La apuesta por el hidrógeno «verde» ¿es racional?
El anuncio conjunto del gobierno argentino y los directivos de Fortescue Future Industries de una inversión de hasta 8.400 millones de dólares para producir hidrógeno usando energías renovables en la provincia de Río Negro, ha sido la noticia económica de la semana. Posiblemente, también de los últimos 20 años.
Era inevitable que, a menos de dos semanas de elecciones legislativas, desde medios opositores se planteen dudas. También dentro del oficialismo algunos sectores mantienen, en privado, reservas sobre esta inversión extranjera que no da detalles, hasta ahora, de la participación local. Pero, más allá de la política, expertos que conocen el mercado de la energía, la «economía del hidrógeno», y la Patagonia Norte están haciendo preguntas puntuales que necesitan respuesta: ¿es creíble una inversión de esa magnitud, en una región que sólo aportaría vientos fuertes y una mano de obra con conocimientos técnicos y experiencia, para producir un elemento que todavía no tiene, en el mundo, un mercado que justifique esa inversión? En AgendAR trataremos de empezar a esbozar las respuestas: Ante todo, corresponde señalar que, como dice la Agencia Internacional de Energía «el suministro de hidrógeno a usuarios industriales es un negocio importante en todo el mundo. La demanda de hidrógeno, que se ha multiplicado por más de tres desde 1975, sigue aumentando». Pero, el hidrógeno (incoloro) actualmente se obtiene casi en su totalidad a partir de combustibles fósiles. Y el 6% del gas natural mundial y el 2% del carbón mundial se destinan a la producción de hidrógeno. Como consecuencia, la producción de hidrógeno es responsable de emisiones de CO2 de alrededor de 830 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, equivalente a las emisiones de CO2 de Gran Bretaña e Indonesia juntas. ¿Qué es el hidrógeno «verde», entonces? Se llama así al que se obtiene en plantas impulsadas por energía renovable (eólica) que catalizan el agua -puede ser de mar, aunque esto encarece el proceso-, separándola en hidrógeno y oxígeno. Instalar ese tipo de plantas requiere una inversión gigantesca, pero producen el gas sin emitir dióxido de carbono en absoluto. El hidrógeno no es exactamente un combustible, sino un «vector energético». Pero eso no hace diferencia a los fines prácticos. Volvemos a las palabras de la A. E. I. «Es liviano, almacenable, denso en energía y no produce emisiones libres de contaminantes o gases de efecto invernadero. Pero, para que el hidrógeno haga una contribución significativa a las transiciones de energía limpia, debe ser adoptado en sectores donde está casi completamente ausente, como el transporte, los edificios y la generación de energía». Entonces, el hidrógeno puede ser, como dicen sus entusiastas, el «combustible del futuro» limpio, seguro y asequible. Pero la pregunta es válida: ¿es racional contemplar inversiones que se deben calcular en miles de millones de dólares para producir algo que hoy no tiene un mercado que lo justifique? Para dar una respuesta, en AgendAR deberíamos encarar un estudio que contemple todas las variables: los requerimientos técnicos -algunos aún no resueltos satisfactoriamente, como el almacenaje del hidrógeno-, la amortización de las instalaciones, el costo de la financiación a plazos no menores a 20 años, el estudio -a futuro- de los posibles mercados… Sucede que la realidad, siempre impertinente, ya está dando respuestas: esas inversiones ya se están haciendo. Argentina no es la precursora, ni siquiera en la América del Sur. Vamos ahora los datos de la B.B.C.: «Los líderes son:.
Australia
La nación más grande de Oceanía lidera los planes de producción de este nuevo combustible limpio con propuestas para construir 5 megaproyectos en su territorio, gracias a sus enormes recursos de energía renovable, en particular la eólica y solar.
El proyecto más grande -del país y del mundo- es el Asian Renewable Energy Hub, en Pilbara, Australia Occidental, donde se planea construir una serie de plantas con electrolizadores con una capacidad total de 14GW.
Se prevé que el proyecto de US$ 36.000 millones esté listo para 2027-28.
Los otros cuatro proyectos (dos en Australia Occidental y dos en Queensland, en el este) están todavía en la fase inicial de planificación, pero, de aprobarse, sumarían otros 13.1GW.
Por todo esto, algunos están llamando a Australia «la Arabia Saudita del hidrógeno verde».
Países Bajos
La petrolera anglo-neerlandesa Shell lidera junto con otros desarrolladores el proyecto NortH2 en el Puerto de Ems, en el norte de Países Bajos, que prevé la construcción de al menos 10GW de eletrolizadores.
El objetivo es tener 1GW para 2027 y 4GW para 2030, utilizando energía eólica offshore.
A mediados de este año se completará el estudio de viabilidad del proyecto, cuyo costo no ha sido divulgado.
El hidrógeno generado planea utilizarse para potencial la industria pesada tanto en Países Bajos como en Alemania.
Alemania
Los alemanes también planean sus propios proyectos de hidrógeno verde en territorio nacional. El más grande es el de AquaVentus, en la pequeña isla de Heligoland, en el mar del Norte.
El plan es construir allí 10GW de capacidad para 2035.
Un consorcio de 27 empresas, instituciones de investigación y organizaciones -incluyendo a Shell- impulsan el proyecto, que utilizará los poderosos vientos de la región como fuente energética.
Un segundo proyecto más pequeño se planea en Rostock, en la costa norte alemana, donde un consorcio liderado por la energética local RWE prevé la construcción de otro 1GW de energía verde.

China
El gigante asiático es el principal productor mundial de hidrógeno, pero hasta ahora ha usado hidrocarburos para generar casi toda esa energía.
No obstante, el país está dando sus primeros pasos en el mercado del hidrógeno verde con la construcción de un megaproyecto en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte del país.
El proyecto es liderado por la empresa de servicios públicos estatal Beijing Jingneng, que invertirá US$ 3.000 millones para generar 5GW a partir de la energía eólica y solar.
Se prevé que el proyecto esté listo este año.
Arabia Saudita
El país árabe con mayores reservas de petróleo también planea incursionar en el mercado del hidrógeno verde, con el llamado Helios Green Fuels Project.
Estará ubicado en la futurista «ciudad inteligente» de NEOM, emplazada a orillas del mar Rojo, en la provincia de Tabuk, en el noroeste del país.
Se ve prevé que el proyecto de US$ 5.000 millones instale 4GW de electrolizadores para 2025.

El país sudamericano, considerado una de las mecas de la energía solar, fue el primero en la región en presentar una «Estrategia nacional de hidrógeno verde», en noviembre de 2020.
Y también es el único latinoamericano (hasta ahora) con dos proyectos en desarrollo: HyEx, de la energética francesa Engie y la empresa chilena de servicios mineros Enaex, y Highly Innovative Fuels (HIF), de AME, Enap, Enel Green Power, Porsche y Siemens Energy.*
El primero, basado en Antofagasta, en el norte de Chile, utilizará energía solar para potenciar electrolizadores de 1.6GW. El hidrógeno verde se utilizará en la minería.
Una prueba piloto inicial prevé instalar 16MW para 2024.
El proyecto HIF, en la punta opuesta de Chile, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, usará energía eólica para generar e-combustibles en base a hidrógeno verde.
Según información de la empresa AME, «el piloto usará un electrolizador de 1,25 MW y en las fases comerciales será superior a 1GW».
El ministro de Energía chileno, Juan Carlos Jobet, señaló que el país no solo buscar generar hidrógeno verde para cumplir con su objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, sino que incluso aspira a poder exportar este combustible limpio en el futuro.
«Si hacemos las cosas bien, la industria del hidrógeno verde en Chile puede ser tan importante como la minería, el sector forestal o como fueron alguna vez los salmones», señaló en declaraciones a la revista Electricidad.»
