En esta columna de opinión de ayer evaluamos que la actual caída en el precio del petróleo, si no era una coyuntura muy breve, hacía inviable las inversiones que se esperaban en Vaca Muerta.
Ahora leemos en un artículo de Infobae que hay preocupación no sólo en el sector privado, sino también en el Gobierno, que ya está analizando qué medidas tomar. Y agrega que en el Ministerio de Desarrollo Productivo van a convocar al sector petrolero para analizar qué medidas tomar.
El objetivo sería «no afectar la producción y el empleo en el yacimiento de petróleo y gas no convencional, que ya sufrió una fuerte contracción en sus niveles de producción desde fines del año pasado».
Según el periodista, el ministro Matías Kulfas, se reunió ayer con el presidente de YPF, Guillermo Nielsen , para analizar el tema, y resolvieron continuar con los encuentros, extendidos a toda la industria.
Las empresas sostienen -como es de esperar- que con un precio de USD 35 el barril, producir Vaca Muerta no es viable . Una posibilidad, dicen, sería fijar un precio mínimo, como ocurrió entre 2015 y 2017 con el “barril criollo”, pero ahora el precio considerado rentable se ubica en torno a los U$S 50 (el barril de Brent, el precio de referencia, está ahora en U$S 35…).
En AgendAR comprendemos la presión que ejercerán las provincias patagónicas y los sindicatos del sector. Pero subsidiar a las compañías petroleras, a costa de precios altos de la energía para las industrias y los hogares… Confiemos que Kulfas, y el presidente Fernández, recuerden la frase del veterano presidente de un banco oficial, bastantes años atrás «Ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar».
Ahora vemos con esta técnica se empleará en otros tres países de América Latina -Brasil, Cuba y México- con la colaboración del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pues se empleará irradiación para esterilizar a los insectos.
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La comunidad Brasília Teimosa de la ciudad de Recife, en el noroeste de Brasil, será escenario de la liberación de 350.000 mosquitos Aedes aegypti estériles a fines de marzo, con los que se espera lograr el descenso de la población y controlar así el avance del virus del dengue en esa región.
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La liberación forma parte de proyectos nacionales desarrollados en Brasil, Cuba y México con apoyo del OIEA, para poner a prueba la eficacia de la técnica del insecto estéril (TIE) en el control del mosquito Aedes aegypti ante el aumento alarmante del dengue en la región.
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La técnica consiste en esterilizar a machos del mosquito Aedes aegypti en estadio de pupa con radiaciones ionizantes para dañar su esperma haciéndolos incapaces de reproducirse y una vez llegados a la adultez, liberarlos al ambiente.
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La TIE es usada en Estados Unidos, China, Brasil y Centroamérica para controlarplagas que afectan la ganadería y la agricultura, como la mosca de la fruta o el gusano barrenador del ganado. Aunque anteriormente había sido probada con mosquitos, solo ahora los científicos creen haber logrado tener éxito.
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Los mosquitos a ser liberados en Brasil están siendo irradiados en el laboratorio del Departamento de Energía Nuclear de la Universidad Federal de Pernambuco, según informa el portal digital de Moscamed, la biofábrica donde se producen, y que es el centro colaborador de la OIEA para el control del agente transmisor del dengue en el país.
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Jair Virginio, director-presidente de la biofábrica, dijo que los mosquitos serán liberados por aire usando drones y por tierra, con el uso de un vehículo en marcha lenta desde donde una persona abre los recipientes plásticos que contienen los mosquitos. La liberación cubrirá un área de 55 hectáreas.
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“Comenzaremos haciendo un experimento de marcación, liberación y recaptura [para comprobar que la población liberada se mezcle completamente con la población natural] y enseguida haremos las liberaciones semanales”, precisó Virginio.
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Una de las ventajas de la técnica es que solo impacta a la especie definida y que es posible lograr el control del mosquito en grandes áreas por largo tiempo. Además del dengue, el mosquito Aedes aegypti también es agente transmisor del virus del zika y de la chikungunya.
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“El macho infértil que se libera copula con hembras salvajes pero la hembra que se aparea con él no podrá tener descendencia. Por tanto, las poblaciones del vector irán descendiendo producto de la disminución de la natalidad”, explicó a SciDev.Net René Gato, coordinador del proyecto en Cuba y jefe del Grupo de Control Biológico de Vectores del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).
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En el caso de Cuba, los mosquitos son producidos en una pequeña fábrica instalada en el IPK y luego irradiados en el Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear (CEADEN). En noviembre pasado fueron liberados los primeros 15 mil mosquitos estériles en El Cano, uno de los dos asentamientos en las afueras de La Habana donde se desarrolla el proyecto.
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Tanto en Brasil como en Cuba la comunicación ha sido muy importante para contar con el apoyo de los habitantes de las comunidades donde se desarrollan las liberaciones de mosquitos.
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El experto señaló que en los mensajes se les explica a las comunidades que los mosquitos machos se alimentan del jugo de las frutas, por lo que no pican ni transmiten enfermedades como las hembras, o que la irradiación gamma -similar a la que se da a los pacientes con cáncer- tiene alto poder penetrante, pero no se conserva en la materia irradiada por lo que los mosquitos no emiten radiación.
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En México, el proyecto se desarrolla en Chiapas, al sureste del país, donde la aplicación de la técnica abarca dos comunidades rurales del municipio de Tapachulas, además de la creación de una biofábrica con apoyo de OIEA y un tercer subproyecto que busca el desarrollo de tecnología para el manejo integral de mosquitos vectores de dengue, chikungunya y zika en Guatemala y el propio México.
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José Moya, representante de la OPS en Cuba, señaló a SciDev.Net que la incidencia del dengue ha ido en aumento en la región. “Si el 2002 ya nos alertaba con un millón de casos, hemos cerrado 2019 con tres millones de casos en nuestro continente. Tenemos transmisión prácticamente en todos nuestros países y un año intensamente epidémico en toda Centroamérica, Honduras, México, Colombia, Brasil”, indicó.
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En julio de 2019 la revista Nature publicó un artículo informando que por primera vez una combinación de las técnicas de insecto estéril y del insecto incompatible conllevó a la eliminación de poblaciones del mosquito Aedes albopictus en Guangzhou, China, y lo calificó como un prometedor paso en el control de estos vectores que propagan el dengue, el virus del Zika y muchas otras peligrosas enfermedades.
La técnica del insecto incompatible consiste en infestar mosquitos machos con la bacteria Wolbachia. Cuando un macho infestado con Wolbachia se aparea con una hembra no infestada, los huevos no llegan a eclosionar.
Las autoridades de Salud de la Nación confirmaron ayer cinco nuevos casos de coronavirus. En total se contabilizan 17 personas infectadas, de las cuales una falleció.
El parte oficial detalla «Se trata de residentes de la Ciudad de Buenos Aires, San Luis, Chaco y Río Negro. A la fecha, se registran un total de diecisiete casos importados confirmados de Covid-19, entre ellos uno fallecido». Los pacientes, se informa, «se encuentran cumpliendo el aislamiento establecido por las autoridades sanitarias».
Hasta ahora, en Argentina no se registra transmisión comunitaria del nuevo coronavirus. Es decir, los 17 infectados se contagiaron en el exterior. Afirma el gobierno nacional: «El país se encuentra «en máximo alerta para sensibilizar la vigilancia epidemiológica y la respuesta integrada y oportuna».
Y agrega: «Se continúa en fase de contención para detectar casos sospechosos de manera temprana, asegurar el aislamiento de los mismos, brindar la atención adecuada a los pacientes e implementar las medidas de investigación, prevención y control tendientes a reducir el riesgo de diseminación de la infección en la población».
«Las autoridades sanitarias de las jurisdicciones se encuentran realizando la investigación epidemiológica de los nuevos casos confirmados, con el fin de detectar los contactos estrechos para que cumplan el aislamiento domiciliario con seguimiento diario establecido por protocolo».
Como viene sucediendo desde hace seis años, la Universidad de Buenos Aires volvió a quedar arriba en un ranking. Esta vez fue en la clasificación QS por disciplinas, que mide la reputación académica y la producción científica de las casas de altos estudios en las distintas carreras. La UBA quedó entre las primeras 50 universidades del mundo en Lenguas Modernas (23), Arte y Diseño (30), Antropología (47) y Derecho (47).
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La Universidadde Palermo también está entre las 50 mejores en Arte y Diseño (46). Y la UCA entró por primera vez al “top 100” con “Teología, Divinidad y Estudios Religiosos”.
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La UBA además tiene cuatro disciplinas entre las primeras cien, que son Arquitectura, Geografía, Historia y Sociología.
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No hubo muchos cambios para el país con respecto al mismo estudio en años anteriores: 10 carreras mejoran en el ranking, 7 bajaron, 35 se mantuvieron igual y 12 aparecieron por primera vez. Otras universidades argentinas que figuran -aunque más alejadas de la punta- son las nacionales de Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Rosario, Cuyo, Tucumán, del Litoral, del Sur; y las privadas Di Tella, San Andres y Austral.
