Una investigación hecha por periodistas de la agencia Associated Press reveló que Google sigue registrando tu ubicación (o mejor: la de tu dispositivo) incluso aún si en las configuraciones de privacidad el usuario le pidió expresamente que no lo haga.
Aunque permitir que Google (o Facebook, o la aplicación que sea) sepa dónde estás tiene sus ventajas (para calcular una ruta, saber dónde estabas cuando tomaste una foto, etcétera) hay usuarios que prefieren no brindar esa información, y se encontraron ayer con que igual Google retenía la ubicación en múltiples ocasiones.
Esto sucede en Android y en el iPhone, y tiene que ver con cómo Google gestiona los pedidos que las aplicaciones hacen de la ubicación del usuario (para ofrecer servicios más ajustados a su localización geográfica), y en el hecho de que desactivar este seguimiento debe hacerse en más de un lugar.
Cómo desactivarlo
En Android hay que ir a Configuración>Google>Cuenta de Google, allí a la pestaña Datos y personalización, y luego ir a Actividad Web y de aplicaciones (y apagar el registro), y a Historial de ubicaciones (desactivar el registro, puede hacerse por dispositivo)
En iPhone se hace fuera del teléfono: hay que ir al website donde se gestiona nuestro perfil de Google, y ahí apagar apagar Actividad Web y de aplicaciones y desactivar Historial de ubicaciones (más abajo).
En ambos casos, además, Google ofrece un sitio donde gestionar todos los datos que recolecta de nuestros movimientos (luego de que le dimos permiso al cargar nuestra cuenta en el teléfono o el navegador Chrome). En este link es posible ver en qué fechas y partes del mundo tomó nota de tu ubicación, y eliminar esa información. También es posible tener una suerte de línea de tiempo con toda la actividad registrada (de todo tipo) y borrar de los registros de la compañía lo que consideremos inconveniente.
En una presentación pública el jefe de Estado aseguró que la devaluación y la alta inflación impactarán en los sectores sociales más bajos. «A mí me duele muchísimo; sé lo que significa estar en la pobreza», aseguró
Y adelantó que la pobreza volverá a subir en la próxima medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
«Sí, lamentablemente con esta devaluación, que trajo un rebote en la inflación y la inflación es el mayor generador de pobreza, vamos a ver que parte de lo que habíamos conquistado como reducción de pobreza lo vamos a perder».
«A mí me duele muchísimo porque era mi principal compromiso y sé porque los visito, porque recorro, porque hablo lo que significa estar en la pobreza. Y sé la desesperación y las ganas a partir de un buen trabajo por salir de ese lugar», ahondó escoltado por el gobernador radical Gerardo Morales.
Técnicos del INTA Castelar y de la Universidad Nacionalde Lomas de Zamora enriquecieron la carne de pescado de agua dulce con mayor concentración de ácidos grasos insaturados, vitaminas liposolubles y antioxidantes naturales.
Esto es un hallazgo por dónde se lo mire: a partir de una alimentación que incluye «raigrás» (un pasto sembrado habitualmente para el ganado criado a campo), los investigadores del INTA y la UNLZ le dieron a las carpas cultivadas algunas de las características más saludables de la pesca marina. Y ésta viene a ser la última carne salvaje de consumo masivo que todavía existe en el planeta.
Si la cría de animales, particularmente la intensiva, es tecnología para transformar fotosíntesis en proteína animal, esta investigación del INTA y la UNL tienen potencial para cambiar el cultivo de carpas en sus dos extremos: insumos más abundantes y un producto final más saludable.
La carpa asiática Ctenopharyngodon idella ha invadido con éxito nuestros ríos y lagunas de llanura, es de cría mucho más sencilla que nuestros flacos pejerreyes nativos, y crecen a tamaños importantes: una carpa de 5 kg. es mucho más común que un pejerrey de 2 kg., un pique tan raro que los pescadores deportivos lo llaman «matungo». A la carpa, en cambio, la llaman «chancha», por su masa corporal, a veces monstruosa.