Algunas palabras de cautela:
Aún sin tener acceso a los libros del Grupo Fortescue, y por ende a sus análisis financieros, podemos asegurar que ni ellos ni nadie pondrá un dólar, dólar estadounidense o dólar australiano, sin que esté asegurada la libre disponibilidad de las utilidades que obtenga. El gobierno argentino deberá analizar con cuidado, entonces, las condiciones de la inversión y también el «modelo de negocios» del inversor. Asimismo, tiene que poner en la balanza, por supuesto, la posibilidad de impulsar en la árida meseta patagónica un proyecto de transformación de estas dimensiones. En realidad, toda la «economía del hidrógeno» es una apuesta al futuro. Y algunas veces se hicieron en Argentina estas apuestas. En cuanto al presente, quiero concluir con una referencia a otra noticia publicada en AgendAR que hizo este editor en las redes sociales: «Esta nota informa, entre otras cosas, que en 10 meses de 2021, las exportaciones del agro liquidaron u$s 28.086,92 millones. Más de tres veces la mega inversión anunciada ayer. Creo que es necesario repensar la relación con el agro».Abel B. Fernández
La Fundación Vida Silvestre critica las políticas argentinas respecto del cambio climático. La respuesta de AgendAR
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La respuesta de AgendAR
La FVSA tiene razón. Que la Argentina plantee en Glasgow el canje de naturaleza por deuda mientras aquí se viola, burla y subejecuta la Ley de Bosques, fundamentalmente en la Región Chaqueña, no tiene siquiera sentido propagandístico. Suena a burla. La agricultura argentina -también en ello damos razón a la FVSA- es una gran emisora de gases porque es petrodependiente: los agroquímicos, mayormente los fertilizantes nitrogenados, se fabrican a partir de gas natural y con gran dispendio atmosférico de C02. Nos extraña que una organización con tantos biólogos en niveles de dirección no proponga tecnologías más modernas de fertilización y control de malezas, como la rotación de cultivos con ganadería ejercida sobrecarga transitoria y rotativa de los potreros. Hay varios sistemas de manejo con esa base: el PRV inventado en Normandía, Francia, por André Voisin, difundido en Suiza como manejo Warmbold y Hohenheim, adaptado a pastizales subtropicales, con o sin estación seca por el rodesiano Allan Savory, y difundido con razonable éxito ya en varios continentes. Aquí está desde hace al menos una década y media. En lugares marginales para la soja, como el ecotono entre la Pampa Húmeda y la Pampa Seca, el PRV fija carbono, nitrógeno y fósforo al suelo (lo proveen los animales), aumenta su permeabilidad ante la lluvia, lo que acrecienta el stock de agua freática y permite capear mejor la seca. En resultados económicos, estas nuevas metodologías de manejo aumentan los rindes tanto en carne/hectárea como en toneladas de soja o maíz/hectárea. En lo que se refiere al impacto atmosférico, estas técnicas disminuyen el consumo de fertilizantes e incluso el uso de gasoil, al eliminar «pisos de arado», cuando la tierra se plancha a dureza de cemento que hay que romper a rastra de discos. Y eso porque el suelo queda siempre bien provisto de celulosa, como recomendó históricamente el Dr. Jorge Molina Buck, el Jefe de Cátedra de Agricultura General en la entonces llamada Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA. La celulosa se incorpora al suelo por el bosteo y el pisoteo durante el breve pico de sobrecarga de animales en la fase de rotación con ganado, y su descomposición fúngica genera ácido hialurónico, un polisacárido que le da estructura al terrón y permeabilidad al suelo, tanto al aire como al agua: se llena de microbios benéficos, y sobre todo, no se vuela con el viento ni se inunda. Causa por la que Buck fue contratado como «remediador de inundaciones» por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), y trabajó en más de una decena de otros países. Profeta fuera de su tierra, aquí fue echado de su cátedra por el presidente y general Jorge Rafael Videla. Molina Buck dijo públicamente que las inundaciones en los campos porteños se debían a la costumbre idiota de quemar rastrojos de cosecha, en lugar de incorporarlos al suelo. Contradijo las ideas agronómicas de Videla, que sostenía en la tele que las inundaciones rurales de 1982 eran un castigo divino por los pecados de los argentinos. Las rotaciones sucesivas y brevísimas con ganado menor (ovejas, luego aves) permiten además eliminar malezas en la semilla y también insectos problemáticos, tanto en fase larval como en ootecas, con escaso o nulo uso de pesticidas defoliantes o de insecticidas que matan a insectos polinizadores. El agricultor agradece con el bolsillo: gana más, diversifica su oferta, le tiene algo menos de miedo al cambio climático, y gasta menos en agroquímicos. Los suplementos rurales no hablan mucho de estas técnicas, pero se entiende: perderían publicidad de las petroquímicas que fabrican nitrogenados, o importan fosfatados e insecticidas. Incluso las semilleras se irritan cuando se les habla de desmalezar un terreno con gallinas en lugar de glifosato (ver aquí). No estamos hablando de agricultura familiar ni de superficies pequeñas. Estamos hablando de agricultura industrial, a gran escala y en grandes superficies. Creemos que estos cambios de manejo, que con más de 40 años no califican de novedad, son desconocidos por los biólogos porque la biología académica está separada de la agronomía por una muralla china cultural: del otro lado vive el enemigo. Lo entendemos: son pocos los agrónomos que han estudiado el lado biológico de la muralla, porque en el lado agronómico de la pared la currícula de las carreras está dominada por el pensamiento de los grandes jugadores actuales del campo: las firmas de agrociencias y las fabricantes de agroquímicos. No es que les caiga mal que la agricultura se pueda manejar mejor con rotaciones sucesivas de diversos animales en sobrecarga instantánea. Ni se les ocurre. No está en los libros, o al menos en sus libros. Pero si no se rompe esa muralla cultural que separa la biología de la agronomía, las hegemonías de hoy seguirán en pie. Y el campo argentino continuará como hasta ahora, emitiendo carbono a lo bestia, perdiendo calidad y cantidad de suelo por inundación, voladura y desertificación, y su único modo de aumentar ganancias será multiplicar la superficie bajo cultivo. Y esto significa deforestar aún más la llanura chaqueña. ¿Acaso Héctor Huergo, agrónomo, periodista, divulgador y el vate por excelencia del agronegocio actual, no propone duplicar el área sembrada? ¿Acaso economistas y contadores, estudiando la tinta azul y la roja en el balance de pagos de la Argentina, pueden proponer algo distinto? No son biólogos. Ecologistas y ecólogos, además, son razas distintas, y normalmente en desacuerdo: los primeros són básicamente militantes, «minorías intensas». No están obligados a pensar como científicos, no son obligados por sus pares a guiarse por la evidencia observacional, no tienen la obligación de presentar resultados: alcanza con hacer ruido. Tienen un exceso de libertades metodológicas y políticas que les permite construir liderazgos sociales a veces bienvenidos. Pero en otros casos, cuando les va demasiado bien, arman delirios colectivos. Si la única organización ecologista argentina dirigida por biólogos serios, la FVSA, no tiene propuestas de manejo agropecuario tecnológicamente viables, si carece de ideas que mejoren la tasa de ganancia de las empresas rurales sin invadir y destruir aún más las áreas naturales legalmente desamparadas por la Ley de Bosques, la dirección de marcha de las cosas ya se sabe cuál va a ser: la que se consolidó desde los ’90. En ese caso, amigos de la FVSA, díganle adiós a lo poco que queda del bosque chaqueño. Y no lloren: fuera de lo declamativo, Uds. se han borrado de ese combate. Por último, nosotros también estamos a favor de cambiar la matriz energética argentina, por excesivamente petrodependiente. Y eso porque el mundo Oil & Gas está dominado por las multinacionales, de modo que cada vez que pueden, nos matan a tarifazos. Tarifazos que despeñan a miles de PyMES al cierre y causan desocupación masiva. Por eso queremos una matriz descarbonificada, y no porque la Argentina sea un villano atmosférico: midiendo en megatoneladas equivalentes de dióxido de carbono (C02), emitimos alrededor de 190 por año. Eso, contra más de 10.000 de China, más de 5000 de EEUU, y si vamos a países chicos con modelos energéticos interesantes, pongamos las más de 700 de Alemania. Emitimos 3,7 veces menos gases invernadero que los pulcros y ecológicos alemanes. El caso de Alemania es interesante: país chico pero mucho más poblado e industrial que el nuestro, desde 2011 cerró sus plantas nucleares y multiplicó vertiginosamente su capacidad instalada eólica y solar. Pero dado el carácter intermitente e incluso impredecible de las fuentes respectivas, cada vez los alemanes consumen más carbón (propio, y además polaco y ruso). El carbón es su fuente de respaldo. Tienen 40 plantas a carbón en suelo propio, y no les alcanza el carbón nacional para alimentarlas, aunque reabrieron sus minas de lignito y antracita. Por ende, importan el mineral polaco, ruso, y además electricidad nuclear francesa. ¿Por qué ese regreso al carbón en Alemania? Es un delirio colectivo organizado por ecologistas bien intencionados, pero nada obligados a guiarse por los datos. Sin el impresionante «backbone» de sus centrales nucleares, que eran 18 y enormes, ahora en Alemania hay que quemar carbón para generar electricidad de base toda vez que se plancha el viento. Y se plancha seguido. Esta temporada fría de 2021 significó medio año de calma chicha en el Norte Europeo. Se quemó carbón a lo pavote. Y cayó mucha lluvia: la nubosidad constante y la precipitación acuciante transforman al sol en una teoría, en Alemania. Eso significa que las instalaciones fotovoltaicas casi no mueven el amperímetro. Cosas del cambio climático: nada es lo que era. Hubo inundaciones históricas en el verano 2021 en Alemania, sobre la frontera con Bélgica, «flash floods» con decenas de muertos. Algo nunca visto. La nueva normalidad. Debido a que los desnuclearizados pero industriosos alemanes no pueden no quemar cada vez más carbón, la «carbointensidad» de la economía germana, medida en C02 emitido por energía consumida, es idéntica a la nuestra, 2,2. No hay caso, no logran bajarla. Peor aún, multiplicando molinos y parques solares, paradójicamente la suben, porque sumando intermitencias, aumentan la necesidad de apalancarse en potencia térmica de respaldo. Así que están como nosotros. Y eso, lectores, que nuestra carbointensidad es bastante alta. Pero ni hablar de la de China, Indonesia y Rusia, con 3,2, o la de India, con 3,0. Les recomendamos el artículo de Nicolas Deza publicado el 03/11 en AgendAR. Lo que necesitamos, amigos de la FVSA, es más nuclear. 