Alemania lanza un plan de 54 mil millones de euros para recuperarse de su fracaso en energía «limpia»

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El Gobierno alemán de «Gran Coalición» de la canciller Angela Merkel anunció este viernes un paquete de medidas para enfrentar la crisis climática. Implica inversión pública por valor de 54.000 millones de euros hasta el 2023 en energía, transporte, construcción, e innovación y desarrollo. Objetivo: conseguir que Alemania reduzca en un 55% las emisiones de gases contaminantes en el 2030 respecto a los niveles de 1990, en línea con lo acordado en la Unión Europea. Aún no se publicaron los detalles, pero los ecologistas ya han expresado su decepción.

El plan acordado por conservadores y socialdemócratas tras meses de conversaciones, y una maratónica discusión final, no afectará a la disciplina presupuestaria alemana: el Ejecutivo descarta emitir deuda para financiar el plan, y mantendrá a rajatabla el déficit cero en las cuentas públicas.

Este paquete de medidas se anunció el mismo día de más de 500 manifestaciones contra las políticas del clima en Alemania, secundando las convocatorias de Fridays for Future, el movimiento estudiantil iniciado por Greta Thunberg. Es la efervescencia ecologista de una ciudadanía para la que el medio ambiente se ha convertido en una de sus principales preocupaciones.

El problema es que se parte de un fracaso. La promesa de la gran Energiewende, la transición energética más ambiciosa del planeta, ha tenido como resultado el sexto país del mundo que más CO2 emite a la atmósfera, una potencia mundial que sigue quemando carbón en nombre de las energías renovables.

Peor aún, hay un elefante en la sala de discusión pero está prohibido mencionarlo. El meollo del fracaso de la Energiewende ha sido el cierre prematuro de la mayor parte de la considerable flota de centrales nucleares alemanas, máquinas que batieron marcas mundiales de disponibilidad (hasta el 93% del año entregando el 100% de su potencia). Es obvio que como fuente de potencia de base para la mayor industria europea, las denostadas centrales nucleares no pudieron jamás ser reemplazadas por la duplicación de la capacidad alemana instalada eólica y fotovoltaica.

Debido a la intermitencia y la imprevisibilidad de ambos recursos, ese 100% de aumento en potencia instalada en molinos y paneles rindió respectivamente un 18% y un 13% de aumento en generación eléctrica. La electricidad faltante en Alemania se cubrió… quemando carbón, el más sucio y menos eficiente de los combustibles fósiles. Se quemó carbón inicialmente propio y además, como no alcanzó, importándolo de Polonia, y como tampoco eso alcanzó, importando electricidad generada por combustión de carbón en Polonia y como eso tampoco alcanzó, comprando excedentes de electricidad francesa, que en su origen es 75% nuclear.

Pero como incluso Francia no tiene excedentes tan grandes como para alimentar la demanda gigante de la industria de su vecino, Alemania se sostiene también con gas ruso, con la merma diplomática que ello supone. Si Frau Merkel se peleara demasiado con el presidente Vladimir Putin, especialmente en invierno, éste le podría parar el país cerrándole la llave de gas.

El ecologismo alemán logró todo esto a la vez: transformar a su país en el principal deudor energético de la Unión Europea, en el principal contaminante global de esa región por emisiones de carbono y en el país de tarifas eléctricas más caras de Europa, por oposición a Francia, el de electricidad más abundante, limpia y barata. Merkel, quien fue una notable científica antes de devenir en la canciller de Alemania, atrasó todo lo que pudo el cierre de las centrales nucleares frente al embate de los ecologistas dentro de su propia coalición, pero terminó tirando la toalla. La población alemana de a pie -todavía, pese al brete energético en que se metió- hoy sigue siendo vehementemente antinuclear. No sucede lo mismo con las patronales industriales.

Entonces, para un sector muy numeroso de los alemanes hay un fracaso energético y ecológico que lleva años, y del cual se evitó hablar durante una década entera; política imposible de mantener hoy debido al estado de movilización de la juventud contra el calentamiento global. Todos los analistas y políticos del país afirman que o el gobierno hace algo distinto a lo que viene haciendo, o no habrá modo de cumplir los objetivos de reducción de emisiones. Ni los que ellos mismos se habían puesto, una reducción de 40% para 2020 con respecto a los niveles de 1990; ni los que estableció la Unión Europea, la del 55% para 2030.

Como se ve, Alemania, con sus miles de turbinas eólicas y sus millones de instalaciones fotovoltaicas domiciliarias, terminó yendo en la dirección exactamente opuesta a la que se fijó y hoy es más carbodependiente que nunca. ¿Por qué? Porque la hiper-instalación de recursos intermitentes -y en el caso eólico, impredecibles- provoca baches de generación intolerables para la industria. Estos deben ser cubiertos por decenas de grandes centrales a carbón que se mantienen en «parada caliente», es decir quemando (y contaminando) pero sin conectarse a red, es decir sin entregar electricidad. Cuanto mayor es la apuesta a fuentes intermitentes, mayor debe ser el «respaldo caliente», y así será hasta que surja algún «game changer» tecnológico en materia de almacenamiento eléctrico, algo que permita sacarle la intermitencia y la impredictibilidad al combo eólico-fotovoltaico al que Alemania apostó el alma. Pero eso no ha sucedido, y el cuadro actual no cierra ecológica, económica o diplomáticamente.

En estos días, sin conocer todos los detalles, se han barajado medidas como establecer emisiones máximas de CO2 en el transporte y en la construcción; crear mercados internos de emisiones; encarecer los vuelos nacionales y abaratar los billetes de tren; subir los peajes a los coches más antiguos, incentivar los automóviles eléctricos, prohibir la calefacción de gas e impulsar la agricultura a prácticas bajas en emisiones.

Pero del elefante en la sala, de la reapertura de las centrales nucleares cerradas y la extensión de vida de toda la flota alemana, otrora orgullo nacional y hoy por hoy el único salvavidas energético a mano, de eso no se puede hablar. Ni siquiera los chicos movilizados en la calle se atreven a pensar en ello.

Este enorme plan de medidas (un monto mayor que el total del préstamo del FMI a la Argentina) va más allá del clima. En el fondo, se trata también de un plan de estímulo de la economía ahora que el país se encuentra a las puertas de la recesión, con una importante fractura política y en mitad de una importante parálisis del ejecutivo.

Merkel, que fue llamada durante mucho tiempo la «Canciller del clima», que aprobó el cierre de las centrales nucleares e impulsó la Energiewemde (traducción literal: «transición energética») en términos en los que no hubiera querido, viene cosechando hasta hoy un sonado fracaso, cuyas consecuencias durarán décadas.

Por un lado, queremos que las medidas de protección del clima sean efectivas para cumplir nuestros compromisos, […] pero, por otro, queremos ser económicamente sensatos y que las medidas sean socialmente aceptables de manera que todo el mundo pueda permitirse la protección ambiental”, explicaba Merkel esta misma semana.

El anuncio de las medidas coincide con una de las movilizaciones climáticas más importantes de los últimos años, y se lanza justo antes de la «Cumbre de Acción Climática» en las Naciones Unidas en Nueva York, para situar a Alemania en el liderazgo de la conversación ambiental internacional. Quiere ser un legado de Ángela Merkel ahora que se va acercando la fecha en la que dejará la cancillería del país.

Pero el de Frau Angela, y probablemente muy a su pesar, es un mensaje confuso. El país a imitar en la UE en materia de descarbonización de la economía es Francia, con sus 58 centrales nucleares activas, mayormente instaladas entre los ’70 y los ’80, épocas de Georges Pompidou, Valéry Giscard d’ Estaing y Francois Mitterrand, presidentes de signos políticos muy distintos pero que desde 1973, cuando enfrentaron el desabastecimiento de hidrocarburos decretado por la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), desarrollaron una obsesión común: independizar la economía francesa del gas y del petróleo árabes y soviéticos. Y eso lo lograron con un «factor de penetración» nuclear en su red eléctrica que en tiempos de Mitterrand llegó al 80%. Sin habérselo propuesto siquiera como objetivo secundario, esos tres difuntos presidentes hoy podrían pasar por grandes ecologistas.

El problema es global, como señalábamos ayer en AgendAR. Y el mundo deberá tomar en cuenta las limitaciones y contradicciones de la política ambientalista que Alemania aplicó hasta ahora.

Explosión en un laboratorio de investigación ruso de alta seguridad

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Las autoridades rusas confirmaron este martes 17 que se había registrado una explosión y un incendio en un laboratorio donde se almacenan, entre otras cosas, virus tan letales como el del ébola. El Centro Nacional de Investigación de Virología y Biotecnología, conocido en la era soviética como Instituto Vector, había sufrido daños menores en uno de sus edificios, ubicados en la localidad de Novosibirsk, en la región de Siberia, según informó la agencia estatal rusa Ria-Novosti.

La razón del comunicado fue tranquilizar: la explosión, causada por un cilindro de gas, había ocurrido en una «zona donde no se encontraba material biológico almacenado». «Los voceros del Centro de Investigación han enfatizado que este incidente no representa ninguna amenaza biológica ni de ningún orden para la población en general», señaló la agencia.

Pero la noticia ya estaba dando la vuelta por redes sociales (en Twitter, el hashtag #bioweapons era tendencia) por una simple razón: este laboratorio es uno de los dos lugares en el mundo donde se encuentra una muestra del virus que causa la viruela, una de las enfermedades más letales en la historia de la humanidad.

