China proyecta la 1ra. ciudad bosque. Un símbolo contra la contaminación del aire

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China se plantea el diseño de toda una «ciudad forestal» de 30.000 habitantes que sea completamente sostenible y en lugar de contaminante, generadora de aire limpio.

El proyecto está en marcha desde hace más de dos años, y lo impulsa la ciudad-prefectura de Liuzhou, en la región autónoma de Guangxi. Liuzhou es famosa por su industria. Junto con Pekín y Shanghái, son las tres ciudades que llegaron a producir 1 millón de coches por año en 2009. Sin duda, produce tanta contaminación atmosférica como cualquier gran ciudad en Occidente. Pero China, ahora que se ha desarrollado, le interesa dar señales que se preocupa por el medio ambiente.

Se trata de un megaproyecto diseñado para crear la primera ciudad forestal del mundo al norte de Liuzhou. La futura «ciudad bosque» aspira a absorber casi 10 mil toneladas de CO2 y 55 toneladas de contaminantes al año. Esto supondría producir cerca de 900 toneladas de oxígeno.

La idea es sencilla: en lugar de talar y acabar con la vida vegetal, hacer convivir a la arquitectura local con 40,000 árboles y 1 millón de plantas de 100 especies.

Al igual que con la nueva ley francesa de «tejados verdes», todos los edificios estarán cubiertos de plantas para combatir al calentamiento global. Los tejados en los edificios con plantas y arbustos, ayudaran a absorber el agua de lluvia, y proporcionaran espacios verdes en zonas urbanas que pueden jugar un papel importante en la reducción del efecto urbano de “isla de calor”.

Pero la convivencia con las plantas y la reforestación de la tierra no es el único elemento distintivo de esta ciudad. Toda la energía eléctrica será generada a través de paneles solares y energía geotérmica.

El proyecto fue encargado al famoso estudio de arquitectura italiano Stefano Boeri Architetti, el mismo que diseñó el Bosque Vertical en Milán y en Utrecht.

Una ciudad de 30 mil habitantes es sólo un símbolo. Pero un símbolo inspirador. Nuestro país, de todos modos, no está hoy en condiciones de financiar algo similar. Pero tenemos arquitectos, técnicos y pymes industriales en abundancia. Debemos proyectar lugares para ellos en los necesarios proyectos de energía que no provenga de combustibles fósiles. No como hasta ahora, que el insumo local ha sido, principalmente, el sol y el viento.

La Tierra sin océanos. Una animación impactante

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Una animación muestra cómo se vería nuestro planeta si los océanos se «desagotaran» rápidamente, bajando de 10 en 10 metros, hasta 10190 m. bajo el actual nivel del mar.

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El autor, James O’Donoghue formaba parte de la NASA y ahora trabaja para la japonesa JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón). Y además tiene un canal en Youtube con fascinantes videos astronómicos, que recomendamos.

Este video retoma una versión anterior de la animación, publicada en 2008, y la mejora. El resultado tiene mayor resolución -35 veces más cantidad de píxeles- y añade números más claros para mostrar los niveles de cambio de agua. Muestra desde el comienzo cómo islas que parecen separadas están conectadas con sus continentes, así como el relieve del paisaje que yace bajo los océanos.

Así, podemos visualizar cómo descendieron los océanos, cuando en las edades glaciales el agua estaba «secuestrada» en inmensos glaciares.

En diálogo con el sitio IFLScience, el científico dijo: «Me sorprendí mucho por la aparición inmediata de puentes terrestres, por ejemplo, durante la última era glacial, Gran Bretaña y Europa estaban unidas, Rusia y Alaska estaban conectadas, y la región entre Asia y Australia estaba muy unida.

«Estos puentes permitieron a los humanos la posibilidad de migrar sin barcos, así que este mapa puede explicar gran parte de la migración humana en ese entonces. En otras palabras, es una clase de pre-historia».

Texto completo de la ley de emergencia económica

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Hoy, 23 de diciembre -a la tarde-, al publicarse en el Boletín Oficial, empezó a regir la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública (ese es su nombre completo). Es el marco legal en que se van a tomar decisiones claves en los próximos 180 días. Decisiones que determinarán el resto del mandato de Alberto Fernández.

El Boletín Oficial, sensatamente, publicó un suplemento con el texto que aprobó el Congreso. Pueden acceder, ahora o cuando necesiten confirmar algo, cliqueando aquí. De paso, les recordamos que AgendAR había publicado el texto completo del proyecto enviado al Congreso el miércoles pasado. Pueden repasar los cambios.

Alberto Fernández en La Cornisa

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En AgendAR nos parece útil acercarles el video del reportaje de anoche al presidente Fernández en el programa de Luis Majul. Se puede encontrar en Youtube, pero como todas nuestras notas las compartimos en las redes sociales, se nos ocurre que puede ser más cómodo para leerlo, de a ratos, en los días no laborables de esta semana. Son 50 minutos…

Atención: el programa de Majul no está hecho para el análisis profundo de politólogos o economistas. El punto, creemos, es que servirá para que argentinos y argentinas «midan» a su presidente en una charla tranquila, con la inmediatez que da la TV.

Antes que la «Ley de Solidaridad…» recién aprobada, son la Constitución y la práctica de nuestro país la que concentra el poder en la figura presidencial, mientras lo mantenga. De la sabiduria de sus decisiones depende el futuro inmediato de nuestro país.

Un medio no toma decisiones, pero tiene la responsabilidad de dar su opinión. En ese carácter, creo que el párrafo clave fue “Argentina se quedó sin dólares. Eso pasó. Se quedó con tan pocos dólares que Macri fijó un cepo muy necesario porque se le fugaron 100 mil millones. Argentina necesita que vuelvan a entrar dólares y necesita que esos dólares vuelvan a formar parte de las reservas del Estado. Hoy en día el dólar es un bien escaso, como no hay en Argentina tiene que estar muy caro. No es que el que importa insumos tiene que pagar ese impuesto para tener dólares. Es para el que use los dólares para viajar, para hacer turismo, para ahorrar en dólares y tenemos que terminar con esa práctica de ahorrar en dólares”.

El presidente se refirió a un límite que la economía argentina enfrenta desde 1952, agravado por episodios de endeudamiento irresponsable (durante el Proceso, el segundo gobierno de Menem, el de Macri). Ese desdoblamiento informal del mercado cambiario es necesario. Pero no va alcanzar para «terminar con esa práctica de ahorrar en dólares”. Se ahorrará en dólares muy caros, hasta que se recupere la confianza en la moneda nacional o en los instrumentos de ahorro que se diseñen. Para eso se necesitarán años de coherencia en la política económica. Más de cuatro, por cierto.

A. B. F.

El gobierno fijará un impuesto del 21% sobre las jubilaciones de jueces y diplomáticos

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El periodista Ezequiel Rudman adelantó anoche que Alberto Fernández firmará hoy un DNU (decreto de necesidad y urgencia) para congelar las jubilaciones privilegiadas de jueces y embajadores. También establecería una contribución del 21% sobre ellas. Y habrá un aporte de 7 puntos extra que se cobraría a los magistrados y diplomáticos que perciban un haber jubilatorio superior a $ 100.000.

El presidente convocará hoy a la comisión encargada de definir un nuevo régimen de movilidad previsional. Pero el nuevo esquema de contribuciones para los regímenes especiales del Poder Judicial y el cuerpo diplomático se comenzaría a aplicar a partir de hoy, una vez que Fernández firme el decreto que terminan de redactar en la Secretaría de Legal y Técnica a cargo de Vilma Ibarra.

Con esa imposición lograría recaudar, según cálculos oficiales, unos 2 mil 700 millones de pesos extra. En el presupuesto nacional no es un monto muy significativo, pero la medida quiere dar respuesta al fastidio de muchísimos argentinos que comparan lo que cobra la gran mayoría de los jubilados con esos regímenes especiales.