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De América Latina, sólo tres universidades ubicaron más carreras que la UBA dentro del “top 50”. Son la UNAM de México (12 disciplinas), la de São Paulo (11) y la Católica de Chile (6).
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Los autores del estudio marcaron como un déficit del país el hecho de que no tenga ninguna disciplina científica en ese top 100. Afirman que hubo “cuatro años de declive en la financiación para la investigación y la actividad científica en Argentina”, al tiempo que destacaron el anuncio oficial de otorgar más becas de doctorado en el Conicet y afirmaron que “para que el país consiga ser más competitivo en ciencia, se necesitarán más medidas de este tipo, incluyendo la promoción de más acuerdos globales de investigación y la restauración de las instalaciones científicas para alinearse con los estándares internacionales.”
Hay una evidencia abrumadora de que la quema de combustibles fósiles es responsable del aumento global del promedio de temperaturas. Pero hay algo más evidente: produce smog, las partículas de hollín menores de 2,5 micrones, o PM 2,5 que matan a unos 9 millones de personas por año.¿Se entiende por qué China, con 45 centrales nucleares activas, tiene 18 en construcción y decenas más planificadas, y la India, con 22 activas, está construyendo 7 más? Los ciudadanos de ambos países asiáticos se están muriendo por smog en cantidades incomprensibles. China admite decesos por esta causa de 400 mil/año, pero un estudio retrospectivo del Health Effects Institute, que analiza cifras desde 1990 en adelante y que se publicó en abril de 2018, indica que son más bien 1,6 millones/año. Y añade que aún cuando China está logrando descensos de PM 2,5 en varias ciudades grandes, el daño sobre la población juvenil, adulta y madura ya está hecho y es irreversible. En Argentina mueren 15.000 personas/año por contaminación aérea. Es una cifra con raíces demográficas: el 95% de la población argentina ya es urbana, y no se necesita ninguna gran ciudad para generar smog. Lo sorprendente es que en 2 años respirando aire urbano nacional juntamos más argentinos muertos que el Proceso en sus 6 años de desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. O que en un año, simplemente respirando, duplicamos nuestras muertes por accidentes de tránsito. La iluminación solar puede ayudar a dispersar el smog por convección (a veces), pero su componente ultravioleta lo perfecciona. Descompone y recombina sus componentes primarios, básicamente hidrocarburos parcialmente oxidados, compuestos orgánicos volátiles, óxidos de nitrógeno y azufre y monóxido de carbono, en ozono troposférico, ácidos nítrico y sulfúrico y otras moléculas hiper-reactivas que atacan los epitelios respiratorios. Al escribir esta nota copié casi sin cambios el título del artículo disparador, aparecido en el Science Times. Éste decía escuetamente que el smog está matando más gente que el cigarrillo, la malaria y las guerras sumados. Pero mucha más gente. Es obvio que el smog nos hace fumar a los no fumadores desde la cuna a la tumba, y que su mix de productos de combustión contiene muchos más tóxicos y de peor calaña que los del tabaco. Es obvio que jamás en la historia humana se produjo tanto smog como en este momento, y tampoco hubo antes tanta gente expuesta al mismo, porque desde 2008 la población rural mundial ya se puso en minoría frente a la urbana. Y es evidente que el smog nos mata. Lo único sorprendente de los últimos estudios, que miden entre 8,8 y 8,9 millones de muertes/año, es en qué medida nos mata, y con qué pocas consecuencias políticas. Hasta ahora. Pero no hay olla que no se destape ni deuda que no se salde. Año complicado, éste, para las industrias basadas en el carbono fósil. Por un lado, está la revuelta juvenil mundial contra el recalentamiento del clima, que la prensa boba vive comparando con el “Mayo Francés de 1968”. La diferencia es que ésta no es una lucha francesa, ni se dirige contra la política externa de los EEUU, ni va a ceder tras un mes de furia. No es ni siquiera un fantasma que recorre Europa, al decir de Karl Marx. Es algo mucho mayor y más perdurable. Es un intento confuso y desorganizado de vastos sectores de la sociedad mundial por cambiar la matriz energética de la electricidad y el transporte, porque la actual no sólo causó ya un desastre climático creciente y tal vez ya irreversible, sino otro epidemiológico: el smog nos está matando más o menos a la misma velocidad con que liquidaba a nuestros abuelos la 2da Guerra Mundial. Aún caótica, despolitizada y aprogramática, esta lucha contra el carbono fósil se está volviendo mundial, y aunque venga sin garantías de éxito, ya no va a parar. A eso se debe y se suma la migración creciente y sin regreso de los grandes fondos de inversión y de pensiones tradicionalmente apalancados en los hidrocarburos. Se mudan a rubros menos desprestigiados de la economía. Y también está la seguidilla de quiebras en la hasta hace una década inatacable industria del carbón en EEUU: las minas cierran incluso defendidas y subsidiadas por el presidente Donald Trump, quien liquidó por decreto 85 reglamentaciones de la Environment Protection Agency (EPA) para “darles aire”. Y aún con todos los subsidios y protecciones de Trump Mission Coal y Westmoreland Coal hicieron bancarrota en 2018, Trinity en marzo de 2019, Piney Woods en abril de ese año, Cloud Peak Energy en mayo, Cambrian Holdings en junio, Blackjewel y Blackhawk en julio, y siguen las firmas. Hasta un total de 11 cierres, según Standard & Poors, colapsos de corporaciones que en ayer nomás en 2010, cuando producían el 50% de la electricidad de EEUU, parecían imposibles. Los yanquis se van de cabeza a las renovables. El carbón hoy sólo produce el 27% de la electricidad estadounidense, y descontando. Y ahora se añade este par de hallazgos epidemiológicos, uno europeo, el otro estadounidense. No eran 5 millones de muertos prematuros/año por el smog. Tampoco 7. Eran casi 9. Epa. Aún así, un tercio de la electricidad mundial se sigue fabricando con carbón, el más contaminante de los combustibles fósiles, la matriz eléctrica argentina se obstina en mantener ese origen térmico en un 70% creado por Carlos Menem, y los medios siguen publicando pavadas acerca de la energía nuclear. Es para repensar las cosas. Según cálculos de Pushker Karesha y James Hansen, del Goddard Institute de la NASA, dados a prensa por la agencia espacial estadounidense en 2013, al sustituir fuentes fósiles de electricidad entre 1971 y 2009, la energía nuclear evitó 1800 millones de muertes por contaminación aérea. ¿Y Chernobyl, entonces? Menos de 100 muertos según 2 agencias científicas de Naciones Unidas: el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y el Comité Científico para el Estudio de las Radiaciones Ionizantes (UNSCEAR, en inglés). En disidencia parcial, la OMS, que indica 4000. En disidencia también HBO, la productora que produjo la miniserie británica «Chernobyl», que inventa 90.000 muertos, y es excelente por guión, actuación y fotografía. Pero su contenido histórico y científico es tan respetable como el de «Game of Thrones». Lo que surge a la vista de los últimos estudios sobre el smog es que Karesha y Hansen se quedaron cortos. El smog es LA pandemia del siglo y el átomo por ahora parece lo único eficaz para hacerle frente. La producción eléctrica causa el 40% del smog mundial. Hay que rehacer algunas cuentas torcidas: Ud. podría estar entre los argentinos que se salvaron de un bobazo gracias a las Atuchas I y II y Embalse. Pero el daño por el smog que Ud. respiró de nuestra gran flota de centrales térmicas ya está hecho: le robó 3 años de expectativa de vida. Y a mí también. Desde 2011, tras el accidente nuclear de Fukushima, que sigue sin tener un solo muerto por causas radiológicas, Alemania empezó a cerrar sus 17 centrales nucleares, algunas de ellas casi nuevas. En 2022, no quedará ninguna. Desde que empezó a cerrar sus nucleoeléctricas, Alemania se volvió el país con mayores emisiones de carbono de la UE (y con la electricidad más cara). Su duplicación de capacidad instalada eólica y fotovoltaica en la última década soterró el tierra adentro y el mar afuera de molinos, y los techos de pesadas placas azuladas. Impresionante esfuerzo. Pero esa inversión apenas produjo un 13% y un 8% más de electricidad respectivamente. Y de yapa, intermitente y en el caso del viento, impredecible. A diferencia de la electricidad nuclear, que en Alemania tiene factores de disponibilidad del 93% anual (340 días) y salidas sólo para mantenimiento programado o recarga de combustible, a las instalaciones eólicas hay que respaldarlas constantemente con centrales de carbón “en parada caliente”. En éste estado, están listas para entrar en la red al toque de que se caiga el viento aquí o allá, o que un tren de nubes de lluvia dejen las placas fotovoltaicas casi a oscuras. Mientras eso no sucede, esas centrales de carbón contaminan al cuete. El término técnico de contaminar al cuete hoy por hoy es “respaldo térmico”. Por supuesto, con respaldo caliente nuclear, en lugar de térmico, uno podría multiplicar sin límite la flota de centrales eólicas y solares y el resultado sería probablemente muy bueno, medido en descenso de contaminación atmosférica. Pero a un ecologista europeo Ud. lo puede sacudir dos horas por los tobillos sin que se le caiga esa idea. Obviamente las renovables no llenaron el bache de generación “de base” que dejó y dejará la nuclear en Alemania. Lo viene haciendo el carbón. La electricidad de base se produce 24×7 y la mayor parte del año. Pero el sol no brilla de noche y el viento sopla cuando quiere, no cuando se lo necesita. Para alimentar las centrales de carbón anteriores a 2011, año de la gran desnuclearización alemana, hubo que reabrir minas de lignita que iban a cierre, y para que la industria siguiera funcionando sin bajas de tensión, hubo que dejar de lado toda exportación de electricidad alemana, empezar a importar electricidad polaca (salida masivamente del carbón) e incluso francesa. Lujitos de adolescente rico. Lo estúpido, lo casi cómico del asunto es que el kilovatio/hora francés es el más barato y limpio de Europa. Y eso porque tiene origen 75% nuclear. En ese camino, que los alemanes todavía llaman orgullosamente “Energiewende” (transición energética), el país abrió 26 nuevas centrales de carbón, emitió 500 mil toneladas de C02 extras, y la suficiente cantidad de particulados como para provocar la muerte prematura de 1100 ciudadanos, probablemente muchos de ellos buenos ecologistas. Tanta enfermedad coronaria y pulmonar a los sobrevivientes los hizo gastar U$ 8400 millones extra en el envidiable sistema público de salud de Alemania. Estos datos, para más inri, los publicó en 2019 un estudio estadounidense del National Bureau of Economic Research (NBER), de la Universidad de California en Berkeley, de la misma universidad en Santa Bárbara, y de la Carnegie Mellon. Se titula “The Private and External Costs of Germany’s Nuclear Phase-Out” (Los costos privados y externos de la desnuclearización de Alemania). Ese estudio dice que los alemanes están cerrando las centrales equivocadas. La pandemia real no es el smog. Es la desinformación.
