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MÁS SOBRE EL DERRUMBE DE CHAMPLAIN TOWERS Lo que derrumbó de golpe el ala este de las Champlain Towers en Dade County, Miami, Florida, lo hizo desde abajo, de un modo algo parecido al de las demoliciones deliberadas con explosivos: cortando las columnas y dejando el edificio en el aire, para que caiga verticalmente, sin afectar construcción contigua. Y de hecho, la Torre Norte sigue en pie.
Pero aquí de deliberado no hubo nada. Negligencia, la que quieras, pero muy repartida y multigeneracional.
La investigación de este fallo estructural por ahora se concentra en los sótanos permanentemente inundados de los edificios del Surfside, el barrio de torres costeras edificado sobre una península artificial. Hasta los ’50, eso fue un manglar, es decir un pantano costero salobre.
El colapso del Champlain sin duda está asociado de uno o varios modos al “nuisance flooding” o “sunshine flooding”, esas inundaciones de marea sin mediar tormenta. En este tipo de inundación, boba de apariencia tan benigna (las apariencias matan), el agua dulce de napa –sometida a las mismas fuerzas gravitacionales de la Luna y el Sol que la de marea- percola desde abajo en los sótanos y estacionamientos del Surfside.
Allí las bombas de achique trabajan casi 24×7. Empapan incluso las calles con 5 o 10 centímetros de agua, y si casi nadie se empapa los zapatos es porque casi todos los floridianos viven en zapatillas.
Desde los ’80 (y el Champlain data de esa década) las “nuisance floods” han aumentado un 400% en número de días e intensidad de los eventos. La infraestructura cloacal y pluvial del Surfside entra en reflujo, y a veces deja recuerdos de que el Atlántico está volviendo al lugar de donde se lo expulsó. Y lo hace a través del suelo, y/o por los caños.
Al respecto, se está viralizando este video de un canal de la TV local, que muestra un pulpo de cierto tamaño vomitado por un sumidero. Flota, muerto, en otro garage subterráneo inundado del Surfside.
Es verlo y acordarse de “El Padrino”: Luca Brasi, matón de don Vito Corleone, ha sido asesinado, y quien lo mató, don Sollozzo, envía a los Corleone el chaleco antibalas de Brasi con dos peces adentro. El mensaje se decodifica fácil: “Luca duerme con los peces”.
Me pregunto qué mensaje le está mandando el Océano Atlántico al “Mayor” (intendente) de Dade County y al gobernador de Florida con ese pulpo. “¿De aquí me echaron pero aquí vuelvo?” Algo así.
La química y la meteorología de un derrumbe posible
El Atlántico se recalienta, y el número de huracanes pasa de 5,7/año entre los 61 y los 90 a 7,2/año entre el 91 y 2020. Los huracanes catastróficos, de grados 3 a 5, pasan de 1,9/año a 3,2/año. Las “tormentas con nombre” (bravas, pero no llegan a huracanes) pasan de 10 a 14,4. Viene mal la mano…
El salitre marino, de suyo, se lleva como la mona con el hormigón armado: el agua salada tiene sales de sodio y de calcio químicamente disociados en iones, y los iones cloruro son muy agresivos. Y esto se sabe desde que el mar es mar, y sobre todo desde que existe la ingeniería estructural de costas, como disciplina. Los iones cloruro atacan vorazmente el hierro de las armaduras internas del hormigón. ¿Pero cómo llegan hasta ahí adentro?
La novedad es que a su encono fundacional contra el hormigón, el agua de mar ha venido sumando un componente nuevo: su acidez por carbonatación. Efectivamente, los océanos absorbieron aproximadamente 1/3 de todo el dióxido de carbono fósil emitido a la atmósfera durante ya 3 siglos de sucesivas revoluciones industriales.
El dióxido de carbono (C02) en solución acuosa genera ácido carbónico, el mismo que esteriliza contra el Vibrio cholerae el agua carbonatada de un sifón o una gaseosa. La soda, efectivamente antes de transformarse en una moda, fue un método de potabilización del siglo XIX.
