domingo, 5 julio, 2026 - 2:09 pm

Un test para volver a la cancha, al colegio, al trabajo y a la vida

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Cuando aterrizan 4 jets al hilo en Ezeiza, los tests de antígenos son lo que hoy pone orden en el caos de 400 o 500 desembarcados que tratan de pasar al galope los controles sanitarios de acceso. Al respecto, dos comentarios: el primero es que desde que Ezeiza se abrió un poco, esos kits nos vinieron salvando del “deltazo”, la explosión de contagio con la cepa delta, mientras avanzaba, despacio, ay, tan despacio, la vacunación. El segundo es que AgendAR (somos así de obvios) apoya la fabricación de un test nacional que cueste U$ 7 en lugar de U$ 14. Algo de este tipo está desarrollando el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) para la empresa CHEMTEST. Y esa es la noticia. Lo que sigue es interpretación. Si es lo suficientemente disponible y barato, este kit tal vez evite eventos de supercontagio. ¿Un ejemplo cercano? El desmadre de 54.000 hinchas futboleros –legalmente, debían ser sólo 36.000-, todos sin barbijo e intercambiando con alegria sus aerosoles respiratorios en el superclásico Boca-River. Eso sucedió en el estadio Monumental este 3 de octubre. Para sorpresa de nadie, ocurrió bajo la mirada impávida de 1200 miembros de la Policía de la Ciudad y 300 guardias privados. Según el teflón legal que evita que los capitostes de los clubes grandes se manchen con sus actos, nada preanuncia acciones penales. Si las hay, recaerán sobre los clubes de todo tamaño bajo la forma de más partidos sin hinchadas, en un ya clásico “justos por pecadores”. Si el del domingo 3 fue un evento de supercontagio, lo estamos por descubrir. La situación tal vez anticipe el funcionamiento general de la economía y la sociedad argentinas en 2020, y por eso merece una mirada tecnológica y económica, antes que sociológica o jurídica. Para hacerla clara, si pagaste sin pestañear $ 3000 por una entrada al estadio, recargale U$ 7 (hoy son $ 1300 a precio “blue”) y entrá con la tranquilidad de que tus chances de contagiar a alguien son muy bajas. Lo cual no quiere decir que puedas obviar el barbijo. Y eso porque estos kits tienen una fiabilidad del 98%, no del 100%. De modo que los cabeza de termo que gritan a tu alrededor a cara pelada bien pueden estarte contagiando. De haberse desplegado un test de antígenos a la entrada de River el 3 de octubre, la única noticia digna de mención habría sido que Boca perdió por 1 gol contra 2. Por si hace falta aclarar, estamos contra el “derecho” de los hinchas a romper los aforos legales en las canchas, o el de los clubes a llenar las tribunas. Preferimos ver fútbol argentino por la tele argentina y no tener que enterrar, en las semanas posteriores al partido, a un exceso de ciudadanos por sobre la media diaria esperable. Que hoy, todavía, sigue en descenso. Derecho por derecho, nos interesa mucho más el derecho del argentino común a trabajar, estudiar y pasar fronteras en ese dudoso escenario de 2022 que los optimistas honestos (y los no tanto) se apresuran a llamar “de la postpandemia”. Se lo llame como se lo llame, es un escenario con rebrotes regionales, y la posibilidad casi inevitable de que algunos, motorizados por cepas emergentes más contagiosas, se vuelvan eventos pandémicos. Especialmente, en los países y regiones del planeta con un patrón vacunatorio “overo”: aquí sí, allá no. EEUU, con ya más de 700.000 muertos, como ejemplo perfecto. ¿Cómo funciona hoy un test rápido de antígenos en Ezeiza o Aeroparque desde fines de marzo? ¿O para el caso, en el aeropuerto internacional cordobés Ing. Taravella desde el martes 5 de octubre? Tests de antígenos en Aeroparque Se hace por hisopado, no por gotita de sangre. Detecta en 15 minutos o menos si uno tiene el SARS CoV2 en nariz y garganta. Y es binario: el bicho lo tenés o no lo tenés, con un porcentaje de certeza que -va de nuevo- no es del 100%, pero arrima bastante. Si salís negativo, luz verde, pasás a Migraciones, sellitos en tu pasaporte, aduanas e ingresás al país. Pero te comprometés a hacerte un test PCR en 7 días y enviarlo a las autoridades. Infectológicamente, no es una barrera perfecta, pero es la que hay. Si salís positivo en el test de antígenos, te agarran por las orejas ahí nomás en el aeropuerto y te aislan de prepo, en lugar a decidir. Lo que te sacará de aislamiento es no hacer síntomas en 7 días y un test PCR limpio. Si violás el aislamiento y contagiás a alguien, los medios, la justicia y los vecinos no tendrán mucha piedad con vos. Vos preguntás: el test de antígenos ¿es ése que detecta anticuerpos? No, para nada. Se puede ser portador sano del SARS CoV2, o portador próximamente enfermo, y sin embargo no tener respuesta de anticuerpos. Normalmente, ésta se vuelve detectable con un test de anticuerpos entre el 5to y el 7mo día de la infección. Pero la portación asintomática puede prolongarse aún más. En ese caso, durante el período de “ventana inmunológica”, uno se vuelve una máquina bípeda e indetectada de contagiar al prójimo. Máxime si lo que trae uno adentro de las vías respiratorias es una variedad del SARS CoV2 como la delta, un 160% más contagiosa que la alfa, la beta y la gamma, todavía prevalentes en el país. ¿Pero para esto no hay una detección directa y más o menos rápida del genoma viral, llamada PCR? Claro que la hay, y la seguirá habiendo y probablemente se la siga considerando confirmatoria, la que saca de dudas. Desde inicios de la pandemia fue mérito del Ministerio de Salud (MinSal) y de laboratorios como el citado IIB-UNSAM y el ANLIS (en mi barrio, el Instituto Malbrán) el hacer que la PCR: * se pudiera hacer sin reactivos chinos (resultaron caros y malos), * lograr que cada determinación saliera no en un día sino en una hora y media, sin emplear aparatos termocicladores importados del tamaño de un lavarropas y un precio U$ 70.000 la pieza, sino usando maquinitas nacionales “homeotérmicas” del tamaño de una caja de zapatos y comprables por U$ 180, * que se sacara la PCR de un único laboratorio porteño de equipamiento carísimo (el Malbrán), donde se hacía el 20 de marzo de 2020, para llevarlo a todo el país, * que esa descentralización bajara la espera del diagnóstico de una semana a uno o dos días, según cada lugar. No obstante, para la impaciencia nacional y popular, una hora es mucha espera en un aeropuerto. Y ni te cuento en la puerta 12 de Boca Juniors, si se repite el superclásico en la Bombonera y el equipo xeneixe pide venganza. Además, lo que iba quedando bastante claro ya en septiembre de 2020 era que todos las PCR, incluso nuestras mejores versiones criollas, daban falsos negativos en hasta un 15% de personas cuyos cuadros de Covid-19 resultaban clínicamente incontestables: fiebre muy alta, oxigenación a la baja, postración extrema y neumonía bilateral, por dar un ejemplo. La constatación impuso el criterio razonable de que sano está quien tenga una PCR limpia, y además demuestre seguir clínicamente asintomático durante 7 días. Evadiendo “el deltazo” El Dr. Diego Comerci en el IIB, durante el desarrollo del test de antígenos de CHEMTEST La lentitud con la que la cepa delta del SARS CoV2 viene avanzando en la Argentina es producto de la geografía y de la política vacunatoria. Con una sola de estas condiciones, estaríamos incendiados como Brasil. La geografía de nuestro país es la de una península muy larga de Norte a Sur, con casi todas sus megalópolis en la zona central. Estas ciudades, salvo Tucumán, están a más de 1000 km. de las fronteras porosas del Norte. Y a su vez el transporte terrestre masivo de personas entre nuestros límites boreales y la zona central desapareció en los ’90, junto con el ferrocarril de pasajeros. Menem lo hizo: en el desastre logístico que dejó para la movilidad humana, el transporte por autobús y automóvil es menos eficiente que el tren como vía de infección. Simplemente es más caro y menos masivo. Las fronteras con Chile, en comparación con las que tenemos con Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, no pasan por cruzar un arroyo a pie sino por trasponer barreras en pasos de montaña. Ahí el flujo humano y su dirección dependen más del “turismo cambiario”: invasión de clase media transandina cuando la Argentina está barata, excursiones de compra de argentos clasemedieros a Chile cuando la electrónica argenta se pone cara. Pero todo ese ir y venir está suspendido por pandemia desde 2020. Es difícil que puedan reinfectarnos los estados vecinos: tienen menos circulación viral que nosotros. El único acceso rápido al centro del país para las nuevas variantes del SARS CoV2 que vienen desde el ancho mundo son los aeropuertos. De modo que ésos son los sitios lógicos para desplegar todo el blindaje de tests de antígenos. Según la ANAC, Administración Nacional de Aviación Civil, tenemos 30 aeropuertos internacionales. Según la realidad, son menos. Los de alto tránsito (alto para los escuálidos estándares actuales) y con acceso a megalópolis de gran densidad son tres: el Newbery, llamado popularmente Aeroparque, el Pistarini (el nombre correcto que nadie le da a Ezeiza) y a partir de ayer, el Taravella (el nombre correcto que todo el mundo le da al de Córdoba Capital por evitar el chiste fácil). Dentro de un tiempo habrá que considerar otros aeropuertos turísticos a los que se pueda llegar en vuelo directo por charter, como el de Puerto Iguazú, cercano al Parque Nacional de las cataratas, o el de Río Gallegos, acceso habitual de trasbordo hacia el Parque Nacional Los Glaciares. Ninguno está en contacto pleno con ciudades superpobladas. Y seguramente tendrá prioridad el Mosconi, de la populosa Comodoro Rivadavia, y por asuntos no de turismo sino de petróleo. La decisión de cerrar todos los accesos aéreos masivo al país, salvo Ezeiza y Aeroparque, fue correcta. La de irlos abriendo sin apuro y a medida que se iba llegando al 50% de población con doble vacuna y el 67% con dosis inicial, también lo fue. La llegada de los nuevos tests de antígenos mejoró mucho las cosas. Todo esto nos ganó tiempo. El candado aeronáutico, tan impopular con la clase media alta viajera, nos puso a cubierto de la gente linda que TIENE que ir a Miami o se muere, y que habida cuenta del horroroso panorama infectológico del estado de Florida, es factible que vuelva con algún regalo viral impensado. Regalo que, como ya se vio, suele llevarse puestos al portador, a familiares y a vecinos. El MinSal, cuyos acuerdos ruinosos con AstraZeneca y el grupo Insud hemos criticado de sobra por atrasar meses la vacunación, aprovechó bien el tiempo ganado por el candado aéreo de Ezeiza, y avanzó como mejor pudo con las vacunas de plan B, Sinopharm y Sputnik-V. Éstas resultaron no sólo más disponibles que la de plan A sino mejores en efectividad. La Sputnik-V, particularmente, da una protección contra enfermedad sintomática, internación y muerte del 79,4% con sólo la primera dosis. A dosis única, resulta un 16,31% más eficaz que la AstraZeneca a doble dosis. De modo que tenemos bastante para agradecerle a estos híbridos del viejo test instantáneo de embarazo (tienen soportes idénticos) con la inmunología y la nanotecnología del siglo XXI. Hoy están donde se requiere. Y vienen evitando “el deltazo”. Cómo funcionan estos pendorchos Las tiras reactivas ante antígenos desarrolladas por el IIB, todavía sin su casette de plástico. Los soportes físicos de estos tests son casettes o tarjetas de cartón impermeable con tira reactiva. La duración de anaquel prevista para el kit del IIB-UNSAM es de un año, sin cadena alguna de frío ni otra precaución que la del “packaging”. Aquí, una aclaración del Dr. Diego Comerci, a cargo del desarrollo: “Ojo al atribuir los créditos. En el IIB-UNSAM nos limitamos a desarrollar los antigenos recombinantes y los anticuerpos monoclonales y policlonales, que vienen a ser los bioinsumos, a pedido de CHEMTEST. Añade Comerci, con no poca proliferación de siglas: “CHEMTEST es la empresa que tiene la plataforma tecnológica para producir las tiras reactivas bajo normas de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). El fondo FONARSEC de la Agencia financió a CHEMTEST para que la firma desarrolle los test rápidos de antígenos y subcontrate los servicios de I+D del IIB-UNSAM para sacar adelante en exclusiva los bioinsumos necesarios. Se generó un círculo virtuoso entre los sectores productivo y académico. Vale la pena aclararlo para no mezclar los tantos”. Puede ser, pero para aclarar lo aclarado, CHEMTEST –firma que viene sacando conejos biotecnológicos de la galera desde antes de la pandemia- es un start-up incubado con éxito por la UNSAM, y sin “la Agencia”, que viene a ser la caja para desarrollos tecnológicos del Ministerio de Ciencia, la empresa no habría tenido plata para llegar a término con este test. Aún así, para llegar a libre distribución del kit, éste todavía tiene que recibir agua bendita de la ANMAT. Si el estado a través de sus varios avatares no pone la capacidad instalada, los recursos humanos y la tarasca, aquí no pasa nada. La iniciativa privada viene bastante privada de iniciativa. Esto es la Argentina, no California. El modo de diagnóstico es tan elemental que el kit de CHEMTEST sirve para determinación casera, uso que no se descarta. Pero aún si lo autoriza la ANMAT, el casette no abundará en las farmacias y los precios al público serán salados. Los precios al estado y a la salud pública, en cambio, serán casi al costo. La venta a prepagas y a empresas andará en lugares intermedios de la escala de precios, sujeta a cantidad. Nuestra suposición: serán el mayor mercado. La detección se basa en los cambios de color de las nanopartículas de oro ligadas a anticuerpos al combinarse con algunos antígenos del SARS CoV2. La respuesta de si hay o no virus toma de 10 a 15 minutos. Al igual que los tests de embarazo, los de antígenos de SARS CoV2 deben dar dos reacciones de color, visibles como rayas azules-negras en una tira roja. La primera certifica que el kit funciona y no está vencido. La segunda (si aparece) es un positivo: ojo, virus. Como se dijo, estos kits por ahora se importan. Los usa ahora en tres aeropuertos la Fundación Stamboulián, y vienen protegiendo hace meses el AMBA –y por ende, el país todo- de un “deltazo” aerotransportado. Desde ayer lo hacen también con Córdoba y su propio conurbano. En términos de tecnología, no había mucho que inventar: sólo hubo que reinventarlo aquí con otras moléculas y otras vías químicas de fabricación para no pagar patentes al cuete. El resto para CHEMTEST será fabricar en masa para que el costo unitario sea banal. Esto se puede lograr eliminando importaciones de movida a puro precio y calidad. Las que circulan por EEUU y la UE andan entre los U$ 14 y U$ 12 por unidad. De los U$ 7 que se estima puede salir un casette nacional de antígenos, el componente más intensivo en tecnología son las  tiras de detección, tapizadas de anticuerpos anti-Covid invisibles marcados con nanopartículas de oro metálico. Esa tira, como la que muestra el Dr. Comerci en la foto, sale solamente U$ 1 dólar. Y eso porque el plástico adsorbente (sí, con “d”) que soporta los reactivos viene de China: hay 5 proveedores, pero están todos en ese país. Los otros U$ 6 del kit del IIB son elementos plásticos de baja tecnología: hisopos, goteros, packaging protector, esterilización, impresos con instrucciones. Nada que no se pueda hacer aquí, probablemente no más barato que en Extremo Oriente, pero con una cadena de proveedores locales, en pesos y sin exportar dólares. Los anticuerpos de la tira reactiva detectan antígenos virales. Se les acoplan con un encaje perfecto de superficies moleculares tridimensionales, como las de una llave con una cerradura. Cuando sucede eso, el oro en nanopartículas al que están ligados los anticuerpos se agrega, y las nanopartículas cambian simultáneamente de tamaño, de patrones de absorción y emisión de la radiación electromagnética y por ende, también de color. Cuando pasan de menos de 30 nanómetros a más de 80 en las tiras de detección aparece la línea azul deseada que indica que el test funciona. Al rato, eventualmente pinta una segunda línea nada deseada: la que “bate” detección de antígenos. Y ésta también es una aplicación –algo más medioeval- del oro en nanopartículas Es curioso, pero los cambios de tamaño y color del oro formulado en nanopartículas fueron la base de los gloriosos azules, los anaranjados espléndidos y los rojos saturados de los vitrales de las viejas catedrales góticas del Norte de Europa. No han cambiado de tinte desde que se montaron. Son colores mucho más intensos y durables que los de los vidrios teñidos de hoy. Y hace más de 700 años que sirven para atraer visitantes a esos edificios vertiginosos. Los maestros laminadores de vidrio de los siglos XIII y XIV no entendían la química de la Tabla de Mendeleiev, tampoco conocían los nanómetros como unidad de medida, ni les hubiera parecido posible que pudieran existir objetos metálicos tan chicos. Pero por prueba y error con los materiales, habían desarrollado una nanotecnología empírica de molienda, mezclado, reacción y dilución del oro nanoformulado, transmitida de maestros a aprendices por recetas generalmente secretas. La cosa es que funcionaba. Todavía funciona. Y así como atraen fieles a la catedral, las nanopartículas de oro pueden rebotar hinchas en la puerta de un estadio. O justificar ausencias laborales. O no justificarlas. O determinar sobre bases legales científicas, y sin conflictos con profesores ni padres, que un colegio puede seguir abierto. O que no. Sin que tenga que opinar la Corte Suprema. Es curioso saber que explicada y sistematizada por la física cuántica y la biología molecular, esa nanotecnología del oro va a servir para que, en el pedregoso futuro que se viene, vayamos reconquistando, centímetro a centímetro, tanto terreno perdido ante el SARS CoV2 en el trabajo, el estudio, los viajes, la diversión e incluso el fútbol. Comerci cree que tendrá los prototipos necesarios para presentar ante la ANMAT a fines de 2021. Sería un golazo.

