un «resurgimiento» en la industria de las aerolíneas regionales para viajes de menos de 1.610 kilómetros con un nuevo avión diseñado para 10-25 pasajeros. Las aerolíneas norteamericanas se han esforzado para volar en algunos de los mercados más pequeños, ya que la mayoría de los aviones comerciales que vuelan hoy tienen al menos 50 asientos, demasiados para rutas más suaves.

«Para el 2025, 1.610 kilómetros se harán fácilmente», dijo Ganzarski, basándose en la evolución de las tecnologías de baterías actuales. «No estoy diciendo 8.046 kilómetros, sino 1.610 kilómetros, fácilmente. No creo que eso sea inverosímil».

«Frente a la crisis»

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Desde el comienzo AgendAR planteó que no venía a hacer «catastrofismo». A muchos medios les funciona, cómo no, pero ese es un nicho que no nos interesaba ocupar. Tratamos de construir un proyecto a largo plazo, y, además, somos conscientes que las catástrofes económicas lastiman sobre todo a los más débiles.

Pero tampoco sirve cerrar los ojos a la realidad. Estamos en medio de una catástrofe económica, y aparece muy probable -la absoluta seguridad no existe en los asuntos humanos- que empeore. Estamos convencidos, y queremos transmitirles esa convicción a ustedes, que el rasgo peor de la situación no es el precio del dólar, la caída del consumo, la recesión, sino el hecho, evidente, que el gobierno ha desgastado peligrosamente su autoridad. Su posibilidad de plantear nuevas políticas. Las actuales, han fracasado.

Y hay algo peor que un mal gobierno: que no haya gobierno.

Queremos hacer un llamado a los actores responsables de la sociedad argentina. Las asociaciones de empresarios y de trabajadores, las iglesias, los partidos políticos, los gobiernos provinciales. Todos ellos tienen intereses y valores a defender. Y algunos, la dirigencia política, tiene legítimas ambiciones en el próximo turno electoral.

Pero a ninguno le conviene un gobierno impotente en los próximos meses. Sobre todo, no le conviene a los argentinos como pueblo. Algunos pueden disentir, opinar que el gobierno nacional todavía tiene recursos de poder importantes. Es posible. En el fondo, el poder político es el que los demás creen que el sujeto lo tiene.

En todo caso, resulta obvio que se debilita día a día. Nos parece necesario, entonces, que esos actores con poder se pongan de acuerdo en las medidas de emergencia a exigir al gobierno si, como es por lo menos posible, la situación de la economía se sigue agravando.

Tenemos muy claro que es una tarea muy difícil. No sólo por los distintos intereses, sino también porque la emergencia requerirá medidas muy audaces -se nos ocurre una, por ejemplo: un congelamiento, por un plazo no breve, de todas las deudas- que hoy parecen descabelladas, imposibles. Pero como dijimos hace no muchas horas, son imposibles hasta que llegan a ser inevitables.

Mientras, en AgendAR, seguiremos con el compromiso que pusimos en la Portada hace algo menos de un año «FRENTE A LA CRISIS AgendAR seguirá informando sobre la crisis financiera y cambiaria, pero también sobre la producción y la innovación argentina. Nuestro futuro está ahí«.

«La moneda de peor desempeño del mundo»

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Así describía Bloomberg, la agencia de noticias del mundo financiero internacional, la situación argentina: «La moneda de peor desempeño del mundo este año completó un tobogán de siete días el martes, alcanzando un mínimo histórico de 42.72 por dólar, en medio de un día negativo para la mayoría de las monedas de los mercados emergentes. El peso ha caído un 6 por ciento desde el 15 de marzo, debilitándose cada día«.

Hay algunos puntos que deben ser tenidos en cuenta. Uno, el menos importante, es que lo que antecede es una traducción fiel del original en inglés, que Bloomberg envía a sus suscriptores. Un link a ese original se encuentra al final de esta nota.

Otro dato, que surge del mismo texto, es que esta nota fue publicada antes del derrumbe de ayer miércoles. Que seguramente habrá reforzado en sus lectores esa imagen de «la peor moneda del mundo».

Pero el punto más importante es que las autoras de esa nota, en realidad, los analistas de Bloomberg, encuentran que no hay otro camino para nuestro país que seguir con las medidas que tomó este gobierno. Que no hay alternativa. Si hubiera sido escrita por un malevo del 900, terminaría con un «¡Aguante, macho!».

Los defensores de la desregulación financiera y las aperturas comerciales, así como los funcionarios del actual gobierno, no tienen otra respuesta. Cabe entonces a los empresarios y trabajadores argentinos, y, necesariamente, a los políticos que sean capaces de enfrentar la situación, el encontrarla.

