Luego que el Gobierno oficializara un adelanto de 4 mil pesos para los trabajadores privados, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reconocieron dificultades para hacer frente al pago y advirtieron que el «60 por ciento de las Pymes» siguen perdiendo dinero.
«Nosotros hemos planteado que hay que segmentar. No es lo mismo una mediana empresa de la Ciudad de Buenos Aires que una empresa del interior profundo, del sector aceitero o de la industria del calzado, que está muy afectado. Hay que segmentar por zona y tamaño de empresa. Hay que darle alguna solución o asistencia crediticia a ese pequeño productor para hacer frente a esta recomposición salarial», afirmó Pedro Cascales, vocero de la entidad.
«Nosotros no estamos en contra de la recomposición, estamos alertando que hay un 60% de pequeñas empresas que están perdiendo dinero y que tienen que tener una salida para hacer frente a esta recomposición en un momento en que la actividad no termina de repuntar. Hay muchas empresas que se quedaron sin colchón», agregó en diálogo con Radio La Red.
Cascales reconoce, sin embargo, algunas de las medidas que tomó el Gobierno: «A nadie le gusta que le aumenten los impuestos, pero son medidas tendientes a estabilizar la macroeconomía e intentar bajar la inflación y renegociar con los acreedores para luego trabajar con medidas más de fondo. Y en el caso de las Pymes, la moratoria da un alivio importante en el corto plazo».
De todos modos, cuestionó la doble indemnización: «La Pyme por lo general no despide, pero una doble indemnización en una situación crítica le puede agravar el problema».
El viernes, el Gobierno oficializó un aumento de salarios de 4 mil pesos para los trabajadores del sector privado, que serán a cuenta de futuras paritarias, y ratificó que esta semana se anunciará un esquema «muy parecido» de incremento para los trabajadores estatales y los docentes.
«Este decreto trata de recuperar el poder adquisitivo de los salarios más postergados. Es un incremento salarial, no es un bono ni un pago extraordinario. Estamos poniendo un piso a las paritarias de 2020», explicó el ministro de Trabajo, Claudio Moroni.
Telegram arrancó el año con una actualización, novedades que van desde un editor de temas hasta un soporte específico para podcasts y audiolibros. El objetivo: intentar destronar a WhatsApp, líder indiscutido entre los servicios de mensajería.
La primera gran novedad es el nuevo editor de temas. En la pestaña “Configuración de Chat”, los usuarios podrán cambiar el estilo de las conversaciones y del fondo de las mismas. Incluye varios diseños, aunque también permite crear uno propio.
Otra novedad interesante, es el soporte para podcasts y audiolibros. La app recordará en el lugar donde te quedaste y reanudará desde ese punto.
Ahora la aplicación permite compartir archivos de hasta 1,5 GB. También incorporó el modo nocturno y se puede elegir la calidad de un video antes de enviarlo.
La última novedad es, probablemente, la que sus usuarios se acostumbren antes a usar: se pueden programar mensajes. Los mismos se enviarán automáticamente cuando el destinatario se conecte a la aplicación.
La pieza central -hoy domingo 12 de enero- del portal que dirige Horacio Verbitsky, Cohete a la luna, es una larga entrevista al presidente. Pero el trecho clave, por los intereses que toca -el mismo H. V. lo reconoce así, al lanzar por anticipado en las redes el video con el fragmento (casi 15 minutos) en que Fernández responde a sus preguntas sobre la política a llevar adelante con el yacimiento de Vaca Muerta. Una buena parte del video son las opiniones del mismo Verbitisky («Vaca Muerta no es la salvación de la Argentina. Es un botadero de plata«) sobre el asunto. Pero eso no le resta interés, al contrario.
Acercamos el video y, a continuación, el comentario de AgendAR:
Es evidente en el video -donde las opiniones de Verbitsky ocupan más espacio que las de Fernández- que el periodista estaba decidido a hacer un «trabajo de hacha», como dicen los gringos, con Vaca Muerta. Pero en nuestra opinión, como insinuamos al comienzo, esa no es en sí misma una actitud criticable. También es muy visible -lo describíamos en esta nota de AgendAR hace 4 meses– que las petroleras, y las grandes empresas proveedoras de las petroleras, están haciendo un lobby muy intenso para que el Estado -la Argentina- vuelque gigantescos recursos, en forma directa e indirecta, para llevar adelante la explotación de Vaca Muerta.
También agregó ahí «Obviamente que hay que desarrollar Vaca Muerta«. Un presidente debe considerar todos los aspectos, económicos y sociales, de un desarrollo de esta magnitud. Por eso encabezamos esta nota con la foto de la reunión de Alberto Fernández, ya entonces presidente electo, con el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez. Esa provincia, toda la Patagonia en realidad, tiene interés legítimo en el tema.
En el plano técnico, no vamos a pontificar. No se cuenta con información precisa sobre los costos. Pero si podemos afirmar que hay un error en el video: la recuperación terciaria no es barata. En realidad, los costos más grandes de las explotaciones petrolíferas no están en la extracción en sí, sino en la exploración, la recuperación de los yacimientos ya explotados, …
El debate debe ser llevado adelante por los expertos en distintas disciplinas y debe ser público. Por ahora, sólo podemos repetir lo que ya dijimos hace dos semanas, el 30 de diciembre: El beneficio para la Argentina -y para las empresas petroleras- debe ser el que resulte del petróleo exportado y el costo de la explotación. Si el precio interno del combustible debe ser el mismo que el internacional para que esa explotación sea rentable ¿dónde está el beneficio para nuestro país de las gigantescas inversiones que hay que hacer en Vaca Muerta? Le daría el mismo resultado extraer el petróleo que importarlo!
A lo largo de su trayectoria, Conrado Varotto fue uno de los fundadores de INVAP, en la CNEA su aporte fue decisivo para desarrollar el enriquecimiento de uranio en el país, fue también el director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), puso en órbita cuatro satélites, uno de los cuales aún hoy observa la Tierra y creó el cohete Tronador… El año pasado fue distinguido como mejor investigador del año y, a la vez, recibió el Premio Houssay a la Trayectoria.
En esa ocasión, Varotto alentó a los científicos jóvenes a «aguantar» porque la sociedad argentina reconoce el valor del conocimiento y pidió que la ciencia deje atrás los prejuicios ideológicos.
Vale. Pero en AgendAR creemos que merece otros reconocimientos que el que se le hizo desde una gestión que -más allá del debate ideológico- asfixió económicamente a la ciencia argentina y a los investigadores.
Por eso queremos reproducir esta nota que hicimos cuando hace casi dos años anunció su jubilación para el 1° de junio de 2018. Daniel Arias, de nuestro Comité Editorial, redactó este merecido homenaje.
¿UN PRÓCER JUBILADO?