En el dique de Tandil, provincia de Buenos Aires, se capturó alguna de 13,100 kg. y en Bialet Massé, Córdoba, una de 31,45 kgs. La mayor que se capturó de modo registrable fue pescada en Tailandia en el lago Ban Pong, el 29 de septiembre de 2016, y pesaba 100,698 kg.
En promedio, una carpa hervíbora de la especie idella suele alcanzar los 20 a 30 cm de longitud total al año y a los 4 años, medir más de 70 cm y pesar cerca de 6 kilos. Como modelo de crecimiento, esto excede al de cualquier salmónido. Además, los pescadores deportivos argentinos empiezan a descubrir la carpa porque da pelea. Falta que la descubra la agroindustria, porque come barato. Barato es decir poco. En lagos hidroeléctricos se la usa para controlar la vegetación que obstruye las bocatomas de turbinas, y también para liquidar el exceso de plantas en ríos eutrofizados (obstruidos de vegetación).
La cría comercial de carpas es muy incipiente en Argentina, fuera de «clusters» de pequeños productores en lagunas naturales, como los de Misiones y Corrientes. Lo de mejorar su cría en ambos extremos podría generar un nuevo rubro de exportación en la Pampa Deprimida, esa quinta parte de la llanura bonaerense que coexiste con el Río Salado y las Lagunas Encadenadas del Norte. Por el suelo salino y las inundaciones a repetición, la agricultura en la zona es escasa. La actividad más importante de la zona sigue siendo la cría de terneros desde hace décadas.
A fines de los ’90, con vistas a diversificar este modelo productivo, el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas-Tecnológico de Chascomús (IIB-INTECH) trató de interesar a productores argentinos en el cultivo intensivo de pejerreyes: Japón tenía un mercado ávido. Pero esta nueva investigación del INTA-UNLZ tal vez indica que la idea del IIB-INTECH era correcta, pero la especie debería ser «la chancha» y el mercado debería ser China.
Los peces de cultivo necesitan proteína. Con especies exigentes, como los salmónidos o los pejerreyes, por dar ejemplos muy distintos, esto lleva a la sobrepesca de especies de poco valor para hacer balanceados. En las cadenas tróficas marinas, estas especies se consideran «forrajeras», es decir presa importante de los peces más valorados en las pescaderías: los predadores como la merluza hubbsi, o los superpredadores como la merluza negra. Más allá de su impacto en el mar, en tierra esto encarece el precio del balanceado, uno de los asuntos que cerraba mal en el intento de cría de pejerreyes.
Pero los balanceados de origen vegetal usados en cultivos de salmónidos hacen que el producto final sea relativamente pobre en sustancias hipolipemiantes, si se lo compara con la carne de salmónidos salvajes (mucho más cara). Está claro por qué la agroindustria argentina debería examinar bien este asunto de la carpa.
De acuerdo con Luciano Montenegro –especialista del Instituto de Investigación en Tecnología de Alimentos (ITA) del INTA–, “esto fue posible gracias a una tecnología de alimentación natural de los peces con forrajes y granos que permitió aumentar la concentración de los ácidos grasos poliinsaturados y vitaminas liposolubles antioxidantes en la carne de los peces”, explicó.
Esto se debe a que los peces de agua dulce son capaces de metabolizar y acumular concentraciones de ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) como respuesta a la alimentación. Y los PUFAs son de uso común en farmacología como tratamiento de algunas formas de hiperlipidemia, al punto de venderse formulados en cápsulas. Que un pez industrialmente subvaluado en Argentina (pero muy apreciado en el Sudeste Asiático), alimentado a pastos abundantes en nuestra llanura, pueda dar una carne capaz de mejorar los valores del colesterol HDL, LDL y triglicéridos del consumidor… ¿es noticia? Sí, de aquí a la China.