La absorción continua de C02 de origen fósil “carbonató” los océanos: los hizo retrogradar 1/10 en la escala pH, que mide acidez o alcalinidad. Como la escala es logarítimica, un décimo de punto hacia abajo, en cristiano, significa el doble de iones hidrógeno ácidos. Epa.
Probablemente a la luz de cómo evolucionaron las cosas, el hormigón armado del Champlain debería haber sido como el que se usa en los muelles y defensas costeras, y también en represas y centrales nucleares: hormigón de alta densidad y con un tratamiento externo impermeabilizante.
Debería tener también un recubrimiento anti-corrosión de las varillas de acero de las armaduras, y una limitación drástica del contenido inicial de cloruros del hormigón. Todo eso está tabulado en manuales tan masticables como el hormigón mismo. Pero cualquier calculista de estructuras los ha tenido que leer.
Sucede que el hormigón para estructuras costeras es muy caro. Incluso la arena que realmente sirve para construcción es cara. Es de playa, por la cantidad de aristas y filos de los granos: una vez integrado a la matriz calcárea del cemento, cada grano se traba con las aristas de los granos contiguos, otorgando tenacidad dimensional a la mezcla, una vez fraguada.
Pero antes de añadir la arena a la mezcla hay que lavarla en agua limpia hasta eliminar sus sales marinas residuales. Porque si quedan como residuo, empiezan a comerse el cemento desde adentro para afuera.
Sí, claro, edificios hechos con materiales estructurales tan pipí-cucú habrían resultado incomprables. Pero hoy hay uno derrumbado, 150 personas desaparecidas, 11 confirmadas muertas, y el valor inmobiliario de todos los demás edificios del Surfside acaba de estrellarse. ¿Se ganó mucha plata, entonces, Su Señoría?
El salitre marino disuelve el carbonato de calcio, uno de los componentes del cemento. Esto le da porosidad más abierta a la matriz del cemento común, y ésta aumenta su absorción de agua por capilaridad, y también su permeabilidad al oxígeno atmosférico y a los iones cloruro.
Cuando estos ingredientes se combinan, las barras de hierro (“rebar” las llaman allá) se disgregan en sales rojizas que carecen de toda resistencia tensional. Pero al hacerlo, además, se expanden en volumen. Y esto a su vez abre redes internas de microfisuras en la matriz del cemento, que termina desagregándose en terrones carentes de toda su tenacidad mecánica. El fenómeno se llama genéricamente “spalling”.
Una inspección privada pedida por el consorcio del Champlain hace 3 años mostraba “spalling” avanzado en las uniones de las columnas del garage subterráneo con la platea y las losas superiores. Como toda la estructura aérea de columnas y vigas descansa sobre las del garage, el edificio estaba en algún grado de peligro estructural, y a punto de encarar obras de refuerzo por U$ 18 millones. Eso es plata, incluso para un consorcio de clase media bacana en Florida. Pero de aquel informe de inspección no emana la urgencia del asunto.
Me pongo en acusador, que es fácil. Hoy todo constructor, ingeniero civil jubilado, ex concejal, ex diputado y ex gobernador y “realtor” (agente inmobiliario); en fin, todos los que pusieron sucesivamente sus firmas para autorizar o posibilitar el desastre de Champlain y el Surfside está muerto, o en el geriátrico, o vivo, suelto y silbando bajito para pasar desapercibido, su Señoría.
Y es injusto. Porque si existiera la imbecilidad como agravante doloso de la pura angurria inmobiliaria (que en sí no configura crimen penal), no alcanzaría el desaforado sistema carcelario estadounidense para albergar a tanto miserable, Su Señoría.
Ahora paso de fiscal a defensor, Su Señoría.
Por empezar, mi colega, el fiscal, olvida que la acidez marina era menos peligrosa en todo sentido allá por los ’80, cuando el condado autorizó la construcción del Champlain (y de su mucha parentela costera). Las “nuisance floodings” eran infrecuentes, el mar menos ácido, su altura promedio más baja (está subiendo ya 3,4 mm/año, pero en los ’70 eran 2,1mm/año).
