El sindicato de la «Economía popular»

0

AgendAR informó el 28/11 El 20 de diciembre se lanza la Unión de Trabajadores de la Economía Popular. Ahora reproducimos esta valiosa nota de Laura Vales, donde describe la nueva transformación de los movimientos sociales que nacieron décadas atrás como «sindicatos» de los desempleados y ahora se plantean ser nuevos actores en la economía, en un pie de igualdad con el sindicalismo tradicional, para negociar con los empresarios privados y con el Estado.

La CTEP, Barrios de Pie, CCC y el Frente Darío Santillán se preparan para conformar un Sindicato de Trabajadores de la Economía Popular. El paso significa, en lo formal, la unificación de sus personerías. En lo político, la mirada apunta a un cambio de etapa. Muchas condiciones para dar un salto de crecimiento están dadas: las cuatro organizaciones hicieron campaña por el Frente de Todos y serán parte del gobierno, con acceso a la gestión. Se disponen a entrar a este ciclo con un gremio que posiblemente se integrará a la CGT. Contarán, finalmente, con diputados nacionales, provinciales y concejales. Esta construcción, señalada por el sociólogo Francisco Longa como una acumulación inédita para los movimientos sociales, merece ser seguida de cerca.

Un elemento estructural está en la base de este cambio. En los últimos años, con mayor fuerza en el período de gobierno de Cambiemos, encabezados por el llamado triunvirato de San Cayetano, estos movimientos han conseguido permear a la política con su mirada sobre el problema del trabajo. La figura del desocupado como persona que atraviesa una crisis -y requiere asistencia hasta superarla- ha sido desplazada para poner, en su lugar, el concepto de trabajador de la economía popular, que implica una condición permanente, y la posibilidad de políticas de desarrollo para el sector; incluso de constitutirse en un actor económico en disputa con las lógicas del mercado.

La pregunta es ¿por qué gremializar a los que no tienen un empleo formal?

“El sector privado tenía, hace 40 años, 6,2 millones de trabajadores, en un país con 17 millones de habitantes. Hoy, con una población de 45 millones, el sector privado sigue dando empleo a 6,4 millones de personas”, arranca Nicolás Caropresi, del Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE-CTEP). En la CTEP estiman que en la Argentina hay alrededor de 5 millones de trabajadores de la economía popular.

De ese total, los organizados en cooperativas o que perciben planes sociales, son actualmente cerca de 500 mil. En el país sólo hay un sindicato con mayor número de integrantes, número que surge de considerar los beneficiarios del Salario Social Complementario y sumarle los planes del Hacemos Futuro, categoría en la que el macrismo juntó todos los antiguos programas de empleo. Aunque cuando Caropresi habla del Sindicato o Unión de Trabajadores de la Economía Social alude a un conjunto mayor, más amplio que el de los planes sociales.

“La idea es abrir esta convocatoria a más organizaciones que vienen trabajando con el sector. Lo central para nosotros es que entiendan la definición de trabajador de la economía popular, y por qué creemos importante gremializar a ese actor. Esto incluye a las organizaciones que nuclean a trabajadores de la vía pública, vendedores ambulantes, cartoneros, cooperativistas de viviendas, los que limpian arroyos, los que hacen veredas, los que lavan coches, los que cuidan coches. Los promotores de salud, los que sostienen guarderías y comedores populares. Todo este sector de los descartados del sistema, que se inventaron su trabajo, está bienvenido a aportar a esta construcción”.

La creación del sindicato fue uno de los temas del encuentro de los movimientos sociales con Alberto Fernández, realizado el mes pasado en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). «Él está muy al tanto de este proceso», asegura Daniel Menéndez, de Somos-Barrios de Pie, sugiriendo un visto bueno presidencial. «Fue casi una propuesta que nos hizo… o una chicana, en el sentido que en esa charla nos planteó que siempre discutimos por las partes y demás».

Las organizaciones invitaron al futuro presidente a participar del acto de lanzamiento del sindicato, que inicialmente iba a ser el sábado pasado y ahora pasó al viernes 20. La postergación tuvo que ver, entre otras cosas, con que son días en que se está definiendo qué dirigentes irán a la gestión pública. Los movimientos quieren tener presencia en tres secretarías: Desarrollo Social, Vivienda y Agricultura Familiar.

Para Menéndez, la creación del gremio expresa “un proceso de unidad que en el campo popular ha sido uno de los datos más importantes de estos últimos cuatro años. Es la construcción de una herramienta donde estén todas las tendencias, o por lo menos las más importantes».

Quedarán afuera dos sectores del sindicato: las organizaciones de la izquierda como el Polo Obrero -también el Frente de Organizaciones en Lucha, que movilizaba con el Frente Darío Santillán y los Cayetanos- y la la vertiente kirchnerista de los movimientos populares, el Frente Milagro Sala.

La nueva organización es pensada como herramienta para disputar el reconocimiento de derechos, una expresión que contiene significaciones amplias. Para las cooperativas de las áreas «productivas» de la economía popular (las de alimentos, fábricas recuperadas, agroecología, comercializadoras), la pelea es por políticas de Estado que les permitan dar un salto en escala. Por ejemplo, el compre estatal, que más que posiblemente sea implementado dentro del programa Argentina contra el Hambre.

Para los trabajadores, el reconocimiento de derechos tiene como horizonte el acceso a una jubilación, obra social, vacaciones pagas. Señala Rafael Klejzer, del MP La Dignidad: «Como fue el Estatuto del Peón en el ’45 con Perón, hoy hay un nuevo actor económico que se va haciendo visible y al que el Estado debe reconocerle derechos. En las recuperadas y cooperativas de trabajo no tenemos cobertura social, ni jubilación. Así como estamos, va a haber compañeros que después de trabajar 40 años sin aportes no van a poder jubilarse».

Añade que no se trata sólo de crear un marco que reconozca derechos al que cobra un plan social, «porque la economía popular es más amplia que los programas sociales, hay miles de compañeros que están en cooperativas de trabajo sin cobrar ningún plan ni recibir el salario social complementario. Hay recuperadas que vienen del ’94 y cooperativas que arrancaron en el 2001 y atravesaron todos estos años sin que sus trabajadores accedieran a nada».

La agremiación supone también dotarse de mayor fuerza para hablar de derechos aún más básicos. Caropresi, del Movimiento de Trabajadores Excluídos, recuerda que «la mayoría de las actividades que realizan nuestros compañeros del MTE están criminalizadas».

«El cartonero, el carrero, el vendedor ambulante, el cuidacoche son todas actividades que la respuesta que tienen hoy en día es la persecución policial. Entonces, en primer término, se trata de poder discutir con los Estados cómo estos compañeros pueden seguir llevando adelante sus tareas laborales que hoy están siendo impedidas por cuestiones de jurisprudencia más locales, municipales o contravencionales».

Otras ramas de actividades, como las de cuidado, permanecen totalmente invisibles. Las mujeres en los movimientos sostienen miles de jardines populares, donde reciben a los niños para que sus madres puedan trabajar o estudiar. «Estos espacios son imprescindibles porque la realidad es que las guarderías maternales del Estado no tienen vacantes. Las mujeres estamos pasando situaciones muy duras, de violencia económica, muchas veces violencia en nuestros hogares sin tener un lugar donde ir, no tenemos con quién dejar a los chicos para trabajar, estamos además endeudadísimas. Las compañeras que cuidan a los chicos en estos espacios solamente perciben un salario social, otras un programa Hacemos Futuro que cada dos meses se les cae. Para sostener los jardines estamos haciendo rifas, inclusive comida para vender», cuenta Dina Sánchez, del Frente Popular Darío Santillán.

Con la obra social ya se han hecho algunas experiencias. Hay cooperativistas que accedieron a coberturas de obras sociales mediante el monotributo; la CTEP armó una obra social propia. Hasta ahora, son experiencias acotadas.

Hay dos formatos por los que los trabajadores de la economía popular han accedido a estas coberturas en salud: cuando el beneficiario de un programa accede al monotributo social, puede elegir obra social. En teoría se puede elegir cualquier obra social, pero en la práctica muchas no aceptan. Por eso surgió un segundo esquema: cada organización junta un paquete de beneficiarios, 300 por ejemplo, y hace un acuerdo con una obra social para que los atienda. Todo esto funciona de manera despareja, precaria, muy menor.

Las ideas para dotar de cobertura de salud al sector van desde crear otra categoría del monotributo que permita ampliar la cobertura y los aportes a pensar en un Instituto. De todos modos, los dirigentes plantean que no es un tema que quieran poner en primer plano, como prioridad, porque es blanco de la estigmatización. Un reclamo que puede ser presentado como la búsqueda de una caja.

En el acto de lanzamiento, en el Microestadio de Ferro, se presentará a una junta promotora del sindicato. Todo indica que será conducido por el titular de la CTEP, Esteban «Gringo» Castro. La junta promotora tendrá la tarea de ir cumpliendo con los pasos legales y el diseño de un estatuto. En junio, la CGT tiene previsto realizar su congreso nacional, momento en el que se podría formalizar la incorporación de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular -uno de los posibles nombres del nuevo sindicato. El proceso es abierto, cuánto puede sumarles esta eventual entrada depende de cuál sea el perfil de la central obrera en 2020, de qué pasará con las CTA y los gremios de la Corriente Federal. De detrás de qué dirigentes puede darse, si se da, la reunificación.

La Asociación de Profesionales Nucleares y un llamado al nuevo gobierno

0

«Inmediata construcción de Atucha III tipo CANDU con Agua Pesada de la Planta Industrial de Agua Pesada». Esto es lo que el físico Andrés Kreiner, secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y Actividades Nucleares, y Subgerente de Tecnología y Aplicaciones de Aceleradores en CNEA, planteó en la Cumbre de la Industria Nuclear, Latinoamérica 2019, que se reunión la semana pasada en Buenos Aires.

Kreiner afirmó que «una central tipo CANDU (que emplea uranio natural) es la mejor solución tecnológica, industrial y financiera para la Argentina en función de las capacidades de nuestro país para diseñar, construir y fabricar sus componentes”.

Y agregó “El impacto socio-económico de una CANDU se expresa en que es el proyecto que maximiza la generación de empleo, la fabricación nacional de insumos, de equipos y, al mismo tiempo, minimiza el gasto en divisas. Es exactamente lo que nuestro país necesita en este momento.”

En las mismas víspera de la asunción de un nuevo gobierno, que la APCNEAN reitere su postura en ese ámbito es muy significativo. AgendAR, que ha seguido de cerca la problemática de la industria nuclear en la Argentina -y va a seguir haciéndolo- ofrece sus páginas para debatir las políticas que deben ponerse en práctica.

5G: la guerra tecnológica llega a Europa y América Latina

Como se reconoce en este artículo, el despliegue de la tecnología 5G es algo lejano para nuestro país (Lejano, en términos de comunicaciones, significa de 3 a 5 años). Pero las presiones diplomáticas o económicas de los dos gigantes en pugna, EE.UU. y China, son temas muy presentes. El nuevo canciller, y el equipo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación tendrán que ocuparse.

Para nuestros lectores, nos parece útil reproducir esta informada nota de Gabriel Balbo, director de ESPADE y especialista en Inteligencia Competitiva.

«A pesar de las advertencias de la Administración Trump con respecto a la utilización de tecnología china en el despliegue de redes de telecomunicaciones móviles de quinta generación (5G), países europeos de la importancia económica y estratégica que tienen Gran Bretaña, Francia y Alemania, se muestran renuentes a cerrar sus mercados a Huawei y ZTE. En América Latina, todavía distante de un despliegue de importancia de 5G, Huawei estaría tomando la delantera, con pruebas en Brasil y México.

La disputa por el dominio de la tecnología, dada en un plano paralelo al de la “Guerra Comercial” entre Estados Unidos y China, está muy lejos de ser una suerte de adjunto a esta última. La carrera tecnológica tiene ribetes propios y de valor estratégico quizás aún más importantes que un rojo en la balanza comercial: el control sobre el flujo de la información y las comunicaciones.

Fuente: ESPADE

Si bien hoy es incontestable el rol protagónico actual del 5G como tecnología disruptiva dentro del sector de telecomunicaciones (por su velocidad y menor latencia) y su impacto económico y social (internet de las cosas, coches autónomos, etc.) lo que no se muestra tan evidente son las implicancias que existen para la seguridad, defensa y soberanía de las naciones y las economías. Menos aún si además consideramos un negocio de 3,5 trillones (anglos) de dólares esperando efectiva apropiación.