Daniel E. Arias

En la UNLP crean un reactor que convierte biomasa en carbón, el insumo básico para descontaminar agua

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Un grupo de investigadores de la Universidad Nacionl de La Plata diseñó un reactor químico que, construido a partir de materiales reciclados, convierte a la madera en carbón vegetal. De bajo costo y accesible, el producto sirve para descontaminar agua: remueve arsénico, pesticidas o metales pesados. El proyecto es de interés social, ya que pequeñas comunidades de la provincia no tienen acceso al agua de red; y de gran impacto científico: podría tener aplicaciones en catálisis y almacenamiento de energía. El reactor es un equipo que permite que una reacción química se produzca en su interior: en las moléculas de la maderas se producen roturas y nuevas uniones químicas que, como piezas de lego, se reordenan produciendo cambios en sus propiedades. Este reactor químico permite convertir la madera en un carbón vegetal para construir filtros de manera casera y que tengan la capacidad de remover contaminantes del agua. “Este tipo de reactor puede servir para convertir cualquier biomasa y sus aplicaciones podrían ser múltiples”, aclaró Pablo Arnal, investigador del CONICET en el Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC, CIC-UNLP-CONICET). Pablo Arnal y Leonel Long lograron reemplazar un equipo estándar, de laboratorio, que en el mercado cuesta alrededor de 10 mil dólares. “Esto se contrasta con el costo de nuestro equipo: dos latas que nos donaron de un restaurante, una chapa que compramos en una zinguería y un pedazo de caño de extracción de una chimenea que la encontramos tirada en un container”, enumeró Arnal. Pero este equipo completamente artesanal y reciclado presenta otros beneficios comparados con uno convencional: reduce los tiempos de producción, bajos costos en insumos y accesibilidad. La técnica actual para convertir la biomasa en carbón (a escala de laboratorio) permite producir en el orden de 1 gramo de material. “Nuestro reactor permite generar en menos tiempo (2 horas y medias contra casi un día) hasta 200 veces más de carbón que un reactor convencional”. Pero no es lo único. Para hacer funcionar un reactor convencional se usan gases inertes como helio, argón y nitrógeno. “Los dos primeros son carísimos y a veces hay problemas de suministros a nivel mundial”, aseguró el experto. “En cambio, a nuestro equipo no tenemos que agregarle energía eléctrica o gas, y tampoco necesitamos gases inertes. Lo diseñamos de forma tal que aprovechamos los mismos gases que salen de la biomasa que se carboniza para que empujen el aire hacia afuera”, explicó. Además, para hacer el reactor estándar de laboratorio se necesitan unos tubos de cuarzo “que no siempre se consiguen”. Desde el punto de vista de los costos, este reactor tiene una gran ventaja. “Nosotros ofrecemos una alternativa que es muchísimo más interesante”, aseguró Arnal. Y agregó que: “toda la comunidad argentina se puede beneficiar con esto para hacer estudios científicos sólidos porque convertir la biomasa en carbón ya no es un problema”. “En Argentina tenemos un montón de pequeñas comunidades que acceden a un agua local (sea subterránea o superficial) que está contaminada y la población queda expuesta”, contó Arnal. Estas aguas tienen dos contaminantes principales: una contaminación microbiológica, esto es, parásitos, bacterias y virus; y otra relacionada a la contaminación química. Esta puede ser natural o generada por acción del hombre. Esto es: arsénico, pesticidas o metales pesados. “Nosotros tenemos una economía con un fuerte componente agroindustrial que utilizan agroquímicos que terminan en el agua”, explicó. Por esto, hace unos años los investigadores se preguntaron ¿cómo bajar la concentración de contaminantes de manera tal que el agua se convierta en potable? “En 2019 empezamos a construir Filtros de Arena Lentos por toda la provincia”. Se instalaron 8 filtros y hay otros en construcción en municipios de la provincia de Buenos Aires. “Lo que hacemos es utilizar una tecnología muy sencilla, recomendada por la OMS, que consiste en construir un filtro de arena en el cual se forma naturalmente un biofilm que remueve toda la contaminación microbiológica”, explicó. Pero ¿qué pasa con la contaminación química? “El proyecto de los carbones busca cerrar la idea, complementarla, removiendo también la contaminación química”, dijo Arnal y siguió: “el carbón es una de las maneras y hay mucha biomasa disponible”. En general, hay dos grandes grupos de carbones: los que tiene capacidad de generar mucho calor (el que usamos para hacer un asado) y, por otro lado, hay carbones que no generan tanto calor y que modificando sus propiedades por medio del reactor son buenos para remover contaminantes químicos del agua. El proceso para obtener el carbón es así: “La madera la chipeamos, la cortamos de un par de milímetros de espesor, se introduce en el reactor y obtenemos el carbón con las características que buscamos”. ¿Qué pasa en el interior del reactor? “el carbón es un material como una esponja, con espacio en su interior, y en la superficie externa tiene grupos químicos, como ‘ganchitos’, donde quedarán retenidos los contaminantes”. “Lo que sabemos hacer es cómo cambiar esos ‘ganchitos’ para que remuevan distintos tipos de contaminantes”. Es así que mediante el reactor se cambian las propiedades de la materia, reordenando los átomos, como un lego. “Por ejemplo, si queremos que remueva arsénico tiene que tener un tipo de ‘ganchito’ para engancharse al arsénico. Lo mismo si queremos remover colorantes o pesticidas o metales pesados. Para remover uno de estos contaminantes hay que ir ajustando el carbón, tuneándolo, durante la preparación”, explicó. El carbón que se obtiene se muele y tamiza. “Lo que nos queda es el carbón con un tamaño de partículas para rellenar un filtro”. “Todo lo hicimos a escala de laboratorio”, aclaró Arnal. “Estamos con un proyecto en marcha para probar el carbón en condiciones reales en una escuela rural en Coronel Pringles. La idea es convertir la biomasa local en carbón y probar los filtros en condiciones reales de uso”, afirmó. Los investigadores esperan tener resultados concretos en uno o dos años.

Incendios forestales arrasan 30.000 hectáreas en la provincia de Córdoba

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Avanzan en los departamentos Tulumba, Río Seco y Sobremonte, en el norte provincial.

Los incendios que desde hace unos días azotan a la provincia mediterránea arrasan cerca de 30.000 hectáreas y dejan al menos dos víctimas fatales, mientras que centenares de bomberos continuaban combatiendo los focos. Según informó este miércoles el Gobierno de Córdoba en un comunicado, 470 brigadistas combaten los diferentes focos de incendio que se desataron el viernes último y que avanzan en los departamentos Tulumba, Río Seco y Sobremonte, en el norte de la provincia. Siete aviones hidrantes participan también del operativo en la zona. Otros dos aviones y un helicóptero enviados por el Ministerio de Ambiente de la Nación se sumarán en breve a las labores, informaron fuentes oficiales. Dos muertos y un herido «Sigue soplando el viento sur, por lo que la Policía ha implementado cortes de ruta por la escasa visibilidad, polvo y cenizas en suspensión. Hay que tener muchísima precaución y evitar la circulación», dijo el director general de Protección Civil de Córdoba, Diego Concha. De acuerdo con datos difundidos este miércoles por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, las imágenes de satélite muestran que hasta el momento se han quemado unas 30.000 hectáreas en el norte de Córdoba. Dos personas fueron halladas muertas con severas quemaduras en los últimos días en las zonas rurales afectadas por los incendios. Una tercera persona, un joven de 27 años, hermano de una de las víctimas fatales y que permanecía ingresado desde el domingo en un hospital por graves quemaduras, habría fallecido también, según reportaron medios locales.

En la ciudad de Buenos Aires analizan dar una 3° dosis de refuerzo contra el covid a principios de 2022

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El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, estimó que “es probable que antes del otoño podamos hacer una tercera dosis del refuerzo” de la vacuna contra el coronavirus.