Pero además de menos inundaciones bobas, en Miami había menos inundaciones catastróficas: eran menos las tormentas del Atlántico que por velocidad de viento alcanzaban la dignidad de llamarse con nombre de persona, y aún más pocas aquellas que alcanzaban el malévolo grado de huracán. Abajo incluyo una clasificación para ilustración del jurado.
La temporada de huracanes además era más corta y menos violenta, en general. Porque era raro que en el Golfo de México hubiera agua superficial a 26º C o más caliente aún, y hasta 700 metros de profundidad, como ocurre ahora.
Y eso se explica por la ecuación de Clausius-Clayperon, que por cada grado Celsius de recalentamiento del aire, éste puede aumentar un 7% su contenido de vapor de agua. Y mucho aire muy húmedo y muy caliente, fogoneado por el mar, es una receta buenísima para huracanes.
El Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (WMO) de las Nacions Unidas, Prof. Petteri Taalas, lo explicó así ante la BBC: desde los ’60, la fecha oficial de inicio de la temporada de huracanes del Atlántico se fijaba el 1 de junio.
A partir de esa fecha los aviones de exploración del National Hurricane Center (NHC) salían a caza de las las tormentas que se van formando frente a las costas africanas. Avanzan en línea casi recta, como los viejos acorazados en formación de combate, y vienen una tras otra a estrellarse contra las Antillas, Centroamérica y las costas del Golfo de México, incluida la península de Florida.
Pero según Dennis Feltgen, meteorólogo del NHC, la temporada de búsqueda y seguimiento de tormentas debe empezar el 15 de marzo. Porque está cambiando todo, hasta el calendario.
Dice Feltgen que la temporada de 2020 fue la peor en los 40 años de existencia del Programa de Ciclones Tropicales de la OMC. Añade que en los últimos 15 años las tormentas subtropicales a las que se pone nombre (las más bravas) se adelantaron al 1 de junio en la mitad de los casos. Dos de ellas, Arthur y Berta, sucedieron en mayo.
Dice también que sólo en 2020 hubo 30 eventos de estos, y agotada la lista oficial de nombres de los meteorólogos (más corta aún que la de nuestro viejo Registro Civil), se las empezó a llamar con letras del alfabeto griego. Es la segunda vez en la historia que hay que echar mano del mismo.
El nivel marino mundial promedio creció 22,5 cm. desde 1880 a la fecha, y no tanto por derretimiento de masas glaciarias terrestres (que lo hay), como por vulgar expansión térmica. En grandes cantidades, el agua caliente ocupa más volumen de modo medible.
Y el fenómeno se agrava en rampa: 2/3 de ese aumento sucedieron a partir de los años ’70. El problema es que según el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), vamos de cabeza a 1 metro más de altura promedio mundial en 2100, en el escenario más benigno. Y el problema del problema es que con el pelo de agua normal 30 centímetros arriba, las marejadas de tormenta de un huracán de clase 1, con vientos de 130 km/h, alcanzan la penetración tierra adentro de uno de clase 2, de hasta 177 km/h.
Y se pone peor, Su Señoría, porque los huracanes de ahora son un 15% más “llovedores” que los de los de los ’80, cuando se construyeron los edificios del Surfside, por esa ley de Clausius-Clayperon. Mire Ud., en 2017 el Harvey hizo caer 1000 milímetros de un saque sobre Texas y Luisiana. ¿Qué tal, un metro de agua, todo junto el mismo dia?
Y eso se debe en parte también a otro fenómeno, reciente y no explicado: en su pasaje de Este a Oeste y luego de Sur a Norte, a lo largo de esa huella con forma de J acostada que les es típica, los huracanes de ahora son más remolones, ergo, se quedan más tiempo sobre el mismo punto y por eso tienen más capacidad de daño. El Harvey, en 2019, destruyó la Gran Bahama porque con sus vientos de 215 km/h le pasó por encima a sólo 2 km/h, velocidad 3 veces inferior a la de un humano caminando.
En fin, que todo está más caliente, más jodido y más mojado, Su Señoría. I hereby rest my case, como dicen en Hollywood.
(Concluirá mañana)
Daniel E. Arias





A: ¿Y por qué no existe esa empresa mixta?