Estados Unidos es quien se manifiesta más preocupado por los efectos sobre la seguridad y defensa, demostrándolo con fuertes apelaciones a la posibilidad de espionaje por parte de China a través de los backdoors (puertas traseras) del equipamiento de telecomunicaciones ofrecido por sus grandes players, Huawei y ZTE. Washington insiste a sus socios de la OTAN que veden la entrada de los chinos en el negocio de despliegue de redes de 5G, aconsejando el uso de tecnología occidental. En este caso entran al ruedo Ericsson (Suecia), Nokia (Finlandia) y, complementariamente la californiana Cisco Systems, todas asociadas estratégicamente con firmas norteamericanas proveedoras de chipsets, tales como Qualcomm, Broadcom, Intel, TI, entre otras.

La estrategia china se centra más en el negocio, en el poder blando de su diplomacia comercial, posicionándose con condiciones muy favorables para el potencial comprador: calidad y precios de equipamiento muy competitivos, muchas veces acompañados de facilidades financieras, haciendo un combo muy difícil de rechazar. Y como aditamento para desarticular la embestida retórica norteamericana sobre la seguridad, firmas como Huawei no solamente se disponen a sobrellevar todo tipo de controles in situ (en los países receptores de la tecnología) sino que ofrecen compartir su tecnología 5G para desarrollos en conjunto. Vale destacar que el 32% del total de las patentes esenciales de 5G pertenecen a firmas chinas, detentando Huawei un 16% y ZTE el 10%.

A esta fachada eminentemente comercial de la estrategia china, subyace el objetivo de largo plazo de predominio mundial en el campo tecnológico y su advenimiento como potencia global. De acuerdo con el plan Made in China 2025, en una primera fase el gigante asiático buscará reducir las diferencias con otros países (horizonte: año 2025), posteriormente fortalecer su posición relativa (hacia 2035) y finalmente alcanzar el liderazgo en innovación (en 2045).

En este escenario, Europa se encuentra en una profunda disyuntiva. Así, sus principales potencias vacilan entre realizar el despliegue de sus redes nacionales de 5G con las firmas chinas Huawei y ZTE (optimizando calidad y costos), o adjudicar su arquitectura a firmas occidentales (como las anteriormente mencionadas Nokia y Ericsson) consideradas “confiables” por el gobierno norteamericano. El hecho de que adopten esta última opción contribuiría a mantener la buenas relaciones con la superpotencia y bien aceitado el eje OTAN.

Gran Bretaña es un caso paradigmático, ya que avanzó profundamente en el despliegue doméstico de sus redes de 5G con Huawei y ahora debe evaluar su continuidad frente a las advertencias de Washington. En particular la relacionada a la cooperación de información de inteligencia (en peligro de acuerdo con las hipótesis de espionaje mencionadas) pero también en vistas de un acuerdo comercial favorable post-Brexit. En tanto que por el otro lado, los británicos reciben advertencias de China con respecto al perjuicio económico que sufrirán si no continúa el despliegue iniciado.

En este momento la decisión sobre “que hacer con Huawei” está demorada debido al calendario electoral: será tomada después del próximo 12 de diciembre (elecciones generales) por el próximo gobierno. Esto no solo es una mala noticia para Huawei, sino también para las operadoras, que se ven obligadas a desacelerar el despliegue de su infraestructura 5G y su lanzamiento comercial. Asimismo, expertos señalan un perjuicio general para toda la economía británica derivado de la indecisión sobre el tema, “mientras el resto del mundo avanza velozmente hacia adelante”. Huawei ha realizado tests con las tres principales operadoras de Gran Bretaña (BT, Telefónica y Vodafone).

Por su parte, Francia se ha manifestado renuente a la exclusión automática de Huawei y ceder a las presiones de Estados Unidos. No obstante la nación gala ha aprobado en julio pasado una nueva ley para asegurar el despliegue de redes 5G, conocida como “Ley Huawei”, apoderando al Primer Ministro para autorizar los proyectos presentados por las operadoras, considerando que no exista “grave riesgo de perjudicar los intereses de la defensa y seguridad nacionales”. Esta situación ha retrasado también el despliegue del 5G en Francia, donde se espera su lanzamiento comercial para 2020.

La posición de Alemania con respecto a Huawei es eminentemente pragmática. Recientemente Peter Altmaier, ministro de economía alemán le advirtió explícitamente a Ren Zhengfei (el mandamás de Huawei) sobre la consideración de “la seguridad de las telecomunicaciones en Alemania, la protección de los datos de los ciudadanos y la certeza de que se cumpla la ley alemana” para la adjudicación de sus licitaciones. Más allá de esta advertencia, todas las telcos alemanas tienen estrechos vínculos comerciales con China, son clientes de Huawei y han advertido que prohibirlos retrasaría el lanzamiento de redes 5G.

¿Qué ocurre en Latinoamérica? Básicamente la región se encuentra en un “momento” anterior de la tecnología móvil, explotando las redes 4G, aún limitadas y con mucho potencial de crecimiento. Esto significa que el 5G aún deberá esperar, tanto por una cuestión propiamente comercial como por los issues técnicos (asignación de frecuencias) y regulatorios (despliegue de antenas), aún no resueltos.

Más allá de lo mencionado, existen distintos tests de 5G en los principales mercados. En Brasil, la operadora TIM está ensayando en el sur del país (Florianópolis) con equipamiento Huawei. En México conviven pruebas llevadas adelante con Huawei, Nokia y Ericsson. En tanto que en Argentina, la firma Personal ha realizado tests con Nokia, mientras que Telefónica hoy se ha volcado primordialmente al uso de equipamiento Ericsson (usando también Huawei en menor medida).

En conclusión, tanto las economías de Europa como las de América Latina, en tanto “targets” de los grandes contendientes de la guerra tecnológica, tendrán que asumir un posicionamiento ante esta actual dicotomía. Los Estados deberán enfrentar las ofensivas sobre sus mercados y la decisión sobre a quien otorgarle el dominio sobre redes y comunicaciones. Están en juego los datos, la soberanía sobre los mismos, sobre las redes y el grado de dependencia tecnológica a asumir. La partida está en marcha.»

Prepagas: tras los aumentos de más de 300% en 4 años, se acelera el pase a planes más baratos

0

Durante los últimos cuatro años, los planes de salud ofrecidos por las empresas de medicina prepaga aumentaron un 300%, por lo que se aceleró el pase de los afiliados a planes más baratos.

«La gente hace un esfuerzo enorme por no irse del sistema. Pero hubo mucha migración de planes altos a bajos y de cambio de prestador de nivel 1 a otro inferior. Los ingresos del sistema cayeron entre 10% y 15%este año, pero hubo más migración que otra cosa», dijo el presidente de la Cámara de Entidades de Medicina Privada de la Argentina (Cempra), Ricardo Lilloy.

También hubo caída en la proporción de afiliados del sistema privado sobre la población, debido a que aumentó la cantidad de habitantes y el número de beneficiarios se mantuvo prácticamente estable.

De acuerdo al Indec, en el primer semestre de 2019 año el 68,4% de la población tenía cobertura médica privada (obra social, prepaga, mutual o servicio de emergencia) y 31,5%, cobertura pública, mientras que un año atrás esos porcentajes eran de 69,5% y 30,2%, respectivamente; bajó casi en un punto porcentual.

«Esta relación se mantiene porque si trabajás en blanco, tenés medicina prepaga. Y si no, la gente se inscribe en el monotributo y logra cobertura igual. Sigue existiendo pases de obras sociales a medicina prepaga. Ese no es el tema; el problema es de costos y cobertura», afirmó el presidente de Swiss Medical, Claudio Belocopitt.

El empresario explicó que el 60% de la gente proviene de afiliaciones de empresas, y «las compañías tratan de mantenerles a sus empleados la mayor cobertura». El otro 40% está dividido por la mitad entre los que hacen derivaciones de aportes y pagan una diferencia de su bolsillo, y los que son socios directos puros. Y la mayor migración se produce en este millón de afiliados directos, que son del segmento ABC1, y también entre los que tienen derivación de aporte a una prepaga pero abonan una diferencia importante.

Los aumentos son justificados por el sector: trepan los costos por la inflación y también por la devaluación, ya que la industria tiene una gran cantidad de costos dolarizados (insumos importados, medicamentos, equipamiento). Pero además, la innovación cada vez es más cara, argumentan.

Todos los equipos que se usan en medicina tienen una vida útil; siempre aparecen opciones menos invasivas y de mejor calidad. Y hay una obligación para responder solventemente a seguir incorporando esa tecnología. Eso se traduce en aumentos, explican.

Según Belocopitt, el traspaso de los planes altos a otros más bajos oscila entre el 10 y el 15 por ciento. Hoy el costo de un plan alto para una familia tipo cuesta $50.000 por mes, mientras que uno de los más económicos de Swiss Medical se ubica en torno a $15.000 por mes.

«Desde el último trimestre del año pasado venimos percibiendo un goteo que persiste. Perdimos 20.000 afiliados, que si bien no asusta por el número (cuentan con 2 millones de afiliados), sí preocupa por lo sostenido», aseguró a Infobae el gerente de Relaciones Institucionales de OSDE, Gabriel Barbagallo, quien agregó que si bien la empresa sufrió crisis más profundas, duraron menos meses.

Las empresas, para paliar esta situación, están ofreciendo planes parciales, pero también están pensando alternativas más económicas con copagos.

Roberto Salvarezza habla del Ministerio de Ciencia, Técnica e Innovación

0

Nos parece importante reproducir este extenso reportaje que Bruno Massare, de la Universidad Nacional de San Martín, le hace al ministro ayer confirmado por Alberto Fernández. Por lo que aquí señala: «Una constante en su trabajo: la búsqueda de aplicaciones prácticas del conocimiento científico y la transferencia de tecnología mediante la vinculación con la industria». Estamos en esa, ministro.

«Roberto Salvarezza escribió su renuncia a la presidencia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), del que había sido nombrado director tres años atrás, apenas confirmado el resultado de las elecciones de diciembre de 2015, en las que asumió Cambiemos. “Creo firmemente en este proyecto de CONICET que no solo realiza ciencia de excelencia, sino que trabaja articuladamente con todos los sectores del Estado para impulsar la soberanía tecnológica y la autonomía científica del país. Considero que el nuevo gobierno que asumirá el 10 de diciembre no garantiza la continuidad de este modelo y que me corresponde entonces dejar mi posición como funcionario público”, escribió, a modo de despedida.

Su decisión contrastó con la del entonces titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, quien decidió continuar en el cargo. Salvarezza regresó de inmediato a la dirección del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), en el que había tomado una licencia para asumir la presidencia del CONICET.

Ese movimiento significó para este nanotecnólogo el regreso a una actividad científica que había relegado a un segundo plano por la exigencia de gestionar una institución de más de 10.000 investigadores, pero que no implicó su salida de la política, sino lo contrario. Una vez finalizado su paso por la función pública, Salvarezza se integró a un colectivo de científicos y tecnólogos bajo el nombre de  Ciencia y Técnica Argentina (CYTA), fue votado por sus colegas como candidato al directorio del CONICET y elegido diputado por el Frente Unidad Ciudadana, mandato que interrumpirá para asumir al frente del repuesto Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Del microscopio a la bioquímica

Salvarezza nacíó en Lanús Oeste, en la provincia de Buenos Aires, el 30 de enero de 1952. Hijo menor –tiene dos hermanas– de un empleado contable de una empresa importadora y comercializadora de perfumes y de una maestra que nunca ejerció, se crió en una familia de clase media suburbana que se mudó a la ciudad de Buenos Aires cuando tenía nueve años. “Por un cambio de trabajo de mi padre nos mudamos al barrio de Once, lo que a él le permitió no tener que viajar todos los días en tren desde Lanús a Buenos Aires. Para mí no fue algo bueno porque significó pasar de estar todo el día fuera de mi casa jugando al fútbol y andando en bicicleta a vivir en un piso 13, rodeado de edificios y en un barrio ajeno”.

El cambio de escenario y una vida más citadina influyeron en la rutina de ese joven Salvarezza, que empezó a orientarse más hacia la lectura y al uso de un microscopio de juguete regalado por su madre, con el que comenzó a explorar la pequeña escala de las cosas, desde hojas hasta hormigas.

Salvarezza en 1969, mientras cursaba el quinto año en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Foto: Roberto Salvarezza.

Cuando se aproximaba su ingreso a la educación secundaria, una de sus hermanas convenció a su padre de que podía ser una buena idea enviar a Roberto a un ícono de la enseñanza media porteña, el Colegio Nacional Buenos Aires, al que ingresó en 1964 con 12 años. “Entré en una época complicada, porque dos años después fue el golpe de Estado de 1966 y había un ambiente muy opresivo. A la vez, se empezaba a discutir mucho sobre política e historia, cosas que me interesaban mucho”.