1000 megavatios nucleares nuevos eliminan cada año 1600 millones de m3 de gas quemados para producir electricidad. A funcionamiento pleno, nuestras únicas 3 centrales nucleares sustituyen un mes entero y monedas de producción nacional de gas, y hablamos de 2 máquinas medianas (Embalse y Atucha II) y una chica (Atucha I). Estas plantas funcionan con factores de capacidad altísimos (arriba del 90%): son la inversa de las renovables clásicas. En 1990, las nucleares argentas tenían el 7% de la potencia instalada nacional pero fabricaron el 16% de la energía. En 2000, tras 18 años de parate de todos los planes nucleoeléctricos argentinos, Atucha I y Embalse retenían el 4% de la capacidad instalada, pero generaban el 8% del consumo eléctrico. En 2010 y por inercia, eran el 3% de la capacidad instalada y generaban el 6% de la electricidad. En 2016 ya había entrado en línea Atucha II, todavía sin alcanzar plena potencia y con 27 años de atraso, y la nuclear ya era el 6% de la torta en instalación, y el 12% en producción. Si no hubiéramos perdido casi 4 décadas sumadas de desarrollo nuclear, estimados, hoy tendríamos mínimamente un 30 % de nuestra capacidad instalada eléctrica en forma de centrales atómicas. En los años ’70, ese crecimiento parecía inevitable. Es el tuvo, por dar un ejemplo, Finlandia. De haberse dado las cosas como en Finlandia, el 60% de la producción eléctrica argentina estaría desligado de los combustibles fósiles. No tendríamos el actual exceso de plantas térmicas de gas a ciclos combinados que se instalaron en épocas de Carlos Menem. Tal vez todavía estaríamos viviendo del gas convencional de Loma de la Lata, que en 1986 se suponía duraría entre 50 y 60 años, aún si el PBI argentino crecía un 6% anual promedio. Por ende, hoy tampoco tendríamos necesidad de hacer «fracking» en Vaca Muerta para que no se nos paren las industrias o se nos apaguen las ciudades. Y todo eso sucedió sin que FVSA dijera ni «mu». Es contrafáctico plantearlo. Suena a «política-ficción». Pero no lo entre 1950 y 1982. A partir de aquel año en que por primera vez hubo que defender el Programa Nuclear Argentino en soledad. Y no sólo de sus enemigos naturales (el mundo Oil & Gas, un par de embajadas) sino de ecologistas de escasa raíz científica, o muy ligados a organizaciones internacionales y totalmente desligados del desarrollo económico y social argentino. El átomo criollo nos habría salvado del «fracking» y de los apagones. De todos modos entendemos que, por asuntos de hegemonía de matrices culturales antinucleares, esas cosas en la FVSA no se deben decir. Pero nos gustaría que al menos las piensen. Más vale que se acostumbren. Los ecologistas de esta década empiezan -mal que les pese- a ponerse pro-nucleares. Y por favor, no se la agarren con el carbón argentino. ¿Ante todo, qué carbón, amigos? ¿El de Río Turbio, en Santa Cruz? Es de la peor calidad por contenido térmico: en los años ’50 lo rechazaban hasta en los altos hornos de Somisa, en San Nicolás. La mina siempre está parada, la central térmica local que debería quemarlo también, y la demanda de sus 240 MW de potencia nominal excedería la oferta máxima de la mina, medida según su pico de producción de 1972. Que no se repitió jamás. En 2015, cuando esta unidad termoeléctrica funcionó brevemente, aportó el 1,8% de la electricidad nacional. Al año siguiente el gobierno del presidente Mauricio Macri la cerró. Este año 2021 se habla de reactivarla. Lo que no nos parece mal: hasta que se terminen y entren en línea las centrales hidroeléctricas sobre el Río Santa Cruz -que también paró el gobierno del ingeniero Macri- esa pequeña planta de carbón deberá ser la única fuente de potencia de base de la zona más fría del país, junto con el Bajo Caracoles. Es uno de los lugares del país donde, a fuerza de continentalidad, el termómetro baja a -40o C en invierno. Es interesante la postura del World Wildlife Fund ante las represas sobre el Santa Cruz: había que eliminarlas de la planificación energética para que no desapareciera el macá tobiano, pájaro del que apenas quedan unas 800 parejas reproductivas. En AgendAR somos firmes partidarios del macá tobiano (Podiceps gallardoii). No se entiende por qué dos represamientos del cauce de este río liquidarían definitivamente una especie tenuemente repartida sobre 450 lagunas del interior de Santa Cruz. Basta mirar un poco los libros de geografía. Santa Cruz es una provincia inmensa y vacía: en ella cabría la vieja República Federal Alemana y habría espacio para alguna otro país europeo menor. Pero el mejor Ministro de Energía de la Shell entre diciembre de 2015 y marzo de 2018 usó -entre otros- este argumento de la WWF para detener 4 años la construcción de las dos represas, capaces de generar el 5% del consumo eléctrico argentino en 2018, con la sustitución de mucho gas y algo de fracking. Creemos que eso último irritaba más al muy petrolero Ing. Juan José Aranguren que lo del macá tobiano. Pero podemos estar equivocados. Entendámonos: con el carbón local, Río Turbio a lo sumo rendirá 180 MW. Los chinos este año se comprometieron a no exportar más plantas de carbón de 1000 MW, sobre las 600 que proyectaban. Tienen 1082 unidades funcionando en suelo propio, y están construyendo 43 nuevas y 18 altos hornos. Los chinos no exportarán nuevas unidades para no ser el nuevo villano global oficial del cambio climático en Glasgow, donde por las dudas decidieron no pintar. «La vieron por la tele». Pero el mundo es rencoroso, los hielos continentales se derriten rápido y bastarían algunas ciudades costeras inundadas en Europa del Norte y el Sudeste Asiático para que varios países decreten embargos sobre importaciones industriales chinas. Fuera de esta excepción rarísima de Río Turbio, el carbón argentino no es ni un pie de página. Si la central de Río Turbio lograra resucitar al 100% de su potencia de diseño (no sucederá), tendría 4500 veces menos capacidad que el parque carboeléctrico chino en 2020. No hay como poner las cosas en perspectiva, ¿no? El carbón no existe como fuente energética en Argentina porque casi no existe en la geología. Ciencia que conviene estudiar antes de recomendar a ciegas las doctrinas energéticas oficiales de la World Wildlife Fund. Que odia el carbón (¿y quién no?), y sin duda sabe vagones de tráfico ilegal de fauna. Pero de energía, no tanto, y de geografía argentina, cero.Daniel E. Arias
En Argentina no quieren volver a las oficinas a tiempo completo
Una encuesta realizada a 8000 trabajadores y empleadores, mostró que el 74% hoy elige un esquema bimodal, con días de trabajo a distancia y otros de trabajo en la oficina.
Luego de que en marzo del año 2020 comenzara el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por la pandemia acontecida por el Covid-19, se generó un gran cambio en las formas de trabajo de cada ciudadano. Unos 3 millones de trabajadores argentinos abandonaron las oficinas, las reuniones laborales, sus escritorios, su tan conocido ámbito laboral. De acuerdo a un estudio realizado por la consultora Adecco sobre la adaptación de los trabajadores a esta nueva modalidad de empleo, un 38% de los encuestados no pudo adaptar su casa a un ambiente laboral tanto por la incomodidad como por problemas económicos. Un 62% asegura que logró un buen entorno de trabajo en sus hogares.Un 62% asegura que logró un buen entorno de trabajo en sus hogaresPero de estos trabajadores, el 72% asegura no haber recibido ningún elemento para equipar el espacio por parte de los diferentes empleadores. El 28% expresa haber recibido mobiliario como sillas, teclados, escritorios, computadoras y hasta impulsos económicos para adquisición de nuevos equipos. Los empleadores que otorgan estos beneficios, son de empresas que tienen relación con la tecnología y la exportación de servicios. A pesar de estas incomodidades que acarreó la nueva forma de trabajo, el 57% de los encuestados sigue considerando como un beneficio el Home Office, el 63% asegura gastar mucho menos dinero que concurrir a su lugar de trabajo y sólo el 32% lo considera una desventaja, por tener como consecuencia el trabajar más horas y no poder desconectar. Los trabajadores expresaron que uno de los motivos para querer regresar a la modalidad presencial de trabajo, es el contacto con sus compañeros. El 52% de los trabajadores argentinos, es decir uno de cada dos de ellos, determina que quisiera regresar a la labor presencial para el contacto con sus colegas. 8 de cada 10 directivos de grandes empresas considera que la flexibilidad que aportarán a sus empleados va a ser un beneficio para sus compañías. Por el lado del empleado, un 88% prefiere realizar su trabajo de manera mixta, sólo un 7% quiere el regreso a la labor presencial total y el 5% restante elige la labor remota en su totalidad.