“El sistema de jubilación de la Argentina es muy confuso… hay regímenes especiales que en algunos casos son verdaderamente de privilegio. No es ir en contra de nadie, es poner un poco equilibrio y orden”.

Santiago Cafiero, jefe de Gabinete, amplió el concepto: “El Poder Judicial y los diplomáticos tienen las jubilaciones más altas de la Argentina y por eso queremos que se discutan. Con este Gobierno pensamos en una lógica de la solidaridad, entonces los que tienen más, tienen que ayudar al resto”.

A través del decreto 56, el Presidente prorrogó este fin de semana la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso hasta el 29 de febrero e incluyó allí el proyecto de ley para modificar la Ley 18.464 de jubilaciones y retiros para magistrados y funcionarios del Poder Judicial de la Nación, además de otra para introducir cambios a la Ley 22.731 que establece el régimen jubilatorio específico para el personal del servicio exterior de la Nación.

Masiva marcha en Mendoza contra las reformas a la Ley de Minería

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Este sábado AgendAR informó -ante el silencio de la mayoría de los medios porteños- que a partir de una propuesta presentada por el gobernador radical recientemente electo Rodolfo Suárez, el congreso mendocino había aprobado el viernes, a pesar de una furiosa oposición ambientalista, la modificación a la ley 7722 que limitaba el uso de sustancias químicas en las explotaciones mineras.

Tras la sanción inicial en el Senado por amplia mayoría, los diputados también aprobaron por la tarde el proyecto que envió el Ejecutivo, que permite el uso de sustancias químicas como cianuro y ácido sulfúrico pero limita la aplicación de mercurio.

Pero ayer domingo miles de personas empezaron a marchar en distintas localidades de Mendoza en contra de esa modificación de una ley que prohibía desde 2007 el uso de sustancias tóxicas en la minería.

Vecinos, productores locales y ambientalistas iniciaron este domingo por la mañana la protesta en la localidad de San Carlos, perteneciente al Valle de Uco, a unos 100 kilómetros de la capital provincial. Con el objetivo de llegar hoy a la casa de gobierno local, los manifestantes exigen que el gobernador evite promulgar la modificación de la ley 7722. Medios locales dicen que es la más numerosa manifestación en la historia mendocina.

En Mendoza se prevé el desarrollo de proyectos de minería metalífera desde hace tiempo. Pero también ha crecido en la provincia una fuerte oposición a la megaminería. Ante la reforma propuesta, durante la semana pasada los alrededores de la Legislatura se colmaron de voces en contra, custodiadas por un fuerte operativo policial. Hubo numerosos cortes de ruta y manifestaciones en distintos puntos de la provincia, en especial en las ciudades de San Rafael y General Alvear. En cambio, en Malargüe hay apoyo a esta modificación para comenzar el desarrollo minero.

La oposición estaba encabezada por grupos ambientalistas, movimientos sociales y partidos de izquierda. A favor de los cambios, se pronunciaron varias cámaras empresariales, la Unión Industrial de Mendoza (UIM) y el Consejo Empresario Mendocino (CEM).

La oposición peronista brindó quórum y negoció modificaciones al proyecto. El presidente del bloque Frente de Todos, Lucas Ilardo, sostuvo que desde la oposición “están sentados en el recinto para controlar que el gobernador Suárez cumpla con esta Ley” y que “sin trabajo tampoco hay ambiente saludable, ni recursos para garantizar hospitales y mejorar obras de infraestructura y nuestros servicios de agua”.

Pero frente al masivo rechazo de la reforma, el dirigente del PJ mendocino, Guillermo Carmona, se unió públicamente al pedido al gobernador Suárez para que no la promulgue.

El arroz puede controlar la hipertensión, según investigadoras de la UNLP

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Científicas de la Universidad Nacional de La Plata encuentran que proteínas aisladas de granos partidos del cereal podrían incorporarse en bebidas nutritivas o alimentos para adultos con colesterol alto e hipertensión.

«Si bien faltan estudios adicionales, las moléculas podrían ser incorporadas en bebidas nutritivas o alimentos para adultos que tengan presión arterial elevada«, indicó una de las autoras del estudio, Alejandra Quiroga, del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA), en La Plata.

Las investigadoras aislaron y purificaron los péptidos de arroz partido, un subproducto económico de la industria molinera. En el trabajo utilizaron como fuente un cultivo de arroz de alto contenido proteico (variedad NutriarFCAyF) desarrollado en una estación experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP.

En estudios in vitro, las investigadoras observaron que uno de los péptidos aislados, el que tiene una secuencia de aminoácidos SPFWNINA, posee mayor potencial para “disminuir” la actividad de dos enzimas que participan en la regulación de la presión sanguínea: renina y la enzima convertidora de angiotensina (ECA).

En casos de hipertensión, la actividad aumentada de ambas enzimas genera niveles anormalmente altos en sangre de otro péptido, angiotensina II, que conduce a una contracción excesiva de los vasos sanguíneos, explicó Quiroga, quien investiga en el CIDCA, que depende del CONICET, de la Facultad de Ciencias Exactas de UNLP y de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires.

«Como hacen algunos medicamentos antihipertensivos muy populares, como enalapril, la inhibición de una o ambas enzimas conduciría a una dilatación de las paredes arteriales y a un posterior descenso de la presión arterial.»

Los subproductos de la industria en general constituyen un problema ambiental importante en el mundo entero. “Aprovechar el arroz partido como fuente de compuestos de alto valor biológico constituye una alternativa para el desarrollo sostenible y sustentable de la industria y, además, es una oportunidad para utilizar un subproducto que puede generar una mayor rentabilidad económica del proceso de producción”, destacó María Pinciroli, también autora del trabajo e investigadora de la FCAyF de la UNLP.

El estudio fue publicado en “Plant Foods for Human Nutrition”. Y también participaron María Cristina Añón, Agustina Nardo y Paula Aphalo, del CIDCA.

María Pinciroli, primera autora del estudio, sembrando en el campo de arroz de la estación experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata.

La ONU advierte: en 30 años, habrá mil millones de refugiados si no se detiene el calentamiento global

El embajador Jorge Argüello, designado por el nuevo gobierno para hacerse cargo de la embajada en Washington, mantiene desde hace años el foro Embajada Abierta, «de opinión y debate sobre la actualidad internacional, desde una perspectiva argentina y sudamericana«.

Este tramo de la actualidad no está recibiendo la atención que merece entre nosotros, si tenemos en cuenta que buena parte de la América del Sur puede hacerse intolerable para la vida humana si la temperatura promedio sube en la medida que el consenso de los meteorólogos predice.

Sigue la advertencia:

Un informe reciente del @IPCC_CH (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un organismo de las Naciones Unidas) alerta: si los gobiernos no adoptan compromisos internacionales respecto al medio ambiente, el número de refugiados climáticos ascenderá de forma exponencial ya que el nivel del mar subirá cerca de un metro.

Según este informe de más de 100 científicos de 80 países diferentes, los más afectados serán, sin duda, los países del Sur Global más empobrecidos, generando un «apartheid climático».

La noción de refugiado climático tiene más de cinco lustros. Apareció por primera vez en 1985 en un informe del @UNEP. Sin embargo, hasta la fecha no existe una definición internacionalmente aceptada para las personas refugiadas por razones medioambientales.

El estatus jurídico internacional de los refugiados se encuentra en la Convención de Ginebra de 1951 y su Protocolo de Nueva York de 1967. Sin embargo, no es aplicable a las personas desplazadas por cuestiones medioambientales, provocando una laguna jurídica.

La atención que se le está prestando a este fenómeno desde la academia, los gobiernos y desde el Derecho Internacional es aún insuficiente, y no avanza al ritmo acelerado con el que avanza el propio calentamiento global.