Pero también reverberaba aquel microscopio de juguete en su gusto y facilidad por la biología y la química, a lo que se sumó el estímulo de una profesora que le recomendó seguir una carrera universitaria relacionada con la investigación biológica. Salvarezza se destacó como buen alumno –pese a que un año reprobó Química, paradójicamente– y deportista, en el equipo de fútbol del colegio.

Varios compañeros de diversos turnos de su promoción se inscribieron para comenzar en 1970 la carrera de Bioquímica en la Universidad de Buenos Aires. Uno de ellos era Eduardo Arzt, hoy biólogo molecular, miembro científico externo de la Sociedad Max Planck de Alemania y director del Instituto de Investigación de Biomedicina de Buenos Aires. “Si bien nos conocíamos desde antes, nos hicimos amigos en la universidad. Estudiábamos juntos y Roberto se destacaba por su velocidad, era rapidísimo para estudiar y estaba siempre apurado”.

A los pocos años de carrera, Salvarezza ya tenía un cargo docente en la materia Química General Inorgánica, lo que de alguna manera sería el principio de su especialización, que también comenzaría a orientarse hacia la fisicoquímica. Su compromiso con la ciencia se alternaba con una actividad política cada vez más intensa, en el marco de una universidad muy politizada. “En ese momento el estudio y la militancia política en la universidad no eran excluyentes, sino que para muchos de nosotros eran inseparables. Me acerqué a la Juventud Peronista, fui vocal del Centro de Estudiantes y participé de muchas actividades. Tras la muerte de Perón llegó una etapa de persecución y violencia, con lo que muchos debimos dejar la militancia pública”.

Era el año 1977 y un Salvarezza recién graduado como bioquímico evitó el exilio, a diferencia de otros colegas, o en todo caso lo llevó a una escala más pequeña. “Me tenía que ir de la Universidad de Buenos Aires porque en los lugares de trabajo denunciaban a quienes tenían actividad política y era peligroso. Me ofrecieron un puesto como técnico en un instituto de fisicoquímica en la ciudad de La Plata, el INIFTA, y me fui para allá”, recuerda. Ese salvoconducto marcaría el rumbo de su carrera posterior.

En la provincia de Neuquén, en 1988, durante una inspección del gasoducto Neuba 1. Foto: Roberto Salvarezza.

Los dos exilios

En el INIFTA, Salvarezza comenzó a trabajar en un proyecto sobre la corrosión microbiológica producida por hongos en los tanques de aluminio de los aviones, investigación que se convertiría en su tesis de doctorado en Bioquímica en 1981, un año después del nacimiento de su primer hijo, Nicolás. Eso también marcó el principio de una constante en su trabajo: la búsqueda de aplicaciones prácticas del conocimiento científico y la transferencia de tecnología mediante la vinculación con la industria.

Durante esos años la ciencia le ganó a la política casi por supervivencia en medio de la dictadura más sangrienta que sufrió la Argentina. Su rutina laboral no era fácil en los primeros años de la década de 1980, cuando vivía en un departamento en la ciudad de Buenos Aires y debía viajar más de dos horas para llegar a La Plata y otro tanto para el regreso, con un sueldo como investigador –había logrado ingresar a la carrera del CONICET en 1981– que alcanzaba con lo justo y dos flamantes hijos mellizos.

La búsqueda de una opción para emigrar al exterior derivó en una beca para realizar un posdoctorado en el Departamento de Física de la Materia  Condensada de la Universidad Autónoma de Madrid, que fue una oportunidad para especializarse en microscopía de efecto túnel. “Tuve que reaprender todo de nuevo. De la biología había pasado a la química y cuando llegué a Madrid tuve que dialogar con los físicos”, recuerda.

Así, la familia Salvarezza se mudó a Madrid, adonde residió entre 1988 y 1992. “Yo estaba bien, trabajaba en investigación y daba clases, pero no tenía un cargo fijo y siempre pensaba en volver, pese a que mi esposa no estaba de acuerdo y mis hijos se habían adaptado muy bien. Finalmente volvimos pero quedé con un buen vínculo con España”.

El regreso fue con un ascenso en su carrera en el CONICET, con rango de investigador independiente y un proyecto para que la microscopía de efecto túnel se instalara en la Argentina, donde no había antecedentes. “Me apoyaron, compré el primer equipo y armé un grupo de tres personas en el INIFTA. Era una línea de vanguardia y que todavía hoy sigue siendo de gran relevancia, ya que permite ver átomos y moléculas en superficie”, dice. En 1996, Salvarezza obtuvo nuevos subsidios para comprar un nuevo microscopio de efecto túnel y otro de fuerza atómica y creó el Laboratorio de Nanoscopías en el INIFTA. El grupo liderado por Salvarezza fue pionero en América Latina en la técnica de efecto túnel, con más de 200 trabajos publicados en el área.

A mediados de la década de 1990, Salvarezza se había mudado a Ringuelet, en las afueras de La Plata, tras separarse de su primera esposa. Nuevamente en pareja, en 1999 nacería su cuarto hijo. Durante esos años continuó trabajando en transferencia tecnológica, en el estudios de corrosión en caños de gasoductos en la provincia de Neuquén y en equipos pasteurizadores para la industria lechera, entre otros. Sin embargo, ese tipo de actividades no sumaban puntaje para la carrera de un investigador del CONICET.

Por entonces también fue elegido presidente de la Asociación Argentina de Investigación Fisicoquímica y en el año 2000 tuvo un rol activo en la defensa del CONICET frente a lo que se conoció como el “Plan Caputo” –impulsado por el entonces secretario para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva, Dante Caputo–, un intento de reforma del instituto científico que incluía una rebaja en los sueldos de los investigadores. Esa lucha sería el principio del regreso a la política, esta vez desde el lado de la gestión.

Salvarezza asumió en el año 2012 como presidente del CONICET. Foto: Prensa CONICET.

Del laboratorio a la función pública

En el año 2003, el entonces presidente de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica –un organismo creado en 1996 para gestionar el financiamiento de diversos programas de ciencia y tecnología–, Lino Barañao, le propuso a Salvarezza que coordinase la evaluación de proyectos del área de Química. “Era una tarea muy exigente y yo me había propuesto tener a cuatro evaluadores internacionales y uno argentino. Así empecé a levantarme a las cuatro de la mañana para poder comunicarme con evaluadores que estaban en Europa y nunca más pude cambiar esa costumbre”.

Esa responsabilidad iba en paralelo con su carrera científica, en la que seguía ampliando su grupo de investigación en el INIFTA. “Su grupo de trabajo es un como un aglomerado de grupos más pequeños, algunos pioneros en lo que es nanociencia y nanotecnología en la Argentina. Su generosidad ha permitido también la cristalización de grupos de trabajo en otros lugares de la Argentina”, dice Félix Requejo, un físico especializado en materiales nanoestructurados que conoció a Salvarezza en 2003 y que actualmente tiene a su cargo la dirección del INIFTA.

Requejo dice que encuentra placer en discutir con Salvarezza. “Aunque un experimento falle, siempre logra sacar algo bueno de eso. También tiene una actitud compulsiva con el trabajo, una obsesión por ser productivo y es en extremo puntual, siempre está 15 minutos antes. Su peor enemigo es esa ansiedad que tiene, que no sé en qué medida lo hace infeliz. Sin embargo, es una persona que parece más joven, que no usa lentes, que hace deportes y sale a correr, que evidentemente ha sido bendecido con su salud”.

En el año 2005, Salvarezza fue nombrado miembro del consejo asesor de la recientemente creada Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN). Junto con las tecnologías de la información y la biotecnología, la nanotecnología comenzaba a ser vista como un área estratégica por el Gobierno. “A partir de mi trabajo en la gestión volví a involucrarme en política, porque se empezaba a dar una discusión de hacia dónde iba la ciencia y la tecnología en la Argentina. Y cuando se empieza a hablar de eso uno tiene que preguntarse qué tipo de país quiere. Siempre hubo un grupo de gente que creyó que la Argentina nunca va a ser competitiva en ciencia y tecnología y que entonces la ciencia es como un experimento divertido, en el cual tienen  que estar solo los mejores. Y estamos otros que no creemos que sea así, que la ciencia y la tecnología hacen a un país competitivo y menos desigual. Esa discusión lleva a tomar una posición política”.

Dos años después, en 2007, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

En Diputados, además de ser vicepresidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, formó parte de las comisiones de Salud, Educación, Derechos Humanos, Energía e Intereses Marítimos.

La presidencia del CONICET

Salvarezza ganó el concurso como director del INIFTA en el año 2010 pero no sería por mucho tiempo. Un año después, Barañao lo invitó a almorzar para preguntarle si quería ser presidente del CONICET, cargo que asumió en 2012. Era el escalón que le faltaba después de haber sido becario, técnico, investigador y director de un instituto. “Tenía no solo un aval científico, sino también una visión política de la ciencia en la que coincidíamos, en la idea de que la ciencia aportara al desarrollo del país”, recuerda Barañao. “También coincidíamos en la necesidad de evaluar la actividad de transferencia que hacen los investigadores, algo que no estaba reconocido, ya que se valoraban solo las publicaciones. En ese sentido, nuestra interacción fue muy positiva”.

“Al principio dudé pero lo hablé con mi esposa y finalmente acepté. No dudaba tanto por mi actividad científica, que sabía que podía continuar dado que me levanto muy temprano y siempre tengo tiempo para hacer ciencia, pero sabía que sería muy exigente. El CONICET es un organismo muy complejo: cuando yo me fui había 200 institutos y 10.000 investigadores. Asumí con 180 unidades ejecutoras y cuando me fui eran 240. Me demandó mucho esfuerzo, fue una época de mucha tensión”, dice Salvarezza, que por las noches respondía consultas de sus tesistas. “Lo veía más flaco, menos saludable, pasaba por el laboratorio todos los viernes y yo le decía que se lo tomara con calma”, recuerda Requejo con respecto a esos años.

Durante su gestión al frente del CONICET, el organismo tuvo una expansión inédita –la planta de investigadores creció a un 10% anual y se crearon más de 40 nuevos institutos– y Salvarezza buscó cambiar su lógica de funcionamiento –algo que consiguió solo parcialmente– al vincular al organismo con el sector productivo, por medio de convocatorias direccionadas a temáticas específicas y la creación de empresas mixtas, como Y-TEC, en asociación con la reestatizada petrolera YPF.

Uno de los aspectos criticados de la gestión de Salvarezza en el CONICET fue la denuncia de Andrés Carrasco, un biólogo molecular y ex presidente del CONICET que dijo haber sido discriminado por la institución ante su pedido de ascenso al escalafón más alto de investigador. Según Carrasco, esto fue producto de sus investigaciones sobre los efectos nocivos del uso del glifosato, un insumo básico de la práctica agrícola en la Argentina. Salvarezza niega la acusación: “Cuando yo llegué al CONICET él buscaba un ascenso y la comisión que se encarga del tema se lo negaba. Yo me reuní varias veces con él y de ninguna manera la negativa tuvo que ver con las investigaciones sobre agroquímicos, que durante mi gestión continuaron”, dice. Y agrega: “El que sí tenía problemas con Carrasco era Barañao, que trabaja muy cerca de las empresas biotecnológicas y defendía los intereses de ese sector”.

Las diferencias con Barañao también se profundizaron por la intención de Salvarezza de crear más empresas del CONICET en áreas como producción pública de medicamentos y biotecnología vegetal. “Ahí empezaron los choques, porque Barañao impulsaba la idea del consorcio público-privado con preeminencia de este último y otros considerábamos que ese esquema no había permitido aumentar la inversión en ciencia del sector privado, por lo que hacía falta mayoría estatal”.

Barañao dice que lamentó ese distanciamiento que se produjo en los últimos meses de 2015, previo a las elecciones y tras las cuales decidiría continuar en su cargo ante la oferta del nuevo Gobierno. “Él no lo toleró, tiene una cuestión muy fuerte de coherencia ideológica y de una participación partidaria muy activa que yo no tengo. Él pensaba que no se podía colaborar con un Gobierno como éste. Pero cuando uno tiene un bien a custodiar eso va más allá de la coherencia ideológica, no me puedo dar ese lujo».

Dos días después de su renuncia a la presidencia del CONICET, Salvarezza ya había retomado la dirección del INIFTA en La Plata.

Salvarezza en el Laboratorio de Microscopía del INIFTA, el instituto que dirigió y en el que desarrolló buena parte su carrera como investigador.