¿Los próceres se jubilan? A veces sí y en serio. Otras veces, sus contemporáneos y su personalidad no los dejan. En AgendAR apostamos a que el caso del Dr. Conrado Franco Varotto caiga en el segundo grupo.
No solemos usar el sustantivo “prócer”, por devaluado, pero Varotto lo merece. Está en el calibre de Jorge “El Mudo” Sabato, el ideólogo del Programa Nuclear Argentino, cuna de nuestras exportaciones de reactores y centros de terapia nuclear. Y además, talla en formación de recursos humanos como “Manolo” Sadosky, fundador y organizador de la computación científica en el país, y origen de nuestra buena performance como exportadores de software.
A nuestra Argentina, a la que llegó de pibe desde la Italia arrasada de posguerra, “El Petiso Varotto” (su nombre casi oficial en su mundo nuclear y espacial), le dio las siguientes cosas:
El enriquecimiento de uranio, y con ello, la autonomía nacional en combustibles nucleares y la posibilidad de exportar reactores,
la fundación de la empresa nuclear INVAP, que lleva exportados 7 reactores nucleares, incluidos el mejor del mundo (Australia) y el más poderoso (Holanda, a construir),
la refundación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) hasta volverla un tractor tecnológico de la ingeniería espacial criolla, y con 4 satélites propios lanzados, la única verdadera potencia regional en observación de la Tierra,
la refundación y salvataje de INVAP desde la CONAE en épocas terribles (de 1994 hasta 2000) a través de contratos de diseño y construcción de los satélites SAC-B, A y C,
el haberle dado a INVAP la ingeniería de los satélites de observación terrestre en microondas más complejos en la historia espacial del Hemisferio Sur: el SAC-D y el el SAOCOM-1A,
la construcción del segundo radar espacial de apertura sintética en banda L del mundo para el SAOCOM, y con ello
el puntapié inicial para que INVAP por su cuenta se lanzara al el diseño y construcción de radares terrestres y aeronáuticos, civiles y militares. Pero además, hay que añadir
el intento de hacer que la Argentina tenga un cohete propio de lanzamiento de satélites de hasta 250 kg. a orbitas de entre 400 y 1000 km. de altura.
Eso último no lo logró aún, hay que darle tiempo. Plata, por las dudas, no le dan casi nunca. Al menos, desde lo del uranio.
¿Por qué se jubila Varotto?
Foto de TSS, UNSAM. Varotto a la izquierda, con sus célebres anteojos de N pulgadas. A derecha, su sucesor en la CONAE, el ingeniero aeronáutico y espacial Raúl Kulichevsky.
¿Por qué se jubila un tipo así? A los 77 años, Varotto podría contestar a esta pregunta simplemente con su edad: nadie lo creería. ¿Le mostraron la puerta de salida? No sería la primera vez. Lo que nosotros consideramos currículum otros lo ven como prontuario. Es un personaje nada mediático, y más bien volcánico, carismático y recóndito, por decirlo todo con esdrújulas. Quienes trabajan con él se quejan de su “misteriómetro”, de los constantes cambios de rumbo y del trabajo hasta deshoras, pero se inmolan por él y para él. Viven agotados, orgullosos y con ocasionales ganas de subirlo a alguno de sus satélites.
Varotto es más argentino que Ud. o que yo, lector, que simplemente nacimos aquí. En 1950 su padre Luigi dijo, allá en Brugine, provincia de Padua: “Se viene la Tercera Guerra Mundial”. Ex soldado y largamente prisionero de los nazis en algún “stalag”, Luigi ya estaba podrido de guerras. La URSS había testeado su primera bomba atómica en 1948 e iba por la de hidrógeno. ¿Adónde irse? Claramente, no a los EEUU, porque allí, de paz, ni hablar. Australia era una posibilidad: lejos de todo y con un buen sistema educativo público. Pero todavía en 1950, la Argentina reunía las mismas condiciones y era, para cualquier italiano, una opción mucho más “sexy”.
En 1959 a Varotto, flaquito, atlético y sin anteojos, la física que se enseñaba en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA ya le había quedado chica y era alumno del Instituto Balseiro de la Comisión de Energía Atomica, en Bariloche. De la mecánica cuántica a trepar cerros como una cabra montesa: la vida en el Balseiro sigue siendo un poco así, saltos cuánticos o saltos de piedra en piedra, y a veces unos porrazos que te la cuento. Cuando gracias a una beca del CONICET Varotto se postdoctoró en Stanford, en 1968, escribió esta dedicatoria en su tesis: “A mis padres, por haberme traído a un país maravilloso”. Me pregunto si sus profesores entendieron que se refería a la Argentina.
¿Va a tener tiempo de ver volar los SAOCOM, los satélites más innovadores de observación de la Tierra, o su extraño cohete Tronador II, si “lo jubilan”? La reacción de nuestro colega y jefe en AgendAR, Abel Fernández, fue instarnos: “Hay que hacer TODO para conservar a Varotto en actividad. En cualquier actividad. Es un patrimonio de la Argentina”. La reacción de los interrogados en CONAE fue más escéptica: “¿Jubilarse, El Petiso? Sí, se acordó en el directorio: transfiere el cetro. Queda ‘ad honorem’. Pero ojo, mañana el tipo aparece por la puerta sí o sí. El sol, no sé”.
El primer sentido de este artículo es tranquilizar(nos) a los ansiosos. Varotto se jubila “ma non troppo”. Se quedará en la CONAE craneando ideas, algunas de ellas francamente cuerdas, todas inevitablemente audaces, tal vez acaso alguna factible; mientras ajusta sus proyectos a tumbos en las cambiantes circunstancias políticas y económicas argentinas. Con los inevitables porrazos de quien ha vivido a los saltos cuánticos (¡y en Argentina!), eso lo hace bien.
Por el bien mayor de la CONAE, sin embargo, le deberá dar aire de sobra a su sucesor, Raúl Kulichevsky, quien por personalidad y antecedentes, “is the right stuff”: ingeniero aeronáutico, experto en materiales de la CNEA, “años de vuelo” en proyectos clave de la agencia espacial criolla. Y es que desde 2016 la CONAE ya sufrió un cambio de ministerio (hoy está en el MinCyT) y dos años de congelamiento presupuestario: no toleraría un doble comando.
Varotto viene lidiando con cambios generalmente para peor desde 1971, cuando en una CNEA que el país mimaba con presupuesto y protegía con orgullo, era un postdoctorado en Ciencia de Materiales, disciplina que entonces mezclaba de modo irreverente la metalurgia ingenua con la mecánica cuántica. Al Petiso la vida académica le quedaba más chica que sus escarpines de los 4 años: quería fundar una empresa basada en el conocimiento nuclear. Como en la CNEA fundacional amaban a los locos, pudo fundar sin ruido el Proyecto de Investigación Aplicada (PIA) en el Centro Atómico Bariloche. Otro salto cuántico.
