En la Universidad de Tres de Febrero crearon una «cabina segura» para testear y detectar Covid-19

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Un médico y docente de la UNTREF creó una cabina construida con un material que evita la proliferación de gérmenes y permite la atención con una reducción de riesgos para el personal sanitario.

Según los últimos reportes del Ministerio de Salud de la Nación, alrededor del 9% de los casos confirmados de coronavirus en la Argentina corresponde a trabajadores de la salud: casi una de cada diez personas contagiadas. ¿Cómo cuidar a los que nos cuidan? Motivado por esa pregunta, Santos Tieso, médico otorrinolaringólogo y profesor de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), diseñó una cabina para testear casos sospechosos de COVID-19 de forma segura. Una de ellas ya está en funcionamiento en el Centro de Salud N° 10 del municipio bonaerense de Tres de Febrero. “La idea surgió cuando mi primo, José Briguori, presidente de la pyme Tecnoamérica, me dijo que quería aportar algo para la situación sanitaria que estamos atravesando. Entonces pensé que, como médico, lo que necesitaba es algo que me permitiera estar cerca del paciente pero lejos del virus”, dijo Tieso. Así, decidieron construir una cabina que está dividida a la mitad por una placa de policarbonato: de un lado, ingresa el personal médico y, del otro, el paciente. Para que el primero pueda revisarlo, hicieron dos orificios a la altura de las manos y colocaron dos guantes de látex. De esa manera, el médico puede realizar su trabajo sin exponerse al virus. Pero la ciencia no está hecha solo de desarrollos exitosos, sino que avanza a partir de ensayo y error. Antes de diseñar la cabina, Tieso, que es profesor de Biofísica en la carrera de Ingeniería de Sonido, quiso aprovechar sus conocimientos en ondas electromagnéticas para desarrollar un método para sanitizar elementos muy utilizados por la gente, como el dinero y las tarjetas de crédito. Sin embargo, sus cálculos no llegaron a buen puerto y abandonó la idea. Una semana después, recuperó el entusiasmo con la fabricación de la cabina, que está hecha de corián, un material sintético que suele utilizarse en la construcción de quirófanos por sus propiedades bacteriostáticas, que impiden la propagación de gérmenes sobre la superficie. “Con la cabina se abarata enormemente la consulta del paciente febril. Se lo puede hisopar, sacar sangre y auscultar sin riesgos, y permite ahorrar una gran cantidad de equipos de protección individual (EPI) que deben utilizar los médicos para revisar a cada paciente, que son insumos caros y escasos. Además, si un médico revisa a 20 pacientes en un día, tiene que cambiarse 20 veces y con un cuidadoso protocolo. Esto lo termina enloqueciendo, además de exponerlo al riesgo de contagiarse al tener que vestirse y desvestirse tantas veces en medio de las urgencias”, explicó el médico. Una vez construida la cabina, faltaba resolver un problema: cómo esterilizar el área del paciente para que no haya riesgos de contagio entre quienes ingresen allí para ser revisados. Para este aspecto, Tieso trabajó con el ingeniero Remo Marcovecchio, con quien vienen estudiando desde hace tiempo la sanitización del agua a partir de la luz ultravioleta C. A partir de esta idea crearon un sistema sencillo de luces UV-C que se encienden entre paciente y paciente para esterilizar el lugar. “La cabina, que fue donada al Centro de Salud N° 10, se está utilizando con mucho éxito. Los médicos nos cuentan que trabajan más tranquilos, más enfocados en el paciente en vez de estar pensando si se llevan el virus a la casa”, afirmó Tieso. Además, la cabina también es útil para el rastreo de contactos estrechos de casos confirmados. En este caso, el centro de salud posee una unidad móvil que se encarga de ir a buscar y testear contactos estrechos, tarea para la cual también se utiliza la cabina. Actualmente, están construyendo una segunda cabina y la idea es seguir fabricando más según la demanda que tengan. Con respecto al costo, Tieso estimó que con la atención de 25 pacientes (y el ahorro en insumos médicos) ya se amortiza. También están atentos a la devolución que les hacen los médicos que la están utilizando, para poder perfeccionar el desarrollo. “Los otorrinolaringólogos estamos entre los que más sufrimos la epidemia porque trabajamos directamente sobre nariz y boca del paciente. La carga viral que se recibe es muy grande si no se toman precauciones. Eso es lo que me mueve a seguir trabajando en esto. Además, mi hija tiene la misma profesión: lo último que quisiera es que se contagie”.