JLA: El gobierno macrista abandonó el plan. Canceló el “Proyecto Nacional” y trascartón disolvió la Unidad de Gestión de Proyectos Nucleares de NASA. Esa unidad la componían los que terminaron Atucha II y retubaron Embalse.
A: Es decir la gente con capacidad de diseño y construcción. NA-SA quedo relegada al rol de operador de centrales. Es como la relación de un chofer con su taxi.
JLA: No, las centrales son demasiado complejas para eso, el que las opera las tiene que entender muy bien. Es la relación de un operador con sus centrales, pero se trata de un operador que no puede diseñar o construir otras centrales, ni hacerle cambios o mejoras a las que tiene, porque ése no es su trabajo.
A: ¿Y fue, en síntesis, el plan nuclear de Macri?
JLA: Si es que se lo puede llamar plan nuclear. Lo más importante fue formalizar en 2018 la cancelación del “Proyecto Nacional”, que es el futuro nuclear argentino, la tecnología que nos pertenece y en la que invertimos medio siglo de esfuerzo e inversión.
A: Hasta ahora, me está hablando más de un “no-plan”, no de un plan.
JLA: Sí, bastante. Se cerró la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén y se informó a la contraparte china que solo se continuaría con el proyecto Hualong, pero no a través de una empresa mixta sino mediante un contrato de tipo EPC.
A: En Avellaneda, decimos “llave en mano”. Es como comprar un auto. A lo sumo, me dejan elegir el color.
JLA: No, hay todo tipo de contratos EPC, y muchos resultan en una participación importante de la industria nacional. Por caso, Atucha I y Embalse. Y luego, por la fuerza de las cosas, Atucha II.
A: Pero lo concreto es que el macrismo no empezó ninguna central nueva.
JLA: Es que no pudieron concretar este contrato EPC. Pero además intentaron ubicar la Central Hualong en la Provincia de Río Negro sin acompañarla de algún proyecto industrial electrointensivo que creara trabajo calificado local, a pie de central, con lo que la provincia de Río Negro se volvía un proveedor remoto de electricidad para el AMBA… Y esos roles ya no les gustan a las provincias. De modo que los macristas ahí se enfrentaron a una pueblada, y también fracasaron.
A: Entonces, lo único que les salió bien fue matar el “Proyecto Nacional”.
JLA: Sí. Mire qué plan…
A: ¿Y éste de ahora, cuándo nació?
JLA: Con la llegada al Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Se diseñó en conjunto con la Secretaría de Energía y la Subsecretaría de Energía Eléctrica, las conducen Darío Martínez y Federico Basualdo respectivamente.
A: Primero, que perdieron 1 año al cuete. Le sucede a todos los gobiernos peronistas, desde Néstor Kirchner. Los peronistas aquí inventaron el átomo, pero les toma medio primer gobierno volver a entenderlo. Y segundo, que este plan 2021 no se parece mucho al de 2014. Y creo que por desgracia.
JLA: No, pero se parece todo lo que puede. El de 2014 era ambicioso, el plan de un país con bastante PBI y baja deuda. Éste plan 2021 prevé desarrollar las dos centrales, pero en otro orden, porque hoy tenemos mucha deuda y menos PBI. Por ende, vamos de movida a la Hualong de uranio enriquecido, que tiene asegurada la plata. El esquema de financiación no ha cambiado.
A: Lo que me produce bastante urticaria es que la Hualong va a ser una obra china, de la China Nuclear National Corporation. La industria nacional…
JLA: La Hualong va a ejecutarse bajo la forma de un contrato EPC con CNNC en las condiciones más favorables que se puedan obtener para nuestro país. Eso se hará con el mayor contenido local compatible con la responsabilidad total que debe asumir la CNNC.
A: Es la historia de siempre con los contratos llave en mano. El proveedor te corre con que si metés muchos componentes argentinos, no te dan la garantía.
JLA: Sí, pasó antes con Atucha I y Embalse. Pero ahí están, andan bien, y la industria argentina echó mano con todo lo que se pudo. Y con Atucha II, mucho más. Pero ojo, además en el caso de la Hualong negociaremos la transferencia de la tecnología para la fabricación local del combustible.