El precio del petróleo crudo está cayendo ahora más de un 20% en la apertura de hoy lunes en las bolsas de Europa. Los índices Nikkei 225 y Topix de Japón cayeron casi un 5 % esta mañana, y el yen subió más de un 3 % frente al dólar estadounidense. Son consecuencias de la ruptura del viernes entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia en sus negociaciones para tratar de recortar la demanda.
Los «índices de futuros» del Brent (el petróleo del Mar del Norte, que es referencia de los mercados) ya se habían derrumbado un 30%, y cotizaba a u$s 31 el barril, según informó la agencia Bloomberg. Esta caída es la mayor desde la primera guerra de Estados Unidos en Irak en 1991.
Se especulaba en la banca de inversión durante el fin de semana —Goldman Sachs al frente— sobre la posibilidad de que el desplome del barril se profundice hasta los 20 dólares, niveles de hace dos décadas. En lo inmediato, es un duro golpe para la gran mayoría de países petroleros, incluso los gigantes Arabia Saudita y Rusia. Los capitales internacionales están «fugando a lo seguro»: el oro, los bonos de deuda de EE.UU. y de Alemania.
Atención: esta puede ser una tormenta pasajera. Hace unas semanas había comenzado un romance entre Putin y la monarquía saudita (ver foto). Pero no es hoy la evaluación de los inversores.
Si esta situación de precios se mantiene, favorece a los importadores netos: China, la Unión Europea y Japón, aunque las consecuencias inmediatas del coronavirus hacen difícil hacer predicciones. En América Latina perjudica especialmente a Venezuela, Ecuador y México, donde su peso se está devaluando en relación al dólar.
Argentina es un caso especial: no es un país exportador de petróleo importante, y si su industria se recupera, será importador. Pero las inversiones para el yacimiento de Vaca Muerta que imaginó el gobierno de Cristina Kirchner, que el de Macri agitó como un espejismo frente a la realidad de la recesión, y que el actual de Alberto Fernández confía que puedan ser fuente de recursos para la reestructuración de la deuda… en esta de relación de precios no son viables.
El gobierno argentino deberá analizar muy bien el escenario actual, y las posibles decisiones de los actores principales. Es concebible que lo mejor para nuestro país sea volcar los recursos y subsidios que se reclamaban para el megayacimiento de Vaca Muerta a sectores de la economía más cercanos y que puedan ser reactivados en plazos más cortos.
A la fecha son 12 los casos confirmados de pacientes infectados con el Covid-19. Ayer el laboratorio nacional de referencia de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud ANLIS, el Malbrán, informó tres nuevos casos. Son dos hombres y una mujer que -al igual que los anteriores- habían vuelto al país del exterior.
Uno de ellos, que había llegado de Boston, tiene 43 años y está internado en el sanatorio Otamendi. El otro, de 71 años, se encuentra en el hospital Muñiz y había regresado el jueves pasado de Parma, Italia, donde reside. Al día siguiente, empezó con síntomas y consultó en el centro porteño de Parque Patricios. La mujer, de 53 años , consultó ayer en un hospital bonaerense. Había regresado de un viaje a Europa. Todos se encuentran en buen estado de salud y permanecen internados en aislamiento.
Además de los 2 casos conocidos hasta el jueves, el viernes un comunicado del Ministerio de Salud de la Nación había detallado: «Cuatro pacientes corresponden a la ciudad de Buenos Aires, una mujer de 72 años y tres hombres de 44, 46 y 67 años. Otro de los casos confirmados corresponde a una mujer de 63 años residente en la provincia de Buenos Aires, y finalmente un caso en Córdoba, un hombre de 57». El 9° es la primera víctima fatal, en Buenos Aires (se informa aparte).
Todos ellos tenían antecedentes de un viaje a Europa: son «importados». Pero es inevitable que en muy poco tiempo se produzcan contagios en nuestro territorio, si ya no ha sucedido. Según un parte del Ministerio de Salud bonaerense, además del caso confirmado en la provincia, hay seis más en análisis.
Ahora los legos podemos apreciar con mayor claridad el motivo porque la Organización Mundial de la Salud y otros organismo responsables emitían señales de alarma ante una epidemia que muestra, hasta ahora, un porcentaje bajo de letalidad: alrededor del 2% de los contagiados. Al tratarse de un nuevo virus, nuestros organismos no tienen defensas contra él, no existe una vacuna, ni podrá estar disponible en menos de uno a dos años, a pesar de todos los esfuerzos. El contagio puede multiplicarse exponencialmente, en un tiempo que los viajes aéreos son habituales, y aunque el porcentaje de víctimas fatales sea muy bajo, números absolutos pueden ser altos.
A hoy, el número de contagiados llega a unas 100.000 personas, en 96 países. Igual, debe tenerse en cuenta que las áreas de transmisión sostenida son, también hasta la fecha, Italia, España, Francia y Alemania, además de China, Japón, Corea del Sur e Irán.
Algo que circula todavía más rápido, a través de las redes sociales, son errores consejos bien intencionados pero falaces, delirios y acusaciones varias. Sugerimos acceder a las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación, que recogen las de la OMS, para la población en general, para escuelas y para personas de 65 años o más (el grupo de riesgo más alto, además de los que ya tienen enfermedades respiratorias).
La semana pasada un grupo de investigadores participó de una reunión entre autoridades de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) y distintos espacios de becarios para llevar a la agenda del Ministerio una serie de reivindicaciones.
En la reunión, donde participaron las autoridades de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, entre ellas Fernando Peirano, su presidente, estuvieron también representantes de Innova-T, UBATEC y de la Oficina de Atención al Becario; ATE y distintas agrupaciones de becarios como Becarixs Empoderadxs, Jóvenes Científicos Precarizadxs, Becarixs Agencia de CABA, becarixs de Cuyo, de la Facultad de Agronomía de la UBA y la CODEC.
Entre las demandas los investigadores plantearon eliminar la restricción etaria de los proyectos PICT del Fondo para la Investigación Científíca y Tecnológica, «institucionalizar» un espacio de discusión, similar a la Mesa de Becarios del CONICET, resolver el atraso en el pago de los aumentos de «estipendios», establecer un cronograma de aumentos de estipendios teniendo en cuenta el anuncio del Gobierno acerca de la recomposición de las becas, establecer procedimientos sobre licencia de enfermedad y maternidad, abordar los problemas de maltrato laboral, establecer una prórroga automática entre la beca AGENCIA y el inicio de la beca de finalización del Conicet y extender por 3 meses de obra social Unión Personal luego de la finalización de la beca.