El PIA dio origen a su vez, en 1974, a la empresa INVAP, fundada con U$ 5000 dólares de capital. Los ya canosos fundadores, entre ellos el proto-prócer Héctor “Cacho” Otheguy, suelen ocultar esa cifra porque les da vergüenza. Y es que el primer y principal proyecto fue tan secreto como exitoso y se hizo con muy poca plata y preponderancia de componentes tan sofisticados que se podían comprar en las casas de repuestos de automóviles. Eran un poco precarios, pero La Embajada, que monitorea la compra de ciertos sistemas exquisitos, no se anoticiaba de nada raro.
El proyecto madre de INVAP fue el enriquecimiento de uranio, revelado al mundo en 1983, a semanas de que asumiera el presidente Raúl Alfonsín, y a un año y medio de haber perdido una guerra contra el Reino Unido (y por ende, legalmente, contra el resto de la OTAN). Todos los desastres y conquistas posteriores del Programa Nuclear Argentino derivan de ese hecho: sabemos enriquecer uranio. Lo hagamos en la práctica o no, y a qué grado, no pensamos olvidarnos.
Por eso, con tal de que no enriquezcamos uranio “at home”, los 5 países que forman el Consejo de Seguridad de la ONU nos dejan comprar tanto uranio enriquecido al 20% (grado reactor) como pidamos, sin quitarnos un segundo la lupa de encima. Gracias a esas compras, podemos exportar ese tipo de plantas. Salen poco pero pagan bien: Holanda deberá abonar unos 400 millones de euros por el reactor PALLAS que construiremos en la aldea costera de Petten.
No haberse olvidado de cómo enriquecer es fundamental: el mundo nuclear es muy caníbal, y la Argentina ya sufrió dos boicots de combustibles justamente cuando exportó sus dos primeros reactores a Perú. Hoy nadie le compra un caballo a un vendedor que no puede garantizar la provisión de pasto. No aprendimos a enriquecer uranio porque es un deporte chic. Lo hicimos para exportar fierros impresionantes y necesarios. Da plata y cambia la imagen.
A INVAP, que vive sin subsidios y de lo que factura, se la trató de cerrar de todos los modos posibles. La OTAN no se olvida de que nosotros seguimos sin olvidarnos de cómo enriquecer uranio. En tiempos de Alfonsín, la CNEA la dejó totalmente sin contratos. En tiempos de Carlos Menem y como INVAP se negaba a morir, el canciller Guido Di Tella le prohibió también exportaciones millonarias (y supervisadas por la ONU) de tecnología pacífica de combustibles de reactor a Irán. Luego en 1993 el mismo canciller saboteó una “joint venture” con Turquía para fabricar en serie y exportar masivamente centralitas nucleares compactas CAREM, sociedad tejida pacientemente por el embajador Adolfo “Chinchín” Saracho y que en 1988 toda la élite política y de negocios turca descontaba como cosa hecha.
Eso fue un trauma que los nucleares argentinos tardaron 23 años en remontar: el prototipo de 27 MW del CAREM sólo se empezó a construir en 2011, al lado de las Atuchas I y II, en Lima, provincia de Buenos Aires. En 1992, ya al borde del cierre, INVAP tuvo que echar a 800 de sus 1100 expertos, y entre aquella desconsolada multitud se fue El Jefe. Quedó Cacho Otheguy, todavía sin canas, para salvar lo que se pudiera. Varotto pareció bajarse del ring, pero estaba buscando nuevos combates, y la oportunidad se le dio en 1994.
En aras de liquidar toda tecnología dual -es decir, la que tiene usos tanto civiles como militares- argentina, el gobierno del Dr. Carlos Menem había empezado por clausurar la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), organismo dependiente de la Fuerza Aérea. Desbandó los elencos humanos y destruyó físicamente los prototipos de su proyecto chiche: el cohete de dos etapas Cóndor II, bastante dual por su tipo de combustible (sólido, de bajo impulso específico, pero se dispara a toque de botón). En lugar de la CNIE, por asuntos de imagen, Di Tella hizo la CONAE, que debutó como la primera agencia espacial en la historia mundial fundada para no hacer un cohete.
El embajador que la dirigía, típico exponente de la “línea Revlon” (Londres, París, Nueva York) de nuestra cancillería, hacía casi un punto de honor de no entender un comino de fierros. Como imagen, aquello era ridículo incluso para los estándares de incumbencias de la época.
Aquel jefe olvidable cedió paso a un astrónomo, el Dr. Jorge Sahade, un habilidoso urdidor que no estaba dispuesto a que lo cubriera el polvo de la contemplación académica. Sahade reflotó un proyecto de Manuel Sadosky archivado en tiempos alfonsinistas: el satélite de investigación cosmológica SAC-B. Sahade lo veía no tanto como astrónomo, sino como un modo de retener algunos expertos de la vieja CNIE y aprender ingeniería satelital de la propia NASA. En 1994, Varotto sustituyó a Sahade con un plan MUY revolucionario para la época: los satélites debían mirar para abajo, observar la Tierra, no el cielo, dar servicios y ganancias, no “papers” en congresos. Propuso el SAC-C, un satélite todavía hoy complejísimo, con la agricultura argentina como beneficiario principal. Y logró vendérselo… ¡a Domingo Cavallo!
Varotto profundizó la transferencia de tecnología con la NASA, pero pagó un precio. Por falta de oportunidades de lanzamiento más decentes dejó que la agencia espacial estadounidense subiera el SAC-B heredado de Sahade a un lanzador experimental (el Pegasus XL) y se bancó que el maldito cohete hiciera fracasar nuestro satélite. Éste llegó a órbita pero no logró desplegar sus «alas» fotovoltaicas: el Pegasus, lleno de “glitches”, se le había quedado pegado a la espalda, sin expulsarlo debidamente. En el par de órbitas que logró hacer antes de agotar su carga de batería inicial, sin embargo, el SAC-B mostró que funcionaba al 100% de sus sistemas. Ergo, estaba bien construido.
Padre dos veces de la misma criatura
Imagen “de prensa” del SAC-C en vuelo. Fue el primer satélite hiper-complejo de observación de la Tierra: en lugar de 2 sensores (el standard normal de la NASA) llevaba 11. Programado para durar 5 años en óbita baja, duró 13. Tan robusta era su plataforma de servicios que la NASA la usó en 2010 como soporte de un radar pasivo en banda L de U$ 250 millones de dólares para medir salinidad en los mares, el satélite SAC-D Aquarius.
El detalle interesante a aclarar de esta historia: el SAC-B había sido construido por INVAP. Los U$ 15 millones que Varotto le dio, vía CONAE, a la empresa que él mismo había creado 20 años antes, le sirvieron en 1994 para mantenerse viva en una Argentina entre distraída y hostil hasta que “la salvó el estado”. En este caso, el estado egipcio, que le compró un considerable reactor nuclear ETRR de 22 MW, actualmente en funcionamiento en Inshas, en extramuros de El Cairo. Con INVAP, Varotto fue padre dos veces de la misma criatura.