La respuesta inmune celular obtenida con las vacunas usadas en Argentina es potente
Este resultado favorable se obtiene tanto en esquemas homólogos como heterólogos. Así lo demuestra una investigación realizada por un equipo liderado por el investigador del CONICET, Gabriel Rabinovich.
La respuesta inmune a nivel celular con las vacunas que se aplican en la Argentina es robusta, tanto si los esquemas fueron con la misma vacuna o con vacunas diferentes. Así lo demuestra un estudio científico randomizado, aleatorio, realizado en el país, que no detectó diferencias estadísticamente significativas entre quienes recibieron una vacunación homóloga (dos dosis de Sputnik V) y quienes recibieron una de tipo heterólogo (una primera dosis de Sputnik V, combinada con otra de las demás vacunas disponibles en el país). La investigación fue posible tras la generación de la Plataforma COVID-T – única en América Latina– diseñada y desarrollada por científicos argentinos, con el objetivo de monitorear la respuesta linfocitaria T antígeno-específica en pacientes recuperados de Covid-19 y en personas vacunadas. El proyecto surgió en el marco de la Unidad Coronavirus, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), y fue presentado y trabajado por un equipo de científicas y científicos del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME – CONICET), liderado por el bioquímico e investigador Superior del CONICET, Gabriel Rabinovich. “La reacción de los linfocitos T es muy robusta, tanto para las subpoblaciones celulares CD4 como CD8, a los 14 días de la vacunación. La capacidad inmunogénica de la vacuna es comparable en estrategias homólogas y heterólogas”, describió el investigador Rabinovich. Los linfocitos (las células) T CD4 ayudan a coordinar la respuesta inmunitaria al estimular a otras células del sistema inmune, como los macrófagos, los linfocitos B y los linfocitos T CD8 para combatir la infección de SARS-CoV-2 en el organismo. “La Plataforma permite estudiar la respuesta inmunológica de linfocitos T, un tipo de inmunidad distinta a la que analizamos cuando evaluamos presencia de anticuerpos, y su duración en el tiempo frente al virus SARS-CoV-2 en personas que recibieron una y dos dosis de las vacunas aplicadas en la Argentina, en este caso, en la Provincia de Buenos Aires, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en pacientes recuperados de la enfermedad”, explicó el investigador. De este modo, es posible evaluar integralmente la respuesta inmune que generan las vacunas aplicadas en la Argentina. Este proyecto se insertó en el estudio coordinado también por el Ministerio de Salud nacional, que se lleva a cabo en las Provincias de Buenos Aires, Córdoba, La Rioja y San Luis, denominado “Estudio Colaborativo para la Evaluación de los Esquemas Heterólogos de Vacunación contra COVID-19 en la República Argentina”. El trabajo contó con un amplio equipo de científicos y científicas, algunos de los cuales pausaron sus investigaciones originales para poder colaborar en el área de la emergencia que planteó la pandemia de COVID-19. Como investigadoras responsables, participaron la Lic. Montana Manselle Cocco y la Lic. Florencia Veigas, en colaboración con el Lic. Yamil Mahmoud; el Dr. Tomás Dalotto-Moreno; la Dra. Ada G. Blidner; el Dr. Nicolás Torres; el Dr. Alejandro Benatar; el Dr. Alejandro Cagnoni; el Bioq. Pablo Hock; las médicas Valeria Wiersba y Alicia Sirino; y los biólogos Camila Bach y Marco Scheidegger.Filmus relanza el Programa de Acceso al Espacio de la CONAE
El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación anunció ayer el relanzamiento del Programa de Acceso al Espacio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).
Este Programa, interrumpido entre los años 2016 y 2019, incluye el desarrollo de los vehículos lanzadores Tronador II y Tronador III, la infraestructura auxiliar asociada y las bases de lanzamiento. «La inversión proyectada para 2022 es de 4.500 millones de pesos«, informó Filmus en sus redes sociales, y catalogó el relanzamiento como «una decisión estratégica del gobierno de Alberto Fernández». Desde el Ministerio indicaron que «una primera etapa, en lo que se refiere a bases de lanzamiento, es recuperar la infraestructura necesaria para el desarrollo y lanzamiento de vehículos experimentales». Además, remarcaron que la medida tendrá «impacto positivo en la relación con el Municipio de Punta Indio y la localidad de Pipinas», donde se ubica el Centro Espacial de la Conae. La reactivación involucra también a la empresa VENG S.A y a la Universidad Nacional de La Plata, la Fábrica Argentina de Aviones, a INVAP y a empresas pymes de base tecnológica.#PuntaIndio
— Daniel Filmus (@FilmusDaniel) November 3, 2021
?️ Relanzamos el programa de Acceso al Espacio de @CONAE_Oficial
La inversión proyectada para 2022 es de $4500 millones. Una decisión estratégica del gobierno de @alferdez que incluye el desarrollo de los vehículos Lanzadores TRONADOR II y TRONADORIII. pic.twitter.com/apBKkNXXHj
Las medidas que se plantean en el gobierno argentino frente al cambio climático
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El gobierno presentó nuevos avances en el diseño del . Entre las novedades aparecen las propuestas incluidas en los «Lineamientos para un Plan de Transición Energética al 2030», elevados por la Secretaría de Energía al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Ahí, la Secretaría de Energía propone algunas líneas de acción específicas, como el crecimiento de las energías limpias y la “gasificación”. Fueron presentadas en la Mesa Ampliada del Gabinete Nacional de Cambio Climático. La Ley N° 27520l, sancionada en 2019 e institucionalizada en diciembre pasado, establece la elaboración de un Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático (PNAyMCC), a cargo de dicho gabinete. La apertura del encuentro estuvo a cargo del secretario de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación del Ministerio de Ambiente, Rodrigo Rodríguez Tornquist. De acuerdo con el marco legal, Ambiente tiene el rol de coordinación técnica administrativa y la responsabilidad de brindar asistencia técnica a los distintos sectores y grupos de trabajo para facilitar la integración de la agenda climática dentro de las políticas sectoriales. “No es Ambiente el que define las políticas de los sectores sino que los sectores son los que tienen la responsabilidad de integrar los criterios relacionados al desarrollo sostenible y cambio climático”, explicó Tornquist. El secretario también aclaró que el plan nacional no esta cerrado y seguirá en discusión. “Tanto el plan nacional de adaptación y mitigación al 2030 como la estrategia de desarrollo resiliente al 2050 se encuentran en constante y permanente elaboración. No existe tal cosa como un documento de Ambiente que se va a presentar en la COP 26”, dijo Tornquist. Argentina oficializará en la cumbre en Glasgow la nueva contribución nacional para la limitación de las emisiones al 2030. Por otro lado, presentará los avances del plan nacional al 2030 en el marco de un evento paralelo co-organizado por el país.Líneas estratégicas
Ambiente presentó en la mesa ampliada los avances consensuados hasta el momento en el PNAyMCC para el cumplimiento de las metas de adaptación al cambio climático y de mitigación de las emisiones para el 2030. En materia de mitigación el objetivo es limitar las emisiones de dióxido de carbono en 349 megatoneladas anuales para el 2030. El plan nacional contiene hasta el momento seis líneas estratégicas para lograr esas metas: Transición energética; Transporte sostenible; Agricultura, ganadería, pesca y bosques; Conservacion de ecosistemas y recursos naturales; Transición productiva; Territorios sostenibles y resilientes.Transición energética
El documento de Energía describe el escenario internacional y nacional en materia de transición energética y profundiza en la definición de las líneas de acción propuestas. La secretaría señala la complejidad del contexto y la dirección que la descarbonización debe tomar. “El proceso de transición global encuentra a la Argentina frente a una compleja situación social y macroeconómica. Por lo tanto, el rumbo hacia una estructura productiva que sea inclusiva, estable, dinámica, federal, soberana y sostenible debe contemplar escenarios energéticos que sean compatibles con estos principios. La descarbonización de la matriz energética debe pensarse para abastecer a una Argentina inclusiva en lo social y dinámica en términos productivos”, describe. La propuesta se organiza con miras a seis objetivos de política energética para la transición, “para caracterizar una matriz energética que sea inclusiva, dinámica, estable, federal, soberana y ambientalmente sostenible”: Inclusión; Estabilidad y Desarrollo; Soberanía Energética, Dinamismo, Federalismo; Sostenibilidad. El objetivo de Soberanía Energética consiste en “lograr el autoabastecimiento energético, mediante la utilización plena de los recursos más abundantes, disponibles y valiosos, de las cuencas onshore y off shore”. Para cumplir con esos objetivos, la secretaría propuso distintas líneas de acción específicas. La línea de Energía limpia en emisiones de gases efecto invernadero (GEI) señala los objetivos en generación de electricidad. “Más del 90% del incremento de la potencia instalada entre 2022 y 2030 provendrá de fuentes energéticas bajas en emisiones, aumentando significativamente su generación con respecto al promedio de los últimos años, superando el 55% de participación en la generación eléctrica y desplazando las centrales térmicas menos eficientes y más contaminantes. Este sendero de descarbonización se manifestaría en una reducción cercana al 50% de la intensidad de carbono de la matriz eléctrica respecto a la actualidad”, señala el documento. Otra de las líneas planteadas es la de “gasificación”. Se implementarán medidas tendientes a gasificar consumos energéticos hoy abastecidos por medio de combustibles líquidos derivados del petróleo y se promoverá la exportación de gas. “A través del desarrollo de sus cuencas hidrocarburíferas, costa adentro y costa afuera, Argentina buscará transformarse en un proveedor de gas natural a escala regional y global, colaborando con la viabilidad de las transiciones energéticas de otros países”, explica el documento.Escenarios energéticos