Desde la «Agencia» remarcaron que el organismo «financia instituciones para que ellas, a su vez, puedan financiar proyectos». Por ello manifestaron que es complicado poner límites a las instituciones beneficiarias.
En el encuentro, Peirano aseguró, sin embargo, que «es posible generar acuerdos que contemplen los derechos laborales y construir una hoja de ruta para que haya un lugar en donde las instituciones reconozcan los conflictos».
En este sentido, las autoridades presentes se comprometieron a estudiar las demandas planteadas y a realizar mesas de trabajo específicas sobre los puntos discutidos.
Por supuesto, es una visión sesgada (como todas), proveniente de una tradición cultural que no se ha destacado por una perspectiva universal. Pero no deja de ser interesante esta mirada desde una poderosa «formadora de opinión», la revista Time.
«From Amelia Earhart to Beyoncé and Eva Perón to Malala, meet 100 women who defined the last century»«De Amelia Earhart a Beyoncé y de Eva Perón a Malala, cien mujeres que definieron los últimos 100 años».
No, no se frote los ojos creyendo que leyó mal el título. En plena pampa húmeda, allí donde la soja es la reina indiscutida de los cultivos, un grupo de emprendedores se animó a dar forma al que será el primer viñedo de la provincia de Santa Fe.
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Aunque por ahora se trata de una iniciativa más recreativa que de índole comercial, se trata de antecedente que sin dudas quedará como un hitohistórico para una región que ubica a la vid en el supermercado antes que en la propia tierra.
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El centro de la historia ocurre en la zona rural de Arteaga, ubicada en el cruce de las rutas 15 y 92, a 113kilómetros de Rosario. Sus escasos 88 metros de altura sobre el nivel del mar no impidieron a Luciano Palasesi soñar con tener el primer vino made in Santa Fe.
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Palasesi es un productor agropecuario que desde hace unos años rescató una vieja receta de la abuela y creó «Doña Elba», un emprendimiento vinculado al segmento de los chacinados. Sus salames -que vende tanto en locales comerciales como en su propio restaurante ubicado al costado de la ruta- fueron, de hecho, la conexión con el vino.
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«Me encontraba en Córdoba en una exposición cuando hablando con algunos amigos conocimos a Matías Prieto, un especialista en enología que asesora grandes empresas y se copó mucho con lo que le contamos sobre todo el asunto de Doña Elba. Al poco tiempo pasó por el restaurante, vio el campo y nos convenció de plantar un viñedo», contó en diálogo con Agrofy News Palasesi, quien vive todo el proceso de manera «divertida y entre amigos».
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El viñedo de Arteaga ya obtuvo una pre calificación de las autoridades nacionales y en estas semanas continúa con los trámites para su registración oficial. De obtener luz verde, se convertiría en el primero de Santa Fe (anteriormente hubo otras experiencias en la provincia, pero no concretaron ese paso burocrático).
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La explotación vitivinícola ocupa una superficie pequeña, casi experimental: 1 hectárea. En total se sembraron 3.567 plantas a través del sistema Gobelet (similar al que se usa en la región de Burdeaux, Francia), que darán lugar a varietales de Malbec y Cabernet Sauvignon.
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«El viñedo tiene un potencial de entre 10 y 15 mil litros. La idea es hacer unos 3.200 litros, que quedarán en barricas y se comercializarán en nuestro restaurante. Por ahora no tenemos en mente embotellarlo y venderlo afuera, pero no lo descartamos para el futuro», explica Palasesi.
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El arteaguense cuenta entusiasmado del proceso, en el que fue fundamental cada una de las visitas de Matías Prieto, que fue y vino de su Mendoza natal unas siete veces. Él fue quien asesoró a los productores locales en lo que refiere al sembrado, control de plagas y en lo que a futuro será la producción del vino.
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Según señala Palasesi, su localidad posee una altura suficiente para otorgar una buena producción: «Si bien parece poco, acá por ejemplo no hemos tenido inundaciones, y llueve bastante. Los suelos son fértiles y tenemos buenas expectativas», agrega.
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Es cierto que hace tiempo que la producción vitivinícola hace rato que dejó de ser materia exclusiva de las provincias cuyanas. Las principales bodegas han explorado otras tierras: hasta en la zona de Bahía Blanca, ciudad costera del sur de Buenos Aires, se instalaron viñedos.
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Será entonces la Chacra de la Elba -tal el nombre del restaurante, ubicado en el kilómetro 63 de la ruta 92- donde se disfruten los sabrosos resultados del primer viñedo santafesino. Hay quienes afirman que no hay picada completa sin un buen vino: será cuestión de confirmarlo.
Esto ya está en las indicaciones del Ministerio de Salud, en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, hasta en este portal. Pero vale la pena repetirlo. Y, tal vez, puesto en los términos de bioquímica y nanopartículas por una autoridad en la materia, el profesor finés Palli Thordarson, puede ser más escuchado. Al menos, mejor que cuando nuestras madres nos decían: «Lavate las manos, nene».
¿Por qué el jabón funciona tan bien con el SARS-CoV-2, con el coronavirus y, de hecho, con la mayoría de los virus? Porque cualquier virus es una nanopartícula autoensamblada en la que el eslabón más débil es la bicapa lipídica (grasa).… En resumen, los virus son casi como pequeñas nanopartículas de grasa. Pueden permanecer activos durante muchas horas en superficies y luego ser recogidos por el tacto. Luego llegan a nuestra cara y nos infectan porque la mayoría de nosotros tocamos la cara con bastante frecuencia.El agua no es muy efectiva sola para lavar el virus de nuestras manos. El producto a base de alcohol funciona mejor. Pero nada es mejor que el jabón: el virus se desprende de la piel y se desmorona muy fácilmente en agua jabonosa.
Para los especialistas: este es el thread que reúne las observaciones (en inglés) sobre el tema de Thordarson.
La reivindicación feminista -la versión actual de una lucha por afirmar los derechos de las mujeres que lleva décadas, y hasta siglos- se ha transformado en el fenómeno cultural más visible de estos años del siglo XXI. Y como todos los fenómenos culturales, levanta entusiasmos y cuestionamientos en la sociedad.Pero hay cosas en las que cualquier ser humano decente debe coincidir. Por eso nos parece oportuno reproducir hoy este nota de las periodistas Evangelina Himitian y Soledad Vallejos:
«A 70, las balearon. A 58, las apuñalaron. A 47, las golpearon hasta matarlas. A 19, las asfixiaron. A 11, las quemaron y a 8 las asesinaron con hacha y machete. Y la lista sigue hasta 299 mujeres. A la mayoría las mataron en sus casas y dos de cada tres las asesinó su pareja o ex pareja. Los números del último informe de la Casa del Encuentro sobre femicidios muestran que la violencia sigue aumentando: en el año último fue asesinada una mujer cada 29 horas. En 2018, era una cada 32 horas. El reloj marcha en reversa.
La lucha feminista visibiliza cada vez más la desigualdad, pero queda poco tiempo y urgen resultados. El punto 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aspira a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas antes de 2030. Sólo quedan diez años y, a juzgar por las estadísticas, estamos cada vez más lejos de alcanzarlo. ¿A casi cinco años del primer #NiUnaMenos, cuáles fueron los avances y los retrocesos en la lucha por la igualdad?
Hubo grandes pasos, dicen los especialistas: sobre todo, aquellos que nos llevaron a avanzar en la denuncia y la visibilización de la desigualdad. No somos los mismos que hace cinco años. La sociedad está cambiando la manera de ver la violencia contra las mujeres y comenzando a entender sus múltiples dimensiones y formas de ejercerla. En estos años, nos deconstruimos, tejimos lazos de sororidad, aprendimos a escucharnos y a creerles a las víctimas de la violencia machista. Nos animamos a hablar, aprendimos a reconocer situaciones de violencia que estaban naturalizadas. Pero el proceso es lento e impacta más en el discurso que en los hechos.
La ley de protección integral de las mujeres, que rige desde 2009, menciona distintos tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, simbólica, familiar, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática. ¿Cómo evolucionaron esas formas de violencia a medida que se creó mayor conciencia social?
La Oficina de Violencia Doméstica (OVD) a cargo de la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Elena Highton de Nolasco, atendió el año pasado 12.457 casos de violencia que afectaron a 16.449 personas, un 7 % que en 2018. Es la cifra más alta en sus once años de trabajo.
Ellas son las más afectadas. Ellos, en la mayoría de los casos, los agresores y también en algunas ocasiones, víctimas de la violencia muchas veces ejercida por otros hombres. Del total de registros, las mujeres superan en número y proporción a los varones, en casi todos los grupos de edad. Las que tienen entre 18 y 59 años representan el 54 %, mientras que las niñas, niños y adolescentes, de hasta 17 años, el 32 %. Los varones mayores de 18 años que denunciaron un hecho de violencia, apenas llegan al 9 %.