El diputado científico

“No me costó el regreso al INIFTA porque yo iba con cierta regularidad, seguía con mi grupo de trabajo y con mis proyectos, porque si uno pierde el tren de la investigación después no publica más”, dice Salvarezza, que tiene más de 340 publicaciones en revistas internacionales y varias patentes compartidas con su grupo de investigación.

Algunos meses después, decidió presentarse como candidato al directorio del CONICET por el área de Ciencias Exactas y Naturales y resultó el más votado por sus colegas. “Una cosa es no querer compartir la gestión como miembro del Poder Ejecutivo y otra es no querer ser representante de los investigadores”, dice.

Sin embargo, el Gobierno demoró dos años en hacer efectivo su nombramiento, frente a lo cual Salvarezza inició una acción judicial. “Valoro mucho que una persona que tuvo una responsabilidad política muy grande al frente del CONICET haya baje al llano, se presente a elecciones y encima las gane. Y que después no lo hayan nombrado me pareció una vergüenza”, dice el biólogo molecular Alberto Kornblihtt, docente e investigador (CONICET-UBA), también miembro del grupo CYTA, que se conformó como un colectivo de investigadores en defensa de la construcción de un sistema científico-tecnológico con soberanía.

Pese a que la Justicia finalmente le dio la razón, la demora en su nombramiento no permitió su arribo al directorio del CONICET, ya que la política le había abierto un nuevo espacio de acción: el Congreso.

Durante la campaña presidencial del año 2015, el presidente Macri había propuesto que la inversión en investigación y desarrollo (I+D) sobre el producto bruto interno (PBI) alcanzara el 1,5% durante su gestión. Sin embargo, al año siguiente bajó de 0,61% a 0,53%, según datos de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). La crisis no fue solo presupuestaria sino también simbólica, con la degradación al rango de secretaría del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, la misma suerte que sufrieron otros ex ministerios como Trabajo, Salud y Cultura.

En mayo de 2017, pocos días antes de que se cerraran las listas para las elecciones intermedias de ese año, Salvarezza estaba trabajando en el INIFTA y recibió un llamado: la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner quería verlo. Se tomó un ómnibus a Buenos Aires, fue a su departamento y ella le preguntó si lo quería acompañar en la lista de candidatos. “Yo le dije que había otras opciones más adecuadas, porque yo no vengo de la política y había gente más preparada para un cargo legislativo. No quería que se equivocara conmigo pero insistió, así que volví a La Plata, lo consulté con mi esposa y dije que sí”, recuerda.

“Si bien había participado de actividades y a veces lo llamaban para pedirle alguna información sobre el sector científico, nunca pensó que lo iban a candidatear ni menos que iba a estar segundo en la lista”, recuerda su hijo Nicolás, que lo asesoró en la comunicación de sus actividades como diputado. “Su preocupación es que se perciba que está trabajando, que quien lo votó lo puso ahí por una razón, que está activo, trabajando en proyectos y acompañando reclamos”, dice. La campaña electoral fue algo nuevo para Salvarezza, recuerda su hijo: “Viajábamos con mi auto o con el suyo, con los pocos recursos que teníamos. Hubo total libertad para elegir actividades y en general estuvo tranquilo. Tal vez lo ayudó cierto entrenamiento para hablar ante el público y con la prensa que adquirió durante su gestión en el CONICET”.

Salvarezza reconoce que la política le demandó más tiempo del que pensaba y que eso le restó tiempo para su actividad científica. “Si bien estuvimos publicando algunos trabajos y estoy al tanto de cómo está cada línea de investigación, fui menos horas al laboratorio de lo que hubiera querido, fue un año intenso en la política”, dice.

“Ahora lo vemos menos en el INIFTA –dice Requejo– pero tenemos un trabajo enviado con él para publicación y se mantiene activo, aunque con un ritmo menor. Si él quisiera podría renunciar al Congreso y volver a la investigación sin problemas”. Un proyecto en el que Salvarezza sigue trabajando se relaciona con la aplicación de nanotecnología en el área de la salud y, específicamente, con el uso de nanopartículas para el tratamiento de tumores cancerígenos.

Arzt, su antiguo compañero de estudios, considera que “su compromiso con la ciencia se ha trasladado a la política y es positivo que pueda transmitir en ese ámbito la problemática del sector científico-tecnológico”. En Diputados, además de ser vicepresidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, formó parte de las comisiones de Salud, Educación, Derechos Humanos, Energía e Intereses Marítimos.

“¿Qué cambió en mi vida desde la llegada a la política?”, repite la pregunta Salvarezza mientras se reclina en una silla gastada, rodeado por los microscopios del INIFTA. “A mí siempre me gustó tener nuevos desafíos y por eso en su momento acepté la presidencia del CONICET y la candidatura a diputado. Siento que me renuevo con cada proyecto y en el INIFTA ya es hora de darle lugar a los más jóvenes. A la vez, siento que estoy cumpliendo con cosas que tendría que haber hecho, o que dejé de hacer, en los años setenta, por la persecución política. Es una manera de retomar mi compromiso con la sociedad, que no lo pude priorizar durante el desarrollo de mi carrera científica. Durante este tiempo aprendí a tener una mirada menos corporativa de la ciencia, me potenció la visión del país en su conjunto en áreas como salud, educación, energía y derechos humanos. Aprendí qué se discute, qué necesita el país. Yo tenía una visión más reducida del Estado y ampliar la mirada me enriqueció como persona. Llegué al Congreso con el objetivo de representar del sistema científico y tecnológico en el marco de un proyecto político, porque no concibo a las dos cosas por separado”.

Nota: Este artículo es un resumen de uno de los trabajos ganadores del proyecto Struggle with Politics de la Federación Mundial de Periodistas Científicos, una cobertura realizada entre 2018 y 2019 sobre la participación en política de científicos de diversas partes del mundo. El trabajo completo (en inglés) puede leerse aquí.

Guillermo Nielsen será presidente de YPF

0

El economista y diplomático Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas y negociador de la deuda externa durante el mandato de Néstor Kirchner, embajador en Alemania en la gestión de Cristina Kirchner y ministro de Hacienda de la ciudad de Buenos Aires durante la jefatura de Jorge Telerman, será el nuevo presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). La principal empresa del país, la mayor productora de hidrocarburos de la Argentina.

Como tal, deberá conducir la empresa energética que el nuevo gobierno -inevitable, en las circunstancias en que se encuentra la economía argentina- considera como una herramienta clave para obtener inversiones genuinas.

La petrolera nacional, cuyo control accionario recuperó el Estado argentino en 2012, es propietaria de buena parte del yacimiento de Vaca Muerta, la formación geológica de petróleo de esquisto («shale») que ha representado para los gobiernos de CFK, Macri y ahora para el de Alberto Fernández -además de la población de esa región de la Patagonia argentina- la experanza de obtener los gigantescos capitales que serán necesarios para extraer el petróleo y el gas y transportarlo. La misión de Nielsen será definir las condiciones necesarias, y conseguir que sean aprobadas.

Semanas atrás, cuando Nielsen sonaba para ministro de Hacienda de Fernández, le atribuyeron la autoría de un supuesto proyecto de ley para “blindar” Vaca Muerta. Ese texto, que el propio Nielsen minimizó públicamente, proponía un marco integral para atraer capitales extranjeros, garantizaba la seguridad jurídica de los inversores, reducía impuestos, aceleraba la amortización, permitía a las petroleras saltar el cepo cambiario y disponer de divisas libremente y eliminaba las restricciones -retenciones- para exportar hidrocarburos. Se mencionó la creación de un fideicomiso en nueva York para “guardar” los dólares de las empresas que no pueden repatriar utilidades.

Es probable que ese esquema haya sido fruto del entusiasmo de operadores periodísticos de petroleras -hay muchos antecedentes de eso. Pero es cierto que Nielsen ha reconocido públicamente que “hacen falta reglas de juego que atraigan a jugadores internacionales”. En AgendAR valoramos que Guillermo Nielsen sea economista y no petrolero: le evitará caer en la trampa de creer que altos precios locales son necesarios y suficientes para atraer las inversiones que se requieren.

Más allá de Vaca Muerta, YPF cuenta con tres complejos industriales (La Plata, Luján de Cuyo y Plaza Huincul), genera combustibles, productos petroquímicos y lubricantes y posee una red de logística de 1.500 camiones para abastecer a más de 1.500 estaciones de servicio en todo el país, con una fuerte presencia comercial en retail, agro, industrias y GLP.

Las finanzas de la petrolera muestran cifras en rojo: en los primeros nueve meses del 2019 acumuló pérdidas por $23.023 millones. Directivos en salida aclaran que fue por el cómputo del deterioro de activos por $31.072 millones, correspondientes a los bienes de capital de la producción gasífera. Hay números que preocupan: en el tercer trimestre el negocio del upstream bajó $40.209 millones y el gas apenas recolectó $920 millones, casi 60% menos que un año atrás.

Fuentes actuales de la compañía afirmaron que si bien no dejan imponderables con acreedores, hay compromisos que deberán renegociar y plazos que estirar. “Son maniobras habituales”. La caja de YPF está firme y líquida, pero no alcanza para cubrir 2020, aseguran. Al mismo tiempo, destacan un gesto de solidez: los más de 300 millones de francos suizos que YPF pagó en efectivo de fines de septiembre pasado en concepto de vencimiento de deuda.

Una de las primeras decisiones a tomar será elegir al nuevo CEO. Aunque Miguel Gutiérrez y Daniel González aún no dejaron sus cargos, se espera que en la próxima asamblea extraordinaria presenten sus renuncias. Suenan el galucciano Juan Garoby o Carlos Alfonsi, un vicepresidente en ejercicio con tres décadas de antigüedad en la empresa. Nielsen ho ha dicho palabra sobre el asunto.

Otro de los temas a atender es el abastecimiento del parque automotor nacional con combustibles. YPF controla el 54% del mercado. Y el nuevo presidente de YPF, y el presidente que lo nombró, saben que el precio de los combustibles es un disparador inflacionario.

YPF no es sólo petróleo, aunque sea el elemento clave. Desarrolla energías renovables con YPF Luz, impulsa nuevos avances tecnológicos y científicos con Y-Tec y adjudica contratos de exploración offshore. El 15 de noviembre Fernández y Nielsen se reunieron con Alejandro Figueroa, representante de la empresa estatal petrolera noruega Equinor. Hablaron de la actividad no convencional, de la «alianza estratégica» en el bloque CAN 100 del lecho submarino de la Cuenca Argentina Norte y de cómo hizo Noruega para convertirse en el país al que se considera con mejor bienestar y calidad de vida del mundo, a partir de la producción de gas y petróleo.

Sergio Lanziani es el nuevo Secretario de Energía

0

El presidente electo confirmó ayer que el secretario de Energía de la Nación será el ingeniero Sergio Enzo Lanziani, actual ministro de Energía de la provincia de Misiones.

Lanziani es ingeniero nuclear, egresado del prestigioso Instituto Balseiro. También estudió ingeniería en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y se perfeccionó en Finanzas, Contabilidad Empresaria, Estudio y Análisis de Proyectos Industriales en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En su carrera profesional fue profesor de la cátedra de Física en la Universidad Nacional de Misiones, investigador en el Centro Atómico Constituyentes, consultor del Banco Mundial en el área de Selección y Ejecución de Proyectos Participativos de Inversión Social.

Tras militar en la UCR fue candidato a intendente de Posadas en 2011 y asumió como ministro de Hugo Passalacqua en 2015 y forma parte del Frente Renovador de esa provincia.

Hace poco tiempo tuvo repercusión en los medios la demanda que inició contra Nación por las regalías de la represa Yaciretá. Como resultado, logró que el gobierno de Mauricio Macri le reconozca el derecho a regalías por medio del cual se le descuenta el 30% de la factura que paga Misiones a la compañía mayorista del mercado eléctrico, CAMMESA.

También como ministro de Energía misionero hizo activas gestiones para que avance el gasoducto del NEA que debe llevar gas natural por red a esa provincia, Chaco, Formosa y Corrientes.

Lanziani construyó una estrecha relación con el peronismo misionero, el MUP (Movimiento de Unidad Popular) y especialmente con Carlos Rovira, ex gobernador de Misiones. Desde allí tomó contacto con el ahora presidente electo Alberto Fernández.

El ingeniero Lanziani se considera “amigo personal» de Fernández y cuando se le pregunta por qué aceptó el cargo, dice: «Creemos que tenemos que volver a invertir fuertemente en el proceso energético porque si no, este país no sale. El futuro de la patria está en juego».