Monsanto: condenado por causar cáncer con el herbicida Roundup

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El grupo Monsanto fue declarado culpable de negligencia por un jurado de California ayer 27 de marzo, y condenado a pagar cerca de 81 millones de dólares a un jubilado estadounidense, Edwin Hardeman, que sufre de un cáncer atribuido al herbicida Roundup.

Es un grave revés para el gigante alemán Bayer, el nuevo propietario de Monsanto, que ya fue condenado en un juicio similar celebrado en agosto, también en EEUU.

El jurado consideró que Monsanto no hizo lo suficiente para advertir a los usuarios del riesgo potencialmente cancerígeno de su producto, que contiene glifosato. La sentencia determinó que Roundup tenía un «defecto de diseño», que «carecía» de advertencias sanitarias sobre los riesgos y que Monsanto había sido «negligente».

Del monto de la condena, 75 millones son por daños «punitivos» para castigar al grupo por su conducta. La semana pasada, el mismo jurado había determinado que la exposición al Roundup fue un «factor determinante» en el desarrollo del cáncer de Edwin Hardeman. Tras esa decisión se abrió la segunda fase del juicio, dedicada a la responsabilidad de Monsanto, que se cerró con la condena de ayer miércoles.

La farmacéutica Bayer –dueña de Monsanto-, repudió el fallo a través de un comunicado en el que expresó su descargo, y anunció que apelará.

«Estamos decepcionados con la decisión del jurado, pero este fallo no cambia el peso de la concluyente investigación científica desarrollada durante más de cuatro décadas y las conclusiones de los reguladores de todo el mundo que respaldan la seguridad de nuestros herbicidas a base de glifosato y que los mismos no son cancerígenos”, afirma el texto.

En realidad, quienes conocen a fondo la actividad rural, saben que el glifosato reemplazó a herbicidas aún más dañinos para la salud humana y la ecología. Pero eso no significa que no sea peligroso. Todos los abogados y la publicidad del lobby no libran al Estado de su responsabilidad de establecer límites a su uso para proteger a la población. Por eso son importantes estos antecedentes internacionales.

Desde el Garrahan: una técnica de conservación de órganos para trasplantes

Una nueva técnica para preservar un órgano en condiciones semejantes a las del cuerpo humano será presentada en el congreso más importante de la especialidad por un cirujano cardiovascular argentino, quien confía que con el nuevo sistema «se duplicará la cantidad anual de trasplantes en nuestro país».

Ignacio Berra, cirujano cardiovascular del hospital Garrahan, presentará el «Sistema de Perfusión Normotérmica Ex-Vivo» en el congreso de la International Society of Heart and Lung Transplantation (ISHLT), de la que es miembro, en una semana, el jueves 4 de abril en Orlando, Estados Unidos.

«Sabemos que en Argentina se hacen menos del 1% de los trasplantes que se realizan en el mundo, y con el uso de esta tecnología, que aumentaría en un 20% la cantidad de donantes, se espera que se dupliquen las intervenciones», destacó Berra.

El cirujano aseguró que «no hay proyectos similares en el mundo», y explicó que el nuevo método logrará que, además de mantener un órgano en «condiciones semejantes a las del cuerpo humano», permitirá «monitorearlo y evaluar su función hasta el momento previo a la operación, lo que mejorará la funcionalidad del trasplante».

«Con nuestra técnica el órgano siempre funciona. Al evitar que deje de recibir oxígeno y nutrientes, las células tienen más posibilidades de vivir. El concepto es que el órgano no se dé cuenta de que lo vamos a sacar del cuerpo», dijo Berra y agregó: «El sistema de perfusión, es decir, de irrigación de órganos fuera del cuerpo, cambia el paradigma de trasplante, porque en la actualidad el órgano que se extrae se preserva con hipotermia, que lo mantiene por un tiempo limitado».

«Un millón y medio de personas en el mundo espera un trasplante, y una de cada cinco muere esperando por falta de donantes, o porque un elevado porcentaje de los órganos se descarta por no cumplir con los parámetros de calidad requeridos».

Control de roedores: ensayan nuevas técnicas en el Conicet

Por su extensa distribución geográfica, se considera que, después del hombre, es el mamífero que más ha invadido el planeta. Según un estudio reciente, su “convivencia” con los humanos se remonta a unos 15.000 años atrás, cuando nuestros ancestros cazadores-recolectores comenzaban a establecer los primeros asentamientos precarios y, con ello, a almacenar alimento y a acumular desperdicios.

Durante todos estos milenios, el ratón casero –Mus musculus, para los científicos- se comió y contaminó nuestra comida, cultivos y otras producciones agropecuarias, dañó estructuras de nuestras viviendas y nos transmitió enfermedades infecciosas que ocasionaron muertes.