Según Quirós, entre fines de este año y comienzos de 2022 “seguramente se dará una discusión sobre el modo de fortalecer la inmunidad de las personas que fueron vacunadas a principios de 2021, como el personal de la salud y otros grupos priorizados”. “Probablemente, este virus se vuelva endémico en 2022 con casos de contagio, pero de bajo impacto”, dijo el ministro en su habitual conferencia de prensa. Quirós se mostró esperanzado de que la circulación de la variante Delta del coronavirus pueda no crecer en demasía o, incluso, disminuir acorde siga avanzando el plan de vacunación. “En algún momento puede haber un aumento de casos, sin daño significativo, pero tal vez podamos volverlo más lento”, dijo el funcionario. “En algunos países, cuando se alcanzó el 70% de la población con doble dosis – la Ciudad lleva hoy 65% – la circulación de la variante Delta empieza a disminuir o se hace más lenta”, reforzó Quirós.

Finalmente, la Sociedad Argentina de Pediatría apoyó la vacunación de menores de 3 a 11 años con Sinopharm

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El presidente de la S.A.P., Omar Tabacco, explicó que el Ministerio de Salud les aportó la evidencia sobre la efectividad de las dosis de Sinopharm en ese grupo etario.

En un comunicado dado a publicidad ayer -pero que pocos medios reprodujeron- la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) expresó su apoyo a «la estrategia de vacunación planteada con eje central en las escuelas» y destacó que recibió «la información requerida, que permitirá de este modo comunicar la vacunación pediátrica a nuestros socios con más solidez científica».
El Gobierno confirmó la aprobación de la vacuna Sinopharm para niños de entre 3 y 11 años

El 2 de octubre la SAP se había pronunciado «a favor de la vacunación de menores de 12 años con vacunas seguras, como herramientas de protección para su propia salud«, a la vez que señalaron que esperaban «acceder en los próximos días a las evidencias científicas» que permitieron la autorización «en situación de emergencia, del uso de la vacuna a virus inactivada Synopharm en la población de 3 a 11 años».

En el comunicado se informa que en la sede del Ministerio de Salud de la Nación se reunieron las autoridades sanitarias con el presidente de la SAP, Omar Tabacco, acompañado por Angela Gentile, ex presidenta de la SAP, experta en vacunas e integrante del Comité de Infectologia de la SAP y Charlotte Russ, experta en vacunas, integrante del Comité de Infectología de la SAP y representante de la SAP ante la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CONAIN).

La SAP aclara que con esa información «se ha explicitado claramente la trayectoria del trabajo que viene realizando la Anmat desde hace aproximadamente 60 días, en colaboración permanente con otras agencias regulatorias». En la misma línea, señala que «los resultados observados hasta el momento en relación a la seguridad e inmunogenicidad de Sinopharm en este grupo etario de 3 a 11 años» permitieron «la autorización para su uso de emergencia en las condiciones epidemiológicas de la pandemia Covid-19«. La organización que nuclea a los pediatras en el país concluyó que «habida cuenta de los resultados observados hasta el momento, han permitido la autorización para su uso de emergencia en las condiciones epidemiológicas de la pandemia COVID-19». «Refrendamos la estrategia de vacunación planteada con eje central en las escuelas, de acuerdo a la organización dispuesta por las diferentes jurisdicciones de nuestro país«, afirma el comunicado firmado por la Comisión Directiva de la SAP. «Agradecemos la organización de esta reunión por parte de las autoridades nacionales. Nos ha permitido acceder a información aún no publicada pero de gran importancia para comunicar con evidencia científica a nuestros socios», concluye el comunicado.

Nota de AgendAR:

Cuando este martes informamos sobre la decisión del gobierno de empezar con la vacunación con Sinopharm de los menores de 12 años, y la polémica que se había abierto, señalamos la ausencia de una Fase 3, lo que daba argumentos válidos a quienes la cuestionaban. Pero concluimos: «Resulta inevitable añadir que las vacunas a virus entero inactivado, como la vieja Salk de 1955 o la Sinopharm, parecen mucho menos capaces de suscitar eventos alérgicos o coagulatorios que las fórmulas codificantes. No se sabe por qué, pero en los números salen como más seguras que todas las que usan vectores adenovirales y las que emplean directamente fragmentos genéticos del SARS CoV2 en soporte ARN, como la Pfizer. Respecto de las ventajas sociales de la vacunación masiva pediátrica, es por ahora el único modo de complicarle al SARS CoV2 su último reducto demográfico. Por ende, vacunar a los chicos es cerrarle -o al menos dificultarle- sus chances de mutación, escape y rebrote en países bien inmunizados. Esto no debería discutirse, siquiera. ¿A alguien se le hubiera ocurrido impugnar la vacuna Salk en bebés, en medio de la pandemia de poliomielitis de 1955?»

Llegan a Argentina 1.625.130 vacunas de Pfizer contra el coronavirus

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Ayer, miércoles 6 de octubre, llegó a las 16 horas un vuelo de American Airlines con un cargamento de 848.250 unidades. Fue recibido en el aeropuerto por el secretario de Equidad en Salud del Ministerio de Salud de la Nación, Víctor Urbani.

Y hoy jueves, otro cargamento, con 776.880 dosis de Pfizer, también por American Airlines, está previsto que aterrice a las 11.30, alcanzando un total de 1.625.130 dosis recibidas esta semana. as vacunas de Pfizer seguirán llegando durante los próximos tres meses hasta completar las 20 millones de unidades previstas por contrato para 2021, y permitirán escalar fuertemente este año la vacunación en adolescentes de 12 a 17 años de manera universal. Desde el inicio de la campaña, el país lleva recibidas 74.484.175 vacunas. De ese total, 30.000.000 corresponden a Sinopharm, 14.183.210 pertenecen a Sputnik V (10.125.655 del componente 1, y 4.057.555 del componente 2), y 4.759.625 a Sputnik V producidas en Argentina por el Laboratorio Richmond (1.179.625 del primer componente, y 3.580.000 del segundo).
«Antes de fin de año todos los mayores de 3 años tendrán su vacuna disponible». carla vizzotti
«El 50% de la población argentinas ya tiene su esquema de vacunación completo», según informa el Ministerio de Salud. Este número refleja no sólo la campaña de vacunación en marcha en las distintas jurisdicciones -y la actual mayor disponibilidad de vacunas- la disposición a vacunarse de la mayoría de nuestros compatriotas, a pesar de la desconfianza fomentada desde algunas usinas. Y aunque la amenaza de la variante Delta no está disipada, el gobierno también confía. Este martes la ministra de Salud, Carla Vizzotti, afirmó en su cuenta de Twitter: «Antes de fin de año todos los mayores de 3 años tendrán su vacuna disponible».

El Banco Mundial publicó su nueva estimación: Argentina crecerá este año un 7,5%

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Según el informe que se dio a conocer ayer 6 de octubre, nuestro país necesitará dos años para recuperarse de la caída que sufrió en el 2020.

El Banco Mundial proyecta un crecimiento para la Argentina de 7,5% en 2021 y una desaceleración a 2,6% en 2022, en un contexto de recuperación global tras la pandemia. La institución ha ido mejorando sus proyecciones de crecimiento para la Argentina en 2021 y 2022. En el informe anterior, el organismo proyectaba un crecimiento moderado para 2022 del 1,7% mientras que ahora lo elevó a 2,6%. Sin embargo, todavía se encuentra lejos de la expectativa del ministro Guzmá reflejada en el Presupuesto 2022. Los datos del Banco Mundial surgen del nuevo informe presentado en conferencia de prensa por el economista jefe para América Latina y el Caribe, William Maloney, en la antesala de la reunión anual conjunta del FMI y el Banco Mundial, que tendrá lugar la semana próxima. Según el análisis, a la Argentina le demandaría al menos dos años para recuperar lo perdido en 2020 por el impacto del Covid-19, y tres años para volver a los niveles de fines de 2018. En la rueda de prensa, Maloney, al ser consultado sobre el tema precios, dijo que no ve riesgos de una hiperinflación en la Argentina y opinó que un acuerdo con el FMI permitirá anclar expectativas. «No veo riesgo de hiperinflación, la inflación está en alrededor del 50%, pero el Gobierno sigue contando con algunas herramientas para evitar que la crisis se profundice», consideró el economista jefe del Banco Mundial. En este sentido, Maloney indicó que «llegar a un acuerdo con el FMI anclará expectativas, reduciendo más los riesgos» en el corto plazo. No obstante, señaló que la Argentina sufre «problemas estructurales de largo plazo» y recordó que en la última década previa a la pandemia el crecimiento «no fue tan rápido». A nivel del conjunto de Latinoamérica, las previsiones de crecimiento para 2021 se han actualizado durante el verano (boreal) y se espera que el crecimiento regional se sitúe en el 6,3 % en 2021, con lo que prácticamente se recuperarían las pérdidas del 6,7 % de 2020, indicaron desde el Banco Mundial. Desde 2010 hasta que se desató la pandemia, la región de América Latina creció un 2,2% anual, al mismo tiempo que el resto del mundo creció a un 3,1 %; «los pronósticos para 2022 y 2023 son igualmente mediocres: 2,8 % y 2,6 % respectivamente», indicó el organismo.

El Nobel de Química 2021 para los diseñadores de un avance «ecológico» en la química

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Por el desarrollo de una nueva herramienta precisa para la construcción de moléculas con propiedades novedosas y con posibilidades de múltiples aplicaciones en la industria y la salud, el premio Nobel de Química fue otorgado a Benjamin List, director del Instituto Max Planck de Investigación del Carbón, en Mülheim an der Ruhr, Alemania, y a David W.C. MacMillan, profesor de la Universidad de Princeton, en Princeton, Estados Unidos. “List y MacMillan desarrollaron la organocatálisis asimétrica, una herramienta que a través de reacciones químicas sirve para construir moléculas de manera más verde y ecológica como fármacos y medicamentos de uso cotidiano”, explica la doctora en Química Carola Gallo, profesora de Síntesis Orgánica e investigadora del Centro de Investigación en Hidratos de Carbono (CIHIDECAR), que depende del CONICET y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEN-UBA). “En lugar de los catalizadores tradicionales (conteniendo metales o enzimas), la organocatálisis asimétrica utiliza moléculas pequeñas asimétricas capaces de acelerar la construcción de enlaces en una molécula blanco que sea importante, por ejemplo, para el descubrimiento de nuevos fármacos”, destaca Gallo. La científica argentina explica que “el hecho de que se utilicen moléculas sencillas hace que los procesos sean mucho más verdes, sustentables y ecológicos. Los catalizadores creados por los científicos laureados son baratos y sin la toxicidad de los metales. Por eso sus desarrollos generaron un gran avance desde el punto de vista ecológico”. Los catalizadores son herramientas fundamentales para construir moléculas que puedan formar materiales con aplicaciones industriales, almacenar energía en baterías o inhibir la progresión de enfermedades través del diseño de drogas y muchas aplicaciones más. “Se conocían ejemplos de organocatálisis hace muchísimos años, ejemplos aislados. Lo interesante es cómo List y MacMillan tuvieron la original idea de transferir la estructura 3D de estos catalizadores a las moléculas a sintetizar. Fue un trabajo arduo, sistemático, que implicó muchos químicos orgánicos con mucho bagaje de conocimiento atrás. Estos métodos que se iniciaron como ciencia básica se utilizan ahora en la industria y llegan a nosotros. Y todavía falta mucho más por descubrir, lo que lo hace mucho más fascinante”, subraya Gallo quien junto con la comunidad de científicos en Química Orgánica asistió a una de las conferencias de List en el último Simposio Nacional de Química Orgánica que tuvo lugar en 2019 en Mendoza. En esa oportunidad el científico alemán fue nombrado socio honorario de dicha sociedad.