«Este edificio fue utilizado dentro del programa de defensa contra armas biológicas en la era soviética y ahora se dedica a la investigación de enfermedades como la hepatitis e y el ébola», confirmó Ria-Novosti.

¿Por qué se conserva el virus que provoca la viruela?

A lo largo de la historia humana, la viruela ha sido una amenaza siempre presente: se sabe que causó la muerte del faraón Ramsés V hace más de 3.000 años. En el siglo XX, la viruela causó la muerte de casi 300 millones de personas alrededor del planeta. Pero antes que concluyera, hacia 1980, fue erradicada: el último caso conocido fue el de un joven en Somalia en octubre de 1977.

Pero no es posible descartar por completo la aparición de una nueva cepa, «refugiada» en animales domésticos o -la paranoia es otra enfermedad muy antigua, por buenos motivos- utilizada como arma. Y se estima que el desarrollo de nuevas vacunas efectivas debe hacerse en muestras vivas del virus.

Como sea, la Organización Mundial de la Salud decidió guardar dos muestras en los únicos laboratorios que tenían el nivel suficiente de seguridad para albergar ese virus: los CDC de Atlanta, en el corazón de EE.UU., y el laboratorio del Instituto Vector, en la Siberia rusa.

Una hamburguesa vegetal que simula ser de «carne». No hay nada sagrado

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Ya Burger King anunció que sumará a su menú hamburguesas veganas. Ahora, la empresa rosarina Frizata, con una «marca» desarrollada desde la innovación tecnológica y los alimentos congelados, presentó FriBurger. Y Argentina tiene su primera hamburguesa a base de plantas, con proteína de soja y huevo.

“Es la primera hamburguesa ´plant based´ de Argentina que replica muy bien la experiencia de consumir una hamburguesa de carne”, contó José Robledo cofundador de Frizata. Además, sostuvo que a diferencia de otros productos del mercado, se buscó que sea accesible para todos.

FriBurguer tiene el sabor, olor, color, textura y la experiencia de la carne pero sin tener carne. Desde el equipo de desarrollo de Frizata señalaron que la textura cárnica se la otorgan con proteína de soja y huevo, el sabor con especias, cebolla, sal, azúcar, leche y sabores vegetales. Mientras que con fibras vegetales como papa, psyillium, manzana, trigo y harina, unen los ingredientes; y con remolacha le brindan el color rosado.

La proteína de soja tiene un rol importante en el desarrollo de esta hamburguesa, que es la mayor composición del producto. Desde Frizata sostuvieron que la soja es el alimento que mayor aporte proteico ofrece dentro del reino vegetal. En este sentido agregaron que también aporta todos los aminoácidos esenciales, aquellos que el cuerpo necesita y no puede sintetizar.}

“Vemos que hay una necesidad de la gente de lograr un equilibrio en sus alimentos”, comentó Robledo. En este sentido, agregó que a pesar de que las personas modifican la dieta, no quieren “sacrificar la experiencia de comer carne”. De esta manera, la soja permite poder elaborar FriBurger, que replica la experiencia de la hamburguesa y pretenden llevar esto a mucho alimentos. “Veo un potencial enorme para agregarle un valor muy fuerte a la soja”, sostuvo Robledo.

A diferencia de una hamburguesa convencional, FriBurger contiene un 60% menos de grasas y 30% menos de calorías. Además, no contiene aditivos como estabilizantes, emulsionantes, antioxidantes, nitritos y glutamato monosódico, señalaron desde la empresa.

«Cumbre de Acción Climática» en Naciones Unidas ¿Servirá de algo?

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Hay ya evidencia científica abrumadora sobre el aumento que se está registrando de las temperaturas promedio en el planeta, e indicaciones muy fuertes que eso provoca mayor frecuencia y violencia en huracanes y otros fenómenos atmosféricos. Existe un consenso mayoritario entre los estudiosos del clima que las emisiones de carbono están vinculadas al calentamiento global.

La preocupación se ha filtrado en la opinión pública, especialmente en los países donde un buen porcentaje de la población es próspera y urbanizada. Ahí, un sector de la juventud empieza a movilizarse en torno al tema. En la ONU habrá también una Cumbre Juvenil, con la activista sueca de 16 años Greta Thunberg y otros 100 «jóvenes líderes». Y un capitalismo dinámico ha creado nichos de negocio en las energías renovables. Incluso, ya es buena publicidad para las empresas aparecer comprometidas con el tema. Justamente, hoy en la sección «Producción Nacional» informamos sobre un proyecto interesante del uso de energías renovables… que no disminuye el consumo de combustibles fósiles.

En otro plano, el Papa Francisco ha volcado decididamente la influencia de la Iglesia Católica en favor de una «economía sustentable», del «cuidado de la casa común». Cada vez es más difícil para los liderazgos políticos pronunciarse abiertamente en contra del concepto, aunque algunos, como Donald Trump, lo sigan haciendo, «kind of».

Pero los Jefes de Estado no necesitan ponerse en contra de la lucha contra el calentamiento global, de la protección de la biodiversidad… Basta con ignorarlas, o no darles prioridad. Porque esas tareas solo se pueden hacer con alguna posibilidad de detener los procesos de deterioro del medio ambiente si los estados nacionales, en particular las Grandes Potencias, se deciden a encarar las difíciles y costosas decisiones que serán necesarias. Por ahora, sus pasos concretos se dirigen más en la dirección de prepararse para aprovechar los recursos que el descongelamiento del Ártico empieza a hacer accesibles.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo a periodistas en Nueva York el viernes «Las ciudades y las empresas están ayudando a llenar parte del vacío dejado por los gobiernos nacionales, incluido el de EE.UU., en el tema climático«.

Guterres está presionando a los países para que aumenten sus compromisos de alejar al mundo de los combustibles fósiles, y aseguró esperar que un número “impresionante” de líderes anuncien compromisos para lograr la neutralidad en carbono para 2050 durante la cumbre.

La influencia de los gobiernos en las sociedades ha disminuido”, afirmó Guterres. “Otros actores se están volviendo fundamentales, especialmente la comunidad empresarial y las autoridades locales. Ese movimiento compensa en gran medida la falta de compromiso positivo por parte de los gobiernos. Estamos presionando tanto como sea posible para eso”.

La intención está muy clara. El lunes pasado la vicesecretaria general de la ONU dijo durante una conferencia de prensa: «El mundo está acostumbrado a ver en la Asamblea General a una serie de países o grupos de países leyendo discursos uno tras otro, pero el lunes 23 de septiembre las palabras no serán suficientes para tener la oportunidad de hablar. Solamente aquellos países que traigan las acciones más vanguardistas, significativas y ambiciosas tendrán un lugar en el podio el día de la Cumbre sobre la Acción Climática”.

Amina Mohammed recalcó «El mundo se encuentra muy lejos de donde debe estar para crear la transformación que se necesita y contrarrestar el cambio climático«.

En una actitud que promete ser firme, el Secretario General ha prometido que los países que permitan el uso del carbón como fuente de energía, no podrán hablar en la Asamblea durante la cumbre.

Entonces, a la pregunta que hago en el título (¿Servirá de algo?) me inclino a contestar que sí, porque contribuirá a fortalecer el «clima de opinión» necesario. Soy escéptico, sin embargo, ante la confianza expresada por Guterres en el protagonismo de ciudades y empresas: los recursos, materiales y jurídicos, sólo los tienen los estados nacionales, y los más poderosos entre ellos.

Pero los estados no son una abstracción; están formados por hombres y mujeres, y los temores y esperanzas de las mayorías terminan por determinar sus acciones, en el largo -a veces muy largo- plazo. La Cumbre de Acción Climática será útil para ello, aunque en menor grado, se me ocurre, que, por ejemplo, la encíclica Laudato si. En realidad, esa Cumbre puede verse como una versión laica y burocrática de la encíclica.

Y no hay que minimizar su influencia. Hace unos 75 años, un hombre muy práctico, José Stalin, que entonces dirigía la Unión Soviética, preguntó «¿Pero cuántas divisiones tiene el Papa?«. Era una pregunta válida, pero tres cuartos de siglo después, el Vaticano sigue estando. La Unión Soviética, no.

A. B. F.

Mapeando la actividad del cerebro

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El director del Centro de Neurotecnología de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y principal impulsor del Proyecto Brain busca mapear la actividad de las neuronas. Su propuesta para crear y proteger los neuroderec

El español Rafael Yuste es uno de los neurobiólogos más influyentes de la actualidad. También es el principal impulsor del proyecto Brain, una ambiciosa iniciativa que el ex presidente Barack Obama anunció en 2013 y que engloba a quinientos laboratorios de Estados Unidos y del mundo.

“El objetivo es desarrollar herramientas nuevas para mapear la actividad del cerebro. Es un proyecto tecnológico exclusivamente dedicado a desarrollar métodos y técnicas nuevas. Creemos que la razón por la cual la neurobiología no avanza lo suficientemente rápido y por la que no entendemos las enfermedades mentales y neurológicas es porque nos faltan herramientas para mapear la actividad cerebral con mejor resolución”, dijo Yuste durante su visita a Buenos Aires, donde brindó una serie de charlas en la UBA y la Universidad Di Tella, y a Montevideo, donde acompañó el lanzamiento de la iniciativa LatBrain.

—¿En qué etapa está el proyecto Brain?

