Interpretando a Martín Guzmán
Cuatro homenajes a Juan Carlos Almagro, el hombre que salvó Atucha I – Última parte
UNA RESEÑA DE ALMAGRO
Dr. Pablo Vizcaíno, Físico Nuclear (*)
Hace pocos días falleció Juan Carlos Almagro. Quisiera hacer una reseña de lo que para mí fue Juan Carlos a través de mi experiencia con él Cuando ingresé a CNEA, hace ya más de 25 años, el Proyecto PPFAE (Planta Piloto de la Fábrica de Aleaciones Especiales) que él dirigió desde su inicio en los años ´70, ya había finalizado. Juan Carlos trabajaba en NA-SA, pero siempre estuvo cerca de nuestros grupos de Ezeiza. (La planta fabril de FAE está en el Centro Atómico Ezeiza, y forma parte de CONUAR, una sociedad mixta de la CNEA con el grupo Pérez Companc). En el laboratorio, siendo yo becario, me ocupaba de las evaluaciones del material de los canales removidos del reactor de Atucha I luego del incidente del ´88. Los componentes internos del reactor fueron su tema y responsabilidad durante todo su trayecto en NA-SA. Así, a lo largo de los años y mientras yo me formaba con el Dr. David Banchik (su amigo y “socio científico” como jefe técnico del Proyecto PPFAE), teníamos contacto con él tanto en Ezeiza como en Atucha. En esas ocasiones hablábamos de los resultados que publicábamos en base a los estudios del material irradiado de los canales de Atucha. En esos encuentros técnicos, él no perdía oportunidad de contar sus anécdotas… fuera sobre la discusión con los alemanes de KWU acerca del origen del problema del ‘88, sobre cómo habían encarado el desafío de la reparación, de las causas del cambio dimensional de los canales en el reactor, de la larga pelea por cambiar la aleación (Zircaloy-4) de los canales, ya que no duraban lo que según el diseño alemán se prometía… Ese cambio de aleación nunca se pudo concretar. Además, por supuesto, las anécdotas de su experiencia de vida. Más allá de lo técnico, lo que trasuntaban esas historias era su entusiasmo e interés por todo lo que hacía. Por esos años yo hacía mi doctorado trabajando en estos temas. Juan Carlos siempre estaba interesado, aunque se tratara de trabajos que no tuvieran aplicación directa a resolver un problema, trabajos que normalmente se califican como “científicos” en el mundo ingenieril. Desde luego que a Juan Carlos le interesaba resolver problemas concretos. No podía ser de otro modo, los componentes internos del reactor eran su tema y su responsabilidad. Pasa que, como buen discípulo de Sabato, sabía que se encuentran soluciones mucho mejores a los problemas cuando se desarrolla conocimiento nuevo. Esto que desde lo intelectual resulta obvio, con mucha, con demasiada frecuencia no se ve aplicado en la práctica. Como solía decir mi abuelo, él sabía que había que saber, y cuanto más, mejor. Así que de más está decir que Juan Carlos valoraba el conocimiento y lo impulsaba. Después de su retiro en 2012, en el departamento que ahora conforman los antiguos grupos de materiales de Ezeiza ya estábamos involucrados en la fabricación de los tubos de presión para la Central de Embalse. Avanzadas esas tareas, organizamos un agasajo (un asado claro) al que, junto con otros colegas/amigos/as de toda la vida, y él era uno de los invitados de honor. Juan Carlos estaba orgulloso de que “su laminadora” se estuviera usando finalmente para una producción, orgulloso de la planta, del laboratorio, de las chicas y muchachos jóvenes que veía trabajando… me acuerdo de verlo en un momento llamando a su mujer para decirle, “¡Victoria, estoy en la planta, en PPFAE, estoy en casa!”. Cuando hace unos años se reavivó la posibilidad de cambiar la aleación de los canales de Atucha I (y ya pensando en los de Atucha II que recién se ponía en marcha) decidí convocar a un grupo de expertos. Muchos eran colegas de la Gerencia de Materiales, de la Gerencia de Coordinación CNEA–NA-SA, incluso de NA-SA y de FAE también y por supuesto había queridos profesores del Instituto Sábato, viejos amigos de Juan Carlos. La propuesta era “diseñar” una nueva aleación para los canales, i.e., con la idea de que todo el trabajo lo hiciéramos nosotros. Y por “nosotros” me refiero a los argentinos y compañeros de CNEA que trabajaban en estos temas. Teníamos la intención de presentar un tubo hecho en PPFAE con una aleación desarrollada en el país. Por supuesto lo invité a él, pero me pidió lo dispensara de participar del grupo. Me dijo que hacía pocos años se había retirado de NA-SA y veía en su participación una especie de conflicto de intereses (sin duda un pudor insólito en nuestros días). Aun así me dijo, “te voy a ayudar de otro modo”. Y fue así: se sucedieron varias reuniones informales en un bar de Palermo cercano a su casa, en donde entre cafés y anécdotas me compartía información de las discusiones que habían habido desde el ´93 sobre ese tema, polémicas empezadas incluso desde antes de existiera la actual NA-SA separada de CNEA. De hecho, eso de poco sirvió al objetivo: para variar, NA-SA decidió comprarle la receta de la aleación nueva a los alemanes. Pero más allá de lo técnico, disfruté mucho de esas charlas, me dio consejos técnicos y también consejos de la vida. Siempre me hacía sentir un poco su sucesor, algo que me daba un poquito de orgullo y me hacía sentir bien. Y aún cuando lo conocí a lo largo de muchos años, la verdad es que me costó comenzar a tutearlo. En una de esas charlas un día me dijo: “Pablo, por favor me tenés que tutear, a mí ni siquiera me llaman Juan Carlos, me dicen Petiso, El Petiso Almagro”, mientras se reía con su picardía de siempre. A mí nunca se me hubiera ocurrido, y desde luego que sentía de una irreverencia total llamarlo “Petiso”. En los años recientes venía unas dos veces por año junto con David Banchik, alguna vez con Roberto Cirimello, alguna otra con Carlos Araoz, a los seminarios que organizábamos en el departamento en donde los chicos del grupo presentaban los avances de sus trabajos. Pese a la malaria de estos últimos años jamás dejábamos de hablar de proyectos. Juan Carlos se encantaba con el equipamiento del laboratorio y con nuestras posibilidades, se sorprendía gratamente de nuestros experimentos de difracción hechos en sincrotrones y en reactores de investigación a lo ancho del mundo para determinar texturas, tensiones y dislocaciones. Ahora pienso que se maravillaba de ver como materiales procesados en la PPFAE daban la vuelta al planeta para ser estudiados en esos grandes aparatos, y justo él, que había conseguido algunas de las máquinas de la planta prácticamente gratis para CNEA, me decía que la laminadora HPTR 8-15 con la que se desarrollaron las vainas para el combustible Atucha se pagó con fondos de Argentina que ya pertenecían al OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), fondos que el OIEA podría haber dedicado a cualquier otra cosa. En el proyecto siempre se arreglaron con lo que había, así que supongo que Juan Carlos nunca habrá imaginado que estas cosas fueran a ocurrir. Viéndolo retrospectivamente, sentí más orgullo y satisfacción con las presentaciones que hacíamos frente a los pocos que iban a estos seminarios de entrecasa, que ante cualquiera de los congresos internacionales a los que tuve la suerte de asistir para presentar trabajos del grupo. Pero Juan Carlos también me hablaba de las posibilidades de aplicación de aleaciones especiales a distintos temas. “Vos tenés que hacer de todo”, decía. Me contaba de sus trabajos de metalurgia en odontología, de los que me invitaba a participar. Me