El último Censo Agropecuario muestra concentración de la producción agropecuaria

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Recientemente se dieron a conocer nuevos datos oficiales del Censo Nacional Agropecuario 2018, a partir del cual se relevaron 206,7 millones de hectáreas en la Argentina, y en cuyos resultados, aún preliminares, se advierte una concentración de la producción y un exilio de las poblaciones rurales hacia las urbes, entre otros aspectos de interés.

Así se refirió Javier Moreira, docente e investigador de la cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA): “En los últimos 30 años, vemos un sostenido aumento de la concentración de la producción agropecuaria”. En efecto, los resultados del Censo arrojan que actualmente existen unas 222.000 explotaciones con límites definidos (con alambrados) distribuidas en el país, respecto de las 297.000 que existían en 2002 y de las 378.000 relevadas 1988. Esto significa que en sólo tres décadas se perdieron 156.000 establecimientos. La situación afecta sobre todo a los de pequeña escala, con menos de 50 hectáreas, según afirmó el investigador.

“Por un lado desaparecieron muchas explotaciones, pero al mismo tiempo creció la superficie productiva dedicada a los cultivos anuales. En los últimos 30 años, la superficie implantada se mantuvo en unas 33 millones de hectáreas, pero la proporción de esa superficie dedicada a cultivos anuales como la soja, el trigo y el maíz aumentó de 7,67 a casi 23 millones de hectáreas, en detrimento de otras producciones como las pasturas y las producciones regionales”, dijo, y señaló: “Quiere decir que es un proceso de concentración, con explotaciones más chicas que se anexan a otras más grandes. El problema es que tenemos más hectáreas en producción y explotaciones de mayor escala, pero menos establecimientos. La tierra no salió de la producción, sino que hay menos gente produciendo”.

Este fenómeno también se observa en el aumento de la superficie promedio por explotación. En 1988, la superficie promedio de las explotaciones agropecuarias era de 421 hectáreas. En 2018 esa cifra subió a 826 hectáreas por explotación, equivalente a un aumento de 96%.

Actualmente Moreira está dirigiendo tres tesis de la carrera de Agronomía de la FAUBA que utilizan la información del Censo como un insumo de base para analizar el sector agropecuario en diferentes regiones del país. “Estamos estudiando el proceso de sojización en el Mercosur, la evolución de la ganadería en la cuenca del Salado y la transformación de la matriz productiva en Nonogasta, provincia de La Rioja, donde la producción de uvas se vio afectada desde los años ´90 tras la aparición de otros cultivos como el olivo y la promoción de la industria de la curtiembre”.

“Muchas veces el Censo es la única información con la que contamos, aunque también existen vacíos porque los relevamientos se hacen cada 15 años y, además, hay datos que el Censo no discrimina, como la cantidad de los productores más allá de la cantidad de explotaciones. Entonces tenemos que ir a buscarlos al campo”, afirmó.

Situaciones diferentes

Moreira se refirió a las diferentes situaciones que arrojaron los resultados del Censo en cada zona productiva del país. “En la región pampeana no hay tanta concentración de la tierra porque la tierra dedicada a la soja se mantiene en manos del productor, que arrienda los campos para producir”, indicó, y señaló que en las economías regionales se registran otros casos. “En las producciones vinculadas con la vitivinícola, la fruticultura, la caña de azúcar o la yerba, por ejemplo, hay mucha concentración. Los productores más chicos desaparecen porque su margen de ganancia depende en mayor proporción de la mano de obra, respecto de otros productores más tecnificados que obtienen una mayor eficiencia y menores costos, trabajando a mayor escala”.

Para ejemplificar estos aspectos se refirió a los casos de Mendoza y Tucumán. Tradicionalmente Mendoza era la provincia con más explotaciones con límites definidos, después de Buenos Aires. En 30 años, allí desaparecieron el 41% de las explotaciones, pasando de 33.249 en 1988 a 19.622 en 2018. En paralelo, la superficie de frutales se redujo un 10%, pasando de poco más de 214 mil a 193 mil hectáreas. Actualmente 3.136 explotaciones (el 16%) tienen más de 50 hectáreas. En Tucumán la cantidad de explotaciones se redujo en un 75%, pasando de 15.988 en 1988 a 4.028 en 2018. En paralelo, la superficie de cereales, oleaginosas y cultivos industriales como la caña de azúcar aumentó en 4 mil hectáreas, pasando de 449 mil a 453 mil. Actualmente 1.406 explotaciones (el 35%) tienen más de 50 hectáreas.

“Por eso es tan distinta la realidad pampeana a la extrapampeana”, dijo, y se explayó: “La soja tiene un solo paquete tecnológico que se aplica a un campo grande o chico. Si el productor no puede garantizarlo, puede acudir a un contratista y, en la medida que trabaje de manera articulada con los agroexportadores y los proveedores de insumos, podría mantenerse en carrera porque hay una industria que demanda sus granos. Entonces tiene garantizada la venta. En el caso de la fruticultura, en cambio, si un productor duplica o triplica su cosecha de naranjas, limones o sandías, no va a encontrar necesariamente a un comprador”.

En el Censo se ve que entre los años 1988 al 2018 la proporción de superficie implantada destinada a cultivos anuales como la soja, maíz y trigo creció del 23% al 69%, concentrándose alrededor de los commodities, que se producen de forma superavitaria. Por otra parte, desaparecieron productores de escala más chica, del estrato que producen la fruta, la verdura, la hierba, la leche y la carne.

Además, Moreira advirtió que los censos no miden cantidad de productores, sino de explotaciones. “Eso quiere decir que si tenemos 220.000 explotaciones agropecuarias, los productores son esos o menos, porque un productor puede ser propietario de una o de varias explotaciones. No obstante, sabemos por las investigaciones que llevamos a cabo en la cátedra que cada vez hay una composición mayor del ingreso no agrario dentro de la composición del ingreso de una familia rural. La mayoría de los ingresos monetarios familiares de los productores más chicos son de actividades no agrarias, como transportistas, viajantes de comercio, docentes, asignaciones familiares, trabajadores municipales o porque tienen un almacén en el pueblo”.

“Si al productor no le dan los costos para sostener su producción empieza a buscar ingresos extraprediales con los que vive y subsidia la actividad de su campo. Muchos productores ganaderos chicos trabajan de peones en campos más grandes. Otros productores que no consiguen trabajo afuera y no pueden mantener sus campos, se mudan a los pueblos. Como los primeros que exilian son los más jóvenes, aumenta la edad promedio de quienes viven en el campo porque los de mayor edad sufren más el desarraigo, después haber vivido toda la vida en el campo”.

En 1988 había 1,4 millón de residentes permanentes en el campo. El año 2018 esa cifra bajó a 733 mil, con 83.234 personas mayores a 65 años. El momento más fuerte de expulsión se dio en el período 2002-2018, donde se observó una caída de 500.000 personas residentes en 16 años, un promedio de casi 24.000 personas que debieron enfrentar el éxodo cada año. La mitad de la población residente en explotaciones agropecuarias migró del campo a la ciudad y uno de cada 9 de los que perdura viviendo en las explotaciones es un adulto mayor. Otro dato que aporta información en este sentido es el de las viviendas censadas: sólo 257.500 de 332.700 las casas relevadas en las explotaciones agropecuarias están habitadas. Esto significa que existen unas 75.000 taperas.

Por otra parte, Moreira comentó que si bien los datos preliminares del Censo aún no están informando resultados sobre los trabajadores del agro, “es esperable que ese número baje en la misma línea en que desaparecen las explotaciones agropecuarias, sobre todo las de 50 hectáreas para abajo, que no están en condiciones, por cuestiones de escala y de capital, de incorporar tecnología y sustituir la mano de obra por maquinaria”. Asimismo, indicó que “cuesta discriminar a los trabajadores en las explotaciones de pequeña escala porque gran parte de ellas son familiares y el trabajo lo aportan sus integrantes”.