El documento también incluye Escenarios energéticos al 2030, en materia de demanda eléctrica y de gas natural, demanda de combustibles, oferta de energía eléctrica y oferta local de petróleo y gas, entre otros puntos. En cuanto a la oferta de energía eléctrica, se plantean dos posibles escenarios. El escenario REN 20 implica mayores requerimientos de petróleo y gas natural con una participación en la generación de las energías renovables del 20% en la matriz eléctrica al 2030. En el escenario REN 30, se supone mayor requerimiento de gas natural y relativamente menores requerimientos de petróleo junto con una mayor participación de las energías renovables en la generación eléctrica alcanzando el 30%. Por el lado de la demanda eléctrica y de gas natural, estima que para el período 2022-2030 el consumo eléctrico crecerá un 2,4% por año, alcanzando los 168 TWh en el escenario vigente, cuyo incremento podría reducirse a 155 TWh (a una tasa de 1,7% i.a.) si se aplican diversas medidas de eficiencia energética, según los resultados obtenidos para el escenario eficiente (permitiendo un ahorro de hasta 13 TWh, aproximadamente un 8% del total). En función de los escenarios presentados, se estima que el consumo final de gas natural para el período 2022-2030 tendría un incremento de 2,7% anual acumulado en el escenario vigente y de 3,6% en el escenario ambicioso explicando la diferencia por la mayor participación del uso de gas en el sector transporte. De este modo, el consumo de gas distribuido final al 2030 alcanzaría los 113 y 103 millones de metros cúbicos diarios en los escenarios ambicioso y vigente, respectivamente. Estos valores podrían reducirse a 104 y 93 millones de metros cúbicos diarios respectivamente luego de aplicarse políticas de eficiencia en el consumo, lo que representaría un ahorro de aproximadamente 9 MMm3/d.Estrategia al 2050
A su vez, el PNAyMCC al 2030 se enmarca dentro de una Estrategia de Desarrollo Resiliente con Bajas Emisiones a largo plazo para el 2050. “Hay consistencia entre estos dos instrumentos. La principal diferencia es el horizonte temporal”, señaló ayer la Directora Nacional de Cambio Climático, Florencia Mitchell. La estrategia a 2050 propone alcanzar la carbono neutralidad. Las líneas estratégicas en la estrategia al 2050 son similares a las planteadas en el PNAyMCC. Una es sobre Transformación del sistema energético, que organiza las acciones para alcanzar la neutralidad de carbono a largo plazo en tres ejes: Producción y oferta de energía; Desarrollo de nueva infraestructura resiliente y adecuación de la existente; Demanda eficiente y racional de la energía. En materia de Producción y oferta de energía se propone que la generación eléctrica provenga de fuentes renovables (energía solar fotovoltaica, energía eólica, bioenergía, pequeños aprovechamientos hidroeléctricos), de energía nuclear y de centrales hidroeléctricas. También se plantea la producción de hidrógeno, con generación energética adicional para su producción y para ser utilizado como energía térmica industrial, en transporte y para exportación. Se contempla además la producción de biocombustibles, generación distribuida eléctrica y transición a través de gasificación.Avanza la vacuna argentina contra el Covid-19
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Si bien los indicadores epidemiológicos de la Argentina mostraron una mejoría considerable en los últimos meses, la pandemia de coronavirus no terminó. El nuevo incremento de los contagios durante octubre y los importantes rebrotes registrados en diversos países de Europa son un claro ejemplo de ello y explican la preocupación del Gobierno por reforzar los esquemas de inmunización. En este contexto, la vacuna argentina contra el Covid se presenta como una alternativa valiosa que, según afirman tanto sus desarrolladores como funcionarios del Ejecutivo, podría sumarse el año próximo a la campaña de inoculación.
En total son cuatro los principales proyectos sobre los que el Gobierno tiene puestas sus expectativas y a los que otorga financiamiento. Se trata de la ARVAC «Cecilia Grierson», más familiarmente «La Cecilia», desarrollada por la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), la Argenvac, por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP); la CoroVaxG.3, el inmunizante de la Fundación Instituto Leloir (FIL); y un trabajo conjunto entre la UNLP, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Conicet y otros socios estratégicos, aludido en un primer momento como la “vacuna Spinetta”.
Los proyectos que obtuvieron el apoyo estatal se definieron a través de una convocatoria realizada por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i) para las vacunas más avanzadas en fase preclínica.
Originalmente, se mencionó dentro de este grupo al desarrollo encabezado por el INTA Bariloche y Laboratorios Bagó. Sin embargo, no pasó la evaluación y no se le adjudicó el presupuesto, según confirmaron fuentes del ministerio de Salud y del propio INTA. Aún así, desde la cartera liderada por Carla Vizzotti aclararon que posteriormente “se realizó una segunda convocatoria para plataformas de inmunización que incluye a proyectos menos avanzados y que resultó adjudicada recientemente”.
Cuáles son las cuatro principales candidatas y en qué etapa se encuentra cada una
ARVAC. Es un desarrollo de la Unsam, el Conicet y el Laboratorio Pablo Cassara. Se trata de una vacuna adyuvada recombinante que podría usarse como refuerzo y cambio de variante de las vacunas actuales y/o como inmunización primaria. En el primer caso, se aplicaría una sola dosis y en el segundo, dos. Fuentes del ministerio de Salud señalaron que este es el proyecto que lidera la carrera por la obtención de una vacuna nacional.
Juliana Cassataro, directora del grupo de investigación sobre Inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas de la Unsam y cabeza del proyecto, detalló: “De las distintas plataformas que existen actualmente para vacunas contra SARS-CoV-2 elegimos utilizar vacunas a subunidad basadas en proteínas recombinantes [Ej. Vacuna hepatitis B y HPV del calendario nacional] porque es una de las plataformas que mayor conocimiento se tiene en cuanto a la seguridad, ya que puede aplicarse a embarazadas, bebés, inmunosuprimidos etc. Además, este tipo de vacunas podría utilizarse para dar los refuerzos anuales si fuera necesario en individuos ya vacunados con otras plataformas de vacunas como las inactivadas, de adenovirus o ARN”.
En relación con el estadio del desarrollo, precisó: ”Al día de hoy hemos realizado estudios preclínicos en distintas cepas de animales para evaluar su inmunogenicidad obteniéndose elevados niveles de anticuerpos neutralizantes del virus así como inducción de una respuesta celular T específica en línea con los requerimientos actuales para vacunas contra la Covid-19. Hemos demostrado que los anticuerpos inducidos por la vacuna son capaces de neutralizar a las variantes de preocupación del virus (VOC) que están circulando en nuestro país. Además, en estudios realizados en EE.UU. con un modelo animal de enfermedad severa la vacuna indujo protección frente al desafío experimental con SARCOV2″.
En relación con los plazos en los que podría estar disponible el inmunizante, Cassataro sostuvo: “Se planea tener en 2022 una formulación para refuerzo (única dosis) de las vacunas utilizadas en 2021 y en 2023 una vacuna de inmunización primaria de dos dosis”. Asimismo, detalló que el desarrollo entrará en fase 1 en enero-febrero y en fase 2/3 en marzo-abril, proceso que terminará a mitad de año.
Se espera contar con una primera formulación de la ARVAC en 2022
CoroVaxG.3. Es el proyecto del Instituto Leloir en conjunto con el Conicet y la empresa Vxinz. A diferencia de las otras tres vacunas, su plataforma está basada en vehículos adenovirales del tipo de las producidas por Johnson&Johnson, AstraZeneca, CanSino y Gamaleya (Sputnik V).
“Sin embargo, no es igual ya que se trata de un vector adenoviral híbrido. Nuestra vacuna ha demostrado en animales ser más potente que versiones similares a las que circulan en el mercado y que desarrollamos en nuestro laboratorio para compararlas”, indicó Osvaldo Podhajcer, coordinador del proyecto, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular (LTMC) de la Fundación Instituto Leloir e investigador superior del Conicet.
El inmunizante es además el único de la serie que podría ser aplicado como monodosis. Al respecto, los últimos estudios demostraron que genera una “potente respuesta inmune que no decae en 5 meses” y probaron su capacidad para neutralizar de manera eficiente a las variantes Alfa, Gamma (apodada inicialmente P1 o “de Manaos”) y Delta circulantes en la región.