Los rubros de la actividad que impulsan la reactivación en este año

Industria, sector automotriz, exportaciones y construcción son los principales motores de la reactivación económica en 2021 en la Argentina, donde el nivel de actividad se viene recuperando después de la crisis de la pandemia. La mayoría de las restantes actividades están a la espera de que, con las nuevas aperturas, aumente el  consumo, y se recuperen las actividades más afectadas por las restricciones. El dato principal es que, tras la caída por la segunda ola delcovid en abril y mayo, en julio la actividad creció por segundo mes consecutivo y anotó el mayor nivel desde el inicio de la pandemia, apenas 0,7 puntos por debajo del nivel que tenía en febrero de 2020, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMA) que mide el Indec. En el informe se destacó como, comparando contra 2019, la industria argentina creció 5,6% en julio, por encima del resto de los países (excepto China), y que «en plena pandemia, la industria viene operando por encima de 2019». «En julio estuvo 7,2% por encima de promedio de 2019, que fue el segundo mejor valor en más de tres años, e incluso superior a gran parte de 2018», señaló el informe. Uno de los sectores más dinámicos este tiempo fue el automotriz que, desde junio 2020, la participación de los patentamientos de origen nacional en las ventas totales de vehículos automóviles muestra una tendencia alcista que, en septiembre de 2021, representó el 52,6%, «el nivel más alto desde por lo menos 2010». Puntualmente, el porcentaje de patentamientos de origen nacional en vehículos de Transporte y carga pasó de 59,7% en enero de 2019 a 70,9% en junio 2021, mientras que los de Maquinaria agrícola, vial e industrial pasaron de 39,5% a 60,5% en el mismo período, y de 22.6% a 32,9% en el caso de los Automóviles. Las pymes industriales, por ejemplo, también marcaron una evolución al tener una utilización de la capacidad instalada y de porcentaje de firmas con rentabilidad positiva con el mayor nivel en tres años y medio, según datos de CAME. La construcción también repuntó fuerte en junio y julio, cuando se ubicó 9% por encima del promedio de 2019 a punto que julio de 2021 «fue el mejor julio de la historia, solo por detrás de julio de 2015» «El Índice Construya -que nuclea la actividad de las grandes empresas del sector- se ubicó en agosto cerca de los máximos históricos de 2013, 2015 y 2017, y 26% por encima del promedio de 2019″, destacó el informe de la cartera que conduce Matías Kulfas. A nivel laboral, el empleo formal en la construcción «repunta a razón de 5 mil puestos por mes, por el creciente dinamismo de la obra pública y la privada», mientras que la industria del software, una de las principales dentro de la economía del conocimiento, bate récords mes a mes y, en junio, el empleo del sector «fue el mayor de la historia, 15,2% mayor al de 2019 y con crecimiento en las 24 provincias». Por último, las exportaciones tuvieron el mejor inicio de año desde 2013, ayudadas por precios internacionales y la mejora de la actividad de nuestros socios comerciales. «El 2021 viene mostrando una profunda recuperación de las cantidades exportadas. En agosto anotaron el tercer mayor registro de la historia y se ubicaron levemente por debajo de noviembre de 2019 y enero de 2008», afirmó el documento.

Cuando caen las redes sociales ¿Oportunidad para alternativas no globales y empresarios locales?

Como todo el mundo sabe -nunca fue tan cierto y literal, el mundo todo-  el lunes 4 de octubre Facebook, Instagram y WhatsApp, las 3 empresas de Mark Zuckerberg, estuvieron caídas por más de 6 horas. Las dificultades comenzaron a las 12:15 hora argentina, y ningún dispositivo, en ningún rincón del planeta, podía conectarse a través de ellas. No fue la primera interrupción del servicio para ninguna, ni tampoco la más prolongada. Facebook estuvo caída un día entero en 2008, y WhatsApp por 14 horas entre el 13 y el 14/3/19. WhatsApp e Instagram las tuvieron hace muy poco, en marzo y julio de este año. Y un fallo de las 3 juntas, ocurrió en julio de 2020. Pero nos animamos a decir que la caída de ayer fue la que impactó más en la sociedad global. Para ser más preciso, en un porcentaje muy alto de los ciudadanos de una mayoría muy larga de los países del globo. En parte, por una cuestión del número de usuarios. En 2008, Facebook tenía 80 millones; hoy, esa red social sola tiene más de 2.890 millones. El «planeta Zuckerberg» tiene más habitantes que la India y China juntas. Pero creemos que un factor aún más decisivo es el papel que juegan, cada vez más, en nuestras actividades, además de nuestros ocios. Cada día más empresas pequeñas y medianas y emprendimientos personales se suman a vender u ofrecer servicios a través de Instagram. La pandemia ha acelerado esta tendencia. Y WhatsApp -y en menor grado el servicio de mensajería de Facebook, Messenger, que también se cayó– ha reemplazado al correo electrónico y está en camino de reemplazar a la comunicación telefónica. Por supuesto, ambos siguen existiendo y cumplen funciones acotadas aunque propias. Pero el mensaje que puede enviarse en cualquier momento, y también leerse o escucharse cuando el receptor tiene tiempo, resulta tan útil… Lo mismo que el bot, que ofrece de inmediato opciones al cliente (o al ciudadano). Bueno, ayer comprobamos que este maravilloso mecanismo -que vende a empresas privadas, y a algunas agencias de algunos gobiernos, los datos personales que le brindamos sin reflexionar, y cuyos algoritmos han sido denunciados como «perversos» (ver la otra nota que hoy publica AgendAR)- también puede fallar. Y sin advertencia previa. Poco después de la recuperación de las redes, nuestro amigo Jorge Zaccagnini, referente histórico para muchos informáticos argentinos, nos decía en un mensaje «en varias oportunidades advertimos que la mudanza irreflexiva de los mecanismos de comunicación era un proceso peligroso y permanentemente a un paso del caos». Es cierto. Sin ir más lejos, en marzo habíamos reproducido en AgendAR su advertencia «No abrazar la tecnología digital sin evaluarla antes». La pregunta es ¿Hay alternativas? Hay una red, al menos, que se está ofreciendo, con énfasis, desde hace tiempo: Telegram. Y es muy competitiva en sus capacidades. Pero, como otras muestras de las brillantes ciencia y tecnología rusas, tiene dificultades con la escala. Ayer también Telegram tuvo problemas para alojar a tantos emigrantes intempestivos con los mensajes que no podían enviar por WattsApp. Hay otras redes y servicios de mensajería. En China, en la misma Rusia… Incluso en Estados Unidos, varios compiten con éxito en segmentos de la población con los servicios de Mark Z. Pero todos ellos, en sus características y su lenguaje, están destinados a los usuarios locales. Y ahora contestamos la pregunta de si hay otra alternativa con otra ¿Por qué no hacemos lo mismo? Hacemos nuestro el desafío de Zaccagnini: «…planteamos la necesidad de una nube local y sudamericana. Usando los recursos y conocimientos que hoy estamos mal utilizando como materia prima del negocio de otros». Podemos imaginar una red de mensajería nacional, hasta un sitio en Internet para subir fotos y textos breves… Ejemplos de esto último existen. Por supuesto, somos conscientes que competir con recursos locales con el imperio de Zuckerberg sería tratar de pescar una ballena con un anzuelo para mojarritas. Pero el objetivo no sería competir, sino ofrecer una alternativa confiable, y, tal vez, valorizar más los datos que hoy los usuarios de las redes proporcionamos gratuitamente. Porque Mark Z es, simplemente, el empresario que con mayor habilidad explotó el hecho que hoy a muchísima gente le encanta volcar su intimidad en Internet, brindando de paso información valiosa para las empresas que quieren venderles productos o servicios. El factor que puede hacer viable una propuesta así es que al Estado nacional, y también a los provinciales, les conviene que exista una alternativa a sus ciudadanos y a las empresas. No sólo frente a caídas imprevistas como la de ayer. El crimen y la guerra ya se trasladaron al ciberespacio. Contar con proveedores nacionales de estos servicios será en muy poco tiempo una política prudente, seguida por muchos países. Nuestro columnista, Daniel Arias, nos cuenta que en enero de 2020, cuando se renovó la conducción de ARSAT, se debatió si se iba a ofrecer un sistema de teleconferencias capaz de hacerle competencia a los varios sucedáneos de Zoom. Con la ReFeFo, la red de fibra óptica que superó los 35.000 km y la capacidad de almacenamiento del Data Center de Benavídez, habría tenido ventajas tecnológicas, de escala y de costos decisivas dentro del territorio argentino. Pero era indispensable vender servicios directamente a usuarios: «dar milla final», en la jerga. El tabú de la milla final es fundacional, viene de 2006, cuando la empresa nació con diez empleados en dos oficinas del entonces Correo Central y con la entonces sorprendente idea de dotar a la Argentina de sus propios satélites de telecomunicaciones. De suyo, un proyecto tildado de irrealizable y faraónico. Pero los satélites están, ganan mucha plata para el estado, logró una alianza con Turquía para su construcción en serie y venta, y habrá nuevos. Satélites, la ReFeFo, «el Data», todo lo que se propuso hacer ARSAT, lo hizo. Pero en 2020 desistió de un equivalente nacional de Zoom por no romper el tabú de la milla final, y sembrar la paranoia entre algunos grupos económicos muy poderosos del mundo de las comunicaciones. Ese paso al costado se dio mientras se veían llegar la pandemia, sus inevitables restricciones y el florecimiento de la sala virtual de conferencias Zoom. Podríamos haber tenido un equivalente nacional. Todavía podemos. Éste ahora es un desafío distinto. La caída general de conectividad de ayer nos señala que, antes que un negocio empresario, para el país sería una medida de seguridad. Ya no es únicamente conveniente. Es necesario. ARSAT, en asociación con las empresas informáticas que siguen naciendo en Argentina a pesar de la crisis, puede encargarse de esta tarea. Tiene todo para ello. Se necesita la decisión política.

A. B. F.

Se dispara el precio mayorista del gasoil y las petroleras empiezan a fijar cupos de entrega

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El precio del gasoil que compran el agro y las industrias aumentó en septiembre casi un 10%. Por primera vez, el importe mayorista supera al del retail minorista. Por eso, las petroleras empezaron a cuotificar la entrega de combustibles para su red de estaciones de servicio. Algo similar está pasando con el precio del gas en Europa y EE.UU., pero eso no nos sirve a nosotros.

En Argentina aparece una historia repetida. Se configura, con diferentes detalles, cada vez que el precio interno del petróleo se atrasa demasiado con relación al internacional. En esa clave, el Brent —la principal referencia del barril en el mundo occidental— orilló el viernes los 80 dólares. Es, junto con la suba explosiva del gas natural licuado (LNG), uno de los emergentes del escenario de precios al alza que se registró en las últimas semanas. El aumento del precio internacional empezó a resquebrajar el congelamiento de los combustibles que estableció el gobierno para el 2° semestre del año. La última suba en los surtidores se registró en mayo y no se prevén cambios hasta que pasen las elecciones legislativas del 14 de noviembre. Sin embargo, en el canal mayorista sí se sintió el impacto de la suba del Brent y de derivados del petróleo. El precio del gasoil que compra el agro y empresas industriales venía aumentando en los últimos tres meses, pero en septiembre se incrementó casi un 10 por ciento. Con un dato sobresaliente: después de mucho tiempo, el precio del gasoil mayorista superó en muchas regiones al del gasoil que consumen los automovilistas particulares en las estaciones de servicio. Después de las subas consecutivas de marzo, abril y mayo, el precio del gasoil en el mercado minorista llegó a ser hasta un 18% más caro que el mayorista. Esa diferencia se fue puliendo en los últimos meses. Y se dio vuelta definitivamente a partir del 1º de octubre, cuando las petroleras informaron sus nuevos precios de venta para sus clientes industriales. Nueva dinámica El quiebre está a la vista: como no pueden aumentar sus precios en el retail porque YPF —la petrolera controlada por el gobierno, que lidera el mercado con una participación superior al 55%— no aumenta, funciona como un dique de contención, el resto de las refinadoras —Axion Energy, Raízen, Puma (Trafigura), Gulf, Dapsa y Voy, entre otras— empezaron a trasladar el margen del negocio al canal mayorista. ¿Cuál fue la consecuencia de ese quiebre en la dinámica de precios dentro del mercado de combustibles? Varias refinadoras empezaron a cuotificar la asignación de combustibles para su red de estaciones de servicio. Eso significa que las estaciones de bandera que no son propiedad de las petroleras (pertenecen a terceros) no podrán solicitar un cupo superior de gasoil que el que vendieron el mes pasado. Con esta medida, las refinadoras buscan evitar dos cuestiones: primero, que los estacioneros sobre-almacenen combustible a la espera de que el precio del gasoil siga subiendo. Y, segundo, que revendan gasoil a clientes en el mercado del agro y también a industrias. ¿Mangueras cruzadas? En la medida que sea más negocio comercializar gasoil en el segmento mayorista, que representa entre un 20% y un 30% de las ventas totales de las refinadoras, es probable que se empiecen a ver mangueras cruzadas en las estaciones de servicio. “No es que vaya a faltar gasoil en el corto plazo. Pero el mercado siempre trata de encontrar los mecanismos para direccionar producto hacia los segmentos que defiendan margen. Si vender gasoil a precio congelado en las estaciones no es negocio, las petroleras y estacioneros van a competir para quedarse con los clientes en el mercado mayorista”, analizó el gerente comercial de una petrolera.

Nobel de Física: a dos pioneros sobre el calentamiento global y a investigador sobre sistemas complejos

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Los ganadores del Premio Nobel de Física 2021 fueron el alemán Klaus Hasselmann, el japonés Syukuro Manabe y el italiano Giorgio Parisi, por sus “contribuciones innovadoras” a nuestra comprensión de sistemas físicos complejos.