decía que me iba a presentar a los médicos amigos con los que trabajaba en esos temas, de sus “papers” al respecto con el Dr. Cabrini, fallecido hacía ya algunos años. (Aclaración del editor: el circonio, base de las aleaciones de los elementos combustibles nucleares, es química y metalúrgicamente un «primo cercano» del titanio. Eso explica que casi todos los fabricantes argentinos de implantes odontológicos y prótesis óseas de cadera hayan sido expertos en materiales formados en la Comisión Nacional de Energía Atómica). A principios del 2019 Juan Carlos vino de visita y me dijo entre tantas cosas que tenía un negocio para mi. Era parte de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias. Estaban físicamente en la Academia Nacional de Ciencias y hacían una publicación trimestral (Ciencia & Investigación) en la que él trabajaba en el comité editorial junto con su colega y amiga, la querida Alicia Sarce, y otros compañeros/colegas/amigos de toda la vida. Me dijo: “Sé que les gustaría que nos fuéramos, ¡pero aquí estamos! Conseguí meter para el último número de este año dos artículos de metalurgia… y uno es para ustedes”. Como a mí estas cosas me entusiasman me puse a trabajar junto con los chicos del laboratorio y la planta e hicimos una síntesis de las actividades de investigación y desarrollo de componentes nucleares que habíamos emprendido en los últimos años. A ese trabajo le sumamos una reseña introductoria escrita por Daniel Bianchi (de la Gerencia de Combustibles), que cuenta el origen e historia del Proyecto PPFAE, y que llega hasta nuestros días. Luego de un ping-pong con él y con Alicia el trabajo se publicó en diciembre de 2019. A fin de año me llamó contento para avisarme de la publicación. Juan Carlos tenía problemas cardíacos serios desde hacía muchos años. Había tenido una operación de by-pass que le gustaba contar en detalle mientras se reía de su problema (le habían abierto el pecho…). Sorprendido por lo básico y crudo del método de cierre del tórax utilizado en la intervención (se realiza uniendo las partes a ambos lados del esternón “cosiéndolo” con un alambre que se cierra retorciéndolo con una pinza), Juan Carlos había desarrollado en su casa un “mockup” para ensayar un cierre más adecuado, de su propio diseño, usando ese tórax simulado. Pensaba patentar el sistema para dejarles las regalías a sus nietas… Quedaron sin terminarse los ensayos de tracción de alambres de aleaciones especiales que habíamos comenzado a hacer para ayudarlo a desarrollar su idea. La última vez que lo vi, en septiembre del año pasado, me dijo que había necesitado de la colocación de nuevos “stents”. Sabía que estaba mal y me dio a entender que estaba ordenando sus papeles. Pero no quise prestar demasiada atención a eso porque se lo veía bien, entusiasta como siempre. En estos meses de pandemia Juan Carlos me vino varias veces a la mente y pensé en llamarlo pero postergué el asunto: pensé que ya nos reuniríamos todos en un asado cuando esto terminara. Lamentablemente no presté atención, no había ese tiempo. Juan Carlos fue uno de los fundadores de la CNEA, un tecnólogo de primera línea, un hombre de gestión, un profesional brillante, un entusiasta querible. Su partida es una pérdida desde cualquier punto de vista. En esta época, en un contexto en el que insólitamente se vuelve a discutir sobre la “conveniencia” de comprar una central nuclear llave en mano, la partida de quien luchó toda su vida para nuestros propios desarrollos tiene algo de simbólico. Sintetiza esta Argentina paradojal que nos toca vivir. Ayer a la noche cuando escribía estas líneas que hoy termino aquí, me vinieron imágenes de una película de Kurosawa que vi hace muchos años. Se muestra en ella que en la cultura tradicional japonesa, el fin de una vida larga, plena y fructífera es un motivo de celebración. Las escenas transmiten una alegría serena, con hermosas y coloridas imágenes. La verdad es que yo no tengo nada de japonés. La partida de Juan Carlos a mí solo me produce tristeza, y los que seguimos su camino nos sentimos un poco más solos. Se nos fue un grande. (*) Entre los muchos mails que nos llegaron homenajeando a Almagro, este hermoso texto vino reenviado por terceros y lo atribuimos erróneamente al físico nuclear Jorge Sidelnik. Pertenece a su colega el Dr. Pablo Vizcaíno. Pedimos disculpas por el error. Daniel Arias.ooooo
La AAPC (Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias) lamenta el fallecimiento del Ing. Juan Carlos Almagro, quien era uno de los miembros más antiguos de su Colegiado Directivo, y le rinde homenaje con este recordatorio preparado por la Dra. Alicia Sarce
Dra. Alicia Sarce, Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias
Conocí a Juan Carlos Almagro a fines de 1966 cuando, siendo yo estudiante de la carrera de física en la UBA y habiéndose producido el triste episodio de la noche de los bastones largos, me acerqué al Centro Atómico Constituyentes de la Comisión Nacional de Energía Atómica para iniciar el trabajo final de la carrera.
El equipo que yo usaba para hacer los experimentos estaba en su zona de trabajo. Él era estudiante de ingeniería. Poco tiempo después, se recibió de ingeniero metalúrgico en la Universidad Nacional de La Plata. En CNEA realizó docencia e investigación en temas relacionados con la unión de metales en estado sólido y con las transformaciones mecánicas de metales, muy vinculados a áreas de temas tecnológicos.
Fue jurado de muchas tesis de maestría y doctorado en las que se estudiara cualquier tema relacionado con las centrales nucleares, y su nombre aparece en las publicaciones más diversas sobre energía nuclear y el avance tecnológico del país.
Juan Carlos fue Jefe de Proyecto en el desarrollo de la fabricación de vainas de elementos combustibles y componentes de circonio para los reactores nucleares (PPFAE). Fue también Gerente de Tecnología en el Centro Atómico Ezeiza (Procesos Químicos) y Coordinador Ejecutivo del Proyecto “Internos del Reactor”. Era la autoridad de referencia en los componentes alojados dentro del recipiente de presión de las dos Atuchas.
Trabajó también un tiempo en la Universidad de Birmingham, Reino Unido. Nucleoeléctrica Argentina S.A (NA-SA) fue el último lugar en el que llevó a cabo sus actividades durante muchos años, pero siempre continuó relacionado con aquellos que trabajábamos en CNEA.
Mi interacción con él se acrecentó a través de las actividades en la AAPC. En 2004 recibí su llamado en mi laboratorio. Me invitaba a formar parte del Comité Evaluador de los trabajos que se presentaban para ser publicados en la revista Ciencia e Investigación, publicada por la AAPC.
Él en ese momento ya Editor Responsable (equivalente de Jefe de Redacción en el periodismo masivo), después de haber comenzado como Editor Asociado en 1989, según lo informa el Tomo 43 No 4 de la Revista. Compartíamos esas reuniones del comité en la Fundación Instituto Leloir: siempre tenía un comentario preciso para cada uno de los trabajos analizados. Un año antes, en 2003, Juan Carlos ya formaba parte, además, del Colegiado Directivo de la AAPC.
Y a partir del 2010, empezamos a compartir las reuniones del CD cuando yo me integré al mismo, así como muchas otras actividades dentro de la AAPC. Una fue la edición conjunta de todos los números de Ciencia e Investigación. Ese trabajo nos tenía hablando por teléfono largo tiempo, cada uno frente a su computadora personal, para ir corrigiendo juntos los trabajos.