Zaccagnini: casi “antes de la arroba”

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“Jorge Zaccagnini es un informático”, sentencia sobre sí mismo cuando se le consulta sobre su actividad. Y aclara que hoy en día es una profesión más visible, pero hace alrededor de 56 años, cuando comenzó, no había aún carreras universitarias para el mundo de las computadoras y los sistemas, “ni una conciencia de que era un trabajo y una estructura”

Jorge nació el 10 de octubre de 1944 y a los 19 años se metió de lleno en el rubro informático, donde pasó por varias áreas en el ámbito público y en el sector privado. También fue secretario general del gremio informático y uno de los creadores del Consejo Profesional de Ciencias Informáticas: “tengo la matrícula número 2”. Actualmente es asesor en la Auditoría General de la Nación, y su tarea se vincula con el análisis de los informes que las distintas áreas del gobierno envían sobre las actividades realizadas en informática. También forma parte, desde hace 10 años, de la comisión directiva del Foro para una Nueva Política Industrial.

En 2016 publicó su libro “Antes de la arroba”, del cual dice: “No es un libro de historia, es un libro de experiencias personales” y su definición tiene que ver con aquello de que la historia la hacen los contemporáneos, pero la escriben e interpretan los especialistas, tiempo después. 

Su inspiración para escribirlo fue que en nuestro país no existía un documento que relatara el desarrollo de la tecnología informática. El libro es una invitación a descubrir historias, sobre todo vinculadas con la informática argentina, vivencias que las nuevas generaciones tienen derecho a conocer”.

Comentando el final de «Star Wars» (video)

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Elian Aguilar, escritor, periodista geek, editor de “Cine Fantástico y Bizarro”, conductor de «La Previa Cinéfila», cineasta, nos acerca esta reseña sin spoilers del fin de la saga más importante de la cinematografía de entretenimiento occidental.

La compartimos con ustedes. Después de todo, la industria del entretenimiento es una de las más importantes en el mundo actual. Y George Lucas inició en 1977, hace 42 años, una historia que la marcó para siempre.

El dinero de argentinos en el exterior o «en el colchón» llega a u$s 322.297 millones

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Ayer publicamos en AgendAR La deuda externa llegó en 2019 a un total de u$s 276.686 millones. Estas dos noticias van juntas, y no sólo porque son de la misma fuente, el INDEC.

Los capitales propiedad de ciudadanos argentinos que están fuera del sistema financiero local, ya sea guardados en cajas de seguridad, depositados en cuentas en el exterior, o inversiones en valores (bonos, acciones) emitidos por estados o empresas extranjeras, suman un total de 322.297 millones de dólares, según los datos del INDEC del tercer trimestre de 2019.

Hace cuatro años, en diciembre de 2015, ya sumaban u$s 222.465 millones, de acuerdo al mismo organismo. En 2009 esas tenencias eran u$s 146.323 millones.

Se puede decir que se trata de un mal con viejos antecedentes, agravado en la última gestión. Más útil, es preguntarse que puede hacer el país para revertirlo. Los controles de cambio y las limitaciones a las remesas al exterior es probable que sean necesarios en el corto plazo. Pero en el mundo actual son ineficaces, salvo para montos pequeños. Y, por supuesto, no estimulan el regreso de esos fondos.

Una política inteligente debe usar herramientas fiscales para desalentar la tenencia fuera del sistema, y estimular su inversión, directa o indirecta, en actividades productivas. El requisito fundamental es la confianza, y construirla es un proceso lento.

Especiales de AgendAR: ¿Qué hacer con ARSAT?

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ARSAT S. A. es la empresa estatal que brinda servicios de transmisión de datos, telefonía y televisión por medio de infraestructura terrestre, aérea y espacial. Es más conocida por los argentinos como la que opera los satélites geoestacionarios, a 36.000 kilómetros de la Tierra, ARSAT-1 y ARSAT-2, construidos por INVAP. La primer nota de este Especial fue una, breve, que publicamos sobre su papel en la «carrera espacial 2.0», la que se libra en este siglo.

Pero un desafío tal vez mayor fue hacer llegar Internet por fibra óptica a todos los puntos del país octavo en extensión en el mundo, el nuestro. Por eso ARSAT es una de las herramientas fundamentales del estado argentino. Deteriorada, como la mayoría de ellas. En estas notas, AgendAR propone qué hacer para recuperarla, ya.

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La «carrera espacial» en el siglo XXI. El papel de ARSAT

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Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – 1° parte

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Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – 2° parte

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Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – Conclusión

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Mendoza: aprueban reformas a la Ley de Minería, con furiosa oposición ambientalista

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A partir de una propuesta presentada por el gobernador radical recientemente electo Rodolfo Suárez, el congreso mendocino aprobó ayer la modificación a la ley 7722 que limitaba el uso de sustancias químicas en las explotaciones mineras.

Tras la sanción inicial en el Senado por amplia mayoría, los diputados también aprobaron por la tarde el proyecto que envió el Ejecutivo, que permite el uso de sustancias químicas como cianuro y ácido sulfúrico pero limita la aplicación de mercurio. Establece que “se deberán presentar estudios ambientales e informes sectoriales municipales del lugar donde pretenden instalarse los proyectos”.

En Mendoza se prevé el desarrollo de proyectos de minería metalífera desde hace tiempo. Pero también ha crecido en la provincia una fuerte oposición a la megaminería. Ante la reforma propuesta a la ley 7722, durante esta semana los alrededores de la Legislatura se colmaron de voces en contra, custodiadas por un fuerte operativo policial. Hubo numerosos cortes de ruta y manifestaciones en distintos puntos de la provincia, en especial en las ciudades de San Rafael y General Alvear. En cambio, en Malargüe hay apoyo a esta modificación para comenzar el desarrollo minero.

La oposición está encabezada por grupos ambientalistas, movimientos sociales y partidos de Izquierda. A favor de los cambios, se pronunciaron varias cámaras empresariales, la Unión Industrial de Mendoza (UIM) y el Consejo Empresario Mendocino (CEM).

La oposición peronista brindó quórum y negoció modificaciones al proyecto. El presidente del bloque Frente de Todos, Lucas Ilardo, sostuvo que desde la oposición “están sentados en el recinto para controlar que el gobernador Suárez cumpla con esta Ley” y que “sin trabajo tampoco hay ambiente saludable, ni recursos para garantizar hospitales y mejorar obras de infraestructura y nuestros servicios de agua”.

La deuda externa llegó en 2019 a un total de u$s 276.686 millones

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La deuda externa total de Argentina creció un 8,3% interanual, alcanzando un total de 276.686 millones de dólares, en el tercer trimestre de 2019, según el informe del Balance Pagos difundido esta semana por el INDEC.

Entre julio y septiembre de este año, la deuda aumentó en u$s 21.196 millones, respecto de los u$s 255.490 millones que registraba al final del tercer trimestre de 2018.

Este pasivo en moneda extranjera explica en su mayor parte las políticas a las que se ve forzado el actual gobierno. Como cualquier otro que estuviera al frente de la economía argentina. Al mismo tiempo, debe tomarse en cuenta que esa deuda no representa un % tan alto del Producto Bruto argentino, como en los casos de otros países que no enfrentan una situación tan apremiante.

La clave es que nuestro país ha perdido la posibilidad de renovar sus créditos voluntariamente. El «reperfilamiento» -esto es, la negociación con los acreedores- resulta ineludible.