De hecho, la laucha -como la llamamos vulgarmente- está incluida en la lista de especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. No obstante, hasta ahora, los esfuerzos dirigidos a controlar esta plaga -mediante trampas y venenos- fueron infructuosos. Por un lado, por su capacidad de adaptarse a ambientes muy variados y, también, de prosperar rápidamente: la hembra puede quedar preñada cada 45 días y parir hasta 15 ratones por camada.

Por otro lado porque, como las bacterias con los antibióticos, el ratón casero puede sufrir alteraciones genéticas que lo hacen resistente al veneno más utilizado en las últimas décadas: un cebo que contiene un anticoagulante que los lleva a morir desangrados.

SOLUCIONES ALTERNATIVAS

Ahora, un trabajo que será publicado en la revista científica Pest Management Science da cuenta de un método alternativo de control: “Comprobamos que ciertos olores afectan el éxito reproductivo de esta especie”, revela Jimena Fraschina, investigadora del CONICET en el Laboratorio de Ecología de Poblaciones de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Todo partió de una pregunta: “¿Y si encaramos el control de estos roedores enfocándonos en la natalidad en vez de en la mortalidad?”, cuenta Fraschina.

Había algunos estudios científicos, efectuados en esta y en otras especies, que mostraban que la exposición al olor de un predador les provoca estrés y altera su conducta reproductiva. “En su mayoría, esos trabajos apuntaron a evaluar ciertos efectos fisiológicos de algunos olores”, acota Luciana Adduci, bióloga y primera autora del trabajo que formará parte de su tesis doctoral. “Nosotras decidimos hacer una evaluación más integral, que abarca distintas variables que afectan el éxito reproductivo: si copulan normalmente, si hay preñez, si las crías son normales, si llegan al destete y si los individuos adultos presentan alguna diferencia con los que no fueron expuestos a olores”, añade. “Buscamos que esto pueda llegar a tener una aplicación en el control de estos roedores”, consigna.

En este camino, las autoras del estudio -que también firman María Busch y Vanina León- decidieron experimentar con cinco olores, dos de los cuales no produjeron ningún efecto significativo en el éxito reproductivo de los ratones. Pero los otros tres, sí.

DE GATOS, ZORROS Y MACHOS EXTRAÑOS

Al menos por los dibujitos de Tom y Jerry, sabemos que los gatos y los ratones no se llevan bien. La ciencia ya había demostrado que el olor del pis del gato aumenta la proporción de abortos en las ratas (que es otra especie, de mucho mayor tamaño que el ratón): “Los resultados de nuestro estudio indican que el olor a la orina del gato aumenta la proporción de abortos en las hembras de los ratones”, señala Fraschina.

Para una hembra preñada, la presencia de un ratón macho extraño puede significar un riesgo: que cuando nazcan sus crías ese macho extraño se las coma. Debido a que la preñez implica para la hembra un gasto energético muy grande, que le requiere buscar más alimento y estar expuesta a muchos peligros (tiene dificultades para moverse y para encontrar refugio), la proximidad de un macho extraño puede llevarla a la pérdida de esa preñez: “Comprobamos que el olor a un macho extraño reduce significativamente la media de nacimientos por hembra”, informa Adduci.

Un tercer olor que afectó el éxito reproductivo de los ratones fue el de un compuesto químico que está presente en las heces del zorro rojo, un predador natural del ratón. La sustancia en cuestión es una trimetiltiazolina (TMT), que ha sido muy utilizada para investigar la reacción de ratas y ratones ante el estrés o el miedo que les provoca un predador.

“Las hembras expuestas al TMT tuvieron un efecto general acumulativo muy negativo en su éxito reproductivo, porque tuvieron menos nacimientos por camada y porque llegaron menos crías vivas al momento del destete”, destaca Adduci.

Con los datos obtenidos, las investigadoras decidieron hacer una proyección que mostrara cuál sería el efecto del TMT en el crecimiento poblacional: “Hicimos un modelo muy básico que nos permitió predecir que un año de exposición al olor del TMT haría que la población de ratones crezca un 86% menos”, indican, y añaden: “El modelo también nos dice que si los exponemos al TMT durante dos meses y después no los exponemos durante tres meses, y luego los volvemos a exponer dos meses, y así a lo largo de un año, el crecimiento poblacional sería un 59% menor, lo cual no es poco”.

REBELIÓN EN LA GRANJA

Desde hace algunos años, las investigadoras están en contacto con algunas granjas avícolas que producen pollos para consumo humano. Allí, los roedores constituyen un problema tanto económico como sanitario: no solo afectan a la producción (se comen la comida de los pollos y pueden contaminarla con sus heces y orina) sino que, además, ponen en riesgo a los trabajadores del lugar.