A partir de la implementación de esta estrategia alimenticia, un filet de 150 gramos de Ctenopharyngodon idella, la carpa herbívora más común en nuestras aguas interiores, y muy fácil de criar, aumentó un 115 %el contenido de ácido docosahexaenoico (DHA), un «omega 3» hipolipemiante.También aumentó casi un 50% su contenido de ácido eiosapentanoico (EPA), otro omega 3. Este tipo de PUFAs son no sólo hipolimetiantes sino antioxidantes, y constituyen una de las causas de la longevidad de dos pueblos con dietas distintas, pero mucho consumo de pesca marina como factor común: los italianos y japoneses.
“Al incorporar Lolium multiflorum o raigrás anual a la dieta, notamos un aumento de la concentración de vitaminas antioxidantes en la carne de los peces, lo que mejoró, a su vez, su estatus antioxidante”, especificó el técnico.
Además, Montenegro señaló que “los alevines de C. idella alimentados con dietas concentradas, durante los primeros meses de vida, alcanzan mayores pesos, explicados por aumento en la masa de vísceras respecto de aquellos que consumen forrajes como naturalmente lo indicaría su hábito alimenticio”.
Asimismo, el investigador reconoció que la carpa herbívora es una “especie con mucho potencial, pero poco explotada en el país” y destacó la importancia de “aprovechar el potencial de las especies de nuestros ríos para la obtención de productos de calidad de bajo costo productivo, en pos de fortalecer la soberanía alimentaria y la economía regional”.
En este sentido, aseguró que “el sector productivo se está adaptando a las exigencias del sector de la salud para aumentar la dotación de dichos compuestos en la carne de los animales producidos”.
Por este motivo, Montenegro consideró la importancia de seguir investigando a fin de conocer más y mejor las especies disponibles y desarrollar estrategias de alimentación a lo largo de todo el ciclo de la especie ictícola para optimizar su respuesta productiva.
La carpa a la que se refiere Montenegro es (era, hace mucho) un pez asiático y siberiano. Como estos animales toleran arcos realmente grandes de temperatura, salinidad y oxigenación del agua, sobreviven en ambientes fluviales y lacustres nada prístinos, en los que un salmónido se muere por falta de presas, o directamente no llega a nacer por el escaso oxígeno disuelto en el agua. En contraste, las carpas viven con una dieta paupérrima de algas y de vegetación vascular, más algún insecto o crustáceo de fondo que no se escapó a tiempo. Como modelo de transformación de fotosíntesis en proteína, las carpas herbívoras salvajes son El Pez Perfecto.
Con todo eso a su favor, algunos ejemplares escapados de cultivos en la zona central del país terminaron colonizando en forma irreversible las cuencas hídricas de ríos del Sur de Córdoba y el Salado bonaerense, así como las lagunas encadenadas del Norte (Chascomús, Chischis, La Adela, etc). Como suele suceder, los ecologistas estrictos los consideran plaga invasora: las carpas suelen comerse las puestas de huevos de peces autóctonos, como el pejerrey. Pero algunos industrialistas piensan más bien en aprovechar la facilidad de su cultivo, que en Asia es antiquísimo.
La pregunta del millón es si con ayuda de nuestros ecosistemas de pastoreo podemos venderle a los asiáticos una carpa cultivada más barata y saludable que la de ellos. La pregunta de los dos millones es si el producto, transformado en «surimi» (pasta de carne de pez deliberadamente desaborizada) no es un insumo interesante para nuestra propia industria alimentaria. O la asiática.
Lo que no existe en el país, por ahora, es el hábito de comer carpa, sea salvaje o criada, aunque en los últimos 40 años se volvió tan abundante sin que hayamos hecho nada al respecto, ni a favor ni en contra. Los únicos argentinos que por ahora valoran en serio una carpa a la parrilla son los que la pescaron. No sin antes tomarle una foto, para mostrarle a la familia que no exageraban con lo del tamaño.
Las dietas populares son culturalmente muy resistentes al cambio. Después de todo, el argentino tipo casi no consume su principal producto agrícola, la soja, el único poroto con todos los aminoácidos esenciales. Y no por falta de necesidades básicas insatisfechas.
Pero todo eso está cambiando. Y nuestros hábitos de producción cambian más rápido que los de consumo. Nuestras felicitaciones al INTA y a la UNLZ.