El mundo que nos rodea es complejo e inabarcable. Para poder conocer algunos de sus aspectos, es necesario hacer modelos, simplificaciones que permiten analizar la relación entre algunas de las variables que intervienen en un fenómeno determinado. Los elegidos para recibir el premio Nobel de Física de este año hicieron justamente eso. Los ganadores de la mitad del premio -y por tanto de la mitad del dinero a repartirse entre ambos-, que hicieron sus contribuciones en modelos que permitieron entender algunos aspectos del calentamiento global, fueron el alemán Klaus Hasselmann y el japonés Syukuro Manabe. Hasselmann, actualmente investigador en el Instituto Max Planck de Meteorología de Hamburgo, Alemania, desarrolló en la década de 1980 –junto a su equipo- una forma de eliminar el “ruido” de la variabilidad del clima para poder analizar las tendencias a mayor escala del cambio climático. Posteriormente, también desarrollaría junto a colegas una forma de ver las “huellas” de la actividad humana, tanto en los modelos como en las observaciones registradas, pudiendo entonces allanar el camino hacia entender que éramos los seres humanos los responsables de la suba de la temperatura media mundial observada. Manabe, actualmente investigador de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, propuso en la década de 1960 un modelo que, contemplando la incidencia del vapor del agua y del dióxido de carbono en una columna de la atmósfera, permitió establecer que el calentamiento global de la superficie del planeta se debía al aumento del dióxido de carbono atmosférico y no a otras posibles causas. El tercer laureado, el italiano Giorgio Parisi, investigador de la Sapienza Università di Roma, Italia, se llevó la otra mitad del premio por sus contribuciones -¡y las de su equipo!-, un poco menos sencillas de apreciar por todos que las referentes al cambio climático, pero igual de relevantes. El comité del Nobel resume que le dieron el premio “por el descubrimiento de la interacción del desorden y la fluctuación en los sistemas físicos, desde escalas atómicas a planetarias”. Vayamos, entonces, a ver un poco en qué consiste la ciencia que hicieron, hace ya varias décadas, y que hoy es galardonada.

CO2 y calentamiento

Hoy estamos familiarizados con el concepto del calentamiento global y de una de sus consecuencias, el cambio climático. Ese calentamiento se debe a un aumento del efecto invernadero de la atmósfera. Por “efecto invernadero” nos referimos al hecho de que parte de la energía que llega del sol y nos calienta -radiaciones de onda corta- y que es reflejada por nuestro planeta bajo radiación infrarroja -de onda larga-, queda atrapada por determinados componentes de nuestra atmósfera al igual que el calor queda atrapado en un invernadero (facilitando así que las plantas que necesitan calor se desarrollen mejor). Ese efecto invernadero es necesario para la vida en el planeta, y aquellos planetas y satélites sin atmósferas apropiadas nos lo recuerdan. Pensemos en la Luna, que está prácticamente a la misma distancia del Sol que la Tierra, y por tanto recibe casi la misma energía. En nuestro planeta, con su fabulosa atmósfera, hoy la temperatura en Uruguay rondará los 22 °C, y al caer la noche no bajará más allá de los 12 °C; mientras que en la Luna, sin atmósfera que retenga el calor en ambas direcciones, fuera de los polos habrá una temperatura máxima cercana a los 200 °C y una mínima de unos -180 °C. De no haber tenido atmósfera con gases de efecto invernadero, tal vez la vida no se hubiera desarrollado nunca aquí, como no lo ha hecho en la Luna. El asunto es que ese efecto invernadero deseable en nuestro planeta se ha salido de los límites en los que nos beneficia y empieza a ser preocupante. ¿La razón de este desequilibrio del efecto invernadero? Los seres humanos venimos liberando cantidades enormes de gases que justamente lo producen. El más famoso de ellos es el dióxido de carbono, o CO2, pero también están el metano y hasta el vapor de agua. Cerquita tenemos a Venus y su infierno ardiente como un ejemplo de lo que pasa cuando la atmósfera tiene elevados niveles de CO2. Todo eso que hoy sabemos y conocemos, en realidad llevó años de investigación, modelos, cálculos e hipótesis, algunas tiradas a la papelera, otras que forman el acervo del conocimiento científico actual. Demostrar que un aumento de la temperatura no se debe a la variación natural del clima, sino a un fenómeno constante a escalas temporales mayores y que, además, la causa de ese fenómeno es la actividad humana, requiere ciencia de la buena. Los dos premiados por el Nobel de Física de este año -¡y sus equipos!- fueron parte de quienes la vienen haciendo desde hace décadas. En 1961, Syukuro Manabe -y su colega F. Möller- publicaron el artículo “Sobre el equilibrio de la radiación y el balance de calor en la atmósfera”, en el que comenzaban a analizar las diferencias entre el calor recibido por la Tierra, el eyectado al espacio y el retenido por la atmósfera. Unos años después, en 1964, llegaría uno de los trabajos que se reconocen como mérito para este Nobel y que se tituló “Equilibrio térmico de la atmósfera con un ajuste convectivo”, ya que ese modelo, que publicó con RF Strickler, fue más allá de medir el balance de calor y agregó complejidad al calentamiento atmosférico. Años después agregaría al problema estudios sobre la humedad y el vapor de agua en la columna de aire, pero el otro gran trabajo, que de cierta manera reconoce este premio de 2021, es el que publicó en 1975. Bajo el título “Los efectos de duplicar la concentración de CO2 en el clima en un modelo de circulación general”, Manabe, esta vez en colaboración con RT Wetherald, dejaba en evidencia que era el aumento del dióxido de carbono el responsable de que la temperatura superficial de la tierra se elevara, ya que si el responsable fuera el vapor de agua, principal gas de efecto invernadero, ese cambio debería verse en toda la columna atmosférica y no sólo en las capas más cercanas a la superficie terrestre. Según reseña el comité del premio Nobel de Física, “Manabe demostró cómo el aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera conduce a un aumento de la temperatura en la superficie de la Tierra”, y también señala que “fue la primera persona en explorar la interacción entre el balance de radiación y el transporte vertical de masas de aire” (ey, ¡recuerden que trabajó con Strickler!). “Su trabajo sentó las bases para el desarrollo de modelos climáticos actuales”, agregan a continuación.

Tras la huella humana en el cambio climático

Ya en la década de 1970 estaba claro que la temperatura media de la superficie del planeta estaba aumentando. Tras esa constatación, había luego que ir por la causa de ese aumento. No faltaba quienes sostenían que el aumento de las temperaturas se debía a fluctuaciones que ya habían sucedido naturalmente en el planeta en reiteradas ocasiones (de hecho, aún pueden encontrarse personas que desechan la evidencia y se aferran a convicciones o intereses personales). La Tierra había pasado por grandes glaciaciones y por períodos mucho más calientes que los de nuestros días. Para hacer el tema más complejo, en esta tendencia de calentamiento observada se intercalaban años con temperaturas bajas más extremas. Es difícil convencer a alguien de que el planeta se está calentando en una noche con temperaturas bajo cero. Y como todos sabemos, el tiempo es algo bastante impredecible. Justamente al problema de cómo extraer tendencias a gran escala -climáticas- de un fenómeno tan cambiante y aleatorio como el tiempo de todos los días, se abocó Klaus Hasselmann, físico interesado en fenómenos oceanográficos pero que en la década de 1970 se vería inmerso en el turbulento mar de la ciencia del cambio climático. En 1967, Hasselmann, esta vez sí firmando solo -aunque ello no implique que la ciencia no sea una actividad colectiva y colaborativa-, publicó el artículo por el cual, en gran parte, ahora la academia sueca reconoce su trabajo. “Modelos climáticos estocásticos parte 1. Teoría” se llamó el artículo. Y por primera vez en los modelos climáticos se incluyó el azar como algo intrínseco del fenómeno a modelar. En 1979 volvió a la carga, nuevamente firmando solo, con el artículo “Sobre el problema señal-ruido en los estudios de respuesta atmosférica”. Como dice el comité de los Nobel, “Hasselmann demostró cómo los fenómenos meteorológicos caóticamente cambiantes pueden describirse como un ruido que cambia rápidamente, colocando así los pronósticos climáticos a largo plazo sobre una base científica firme”. Pero Klaus no se detuvo allí. Ya en la década de 1990 Hasselmann se dedicó a desarrollar formas de encontrar huellas distintivas –fingerprints en inglés- que permitieran apuntar a causalidades en algunos de los fenómenos climáticos predichos por los modelos así como en los registros en los que se ajustaban. ¿Podrían encontrarse marcas distintivas que nos permitieran encontrar explicaciones para lo observado? Hasselmann estaba convencido de que sí, y en 1993, otra vez trabajando como un lobo solitario, publicó el artículo “Huellas óptimas para la detección de cambios climáticos dependientes del tiempo”. En 1997 fue más allá, y nuevamente en solitario, publicó “Método multipatrón de huellas para la detección y atribución del cambio climático”. Hoy ya sabemos el final de la película: el cambio climático es atribuido a la actividad humana desde la Revolución industrial (sino desde un poco antes). Hasselmann fue entones uno de quienes allanó el camino para afirmarlo científicamente. “Sus métodos se han utilizado para demostrar que el aumento de temperatura en la atmósfera se debe a las emisiones humanas de dióxido de carbono”, resume el comité del Nobel.

Desorden y fluctuaciones

“Alrededor de 1980, Giorgio Parisi presentó sus descubrimientos sobre cómo los fenómenos aparentemente aleatorios se rigen por reglas ocultas. Su trabajo se considera ahora una de las contribuciones más importantes a la teoría de sistemas complejos”, reseña el comité sin entrar en muchos detalles.
Parisi estaba interesado en un fenómeno particular, aleatorio, desordenado y “frustrante”, que se da en lo que en inglés llaman spin glass, algo así como vidrio de espín, y que consiste en una aleación de metal en la que átomos de hierro se distribuyen aleatoriamente en una grilla de átomos de cobre. Los momentos magnéticos de los átomos de hierro en ese material, lejos de apuntar todos para la misma dirección, se dan de una forma impredecible, con átomos apuntando en diversas direcciones -por eso se dice que se “frustran” en su intento de alinearse en una única dirección-. Según reseña el comunicado de la academia sueca, en la introducción a su libro sobre el vidrio de espín, Parisi dice que estudiar ese material “es como ver las tragedias humanas de las obras de Shakespeare. Si querés hacerte amigo de dos personas al mismo tiempo, pero se odian, puede ser frustrante”. Pero la frustración no fue algo que Parisi experimentara tratando de explicar el vidrio de espín. En 1979 publicó, también en solitario, el artículo “Hacia una teoría de campo medio para los vidrios de espín”, en el que ya encontraba una forma de poner orden al aparente caos impredecible. Le siguieron varios artículos más sobre ese material, que luego dieron lugar a trabajos sobre otros problemas que se solucionaban con el mismo abordaje. “Sus descubrimientos fundamentales sobre la estructura de los vidrios de espín fueron tan profundos que no sólo influyeron en la física, sino también en las matemáticas, la biología, la neurociencia y el aprendizaje automático, porque todos estos campos incluyen problemas que están directamente relacionados con la frustración”, señala la academia sueca.

Señales

Es una buena señal que este premio se haya dado a investigadores que han hecho contribuciones al estudio del calentamiento global y el cambio climático. Ya era hora, pues estos trabajos llevan décadas mostrando que vamos mal. Sin embargo, una vez más la academia sueca falla en acompañar los tiempos que corren. Desde 1901 a 2021 sólo cuatro mujeres han recibido el Premio Nobel de Física: Marie Curie en 1903, Maria Goeppert-Mayer en 1963, Donna Strickland en 2018 y Andrea Ghez en 2020. De los premios a la ciencia anunciados para este 2021 hasta ahora, las investigadoras tienen un rotundo cero frente a cinco investigadores hombres. Mucho se ha dicho que alcanza con mirar los retratos de todos los premiados en más de un siglo para ver que la cara de la ciencia que los Nobel proyectan es la de hombres blancos. Parece que estamos más cerca de tomar en serio el cambio climático que los problemas de género dentro de la ciencia.

Graves denuncias contra Facebook ante el Senado de Estados Unidos

WASHINGTON.- Frances Haugen, la informante que reveló secretos de Facebook, brindó un demoledor testimonio ante un comité en el Senado de Estados Unidos y acusó a la red social más popular del planeta de poner sus “astronómicas ganancias antes que las personas”, operar sin transparencia ni control, alentar las divisiones, el extremismo y la violencia, provocar un daño a la salud mentad de los niños y adolescentes, y debilitar la democracia.

Haugen, una ingeniera de computación de 37 años que trabajó hasta mayo de este año en Facebook, responsabilizó además de manera directa al cofundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y su círculo de más cercano al indicar que prefirieron descartar mejoras en las plataformas de la empresa que pueden reducir el riesgo al que se exponen sus usuarios para sostener las ganancias de su emporio tecnológico.

