El consumo con tarjeta de crédito cayó un 40% durante la cuarentena

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Se desplomaron las compras en los rubros: indumentaria (90%), de viajes y turismo (85%), y combustibles (60%). Por el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno, muchos sectores sufrieron un parate completo de su economía y otros «esenciales» pelean por subsistir. Debido a esta situación, en abril se desplomaron los consumos con tarjeta de crédito, según revelan los bancos emisores de los plásticos. En promedio fue de un 40%, producto de una fuertísima caída en el consumo en indumentaria (90% respecto a marzo), viajes y turismo (85% respecto a marzo), combustibles (60% respecto a marzo). «El consumo de marzo mantiene los niveles de febrero», indican desde una entidad bancaria y explican: hubo un incremento en el consumo en supermercados de un 32% y de farmacias y perfumerías y servicios de TV por cable en un 20%. Los rubros que tuvieron contracción considerable en ese mes fueron indumentaria, viajes y turismo y espectáculos”. «Cae el consumo con tarjeta porque la gente está endeudada. Hay falta de ingresos por un lado y por otro lo poco que consumen lo hacen en comida y servicios básicos”, dijo el analista Manuel Adorni. Damián Di Pace, titular de Focus Market, analizó que el endeudamiento de las familias sigue siendo muy elevado y hoy la discrecionalidad hacia el gasto es muy grande, al punto que en muchos locales donde se usa tarjeta de crédito están cerrados, como los de indumentaria, calzado, juguetería, marroquinería y librería; aparte de que el volumen de operaciones on line es muy chica para el uso de tarjeta. Además, hace hincapié en la falta de promociones, sumado a que el argentino está teniendo un recorte salarial muy importante. Guillermo Barbero, de First, aporta otro dato relevante: “Al bajar tanto el consumo, bajaron mucho los saldos de financiación con tarjeta, y si les baja el saldo, los bancos no facturan intereses, por lo que a las entidades les interesa que haya consumos porque hay comisiones, pero también los saldos altos para poder cobrar intereses”.

Las vacunas que vienen. Y por qué tardan – Conclusión

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(La primera parte de este artículo está aquí) EL APURO Y SUS CONSECUENCIAS Manifestación contra Sanofi y el gobierno filipino tras la muerte de 600 chicos por una vacuna antidengue “con algunos problemas de seguridad” El “pie de plomo” para licenciar vacunas no sólo es inevitable sino deseable: los licenciamientos de apuro a veces provocan desastres. Cuando alguna vacuna tiene problemas de bioseguridad que lograron atravesar “incógnito” una fase III, la tragedia puede suceder ya en campaña, con cientos de miles de vacunados. Le pasó en 1955 a la histórica fórmula antipolio de Jonas Salk, aunque no por culpa de él, y le acaba de pasar a la vacuna a virus atenuado contra el dengue del “startup” Dengvaxia (Sanofi-Pasteur) en Filipinas: suministrada en 2016 a 830.000 chicos, hizo que al menos 600 desarrollaran dengue hemorrágico, es decir la reacción inmune en toda su furia, y murieran. La vacuna que le cambió la vida a mi generación de argentinos (la Salk inyectable, contra la poliomielitis) fue licenciada en los EEUU en 1955, tras una multitudinaria fase III de 1,8 millones de chicos, que hoy sería muy discutida. La Salk funciona a virus inactivado. Hasta donde puede llamarse muerto algo que jamás estuvo vivo, el poliovirus Salk tiene destruidas sus cadenas de ARN por el uso de formol: en teoría, no hay modo de que codifiquen proteínas, se repliquen y causen la enfermedad. No obstante, de los 5 fabricantes reclutados en 1955 para producir en masa los primeros lotes, hubo 2 farmacológicas (Wyeth y Cutter) que incurrieron en una inactivación parcial y liberaron virus vivos en al menos 100.000 dosis. Y eso por malos criterios de control de calidad. Las dosis falladas que se llegaron a usar provocaron parálisis atípica (sólo en el miembro inyectado) en 250 chicos en California, y un puñado de casos mucho más severos o directamente fatales en el Noroeste de los EEUU. Intervino el gobierno, interrumpió brevemente la campaña, identificó el problema, rompió contratos y tras imponer una drástica revisión de los métodos de control de calidad de los otros 3 fabricantes en carrera, la fórmula de Jonas Salk siguió en despliegue y no volvió a dar problemas. ¿Volver al estado previo de cosas? Con 60.000 chicos paralizados en la epidemia de 1952, nadie se hizo siquiera la pregunta. La sucesora de la Salk, la Sabin oral, licenciada en 1961 y 1963, es a virus atenuado, débilmente activo: al causar una infección intestinal leve del receptor lo inmuniza de un modo mucho más robusto y perdurable (varias décadas) sin necesidad de refuerzo. Esto hace de la Sabin la vacuna de elección en los países pobres o sin demasiada medicina pública, donde las chances de acceder a una segunda dosis son conjeturales. EEUU hoy es un ejemplo. Eso ocurre mucho más en países como Pakistán. Allí los talibanes de las áreas tribales de frontera de Khyber, Kurram, Waziristán y Baluchistán, a lo largo de los 2430 km. de la “línea de Durand” que marca frontera con Afganistán, asesinan toda vez que pueden a las vacunadoras del gobierno. Así estas mujeres pagan su culpa de suministrar a los chicos esas sustancias diabólicas cuyo objetivo (¿no resulta obvio?) es volver infértiles a los futuros hombres, de modo que no puedan procrear guerreros que defiendan la Verdadera Fe. Se nota que los talibanes no leyeron bien al ex doctor Andrew Wakefield, todavía el líder intelectual de los antivacunas: tal vez el objetivo no era volverlos infértiles a los varoncitos, sino autistas. Pero con las vacunas a virus entero y atenuado, tan eficaces, hay un costo: sea por defectos de fabricación de la fórmula, sea por debilidad inmune del receptor, algunos pacientes se enferman en serio y desarrollan parálisis inducida por vacuna. ¿Cuántos, con la Sabin? En primera dosis, 1 de cada 750.000 vacunados, y en segunda dosis, uno de cada por cada 5,8 millones de vacunados. ¿Es éticamente aceptable? Pregúntenle a cualquiera de mi edad (yo tengo 66) que haya pasado su vida en silla de ruedas o cargando muletas por aquella infección brutal que los agarró de bebés o de pibes entre 1956 y 1957. Y después me cuentan. En algunos países escandinavos poco poblados y con mucha salud pública se ha regresado de la Sabin a la Salk para eliminar totalmente el poliovirus del medio ambiente: los vacunados con Sabin lo liberan con sus heces. Y desgraciadamente, la resistencia de esta especie viral ante la intemperie es fenomenal. ¿Y cómo vivíamos antes de la Salk y la Sabin? En 1952, la peor epidemia de polio de la historia atacó a 60.000 chicos en EEUU, ya se dijo. Mientras la Salk se licenciaba y empezaba a distribuir en EEUU, entre 1955 y 1956, con apenas 18 millones de habitantes en Argentina, tuvimos casi 700 casos: al menos el 10% fueron fatales, y el resto, discapacitantes. Chile, Uruguay y Brasil en 1958 amenazaron cerrarnos las fronteras porque nosotros, el país más educado, industrializado y rico del Cono Sur, no comprábamos la vacuna (costaba dólares, había otras prioridades, pasaron cosas, ¿suena familiar?). Éramos los únicos en la región con una epidemia incontrolada. Ahora que a los argentos nos corre el dengue (pero en invierno y con el Covid-19 rampante, no nos damos cuenta), conviene recordar algunos datos. El récord en velocidad de una vacuna desde su formulación hasta una fase III y licenciamiento, por ahora, la tiene la fórmula contra el Ebola de Merck, que cruzó ese camino en apenas 4 años. Sí, leyó bien, la vacuna contra la fiebre tifoidea tardó 105 años en desarrollarse. Y la vacuna contra el HIV hace 37 años que la estamos esperando… El Ebola muestra cuándo y por qué una vacuna se vuelve imprescindible: cuando la patología amenaza dejar de ser un asunto de pobres. El virus se identificó en 1976, y era exclusivo de lugares incomunicados del interior selvático de Gabón. Pero los caminos y los brotes se fueron extendiendo y descontrolando. En 2014 esta  feroz virosis hemorrágica hizo rampa en el interior de Nueva Guinea, Liberia y Sierra Leona y pareció cerrarse en 2016, con 28.800 casos y 11.325 muertes. Pero aquel año la guerra civil del Congo reavivó las cosas y trajo el Ebola hasta las ciudades-puerto del Atlántico subecuatorial. Ahí están los países del disimulado imperio francés, que goza de buena salud (el imperio, no su población): el puñado de repúblicas que rodean el Golfo de Guinea. Con tanta relación monetaria, comercial, financiera y política era inminente que el Ebola desembarcara en Europa, empezando por Francia. Y con tanto proyecto de infraestructura financiado por China y con personal chino yendo y viviendo, también era inevitable que llegara a Asia. “No hay cosa como el peligro/ pa’ refrescar a un mamao”, según dice el Martín Fierro, asunto que apuró el licenciamiento de la fórmula de Merck en la Unión Europea con el beneplácito de la OMS. Una vacuna competitiva, de Johnson y Johnson, todavía sin licencia de la agencia regulatoria europea o de la FDA, acaba de ser despachada (750.000 dosis) hacia el Congo, que está en guerra civil, y su frontera con Ruanda. ¿Quién va a objetar nada? En un incendio, uno no anda eligiendo a los bomberos. La historia de las vacunas es imposible de disociar de esa percepción social, nacional y mundial de riesgo. Y en el caso del Covid-19, esta percepción es sin duda la mayor de la historia contemporánea. Peor aún, no resulta errada, aunque cierta gente se obstine en que el virus desaparecerá solo, e incluso diga que ya empezó a hacerlo. Como dijo AgendAR aquí, por motivos muy diversos el mundo hace meses que perdió la cuenta real de la mortandad causada por este nuevo virus corona. Mortandad de la cual, desde el miércoles 10 de junio, según la OMS, Sudamérica se ha vuelto el principal foco planetario, no sin la colaboración entusiasta del presidente brasileño Jair Bolsonaro. Apostar a la desaparición espontánea del SARS CoV-2 este invierno y en este continente, por citar un poco corregido a Fouché, no sólo es un crimen sino un error. La gran duda sobre las vacunas anti-Covid pasa por la eficacia, y si demuestran alguna, ya se discutirá su seguridad. Nuestra experiencia con el género viral Corona es limitada: conocemos bien cuatro especies que generan resfríos, y dejan una huella inmune tan inefectiva y poco duradera que es perfectamente posible volver a resfriarse con la misma especie a los 2 o 3 meses de curada la primera infección. Ni el resfrío te vacuna contra el resfrío. La otra cosa que sabemos sobre otras dos especies muy letales y novedosas de coronavirus, los del SARS y el MERS, es que resultaron poco contagiosos entre personas, a diferencia del SARS CoV-2. Eso permitió que las respectivas epidemias de 2002 y 2012 pudieran contenerse con cuarentenas, confinamientos y rastreo de casos, sin que hubiera tiempo a desarrollar las correspondientes vacunas (el lado malo), pero sin que explotaran como pandemia (el lado bueno). El SARS parece realmente haber desaparecido por falta de contagios. El MERS, en cambio, sigue endémico en la Península Arábiga, con muy alta letalidad (30% de los infectados) pero bajísima casuística. Así las cosas, las farmacológicas no pusieron más plata en virus corona: ambas enfermedades les parecieron “académicas”, como entre 1976 y 2016 les pasó con el Ebola. Un prospector, allí. El SARS tiene (tuvo) contagiosidad interpersonal, lo que lo hizo saltar desde Extremo Oriente a Canadá antes de que se lograra su extinción (aparente) por cuarentena rabiosa y falta de casos. El virus del MERS, en cambio, depende de un animal vector: el dromedario, infrecuente fuera de la Península Arábiga. Definitivamente, no es un vector íntimo de la casa del porteño de a pie, como sí lo son esos mosquitos Aedes aegyptii que nos recolonizaron en los ’90 y que transmiten el dengue (también el zika, el chikungunia y la fiebre amarilla, cuando están en el ambiente). Pero en el caso de los resfríos a coronavirus, cuyo vector preferencial somos los humanos, la vacuna podría tener un techo técnico muy bajo si la respuesta de anticuerpos fuera demasiado floja en calidad y duración. Si fuera el caso, para que la Humanidad pueda recuperar su vida social y económica previa a la pandemia, cuando podíamos incurrir en lujos como el subte o trabajar, probablemente necesitaríamos no una sino una batería de vacunas. Tal vez un cóctel, como la MMR o “la triple viral”, pero –y sería la primera vez- dirigido a una única especie. Por el momento no hay ninguna vacuna, y para lograr alguna la FDA y el NIH no sólo aceleran los procedimientos sino que inyectan plata fiscal estadounidense en firmas privadas: tras una fase I promisoria (no hubo efectos tóxicos), Moderna recibió U$ 483 millones. AstraZeneca, mucho más: U$ 1200 millones. Lo dicho, “la mano de Dios”. Planta de Moderna en Boston: ya está produciendo vacunas en masa para la inminente fase 3 El presidente Trump, negacionista y el mayor responsable sin duda de que EEUU siga al frente de la casuística mundial de muertos por Covid, hoy se muestra generoso con la plata fiscal para apagar ese fuego que nunca dejó de apantallar. Si la FDA licencia alguna vacuna antes de las elecciones, dirá que esa fórmula fue obra suya. Hasta un presidente honesto haría lo mismo. La novedad de Moderna es conceptual: la suya sería la primera vacuna de la historia hecha no con virus muertos, atenuados, recombinantes, o con fracciones virales (ya se trate de la cápsula entera, o sólo de alguna o varias proteínas de la misma). Lo que propone Moderna es una secuencia fragmentaria, codificante pero no infectiva, del genoma viral. Lo revolucionario de este abordaje es que a uno no le inyectan antígenos virales, sino las instrucciones para que uno fabrique en sus tejidos tales antígenos virales. Lo que no es lo mismo que una partícula viral salvaje, cruda y entera, con las instrucciones completas para fabricar todo el virus, pero el sistema inmune no se entera de la diferencia. Consecuentemente, esos antígenos deberían desatar una respuesta tanto humoral, de anticuerpos, como celular, de linfocitos. De modo que si lo de Moderna anda bien, uno recibe los planos y se autovacuna. Si esta idea, la secuencia genética y la dosis de ARN viral elegidas (100 microgramos) muestran efectividad, Moderna tratará de fabricar 500 millones de ampollas/año, e incluso habló de 1000 millones. El presidente Donald Trump hoy está apostando plata del tesoro estadounidense a cinco caballos: la vacuna de Oxford-AstraZeneca, la de Moderna, y tres más: Johnson & Johnson, Merck y Pfizer. Entre todos estos gigantes farmacológicos, Moderna no sólo es es la única empresa que trata de transformar en vacuna el llamado “ARN mensajero” viral, sino también la única firma chiquita y emergente. Si el tiro le sale bien, dejará de ser ambas cosas. China también hace apuestas múltiples: su caballo más fuerte es una vacuna desarrollada por el Ejército Popular de Liberación. Según The Lancet esta vacuna cruzó exitosamente una fase 1 con 108 voluntarios sanos, está por terminar una fase II con 508 y se preve una fase III multitudinaria. La base de la fórmula es un adenovirus inofensivo modificado para expresar la proteína “S” o “Spike” del SARS CoV-2, una especie de gancho molecular de abordaje con el que se pega a la célula que trata de invadir con su genoma. Hay 141 fórmulas en competencia para liquidar o al menos controlar este virus nuevo, incluida una propuesta argentina, liderada por el equipo de la Dra. Juliana Cassataro del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) de la que informamos aquí. Equipo de la Universidad Nacional de San Martín, único intento en Latinoamérica de desarrollo de una vacuna anti SARS CoV-2 Así como somos el único país latinoamericano que desarrolló ya 4 tests de anticuerpos y genéticos en esta emergencia, el trabajo de Cassataro es único en la región, y también el único basado en cepas virales de la región. Y aunque a fecha de hoy haya 141 vacunas en desarrollo en el mundo y la propuesta argentina esté en estudios preclínicos, tecnológicamente la nuestra es bastante sensata. La vacuna de la UNSAM tunciona con antígenos, es decir proteínas del SARS CoV-2, algunos aislados aquí, otros ya patentados, y al no ser atenuada o codificante tiene riesgo infectivo cero. Esto no significa que carezca de riesgo inmunológico. Si hay algo que aprendimos de mala manera con este virus es que, sin mediar vacuna alguna, muchos infectados hacen reacción autoinmune masiva, la llamada “tormenta de citoquinas”, en la que literalmente destruyen sus propios pulmones y/o sus riñones. Tras un evento inmune de estos, incluso los que se salvan pueden quedar con insuficiencia respiratoria o renal para el resto de la zafra. Cassataro sabe esto, pero apuesta a que cuando trasponga las fases clínicas (con humanos), la vacuna argentina resulte atractiva porque la fabricación a gran escala y la distribución podrían ser más simples que con fórmulas a ARN, o a virus atenuados o recombinantes. A fecha de hoy, el conteo del “Vaccine Tracker” del New York Times es el siguiente:
  • 125 vacunas en fase preclínica (estudios con cultivos celulares o modelos animales),
  • 7 en fase 1 (estudio sobre pocos humanos de toxicidad y de dosaje),
  • 7 en fase 2 (estudio comparativo de toxicidad y efectividad en “doble ciego”, con un grupo vacunado y otro con placebo, muchos voluntarios),
  • 2 fórmulas en fase 3 (estudios de eficacia en gran escala), y
  • licenciamientos, todavía ninguno.
Las 2 competidoras que están a punto de iniciar una fase 3 son Oxford-AstraZeneca y un llamativo intento de emplear la vetusta vacuna BCG antituberculosis como adyuvante inmunitario inespecífico contra el SARS CoV-2. Parece una idea loca pero tiene antecedentes: en los ’90, se intentó usar la BCG como adyuvante de vacunas contra un cáncer particularmente bravo, el melanoma. Estas intentonas no tuvieron éxito, pero la idea es persistente: la BCG, con su imitación molecular del bacilo de la tuberculosis, provoca pasiones incendiarias en el sistema inmune humano, tal como una camiseta de River (incluso sin un hincha adentro) las causaría en una tribuna de La Bombonera (bueno, cuando vuelva el fútbol). Esta idea de movilizar a nuestra barra brava interior de manera inespecífica, y de paso reventar al SARS CoV-2 porque no se fugó a tiempo, la lidera una ONG australiana (Murdoch Children’s Research Institute) y la Universidad de Melbourne. Sí, ése Murdoch, Rupert, el dueño de Fox News, The Sun y The Times. Lo que se ignora es si “La Doce” destruyendo la cancha y alrededores puede evitar que Pratto haga goles en “el field”. Dicho en favor de la propuesta argentina, menos financiada pero más específica: ¿Para qué existen los volantes y los defensores? La vacuna de Moderna que disparó esta nota está en fase 2, y detrás corren una fórmula de Pfizer (aliada con la alemana BioNtech y la china Fosun Pharma), y 2 compañías chinas de distinto enfoque técnico, pero manejadas por la farmacológica nacional Sinopharm. Vacunas de Sinovac: sería raro que terminen el año sin entrar en fase 3, y además en Brasil Los chinos en general hacen fases 1 gigantes y a doble ciego, lo que ha pasado a llamarse fase 1/2. Se descuenta el progreso rápido a fase 3 para Septiembre: en China no hace falta un “Warp Speed” de Xi-Jinping: es tácito y permanente, y sobran ganas de ganarle a EEUU, y también voluntarios militares y/o médicos. Esto permite prever fases 3 multitudinarias, quizás como en épocas de Jonas Salk en EEUU. También en fase 1/2 pero algo a la zaga corren otros dos laboratorios chinos (SinoVac y CanSino) e Inovio Pharmaceuticals, un grupo yanqui liderado por la Universidad de Pennsylvania que tiene otra novedad conceptual algo parecida a la de Moderna: una vacuna a ADN, en lugar de a ARN. Sinovac hará su fase 3 en Brasil, aprovechando que el SARS CoV-2 allí, lejos de evaporarse solo, prospera bajo protección presidencial. Las grandes novedades son, en suma, el ARN, el ADN y los chinos. Atrás seguimos una larga lista de deseosos, trabajando a lo perro y todavía en estudios preclínicos. Sería un error minimizar las posibilidades de la UNSAM, aunque esté trabajando con un fondo oficial de U$ 100.000, que en EEUU o China no pagarían ni los gastos de luz. Nuestros 3 premios Nobel en ciencias biomédicas no han sido en vano: construyeron recursos humanos muy fuertes en el estado: el CONICET, el ANLIS Malbrán, el Instituto Leloir y universidades relativamente  nuevas como la UNSAM y la UNQUI. Por algo, en materia de sistemas de diagnóstico, Argentina está pasando el trapo. Ojalá que dentro de un año y medio, con quizás 4 o 5 vacunas licenciadas, aunque sean mediocres o tengan efectos muy imprevistos, podamos decir, remedando a Winston Churchill, pasada la Batalla de Inglaterra, en 1941: “Nunca antes en el campo de la infectología humana tantos debieron tanto a tan pocos” (y siga una lista de investigadores). Pasa que no van a ser pocos y quizás haya algún nombre argento. Fuera de ello, dicho con optimismo, qué ganas de estar en 2023 o 2024, y con mejores armas. Como suele finalizar Abel Fernández, el dueño de este portal, “el que viva lo verá”.