Bloomberg Philantropies y LatinNCAP produjeron un video donde explican cómo las automotrices priorizan sus ganancias por encima de la seguridad de los consumidores de América Latina.
En apenas cinco minutos, dejan en evidencia la diferencia vital entre un auto “cinco estrellas” y uno “cero estrellas”. Antes de empezar a verlo, le sugerimos leer este
Ayuda-memoria
* Estrellas: “Cada año se fabrican 67 millones de nuevos autos en todo el mundo. Veinte millones son autos cero estrellas”.
* Fatales: “Un auto cero estrellas tiene un riesgo muy, muy alto de lesiones serias y fatales”
* Ilegal: “Sería ilegal vender un auto cero estrellas en Estados Unidos. Ilegal venderlo en Europa. ¿Entonces por qué es posible venderlo en América Latina?”
* Ahorrar: “Las compañías de automóviles en algunos países creen que se pueden ahorrar unos cuántos dólares y ofrecer vehículos más baratos a los consumidores. Lo que no muestran es lo que eso significa en términos de vidas perdidas, sufrimiento humano y gastos de salud durante décadas”.
* Dólares: “La cantidad de dinero que se necesita por vehículo para hacerlo un poco más seguro es, en algunos casos, de un par de cientos de dólares por vehículo. Es realmente poco, si estamos hablando de salvar vidas”.
El video muestra casos como el Chevrolet Aveo, que en el mercado estadounidense se vende con frenos antibloqueo tipo ABS y «airbags» como equipamiento de base, pero desde el Río Grande hacia el Sur carece de estos equipos de seguridad elementales desde los años ’90 y ’80 respectivamente. El usuario mexicano -muestra el video- frecuentemente cree que el auto que se compró tiene airbags: los da por sentados. Las automotrices ganan no aclarando.
Lo que en el Hemisferio Norte es obligatorio y norma, en el Sur es, con suerte, equipamiento opcional y con sobrepago. Las diferencias van más lejos de lo visible: los fabricantes ahorran en puntos de soldadura de las carrocerías, lo que vuelve más débiles los habitáculos.
Un airbag cuesta aproximadamente U$ 50, y en un choque frontal a 60 km/h, salva al usuario de fracturas de cráneo y de aplastamiento del tórax.
En dos meses estaría terminado un estudio de prefactibilidad para la construcción de una hidrovía interna para resolver los problemas generados por los desbordes de la laguna La Picasa que, en 2017, inundó 100.000 hectáreas en varias regiones. La idea es brillante: transforma un problema en una solución.
Esa fue la alternativa que planteó la Nación ante la Corte Suprema de Justicia: una salida al Paraná de los excedentes hídricos de la laguna, trabajo que costaría unos $10.000 millones y que la administración central financiaría en el 70 %. Los productores venían reclamando por las demoras en el tema.
Según dijeron fuentes de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica la evaluación de la factibilidad técnica, económica y ambiental de canales interiores artificiales estaría terminada en octubre. La traza sería hasta Catriló (La Pampa) y, desde allí, la carga transportada en la hidrovía se movería por tren a los puertos.
El estudio se centra en un análisis hidrológico para la evaluación de los beneficios potenciales del uso alternativo de los canales de navegación para «mitigación de inundaciones en zonas aledañas». También analiza la instrumentación del transporte multimodal.
La traza propuesta parte del río Segundo en Córdoba hasta Catriló sobre la cota 135 IGN. Allí se implementaría un nodo multimodal (puerto seco) para conectar la hidrovía con el tren Ferroexpreso Pampeano al Puerto de Bahía Blanca.La laguna ocupa 45.000 hectáreas, pero con las crecidas afectó a 100.000 hectáreas productivas en 2017.
Esta alternativa alcanza los 635 kilómetros. El canal proyectado tendría un ancho de fondo de 23 metros, con 46 metros de ancho a la altura de quilla. La profundidad mínima es de cuatro metros y la máxima, de cinco. Así se podrían transportar convoyes de dos barcazas con un remolcador, uno en cada sentido (2260 toneladas de porte neto por convoy).