Su participación en diferentes actividades de la AAPC fue enorme y permanente. Y dejó entre sus publicaciones el libro “Crónica de una reparación (im)posible. El incidente de 1988 en la Central Nuclear Atucha I”, del cual es uno de los autores, en el que muestra claramente la unión de su actividad profesional con el deseo de hacer conocer “que la exitosa reparación que realizó la CNEA dejó fuertes enseñanzas sobre la importancia de un desarrollo tecnológico autónomo nacional”. Creía fuertemente en ese desarrollo y, además, que “los espacios para el crecimiento económico de los países están ocupados con ideas cargadas de material adquirido en el pizarrón o en el laboratorio”.
Siempre estaba lleno de entusiasmo, siempre positivo, siempre incansable, siempre sonriente, buscando aprender y hacer algo nuevo, así era Juan Carlos. Y aplicaba en todo la rigurosidad aprendida en los desafíos de la actividad nuclear. No aceptaba el “más o menos”.
Una persona excelente, a la que se recordará con un gran cariño. Matías Kulfas sigue apostando a los autos eléctricos: impulsa que queden exentos del IVA
ooooo
Precisiones
1. ¿Qué se entiende por Vehículo de Movilidad Sustentable (VMS)? -A todo medio de transporte cuya fuente de propulsión no es un motor de combustión interna mecánicamente conectado a uno o varios trenes de tracción o que, a juicio de la Autoridad de Aplicación, debe ser considerado como tal. 2. ¿Se encuentra alcanzado por impuestos internos? -Depende del valor, sólo se encontrarán exentos aquellos vehículos cuyo valor no supere el tope correspondiente a la alícuota del 20% (hoy ARS 2.4MM). Eventualmente, la Autoridad de Aplicación podrá ampliar dicho beneficio. 3. ¿La ley exime al titular de un VMS de tributos locales y pago de patente? -No, el régimen de promoción sólo alcanza a los tributos nacionales. No obstante, el Estado Nacional invita a las provincias y municipios a adherir a los términos de la presente ley a los fines de otorgar beneficios para los sujetos alcanzados por la misma. 4. ¿La compra de un VMS se encuentra exenta del Impuesto al Valor Agregado? -Sí, la compra de un VMS nuevo o sin uso se encuentra exenta del IVA. 5. ¿Existe algún beneficio para la compra de baterías y accesorios necesarios? -Sí, también estarán exentos del Impuesto al Valor Agregado la compra de baterías, estaciones de recarga y los repuestos dedicados a VMS, hasta el 31 de diciembre de 2040. 6. ¿El costo de la energía para la recarga de unidades tendrá un precio diferencial? -La energía eléctrica consumida en infraestructura de carga de uso público, sean de dominio particular, público o mixto, en horas valle de consumo se encontrará exenta del IVA. 7. ¿Los beneficios a la demanda rigen para todos los VMS o sólo para automóviles? -Los beneficios a la demanda comprenden a todos los sujetos alcanzado por la presente ley. 8. ¿Puede una terminal sin sede en el país acceder al Régimen? -Sí, debe presentar su Proyecto Productivo en el país y solicitar el alta. 9. ¿Puede un fabricante de baterías de litio extranjero acceder al Régimen? -Sí, debe presentar su Proyecto Productivo en el país y solicitar el alta. 10. ¿Puede un fabricante de baterías convencionales acceder al Régimen? -Sólo en la medida en que sus baterías se utilicen en MS (dictamina la Autoridad de Aplicación). 11. ¿Puede un fabricante de vehículos convencionales abrir una nueva línea de VMS y acceder al Régimen? ¿Cuál sería la cobertura? -Sí, puede. Debe presentar su Proyecto Productivo específico de MS para acceder al Régimen, qué cubrirá el 100% de las inversiones a este fin. 12. ¿Son elegibles inversiones en proyectos productivos de MS previos al Régimen? -Sí, pero sólo hasta 12 meses antes de la sanción de la Ley. 13. ¿Cuáles son los beneficios de quien compra un VMS utilizado con transporte de carga y qué diferencia tiene con quien lo compra como vehículo de pasajeros? -Para transporte de carga, así como para cualquier vehículo comercial o servicio rentado valen los mismos beneficios que para los vehículos de pasajeros. 14. ¿Cuáles son los beneficios para el fabricante de rodados pequeños eléctricos o de otra índole (micro-movilidad en general) que no califican como automóviles? -Los mismos beneficios que los de todos los fabricantes de la MS. 15. ¿Quién es la autoridad de aplicación de la Ley de Movilidad Sustentable? -La Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, a excepción de los beneficios que competen al transporte público de pasajeros, que corresponden al Ministerio de Transporte. 16. ¿Cuáles son los criterios de evaluación para beneficios dinámicos? -Efecto neto positivo de Balanza Comercial, progresión tecnológica, creación de puestos de trabajo, emplazamiento federal y cumplimiento con planes internos de desarrollo de proveedores e Industria 4.0. 17. ¿Cuáles son los requisitos para permanecer en el registro como beneficiario del régimen? -Se debe informar cada año el estado de avance del proyecto. 18. ¿Qué se entiende por beneficio de amortización acelerada? -Quien realice la inversión durante los 5 primeros años, amortizará en 10 la infraestructura y los bienes de capital en 2 períodos. 19. ¿Cuánto tiempo debe transcurrir para percibir la devolución del Impuesto al Valor Agregado? -El beneficio de la devolución anticipada del Impuesto al Valor Agregado será efectiva luego de transcurrido como mínimo un (1) y hasta tres (3) períodos fiscales, dependiendo de la oportunidad de la inversión. 20. ¿Quiénes se encuentran impedidos a acogerse a la presente Ley? Las personas declaradas en quiebra, aquellos denunciados formalmente o querellados por incumplimiento de obligaciones tributarias. 21. ¿Cuánto es el monto inicial de inversión requerido para acceder al beneficio de la Ley? -Se entenderá que existe principio efectivo de ejecución cuando se hayan realizado erogaciones de fondos asociados al proyecto por un monto no inferior al quince por ciento (15%) de la inversión total prevista, siempre que las mismas no alcanzaran tal proporción antes de los doce meses previos a la vigencia de la presente ley y hasta el día previo al 31 de diciembre de 2040, inclusive.Buenos Aires unifica sus bases de datos y suma 3.523 muertes por COVID-19 no registradas antes
Datos de la «segunda ola» del coronavirus en la Unión Europea
El Ministerio de Salud presentó un nuevo test de antígenos para detectar Covid-19 en 15 minutos
La ventaja de estas pruebas es que no requieren ningún equipamiento especial, tanto para el procesamiento de las muestras, como para la evaluación y lectura de sus resultados.