En esos lugares, se trata de controlar a esta plaga con veneno. Pero, además de generar resistencia, los rodenticidas no evitan que los ratones se acerquen a los galpones: “La idea del uso de olores es para que el ratón no se acerque ni vuelva más”, explica Adduci.

Por otro lado, el veneno puede ser consumido accidentalmente por los animales domésticos, o los mismos pollos, u otras especies no exóticas de ratones que son necesarias para el equilibrio ecológico.

En este contexto, el uso de olores para el control reproductivo de las lauchas es bienvenido por los productores, que le abren las puertas de sus instalaciones al equipo de investigación. “Para este trabajo repusimos los olores en las cajas donde criamos a los roedores cada cuatro días. Ahora estamos probando una reposición del olor cada dos días para ver si hay efectos más notorios. Incluso, para ver si hay algún efecto de los olores que, hasta ahora, no dieron ningún resultado”, cuenta Adduci.

Según las investigadoras, “para mejorar los resultados, no solo se puede aumentar la frecuencia con la que se reponen los olores sino que, también, se puede aumentar la cantidad de la sustancia que produce ese olor”. Finalmente, Fraschina anuncia: “Ahora vamos a ir a tres granjas a probar cómo funciona esto en la vida real, fuera del laboratorio”. (NEX Ciencia – FCEN – UBA / Por GABRIEL STEKOLSCHIK)

La Argentina nuclear perdió la brújula

Leí varias veces el reportaje que la agencia TSS de la Universidad de San Martín le hizo al presidente de la CNEA, el Lic. Osvaldo Calzetta Larrieu. Quería saber qué razones decidieron que la casa abandonara de golpe, en mayo de 2018, su decisión histórica de 1967 en favor de las centrales nucleares de uranio natural, y sacrificara medio siglo de esfuerzo colectivo posterior. Pero quería escuchar razones no de boca de un cacique petrolero o un cuatro de copas que se entera de las consignas por los diarios. Quería respuestas de alguien “de la casa” y con trayectoria.

No encontré ninguna.

Por consiguiente, aventuro mis respuestas: en 2016 la Argentina perdió el rumbo nuclear que iba recobrando trabajosamente desde 2006, bajo la autoridad creciente de una CNEA en reconstrucción. Hoy en cambio la CNEA está pintada en la pared, y la política nuclear criolla la dirime una compleja cinchada entre los EEUU, China, el FMI y el mundillo petrolero. Son cuatro bandos, pero operan como dos: China contra el resto. El papel de nuestro país en la cinchada es importantísimo: hace de soga.

EEUU milita abiertamente por la desnuclearización total de la Argentina desde 1974, pero con más crudeza que nunca desde 1983, cuando se enteró –tras la guerra de Malvinas, para peor- de que sabemos enriquecer uranio. China, en cambio, prefiere que sigamos nucleares aunque bobos, para vendernos de todo en materia de tecnología y combustibles, y fundamentalmente para usarnos de trampolín en la conquista tecnológica de Sudamérica, región que en materia de electricidad atómica vive en estado casi virginal.

El gobierno está dividido por la cinchada. Transparentemente, el Canciller Jorge Faurie, el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el FMI –integrado oficialmente al gobierno con oficina propia en el Banco Central- cinchan a favor de los EEUU casi por genética. Los acompaña el mundo petrolero con intereses propios: después de todo, 1000 megavatios nucleares instalados evitan la combustión de 1600 millones de metros cúbicos de gas/año, y la China National Nuclear Corporation (CNNC) nos estaba ofreciendo 1880 MW nuevos, y de yapa con una financiación regalada: se pagaban solos.

Los chinos, que al menos nos compran soja y carne, nos reparan algunos ferrocarriles, nos construyen represas en Santa Cruz y nos hacen “swap” de deuda, quieren que a cambio les compremos sus centrales nucleares. Pero obviamente, no de uranio natural, porque de esas entendemos tanto como ellos y podemos fabricar el 100% de los componentes. Si nos quedáramos en nuestro mundito CANDU, que no necesita de enriquecimiento pero sí de agua pesada, los chinos se perderían la posibilidad de vendernos las piezas originales y 60 años de repuestos y combustibles. Es mucha plata. Una planta nucleoeléctrica moderna dura 6 décadas.

Lo que quieren los chinos sí o sí es vendernos su máquina Hwalong-1, de uranio enriquecido. Hwalong se traduce como “Dragón Chino”, y su función excede la producción de electricidad. Más bien es una bandera.