El tipo de vínculo más común entre la víctima y el agresor es de pareja (51 %), filial (32 %) y fraternal (3 %). Si se analiza el primero (que incluye cónyuges, convivientes, novios y ex parejas), el 88 % de los denunciados fueron varones. En los casos de vínculo filial, en el 71 % de los casos el agresor fue también un hombre.
Los femicidios constituyen la forma más extrema de la violencia de género. Año tras año, las estadísticas crecen. Durante el año pasado, hubo un femicidio cada 29 horas, según el último informe de la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Murieron 299 mujeres y 341 hijas e hijos se quedaron sin su mamá. En 2018, el total de femicidios había sido de 278. Más mujeres que mueren a manos de un varón que las conoce y que, en la mayoría de los casos, convive con ellas: esposos, parejas y novios son los agresores más frecuentes. Le siguen los ex y luego otros familiares. Lo que significa que el principal riesgo para la mujer está adentro de su casa, no en la calle.
Una de cada dos denuncias que recibió la OVD el año pasado fue por violencia física. Sin embargo, se considera que está subdenunciada. Cuando los expertos evaluaron el nivel de riesgo para las víctimas, se estableció que 9 de cada 10 mujeres corren riesgo de vida: altísimo y alto en el 38% de los casos; medio y moderado, en el 51 %; y bajo, apenas en el 11 %.
La violencia económica también está definida por la ley. La mayoría de las denuncias en ese sentido recibidas en la OVD tienen que ver con hombres que utilizan el dinero como forma de ejercer poder sobre el resto de la familia, que usufructúan el patrimonio común en beneficio propio o se niegan a pagar la cuota de alimento de sus hijos. También existen otras formas de violencia económica invisibilizada, que no se denuncian, y que impactan en la vida de las mujeres. «La limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo», dice la ley: la inequidad salarial se suma a la doble jornada,a la mayor chance de desocupación y de tener trabajo precario o de caer en la pobreza.
En un año, la crisis profundizó la brecha salarial de género: para ganar lo mismo que los hombres, las mujeres deberían recibir un aumento del 41% de sus salarios, según surge de comparar los datos del último informe del Indec sobre los ingresos (Evolución de la distribución del ingreso (EPH) Cuarto trimestre de 2019). El mismo informe del año anterior marcaba que la brecha era del 35%. En 2018, el ingreso promedio de ellos era $ 18.096 y ahora es de $31.497, mientras que ellas cobraban $13.353 y ahora reciben $22.365 (se trata de ingresos promedio).
Si se analizan los números de los que más ganan y los que menos, la grieta aún es mayor: el 30% de las mujeres gana menos de $ 17.600 (solo el 16% de los hombres gana eso). En el otro extremo, el de los que mayores ingresos tienen, ellas son el 3,5%, mientras que ellos, casi el 7%. Además, para los hombres, estar entre los mejor remunerados significa ganar $ 92.000 o más. Para ellas, unos $ 78.000. En el país, son apenas 606.564 las que entran en esa categoría cuando los hombres en la punta de la pirámide son 1.110.349.
Más golpeadas por la crisis
Distintos informes señalan que en mayor medida son las mujeres las que pagan los costos de la inflación. La participación en el mercado laboral también es desigual. La tasa de empleo femenina es de 44% y la del hombre, 64%. «Esta disparidad tiene múltiples factores, uno de ellos se desprende de la cantidad de horas que las mujeres ocupan en tareas no remuneradas», expresa el informe de la consultora Opinaia para el Día de la Mujer.
«Las cifras del mercado laboral argentino en la actualidad parecen sustentar también la hipótesis de que son las mujeres quienes pagan los costos de la crisis económica actual», dicen Gala Díaz Langou y Matilde Karczmarczyk, directora y analista del programa de protección social de Cippec, en un informe elaborado en base a datos oficiales. Ante la crisis, en mayor medida fueron ellas quienes salieron a buscar el ingreso que se perdió por la inflación y lo consiguieron en condiciones precarias e informales. El informe apunta que hubo una baja en la proporción de mujeres en puestos asalariados registrados y en cambio creció el empleo en negro.
La desigualdad en la pobreza
Tres de cada diez hogares argentinos tienen a una mujer como principal sostén económico. Es una situación frecuente en los sectores más vulnerables: en el 10% más rico de la población, solo 1 de cada 4 hogares tiene una mujer al frente. En el 10% de los ingresos más bajos, ellas encabezan el 55% de los hogares, señala el documento «8M, la autonomía económica de las mujeres va más allá del mercado laboral», de Cippec.
La doble jornada como violencia
La caída del ingreso no significó únicamente más trabajo afuera. También más horas puertas adentro. Según surge de comparar los datos de uso del tiempo recabados en la última EPH, desde 2014 hasta hoy, ellas sumaron unos 48 minutos a su jornada en trabajo no remunerado: es decir en actividades de cuidado de la casa y de los hijos y otros miembros de la familia. De hacer 6 horas y 48 minutos diarios de trabajo no remunerado, pasaron a hacer 7 horas y 36 minutos. Ellos, en cambio, apenas sumaron 12 minutos: de hacer 3 horas y 18 minutos a 3 horas y media. » La población que se dedica al trabajo de cuidados no remunerado se encuentra altamente feminizada, representando el 92% en mujeres con respecto al 8% para varones», dice el informe del Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres.
Violencia psicológica
El maltrato psicológico encabeza el ranking de las denuncias por violencia de género en la Oficina de Violencia Doméstica: estuvo presente en el 96% de las evaluaciones de riesgo de las personas afectadas. La ley define a la violencia psicológica como aquella que causa daño emocional y disminuye la autoestima, que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento. La que humilla, deshonra, descredita, manipula y aísla. Incluye también el trato que vigila y exige obediencia. Pretende sumisión. Es el insulto, la indiferencia, el abandono, los celos excesivos, la ridiculización y el control de movimientos.
También fueron más las mujeres que denunciaron violencia psicológica. Pero aunque no se denuncie, la doble jornada impacta negativamente en el bienestar de las mujeres. Aun en horario de trabajo, siete de cada diez mujeres quedan a cargo del operativo familiar. Esto se traduce en la jornada superpuesta: mientras está trabajando, monitorea la logística de la casa.
Una de cada tres mujeres dice que siempre o casi siempre termina agotada su jornada de trabajo, según señala un sondeo de la Universidad Siglo 21, que entrevistó a más de 1000 personas. Solo uno de cada cuatro hombres dio esa respuesta. «Las mujeres tienen peor calidad de vida laboral», dice el estudio. Y explica que el 15% de ellas dijo que se siente muy presionada en su intento por conciliar la vida familiar y el trabajo, contra el 8% de los hombres.
Violencia sexual
Los especialistas apuntan que se denuncia apenas uno de cada diez abusos sexuales. En 2019, la OVD recibió 1682 denuncias de violencia sexual, el mayor registro de los últimos cinco años. Es probable que esto se deba a un aumento de las mujeres que se animaron a hablar y no a un aumento de casos. Las menores de 17 años son el grupo etario que más sufrió este tipo de violencia. Casi siempre, el abusador fue un miembro de su familia.
Nueve de cada diez mujeres dijeron que sufrieron acoso sexual callejero a lo largo de su vida, según una encuesta que hizo la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) en 11 provincias para relevar cómo les afecta cotidianamente caminar por la calle y viajar en transporte público.
¿En qué consistió el acoso? Al 45%, algún varón la siguió; al 36%, la tocaron o le mostraron los genitales, y el 17% contó que un varón se masturbó frente a ellas, entre otras formas de acoso (2%). ¿Dónde ocurrió? El 44% de las mujeres dijeron que fueron acosadas verbalmente mientras esperaban el colectivo y el 6% abusadas físicamente, en la parada. Al subir al colectivo, la violencia no cesa: dos de cada diez mujeres dicen haber sido abusadas con rozamientos y manoseos. El porcentaje es más alto en Córdoba (37%) y en la ciudad de Buenos Aires (34%).»
La atención de los medios y las redes sociales se dirige hacia el nuevo coronavirus, el COVID-19. Está justificada. Pero el 13% de todas las muertes en Buenos aires está asociado con este aerosol químico que llamamos “aire”. No debemos permitir que se naturalicen otras amenazas, más graves, a la salud humana, porque no son noticia. Los invitamos a leer esta nota de Daniel Arias:
EL SMOG YA MATA 9 MILLONES DE PERSONAS POR AÑOPara deshonra de tres grandes matadores (las tabacaleras, los fabricantes de armas y los vectores animales de enfermedades infecciosas), el smog es el verdadero “killer” de este momento de la historia humana. Un estudio publicado la semana pasada en Cardiovascular Research dice que en 2015 mató prematuramente a 8,8 millones de personas, es decir más que la suma de las víctimas del cigarrillo (7,2 millones aquel año), de la malaria (600.000) e incluso de los que sucumbieron a todo tipo de violencia entre personas, incluidas las guerras (aquel año, 530.000). El artículo confirma notablemente las conclusiones epidemiológicas de otro estudio aparecido en 2018, llamado Global Exposure Mortality Model, que estimó 8,9 millones de decesos anuales. Las cifras casi idénticas de ambos modelos surgen del análisis de estadísticas del mismo grupo de 16 países. El artículo de la semana pasada da detalles.