Los tests de antígenos -como todo test serológico- carecen de la exactitud de los PCR y sus muchas variantes. Los PCR detectan directamente los genes virales, tras «amplificarlos» cuantitativamente hasta que resulta imposible no detectarlos, sea cual sea su cantidad inicial, si la hay. Por ello, si hay virus, dan positivos con una certeza mayor del 98% o más, y sus negativos son igualmente fidedignos. En cambio los tests de antígenos detectan antígenos, es decir proteínas ajenas, por lo tanto invasoras. Estas pueden ser las que forman la cápside viral, o las enzimas y proteínas estructurales que el genoma viral «manda a fabricar» en las células que usurpó en diversos tejidos. Que la detección de antígenos se logre depende bastante de la cantidad de estos en el plasma sanguíneo: si es muy baja, como en una infección inicial totalmente «subclínica», o como sucede cuando el virus ha sido liquidado por el sistema inmune, es posible que un test de antígenos indique un falso negativo. Sin aspirar entonces a la exactitud de los PCR, los tests de antígenos son una opción de menor costo y sensibilidad aceptable para la detección DIRECTA del virus. Ésta es una diferencia con los otros tests serológicos mucho más difundidos, los que detectan anticuerpos. Como proteínas reactivas antivirales, los anticuerpos no se forman inmediatamente. En el caso del virus SARS CoV-2, hay un primer pico de reacción de anticuerpos relativamente inespecíficos de tipo IgM antes de cumplida la semana de la infección inicial, y un segundo pico de anticuerpos mucho más específicos, tipo IgG, pasados 10 a 15 días. Según el test de anticuerpos detecte IgM, IgG o ambos tipos, el problema de la reacción tardía crea un «período de ventana inmunológica» en que el infectado puede estar atiborrado de virus, contagiando a diestra y siniestra, y sin embargo salir negativo en un test de anticuerpos, pero no así en uno de antígenos. Pero los tests de antígenos tienen la ventaja de cualquier otro test serológico: el despliegue inmediato y a bajo costo en el teatro de acontecimientos, sin aparatos caros o personal experto en laboratorios centralizados. Para el que se testea no es lo mismo resultados a los varios días que a los pocos minutos, y tampoco para las autoridades. Bienvenida esta nueva herramienta de salud pública. Pocos países tienen de diseño y fabricación propia. Y no podría llegar más a tiempo.En lo que constituye una nueva etapa de la estrategia territorial de respuesta a la pandemia de COVID-19, el titular de la cartera sanitaria nacional, Ginés González García, presentó las pruebas de antígenos para SARS-CoV-2 que permitirán obtener un resultado entre 15 a 20 minutos en personas que presenten síntomas compatibles a la enfermedad COVID-19.
“Lo que presentamos es la aplicación de una innovación para acelerar y mejorar la potencialidad del operativo DETeCTAr, que consiste en salir a buscar a los presuntos enfermos con el fin de identificarlos rápidamente para, primero que nada, tratarlos y por sobre todo interrumpir la cadena de contagios”, dijo González García durante la presentación que se realizó durante los operativos del DETeCTAr que se están realizando en las localidades bonaerenses de Florencio Varela y Quilmes.
Según el ministro, con esta tecnología aplicada a los operativos “el resultado está en el momento, de manera tal que la persona que da positivo comienza con el aislamiento. Así, se favorece la detección precoz y el aislamiento”, a la vez que contribuirá a aliviar la tarea de los laboratorios de biología molecular de las diferentes jurisdicciones del país.
González García aseguró que las acciones de búsqueda de casos activos se volverán más masivas, en especial en las jurisdicciones con mayor número de casos.
Las pruebas de antígenos para SARS-CoV-2, de las cuales en principio el Ministerio de Salud de la Nación adquirirá quinientos mil (500.000) tests, permiten la detección específica de ciertas proteínas virales en muestras obtenidas a través de hisopados nasofaríngeos.
Facilitan el acceso al diagnóstico virológico sin necesidad de equipamiento de alta complejidad.
“Lo que estamos haciendo es aplicar por primera vez en Argentina una tecnología de última generación que mundialmente se empezó a utilizar hace 20-25 días”, destacó el ministro.
Por todas estas características, las pruebas de antígenos son ideales para ser utilizadas en abordajes de Puntos de Atención para la evaluación sistemática y simultánea de un gran número de individuos, permitiendo, mayor celeridad en los testeos.
En el país, actualmente hay aproximadamente seis tests de antígenos cuyo uso ha sido autorizado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) cuya sensibilidad oscila entre el 85 y el 95 por ciento, dependiendo de la tecnología utilizada para su desarrollo, y su especificidad entre el 94 y el 100 por ciento.
El ministro @ginesggarcia presentó el test de antígenos para la detección de COVID-19
— Ministerio de Salud de la Nación (@msalnacion) September 23, 2020
Esta tecnología posibilita obtener resultados en forma más rápida y permite intensificar los rastreos en todo el país.
+ info: t.co/mPqrj35zrt#ArgentinaUnida pic.twitter.com/uRfE1IsSUi
Más imágenes de la CONAE sobre los incendios en Córdoba
Imágenes satelitales elaboradas por la Unidad de Emergencias y Alertas Tempranas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), muestran la evolución de los incendios en las Sierras Chicas y Valle de Punilla en la provincia de Córdoba.
— CONAE (@CONAE_Oficial) September 25, 2020
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Cuatro homenajes a Juan Carlos Almagro, el hombre que salvó Atucha I
El predio de las Atuchas, muy operativo pese a quien le pese.
Pero el paquete de centrales que ofreció Menem debió incluir sí o sí la terminación de Atucha II. Y semejante tarea, tan minuciosamente compleja y sin garantías de éxito, incluso hoy espantaría a cualquier empresa privada nacional o internacional.
De modo que la reparación de Atucha I y el parate en la obra de Atucha II lograron, indirectamente, que no se privatizara Embalse: qué carambola impensada. Y como Embalse sigue siendo del estado argentino, en 2010 y con una NA-SA ideológicamente MUY distinta a la actual, se empezaron los estudios para retubarla. Desde 2018, eso nos dio 30 años más de electricidad nuclear por U$ 2100 dólares, en lugar de los entre U$ 6000 que saldría una central equivalente nueva. Y volvió al ruedo con un 6% más de potencia (683 Mwe netos), y un factor de disponibilidad aumentado al 93%.
Embalse privatizada sencillamente no se hubiera retubado. Habría salido definitivamente de servicio el 31 de diciembre de 2015. Son 683 Mwe brutos. Si lo sumamos a los 1027 de las Atuchas, a Juan Carlos le debemos un montón de electricidad nuclear, es decir de carbono no emitido, más o menos 27.380 millones de metros cúbicos/año de gas natural ahorrado en las centrales de ciclos combinados. Menos “fracking” en Vaca Muerta y menos contaminación de aguas y suelos en Neuquén. En mi brindis personal, eso acredita un vaso extra.
Por si le llega a interesar al lector, en la primera “misión imposible” de Almagro se inventó un procedimiento de reparación de centrales hasta entonces desconocido en el mundo. En lugar de destapar el recipiente de presión y tener la máquina fuera de servicio 2 años, como quería SIEMENS, los expertos de la CNEA entraron por los canales de refrigeración del núcleo, de 12 cm. de diámetro, con herramientas telecomandadas diseñadas por INVAP y TECHINT.
En lugar de un by-pass, en el que se abre el pecho y se ponen cañerías nuevas, se hizo el equivalente de una angioplastía, en que se entra por las arterias y se destapa y emparcha la lesión circulatoria desde adentro de un modo mucho menos agresivo.
En la reparación de Atucha I se removieron las chapas de zircaloy y las pastillas de dióxido de uranio sueltas en los internos de la central, se pusieron y soldaron piezas nuevas en el canal refrigerante averiado, se reemplazaron sensores mal ubicados por diseño… ¡y su ruta, a trabajar! El país se ahorró U$ 283 millones, equivalentes a U$ 380 millones de hoy. Eso también se lo debemos a Juan Carlos Almagro. Y ese cálculo no es contrafáctico.
El asunto está contado con pormenores políticos y técnicos increíbles en el libro “Crónica de una reparación (im)posible. El incidente de 1988 en la Central Nuclear Atucha I”, firmado por Almagro, el Dr. Roberto Perazzo y el Ing. Jorge Sidelnik.
Ing. Jorge Isaac Sidelnik
Dr. Roberto Perazzo.
Almagro merece mucho más que un brindis repartido en las casas de los miles de lectores de estas líneas. Se lo debemos a su trayectoria previa de maestro de metalurgistas y de “combustibleros”, codo a codo con Jorge Sábato. Personas así son y serán, sin duda, la gente más esencial de cualquier programa nuclear autónomo como el que supimos tener, como el que todavía queremos y creemos posible, y por el cual lucharemos hasta que no ardan las velas aquí, en AgendAR.