La sociedad argentina y el campo. Segunda parte

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Este artículo en 3 partes de Roy Hora fue reproducido en AgendAR en momentos de tensión de los productores agrarios con el gobierno anterior. Creemos que tiene vigencia en momentos de otras, distintas, tensiones. 2ª La primera parte de este artículo está aquí. Se indicó ahí en los últimos párrafos que, en las elecciones legislativas de 1914, ya bajo la Ley Sáenz Peña, cuando la Unión Cívica Radical de Hipólito Yrigoyen fue por primera vez a las urnas en la provincia de Buenos Aires, Yrigoyen eligió para  encabezar su lista de diputados al estanciero Leonardo Pereyra Iraola, uno de los ganaderos más conspicuos del país. E hizo una muy buena elección. Roy Hora apuntó «Fue quizás la última vez que un exponente tan emblemático de la alta burguesía agraria que había liderado el formidable proceso de cambio rural del medio siglo previo estuvo en condiciones de encarnar un ideal inclusivo de comunidad.» «La era democrática no fue amable con los poderosos, y mucho menos con los poderosos del campo. Y estos, a su vez, le pagaron con la misma moneda. En los años de entreguerras, un foso cada vez más profundo, cavado al calor de la intensificación del conflicto social y la pérdida de centralidad económica del sector agroexportador, comenzó a dividir ambos mundos. El empresariado del campo fue en una dirección; la sociedad, en otra. Conflicto, industria y democratización Comencemos por la disputa social. En el curso de la década de 1910, los conflictos entre terratenientes y agricultores arrendatarios cobraron intensidad, lo que desprestigió a los propietarios y los empujó hacia el lado negativo de la ecuación política. Para la década de 1920, esta impugnación, nacida tímidamente con la huelga de Alcorta, Santa Fe, de 1912, se extendió a toda la región pampeana. También se impuso en la ciudad, tal como lo muestra la simpatía con que fue recibida por la población porteña la marcha al Congreso con que, en agosto de 1921, los chacareros de la Federación Agraria reclamaron una ley de arrendamientos que acotara el poder propietario. Ganaderos pequeños y medianos también elevaron sus quejas contra los grandes estancieros, diferenciándose y por momentos enfrentando a aquellos cuyo liderazgo hasta entonces habían aceptado. La Gran Depresión de comienzos de la década de 1930, que golpeó con dureza al campo, reafirmó este humor antielitista: de allí en adelante, la imagen pública del gran estanciero quedó asociada, cada vez más, al egoísmo y el atraso productivo. Desprestigiados y corroídos por la crítica popular, el terrateniente y su mundo terminaron de consagrarse como un obstáculo al progreso de la comunidad. La sociedad rural no solo expuso sus divisiones a la luz del día. La crisis del 30 marcó el comienzo de una etapa de declinación ya no del ascendiente de las elites rurales, sino del patrón de desarrollo centrado en las exportaciones pampeanas. En esos años, el motor económico del país se fue quedando sin energía. El cierre del mercado mundial hizo que la capacidad de integración social del país agroexportador se dañara de manera irremediable. La desocupación comenzó a ceder hacia 1933, pero los salarios permanecieron estancados por una década. Para trabajadores que se habían acostumbrado a que el progreso era el orden natural de las cosas, fue la señal de que vivían en un país distinto al de 1900 o 1920. Ese retroceso despejó el camino para la formulación de un nuevo horizonte a partir de la cual desplegar las aspiraciones de bienestar de las mayorías: la nueva nación crecida al calor de la sustitución de importaciones y el proteccionismo industrial. El peronismo y el desarrollismo encarnaron, cada uno a su manera, las promesas de esta nueva era. Dividido internamente e impedido de formular una propuesta capaz de interpelar a los actores y protagonistas de un país cada vez más industrial, y en el que la población urbana ya superaba ampliamente a la rural (la tasa de urbanización en 1947 era de 62%, y se elevaba a 72% en la región pampeana), el agro quedó confinado a la irrelevancia, como un mero proveedor de recursos con que apuntalar la expansión de la ciudad. Allí, en las grandes urbes litorales, en torno de la manufactura y los servicios, se calmaban la sed de justicia social y las demandas de incorporación de las mayorías. Allí se labraba el futuro del país y hacia allí migraron, desde las provincias pampeanas y pronto también desde el interior profundo, los que anhelaban mejorar su condición. El campo era el pasado y, a juicio de muchos, un pasado en el que no había nada valioso para rescatar. Los descendientes de Leonardo Pereyra Iraola lo experimentaron en carne propia: su estancia más deslumbrante, San Juan, ubicada a las puertas de La Plata, fue expropiada en 1949, y en esas tierras nació el parque Derechos de la Ancianidad. Es indudable, sin embargo, que Juan D. Perón fue avaro con los que, desde su izquierda, le reclamaron una reforma agraria comprensiva y sistemática. El presidente justicialista se contentó con poner los recursos del sector exportador al servicio del proyecto que en verdad le importaba: una reforma de la sociedad urbana centrada en salarios elevados, pleno empleo y sindicalización, todo ello apoyado por la expansión del sector industrial. Para los arrendatarios, sin embargo, el nuevo país que había renegado del campo como motor de desarrollo no fue nada mezquino: gracias al congelamiento de los arrendamientos decretado durante la Segunda Guerra Mundial y convertido en ley en 1948, y desde entonces prolongado por más de 20 años, muchos de ellos se fueron sumando, poco a poco, al universo de los propietarios. Con un escenario sesgado a favor de los agricultores de menor escala, la línea de fractura nacida en Alcorta continuó dividiendo a la población de la campaña. En esta etapa de veloz diversificación del tejido productivo, el Estado pudo ampliar sus fuentes de recursos fiscales. Este programa fue tomando cuerpo desde la década de 1930, con la sanción del impuesto a la renta, que volvió a la administración pública menos dependiente de los avatares del comercio exterior. Luego fueron cobrando volumen otros impuestos dependientes de la actividad interna. Pero en la medida en que la manufactura crecida al calor de la sustitución de importaciones nunca logró generar sus propias divisas, los impuestos a las exportaciones agrarias siguieron desempeñando un papel primordial en el esquema tributario. La administración de las ventas externas por el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio durante el periodo 1946-1955 y luego los impuestos a las ventas externas, conocidos como retenciones, fueron sus principales manifestaciones. Pese a que ni sus recursos naturales, ni su capital humano, ni el tamaño de sus mercados de bienes y servicios podían augurarle un futuro promisorio para el crecimiento industrial, Argentina continuó progresando. Ya no brillaba en América Latina, pero siguió avanzando e incrementando el bienestar de sus mayorías. En la década de 1970, sin embargo, la sustitución de importaciones alcanzó su techo, y paralelamente el producto y el empleo manufacturero iniciaron un retroceso que hasta el día de hoy no se ha detenido. La notable inestabilidad macroeconómica que signa al país desde entonces agravó los problemas. Todo esto coincidió con una sed de divisas cada vez más intensa, producto ya no solo de las necesidades de la manufactura sino de las demandas de consumo de una sociedad que reclama más bienes y servicios que los que su economía puede generar. Las limitaciones del patrón de crecimiento centrado en la industrialización por sustitución de importaciones no conmovieron la visión negativa sobre el sector rural y su empresariado forjada en el curso del medio siglo previo. La principal protesta rural de la década de 1980 lo pone de relieve. El rechazo suscitado por el «camionetazo» que una importante asociación propietaria, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), organizó en marzo de 1985 contra un alza de las retenciones a las exportaciones decidida por el gobierno del presidente Raúl Alfonsín revela que, todavía entonces, los voceros del campo no podían asociarse a ningún proyecto de futuro. Esa protesta fue percibida como la expresión del egoísmo de un empresariado que no podía ver más allá de su propio interés, casi siempre opuesto al del resto de los argentinos. Aupadas por un amplio respaldo ciudadano, predominante en las clases medias urbanas, las fuerzas de seguridad sacaron a los ruralistas de la calle y las rutas sin miramientos. Nadie osó salir en su defensa. Todo esto nos recuerda que, en el renacer de nuestra democracia, expresiones como «empresa agraria» y «modernidad productiva» seguían perteneciendo a universos retóricos enfrentados. Para entonces, sin embargo, la pampa comenzaba a despertarse de la larga siesta que anestesió su potencial expansivo desde la Gran Depresión. Atenazadas entre un mercado mundial que osciló entre la atonía y el proteccionismo, y una política pública más orientada a extraer recursos que a promover el crecimiento, las exportaciones agrícolas se mantuvieron literalmente estancadas entre 1930 y 1960. En ese lapso, Argentina perdió cerca de dos terceras partes de su participación en los mercados mundiales de productos agrícolas. En la década de 1960, tractores y semillas híbridas comenzaron a revertir la caída. Por otros 30 años, sin embargo, la recuperación fue lenta. El terreno perdido comenzó a recuperarse a mayor velocidad desde la década de 1990. El principal factor fue una importante reducción en los costos del capital, que acercó a la agricultura pampeana a la frontera tecnológica internacional. Desde 2002, una fuerte expansión de la demanda asiática, que llevó los precios a las nubes, le dio bríos a este ciclo de crecimiento. Fue entonces cuando cobró envergadura una agricultura más dinámica y más plenamente capitalista, cuya punta de lanza fue el sistema de cultivo conservacionista de mínimo laboreo del suelo conocido como siembra directa (es decir, sin arado ni labranza). En comparación con otras regiones productoras de bienes agrícolas de clima templado en América del Norte, Europa central o Asia, la calidad y baratura del suelo siguen constituyendo un rasgo diferencial de la agricultura granífera argentina, que llevan a un uso intensivo de este factor. Desde la década de 1990, sin embargo, la inversión en tecnología desempeña un papel más central en el proceso productivo que en cualquier otra etapa del desarrollo agrícola pampeano del último siglo. Y esto, a su vez, estimula las economías de escala y premia a las empresas de espaldas financieras más anchas y gestión más profesionalizada. El salto tecnológico Convertidas en la vanguardia tecnológica del campo, las firmas de mayor tamaño constituyen el más importante impulsor de un proceso de concentración productiva todavía en curso. Estas empresas son las principales responsables del auge productivo que, con la soja como nave insignia, llevó la cosecha de granos de 40 millones a casi 150 millones de toneladas en los últimos 30 años. Aunque menos espectaculares, otros procesos de transformación se observan en la ganadería vacuna, impulsada por la tecnología del confinamiento o feedlot y, sobre todo, en la expansiva «industria» aviar, responsable hoy de más de 40% del consumo de carne en el país. Este nuevo escenario signado por el cambio tecnológico ha incrementado la presión sobre las chacras familiares. En el curso de las últimas tres décadas cerca de un tercio de estas empresas desapareció. Diversos elementos sugieren que ese porcentaje es superior en los distritos dominados por la agricultura exportable. Desplazados del proceso productivo, muchos agricultores cedieron sus tierras a empresas de mayor envergadura y pasaron a convertirse en rentistas. Al calor de este proceso de concentración productiva, el mundo agrícola actual se perfila como la contracara del forjado en la «primera globalización». A comienzos del siglo XX, los terratenientes imponían su voluntad sobre un vasto universo de chacras familiares, cuyo trabajo explotaban. Hoy son los grandes empresarios los que, en su condición de arrendatarios, labran la tierra de numerosos pequeños y medianos rentistas. Cuando a mediados de la década de 2000 el más famoso de estos nuevos potentados rurales se describía como un «sin tierra» –para entonces su firma explotaba casi 100.000 hectáreas ajenas–, cometía algo más que una boutade1. Arrinconada la explotación familiar, acotado el papel de la propiedad del suelo como factor determinante del patrón de desarrollo, el capital extiende su dominio sobre el campo. En un punto, sin embargo, el expansivo capitalismo agrario de nuestro tiempo no es el ciego expropiador que en su momento creyó ver Karl Kautsky. Las empresas de enorme tamaño, esas que controlan decenas e incluso cientos de miles de hectáreas, han demostrado ser criaturas frágiles: abruptos cambios en los mercados y en la política pública penalizan las estrategias de expansión muy veloces. La producción de commodities con una tecnología cuyo manejo está al alcance de muchas empresas hace del campo un ámbito poco favorable para la emergencia de unicornios del maíz o de la soja. Y si dirigimos la atención hacia el otro extremo del universo propietario, podemos constatar que muchos pequeños productores sufrieron el rigor de los nuevos tiempos, pero no al punto de verse obligados a desprenderse de su patrimonio. Las liquidaciones forzadas de tierra fueron un fenómeno limitado a la década de 1990, de poca significación relativa. En resumen: parcialmente acotada en la cumbre, la concentración productiva convive con una estructura de propiedad en la que todavía existen grandes propiedades pero que aun así tiene una impronta mesocrática, hija de la partición hereditaria y de las leyes de congelamiento de los arrendamientos de la década de 1940, y sostenida desde hace un par de décadas por la metamorfosis de muchos agricultores en rentistas. A su vez, esta agricultura se apoya sobre un vasto universo de empresas proveedoras de servicios, algunas de ellas con cientos de empleados pero otras de escala familiar, cuya prosperidad depende del éxito de la economía de la siembra directa. Estos procesos empujaron la constitución de un bloque agrario heterogéneo pero que, desde el punto de vista de la política de los intereses, carece de fisuras internas de importancia2. Allí convive una variedad de empresas de servicios –productores y proveedores de insumos, contratistas de maquinaria, AgTech que ofrecen servicios especializados, agrónomos y transportistas– junto con los agricultores que tanto la Federación Agraria como la Sociedad Rural aspiran a representar. Por primera vez en tres cuartos de siglo, este conjunto diverso pero con intereses confluyentes no solo puede exhibir una unidad que, si bien sometida a tensiones, no se ha quebrado en más de una década. También encarna la voz de un campo que ha logrado volver a hablar el lenguaje de la modernidad productiva. En el compost cultural que alimenta la imaginación de esta comunidad empresaria hay mucho más de futuro que de pasado.»

(Concluirá mañana)

Bayer pagará más de 10 mil millones de dólares en los juicios contra Monsanto. Glisofato y linfomas

El gigante alemán Bayer pagará más de u$s 10.000 millones para cerrar la mayoría de las demandas penales que asumió tras la adquisición de Monsanto, iniciadas en Estados Unidos por presuntas muertes y enfermedades que habría causado el uso del glifosato, herbicida «estrella» del portfolio de la empresa estadounidense. «Bayer anunció una serie de acuerdos que resolverán sustancialmente importantes litigios pendientes de Monsanto, incluidos los litigios de responsabilidad de producto Roundup en los Estados Unidos, los procesos sobre «dispersión de dicamba (otro herbicida)» y los litigios de «PCBs en agua«, informó la empresa, a través de un comunicado. «La característica principal es la resolución de Roundup en los Estados Unidos, que dará cierre a aproximadamente el 75% de los litigios actuales. Se trata de aproximadamente 125.000 demandas, presentadas y no presentadas en total. Las demandas resueltas incluyen todas las firmas de abogados demandantes que lideran el litigio federal multi-distrito de Roundup o los casos representativos de California seleccionados para juicio, y aquellos que representan el 95% de los casos actualmente listos para juicio, y establecen valores y parámetros clave para guiar la resolución del restante de los reclamos, a medida que avanzan las negociaciones». «Además, la resolución pone en marcha un mecanismo para resolver de manera eficiente posibles futuras demandas. La compañía efectuará un pago de u$s 8.800 millones a u$s 9.600 millones para resolver los litigios actuales de Roundup, incluyendo una asignación con la que se espera cubrir reclamos no resueltos y de u$s 1.250 millones, para apoyar un acuerdo colectivo por separado, con el fin de abordar potenciales futuros litigios». AgendAR ha seguido a lo largo del tiempo estos juicios en varias notas, dada la relevancia que tienen estos juicios para la actividad agrícola en Argentina, donde el glifosato -uno de los componentes del herbicida Roundup- es habitualmente usado. Sugerimos ver Monsanto: condenado por causar cáncer con el herbicida Roundup y Bayer anuncia una inversión de u$s 5.600 millones en herbicidas alternativos al glifosato.

Organigrama oficial: cuatro direcciones del sector eléctrico. Ninguna abarca la energía nuclear!