El sanjuanino Alberto Hensel es el Secretario de Minería

0

Ayer se definió el arribo de Alberto Hensel a la Secretaría de Minería de la Nación. Alberto Fernández llamó por teléfono al gobernador sanjuanino Sergio Uñac para decirle que necesitaba a su ministro de Minería en su equipo. Cabe recordar que fue Uñac quien recomendó el nombre de Hensel al presidente electo.

El funcionario había anticipado a la publicación especializada EconoJournal su postura frente a la continuidad de las retenciones para el sector anticipada por Fernández, y señaló que otro de los temas prioritarios a resolver es la ley de glaciares. Algunas de sus definiciones:

“Acuerdo con que todos los sectores van a tener que hacer un esfuerzo para la Argentina que se viene, pero el gran desafío es encontrar el equilibrio que no termine matando la inversión o futuros proyectos”.

“Tomo las definiciones de Matías Kulfas, que cuando estuvo en San Juan dijo que no se puede desde el punto de vista tributario aplicar reglas generales a quienes no son iguales. Coincido en lo personal con esa visión. Si un proyecto minero tiene un 15% de tasa de retorno y se le aplican retenciones del 9% o del 10%, cualquier inversor prefiere darle otro destino a su recurso y no orientarlo al desarrollo de la actividad minera”.

“Después tenemos otros desafíos con lo externo, la gran deuda que se ha adquirido y con la que nunca estuvimos de acuerdo, pero la Argentina va a tener que cumplir sus compromisos. Todo lo que tenga que ver con poner en marcha el aparato productivo del país va a ser central”.

“En el corto plazo, creo que hay que encontrar una solución a la ley de glaciares porque genera mucha incertidumbre en el sector. Este tipo de normas se deben basar en conocimientos científicos y me parece en el caso particular de la Ley de glaciares en algún aspecto se ha desviado de eso. Creo que va a haber voluntad política para resolver estos problemas”.

“La ley de glaciares es no es una ley de presupuestos mínimos, sino de presupuestos máximos porque prohíbe varias actividades y no solo la minería, aún en el ambiente periglacial. Allí hay que esclarecer los conceptos y respetar el espíritu de la norma que es la protección de los glaciares como reserva hídrica estratégica”.

“Todos coincidimos en que no se puede hacer minería en los glaciares, es decir en un cuerpo de hielo perenne. Hay grandes extensiones de territorio en nuestra cordillera donde no hay glaciares pero sí puede ser considerado ambiente periglaciar, entonces la pregunta es qué es lo que tenemos que proteger”.

Un científico argentino lideró el equipo de NASA que encontró vapor de agua en una luna de Júpiter

0

Se llama Lucas Paganini y va a trabajar en bicicleta a la sede de la agencia espacial cerca de Washington DC, en los Estados Unidos. El hallazgo del equipo que encabeza avala la hipótesis de que en la luna de Júpiter, conocida como Europa, hay un océano de agua líquida debajo de la capa de hielo superficial. La cantidad de agua que se preserva allí sería el doble de la que hay en la Tierra.

El planeta gigante Júpiter tiene 79 lunas. Entre las primeras cuatro, las más grandes, que fueron descubiertas por Galileo se encuentra “Europa”, el satélite natural que viene capturando la atención de los científicos por la posibilidad de que contenga alguna forma de vida. El científico argentino, Lucas Paganini, lideró un descubrimiento impactante. Junto a su equipo internacional impulsado por la NASA confirmó que hay vapor de agua en “Europa”. “Nuestra detección de vapor de agua en “Europa” da indicios de que allí debajo de la capa de hielo habría uno de los elementos esenciales para la vida: agua líquida”, dijo el investigador.

Paganini llegó a trabajar a la NASA en 2010, luego de estar cinco años investigando en el Instituto Max Planck en Gotinga, Alemania. Se recibió de Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones en la Universidad de Mendoza. “Aunque no ejercí mucho la carrera de ingeniería, porque luego me doctoré en Física y Astronomía en la Universidad de Friburgo, en Alemania. Desde que llegué a la NASA, trabajé en varios roles como científico. Este año pasé a ser científico de programas, donde hago trabajos de coordinación de misiones espaciales y proyectos”, explicó. Ahora Paganini va todos los días a trabajar en bicicleta a la NASA, participa en triatlones, y es profesor asociado en una universidad estadounidense.

  • ¿Qué descubrieron exactamente?

-Paganini: Detectamos agua en la atmósfera del satélite natural de Júpiter, Europa. Lo logramos al usar un instrumento del Observatorio Keck, que se encuentra en Hawai. El instrumento, que es un espectrógrafo, puede medir la composición química de las atmósferas de los planetas a través de la luz infrarroja que emiten o absorben. En este caso, nos permitió detectar moléculas de agua que emiten frecuencias específicas de luz infrarroja a medida que interactúan con la radiación solar. Lo publicamos en la revista Nature Astronomy.

  • ¿Cuándo había empezado la investigación?

-Empezamos a planear este proyecto en 2015. Nuestra pregunta original fue: ¿Hay agua en la atmósfera tenue de “Europa”? Además, nos motivó otra pregunta: Si el agua estuviese presente en esta luna de Júpiter, ¿cuál es su origen? Entre las respuestas tentativas que teníamos en aquel momento, pensamos que el agua en Europa podría venir de depósitos de agua subterráneos o podía ser el resultado del fuerte efecto del campo de radiación de Júpiter, que está despojando partículas de agua de la capa de hielo de Europa. Esas preguntas nos entusiasmaron para seguir adelante.

-¿Ya tenían algún hallazgo previo en el tema?

-Entre otros resultados, en 2013 habíamos logrado detecciones récord en un cometa llamado 29P, que se ubica aún más lejos que la luna Europa. Luego de ese hallazgo, supimos que la búsqueda de vapor de agua podría tener un gran impacto en el conocimiento de Europa.

  • ¿Y por qué eligieron estudiar a Europa precisamente?

-Hace 40 años, la misiones espaciales Voyager tomaron las primeras imágenes detalladas de Europa, que permitieron ver que hay grietas de color rojizo en su superficie helada. Esas grietas hacen que Europa parezca como si fuera un ojo con sus pequeñas venas. Desde entonces, las diferentes misiones al espacio brindaron información e hicieron que Europa se convirtiera en un objetivo prioritario de investigación por la posibilidad de que contenga la condiciones propicias para la vida. El agua líquida es uno de los ingredientes necesarios para la vida. Si bien no hemos detectado agua líquida directamente, ahora hemos encontrado la siguiente mejor opción: agua en forma de vapor. El vapor irrumpe en grandes géiseres en Europa.

  • ¿Qué significa el descubrimiento?

-Significa que el vapor de agua en Europa podría provenir de depósitos de agua derretida a poca profundidad. Hay evidencia de que hay un océano de agua líquida debajo de la capa de hielo en Europa, con una cantidad de agua que posiblemente duplique a la de nuestro planeta Tierra. Como la capa de hielo puede llegar a tener entre cinco y veinte kilómetros, hay teorías que indican la existencia de conductos y procesos activos que generan los acueductos de agua líquida más cercanos a la superficie. Podrían ser la fuente del vapor de agua que hemos observado.

  • ¿Existen otros océanos además de los de la Tierra y el de Europa?

-Sí. A través de misiones espaciales y de los telescopios terrestres, se ha logrado entender que el agua existe en muchos lugares, pero mayormente se encuentra agua en forma de hielo, como por ejemplo en la Luna, planetas, cometas y otras lunas en el Sistema Solar Exterior. Hay evidencia de que existen océanos en Ganímedes y en Calisto -otras dos lunas de Júpiter-, y en Encélado y Titán, que son lunas del planeta Saturno. Llamamos “mundos oceánicos” a todas esas lunas.

El equipo liderado por Lucas Paganini utilizó instrumentos de medición que se encuentran el Observatorio Keck, ubicado en el volcán Mauna Kea en Hawai. (NASA/Paganini)
  • ¿Cómo impacta el hallazgo de agua en Europa en su vida profesional y personal?

-Es un resultado importante que me da mucha satisfacción. Sin embargo, se trata de un hallazgo que implica el trabajo de muchas personas. Detrás, están los investigadores, las personas que operan los telescopios, los investigadores que hacen la revisión de nuestro trabajo, entre otros. En el equipo está otro científico argentino y amigo, Gerónimo Villanueva. Nos conocemos desde la universidad en Mendoza.

  • ¿A qué se dedica en su tiempo libre?

-Vivo en la ciudad de Washington D.C, y entreno mucho. Hago natación, correr, bicicleta, fútbol, entre otras cosas. Participé triatlones, incluido un Ironman. También voy seguido al gimnasio y ando en bicicleta para ir a trabajar.

  • ¿A quién admira?

Tengo una gran admiración por los astronautas y por todos los argentinos que se destacan por su labor en el mundo y por su aporte a la sociedad. Por ejemplo, siempre recuerdo a Fernando Caldeiro, el astronauta argentino que trabajó en NASA y falleció en 2009, y al basquetbolista Manu Ginóbili.

  • Tras el descubrimiento, ¿qué espera saber en el futuro sobre el agua en Europa?

-Esperamos tener más información con la misión Europa Clipper, que la agencia espacial estadounidense lanzaría en el año 2025. Esta misión no tripulada sobrevolará Europa. Llevará cámaras y espectrómetros para capturar imágenes y determinar la composición de la luna. Contribuirá a la búsqueda de más pruebas de agua y otras moléculas, medirá el grosor de la capa de hielo que cubre el océano y ayudará a buscar el océano subterráneo. Sin dudas, se viene un tiempo apasionante.

El gabinete del nuevo presidente. Algunas observaciones

0

Ayer el presidente electo, Alberto Fernández, formalizó la presentación de su Jefatura de Gabinete, 20 ministros y 3 secretarios de Estado con rango de ministro. Más 9 cargos claves (no todos).

(Un dato obvio para los que conocen el Estado por dentro, pero tal vez vale la pena señalarlo: 20 ministerios no requieren un gasto público mayor -salvo en un % mínimo- que los 10 que tiene Macri ahora. Como la reducción que hizo el año pasado -él también había empezado con 20- no representó ningún ahorro. Las reparticiones del Estado son las que son, y si están en un ministerio o en dos tiene que ver con su coordinación, no con su presupuesto).

La impresión inmediata que deja este grupo humano es la diversidad. Están representados en ese gabinete los (muy) distintos sectores que forman el grueso de la oposición que derrotó a Macri el 27 de octubre pasado. No en forma proporcional, claro (sería muy difícil). Pero allí están varias generaciones de la política argentina. Hay peronistas (que traen toda la diversidad del peronismo); progresistas; algunos radicales e desacuerdo con la sumisión de su partido a las políticas de Macri; varios a qnienes les cabrían las categorías europeas «socialdemocracia» y «socialcristianismo»; y técnicos cuya motivación es un impulso patriótico y un rechazo a las experiencias neoliberales. En especial a la que concluye el martes.

También se observan en ese grupo distintas combinaciones de capacidad técnica y de habilidad política.

Y es muy evidente la distinción que obsesiona a los periodistas y a los operadores políticos: hay hombres y mujeres que se referencian, fervorosamente, en el liderazgo de Cristina Kirchner, y otros hombres y mujeres que lo han cuestionado en el pasado cercano y que no hacen profesión de fe «cristinista».

Lo que no aparece, por lo menos de entrada, es un «superministro», y Santiago Cafiero no es Marcos Peña (¡gracias a Dios!). Resulta claro que este equipo sólo puede ser coordinado y conducido, desde el poder institucional de la Presidencia. Una misión no imposible, pero sí exigente, para Alberto Fernández.

A. B. F.

JEFE DE GABINETE, SANTIAGO CAFIERO. Nieto del histórico dirigente Antonio Cafiero, tiene 39 años. Es politólogo de la UBA y forma parte del Grupo Callao, el «think tank» armado por Alberto Fernández. En 2008 fue electo presidente del PJ de San Isidro, donde desarrolló su militancia. Fue funcionario de Scioli. Conoció a Fernández durante la campaña 2017, como parte del grupo que acompañaba a Florencio Randazzo, y luego colaboró con él en el armado de la unidad peronista. La vicejefa de Gabinete será la economista, también del Grupo Callao, Cecilia Todesca.

SECRETARIO GENERAL DE LA PRESIDENCIA, JULIO VITOBELLO. Es parte del grupo de dirigentes del peronismo porteño amigos personales de Fernández. Es abogado y fue legislador de la Ciudad. Acompañó a A. F. en la jefatura de Gabinete hasta 2007, año en el que se hizo cargo de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) para luego asumir como titular de la Oficina Anticorrupción en 2009.