—Es un proyecto a 15 años y con un presupuesto de 6 mil millones de dólares. Se están empezando a desarrollar todo tipo de técnicas: ópticas, eléctricas, químicas, moleculares. Se han publicado artículos describiendo estas técnicas y utilizándolas para mapear el cerebro. Actualmente se han mapeado ya completamente los cerebros de animales muy pequeños. Este es el caso de la hydra, un animal que tiene uno de los sistemas nerviosos más simples de la Tierra, con alrededor de seiscientas neuronas. Se está llegando a mapear la actividad completa de animales pequeños invertebrados, como las gusanos, y vertebrados como el pez cebra. Pero queda todavía mucho para poder utilizar estas técnicas en seres humanos.

—A pesar de un siglo de investigaciones, ¿por qué aún no conocemos cómo funciona el cerebro humano?

—Hay dos respuestas. La tradicional es que el cerebro es muy complejo. El cerebro humano tiene 86 mil millones de neuronas, cada una conectada con aproximadamente 100 mil otras neuronas. Entender y mapear esta red tan vasta puede llevar siglos. La otra respuesta es un poco más optimista, pertenece al grupo de científicos que yo represento. Lo que decimos es que la razón por la cual no entendemos cómo funciona el cerebro es porque las herramientas que hemos utilizado hasta ahora para estudiarlo no sirven. Son herramientas que nos permiten estudiar la actividad de las neuronas de una en una y entender cómo funciona un sistema tan grande mirando los elementos de a uno es como intentar ver una película en una TV, solo mirando un pixel. Necesitamos herramientas que nos permitan ver la pantalla completa en la TV. Mapear la actividad de todas las neuronas a la vez. Porque solamente entonces nos daremos cuenta de qué ocurre durante la película.

—¿Tener este mapa nos va a permitir tratar enfermedades como el Alzheimer?

—El mapa solo no va curar las enfermedades, es una herramienta para hacerlo. Para construir una casa hay que poner primero buenos cimientos. Estas herramientas son como los cimientos, lo segundo es entender los sistemas, después comprender las patologías y, por último, curar al paciente.

—¿Están trabajando con inteligencia artificial (IA)?

—Estas herramientas que se están estudiando vienen asistidas por algoritmos de IA para poder ayudar a pacientes. Por ejemplo, un paciente parapléjico conectado a una interfase cerebrocomputadora a través de electrodos que pueden estar en su cerebro o fuera para que tengan movilidad en piernas y brazos robóticos. O pacientes que sean ciegos conectarlos a una prótesis cerebral que a su vez esté conectada a una cámara. Esto nos está llevando a una reflexión ética muy seria. Porque estas herramientas que estamos desarrollando para ayudar a los pacientes son neutras, se pueden utilizar para el bien o para el mal. Las mismas herramientas se podrían utilizar para mejorar cognitivamente a las personas por motivos militares, económicos o religiosos.

—¿Se podría hackear el cerebro?

—Exacto, se podría interferir con el funcionamiento del cerebro y con eso interferir en el funcionamiento de la mente. De hecho, estamos ya interfiriendo en el comportamiento de animales al activar neuronas determinadas en el cerebro de ratones. Para asegurarnos que estas técnicas se utilicen en beneficio de la humanidad, un grupo de cientificos hemos propuesto la creación de neuroderechos para añadir a la declaración Universal de Derechos Humanos. Tienen que ver con el respeto a la privacidad mental, a la identidad personal. El objetivo es proveer de una protección definiendo qué cosas se pueden hacer y qué no aplicando estas neurotecnologias e IA al cerebro humano.

Iniciativa latinoamericana

La iniciativa Brain que lanzó Barack Obama en 2013 tuvo su correlato en proyectos análogos en Europa, Australia, China y Japón. Ahora, América Latina busca sumarse dando los primeros pasos para conformar LatBrain. “Se trata de participar en una red global de estudio y entendimiento para poder descifrar las bases del funcionamiento del cerebro. Hay un consenso general de que esto no se va a lograr por el trabajo de un laboratorio ni de un conjunto de laboratorios en un país sino que es un proyecto tan grande y que tiene tantas implicancias éticas que sobrepasan lo que puede ser algo local”, explica Osvaldo Uchitel, investigador del Conicet.

“En ese sentido, los americanos, los europeos, también China y Japón tienen su proyecto. América Latina quedaba como fuera del tema. Si bien tenemos dificultades en la región, pensamos empezar a hablar del tema, unirnos y generar la iniciativa del cerebro de Latinoamérica (LatBrain)”, sostuvo. La primera reunión se realizó en Montevideo y participaron instituciones de Chile, Cuba, Brasil, Argentina y Uruguay. La Sociedad Argentina de Neurociencias y la Red Argentina de Neurociencias, creada por el Conicet, participaron por Argentina. “Empezamos a discutir la posibilidad de organizar esta iniciativa y ver de qué manera podemos contribuir al proyecto global. Y se firmó una declaración de intención para seguir trabajando”, concluyó Uchitel.

Toyota, YPF Luz, y las energías renovables como publicidad

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El Presidente de Toyota Argentina, Daniel Herrero, y el Presidente de YPF, Miguel Gutiérrez, han informado que, como parte de un acuerdo marco entre ambas empresas, la automotriz comenzará a utilizar dentro de un año y medio en su planta de Zárate con energía renovable producida por YPF LUZ.

No es una decisión menor: esa planta de Toyota en la provincia de Buenos Aires en el año 2017 representó el 26% de la producción y el 41% de las exportaciones de la industria automotriz argentina.

El convenio entre YPF LUZ y Toyota responde, afirma la empresa, a las iniciativas de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente de la empresa japonesa en su planta de Zárate, que el año pasado superó las 125.000 unidades y este año apunta a conseguir un nuevo record de producción por encima de las 140.000 unidades. Un informe oficial señala que el contrato de provisión de energía renovable tiene una duración de 10 años, con una primera etapa en la que Toyota sustentará su producción con un 25% de energía renovable, y una segunda etapa a partir de 2020 en la que el 100% de sus necesidades energéticas, equivalente a 76mil MWh/año, provendrán de fuentes renovables.

YPF Luz proveerá la energía desde el Parque Eólico Manantiales Behr de 100MW de potencia, que se inaugurará próximamente en Chubut y del Parque Eólico Los Teros, de 122 MW de potencia ubicado en la localidad de Azul, cuya inauguración se espera a fines de 2019. YPF Luz se focaliza en proveer a clientes industriales como Toyota soluciones de energía confiables, eficientes y sustentables, con esquemas que se adaptan a sus necesidades.

Ahora, en AgendAR valoramos a Toyota como una industria automotriz que produce vehículos de alta calidad y que desarrolla innovación tecnológica, y a YPF Luz como una iniciativa encomiable de la petrolera estatal. Pero … tenemos que señalar estos números de energía «limpia» y renovable son una ficción contable.

En una matriz eléctrica como la Argentina, dominada por el gas natural y los combustibles líquidos en un 70%, Toyota a lo sumo le estará pagando exclusivamente a YPF Luz el equivalente de su consumo de electricidad. Como los electrones circulantes en la red del Sistema Nacional de Interconexión (SADI) no vienen marcados por origen técnico ni por la denominación comercial de la firma que los inyectó a la red, provendrán mayormente de centrales térmicas. Quien tiene la propiedad transitoria de esa electricidad en tránsito es CAMMESA, la firma despachante de cargas.

Ninguna planta industrial, por más capacidad ociosa que tenga, puede darse el lujo de quedar en apagón cuando no hay viento en los parques de YPF LUZ -o de cualquier otro dueño de parques eólicos. Aunque estos estén situados en lugares privilegiados por la persistencia y calidad de sus vientos, tienen un límite fijado por la geografía: en los mejores lugares de la Patagonia (Pico Truncado, en Santa Cruz, por dar un ejemplo), hay viento de características aprovechables (normalmente entre 3 y 14 metros/segundo) el 51% del año.

Para ubicaciones continentales, Pico Truncado es una cifra tope, impresionante, sólo superable en parques «off-shore». Pero también significa que el 49% del año el viento es demasiado flojo o demasiado violento y no se puede explotar. Añádase a este «downtime», o tiempo de desconexión, otros dos igualmente inevitables: las paradas programadas por mantenimiento, y las no programadas por reparaciones. La disponibilidad real en sitios tan ventosos como Comodoro Rivadavia entonces se va acercando a un 30%, que de todos modos es muy alto. Pero eso implica un «downtime» del 70% respecto de la demanda, y de algún modo hay que llenarlo. Y además, hacerlo en tiempo real.

Fuera de la hidroelectricidad, la combustión de biomasa, el calor geotérmico y en menor medida las corrientes de marea, los recursos renovables más desarrollados (el fotovoltaico y el eólico) son intermitentes por naturaleza, pero predecibles en el largo plazo. Su «downtime» es inherente a la fuente de energía primaria de cada uno: se sabe, no hay sol de noche, y en temporadas o regiones lluviosas, su potencia varía mucho. Pero el eólico, además de intermitente, es inherentemente impredecible en el corto plazo.

Los veranos patagónicos son predeciblemente más ventosos que los otoños, para la planificación a largo plazo, pero en la escala de tiempo que vale para un consumidor como Toyota -o la industria que sea- es difícil saber si va a haber viento de calidad en los 5 minutos siguientes. Puede plancharse, pero también dispararse de modo instantáneo en segundos a velocidades que obligan a la máquina a aplicar los frenos y plantas las palas «en bandera», para no embalarse. El lado oscuro del viento patagónico no es su persistencia o velocidad, sino su carácter arrachado.