Daniel E. Arias

Polémica nuclear en Argentina. Andrés Kreiner cuestiona afirmaciones de Rubén Quintana

Hemos recibido la siguiente nota del Secretario General de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear:
Ing. Rubén Quintana. Vicepresidente Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA)

Las “verdades” de Rubén Quintana

por Andrés J. Kreiner, Secretario General de APCNEAN

En un reciente artículo en TSS, Rubén Quintana, el actual vicepresidente de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA), nos dice: “Cuando entramos a ver las cosas que tenían que hacerse y todos los parámetros que había que hacerle a una central CANDU para poder licenciarla en un sitio en el que ya hay dos centrales prototipo, vimos que era muy complicado y muy costoso. Para licenciarla hay que hacer casi 70 modificaciones muy complicadas, necesita muchísimas horas/hombre, que no tenemos y deberíamos contratar afuera. Por eso nos decidimos por la Hua Long (de uranio enriquecido y agua liviana), que es una central mucho más poderosa y con mucho más rendimiento. Es una central de cuarta generación, mientras que Embalse es de segunda generación. En estos meses desde que hemos asumido estamos resolviendo los detalles de los contratos con China y también hay que resolver el tema de la deuda externa porque esto es de un capital muy intensivo. que requiere financiación y que si no es por el lado chino no existiría, pero lo vamos a hacer”.           Ésta es mi respuesta:
  • Que el Sistema Nuclear Argentino junto con las empresas privadas del sector, entre ellas numerosas PyMES, está preparado y deseoso de encarar las “casi 70 modificaciones muy complicadas que necesitan muchísimas horas/hombre” –RQ dixit- necesarias para actualizar el diseño CANDU a las condiciones actuales de licenciamiento en el país.
  • Que estos desafíos, que inexplicablemente el vicepresidente de la operadora estatal de centrales nucleares rechaza, son los que más necesita el país para complejizar su entramado industrial y productivo, utilizando el conocimiento disponible en el sistema de CyT, y minimizando la erogación de las divisas que el país tanto necesita.
  • Que jamás hubiéramos tenido 70 años de desarrollo nuclear ininterrumpido si hubiéramos clasificado como “muy complicados y costosos” los proyectos de construcción del primer reactor de investigación (RA-1) y la primera central nuclear de potencia (Atucha-I) en Latinoamérica,  la fabricación de agua pesada, la producción de radioisótopos, el enriquecimiento de uranio, y el diseño y construcción del reactor CAREM, entre muchos otros.
  • Que afortunadamente y para orgullo del país, esa no fue la posición del Poder Ejecutivo Nacional – ni de NA-SA, como empresa- en el año 2006, cuando decidió encarar el titánico desafío de la finalización de Atucha-II con trabajo e ingeniería argentinas, asumiendo NA-SA el importantísimo papel de arquitecto-ingeniero. Curiosamente, Quintana mismo era miembro del directorio de esa compañía estatal de la que hoy es vicepresidente.
  • Que la industria nuclear en la Argentina fue concebida y posee, hoy más que nunca, el potencial de multiplicar el valor agregado e impulsar el desarrollo tecnológico para elevar la calidad de empleo y de vida de todos los argentinos.
  • Que es nuestra responsabilidad, tanto mayor cuanto mayor sea la jerarquía de nuestros cargos, mantener y potenciar ese valor histórico del que por otro lado estamos todos muy orgullosos, al momento de lucir nuestros logros en los foros internacionales a los que nos han catapultado, entre ellos fomar parte del G-20 o integrar el NSG (Nuclear Suppliers Group)
  • Que invitamos a Quintana a mostrar los datos concretos que le permiten concluir que la central Hualong es una central “con mucho mejor rendimiento”, según él, que la central CANDU. Anticipamos que tendrá un problema: la tarea es imposible porque a fecha de hoy no se ha terminado de construir ninguna central Hualong en el mundo para comparar su calidad operativa contra la de nuestra CANDU de Embalse. Y de decenas idénticas o similares, construidas con y sin licencia canadiense, en 7 países.
  • Que lo que realmente habría que revisar es por qué el gobierno de Cambiemos frenó el acuerdo del 2015 con la República Popular China, a saber: la construcción financiada de una CANDÚ argentina y luego la de una Hualong dentro del mismo paquete de financiación. Era conveniente para ambas partes.
          En realidad, casi todo lo que Quintana dice que deberemos rehacer y modificar para actualizar una CANDÚ de los años ’70 y generación II a estándares contemporáneos… ya se hizo.           Y se lo hizo bien, durante el Proyecto de Extensión de Vida (PEV) de Embalse. Y mientras él estaba en NA-SA, de modo que no puede no haberlo visto.           Sin embargo, Quintana dice que debido a la complejidad de resolver esas “casi 70 modificaciones” tenemos que tirar por la borda más de 50 años de enormes esfuerzos e inversiones mil millonarias en dólares. Es interesante e importante revisar aquel proyecto de extensión de vida (PEV) de nuestra única central CANDÚ, Embalse, en Córdoba, en preparación desde 2010 y terminado en 2018. Garantiza 30 años más de vida operativa a una máquina que, por sus primeros 30 años de trayectoria, es la de mayor disponibilidad no sólo del parque nucleoeléctrico, sino del parque eléctrico argentino en general. En materia de Seguridad Nuclear, la extensión de vida de Embalse incorporó en su alcance el 90% de los rediseños y las acciones surgidas de las lecciones aprendidas del accidente de Fukushima en 2011. En lo que se refiere a diseño, fabricación e instalación del reactor CANDU 6 (calandria, canales de los combustibles, detectores y mecanismos de reactividad), resulta que durante la extensión de vida se reemplazó aproximadamente el 60% de estos componentes. De los componentes reemplazados, principalmente los canales combustibles, el 95% fueron fabricados en Argentina por CONUAR, empresa mixta nacional. La totalidad de los componentes reemplazados fueron instalados con mano de obra argentina, con asistencia de unos pocos especialistas del diseñador canadiense. De otros componentes que no se reemplazaron durante la extensión de vida, la capacidad de fabricarlos en la Argentina se estima en el 100%. La excepción es materia prima, aleaciones especiales forjadas que se compran en lingote y se manufacturan aquí. En materia de diseño, fabricación e instalación de componentes pesados de grado nuclear (intercambiadores, generadores de vapor, tanques, etc.), durante el Proyecto de Extensión de Vida se reemplazaron  componentes de gran tamaño: los 2 intercambiadores de calor del moderador y los 4 generadores de vapor. El diseño es canadiense, pero la fabricación fue argentina según normas ASME III (American Standards of Mechanical Engineering), las más exigentes de la industria, y la hicieron las empresas IMPSA, AESA y CONUAR, y con normas similares, también INVAP. En relación al ensamble en taller de estos equipos, los intercambiadores de calor del moderador fueron fabricados en un 100% (con excepción de aleaciones forjadas). Los generadores de vapor tuvieron un reemplazo parcial, ya que sólo se cambió su parte inferior, lo que en términos de valor da un 60% de fabricación nacional en las instalaciones de IMPSA, en Mendoza. El 40% restante de los generadores de vapor IMPSA tiene las capacidades de construirlos, aunque en este caso no fue necesario. Argentina a través de CONUAR-FAE demostró las capacidades de conformar el 100% de los tubos intercambiadores de calor de estos componentes, un logro importante ya que no hay muchos proveedores calificados en el mundo (deben ser 5 en total contando a CONUAR). Este proceso de calificación fue implementado por personal del Proyecto de Extensión de Vida junto con especialistas de la planta de CONUAR-FAE. En cuanto al proceso de instalación, principalmente en lo asociado a los generadores de vapor (en las que había que maniobrar piezas gigantes en espacios muy reducidos), fue planificado por personal del PEV e implementado con mano de obra local (EISA). Hubo una muy baja participación de tecnólogos extranjeros para estas operaciones de maniobra, todas exclusivas de una extensión de vida. No son necesarias en el caso de una construcción nueva, porque en ella el montaje de los componentes gigantes se hace en espacios despejados, todavía no invadidos por tuberías, cables o otros componentes menores que se instalan después. En resumen, Argentina tiene las capacidades para afrontar en un 90% o más, la fabricación y montaje de componentes nucleares pesados como tanques e intercambiadores de calor. El proyecto fue dirigido en un 100% por personal del PEV, o sea bajo jefatura de argentinos. A todo esto hay que agregarle que el combustible para nuestras centrales de potencia es fabricado en el país (lo que nos brinda seguridad energética y soberanía tecnológica). El costo del combustible argentino, uranio natural, medido por MWh generado, viene a ser la mitad del que tiene el uranio enriquecido que necesita la Hualong. En el corto plazo, no podremos fabricar en el país las cantidades ni las calidades del uranio enriquecido que quema una de estas centrales chinas. El deseo de RQ de tener una Hualong es tan grande que ha promovido a este reactor de generación III a generación IV. Es demasiado entusiasmo: no hay reactores de esta generación funcionando en el mundo aún. Pero seguramente la CNNC (China National Nuclear Corporation) sonreirá ante ese cumplido. Por otro lado, una central CANDU con las mejoras incorporadas por Embalse durante su extensión de vida se acerca notablemente a los equipos de generación III. Pero lo definitivo es que una CANDU de marca argentina movilizaría de tal modo a la industria nuclear, metalúrgica, metalmecánica, electromecánica, de instrumentación, de montaje y de construcción, que generaría más de 7000 puestos de trabajo directo durante su pico de construcción, y mucho más puestos indirectos. Y es trabajo calificado. Y son componentes y sueldos pagaderos en pesos, no en divisas. La Hualong, en cambio, es mayormente importación de componentes, se hará con una participación muy reducida de la industria argentina y, si se mantienen las prácticas habituales de China en su exportación de obras de infraestructura, hasta su terminación tendremos mucho personal chino. Y no sólo en los puestos directivos. Hemos preferido consultar con el Ing. José Luis Antúnez, responsable máximo de esa epopeya tecnológica que fue la terminación de Atucha II en 2014, su entrada en línea en 2015, y el alma de la NA-SA histórica que cumplió con esa tarea. Aclaración: cuando Antúnez dice “Proyecto Nacional”, es el nombre que le puso a la CANDÚ argentina que, antes de 2018, se iba a construir en el predio de Lima, al lado de las Atuchas I y II y la obra del CAREM. “Proyecto Nacional” iba a ser la marca de la máquina. Según los términos pactados con la CNNC, el inicio de obra de la Proyecto Nacional debía ser dos años anterior a la primera excavación de cimientos de la Hualong.           La reacción de Antúnez frente a las declaraciones de Quintana es ésta:           “La Argentina ha trabajado duramente e invertido mucho durante décadas para lograr capacidades científicas, tecnológicas e industriales propias respecto a las centrales nucleares de potencia de uranio natural y agua pesada, lo que ha quedado plenamente demostrado con las tres Centrales que se encuentran en operación.           “El Proyecto Nacional formulado en el 2014 en base a la Ley 26566 del 2009 incluye la continuidad de la línea de tecnología propia de uranio natural y agua pesada mediante la construcción de una Central de tipo CANDU más el comienzo de la incorporación de la tecnología de uranio enriquecido, construyendo la primera central de ese tipo.           “Abandonar, por razones coyunturales ese plan para continuar solamente con la construcción de la central de uranio enriquecido es la peor de las alternativas posibles.”  