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A través de la Decisión Administrativa 1080/2020 se definió el organigrama del Ministerio de Desarrollo Productivo que conduce Matías Kulfas. La Secretaría de Energía, a cargo de Sergio Lanziani, presenta tres subsecretarías: Energía Eléctrica, Hidrocarburos, y Planeamiento Energética. Cabe señalar que el área administrativa y legal de la Secretaría de Energía pasó a depender directamente del ministro Matías Kulfas. Esta Subsecretaría de Energía Eléctrica dirige cuatro áreas estratégicas:
  • Dirección Nacional de Regulación y Desarrollo del Sector Eléctrico
  • Dirección Nacional de Generación Eléctrica
  • Dirección Nacional de Infraestructura Eléctrica
  • Dirección Nacional de Transporte y Distribución Eléctrica
A su vez, la Dirección Nacional de Generación Eléctrica presenta tres direcciones: Dirección de Generación Hidroeléctrica, Dirección de Energías Renovables, Dirección de Generación Térmica. Dejó de existir, entonces, la dirección de energía nuclear. En AgendAR entendemos que en el área nuclear existen distintos proyectos, apasionadamente defendidos por sus partidarios, y no es fácil compatibilizarlos. Pero lo nuclear es demasido importante en Argentina, por historia y por presente, y la peor solución es la que no se implemente. Además, hay una ironía que esta Decisión Administrativa 1080 se haya hecho conocer un 24 de junio, fecha que un grupo de técnicos y trabajadores de la central nuclear Atucha recordaba en un comunicado: «Hace 46 años atrás, el 24 de junio de 1974, se iniciaba la operación comercial de Atucha I Presidente Juan Domingo Perón, primera central nuclear en Latinoamérica. Durante los primeros 90 días de pandemia, la central generó 723.344 MWh con un Factor de Carga Neto del 98,49%, cifra que refleja su excelencia operativa. Además, la planta se prepara para extender su vida útil. Estamos orgullosos y comprometidos con la generación de energía para millones de argentinos. #ArgentinaUnida #Atucha #nuclear»

«Aulas burbuja», para volver a la escuela

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Todos los alumnos, a partir de primer grado, deberán usar un barbijo casero, que tape la nariz, la boca y el mentón. Será obligatorio adentro y afuera del aula. El distanciamiento social obligatorio será de 1,5 metros, sin excepción. No se podrán hacer actos, reuniones ni eventos, y, en el caso de confirmarse un caso positivo dentro de la escuela, se cerrará el establecimiento por un día para una exhaustiva desinfección. La cantidad de alumnos dentro del aula estará limitada por la relación entre su superficie y el metro y medio de separación obligatorio entre pupitres. Y para lograr una mejor dinámica en las clases, se propone el modelo de las aulas burbujas, con la idea de formar pequeños grupos de 2, 3 o 4 estudiantes, rompiendo con el esquema tradicional del salón con los alumnos sentados en fila y mirando al frente. Esas son algunas de las pautas y recomendaciones que figuran en el protocolo nacional para el regreso presencial a las aulas, que presentó ayer el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta. El Consejo Asesor creado para tal fin fue el responsable de la redacción de las casi 70 páginas que tiene el documento, que será debatido para ser aprobado por el Consejo Federal de Educación en los próximos días, a más tardar la semana próxima: Normas y sugerencias en relación con la salud, la higiene y la seguridad. También incluye posibles cambios en la arquitectura escolar, el funcionamiento de las universidades y de otros ámbitos como la ruralidad, la educación técnico profesional, las escuelas especiales y la actividad física, que fueron redactadas y consensuadas por un gran número de expertos y distintas organizaciones. Se trata, según Trotta, de un piso mínimo y obligatorio que todos los establecimientos educativos deberán cumplir, a los que luego se le sumarán los protocolos particulares de cada provincia, jurisdicción y de las propias escuelas. «Desde hace más de un mes venimos pensando en el regreso a las aulas bajo la premisa del cuidado de la salud, y de la construcción de consensos. Para eso creamos el Consejo Asesor [a través de la resolución 423], en el que participan representantes de todos los sectores de la educación», señaló Trotta al inicio de la conferencia. Lo acompañó durante las dos horas que duró el encuentro virtual el biólogo Diego Golombek, director del INET y responsable del consejo asesor. Los protocolos, según el científico, conforman un trabajo con lineamientos detallados y exhaustivos. Señalan, por ejemplo, la concentración y el porcentaje de lavandina que debe diluirse para desinfectar las superficies, y sugieren ideas como la de «dejar la puerta principal de acceso al baño siempre abierta, para que los chicos no tengan que tocar el picaportes en cada ocasión que van», dijo Golombek. El documento prevé dos instancias: una previa a la apertura de los establecimientos, para garantizar las condiciones sanitarias, y otra que contempla el accionar cuando las escuelas estén en funcionamiento, siempre y cuando la situación epidemiológica de cada región lo permita. «Es un trabajo amplio, consensuado por los más diversos especialistas, plural, que busca derribar los lógicos temores y generar una conciencia colectiva de cuidados para disminuir las posibilidades de contagio», dijo Trotta. Y agregó: «Capacitar a los docentes, al personal docente y preparar a las familias para la vuelta a una escuela que no será la misma que en marzo requiere de cuidados específicos y normas nacionales. El sistema educativo moviliza a más de 15 millones de personas por lo que resulta definitorio el nivel de circulación del virus en cada lugar previo al regreso». Por su parte, Golombek, señaló que es fundamental hacer la distinción entre protocolos que son obligatorios y recomendaciones, que serán adaptadas a cada jurisdicción. «También estamos trabajando en protocolos para aplicar en el transporte público y el escolar. La idea es retrasar un poco el horario de ingreso a la escuela para que no coincida con el pico laboral», explicó Trotta. «Además estamos analizando con el Ministerio de Salud para promover una campaña de vacunación contra la gripe en docentes y chicos, y elaboramos recomendaciones especiales para modalidades educativas específicas como la artística, educación técnico profesional (ETP), educación física, educación especial, en contextos de encierro y facultades de salud». (Entre los participantes en la conferencia virtual se observó una aparente contradicción entre el nivel actual de contagios, que obliga a endurecer la cuarentena, y este protocolo para volver a las aulas. Desde AgendAR señalamos que el «pico» se registra, sobre todo, en el Área Metropolitana. El resto del país debe empezar a encarar este tema, sin apresuramientos.

Tecnólogos argentinos desarrollaron un sistema para hacer monitoreo remoto de pacientes Covid-19

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La solución está destinada a los enfermos leves que tienen que cumplir con internación domiciliaria. Los médicos podrán seguirlos a distancia.

Un equipo de profesionales, investigadores y emprendedores argentinos está terminando de poner a punto un sistema de monitoreo médico remoto que puede ser aplicado a pacientes diagnosticados con Covid-19. Cuando los afectados por coronavirus tienen síntomas leves y deben transitar la enfermedad en aislamiento hogareño, emplear esta tecnología facilitaría hacerles un seguimiento y detectar, en forma precoz, si el contagiado empeora. En esos casos el sistema inteligente dispara una alerta y los médicos pueden determinar con rapidez si es necesario una visita personal al domicilio o enviar una ambulancia para trasladarlo al hospital. “Nuestra compañía diseña y fabrica equipos que se usan en universidades de todo el mundo para hacer investigación y algunos se pueden manipular y supervisar a través de Internet: lo llamamos “un laboratorio en la Nube””, contó Sergio Simonetta, doctor en biología y ex-investigador del Conicet, que se retiró de la carrera para fundar Phylumtech. “Cuando apareció la pandemia nos pusimos a pensar si nuestra experiencia en tecnología remota podía ayudar y descubrimos que no había una opción disponible para monitorear personas diagnosticadas con Covid-19, ya sea asintomáticos o con sintomatología leve que deben cumplir aislamiento en su hogar”. Hasta ahora, el protocolo indica que un médico debería hacerles seguimientos diarios, ver como evolucionan y determinar si -eventualmente- necesitan derivación a un centro médico. Justamente, para determinar como pueden evolucionar estos pacientes hay un par de indicadores claves que dan pistas. Uno es la fiebre y el otro la cantidad de oxígeno en sangre que se mide con un oxímetro. Y si una persona tiene baja saturación puede ser un indicio para una internación. “En su casa todo el mundo dispone de un termómetro, pero no de un oxímetro, detalló la doctora Ingrid Briggiler, ginecóloga y fundadora de la compañía de telemedicina “Llamando al Doctor”, que se asoció con Phylumtech para las pruebas y futuro uso de este dispositivo.
PARA TENER UNA SOLUCIÓN ECONÓMICA CADA KIT NO DEBERÍA COSTAR MÁS DE $3500
“El paciente solo debe colocarse el equipo dos o tres veces por día, durante un par de minutos, según le indiquen, y en forma automática se toman esos parámetros y son enviados por Internet o por una línea de teléfono celular a una central de monitoreo, supervisada por nuestros médicos. Si algún dato se sale de los números esperados, el sistema lo detecta, dispara una alarma y el profesional revisa que pasa, puede llamar al paciente o, incluso -si es necesario-, avisar a urgencias y enviar una ambulancia al domicilio”, agregó la experta que se dedica a desarrollar servicios de telemedicina desde 2016. Según Simonetta, “para poder tener una solución económica -queremos que cada kit no supere los $3500 de costo- lo armamos usando tecnología open source, y con sensores no invasivos, usamos una placa de hardware Arduino que incluye un módulo de conexión WiFi e hicimos una aplicación Web que muestran en forma gráfica la evolución del paciente”. Actualmente el equipo, que está en proceso de homologación por entidades como INTI y Anmat, suma un pulsioxímetro de dedo, que mide la saturometría y la frecuencia cardíaca; una mascarilla con sensor de CO2, para determinar la frecuencia respiratoria; y un sensor de temperatura corporal periférica. Funciona con pilas comunes y realiza las mediciones en un par de minutos. Mientras que ahora esta solución puede ayudar a manejar la emergencia del coronavirus, este tipo de dispositivos de telemedicina son prometedores: “es algo nuevo el mundo, pero está creciendo”, explicó Briggiler. Y aseguró que “en el mediano plazo, estos equipos van a ser algo tan común como hoy los termómetros, que están disponibles en cualquier casa. La razón es que -en muchos casos- recogen información que puede evitar concurrir a una guardia o consultorio por temas menores: desde renovar la receta de un paciente crónico, a chequear los resultados de análisis de rutina o -incluso- resolver consultas pediátricas de baja complejidad”.

La seguridad de los datos

“Un aspecto importante que tuvimos en cuenta para diseñar la solución de telemedicina fue el cuidado de la privacidad y la seguridad de los datos recogicos”, dijo Adrián Lasso, vicepresidente de la compañía Baufest y responsable del desarrollo de software que soporta el monitor remoto. “En cuanto a la privacidad, decidimos que la información de la persona no se almacene sino que sólo se muestre la identificación de cada dispositivo. En caso que los equipos sean usados por instituciones medicas, es posible vincularlos con sus propios sistemas de atención de pacientes para que los datos y parámetros personales de cada persona sólo puedan ser accedidos por los médicos o el personal de salud debidamente autorizados y así poder preservar la privacidad de esa data sensible”. Según el experto, al escribir el software usamos las mejores prácticas para asegurar tanto la transmisión como el almacenamiento de toda la información delicada relacionada con cada usuario”.