De modo que en la realidad técnica, Toyota estará comprando electricidad de origen térmico en su 64%, hidráulico en su 29% y nuclear en su 2%, con un 2% real de renovables mayormente eólicas y fotovoltaicas, con «alguito» de biomasa, según datos de CAMMESA de 2018 sobre los orígenes de la potencia entregada al sistema. Que, como se ve, es distinta de la potencia instalada, porque lo que decide la producción real es la disponibilidad del recurso.

Es probable que en 2019 el componente renovable del despacho de CAMMESA se haya duplicado, lo que en la realidad no cambia mucho las cosas desde el punto de vista de la emisión de carbono. Eso es más o menos lo que hay en canasta en la Argentina: mucha oferta térmica. Y eso es forzosamente lo que gasta el usuario, sea domiciliario o mayorista industrial. Otra cosa sería si tuviéramos la matriz eléctrica de Francia, con un 75% de energía nuclear, o la de Suecia, con un 40% de hidráulica, otro 40% de nuclear y el resto, renovables.

A diferencia de los consumidores argentinos de a pie, Toyota -u otros grandes usuarios institucionales- puede pagarle -vía CAMMESA- exclusivamente a YPF LUZ. Como todos los propietarios de parques renovables surgidos del programa RenovAR, YPF LUZ vende su producción a precio subsidiado, más alto que la obtenida por los dueños de centrales de gas de ciclos combinados, o que NA-SA, propietaria y operadora de las 3 centrales nucleares argentinas. Bienvenida a las «feed-in tariffs», Argentina.

Es más, YPF LUZ tendrá prioridad de despacho garantizada: si la demanda eléctrica afloja tal día a tal hora, vende el 100% de su producción y la cobra enteramente, aunque CAMMESA desconecte (y se queden sin cobrar) oferentes más baratos. En cambio si la demanda está rampante pero hay ofertas «spot» térmicas, hidráulicas o nucleares más baratas que la eólica, obviamente también vende el 100% de su producción, siempre a su tarifa alta prefijada e invariable.

¿Y qué pasa si YPF LUZ se quedó sin viento en los 2 parques que proveerán a Toyota pero la demanda sigue alta? En ese caso no vende, pero salen a cubrir el bache de demanda regional o nacional las centrales mayormente térmicas «en parada caliente». Estas centrales están quemando combustible pero «off line», desconectadas del sistema. No suena muy ecológico, porque se emite dióxido de carbono y otros gases invernadero. Tampoco es muy buen negocio para CAMMESA o para el país, porque se desperdicia gas -que aquí no sobra, al punto que vivimos importándolo, o explotándolo crecientemente por «fracking»-. Son los lados oscuros de la energía eólica en nuestro país.

¿Son inevitables? Sí, como la muerte y los impuestos, al decir de Benjamin Franklin. O «El que quiere verde, que le cueste», para ser más locales. Si no existieran las «feed in tariffs» y el llamado «respaldo caliente» para garantizar respectivamente la rentabilidad y la provisión, librados a un recurso intermitente y además impredecible como el viento, los usuarios de las ecorregiones con mayor instalación eólica tendrían grandes fluctuaciones instantáneas de voltaje, por déficit o por exceso, y pasarían la vida entre «brown outs», apagones y luz que regresa de pronto. Pésimo para los motores eléctricos como los de las heladeras. Sin embargo, para ser justos, es un panorama que los usarios argentinos conocen desde mucho antes de que existiera RenovAR. Lo que es ilusorio es que RenovAR pueda remediarlo. Si el país no se hubiera empezado a fundir en 2018, con la aversión que las recesiones y los défaults generan en los inversores mundiales, seguramente iríamos camino de un exceso de instalación intermitente.

Esto es igual en casi todos los países. Quienes venden electricidad «de base», la más barata y la que hace funcionar 24x7x365 a la industria, los servicios, el transporte, la iluminación y el consumo, financian en parte a los que fabrican electricidad «de punta», la que cubre a mayor precio los picos instantáneos de demanda, y ahí suelen estar -entre otras oferentes- las fuentes renovables. La paradoja del respaldo caliente es que la sobreinstalación de intermitentes hace de algunos países -Alemania es un caso clarísimo- peores emisores de carbono.

Las «feed-in tariffs» han sido el tractor que ha hecho crecer a la industria eólica y la fotovoltaica a doble dígito anual durante los últimos 40 años, y este crecimiento en escala de fabricación, amén de una seguidilla constante de mejoras en ciencia de materiales, técnicas de construcción y eficiencia en conversión, ha bajado los precios del megavatio instalado en hasta un 80% en menos de una década.

Pero el sol y el viento -aunque no cuestan nada- siguen siendo intermitentes, como siempre, y el viento, además, resulta impredecible en el tiempo real. Por eso conviene no confundir capacidad renovable instalada con producción anual real, confusión habitual y no muy inocente en las gacetillas de la Secretaría de Energía y las empresas.

Lo que empeora todo es que esto es Argentina, donde antes de RenovAR ya había 3 fabricantes de turbinas eólicas de tamaño industrial (IMPSA, NRG e INVAP) tratando de ingresar masivamente al negocio. En la considerable ola de instalación de parques generada en sus dos primeros años por el citado programa, quedaron todos los productores argentinos eólicos afuera. Esto es llamativo en el caso de empresas nacionales que, como YPF, deberían ayudar al desarrollo tecnológico nacional y a la creación de trabajo calificado en Argentina. No ha sido el caso en absoluto.

Los parques de YPF LUZ como el de Manantiales Behr, en están equipados con turbinas danesas Vestas de 3,3 MW por pieza. Son excelentes. Y la industria y los trabajadores daneses, muy agradecidos.

Pero si uno se va a Ceará, un estado nordestino pobre de Brasil, comprueba que Vestas se vio obligada a poner allí una fábrica que abastece de máquinas a 7 grandes parques eólicos sobre la costa atlántica, genera 24.400 empleos directos y está creando una cadena local de centenares de PyMES proveedoras de repuestos y servicios. Eso sucede en una zona que antes era un desierto en términos industriales. Es obvio que si aceptó esas condiciones, en lugar de irse de la mesa de negociación con un portazo, es porque el negocio a Vestas le cierra bien. ¿Se entiende la ENORME diferencia con nuestro caso?

Las turbinas, lejos de ser máquinas sencillas, son exquisitamente complejas. Más allá de las palas, que son gigantescas pero requieren de fabricación artesanal, sus góndolas encierran en el orden de 10.000 o más componentes electrónicos, electromecánicos e informáticos, y aquí todo eso viene del exterior. Algunos importadores consienten en comprar aquí «el componente bobo», es decir la torre de acero, que con una altura regularmente mayor a 110 metros es una pesadilla para su transporte de ultramar. Menos mal. Eso le permitió a algunas metalúrgicas argentinas entrar al negocio.

Con la caída del peso a principios de 2018, la gigante danesa Vestas, tradicional líder del mercado mundial, empezó una armaduría de góndolas en Campana, provincia de Buenos Aires, a cargo de Newsan, tradicional firma de electrodomésticos. Es una tarea intensiva en trabajo calificado, y las horas/hombre argentinas pasaron de pronto de baratas a muy baratas.

Por eso mismo, la hispanogermana Nordex hoy tiene otra planta en las instalaciones de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) en Córdoba; pero es obvio que las decenas de miles de piezas -en general muy sofisticadas- vienen de afuera. Lo que no es obvio es que FAdeA es un fabricante aeronáutico con casi 100 años, y que trabaja desde 2009 con materiales compuestos (fibras aramídicas embebidas en resinas) como aviopartista del transporte militar KC-390 de EMBRAER. Con tales antecedentes, uno pensaría que Nordex aquí estaría fabricando el componente más caro e intensivo en mano de obra, las palas de la hélice. Pero no ha sido el caso. Armaduría de la góndola, nomás.

Con el peso en picada libre, puede ser que este esquema varíe un poco en beneficio de la industria y el trabajo argentinos, pero por ahora no ha sucedido y el marco legal creado en 2016 para las renovables apunta exactamente en la dirección contraria, la de la libre importación. Por ello, el empleo calificado generado en el país por RenovAR es mínimo, del orden de centenares de puestos. Pero eso sí, en Dinamarca, EEUU, España, Alemania y próximamente China, está creando miles.

RenovAR le sale y saldrá carísimo al país no sólo porque su base macroeconómica es un disparate de importación casi enteramente libre de tasas a cambio de muy poco empleo, sino porque el precio licitado del MW/hora ante el estado por los oferentes beneficiados por este programa se mantendrá fijo 20 años, aunque la mejora tecnológica siga haciendo bajar el precio mundial de las máquinas. 20 años son lo que suele durar un parque eólico, si está bien mantenido. Ese precio fijo aquí tiene fuerza legal, está apalancado por un fondo pagador garante estatal, llamado FODER, y en caso de que CAMMESA y el propio FODER, por quiebra del estado, no logren pagar, el litigio tramita en el exterior.

Futuro trabajo para los sucesores del juez Thomas Griesa, si las cosas salen mal.

«Rulo vip»: otro agujero en el control de cambios para la ganancia fácil

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Otra vez, como hace 9 días, publicamos la «manganeta» más reciente para zafar del control de cambios y hacer una diferencia. Como la vez anterior, la publicidad contribuirá a que el Banco Central no tenga otro remedio que clausurarla. No somos puritanos, pero creemos que la Argentina no está para estos juegos al borde (interno, es cierto) de la legalidad.