Cómo están hoy las fuentes de energía en Argentina. Y qué piensa hacer el gobierno

Este reportaje de Matías Alonso a varios referentes en el campo de la energía en nuestro país da un panorama bastante completo de la situación actual. Y de lo que se cree posible hacer en el gobierno, con las distintas opciones. Estos temas ya han sido discutidos en AgendAR, pero unas afirmaciones polémicas de Rubén Quintana, director de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) sobre la estrategia que están dispuestos a seguir, merecieron una respuesta inmediata de Andrés Kreiner, secretario general de APCNEAN, que también publicamos hoy. El hecho es que hay un récord de participación en la producción de energía eléctrica de fuente nuclear. Por el motivo que se explica al comienzo de la nota, y también porque la demanda de las represas brasileñas en el caudal de los ríos de la cuenca del Plata ha hecho más azarosa la fuente  hidroeléctrica. «Agencia TSS – La participación de fuentes nucleares en la producción de energía eléctrica llegó al 11% –algo que no ocurría desde 1998. Porque la baja en la demanda que provocó el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) por la pandemia provocó que la matriz energética de la Argentina se volviera menos dependiente de la quema de combustibles fósiles, los más caros y contaminantes de la matriz. La Argentina produce más del 60% de su energía con componente térmico. Durante abril de este año, la generación térmica de origen fósil resultó un 5,4% inferior a la del mismo mes del año 2019. El valor neto para dicha fuente de generación fue el más bajo para todos los meses corridos desde el año 2013, según la Síntesis del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) publicada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Para Rubén Quintana, director de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), la empresa estatal operadora de las centrales nucleares, el récord de generación nuclear “es una muy buena noticia para el país, dadas las características de la energía nuclear, que es una energía de base”. Variaciones en la demanda: En abril pasado, las demandas residencial, comercial e industrial registraron disminuciones del 1,4%, 9,7% y 25,6%, respectivamente, comparadas con abril del año pasado. En el caso de la demanda diaria, se pudo observar que la curva de los días hábiles fue similar a la de los fines de semana sin cuarentena. Es decir, que los consumos de energía eléctrica empezaron más tarde que en días normales, cuando suelen aumentar a partir de las seis de la mañana, y también se mantuvieron hasta más tarde por la noche. Energia hidráulica: En cuanto a la oferta de energía, hubo algunas disminuciones en la producción de energía de fuentes hidráulicas, especialmente en el litoral, por la bajante importante de los ríos Paraná y Uruguay, que afectó el funcionamiento normal de las represas Yaciretá y Salto Grande. Emiliano Marinozzi, encargado del Grupo Operativo de Estadística y Control de CAMMESA, explicó: “Esa energía hidráulica no está y eso modifica toda la matriz. Para cubrir ese faltante se usó nuclear, y también las renovables que fueron ingresando en los últimos tiempos”. Los registros de demanda eléctrica también son una métrica que se usa como un termómetro de la economía, por lo que, en este caso, reflejan el parate en la economía. Francisco Rey, ex vicepresidente de la CNEA y especialista en planificación energética, dijo: “Si uno mira la demanda eléctrica puede saber si un sector anda o no, independientemente de lo que ese sector informe, ya que muchas veces hay economía en negro, pero esto no se puede trampear”. La cuarentena ha tenido resultados diferentes en las distintas regiones del país e hizo que muchas provincias pudieran recuperar su actividad casi con normalidad por la ausencia de casos de COVID-19. Estas diferencias también se vieron reflejadas en la demanda energética, tal como explicó Marinozzi: “Hubo algunas diferencias de consumo según las regiones. Al comienzo del aislamiento fue muy parecido todo, pero ahora se ve un recupero de la demanda. También eso depende mucho de la composición en cada región. Hay muchas provincias, especialmente las más grandes y pobladas, en las que la demanda residencial es más importante y en ese ámbito no hubo diferencias. En otras regiones, en las que tiene más peso la demanda industrial, a principios del aislamiento hubo una baja de un 30% del consumo comparado con el período anterior a la cuarentena. Abril ya mostró un 20% menos de demanda total. Se fue recuperando la demanda y seguramente eso tendrá que ver con las distintas medidas que fueron tomando las provincias. En los números que están llegando de mayo se ve que todavía estamos un 11% abajo en promedio y, en los últimos días, en un 7%”. La energía de fuente nuclear también mejoró su oferta porque durante tres años estuvo cerrada la central Embalse y, una vez abierta, el encendido debe hacerse lento y los aumentos de potencia se realizan en forma escalonada para ir probando diferentes sistemas. Hoy está funcionando al 100%, al igual que Atucha I, y Atucha II está en valores algo más bajos. Rey expresó: “Sería positivo tener más plantas de energía nuclear porque no emiten gases de efecto invernadero, es una energía de base confiable. Es bueno que esté y mientras más tengamos, mejor”. Las renovables también crecen En los últimos años creció el porcentaje de participación de las energías renovables y llegó a un 9% durante abril pasado. Un 70% correspondió a energía eólica y todas las voces consultadas coinciden en que todavía se debería aumentar más la oferta de estas fuentes de energía, aunque con algunas consideraciones. Para Rey, “hay un porcentaje de energías renovables que es útil que lo tengamos pero deberían tenerse en cuenta los efectos de la variabilidad de la oferta, especialmente en eólica. Cuando el viento se corta de forma repentina hay que tener otra fuente lista para seguir inyectando energía en el sistema. Sin embargo, todavía estamos por debajo de ese porcentaje y tenemos margen para seguir aumentando, tanto en eólica como en solar. Eólica es más económica, pero más variable e incierta que la solar, que se puede, hasta cierto punto, predecir cómo va a ser la generación”. En el caso de la fuente eólica, si bien la Argentina tiene muy buenos vientos, el sistema tiene que estar preparado para sus variaciones y tener una reserva lista, lo que tiene un costo. “Lo que está sucediendo al aumentar el porcentaje de eólica es que esa reserva tiene que ser mayor. Además, hay lugares adonde no se puede agregar demasiado de renovables porque hay que reforzar las líneas de transmisión. Al tener una oferta variable uno tiene que diseñarla para la capacidad máxima pero termina casi sin usarla. Cuando uno hace una línea para energía solar la tiene que diseñar para la mayor potencia, pero a las 10 de la noche no la usa. En eólica pasa algo parecido, entonces uno termina usando el 40% de la línea”, agregó Rey. En el mediano plazo, ya se está discutiendo la manera de aumentar la oferta de energía, tanto de fuentes renovables como hidráulica y nuclear. En el caso de la hidráulica, Rey manifestó que hay dos obras que deben ser iniciadas de inmediato: “Las obras de Santa Cruz y completar la de Yacyretá, que está licitada y es de rápida ejecución, a un costo bastante bueno para el sistema ya que no requiere pagar ampliaciones del embalse ni hacer modificación de la cota”. Yacyretá tiene un vertedero que debe volcar 1000 metros cúbicos por segundo todo el tiempo, por convenio con Paraguay. En los últimos años, se acordó que se podían poner seis turbinas pequeñas en el vertedero de Aña Cua y así aprovechar ese caudal, lo que implicaría un 9% de aumento de su capacidad de generación con un costo de obra bastante bajo. También se puede hacer una ampliación de la sala de máquinas de la represa para poner tres turbinas más, para usarlas cuando el caudal del río Paraná supera los 13000 metros cúbicos por segundo, que hoy es el límite que se puede pasar por turbinas, y así aprovechar los momentos pico del río. Energía nuclear: Para Rubén Quintana, director de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la empresa estatal operadora de las centrales nucleares, el récord de generación nuclear “es una muy buena noticia para el país dadas las características de la energía nuclear, que es una energía de base”. En energía nuclear, en los últimos años hubo un importante debate sobre qué tecnología se debería utilizar en una nueva planta. La Argentina tiene una importante tradición en construcción y operación de plantas de energía nuclear del tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada, pero la capacidad de financiamiento para este tipo de obras es limitada. En el año 2015, China ofreció financiar una central de este tipo a cambio de que la Argentina comprase una central de diseño chino que funciona con uranio enriquecido y agua liviana. Finalmente, durante el gobierno de Cambiemos el proyecto se frenó. Según Rey, “hay que sumar generación nuclear lo más rápido posible. Creo que hoy tenemos que hacer la central que ofrece China pero sin abandonar la capacidad en centrales CANDU, que es la que nos da más trabajo a los argentinos y en las que nuestro país invirtió mucho dinero. También tenemos la planta de agua pesada, que no tiene mucho sentido sin hacer plantas CANDU, aunque también se podría reconvertir a una planta de producción de urea, lo cual no la inhabilita para hacer agua pesada. Sería un insumo muy importante para nuestro país, más teniendo en cuenta la producción de soja”. Según Quintana, “cuando entramos a ver las cosas que tenían que hacerse y todos los parámetros que había que hacerle a una central CANDU para poder licenciarla en un sitio en el que ya hay dos centrales prototipo, vimos que era muy complicado y muy costoso. Para licenciarla hay que hacer casi 70 modificaciones muy complicadas, necesita muchísimas horas/hombre, que no tenemos y deberíamos contratar afuera. Por eso nos decidimos por la Hua Long, de uranio enriquecido y agua liviana (la central que vende China «llave en mano» – N. de la R.), que es una central mucho más poderosa y con mucho más rendimiento. Es una central de cuarta generación, mientras que Embalse es de segunda generación. En estos meses desde que hemos asumido estamos resolviendo los detalles de los contratos con China y también hay que resolver el tema de la deuda externa porque esto es de un capital muy intensivo. que requiere financiación y que si no es por el lado chino no existiría, pero lo vamos a hacer”. Mientras tanto, se reactiva la obra de un edificio de almacenamiento en seco de combustibles nucleares gastados. La obra, que debía hacer la constructora Caputo, tuvo muchos retrasos, razón por la cual se terminó rescindiendo el contrato. Si este edificio no está listo para fin de año las centrales nucleares no podrán ingresar nuevos combustibles a su recinto y tendrán que disminuir su producción de energía eléctrica. Sobre este tema, Quintana dijo: “Estamos apurándonos para terminar el edificio de almacenamiento en seco de combustibles gastados para no tener que bajar potencia. El Estado invirtió en nosotros y si bajamos potencia el único que pierde es el Estado. Por eso queremos apurarnos para poder terminar el trabajo. Estamos rescindiendo contratos y haciendo otros nuevos para depurar el mecanismo de gestión y esperamos para fin de año no tener que empezar a bajar potencia”.»

Científicos argentinos mostraron que hay bacterias capaces de sobrevivir a radiación ultravioleta alta

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Las fronteras de la vida, en nuestro planeta y en el Universo: En la Tierra existen microorganismos que sobreviven a altas dosis de radiación, como el Deinococcus radiodurans, que gusta de ciertos recovecos en las centrales nucleares. Mientras que la Pyrococcus furiosus logra un óptimo crecimiento en temperaturas que superan los 100°. Hay otros que habitan en aguas heladas o en concentraciones salinas. Por lo tanto, no es inverosímil suponer que haya vida microscópica capaz de resistir el impacto letal de la radiación ultravioleta (UV) en un planeta fuera del Sistema Solar. Ahora un grupo de investigadores argentinos demostró por primera vez que esta posibilidad es cierta. Un equipo internacional de expertos, dirigido por Ximena Abrevaya, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), descubrió que ciertas bacterias y arqueas sobreviven en las condiciones más extremas de radiación UV. Para el experimento, se buscó recrear las condiciones del exoplaneta Próxima b. “Estudiamos la radiación ultravioleta que llega a la superficie del planeta en condiciones estelares de reposo y durante fulguraciones. Las estrellas emiten repentinamente, grandes cantidades de radiación que son capaces de llegar a los planetas que las orbitan”, grafica Abrevaya. Esta es la primera vez que se verifica en un laboratorio la supervivencia de microorganismos expuestos a este tipo de radiación. Lo que demuestra que la Tierra no es el único planeta capaz de favorecer el desarrollo de vida. El trabajo se publicó en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. “El estudio señala que la vida tal como la conocemos, en particular los microorganismos, son capaces de tolerar condiciones que normalmente no están presentes en la Tierra. Por ende, la radiación UV proveniente de fulguraciones estelares, en principio no limitarían las chances de que exista vida en la superficie del planeta. De todas formas, esta es la primera parte de un estudio que estamos continuando para ver si fulguraciones repetidas tendrían un efecto limitante”, aclara Abrevaya. “Lo que vimos es que, independientemente del tipo de microorganismo, la tasa de supervivencia decrece hasta llegar a un límite inferior, donde hay una subpoblación de microorganismos que resiste las grandes dosis de radiación UV que hemos utilizado”, agrega. Los experimentos -junto con Oscar Oppezzo y Ana Forte Giacobone, investigadores del Departamento de Radiobiología de la Comisión Nacional de Energía Atómica- testearon los efectos de la radiación en microorganismos simulando radiación UV, que proviene de las llamadas o fulguraciones y superfulguraciones, eventos explosivos que ocurren en la estrella (llamada Próxima Centauri) y llegan hasta el planeta. Próxima Centauri es una estrella diferente al Sol, es menos masiva y más fría, pertenece a un grupo que se clasifican bajo el nombre de estrellas M o “enanas rojas” (el Sol es del tipo G). Las estrellas M son las más abundantes en nuestra galaxia, la Vía Láctea. La intención del estudio no fue comprobar la existencia de vida en otros mundos. “Nuestra hipótesis de base es que en Próxima b así como en otros planetas, podría existir vida con características similares a las formas terrestres. El objetivo no fue saber si hay vida en Próxima b o si podría haber microorganismos terrestres que sean capaces de tolerar esos niveles de radiación UV. Uno podría decir entonces que la radiación UV no es un limitante para que exista vida, ya que ahora queda demostrado que hay formas de vida que la toleran”, asegura Abrevaya. La Tierra tiene una atmósfera compuesta por una capa de ozono que es capaz de “apantallar” parte de la radiación UV que emite el Sol. El planeta Próxima b no la tiene, pero cuenta con nitrógeno y dióxido de carbono, elementos que también serían capaces de reducir el impacto de los rayos ultravioletas. “Para evaluar el daño biológico potencial de las erupciones en la superficie de Próxima b, irradiamos dos tipos de microorganismos muy diferentes entre sí. Una bacteria que es patógena de humanos (Pseudomonas aureginosa) y una archaea halófila, un tipo que es considerado relativamente tolerante al UV y que vive en hábitats hipersalinos”, destaca Abrevaya. Si bien en la parte experimental se consideró el peor escenario, es decir, un planeta sin atmósfera y por ende sin apantallamiento, otra parte del trabajo estudió cómo puede producirse apantallamiento a la radiación UV debido a distintas composiciones atmosféricas, utilizando simulaciones computacionales. “Los biólogos usualmente dividimos a la radiación solar en distintos rangos, UVA, UVB y UVC, los últimos dos son los más dañinos para la vida tal como la conocemos. A partir de estas simulaciones también vimos que es posible que haya apantallamiento para las longitudes de onda dañinas para el UV con composiciones atmosféricas de dióxido de carbono puro o combinado con nitrógeno”, aclara la investigadora, que es directora del Núcleo Argentino de Investigación en Astrobiología. Próxima Centauri b o Alfa Centauri Cb56 es un exoplaneta del tipo rocoso, que orbita una estrella llamada Próxima Centauri. Está a una distancia de alrededor de 4.2 años luz de la Tierra, lo que es unos 40 billones de kilómetros (un 4 seguido de trece ceros).

«La peste del insomnio». Video, sobre textos de Gabriel García Márquez

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Este es un cortometraje -15 minutos- en el que participan sin cobrar nada 31 conocidas actrices y actores de América Latina. Buscan evocar la esperanza en medio de la crisis sanitaria y económica desatada por el COVID-19, a través de la lectura de fragmentos de la obra de Gabriel García Márquez, que aluden a la peste del olvido.

Listado de actores: De Colombia: Marcela Mar, Andrés Parra, Manolo Cardona, Julián Román, Maricela González y Ana María Orozco. De Argentina: Ricardo Darín, Adrián Suar, Leonardo Sbaraglia, Lorena Meritano, Carla Quevedo, Gustavo Garzón y Flor Raggi. De México: Dolores Heredia, Damayanti Quintanar, Héctor Bonilla, Gabriela Roel, Leticia Huijara e Irán Castillo. De Venezuela: Rebeca Alemán, María Alejandra Martín, Iván Feo, Javier Vidal, Julie Restifo y Mariaca Semprún. De Chile: Paulina García, Benjamín Vicuña, Luis Gnecco y Francisco Reyes. De Brasil: Alicia Braga. De Cuba: Yoandra Suárez. Producción: Leonardo Aranguibel (Concepto, guión y dirección), Marco Colantoni (Dirección técnica y montaje), Miguel Oldenburg (Dirección de arte), Sergei Grosny (Música original), Edward Thomas (Animación 3D), Nerio Barberis y Matías Barberis (Diseño de audio), Cabe Bossi, Lucila Hertzriken Silvia Durán, Oscar Godoy y Mariano Carranco (Producción general).