Enrique Garabetyan 

La sociedad argentina y el campo. Primera parte

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Este artículo en 3 partes de Roy Hora fue reproducido en AgendAR en momentos de tensión de los productores agrarios con el gobierno anterior. Creemos que tiene vigencia en momentos de otras, distintas, tensiones. 1ª Reproducimos este valioso ensayo de Roy Hora, doctor en Historia Moderna por la Universidad de Oxford, profesor en la Universidad de San Andrés y en la Universidad Nacional de Quilmes, e investigador principal del CONICET. Es un intelectual que escribe sobre lo que ha estudiado. «Argentina, el país del «vértigo horizontal» de las grandes planicies, respira campo. Pero al mismo tiempo es un país apabullantemente urbano, en el que los imaginarios sobre ese campo se construyen a menudo a la distancia. Los conflictos recurrentes por el reparto de la renta agraria, en un contexto de fuertes transformaciones tecnológicas y de cambios en la propiedad de la tierra, dejan ver las discusiones irresueltas y plantean nuevos debates sobre la relación entre campo e industria, el tipo de impuestos deseables y la sostenibilidad del modelo actual. Tras un segundo aumento de los derechos que gravan las exportaciones agrícolas, impuesto a solo tres meses de que Alberto Fernández asumiera la Presidencia, el malestar viene creciendo entre los empresarios del campo. Por el momento, la pandemia de covid-19 que asola al mundo ha sacado el tema del centro del escenario, dirigiendo la atención hacia problemas más urgentes y, de paso, deshilachando la protesta que las asociaciones ruralistas, reunidas en su Mesa de Enlace, habían programado entre el 9 y el 12 de marzo. El malestar agrario, sin embargo, no ha desaparecido, y más tarde o más temprano volverá a expresarse. Aunque es muy improbable que alcance la virulencia del conflicto del campo del otoño de 2008, el espectro de esa protesta continúa acechando. Doce años atrás, durante cuatro meses de intensa disputa, la Argentina urbana aprendió sobre impuestos a las exportaciones y siembra directa, sobre productores de soja y piquetes agrarios. Visto a la distancia, la principal consecuencia de la mayor protesta agraria de toda la historia argentina fue la constitución del «campo» como una fuerza sociocultural y, sobre esa base, aunque de manera mucho menos exitosa, como un actor dispuesto a alzar su voz en la disputa política. Una década más tarde, mucho de ese legado sigue vigente. ¿Cuánto hay de novedoso en el panorama que se abrió en 2008, tan decisivo para entender el malhumor propietario que vuelve a desplegarse ante nuestros ojos? Quizá no tanto como algunos suponen. Basta una rápida mirada hacia atrás para constatar que, desde muy temprano en la historia argentina, cierto grado de tensión constituyó un rasgo definitorio de la relación entre el empresariado rural y el Estado. No podía ser de otro modo en un país que ya en la última parte del siglo XIX contaba con un sector público de dimensiones considerables cuyo financiamiento, inevitablemente, dependía del agro pampeano, su motor económico y su único generador de divisas. El campo como locomotora Contra lo que afirma el mito liberal y reafirma el populista, para 1910 Argentina ya había forjado un Estado que era mucho más que un guardián nocturno. Su tamaño, medido en términos de erogaciones per cápita, se encontraba entre los mayores del mundo. Un sistema educativo que era motivo de orgullo nacional, un presupuesto militar elevado, grandes inversiones en infraestructura (ferrocarriles y puertos, edificios públicos y agua corriente) y una abultada deuda externa ayudan a explicar por qué el Estado costaba, ajustado por el tamaño de la población, tanto como en Francia o Alemania. Pero a diferencia de estos países, que poseían economías más diversificadas y menos asimetrías regionales, aquí solo la pujante economía exportadora surgida en las fértiles praderas pampeanas podía saldar esa cuenta. De manera directa o indirecta, el grueso de esos recursos salía del campo. Considerando la temprana emergencia del Estado más robusto y costoso de América Latina, no sorprende que el problema del tamaño y la calidad del gasto público animaran el debate cívico desde antes de la era democrática. Y que la presión fiscal diese lugar a pujas y disputas y, en ocasiones, también a movilizaciones. En los principales distritos pampeanos (Buenos Aires y Santa Fe) las hubo al menos desde comienzos de la década de 1890, y en ellas participaron tanto agricultores como ganaderos y terratenientes. Por su significación, conviene detenerse en la rebelión fiscal del verano de 1911-1912, buen ejemplo de las protestas que movilizaron al empresariado del campo a comienzos del siglo XX. En esos meses, un abrupto incremento del impuesto inmobiliario rural en la provincia de Buenos Aires puso en pie de guerra a la clase propietaria. Las empresas agrarias no podrán sostener ese nivel de impuestos e irán a la quiebra, dijeron, palabras más, palabras menos, muchos exaltados. Al calor de esa rebelión fiscal, Defensa Rural, un partido de base terrateniente nacido en los salones de la Sociedad Rural Argentina, se propuso desafiar al gobierno provincial. Animados por la sanción de la Ley Sáenz Peña, que aseguraba elecciones mucho más transparentes y participativas que las anteriores, los grandes estancieros dijeron presente. Es importante destacar que la constitución del empresariado rural como un actor político no tuvo lugar en el seno, sino contra el gobierno del Partido Conservador. Una prueba más de que la idea de bloque histórico no describe bien la relación entre Estado y clase propietaria en la Argentina oligárquica. ¿Por qué los ruralistas desafiaron a una fuerza política tan poderosa como el oficialismo de entonces? Porque eran la única voz que hablaba en nombre de un sector de actividad que, desde la izquierda hasta la derecha, todos veían como la locomotora del país. Al fin y al cabo, el sector agroexportador había convertido la economía argentina en una de las de más veloz crecimiento del planeta en la «primera globalización». Y porque, pese a la pregnancia del sentimiento antielitista que por entonces ya tenía un lugar en la vida pública, los capitalistas rurales aún no eran tenidos por enemigos de la comunidad salvo por grupos minoritarios, de escasa gravitación en el debate público. En abril de 1912, los estancieros de Defensa Rural aprendieron que no es posible competir en elecciones sin el respaldo de una organización bien implantada en el territorio y mordieron el polvo de la derrota. Aun así, la creencia de que estos actores tenían cierto ascendiente sobre la población de la campaña no parece haber sido del todo equivocada. De hecho, cuando dos años más tarde la Unión Cívica Radical (UCR) de Hipólito Yrigoyen fue por primera vez a las urnas en la provincia de Buenos Aires (en 1912 se había abstenido), su lista de diputados estuvo encabezada por Leonardo Pereyra Iraola, uno de los ganaderos más conspicuos del país. La legislación electoral daba entonces a los votantes la posibilidad de tachar nombres en la boleta de su elección (no existía la «lista sábana»), lo que nos permite conocer mejor sus preferencias. El conteo de los votos muestra que el jefe radical no se equivocó al colocar a Pereyra Iraola como mascarón de proa de su programa de renovación de las instituciones: fue el más votado de la lista radical y superó a candidatos de carreras políticas más notorias y nacidos en cunas más populares. La lección parece clara: en el principal distrito agroganadero del país, ser un terrateniente reconocido, más que un baldón, podía constituir un activo. Un personaje como Pereyra Iraola no disminuía, sino que incrementaba el atractivo de una organización política que aspiraba a conquistar el voto popular. Pero no por mucho tiempo. Fue quizás la última vez que un exponente tan emblemático de la alta burguesía agraria que había liderado el formidable proceso de cambio rural del medio siglo previo estuvo en condiciones de encarnar un ideal inclusivo de comunidad.»

(Continuará)

Mangas de langostas en Santa Fe y en Corrientes. Córdoba se prepara

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Hace dos meses, el 19 de abril, AgendAR informó Volvió la langosta a la Argentina. Ahora, el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba señala que, junto al SENASA, comenzaron a articular acciones de seguimiento y monitoreo ante el avance de una plaga de langostas que ya ha llegado hasta el norte de Santa Fe. Según los datos que ha venido recolectando el Senasa en los últimos días, las mangas con estos insectos provienen de Paraguay y se asentaron ahora en el departamento General Obligado de esa provincia. También hay un foco en Corrientes. En la calificación del Senasa, Santa Fe y Corrientes están bajo “peligro” y Córdoba figura en “precaución”. Precisamente por eso, las autoridades sanitarias decidieron activar medidas preventivas ante la posibilidad de que las langostas entren a Córdoba por el nordeste. En el mapa se puede ver el avance de la plaga, y el nivel de advertencia para las distintas provincias. De todos modos, las informaciones técnicas indican que, en función de las características climáticas que se esperan en las próximas horas -fundamentalmente la dirección del viento-, es más probable que la manga se dirija hacia sectores de las provincias de la Mesopotamia, y no hacia Córdoba. La luz amarilla, no obstante, existe: el Ministerio recordó que en aproximadamente un kilómetro cuadrado pueden movilizarse hasta 40 millones de insectos, comiendo pastizales equivalentes a lo que pueden consumir dos mil vacas en un día. En este marco, desde el Gobierno provincial y el Senasa recordaron que la Ley Nacional 27.233 establece la obligación del productor agropecuario de denunciar la presencia de la plaga en sus establecimientos, como así también el control con los productos autorizados para tal fin. Para hacer estas denuncias, hay que contactarse con el Senasa a través de la línea 0800-999-2386, del correo electrónico [email protected], o a través de la aplicación Alertas Senasa. El Ministerio de Agricultura y Ganadería, en tanto, también cuenta con una línea para denuncias: 0800-8888-AGRO. Además, la cartera provincial y la dirección local del organismo nacional cuentan con protocolos de trabajo que pueden ser activados en caso de ingreso de la plaga. Entre otros aspectos, incluyen una red de informantes en todo el territorio cordobés, y la articulación con municipios y comunas para el desarrollo de las tareas de control.