Muchos ahorristas y agentes de bolsa buscan, no sin creatividad financiera, evitar el cepo cambiario y bursátil, y conseguir jugosas ganancias en muy poco tiempo.

Parecía la semana pasada que con las trabas impuestas por el BCRA y la CNV terminaba el ahora entrañable «rulo» -operación a partir de la cual con unos pocos dólares se obtenía en la bolsa una ganancia superior al 7% en moneda dura en cuestión minutos con la compraventa de bonos. En parte ocurrió, ante la imposición de tener esperar ahora un total de 12 días hábiles para consumar la maniobra, con el riesgo que esto implica. Pero ahora emergió la versión vip de la transacción, o sea el «rulo vip» (también llamado «bucle»).

Esta operación permite ganar más de $ 80.000 en la Bolsa en menos de una hora (se realiza en contado inmediato) a partir de la compra de un bono en dólares, y de su venta en pesos, maniobra de la que resulta un tipo de cambio mucho mayor al tipo de cambio oficial.

Pero hay algunas condiciones que cumplir: iniciar la operación con u$s 10.100 (comprados antes del 11 de septiembre y que estén en cuentas bancarias o de títulos), tal como lo estableció esta semana Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA).

Con este monto mínimo se evita la restricción de tenencia de los títulos de cinco días hábiles, más otras 48 horas más para la liquidación del mismo. Y además se puede realizar una sola vez al mes.

¿Qué hay que tener en cuenta para efectuar la operación?
“Para comenzar, lo importante es que no hayas hecho compra de dólares este mes para no superar el cupo. Y los dólares con los cuales vas a empezar la operación los tenés que haber adquirido antes de todas estas disposiciones, el cepo o las modificaciones que hizo la CNV”, explicó el analista Christian Buteler.

¿Por qué el «rulo vip» debe iniciarse con $10.100?
Primero porque BYMA dispuso que para hacer esta operatoria se requiere un monto mayor a los $10.000. Podría ser $ 10.001, pero los analistas advierten que se corre el riesgo de que al momento de adquirir los bonos, por una cuestión de redondeo, se pueda terminar comprando títulos por $9.999, y en ese caso ya no se puede hacer el «rulo vip».

EL PASO A PASO
Con los u$s 10.100, el primer paso es comprar bonos AY24D (Bonar 2024 en dólares, los más líquidos del mercado) en contado inmediato. En ese mismo momento, se venden esos títulos pero en pesos (cotizan en ambas monedas), también en contado inmediato. Con ese monto que resulte en moneda local, se compran u$s 10.000 que se tienen permitidos por mes.

“Al final de la operación en inversor tiene en su poder: u$s 10.000 y más de $ 80.000. Es una ganancia considerable para una operación que no te puede llevar más de una hora”, dice Buteler. Vale aclarar que al monto en pesos hay que descontar las comisiones del bróker, que en promedio se ubican en el 1%.

Como esta operación se puede realizar una vez al mes, lo que hacen muchos es «una vaquita”. “Antes algunos lo hacían el rulo con u$s 2000 a u$s2500; pero ahora se juntan u$s 10.100 entre cuatro amigos o conocidos y uno de ellos es el que realiza el rulo vip. Luego lo harán los otros a través de cada una de sus cuentas”, describe Sergio Morales, titular de CELAI.

Pymes y gremios industriales acercan propuestas a Alberto Fernández

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Las cámaras industriales PYMES vinculadas a la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) y a la Confederación Empresaria de la República Argentina (CGERA) se reunieron ayer jueves con el Secretario de Industria de la CGT, Rodolfo Daer, en la sede de Bolivar 448.

Allí se anunció la creación de una mesa de planes sectoriales, con las propuestas de empresarios y trabajadores para enfrentar la crisis. La decisión es acercarlos a los equipos técnicos del candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, que -se dijo en la reunión- seguramente será el Presidente de los argentinos a partir del 10 de Diciembre.

Rodolfo Daer, como Secretario de Industria de la CGT, afirmó: «Desde el año 2015 las políticas erráticas del gobierno no contemplaron el desarrollo de la industria PYME y generaron la destrucción del aparato productivo. Este encuentro se basa en la necesidad del desarrollo industrial de nuestro país».

Por CGERA, su Presidente Marcelo Fernández dijo: «Durante los últimos cuatro años fuimos la entidad confederativa que caminó en contra del modelo de desindustrialización que se llevó adelante«.

Guillermo Siro, Presidente de CEPBA, Prosecretario General de CGERA y Coordinador Nacional del Plan de Promoción y Calificación del Empleo, por convenio con el Ministerio de Trabajo desde mayo de 2010, señaló que la confluencia de pymes y gremios industriales no es accidental, porque ambos necesitan la creación de trabajo, para fortalecer el mercado interno. «Toda política de empleo virtuosa y sustentable, debe estar basada en la producción, el desarrollo regional, el trabajo decente y la construcción de una sociedad justa y con futuro«.

Andrés Capriatti, Guillermo Siro, Rodolfo Daer

Informa el INDEC: más de 2.200.000 argentinos en busca de trabajo

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La crisis laboral se profundizó en el segundo trimestre, aun antes del estallido posterior a las PASO. El desempleo creció un punto porcentual en un año y alcanzó el 10,6%, la cifra más alta para el período abril-junio desde 2005.

En sólo doce meses, unas 310.000 personas más salieron a buscar trabajo y no lo consiguieron, por lo que la cantidad de argentinos en esa condición ya supera los 2.200.000. Respecto del mismo período de 2015, hay unos 700.000 desocupados más.

El Indec publicó ayer los datos laborales de la Encuesta Permanente de Hogares del trimestre pasado. El informe mostró también un fuerte crecimiento de la presión sobre el mercado de trabajo, conformada por quienes buscan empleo y quienes están disponible para trabajar más horas. El número total subió del 31,9% de la población económicamente activa en 2018, al 35,9% en 2019. Además del aumento del desempleo, preocupa el salto en el porcentaje de ocupados demandantes de empleo del 16% al 18,3% y de la tasa de subocupación (gente que trabaja menos de 35 horas por causas ajenas a su voluntad) del 11,2% al 13,1%.

«El aumento de la presión sobre el mercado de trabajo se produce porque en los últimos años crecieron los empleos precarizados y se produjo una caída muy fuerte en el poder adquisitivo. Estar ocupado no garantiza niveles mínimos de subsistencia», consideró el coordinador del Observatorio del Derecho Social, Luis Campos.

El aumento del desempleo estuvo acompañado por el derrumbe del salario real, que para junio caía al 10,1% interanual y acumulaba su decimonoveno mes consecutivo en baja. «Ahí opera un efecto trabajador adicional, de nuevos miembros de la familia que salen a buscar trabajo por la crisis», sostuvo el economista Martín Trombetta.

Coincidió el analista del IET Daniel Schteingart: «El ajuste se dio mucho más por salarios, que perdieron 18% desde que Mauricio Macri es presidente, que por empleos. A diferencia de finales de los 90, cuando era al revés en el marco de la convertibilidad».

Para Trombetta, los datos del Indec «son muy preocupantes, más aún si pensamos que es una foto vieja». Es que el recrudecimiento de la crisis, con un salto de la inflación y un nuevo desplome de ingresos incluido, impactará en la actividad y, claro, en el mercado laboral. En esa línea, Campos alertó: «El segundo semestre será inexorablemente peor. El desafío de reconstrucción es mayúsculo».

La consultora Ecolatina proyectó: «La proliferación de los puestos de trabajo informales y de las actividades cuentapropistas continuará ganando terreno en tanto no se observe una reactivación económica que permita un aumento del empleo de calidad».

INVAP festeja el aniversario del contrato con Egipto para un reactor de investigación

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El reactor ETRR-2, construido por INVAP para la Autoridad de Energía Atómica (AEA, por sus siglas en inglés) de Egipto, está situado en Inshas, a 60 kilómetros al noroeste de El Cairo. Es un reactor multipropósito: produce radioisótopos y es utilizado para realizar investigación en física de neutrones, ciencia de materiales, combustibles nucleares y terapia por captura neutrónica de boro.

La AEA llamó a licitación internacional para el ETRR-2 en 1989 e INVAP fue seleccionada para realizar la obra en 1992. Un año después comenzó la obra, cuyo cronograma de avance fue cumplido rigurosamente. El reactor se puso en marcha en 1997 y se entregó, ya en funcionamiento, en 1998. INVAP tuvo la responsabilidad de llevar adelante la ingeniería y el gerenciamiento total del proyecto: desde el diseño conceptual, la documentación del licenciamiento y la puesta en marcha, hasta el abastecimiento, la construcción y el montaje de la obra.

A lo largo de los cinco años que duró ese proceso, Egipto se benefició de la transferencia de conocimientos nucleares, ya que sus profesionales estuvieron involucrados en el diseño y sus firmas de ingeniería participaron en la construcción. Como es habitual en las exportaciones de INVAP, la obra se realizó de acuerdo a las normas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que obligan al cliente a un régimen exigente de inspecciones internacionales y a llevar una contabilidad estricta de los inventarios del combustible utilizado.

Además, ese contrato -digamos todo- fue lo que salvó a INVAP del cierre durante uno de esos períodos en que un gobierno argentino decide abandonar la inversión en ciencia y tecnología.

Austria vetó el tratado Mercosur-Unión Europea

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La noticia nos llegó a través de un tweet del embajador Jorge Argüello:

Luego encontramos en la agencia Deutsche Welle los detalles:

«El Parlamento austríaco ha aprobado este miércoles (18.09.2019) una moción que obliga al Gobierno a vetar ante el Consejo Europeo la aprobación del tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur.