Demostrado: la dexametasona reduce en un tercio la mortalidad en pacientes graves de COVID-19

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La dexamatasona es un corticoide común y relativamente barato que se usa para tratar ciertas formas de artritis y otros trastornos orgánicos. Ahora, es la primera droga probada en ensayos masivos en humanos que tiene un efecto benéfico en pacientes graves de coronavirus, que necesitan respirador. No es un «remedio» para el coronavirus, y todavía debe ser aprobado en nuestro país. En cualquier caso, sólo podrán usarlo los médicos, en pacientes internados. Para que nuestros lectores aprecien las pruebas a las que se someten las nuevas drogas, reproducimos la información de IntraMed, en lenguaje accesible para los que no somos médicos: «En marzo, hace tres meses, se estableció RECOVERY (Evaluación aleatoria de la terapia con COVid-19) como un ensayo clínico aleatorizado para evaluar una gama de tratamientos potenciales para COVID-19, incluida la dosis baja de dexametasona (un tratamiento con esteroides). Se han inscrito más de 11,500 pacientes de más de 175 hospitales del NHS (Servicio Público de Salud) en el Reino Unido. El 8 de junio, el reclutamiento para el brazo de dexametasona se detuvo ya que, en opinión del Comité Directivo del ensayo, se habían reclutado suficientes pacientes para determinar si el medicamento tenía o no un beneficio significativo. Un total de 2.104 pacientes fueron asignados al azar para recibir dexametasona 6 mg una vez al día (ya sea por vía oral o por inyección intravenosa) durante diez días y se compararon con 4.321 pacientes asignados al azar a la atención habitual sola. Entre los pacientes que recibieron la atención habitual sola, la mortalidad a los 28 días fue más alta en aquellos que requirieron ventilación (41%), intermedia en aquellos pacientes que requirieron solo oxígeno (25%) y más baja entre aquellos que no requirieron intervención respiratoria ( 13%). La dexametasona redujo las muertes en un tercio en pacientes ventilados (relación de frecuencia 0,65 [intervalo de confianza del 95%: 0,48 a 0,88]; p = 0,0003) y en un quinto en otros pacientes que recibieron oxígeno solamente (0,80 [0,67 a 0,96]; p = 0,0021) . No hubo beneficio entre aquellos pacientes que no requirieron asistencia respiratoria (1.22 [0.86 a 1.75; p = 0.14). En base a estos resultados, se evitaría 1 muerte mediante el tratamiento de alrededor de 8 pacientes ventilados o alrededor de 25 pacientes que requieren oxígeno solo. Dada la importancia de estos resultados para la salud pública, los investigadores ahora están trabajando para publicar todos los detalles lo antes posible. Peter Horby, profesor de Enfermedades infecciosas emergentes en el Departamento de Medicina de Nuffield, Universidad de Oxford, y uno de los principales investigadores del ensayo, dijo: «La dexametasona es el primer fármaco que se ha demostrado que mejora la supervivencia en COVID-19. Este es un resultado extremadamente bienvenido.» El beneficio de supervivencia es claro y grande en aquellos pacientes que están lo suficientemente enfermos como para requerir tratamiento con oxígeno, por lo que la dexametasona ahora debería convertirse en el estándar de atención en estos pacientes. La dexametasona es económica, es un fármaco disponible y se puede usar de inmediato para salvar vidas en todo el mundo». Martin Landray, profesor de Medicina y Epidemiología en el Departamento de Salud de la Población de Nuffield, Universidad de Oxford, uno de los principales investigadores, dijo: ‘Desde la aparición de COVID-19 hace seis meses, se ha estado buscando tratamientos que puedan mejorar supervivencia, particularmente en los pacientes más enfermos. Es fantástico que el primer tratamiento demostrado para reducir la mortalidad sea instantáneamente disponible y asequible en todo el mundo.»

Las vacunas que vienen. Y por qué tardan.

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HABRÁ VARIAS VACUNAS EN 18 MESES. ¿SERVIRÁN? Con 141 fórmulas en desarrollo a fecha de hoy, habrá vacunas (varias) en 18 meses, algunas antes. El asunto es si servirán, por separado, y si no serán nocivas en caso de –práctica no siempre posible- juntar varias en una sola fórmula. En julio se lanza un testeo masivo de fase III de la vacuna contra el Covid-19 de la biotecnológica Moderna, de Massachussets, con 30.000 adultos sanos participantes. La fórmula se inyectará al azar en la mitad del grupo, mientras el resto, o “grupo control”, recibe un placebo (sustancia inocua). Los resultados son impredecibles. Lo que está claro es que con tantos participantes, si la vacuna tiene alguna efectividad tardará muy pocos meses en demostrarla de modo estadísticamente medible. Expuesto a la circulación viral (que viene disparándose en todo lugar donde la economía se reabre), el grupo control, que ignora que no está vacunado, tendrá más infecciones por Covid-19. El grupo efectivamente inoculado, menos. La primera pregunta es cuánto menos. La segunda es cuándo alguna agencia regulatoria de peso considerará que ese número está fuera de discusión, y amerita licenciar, fabricar, distribuir y vacunar. Que no es soplar y hacer botellas. Para que la FDA, la normalmente artrítica agencia regulatoria de los EEUU avance “a velocidad warp” (ultralumínica, en la saga televisiva “Viaje a las estrellas”), necesitó de un decreto presidencial de Donald Trump. En el caso de Moderna, ese decreto le habrá permitido a este “start up” bostoniano ignoto hace tres meses llegar desde una fase I en marzo, con medio centenar de voluntarios, a una fase III masiva a debutar en julio. Es el equivalente de aquel pique solitario de Maradona en el estadio Azteca de México el 22 de junio de 1986, cuando atravesó la cancha entera en leve zigzag y a través del seleccionado inglés como un misil. En fase III, para completar la analogía, Moderna estaría en el área enemiga y a punto de fusilar el arco de Peter Shilton. Cualquiera creería que cosas así jamás sucedieron en la historia de la farmacología moderna, y estaría equivocado. No se olviden de Jonas Salk. “Warp Speed” tiene la colaboración del NIH, o Instituto Nacional de la Salud, la repartición federal más parecida que hay en EEUU a un Ministerio de Salud, amén del Veteran’s Health Administration, cuya red de hospitales y centros de salud para excombatientes de las FFAA abarca todo el territorio de los EEUU. Pero sobre todo, tiene la chequera del gobierno (“la mano de Dios”, siempre recordando aquel partido histórico de 1986, pero el gol argentino anterior). Con “Warp Speed”, AstraZeneca, una biotecnológica con bastante más historia que Moderna, ya lanzó otra fase III masiva, con 10.000 voluntarios, y espera tener resultados publicables en septiembre de este año. Esta vacuna fue desarrollada por la Universidad de Oxford, Reino Unido. Por cuestiones de bioseguridad, las vacunas siempre tuvieron tiempos  de desarrollo casi geológicos, rara vez menores que una década, y frecuentemente más largos. Pero no fue en absoluto el caso de la vacuna Salk contra la poliomielitis, a la que sin licenciamento alguno en 1954 el NIH le permitió un “trial” de 1,8 millones de participantes, como medida de la desesperación de los EEUU para frenar su epidemia de 1952. Pero eran otros tiempos, con menos regulaciones. A los que por fuerza, parecemos volver. Por dar un ejemplo de desarrollo demasiado cauteloso, los anticuerpos generados por el virus del sarampión se aislaron en 1916, pero el primer intento de vacuna es de 1958, y su licenciamiento, de 1963. Fueron 47 años de recorrido para una enfermedad mucho más contagiosa que el Covid-19, y que en población infantil llega a un 5% de mortalidad, y a veces deja secuelas neurológicas discapacitantes. En ese casi medio siglo no hay modo de calcular los pibes muertos por meningitis o encefalitis secundarias a sarampión en todo el mundo. Siendo cautelosos, estamos hablando de millones. La diferencia es que en nuestra historia de vida para los mayores de 60 años, siempre hubo sarampión. Formaba parte del paisaje, tan irremediable y obvio como una cordillera o un desierto, hasta que de pronto llegó la vacuna, y chau, pareció desaparecer. Era un horror habitual, no una súbita sorpresa viral capaz de hacerle clavar los frenos el mundo, como hoy el Covid-19. Y eso frenó el desarrollo de aquella vacuna. Pero a la búsqueda del tiempo perdido, no bien se licenció la vacuna antisarampión, se la combinó con dos fórmulas más (antipaperas y antirubéola), ambas de desarrollo muy rápido (menos de 5 años) y se logró la famosa “triple viral”, o MMR. Esa herramienta resultó tan potente que a partir de 1978 se planteó la posibilidad de eliminar del planeta al menos al virus del sarampión. En aquellos años gloriosos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estaba haciendo lo propio con los Variola major y minor, los virus de la viruela, los dos mayores asesinos de humanos de la historia. Y la OMS lo logró, la viruela oficialmente “murió” en 1980. Para no hacerse grandes ilusiones: los virus del sarampión y los de la viruela generan una inmunidad robusta. Los anticuerpos y linfocitos con que los neutralizamos son efectivos y persisten décadas, algo que no sabemos si sucederá con la respuesta inmune contra el SARS CoV-2. Fue por esa eficacia que en 2015 la OMS publicó que desde 2000 la triple viral llevaba salvadas 17,1 millones de vidas sólo contando las víctimas de sarampión. Pero a no engañarse: cuando la OMS hizo esta declaración, 1980 y el fin de la viruela se habían olvidado, y ese organismo de las Naciones Unidas se batía a la defensiva y en retroceso contra los “padres anti-vacuna”, cuyos gurúes les dicen que las vacunas causan autismo. Ése es un ejemplo de “fake news” tan viejo como la primera vacuna antivariólica de Edward Jenner (1796). Don Edward era un médico rural inglés. Observador, como buen ornitólogo, entendió que podía usar el virus de la “viruela boba” contagiada por las vacas a las ordeñadoras para bloquear inmunológicamente a los virus Variola major y minor de la viruela humana. Jenner, hombre de su tiempo, por supuesto no tenía siquiera idea que existieran cosas tan extrañas como los virus. Pero como todo paisano del campo, sabía que las ordeñadoras jamás contraían viruela. Raro privilegio, porque en tiempos de Jenner esa virosis más bien horrenda mataba rutinariamente al 10% de la población rural británica, y al 20% de la urbana. La práctica de Jenner fue escarificar a las personas con el fluido de las pústulas de la “viruela boba” de las ubres vacunas, para impedir el desarrollo de la viruela en serio. Antes de Jenner eso se hacía con la supuración de las pústulas de los enfermos de la viruela humana real, apostando intuitivamente a contagio reducido y por ende a una enfermedad menor, algo que a veces se lograba. Pero en entornos urbanos, ese caso fabricado contagiaba a otros y desataba epidemias locales idénticas a las espontáneas, con mortalidades de hasta el 35%. Era como usar fuego contra el fuego, pero no en un bosque sino en un barco petrolero. Los alcaldes y los condados terminaban prohibiendo la escarificación. Muy a su pesar, en 1777 y como comandante supremo del Ejército Continental, George Washington volvió obligatoria la práctica entre sus soldados, pero lo hizo –no era tonto- en hospitales improvisados de aislación en su campamento de invierno en Valley Forge. Logró una mortalidad muy reducida, del 1%, lo que luego le permitió entrar en batalla, darle repetidas veces la salsa al Ejército de Su Majestad, liberar a las 13 colonias y el resto es historia. Pero del otro lado del Atlántico, Jenner escarificaba gratis a sus paisanos con una zoonosis parecida a la viruela pero que no era viruela y sin embargo impedía la viruela. Como su práctica no mostraba mortalidad alguna ni necesitaba de aislación de los inoculados, se hizo famosa y empezó a dejar sin clientela a la élite de matasanos, curanderos y predicadores que vivía de –presuntamente- impedir, curar o exorcizar la viruela en las grandes capitales británicas. Peor aún, como medicina es la que cura, esa práctica casi silvestre y sin pergaminos académicos de Jenner desacreditaba una teoría central de la medicina vigente entonces: la de los “miasmas”, o “malos humores”, causa vaga y presunta de casi toda enfermedad de las que hoy llamamos “infecciosas”. Quien la desafiara, tenía garantizado el odio de los catedráticos.