“El liderazgo de la empresa conoce formas de hacer Facebook e Instagram más seguras y no hará los cambios necesarios porque han puesto sus astronómicas ganancias antes que las personas. Se necesita la acción del Congreso. No pueden resolver esta crisis sin su ayuda”, dijo Haugen, al leer el testimonio que preparó.

“Las decisiones finales son de Mark. No hay nadie que haga responsable a Mark más que él mismo”, agregó luego, al responder preguntas de los senadores.

La audiencia del Subcomité de Protección de Consumidores, Seguridad de Productos y Seguridad de Datos del Senado dedicada a Haugen ocurrió un día después de que Facebook sufriera la peor caída en sus plataformas desde 2008.

La presentación de Haugen en el Congreso despertó un enorme expectativa porque por primera vez una experta en tecnología con información interna de la empresa ofreció una mirada de primera mano sobre el funcionamiento de Facebook, y se ofreció a responder preguntas de los legisladores.

Facebook ya estaba bajo un fuerte escrutinio en Washington. Varios legisladores, republicanos y demócratas, creen que ha acumulado demasiado poder, es una amenaza para la democracia y debe ser regulada. Algunos, como la senadora Elizabeth Warren, ícono progresista de los demócratas, han llegado a sugerir que Facebook debe ser partida en varias empresas (como lo fue en 1983 la teléfonica AT&T).

El tema de la audiencia fue por demás sensible: el impacto de las redes, y, en particular, de las plataformas de Facebook sobre la salud mental de niños y adolescentes. Al final, el testimonio de Haugen le dio oxígeno a la posibilidad de una ofensiva política más agresiva contra Zuckerberg y su empresa.

Antes de ir a testificar al Senado, Haugen ya había ganado notoriedad al brindar una entrevista al programa 60 minutes difundida el domingo en el que reveló que era la informante y principal fuente de una serie de reportajes publicados por el periódico The Wall Street Journal que revelaron las fallas y los daños de las plataformas de la empresa liderada por Zuckerberg, que quedó acorralada como nunca bajo fuertes críticas, y ante la amenaza de una intervención regulatoria que puede llegar a alterar para siempre la composición de la compañía.

El senador Richard Blumenthal saluda a Haugen
El senador Richard Blumenthal saluda a Haugen

Una de las revelaciones más fuertes del W. S. Journal fue que Facebook sabe que Instagram es tóxica para los adolescentes. Un estudio de la empresa indicó que el 32% de las adolescentes mujeres afirmó que Instagram las hizo sentirse peor respecto de sus cuerpos. Una y otra vez, Haugen apuntó contra los algoritmos de la empresa, y dijo que Facebook alienta la anorexia y la adicción, y llegó a comparar a Instagram con el cigarrillo.

“Vi que Facebook encontró conflictos repetidamente entre sus propios beneficios y nuestra seguridad. Facebook resolvió constantemente esos conflictos a favor de sus propios beneficios. El resultado ha sido más división, más daño, más mentiras, más amenazas y más combate”, dijo Haugen. “En algunos casos, una peligrosa charla en línea ha provocado una violencia real que daña e incluso mata a las personas”.

Frances Haugen

La respuesta de Facebook

Facebook ha negado o minimizado las acusaciones de Haugen y las historias publicas en el Journal. Antes y después de la audiencia en Senado, la compañía desplegó una fuerte campaña comunicacional –varios ejecutivos ofrecieron entrevistas en la televisión– para refutar su testimonio.

“No estamos de acuerdo con su caracterización de los muchos temas a los cuales se refirió”, dijo Lena Pietsch, directora de Comunicación de Políticas Públicas de Facebook, en un comunicado. “A pesar de todo esto, estamos de acuerdo en una cosa: es hora de comenzar a crear reglas estándar para Internet. Han pasado 25 años desde que éstas se actualizaron, y en lugar de esperar a que la industria tome las decisiones sociales que le corresponden a los legisladores, es hora de que el Congreso actúe”, agregó.

Haugen imploró a los senadores que intervengan para monitorear y regular a la empresa, y proteger a sus usuarios, sobre todo los niños. La compañía, señaló, esconde información al público y al gobierno, y, por lo tanto, el Congreso debe intervenir para saber qué sucede y proteger a los usuarios. Este punto, en especial, pareció resonar con los senadores, demócratas y republicanos, que hablaron de un testimonio “catalizador” y se mostraron proclives a la idea de exigirle a la empresa que divulgue las investigaciones sobre sus plataformas.

“Casi nadie fuera de Facebook sabe lo que sucede dentro de Facebook. La compañía oculta intencionalmente información vital al público, al gobierno de los Estados Unidos y a los gobiernos de todo el mundo”, dijo Haugen. “Facebook es una caja negra”, coincidió al final el presidente del comité, el senador demócrata Richard Blumenthal.

Atípico en Washington, la audiencia sirvió para mostar que Facebook cerró la grieta entre demócratas y republicanos: desde “ambos lados del pasillo”, como se dije en la jerga política norteamericana, mostraron una fuerte inquietud por el poder que acumuló Facebook, la falta de vigor en la respuesta de Zuckerberg y su equipo a las preocupaciones de usuarios, políticos y organizaciones civiles, y la necesidad de actuar para prevenir un daño mayor a la gente, y a la democracia. La senadora demócrata Amy Klobutchar anticipó que el testimonio de Haugen será un “catalizador” para la acción parlamentaria.

El CONICET volvió a tener muestras de sus actividades en su stand de Tecnópolis

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Con entrada libre y gratuita, el espacio ofrece talleres, charlas, videos y experiencias. El protagonismo de la Unidad «Coronavirus»

Bajo el lema “Cultivar lo humano” Tecnópolis se extenderá durante 34 jornadas, hasta el 12 de diciembre donde todas y todos podrán disfrutar del Parque los viernes, sábados, domingos y feriados de 12 a 20 hs. En esta 10ma edición, la muestra cuenta con la presencia de más de 60 organismos e instituciones divididos en 7 polos temáticos, y cientos de eventos, talleres, experiencias, muestras, presentaciones y espectáculos. La mega muestra de ciencia, arte y tecnología de Tecnópolis abre sus puertas en el marco de la celebración por sus 10 años de historia. Las y los visitantes podrán sacar sus entradas gratuitas aquí y recorrer libremente los distintos espacios y atracciones del Parque. Esta nueva edición se realiza contemplando los protocolos vigentes para garantizar el cuidado de todas y todos: uso de barbijo, distancia social y aforo limitado en los distintos espacios. Durante la apertura, Ana Franchi, Presidenta del CONICET, agradeció a trabajadores y trabajadoras del CONICET que “han estado trabajando durante mucho tiempo para llegar a esto”. Y sostuvo: “La reapertura de Tecnópolis nos llena de alegría. En Tecnópolis recorremos lugares donde la ciencia, la tecnología y el arte se entremezclan, donde conocemos todo lo que la ciencia y la tecnología nos puede dar a nuestras vidas para que las personas vivan mejor”. Daniel Filmus, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, expresó: “La ciencia y la tecnología es de mediano y largo plazo, exige que estos chicos y chicas que tienen una curiosidad enorme se incorporen al bagaje enorme de científicos y científicas que vamos a mostrar en Tecnópolis en dirección a tener un país soberano, un país que crezca pero un país que distribuya cada vez mejor los beneficios del crecimiento”. Novedades del CONICET en Tecnópolis Entre el CONICET, el Ministerio de Ciencia y la Agencia I+D+i, se realizó un nuevo espacio llamado Unidad Coronavirus, donde se pueden ver los desarrollos, investigaciones y aportes que nuestros científicos y científicas llevaron adelante durante la pandemia, muchos en tiempo récord. A través del Programa de Promoción de Vocaciones Científicas (VocAr), el CONICET invita a grupos escolares de primaria (de 5to a 7mo grado) a realizar “recorridos científicos” por el espacio del CONICET en Tecnópolis. Estos recorridos tienen la finalidad de acercar la ciencia a la sociedad, y despertar el interés por la ciencia en los jóvenes.

Sobre la aplicación de la vacuna Sinopharm en los menores de 12 años

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Salvo en las primeras semanas de la llegada de la pandemia del Covid-19 a nuestro país, todas las medidas sanitarias que tomó el gobierno nacional han sido juzgadas con criterios influidos por la puja política: los oficialistas las encontraban buenas, y los opositores pésimas. A veces, critican furiosamente decisiones que habían reclamado unos meses antes. Pero la inmunización de la niñez afecta, legítimamente, sentimientos muy profundos, aunque la vacuna no sea obligatoria. Aquí informamos las declaraciones de los funcionarios, y los argumentos de quienes cuestionan esta medida. Y damos nuestra opinión.

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El fin de semana pasado aparecieron en la discusión pública cuestionamientos y confusión luego de que el Gobierno anunciara la vacunación de los menores de 11 años con las dosis de la vacuna china Sinopharm. El viernes por la tarde, el anuncio que compartieron los ministros de Salud y Educación en la Casa Rosada por orden del jefe de Gabinete, Juan Manzur, tomó por sorpresa hasta a miembros de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain). “Estupor”, fue el término que eligieron los padres de la red Mini VacunaMe para describir lo que les causó la decisión oficial. “Es imprescindible disponer de la información científica” analizada por la Anmat para el uso del producto a partir de los 3 años, reclamaron pediatras e infectólogos pediátricos a través de las asociaciones que los nuclean. De hecho, en estos días la decisión será analizada por los ministros de Salud durante la reunión virtual del Consejo Federal de Salud (Cofesa), y la ministra Carla Vizziotti, convocó a los representantes de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Se estima que la medida alcanzaría a unos 6 millones de chicos, con y sin comorbilidades.

El anuncio oficial:

La ministra Carla Vizzotti, sentada junto al ministro Jaime Perczyk, dijo: “Hoy [por el viernes] nos confirma la ANMAT que estamos en condiciones de avanzar para la autorización de uso de la vacuna Sinopharm en pediatría, entre los 3 y 11 años”. Esa comunicación, según indicó la funcionaria, surgió de ensayos clínicos de fase I y II. Al final de la conferencia de prensa, el titular de la Anmat, Manuel Limeres, firmó una nota de ampliación del informe técnico dirigida a Vizzotti. Ahí, Limeres informa sobre la evaluación de un estudio sobre la seguridad y la inmunogenicidad (capacidad de la vacuna de provocar una respuesta inmunológica al virus de Covid-19) de la vacuna. No surge de esos 11 párrafos la cifra de participantes del estudio; se indica que fue un ensayo clínico versus placebo y a doble ciego “en personas saludables mayores de 3 años”. Los evaluadores del Instituto Nacional de Medicamentos concluyeron que la vacuna “tiene un perfil aceptable” de seguridad y una “buena inmunogenicidad”. Hay un párrafo que habla de “la fase III del estudio”, sin más detalles del diseño. “Según datos aportados no se detectaron problemas de seguridad en los sujetos incluidos en el mismo”, afirma Limeres. El organismo regulatorio concluye así que “acompaña” el uso de dos dosis de 4 µg con un intervalo de 21 días.

Los cuestionamientos:

“Si bien los datos publicados de los estudios de Fase I/II de la vacuna Sinopharm son alentadores, es imprescindible disponer de la información científica de la Nota No 2021-93657144-APN- ANMAT#MS de la Dirección Nacional de Evaluación y Registro de Medicamentos, y se amplíe el Informe Técnico complementario sobre la vacuna Sinopharm para su uso a partir de los 3 años de edad”, reclamó este fin de semana la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica. El texto lleva la firma de María Marta Contrini y Gustavo Ezcurra, presidenta y vicepresidente de la entidad y se difundió tras el mismo reclamo de la SAP. Los padres de la red Mini VacunaMe recibieron la noticia con “estupor” y convocaron a aquellos que tengan hijos menores de 11 con patologías a “mantenerse en alerta”. Es, según afirman, “una vacuna que está en fase II en China y Emiratos Árabes. Nada más”. Desde otro grupo, VacunaNOS, requieren a las autoridades “informar públicamente los datos en los que la Anmat sustentó su recomendación”. Así, los padres podrían prestar un consentimiento informado.