La propuesta tuvo el apoyo de todos los partidos parlamentarios (socialdemócratas, democristianos, ultranacionalistas e izquierdistas), con la excepción del liberal NEOS, que apoya el acuerdo, aunque reclama algunas modificaciones.

En el socialdemócrata SPÖ, uno de los ponentes de la moción, calificaron su aprobación como «un gran triunfo para los consumidores, el medioambiente, la protección de los animales y los derechos humanos».

El partido conservador ÖVP, actualmente el de mayor peso en el Parlamento, apoyó inesperadamente la propuesta, mientras que el ultranacionalista FPÖ aseguró que el acuerdo «es historia» y que Austria no puede arrodillarse ante los intereses de la industria. También Los Verdes, que no están en el Parlamento, defendieron la necesidad de detener lo que calificaron de «acuerdo nocivo».

Austria celebrará el próximo día 29 elecciones generales (el mismo día que nuestra provincia de Mendoza). El nuevo Gobierno estará obligado a aplicar este veto en el Consejo Europeo, donde están representados todos los países de la UE y que debe ratificar el acuerdo, junto con el Parlamento Europeo y los Estados miembros».

Así concluye, por ahora, un improvisado intento de «volver al mundo» impulsado por un ideologismo superficial, sin entender la coyuntura actual ni evaluar cuidadosamente nuestros intereses. Pero se privilegió el impacto mediático.

Argentina no puede dejar de buscar una relación madura y provechosa con la UE. De los tres grandes polos de poder económico que existen hoy en el planeta, es probablemente el que ahora está menos lejos de nosotros. Pero antes debemos tener claros los objetivos de ellos y, sobre todo, los nuestros.

Las entidades empresarias CEPBA y CGERA apoyan a los panaderos

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La Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires y la Confederación Empresaria de la República Argentina decidieron apoyar a los industriales panaderos de la provincia de Buenos Aires, agrupados en FIPPBA, que han llamado a un boicot contra los molinos que pretenden venderles la harina a precio dólar, como se informó ayer en AgendAR.

Guillermo Siro, presidente de CEPBA y secretario general de CGERA, entregó la periodismo la siguiente declaración:

«La causa principal de estas medidas abusivas por parte de algunos molinos es la ausencia de una política de defensa del mercado nacional, los consumidores y las pequeñas empresas. Al quitar las retenciones, o dejar un monto en pesos que las devaluaciones transforman en ridículo, no hay diferencia entre el precio local y el del mercado internacional. Esto lleva a que los productos argentinos, para los argentinos, se vendan a precio de exportación.

Una política dogmática, que sólo toma en cuenta al interés financiero, hace que el consumidor, y sectores tan básicos de la actividad como los panaderos, y también los almacenes, se vean perjudicados.

El primer ministro de economía de este gobierno, Alfonso Prat Gay, mintió o mostró una asombrosa ignorancia, cuando dijo apenas asumió que la devaluación no iba a afectar los precios internos. Quedó demostrado que no es así.

El hilo se corta por lo más delgado. Con un estado ausente, los formadores precios imponen sus intereses, a costa de los eslabones más débiles, las pymes y los consumidores.

Por lo tanto, CGERA y CEPBA apoyamos la decisión de FIPPBA, integrante de CEPBA, de la federación de panaderos de la Capital Federal, de los panaderos salteños, de todos los distritos del país, integrantes de CGERA, de hacer un boicot a los molinos que quieren cobrar la harina a precio dólar, dolarizar un producto destinado al mercado nacional que siempre se pagó en pesos.

Y no solo los molinos estipulan sus precios en dólares. Otros sectores industriales sufrimos de los oligopoliso las notas de débito, los débitos en cuenta corriente, cuando hay diferencia en el tipo de cambio entre la fecha de compra y la de cobro.

Esos débitos no los podemos trasladar a los precios, porque la recesión no lo permite.

Así, las pymes perdemos no sólo rentabilidad, sino también patrimonio, que es muchas veces fruto del esfuerzo de varias generaciones de la misma familia».

La agroindustrial argentina Bioceres anuncia un resultado positivo de 57,7%

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Los ingresos de la multinacional agrícola argentina Bioceres subieron un 57,7% en el último trimestre del año fiscal 2019, hasta 49,9 millones de dólares, según informaron oficialmente voceros de la compañía con sede en Rosario, proveedora de soluciones tecnológicas para los cultivos. Y la empresa se siente orgullosa de su aporte en la disminución de emisiones de carbono, para la moderación del cambio climático.

Al anunciarlo, Federico Trucco, CEO de Bioceres, dijo que “con estos resultados hacemos un progreso en nuestros objetivos estratégicos, que incluyen aumentar nuestras ventas internacionales de productos biológicos y adyuvantes, junto con un aumento significativo de nuestro negocio de fertilizantes con microesferas«.

El EBITDA ajustado (una sigla en inglés que refiere al resultado bruto, antes de las deducciones financieras) subió hasta 8,8 millones de dólares de julio´18 a junio ’19 y 85% para todo el año fiscal 2019, hasta 41,3 millones. “La suba del 85% del EBITDA ajustado anual está por encima de nuestra expectativa y se suma a la aprobación reciente que le dio el gobierno estadounidense a la comercialización de nuestra soja HB4, tolerante a la sequía y al stress hídrico”, destacó Trucco.

El 8 de agosto pasado, la tecnología de soja tolerante a la sequía HB4 fue aprobada por el Departamento de Agricultura de los EE.UU. Con esta aprobación, Verdeca, una empresa conjunta entre Bioceres Crop Solutions y Arcadia Biosciences, ahora ha logrado aprobaciones regulatorias que cubren más del 80% del mercado mundial de soja.

Señala el CEO de Bioceres: «Esto nos permite ingresar a la geografía de soja más valiosa del mundo, lo que representa un hito histórico significativo para nuestra Compañía y su misión de ayudar a la transición de la agricultura global hacia la neutralidad de carbono. Estoy realmente emocionado acerca de dónde estamos hoy y cómo estamos posicionados para el crecimiento futuro».

A su vez, el CFO de Bioceres, Enrique López Lecube, manifestó su satisfacción con «el desempeño y la rentabilidad de nuestro negocio durante todo el trimestre y el año fiscal. «Ha habido volatilidad en el peso argentino en las últimas semanas, pero una combinación de un negocio en gran parte dolarizado, un apalancamiento financiero mejorado y balances saludables de los agricultores nos dejan en una buena posición para resistir la volatilidad macroeconómica en la región”.

Un premio internacional para tres científicas argentinas

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Tres científicas argentinas fueron galardonadas con el Premio Ben Barres que otorga “eLife”, una organización fundada en 2011 por el Instituto Médico Howard Hughes, de Estados Unidos, la Sociedad Max Planck, de Alemania, y el Wellcome Trust, del Reino Unido. Por su origen internacional, no se trata de una respuesta a las críticas a los Premios Houssay, recientemente otorgados, a los que se acusó de no ser justos con las mujeres. Pero podría serlo.

Las investigadoras son Vanesa Gottifredi, que investiga en el área del cáncer en la Fundación Instituto Leloir (FIL); Noelia Weisstaub, del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (INCYT), en Buenos Aires, y Antonia Marín-Burgin, del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA), quienes estudian aspectos neurobiológicos de la memoria y el aprendizaje.

La distinción concede fondos para investigación y tiene como objetivo “crear un ambiente más inclusivo en las ciencias”, dando visibilidad y generando oportunidades de colaboración a científicos que hayan obtenido resultados relevantes y pertenezcan a grupos subrepresentados, como mujeres, personas que integran minorías étnicas o científicos de países donde los recursos son limitados.

El premio lleva el nombre de quien fuera “un excelente neurocientífico que luchó mucho por la igualdad de derechos de género en la ciencia”, explica Marín-Burgin, quien se doctoró en ciencias biológicas en la UBA en 2000 e hizo su posdoctorado en la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos.

“Es un honor que me hayan seleccionado, incluso más siendo que es el primer año que se entrega”, dice Weisstaub. Otros ocho galardonados trabajan en Colombia, Chile, India, Portugal, Estados Unidos y Líbano.

Uno de los requisitos para postular al premio es haber publicado un avance científico relevante en “eLife”, una revista de acceso abierto y altos estándares de calidad cuyo editor en jefe fue, hasta hace pocos meses, el premio Nobel Randy Schekman.

Es el caso de las tres premiadas. En 2016, Gottifredi, investigadora del CONICET y jefa del Laboratorio de Ciclo Celular y Estabilidad Genómica de la FIL, publicó junto a su equipo un estudio que describió el rol de una proteína “guardiana”, llamada p21, que monitorea de cerca el proceso de duplicación del material genético, asegurándose que sea lo más idéntico posible a la molécula de ADN original y evitando así fallas cuya acumulación puede dar lugar a células cancerígenas.

En 2018, Weisstaub y su equipo revelaron que un neurotransmisor, la serotonina, y un receptor especifico en la corteza prefrontal, son claves para la “memoria episódica”: aquella que se relaciona con el recuerdo de eventos únicos de nuestra vida que nos informan sobre “el qué, el dónde y el cuándo”. Por ejemplo, “llegar a algún aeropuerto en Brasil puede hacer que uno recuerde un viaje de vacaciones en la playa o cuando fue a ver el Mundial 2014”, dice la bióloga que hizo su doctorado (con honores) en la Universidad de Columbia, Nueva York, Estados Unidos. Su actual lugar de trabajo, el INCYT, depende del CONICET, de la Universidad Favaloro y de la Fundación INECO.