De modo que alzo mi copa por un grande. Y dejo la palabra a quienes conocieron a Juan Carlos mucho mejor que yo, y en acción:
Daniel E. Arias
-o-
Juan Carlos Almagro (1938-2020)
Por Roberto Cirimello
Planta de la Fábrica de Aleaciones Especiales en el Centro Atómico Ezeiza
Resulta difícil ser objetivos al despedir un amigo. Nos conocimos hace 53 años. Yo promediaba el Curso Panamericano (en Metalurgia y Ciencia de Materiales) y él me dirigió el trabajo especial en deformación plástica, si bien quien supervisaba y corregía, era el Dr. Carlos Martínez Vidal. Nos divertíamos además de hacer cosas creativas, como una termocupla plana para medir la temperatura de los rodillos de la laminadora (de zircaloy, la aleación con la que se hacen los tubos de los elementos combustibles).
Sábato lo tenía entre sus preferidos. A su pedido hizo una pasantía en Birmingham, Inglaterra, y luego también estuvo, en el 76, en AECL, Toronto, Canadá, cuando se estaba diseñando la Central de Embalse. Recuerdo que allí le corrigió a los de Westinghouse la curva de tensión/deformación del zircaloy, porque la estaban haciendo mal.
En todos lados dejó su marca de profesional incisivo, de personalidad chispeante, alegre, empático.
Juntos viajamos a Japón y Corea cuando estábamos desarrollando la tecnología para el combustible de Embalse y él las de las vainas para Atucha I. En ese viaje hicimos la auditoría de calificación de un posible proveedor de esponja de circonio: Nippon Mining, que estaba tratando de entrar en el negocio nuclear argentino. Los volvió locos a los japoneses.
El Proyecto PPFAE (Planta Piloto de Fábrica de Aleaciones Especiales) fue su hijo predilecto y puso todas las energías en los años que demandó el desarrollo de los tubos para las vainas. En ese periodo fue a Rusia (entonces la URRS), a la fábrica de las máquinas de laminado de tubos donde negoció la compra de las mismas. Luego la tecnología y el equipamiento fueron transferidos a la fábrica argentina FAE, situada en el Centro Atómico Ezeiza, copropiedad de la CNEA y del grupo Pérez Companc.
Sus compañeros lo recuerdan con cariño y respeto. Fue el responsable del desarrollo de la tecnología y la puesta en marcha del equipamiento de uno de los pocos proyectos de tecnología nuclear que llegaron a producción industrial. Hoy los tubos de los elementos combustibles de las tres centrales nucleares argentinas, se construyen con los que fabrica FAE.
También visitó plantas sensibles del ciclo de combustible de India y Pakistán donde pudo recoger experiencias de países que se habían apropiado de la tecnología de centrales canadienses CANDU, de uranio natural, agua pesada y con tubos de presión. Tanto pakistaníes como indios estaban haciendo desarrollos autónomos.
No podemos olvidar que Juan Carlos Almagro fue el “alma mater” de la reparación de Atucha I cuando se rompieron los canales. El libro que escribió junto a Roberto Perazo y Jorge Sidelnik es un ejemplo de la determinación que animó su espíritu de hacedor. Sin esta intervención, realizada solo por argentinos, se hubiera puesto en duda el futuro de la central.
Juan Carlos era proactivo en todo lo que se proponía, ya fuera la gestión gerencial o los desarrollos tecnológicos. Se retiró después de haber pasado por NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA) con la responsabilidad de la calificación de proveedores para Atucha II. Tuvo la confianza, respeto y amistad de José Luis Antúnez, el hombre que logró terminar aquella otra “obra imposible”.
Juan Carlos, como jubilado, jamás dejó su espíritu creativo. En su casa, estaba dedicado a desarrollar un método para facilitar la sutura de las operaciones de corazón a cielo abierto, como el by-pass que le habían hecho. Estaba escribiendo la patente en los últimos meses. No llegó a presentarla.
Fue para mí un colega, un compañero y un amigo. En los últimos años, cuando yo estaba en Buenos Aires, compartíamos en mi casa quincenalmente un té (¡nuestro Tea Party!) junto a Domingo Quilici. Lo que al principio fueron conversaciones de evocación de nuestros años de actividad en la CNEA se transformó en charlas sobre la vida. Allí también Juan Carlos mostró sus ganas de vivir esta etapa de la vida profundizando las experiencias acumulada, siempre con pasión y con alegría.
Almagro construyó una familia hermosa. Su esposa Victoria, sus dos hijas María Eugenia y María Victoria, sus yernos y sus cuatro nietas lo adoraban. Fue un esposo, padre y abuelo cariñoso y dedicado. En los últimos años gozaba de la playa de Pinamar.
No hay duda que con él se fue una parte de mí. Siempre te recordaremos, Petiso.
(Concluye mañana)
Un plan para los submarinos argentinos
A fines del año 2017, tras la pérdida del Submarino Clase TR-1700 ARA “San Juan”, la Fuerza de Submarinos de la Armada de la República Argentina (ARA) quedó integrada por su gemelo ARA “Santa Cruz” y el ARA “Salta” de la Clase 209, ambos fuera de servicio.
Por lo expuesto, en los más de 80 años desde que se creó el Arma Submarina, por primera vez en su historia la Argentina carece de al menos un submarino operativo, señal clara del nivel de desinversión y desinterés de la dirigencia política por la Defensa Nacional.En todo país que se precie de serio, la renovación de los medios de sus Fuerzas Armadas -en este caso submarinos- se realiza con la debida antelación, ya que exige llevar a cabo un exhaustivo proceso de planificación, definición y evaluación de requerimientos técnicos (tecnología, dimensiones, etc.), operacionales (velocidad, autonomía, tasa de indiscreción, etc.) y condiciones comerciales (costo, financiación, offsets contractuales, etc.).
Sin embargo, el Ministerio de Defensa (MINDEF) no sólo no hizo la planificación pertinente para modernizar o sustituir los submarinos en línea con el avance tecnológico, sino que ni siquiera fue capaz de gestionar -con previsión- el adecuado uso y mantenimiento de estas unidades tácticas capaces de generar efectos militares estratégicos. La improvisación de las últimas gestiones del MINDEF obligó a la Armada a establecer convenios para adiestrar un reducido grupo de sus Oficiales y Suboficiales en submarinos de Marinas amigas, como la del Perú, Alemania y Brasil, para mantener su habilitación.
¿Necesitamos submarinos?Solo basta mirar el mapa de la República Argentina para tomar conciencia de que se trata del octavo país más grande del mundo, con una superficie de casi 2,8 millones de Km2 en el continente Americano y casi un millón más de Km2 en el continente Antártico. El enorme litoral marítimo argentino, con sus casi 5.000 Km de costas sobre el Océano Atlántico, una Plataforma Continental de casi 6,5 millones de Km2 que la convierte en una de las más grandes y ricas del mundo en materia de biodiversidad y presencia de minerales, petróleo y gas, exigen que el país disponga de buques de superficie, submarinos, aeronaves, radares y satélites para controlar nuestras aguas jurisdiccionales.
Asimismo, más del 90% del intercambio comercial argentino se realiza por vía marítima y a ello se suman los más de mil millones de dólares anuales que genera la industria pesquera legal (se estima que se pierden cientos de millones de dólares por pesca ilegal). A esto se suma la obligación que asumió la Argentina ante la Organización Marítima Internacional (OMI) como país ribereño con responsabilidad de preservar el ambiente marino y salvaguardar la vida humana en casi 14,7 millones de Km2 del Atlántico Sur.