Presentación del sindicato de la Economía Popular

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Lo habíamos informado el mes pasado en AgendAR: desde hace tiempo los movimientos sociales argentinos se plantean la necesidad de darse una organización de tipo sindical única, sin abandonar sus propias orgánicas y sus liderazgos. No por coincidencia, es el tiempo en que mostraron, a sí mismos y al resto de la sociedad, que tenían la mayor capacidad de movilización y que eran capaces de encauzar a esas multitudes que convocaban, los sectores más vulnerables.

Hoy, sábado 21 de diciembre es la presentación pública. Compartimos esta actualización de la periodista María Paula Etcheberry:

«Un sindicato tradicional, con paritarias y prestaciones de salud. Así será la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el gremio que reunirá a los movimientos sociales con el propósito de representar a un sector «postergado y sin derechos». El presidente Alberto Fernández, está al tanto de la iniciativa. Integrarse a la CGT será el siguiente objetivo una vez constituido el sindicato.

Reflejo de la protesta conjunta en las calles durante los últimos años, en rechazo al gobierno de Macri, los impulsores del sindicato son la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista Combativa (CCC), Barrios de Pie-Somos y una fracción del Frente Popular Darío Santillán (FPDS). El sábado 21 al mediodía, se reunirá la junta promotora del gremio, que consiste en un congreso de unos 1500 delegados de todo el país. El encuentro será en Ferro. «Vamos a votar la moción de conformar un sindicato», explica Gildo Onorato, dirigente de la CTEP y del Movimiento Evita, organización que también está involucrada en el armado gremial.

Con este proyecto, las agrupaciones buscan «trascender la estructura de movimientos sociales para transformarnos en un conjunto que represente a los trabajadores de la economía popular. Esto coincide con la perspectiva del gobierno entrante, que busca salir del paradigma de los subsidios para entrar al paradigma del trabajo», agregó Onorato.

Otro de los objetivos es representar a un sector al que consideran «sin derechos», compuesto por trabajadores de cooperativas, cartoneros, vendedores ambulantes, carreros, personas a cargo de comedores, entre otros. «La economía popular es una cuestión estructural, no coyuntural. El 40% de los trabajadores del país son cuentapropistas y perdieron todos sus derechos. Vamos a la sindicalización para que haya un reconocimiento de ellos. Son gente que no va a volver nunca más al trabajo formal. La idea es que se puedan jubilar, que puedan tener obra social», expresa Juan Carlos Alderete, líder de la CCC.

Es por eso que, aunque aún están trabajando junto a un grupo de abogados para definir el estatuto del gremio, apuntan a que sea lo más parecido posible a un sindicato tradicional. Habrá negociación de paritarias con el estado y se analizan distintas opciones para poder constituir una obra social. Hoy, por ejemplo, los integrantes de la CTEP reciben prestaciones de salud a través de la mutual Senderos, que cuenta con el apoyo del sindicato de Ladrilleros. La propia CTEP fue un intento previo de crear un gremio, que no dio sus frutos.

Una vez conformada la UTEP, el objetivo será formar parte de la CGT. «Incluirnos fortalecería a la CGT en cuanto a representación y en cuanto a volumen, porque habría una mayor cantidad de trabajadores representados», expresó Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie-Somos. Sin embargo, los movimientos sociales aún no cuentan con el aval de los principales líderes de la central obrera para sumarse a ella. Quien está al tanto del proyecto es Alberto Fernández. Incluso, se especula con que pueda estar presente en el acto de presentación en Ferro. «Alberto Fernández está totalmente al tanto. En la reunión de los movimientos populares con Alberto, le contamos y nos felicitó. Está toda la disposición de su parte», sostuvo Dina Sánchez, del FPDS, en referencia al encuentro que mantuvieron el mes pasado en la Conferencia Episcopal.»

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Esta última referencia no es casual. La atención a los movimientos de excluidos por la estructura económica actual, el apoyo a los esfuerzos por encontrar una versión más humana, ha sido el carácter distintivo del papado de Francisco, desde su mismo comienzo en 2013.

En otro plano, en AgendAR no estamos de acuerdo con una expresión usada en la nota «Son gente que no va a volver nunca más al trabajo formal». Demasiado terminante: la naturaleza del trabajo formal está cambiando. Pero eso no debe implicar la pérdida de derechos básicos.

Finalmente, la UTEP presenta un desafío a la CGT y al sindicalismo tradicional. Pero al mismo tiempo, es una victoria de la tradición sindical argentina.

El primer cuestionamiento en el ámbito nuclear

Todavía no se ha publicado en el Boletín Oficial ningún cambio en la estructura de la Secretaría de Energía. Pero las versiones circulan rápidamente, y el sindicato ATE -con numerosos afiliados entre los técnicos de la CNEA- y la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y Actividades Nucleares, sensibilizados por cuatro años de abandonos en el sector, levantaron su voz en preocupación.

«De acuerdo a organigramas que están circulando, la Comisión de Energía Atómica quedaría por debajo de una dirección nacional, un nivel aún inferior al que descendió en el gobierno de Mauricio Macri«, afirman. «Queremos proceder como nos ha dicho nuestro Presidente, el Dr. Alberto Fernández. Con toda lealtad señalaremos lo que nos parece negativo para el progreso del sector nuclear y del país» .

Megafusión Peugeot Fiat crea el 4° gigante en la industria automotriz global

El grupo francés Peugeot Citroën (PSA) y el italo-estadounidense Fiat Chrysler (FCA) anunciaron este «un acuerdo de acercamiento vinculante» con vistas a una fusión para crear un nuevo gigante mundial en un sector del automóvil en plena mutación.

Según un comunicado conjunto, los dos grupos procederán a una unión entre iguales de sus actividades para «crear el cuarto fabricante de automóviles mundial».

La nueva entidad, de más de 400.000 empleados, tendrá un volumen de negocio consolidado de cerca de 190.000 millones de dólares y unas ventas anuales de 8,7 millones de vehículos, bajo las marcas Fiat, Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Jeep, Lancia, Maserati, Opel, Peugeot y Vauxhall.

El trío que lidera el mercado mundial del automóvil, en número de ventas, está actualmente integrado por el grupo alemán Volkswagen, la alianza franco-japonesa Renault-Nissan y el japonés Toyota, por este orden.

La sede de la empresa madre de la nueva entidad estará en Holanda pero seguirá cotizando en París, Milán y Nueva York.

John Elkann, actual presidente de Fiat Chrysler Automobiles y heredero de la familia Agnelli, presidirá el nuevo consejo de administración, y Carlos Tavares, hasta ahora presidente del directorio del grupo PSA, será el director general del nuevo grupo.

«Nuestra fusión supone una formidable oportunidad para adquirir una posición más fuerte en la industria del automóvil, cuando llevamos a cabo una transición hacia una movilidad limpia, segura y duradera y queremos ofrecer a nuestros clientes productos, tecnologías y servicios del mejor nivel», aseguró Tavares, en conferencia telefónica con la prensa.

Generará además «sinergias en un año estimadas a unos 3.700 millones de euros, sin cierre de plantas relacionado con esta transacción», según los dos socios.

Los ahorros producidos por las sinergias permitirán paralelamente «invertir masivamente en las tecnologías y los servicios que van a modelar la movilidad del futuro, respondiendo al desafío de las regulaciones sobre las emisiones de CO2», subrayaron los dos grupos.

Por otra parte, y siempre antes de la fusión, Chrysler Fiat Automobiles distribuirá a sus accionistas un dividendo excepcional de 5.500 millones de euros, mientras que PSA distribuirá a los suyos su 46% que posee en el capital del suministrador de equipos Faurecia, según el comunicado.

El Estado francés, que se había opuesto a una fusión de Renault con Fiat sin el acuerdo de Nissan, se declaró en cambio favorable a esta alianza, que permitiría efectuar las inversiones necesarias para la llegada del coche eléctrico y del vehículo autónomo, que se cifran en decenas de miles de millones de euros.