SECRETARIA DE LEGAL Y TÉCNICA, VILMA IBARRA. Jurista de prestigio. Fue senadora y diputada hasta 2011. En 2015 publicó el libro “Cristina versus Cristina”, crítico de la ex presidenta. Trabajó durante 7 años en la Corporacion América, de Eduardo Eurnekian, y volvió a la vida política de la mano del Presidente. Es hermana del ex Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra y tiene una relación de mucha confianza con el presidente electo.

MINISTRO DE HACIENDA Y ECONOMÍA, MARTÍN GUZMÁN. Economista, graduado en la Universidad Nacional de la Plata, es investigador en la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, Nueva York, y colaborador del premio Nobel de Economía, cercano al Papa Francisco, Joseph Stiglitz, quien lo felicitó en Twitter por su nombramiento. Se especializa en macroeconomía y crisis de deuda soberana. Tiene un perfil más académico que político y un vínculo estrecho con Kulfas.

MINISTRO DE DESARROLLO PRODUCTIVO, MATÍAS KULFAS. Economista, fue subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional, director del Banco de la Nación Argentina y gerente General del Banco Central de la República Argentina hasta 2013, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Miembro del Grupo Callao, forma parte de su mesa chica y está muy cercano a las ideas de Joseph Stiglitz.

MINISTRO DEL INTERIOR, EDUARDO DE PEDRO, «Wado». Abogado e integrante de la conducción nacional de La Cámpora, fue vicepresidente de Aerolíneas Argentinas y dos veces diputado nacional. Secretario General de la Presidencia en el último año de mandato de Cristina Kirchner. Se lo reconoce como un interlocutor confiable en el PJ, el Poder Judicial y el empresariado. Gestor de la unidad con Massa, se ganó la confianza de Fernández durante la campaña.

  MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES, FELIPE SOLÁ. Hombre del peronismo bonaerense, fue ministro de Asuntos Agrarios de la provincia, secretario de Agricultura de la Nación y gobernador de la provincia de Buenos Aires. En 2008, cuando el enfrentamiento con las entidades rurales, rompió con el kirchnerismo. Diez años después, lanzó su precandidatura presidencial y empezó a bregar por la unidad peronista. En febrero de 2019 se reconcilió con Cristina y, en mayo, bajó su candidatura para apoyar la de Alberto F. con quien colaboró estrechamente. (Una versión que circula en parte de la dirigencia peronista es que Alberto Fernández pensaba en la fórmula Cristina-Solá para lograr esa unidad peronista, antes que CFK decidiera apoyarlo a él para presidente).

MINISTRO DE DESARROLLO SOCIAL, DANIEL ARROYO. Licenciado en Ciencias Políticas, fue secretario de Políticas Sociales y Desarrollo Humano y viceministro de Desarrollo Social durante la gestión de Néstor Kirchner. Luego asumió como ministro de esa cartera de Scioli. Más tarde se sumó al Frente Renovador de Massa y asumió como diputado en 2017.

MINISTRA DE JUSTICIA, MARCELA LOSARDO. Es abogada recibida en la UBA y socia de Alberto Fernández desde hace más de 20 años. Lo acompañó en la Superintendencia de Seguros y en el Grupo Bapro. Fue secretaria de Justicia de la Nación mientras el presidente electo ejerció como jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner. Se la considera miembro de la llamada “familia judicial” y tiene vínculos aceitados con muchos jueces federales.

  MINISTRO DE SALUD, GINÉS GONZÁLEZ GARCÍA. Médico sanitarista, fue ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires en la gobernación de Antonio Cafiero y ministro de Salud de la Nación desde 2002 hasta 2007, cuando fue designado embajador en Chile. Su gestión en Salud es recordada por, entre otras, la ley de medicamentos genéricos, la campaña contra el cigarrillo, la ley de salud sexual, la donación de órganos y, por una definida postura en favor de la legalización del aborto. Fue coordinador de los equipos técnicos del PJ durante la campaña 2019.

MINISTRO DE EDUCACIÓN, NICOLÁS TROTTA. Es abogado, doctorando en Educación y docente. Fue subsecretario de Tecnologías de Gestión durante el gobierno de Cristina Kirchner y, desde 2014, rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), fundada por el presidente del PJ porteño, Víctor Santa María. Fue coordinador de los equipos técnicos del Frente de Todos durante la campaña.

MINISTRA DE DESARROLLO TERRITORIAL Y HÁBITAT, MARÍA EUGENIA BIELSA. Arquitecta y docente, inició su carrera en el Estado en 1993 en la secretaría de Hábitat de Rosario. En 2003 fue vicegobernadora de la provincia de Santa Fe durante la gestión de Jorge Obeid y diputada provincial hasta 2013, cuando renunció a su banca. En 2015 se bajó de la carrera por la gobernación por fuertes diferencias con Cristina. En 2019, fue candidata a gobernadora y perdió las PASO frente al gobernador Omar Perotti, con quien luego colaboró en la campaña que lo hizo gobernador.

MINISTRO DE OBRAS PÚBLICAS, GABRIEL KATOPODIS. Es abogado, fue funcionario del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación entre 2003 y 2005 y luego subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires. En 2011 fue electo intendente de San Martín, y reelegido en 2015 y 2019. En 2017 acercó a su amigo Santiago Cafiero a la campaña de Florencio Randazzo.

MINISTRO DE DEFENSA, AGUSTÍN ROSSI. Es ingeniero civil. Fue diputado nacional y jefe de bloque del Frente para la Victoria en la Cámara baja entre 2003 y 2013, cuando fue designado ministro de Defensa por CFK. En 2017 volvió a la Cámara de Diputados como jefe de bloque, y fue reelecto en 2019. Lanzó su precandidatura presidencial para 2015, y también para 2019, pero la bajó en favor de la unidad peronista.

MINISTRA DE SEGURIDAD, SABINA FREDERIC. Es antropóloga, profesora de la Universidad Nacional de Quilmes e investigadora del CONICET. Es coordinadora del Grupo de Estudios sobre Policías y Fuerzas de Seguridad. Fue subsecretaria de Formación del Ministerio de Defensa y asesora en el Ministerio de Seguridad. Participó de los equipos técnicos del Frente de Todos y elaboró el programa de seguridad junto al equipo formado por Silvia La Ruffa, Gabriel Fuks, Cecilia Rodríguez y Franco Caviglia.

MINISTRO DE TRABAJO, CLAUDIO MORONI. Abogado y amigo del presidente electo desde cuando ambos eran estudiantes en la UBA. Especialista en derecho administrativo y seguros, se desempeñó en los 90 en la Anses y en la AFIP. Fue superintendente de Seguros de la Nación en dos períodos, directivo del Grupo BaPro y titular de la Sigen en 2004. Fue titular de la AFIP durante la presidencia de CFK. Es amigo de Héctor Daer y tiene buena llegada a la dirigencia sindical.

MINISTRO DE TRANSPORTE, MARIO MEONI. De origen radical, trabajó en el gobierno de Alfonsín y fue concejal y diputado provincial por la UCR. Fue intendente de Junín entre 2003 y 2015. En 2007 se incorporó a la Concertación Plural, convocada por Néstor Kirchner y Julio Cobos. En 2013 fue cofundador del Frente Renovador con Massa. En 2019 volvió a disputar la intendencia de Junín, pero perdió frente al candidato de Juntos por el Cambio.

MINISTRO DE CULTURA, TRISTÁN BAUER. Cineasta. Fue el primer director del canal Encuentro durante la gestión kirchnerista, tuvo a cargo el Sistema Nacional de Medios Públicos (Canal 7, Canal Encuentro y Radio Nacional) y fue presidente Radio y Televisión Argentina (RTA). Antes de su incursión política, se destacó como director de cine y obtuvo diversos premios por su labor.

MINISTRO DE AGRICULTURA, LUIS BASTERRA. Es ingeniero agrónomo. Fue ministro de Producción y Ambiente de Formosa entre 2003 y 2009 y vicepresidente del INTA hasta 2011, cuando asumió como diputado nacional. Fue presidente de la Comisión de Agricultura . Muy cercano al gobernador Gildo Insfrán.

MINISTRA DE EQUIDAD, ELIZABETH GÓMEZ ALCORTA. Abogada, especialista en Derecho Penal. Representó a víctimas de la represión ilegal en juicios de lesa humanidad y es defensora de la causa indígena. Fue subcoordinadora del Programa Verdad y Justicia del Ministerio de Justicia durante la gestión de CFK. Es miembro de la comisión directiva del CELS y docente en la UBA. Es abogada de Milagro Sola y fue precandidata a legisladora de la Ciudad por el Frente Patria Grande, referenciado en Juan Grabois.

  MINISTRO DE TURISMO Y DEPORTES, MATÍAS LAMMENS. Presidente del club San Lorenzo, fue canidato a jefe de Gobierno porteño y perdió frente a Horacio Rodríguez Larreta. Se mantuvo siempre cerca de Fernández, que lo apadrinó durante toda la campaña. Estará acompañado por la ex Leona Inés Arrondo, secretaria de Deportes.

MINISTRO DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE, JUAN CABANDIÉ. Nieto restituido por las Abuelas de Plaza de Mayo, es integrante de La Cámpora y diputado nacional desde 2013. Anteriormente, fue diputado porteño y jefe de bloque del Frente para la Victoria.en la Legislatura. Su gestión fue importante en la reconciliación de Cristina Kirchner con Alberto Fernández, a fines de 2017.

  MINISTRO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA, ROBERTO SALVAREZZA. Bioquímico y autor de más de 350 trabajos científicos. Investigador superior del CONICET, fue presidente de ese organismo entre 2012 y 2015. Referente de Ciencia del Instituto Patria, en 2017 asumió como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por la lista de Unidad Ciudadana.

SECRETARIO DE MEDIOS PÚBLICOS, FRANCISCO MERITELLO. Fue director ejecutivo del Grupo Octubre, el conglomerado de medios fundado por Víctor Santa María, el presidente del PJ porteño. Es amigo personal de Fernández y ayudó en el reencuentro entre el presidente electo y Gustavo Béliz, su cuñado.

  SECRETARIO DE DESARROLLO ESTRATÉGICO, GUSTAVO BÉLIZ. Es abogado y fue ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem, del que se fue tras denunciar hechos de corrupción. En 2000, fue candidato a vicejefe de Gobierno de la Ciudad junto a Domingo Cavallo. Su lista llevó a Fernández como candidato a legislador. En 2003, asumió como ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y presentó un plan estratégico de reforma de esas áreas. Debió renunciar en 2004 tras enfrentarse con Stiuso, en ese entonces «hombre fuerte» de los servicios de inteligencia, y se radicó en Estados Unidos, donde trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

ANSES, ALEJANDRO VANOLI. Es economista. Fue presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV) entre 2009 y 2014, cuando ocupó la presidencia del Banco Central. Cercano a CFK, administrará el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).

PAMI, LUANA VOLNOVICH. Es diputada nacional por la provincia de Buenos Aires desde 2015 y fue reelegida -segunda candidata en la lista- en 2019. Se especializa en temas previsionales y educativos. y milita con La Cámpora.

AYSA, MALENA GALMARINI. Licenciada en Ciencias Políticas. Esposa de Sergio Massa. En 1998 fue designada subdirectora de la Juventud dentro del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, durante el gobierno de Carlos Menem. Fue secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano del municipio de Tigre entre 2008 y 2017 y concejal. Es diputada electa de la provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos.

PROCURADOR DEL TESORO, CARLOS ZANNINI. Miembro del grupo íntimo del kichnerismo desde sus comienzos en la provincia de Santa Cruz, como secretario de Legal y Técnica custodió las firmas de Néstor Kirchner y CFK y fue arquitecto de las bases discursivas durante sus gestiones. De militancia maoísta en su juventud, fue ministro de la Corte santacruceña y ex compañero de fórmula de Daniel Scioli en 2015. Apodado «El Chino», sufrió prisión preventiva acusado en la causa del memorándum con Irán. En el cargo para el que ha sido designado, supervisará la tarea de los abogados del Estado argentino en los juicios en que sea parte.

AFIP, MERCEDES MARCÓ DEL PONT. Economista escuchada por el presidente electo. Ex diputada, ex presidenta del Banco Central y ex consultora de organismos internacionales, estará a cargo de la Agencia Federal de Ingresos Públicos.

PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL, MIGUEL A. PESCE. Economista, de origen radical. Especializado en temas de política monetaria, este graduado de la UBA asumió como vicepresidente del Banco Central en 2004 y ocupó el cargo hasta el final de la gestión kirchnerista. Cercano al radicalismo mendocino, fue secretario de Hacienda en la gestión de Ibarra y titular de la Sigen en 2004.