Sucede que mientras la Hwalong no esté probada al menos en China, el resto del planeta la va a mirar de reojo. La primera entrará en operaciones este año en Fujiang, y dentro de 2 o 3 años probablemente se pueda saber si salió pato o gallareta. Por estirpe, como descendiente de la Framatome de 900 MW y tres circuitos de refrigeración, debería ser buena. Después de todo, esa central francesa tiene 34 unidades idénticas en Francia y han funcionado “joya” desde los ’70. Pero la Hwalong tiene más potencia, muchas novedades chinas y en el ámbito nuclear lo que vale no es la prosapia sino la seguridad y la disponibilidad. Y en la cancha se ven los pingos.

De las centrales CANDU, en cambio, nadie tiene dudas: hay 49 en 7 países del mundo, 22 copias no autorizadas en la India, y se vienen 12 más. La CANDU, aunque representa apenas el 11% del parque nucleoeléctrico mundial, es la ingeniería más probada del mundo y la de mejores números históricos en disponibilidad y seguridad.

Y por eso, a condición de que compráramos su Hwalong de 1140 MW, la China National Nuclear Corporation (CNNC) nos regalaba (en un mismo e inmejorable paquete financiero) una CANDU de 740 MW y uranio natural. Esa 2da central es lo que hasta 2015 querían la CNEA, casi todo el personal de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) y las alrededor de 130 empresas privadas medianas y grandes que adquirieron “calificación nuclear” en la terminación de Atucha II (2014) y el “retubado” de Embalse (2015-2018). Si la Hwalong era el precio para adquirir otra CANDÚ, todo bien, podía ser un aprendizaje interesante.

¿Por qué aquí gusta tanto la CANDU? Porque la entendemos y la podemos reproducir a ojos cerrados. Esta línea de uranio natural, a diferencia de las Atuchas I y II (dos prototipos únicos en el mundo) no requiere de piezas colosales de forja como el recipiente de presión. Es toda caños de aleaciones raras, y gracias al extinto Jorge Sábato, somos Gardel en ciencia de materiales.

Desde 2016 el mejor ministro de energía de la Shell, el ing. Juan José Aranguren se sumó decisivamente a la cinchada y atrasó con los argumentos más creativos el arranque de obra de la CANDU, hasta que en 2018, cuando ya se le venía el patadón que lo depuso, se jugó a cancelarla “para no endeudar al país”. Es cierto que resulta una razón extraña en boca del mandón más paradigmático de un gobierno que practica el endeudamiento externo con entusiasmo de inventor.

Pero no se puede ofender gratuitamente al mejor cliente de comercio exterior del campo argentino y el segundo garante de deuda, y señoras y señores, no hablamos de los EEUU. Aranguren, antes de irse, dejó en pie el negocio de la Hwalong-1. Los chinos, obviamente, no protestaron: seguían –y siguen- en su papel de pescador, pero ahora se evitaban el costo de la carnada.

Luego, entre las vaharadas de humo del G-20 a fines del mismo 2018, el canciller Faurie fue un paso más lejos que Aranguren y suspendió hasta 2022 las negociaciones por la Hwalong. En el ámbito nuclear reinó brevemente el terror, pero Xi-Jinping se fue de la Argentina sin decir «esta boca es mía» y las conversaciones con la CNNC prosiguieron durante el verano como si nada, Faurie o no Faurie.

Es evidente que el tío Xi tiene agarrado a nuestro gobierno por abajo del cinturón (estamos tratando de ser finos aunque no nos sale bien). No le deja complacer debidamente a los EEUU. Que después de todo, bien mirado, es más bien un país competidor agropecuario, con el cual hay poco intercambio comercial, y que desde 1981 no tiene una oferta viable salvo la central AP-1000 de Westinghouse, máquina que tras muchas vueltas terminó comprando y construyendo China con los nombres «chinificados» de CAP 1000 y CAP 1400: era demasiado cara para las “utilities” estadounidenses, que recién ahora se le animan.

Pero China no quiere exportar plantas demasiado estadounidenses o canadienses. Se juega por la Hwalong, a la que de francesa sólo le quedan los tres loops de refrigeracion.

El resultado es que el presidente de la CNEA no tiene respuestas de por qué se dejó la línea de uranio natural, porque las hay pero no son confesables. Cuando se relee varias veces el reportaje, resulta que una CANDU no le parece en absoluto inferior a la de uranio enriquecido. Albricias, es verdad. Haberlo dicho a tiempo, en mayo del año pasado…

Abandonar de golpe una línea tecnológica defendida durante medio siglo es como frenar en seco un tren: se rompen cosas. Por eso el Lic. Calzetta Larrieu tampoco tiene respuestas para justificar los 250 telegramas de despido que luego de la cancelación de la CANDU en Lima recibió la Unidad de Gestión de NA-SA, el grupo que iba ejecutar esa obra. Añade que la CANDU no tenía novedades tecnológicas pero que sí podía haber generado mucha actividad en las empresas argentinas. Coincidimos: algo así como 7000 puestos directos según nuestro cálculo. Es cierto que tanto trabajo real habría molestado a quienes nos prefieren timberos, en recesión y al borde del défault financiero.