En 2015 Marín-Burgin y su grupo describieron un mecanismo biológico clave sobre el funcionamiento de la memoria y el aprendizaje. Arrojaron luz en un proceso que ocurre en la neurogénesis o nacimiento de neuronas nuevas en el giro dentado del hipocampo, región del cerebro esencial para la formación de diversos tipos de memoria. “Realizando pruebas en ratones (cuya biología es similar a la humana) observamos que las neuronas jóvenes que se forman en el giro dentado son mucho más excitables que las maduras localizadas en el resto del cerebro”, explica y agrega que el hallazgo podría servir para inspirar, en el futuro, posibles estrategias de reparación de circuitos neuronales afectados por diferentes patologías del sistema nervioso.

“Que la revista eLife siga avalando nuestra investigación y considere que amerita un aporte económico es un aliciente que nos estimula a seguir construyendo el proyecto científico de Argentina, aun cuando tengamos que usar los recursos para cubrir los gastos corrientes frente a los pulverizados subsidios locales”, afirmó Gottifredi, una química salteña que se doctoró en biología humana en la Universidad de Roma “La Sapienza” y en 2017 fue distinguida por la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania con el premio Friedrich Wilhelm Bessel.

Gottifredi añade: “Hemos creado una escuela que sostiene la formación de buenos doctores en ciencia, que son nada menos que personas especializadas en el diagnóstico y resolución de problemas. Espero, no solo por mis colegas y por mí, sino principalmente por el país, que la desfinanciación de la investigación termine y podamos contribuir con nuestro trabajo al desarrollo y el posicionamiento de Argentina en el mundo”.

“Dada la situación tan crítica de la ciencia en nuestro país yo propuse utilizar los fondos del premio para comprar insumos que nos permitirán realizar experimentos que tenemos planeados desde hace largo tiempo y que no podemos realizar por el costo que tiene”, subraya Weisstaub.

Marin-Burgin destinará parte de los fondos del premio para presentar los resultados de sus investigaciones en un congreso internacional. “Espero que la ciencia y la tecnología vuelvan a ser una política de Estado que se mantenga independientemente de los gobiernos que pasen. Los investigadores generamos conocimientos para impulsar el desarrollo de nuestro país en todas las áreas. Los países desarrollados se dieron cuenta de eso hace tiempo, por eso destinan un porcentaje importante de su PBI a sus sistemas científicos”, afirma.

También caen las ventas de los celulares inteligentes

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«Este será un año austero para la electrónica de consumo en la Argentina», sentenció la asociación de fabricantes (AFARTE) al presentar los datos de producción y ventas de los artículos que vienen desde Tierra del Fuego. En el primer semestre se vendieron 1,1 millón de celulares menos que en el mismo período del año pasado. La producción se redujo así 23% y el consumo cayó 24% interanual.

Mientras el año pasado se habían comercializado 4,6 millones de aparatos, este año los argentinos compraron dentro del país solo 3,5 millones de unidades. Sin embargo, durante el segundo trimestre tanto el consumo como la fabricación mostraron una incipiente mejora. Las ventas de junio bajaron 10%, una desaceleración importante respecto del -23,9% que habían tenido en mayo. En fabricación junio mostró un leve repunte de 5% respecto del mismo mes de 2018, después de 13 meses con variaciones interanuales negativas.

Según los fabricantes, las chances de que este repunte se mantenga en el segundo semestre son bajas, aunque la reactivación de Ahora 12 podría haber jugado a favor.

«En el primer semestre la industria electrónica presentó una caída en la fabricación de todos los productos, tal como estimamos al inicio del año. Sin perjuicio de ello, la producción y el consumo mostraron ciertos signos de recuperación en el segundo trimestre, con desaceleración de las caídas. No obstante, es probable que la inestabilidad cambiaria del último mes afecte la capacidad de compra de los consumidores,” afirmó Federico Hellemeyer, presidente de AFARTE.

La producción de televisores también cayó 71% y las ventas bajaron 65%. En este caso la debacle se acentuó por la comparación contra el año en que se jugó el Mundial de fútbol, lo que hizo que en el primer semestre de 2018 la demanda creciera 70%.

En el mercado de los acondicionadores de aire hubo una caída del 37% en la producción del primer semestre y un alza en el consumo de 16%. Si bien el comportamiento de este producto es muy estacional (en general el 70% de las ventas se concentra en el segundo semestre) en 2018, con el repunte de la inflación, el consumo bajó 30% en el último trimestre, lo que podría explicar las variaciones interanuales positivas en las ventas de los primeros meses de 2019.

Suba de precios mayoristas en agosto: 11,2%

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La inflación de los precios mayoristas alcanzó así a un 62,9% en el año. Pero eso no es más inquietante, en la larga historia de la inflación argentina. Lo grave es la aceleración de este último mes. Producto de una devaluación, que a su vez fue provocada por los desequilibrios que existían, y que siguen vigentes.

El gobierno actual tiene el Plan Llegar, como dijo uno de sus economistas. Y no tiene el poder político para otro; todo lo que puede esperar es que le alcance. Pero el próximo gobierno, inevitablemente, deberá tener como prioridad detener esta enloquecida carrera inflacionaria.

Porque cualquier otro objetivo, hasta el más necesario, el más noble, depende de que consiga moderar, al menos, la inflación. O esta lo va a destruir, como está haciendo con el actual.

INVAP desarrollará una nueva generación de satélites asociada a TAI (Turkish Aerospace Industries)

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Como ya había informado en detalle AgendAR hace 4 meses, INVAP firmó un contrato con Turkish Aerospace (TAI) para producir y comercializar satélites geoestacionarios pequeños -los «Small Geo»- destinados a telecomunicaciones. El proyecto se hará mediante la empresa «Gsatcom Space Technologies», constituida en partes iguales por ambas compañías. TAI, con una facturación de U$ 1.430 millones en 2017, es una de las “top 100” de la industria aeronáutica. Y la empresa estatal rionegrina INVAP… es INVAP. Un emblema de la capacidad tecnológica de los científicos y técnicos argentinos.

Ya se sabía en 2017 que esta nueva generación de satélites del «joint-venture» de Turquía y Argentina serían relativamente livianos (alrededor de 2 toneladas, frente al standard actual de los de alta capacidad, que pesan entre 5 y 6). Lo esencial es que tendrían la misma potencia eléctrica que los gigantes, igual ancho de banda y antenas de “iluminación multispot”, que generan hasta decenas de haces de potencia diferenciada según la densidad regional de usuarios en tierra. Donde hay más, se envía más potencia de iluminación: el recurso más escaso a 35.786 kilómetros de altura. Esta señal segmentada en haces permite que los usuarios, especialmente los de TV o de servicios de TV a través de Internet, reciban señal de alta calidad sin importar si viven en megalópolis o en desiertos, y en casi cualquier lugar del mundo, salvo en los polos.

Ayer el ingeniero de INVAP Luis Genovese brindó más detalles: «Los nuevos satélites serán desarrollados con una tecnología evolucionada respecto a los ARSAT-1 y -2, en particular para la plataforma satelital (de servicios), ya que incorporará propulsión eléctrica, mucho más eficiente que la química y que permitirá reducir la cantidad de combustible que hay que embarcar en el lanzamiento».

Con la propulsión convencional química, típica de los satélites de 1ra generación como los ARSAT 1 y 2, los propelentes líquidos constituyen hasta 2/3 del peso del satélite, y de este inventario, la mayor parte se gasta en el ascenso desde la altura de inyección a órbita, raramente mayor de 2000 km., a la posición definitiva geoestacionaria del aparato, a 35.786 km. sobre el cinturón ecuatorial. Este largo viaje, llamado LEOP en la jerga satelital y raramente menor de 400.000 km medido en distancia lineal, hace de los satélites GEO verdaderas espacionaves.

El problema es que con el exiguo restante de los propelentes el satélite debe durar 15 años en órbita, haciendo constantes disparos de sus microcohetes («thrusters») de posicionamiento. Eso es lo único que le permite conservar su altura y un apuntamiento perfecto de sus antenas con la estación terrena desde donde se lo dirige. Si este resto de propelente se agota antes de que la terrible radiación solar agote el desempeño de la electrónica del satélite, la estación terrena pierde el control de un aparato todavía operativo en términos comunicacionales, éste queda dando tumbos a la deriva, las comunicaciones se interrumpen, existe el peligro de que el ahora llamado «zombiesat» interfiera las comunicaciones de satélites vecinos dando lugar a reclamos, y de múltiples modos se termina perdiendo mucha plata.

La propulsión eléctrica, que depende de la aceleración de iones de átomos pesados como el xenón o el argón, es propia de los satélites de 3ra generación. Es mucho más ahorrativa. Permite subir a esas órbitas altísimas con mucho menos masa empleada en propulsión, y ese ahorro se puede emplear en placas fotovoltaicas de mayor potencia eléctrica. Con los satélites que diseñará para la sociedad con TAI, INVAP habrá pasado en un único salto tecnológico de la 1ra generación a la 3ra, obviando la 2da, que es la propulsión mixta (motor principal de ascenso químico, «thrusters» eléctricos). Es un riesgo deliberado asumido por ambas partes, porque la ganancia puede ser mucha.