Un plan para la industria automotriz – Empresas, sindicatos y Alberto Fernández

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La industria automotriz argentina tiene una larga historia: ya en 1911 hubo un esfuerzo pionero, casi artesanal, pero producía autos que ganaban premios en Europa. En 1954, hace 65 años, fabricantes estadounidenses traen a Córdoba la primera fábrica moderna de automóviles. Desde entonces, es una parte fundamental del complejo industrial argentino. Y un resumen de sus problemas.

Crea cerca de 150 mil empleos, directos e indirectos, en general «en blanco» y con buenos sueldos. Pero le cuesta exportar a otros mercados por fuera del comercio compensado del MERCOSUR, y usualmente el balance comercial externo es negativo: sus insumos importados cuestan más dólares de los que obtiene exportando. Una parte considerable del costo de los autos que produce lo forman los impuestos, pero el Estado no puede dejar de cobrarlos cuando tiene, como ahora, y casi siempre, déficit fiscal.

Los últimos años fueron terribles. Como para el conjunto de la industria argentina. En 2018, la automotriz se encaminaba a su segundo año con una producción de apenas medio millón de unidades. Y se encamina a cerrar 2019 con 350.000 unidades, el peor desempeño desde 2005.

La industria se dispone a luchar por su recuperación. Los fabricantes de autos agrupados en ADEFA, los autopartistas (AFAC), los concesionarios (ACARA) y los sindicatos (SMATA y UOM) le presentaron al presidente Alberto Fernández el “Plan Estratégico 2030” del sector automotor (Para acceder al texto completo, cliquear aquí).

En ese plan se pide la ayuda del Estado para aumentar la producción automotriz, facilitar el acceso al crédito, reducir los impuestos del sector y ayudar a la renovación del parque automotor con propuestas como un nuevo Plan Canje. La presentación ante el presidente se realizó en el auditorio de Smata en Buenos Aires y Alberto Fernández llevó una respuesta preparada:

  • “Necesitamos que los que producen, los que invierten y los que trabajan concilien intereses para hacer crecer a la Argentina. En los últimos años sólo se estaba produciendo un tercio de lo que somos capaces de producir en la industria automotriz”.
  • “El camino es éste: ponerse de acuerdo entre los que producen, invierten y trabajan. Encontrar un punto de equilibrio para que el negocio automotriz funcione y le den a los argentinos autos accesibles, terminando así también con suspensiones en empresas porque se produce un tercio de la capacidad productiva del sector”.
  • “Vamos a hacer del Mercosur nuestro espacio común desde donde vamos a enfrentar a la globalización: es un hecho irreversible y debemos asumirlo con inteligencia”.
  • Decir ‘importamos y así somos parte del mundo’ es una enorme idiotez, de ese modo destruimos la industria nacional y al que produce. No lo hicimos con Néstor (Kirchner), no lo hizo Cristina (Fernández) y no lo voy a hacer yo”.
  • “El sector automotor ha dado el puntapié inicial del nuevo contrato social argentino. Los que trabajan, los que producen. Un lugarcito en la mesa para que el Estado esté presente y ayude a que este plan se concrete más rápidamente”.
  • “Soy un defensor de la universidad pública, pero esto no es en desmedro de la privada, que también debe ser parte y ayudar como ha ayudado a desarrollar un programa estratégico. Hemos vuelto a tomar la senda del crecimiento y el desarrollo. En esta Argentina tienen lugar los que producen, los que trabajan y todos los que quieren un país mejor”.

El resultado del encuentro fue ambiguo. Los sectores que organizaron el encuentro esperaban un compromiso para convertir en Ley el Plan Estratégico 2030 del sector automotor. El presidente Fernández sólo comprometió su apoyo,.

Este plan estratégico apunta a crear un “ecosistema de innovación” para “incrementar la competitividad”. Comienza con una cruda descripción de la necesidad de adaptarse y cambiar, tanto a nivel de producto como de servicios, “con un sentido de supervivencia”.

En el primer aspecto, identificaron como “factores determinantes” a ser trabajados las cuestiones de escala, de competitividad en los costos de los insumos, eficiencia industrial, infraestructura y previsibilidad regulatoria y macroeconómica.

En el segundo plano, el de los servicios, propondrán mecanismos de asociación entre las terminales y las demás empresas del sector, a la vez que apuntan a generar condiciones para la investigación, desarrollo e innovación, y un nuevo marco normativo.

El desarrollo de un “Instituto de la Movilidad” es el primero de los 7 ejes estratégicos que plantearon para definir una nueva agenda de trabajo. Según describen, “se posicionará como referente sectorial aportando conocimientos e información para contribuir a la toma de decisiones, tanto en el ámbito empresarial como gubernamental”.

De acuerdo a cómo lo conciben, este sería un instituto especializado que abarcaría desde tareas de investigación y desarrollo hasta de “observatorio sectorial” para la elaboración de estudios y estadísticas.

Tendría también capacidad para hacer prototipos de diseño y adaptación de piezas; mejora en la tecnología de producción, ensayos de seguridad y entre otras cosas permitiría insertar a la industria en la “carrera tecnológica” de autos híbridos, eléctricos y autónomos.

Pero además, sería un “generador de políticas públicas sectoriales”, según describen entre sus características, que se fondearía con la implementación de un “régimen no producido”, de 2% del acuerdo con Brasil; otras partidas derivadas de parte de lo recaudado por patentes; venta de servicios tecnológicos y ensayos, así como créditos fiscales destinados a investigación y desarrollo.

Desde AgendAR, queremos recordar que la industria automotriz global está comenzando, a la fuerza, una gigantesca transformación. Los autos eléctricos parecen ser «la ola del futuro». Además de la incorporación, cada vez mayor, de tecnología informática. Argentina no debería resignarse a ser un tardío importador de los avances.

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Stefani: “Argentina acumula un retraso en ciencia y tecnología”

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AgendAR -sin dejar de ser un portal de noticias- tiene un objetivo explícito: recordar a los argentinos nuestras capacidades (la extendida fama de soberbios que tenemos, oculta un complejo de inferioridad como país).

Argentina produce científicos reconocidos en el mundo, tiene logros tecnológicos -ingeniería nuclear, satélites geoestacionarios, biotecnología- compartidos por un puñado de países en el mundo. Y no perdemos ocasión de mostrarlos aquí. Pero también nos parece importante señalar carencias, y políticas equivocadas. Queremos compartir este reportaje de Visión Desarrollista a Fernando Stefani.

«La revolución del conocimiento no comenzó en las últimas décadas: el capitalismo es una revolución del conocimiento desde sus orígenes. Eso sostiene Fernando Stefani: La investigación científica, la innovación y el desarrollo de tecnologías siempre fueron la base del desarrollo económico, explica en la entrevista el ingeniero en materiales, doctor en ciencias naturales y vicedirector del Centro de Investigaciones de Bionanociencias del CONICET.

Stefani advierte de que Argentina se está quedando rezagada en la competencia global por el bajo nivel de inversión en investigación y desarrollo. Y porque a pesar de que cuenta con empresarios emprendedores e inquietos y un sistema científico valioso, tiene un desarrollo escaso en el eslabón de la innovación industrial. El que vincula la ciencia con la producción. “En Argentina tratamos a la ciencia como un mero bien cultural”, critica Stefani.

PARTE 1 | LA REVOLUCIÓN 4.0

Estamos viviendo la llamada revolución 4.0. Muchos dicen que el mayor cambio es que el conocimiento se convirtió en el principal motor para el desarrollo. ¿Es así?