La criatura nunca la tuvo fácil. Vender reactores para fabricar radioisótopos es como ser joyero especialista en mitras papales: se factura bien, pero el tiempo entre una licitación y la siguiente puede ser largo, y la competencia resultar feroz. Con el contrato que le dio Varotto, INVAP logró diversificarse de empresa básicamente nuclear a empresa también espacial, y luego aeroespacial. Los satélites realmente importantes por sus capacidades y la cantidad de países asociados, el SAC-C y el SAC-D, también otorgados por Varotto a la PyME barilochense, la ayudaron no poco en su pobreza, que rebrotó con el exitoso «final de obra» en Egipto… hasta que en 2000 volvió “a salvarla el estado”.
El estado australiano. Le compró el reactor OPAL. Éste opera desde 2006 en Lucas Heights, Sydney, y es considerado el mejor del mundo porque con sólo 20 MW produce tantos radioisótopos que Australia se propone copar con él un 40% del mercado mundial, no se rompe, y además tiene grandes capacidades extra en fabricación de silicio para microelectrónica, investigación aplicada en ciencia de materiales, y entrenamiento de científicos.
INVAP suele pasarla mal durante las presidencias muy liberales: los cancilleres y la OTAN recuerdan bien su pecado original: se fundó para enriquecer uranio. Además, en el Hemisferio Norte no hace maldita la gracia que la mínima INVAP ande ganando licitaciones en las que sólo deberían triunfar empresas gigantes de «países serios»: General Atomics de EEUU, SIEMENS de Alemania, ARÉVA de Francia, ROSATOM de Rusia, AECL de Canadá o KAERI de Corea del Sur. Acaso para aplacar chirridos en el Norte, el gobierno del presidente Mauricio Macri le quitó a INVAP el 94% de su facturación de 2015 en radares de todo tipo y en sistemas aeronáuticos robóticos, además de asestarle la cancelación (definitiva) de los satélites de comunicaciones de la empresa ARSAT.
Hoy INVAP está nuevamente sin poder pagar sueldos, pero por tercera vez en su vida volvió “a salvarla el estado”. El estado holandés, dado que la firma rionegrina habia concursado allí en 2008 y ganado. Entonces Holanda canceló el proyecto por la crisis de Lehman Brothers y “las subprimes”. En 2014 volvió a llamar a licitación, y en enero de 2018 INVAP volvió a ganarle a los mismos finalistas (Rusia y Corea del Sur) de 2008.
Con toda esta historia argentina propia y ajena encima no puede extrañar que Varotto se jubile este año. Tampoco puede extrañar, a quien conozca un poco el personaje, que lo haga “ma non troppo”.
A futuro
Sí, esa especie de frontón de pelota paleta es una antena de radar espacial en banda L de 1500 kg. Costó lo suyo construirla. El satélite total pesa 3 toneladas: es el SAOCOM-1A.
Al frente de la CONAE queda un varottista bien testeado: el Dr. Raúl Kulichevsky. Es probable que haga con la agencia lo que vino haciendo su mentor desde 1994: lo que se puede, lo que lo dejen… y más. Como es costumbre en la CONAE, Kulichevsky deberá partir un pelo en cuatro, multiplicar los panes y los peces, pagar sueldos modestos por trabajo exquisito y dejar proyectos críticos en el freezer para sacar al menos uno adelante. O si puede, dos. Como un pequeño botón de muestra de las dificultades, INVAP liquidó en cuotas los sueldos de marzo, como informamos aquí.
En un repaso de agenda, lo que la CONAE tiene en el “debe”, está lo siguiente:
Lanzar (con 20 años de demora) el SAOCOM 1A. Alguien lo describió así: «No es un satélite con un radar. Es un radar con satélite«. Otro modo de describirlo: algunos de sus iniciadores, como el Dr. Raúl Colomb, se murieron hace tiempo. En 1998, cuando se lo empezó a mentar, iba a ser el primer satélite-radar en banda L del mundo. Bueno, será el tercero. La JAXA (la agencia espacial japonesa) tuvo la misma idea y al mismo tiempo que Varotto, pero también mucha más plata: lanzó en 2006 y ya van por el segundo TALOS-Daiichi, con resultados científicos, de gobierno y comerciales excelentes. ¿Un ejemplo? De haber estado en servicio en 2003, podría haber evitado la catastrófica inundación de Santa Fe capital. Como sea, el SAOCOM 1A sale al espacio este año, sí o sí.
El lanzador del SAOCOM es un cohete reutilizable Falcon 9 de Space X. Este vector revolucionario tiene poca “herencia de vuelo”, es decir sus disparos exitosos empezaron recién en 2015. El Petiso canjeó riesgo por precio, algo que detesta pero (recordando el SAC-B) ha debido hacer más de una vez en su carrera.
Terminar el SAOCOM 1B, similar al primero en ¿2021? ¿Con un presupuesto en pesos clavado en el de 2015?
Aprovechar comercial y políticamente, aunque más no sea con un solo satélite la “constelación” de radar SAOCOM criollos y Cosmo-Skymed italianos de la Agenzia Spaziale Italiana (ASI). La colaboración CONAE-ASI es una astucia varottiana. La ASI tiene sapiencia técnica de sobra, pero juega en la B dentro de la European Space Agency (ESA), dominada por los países de Europa del Norte. Somos buenos socios para una infidelidad. Que además dará plata a ambas partes. Las imágenes de radar que combinan banda X (Italia) con banda L (Argentina) de la constelación «SIASGE» (Sistema Ítalo-Argentino Satelital de Gestión de Emergencias) prometen una potencia de diagnóstico totalmente nueva en gestión ambiental y de catástrofes naturales o antrópicas. Esto no lo tiene ni Japón. Al menos, todavía.
Empezar un satélite óptico de observación de costas y de aguas territoriales, el SABIA-Mar 1. Iba a formar constelación con otro satélite similar brasileño, pero Brasil no se subió nunca a la idea. Ahí vamos solos… si llegamos.
Continuar el proyecto de cohete de lanzamiento Tronador II, tal vez con motores rusos, siempre y cuando vengan con transferencia de tecnología.
En suma, que Kulichevsky seguro logrará lanzar el SAOCOM 1-A y seguro comenzará la construcción del SABIA-Mar. El primer hito se pagó mayormente con presupuesto de la administración anterior, y el segundo (empezar) no involucra gastar plata.