La Sociedad Antivacunas británica en combate: los inoculados por Jenner se llenan de brotes de vacas, vomitan vacas, se portan como vacas, etc. La difamación que soportó Jenner por parte del mundo médico y religioso es inimaginable, y perdura aún después de su muerte. Cuando tras muchas dudas en 1853 el Parlamento hizo ley la vacunación obligatoria antivariólica en el Reino Unido, surgieron al toque Sociedades Antivacuna muy militantes en Europa y América del Norte. Todavía se recuerda una manifestación de unos 80.000 habitantes de Leicester en apoyo a una joven madre encarcelada por impedir la escarificación de sus hijos. “Escarificación” ya era en sí un eufemismo, un “si pasa, pasa”. Los médicos adeptos al ya difunto Jenner evitaban la palabra “vacunar”. Y es que sus colegas antivacunas –y eran legión- aseguraban que los inmunizados con el líquido de las llagas de las ubres vacunas adquirían la pasividad y estupidez atribuidas a las vacas. Las caricaturas antivacunas de la prensa inglesa de aquella época son fantásticamente creativas. En 1998 los antivacunas de este mundo eran unos pocos tilingos dispersos, sin verdadera capacidad de bloqueo. En el RU los agrupaba la “Association of Parents of Vaccine Damaged Children” (APVDC), Asociación de Padres de Chicos Dañados por las Vacunas, en una lucha más bien perdida contra el licenciamiento de la vacuna DPT contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa. Son 3 infecciones bacterianas que antes de sus respectivas vacunas eran causa común de muerte infantil. Pero aquel 1989 los antivacunas se pusieron “on fire” y alcanzaron la respetabilidad científica gracias, paradójicamente, a un “Journal” que, desde 1823 era visto como el más prestigioso del mundo en medicina clínica. Es “The Lancet”, una publicación británica. Y el nuevo blanco fue otra vacuna múltiple, la “triple viral” o MMR. Aquel viejo artículo todavía merece ser leído (puede hacerlo aquí). Lo encabezó el entonces doctor Andrew J. Wakefield. Sobre un grupo de 12 chicos, el “paper” afirmaba que la triple viral había disparado 9 casos de trastornos psiquiátricos, incluido autismo, más 1 de psicosis desintegrativa (¿y eso?) y 2 de meningitis. En suma, que una fórmula inyectada desde 1971 a centenares de millones de chicos bajo la autoridad de centenares de agencias regulatorias y de la OMS, con pocos efectos colaterales, al perspicaz Wakefield le resultó 100% neurotóxica. Qué desliz, miles de pediatras e infectólogos destruyendo el cerebro infantil en 5 continentes y durante 27 años, hasta que Wakefield y sus 13 apóstoles advirtieron que la triple viral, o MMR, era malísima. Pero como Galileo Galilei tenía razón y la Iglesia no, 5 siglos más tarde la autoridad científica debe ponerse a prueba ante cada desafío, y la duda no es algo que los investigadores se tomen en joda. De modo que se investigó la investigación de Wakefield. Emergieron algunos problemas metodológicos. Uno de los cofirmantes, el prestigioso gastroenterólogo pediátrico John Walker Smith, había reunido a 12 chicos con trastornos cognitivos y/o neurológicos. Wakefield se había encargado de cocinar sus historias clínicas de un modo que sugiriera que los problemas de aquellos pibes habían sido secundarios a la vacuna MMR. “Secundarios” suene menos fuerte, menos causativo, menos determinista, menos irritante que decir “consecuencia de”. Pero a buen entendedor… En realidad, habría sido difícil mostrar lo contrario: la aceptación de la triple viral en el Reino Unido a fecha de publicación era casi unánime. Con la misma certeza, se podría haber demostrado que los chicos habían incurrido en el autismo, o la psicosis desintegrativa (¿?) o la meningitis por haber nacido británicos, o por ingerir agua potabilizada con cloro, o escuchar “God Save the Queen”, o a Queen. El “timing” también cerraba bien: los síntomas de autismo suelen manifestarse después del año de vida, y la primera dosis de la triple viral se suministra antes del año. La “investigación” de Wakefield había sido financiada, además, por padres litigantes contra los fabricantes de la vacuna MMR. A ellos sí se los puede entender. Personalmente, me encantaría poder sacarle plata a la “Big Pharma” para mi hija autista, aúnque supiera que son inocentes de su misterioso trastorno cognitivo. La enfermedad es discapacitante, carísima y las terapias, bastante inoperantes. Sería formidable poder echarle la culpa a gente con tanta chequera, y no a mis genes o a mi historia. Fogoneados por la publicación en The Lancet, los juicios contra los fabricantes de vacunas se dispararon: 1000 en el RU y 5000 en ese paraíso del litigio, los EEUU. El conflicto de interés que el Dr. Wakefield omitió declarar ante The Lancet (a saber, que trabajaba financiado por litigantes) habría sido causa casi segura de rechazo de su artículo. Pero había causas más serias para rechazarlo, simplemente metodológicas y precautorias. Pasaron 32 años y todavía nadie con 3 dedos de cultura científica entiende cómo al comité de edición de semejante revista le filtraron un bolazo tan incendiario ¡¡sustentado sobre únicamente 12 casos!! 1200 habrían sido pocos, dado el tamaño del reclamo. Como decía el cosmólogo y planetólogo Carl Sagan: “Hay que tener la cabeza abierta, pero no tanto que a uno se la caiga el cerebro”. Y como repetía, por si alguno no había entendido bien: “Las afirmaciones gigantes exigen pruebas gigantes”. El Medical Research Council (MRC) desautorizó el estudio de Wakefield al toque de su publicación, en 1998. Pero la bola de nieve se había puesto a rodar y desde entonces ha seguido creciendo. El artículo tuvo y sigue teniendo citas en los medios de masas. Y es que desde los ’90, por causas políticas y sociales complejas y que me exceden, el prestigio de la medicina científica –y de la ciencia- estaban (y siguen) en retroceso y el macaneo New Age, en auge. En febrero de 2004 el Sunday Times rastreó y publicó los nombres de los financistas de aquella “investigación”. En marzo 2010, apretados por sus colegas, los cofirmantes de Wakefield abjuraron del artículo. A partir de entonces, sigue accesible en The Lancet pero con el “matasellos electrónico” de “Retracted”, que en el gremio es como la marca de Caín. Sin embargo, el daño ya era imparable. En 2005, la aceptación de la triple viral había bajado al 81% en suelo británico. El establishment pediátrico salió a vengarse: en 2006 el GMC le entabló a Wakefield “et al”. el juicio por inconducta profesional más largo de su historia. Terminó recién el 24 de mayo de 2010 cuando a Wakefield le revocaron la matrícula de médico. En la ocasión, había padres con pancartas frente a Regent’s Place, en el 350 de Euston Road, Londres, sede del BMC, apoyando a Wakefield, según ellos “una víctima del sistema”. Pero otro titán editorial científico, BMJ (British Medical Journal), con firma de su editora en jefe, Fiona Godlee, le escribió este responso a Wakefield: “Una cosa es tener un estudio malo, un estudio lleno de error, y que los autores entonces admitan que cometieron errores. Pero en este caso tenemos un cuadro muy diferente, lo que parece ser un intento deliberado de causar una impresión por medio de la falsificación de datos”. “Pero entre tanto, el daño ocasionado a la salud pública continúa, acicateado por medios que informan sin objetividad y por una respuesta sin efectividad por parte del gobierno, de los diarios y de la profesión médica”, añadió el BMJ en un editorial adjunto. Un réquiem, si se quiere. Sin embargo, el que diga “Este Lázaro no resucita” no entiende cómo funciona el mundo. La fama de The Lancet sobrevivió a esta farsa, pero la de la vacuna triple viral todavía sigue averiada. Peor aún, la caterva mundial de terraplanistas incontaminados por la ciencia que aún cita a Wakefield extendió la “fatwah” a todas las vacunas en general. Son todas malas. Es el mantra repetido de gente que no lee The Lancet ni a palos porque no podría entender sus contenidos, pero logra que aquel artículo siga matando chicos de complicaciones del sarampión… a 32 años de publicado y desmentido. Aquí no faltan tilingos New Age y en altos cargos públicos. Pero si suspendieron disimuladamente esa parte del esquema vacunatorio estatal argentino en 2018 no fue por haber leido a Wakefield sino por fugar divisas: la fórmula cuesta en dólares, había otras prioridades, “pasaron cosas”. Sin la triple viral, en 2019 el sarampión volvió a la Argentina con 144 casos, uno de los cuales resultó fatal: el primero desde 1998. En Francia, para preservar la “inmunidad de rebaño” de las escuelas, los padres que se niegan a darle la MMR a sus hijos son penalmente punibles. En mayo de 2019 el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, cerró 9 “yeshivas” (escuelas talmúdicas) de la secta jasídica de los Harevim en Brooklyn, por su oposición militante contra las vacunas. Multó con U$ 1000 dólares a los padres de cada escolar no vacunado: es que en la ciudad se habían disparado 498 casos, concentrados en general en las áreas ortodoxas de Williamsburg, Lakewood y Monsey.
LONDON, ENGLAND – JANUARY 28: Dr Andrew Wakefield (C) stands with his wife Carmel as he talks to reporters at the General Medical Council (GMC) on January 28, 2010 in London, England. Dr Wakefield was the first clinician to suggest a link between autism in children and the triple vaccination for measles, mumps and rubella known as MMR. Today’s GMC ruling states that he had acted «dishonestly and irresponsibly» in carrying out his research. Vaccination take up rates dropped dramatically after Dr Wakefield’s research was published in 1998. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)
El ya no doctor Andrew Wakefield, a 31 años de “su hora más gloriosa”, y todavía en carrera Ante la severidad del brote de 2019, los principales rabinos jasídicos acataron la vacunación. Pero centenares de contestatarios viajaron al Norte hasta Albany, la capital política del estado, a reclamar ante la Legislatura la vigencia de una polvorienta ley de tiempos de la “escarificación”, que prohibe al estado imponer vacunas por fuerza. ¿Y quién estuvo en la ocasión para alentar por Skype a los rebeldes? Sí, efectivamente, el señor (ya no doctor) Wakefield, a 31 años de “his finest hour”. Eso fue hace apenas un año. ¿Qué les diría hoy el buen exdoctor a sus nuevos fans antivacunas, tan distintos de sus hippies canosos? ¿Qué queda por decir, después de que el Covid-19 mató a más de 25.500 personas solamente en el estado de New York y a 17.200 en la ciudad, y justamente por la inexistencia de una vacuna? Debido a los antivacunas yanquis en 2019 hubo 1282 casos de sarampión en 31 estados, el peor número en 27 años según el CDC (Centro de Control de Enfermedades Infecciosas del NIH). Con esa gente todo debate científico es muy difícil. Ante el Covid y sin vacunas estamos como en la Edad Media, pero eso a muchos nuevos antivacunas (los talibanes pakistaníes y afganos, por ejemplo) les encanta. La Edad Media, después de todo, es SU terreno. Extraños compañeros de cama como son, Wakefield, los talibanes y demás integristas deberían celebrar. En mayo de este año la OMS avisó que la pandemia del Covid-19 interrumpió el calendario vacunatorio de 80 millones de bebés en 68 países. Se espera una rampa de difteria en Pakistán, Bangladesh y Nepal, y de cólera en Sudán del Sur, Camerún, Mozambique, Yemen y Bangladesh. En cuanto a la poliomielitis y el sarampión, lo mismo, pero en casi todo el mundo.

(Concluye mañana)

Daniel E. Arias

Los ministros de Salud de la Nación, Capital y Buenos Aires deciden limitar la circulación en el AMBA

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Ginés González García, Fernán Quirós y Daniel Gollán analizaron ayer durante más de una hora la evolución de la crisis sanitaria, y habilitaron la creación de una mesa de trabajo técnica para compartir información y seguir el avance del coronavirus en el Área Metropolitana. Su principla coincidencia fue sobre la necesidad de endurecer mucho más los controles de la movilidad y el transporte público entre la Ciudad Autónoma y la provincia de Buenos Aires. Las decisiones principales se tomarán después que sus conclusiones hayan sido elevadas al nivel presidencial, del gobernador y del jefe de gobierno. Muy probablemente en los próximos días. Pero la reunión también tuvo un contenido político: poner en un lugar secundario las diferencias entre las estrategias frente a la pandemia de Capital y Provincia, de las que los medios se han hecho eco con entusiasmo, también fogoneadas por las declaraciones informales de funcionarios de segunda línea.

Australia y el Este de Asia, mercados para reactores nucleares pequeños ¿Llegaremos con el CAREM?

El gobierno de Australia -como reveló The Guardian el 20 de mayo– está estudiando la inclusión de reactores modulares en su plan para la descarbonización del sector eléctrico. Es una noticia significativa para la industria nuclear en el mundo, porque los australianos solían ser con Alemania los principales «fans» del ecologismo antinuclear. Y lo es especialmente para nosotros, porque INVAP ganó allí la licitación frente a las empresas más poderosas del mundo, y les construyó su reactor de radioisótopos para la medicina nuclear, el OPAL (lo contamos en la 1° parte de El camino de INVAP). Si ahora los «aussies» se interesan por la energía nuclear… Pero eso es apenas el aperitivo. Todo el Este de Asia, como detalla aquí el periodista Nicolás Deza, se está interesando en reactores modulares pequeños para producir energía. Rusia y China son los principales proveedores, pero su especialidad han sido las grandes centrales nucleares (aunque Rusia ahora tiene su central flotante). EE.UU. está procurando desplazarlos, con su proyecto NuScale. ¿Y Argentina? Tenemos el CAREM, un proyecto que comenzó hace más de 20 años y avanza… a paso de caracol (un caracol que ha debido además eludir los pisotones de distintos gobiernos). Pero todavía, si se emplean con inteligencia los recursos humanos y tecnicos que ya tenemos, el prototipo puede estar listo en poco tiempo. Secretario Lanziani, Ministro Kulfas, Presidente Fernández, la pelota ahora está en la cancha de ustedes.

ooooo

Como conté aquí, la nueva política que el Departamento de Energía (DoE) le propuso al gobierno federal destaca el rol estratégico del sector nuclear en las relaciones internacionales de EE.UU. Vender tecnología nuclear es establecer «relaciones por 100 años».

Pero la comercialización de grandes centrales nucleares en el mundo es hoy un negocio de Rusia y China, a través de sus empresas estatales. EE.UU. no tiene políticas públicas para financiar su construcción y los plazos para el retorno de la inversión ahuyentan a los privados.

Para recuperar terreno, el DoE propuso que las empresas nucleares recurran a dos herramientas públicas para la promoción de exportaciones y el financiamiento de inversiones en el extranjero: el Eximbank y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (CFDI).

Sucede que la CFDI tiene vedado el uso de sus fondos para el financiamiento de proyectos nucleares civiles en el extranjero. Pero esta semana, su board propuso revisar dicha prohibición. El dato: la propuesta tiene apoyo bipartidario en el Comité de Energía del Senado.

No es la única propuesta nuclear puesta en marcha: en marzo, Trump reservó fondos en el proyecto de presupuesto 2021 para crear una reserva estratégica de uranio extraído localmente. Si prospera, le va a dar un mayor dinamismo a los proyectos privados.

Ocurre que el gobierno apuesta principalmente al desarrollo del segmento de los “reactores avanzados”, unos proyectos que hoy solo existen en los papeles. Por ese motivo, el DoE anunció financiamiento por 230 millones de dólares para acelerar su desarrollo.

El DOE, a través de los laboratorios nacionales, esta conduciendo una demostración de producción de HALEU con tecnología estadounidense de enriquecimiento. Pero también existen proyectos privados aparentemente prometedores:

Nuevos impulsos para la producción comercial de combustible para reactores nucleares avanzados HALEU

Los esfuerzos para comercializar la producción de combustible de uranio de alto enriquecimiento y bajo enriquecimiento (HALEU), que se necesita para una variedad de reactores avanzados, se intensificaron esta semana con dos anuncios importantes

Diseño y desarrollo de reactores avanzados. Se diferencian de los convencionales en que sus prestaciones energéticas se adaptan a las necesidades del cliente, son versátiles (cumplen distintas funciones) y más seguros de operar. Y, algo muy importante, más baratos.
View image on TwitterCon nuevos reactores (más baratos que los convencionales, a eso apuntan) y políticas de financiamiento en el horizonte, la pregunta necesaria es a qué mercados se esta apuntando. Van algunas pistas contextuales:

1) Las mayores proyecciones de crecimiento en la demanda de energía se concentran en Asia. El carbón y el gas natural jugarán un papel protagónico, pero la demanda de fuentes energéticas no fósiles (nuclear y renovables) viene en aumento: la polución del aire es crítica.

2) Exceptuando a la India y China, el foco del crecimiento de la demanda se ubica en el sudeste asiático (+60% para 2040). Allí, los países nucleados en ASEAN manifestaron intenciones de desarrollar programas nucleares civiles (ninguno de ellos tiene centrales).

3) El partido Liberal de Australia (cogobierna con el Nacional) empuja en el parlamento el estudio e inclusión de reactores modulares dentro del plan australiano para la descarbonización del sector eléctrico.

4) EE.UU. quiere a Japón como mercado testigo para sus reactores. El titular de la cartera de Comercio, Wilbur Ross, viajó en diciembre a cabildear por una mayor integración con la industria nuclear nipona. El proyecto emblema es el Versatil Test Reactor

5) Creada por el Congreso en 2018, la CFDI integra dos agencias de inversiones privadas en el extranjero (una pertenece a USAID). Contará con un presupuesto de USD 60.000 millones. Además participa en la nueva iniciativa diplomática “América Crece”.

En síntesis, Asia (y el sudeste en particular) puede ser la región por la cual reingresar al mercado internacional (¿Latinoamérica también?). El segmento elegido refleja la preferencia de su sector privado por el retorno rápido de las inversiones. ¿No more big american utilities?

Como reflexión final, Argentina deberá acelerar las inversiones y elevar su juego diplomático si quiere competir en dicho segmento con el reactor CAREM (más real hoy que cualquiera de esos proyectos). La competencia se va a poner seria.

La Confederación Económica de Buenos Aires aplaude la decisión del gobierno sobre Vicentin

El presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), Guillermo Siro, manifestó ayer que aplaude la decisión de gobierno nacional de intervenir la empresa cerealera Vicentin y destacó que «si la instrumentación es estatizar o no, después se verá porque hay un proceso judicial». «Estamos totalmente de acuerdo en que hay que defender las cadenas de valor y lo que Vicentin tenía para los productores, con otras cuatro o cinco multinacionales, son cadenas de valor», destacó el empresario. Indicó en un comunicado, que «atrás de Vicentin hay hoy miles de productores pequeños que no cobran, miles de trabajadores que no cobran, miles de pymes que no cobran hace tiempo» «Por consiguiente nosotros aplaudimos que el Estado tome cartas en el asunto. Si la instrumentación es estatizar o no, es una decisión del Congreso». Destacó que cuando se analiza la actividad de la empresa Vicentin se observa que «durante el último año ha vaciado las arcas del Banco Nación, del BICE y también hasta del Banco Provincia, que le prestó plata que no cobró». «Frente a esto yo estoy de acuerdo que el Estado debe hacer algo, no podemos mirar para otro lado porque en realidad sino pierden la mayoría de los argentinos». «Nosotros no estamos de acuerdo en principio con la estatización de empresas, pero sí creemos que el Estado debe ser rector». «Si nosotros no protegemos al productor pequeño, que muchas veces se deja llevar por lo que dice el grande, lo único que vamos a lograr es que seamos todos inquilinos de los campos y que la producción agropecuaria esté en manos de los pools de compra que es un negocio netamente financiero y ahí si perdemos la independencia, autonomía y soberanía alimenticia», añadió. Reiteró que está «totalmente de acuerdo en que el Estado debe meterse en el tema de Vicentin, debe encontrar una solución, siempre mirando los intereses de los pequeños productores y a la cadena de valor de Vicentin que es muy importante».