Ahora está de moda hablar de la economía del conocimiento, pero el conocimiento siempre fue el mayor generador de valor. El desarrollo es un proceso continuo marcado por la generación de actividades económicas de mayor valor. ¿Cómo generamos actividades más valiosas? A través del conocimiento: ciencia, innovación, tecnología. No hay otra receta. Con la competencia global, todas las actividades pierden valor con el tiempo. O porque se multiplica la oferta o porque surge una nueva actividad que la supera y vuelve obsoleta la original. Kodak tenía el monopolio del film fotográfico. ¿Dejamos de sacar fotos? Al contrario, cada vez se sacan más, pero cambió el modo y el film fotográfico desapareció. Los países desarrollados se encuentran en una carrera compitiendo por fracciones de la riqueza global y todo el tiempo generan actividades económicas de mayor valor.

¿Y cómo definirías a la revolución 4.0, entonces?

Nos resulta práctico usar términos como este para marcar hitos de una evolución histórica. Por eso hablamos de la primera revolución industrial, después de la segunda,  la tercera y , ahora, la industria 4.0. Pero lo cierto es que no existen tales cambios abruptos en el desarrollo, es un proceso continuo. La industria 4.0 es el estadio más avanzado de la  fabricación industrial, que incorpora tecnología de telecomunicaciones, mayor automatización y, probablemente el factor más distintivo, la inteligencia artificial. 

¿Cómo ves a Argentina frente a los desafíos de la revolución 4.0?

Argentina no está participando significativamente en el desarrollo de la industria 4.0. Podría hacerlo, pero requiere un diagnóstico realista y un cambio de paradigma con respecto a la ciencia y la tecnología. Argentina acumula un retraso científico y tecnológico de gran magnitud. Recibe y aplica los avances tecnológicos que se producen en otros países, pero con un retraso de años. En algunos casos, de  décadas.

¿Por qué se produjo ese retraso?

En Argentina tratamos a la ciencia como un mero bien cultural. Algo lindo, bueno, neutro. Cada tanto un científico descubre algo interesante, gana un premio internacional y lo mostramos con orgullo. Como a los premios Nobel argentinos. Y creemos que la tecnología es algo que podemos comprar en el extranjero y no es importante producirla. Es un paradigma erróneo y un obstáculo para el desarrollo. Comprar la tecnología en otros países hace que siempre estés retrasado. Nadie vende su última tecnología,  su ventaja competitiva, en el mercado global. Cuando tiene una mejor, vende la anterior. Además, es un esquema que muchas veces genera dependencia a través de insumos específicos, repuestos o actualizaciones.

Pero hay desarrollos nacionales destacados, como la tecnología satelital

Creo que es positivo, pero debemos ir más allá. Si vamos a hacer satélites, nuestro orgullo debería ser producir y vender de decenas de satélites. Que el conocimiento y la tecnología argentina llegue a todo el mundo a través de los productos argentinos. Y que con las ganancias de esos productos alimentemos y eduquemos a nuestros chicos y hagamos que la frontera de productividad siempre se corra hacia el futuro al ritmo del progreso global. Me preocupa no ver en las discusiones políticas un diagnóstico realista del nivel de retraso del país. Eso impide diseñar políticas y generar consensos entre el empresariado y el movimiento obrero para actualizar nuestras capacidades a la velocidad necesaria.

¿Cómo se mide el ritmo del desarrollo tecnológico?

Con la velocidad a la que aumenta la inversión en investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos (I+D). Los países desarrollados invierten cada año un poquito más en investigación y desarrollo. No en valores absolutos, sino en porcentaje del PIB. Cada año invierten una fracción mayor del PIB en investigación y desarrollo. Esa es la velocidad del progreso global, y actualmente es del 0,03% del PIB mundial por año. Es un número muy chiquito, pero muy potente.

¿Qué peso tiene el Estado en la inversión en investigación y desarrollo a nivel global?

La actividad científica es mayoritariamente pública y la innovación industrial, es mitad pública y mitad privada. Pero al comienzo del proceso de desarrollo, la inversión tiene un mayor componente público. El privado recién se mete cuando el sistema está maduro. Cuando las tecnologías están en un estadio temprano, es más riesgoso. El mundo desarrollado tiene una batería de incentivos a la actividad privada en ciencia y tecnología que tiene como objetivo mitigar los riesgos y estimular al empresario para que invierta.

¿Cuánto invierte Argentina en investigación y desarrollo?

Argentina invierte el 0,5% del PIB en ciencia y tecnología. El 70% de esa inversión es pública. En el mundo desarrollado es al revés, la inversión pública es el 30%. Pero esta inversión tiene dos partes: investigación científica y desarrollos tecnológicos. La segunda parte cuesta mucha más plata que la primera. Si un laboratorio científico cuesta 10, una planta piloto cuesta 100 o 1.000. Y llevar un producto a escala, todavía más. El proceso de desarrollo cuesta muy caro y ahí está la diferencia entre el 0,5% del PIB que invierte Argentina y el 3% del PIB que invierte EEUU o el 4% que invierte Israel, por ejemplo. Y los países desarrollados no se quedan quietos: aumentan la inversión un 0,03% del PIB cada año.

¿Cuánto aumenta la inversión en investigación y desarrollo en Argentina?

Argentina tiene vaivenes, pero mantiene históricamente un ritmo menor, lo que nos ha costado un retraso científico y tecnológico fenomenal. El último gobierno justicialista mantuvo la dirección correcta en el discurso político, pero el ritmo promedio de reconversión fue muy bajo: aumentó el 0,02% del PIB por año. 

Una velocidad más lenta que el promedio mundial…

Con un ritmo inferior al de los países desarrollados es imposible escalar posiciones de competitividad. Y el gobierno de Cambiemos fue directamente a contramano. En cuatro años, retrocedimos ocho. Argentina no es un país en desarrollo, a pesar de que le pongan ese nombre. Los países en desarrollo avanzan en la reconversión de sus economías a un ritmo mayor que el de los países desarrollados.

¿El desarrollo de China se puede explicar también por la inversión en investigación y desarrollo?

China es un ejemplo fenomenal para mi generación, porque la vimos transformarse en el transcurso de nuestras vidas. Tengo 44 años. Cuando era chico, China vendía chancletas y bijouterie barata. Made in China era sinónimo de berreta. Hoy, Huawei es el único proveedor que da una solución completa en 5G. Desde las antenas hasta los terminales de celular. Y hace un año está desarrollando el 6G. China alcanzó un nivel de desarrollo tal que su poder geopolítico es insoslayable. ¿Cómo alcanzó este nivel de desarrollo? La historia es larga, pero se acelera a partir de los 80. Se establece el desarrollo como política de estado y eso se refleja en los números de inversión en investigación y desarrollo. Su ritmo de reconversión es del 0,08% del PIB por año. El doble que el de Alemania y cuatro veces mayor que el de EEUU. 

PARTE 2 | EL DESARROLLO EN ARGENTINA

¿Cómo plantearías un modelo de desarrollo para Argentina?

La pregunta rectora es: ¿de qué va a vivir Argentina en 20 o 30 años? ¿De la venta de granos, carne y manufacturas simples? Ahora incorporamos el software. Es un avance, pero si no pasamos rápido a exportar productos tecnológicos, eso se convierte en una mera actualización de nuestro subdesarrollo. Exportar horas de desarrollo de software e importar productos tecnológicos en el siglo XXI es análogo a exportar cuero e importar zapatos en el siglo XX

Es casi un lugar común plantear que hace falta pensar un modelo de país, sin embargo ese debate no se genera. ¿Por qué creés que pasa esto?

La discusión económica está limitada a lo administrativo. A la recaudación, el gasto, las exportaciones y las importaciones. A la capacidad de financiamiento, la tasa de interés y el tipo de cambio. El debate se centra en cómo administrar esas variables. Se cree que, si se acomodan esas variables, las condiciones para un crecimiento sustentable se darán espontáneamente. Unos creen que así se propicia la “lluvia de inversiones”, otros que alimentando el consumo se logra el desarrollo. Yo creo que con eso no alcanza. Para generar crecimiento económico sustentable necesitás actualizar las actividades económicas a un ritmo suficiente. Y eso se hace con innovación industrial, ciencia y tecnología propias.