Sin embargo, ambos hitos le darán oportunidades fantásticas de campaña al presidente en funciones, si muestra astucia: un lanzamiento desde la base Vandenberg de la USAF (la Fuerza Aérea de los Estados Unidos). Eso puede estar precedido por una visita a la fábrica de satélites de INVAP en Bariloche. A la cual el presidente y comitiva podrían entrar a la gigantesca sala limpia de integración, y la TV los mostraría, trajeados con buzos estériles y barbijos, ante la antena de radar espacial más grande de la historia, hasta que Japón hizo otra parecida. ¿Qué candidato se perdería toda esa publicidad gratis? Que el segundo SAOCOM, el 1B y el SABIA-Mar se completen, eso es otra historia.
El trabajo en sociedad con la ASI (Agenzia Spaziale Italiana) probablemente quede garantizado, aunque la Argentina entre “tuerta” a la constelación, es decir mirando la Tierra con un único satélite. Eran fierros difíciles. Con mucho más presupuesto y know-how, Italia se tuvo que tomar una década y monedas para completar 4 Cosmo-Skymed, a pesar de que son aparatos mucho más sencillos que nuestros SAOCOM. Un Cosmo pesa 1,7 toneladas. En contraste, solamente la antena del SAOCOM 1A pesa 1,5 toneladas, y otro tanto el resto del satélite. El consumo eléctrico es proporcional también, y a tal punto que en los casi 90 minutos que dura una órbita, un SAOCOM puede usarla a lo sumo 10 minutos: si se pasa, agota las baterías. Esas desmesuras sólo se le ocurren a Varotto… o a los japoneses.
Cada SAOCOM logrará obtener unas 225 imágenes diarias, que la Argentina necesita (recordando Santa Fe capital) para consumo propio, o para cesión a terceros países en emergencia hídrica. Ser benefactor da “standing” diplomático. Vender a países que necesitan estudios sanitarios, fitosanitarios, de predicción de cosechas y de agua y suelos, e incluso de agua bajo los suelos, eso da simplemente plata (mucha). Por ahora, la única competencia es el TALOS Daiichi 2 japonés, más moderno y potente que nuestros SAOCOM. Por eso realmente necesitaríamos que Kulichevsky haga magia y logre sacar ambos adelante. Pero en tiempos de FMI y ajustes, es difícil venderle la idea a esos economistas que se dicen “tecnócratas”, aunque no diferencian tuercas de tornillos. Los SAOCOM son fábricas de información imprescindible de gobierno, vendible o canjeable a terceros por favores diplomáticos. Definitivamente, no es ciencia pura.
El futuro
Una panorámica del SABIA-Mar 1, satélite que casi seguro se empezará este año. Cuando se terminará, vaya a saber.
Si bien doy por asegurado el inicio del SABIA-Mar 1, no me ilusiono con su compleción. La Argentina lo necesita para monitorear erosión de costas, mareas rojas, “booms” de medusas y sobrepesca. Son asuntos en los que estamos perdiendo miles de millones de dólares/año. Imposible saber cuánto por turismo que busca mejores playas en el exterior mientras las nuestras van desapareciendo. No sería raro que estemos perdiendo U$ 1600/año solamente por sobrepesca, actividad básicamente a cargo de España, que maneja el Mar Argentino como propio.
Pero no hay quién mida estos deterioros. Hasta ahora, no son temas que desvelen a la dirigencia argentina. ¿Podrá Kulichevsky lidiar con un desinterés crónico del país por su propio mar? Esa indiferencia ya era vieja antes de la derrota de Malvinas, pero luego se agravó como trauma de posguerra. Varotto no pudo contra eso. Hace casi dos décadas que ideó la misión SABIA-Mar con Brasil, entre otras cosas para tener una marca: “satélites Mercosur”. Brasil, sin embargo, no estuvo interesado. Tampoco hizo mucho por tener un “lanzador de satélites Mercosur”.
En cuanto al Tronador II, Varotto quiso usar propelentes militarmente inútiles pero avanzados para la primera etapa: ketorolox, es decir querosene como combustible y oxígeno líquido como comburente. Sin embargo, estuvo siempre constreñido por temas presupuestarios, de modo que debió saltar al menos tres prototipos llamados Vex (Vehículos Experimentales), y pasar del 2do en 2014 al 6to “non stop”, sin testeos intermedios hasta 2017. Demasiados saltos cuánticos.
En abril de aquel año, el porrazo: ese experimento explotó delante de las narices del presidente Macri en el Centro Espacial de Pipinas, provincia de Buenos Aires. El mandatario no pareció compungido: ya como candidato había llamado “empresas innecesarias” a casi todas las iniciativas espaciales argentinas, incluidos los satélites de ARSAT, que recaudan sus buenos U$ 70 millones/año. En la visión presidencial, los servicios espaciales se compran afuera. En la de Hispasat, que va por el dominio de los cielos sudamericanos, nuestro país no debería tener satélites de telecomunicaciones propios. Y en la visión de la OTAN, la Argentina no debería tener ningún cohete propio, aunque sea militarmente inútil.
Kulichevsky tiene herencia varottiana. No se conformará con lo obvio y ya hecho. Tratará de ir por más. Habla de comprar motores rusos para reflotar el programa Tronador II, siempre que haya transferencia de tecnología, y de armar un satélite meteorológico regional, en el que por ahora sólo parece interesado Perú. Serán tiempo duros, pero en tiempos también duros nació la CONAE y se forjaron sus recursos humanos, y se logró una capacidad de diseño complejo en observación de la Tierra que en la región por ahora sólo tiene la Argentina. Como muestra el SAOCOM 1A.
Blanco sobre negro, Varotto sigue en la agencia. En espíritu y cuerpo.
Una última anécdota y no hincho más. En 1943 Luigi, padre de “nuestro” Varotto, estaba en el frente cuando lo capturó la Wehrmacht y se lo llevó prisionero a Alemania. Su hijo Franco lo había visto una única vez, cuando tenía un mes de vida.
Lo volvió a ver en 1945, cuando regresó como pudo a Brugine, en la provincia de Padua. Franquito tenía 4 años y lo estaba esperando en la calle. El corazón se le salía por la boca. Luigi venía caminando entre otros dos hombres y El Petiso (entonces doble petiso) le preguntó a su madre: “¿Pero cuál es mi papá?”. “El del medio”. El pibe corrió como una liebre, le saltó a los brazos a aquel hombre y le apretó los cachetes: “¡Te conozco, vos sos mi papá!”, le gritó.
En el ámbito nuclear y espacial, hoy eso al Petiso Varotto se lo gritamos unos cuantos.
Varotto en Tecnópolis 2011, exposición presidida por una maqueta “full size” del cohete de puesta en órbita Tronador II.
Los medios masivos lo están anunciando: Mar del Plata explota de turistas en esta temporada – Pinamar, el lugar más top para veranear en Argentina – O, en el estilo clásico de la televisión: Explotó el verano!