  CONSEJO FEDERAL DE POLÍTICAS SOCIALES, VICTORIA TOLOSA PAZ
. Es contadora, graduada en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica de La Plata. Fue subsecretaria de Urbanismo Social de la Provincia de Buenos Aires. Es concejal de la ciudad de La Plata.

INADI, VICTORIA DONDA. Es abogada y activista de derechos humanos. Nieta recuperada, fue electa diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en 2007 en la lista del Frente para la Victoria. Al año siguiente rompió con el kirchnerismo. Fue reelecta en 2011, 2015 y 2019, cuando con su partido, Somos, se incorporó al Frente de Todos.

Hacia el pacto social: CGERA, CAME y la CGE se reunieron con la CGT

0

Durante más de dos horas, la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), y la Confederación General Económica (CGE) mantuvieron un encuentro con los secretarios generales de la Confederación General del Trabajo (CGT) para discutir los términos de la recomposición salarial y evaluar la situación de las pequeñas y medianas empresas, en el marco de un acuerdo económico y social.

Ayer al mediodía la CGT recibió en su sede de Azopardo a este frente de las asociaciones Pyme, motorizado por el acuerdo de CAME y CGERA, que permitió el resurgimiento de la CGE.

«Para nosotros es importante que el sector empresario haya dado este gran paso en la búsqueda de objetivos comunes”, expresó el secretario general de la central obrera, Héctor Daer, que destacó la «grandeza» de los dirigentes para llegar a esta decisión. “Hay que capilarizar regiones, actividades, trabajadores y empresarios. Nada de esto será fácil, se necesita generar consensos”.

El presidente de la Confederación Empresaria de la provincia de Buenos Aires (CEPBA) -una de las 24 provincias representadas en la reunión- y directivo de CGERA y CGE, afirmó que el objetivo fundamental en común era crear empleo decente, registrado. Porque la CGT representa a los trabajadores y las pymes dan el 80% del empleo privado en Argentina. También resaltó la necesidad de impulsar la aplicación de la ciencia y la técnica en las PYMES y en las economías regionales para desarrollar al país.

En ese mismo sentido, Díaz Beltrán, presidente de CAME, aseguró que «sino hay empresas no hay trabajo y si no hay trabajadores no hay consumo, y por ende no hay empresas, así que no nos queda otro camino que trabajar juntos».

El directivo de CGERA, Raúl Zylbersztein señaló que los empresarios “estamos dispuestos a hacer cualquier esfuerzo posible” pero que “necesitamos que nos ayuden a pedir que se condonen deudas para poder rehabilitar PYMES desde lo formal”. “Con cuentas embargadas las pymes no pueden trabajar ni ser sujetos de crédito».

El Presidente de CGERA, Marcelo Fernández, manifestó que “estamos de acuerdo con la necesidad de la recomposición salarial para los trabajadores y para la reactivación del consumo, pero es imposible para los empresarios absorber lo que tendríamos que pagar en un contexto de altas tasas de interés, apertura de importaciones, con la AFIP embargando PYMES, con baja de consumo y de actividad”.

También estuvo en la reunión la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA) a través de su presidente, Camilo Cahale. Así como el Secretario General de la UOM, Antonio Caló y otros dirigentes gremiales.

Como muestra de unión entre los sectores empresarios y trabajadores, el día 18 de diciembre todos los sectores se harán presentes en Parque Norte en la presentación oficial del relanzamiento de la Confederación General Económica (CGE).

Por primera vez en la historia ponen a personas en «animación suspedida»

0

Cirujanos estadounidenses pusieron a humanos en animación suspendida por primera vez, como parte de un ensayo que tiene como objetivo hacer posible reparar lesiones traumáticas que de otro modo causarían la muerte.

La técnica, oficialmente denominada preservación de emergencia y reanimación (EPR), se está realizando en personas que llegan al Centro Médico de la Universidad de Maryland en Baltimore con un trauma agudo, como un disparo o una herida de arma blanca, y han sufrido un paro cardíaco. Su corazón deja de latir y han perdido más de la mitad de su sangre. Solo quedan unos minutos para operar, con una probabilidad de menos del 5 por ciento de supervivencia.

EPR implica enfriar rápidamente a una persona a alrededor de 10 a 15°C reemplazando toda su sangre con solución salina helada. La actividad cerebral del paciente se detiene casi por completo. Luego se desconectan del sistema de enfriamiento y su cuerpo, que de otro modo se clasificaría como muerto, se traslada al quirófano.

Samuel Tisherman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, informó a New Scientist que su equipo puso al menos a un paciente en animación suspendida.

El equipo quirúrgico tiene 2 horas para reparar las lesiones de la persona antes de reiniciar su corazón. Tisherman dice que espera poder anunciar los resultados completos de la prueba para fines de 2020.

A temperatura corporal normal, aproximadamente 37 ° C, nuestras células necesitan un suministro constante de oxígeno para producir energía. Cuando nuestro corazón deja de latir, la sangre ya no transporta oxígeno a las células. Sin oxígeno, nuestro cerebro solo puede sobrevivir durante unos 5 minutos antes de que ocurra un daño irreversible. Sin embargo, bajar la temperatura del cuerpo y el cerebro disminuye o detiene todas las reacciones químicas en nuestras células, que como consecuencia necesitan menos oxígeno.

El plan de Tisherman para el ensayo fue que 10 personas que reciben EPR se compararán con 10 personas que habrían sido elegibles para el tratamiento, pero el equipo correcto no estaba en el hospital en el momento del ingreso.

El ensayo recibió aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos. La FDA lo eximió de necesitar el consentimiento del paciente, ya que las lesiones de los participantes pueden ser fatales y no existe un tratamiento alternativo. El equipo mantuvo conversaciones con la comunidad local y colocó anuncios en periódicos que describían el ensayo, señalando a las personas un sitio web donde pueden optar por no participar.

El interés de Tisherman en la investigación de traumas se encendió por un incidente temprano en su carrera en el que un joven fue apuñalado en el corazón después de una pelea por las zapatillas en un bowling. “Era un hombre joven y saludable unos minutos antes, y de repente estaba muerto. Podríamos haberlo salvado si hubiéramos tenido suficiente tiempo “, dice. Esto lo llevó a comenzar a investigar formas en que el enfriamiento podría dar a los cirujanos más tiempo para hacer su trabajo.

Los estudios en animales mostraron que los cerdos con trauma agudo podían enfriarse durante 3 horas, coserse y resucitarse. “Sentimos que era hora de llevarlo a nuestros pacientes”, dice Tisherman. “Ahora lo estamos haciendo y estamos aprendiendo mucho a medida que avanzamos con la prueba. Una vez que podamos demostrar que funciona, podemos ampliar la utilidad de esta técnica para ayudar a los pacientes a sobrevivir “. “Solo estamos tratando de ganar más tiempo para salvar vidas”.

De hecho, no está claro cuánto puede extenderse el tiempo en que alguien está en animación suspendida. Cuando las células de una persona se calientan, pueden experimentar lesiones por reperfusión, en las cuales una serie de reacciones químicas dañan la célula, y cuanto más tiempo estén sin oxígeno, mayor será el daño.

Puede ser posible dar a las personas un cóctel de drogas para ayudar a minimizar estas lesiones y extender el tiempo en que están suspendidas, dice Tisherman, “pero aún no hemos identificado todas las causas de las lesiones por reperfusión”.

Tisherman describió el progreso del equipo el lunes en un simposio en la Academia de Ciencias de Nueva York. Ariane Lewis, directora de la división de atención neurocrítica de NYU Langone Health, dijo que pensaba que era un trabajo importante, pero que solo eran los primeros pasos. “Tenemos que ver si funciona y luego podemos comenzar a pensar cómo y dónde podemos usarlo”.

La pobreza saltó en 2019 al 40,8%. Afecta a 16 millones de argentinos

0

La pobreza en la Argentina -«un país rico» en la memoria de los más veteranos; y también en territorio y en recursos- no deja de crecer. En este 2019 alcanza sl 40,8% de la población urbana: son 16 millones de pobres. Si se incluye a la población rural, hay 18 millones de pobres. De esos totales el 8,9% o 3.6 millones son indigentes urbanos o más de 4 millones si se incluye al sector rural.

Los datos son del Observatorio de la Deuda Social, de la UCA (Universidad Católica Argentina), y corresponden al tercer trimestre de este año y son los más altos de toda la serie que arranca en 2010. Corresponde a la «pobreza de ingresos» que surge de comparar los ingresos de los hogares con los valores de la «canasta de pobreza». Con relación a las mediciones del INDEC después de 2016, las cifras de la UCA son muy similares.

Con relación a diciembre de 2015, cuando la encuesta de la UCA daba el 30%, la pobreza aumentó 10,8 puntos: son 4.500.000 de nuevos pobres urbanos.

Por grupos de edad, sobresale la pobreza entre los menores de 17 años,  con el 59,5%,  reflejando “una persistente infantilización de la pobreza en la Argentina urbana”. Son más de 7 millones de chicos y adolescentes que viven en hogares con carencias básicas. Es un aumento de 13,4 puntos con relación al 46,1% de la medición de 2015. Por su parte, “más de 1,5 millones de niños/as y adolescentes viven en hogares indigentes”.

Otro dato cruel del informe de la UCA: el 22,2% de la población urbana -9 millones de personas – redujeron en forma involuntaria las porciones de comida (intensidad moderada) y/o atravesaron experiencias de “hambre” (intensidad severa) por problemas económicos – falta de dinero para comprar alimentos básicos–durante los últimos 12 meses. Se trata del mayor registro de “inseguridad alimentaria” de toda la década.

A diferencia de la pobreza, donde se comparan los ingresos de los hogares con el valor de la canasta básica total, la inseguridad alimentaria toma en cuenta en forma directa y absoluta si los hogares se vieron obligados a reducir las porciones de comida o si esas familias atravesaron por situaciones periódicas de “hambre”.

El Estudio marca que entre los menores de 17 años, las privaciones alimenticias llegan al 30,1%, al 22,9% entre 18 y 29 años, al 19,2% entre 30 y 59 años y al 12,7% entre los mayores de 60 años.

Otro dato significativo es que la inseguridad alimentaria golpea también a los que tienen trabajo. El Informe destaca que afecta al 43,7% de los trabajadores marginales y al 24% de los obreros integrados, por la pérdida y bajos ingresos.

Repetimos uno solo de estos datos: entre los menores de 17 años, las privaciones alimenticias llegan al 30,1%. Esto no puede seguir.

Fernández y Arroyo. El plan contra el hambre

Sin distensión: Alberto Fernández recibió a parlamentarios brasileños, pero Bolsonaro no enviará a la asunción

0

Argentina y Brasil habían abierto un canal diplomático formal para destrabar la relación bilateral en vísperas de la asunción de un nuevo gobierno en nuestro país. Y poco después de la suba de aranceles de Estados Unidos para el ingreso del aluminio y el acero exportado por ambos.

El encargado de de dar la ocasión para este gesto fue el nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa quien coordinó la visita de una delegación del Parlamento brasileño con quien ocupa ese mismo cargo en Brasilia, Rodrigo Maia.

Los legisladores de Brasil llegaron el jueves a las 2 de la madrugada. Y se fueron ayer a las 16. Maia se reunió con Bolsonaro antes de viajar a la Argentina y lo mantuvo al tanto de la misión parlamentaria que arribó al país para descongelar la relación bilateral tras los cortocircuitos que aparecieron con el triunfo de Fernández en las elecciones y su apoyo explícito a la liberación de Lula da Silva.

Maia fue una pieza clave para acercar a las partes. Como presidente de la Cámara de Diputados de Brasil se encargó de bloquear el proyecto de resolución que impulsaba el hijo del presidente brasileño, como titular de la a Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional, contra el presidente electo de Argentina.

La agenda de la comitiva brasileña se dividió en dos. Por la mañana, Massa recibió a la delegación de diputados de Brasil, con quienes firmó la Declaración Parlamentaria de Buenos Aires. Su objetivo es mantener la cooperación en áreas estratégicas, con beneficios mutuos para trabajar en conjunto y celebrar 33 años de las firmas de actas de amistad para la integración argentino-brasileña.

La declaración abarca cuestiones como medio ambiente, salud, educación, cultura, turismo, ciencia y tecnología, energías renovables, defensa, energía nuclear, espacio y Antártida, entre otras. El gesto de Massa no fue menor. Su primer día de actividad oficial como presidente de la Cámara de Diputados lo dedicó a la relación bilateral con el país vecino.