Observaciones de AgendAR:

Nosotros no hemos encontrado estudios de fase 3 completados en población tan infantil con vacunas anticovid, salvo los de Pfizer, cuyo lobby sobre el mundo regulatorio, médico y mediático, tanto internacional como nacional, ha sido y es muy intenso. Tedros Adanom Ghebreyesus, director de la OMS, en julio instaba a no vacunar a los chicos sub-12. A recordar: en marzo de 2020 recomendaba no usar barbijo, y el mes pasado no suministrar tercera dosis en países vacunados, pero con rebrotes, como Israel. Suponemos que ésta quedará en los anales como otro error más de la actual dirección de la OMS, en nuestra modesta opinión, la más inepta y teledirigida por lobbies de su historia. Por otra parte, los resultados del ensayo clínico de Fase I y II, fueron publicados en la revista médica The Lancet. Según esa publicación «la vacuna ha demostrado ser “segura y bien tolerada” en los menores de entre 3 a 17 años. “BBIBP-CorV también provocó fuertes respuestas humorales contra la infección por SARS-CoV-2 después de 2 dosis”. Pero estos ensayos no tienen el tamaño de una fase 3, que es el modo de acceder al licenciamiento. La documentación china sobre la cual la ANMAT autorizó la Sinopharm en chicos argentinos mayores de 3 años corresponde a una fase 4, es decir de fármacovigilancia posterior al licenciamiento y a la vacunación masiva. Una fase 4 siempre es enorme en cantidad de participantes: son millones, especialmente en China, y saca a la luz todo evento adverso que haya podido esconderse en una fase 3, que se hace sobre decenas de miles de casos. Llama la atención que con cifras seguramente grandes a su alcance, la ANMAT no las haya citado en su licenciamiento. Eso es una omisión grave. Sobre la conveniencia de vacunar o no a la población sub-12 y por sobre los 2 años, es de sentido común. El riesgo que presentan estos pibes de hacer un «Covid largo» y/o generador de complicaciones circulatorias multiorgánicas no es menor: anda entre el 2 y el 3% de los chicos que se infectan. Y esas complicaciones son factibles de quedar como secuelas permanentes. Esto debe medirse contra el evento adverso alérgico principal de las vacunas anticovid en chicos, la púrpura de Henoch-Schönlein. Es una reacción coagulatoria en los capilares bastante espectacular, pero en los chicos -no así en los adultos- es autolimitada, y sus cuadros agudos resultan fácilmente tratables con corticoides. Rara vez deja secuelas, son mayormente renales, y ocurren casi exclusivamente en adultos. Hasta ahí, todo indica que para los individuos vacunar a la población entre 3 y 12 años da muchas más ventajas que desventajas. En este punto, resulta inevitable añadir que las vacunas a virus entero inactivado, como la vieja Salk de 1955 o la Sinopharm, parecen mucho menos capaces de suscitar eventos alérgicos o coagulatorios que las fórmulas codificantes. No se sabe por qué, pero en los números salen como más seguras que todas las que usan vectores adenovirales y las que emplean directamente fragmentos genéticos del SARS CoV2 en soporte ARN, como la Pfizer. Respecto de las ventajas sociales de la vacunación masiva pediátrica, es por ahora el único modo de complicarle al SARS CoV2 su último reducto demográfico. Por ende, vacunar a los chicos es cerrarle -o al menos dificultarle- sus chances de mutación, escape y rebrote en países bien inmunizados. Esto no debería discutirse, siquiera. ¿A alguien se le hubiera ocurrido impugnar la vacuna Salk en bebés, en medio de la pandemia de poliomielitis de 1955?

Atucha II pasará a uranio muy levemente enriquecido

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En 2022 Atucha II va a empezar algunos rediseños que le garanticen un factor de disponibilidad de al menos el 85% a lo largo de su actual vida útil. Considerando el conjunto de rediseños a consideración de la Autoridad Regulatoria Nuclear, esta máquina podría en servicio 80 años y probablemente más, (pero eso lo decidirán nuestros bisnietos). La movida de Atucha II viene también con un cambio del tipo de uranio que va a disminuir un 40% el actual gasto de combustible. Todo esto lo dijo al periodismo el Dr. Jorge Sidelnik, un físico nuclear de aquellos que entre 1988 y 1990 -y para enojo de Siemens, el proveedor original- reconstruyó enteramente los internos de Atucha I: tenían algunas debilidades de diseño inevitables en un prototipo y en 1988 la máquina se rompió, se detuvo sola, y hubo que decidir cómo seguía el juego. Reinaba la escasez eléctrica en todas las grandes ciudades del país: reparar Atucha I era importantísimo para el AMBA, que vivía entre apagones. Siemens nos pedía U$ 200 millones y el trabajo se hizo por U$ 17 en seis meses menos de lo estimado por la multinacional alemana. Con una autorización presidencial de Raúl Alfonsín, en aquella patriada participaron a riesgo de su prestigio Juan Carlos Almagro, Emma Pérez Ferreira, Roberto Perazzo, Juan Carlos Duarte, Bernardo Murmis y el citado Sidelnik, dado que los medios preferían que se hiciera cargo Siemens. Lanata sacó su memorable tapa en página 12, con la foto de la central y el titular «La arreglamos con un alambre». Por el contrario, los citados, usando herramientas telecomandadas diseñadas por INVAP, repararon los internos de la planta. La dejaron «pinturita». Desde entonces la central mantiene, efectivamente, un factor de disponibilidad del 85%, la máxima estimable para una planta nuclear de su los años ’60. Su potencia instalada inicial fue subiendo con optimizaciones sucesivas desde los 320 MW eléctricos con los que arrancó hasta los 364 MW actuales. No está mal para una instalación cuyo original, en mesa de diseño, daba 250 MW. La única máquina del Sistema Argentino de Interconexión que la supera a Atucha I hoy en disponibilidad no es, como indicaría el sentido común, una hidroeléctrica en un río gigante. El Paraná y el Uruguay, mucho más vulnerables que antes a ciclos largos de sequía, ya no son los ríos que fueron cuando se planificaron Yacyretá y Salto Grande. Cambio climático mediante, se han vuelto mucho más fluctuantes y menos predecibles. Por eso el récord de disponibilidad a potencia nominal, es decir al 100% de potencia, lo tiene otra central nuclear también de uranio natural pero con tecnología CANDÚ, Embalse, en Córdoba, que llega al 93%.
Dr. Jorge Sidelnik
Todo lo que está diciendo Sidelnik que va a hacerle a Atucha II ya lo hizo en Atucha I, cuando todavía no tenía canas, y le salió bien. Es bueno que este raro físico, tan fierrero y poco teórico, forme parte del actual directorio de NA-SA, la operadora de las centrales nucleares argentinas que dirige José Luis Antúnez. Éste no necesita de presentación: es el hombre que se atrevió a terminar Atucha II tras 27 años de abandono de la obra por 10 gobiernos sucesivos. Gente como la nombrada hace la diferencia entre una «operadora boba», para la cual la central es algo comprado y que maneja según manual, más o menos como un taxista usa su taxi, y una empresa de arquitectura nuclear, con capacidad de diseño, rediseño, diseño y construcción original y obra. El primer perfil de empresa es el que le quiso imprimir a NA-SA el gobierno de Mauricio Macri, tras echar a la calle a unos 200 profesionales fogueados en la terminación de Atucha II y en la extensión de vida de Embalse. La mayor parte de las operadoras de centrales nucleares del mundo no han necesitado de esta lobotomía: nacieron así, compradoras y operadoras puras, sin más pretensiones. La NA-SA a la que se intenta volver (por segunda vez desde creada la empresa) es muy diferente. Como diseñadora y constructora, trata de ser autosuficiente en tecnología, motoriza y obliga a calidad nuclear a la industria argentina con pedidos de componentes y sistemas. Si se la deja crecer, hace nuevas centrales y eventualmente, se vuelve exportadora. De modo que este artículo que anuncia cambios en Atucha II anuncia también cambios en marcha en NA-SA, y son más profundos e importantes. Es la vuelta de una empresa que tuvimos entre 2006 y 2015, que reconstruyó sus recursos humanos, terminó una central olvidada durante 27 años, le garantizó 30 más de vida a otra que tenemos en Córdoba, una CANDÚ canadiense llamada Embalse, y vuelve a tener planes de construir una CANDÚ más potente y de diseño argentino. El otro gran cambio no contemplado por el fabricante original en Atucha II va a ser la reconversión de su núcleo «de diseño», de uranio totalmente natural (0,73% de isótopo 235) a levísimamente enriquecido (0,85% de isótopo 235). Esto la CNEA lo hizo en los ’90 con Atucha I. Esta máquina es la hermana mayor (en edad) pero también la menor (en potencia) de Atucha II. A la mayor en edad pero menor en potencia, la CNEA, su dueña original, le fue cambiando el combustible de a poco. No buscaba un aumento de potencia sino un mejor «quemado» del combustible, que pasó de 6 MW/día/tonelada a 11,8 MW/día/tonelada. Se sabe, el lado flaco de las centrales de uranio natural es el bajo quemado. Con el uranio levísimamente enriquecido sale casi el doble de potencia térmica diaria de la misma tonelada de combustible. Y esto significa un 40% de ahorro en la cantidad de combustible quemado anual, ahorro que además se transmite a su vez a los gastos de enfriamiento térmico y radiológico del combustible gastado: en sus extensiones de vida útil, no será tan imperioso aumentar la capacidad de los piletones en que estas complejas barras de circaloy y cerámica de uranio se almacenan décadas hasta mitigar su calor y su emisión gamma. Cumplido este doble enfriamiento inicial, el combustible gastado puede pasar a almacenamiento en seco. Sidelnik no quiso hablar del tema por teléfono, pero a fuerza de tratar con gente nuclear, AgendAR no descarta que en sus próximas paradas programadas, que durarán bastante más de lo habitual, a Atucha II se le meta mucha mano argentina y se la vaya apartando del diseño original alemán en estas áreas: 1) Reemplazo sucesivo de las «lanzas» con sensores de temperatura, presión, flujo de neutrones y otros parámetros del núcleo. Una de estas lanzas, en 1988, tuvo vibraciones que terminaron rompiendo las paredes de un canal de refrigeración. Esto detuvo automáticamente la central y obligó a la CNEA a 2 años de reparaciones y rediseños. 2) Optimizaciones en termohidráulica y en las turbinas que le ganen algunos megavatios extra de potencia instalada. 3) Paso a paso, ir llegando a un núcleo totalmente reconvertido de uranio natural a levísimamente enriquecido de aquí a 5 años. De no haber desaparecido Siemens del rubro núcleoeléctrico en 1989, la empresa alemana constataría que a esta altura del partido somos más baquianos en Atuchas que sus propios elencos de ingeniería nuclear, dispersos hace mucho. Quienes diseñaron esta máquina a fines de los ’70 a esta altura de las cosas están jubilados… o no están. Con uranio natural como combustible original pero recipiente de presión en lugar de tubos de presión como las CANDU, las Atuchas son dos prototipos únicos, y tan prototipos que cada una de ambas tiene algunas particularidades ausentes en la otra. Ambas reflejan el intento de Siemens en los ’60 de armar un casorio técnico entre el uranio natural, un combustible de moda en los países que se iniciaban en el área nucleoeléctrica, y los recipientes de presión, típicos de las centrales con uranio enriquecido a entre el 3 y el 5%. Todas las centrales nucleares de Siemens fueron de uranio enriquecido, salvo estas dos. El mestizaje tecnológico resultante es bien diferente de las decenas de CANDÚ que sembró la canadiense estatal AECL por su propio país y por Pakistán, la India, Argentina, Rumania, Corea y China. Las CANDÚ y sus imitaciones indias son plantas con tubos de presión dentro de una calandria, no con recipiente de presión como las Atuchas. Las CANDÚ son un modo más barato de quemar uranio natural, y el uranio natural, a su vez, es el modo de no depender de los proveedores mundiales de uranio enriquecido, cuyos enojos diplomáticos podrían significar apagones. Con uranio natural, no los necesitás. La desaparición de la Siemens en el mercado nuclear mundial a las dos Atuchas las volvió únicas en el mundo, más raras que un perro verde. Y sin embargo resultaron de una robustez titánica, tanto así que no sería raro que, con sucesivas prolongaciones de vida útil, lleguen a cumplir un siglo en operaciones. Y con tanto rediseño argentino que les imprimió la CNEA y luego NA-SA, finalmente ambas han dejado de ser prototipos. Curiosamente, sin dejar de ser irrepetibles. Hoy, tras los tropezones tremendos de Chernobyl (1986) y Fukushima (2011), la energía nuclear vuelve a resucitar por tercera vez en todo el mundo, empujada por los efectos terroríficos del cambio climático y traccionada por la urgencia por sustituir a los combustibles fósiles en el suministro de electricidad de base. El uranio natural sigue teniendo fieles: la India opera 22 activas, construye 5 y planea 9 más. China tiene otras 2 en planes, y Rumania está construyendo su 3ra y 4ta unidades CANDÚ mientras prepara la extensión de vida de su 1ra. Si no se compran más Atuchas en el ancho mundo es porque la opción CANDÚ siempre fue un 50% más barata en inversión inicial, plata que se recupera en 15 años, pero básicamente porque ya no hay un oferente «world class» en Atuchas. Todo lo que hoy se construye rápido y fácil en planta eléctrica es también mucho más precario, hecho para terminarse en 2 o 3 años y durar a lo sumo entre 20 y 25 años, desde los parques solares a los eólicos, y desde estos a las plantas termoeléctricas de gas a ciclos combinados. En épocas de gas barato esta construcción barata generaba electricidad barata. Pero esas épocas se están terminando en todo el mundo. Las centrales nucleares vuelven a ser imprescindibles para generación libre de gases invernadero, hay 52 en construcción en todo el mundo y sobre 443 activas, 193 han sido decomisionadas. Pero aquellas que sean suficientemente fuertes para ser relicenciadas para extensión de vida útil, lo serán. Dicho esto, máquinas como las Atuchas no se compraron más fundamentalmente porque no había nadie vendiéndolas. Los compradores exigen una gran empresa o un estado-nación respaldando una venta de este tipo, y generalmente ambas cosas van juntas. Nadie quiere decir NADIE. En 1981 Siemens había formado con la CNEA una empresa de arquitectura de centrales, ENACE. En 1987 esta «joint venture», dirigida entonces por el Abel «El Negro» González tenía dos misiones a cargo: terminar Atucha II, encarar 3 centrales más idénticas, y vender en varios países africanos y árabes una versión optimizada de Atucha I llamada ARGOS 380. El rival era la AECL canadiense, entonces la gran exportadora de máquinas de uranio natural tipo CANDÚ. Atucha II debió terminarse aquel año, pero desde 1983 se le venía retaceando plata a la obra y el gobierno de Alfonsín, acatando instrucciones de los acreedores de la deuda externa, la detuvo casi totalmente. Como es obvio, los posibles compradores del ARGOS empezaban a barruntar que no convenía comprarle nada a una «joint venture» que, como ENACE, por defección del estado argentino, no podía terminar su mayor obra. Que Abel González se fuera al OIEA de Viena, hastiado de 5 años de luchar por centavitos con los ministros Brodehrson y Sourrouille para lograr algún avance de obra, no ayudó. En la parte árabe de África los negocios entre estados se van armando muy sobre relaciones personales y prestigios. González era EL interlocutor. En 1988 se rompió Atucha I y con ello la reputación remanente de ENACE desapareció de golpe. ¿Entonces no era alemana y perfecta? En 1989, la que desapareció fue Siemens como proveedora nuclear en todo el mundo, en uno de esos ataques de ecologismo tecnofóbico que sacuden con frecuencia a la política germana. Todavía les dura y no les va bien con eso: llevaron al país a duplicar su huella de carbono y sin embargo a tener la electricidad doméstica más cara de la Unión Europea. Previsiblemente, para «generar base», electricidad disponible 24×7 y con una fiabilidad mayor del 90%, los alemanes no logran sustituir uranio por viento o por sol, lo que los obliga a recostarse en el carbón y el gas, que importan de Polonia y Rusia. Pero además, importan electricidad francesa… que es nuclear. Razón por la cual es, además, la más barata de la UE. En 1990 la CNEA reparó y rediseñó Atucha I sin ayuda externa y desde entonces es la segunda mejor central nuclear de toda América Latina después de Embalse. Pero a esa altura de las cosas las oportunidades de exportación del ARGOS 380, tan parecidos a Atucha I, se habían evaporado. Máxime con el presidente Carlos Menem, pequeña contradicción, obligando a la CNEA a romper todos sus viejos sólidos lazos académicos y comerciales con el mundo islámico. Y luego, cerrar ENACE por decreto. Siemens desapareció desde entonces del campo nucleoeléctrico. Malo para nosotros, porque para vender centrales nucleares un poco raras y un poco caras, como ese hijo no nato de las Atuchas, el ARGOS, hacen falta las espaldas económicas de una multinacional grande, capaz de dar una financiación competitiva. También hay que tener la certeza de poder fabricar una pieza de forja de un tamaño descomunal: el recipiente de presión. Los países de desarrollo mediano no suelen tener industrias metalúrgicas tan equipadas. Hoy los días de Argentina se ocupan en recordarles a los chinos, nuestros nuevos aspirantes a socios nucleares, que somos socios, no compradores, que somos más viejos que ellos en este negocio, que tenemos tecnología propia y -como me dice el Dr. Carlos Aráoz, científico de materiales, «combustiblero» y asesor ad-honorem de la CNEA en materia de combustibles- que carecemos de toda vocación por firmar contratos con los que China nos trata de vender cosas que ya tenemos y conocimientos que ya adquirimos. No es una situación original: el mismo tipo de líos los tuvimos en los ’60 y ’70 con los canadienses y alemanes. Si alguna vez los alemanes vuelven al ruedo nuclear, no sería raro que nos toquen calladamente el timbre para que los ayudemos a poner nuevamente en marcha sus 18 centrales nucleares con recipiente de presión, e incluso optimizarlas. Ellos ya están un poco olvidados, y nuestra hora de ingeniería siempre fue más barata que la alemana. No estaría mal que se lleven un poco de su propio conocimiento desde la Argentina. Aquí sigue vivo, pese a todo. Y esas centrales siguen siendo muy buenas. Mejores que cuando las compramos.