Se limitará la circulación 15 días en el Área Metropolitana

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Según trascendió, el gobierno nacional restringirá fuertemente la circulación por 15 días en la Ciudad Autónoma y el Gran Buenos Aires, con el objetivo de amortiguar la propagación de los contagios de coronavirus. También se dijo que se mantendrán abiertos los negocios de cercanía. «Los tres gobernantes (con responsabilidad en el AMBA) estamos de acuerdo», dijo ayer el presidente Alberto Fernández durante una reunión con editores de medios gráficos y audiovisuales, en referencia a sí mismo, al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Sin duda, uno de los motivos de esta decisión, fueron los números de ayer: el Gobierno informó que 2.285 personas dieron positivo al test de Covid-19. En la provincia de Buenos Aires se registró un nuevo récord, con 1.334 contagiados. 759 en la C.A.B.A., con una población 5 veces menor. En todo el resto del país, 191 casos. Resulta evidente que el problema agudo se presenta en el AMBA. El objetivo es tomar la medida «cuanto antes» y podría anunciarse mañana mismo, cuando Fernández, Kicillof y Larreta vuelvan a encontrarse para definir la próxima etapa. Todavía están en estudio qué actividades volverán a cerrar. El Gobierno intenta que el freno a la circulación de personas distienda la situación de las salas de terapia intensiva, que, en los últimos días, mostraron un fuerte incremento de la ocupación. El aumento de casos tiene un correlato directo en la ocupación de camas de terapia intensiva. En ese contexto, Fernández quiere enviar con la medida un mensaje de advertencia a la población para que refuerce su aislamiento. El endurecimiento acordado por los gobiernos nacional, porteño y bonaerense apunta a restringir al máximo la circulación de personas durante el plazo que dure la medida. Y las personas autorizadas a trasladarse volverán a ser solo aquellas dedicadas a las tareas esenciales y a los comercios de cercanía de los barrios. La decisión implica un desafío para los controles gubernamentales, ya que la nueva etapa encuentra la cuarentena cerca de cumplir 100 días, con el inevitable cansancio social frente a las restricciones. En opinión de AgendAR, el gobierno acierta al enfocar las restricciones en la circulación. La necesidad, el hartazgo y la irresponsabilidad, según los casos, hacen más difícil evitar que una parte de la población rompa el aislamiento, como ya dijimos. La circulación en vehículos puede controlarse mejor, y aún más el transporte público.

Desde el oficialismo se presenta un proyecto para regular las tarifas de internet

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El cordobés Pablo Carro encabeza un grupo de diputados del Frente de Todos que promueven un proyecto de ley para declarar un derecho humano el acceso a internet. Y así regular sus tarifas, aunque tratando de mantener la competencia entre las empresas. Lo firman 29 diputados oficialistas, y fue presentado este viernes 19 en una teleconferencia con legisladores y expertos de América Latina, en un debate sobre cómo garantizar a la mayoría de la población el servicio de internet, que con la pandemia pasó a ser esencial para la vida cotidiana. Se afirma que seguirá siéndolo: la irrupción del 5G, la tecnología que facilita el «internet de las cosas», convertirá a la calidad de la red en la llave para el desarrollo de un país. El proyecto considera como «un derecho humano» el «acceso a servicios de conectividad a internet, en sus modalidades de banda ancha fija, móvil y satelital» y excluye de la regulación a las tarifas de telefonía celulares. Define a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) como un «servicio público en competencia», que pueden fijar sus precios «justos y razonables, cubrir los costos de la explotación y tender a la prestación eficiente y a un margen razonable de operación». Pero contempla que podrán ser reguladas «las tarifas de los servicios públicos esenciales y estratégicos de las TIC y las prestadas «en función del Servicio Universal y de aquellos que determine la autoridad de aplicación por razones de interés público». Ni bien comenzó la pandemia, un proyecto de ley de Fernanda Vallejos pidió congelar tarifas de internet y presionó para que la Enacom acordara con las compañías frenar las subas hasta septiembre. Antes se los había declarado servicios esenciales para que no puedan suspenderlos. El gobierno congeló las tarifas celular e internet hasta septiembre. Los legisladores de Cambiemos no ocultan sus dudas por la nueva regulación y advierten que será difícil garantizar inversiones del sector privado si no se permiten márgenes de rentabilidad que las justifiquen. «Tiene que haber un sistema colaborativo entre los que toman decisiones y los que tienen capacidad de invertir. Y trabajar en conjunto para garantizar un acceso universal», propuso la radical Karina Banfi. «Hay que ver de dónde venimos: en 2015 había 63 localidades conectadas a internet y en 2019 más de 1000». En Argentina los principales actores son la reciente fusión Telecom-Cablevisión, Telefónica y América Móvil (Claro). «El Gobierno tiene que entender que el congelamiento que las tarifas de telefonía fija impidió modernizar rápido la fibra óptica. No puede repetir el mismo error», señalaron desde una de las compañías que resistió a denominar la telefonía móvil como servicio público. Fue escuchado. En los fundamentos del proyecto del oficialismo reconocen que, según fuentes privadas, el 95% de la población y más del 70% de las ciudades y localidades del país tiene conectividad, pero advierten que en zonas periurbanas es nula o deficiente. Y señala que «los servicios de Internet fijos y móviles en Argentina son caros y ofrecen velocidades que no condicen con las expectativas de un ciudadano contemporáneo, para la población ubicada por debajo de la media de ingresos». «Respecto de los costos mensuales para los bolsillos de los argentinos, no estamos bien. La asequibilidad de estos servicios, medida en dólares y devaluaciones mediante, se lleva más del 10 o el 15% de los ingresos de una familia ubicada en el cuarto o quinto quintil por nivel socioeconómico». Este proceso, advierten, va a contramano de la mayoría de los países del mundo, que según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) vienen teniendo una «drástica reducción de los precios en relación con los ingresos».

China aprobó la importación de una nueva variedad de soja transgénica

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China aprobó ayer martes 23 la importación de dos nuevas variedades de soja genéticamente modificadas (OGM), incluida la variedad DBN-Ø9ØØ4-6, desarrollada por la firma DBN (Dabei Nong Biotechnology), asociada con la argentina Bioceres. Como informamos en AgendAR, desde febrero de 2019 esta variedad cuenta con la aprobación de seguridad de las autoridades argentinas para ser producida en nuestro país. La aprobación oficial de China es una instancia definitoria en estos temas y abre el camino para las habilitaciones efectivas. Con el visto bueno del gobierno chino, principal comprador de soja del mundo, se podrá poner en marcha la producción y comercialización de la semilla. Aunque esta variedad fue desarrollada por la empresa china DBN, la autorización regulatoria en Argentina fue solicitada por la empresa local Bioceres, aliada estratégica de la compañía asiática. El grupo con sede en Rosario podría facilitar el proceso de comercialización en función de lo que vaya decidiendo DBN, que posee la propiedad intelectual sobre este evento biotecnológico. Mientras tanto, la firma local de biotecnología también espera obtener pronto la aprobación de importación por parte de China para su variedad de soja resistente a la sequía, HB4. Aunque todavía no se efectivizó la desregulación del evento en soja HB4 en China, esta autorización valida la estrategia elegida por Bioceres y de su aliado DBN. La otra soja aprobada por China es la MON87751, una variedad resistente a insectos lepidópteros desarrollada por Bayer, informó el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales chino, que también aclaró que los cultivos aprobados para la importación se utilizarán exclusivamente como alimento para animales. Todas las aprobaciones entraron en vigencia a partir del 11 de junio y durarán cinco años. Además, el ministerio chino también renovó los certificados de seguridad para la importación de otros seis cultivos transgénicos, cinco variedades de maíz y otro cultivo de soja, desarrollados por Bayer, Corteva y Syngenta. Hace tiempo que Beijing viene aprobando las importaciones de productos modificados genéticamente para alimentar al ganado, pero no ha comercializado completamente la producción de granos modificados genéticamente en el país. Sin embargo, en enero, otorgó certificados de seguridad a dos variedades de maíz transgénico, incluido uno desarrollado por DBN. Los productos deben superar dos pasos regulatorios adicionales antes de que puedan cultivarse en China.

El gobierno nacional pondrá en marcha el «Ingreso Universal»

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El Ingreso Universal, o Renta Básica Universal es una institución sobre la que se ha estado debatiendo por más de una década.  En principio, la idea es que garantiza a todos los ciudadanos de un país lun ingreso mínimo que permita la supervivencia básica mes a mes, garantizado por el estado. Los que cuestionan esta medida sostienen que destruye la «cultura del trabajo». Se les responde que esa «cultura del trabajo» puesta en peligro por una modestísima suma mensual se refiere exclusivamente a trabajos precarios y mal pagos. En un nivel superior del debate, se ha señalado que el trabajo no da sólo un sueldo, sino identidad y sentido de pertenencia. Que el ideal de una sociedad debe ser que todos sus miembros tengan trabajo, no sólo una asignación. Sucede que la pandemia del nuevo coronavirus está haciendo obsoleta esa discusión, al menos por un tiempo. Países tan poco «populistas» como el Brasil actual (por lo menos en San Pablo) y Colombia han implementado una forma de renta básica universal. Y los Estados Unidos y varios países europeos avanzan en esa dirección. Como lo vemos en AgendAR, una vez que esas instituciones se establecen en una sociedad, es muy difícil que se vuelva atrás. Entre nosotros, ayer el presidente Alberto Fernández, en un reportaje radial, expresó su aprobación de la idea. Pero la medida que se está elaborando en el Ministerio de Desarrollo Social no es un «ingreso universal», aunque se llame así. Está pensado para unos 3 millones de argentinos, los más vulnerables entre quienes cobran el Ingreso Familiar de Emergencia, y que, se supone, tendrán dificultades para conseguir empleo aún cuando finalice esta fase del «aislamiento social» y las restricciones en el transporte urbano. El encargado de dar precisiones fue el ministro, Daniel Arroyo, que confirmó la creación del subsidio, que, a diferencia del IFE, no está previsto para un par de meses, sino que podría extenderse por varios años. Arroyo explicó que el Ingreso Universal se complementaría con el plan Potenciar Trabajo, que buscará reconvertir los planes sociales y subsidios en mano de obra productiva al servicio del Estado. Y destacó que el Ingreso Universal estará apuntado a unos 3 de los 9 millones de beneficiarios del actual IFE, a quienes definió como el grupo “más vulnerable” de la economía social argentina. También aclaró que “la AUH es totalmente complementaria al resto de los programas y forma parte del sistema de seguridad social porque funciona como un complemento del salario familiar para quienes no tienen un trabajo formal”.“Sabemos que cuando la pandemia termine una parte de quienes hoy tienen IFE reingresarán al mercado laboral”. Desde el Gobierno Nacional, se lo ve como parte de su estrategia para reactivar la economía en los próximos meses. Como lo fue el plan Jefes y Jefas de Hogar en el año 2002.