La mayor parte de los muertos por smog tiene más de 60 años
El acortamiento promedio de expectativa de vida de los muertos por smog es de 3 años
Las causas de muerte más frecuentes son las enfermedades cardiovasculares, muy por encima de los cánceres de pulmón, las infecciones respiratorias y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
El componente más letal del smog son las partículas de hollín menores de 2,5 micrones, o PM 2,5 en la jerga, productos de la combustión incompleta de carbón o de hidrocarburos líquidos y gaseosos
Las áreas de mayor mortalidad por contaminación aérea son las ciudades de Extremo Oriente y del Sudeste Asiático. Las menos afectadas son las de Europa Occidental, donde los controles de contaminación aérea son los más severos del planeta.
Incluso los epidemiólogos se sorprenden ante las inevitables comparaciones con otras causas de mortalidad prematura. Las gripes estacionales pandémicas liquidan cada año a entre 291.000 y 646.000 personas sin salir en los diarios, y por ahora son bastante más mortales que la pandemia de coronavirus COVID-19, que registra 3300 muertes en 2 meses sobre 100.000 casos. Pero ningún virus logra todavía empardar la mortalidad del vulgar, banal y ubicuo smog.Thomas Münzel, cardiólogo del Centro Médico de la Universidad Johannes Gutenberg en Main, Alemania, que encabezó el estudio de Cardiovascular Research, lo resumió así: “Creemos que nuestros resultados muestran que hay una pandemia de contaminación aérea”. Chocolate por la conclusión. Pero la gente lo ignora. La Organización Mundial de la Salud (OMS) evita toda vez que puede la palabra “pandemia”, por políticamente incómoda, y hasta el año pasado estimaba 7 millones/año, por encima de estudios anteriores a 2015 que apuntaban más bien a 5 millones de muertes prematuras/año. O eran subrregistros, o el problema prácticamente se duplicó. Que el impacto más importante del smog sea cardiovascular antes que respiratorio (cánceres, infecciones y EPOC) tiene explicaciones inmunológicas. Las PM 2,5 son muy penetrantes. Contienen hidrocarburos e incluso metales pesados que logran ingresar a la sangre a través de los alvéolos pulmonares, y causar un estado inflamatorio crónico de los epitelios arteriales. Esto a su vez predispone a formación de ateromas, y por ende a futuros infartos o accidentes cerebrovasculares, sean obstructivos o sangrantes.Beijing envuelto en el smog habitual. El citado Münzel cree que los cardiólogos deberían prestar más atención al smog, que en estos días decayó a casi una nota al pie en la polémica sobre la necesidad de descarbonizar las matrices energéticas del mundo. Los efectos climáticos de la quema de combustibles fósiles son, sin duda, causas masivas de muerte por recrudecimiento de tormentas, sequías, inundaciones, deslaves, pérdidas de cosecha, deterioro o escasez de agua potable, migraciones y guerras. Pero esa mortalidad climática nos acompañó siempre, es difusa y su aumento resulta difícil de encerrar en un número incontestable. Una mortalidad por smog de 9 millones/año es una cifra tal vez menor, pero más entendible. Por ejemplo, triplica el número de porteños. Pero ningún guarismo es tan expresivo como la pérdida de expectativa de vida. Imagine que le digan que iba a vivir hasta los 90 pero, por su hábitat urbano, a Ud. le acaban de robar 3 años. Bueno, se lo acabo de decir.¿Y POR CASA CÓMO ANDAMOS?La Plata en 2008, fue enterrada en el humo de los incendios en el delta del Paraná. El smog está matando casi 9 millones de personas/año, indican 2 estudios recientes, y la mayor parte de los muertos son asiáticos. ¿Y por casa cómo andamos? Cualquiera que vuelve en ferry a Baires desde Uruguay en una madrugada clara y sin viento nota que nuestra ciudad, a diferencia de Montevideo, más marítima y ventilada, parece enterrada en una gran nube lenticular. Esa nube tiene un color marrón violáceo claro, está tendida de horizonte a horizonte y ostenta un borde superior curvo definido (los meteorólogos lo llaman “la boina”). Del mismo emergen, indecisas, las cumbres de las torres del centro porteño, y las de los partidos costeros vecinos. El tamaño de esa lenteja descomunal de aerosoles enmudece. De Norte a Sur, a veces llega desde Campana hasta La Plata, y hacia el Oeste, llega hasta los confines de La Matanza. Allí adentro vivimos 15 millones de personas. Eso es smog fotoquímico, oriundo en un 80% de los motores de combustión interna, con un 20% añadido por fuentes fijas: centrales termoeléctricas, sobre todo, y fábricas con procesos en caliente. Eso es lo que respiramos. “La boina” no se forma todos los días. Lo normal es que el sol caliente la tierra, ésta haga lo propio con las capas inferiores de la atmósfera, y que la diferencia de peso específico y temperatura con el aire más frío en las alturas hagan el resto: el aire caliente, menos denso, se desprende en grandes burbujas invisibles que van subiendo en espiral, las llamadas “corrientes térmicas ascendentes” por los pilotos de avión. El aire frío –y relativamente menos contaminado- de las alturas a algún lado tiene que ir, y baja a llenar el vacío generado en la base de la columna en ascenso. Esa circulación convectiva, en células, no hace desaparecer el smog a nivel del suelo, pero dispersa altitudinalmente sus contaminantes. Da un alivio. Sin embargo hay cada vez más días en que el aire en lo alto está tan caliente como el del suelo o incluso más, y entonces esa dispersión convectiva no funciona y Buenos Aires se ahoga en smog, aplastado de modo perfectamente visible –la boina- en los primeros 100 metros de altura por la llamada “inversión térmica”. La palabra “inversión” indica que lo esperable según el manual sería que el aire de altura sea más frío. Pero bueno, a veces no sucede. Como consuelo para porteños, la inversión es peor en las ciudades rodeadas parcial o totalmente de sierras o montañas, como Córdoba o Mendoza. Ahí el aire frío de las cumbres baja de noche por las laderas al centro urbano, y al amanecer inhibe la convección en su base justamente en la hora pico de tránsito, cuando el sol está oblicuo y débil, y el suelo no se ha calentado lo suficiente como para generar térmicas. Dado que el aire urbano ya era mucho más impuro que el campestre en la antigua Roma (y eso con la sola ayuda de la quema doméstica de leña y las siete famosas colinas para generar inversiones térmicas), en este mundo dominado por motores de combustión interna se entiende que la contaminación aérea es inherente a la modernidad. La OMS trata de fijar valores de referencia prácticos para los máximos permisibles de contaminación. No son inaccesibles si se fijan políticas duras de emisión. Lo han hecho ciudades otrora famosas por su smog: Londres, Nueva York y San Francisco, todas hoy con mejor calidad de aire que Baires, Córdoba o Mendoza. “Políticas duras” significa “durísimas” en el caso del Reino Unido, que dentro de 12 años prohibirá la venta de todo vehículo con motor de combustión interna, incluso si es un híbrido térmico-eléctrico.El smog cubre la Ciudad de México el 17 de marzo del 2016. Por primera vez en más de una década, la municipalidad tuvo que declarar un alerta ambiental durante cuatro días al alcanzar la contaminación un nivel que es más del doble de lo aceptable. La contaminación de la capital se agravó cuando la Corte Suprema suspendió una medida por la que los autos no podían salir a la calle seis díasi al mes. (AP Photo/Rebecca Blackwell)En los ’40 México DF era famosa por su aire puro. Hoy lo es por el peor smog de Latinoamérica. El umbral a partir del cual la OMS considera peligroso y tóxico el aire urbano es cuando llega a 10 µg/m3 de PM 2,5, (en criollo, 10 microgramos de particulados finos por metro cúbico). Pero ups, en la mancha urbana metropolitana argenta estamos un 40% arriba, en 14 µg/m3, y eso nos está costando, “grosso modo”, más de 5.000 muertes/año. ¿Se puede estar peor? Claro que sí. San Pablo, Brasil, anda con 19 µg/m3 de partículas PM2,5 (un 90% arriba), Beijing con 85 (un 850% arriba), y Nueva Delhi, campeona mundial en contaminación aérea, ostenta 122 µg/m3, 1220% por encima del techo fijado por la OMS.¿Qué es lo que se puede / debe hacer?