Finalmente, durante el conflicto bélico de 1982 los submarinos demostraron su gran valor como unidades tácticas capaces de generar efectos estratégicos. Por el lado británico, el HMS “Conqueror” hundió al Crucero ARA “General Manuel Belgrano” el 2 de mayo y, tras ese ataque, los buques de superficie argentinos se replegaron a aguas poco profundas, afectando drásticamente el abastecimiento logístico de las tropas propias en las islas.
Respecto al accionar en combate de los submarinos argentinos, el ARA «Santa Fe» participó en la recuperación de las Islas Malvinas cumpliendo tareas previas y encubiertas de inteligencia y reconocimiento, además de infiltrar buzos tácticos para marcar la playa en la cual el 2 de abril desembarcaron las tropas que reinstauraron la soberanía argentina en esos archipiélagos tras 149 años de infructuosos reclamos diplomáticos ante Inglaterra.
Luego que los ingleses establecieran una zona de exclusión, a mediados de abril, el ARA “Santa Fe” burló el bloqueo inglés para llevar a las Islas Georgias un grupo de Infantes de Marina con su armamento y provisiones. Cuando zarpaba de Gritvyken con rumbo a Mar del Plata fue atacado por helicópteros británicos y debió ser inutilizado por su tripulación, cumpliendo el legado del Almirante Brown de “irse a pique antes que rendir el pabellón”.
Por su parte, uno de los nuevos submarinos Clase 209, el ARA “San Luis” operó en Malvinas entre mediados de abril y de mayo de 1982, realizando durante su patrulla de guerra, diversos ataques a buques y submarinos ingleses en al menos tres oportunidades. Pese a no hundir ningún buque enemigo por problemas entre la computadora de control tiro y los torpedos, el ARA “San Luis” sorteó en reiteradas oportunidades el bloqueo antisubmarino de la flota británica, provocando un alto desgaste logístico de los buques y aeronaves enemigas dedicadas a detectar y destruir al submarino argentino, ya que éste representaba un riesgo inaceptable para Inglaterra si hundía alguno de sus portaaviones.
Por lo expuesto, no caben dudas que urge la necesidad de volver a tener submarinos operativos para que la Armada y el país en su conjunto, dispongan de esta capacidad estratégica, la cual no sólo es útil en tiempos de guerra sino también durante la paz, dado que son unidades tácticas especialmente idóneas para realizar misiones encubiertas de inteligencia y reconocimiento, sabotaje, infiltración y exfiltración de tropas especiales, ataque a buques de superficie y submarinos enemigos, minado naval, control del tráfico marítimo y de la pesca ilegal en la Zona Económica Exclusiva, etc.
Un plan a corto y largo plazoEn lo inmediato se debería realizar las tareas de mantenimiento y renovación de baterías y otros componentes que requieren tanto el submarino ARA “Salta” -hoy limitado a navegar sólo en superficie- como el ARA “Santa Cruz”, que años atrás ingresó al Astillero TANDANOR para cambiar sus baterías y otros equipos esenciales. De los casi 20 millones de dólares previstos en 2015 para reparar el ARA “Santa Cruz” ya se invirtió más de un tercio. Sin embargo, los vaivenes de la conducción política del MINDEF paralizaron las obras y los funcionarios actuales dudan si conviene completar su reparación, la cual demandaría unos 15 millones de dólares y un plazo de 12 a 18 meses.
Sería lógico completar los trabajos previstos hace casi un lustro en el ARA “Santa Cruz”, ya que se trata de un tipo de submarino conocido por los marinos argentinos, que no requeriría mayor esfuerzo en lo que hace a instrucción y adiestramiento de las tripulaciones ya que están familiarizados con su tecnología, performance de navegación en superficie y en inmersión, procedimientos y funcionamiento de sus equipos y sistemas.
Por su parte, en el caso de los submarinos Clase 209, la Armada Argentina podría recuperar en un año al ARA “Salta” y en dos años al ARA “San Luis”. Ambos requieren renovar sus baterías y, en el caso del segundo, también es preciso reparar ciertas partes del casco resistente que sufrieron los efectos de la corrosión por pérdidas de ácido de sus baterías, además de cambiar los motores diesel/eléctrico, válvulas, sensores, etc.
En concreto, invirtiendo aproximadamente 20 millones de dólares en el ARA “Salta” y U$S 60 millones en el ARA “San Luis”, ambos submarinos podrían volver al servicio operativo en 2021 y 2022, respectivamente, con algunas mejoras mínimas en lo que hace a modernizar sus sensores (radar, sonar, periscopio, etc.) y ciertos subsistemas auxiliares.
Comprar una nueva clase de submarinos implica inversiones de varios cientos de millones de dólares (entre 300 y 500 millones según el modelo) y plazos de cinco a diez años desde la firma del contrato hasta que se reciban las nuevas unidades y -en el mientras tanto- las tripulaciones de Oficiales y Suboficiales deben seguir adiestrándose, por lo cual una eventual compra debería ir de la mano con una opción de alquiler o leasing de una unidad del modelo elegido que tenga tripulaciones mixtas (de Argentina y de la Armada del país proveedor) a fin de lograr la indispensable familiarización de los submarinistas argentinos con los nuevos equipos y sistemas, su operación y mejor aprovechamiento.
Asimismo, resulta conveniente destacar que la Argentina dispone de un Astillero especialmente diseñado para construir submarinos y que es propietaria de los planos y licencia para fabricar unidades TR-1700, por lo cual una opción interesante sería conformar una alianza con el astillero alemán a fin de que contar con su asistencia tecnológica e industrial para recuperar totalmente la capacidad nacional de construir submarinos, máxime teniendo en cuenta que dentro del Astillero “Almirante Storni” se encuentra un TR-1700 sin terminar, con un estado de avance de obras del 70%.
Completar la construcción de este tercer “TR”, llamado ARA “Santa Fe”, costaría unos 200 millones de dólares (casi un tercio del valor de un submarino nuevo equivalente) y estaría terminado en menos de la mitad del tiempo que implicaría construir otro de cero.
ConclusionesActualmente la Argentina se ha convertido en el único país del mundo que, teniendo una Fuerza de Submarinos en la estructura orgánica de su Armada, carece de al menos una unidad operativa para adiestrar a sus submarinistas.
Los submarinos son unidades navales tácticas capaces de generar efectos militares estratégicos porque contribuyen decisivamente a negar el mar a eventuales enemigos, además de ser un factor disuasivo para la defensa de los intereses vitales de la Nación.»
Pelea por el negocio del posnet: llega un competidor para Prisma y First Data
Para tallar en el procesamiento de los pagos, se fusionaron dos tecnológicas y las dirige una ex First Data.