Un modelo matemático indica que las cuarentenas salvaron millones de vidas en Europa

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Un estudio científico estima que tres millones de vidas se salvaron en 11 países europeos por las medidas de aislamiento social contra el Covid-19. El trabajo calcula que el distanciamiento social impuesto en diferentes intensidades evitó, sólo en España, unas 450.000 muertes por Covid-19. El estudio se publicó en la prestigiosa revista Nature y se puede acceder cliqueando aquí. El equipo del Imperial College de Londres afirmó que “el número de muertos habría sido enorme” sin las cuarentenas. Pero advirtieron que sólo una pequeña proporción de personas se había infectado y que aún se está sólo “al principio de la pandemia”. Los cierres han “salvado más vidas, en un período de tiempo más corto, que nunca antes”. El estudio es obra de un equipo de “modelización” en computadora que lidera el Imperial College de Londres y que colabora con la Organización Mundial de la Salud. Además de España se han analizado los casos de Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Noruega, Suecia, Suiza y Reino Unido. Se usa el número de muertes en cada país para estimar el número de infecciones que había dos semanas antes y sigue la trayectoria de estas desde el comienzo de la epidemia hasta el 4 de mayo, cuando algunos países comenzaron a relajar las medidas . La investigación muestra que las medidas tuvieron éxito, y que en todos los países analizados el llamado “número reproductivo” Rt (que mide cuántos casos nuevos hay por cada infectado ya registrado) quedó por debajo de 1, considerado un nivel que ya impide la expansión del virus. Si no se hubiera tomado ninguna medida, los expertos calculan que estos países habrían registrado 3,1 millones de muertes más. “En medio de la pandemia en curso, dependemos de datos de muertes que son incompletos, con sesgos sistemáticos en la presentación de informes, y sujetos a una futura consolidación”, aclaran los científicos. “Estimamos que las intervenciones actuales han sido suficientes para reducir el número de reproducciones a menos de 1 (el citado número Rt) y lograr el control de la epidemia. Estimamos que, en los 11 países, entre 12 y 15 millones de personas han sido infectadas, lo que representa entre el 3,2% y el 4,0% de la población. Nuestros resultados muestran que las principales intervenciones no farmacéuticas y el bloqueo (cuarentena) en particular han tenido un gran efecto en la reducción de la transmisión. Se debería considerar la posibilidad de continuar con la intervención para mantener la transmisión del virus Sars-CoV-2 bajo control”, agregan los científicos británicos. “La tasa de transmisión del virus ha caído hasta estar controlada en todos los países estudiados”, resalta Shamir Batt, estadístico de la Universidad de Oxford y coautor del trabajo. “Ahora lo importante es valorar qué medidas hay que mantener para tener a la transmisión bajo control”, resalta. La caída media del número de reproducción Rt ha sido de un 81% en los 11 países analizados.

Los sismógrafos identifican capas ultra densa a 3.000 km. dentro de la Tierra

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Se descubrieron dos enormes estructuras compuestas por material denso ubicadas a unos 3000 kilómetros por debajo de nuestros pies, en lo profundo de la Tierra. El hallazgo de este fenómeno en las entrañas del planeta fue realizado gracias a una serie de algoritmos recopilados en un sistema llamado Sequencer aplicados a los datos que proporcionan los sismógrafos, y constituye una «enorme anomalía» nunca antes detectada. El descubrimiento fue realizado por investigadores en la Universidad de Maryland y publicado el pasado viernes en la revista Science. Allí se informó que el sistema que se utilizó para esta detección se desarrolló originalmente para analizar galaxias distantes, pero terminó develando un misterio en el interior de la Tierra. Lo que bautizaron como «anomalías muy grandes» fueron detectadas, una debajo de las Islas Marquesas, un archipiélago volcánico ubicado en la Polinesia Francesa. Y la otra, de estructura similar, debajo de Hawai . Esta última resultó ser más vasta de lo que se supuso en un principio. Los científicos fueron dirigidos por Doyeon Kim , un sismólogo de la Universidad de Maryland. El trabajo consistió en alimentar los sismogramas capturados de cientos de terremotos ocurridos entre 1990 y 2018 ese sistema de análisis de algoritmos Sequencer. Esto permitió analizar 7000 mediciones de sismos, cada uno con una magnitud de al menos 6,5 puntos, que se produjeron en el mundo subterráneo debajo del Pacífico en los últimos 30 años. Los terremotos generan ondas sísmicas debajo de la superficie de la Tierra que viajan miles de kilómetros. Cuando las ondas encuentran cambios en la densidad, temperatura o composición de la roca, cambian de velocidad, se doblan o se dispersan, produciendo ecos que se pueden detectar. Los ecos de las estructuras cercanas llegan más rápido, mientras que los de las estructuras más grandes son más fuertes. Al medir el tiempo de viaje y la amplitud de estos ecos a medida que llegan a los sismómetros en diferentes lugares, los científicos pueden desarrollar modelos de las propiedades físicas de las rocas ocultas debajo de la superficie. «Pudimos analizar simultáneamente miles de sismogramas de ondas que se difunden a lo largo del límite entre el núcleo y el manto y obtener una vista panorámica de la dispersión en la región del Pacífico», explica el abstract del artículo de la citada revista científica. «Encontramos ecos en aproximadamente el 40% de todas las rutas de ondas sísmicas», señaló otra parte del estudio. «Eso fue sorprendente porque esperábamos que fueran más raros, y lo que eso significa es que las estructuras anómalas en el límite núcleo-manto están mucho más extendidas de lo que se pensaba». Esas anomalías en el interior de la tierra descubiertas por los científicos a través de los ecos que analizó Sequencer se denominan zonas de ultra baja velocidad (ULVZ ) y fueron definidas como » parches densos en el límite núcleo-manto» de la Tierra. Lo que se llama el manto de la tierra es la capa interna del planeta que se encuentra entre el núcleo (centro) y la corteza (superficie) terrestre. Nadie sabe exactamente cómo se forman las ULVZ o de qué están hechas, pero está claro que tienen diámetros de aproximadamente cien kilómetros y que son lo suficientemente densas como para desacelerar las ondas que las atraviesan.
El esquema demuestra gráficamente dónde se ubican las estructuras densas descubiertas a 3000 kilómetros de profundidad, bajo las Islas Marquesas y debajo de Hawai

Los pagos a través de WhatsApp están llegando a la región: ya se habilitaron en Brasil

WhatsApp señala que pagar será «tan fácil como enviar un mensaje», solo se requiere vincular una tarjeta de crédito o débito y no tiene un costo adicional.

La digitalización de la vida cotidiana, que ya estaba en marcha, se aceleró con la pandemia. Este desarrollo ya estaba previsto antes de irrupción del coronavirus, pero es uno que va a transformar la pequeñas transacciones diarias en una escala que hoy no podemos apreciar. Whatsapp es, probablemente, la aplicación más usada entre nosotros. La compañía ha empezado a extender su servicio de pago entre usuarios con la llegada de esta función a Brasil, donde está disponible tanto para usuarios de la aplicación de mensajería como para pequeños negocios. Los pagos de WhatsApp, que se habilitaron primero en India, permitirán también a los usuarios realizar pagos digitales a través de la ‘app’ y de WhatsApp Business. En Brasil hay una base de 10 millones de microempresas y pequeños negocios. Se trata de un servicio que simplifica los pagos digitales para que sean «tan fáciles como enviar un mensaje», como señala la compañía en una publicación en su blog oficial. Las transacciones están protegidas mediante un código PIN de seis dígitos o mediante la lectura de la huella dactilar. Para funcionar, los usuarios deben vincular una tarjeta de crédito o débito, de una serie de entidades bancarias asociadas, y no supone ningún costo adicional cuando se realizan pagos o transacciones con este servicio. Los pagos de WhatsApp funcionan con el sistema Facebook Pay, lo que permitirá que en un futuro los usuarios puedan realizar transacciones entre las distancias aplicaciones de Facebook, como indica la compañía. La compañía ha indicado que el servicio de pago está disponible desde este lunes en Brasil, pero que próximamente llegará a más países.

La Argentina en el mundo post pandemia

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Eugenio Díaz Bonilla es un destacado economista argentino que trabaja en organismos internacionales. Es decir, es parte de la numerosa «diáspora argentina», que ha seguido creciendo en estos años, no por persecuciones políticas sino por las oportunidades que el mundo actual ofrece a nuestros profesionales (salvo pandemia, claro). Como ya dijimos en otros casos, creemos que esa «provincia 25» puede ofrecernos un aporte valioso, si tenemos claro que desde afuera se pierden de vista realidades que encontramos obvias. Alguien que vive y sobrevive aquí, no puede ignorar (aunque lo disimule en sus escritos) los condicionamientos sociales y políticos de las propuestas económicas. Pero por eso mismo, las ideas que puede plantear alguien como Díaz Bonilla están libres de los prejuicios locales (aunque no de los del Hemisferio Norte; trabajan allí…). Entonces, estas son ideas informadas para la discusión que los que vivimos aquí nos debemos. Con urgencia.