Daniel E. Arias

Taiana anunció la creación de un Centro Nacional de Supercómputo en el Servicio Meteorológico Nacional

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El ministro de Defensa, Jorge Taiana, encabezó ayer el acto conmemorativo del 149° aniversario de creación del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), donde anunció que en las instalaciones de este histórico organismo se pondrá en funcionamiento un Centro Nacional de Supercómputo, con tecnología de punta para brindar servicios de cálculo competitivos en el ámbito sudamericano.

Para este fin se firmará un convenio con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. El Centro Nacional de Supercómputo se convertirá en la cabeza de la red de centros del Sistema Nacional de Computación del Alto Desempeño (SNCAD). Por su vasta experiencia en la computación de datos, el Servicio Meteorológico Nacional fue elegido como espacio de albergue de este moderno equipamiento. La iniciativa se enmarca en el Plan Estratégico para la Computación de Alto Desempeño 2019-2024, para servir a todo el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, al sector productivo y, particularmente, al Servicio Meteorológico. “Esta es una conquista que nos hace sentir muy orgullosos porque será la computadora más poderosa que habrá en el país y el lugar elegido es nuestro SMN”, destacó Taiana. «Esto sucede por la calidad del trabajo que desarrolla, y porque es un lugar donde hay experiencia de trabajo con muchos datos, además de ser un lugar confiable dentro de la administración pública”. «Muchas veces se escuchan críticas a la capacidad que tiene el Estado para prestar servicio, para adaptarse a nuevas realidades, para tener eficiencia, y también en términos de su producción. Acá tenemos el claro ejemplo de una institución que a través de una transformación institucional, pasó a la órbita del Ministerio de Defensa y se le otorgó una categoría científica que le permite ofrecer mejores servicios y por eso es una institución de la que nos sentimos orgullosos¨. El SMN es el organismo responsable del monitoreo y pronóstico del tiempo y el clima de nuestro país. Nació el 4 de octubre de 1872 durante la presidencia de Sarmiento. Fue el tercer servicio meteorológico del mundo, y se creó bajo la convicción de que comprender el clima sería estratégico para el desarrollo nacional. Hoy cuenta con una red de observación integrada por 125 Estaciones sinópticas de superficie y de observación en altitud y se extiende sobre el territorio continental de la nación y la Antártida. Entre otros avances, desde el año pasado el SMN puso en marcha un nuevo Sistema de Alerta Temprana. La directora de la institución homenajeada, Celeste Saulo, señaló que «a partir de 2022, en la ley de presupuesto tenemos asignada la función Ciencia y Técnica en lugar de la función Transporte”, lo que permtirá a nuevos desarrollos.

Nobel de Medicina a los científicos que identificaron los genes que regulan la biología de los sentidos

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David Julius, profesor en la Universidad de Colorado, y Ardem Patapoutian, del Instituto Scripps, en La Jolla (California), en Estados Unidos, son los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2021 por descubrir los receptores para la temperatura y el tacto. Sus trabajos describen la base molecular para sentir el calor, el frío y la fuerza mecánica, fundamentales para nuestra capacidad de sentir, interpretar e interactuar con nuestro entorno interno y externo. “La relevancia de los descubrimientos de ambos investigadores está relacionado con el conocimiento de cómo los estímulos externos (por ejemplo, causados por temperaturas, sustancias irritantes o señales de contacto) se transmiten hacia el sistema nervioso central”, explica el doctor en Biología Gustavo Paratcha, del Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor Eduardo de Robertis” (IBCN) en la Facultad de Medicina de la UBA. Los trabajos de los científicos laureados llevaron, por ejemplo, al descubrimiento del gen TRPV1, un receptor sensible al calor que se activa a temperaturas que se perciben como dolorosas. También identificaron al gen TRPM8, un receptor que se activa por el frío. Y el rol de los genes Piezo1 y Piezo2 para estímulos mecánicos. “Los hallazgos de Julius y Patapoutian son importantes para entender en la cotidianeidad cómo percibimos los estímulos sensoriales y para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la transducción del dolor, ya que una de las estrategias para generar sustancias analgésicas consiste en el estudio de las bases moleculares que subyacen a la detección de estímulos dolorosos”, indica Paratcha. Los receptores de la familia TRP y Piezo identificados por ambos investigadores serían blancos importantes para el desarrollo de terapias para patologías relacionadas con el dolor, señala el biólogo argentino. Y continúa: “Los TRP son centrales para nuestra capacidad para percibir temperaturas y los receptores de la familia Piezo están relacionados con la capacidad de detectar señales táctiles y percibir la posición y el movimiento de nuestro cuerpo”. El estudio de los receptores identificados por los premios Nobel de Medicina 2021 es de utilidad para el diseño de futuros tratamientos de situaciones de dolor inflamatorio crónico y neuropatías periféricas como las observadas en diabetes, agrega Paratcha, quien lidera, entre otros estudios, trabajos centrados en genes que regulan la percepción de la temperatura.

La ciudad australiana de Melbourne superó los 246 días de confinamiento por el covid

Melbourne, la capital costera del estado de Victoria en el sureste de Australia, una ciudad de poco más de 5 millones de habitantes, sumó ayer lunes 246 días bajo cuarentena estricta, ganando así el dudoso récord del confinamiento más largo del mundo.

Entre las grandes ciudades, habría superado así los días de confinamiento de la ciudad de Buenos Aires, que mantuvo la prohibición -al menos teórica- de circular durante 244 días, desde el 20 de marzo hasta el 11 de noviembre de 2020,más un bloqueo más corto entre el 21 y el 31 de mayo de este año. Melbourne lleva seis períodos de cierre total entre el año pasado y este. Las excepciones a la circulación, en ambos casos, han sido para trabajadores esenciales y compras de alimentos, así como la exención de algunas actividades deportivas. Si bien la ciudad más importante de la Argentina estuvo encerrada durante aquel período de tiempo, otras ciudades de la provincia de Buenos Aires tuvieron normativas más flexibles, y lo mismo ocurre en la región australiana de Victoria. Aún así, además de Melbourne -que es la segunda ciudad más grande de Australia-, las autoridades del país de Oceanía también impusieron estrictas medidas en Sídney -la primera más poblada- desde el 26 de junio, y en el Territorio de la Capital, donde se encuentra Canberra, desde agosto. Ante el descontento general que ha generado la instalación de los seis períodos de confinamiento en la segunda ciudad más grande de Australia, se desencadenaron múltiples protestas que han tomado temperatura a lo largo de septiembre y provocado la detención de decenas de personas. Mientras tanto, la administración del primer ministro de Australia, Scott Morrison, ha logrado vacunar contra el Covid-19 al 45,8% de los australianos con dos dosis y al 65,9%, con una. El funcionario apuntaba a abrir las fronteras internacionales –que permanecen cerradas desde marzo del año pasado- en noviembre, pero la iniciativa permanece en incógnita puesto que los contagios en el país continúan en aumento y se registra un promedio cercano a los 2.000 casos diarios.

Especiales de AgendAR: «Drones argentinos»

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Muchas veces tratamos el tema de los drones en AgendAR. Creemos que es uno de los desafíos más estimulantes que podemos encontrar para las capacidades tecnológicas e industriales argentinas. Dentro de nuestras posibilidades y a la vez «cargado de futuro». Aquí seleccionamos algunas notas, incluyendo, al final, una en la que el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de nuestro país, habla de los drones, con la prudencia que imponen sus responsabilidades. Como las nuestras son mucho menores, también sumamos una nota en que tratamos principalmente otro tema vinculado a nuestros entusiasmos y a los de nuestros lectores: la aviación. Pero que finalizamos asegurando: «La robótica es el verdadero futuro de la aviación militar. Y como vimos en la reciente guerra entre Azerbaiyán y Armenia, el futuro llegó hace rato«. .

Drones “made in Argentina”

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Por la vuelta del «SARA» y los drones argentinos – 1° parte

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Por la vuelta del «SARA» y los drones argentinos – 2° parte

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Por la vuelta del «SARA» y los drones argentinos – Conclusión

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INVAP y FAdeA desarrollarán tecnología en conjunto. Proyectos: radares para el Pucará Fénix, drones…

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El helidrón de INVAP, Cicaré y Marinelli

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Reiteramos la opinión de AgendAR sobre el caza JF-17 y la oferta de China…

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General Juan Martín Paleo: «La importancia del Poder Aeroespacial para la Defensa Nacional»