Tampoco Calzetta Larrieu tiene una respuesta clara para la decisión de Aranguren de quitarle a NA-SA la dirección de obra del reactor compacto CAREM y dársela a Techint, que al toque de aceptar el cargo paró las tareas y exigió más plata. Un mal pensado podría creer que el plan es vaciar de sus funciones y habilidades de arquitecta nuclear a NA-SA y reducirla a una dócil compradora a cargo de poner firmas, cavar pozos y hormigonar. Y quizás dejarle la exportación del CAREM en su modelo comercial a Techint, multinacional con sedes legales en Luxemburgo y las Antillas Holandesas.

Calzetta Larrieu tampoco parece muy seguro de estar haciendo lo debido al dejar naufragar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén, la mayor del mundo a fecha de hoy. Fue (es) la víctima principal de este cambio de rumbo. Dice que ya hay suficiente stock de agua pesada fabricada para nuestro parque de 3 centrales de uranio natural. Es falso: Embalse requerirá reposiciones anuales de este líquido extremadamente caro hasta 2048, y Atucha II, hasta 2045, amén de la que requiera INVAP cada vez que venda un reactor nuclear en el exterior.

Lo cierto es que la PIAP costó bastante más de U$ 1000 millones, y al ser la mayor unidad del mundo en su tipo logra, por escala, el precio de agua pesada más bajo: alrededor de U$ 700.000 la tonelada. Una vez cerrada la PIAP, la Argentina jamás conseguirá agua pesada a ese valor. Máxime ahora que la India está construyendo 12 nuevas «CANDU-like» de 740 MW, lo que empujará una demanda de agua pesada que ese país asiático no puede satisfacer con sus propias fábricas.

Lo dicho: una cosa es escuchar el verso de los caciques petroleros de la Secretaría de Energía cuando hablan del átomo, como si entendieran con qué se come, o ver cada zigzag de opinión de la Subsecretaría de Energía Nuclear cuando se entera -por los diarios- de que la CANDU china no va más, y después que la Hwalong tampoco, y después que la Hwalong sí va y sale con fritas, pero “con un 60% de mano de obra china”, como detalla la habitualmente informada Natasha Niebieskikwiat, en Clarín.

¿La periodista se está refiriendo a un 60% de personal o a un 60% de componentes? ¿Se vienen 4200 chinos, o alguien que habitualmente escribe claro metió la pata? En NA-SA y en la Agencia Reguladora Nuclear (ARN) dan dos respuestas distintas, aunque ambas rematadas por una resignación común: “La verdad, no tenemos idea, Arias. Eso lo está cocinando el embajador Diego Guelar en China. Nosotros también nos enteramos por los diarios”.

Las respuestas de Calzetta no parecen mejores ni aclaran nada, pero desdichadamente no son “radio pasillo”, sino declaraciones oficiales de una institución que supo tener una enorme autoridad en lo suyo, y hoy mira pasar la pelota. Tanta autoridad que uno de los presidentes históricos de la CNEA, el contralmirante Oscar Quihillalt, contempló el desfile de 8 sucesivos presidentes de la Nación por la Casa Rosada, y todos ellos, lejos de deponerlo y nombrar a un «pichi» manejable, le preguntaban qué hacer.

Quihillalt, impertérrito, contestaba cuatro cosas: que dejaran trabajar en paz a la CNEA sin persecuciones políticas, que la casa se abstendría siempre de diseñar la bomba atómica, que la Argentina debía evitar la firma de tratados tóxicos para la soberanía como el de No Proliferación, y que se debía mantener a todo trance la línea centrales de uranio natural, para que los EEUU, proveedor de enriquecido, no nos pudiera amenazar diplomáticamente con un apagón masivo por desabastecimiento.

Tanta autoridad tenía la CNEA que en 1955 Quihillalt, gorila de densa pelambre, tomó el mando de manos del contralmirante Pedro Iraolagoytía, peronista visceral, y en 1973 se lo devolvió sin que hubiera discrepancia alguna entre ambos sobre estos cuatro asuntos. En realidad se apreciaban: eran argentinos y nucleares.

Es terrible ver a la plana mayor nuclear, la que se nutrió en aquella CNEA histórica y soberana, “tirando letra” como hacen los actores forzados a un mal libreto, escrito en este caso no por un autor sino por una riña de autores que gritan en distintos idiomas. Y ninguno es castellano.