“Por su potencia esperamos que la vacuna no solo pueda ser utilizada como única dosis que proteja al menos durante 12 meses, sino que también la dosis sea menor a la que usa en las vacunas actuales de modo tal de volver más eficiente su producción a escala”, afirmó Podhajcer.
Ante la consulta sobre el estadio actual del desarrollo y las próximas etapas, el investigador explicó: “CoroVaxG.3 o una versión renovada de la misma está ahora en la fase final de lo que se llaman estudios preclínicos regulatorios y empezando a ser producida bajo buenas prácticas de laboratorio. Estamos en etapas muy cercanas al inicio del ensayo clínico. En paralelo, estamos testeando variantes con pequeños cambios, que pueden tener un efecto más potente contra las variantes preocupantes actualmente prevalentes en la región. Esperamos en los próximos tres meses a lo sumo terminar la parte regulatoria y tratar de iniciar la producción de los stocks clínicos, que van a usarse en los estudios en pacientes”.
Y agregó: ”En la medida de que todo camine del modo que nosotros esperamos, calculamos en el primer trimestre de 2022 arrancar con ensayos clínicos. Si todas las fases avanzan bien, esperamos que ANMAT otorgue la autorización de aplicación durante 2022″.
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Argenvac. Es un inmunizante de dos dosis desarrollado por un consorcio público-privado integrado por la UNLP, el Conicet, la Universidad de Buenos Aires (UBA), el INTI, el ANLIS-Malbrán, la empresas Gihon Laboratorios Químicos S.R.L., Anlap y Sinergium.
El doctor Guillermo Docena, director del nodo UNLP junto a Omar Azzaroni, explicó que el proyecto sigue, al igual que la ARVAC, una estrategia basada en el empleo de proteína recombinante, “específicamente fracciones de la proteína S, encapsulas en nanopartículas”. Señaló que “la proteína S se encuentra en la cubierta del virus y es la estructura que el virus emplea para poder invadir las células blanco (células del epitelio nasal y pulmonar principalmente). “La proteína S se une al receptor de angiotensina 2 o ACE 2 e ingresa a la célula que le permitirá dividirse o multiplicarse para luego invadir otras células”, explicó.
Sobre los avances del desarrollo, Azzaroni dijo a LA NACION que actualmente continúa en etapa preclínica y agregó: “En los próximos días vamos a tener los nuevos resultados de los animales inoculados con la nueva formulación. Los resultados obtenidos hasta el momento son muy promisorios”.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que el inmunizante esté disponible el año próximo, respondió con prudencia: “Tenemos que avanzar un poco más para saber si en 2022 podría estar la vacuna”. Y agregó: “Estamos por realizar los ensayos de desafío y eso va a ser clave. Constan de inocular al animal, dejar pasar el período en el cual se desarrolla la respuesta inmune y luego exponerlo al virus vivo y observar su respuesta ante la infección”.
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“Ex Spinetta”. Aún sin un nombre oficial, se trata del desarrollo de la Unlp, VacSal IBB FCE, IBBA, INTA, INTI, Conicet, Fundación Instituto Leloir y el Instituto Maiztegui. La base es de proteína recombinante y contempla la aplicación de dos dosis. El proyecto es liderado por la doctora Daniela Hozbor, se encuentra actualmente en la fase preclínica y ha mostrado excelentes resultados en las pruebas con animales.
“La plataforma sobre la que se desarrolla la vacuna es la proteína Spike entera trimérica glicosilada de distintas variantes del SARS-CoV-2 (vacuna proteica) expresadas en células de mamífero más un adyuvante comercial aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)”, explicó Hozbor.
La investigadora de la UNLP señaló que una de las mayores ventajas de este desarrollo es el bajo costo de producción, derivado de la plataforma que emplea, y la mayor estabilidad por tratarse de una vacuna de componentes proteicos. Además, otra de las grandes ventajas es que no requiere de sistemas de conservación dependientes de freezers o ultrafreezers.
“Estamos avanzando muy bien. Nos encontramos en la etapa preclínica, haciendo los ensayos en los modelos animales”, señaló la líder del proyecto en diálogo con este medio. Sin embargo, advirtió que esperarán a avanzar con la investigación previo a divulgar información sobre los hallazgos más recientes. No respondió al ser consultada sobre los plazos de la investigación.
En relación con la denominación del inmunizante, aclaró que “Spinetta” fue el nombre que se le dio “en una presentación que se hizo para obtener el subsidio del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec)”, pero confirmó que la vacuna todavía no cuenta con uno propio.
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Cabe destacar que las vacunas mencionadas comparten una temperatura de conservación entre los 2 y los 8°C y a excepción de la Argenvac, que realizará los ensayos en las próximas semanas, todas demostraron eficacia contra las nuevas variantes de Covid. Asimismo, cada una de las candidatas recibió un apoyo estatal a través de la Agencia I+d+i de $60.000.000, en tanto que a la ARVAC se le adjudicó un monto adicional de $7,2 millones.
Las expectativas del Gobierno y los potenciales usos
Sobre el uso de estos potenciales inmunizantes, fuentes del ministerio de Salud indicaron: “Para nosotros el 2022 es el año de los refuerzos y vamos a enfocar todas nuestras estrategias en eso. En ese sentido, también se están desarrollando estas vacunas argentinas a muy buen ritmo. La expectativa es que en algún momento de ese año ya estén listas”. También remarcaron que la distribución de las dosis se hará en función de los esquemas de prioridad que se usaron para completar los esquemas originales.
Por otra parte, el ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, dijo: “Nuestro ministerio está financiando en este momento cuatro líneas de investigación preclínica, porque aspiramos a terminar el 2022, o comenzar el 2023, con una vacuna nacional. Lo que se está estudiando y lo que parece previsible es que haya que hacer refuerzos periódicos, y tener una vacuna nacional nos va a dar, sin lugar a dudas, soberanía respecto de estas decisiones”.
El funcionario remarcó que durante el tiempo de pandemia se observó con claridad que “los que monopolizan el conocimiento -como en este caso de la vacuna- pudieron decidir sobre la vida y la muerte de todos los que habitamos esta tierra. Y decidieron que haya países que estén discutiendo la tercera dosis, mientras que otros ni siquiera empezaron a vacunar”. En esa línea, evaluó que “tener la posibilidad de que Argentina, por el desarrollo de su ciencia y por la investigación básica que nosotros tenemos, esté en condiciones de tener la vacuna propia, nos va a dar también la capacidad de ayudar y exportar a otros países de la región para la resolución de la pandemia”.
Más de 100 países prometen frenar la deforestación, primer y modesto logro de la COP26
Líderes y delegados de más de 100 países que albergan el 85% de los bosques del mundo prometieron frenar y revertir la deforestación en esta década, en el primer logro concreto de la conferencia de la ONU sobre clima COP26 que se celebra en Glasgow, Escocia.
Brasil, donde se han deforestado cientos de miles de kilómetros cuadrados de selva amazónica, está entre los países firmantes del compromiso, adelantado anoche por el Gobierno británico y confirmado este martes ante la cumbre de la COP26 por el primer ministro Boris Johnson. El acuerdo llegó en el tercer día de la COP26 y segundo y último día de la cumbre de la conferencia, donde decenas de gobernantes, entre ellos el presidente Alberto Fernández, detallaron o detallarán sus compromisos con la lucha contra el cambio climático. En la jornada inaugural de la cumbre, jefes de Estado y de Gobierno lanzaron el lunes dramáticos llamados a recortar las emisiones de gases de efecto invernadero para «salvar a la humanidad» de los devastadores efectos del cambio climático. También, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) tenían previsto lanzar una iniciativa que busca liderar los esfuerzos internacionales para recortar las emisiones de metano, otro potente gas que explica el calentamiento global. Al hablar este martes ante la cumbre, el primer ministro británico, Boris Johnson, dijo que el acuerdo sobre los bosques compromete a más de 100 países a detener la deforestación en 2030 gracias a 19.200 millones de dólares de fondos públicos y privados. «Estos grandes ecosistemas abundantes, son los pulmones de nuestro planeta y esenciales para nuestra propia supervivencia», señaló Johnson, que habló de un «acuerdo histórico» y una «oportunidad sin comparación para crear puestos de trabajo». «Con las promesas sin precedentes de hoy, tendremos la oportunidad de poner fin a la larga historia de la humanidad como conquistadora de la naturaleza y, en cambio, convertirnos en su custodio», agregó. Los países que firmarán el acuerdo contienen el 85% de los bosques del mundo, y entre ellos destacan Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil, Rusia, Colombia, Indonesia y la República Democrática del Congo Los países que firmarán el acuerdo contienen el 85% de los bosques del mundo, y entre ellos destacan Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil, Rusia, Colombia, Indonesia y la República Democrática del Congo. Todos ellos se comprometerán con 12.000 millones de dólares de fondos públicos para proteger y restaurar los bosques, junto con 7.200 millones de dólares de inversión privada. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que su país aportará a la iniciativa 9.000 millones de dólares, a fin de «conservar y restaurar nuestros bosques». Además de proteger sus propios bosques y los del mundo, Estados Unidos también desplegará esfuerzos por «motivar a Gobiernos, a propietarios de tierras y a las demás partes interesadas a priorizar la conservación», agregó el mandatario demócrata. Bosques y selvas absorben casi un tercio del CO2 global emitido por la quema de combustibles fósiles, pero cada minuto se pierde una superficie forestal equivalente a 27 campos de fútbol Por otra parte, el 23% de las emisiones mundiales de CO2 proceden de actividades como la tala, la deforestación y la agricultura y 1.600 millones de personas -casi 25% de la población mundial- dependen de los bosques para su subsistencia. Los expertos tuvieron reacciones diversas respecto al anuncio. Algunos de ellos lo consideraron positivo, aunque advirtieron que un acuerdo previo de 2014 no logró detener la deforestación en absoluto y que es imperiosos cumplir con los compromisos.Clubes de ciencia ensamblarán dispositivos de medición de CO2 para distribuir en escuelas públicas
La CNEA también investiga la tecnología del hidrógeno
En #CNEA tenemos el compromiso de desarrollar proyectos que generen energías sustentables que aporten en la lucha contra el #CambioClimático
— Comisión Nacional de Energía Atómica (@CNEA_Arg) November 2, 2021
Además de la energía nuclear, una de estas tecnologías es el #Hidrógeno. Te mostramos una de nuestras investigaciones?#COP26 #SomosCNEA pic.twitter.com/X69PD4z0Fl
Las empresas agroexportadoras liquidaron en octubre u$s 2.416,61 millones, la cifra mayor en este siglo
Las exportaciones de cereales y oleaginosas y sus derivados alcanzaron tanto en octubre último como en el acumulado de los primeros diez meses del año registros máximos históricos para el sector, de acuerdo con los números informados ayer lunes por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).