Ésta parece ser una de las iniciativas más interesantes para afrontar el cambio climático. El crecimiento de La Picasa ha sido imparable desde principios de los ´70, cuando el régimen de lluvias cambió y la laguna fue avanzando, década a década, con avances y retrocesos, sobre campos de cultivo y pastoreo que terminaron desapareciendo. Porque blanco sobre negro, llueve cada vez más.
En cifras, en los ’70 era una lagunita de 1000 hectáreas que apenas figuraba en los mapas. En 1984 había crecido a 2300 hectáreas, y seguía sumando. En 1987 ya bordeaba las 3800 hectáreas. En 1993 este cuerpo de agua iba buscando las 10.000. En 2008, tras haberse expandido a 32.000 hectáreas en 2002, logró retroceder a unas 15.000, pero sólo estaba tomando aliento…
En 2017 fueron 35.500 hectáreas, y con las inundaciones de este año, que no tienen adónde irse salvo por evaporación, la Picasa es un pequeño mar interior de 45.000 hectáreas, que este invierno logró afectar un total de 100.000 hectáreas. ¿Cuántos productores expulsó ya de sus tierras?
El asunto es cómo, con un cambio de perspectiva, la Picasa puede volverse en una solución logística permanente para el Sur de Santa Fe: el reservorio de respaldo de una hidrovía en una zona antes ganadera, hoy de agricultura, y donde el tren desapareció. Lo que antes era un asunto de justicia puede volverse un plan logístico. No se trata de magia: una hidrovía no se excava sola, y su operación puede requerir de bastante ingeniería y mantenimiento, porque la gravedad no ayuda mucho a mover el agua: esta zona de la llanura santafesina casi no tiene pendiente hacia el Paraná.
Tras meses de negociaciones, y en el medio de una importante sangría de reservas, el Banco Central cerró con su par chino una segunda etapa del swap de monedas. El intercambio de pesos por yuanes implica en la práctica un aumento automático de las reservas internacionales una vez que está implementado.
La cifra del acuerdo se negoció en US$ 4.000 millones.
Un swap (o “intercambio”, en nuestro idioma) es un mecanismo por el cual dos agentes (gobiernos, bancos, empresas) se comprometen a cambiar divisas en ciertas fechas. La operación no se realiza de forma inmediata sino que se efectúa en “cuotas”, es decir montos y fechas previstas a lo largo de un período acordado.
En octubre de 2014, la Argentina negoció un crédito por un total de yuanes (moneda china) equivalente a US$ 11 mil millones. Esto no significa que dicho monto haya ingresado de forma instantánea en la economía local, sino que el BCRA incorporó en forma progresiva dichas divisas según la necesidad doméstica.
En diciembre de 2015, el entonces ministro de Hacienda del nuevo gobierno de Macri, Alfonso Prat-Gay, reconoció la necesidad de reforzar las reservas del Banco Central y anunció la posibilidad de ampliar el acuerdo de swap de monedas con el Banco Central de China.
Además de los US$ 4.000 millones que aportará a las reservas el nuevo acuerdo de swap de monedas con China, el 15 de septiembre llegarán otros US$ 3.000 millones del FMI
Todavía no trascendió la tasa pactada, pero se descuenta que será mucho menor a las que hoy la Argentina debería pagar por financiamiento externo.
Luego de que se diera a conocer el aumento de precios minoristas que enfrenta el consumidor en las góndolas, el INDEC difundió datos completando el relevamiento de los grandes precios de la economía para julio a través del sector mayorista y de la construcción. (Pueden acceder al informe técnico cliqueando sobre el enlace).
El organismo había anunciado que la inflación minorista durante julio fue de 3,1%. Mientras que en ese mismo mes el índice de Precios Mayoristas (SIPM) aumentó un 4,7%. El índice del Costo de Construcción (ICC) registró un salto de 1,8 %.
Los datos reflejan una leve desaceleración, especialmente en los precios mayoristas, en un mes en el cual la variable cambiaria estuvo relativamente calma comparada con el mes anterior, junio. Entonces el SIPM había sido de 6,5% y el ICC había informado un aumento del 2,5%.