La mayoría ignoraba la trama y los alcances del negocio de los medios de pago que involucraban a los bancos emisores de las tarjetas en todos los eslabones, desde el alquiler del posnet a la rendición de cuentas al comercio. Fue así hasta que Defensa de la Competencia obligó a los bancos a replegarse. Se resistieron y mucho, pero tuvieron que vender una parte de Prisma. Sucedió en el gobierno de Macri. Y en ese interín creció First Data y se despertó el interés de nuevos jugadores. Cambió el paisaje y ese segmento, en el que tallan Prisma y First Data, tendrá ahora un nuevo competidor. Se trata de la alianza que armaron dos empresas nacionales, Pay per tic y + simple para el procesamiento de las operaciones. Este desembarco es solo un aviso. Vienen más. Por lo pronto, la compañía que se llama Pay per Tic es + simple combina una solución tecnológica como Pay per tic para la recaudación y pago automático con + simple que es una plataforma abierta para manejo medios de cobro y pagos. La CEO será la ex Citibank y ex First Data, Patricia Guarnes. Fabián Barros Requeijo, fundador y presidente de Pay per Tic, se dedicará a los acuerdos estratégicos. Y Sebastián Lancman, CEO y fundador de + simple será director.Pay per Tic nació en 2009 como una solución informática de recaudación, acompañando a clubes y ONGsEn 2013, comenzó a operar bajo la consigna “Pago Respetuoso” para pagadores, gestionando todo tipo de cobranzas desde cuotas escolares o sociales, expensas, suscripciones, mantenimientos, abonos, seguros médicos y obras sociales, entre otras. Hoy es la segunda plataforma de pagos del país en volumen de operaciones, con casi 2 millones de personas que alguna vez la utilizaron. Opera con un staff de 80 personas y cuenta con más de 680 entidades adheridas a su servicio de recaudación. Durante la pandemia ofrecieron de manera gratuita un servicio de recaudación digital. Barrios Requeijo, su fundador, se define como un emprendedor serial. Y cuenta que nació en la extrema pobreza, al punto de ser alimentado por vecinos. “Eso me enseñó a ser agradecido y aprendí a no rendirme nunca”, dijo. Fue asesor de los gobiernos de Ricardo Alfonsín, Fernando De la Rúa, Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Uno de sus desafíos fue digitalizar los cobros en la Dirección de Rentas de Córdoba y del Poder Judicial de esa provincia. Utiliza Blockchain para el prepago de impuestos, servicios o cuotas, que está siendo implementada por la Municipalidad de Jesús María, trabaja con la Universidad Siglo 21, y con la Secretaría de Turismo y Ganadería. También procesa las donaciones diarias de la colectividad judía.
Investigadores explican como la pandemia profundizó los clásicos problemas del sueño

El Producto Bruto cae en todo el mundo al llegar la pandemia. Aparentemente, hay una excepción
Durísimo. Variación del PBI, 2do trimestre 2020 vs 2do trimestre 2019:
— Daniel Schteingart (@danyscht) September 22, 2020
?? +3,1%
?? -2,8%
?? -5,3%
?? -5,6%
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?? -21,7%
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?? -23,5%
?? -23,5%
?? -30,2%
El futuro de las energías renovables en Argentina
EOLICA
De todos los tipos de energías limpias, la principal proveedora de electricidad es la eólica, que ese día representó al 70,89% del total abastecido, con 2051,67 megawatts/hora (MWh).Luego le siguieron la solar, con 18,95% del total y 548,53 MWh; la hidráulica, con 6,29% y 182 MWh, y bioenergías, con 3,86% y 111,8 MWh. Las energías renovables tienen prioridad de despacho; es decir, toda la electricidad que generan entra al sistema y abastece la demanda de forma automática. El resto de la generación necesaria se complementa con la energía térmica, la hidroeléctrica no renovable (por alguna causa, las centrales «hidro» de más de 50 MW instalados no figuran por ley como renovables) y la nuclear (que puede reciclar su combustible y no emite C02, pero la ley actual tampoco la considera renovable). Al día de hoy hay 146 proyectos de energía renovable habilitados comercialmente, que tienen una potencia instalada de 3383 MW. De ese total, en los últimos cuatro años se inauguraron 89 proyectos por 2534 MW, que fueron impulsados por el nuevo marco regulatorio Mater (el mercado mayorista donde operan los grandes usuarios) y el programa Renovar. Aún con todos los proyectos nuevos, la generación promedio de energía eléctrica representa un 11% del total de la demanda. Esto es mucho mayor a los menos de 2% que representaba hasta julio de 2018 y al 8% con el que cerró 2019, aunque está por debajo del 12% que se tendría que haber alcanzado el año pasado, según las metas impuestas en la ley 27.191 de energías renovables, aprobada por unanimidad en 2015. El objetivo final es llegar a 20% para 2025. Del total de proyectos renovables, 46 son parques eólicos, que tienen una capacidad instalada de 2205 MW y 31 son solares, con 461 MW. Con respecto de la energía hidráulica, la ley de fomento nacional para el uso de fuentes renovables incluye solo a los proyectos de centrales hidroeléctricas de hasta 50 MW, por lo cual no se toman en cuenta en los registros de renovables las grandes represas como Yacyretá o El Chocón. Este año se habilitaron comercialmente 22 proyectos nuevos, que tienen una capacidad instalada de 734,8 MW. La última gran incorporación que está en período de pruebas es el parque solar Cauchari, en Jujuy, que tiene una capacidad de 300 MW. También entraron en funcionamiento grandes parques eólicos como Vientos Neuquinos, de la generadora estadounidense AES, y Vientos la Genoveva, de Central Puerto. En contraste a todas las inauguraciones de parques renovables de los últimos meses, la realidad del sector es pesimista cuando se mira a futuro. Desde la escalada del dólar que comenzó en marzo de 2018, y continúa, el inicio de nuevos proyectos se fue ralentizando cada vez más. Esto sucede en buena medida, porque máquinas como las eólicas tienen un alto consumo de repuestos, y dado que estos son tan importados como las propias turbinas, se pagan en dólares. No sería la primera vez que la imposibilidad de mantenimiento paraliza parques eólicos durante años y décadas. Ya sucedió, pasados los ’90, con el primero de cierta dimensión, el de la ciudad de Comodoro Rivadavia, hecho con molinos daneses en tiempos de la convertibilidad peso/dólar. Al igual que todas las industrias energéticas, el sector de renovables se caracteriza por ser capital intensivo y, por lo general, al financiamiento hay que buscarlo en el exterior. Con las sucesivas devaluaciones que tuvo la moneda en los últimos dos años, el aumento de la tasa de interés para créditos en la Argentina y las actuales restricciones al comercio exterior, la construcción de nuevos parques se hizo cuesta arriba. Las cosas podrían haber sido distintas si se hubiera obligado a las proveedoras de tecnología eólica a fabricar en el país, como se hizo en Brasil. Allí el 100% de cualquiera de los generadores Vestas desplegados en los enormes parques locales es de manufactura brasileña. Aquí se permitió la libre importación de equipos enteros sin un centavo de trabajo local, instalaciones descomunales en las que la Argentina pone sólo el viento, la prioridad de despacho eléctrico sobre cualquier otro tipo de centrales aunque tengan producto más barato en el mercado spot, desgravaciones impositivas, precios sostén garantizados a dos décadas al kilovatio/hora, garantías de todo tipo y libertad de repatriación de ganancias. Seguir una política «más brasileña» habría sido un modo de ligar el precio de los equipos y repuestos no sólo al dólar, sino al consumo local de energía y al valor de la hora de trabajo en Argentina, y no en Dinamarca. «La gran discusión que hay que dar es qué se hará con esos proyectos que no se llevarán a cabo por falta de financiamiento, que representan 2000 MW. Cada uno de ellos fue asignado con una capacidad de transporte, que es el gran cuello de botella. Mientras que no se den de baja, no se van a poder reasignar nuevos proyectos, porque tienen que tener asegurado que se pueda evacuar la energía», explicó Gustavo Castagnino, director de asuntos corporativos de Genneia, la empresa que tiene siete parques eólicos y uno solar en funcionamiento, y está por terminar de construir tres más.El «Libro Blanco de la Defensa del Brasil» – La mirada desde Brasilia