¿Argentina debería especializarse en aquellos sectores donde tiene ventajas competitivas?

Siempre conviene enfocarse en las áreas donde uno tiene ventajas competitivas, pero eso no es contradictorio con tener políticas de desarrollo para el futuro. Y no hay que pensar que uno seguirá siendo siempre competitivo en los sectores donde lo es hoy. Además, el problema de Argentina es que las actividades económicas que desarrollamos no alcanzan para satisfacer el nivel de bienestar al que aspiramos. El sector agroexportador es el que más contribuye con divisas, pero no con empleo ni como fracción de producto bruto.

No podemos vivir solo del campo. ¿Argentina tiene que volver a apostar por la industria?

Argentina es un país industrial. Pero es un país industrial retrasado y recientemente se ha reprimarizado su economía. Y quedó demostrado que ignorar la industria manufacturera fue un error, no solo en Argentina. EEUU lo está reconociendo. China logró alcanzar su posición actual porque EEUU descuidó la manufactura. A partir del auge del sistema financiero en la década del 70, se hizo más fácil hacer dinero con el dinero que con la producción. La elite política de EEUU, que tenía una alianza tradicional con la industria, se volcó a la elite financiera y descuidó la manufactura. Eso generó mayor desempleo y desigualdad. 

Un argumento frecuente en el debate económico es: “La industria pesada es el pasado, enfoquémonos en la industria del conocimiento”. ¿Tiene sentido?

Eso no funciona. Hay que tener sectores de punta, competitivos en el mercado global, pero también sectores para abastecer el mercado interno y generar trabajo. Tiene que haber un balance. No podés pensar solo en lo que genera divisas. Hay otros factores, como el empleo, la equidad social, la distribución geográfica. Cuando EEUU se volcó a lo financiero, se impuso la idea de que podía mantener la hegemonía mundial con el dominio de las tecnologías de punta, sin manufactura. “Es el pasado, que la hagan los chinos”, planteaban. No funcionó, porque no toda la población podía trabajar en actividades de tecnología de punta. Además, la industria pesada no pasó de moda. El acero sigue siendo el material estructural más utilizado, las embarcaciones de gran porte siguen siendo primordiales para el comercio y las maquinarias pesadas son esenciales en un mundo que no para de desarrollar su infraestructura.

¿El emprendedorismo puede ser un motor para la innovación y el desarrollo?

Es otra trampa del sistema argentino. Podría ser sumamente positivo, pero no como lo hacemos nosotros. Acá es a riesgo propio — “emprendan, muchachos”—, sin contención real. Imaginen que una chica desarrolla una nueva antenita para celulares, mucho mejor que las existentes. ¿Qué puede ocurrir? La va a vender a Huawei o Motorola, ganará algunos millones de dólares y va a salir en todos los diarios. Será objeto de nuestro orgullo. Y al poco tiempo compraremos el teléfono con la antena de la emprendedora argentina. Pero el balance para el país será negativo: invirtió en criarla, educarla y formarla, le permitió desarrollar su emprendimiento hasta el punto en que una empresa lo consideró suficientemente interesante. ¿Por qué lo compró? Porque podía incorporarlo a sus productos y obtener más ganancias. Argentina impulsa el “empendedorismo”, que es la parte más riesgosa, pero no la producción, que es la menos riesgosa y da más rédito.

¿Qué habría que cambiar?

Tenemos un esquema desabalanceado. Lo poco que invertimos en investigación y desarrollo va a la primera parte de la cadena, la más riesgosa y la que no da plata. Cuando llega la parte de generar riqueza, el engranaje no existe. Tenemos que cerrar esa cadena y desarrollar la innovación industrial. Sería un cambio en el país. Así los empresarios estarían más interesados en la innovación y una fracción de los científicos que se forman en el país se dedicaría a la innovación industrial.

Pero en el país se desarrollaron algunos unicornios, como Mercadolibre, Globant o Despegar

Son las excepciones, por eso las llaman así. Son empresarios que desarrollaron una nueva tecnología. O que copiaron, aprendieron y luego pudieron hacer un producto innovador. También hay científicos que descubrieron algo y fundaron una empresa, que desarrolló el producto y lo comercializó con éxito. El problema es que no entendemos cómo hacer innovación industrial de manera eficiente, profesional y competitiva. Por eso nos abrazamos a la excepciones. Los políticos le piden a los científicos que piensen cómo generar empleo, en un claro pase de roles. Los políticos son los encargados de esa misión. Y a los empresarios le piden que innoven e inviertan en nuevas tecnologías, sin brindarles el mínimo estímulo para que lo hagan. Las excepciones sirven como ejemplos motivacionales, pero no para diseñar políticas públicas. Las políticas basadas en excepciones fallan. Tienen que basarse en lo general, en las estadísticas, no en el tipo que lo logró a pesar de tener todo en contra.

¿Cómo se genera un sistema de innovación industrial profesional y competitivo?

El proceso de innovación va desde el hallazgo científico hasta el producto comercializado. Hace 400 años todo el proceso lo hacía una persona: el artesano. Tenía su taller y vendía un producto. Probaba, innovaba, eventualmente conseguía mejores versiones de su producto y lo vendía. Ese proceso no existe más porque los productos que tenemos hoy son mucho más sofisticados. Entonces se dividen los roles. El empresario está al final del proceso, tiene el rol de producir bienes y servicios y generar dinero. En la otra punta está el científico. En el medio está todo el proceso de innovación industrial.

¿Y por qué falla en Argentina?

El país tiene un sector industrial con capacidades, con empresarios inquietos y emprendedores. También tiene un sistema científico valioso, aunque mal gestionado y de pequeñas dimensiones. El eslabón más débil es la innovación industrial. 

¿Cómo evaluás el rol de los institutos como el INTA y el INTI?

El INTA, el INTI y el CONICET se originaron en la década de 1950. Desde entonces, su estructura y funcionamiento no fueron actualizados adecuadamente. La manera de hacer investigación científica no es hoy tan distinta a como era en 1950; es diferente, pero no tanto como la innovación industrial, que cambió completamente. Además estas instituciones fueron víctimas recurrentes de políticas de vaciamiento. El gobierno del PRO y la UCR aplicó acciones destructivas sobre la totalidad del sistema científico y tecnológico, que afectaron mucho más al INTI y al INTA que al CONICET, por ejemplo.

PARTE 3 | LA POLÍTICA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

¿Cómo evaluás las políticas de ciencia y tecnología de los últimos gobiernos?

El gobierno de Cambiemos reprimarizó la economía, a contramano de los países desarrollados. Generó más pobreza, redujo la competitividad actual y futura, y nos hizo más dependientes económica y tecnológicamente. En el último gobierno justicialista hubo un intento en la dirección correcta, lo que no es poco. De hecho, es excepcional en la historia Argentina.

¿Considerás que la política kirchnerista era acertada?

Iba en la dirección correcta, pero no a la velocidad necesaria, dado el atraso tecnológico que tiene el país. Además, faltaron incentivos a la inversión privada. Se intentaron desarrollos desde el Estado, lo que tiene sentido en áreas específicas que requieren un rol regulador, pero en otras hay que incentivar a los empresarios para que reinviertan. Espero que el nuevo gobierno retome el rumbo y aprenda de los limitantes que encontró en 2011.

¿En qué situación estamos hoy para encarar este proceso?

El gobierno del PRO y la UCR nos dejó mucho peor que en 2015, pero no arrancamos en cero. Estamos mejor de lo que estaban China o Corea cuando iniciaron sus procesos de desarrollo. Eso sí, cada año que pasa, se nos hará más difícil.