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«¿Cómo será el mundo luego de la pandemia y qué puede hacer nuestro país para recuperar el desarrollo económico y social en ese contexto? Esta crisis va a pasar (millones de científicos están trabajando en los tests, tratamientos y vacunas que permitirán funcionar al mundo). Pero el impacto de la pandemia y sus consecuencias seguirán, y deben analizarse en relación con tendencias globales preexistentes. Voy a mencionar solamente cuatro, con las posibles conclusiones para Argentina (dejo para otro momento el tema crucial de la recuperación social luego de la pandemia). El primer punto es que la demanda de alimentos venía creciendo a tasas más lentas que en el pasado, con menor énfasis en la cantidad de calorías, y con una mayor orientación a la diversidad, calidad, inocuidad, salud y sostenibilidad ambiental. En un mundo, en el que, al menos antes de la pandemia el número de obesos superaba al de desnutridos, van a seguir incrementándose las preocupaciones alimentarias ligadas a la salud. Argentina está concentrando su producción en unos pocos productos primarios, sin mucha diferenciación en términos de calidad e impacto sobre la salud. Nuestro país tiene una enorme capacidad humana y de recursos naturales para producir esa variedad y calidad, dinamizando no solamente la pampa húmeda, sino también las economías regionales. Para ello se necesita un marco macro económico con un tipo de cambio ajustado por la inflación que sea competitivo y estable (no sujeto a las tradicionales fijaciones y explosiones del tipo de cambio nominal), con retenciones calibradas para generar diversidad y valor agregado, e inversiones en ciudades intermedias, logística (especialmente trenes), riego, y ciencia y tecnología. La segunda tendencia es la transición energética, producto de un acelerado cambio tecnológico en fuentes renovables. El avance del gas y petróleo de esquistos cambió la ecuación energética mundial. Pero en los últimos diez años una revolución tecnológica aún más radical (ligada a las preocupaciones por el cambio climático) está bajando el costo de la energía solar y eólica a rangos competitivos con la energía fósil. Esto, junto con la gran expansión de vehículos eléctricos, ponen claramente un límite al potencial de desarrollo de Vaca Muerta y los biocombustibles tradicionales. La pandemia (mediante la restricción de movimientos y la mayor digitalización) ha alterado aún más la matriz energética de nuestras sociedades. Deberíamos acelerar la transición hacia fuentes no fósiles (incluyendo solar, eólica, hidráulica y nuclear) para las cuales Argentina tiene altas capacidades humanas y naturales, insertando nuestra industria en las cadenas de producción relacionadas con esa transición energética. La tercera tendencia es la ya mencionada digitalización global, que estaba avanzando antes de la pandemia y que se aceleró exponencialmente desde la misma. Nuestro país tiene sistemas anticuados de información y realización de trámites en bancos, administración pública, protección social, sistema impositivo, educación, y salud, que podrían hacerse mucho más baratos y eficientes con la digitalización. Esto también ayudaría con la formalización de la economía, y la inclusión financiera y social de poblaciones vulnerables. Argentina tiene una alta capacidad técnica en informática y software en general, que debería ser apoyada y reforzada. Obviamente, se necesitan inversiones en infraestructura de comunicaciones, y mejores instituciones y gobernanza del manejo de datos privados. La cuarta tendencia es la desglobalización y la fractura de las cadenas productivas internacionales. En las últimas décadas, la incorporación a la economía mundial de países en desarrollo, especialmente asiáticos, y en particular China, significó, de acuerdo al FMI, la cuadruplicación de la oferta laboral mundial. Esto permitió sacar a millones de individuos de la pobreza en el mundo, pero también afectó el empleo de sectores importante de las clases medias de los países desarrollados, generando la actual revuelta contra la globalización. El ascenso de China fue propiciado por gobiernos en EEUU y Europa con la expectativa de hacer de ese país un socio responsable del sistema internacional y la idea que el avance de la clase media iba a democratizar su sistema político. Ambas perspectivas han cambiado negativamente desde mediados de los 2000s en los países desarrollados, mientras que la aparición del nuevo virus desde China y las próximas elecciones de EEUU (donde ambos candidatos argumentan que solamente él, y no su contrincante, puede manejar el conflicto con ese país), auguran más fractura geopolítica. Argentina debe tratar de insertarse en la nueva división internacional del trabajo basándose en su capacidad de ciencia y tecnología (p.ej. medicinas, equipos médicos, energías renovables, autos eléctricos). Ciertamente la fragmentación geopolítica tiene otras importantes ramificaciones diplomáticas y económicas, pero es tema para otro artículo. Nuestro país ha vivido una tensión permanente entre expectativas y posibilidades, tensión que explota a mediados de los 1970s (cuando empieza realmente nuestra decadencia), y, que, aunque atenuada desde la democracia, aún no está resuelta. Esa tensión ha llevado a una gran volatilidad política y económica y al terrible aumento de la pobreza. Esta pandemia es una tragedia, pero también nos da una oportunidad para trabajar por la unión nacional, alineando adecuadamente el desarrollo, la macroeconomía y las instituciones ¿Seremos capaces?«

Evaluando los resultados, después de 100 días de cuarentena

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En este reportaje, Nora Bär reúne las opiniones de funcionarios responsables y expertos, sobre lo que se habría hecho bien y mal en esta larga cuarentena. Al final, añadimos algunas observaciones de AgendAR. «¿Por qué, a pesar de que nos estamos acercando a los 100 días de un aislamiento social preventivo y obligatorio, en lugar de estar descendiendo, los casos de Covid están creciendo? Esta es la pregunta que se hace gran parte de la población, que está sumida en el hartazgo. Contra lo que podría pensarse, muchos infectólogos, epidemiólogos, matemáticos, bioinformáticos y científicos de datos dan respuestas coincidentes: aunque las medidas que se tomaron fueron acertadas y oportunas (se ganó tiempo para equipar el sistema de salud, entrenar a médicos y enfermeras para lidiar con el virus, desarrollar tests nacionales y posibles terapias, saber más sobre qué fármacos o tratamientos hay que descartar por completo y cuáles habría que ensayar), a lo largo de estos meses también se filtraron errores que les restaron efectividad. «La pandemia generó una situación absolutamente inédita en la historia de las personas que estamos vivas -comenta Fernán Quirós, secretario de Salud de la Ciudad-. Por lo tanto, hemos tenido que ir aprendiendo semana a semana, de las circunstancias, del comportamiento del virus y de la sociedad. En ese contexto, y en base al conocimiento que teníamos en cada instancia, tomamos decisiones pensando en cuidar la salud de la ciudadanía para superar este momento tan difícil con el menor dolor posible». «Un acierto fue haber realizado un adecuado diagnóstico de situación en los primeros días de marzo, cuando todavía no se sabía cómo iba a impactar la pandemia -opina Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y miembro asesor del Poder Ejecutivo-. Fue correcto haber decidido una cuarentena, especialmente con restricción de la movilización, cierre de espectáculos masivos, escuelas, aeropuertos y fronteras. Y la ciudadanía lo aceptó con estoicismo. El tiempo de duplicación de casos se llevó de cuatro o cinco días a un promedio de 21. Otro dato importante es que en el interior del país la incidencia de la enfermedad bajó drásticamente. Hoy hay más de 10 provincias sin casos». El ex secretario de Gobierno de Salud, Adolfo Rubinstein, coincide: «Más allá de las críticas acerca de que duró mucho tiempo, haber tomado la decisión en ese momento estuvo bien. La curva era muy empinada y no teníamos los servicios de salud preparados para atender la epidemia». Pero aclara que «no se tomó más temprano porque hubo semanas en las que se subestimó la magnitud del problema y se retrasaron las decisiones de comprar reactivos de diagnóstico. También influyó la entrada de viajeros desde países que ya tenían brotes». El matemático Guillermo Durán, que junto con Diego Garbervetsky coordina un grupo de más e 50 investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y de otras universidades nacionales que están siguiendo muy de cerca el rastro de la epidemia comparte esa visión: «El aislamiento evitó miles de contagios y centenas de muertes. Ya vimos lo que sucedió en países como Brasil, Estados Unidos, Italia, España y Suecia». Los estudios de Durán, Daniel de Florian y otros muestran que el primer mes hubo un cumplimiento estricto de la cuarentena. Se observa en las curvas de movilidad que pudieron trazarse, por ejemplo, a partir de datos de teléfonos móviles. Eso permitió casi controlar la situación en todo el interior del país (con pocas excepciones; entre ellas, Resistencia) y en la mayor parte de la Provincia de Buenos Aires. Dos casos notables son Santa Fe y Córdoba, donde aún con importantes centros urbanos, los distintos focos de transmisión del virus pudieron apagarse gracias a excelentes trabajos territoriales del Estado, con organizaciones barriales y sociales en el seguimiento de contactos. Pero tras un comienzo exitoso, como señalan muchos, que permitió reducir drásticamente el número de reproducción R (la cantidad de personas que contagia un caso índice), a medida que se otorgaban permisos y excepciones, la cuarentena se flexibilizó más de lo conveniente. Después de haber llegado casi a un 80% de restricción en la movilidad tras el cierre de fronteras y la suspensión de eventos masivos (12/3), el de las clases y la ordenanza del teletrabajo para la administración pública (16/3) y el aislamiento obligatorio del 20 de marzo, a principios del mes siguiente los casos empezaron a crecer. Con frecuencia, hubo poco control de los individuos que volvían de zonas con transmisión activa del virus. Algunos eran alojados en hoteles y luego liberados sin efectuarles los tests correspondientes. Simultáneamente, empezó a haber cada vez más personas exceptuadas, sin seguimiento ni rastreo eficientes. En ese contexto, se dieron eventos de transmisión en conglomerado. Como el de Loncopué, en Neuquén, a principios de abril, cuando un asado de cumpleaños con 60 invitados organizado por una persona que volvía de Chile en la primera semana de cuarentena provocó 25 casos de Covid y dos muertes. El 30 de abril se confirma el primer caso en el Barrio 31 y el 5 de mayo se lanza el plan Detectar; al principio, solo para los barrios vulnerables. Lo que no se hizo fue la preparación de la respuesta comunitaria. Generar equipos de rastreadores entrenados para apagar los brotes rápidamente. «La cuarentena se flexibilizó más de lo que uno hubiera querido -dice López. En el interín rigió durante algún tiempo una definición de caso sospechoso que no respondía a lo que se estaba viendo y retardaba el diagnóstico de algunos casos. El testeo expandido llegó un poco tarde». Hoy, hay brotes importantes en CABA, AMBA y Chaco, y el 41% de los casos es por transmisión comunitaria; es decir, que no permiten rastrear de quién adquirieron el virus. Para Soledad Retamar, ingeniera en Sistemas, docente e investigadora de la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la Universidad Tecnológica Nacional, las primeras medidas fueron acertadas y efectivas, porque permitieron además comunicar a la sociedad los hábitos adecuados para prevenir el contagio. «Luego, cuando se fueron haciendo más laxas, era el momento de implementar una estrategia fuerte de seguimiento de contactos y aislamiento, y es allí donde no se lograron los resultados esperados». Para ella, como para Rodrigo Quiroga, bioinformático de la Universidad Nacional de Córdoba, es crucial tener una trazabilidad y aislamiento de casos. «En este momento estamos viendo cuellos de botella en los datos referidos a la gran cantidad de casos sospechosos que aún se encuentran a la espera del resultado o, peor aún, de la toma de muestra», subraya Retamar. El físico Jorge Aliaga, ex decano de Exactas-UBA y actualmente secretario de Planeamiento y Evaluación Institucional de la Universidad Nacional de Hurlingham, considera que lo que se hizo bien fue mantener un crecimiento lento de los casos. Lo que se hizo mal fue no haber prolongado en el AMBA lo que se había empezado a lograr el primero de abril y que sí logró el interior: bajar los casos como Uruguay. «Es decir -destaca-, tuvimos el famoso ‘pico’, con la mayoría de los casos en el interior. Allí se apagaron, pero en el conglomerado urbano de Buenos Aires, no». «El aislamiento bajó la transmisión del nuevo coronavirus a la cuarta parte de lo que había sido al inicio y dio esperanzas de que podríamos ir hacia la supresión de la epidemia, reemplazándola por focos recurrentes como en los países que ganaron las primeras batallas -detalla Roberto Etchenique, químico analítico de la Exactas-UBA. Pero faltó un poco. A mi entender, hubo cuatro errores: la insistencia en ‘aplanar la curva’ para que los casos subieran de a poco, sin explicar que con eso no bastaba, que hay que lograr que los casos disminuyan cada día; la negativa inicial al barbijo, con lo que se perdió tiempo valioso y credibilidad; la constante predicción de la ‘fecha del pico’; y la más importante: no haber salido hace más de un mes a hacer un intenso rastreo de contactos y aislamiento, insistiendo en buscar solo a aquellas personas con síntomas, que ya no eran las responsables del grueso de la transmisión». Y si hay coincidencia en el diagnóstico, también la hay en cuáles deberían ser las medidas que hay que tomar de aquí en más. Para López, habría que trabajar fuertemente con el plan Detectar para identificar casos índices y contactos estrechos. De acuerdo con el especialista, no sería desacertado «volver a la cuarentena Fase 1 durante todo un período de incubación (15 días), dependiendo de los números». «Hoy por hoy, estamos con una cuarentena imperfecta. Si volvemos, tenemos que asegurarnos de que sea efectiva. Todavía estamos en una situación que se puede controlar». Rubinstein agrega que «Esta semana es crítica para ver cómo viene el R. Hay que seguir los datos día por dia, porque si no, nos puede pasar lo que le pasó a Chile. Así como [el aislamiento] sirvió para ganar tiempo, lo que no se hizo fue la preparación de la respuesta comunitaria. Generar equipos de rastreadores entrenados para apagar los brotes rápidamente. Estoy hablando de 20.000 personas, 4000 equipos de atención primaria. Si no hacemos eso, entonces la cuarentena no sirvió». Esto último se hizo en Santa Fe y Córdoba con buenos resultados. Está empezando a hacerse en la provincia de Buenos Aires y también CABA tiene planes de avanzar en ese sentido. «La ciudad fue pionera en la obligatoriedad del tapabocas -dice Etchenique-. Pero sigue sin entenderse del todo que ‘aplanar la curva’ no sirve, que a cualquier velocidad, si la curva sigue subiendo, antes o después, saturará el sistema. Cuando esto se comprenda en toda su magnitud, y a la vez haya una toma de conciencia ciudadana de que no tenemos que seguir el camino de Chile y Brasil, será el momento de decir que vamos en la dirección correcta». Hubo muchas cosas bien hechas y algunos errores. De esa experiencia crece la convicción de que, probablemente, la salida de esta encrucijada exigirá un nuevo esfuerzo durante 15 días. Pero no se trata de volver al principio, porque si se hace todo igual, los resultados van a ser los mismos. Se trata de barajar y dar de nuevo para avanzar con un gran operativo de identificación de infectados y un veloz rastreo de contactos que permita interrumpir la transmisión del virus. «Sí es necesario poner a miles de personas a hacer esas tareas, habrá que hacerlo -dice Durán-. Hay que actuar muy rápido: a este ritmo (y a este R) saturamos el sistema de salud en alrededor de un mes, lo que implicará muchas muertes evitables. Estamos en la situación en la que estaba Chile hace un mes y creciendo de la misma forma. Lo que proponemos en el AMBA no es imposible, muchos países lo lograron: Nueva Zelanda, Singapur, Estonia, Vietnam. pero hay que aumentar la capacidad de rastreo y de testeo». Y concluye Pedro Cahn, director científico de la Fundación Huésped y miembro del comité asesor: «Iniciar tempranamente las medidas, a siete días del primer caso, fue un acierto. Basta con mirar a otros países de la región, como Brasil, con más de 230 muertos por millón de habitantes, Chile, con 200 por millón de habitantes. Nosotros estamos en 20 o 21; es decir, que podríamos estar ahora con ocho o 10.000 muertos. ¿Se hizo suficientemente rápido el cierre de fronteras? Probablemente, no. Con el diario del lunes, uno podría decir: la verdad, todo lo que hicimos a partir del 10 de marzo por ahí podríamos haberlo hecho el 3 o el 5, pero hay que entender que estábamos todos en un proceso de aprendizaje: los médicos, los gobernantes de las distintas jurisdicciones. Nadie tenía un libreto. Todo lo que podíamos ver era lo que se había hecho mal en otros lugares. Actuamos tratando de tener el menor margen de error posible. ¿Que hay cosas que se podían haber hecho mejor? Sí, seguro. Fuimos aprendiendo. Probablemente la política de rastreo tendría que haber empezado antes, pero si la situación es complicada, podría ser horrible. Hay una fatiga; es un problema complejo que hay que manejar con precisión quirúrgica, porque necesitamos más que nunca que la sociedad comprenda que esto es serio, pero puede ser gravísimo si no hacemos las cosas bien. Tanto los individuos como los gobernantes. De aquí en más, así como en el inicio de la epidemia había gente que reclamaba testeos masivos y nosotros decíamos que no tenía sentido porque el 90% de los tests daban negativo, ahora que ya la positividad es del 30 o 40% hay que testear más. Tenemos que acelerar y amplificar el plan Detectar, necesitamos algo así como un ‘Detectar plus’. Y cumplir lo que está escrito. Si con las normas vigentes nadie de los que no tengan que salir sale, si no hacemos baby showers, partidos de fútbol, mateadas, asados. Tenemos que convencernos de la importancia de observar estos cuidado, porque todavía no contamos con tratamientos ni vacunas. Tenemos una empatía total con la gente que está sufriendo la cuarentena y carecemos de todo interés en que la cuarentena se mantenga como tal, salvo por una razón sanitaria».