Una app de delivery abrió su propio supermercado para competir en las compras online

PedidosYa inauguró su propio supermercado 100% online, exclusivo para pedidos a través de la plataforma. Se trata de la segunda tienda del estilo en la región y «el punto de partida de una expansión del negocio», afirmaron desde la firma. Competirá entonces con las cadenas tradicionales y con Mercado Libre. Para acceder, se debe ingresar en la categoría «supermercados» de la app. Las góndolas propias de PedidosYa se encuentran rotuladas bajo el nombre «Market PedidosYa» y promete entregas en 30 minutos en promedio. Por el momento, está disponible solamente en la Capital Federal. «Para esto, los pedidos serán preparados por personal dedicado a esta tarea en un promedio de 5 minutos, lo que se logra con un sistema ágil de armado y facturación», explicaron. Estos «compradores personales» fueron puestos de trabajo muy demandados al inicio de la cuarentena: en los primeros 10 días de aislamiento, la demanda por ese oficio creció un 600%, aseguraban consultoras de trabajo temporario. Estos «compradores personales» fueron puestos de trabajo muy demandados al inicio de la cuarentena: en los primeros 10 días de aislamiento, la demanda por ese oficio creció un 600%, aseguraban consultoras de trabajo temporario. Los pedidos solo podrán realizarse a través de la plataforma y no habrá atención pública en ningún espacio físico. La tienda online funcionará de 9 a 20 en una primera etapa y será una opción más dentro de las opciones de la app, que incluyen envíos de restaurantes (su principal negocio), de farmacias y de kioscos, entre otros. Sebastián Genesio, gerente general de PedidosYa Argentina, aclaró que el proyecto tiene más de un año de trabajo. Este desarrolló se adelantó por el cambio de hábito de los argentinos por la cuarentena obligatoria que comenzó el 20 de marzo y aceleró la venta online de alimentos y productos de consumo masivo.

La cuarentena se prolongará y será más dura en el AMBA. El costo es alto. Más caro sería no hacerlo

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En el día de ayer, domingo 14 de junio, se confirmaron 1.282 nuevos casos de coronavirus, y el total de personas contagiadas en nuestro país llegó a 31.577. Quedan pocas dudas que estamos entrando en el «pico» tan temido. Ahora, de esos 1.282 contagios, 558 se detectaron en la C.A.B.A. y 635 en la provincia de Buenos Aires. Y sólo 89 en el resto de la Argentina. Aunque hay un foco de contagio en la provincia del Chaco (27 casos registrados ayer), resulta evidente que el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde habitan 14 millones de argentinos, es la zona donde se concentran hoy los contagios. Como fue la Lombardía en Italia o Nueva York en los Estados Unidos. Los motivos para esto son menos evidentes de lo que puede parecer a un análisis superficial. Densidad demográfica, desplazamiento de trabajadores, pobreza y hacinamiento también se encuentran en el Gran Rosario, y el Gran Córdoba. Y también ahí golpea la pandemia, por supuesto, pero en una escala mucho menor que en el AMBA. Las mismas dudas se pueden plantear para otros países ¿Porqué la Lombardía y no Sicilia? ¿Porqué Nueva York y no San Francisco? No importa: hay mucho que todavía no sabemos del COVID-19 ni nosotros, ni el Ministerio de Salud, ni la OMS. Pero hay un dato indiscutible: el contagio es mucho más improbable si no hay contacto humano. Por eso, el aislamiento es la respuesta que hasta ahora se ha encontrado. Y en AgendAR creemos que los argentinos somos afortunados en que nuestras autoridades, con vacilaciones y errores humanos, han decidido afrontar el costo de aplicarlo. Un medio -BAE Negocios- da por hecho que el presidente Alberto Fernández ya ha decidido prorrogar la cuarentena hasta el 12 de julio. Aún si no fuera así, esa decisión está sobre la mesa y, salvo un giro completamente improbable en la situación sanitaria, se tomará. El gobernador de Buenos Aires, Kicillof, ha sido muy claro y enfático en el tema. Y el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma, Rodríguez Larreta, el más presionado porque debe «encerrar» a todos sus electores, ya ha dicho que «Si los casos aumentan mucho, tomaremos decisiones». En el lenguaje de la política, ha sido todo lo claro que se puede esperar. La decisión la hacen más fácil los irresponsables alegres que bailan en la calle en Recoleta, o inauguran un boliche en San Luis, o… hay demasiados casos. Pero eso no debe ocultar el hecho que el aislamiento social está destruyendo los ingresos y el patrimonio de una inmensa cantidad de argentinos. (No ponemos tanto énfasis en la angustia sicológica que provoca el «encierro»; existe, claro, pero las fosas comunes o los hospitales desbordados que se pueden ver en países cercanos, impactan mucho más. Hagamos lo posible para que no nos toque). El punto que, creemos, es necesario que se tome conciencia es que la cuarentena estricta es insostenible en la práctica por un plazo largo, y ya no se sostiene después de 87 días. El rigor de los primeros días ha disminuido muchísimo; mirando a nuestro alrededor en la Capital y el Gran Buenos Aires podemos verlo. Atención: el «aislamiento social, preventivo y obligatorio» nunca fue perfecto, ni podía serlo. Necesariamente, estaban exceptuados quienes trabajaban en el reparto de alimentos, de combustible, de medicamentos, las fuerzas de seguridad… Las medidas de aislamiento no impiden la transmisión comunitaria. La hacen más lenta, y eso es todo lo que se puede conseguir. El gobierno deberá encontrar medidas económicas más audaces que las que ya ha implementado para evitar que la desesperación rompa más la cuarentena. Recordemos que la mayor parte de la Argentina está ingresando, con algunos retrocesos en la «nueva normalidad». Y la actividad rural, y su transporte, que es la que proporciona las divisas que el país necesita han seguido funcionando durante la cuarentena. Tengamos presente que el hartazgo también es un factor a tomar en cuenta, sobre todo porque el riesgo individual de muerte es pequeño: habrá que pensar en serio cómo se pueden formar las «burbujas sociales» que permitan el contacto humano dentro de grupos, la idea que se comentaba en una nota de AgendAR. Es cierto que la propuesta surgió en Bélgica, que no ha tenido una buena experiencia con la pandemia… En realidad, no hay recetas, y esta nota no presume de ofrecerlas. Tan sólo queremos insistir en que es necesario recuperar la dimensión de futuro en el planeamiento de las medidas y en su comunicación. #Quedateencasa es un buen consejo, pero no alcanza.

Argentina y EE.UU.: deuda, biodiésel, Venezuela. Los temas en una relación «más dinámica»

Hoy el diario La Nación publica una nota que muestra la intención de la Cancillería de remarcar que la política exterior no es una de las «actividades no esenciales» que han sido paralizadas por la pandemia. Y tiene razón. La reproducimos y agregamos fragmentos de un reportaje a nuestro embajador en EE.UU., Jorge Argüello. «Un vínculo sin sobresaltos, con diferencias acordadas y con apoyo a la renegociación de la deuda externa. La hoja de ruta que se propuso Alberto Fernández para mantener su relación con Estados Unidos entró en una etapa de dinamismo en los últimos días, luego de que en los primeros meses de Gobierno hubiera poco movimiento. La negociación de la deuda y el conflicto bilateral por las trabas al biodiésel son por estas horas los dos principales puntos de contacto entre la Argentina y el gobierno de Donald Trump. Mientras que la Casa Rosada se muestra conforme con el apoyo indirecto de Washington a la Argentina en sus conversaciones con los acreedores privados, el canciller Felipe Solá calificó la semana pasada de «grave» el entredicho con el Departamento de Comercio norteamericano por los aranceles a la exportación de biodiésel, que representa una pérdida sustancial de divisas para nuestro país. En el entorno de Solá ratifican que el Gobierno busca mantener una relación cordial, sin confrontaciones ni sumisión, y creen que se está en camino hacia ese tipo de vínculo «maduro». La Cancillería niega que la relación hubiera sido distante durante los primeros meses de gestión y asegura que la velocidad de los contactos recientes fue casual. Recién el martes pasado, un día antes de que se cumplieran los primeros seis meses de la gestión de Fernández, el ministro de Relaciones Exteriores tuvo su primera conversación telefónica con el Secretario de Estado, Mike Pompeo. La charla marcó el punto más alto del acercamiento que hubo en los días previos a cargo del embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, que mantuvo conversaciones con el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, luego que Estados Unidos decidiera mantener los altos aranceles al biodiésel argentino por considerar que está subsidiado. Argüello participó en la comunicación virtual entre Solá y Pompeo. El funcionario argentino le planteó el malestar del Gobierno por haber vuelto a foja cero con las negociaciones para reabrir un mercado que hasta 2017 representó US$1200 millones. En una conferencia que brindó ante empresarios de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham), Solá admitió que el biodiésel es un problema «severo» y cuestionó a Washington por haber «sacado del mercado» a la Argentina al imponer una protección del 143%. «El Departamento de Comercio, que había dado señales claras de que teníamos razón por lo menos en la mitad de esa protección, sorpresivamente, y contraviniendo un dictamen del año pasado, dijo que se deben mantener los aranceles», dijo entonces Solá. El conflicto bilateral hizo que la relación ganara temperatura mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán, negocia la reestructuración de la deuda externa con acreedores privados. En su conversación con Pompeo, Solá agradeció el «involucramiento» y «buena voluntad» de la administración de Trump en la cuestión. Para el Gobierno fue un espaldarazo fuerte los apoyos del Fondo Monetario Internacional (FMI) -donde Estados Unidos es socio mayoritario- en las tratativas con los bonistas privados. En el Palacio San Martín reconocen la «predisposición» de Washington para que haya acuerdo. «Le agradecí el apoyo de EE.UU. en la negociación de la deuda con el FMI y con los bonistas», dijo el canciller en Twitter.

Diferencias acordadas: Venezuela

Más allá del problema de la deuda, la salutación mutua de Solá y Pompeo en las redes sociales expuso una llamativa diferencia en torno a la cuestión Venezuela, que se impuso como una suerte de disidencia respetada entre ambos países. Mientras el argentino escribió que durante la charla subrayó «la posición argentina de garantizar la convivencia, el diálogo y la paz en Venezuela», Pompeo fue más directo y aseguró que se habló de cómo «tratar de restaurar la democracia en Venezuela». El tema más candente de la geopolítica regional aleja a Fernández y Trump, pero en el Gobierno aseguran que la diferencia no afecta las relaciones bilaterales. Mientras la relación toma ritmo, todavía queda pendiente la confirmación de un viaje oficial de Fernández a Washington para reunirse con Trump. Si bien hubo algunos contactos en esa línea a principios de año para concretarlo, la pandemia frenó las expectativas a corto plazo.» Las afirmaciones en un reciente reportaje del embajador en EE.UU. Jorge Argüello -que es además un amigo del presidente Fernández- muestran los objetivos necesarios de la política argentina hacia esa Gran Potencia: «Hay toda una agenda con Estados Unidos vinculada a la promoción del comercio. ¿En qué medida el período pospandemia puede complicar ese objetivo? –Todos los países navegan hoy con brújulas antiguas en un mar aún no cartografiado. La realidad cambió y los países, organismos multilaterales y organizaciones varias deberán adecuarse a ella. La nueva situación presenta múltiples oportunidades ante las cuales hay que estar abiertos. Le doy un ejemplo: la Argentina acaba de multiplicar de manera muy importante sus exportaciones de carne a Estados Unidos porque el COVID-19 afectó mucho las plantas frigoríficas de este país, que tuvieron que cerrar. Eso fue posible dado que había un excedente por el achicamiento del mercado de China, pero sobre todo gracias a un reconocimiento rápido de esa realidad. Otro: el gobierno argentino envió el miércoles al Congreso un proyecto de ley para subir las multas a los infractores de pesca. En este tema tenemos una agenda convergente con Estados Unidos porque los dos países trabajamos en pos de la eliminación de los subsidios que promueven la pesca ilegal. Se trata de descubrir nichos de oportunidad y de trabajar sobre ellos … Hace dos semanas recibí en la embajada para un almuerzo de trabajo al secretario deComercio, Wilbur Ross. En el encuentro repasamos las alternativas del mercado internacional y de la relación bilateral en función de los objetivos de los dos países, que pasan por incrementar las exportaciones, algo que requiere de acuerdos y sistemas de compensación. Como resultado de eso, nuestros equipos ya están trabajando sobre la agenda que se acordó para la pospandemia. … Si no es capaz de dar un salto en su capacidad exportadora, la Argentina seguirá encerrada en un circuito sin salida. ¿La relación con los EE.UU. es compatible con una también importante relación con China o los enfrentamientos entre ambos países imponen un obstáculo? –El presidente Fernández tomó la decisión de no caer en el falso dilema de optar entre Estados Unidos y China. Tenemos muchas y muy fructíferas relaciones con los dos y no vemos ninguna razón para cambiar eso. Estados Unidos es desde 2012 el principal inversor en la Argentina, mientras que el comercio con China es muy importante. ¿Sería razonable anular a uno para privilegiar al otro? No, todo lo contrario. Necesitamos más comercio con más actores, independientemente de la intensidad de la competencia que exista entre ellos. No puede haber una limitación ideológica en la búsqueda del bienestar y el crecimiento de nuestro país.»

Aparece el test rápido, seguro y económico para COVID-19. Y es argentino. Ahora, ¡a probarlo!

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A comienzos de marzo, una semana después que se registrara el primer caso de Covid-19 en el país, Diego Comerci, investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de San Martín, se encontró con funcionarios del gobierno nacional para hacerles una propuesta: en lugar de invertir una donación en importar tests, él desarrollaría la máquina para hacer los kits en el país y cedería gratis los 10.000 primeros. De ese modo no solo se impulsaría a dos compañías tecnológicas nacionales, sino que se ganaría independencia y se generarían productos exportables. Comerci, biólogo y doctor en biotecnología, sabía de lo que hablaba: menos de un mes antes, el 17 de febrero de este año, había presentado un kit diagnóstico de bajo costo para detectar el dengue sin necesidad de equipos complejos ni profesionales especialmente entrenados (Ver en AgendAR: La epidemia cercana). Para hacer una prueba de detección viral del SARS-CoV-2, el cofundador de Chemtest (empresa incubada en su universidad gracias a un programa de financiamiento del Ministerio de Ciencia y Tecnología) decidió aliarse con otro emprendimiento de base tecnológica, pero esta vez de la Universidad de Quilmes, Productos Bio-Lógicos (PB-L), creado por Marcos Bilen. El resultado es ELA Chemstrip, una prueba capaz de revelar la presencia del virus en individuos incluso sin síntomas, en alrededor de una hora y sin necesidad de equipamiento costoso, como el que se emplea en la RT- PCR. Cuenta Comerci: «Convoqué a la gente de la Unqui, a quienes conocía porque los había visto en el concurso Innovar del año pasado. Vi que ellos tenían una tecnología que, si la juntábamos con la nuestra, nos permitirían hacer un muy buen test. Se armó un grupo bárbaro de 25 personas, hubo que repatriar a tres chicos que estaban varados en Alemania y Colombia, tuvimos que procesar 30 órdenes de compra internacionales de equipamiento e insumos claves por 280.000 dólares en medio de una batalla mundial por los recursos, pero gracias a la cooperación del Ministerio, del Registro de Organismos y Entidades Científicas y Tecnológicas (Roecyt), de la Agencia de Promoción I+D+I, de la AFIP, de la Aduana, de Anmat, Aerolíneas y Cancillería, pudimos crear un test que anda muy bien». Como el Neokit, desarrollado por el Instituto Milstein y el Laboratorio Cassará, el ELA Chemstrip también se basa en la amplificación del ARN viral utilizando calor («amplificación isotérmica»). Pero en este caso, en lugar de utilizar enzimas adquiridas en el extranjero, trabajan con las obtenidas de un microorganismo 100% argentino. O, más precisamente, salteño. Una bacteria «gauchita» La tecnología «Easy loop amplification o ELA» se desarrolló a partir de una bacteria termófila que Bilen descubrió en 2002, en barros de unas vertientes naturales de aguas termales mientras recorría la Puna a caballo acompañado por su padre. «Ya había terminado mi licenciatura en biotecnología -cuenta el investigador en un comunicado de la Unsam-. Las muestras las mantuvimos congeladas en un freezer hasta 2012». Junto con Daniel Ghiringhelli y Julian Bergier las descongelaron, purificaron y aislaron la polimerasa (enzima capaz de transcribir ácidos nucleicos) que modificaron por ingeniería genética para dotarla de una mejor capacidad de amplificar exponencialmente fragmentos de ARN. Por otro lado, le introdujeron varias mejoras que le proporcionan una alta especificidad. Para validar el primer test molecular rápido de Covid-19 de América Latina, trabajaron junto con el Instituto Malbrán; primero en la puesta a punto, después sobre un panel de 150 muestras de ARN extraído de hisopados, y después en 50 más que recibieron directamente del Barrio Mugica. «Estamos en un 100% de especificidad y en un 95%/98% de sensibilidad -destaca Comerci-. Donde podemos tener alguna falla es en personas que están en recuperación y en las que la cantidad de virus es muy, muy, muy baja o esporádica. Pero el test no está pensado para eso, sino para el análisis masivo, en forma lo más rápida posible, en los lugares donde hay brotes. Después, una vez que se identifica al paciente, lo sigue el Malbrán. Esa creo que va a ser la rutina de trabajo. La idea es equipar unidades móviles y poder ir a lugares donde no se cuenta con la infraestructura indispensable». El ELA-Chemtest llega a detectar la presencia de apenas 25 partículas virales , lo que permite identificar individuos incluso casi sin síntomas. «En 25 vimos una de cuatro, en 50 vimos dos de cuatro y en 100 vimos cuatro de cuatro -precisa Comerci-. Después habrá que ver si eso se mantiene en muestras de saliva. Por los datos que tenemos, en una persona infectada, la cantidad de partículas virales que queda en el hisopo puede ir de uno a cien millones. Esto explicaría su gran transmisibilidad». Añadido de AgendAR: Comerci subraya la impresionante sensibilidad de su test: da positivo el 25% de las veces cuando las muestras tienen sólo 25 viriones, la mitad de las veces con 50 viriones… y no hay un hisopado de contagiado que tenga menos de 1 millón de viriones. Parece no haber modo de «comerse» un falso negativo. Son cifras de sensibilidad como no se han visto jamás, creemos. Otra diferencia que le incluyeron a este test es un control interno para asegurarse que el proceso de extracción del material genético del hisopo fue bien realizado, lo que reduce el riesgo de falsos negativos. Al terminar la reacción a 60 grados, que dura alrededor de 45 o 50 minutos, se introduce una tirita reactiva durante alrededor de otros diez minutos y, si las dos bandas aparecen coloreadas, quiere decir que el resultado es positivo. Esa tira se puede guardar, encarpetar o escanear para tener un registro. Por lo pronto, ya están garantizadas unas 100.000 determinaciones. Según explicó Enio García, jefe de asesores del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a la brevedad empezarán a probar estos tests desarrollados localmente porque «hay que ver cómo funcionan en el territorio, que es distinto de analizarlos en el laboratorio».