A: O de los componentes metálicos del combustible. Como Ud. suele decir, es el tubito metálico del Redoxon, no las pastillas. Porque aquí, con Pilcaniyeu, no tenemos capacidad de enriquecimiento como para fabricar las muchas toneladas de uranio enriquecido de una carga de Hualong. Y no creo que, durante muchos años, estemos en condiciones económicas o diplomáticas de tener una planta de enriquecimiento como la gente.
JLA: Sobre eso, “no comment”. No es mi área. Eso es área de la Secretaría de Energía, la CNEA, la Cancillería y el Poder Ejecutivo.
A: ¿Y cómo se compatibilizan hacer la Hualong y recuperar la central “Proyecto Nacional”? ¿Obras simultáneas?
JLA: No, en absoluto. La Hualong ocupará mucho tiempo casi todas las capacidades de los sectores de construcción, montaje y puesta en marcha nacionales especializados en Centrales Nucleares. Pero esto es bueno.
A: No me parece, pero póngale…
JLA: Mire de dónde venimos, Arias. Del desierto. Mientras dure la obra de la Hualong, estamos preservando recursos humanos. Y aprendiendo cantidad de tecnología bastante novedosa para nosotros.
A: Sí, de acuerdo. NA-SA probablemente se salve de perder centenares de profesionales y técnicos, como le pasó a CNEA. Pero ¿y los industriales que iban a participar en la Proyecto Nacional?
JLA: Bueno, trataremos de que tengan oportunidades como proveedores. Están formados y calificados en Atucha II y Embalse, es decir en dos tipos de máquinas distintas entre sí, pero ambas de uranio natural. Como se imagina, la CNNC, con los privilegios que les da ser financistas principales y los dueños de la tecnología, va a tratar de meter a sus proveedores en casi todo, al menos con la Hualong.
A: ¿Y cuándo vuelve a haber trabajo para estas firmas?
JLA: Estamos diseñando una alternativa complementaria que produzca la mayor incidencia en su empleo, pero con la menor demanda presupuestaria y financiera posible. Y así, durante los primeros años de obra de la Hualong.
A: No entiendo.
JLA: Porque estamos dando vuelta el orden habitual de una obra. El “Proyecto Nacional” empieza por la ingeniería y, en la medida de la disponibilidad de recursos, ahí entra a tallar la adquisición de los componentes de manufactura local de largo y mediano plazo de entrega. Pero sin empezar aún la obra.
A: Sigo sin entender.
JLA: Esto sirve para que los fondos en pesos que se vayan asignando a los componentes mantengan activas y con empleo la cadena argentina de proveedores nucleares, y por derrame, a las industrias metalúrgicas y metalmecánicas. Keynesianismo puro.
A: Pero con cuentagotas, me parece.
JLA: Es que las obras de construcción civil, montaje electromecánico y puesta en marcha de la Proyecto Nacional empiezan después, cuando se vayan despejando las disponibilidades financieras. No se olvide de esto, Arias: la Proyecto Nacional es una central que se paga en pesos.
A: Suena raro. Todo.
JLA: Esta programación “primero componentes locales, después obras” es lo que hace al Proyecto Nacional compatible y complementario con la ejecución del Proyecto Hualong. Entre otras cosas, por el manejo de los recursos humanos. A medida que la Hualong vaya liberando personal de construcción y montaje se lo va asignando a esas mismas actividades para el Proyecto Nacional. Lo mismo las compras que haya que hacer en el exterior. Que trataremos de mantener al mínimo. Máximo uso posible de la industria argentina.
A: Bueno… en la cancha se ven los pingos. ¿Está sucediendo algo de eso?
JLA: Sí, claro. Para las obras del segundo almacenamiento en seco de elementos combustibles de Atucha (ASECQ II). Anulamos la decisión de la administración anterior de ir a concurso internacional. Y usamos tecnología desarrollada por la CNEA y suministros de la industria argentina.
A: ¿Por qué causa el Plan de Acción empieza con operación y mantenimiento de las centrales existentes? ¿Cuál es la novedad de eso?