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«Los Libros Blancos para la Defensa son una medida de transparencia y fomento de la confianza que nacieron en América del Sur por iniciativa de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de Estados Americanos. Sin embargo, raramente han contenido información considerada relevante desde elpunto de vista militar o diplomático, al tener un enfoque primordialmente de política interna. El nuevo Libro Blanco de la Defensa del Brasil parece ser una excepción a esa práctica: aborda cuestiones sensibles para la seguridad regional y admite que el país se prepara para la eventualidad de crisis agudas en América del Sur. Según el documento, América Latina dejó de ser una zona libre de conflictos bélicos. El Libro Blanco reconoce una variedad de hipótesis de conflicto y, en ese contexto, destaca que las fuerzas armadas de Brasil (las más numerosas de América del Sur) se orientan para responder a las distintas alternativas. Es de presumir que las recientes adquisiciones de armas convencionales respaldan esa visión. De hecho el aumento del presupuesto militar (según el SIPRI – Stockholm International Peace Research Institute) es el 51% del total del gasto militar de América del Sur) y la variedad de compras de armamento. tanto como la producción doméstica, pondría en evidencia que Brasil incluso se prepararía para escenarios más amplios que los que define el Libro Blanco. Es el caso, por ejemplo, de los aviones de combate de última generación y de la flota de cinco submarinos incluyendo uno a propulsión nuclear. La anticipada producción de elementos combustibles del submarino, con una planta de uranio enriquecido gerenciada por la Armada, sería otro dato en ese sentido. Aunque Venezuela es el único país nombrado en el documento, ciertos conceptos tienen alcance geopolítico y permitirían interpretar objetivos militares más ambiciosos. La defensa delAmazonas Continental, por ejemplo, ya presupone una zona geográfica que comparte con varios países. En otro objetivo, la defensa de la Amazonia Azul ocurre básicamente lo mismo, al afirmar interés sobre una presencia oceánica que trasciende su zona económica exclusiva. De hecho, la armada del Brasil ya es hoy la más relevante entre los países sudamericanos. Cuenta también con un buque oceanográfico de apoyo a la Base Comandante Ferraz en la Antártida, en sintonía con planes relativos al Atlántico Sur. El panorama que describe el Libro Blanco plantea un futuro de eventual complejidad política para América Latina, incluso en lo que hace a reequilibrios geopolíticos. Esas circunstancias, de confirmarse, suelen generar procesos de rearme regional que sería oportuno prevenir con la debida anticipación. El Mercosur, que ha afirmado que la paz constituye un elemento esencial para la continuidad y desarrollo del proceso de integración, ha dado testimonios en ese sentido en materia de armas de destrucción masiva. Otro ejemplo es el ABACC entre Argentina y Brasil en lo relativo al control y contabilidad del material nuclear. Aunque América del Sur es la macroregión del mundo con el menor índice de conflictos armados interestatales, el proceso de integración del Cono Sur debería fortalecer el concepto de defensa colectiva, renovar y actualizar medidas de fomento de la confianza en lo relativo a armas convencionales y contribuir a adoptar acuerdos diplomáticos para robustecer la estabilidad estratégica regional. Es de esperar que la vocación de paz siga prevaleciendo en toda América Latina y el Caribe.»Datos oficiales: en el 2° trimestre del año, la caída de la actividad llevó el desempleo al 13,1%
El gobierno aprobó el ATP 6 para ayudar a las empresas a pagar los salarios de septiembre
Ahora 36: créditos para comprar electrodomésticos en 36 cuotas con tasa fija del 15%
Mendoza tendrá un plan de testeos masivos para detectar Covid-19
El nuevo mapa de la Argentina
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«Una larga aventura marina de la Argentina en varios capítulos terminó en las últimas semanas con un hecho histórico. No fue estrictamente un viaje como los que recrean las novelas o las películas por el Océano Atlántico sur, el mar que bordea a la Argentina, donde hay una enorme riqueza pesquera y una pintoresca fauna de leones, lobos, elefantes marinos, pingüinos y ballenas. Pero sí involucra directamente a ese mar y a su llamada plataforma continental -que es la prolongación natural del territorio del Estado bajo las aguas- donde se esconden minerales, petróleo, gas y recursos vivos como las especies sedentarias que viven en las piedras y en la arena. Esta aventura, como rara vez ocurre en el país, es la saga de una política de Estado que caminó por encima de los gobiernos de turno. Empezó en los años ochenta del siglo pasado y siguió con varios hitos ocurridos en 1997, 2009, 2016 y 2020. El resultado es que la Argentina tiene un nuevo mapa geográfico que incluye a su plataforma continental, un logro enmarcado en la normativa internacional que contempla la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar (CONVEMAR). A partir de ahora, ese nuevo mapa estará incluido en toda la cartografía oficial, que se utiliza en colegios e instituciones públicas.


El Fondo Nacional de la Defensa ya es ley
La sesión especial de ayer en el Senado incluyó el proyecto tratado el lunes en la reunión entre las comisiones de Defensa Nacional y Presupuesto y Hacienda, luego de dudas sobre los tiempos para hacerlos ingresar dentro del proyecto de Presupuesto Nacional. A partir de esto, y atento a lo que reza el presupuesto dentro de los apartados en materia de Defensa, los porcentajes comenzarán a regir a partir del próximo ejercicio anual.
Con una aprobación otorgada sólo por el sector del oficialismo, dado el retiro de los sectores de la oposición debido a otros temas de agenda legislativa, el FONDEF finaliza su derrotero comenzado en las ultimas sesiones parlamentarias de noviembre pasado.
Recordemos que el Proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2021 ya incluye una mención al FONDEF. En el texto del presupuesto se dice que «en materia de defensa, se avanzará en la creación del Fondo Nacional de Defensa (FONDEF), que destinará el 0.4% de los ingresos corrientes del Sector Público Nacional del 2021 a financiar el proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas.
Esta acción favorecerá la sustitución de importaciones, el desarrollo de proveedores, el armado de cadenas productivas de valor agregado y la inserción internacional de la producción local de bienes y servicios orientados a la defensa. Así también, promoverá la innovación productiva, inclusiva y sustentable, por medio de un mayor escalonamiento tecnológico y del impulso de la inversión en investigación y desarrollo, tanto en el sector público como privado.»
El FONDEF estima una una masa destinada a la inversión en el ámbito de la Defensa Nacional de unos 1700 millones de dólares en escenarios positivos de la economía para los próximos años y de manera plurianual. Los fondos surgirán de los ingresos corrientes del Estado Nacional a razón de distintos porcentajes anuales: en una primera instancia se prevé la asignación de 0.5% de estos ingresos, para anualmente hacerlos crecer hasta un 0.8%. Constituido el FONDEF, se busca apuntalar proyectos de inversión que recuperen capacidades del instrumento militar y potencien clústeres relacionados a la ciencia y tecnología de la Defensa Nacional. Desde AgendAR sólo queremos agregar que ésta puede ser la oportunidad de reconstruir una industria para la defensa -como la que representaron en su momento las siglas ARS, CINAR, FM con sus 19 plantas de producción, y la vieja Fábrica Militar de Aviones, hoy FAdeA. Aquella fue una industria de industrias. No se trataba únicamente de tener destructores, cañones, fabricación y mantenimiento de vehículos de transporte y combate terrestre y aéreo, y de un autoabastecimiento total en armamento liviano. Además de ser garante de una capacidad de defensa nacional incluso en conflictos largos y de desgaste, en la paz nuestra industria de defensa generaba decenas de miles de puestos de trabajo calificado directos, centenares de miles de indirectos, y aseguraba la provisión local de insumos y servicios de alta calidad para otras producciones locales en manos privadas, desde la construcción hasta la química, desde la ferroviaria hasta la siderúrgica, desde la electromecánica a la computacional. La industria argentina de defensa, hasta bien entrados los ’70, fue la más dinámica de la región, y también una consecuencia deliberada, aunque no inevitable, del sistema educativo público nacional, el otro gran orgullo argentino en el subcontinente. Por algo ambos decayeron en forma conjunta. Por algo, ambos deben ser revitalizados. La de Defensa es la industria que en todos los países serios genera e incorpora tecnología nueva a la producción. Es la punta de lanza que abre paso a casi toda otra industria nacional.