Proponen una «YPF Minera», enfocada en la explotación de cobre, litio, oro, plata y molibdeno

Hemos recibido, como otros portales de noticias, esta nota que habla con entusiasmo de una decisión del gobierno Fernández de avanzar en la dirección del título. En AgendAR estamos a favor -y lo manifestamos en muchos artículos- de la creación de una empresa minera estatal, para que sirva como testigo en una actividad de la que hoy el Estado no tiene información directa, y para el desarrollo de tecnología apropiada. Pero la mega minería requiere inversiones gigantescas y su rentabilidad es mucho menos inmediata de lo que puede aparecer en las películas. Sabemos que desde la Secretaría de Minería se está conversando sobre el tema en su ministerio y con el nuevo CEO de YPF, pero vemos el proyecto mucho menos avanzado de lo que da a entender la nota. Y más preocupación por la conciencia ambiental en las provincias andinas. Pero coincidimos en que la minería es una actividad necesaria, y tiene un campo de desarrollo mucho mayor en nuestro país que el que tuvo hasta ahora (la geología más elemental nos dice que la vertiente argentina de los Andes no tiene menos minerales que la chilena), y el Estado debe tener un papel informado en ese futuro. En cuanto al litio, promover motores eléctricos es una prioridad para nuestro país, que la pandemia ha hecho más urgente.

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«Lo anticipado a principios de marzo por el presidente Alberto Fernández, en lo que fue su discurso de apertura de las sesiones ordinarias 2020, respecto de la apuesta oficial por la mega minería comienza poco a poco a tomar forma. En aquella exposición, el primer mandatario definió a las actividades de extracción de metales como «grandes oportunidades para aumentar las exportaciones argentinas» con mención del litio como uno de los elementos de relevancia para las arcas públicas. Meses después, la manera de avanzar con esta pretensión da sus primeros pasos: la cartera de Minería profundizó el diálogo con YPF y ya se discute el modo para transformar a la petrolera bajo control estatal en un actor de peso en las explotaciones mineras a gran escala. Según indicaron fuentes ligadas a la Secretaría de Minería que encabeza Alberto Hensel, la decisión de motorizar una injerencia fuerte de la compañía de hidrocarburos en el rubro minero comenzó a tomar forma hace escasas semanas y con aval, también, de Guillermo Nielsen, titular de YPF. «El Secretario ya lo habló con el presidente de YPF y es un tema sobre el que se está trabajando. Es una idea que surge de la capacidad técnica de la empresa, que puede ser muy útil para la minería. Hay experiencia y profesionales que conocen (la actividad)», expusieron desde la dependencia oficial. «Además, al ser nuestra empresa de bandera, y teniendo en cuenta el prestigio que tiene, también es una buena opción para asociarse con empresas extranjeras que operan en el país «, se entusiasmaron en la cartera. El desembarco fuerte de la empresa bajo control estatal en el extractivismo minero se llevaría a cabo mediante la Compañía de Inversiones Mineras SA (CIMSA), unidad de la petrolera que ya controla un entramado de canteras con las que provee de arena silícea a las compañías que hacen «fracking» en la cuenca de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta. Sin embargo, en torno a Hensel no descartan impulsar, también, una nueva división con orientación específica al desarrollo de proyectos a gran escala. Respecto de CIMSA, se indicó que «se conversa la idea y puede ser una opción». Con relación a los materiales sobre los cuales hará foco versión minera de la estatal, desde la cartera se detalló: «cobre, litio, oro, plata, molibdeno». La idea es desarrollar la cartera de proyectos avanzados para que produzcan». «Es una idea viable que ayudaría al desarrollo de la minería desde la exploración hasta la puesta en producción de proyectos. Todavía tenemos el 75 por ciento con potencial minero sin explorar», comentaron las fuentes, que además ratificaron que la decisión de promover una YPF también minera va en línea con lo expresado por Alberto Fernández a principios de año y lo expuesto por Hensel a los popes de esa actividad en el último tiempo. Posibles alianzas Desde la cartera de Minería también se anticipó que la compañía a desarrollar podría entablar alianzas con otros actores del rubro con yacimientos ya en marcha. «Cochilco lo hizo en Chile. Puede haber una asociación de una empresa estatal con privados, sí», indicaron los portavoces interpelados. «La forma de participación dependerá de la empresa (con que se asocie). Habrá muchas maneras: colaboración técnica, equipos, no sólo mediante dinero. Son ideas sobre las que se está conversando», agregaron. Desde la dependencia oficial comentaron que aún no se llegó al punto de definir si la división de YPF competirá en licitaciones de áreas en solitario o iniciará sus movimientos ya en modalidad joint venture. «No está definido el cómo», señalaron. De consolidar la idea a través de CIMSA, el Gobierno abrirá un nuevo horizonte financiero para YPF, dado que la unidad minera reuniría todas las condiciones para cotizar en bolsa. Este cambio, igualmente, no modificaría en absoluto el rol de proveedores de insumos para el sector minero -combustibles y lubricantes- que la empresa se ocupó de acentuar en las últimas dos décadas. La decisión oficial de promover la mega minería a través de una empresa bajo control del Estado expone, también, la tozudez de Alberto Fernández por promover una actividad marcada por una condena social cada vez más acentuada en el interior de la Argentina. La postura del primer mandatario muestra que lo ocurrido en Mendoza a fines de diciembre de 2019, con el pueblo movilizado en oposición a la extracción con cianuro y la depredación de las fuentes de agua, no modificó en absoluto la predilección de Fernández por esa forma de explotación.»

El Banco Central regulará los créditos que otorgan empresas FINTECH como Mercado Libre y Ualá

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El Banco Central puso en la mira a los medios de pago y crédito por vías electrónicas.

Tras difundir un lapidario informe en el cual se «detectaron inconsistencias» y tasas abusivas, el Banco Central prepara una nueva regulación para bajar el costo de los préstamos que otorgan las fintechs (tecnológicas financieras) como Mercado Libre, Ualá y Moni. La idea es contrarrestar «las distorsiones» detectadas en un relevamiento a 46 empresas que brindan créditos a través de aplicaciones móviles o plataformas de Internet: «Más de la mitad percibe un Costo Financiero Total por arriba del 400%», y «el 24% no publican ningún tipo de información sobre el costo de los préstamos», son algunas de las conclusiones del estudio. Desde su llegada al Central, Miguel Pesce modificó la línea del gobierno anterior y puso en la mira a la actividad. El foco está puesto en alrededor de 50 fintechs que ofrecen medios de pago y créditos, principalmente para el consumo, por medios tecnológicos. Allí coexisten nombres reconocidos, como Mercado Crédito (del grupo de Marcos Galperin) y Ualá (tarjetas prepagas), con otras creadas recientemente y con nombres muy llamativos, entre ellas Dinero ya mismo, MoscaYa, Te presto y Pedile al chino. Sin abandonar el tono crítico, el informe aclara que «el BCRA sigue con atención el desarrollo de la actividad de las fintechs, ya que tienen el potencial de profundizar la inclusión financiera de la población» y reconoce que «a través de estas compañías es posible realizar pagos en comercios, pagos de servicios, transferencias de fondos y recargas de telefonía celular, entre otros, por medio de billeteras electrónicas, como así también acceder a prestamos de dinero en línea». Eso no implica un vía libre. Ayer también, la Cámara Argentina de Fintech (que agrupa a casi 200 compañías) presentó sus argumentos en un breve comunicado, En primer lugar, subrayaron que el término fintech es muy diverso y que «el sector de créditos representa un 25% del total de nuestros socios». Hay otras vetas ligadas a los servicios financieros, como plataformas de inversiones, criptomonedas, financiamiento colectivo y ciberseguridad. De todos modos, sin negar el alto nivel de tasas de los créditos online, aclararon que «no es posible analizar el costo de las financiaciones sin identificar plazos de repago, tipos de clientes, modalidad de pago y segmentos de riesgos (determinado por comportamientos de pago anteriores), entre otros muchos factores». «El costo de los créditos a corto plazo son elevados en la Argentina y en todo el mundo. Porque son de alto riesgo y se otorgan sin demasiados requisitos», remarcó un ejecutivo fintech de larga trayectoria. Por otro lado, añadió que eso ocurre con los bancos tradicionales «que cobran tasas de hasta 250% anual por girar en descubierto», comparó.
Mercado Libre ya vale US$ 37.000 millones, lo mismo que el 10% del PBI
Fuentes empresarias reconocen que existen diferencias dentro de la cámara. Sobre todo en el aspecto regulatorio. Algunos sostienen que las fintech (medios de pago y préstamos) no compiten con los bancos y que no les caben las mismas reglas. Otros postulan que se deben igualar las condiciones, para unos y otros. En el centro de los debates está Mercado Libre y sus brazos financieros: Mercado Pago y Mercado Crédito. «Me parece adecuado que el Central controle la actividad, siempre y cuando se reconozca la importancia del rol de las fintech para ofrecer servicios a personas no bancarizadas», interpretó Joaquín Diz, Gerente de Riesgos de Ualá. Mercado Libre rechazó formular declaraciones. Una nueva regulación ya no sorprende. En enero pasado, el BCRA mostró el nuevo rumbo de la política hacia las fintech y se tomaron las primeras medidas para los medios de pago electrónicos y los préstamos online. Ahora, las fintech están obligadas a depositar en un banco los saldos de sus clientes en una cuenta a la vista. Lo mismo con la plata de las billeteras digitales. El objetivo es que estas tecnológicas no puedan invertir esos fondos ni ofrecer créditos, lo que se llama intermediación financiera.

Financial Times: «Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía»

Hace 40 días -justo una semana antes que el primer ministro Boris Johnson fuera hospitalizado, un paciente grave más con COVID-19- el Financial Times publicó un editorial afirmando que «se requieren reformas radicales para forjar una sociedad que funcione para todos», y que los «gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía». No tendría nada de extraño en boca de Macron, o de la misma Merkel. Hasta el Boris podría haberlo dicho, para seducir votantes laboristas que desconfiaran de Jeremy Corbyn. Pero el FT no es un político en busca de votos, sino el diario que desde 1883 ha sido el adalid del liberalismo económico más ortodoxo y, en las últimas décadas, de la globalización financiera. Su público son los inversores, los especuladores y los brokers de todo el mundo. Se puede decir que son sólo palabras. Y es seguro que la idea del FT de «reformas radicales» no es la misma que la de Altamira, o de Guillermo Moreno. Pero eso, nos parece, es no entender el tiempo y los significados. Hace más de 40 años empezó a imponerse en el mundo una versión del capitalismo que ponía como criterio, antes que la producción o las ventas, la valorización financiera. Y estaba acompañada por el individualismo más radical. En la síntesis que acuño Margaret Thatcher «la sociedad no existe«. Existen los individuos, que persiguen sus intereses particulares «and the devil take the hindmost» (y que el demonio se lleve al último), según la vieja frase yanqui. Ese paradigma, que llegó a ser hegemónico en la mayor parte del mundo, se ha deteriorado. Lo desafía el capitalismo de Estado de China; la crisis financiera que comenzó en 2007/2008 lo obligó a recurrir a la emisión («quantitative easing«); y se extiende el descontento en muchos países, en formas distintas e imprevistas. Reproducimos la versión en nuestro idioma de ese editorial publicada entre nosotros, y agregamos al final una brevísima reflexión:

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«En medio de la crisis sanitaria mundial provocada por la pandemia del coronavirus, se requieren reformas radicales para forjar una sociedad que funcione para todos», dice el Financial Times, y añade que los «gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía.» Incluso hasta pide poner sobre la mesa impuestos a la renta y la riqueza.«Si hay un lado positivo en la pandemia de Covid-19, es que ha inyectado un sentido de unión en las sociedades polarizadas. Pero el virus, y los bloqueos económicos necesarios para combatirlo, también arrojan una luz deslumbrante sobre las desigualdades existentes, e incluso crean otras nuevas», señaló el periódico en un sorpresivo editorial, considerando su trayectoria centenaria en defensa del liberalismo económico. En esta línea, FT se pregunta si luego de la enfermedad, que generó un propósito común, habrá cambios en las sociedades: «Como los líderes occidentales aprendieron en la Gran Depresión, y después de la Segunda Guerra Mundial, para exigir sacrificios colectivos debes ofrecer un contrato social que beneficie a todos». «La crisis actual pone al descubierto hasta qué punto muchas sociedades ricas no alcanzan este ideal», analiza el medio británico, apuntando contra la falta de preparación en salud y la fragilidad de las economías. Continúa: «Los bloqueos económicos están imponiendo el mayor costo a los que ya están en peor situación. De la noche a la mañana, se han perdido millones de empleos y medios de subsistencia en la hotelería, el ocio y los sectores relacionados, mientras que los trabajadores mejor remunerados a menudo se enfrentan solo a la molestia de trabajar desde casa». El análisis de FT, sorprendentemente, apunta también a un problema muy presente en la Argentina: «El extraordinario apoyo presupuestario de los gobiernos hacia la economía, aunque necesario, empeorará las cosas de alguna manera. A los países que han permitido la aparición de un mercado laboral irregular y precario les resulta particularmente difícil canalizar la ayuda financiera a los trabajadores con un empleo tan inseguro. Mientras tanto, la gran relajación monetaria de los bancos centrales ayudará a los ricos en activos. Detrás de todo, los servicios públicos con fondos insuficientes están crujiendo bajo la carga de aplicar políticas de crisis». Sigue el FT: «La forma en que libramos la guerra contra el virus beneficia a unos a expensas de otros. Las víctimas de Covid-19 están abrumadoramente entre los viejos. Pero los perjudicados por los encierros son los jóvenes y activos, a quienes se les pide que suspendan su educación y renuncien a sus ingresos. Los sacrificios son inevitables, pero cada sociedad debe demostrar cómo ofrecerá restitución a aquellos que soportan la mayor carga de los esfuerzos nacionales». El Financial Times concluye: «Será necesario poner sobre la mesa reformas radicales, que inviertan la dirección política predominante de las últimas cuatro décadas. Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía. Deben ver los servicios públicos como inversiones en lugar de pasivos, y buscar formas de hacer que los mercados laborales sean menos inseguros. La redistribución volverá a estar en la agenda; los privilegios de los ancianos y ricos se pondrán en cuestión. Las políticas hasta hace poco consideradas excéntricas, como los impuestos básicos sobre la renta y la riqueza, tendrán que estar en el programa«.

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Como se insinuó en la primera parte de esta nota, en nuestra opinión la pandemia acelera el deterioro de una concepción de la sociedad que ya estaba en problemas. Ahora, la alusión del FT a que «el Covid-19 … ha inyectado un sentido de unión en las sociedades polarizadas», no parece ser válida entre nosotros. La política argentina sigue amargamente dividida. Eso resulta satisfactorio para los entusiastas de ambos lados. Pero es fatal para el país.