Las empresas del sector agroexportador liquidaron el mes pasado u$s 2.416,61 millones que significaron una marca histórica para el mes. Según la cámara que agrupa a las principales cerealeras y aceiteras del país, el ingreso de divisas acumulado de la agroexportación en los primeros diez meses del año alcanzó los u$s 28.086,92 millones. El monto de octubre pasado resulta récord para ese mes en las estadísticas desde comienzos de este siglo y en toda la serie histórica», precisaron en un comunicado Ciara y CEC, entidades que representan el 48% de las exportaciones argentinas. Lo liquidado en octubre significó un 40,8% superior a lo registrado un año atrás, aunque fue un 1% menor a lo ingresado en setiembre último. Por su parte, el ingreso de divisas de los primeros diez meses del año representó un crecimiento del 66,6% respecto del mismo período de 2020, y récord absoluto para el mismo período desde comienzos de este siglo. «El factor predominante fue el sostenido crecimiento de los precios internacionales, lo que compensó la menor cantidad medida en toneladas. Ese desempeño se alcanzó a pesar de los notables trastornos que produce la bajante del río Paraná», afirmaron las entidades. La liquidación de divisas está fundamentalmente relacionada con la compra de granos que luego serán exportados ya sea en su mismo estado o como productos procesados, luego de una transformación industrial.Europa reexamina sus rechazos a la energía nuclear
Europa no «rechazó» la energía nuclear. Francia, por ejemplo, mantiene orgullosa sus centrales, que le proporcionan el 25% de la electricidad que usa y le permite exportarla.
Pero es cierto que hay un prejuicio antinuclear extendido en muchos países de la Unión Europea. Este editorial de La vanguardia, de Barcelona, muestra cómo la realidad los está obligando a reflexionar.ooooo
«¿Hicieron bien España, Alemania y otros países europeos en decretar la moratoria y el posterior apagón de la energía nuclear? ¿No se precipitaron en su decisión? A partir de ahí se apostó por el gas natural como único combustible para garantizar la continuidad del suministro eléctrico cuando las renovables se ven obligadas a dejar de producir por falta de viento, de lluvia o de insolación.
El uso del gas, además, se hace imprescindible –a través de las centrales de uso combinado– porque la implantación de nuevas instalaciones eólicas o fotovoltaicas no se lleva a cabo a la velocidad necesaria para producir la energía que exige la demanda del mercado, que irá en aumento a medida que la sociedad empiece a electrificar masivamente, fundamentalmente a través de los automóviles eléctricos. Haber dejado el gas natural como único recurso energético para sostener la producción de las energías renovables se empieza a revelar como un gran error. Eso es así a la vista de los precios que ha alcanzado en el mercado internacional, que se han más que duplicado en el transcurso del último año. ¿Estamos ante el riesgo de un shock del gas natural como en su día lo sufrimos del petróleo? El brutal aumento registrado en el recibo de la luz en toda Europa, no solo en España, apunta en esa línea, sobre todo porque no se le ve un final próximo. ¿La causa? La enorme demanda de gas natural que se registra en el mundo, fundamentalmente por el acopio que hace el gigante chino para empezar a sustituir progresivamente sus centrales de carbón, que son extremadamente contaminantes. Europa ya lo ha hecho y también lo ha sustituido por gas natural. Esto coincide además con otros factores: la falta de inversión en nuevas plantas de extracción y generación de gas natural, porque en principio es un combustible fósil con fecha de caducidad que no atrae a los inversores, lo que no permite aumentar la producción todo lo que sería necesario. También está el alza de precio que aplican los principales países productores, como Rusia o Argelia, en sintonía con el mercado internacional, para aprovecharse de la situación. Igualmente, el enorme encarecimiento que registran los derechos de emisión de CO2, que han caído en manos de los especuladores, que obtienen grandes beneficios a costa del recibo de la luz que pagan los consumidores.La energía nuclear emerge como la mejor alternativa al gas natural para dar estabilidad a las energías renovablesNo hay soluciones fáciles ni rápidas para abaratar el gas natural. En esta situación no es extraño que se piense en la energía nuclear, que tiene la ventaja de no emitir CO2, como alternativa para garantizar la sostenibilidad de las renovables. De entrada, en España el Gobierno ha alargado por un periodo de diez años, hasta el 2030 y el 2031, la actividad de los dos reactores nucleares de la central de Ascó. La central de Vandellòs II también fue prorrogada hasta el 2030. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) en sus últimos informes defiende el uso de energía nuclear para compensar la naturaleza variable de las renovables. Paralelamente, varios países se empiezan a plantear apostar de nuevo por ella. Tanto es así que la AIE estima que la producción de energía nuclear podría incrementarse en un 90% en el año 2030, especialmente en China, Rusia, India y Oriente Medio. A ello contribuirá el desarrollo de los reactores nucleares de cuarta generación, los reactores modulares pequeños, los microrreactores o los reactores de fusión, que permiten una gestión más flexible y segura de esta energía. La esperanza de los contrarios a la energía nuclear es que paralelamente puedan desarrollarse baterías o sistemas para almacenar la energía generada por las renovables, lo que no haría tan necesaria la energía nuclear. Pero hay serias dificultades técnicas para ello. La transición energética, a medida que avanza, plantea problemas y retos inesperados que exigen un debate sereno y pragmático para buscar las mejores soluciones.

El programa RAÍCES repatrió 79 científicos desde su relanzamiento en diciembre 2020
El programa Raíces, promovido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, logró las primeras 79 repatriaciones de investigadores e investigadoras tras su relanzamiento en diciembre de 2020, y el 79% se incorporó al Conicet.