JLA: Porque es nuestra misión esencial. De ella depende nuestra producción de energía. Los planteles de operación y mantenimiento van a enfrentar desafíos de crecimiento y capacitación crecientes a medida que se vayan concretando las inversiones. Va a haber mejora continua. Es una herramienta de gestión indispensable
A: Se extiende la vida útil de Atucha I. Es una obra que se inauguró en 1974 y sumando paradas planificadas, una rotura en 1988, obras posteriores de aumento de potencia y una extensión tiene… ¿Cuánto tiempo operando? ¿No sería hora de fletarla?
JLA: Atucha I lleva 47 años operando. Quedó totalmente amortizada a los 25 años de operación pero esta noche estará entregando 350MW a la red. Son 100 MW MÁS QUE SU POTENCIA ORIGINAL DE DISEÑO. Ya la rehicimos de pe a pa, Atucha I, la mejoramos en potencia y quemado de combustible, y lo bien que salió. Y todo bajo autorización de la Autoridad Regulatoria Nuclear Argentina, es decir la ARN. Que le da licencia para operar hasta el 2024.
A: No falta mucho. Y es vieja.
JLA: Para nada. La queremos en producción. Con sólo una inversión de U$ 300 millones le podríamos sacar 15 años más de vida útil. Es poca plata para tener 350 MW de funcionamiento permanente. Aunque sea chica, está siempre. Le da mucho apoyo de base a la red eléctrica argentina.
A: A mí me parece raro que una máquina que se inauguró cuando yo tenía 21 años vaya a seguir 15 años más después de… ¿2024? Me da como 2040.
JLA: Estas máquinas alemanas son terriblemente robustas, la ingeniería alemana ama el sobredimensionamiento, especialmente en materia de seguridad. Muchas veces hace cosas que exceden largamente su primera expectativa de vida útil. Creo que las dos Atuchas nos van a sobrevivir muchos años a Ud. y a mí, Arias.
A: A mí, no tengo duda. Pero la que autoriza o no una extensión de vida es la Autoridad Regulatoria Nuclear, la ARN, y son durísimos. ¿Qué van a decir?
JLA: Naturalmente que sin autorización previa de la ARN no se empieza ningún trabajo de extensión de vida de un reactor. Tampoco se lo vuelve a arrancar sin su autorización. Y se necesita otra más para conectarla a la red. Pero déjeme decirle algo: la ARN conoce profundamente nuestras centrales desde su creación y hace no mucho licenció la extensión de vida de Embalse por 30 años adicionales de operación. Son extremadamente severos, es cierto, pero damos gracias por ello.
A: ¿Atucha II es igualmente robusta?
JLA: Sí, y por eso era un crimen no terminarla. La alternativa era tirar a la basura lo invertido hasta el 2005 en su construcción. Atucha II es una máquina que tal vez vaya a suministrarle electricidad a sus bisnietos. Su vida de diseño es de 60 años y ya sabemos que se puede prolongar.
A: ¿A 80 años? ¿O a un siglo?
JLA: ¿Sabe, Arias, qué centrales eléctricas tienen tan larga vida como las nucleares?
A: Las hidroeléctricas, me imagino.
JLA: Exacto. Y ambas comparten un mismo problema. Son proyectos de gran inversión inicial, bajo costo operativo y muy larga vida útil. Pero esto es lo que les permite generar electricidad barata.
A: Me imagino por qué, pero prefiero su propia explicación.
JLA: La herramienta de análisis más común para los proyectos de centrales es el Costo nivelado de la energía producida o LCOE (Levelised Cost Of Electricity). Esencialmente este método consiste en descontar al origen los flujos de fondos futuros para así encontrar el valor unitario de la energía producida que brinda la rentabilidad o retribución del capital que se espera del proyecto.
A: Todos los tipos que escucho hablar y hablar de LCOE son antinucleares.
JLA: El problema de este método es que, con tasas de descuento superiores al 4 o 5% anual, los flujos de fondos después de los 20 años valen prácticamente cero. Como dijimos, las centrales nucleares tienen plazos de vida muy largos, en el mundo ya hay centrales nucleares licenciadas para 80 años de vida.