A. B. F.

Ministro Ginés Gonzales García: “Para el momento que viene la coordinación en salud es fundamental”

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“Lo peor está por venir y ahora tenemos que concentrarnos en no tirar por la borda lo que logramos todos juntos en materia de salud”, fue la idea-fuerza sobre la que giró buena parte de la entrevista que ayer brindó en exclusiva el ministro de salud, Ginés González García a la red de periodistas científicos de Argentina (Radpc). Para el responsable de llevar adelante la estrategia de salud de la nación en creciente acoso por la pandemia de coronavirus, “el gran problema que enfrentamos ahora es controlar lo que pasa en el AMBA y no tanto lo que pasa en el interior del país, salvo en algunas localidades particulares. La megalópolis es, realmente, un lugar muy vulnerable en general y no solo los barrios vulnerables”, afirmó. Según GGG, en este momento el registro indica que los casos aumentan y eso le preocupa. “Además, estamos llegando al invierno, donde pueden aparecer otros virus respiratorios. Históricamente, el pico de circulación viral se da entre junio y julio. Por eso decimos que lo peor está por venir y porqué ahora es cuando tenemos que tomar medidas”. Consultado sobre cuales son las causas directas del reciente aumento de los casos, si la apertura de actividades o el aumento de los testeos, el ministro explicó que “lo que pasa es simple: el virus está circulando más, especialmente en AMBA, donde tenemos la mayor concentración geográfica. Eso abre una posibilidad de aumento de casos brutal. Hasta ahora, con la cuarentena, logramos que el crecimiento no se vuelva exponencial, pero si nos descuidamos estamos en riesgo de tener una explosión en poco tiempo y podemos llegar a dilapidar el esfuerzo colectivo”. ¿Cuál es su opinión sobre si se debería, o no, volver a una fase más estricta de la cuarentena? Para GG “nunca especulamos con eso. Siempre analizamos varios indicadores epidemiológicos y tomamos decisiones en base a los datos, nunca políticamente, pero tratando de que la epidemia no se nos escape”. Por eso en este momento, con su equipo están muy preocupados.
“BUENOS AIRES YA ESTÁ TENIENDO UN MOVIMIENTO PARECIDO A UN DÍA NORMAL”
“Consideramos que debemos tomar medidas: basta con observar la ciudad de Buenos Aires para ver que está teniendo un movimiento ya parecido al de un día normal. Eso, además, genera riesgos para todo el país, y las consecuencias recién las veremos en dos semanas. Pero siempre, antes de tomar este tipo de decisiones, “se analizan varios factores, desde la cantidad de casos a las zonas donde ocurre, pasando por la disponibilidad recursos de aislamiento e internación intensiva”. Un punto debatido es si, al principio, se perdió tiempo en obtener recursos para la atención médica, y en la búsqueda de espacios de aislado, mientras se descuidaba la tarea de rastreo de contactos cercanos de los infectados, para sumarlos al aislamiento. “Es posible que eso nos haya pasado y hubiéramos debido empezar antes con esas acciones”, reconoció. “Pero en esos primeros momentos tampoco teníamos evidencias de que el virus ya estuviera en circulación comunitaria”. Para este experto en salud pública “pocas veces en la historia reciente hemos visto tantas debilidades del conocimiento científico ante una pandemia: medicamentos que van y vienen, tapabocas que si o que no, retracciones de artículos en las mejores revistas científicas y otras contradicciones. Lo único que sabemos con certeza que sí funciona frente al virus es la cuarentena. Incluso la OMS tuvo, por momentos, un rol deslucido. Además, quedó atrapada en el medio de un juego geopolítico internacional y justo cuando el multilateralismo debería reforzarse quedó cuestionada por varios países”. Finalmente, GG concluyó que “este momento que viene tenemos que apelar a un mensaje colectivo para que cada persona tome su responsabilidad en las medidas de cuidado y prevención. Lo importante es convencer a la gente de alejarnos de lo partidario y que no dilapidemos todo lo bueno que, hasta ahora, venimos consiguiendo entre todos”.

Tratamientos y vacunas

Sobre los diversos tratamientos que se están ensayando en el mundo, el ministro destacó que “localmente estamos trabajando en tres de las ramas del ensayo coordinado por la OMS, pero -por ahora- no encontramos ningún resultado contundente. Parecería que el tratamiento en base a plasma de personas recuperados de la infección, aporta algún beneficio a los pacientes más graves, pero lo cierto es que no hay nada concluyente todavía.
posibles vacunas
Ya hay 115 proyectos de vacunas diferentes en diferentes fases de investigación (Foto: U.S. Air Force photo Airman 1st Class Tristan Truesdell)
Igual esperamos que algunos sueros que se están investigando puedan resultar efectivosRespecto a las vacunas en desarrollo, el funcionario expresó que su preocupación se centra en que, cuando finalmente éstas estén disponibles, surgirá el problema de ver si estas son accesibles para todos. “Tanto desde el punto de vista de la disponibilidad de dosis suficientes para las poblaciones de nuestra región, como por el alto costo que podrían tener esos medicamentos. Son dilemas que ya estamos planteando en diversas reuniones internacionales”. También destacó que a la Argentina le interesaría participar de este tipo de ensayos, siempre que se realicen bajo las condiciones adecuadas.

Deportes postergados

El ministro no eludió el debate de los “runners“. “Me gusta hacer deporte, pero no entiendo como la gente comenzó a salir de esa manera, sobre todo cuando estamos en un pico ascendente de la curva. El lunes pasado realmente fue un desborde de gente saliendo, algo fuera de toda lógica y -encima- el martes la situación no mejoró sino que pareció repetirse. El ejemplo de lo que pasó en la ciudad con los corredores, además, es algo malo para todo el país, algo que me comentaron varios gobernadores del interior cuando vieron por televisión lo que estaba pasando en CABA. Se preocuparon, porque es algo que suele provocar un efecto “imitación”. Respecto al regreso del futbol, GG reconoció que “tengo mucha presión para autorizar su regreso. A mí me encantaría volver a la cancha y entiendo el negocio que implica, pero creo que por ahora no podemos pensar en volver a tener partidos de fútbol ni en el AMBA ni en el resto del país. Aunque sea un deporte profesional y tenga protocolos me parece demasiado riesgoso autorizarlo en el corto plazo”.

Enrique Garabetyan / Florencia Ballarino

«Una notebook para teletrabajo cuesta más que un auto usado»

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Aunque el dato es impreciso (¿cuál auto usado? hay precios tan distintos…) pero sirve para hacer presente un dato de la realidad: las notebooks, una herramienta clave en este tiempo, están muy caras en la Argentina. Y como se dijo en C5N -un canal bastante oficialista- «Pese a que es uno de los productos importados que menos impuestos paga, las computadoras se convirtieron en inalcanzables para los asalariados que hacen teletrabajo». Aquí va una nota donde se discuten distintas explicaciones, se informa de los precios actuales, y se dan buenos consejos. Pero no respuestas claras. En AgendAR queremos anticipar algo: sabemos que algunos fabricantes de hardaware informático -los que no se siente cómodos con ser sólo importadores- están hablando con el Ministerio de Desarrollo Productivo de Kulfas para establecer algunos mecanismos que permitan volver a producirlas en el país. Creemos que las más simples y económicas, aptas para el secundario, por ejemplo, son un buen nicho para los fabricantes locales. Y sugerimos que avancen rápido. Es evidente que la apertura a la importación no sirvió para abaratarlas. «Década del ’90. Un dólar se conseguía por un peso, aunque algunos sostenían que era un ficción riesgosa. Los adolescentes de la alicaída clase media aspiraban a un auto usado para salir los fines de semana. Un 147, un 504, un Taunus, un 1500, un R12, no salían más de 2 mil pesos convertibles de curso legal porque el 0 Km. oscilaba en los 10 mil. Con un semestre de sueldos bien ahorrados, porque te bancaban los viejos, se llegaba a lo soñado desde que se terminaba el secundario. Año 2020. Una pandemia confina a millones de personas al teletrabajo. El objeto aspiracional dejó de ser el auto usado y pasó a ser una notebook. Poder cumplir con un jefe intenso, o con la propia autoexigencia, puede costar más de u$s 2.000 si se toma la cotización para los importadores. Por esa cifra, se puede comprar tanto una laptop con necesarios 8 gigabytes de RAM para que no se tilde a cada rato o un coqueto Gol 1.0 que no gasta nada y está en «excelente estado de mecánica y motor con todos los papeles al día listo para transferir», según su vendedor. Un auto usado de esos que «te llevan y te traen» cuesta menos que una notebook de esas que no se tildan cuando abris más de dos ventanas de Chrome Una de las primeras voces que se alzaron fue la de la periodista Estefanía Pozzo. Panelista de C5N y Radio 10, explica los vericuetos de la macroeconomía pero no comprende cómo un auto usado es más barato que la computadora que necesita para transmitir vía streaming al canal o la emisora. «Una computadora con lo que necesito yo o lo que pueda necesitar un docente para dar clases cuesta lo mismo que un auto usado. Es preocupante porque cada vez más personas necesitan sus propios dispositivos para trabajar en medio de la pandemia». Y agregó que «para la radio tengo que hacer streaming de audio y de video, tener WhatsApp abierto, Twitter, un sitio de noticias y el programa de mensajería de la radio. La que yo busqué me salía 200 mil pesos». «ENDEMIANADO», ENDEMONIADO POR LOS PRECIOS Demián Prado es uno de los socios de Boreal Networks, una empresa que brinda soluciones de informática, pero todo Twitter Argentina lo conoce como «Endemianado». Con 25 mil seguidores es uno de los «influencers» de la red social que se convirtió en una caterva de trolls, pero que hasta hace unos años era un espacio de buen humor, información de primera mano e ironía por doquier. En los años gloriosos de 140 caracteres, fue que cosechó los followers a fuerza de posteos sobre su mascota, River, sus dotes gastronómicas y también consejos de informática, su ocupación principal. «Gente: cuiden sus computadoras como nunca en la vida porque reemplazarlas está costando verdaderamente un riñón. O sea en serio creo que un riñón en el mercado negro sale más o menos lo mismo que una compu decente nueva», tuiteó Prado en línea con Estefi Pozzo. Luego, como conocedor del rubro, Endemianado recomendó comprar una PC de Escritorio. «Tenés alta gama con lo que te cuesta una notebook. Si no necesitás la movilidad, siempre es mejor comprar una para armar». «Si no estás urgido, yo esperaría. Se puede normalizar el mercado y en dos o tres meses comprás una mejor máquina. Esto ya pasó», agregó Prado aclarando que no es vendedor, pero siempre suelen pedirle consejos. LE DIERON ENTER A LA GRIETA «Las laptops llegaron a valer el triple en dólares que en EEUU en 2015, bajaron mucho cuando eliminamos el arancel, los controles de cambios y las licencias no automáticas. Ahora vuelven a subir por controles y licencias. El proteccionismo es malo para los consumidores», dice Miguel Braun, ex secretario de Comercio de Macri. En 2015, el sitio Mi Mundo Gadget recomendaba una computadora de las más populares cuyo precio internacional era u$s 420. En un catálogo de uno de los dos vendedores de electrodomésticos más grandes del país, se ofrecían similares a menos de $ 6.000 cuando el dólar para los importadores estaba por debajo de $10. Si algún sitio que verifica el discurso público quisiera chequear los dichos de Braun no afirmaría que su tuit es al menos DUDOSO. La medida de eliminar el arancel del 35% fue tomada por el gobierno de Macri en febrero de 2017 a través del decreto 117 de ese año. Un relevamiento de la cartera que conducía Braun indicó que el precio promedio de los equipos para enero de 2018 fue u$s 591, un 2% menor que el precio promedio del mismo mes del año anterior. En dólares, las notebooks con procesadores iCore bajaron, en promedio, 16% cuando empezó el penúltimo año de Cambiemos. Por entonces, el billete estadounidense estaba por debajo de los $ 20 y una buena laptop no costaba más de $12.000. Miguel Braun siguió defendiendo el librecomercio en un hilo de tres tuits pese a que los datos de su primer posteo estaban alejados de la realidad incluso por el paper publicado por su propia cartera. Además, un estudio de Linio de julio de 2019 ubicaba a la Argentina como el segundo país de la región más caro para comprar una notebook. Por entonces estaban, en promedio, en 886 dólares que se podían comprar libremente. La comercialización de laptops, PC de escritorio y tablets se redujo un 41%, en mayo del último año de gobierno de Mauricio Macri respecto al mismo período anterior. Por entonces, lanzaron el Ahora 12 para reactivar el sector. No se pudo. NO SON LOS IMPUESTOS ¿Por qué una notebook que no se trabe a la primer exigencia para poder teletrabajar durante la cuarentena cuesta más que un Escort gasolero con pocos kilómetros con el que un remisero del Conurbano bien puede ganarse el jornal?, preguntaron a Carlos Scimone de la Cámara Argentina de Multimedia, Ofimática, Comunicaciones y Afines (CAMOCA), la entidad que agrupa a empresarios del sector informática. «No hay un motivo único», comienza Scimone. «Algunos argumentan que el dólar oficial no se puede comprar porque las licencias no automáticas no salen por lo que hay que compensar utilidades con menor cantidad de unidades. Otros esgrimen que para reponer los dólares hay que ir al mercado negro y comprarlos a 125 pesos». El sitio Comparacity releva precios de artículos de consumo en las tiendas de retail más conocidas de la Argentina. Por ejemplo, por una notebook con pantalla de 14″, procesador Intel Core i5 y 8 gigas de RAM el 15 de mayo pidieron $ 180 mil y el 30 de mayo $ 240 mil. Ese 25% de aumento en una quincena se acomodó en $ 210 mil en estos días de junio. ¿Facilidades? Un pago. En 12 cuotas su precio total pasa a ser de $ 319.618,47 y en 18 es de $ 386.146,16. Por lo que cuesta financiar una buena laptop en un año y medio se puede comprar un Corolla 2007 con caja automática para pasear con la familia arriba del auto más vendido del mundo. «La situación se puede normalizar en cuanto se resuelva el canje de la deuda y luego con una devaluación. Necesitamos un dólar competitivo y que se liquiden las exportaciones. Hay 30 mil millones de dólares en silobolsas del campo. Así se regularizarán las importaciones», se esperanza Scimone poniendo la fe en que el ministro de Economía Martín Guzmán pueda convencer a los bonistas que la deuda que contrajo el gobierno de Mauricio Macri es insustentable. Sobre la desbandada de precios, el referente del sector subraya que «las computadoras tienen muy baja carga impositiva. El arancel es 0% y el IVA es 10,5. Cualquier computadora desde que sale del barco hasta que entra en un depósito tiene una carga del 20%, similar a la que ingresa a Chile o quizás un poco menos». OTRO SECTOR EN CRISIS, Y VAN… «Para reactivar al sector tenemos una Ley de Promoción y Protección de la Industria Electrónica Nacional que está en la Secretaría de Industria y la vamos a presentar en el Senado. Tenemos que activar los aranceles para que se pueda producir en el país», plantea Scimone quien se reunió con el ministro de Educación, Nicolás Trotta en el marco del plan de conectividad «Juana Manso». «Tenemos un faltante muy grande en las computadoras educativas. Hay 2,5 millones de chicos que no pueden estudiar sin sus notebooks». Pese a que Miguel Braun destacaba la ausencia de aranceles, la informática no se escapó al desplome de todos los sectores en la era Cambiemos según el vocero de CAMOCA: «Durante los últimos tres años la venta cayó mucho», señala el referente de la CAMOCA agregando que las notebooks que se ofrecieron en el mercado local fueron casi obsoletas: «Los modelos que se vendieron fueron viejos. Los únicos modernos eran los que se adquirían al exterior en sitios de comercio electrónico. Recién ahora están empezando a ingresar equipos más modernos, pero no cubren las necesidades de demanda. Faltan dos o tres millones de computadoras para vender. El año que viene quizás se pueda empezar a fabricar algo. De acá a tres o cinco años se puede regularizar el mercado informático argentino». «No hay un motivo para explicar sus precios elevados. Tal vez los pases de mano desde el barco a la góndola aunque son tres pasos. Algunos artículos hablan de impuestos cuando es de los más bajos. Que Argentina sea uno de los países mayores precios de computadoras al consumidor es difícil de explicar». ¿Qué hacer entonces? Si no hay necesidad imperiosa de movilidad, una computadora de escritorio está por debajo de los 60 mil pesos. En caso de urgencia, es una alternativa accesible. Para los que disponen de las «200 luquitas» que tenían pensado invertir en una computadora, pueden fijarse en la tabla de precios de usados que elabora la Cámara de Comercio Automotor para tener donde pasear el día en que se pueda volver a salir a la calle en la esperada nueva normalidad.