En AgendAR lo publicamos como parte de la Producción Nacional. Porque la industria del turismo es una parte muy importante de la economía en nuestro país. Y es fundamental para todo un sector de pequeños y medianos empresarios y micro emprendedores en las zonas turísticas. Claro, se escuchan las quejas «¡Quieren salvarse todo el año en una temporada corta!«. Inevitable: pocos argentinos se pueden tomar vacaciones largas, o varias veces en el año.
El turismo receptivo, la llegada de visitantes del exterior, parece haber aumentado en las últimas semanas. Así se observa en la ciudad de Buenos Aires. Pero todavía no contamos con cifras actualizadas.
La otra cara de la moneda, como apunta el diario La Nación, es que, como consecuencia del cepo cambiario, la salida al exterior de residentes argentinos en noviembre fue la menor de los últimos cuatro años. Con el control de cambios y un dólar más caro, el turismo emisivo por vía aérea cayó 3,1% en noviembre en relación con el mismo mes del año anterior y 15,8% respecto de octubre último.
En el penúltimo mes del año pasado salieron del país 268.049 turistas, lo que significó la cifra más baja en los últimos cuatro años, según el informe de Estadísticas de Turismo Internacional (ETI) difundido ayer por el Indec. En el otro lado de la balanza, la cantidad de turistas que llegaron al país por vía aérea registró una caída interanual de 3,7%, con 264.442 visitantes. Fue la cifra más baja desde octubre de 2018. Este resultado permitió achicar el déficit por turismo.
Considerando los primeros once meses de 2019, hubo una marcada reducción de la salida de turistas, con una baja interanual del 11,9%, y un aumento de 12% en el turismo receptivo.
«El achicamiento del déficit por turismo respecto de los años anteriores es explicado, en su mayoría, por el dólar caro para los argentinos. Aun así, el sector del turismo mantiene déficit en el número de personas y el balance de divisas», explican Nadin Argañaraz y Bruno Panighel, economistas del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal).
La mayor cantidad de visitantes, el 25%, vinieron de Brasil. Hubo una disminución del 6% de los turistas de ese país respecto al mismo mes del año anterior, a diferencia de Europa, que registró un aumento interanual del 1,9%, al quedar en 24,7%.
Los destinos más elegidos por los ciudadanos residentes en Argentina fueron Estados Unidos y Canadá, con un 23,9%; Europa (20,9%) y Brasil (9,4%).
Según las estadísticas, en promedio, los argentinos permanecieron en el exterior durante 16 noches. Los viajes más largos fueron a Europa, con un promedio de casi 27 noches.
Tampoco en este rubro hay cifras más actualizadas que noviembre 2019, pero todo indica que la caída en turismo argentino al exterior persiste. Y eso no angustiará al gobierno, que ve limitada una fuente de egreso de dólares, y a los empresarios turísticos locales.
En 2019 se superó el récord histórico de donantes y trasplantes de órganos en Argentina. Mayo fue el mes con mayor cantidad de donantes de órganos de la historia, y se reglamentó la Ley Justina de donación de órganos, según datos que el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) acaba de publicar.
Con un total de 883 procesos de donación, que permitieron que 1.945 pacientes en lista de espera accedan a la intervención, se registró un incremento del 26%.
De esta forma el país alcanzó una tasa de 19,6 donantes por millón de habitantes, la más alta de su historia, especificó el organismo en un informe. El total de procesos de donación de órganos «creció un 26% con respecto al año anterior, pasando de 701 en 2018 a 883 en 2019».
La tasa de 19,6 donantes por millón de habitantes alcanzada por Argentina «se acerca por primera vez a la del promedio anual de donantes de los países de la Unión Europea, que se ubica en 22.2 por millón de habitantes», añadió el organismo. La estadística oficial de 2019 determinó que de los 1.945 trasplantes de órganos realizados, 1.227 fueron renales, 459 hepáticos, 118 cardíacos, 69 renopancreáticos y 36 pulmonares. También hubo 19 hepatorenales, 5 cardiorrenales, 5 pancreáticos, 3 intestinales, 3 hepatointestinales y 1 cardiopulomar. Asimismo, se concretaron 1.709 trasplantes de córneas.
También el Incucai informó que en el año que terminó fueron 13 las provincias que superaron la media nacional de donantes. Se trata de Formosa, Tucumán, Entre Ríos, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Neuquén, Santa Fe, Santiago del Estero, Córdoba, Misiones, Mendoza, San Luis y La Rioja.
Los donantes fueron generados por la intervención de los profesionales y técnicos de 260 hospitales de todo el país. El resumen destacó que el 76% de los procesos con donación de órganos se concretaron en establecimientos sanitarios de dependencia pública.
En una columna de Project Syndicate, el economista, respetado mundialmente y cercano al Papa Francisco, dice que «(El presidente) Fernández, con Guzmán, parece estar formulando un programa moderado, evitando los extremos del pasado. Representa la mejor oportunidad para que la Argentina vuelva a crecer de manera gradual». También hace un descarnado análisis de la situación de la economía argentina y cómo se llegó a ella.
Reproducimos su columna, que ya sido publicada en castellano:
«A juzgar por su nombramiento de un economista de primer nivel en su gabinete como ministro de Economía, el nuevo presidente argentino, Alberto Fernández, ha tenido un buen comienzo para enfrentar los problemas económicos de su país. Martín Guzmán, con quien he colaborado frecuentemente en estos últimos años, se encuentra entre los principales expertos mundiales en deuda soberana y los problemas que ésta puede causar, lo que lo convierte en la persona indicada en el lugar correcto en el momento oportuno.
Después de completar su doctorado en la Universidad de Brown bajo la dirección de Peter Howitt (coautor con Philippe Aghion de un trabajo trascendental sobre la teoría moderna del crecimiento), Guzmán obtuvo un codiciado puesto en la Universidad de Columbia, donde forjó una carrera académica y se convirtió en un influyente experto en debates políticos cruciales a nivel nacional y mundial.
Testificó ante el Congreso de EE.UU. sobre la crisis de deuda de Puerto Rico y habló en las Naciones Unidas sobre la necesidad de un sistema internacional más propicio para resolver crisis de deuda soberana. En los últimos años, dividió su tiempo entre Nueva York y Argentina, donde es profesor de macroeconomía en la Universidad de Buenos Aires.
Cuando el ex presidente Mauricio Macri asumió el cargo, su equipo económico admitió abiertamente que si bien habían heredado muchos problemas, iniciaron su gestión con una gran ventaja: un bajo nivel de deuda. Apostaron por un conjunto de políticas – haciendo, por ejemplo, recortes inoportunos e innecesariamente grandes en los impuestos a las exportaciones, pagando la vieja deuda impaga a los llamados fondos buitres con rendimientos inconcebiblemente elevados, y tomando nueva deuda en dólares, a largo plazo y con interés alto, todo esto con la esperanza de que las señales favorables al mercado llevasen a un aluvión de inversiones extranjeras que estimulasen el crecimiento. Incluso en aquel momento pensé que era una apuesta arriesgada.