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Observaciones de AgendAR: Reproducimos este reportaje de Nora Bär no sólo por la seriedad con que está hecho y la sensatez de las respuestas. Otro motivo adicional es que aquí no se percibe el partidismo que tiñe tantos comentarios… Para los opositores al gobierno, se hizo todo mal. Para los partidarios, al revés. En estas evaluaciones no se detecta eso, a pesar de los compromisos de algunos de sus autores. Pero debemos señalar que aquí se nota mucho la mirada de los médicos. Natural: son los que han estudiado y tienen experiencia en salud. Sin embargo, se debe tener en cuenta las necesidades, la impaciencia y también la irresponsabilidad de muchos. Entre los más de 14 millones del AMBA. Hemos comentado antes que en el equipo de AgendAR hay bastante experiencia acumulada. Pero si hace 4 meses nos hubieran preguntado sobre la posibilidad de mantener a gran parte de la población por más de 3 meses en lo que equivale a un arresto domiciliario, hubiéramos respondido que no se podría. La decisión de los diversos gobernantes -un presidente, 24 gobernadores, un jefe de gobierno- fue firme y coordinada. Y los ciudadanos aceptaron, en su gran mayoría, la situación. Pero una porción no. Los que reparten alimentos, medicinas, los que transportan, las fuerzas de seguridad, no podían «quedarse en casa». Y no se les exigió eso, por supuesto. Luego, el desgaste previsible. Es un virus con baja letalidad, y siempre habrá los que estén dispuestos a correr el riesgo, por buenas o malas razones. Este no es un llamado a la resignación. Sí al realismo. Si los sanitaristas que aconsejan a los gobernantes consideran necesario «endurecer» la cuarentena por un período corto, y los gobernantes del AMBA así lo deciden, la cuarentena deberá imponerse, con cuidadosa planificación. Por un período corto esta vez. Uno largo… no es posible.

Calentamiento global: 38 grados en una ciudad rusa en el Círculo Polar Ártico

El servicio meteorológico ruso informó que la temperatura en la pequeña ciudad de Verkhoyansk llegó a 38 grados centígrados este sábado 20. Una población de la República de Sakha, parte de la Federación Rusa, situada sobre el Círculo Polar Ártico, a unos 4660 kilómetros al noreste de Moscú, rompió así el récord histórico registrado hasta el momento. Buena parte de Siberia sufrió temperaturas altas fuera de temporada, que provocaron incendios forestales graves. Y el del sábado no es un fenómeno sin precedentes. El libro Guinness ya le reconoció a la población de 1300 habitantes la amplitud de temperatura más extrema del mundo, con 68 grados centígrados bajo cero y una alta anterior de 37,2°.

Trump dijo: «Estoy dispuesto a reunirme con Maduro»

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El presidente Donald Trump sugirió este viernes en una entrevista en el Despacho Oval, que ha tenido dudas sobre su decisión de reconocer a Juan Guaidó como líder legítimo de Venezuela y que estaría abierto a reunirse con Nicolás Maduro. “Podría quizá pensar en ello”, dijo Trump, cuando le preguntaron si se reuniría con el mandatario venezolano. “Maduro querría reunirse. Y yo nunca me opongo a las reuniones. Ya sabe, raramente me opongo a las reuniones”, añadió. Trump indicó, en esa entrevista de la que anoche se publicó un adelanto, que no tiene mucha confianza en Guaidó, quien año y medio después de proclamarse presidente encargado de Venezuela y ser reconocido como tal por Estados Unidos y cerca de 60 países, no ha logrado avanzar en su afán por sacar del poder a Maduro. “Guaidó fue elegido”, dijo Trump en la entrevista, según los extractos adelantados. “Yo creo que yo no estaba necesariamente a favor, pero a alguna gente le gustaba, a otra no. A mí me parecía bien. No creo que fuera muy significativo de una u otra manera”. Las palabras de Trump sobre Guaidó concuerdan con lo que apunta John Bolton, ex consejero de Seguridad Nacional, en su explosivo libro de memorias que llega a las librerías mañana martes (y que ya circula por Internet), del que los medios han adelantado numerosos extractos. Bolton explica que Trump, poco después de reconocerlo como presidente legítimo, expresó dudas sobre Guaidó, que le parecía un “crío” en contraste con el “fuerte” Maduro. Trump, según Bolton, llegó a plantearse una rectificación, después de colocar tras él todo el apoyo de la maquinaria de la diplomacia estadounidense. En AgendAR no estamos seguros que esta sea una buena noticia para Maduro. Pero por cierto es una mala noticia para Guaidó y la oposición venezolana.

La situación en Brasil

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A esta imagen no necesitamos agregar nada sobre la realidad humana. Ya todo está en los medios. Si, en lo que se refiere al tema central de AgendAR, la producción argentina: Brasil ha sido, hasta un mes atrás, nuestro principal socio comercial. Y es, por muy lejos, nuestro principal mercado para nuestra producción industrial.