El 44% de quienes retornaron al país durante la pandemia de coronavirus tiene su área de conocimiento en las Ciencias Biológicas y de la Salud; el 20%, en las Ciencias Exactas y Naturales; el 16%, en las Ciencias Sociales y Humanidades; y el 14%, en Ciencias Agrarias, de la Ingeniería y de Materiales, de acuerdo con los datos relevados hasta el 28 de octubre pasado. El 80%, en tanto, se radicó en la Región Centro del país, mientras el 9% lo hizo en la Patagonia y el 8%, en el Noroeste del país. En cuanto a la edad, 29 de los 79 investigadores/as repatriados tienen entre 36 y 40 años; 26, entre 31 y 35; 18, entre 41 y 50 años; 2, entre 56 y 60; y el resto, entre 26 y 30 años. Del total de científicos/as que retornaron al país, el 57% son varones y el 43% restante, mujeres. En tanto, el 79% de quienes regresaron se incorporó al Conicet, ya sea por medio de institutos de investigaciones o universidades. “Las incorporaciones de investigadores/as al Conicet, que registran un récord histórico, se dan en el marco de la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y la inversión de 287 millones de dólares en Ciencia, Tecnología e Innovación que anunciamos para el período 2021-2026 a partir de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de recursos del gobierno nacional”, destacó el ministro Daniel Filmus. El Programa Raíces (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior) fue creado en 2003 en el ámbito del entonces Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, fue reconocido como política de Estado a través de la Ley N° 26.421 en 2008, y había logrado sobrepasar los 1.300 científicos repatriados en diciembre de 2015, pero tuvo una caída histórica durante el período 2017-2019 cuando sufrió un fuerte desfinanciamiento. Su peor año histórico fue 2019, cuando solamente regresaron al país tres investigadores. En diciembre de 2020 y pese a la pandemia de coronavirus, el Ministerio de Ciencia y Tecnología relanzó el Programa y, en esa ocasión, se anunciaron las primeras ocho repatriaciones. Los científicos que decidieron volver al inicio de esta fase del programa, el año pasado para trabajar en el país en instituciones públicas y privadas son Ana Sol Peinetti, que vuelve de Estados Unidos; Javier Jaldin Fincati, de Canadá; José Fernández León Fellenz, de Estados Unidos; Josefina Alconada, de Israel; Sabrina Sánchez, de Estados Unidos; Estafanía González Solveyra, de Estados Unidos; Alejandro Buren, de Canadá; y Belén García Fabiani, de Estados Unidos. En esa oportunidad, el entonces ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, había señalado que «durante los últimos meses de 2020 se hizo un fuerte trabajo para volver a poner en valor al Programa Raíces, que tiene más de 15 años desde su creación”. Desde ese momento, 22 investigadores/as retornaron en 2020 y 57, en 2021, señalaron. Para contribuir a la repatriación, Raíces cuenta con un subsidio que cubre los gastos internacionales de traslado y otros tantos como los pasajes de la familia de los científicos y de las científicas o de mudanza internacional. Las repatriaciones del año pasado tuvieron un costo estimado de unos 3,6 millones de pesos, ya que cada uno de los investigadores percibió unos 200 mil pesos para costos de traslado y otros 250 mil para su instalación. En febrero de este año, el Programa multiplicó por cinco los fondos de ayuda para la repatriación de científicos que estudian en el exterior. Además de la repatriación, Raíces también financia la realización de estancias de mediana y cortas duración en la Argentina (entre 3 meses y 15 días) para argentinos/as que desean establecer lazos de trabajo y colaboración con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación por medio de los Subsidios Doctor César Milstein. En el transcurso de 2021 fueron aceptadas ocho estancias, que se sumaron a las dos que se encontraban programadas para este año. En agosto pasado, en tanto, fue aprobado el nuevo subsidio de traslado, que tiene por objetivo financiar total o parcialmente los costos de traslado de bienes donados provenientes del exterior, indicaron. También se impulsó fuertemente el trabajo con las redes de científicos y científicas argentinos en el exterior: las últimas incorporadas se encuentran en Brasil, España, Nueva Zelanda y República Checa, y totalizan 17, entre ellas las situadas en Estados Unidos, Alemania, Australia, Reino Unido, Chile, Italia e Israel. El objetivo de estas redes es el trabajo activo para la construcción de la política nacional en ciencia, tecnología e innovación, por medio del Plan Nacional Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) 2030, y también para sumar recursos e iniciativas para fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. En 2021, Raíces conformó, además, una mesa de universidades que funciona como contraparte nacional para potenciar el trabajo de las redes de científicos/as argentinos/as en el exterior. Las primeras universidades que se incorporaron fueron: la Universidad Nacional Arturo Jauretche, las universidades nacionales de Avellaneda, de Buenos Aires, de Entre Ríos, de Río Negro, de San Martín, la Universidad Juan Agustín Maza de Mendoza, y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires También, la Universidad de Morón, la Universidad de la Cuenca Del Plata, las universidades nacionales de Córdoba, del Comahue, de Catamarca, de Río Cuarto, del Nordeste, de Villa María, de Mendoza, y la Universidad Tecnológica Nacional. Desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación recordaron que hasta diciembre sigue abierta la última convocatoria del año para participar de este programa.En el mundo se superó la cifra de cinco millones de muertes por el coronavirus
En el conjunto de la población global se han registrado más de cinco millones de personas que murieron por causas relacionadas con el coronavirus SARS-CoV-2, confirmó ayer la Universidad Johns Hopkins (JHU) que realiza el seguimiento continuo de la pandemia.
A las 8.21 GMT (5.21 de Argentina), el sitio web de la universidad estadounidense contabilizaba 5.000.425 fallecimientos por el nuevo coronavirus y más de 246,7 millones de contagios confirmados a escala global. La pandemia tardó menos de cuatro meses en sumar otro millón de vidas a la lista de decesos: la cifra de cuatro millones fue superada el 8 de julio. Estados Unidos y Brasil ocupan las dos primeras posiciones en la estadística de casos letales; les siguen la India, México y Rusia. Desde el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica como pandemia la enfermedad Covid-19 causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 detectado a finales de 2019, en la ciudad china de Wuhan.Planificación y desarrollo, en las empresas y en el Estado
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«Herramientas para planificar el desarrollo
Es clave compensar los precios que reciben las pymes de parte de las grandes empresas a través de financiamiento productivo, tecnología, compras públicas e inversión en obras de infraestructura.Caja de herramientas
El Estado produce bienes y servicios en muchos sectores de la economía, que lo convierten en el gran estructurador social y económico. Toda la red de servicios públicos es directamente o indirectamente dirigida por el Estado. YPF es el principal actor de la oferta energética, CAMMESA es la gran intermediaria mayorista y las distribuidoras provinciales son las grandes proveedoras finales. En el transporte, los ferrocarriles y subtes son casi todos estatales, Aerolíneas Argentina domina el mercado aéreo y el transporte urbano es regulado por los municipios. Los principales bancos del país son los estatales Banco Nación y de la Provincia de Buenos Aires, a los cuales se les puede asociar sus empresas de seguros y fondos de inversión, y el BICE. A través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, el Estado nacional tiene participación en una gran parte de las principales empresas del país. El Estado tiene una enorme porción de la oferta existente de educación, salud, servicio de residuos, saneamiento público, servicios sociales, seguridad, culturales, deportivos, artísticos y científicos. Estos sectores tienen un peso significativo en la economía argentina. Salud y educación representan un 4 por ciento del PBI cada uno; los servicios públicos, un 2 por ciento; las finanzas, 5 por ciento; actividades culturales, deportivas y artísticas, 3 por ciento; transporte y almacenamiento, 10 por ciento y la propia administración pública y defensa, el 5 por ciento. En la agricultura, que representa el 9 por ciento del PBI, la presencia del Estado es menor aunque supo tener relevancia en otros períodos históricos, por ejemplo en tiempos de la Junta Nacional de Granos. La ausencia de actores estatales en sectores tan relevantes como el agropecuario o la minería es el principal desafío que tiene el Gobierno para lograr potenciar el desarrollo y las exportaciones de esas ramas de la economía y mejorar su articulación el resto de la economía. Si miramos del lado de la demanda, las obras públicas son una parte esencial del mercado de la construcción, que equivale al 4 por ciento del PBI. Asimismo, el gasto público que realiza el Estado lo transforma en un gran demandante de servicios y de bienes industriales. Con la pandemia se puso el acento en los remedios y bienes de capital para el sector de salud, que también es provisto por el sector privado.Planificación
La amplitud de la presencia del Estado en la economía refleja indirectamente las herramientas disponibles para realizar una planificación macrosectorial orientada hacia el desarrollo. Del lado del sector privado, la literatura se ha focalizado especialmente en la concentración del capital en Argentina en manos de holdings empresarios que abarcan distintos negocios en la obra pública, en las finanzas, en la industria y en el campo. A los fines de pensar una planificación es importante conocer cómo se articulan las empresas que concentran poder de mercado respecto de las empresas pequeñas y medianas que resultan sometidas a la dinámica de mercado en la cual no definen los precios, sino que lo toman. Las grandes empresas tienen mayor poder económico para imponer condiciones. Las pymes, situadas como proveedoras de grandes empresas industriales o agropecuarias o como clientes de las mismas, como es el caso de los pequeños comercios, son gran parte del empleo del país. De forma similar, en el conjunto de las economías de la OCDE entre el 60 y 70 por ciento del total de los empleados trabaja en empresas de menos de 200 trabajadores. La planificación macrosectorial orientada por el poder público se debe entender como la articulación de la oferta existente para potenciar las pymes proveedoras de las grandes empresas, compensando los precios que le ofrece el mercado a través de dimensiones “fuera del mercado”, como financiamiento productivo, acceso e incentivo a invertir en tecnología, articulación con las compras públicas e inversión del sector público en obras de infraestructura para lograr una mayor eficiencia logística. Se requiere incorporar las discusiones sobre planificación al lenguaje político, porque permite establecer la diferencia entre los monopolios y las pymes y porque muestra las herramientas de la disputa política de fondo. No hay posibilidad de pensar un desarrollo de mediano plazo si no se razona en términos de planificación macrosectorial que articule la acción de actores esenciales como las empresas públicas y permita hacer uso del poder estatal en términos de compra pública.»Martín Burgos
Coordinador del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación
El G20 acordó un compromiso para limitar el aumento de la temperatura promedio global a 1,5°C