Ambos indicadores representan un análisis previo para economistas y consultoras privadas puesto que se usan como un anticipo, parcial, de lo que será el primer piso de la próxima medición de inflación minorista. Esto se debe a que el SIPM en particular capta gran parte de los precios en los mercados concentradores, antes de que lleguen a las góndolas.
Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles, explicó que “el aceite de soja representa entre 70 y 85 % del precio del biodiesel, según los momentos, y por lo tanto cualquier problema que tenga la actividad de molienda de la oleaginosa impactará negativamente sobre la industria del biodiesel”.
La Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno calificó como “muy negativa” la decisión adoptada por el Ministerio de Hacienda de la Nación que suspende por seis meses la baja de retenciones a la exportación de aceites y harinas de soja. Considera que el criterio de la convergencia de los derechos de exportación del poroto de soja y de sus derivados (al 18% en diciembre de 2019) “cerrará definitivamente la posibilidad de exportar biodiesel”.
Hacienda había comunicado que “se mantiene la baja prevista en la alícuota de los granos y se suspende por 6 meses la baja establecida para aceites y harinas”. De este modo, en febrero de 2019 las alícuotas para el poroto de soja y para las harinas y el aceite se empardarán en 23 %, previendo su convergencia al 18% en diciembre de 2019. “Los ingresos adicionales para la Nación por esta medida son de 1.500 millones de pesos en 2018 y 12.000 millones de pesos en 2019”, calculó Hacienda.
Molina evaluó que “si el gobierno confirma este criterio, se cierra definitivamente la posibilidad de exportar biodiesel, salvo que en los principales mercados de destino se paguen precios muy altos, que permitan absorber el aumento de este tributo”. En la cámara temen más bien, que el país siga perdiendo mercados para sus biocombustibles y termine reprimarizando sus exportaciones.
Igual, en la industria también hay expectativas acerca de alguna decisión de Energía: si se resuelve aumentar los mandatos de uso de biocombustibles a las petroleras, que actualmente están en un corte de 10% para el biodiesel en gasoil y de 12% para el bioetanol en su mezcla con las naftas.
Las compañías de seguro se comprometieron hoy a invertir $6.000 millones en instrumentos asociados al financiamiento de las pymes a través del mercado de capitales.
El mecanismo previsto incluye negociar en ese mercado los instrumentos asociados al financiamiento de las pymes, para conseguir mejores condiciones y que más empresas puedan participar.
Las aseguradoras, a partir de una reglamentación de la Superintendencia de Seguros, van a transferir estos recursos al Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP), que administra el Ministerio de Producción.
La cartera que encabeza Dante Sica los volcará luego al mercado de capitales. En principio, la inversión estará centrada en cheques garantizados y no garantizados, pagarés avalados, obligaciones negociables de pymes (ONs) y fideicomisos financieros.
«Esta medida les va a permitir a las compañías de seguro que diversifiquen sus carteras. El aporte a este fondo es optativo, rentable, transparente y confiable», afirmaron desde el gobierno.
Luego que el gobierno redujera los reintegros a las exportaciones para bajar el déficit fiscal, ahora los ministerios de Hacienda y Producción anuncian que trabajan en conjunto para delinear algunas excepciones para las pymes y las economías regionales, sectores que hoy se encuentran complicados frente a los aumentos de costos.
Fuentes de ambas carteras señalaron que se analiza la «letra chica», para evitar un desfasaje a un sector que se entiende presenta un panorama distintos a las empresas que tienen mayor espalda financiera.
Además, habrá una devolución de los reintegros mas «ágil«, es decir de forma automática, algo que hasta la fecha no pasa.
Una de las economías regionales que reclama la continuidad de los reintegros es el complejo vitivinícola. De sacarse el beneficio, el sector deberá afrontar impuestos por US$ 55 millones por año. Sucede que las exportaciones de vinos están muy deprimidas. Además ante la buena cosecha, los envíos hacia el exterior era el camino para sacar el excedente, a partir de la devaluación reciente.