Daniel E. Arias

El aumento del precio del dólar está dando un mensaje

Queremos dejar claro que en AgendAR no consideramos que la módica escalada del precio del dólar -van 7 días consecutivos que crece, en incrementos pequeños- sea una catástrofe. Tampoco repetiremos la forzada tontería de algunos funcionarios de este gobierno «No nos preocupa«, pero, como ya lo hemos dicho, sólo es un síntoma. Otros síntomas, más graves, son la caída del consumo, el desempleo, las altísimas tasas de interés reales que hacen imposible la financiación de proyectos productivos y acercan a la quiebra a empresas endeudadas…

Ayer nomás nos permitíamos una ironía a costa del economista Miguel Bein, que dijo «Es más importante un dólar bajo control que una tasa baja«. Nosotros hacemos una evaluación opuesta -que las tasas reales altas son destructivas de la economía- pero, apuntamos, ahora no tenemos ninguna de las dos cosas.

Y ahí está el problema inmediato y amenazante. El gobierno actual se ha decidido, ya sea por prejuicios ideológicos, por los intereses de quienes apuestan a esas altísimas tasas de interés que el Estado está ofreciendo a quienes le prestan en pesos, o por el consejo de sus asesores electorales -ya no importa tanto el motivo, en realidad- a, por lo menos, dar la apariencia de que mantiene bajo control el precio del dólar en el corto plazo.

Y está fracasando en ese objetivo. Ese fracaso es titular en los medios financieros internacionales, que leen los inversores y los especuladores. También se dan cuenta -no son tontos- los productores rurales que aportan las únicas divisas genuinas que este esquema produce (los subsidios en Vaca Muerta más que compensan lo que se obtiene exportando el gas).

Se están vendiendo muchas toneladas de granos, es cierto, pero no serán más que las necesarias para cubrir lo que los «farmers» tienen que gastar ahora. Saben que tendrán que pagar por semillas, fertilizantes y combustibles a los precios de un dólar seguramente más caro, y no venderán más que lo imprescindible.

Dejemos de lado el ruido político (en la medida que sea posible en un año electoral). El gobierno seguirá repitiendo «déficit cero», mientras cae la recaudación y se fugan capitales (U$S 965 millones en febrero). Los economistas que lo apoyaron hasta hace poco insistirán en que hacen falta más recortes de gasto público y más «señales a los mercados». No porque crean que eso funcionará ahora; es sólo una forma de mantener su discurso para sus clientes y para el futuro.

El Fondo Monetario Internacional -el único prestamista que le queda al Estado argentino- tiene en sus estatutos una prohibición expresa de permitir que se usen sus fondos para enfrentar corridas cambiarias. Todos saben como terminan esas historias. Y la «línea» y los otros Directores se lo recordarán a Lagarde si lo hubiera olvidado.

No nos interesa dar un mensaje negativo. Es la realidad la que lo está dando. Y dice que el gobierno debe darse cuenta que sus políticas fundamentales no están funcionando y tiene que dar un golpe de timón. ¿Es posible, a 7 meses justos de las elecciones presidenciales?

Mirando con frialdad, tenemos que decir que lo vemos posible si resulta inevitable. Si continua está sucesión de malas noticias económicas -que representan una carga insoportable de sufrimiento humano, recordemos- el proyecto de la reelección de Mauricio Macri se revelará una fantasía, y se hará necesario concertar una política de emergencia entre todos los actores políticos y económicos de peso.

En ese momento, como ahora, hace falta tener presente una realidad obvia: el dólar no está subiendo. Es el peso argentino que cae.

A. B. F.

Biogas: la basura de un gran relleno sanitario produce electricidad

El aprovechamiento de los residuos urbanos para generar electricidad tiene defensores y críticos. Los primeros sostienen que es una solución económica a un problema grave de las ciudades modernas: disponer de las inmensas cantidades de basura que producen. Los segundos, que la combustión de residuos orgánicos puede dejar componentes químicos que pueden ser perjudiciales. Y que la combustión de plásticos seguramente los deja.

No es un tema teórico. En Argentina, la montaña de basura que puede verse desde el camino a Punta Lara, por ejemplo, ya produce electricidad suficiente para abastecer a una ciudad de 40.000 habitantes. La Central Térmica de Ensenada extrae los gases que generan los restos amontonados en el relleno por más de 37 años, y los convierte en energía que alimenta a la red interconectada nacional que opera Cammesa.

El predio de la Ceamse -la empresa estatal que se encarga de la disposición final de los residuos del área metropolitana- en ese lugar es un campo de 50 hectáreas con lomas (de basura) de hasta 30 metros de altura. En ese lugar, sobre bañados y terrenos bajos y a pocos metros del Río de la Plata, en 1982 comenzaron a depositarse la basura doméstica de todo el sur del conurbano.

Así resultó un «yacimiento» formado por el depósito de más de 1.000 toneladas de residuos por día que entraban a Punta Lara. Porque allí llegaban bolsas y bolsas provenientes de domicilios de La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen y Magdalena.