Científicos argentinos avanzan hacia lo que podría ser el primer tratamiento aprobado en el mundo para prevenir el desarrollo del síndrome urémico hemolítico (SUH), una grave enfermedad que afecta principalmente a chicos menores de 10 años y puede conducir a diálisis, trasplante de riñón o incluso la muerte.
Siete hospitales a lo largo del país realizan un ensayo clínico de fase II/III para probar un suero contra esa enfermedad, que se transmite a través de hamburguesas mal cocidas y otros alimentos contaminados. El medicamento, desarrollado por la empresa de biotecnología Inmunova, busca prevenir esa patología.
También conocido como el “mal de las hamburguesas crudas”, el SUH puede transmitirse por otros vectores: la ingesta de frutas, verduras, leche sin pasteurizar e incluso agua si están contaminadas con la bacteria Escherichia coli productora de toxina Shiga.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina presenta la mayor tasa de incidencia mundial en menores de 5 años.
“Nuestro medicamento fue diseñado para evitar la progresión de esta enfermedad”, explica el doctor en bioquímica Fernando Goldbaum, director científico de la empresa argentina de biotecnología Inmunova.
“Se trata de un suero antitoxina de alta potencia con anticuerpos terapéuticos capaces de reconocer y bloquear las diferentes variantes de la toxina Shiga que libera la bacteria Escherichia coli y que produce estragos en el organismo de las personas infectadas”, añade Goldbaum, un investigador superior del CONICET que también dirige el Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el Laboratorio de Inmunología y Microbiología Molecular en la Fundación Instituto Leloir (FIL).
En abril de 2019, Goldbaum y colegas dieron a conocer que el suero antitoxina mostró su seguridad en un ensayo clínico de fase I realizado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, del que participaron adultos voluntarios sanos. A partir de esta experiencia, se puso en marcha una red de hospitales del país que en la actualidad están llevando adelanteel ensayo clínico de fase II/III para evaluar la eficacia y seguridad del suero antitoxina en pacientes pediátricos que corran riesgo de desarrollar SUH.
Los siete centros participantes son: el Hospital Interzonal Penna de Bahía Blanca, el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Hospital Molas de Santa Rosa, el Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, el Hospital Castro Rendón de Neuquén, el Hospital de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna) de la Ciudad de Buenos Aires y el Hospital de Niños Alassia de Santa Fe. Y se pretenden incorporar más centros de Buenos Aires y de otras provincias del país.
El programa de desarrollo clínico del producto, aprobado y auditado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), incluye también recomendaciones de las autoridades reguladoras de medicamentos de Estados Unidos (FDA) y de Europa (EMA).
De Terminator a Robocop o los Transformers, los robots asesinos ya son personajes rutinarios de la filmografía de ciencia ficción. Pero, sin adoptar un aspecto humano, esas figuras de pesadilla ya forma parte del arsenal de las potencias. Para combatir contra ello, también llegó a Buenos Aires la segunda reunión (antecedida por otra del año pasado en Berlín) de la campaña global Stop Killer Robots, que promueve un acuerdo internacional para prohibir el desarrollo de armas autónomas.
«Los robots asesinos (killer robots) son sistemas que tienen la capacidad de seleccionar y atacar un objetivo sin intervención humana -explica Pía Devoto, coordinadora de la Red de Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe (Sehlac) y organizadora del encuentro-. Es terrible, pero las investigaciones que están haciendo algunos países, como Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur, Israel y Francia van en esa dirección».
Ya en 2015, celebridades como el físico Stephen Hawking; el mítico creador de la Apple II, Steve Wozniak, y el multimillonario emprendedor Elon Musk habían encabezado una lista de 1000 tecnólogos, científicos y activistas que firmaron una carta dirigida al gobierno británico para prohibir el uso de la inteligencia artificial con fines bélicos.
Se calcula que en el mundo hay alrededor de 3000 expertos en robótica e IA y más de 200 empresas que dominan esa tecnología. «La campaña ahora tiene 300 activistas -cuenta Devoto, que hace muchos años trabaja en temas internacionales de control de armas, en especial en lo referente a las minas antipersonales-. A Buenos Aires vinieron 120 desde más de 40 países. Estamos impulsando un acuerdo internacional para la prohibición. Queremos que nuestros países se conviertan en campeones de la prevención de estas armas que Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, calificó de ‘moralmente repugnantes y políticamente inaceptables'».
Mientras algunos argumentan que el uso de máquinas inteligentes reduciría las bajashumanas, lo cierto es que tienen aristas controversiales difíciles de soslayar. «El problema más grande es ético -subraya Devoto-, pero también está el vacío legal. ¿Como haría un arma completamente autónoma para respetar el principio de distinción, proporcionalidad y necesidad militar del derecho internacional? ¿Si uno de estos dispositivos iniciara un acto de guerra ilícito, a quién se le adjudicaría la responsabilidad? Los sistemas de software tienen sesgos. La máquina no tiene la posibilidad de distinguir entre un combatiente, un herido, alguien indefenso o que se está entregando». Para complicar aun más la situación, a diferencia de las armas nucleares, las materias primas necesarias para construirlas no exigen grandes inversiones ni son difíciles de obtener.
Tomar cartas en el asunto
«El objetivo de la campaña es crear conciencia de que estas armas son posibles y tanto o más peligrosas que las nucleares; incluso podrían pensarse armas nucleares inteligentes -agrega Vanina Fernández, investigadora en IA del Instituto de Ciencias de la Computación (UBA/Conicet) que comenzó a interesarse en el tema en 2015-. Ya se vieron informes de Rusia y China donde se advierten desarrollos. Es posible pensar en un sistema de reconocimiento facial y agregarlo a un arma. Además, muchos de estos modelos de IA son de código abierto».
Durante el encuentro en Buenos Aires, se hicieron actividades para el público general y para especialistas. Ayer, varios investigadores dieron charlas tipo TED en el Centro Cultural de la Ciencia (en Godoy Cruz y Soler), antes de encaminarse hacia la Plaza de Mayo para para solicitar, frente a la Casa de Gobierno, que la Argentina promueva el acuerdo de prohibición.
A los científicos, les piden que se nieguen a participar en investigaciones que puedan conducir a estos armamentos.
«La tecnología no es neutral -destacó Laura Nolan, exingeniera de Google que renunció a la compañía por haber sido asignada a un proyecto para mejorar la tecnología de drones militares de los Estados Unidos-. El uso de software para situaciones de conflicto no es seguro ni razonable. Esos sistemas no entienden reglas abstractas, es imposible programar todo el contenido del derecho humano internacional para que luego lo interpreten automáticamente. Si bien se desarrollan en la actualidad modelos de aprendizaje automático a partir de la experiencia, las máquinas no entenderían el contexto ni lograrían comprender situaciones particulares que se dan con los humanos en escenarios de conflicto, sobre todo porque podrían atacar a población civil sin tener en cuenta su condición. Estoy en contra de este tipo de sistemas y creo que la comunidad científica, y nosotras, como mujeres investigadoras, debemos tomar cartas en el asunto».
Y agregó la activista africana Sylvie Ndongmo: «Estamos viendo un aumento constante de la inversión en la carrera armamentista. Desde este campaña se entiende que los robots asesinos también son una cuestión de género.»
Para identificar su lema, la campaña Stop Killer Robots, iniciada el año pasado en Berlín y que ya reúne a 300 adherentes (entre funcionarios, investigadores y activistas de ONG), adoptó como símbolo un robot, que en esta edición tiene género femenino: María.
Aunque la distancia entre la Argentina y China sea de casi 19.000 kilómetros, la economía local no está exenta de los potenciales efectos del coronavirus que, de hecho ya hizo caer las exportaciones de carne hacia el país asiático. Los analistas se preguntan si los efectos de la crisis son sólo transitorios o de un impacto más permanente, sobre todo a la luz de los recientes cimbronazos de la Bolsa y las subas del dólar y del riesgo país, en plena reestructuración de la deuda externa.
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«En la Argentina, el principal efecto directo del Coronavirus se manifiesta sobre la cotización y exportación de materias primas agropecuarias, como la soja y sobre todo, las carnes», señaló esta semana, la consultora Abeceb en un informe. Y precisó que «China representaba el 3,78% de todo el intercambio comercial argentino del 2000 y esa proporción ascendió al 14,29% en 2019, transformándose en el segundo mercado para el país después de Brasil y desplazando a Estados Unidos y la Unión Europea».
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El sector de carnes es uno de los más impactados en el escenario doméstico. «Aunque sigue mostrando variaciones positivas en términos interanuales debido al gran crecimiento acumulado en 2019, las exportaciones de “carne y sus preparados” cayeron en enero un 33,4% en dólares respecto a su valor de diciembre. Esto se explica por las menores ventas a China, que representan el 75% de las exportaciones», según Abeceb.