El resto es historia. No funcionó y a medida que las cosas iban de mal en peor, Macri profundizaba los errores. Más endeudamiento, incluyendo un programa de US$57.000 millones con el Fondo Monetario Internacional. Austeridad. Esfuerzos de esterilización equivocados para frenar la inflación, que generaron un sobreendeudamiento. El peor de los escenarios se acercaba: más inflación (casi 60% en el año en curso), mayor desempleo (casi de dos dígitos y en aumento) y la reimposición de los controles de cambio, cuya supresión había sido presentada por Macri al comienzo de su gobierno como la piedra angular de su política económica.
Como resultado, Fernández hereda una situación económica mucho peor que la que enfrentó Macri: mayor inflación, mayor desempleo y ahora, una deuda que va más allá de las posibilidades de pago de Argentina. Redoblar la apuesta a una política fracasada no sirve, como tampoco volver a lo que la precedió. Por eso resulta tan importante que Fernández haya nombrado a un economista experto y brillante, que combina energía joven con una sabiduría que va más allá de sus 37 años.
Dado el desastre que Macri le dejó a Fernández, no hay soluciones mágicas. Es más fácil decir lo que no hay que hacer. Como dijo Fernández, no se resuelve un problema de deuda abultada tomando más deuda. Tampoco se soluciona un problema de recesión y desempleo imponiendo más austeridad, que en toda recesión siempre desemboca en más contracción económica .La realidad es no habrá flujos sustanciales del sector privado en un futuro inmediato, sin importar qué políticas aplique el gobierno.
Pero Argentina debe administrar sus recursos limitados, dedicarlos a reactivar la economía. Uno tiene la esperanza de que los bancos multilaterales de desarrollo otorguen préstamos contracíclicos para proyectos de inversión que estimulen el crecimiento y alivien la pobreza (en el gobierno de Macri, la pobreza volvió a crecer enormemente, alcanzando a más de 35% de la población). El potencial es muy grande. El turismo, por caso, tuvo un gran auge después de la última gran devaluación. Argentina cuenta con universidades de primera línea y gran cantidad de personas emprendedoras con alto nivel de educación.
Sin embargo, los tenedores de bonos no necesariamente estarán pensando en la gente de Argentina o en el potencial a largo plazo del país. Muchos de ellos pensarán solamente en las ganancias en el corto plazo que resulten de forzar a Argentina a más austeridad. Van a contar una historia de un país despilfarrador que vivió más allá de sus posibilidades una vez más, pese a que alentaron a Macri en sus políticas equivocadas y le dieron el dinero que llevó a Argentina a su actual crisis de deuda. Presumiblemente sabían que existía un riesgo: fue por eso que exigieron y recibieron tasas tan altas. Algunos pueden ser más reflexivos y comprender que restaurar la capacidad de servicio de la deuda de Argentina depende de la recuperación económica.
En los últimos meses, muchos otros países de la región han enfrentado inestabilidad política y agitación económica. Nadie tiene interés en que Argentina se sume a esa lista. Deberíamos celebrar la transferencia ordenada del poder y el compromiso de todas las partes de mantener y defender la democracia. También deberíamos celebrar la visión compartida de que cualquier programa económico eficaz debe implicar no sólo un sacrificio compartido sino una prosperidad compartida cuando se obtienen los frutos de ese programa.
Fernández, con Guzmán, parece estar formulando un programa de moderación, evitando los extremos del pasado. A diferencia de la agenda de Macri, el programa de Fernández no está basado en grandes apuestas e ilusiones. Se basa en las duras realidades de la situación que ha heredado. Representa la mejor oportunidad de Argentina de lograr una restauración gradual del crecimiento. Obviamente, cuanta más ayuda pueda proveer la comunidad internacional, más rápida y fuerte será la recuperación.»
El año 2019 fue muy malo para el sector automotor. Y el comienzo del 2020 no trajo alivio, hasta ahora. Al contrario. En las terminales hablan de un posible problema de abastecimiento de autopartes que está demorando la producción en varias, la aplicación de mayores controles a las importaciones, y, lo más mencionado, el impuesto a los 0km más caros.
Después de la conmoción que provocó en las automotrices la suba de Impuestos Internos desde el inicio de año, las terminales y el Gobierno comenzarán a negociar mecanismos para atenuar el impacto de este tributo, en principio, en los vehículos de producción nacional.
Las empresas esperan que en el segundo semestre del 2020 se modifique el actual esquema que grava a todos los 0km de más de $ 1.800.000. Este, en la actualidad, afecta a cuatro vehículos fabricados en país, pero podría alcanzar a más modelos, incluso a algunos proyectos nuevos que comenzarán a producirse a lo largo de este año. Este tributo hace que los precios de los 0km alcanzados se incrementen en un 25% lo que, en la práctica, implica que queden fueran del mercado.
El problema fue analizado hace dos semanas durante la reunión que mantuvieron los directivos de la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA) con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. El funcionario entendió el reclamo y propuso hacer un seguimiento del tema para encontrarle una solución a la vez que le pidió a las empresas que elaboraran una propuesta para ser analizada. Con este objetivo, pasado el receso por las fiestas de fin de año, directivos de las automotrices se reunirán en la sede de la entidad para empezar a estudiar alternativas de solución para confeccionar un informe para ser presentado al ministro lo antes posible.
“Sabemos que la situación económica es delicada y que, por unos meses, no se puede pensar en cambios. Pero la idea es que se tenga en cuenta nuestro problema para que en el transcurso del año podamos tener algún alivio”, señaló un directivo de una automotriz.
Tal como está el cronograma de Impuestos Internos en la actualidad, la base imponible no será ajustada hasta junio próximo. Hasta ahora se venía actualizando trimestralmente. Con este período mayor, sumado a la inflación, más modelos tendrían que pagara este tributo por sólo aumentar de precio. Además de alargar el plazo de actualización, el Gobierno bajó el límite a partir del cual se tiene que empezar a tributar. De esta manera, cayeron modelos de producción nacional de marcas como Toyota, Peugeot, Honda y Chevrolet.
A esto se suma que hay terminales, como Volkswagen y General Motors, que están realizando inversiones para la producción de nuevos modelos que, por la franja de precios en la que se ubicarían, caerían en el impuesto si no se lo corrige antes. En el caso de la marca alemana, a partir de marzo comenzará a fabricar las preseries de un SUV que se lanzará, oficialmente, a comienzos del 2021. Si bien falta tiempo, hay preocupación de las autoridades locales y en la casa matriz debido a que la decisión de inversión se tomó con un escenario económico distinto, con cálculos de rentabilidad determinados, que ahora se ven alterados por este nuevo impuesto.