Genovese, hombre histórico de INVAP, destacó además que con su propulsión puramente eléctrica, una vez que el satélite haya sido lanzado, «se podrá mover de una posición geoestacionaria a otra distinta, e incluso (reconfigurar) su frecuencia (de emisión dentro del espectro de las microondas) de acuerdo a la necesidad de cada cliente». En suma, un mismo satélite de 3ra generación, dentro de su vida útil quizás mayor de 15 años (el estándar actual), puede terminar dando servicios distintos a clientes distintos sobre distintos puntos del planeta. La nueva tecnología es lo que también permitió reducir el tamaño del satélite.

Asimismo, Genovese aseguró que «la potencia de 7.000 vatios de carga útil que poseerán los pequeños satélites permitiría dotar holgadamente de un servicio de banda ancha satelital a toda la República Argentina».

La vida útil de los nuevos satélites, que se ubicarían en la órbita geoestacionaria sobre el Ecuador, a unos 36.000 kilómetros de altura, fue estimada en más 15 años e implicaría una inversión de unos 100 millones de dólares (por unidad), señaló Genovese. AgendAR supone que este costo no incluye el servicio de puesta en órbita, que INVAP y TAI deberán contratar con terceras partes, ya que ni Argentina ni Turquía poseen cohetes lanzadores efectivos y testeados ni siquiera a órbitas bajas (de entre 300 y 1000 km de altura). Pero un satélite GEO chico y liviano obviamente sale a órbita por menos plata, y si se lo construye en gran escala, la estandarización baja aún mucho más los costos totales. En comparación, los ARSAT-1 y 2, que transformaron a la Argentina en el 8vo fabricante mundial de GEOs (y la volvieron un socio atractivo para Turquía), son satélites que costaron U$ 300 millones por pieza.

Si bien los estados-nación donde se radican las proveedoras proveedoras del servicio de lanzamiento al espacio de satélites GEO, «hay lugares que son más propicios… como la Guayana Francesa, la costa este o la costa oeste de los Estados Unidos, aunque también podría pensarse en Rusia, Japón o la India», señaló el ingeniero. Dado que la órbita geoestacionaria es únicamente ecuatorial, es deseable que el cohete inyector despegue desde un centro espacial situado muy cerca del ecuador terrestre: disminuye la cantidad de maniobras, el recorrido total del ascenso LEOP, y así ahorra propelentes. A este ahorro contribuye también la física geográfica: si bien la velocidad angular de rotación de la Tierra es igual en todos sus puntos, la velocidad lineal a la que rotan los trópicos es mayor que la de las latitudes medias. Esto imprime al vehículo de lanzamiento un «plus» de energía cinética simplemente por salir desde bases tropicales como Florida, California o Guyana, en lugar de Baikonur, en las estepas de Asia Central. Esto ha hecho que empresas rusas de puesta en órbita alquilaran instalaciones en el centro espacial guyanés, bajo administración francesa. Lo que sea por bajar costos.

La sociedad entre INVAP y TAI podrá aprovechar una guerra de precios entre firmas de lanzamiento como no había sucedido antes, con un gran disruptor que fueron los cohetes Falcon 9 y Falcon X de la empresa Space X, creada por Elon Musk. Pero haber llegado a esa posición es, como dice Genovese, «… consecuencia de un gran trabajo que se viene dando durante décadas para consolidar a INVAP en el mercado internacional (de alta tecnología en materia nuclear y espacial)«.

Sólo cabe agregar aquí que la decisión del gigante TAI de asociarse con INVAP es lógica: a partir de 2006 la empresa argentina codiseñó y fabricó los ARSAT-1 y 2. Estos aparatos de 3 toneladas, con antenas y propulsión convencionales, fueron los únicos GEOs, el tipo de satélite más exigente en el sentido técnico, diseñados y construidos en el Hemisferio Sur. Son también los que transformaron a la Argentina en el segundo país americano capaz de hacer satélites GEO. El otro es, por supuesto, los Estados Unidos.

Industriales panaderos boicotean a molinos por «harina dolarizada»

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La Federación Industrial Panaderil bonaerense denunció que los molinos comenzaron a cobrar la harina «a precio dólar», con el tipo de cambio actualizado a la fecha de cobro.

«Los molinos grandes que manejan el precio son los que indexan los precios. Nos mandan las facturas en pesos pero aclaran que la cifra se actualiza de acuerdo al valor del dólar en la fecha que el panadero pague», dijo Martín Leiras, secretario de la Federación.

El valor de la bolsa de harina de 50 kilos que compran las panaderías pasó de $ 230 en febrero de 2018 a $ 1.500 a hoy. Aumentó 552,17% en un año y medio, mientras el precio del pan subió 100% en ese mismo período.

El dirigente industrial dijo que hay al menos «cuatro molinos» que ya enviaron facturas a sus clientes con las facturas indexadas según el precio del dólar. Leiras precisó: «envían las facturas en pesos con una leyenda que dice que al momento del pago se le va a actualizar el valor según el precio que el dólar tenga en ese momento».

La federación envió una nota a todos los centros de panaderos de la provincia en la que indica que los clientes de los molinos deben pagar las facturas de acuerdo a lo que diga el monto en pesos, sin permitir que les actualicen por el dólar, porque «esa es indexación encubierta e ilegal».

La entidad viene reclamando desde hace dos años que los 6 millones de toneladas de trigo que consume el mercado interno se comercialicen con un precio diferenciado del de exportación, porque una economía pesificada no puede abonar valores dolarizados.

«No podemos permitir que se juegue de esta manera con un producto tan sensible como es el pan, que está en la mesa de todos los argentinos», dijo Leiras, y señaló que el reclamo no es un «capricho» sino que busca la «subsistencia» de miles de puestos de trabajo. Y agregó: «Estamos levantando la voz porque se está quebrando una industria que debe ser una de las más grandes del país».

Por su parte, Aldo Navilli, CEO de Molino Cañuelas, anunció que dolarizará la venta a «panaderos morosos». Y aunque la fabricación de harina está repartida en 140 compañías, Cañuelas tiene más del 23% del mercado, muy por delante de la segunda, Lagomarsino.

En AgendAR señalamos que los problemas de la industria panadera, y del precios de los alimentos, en particular uno tan básico como el pan, vienen de antes. Pero la devaluación los ha agravado.

El trigo se exporta y su harina también. Y los que están arriba en la cadena productiva quieren cobrar los mismos precios que consiguen exportando. Es un conflicto de intereses muy antiguo (hay antecedentes en las actas del Cabildo de Buenos Aires en el siglo XVII), pero la crisis actual lo ha hecho insoportable.

Es probable que cualquier gobierno, no importa sus convicciones, tenga que imponer retenciones a la exportación de los alimentos. Las retenciones, además de agregar ingresos al fisco, igualan, para el exportador, el precio que consigue en el exterior con el del mercado interno.

Rafael Grossi tendría la aprobación de EE.UU. para dirigir el Organismo Internacional de Energía Atómica

El secretario estadounidense de Energía, Rick Perry, considera al diplomático argentino Rafael Grossi como «un candidato perfecto» para dirigir el OIEA, la agencia nuclear de la ONU, según declaró este lunes en Viena. «Necesitamos tener a un líder en el puesto», afirmó.

El funcionario norteamericano llegó a Austria para participar en la Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica. El OIEA está inmerso en el proceso para elegir a su próximo director general tras el fallecimiento el pasado 18 julio del japonés Yukiya Amano.

En un encuentro con periodistas, el titular de la cartera de Energía fue preguntado si EEUU ve con buenos ojos a un candidato argentino, cuyo Gobierno impulsa la construcción de la cuarta central nuclear del país con tecnología y financiamiento de China, rival de Washington en varios frentes.

Perry aseguró que eso no suponía ningún problema para él, y elogió el perfil de Grossi como experto en asunto nucleares. «Es alguien que entiende las diferentes complejidades del mundo en el que vivimos», afirmó sobre el candidato argentino.

«Tienes a alguien que es respetado por China, es obviamente respetado por América del Sur y Central y tiene un nivel de apoyo sustancial de EEUU. Para mí, suena como un candidato perfecto», declaró.

Preguntado si esas palabras suponen que EEUU apoya la candidatura del argentino, Perry no se pronunció y sostuvo que lo importante para Washington es tener pronto a la persona adecuada para liderar el OIEA.

«Necesitamos tener a un líder en el puesto, porque hay muchas grandes cuestiones ante nosotros. Una persona experimentada que conozca bien la situación. Que no se alargue esto (la elección), es el verdadero mensaje que doy», aseguró.

En caso de ser elegido en las próximas semanas por una mayoría de dos tercios de los 35 países miembros de la Junta de Gobernadores de la agencia nuclear de la ONU, Grossi, de 58 años, se convertiría en el primer latinoamericano en ocupar el cargo.

Grossi, actual embajador de Argentina en Austria, fue entre 2009 y 2013 director adjunto para asuntos políticos del OIEA, compite por el cargo con tres aspirantes, entre ellos, el rumano Cornel Feruta, actual director general en funciones. Los otros dos aspirantes son la eslovaca Marta Ziakova, directora del ente regulador nuclear de su país, y Lassina Zerbo, de Burkina Faso, secretario ejecutivo de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares.

Hace pocos días AgendAR informó sobre la visita de Rafael Grossi a Moscú para una conferencia del tema, y el reportaje que le hizo Russia Today. Es evidente que nuestro embajador en Viena está cubriendo todos los ángulos de su posible función.