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Según el economista Nadin Argañaraz, del IARAF, el impacto del virus también podría llegar por el lado de la depreciación de la moneda, en especial de Brasil. «Si Argentina no devalúa al mismo ritmo que el real, tendría una mayor presión sobre el tipo de cambio». En cuanto al impacto frente a una negociación de la deuda, analizó: «todo ruido adicional a la esencia de la negociación no es algo positivo. Pero Argentina ya está entrando en una renegociación de la deuda y seria ideal que lo del coronavirus no se transforme en una cuestión de impacto mas permanente porque podría generar algún ruido en la negociación», advirtió.
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Desde Consultatio, también sus analistas advirtieron que «la reestructuración no puede entrar en cuarentena». «Las consecuencias son negativas tanto en un escenario donde el daño en la economía global es permanente, como también en uno donde el impacto del virus es más transitorio. Pero eso es algo que podríamos confirmar en cuatro o cinco meses, momento en el cual la suerte de la reestructuración argentina debería estar en gran medida ya echada».
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En cambio, Pablo Dragun, director del Centro de Estudios de la UIA no ve un escenario peor, en el tema de la deuda. «Con la baja de los activos en todo el mundo, tal vez el escenario para la renegociación de nuestra deuda presente mejores condiciones», arriesgó. No obstante, el economista advirtió sobre los efectos negativos derivados de la producción en China. «Hay fábricas que no están produciendo y no se sabe cuándo van a volver a producir y eso puede afectar los insumospara nuestro país que, en algunos casos se pueden reemplazar pero en otros, no es tan fácil», dijo.
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En este sentido, Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, agrega que el desabastecimiento de insumos puede afectar la producción local. Por ejemplo «casi toda la electrónica compra insumos en China». Como también se verían afectados los productos químicos, el calzado e insumos para la industria metal-mecánica, entre otros. Otro aspecto, según el experto es el impacto de la locura bursátil: «todo eso difiere las decisiones de inversión y la concreción de contratos nuevos».
El primer ministro del Líbano, Hassan Diab, anunció ayer que su país entrará en default al no poder pagar este lunes un vencimiento de su deuda emitida en eurobonos. Se trata de la primera vez que el país árabe entra en cesación de pagos.
Las reservas de moneda extranjera «han caído hasta un nivel preocupante y peligroso, lo que obliga al gobierno libanés a suspender el pago de una emisión de eurobonos que vence el 9 de marzo porque necesita esos fondos», explicó el jefe de gobierno.
«El Estado libanés buscará renegociar su deuda«, añadió Diab, que formó en enero un gobierno de tecnócratas con la misión prioritaria de atajar la creciente crisis financiera del país, que vive una oleada de protestas contra el sistema político.
El nuevo gabinete se formó en el marco de un acuerdo entre Hezbolá, que tiene un importante bloque parlamentario respaldado por Irán, y sus aliados, incluido el Movimiento Patriótico Libre (cristiano maronita) dirigido por Gibran Bassil, yerno del presidente Michel Aoun.
Ayer se informó de la primera víctima fatal del CAVID-19 en Argentina, en el hospital Argerich, en Buenos Aires: del sexo masculino, de 64 años, llegó hace 12 días de Francia. Padecía de diabetes, hipertensión, bronquitis crónica e insuficiencia renal.
La confirmación de un noveno infectado con esta epidemia vino acompañada de la noticia de la muerte de esta persona. Según el parte médico oficial, la víctima llegó al país proveniente de París el 25 de febrero sin síntomas de coronavirus. Tres días después presentó somnolencia, falta de apetito, fiebre de 39/40°, tos y dolor de garganta, pero no se acercó a ningún centro de salud hasta el 5 de marzo.
Según su historia clínica, el paciente era diabético, hipertenso, padecía bronquítismo crónico, e insuficiencia renal crónica. Este jueves 5 concurrió a la guardia del Hospital Argerich con insuficiencia respiratoria, que requirió asistencia mecánica. Se le realizó el hisopado que se envió para panel virológico, que incluye la detección de coronavirus. Fue así que se confirmó esta infección.
El hombre vivía en el barrio porteño de San Telmo junto a su mujer, a quien se le recomendó aislamiento domiciliario, pero decidió acompañar a su esposo hasta el último momento.
Toda muerte es una tragedia única, tenga o no repercusión mediática. Pero vale la pena destacar una coincidencia: en esta misma semana y en la misma ciudad de Buenos Aires, aumentaron un 66% los casos de dengue y ya son 364 los confirmados.
La unidad de las entidades que agrupan a los empresarios rurales en la Mesa de Enlace se rompió. La Federación Agraria Argentina, tras un intenso debate interno entre sus bases, dejó en libertad de acción a sus integrantes para que acompañen, o no, el paro de cuatro días en contra de la suba de retenciones.
Ayer la FAA dio un comunicado: «Federación Agraria Argentina entiende que entre sus representados hay diferentes posturas, por ello es que hasta el momento nuestra entidad no ha tenido posición oficial ante el cese de comercialización anunciado».
Podemos afirmar que esta decisión se tomó para evitar un quiebre interno y preservar la unidad de la entidad que preside Carlos Achetoni. La adhesión al paro convocado por la Mesa de Enlace había generado disputas internas en el seno de la entidad que nuclea a pequeños y medianos productores rurales.
Los referentes de la corriente interna Bases Federadas, Omar Príncipe y Jorge Solmi, sostuvieron que no fueron consultadas por la medida. «La entidad no ha convocado a ninguna instancia orgánica para adherirse al paro propuesto CRA».
«Ha sido una decisión solitaria de escritorio y aire acondicionado», lanzaron, redoblando la apuesta tildando a la dirigencia de la FFA de estar lejos de sus bases. Y agregaron: «No nos representa los 14 puntos de la Mesa de Enlace, tampoco nos sentimos representados por la protesta».
Esas diferencias internas resultaron en la ruptura con la decisión de la Mesa de Enlace y en una declaración de la FAA: «El sector no resiste más carga impositiva y si bien destacamos la segmentación lograda como política pública, la misma no representa el espíritu de frenar el desarraigo y que más productores queden fuera del sistema productivo. Entendemos que nuestro sector necesita un trato diferenciado más amplio que el ofrecido. Como así también la creación de un fondo de Fomento para Economías Regionales, las cuales se encuentran en situación terminal».
Durante al menos doce años -en realidad, más- las diferencias reales e importantes entre los intereses de los distintos sectores que se agrupan bajo ese término impreciso pero cargado de resonancias, «el campo»: pequeños y grandes productores, los dueños de la tierra y los contratistas, los fondos de inversión, todo el diverso mundo de los agronegocios, no impidieron que mantuvieran un frente unido. Ayer se abrió la primer fisura, y vale preguntarse si la ocasión lo justificaba, o, al revés, lo que requiere explicación es que esa unidad se haya mantenido tanto tiempo.
A la fecha son 9 los casos confirmados de pacientes infectados con el Covid-19. Además de los 2 casos conocidos hasta el jueves, el viernes un comunicado del Ministerio de Salud de la Nación detalló: «Cuatro pacientes corresponden a la ciudad de Buenos Aires, una mujer de 72 años y tres hombres de 44, 46 y 67 años. Otro de los casos confirmados corresponde a una mujer de 63 años residente en la provincia de Buenos Aires, y finalmente un caso en Córdoba, un hombre de 57». El 9° es la primera víctima fatal, en Buenos Aires (informado aparte).
Todos ellos tenían antecedentes de un viaje a Europa: son «importados». Pero es inevitable que en muy poco tiempo se produzcan contagios en nuestro territorio, si ya no ha sucedido. Según un parte del Ministerio de Salud bonaerense, además del caso confirmado en la provincia, hay seis más en análisis.
Ahora los legos podemos apreciar con mayor claridad el motivo porque la Organización Mundial de la Salud y otros organismo responsables emitían señales de alarma ante una epidemia que muestra, hasta ahora, un porcentaje bajo de letalidad: alrededor del 2% de los contagiados. Al tratarse de un nuevo virus, nuestros organismos no tienen defensas contra él, no existe una vacuna, ni podrá estar disponible en menos de uno a dos años, a pesar de todos los esfuerzos. El contagio puede multiplicarse exponencialmente, en un tiempo que los viajes aéreos son habituales, y aunque el porcentaje de víctimas fatales sea muy bajo, números absolutos pueden ser altos.
A hoy, el número de contagiados llega a unas 100.000 personas, en 96 países. Igual, debe tenerse en cuenta que las áreas de transmisión sostenida son, también hasta la fecha, Italia, España, Francia y Alemania, además de China, Japón, Corea del Sur e Irán.
Algo que circula todavía más rápido, a través de las redes sociales, son errores consejos bien intencionados pero falaces, delirios y acusaciones varias. Sugerimos acceder a las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación, que recogen las de la OMS, para la población en general, para escuelas y para personas de 65 años o más (el grupo de riesgo más alto, además de los que ya tienen enfermedades respiratorias).