La semana pasada, en la Zona de Actividades Logísticas de Villa Mercedes, se inició una carga industrial para despachar por tren a Buenos Aires 10 vagones que llevará materia prima de dos empresas radicadas en San Luis, desde la estación multimodal, que opera la Secretaría de San Luis Logística. Tecnocom cargará cinco vagones con caños corrugados para instalaciones eléctricas y la firma Piedra Grande La Toma llevará rumbo a Buenos Aires feldespato molido. “El tren, históricamente, baja los costos de flete”, aseguró el jefe del Subprograma ZAL y Ferrozal, Eduardo Riveros. A futuro, San Luis Logística pretende sumar cada vez más frecuencias con cargas industriales y que, además, sean de ida y vuelta, o sea que los trenes vengan de Buenos Aires a San Luis con mercadería y tener un contra flete que baje aún más los costos, un sistema que se denomina “Round Trip” (ida y vuelta).? NUEVOS CLIENTES PUNTANOS
— Trenes Argentinos Cargas (@TACargas) August 20, 2021
Después de 8 años el #SanMartínCargas volvió a transportar productos paletizados con origen en #SanLuis. Fueron 10 vagones cubiertos con caños de electricidad y feldespato que tuvieron como destino #BuenosAires.
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«Tenemos un compromiso real por el cuidado ambiental», sostuvo Fernández, y ratificó la disposición del Gobierno argentino para trabajar en el desarrollo de las energías renovables, a la vez que planteó que «uno de los mayores problemas que el cambio de la matriz energética supone es cómo se financia«.
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En este sentido, el mandatario expuso: «Cuando planteamos la necesidad de lograr más tiempo para el pago de la deuda es poder aplicar esos recursos, por ejemplo, para poder aplicarlos en la reforma energéticaFernández sugirió además que «para los países de renta media este es un tema que debería incorporarse a la agenda del cambio climático».
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Sharma valoró el «liderazgo» del presidente Fernández en temas ambientales y se comprometió en hacerle llegar el documento que firmarán los principales líderes mundiales para la reducción del 30% de las emisiones de gases para que sume su rúbrica.
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El 26º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP 26) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se realizará entre el 1 y 12 de noviembre. Reunirá a más de 200 gobiernos con el objetivo de acelerar la acción climática y cumplir con el Acuerdo de París.
Los debates se harán bajo el lema «Uniendo al mundo para hacer frente al cambio climático» y estará marcada por la situación mundial derivada de la Covid-19.
La COP 26 estaba originalmente programada para celebrarse entre 9 al 19 de noviembre de 2020, pero debido a la pandemia del coronavirus la Mesa de la COP decidió trasladarla a las fechas citadas.
La conferencia también incluirá la 15° reunión de las partes del Protocolo de Kioto (CMP16), el 31 de octubre y la segunda reunión de las partes del Acuerdo de París (CMA3).
Por su parte, el Presidente invitó a Sharma, quien asumirá la presidencia de la Conferencia de las Partes 26 (COP26) en la Cumbre Anual que se desarrollará en Glasgow, al Diálogo de Alto Nivel sobre Acción Climática en las Américas, que se realizará en Argentina el próximo 8 de septiembre, coorganizado con Barbados, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, y en el que se abordará el trabajo que se viene realizando en la región por el cambio climático.
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Ese encuentro reunirá a representantes de Estado, sector privado, financiero, académico, organismos multilaterales de crédito y organizaciones de la sociedad civil, para pensar juntos sobre la cuestión climática, medios innovadores de implementación y medidas para mejorar la adaptación y la resiliencia en los países del continente.
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En AgendAR respetamos la audacia y el talento para los negocios y la publicidad de Elon Musk, pero todavía creemos que los robots humanoides pertenecen a las historias de Asimov.
Es cierto que los robots de Boston Dynamics, de un diseño más realista, practican parkour, pero nos asegura un experto que les falta mucho para alcanzar la técnica de un humano con un par de años de práctica.






Así, paso a paso, la Conae está rearmando el entramado de pymes, centros de investigación, y otras instituciones de ciencia y tecnología que participaban en el proyecto y que hoy hay que reconstruir. “La falta de continuidad es un gran problema –dice Kulichevsky–. Las empresas y los institutos de investigación no pueden quedarse esperando a que uno retome. Entonces desarman lo que tienen hecho para dedicarse a otra cosa. Hay que volver a remar parte del camino que ya se había hecho”.
Pero no todo fue tiempo perdido. Los científicos no se quedaron de brazos cruzados e invirtieron estos años en desarrollar mejores soluciones de ingeniería. “El objetivo final, que es tener un vehículo lanzador que pueda colocar en órbitas bajas satélites de hasta 750 kg, sigue siendo el mismo –destaca Kulichevsky–. Pero la tecnología no se detiene y seguimos aprendiendo, capacitándonos para entender algunos procesos que nos van a permitir tener un modelo óptimo”.
En este momento, intentan rearmar el cronograma y evaluando las capacidades de las empresas que colaboran, no solo en dinero, sino en recursos humanos para volver a sumarlas. También se reanudó la alianza con la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), cuya Facultad de Ingeniería siempre tuvo una participación destacada en este proyecto.
“Estamos trabajando en algunas mejoras de los vehículos experimentales (VEx) y esperamos que en el segundo semestre del año próximo podremos hacer un nuevo vuelo con un vehículo experimental. Tenemos que seguir trabajando con los sistemas de separación, pero también volver a poner en funcionamiento todas las capacidades de infraestructura que teníamos en Pipinas, que estos años se fueron deteriorando”.
El Tronador había sido pensado como un vehículo de navegación autónoma; es decir, que una vez programado busca su órbita. Está siendo íntegramente diseñado y producido en el país, un desafío mayúsculo si se tiene en cuenta que no hay información disponible sobre los procesos de construcción.
Tendrá dos «etapas». La primera es la que lo impulsa algo más de los primeros dos minutos de vuelo hasta que logra vencer la fuerza de gravedad. Ésta llega hasta los 100 km de altura, se desprende y cae al océano. Con el 10% restante, la segunda etapa sigue hasta inyectar el satélite en la órbita predeterminada. Completo, medirá algo más de 30 metros de altura por dos metros y medio de diámetro y pesará 7000 kilos.
Para Diego Hurtado de Mendoza, historiador de la ciencia y actual secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, «la CONAE fue la institución más golpeada en el ranking de recortes presupuestarios entre 2016 y 2019 –asegura–. Batió récords con una disminución del 70%. Pero el proyecto Tronador volvió a ser prioritario y tiene su financiamiento asegurado. En este momento, hay todo un plan de obras de infraestructura vinculado con la base de lanzamiento en Puerto Belgrano y ya tenemos todo un cronograma que retoma la serie VEx”.
“Estamos volviendo después de un parate muy importante. Tras cuatro años hay recursos –coincide Marcos Actis, ingeniero espacial y vicepresidente del área institucional de la UNLP–. Por suerte, el personal mantuvo los equipos. Pero perdimos mucha gente que uno tarda años en preparar. Chicos que estaban porque eran parte de un proyecto que era un sueño en la Argentina. Hoy tenemos la promesa de que se va a mantener la financiación. Y este es un nicho que deberíamos aprovechar: Bahía Blanca (donde se estaba construyendo la base) es un punto estratégico para lanzar sobre el mar y alcanzar órbitas polares, que son las que se están utilizando para satélites de baja altura. La Argentina podría brindar servicios para toda América latina. La única forma de salir de la pobreza es con valor agregado y desarrollo tecnológico”.