A: En la práctica, no hay ninguna operativa que tenga esos años.
JLA. Pero estas vidas operativas tan prolongadas no son especulaciones teóricas sobre diseños recién puestos en marcha en otros países. Afortunadamente tenemos ejemplos claros con nuestras propias centrales nucleares.
A: No entiendo.
JLA: Los flujos de fondos obtenidos como producto de estas largas vidas útiles los estamos percibiendo hoy y los percibiremos por muchos años más. El hecho que la herramienta de cálculo no los detecte no significa que no existirán, significa que la herramienta de cálculo no es capaz de valorizarlos.
A: ¿Ud. me dice que el problema del LCOE alto de las centrales nucleares no está en los fierros, sino en el LCOE como herramienta?
JLA: Tal cual. Para tratar de adecuarla a vidas operativas tan largas se están diseñando modificaciones. Incorporan elementos que van más allá de la central tomada como elemento aislado. En cambio, considera también factores sistémicos, como la ventaja que le significa a una red eléctrica que siga activa una máquina con larga vida útil, mucha disponibilidad y bajo costo operativo, cifras que el LCOE no logra detectar. Las nuevas herramientas para medir si una central cierra o se repara y actualiza a nuevo y se re-licencia se llaman VALCOE (por Value-Adjusted Levelised Cost Of Electricity). Y medidas con esa perspectiva, aquí tenemos tres maquinones. Y vamos por más.
A: ¿Y qué pasa con el CAREM? El Plan de Acción de NA-SA es terriblemente elusivo al respecto. Dice sólo que van a prestar asistencia a requerimiento de la CNEA.
JLA: Eso es correcto. Esa es nuestra misión y es lo que debe figurar en nuestro Plan de Acción. Continuaremos prestando nuestra colaboración a CNEA. Es la dueña del proyecto. Y ojo, es un proyecto con el que en NA-SA tenemos una relación tremendamente afectiva. Además de poder ser algo que podemos exportar por decenas, en la lucha por hacer realidad al CAREM pusieron su vida entera muchos colegas de la CNEA y de INVAP que hoy no están, como Cacho Otheguy… Y antes de que me pregunte por la Planta Industrial de Agua Pesada…
A: Sí, la PIAP. Iba a preguntarle por ella. Los macristas la dejaron en abandono total…
JLA: Bueno, la necesitamos reparada y activa, no sólo para ir fabricando la carga del Proyecto Nacional, sino fundamentalmente antes, para ir reponiendo el agua pesada que gastan las 3 centrales activas. Pero le voy a contestar exactamente lo mismo que antes. La propiedad de esa planta es del Estado Nacional a través de la CNEA. NA-SA necesita como sea el producto de la PIAP, que es la mayor fábrica de su tipo en el mundo. Pero no puede decir nada sobre la PIAP. No le pertenece.
A: El documento habla de fortalecer los recursos humanos. Cuando se terminó la extensión de vida de Embalse, en 2018, la dirección macrista de NA-SA echó a la calle a más de 300 ingenieros y técnicos de la Unidad de Gestión, los que estuvieron directamente involucrados en la terminación de Atucha II.
JLA: Sí, de eso ya hablamos. ¿Cuál es la pregunta?
A: ¿Cómo se vuelve de semejante lobotomía? ¿Se vuelve?
JLA: Ufff… Con oferta laboral abundante y de calidad, producto de nuestros planes de inversión, mantenimiento y operación, recuperando a la gente experimentada que quiera volver, e ingresando a los jóvenes que quieran entrar a formarse a NA-SA.
A: ¿Pero cómo le puede asegurar a esa gente que no vuelvan los…?
JLA. Ya lo he visto dos veces a esos, lamentablemente no conozco antídoto infalible al respecto.
A: Dicen los que trabajaron con Ud. que con Ud. nunca hay tiempo de aburrirse. En realidad, dicen que nunca hay tiempo. Dicen que a Ud. lo llaman “San Cayetano”, porque es ir a verlo y salís reventando de trabajo. Dicen…
JLA: (no contesta, pero se ríe un rato largo).