Así no cierran los números del proyecto que está avanzando en la planta bonaerense de General Pacheco. En el caso de GM, se repite la situación. La inversión fue pensada con un esquema impositivo que, ahora, es más duro ya que el modelo a producir está dentro de la franja establecida para Internos. A esto se suma la marcha atrás para la baja impositiva establecida en el pacto fiscal que altera los cálculos realizados cuando se planeó el desembolso de dinero. Si bien son modelos pensados para exportar la mayor parte de su producción y, en este caso, no tendrá impacto la suba impositiva, más del 30% de las unidades que se fabriquen serán para el mercado interno, castigado ahora con mayor presión impositiva.
La solución no va a ser tan sencilla ya que no se podrían excluir a los autos de producción nacional y dejar a los importados debido a que esa discriminación va en contra de las normas de la OMC y la Argentina, por ser miembro de esa organización, podría enfrentar algún reclamo. Es por eso que la forma más lógica de subsanar esta controversia sería subiendo la base imponible a un nivel que no alcance a los vehículos fabricados localmente y beneficiar a los importados del mismo precio.
El inconveniente es que la suba de este impuesto no estuvo motivada por una mejora en la recaudación sino, como admitió Kulfas a los empresarios del sector, por una necesidad de frenar la salida de dólares a través de la importación de autos de medio y alto valor. Es decir que si se sube la base, tanto para los nacionales como para los importados, iría en contra de ese objetivo.
La historiadora Noemi Goldman fue distinguida con el título honorifíco Chevalier dans l´Ordre des Palmes Académiques (Caballero de la Orden de las Palmas Académicas) por el Ministerio de Educación Nacional y de la Juventud de Francia. El reconocimiento es un honor de Francia creado en 1808, durante el gobierno de Napoleón I, con el objetivo de distinguir a académicos y personalidades, por sus méritos en los campos de la educación y la cultura.
Noemi Goldman es investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y directora del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” (IHAYA, UBA-CONICET).
También es doctora en Historia por la Universidad de París I Panteón-Sorbona. Su colaboración con el Centro Franco Argentino de Altos Estudios (CFA, UBA), la dirección del Instituto Ravignani en el marco del cual se promueven los vínculos entre los historiadores argentinos y franceses, además de la promoción de la cultura y la lengua francesa, desde su labor educativa la convirtieron en merecedora del honor académico más antiguo de Francia.
“Me sentí muy emocionada. Hice mi doctorado en Francia y conservé los vínculos con muchos historiadores y amigos” declara Goldman, quien se expresó sorprendida por el aviso de la distinción anunciada por el consejero de cooperación y acción cultural de la embajada de Francia, Yann Lorvo.
El área de investigación de la científica esla historia de la cultura política y de los lenguajes políticos en Argentina del siglo XIX. Actualmente, centra sus esfuerzos en la historia comparada de las traducciones y transferencias conceptuales iberoamericanas en torno al debate sobre la crisis de los imperios y las formas de gobierno de los siglos XVIII y XIX. Además, como directora del IHAYA tiene a su cargo la dirección del proyecto institucional PUE sobre las dimensiones de la desigualdad en la larga duración en el espacio rioplatense desde el siglo XVI al XX.
En este breve video (11 minutos), la profesora Goldman nos habla de su libro «Mariano Moreno. De reformista a insurgente». Nos cuenta que Moreno fue el primero en usar públicamente la palabra “emancipación”, y acerca de su muerte y un posible envenenamiento.
La resolución 1 de este año 2020, publicada en el Boletín Oficial (cliquear aquí) aumenta levemente el control del Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, sobre el ingreso de algunas mercancías, como motos, electrónicos y electrodomésticos. Algunos medios -como La Nación- la ven como un primer paso hacia el control de importaciones y la administración del comercio exterior. Desde otros sectores, se la ve como una medida tímida y burocrática. Como siempre, los resultados se verán en la práctica.
La norma asegura el mantenimiento del denominado SIMI (Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones) creado en enero de 2018 por la AFIP para la gestión y tramitación de licencias de importación y se incluye en la licencia no automática unos 300 productos nuevos.
En el texto de la resolución se dice que «se ha identificado una serie de bienes respecto a los cuales, en función de la actual coyuntura económica, resulta indispensable evaluar sus respectivos flujos comerciales y grado de cumplimiento de las respectivas normas técnicas que les resultan aplicables, a fin de generar información que facilite el diseño eficiente de las políticas públicas a aplicar».
También sostiene que debe modificar resoluciones anteriores para «analizar y monitorear el flujo de importaciones, considerándose pertinente el establecimiento de plazos acordes a un seguimiento cercano a las corrientes comerciales en concordancia con los desafíos actuales».
Un punto novedoso es la instrumentación de un formulario que deberá presentar el importador en caso de haber inconsistencias. El Ministerio de Desarrollo Productivo reemplazó el robot informático, que registraba las explicaciones, por funcionarios de la Secretaría de Industria en una audiencia que se mantendrá con quién quiera traer mercancías incluidas en las posiciones arancelarias que queden bajo el régimen de licencia no automática.
Fuentes cercanas a Kulfas explicaron que ese sistema contemplaba que un 87% de las posiciones arancelarias (el nombre que llevan los productos en los términos del comercio exterior) ingresaban por licencias automáticas. En otros términos, casi sin «pedir permiso», mientras que aproximadamente un 12% se revisaba a través de un sistema digital. La norma sube el porcentaje de posiciones arancelarias que deberán contar con autorización a 14,8%.
En Industria negaron que se trataran de nuevas restricciones. «Sólo son la incorporación de unas pocas posiciones arancelarias a licencias no automáticas que seguirán administradas bajo el Régimen SIMI instaurado por la gestión anterior. Lo único es que la validez, o vigencia, de la licencia fue reducida de 180 días a 90 días», indicaron fuentes oficiales.
Cerca de Ariel Schale -titular de la Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa- contaron que el total de posiciones arancelarias son unas 10.200 y que aquellas que tenían licencia no automática llegaban a 1200. «Nosotros estamos agregando unas 300 y llevándolas a 1500». Agregaron que dentro de las nuevas licencias no automáticas entran electrónicos, electrodomésticos, motos y algunos productos de madera que no estaban anteriormente.
«Ya venían pidiendo más información y demorando algunos trámites estos días», se quejaron, según La Nación, algunos industriales. Hubo consultas de los productores de plásticos y de autos.
En el ministerio insistieron en que no hay un cambio estructural en el comercio y no se trata de un retorno a las denominadas Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), el mecanismo que usaba el gobierno de Cristina Kirchner para frenar el ingreso de productos del exterior y que ocasionó cuestionamientos desde la Organización Mundial de Comercio (OMC) en tiempos del entonces secretario de Comercio Exterior, Augusto Costa.