En 2005, la Suprema Corte bonaerense dictó un fallo ordenando cerrar en forma definitiva el relleno sanitario en Punta Lara, después de una presentación hecha por vecinos perjudicados por los daños ambientales.

En 2018, como parte del plan de clausura del relleno, la Ceamse firmó un convenio con la firma Secco Renovar S.A, para llevar adelante el proyecto de generación de energía eléctrica a partir del biogás del relleno sanitario.

La compañía invirtió 6,5 millones de dólares y comenzó a instalar la planta en abril de 2018. Menos de un año después, Cammesa autorizó a conectar la electricidad producida en la Central Térmica Ensenada a uno de los transformadores de Edelap, la distribuidora eléctrica que opera en la capital bonaerense. Desde ahí entrarán 5 MW/h al sistema interconectado nacional.

No es el único de estos emprendimientos encarados por el Ceamse. En los Complejos Ambientales Norte III se procesan gases que aportan 20 MW/h al sistema de interconectado nacional. Y en los próximos meses entrará en operaciones la Central Termoeléctrica González Catán, con otros 5 MW/h.

Según explican los técnicos de Ceamse, el 90 % de los residuos es de origen hogareño y entre el 40% y el 60%, es «putrescible», es decir que se pudre. El mecanismo de relleno sanitario confina a la basura en una especie de molde: cerrado abajo para evitar filtraciones a las napas y tapado arriba con tierra. En un mes se produce la condición anaeróbica, es decir que se queda sin oxígeno y comienzan a generarse gases. En especial metano y dióxido de carbono, y otros en menor proporción.

Vale la pena destacar que en un país muy «ambientalista» como Suecia, del total de residuos que se generan, sólo un 4% llega a los vertederos, mientras que el resto que no se recicla o reutiliza, es utilizado para generar energía mediante incineración.

Corresponde entonces a las autoridades garantizar a la población que la utilización de los residuos se hace en la forma que corresponde para evitar la contaminación. También, que traten de educar a la población en la separación de los diferentes tipos de basura.

ceamse utilizacion de gas metano para la produccion de eenrgia electrica

Avances contra el cáncer del Papiloma Humano

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En Argentina el cáncer de cuello de útero es la segunda causa de muerte por enfermedad oncológica en las mujeres, después del cáncer de mama. Y según la Organización Mundial de la Salud, prácticamente todos los casos –el 99%– están vinculados con la infección causada por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Pese a la utilidad sanitaria de las vacunas comerciales, sólo protegen contra dos cepas de VPH cancerígenas (las más prevalentes) de las 15 que existen.  A su vez las vacunas existentes, son de muy alto costo tanto para salud pública como para el sistema privado de medicina.

Frente a esto, el Laboratorio de Estructura-Función e Ingeniería de Proteínas que lidera el doctor Gonzalo de Prat Gay en la Fundación Instituto Leloir ha venido investigando mecanismos fundamentales del VPH en tres áreas, a nivel de sus proteínas.

Una relacionada al mecanismo de control de sus genes, una segunda a las bases bioquímicas de los procesos que llevan al desarrollo de cáncer y la tercera a cómo se puede ensamblar la partícula viral a través de una de sus proteínas.  Esta última es la base de la vacuna preventiva existente de aplicación a nivel mundial, donde en colaboración con una empresa desarrollaron una tecnología alternativa para producir esta vacuna – la cual es parte del calendario nacional- en el país con tecnología propia y a un costo considerablemente inferior.

“Cuando el VPH infecta las células del cuello uterino se expresan proteínas, llamadas oncoproteínas, que interfieren en el ciclo celular, entre ellas la E7, llevando a la replicación descontrolada característica de los procesos cancerosos”, explica el doctor Prat Gay, Investigador Superior del CONICET en la FIL.  Su laboratorio desarrolló además una prueba de concepto de una vacuna con potencial terapéutico contra la etapa de cáncer por VPH, a diferencia de la vacuna profiláctica, con resultados publicados en revistas de referencia internacional y aplicaciones de patentes.

“El VPH fue reconocido recientemente también como el causante del 30% de los cánceres orofaríngeos”, afirma el investigador de la FIL.

A lo largo de los años el laboratorio de Prat Gay ha desarrollado herramientas para detectar la presencia de marcadores diagnósticos para aplicación en biopsias, de proteínas de VPH relacionadas con la presencia de cáncer y otros marcadores.  En esta línea su grupo está llevando adelante estudios sobre aplicaciones para diagnóstico en colaboración con diversos centros de salud locales públicos y privados. “Los mismos tienen aplicación no solo en cáncer de cuello de útero (el de mayor impacto en la población), sino en cánceres de cabeza y cuello y otros cánceres mucosos donde el VPH interviene”, explicó el investigador.