La comitiva que llegó hasta el Salón de Honor de la Cámara baja fue multipartidaria y estuvo encabezada por Maia, acompañado por Aguinaldo Ribeiro (PP-PB), líder de la mayoría, Paulo Pimienta (PT-RS), líder del PT, Baleia Rossi (MDB-SP), líder del MDB, Elmar Nascimento (DEM-BA), líder de los Demócratas, Orlando Silva (PCdoB-SP), Sérgio França Danese, embajador de Brasil en Argentina y Marcelo Dantas, asesor de RRII de Maia. Por la Cámara de Diputados argentina, participaron Mario Negri, Álvaro González (Juntos por el Cambio), José Luis Ramón (Unidad y Equidad Federal) y María Cristina Álvarez Rodríguez (Frente de Todos).

Después del almuerzo con carnes en el Congreso, Fernández recibió a la comitiva en sus oficinas de Puerto Madero. Allí le agradeció a Maia haber frenado la mencionada declaración de repudio que impulsaba el hijo de Bolsonaro. “La relación entre las personas nunca puede estar por encima del vínculo de los países”, fue la frase que más repitió el presidente electo de la Argentina. Además le pidió a Maia que le transmita a Bolsonaro su “entera disposición para trabajar unidos por el bienestar de ambos países”.

Fernández aprovechó además para presentar a Felipe Solá como futuro canciller y a Daniel Scioli como el próximo embajador en Brasil. Ya en las oficinas de Puerto Madero también se sumó a la reunión Gustavo Béliz quien se interesó por desarrollar un programa bilateral de desarrollo en materia de ciencia y tecnología aplicado a la producción.

En cuanto a la suba de aranceles para el ingreso de aluminio y acero de Argentina y Brasil, decretada por Donald Trump, tanto Fernández como Maia acordaron poner en contacto a los Cancilleres para abordar acciones conjuntas. En la reunión, Maia aseguró que se había reunido con Bolsonaro para informarle su viaje a la Argentina y que el jefe de Estado de Brasil aseguró que no tomaría ninguna decisión unilateral en ese conflicto sin antes consultar al gobierno argentino. Coincidieron en que el conflicto probablemente no tendrá resolución hasta mediados del 2020.

Pero el presidente Bolsonaro confirmó que no vendrá ni enviará a nadie a la asunción de Fernández. La tensión sigue, probablemente por largo rato.

«Hoy los periodistas trabajan para Google»

0

La española Marta Peirano es escritora y periodista, autora de los libros «El enemigo conoce el sistema» y «Pequeño libro rojo del activista en la red«, con prólogo de Edward Snowden. Es fundadora de CryptoParty Berlin, una iniciativa alrededor de cuestiones sobre privacidad y seguridad en internet, y actual especialista en tecnología del diario El País. Santiago O’Donnell le hizo un reportaje el mes pasado en el que la autora reiteró todo lo que ha aparecido en los medios sobre las campaña de Trump, la del Brexit, Cambridge Analytica y la inteligencia rusa.

En AgendAR no nos pronunciamos sobre la veracidad de esas afirmaciones -nos inclinamos a pensar que la mayoría son ciertas, pero no muy interesantes. La victoria de Trump en las elecciones estadounidenses y el rechazo de una parte considerable de los británicos a la Unión Europea no se explican solamente por astucias de campaña.

Pero sí nos parecen perceptivas, y merecedoras de un debate profundo, estas opiniones de Marta Peirano sobre el periodismo moderno. Nosotros mismos debemos reflexionar sobre ellas:

«…..

– Ahora ya todas las elecciones tienen fake news. ¿Es un fenónemo mundial?

– Se trata de una manera de hacer campaña que es muy efectiva, porque te permite hacerlo de una forma selectiva, es económica e inmediata. Por otra parte es la clase de campaña que le permite a un partido recién llegado, que no tiene su propia base de datos de votantes, hacer una campaña nacional que pueda tener éxito. Entonces es muy difícil resistirse y diría que no hay ningún lugar en el mundo que no se esté utilizando.

– ¿Por qué dice que los periodistas trabajamos para Google y no para nuestros lectores?

– Hace años que los periodistas estamos produciendo más contenido del que nuestros lectores son capaces de leer. Y esto empezó un poco con el tema del SEO, cuando empezamos a utilizar nuestros contenidos para buscadores.

– ¿Qué es el SEO?

– El SEO es un conjunto de estrategias para que tu noticia, titular o contenido, suba en el ranking de Google. Lo que hace es utilizar una estructura específica para el titular, meter unas palabras clave, codificar ese contenido con tags, clasificarlo para que el buscador pueda encontrarlo, que sea corto, descriptivo, conciso. Es decir, hemos dejado que alguien que no era nuestro director venga y nos diga cómo escribir las noticias, con la promesa de una audiencia infinita, mucho mayor de la que podemos aspirar a llegar nosotros solos. Y en esa carrera hemos estado produciendo cada vez más noticias, destinando cada vez menos tiempo a la investigación, porque no puedes producir 150 noticias al día en lugar de 90 sin perder recursos, y preocupándonos por cuánta gente nos lee en Twitter o en Facebook. Hacemos cosas como publicar titulares sin contenido, porque Google te premia por eso. Un sistema que te premia por publicar un titular sin contenido, ¿qué clase de sistema es? Google se ha convertido en nuestro jefe.

– ¿Los medios están produciendo más cantidad de noticias que hace unos años?

– Sí, antes producíamos entre 70 y 90 noticias al día. Ahora estamos publicando entre 150 y 200. A veces hasta 300, cuando es fin de semana. Es un disparate. Nadie es capaz de leerse 300 noticias al día, ni el director del medio. Alguien que se dedique a leer noticias durante todo un día no puede leer 300. Estamos pensando en esa audiencia infinita que tenemos en las redes. Y como estamos alimentando el scroll infinito y la veloz máquina de las redes sociales que nos traen visitas, estamos generando contenidos cada vez más cortos, cosas como alargar noticias de manera completamente artificial, hacer de un acontecimiento siete noticias. Y en ese proceso nos quemamos porque no estamos haciendo nuestro trabajo. Estamos trabajando para Google, porque el lector no puede leer tanta cantidad de noticias al día, y peor aún, hemos perdido el coraje de decidir cuáles son las noticias, cuáles son apropiadas para nuestro lector. Estamos llenando nuestros periódicos de no-noticias.

Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – Conclusión

0

(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)

3. PURA FIBRA

El escepticismo en torno a ARSAT como empresa de telecomunicaciones duró poco. Ya en 2010, a 6 años de creada y 4 años antes de disparar con éxito ese primer satélite, ARSAT se disparó a sí misma como potencia telemática.

Debió ocuparse de los deberes incumplidos de la privatización de ENTEL, a saber: la planificación y tendido de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO). En todo esto, la Argentina de inicios de siglo tenía su vieja y esquelética red de cables de cobre trenzado heredada del estado. Corría detrás de la región, que a su vez corre detrás del mundo.

El plan era instalar Internet en todo el país, incluidas desde sus 5 megalópolis a centenares de ciudades medianas y chicas, pero también centenares de parajes rurales donde a duras penas había un teléfono de línea en alguna comisaría o delegación municipal. Y el propósito era llegar a todos estos sitios con fibra óptica de 48 pelos, el equivalente digital de una autopista yanqui de 10 carriles por mano.

Esta fue una decisión presidencial, pero la propuesta -y el dinero inicial- salieron en buena medida de FOETRA, el viejo sindicato de telefónicos. La Federación de Obreros y Empleados de las Telecomunicaciones de la República Argentina es un gremio raro. Uno de los pocos que supo tener un pasado combativo en tiempos militares, y más raro aún, uno que tras la privatización de ENTEL, pese a que estuvo precedida y seguida de cesantías masivas, se atrincheró en Telefónica («Tasa», en «gremialés») y en Telecom («Teco»), y se negó a desaparecer a conveniencia de ambas.

Pese a tener el respaldo del gobierno de Carlos Menem y de su Poder Judicial, Tasa y Teco se encontraron con una defensa de los derechos laborales que en otros servicios privatizados (los ferrocarriles, la electricidad) sencillamente no ocurrió. Con FOETRA los nuevos dueños europeos debutaron zapateando sobre tachuelas desde los primeros compases. Y eso, extrañamente, desde 2010 empieza a salvar a los usuarios.

FOETRA tuvo más visión que la de la pura resistencia ciega. Decidió usar en su favor -sin garantías de éxito- el cambio tecnológico y la renuencia de las privatizadas en implementarlo a fondo. Los usuarios habían dejado en masa por aquella novedad, el celular, sus viejos teléfonos de línea. Pero se estrellaron contra una pared. Las firmas de telefonía de aire, sean de Tasa, de Teco o de terceros, dependen de las redes terrestres para las distancias medias y largas. Y ni Tasa ni Teco cumplieron con sus compromisos de inversión al respecto y las redes se saturaron. De modo que todas las firmas de celular pasaron en una década de ser percibidas como el salvavidas, la única opción para comunicarse, al rol de las firmas más detestadas del país por sus frustrados usuarios. En incontables «focus groups» de consultoras de opinión salían como más odiadas incluso que las de ferrocarril, subte y electricidad. Y es mucho decir.

En 2012 ya la calle sabía que el celular era un clavo, y que para una comunicación exitosa que no insumiera horas de intentonas había que tener al viejo teléfono de línea como «back up». Invisible para el público, el cuello de botella estaba en las redes. En 2000 seguían más o menos siendo las de 1990.

Nacido sobre aquellas líneas viejas de cobre trenzado, FOETRA jugó una ficha a las nuevas redes, las de fibra de vidrio, y lo hizo a través de ARSAT porque era el único jugador estatal a mano en el cuadro post-menemista. Lo hizo con la idea de que la telaraña óptica que empezó a construir el estado fuera mucho mayor y más robusta que las de las privatizadas, para que diera soporte a la telefonía de línea, la inalámbrica y a los entonces novedosos servicios IP, es decir apoyados sobre Internet, como dan los teléfonos celulares de 3G para arriba. El rol de FOETRA en el «boom» de la REFEFO implicó que el gremio tuviera derecho a nombrar un director en ARSAT: Marcelo Tessoro.

Lo que sucedió en nuestro país es casi contraintuitivo y muy ignorado. Un gremio, FOETRA, apuesta su supervivencia a la REFEFO, y al hacerlo salva -sin que haya sido en absoluto su intención- a las firmas privadas que la usufructúan. Éstas son inviables: andan demasiado enredadas en su angurria de currar al usuario vendiéndole ancho de banda inexistente, y repatriar ganancias sin que se les caiga un centavo aquí. Finalizando la segunda década del siglo XXI, en telecomunicaciones la Argentina no es Uruguay (ya quisiera…), pero está mucho mejor que en 2000 y que en 2010. Y gracias a la REFEFO.

La REFEFO fue y sigue siendo, lectores, el mayor intento de integración regional de la Argentina desde los ferrocarriles ingleses, con todas estas diferencias: fibra china, cero ingleses, obra toda argentina, toda pública, de estructura anillada regional en lugar de “radial porteñocéntrica”, integra la Patagonia Austral, y no transporta personas o cosas sino información. Pero eso sí, muy rápido. Y además, sigue viva, no se privatizó ni cerró tramos. Se verá por qué.

En el trimestre final de 2015, la REFEFO ya tenía 31.000 km. tendidos sobre 58.000 planificados, con 6500 iluminados. El macrismo y El Gran Diario Argentino habían dejado de llamarla “obra faraónica” y preferían criticar el lento avance de la iluminación de la red. Bueno, es difícil iluminar la fibra si no ha sido comprada, tendida, microfundida y enterrada. Pero ya palpitando una posible victoria electoral, los “ut supra citados” estaban pensando más bien en cómo colonizarla.

En la REFEFO no hay un peso de inversión privada. Se financia con el Fondo Fiduciario del Servicio Universal, cifra que el ENACOM cepilla del 1% de todo lo facturado por empresas de telecomunicaciones en el país. La fibra envejece en 20 años, y nunca falta el constructor de obra pública o privada que la corta sin querer con su retroexcavadora. De modo que mantenerla en su kilometraje actual sale U$ 30 millones/año. Es plata.

En 2013, con la REFEFO creciendo a todo vapor, un ingeniero a cargo de “trazar la traza”, resumió así la situación: “En los últimos 2 años tiramos más fibra que Telefónica en 22, y del doble de ancho de banda”. En 2017 ese hombre, Alejandro Massolo, se volvería otro de los hoy ya 60 echados por la administración macrista de ARSAT, 20 por ser de la dirigencia anterior, el resto más o menos al voleo para causar terror, muchos irremplazables por su nivel técnico.

ARSAT usó el enorme capital físico y comercial que terminó siendo la REFEFO para dar servicio en los despoblados donde las 2 grandes “telcos” heredadas del menemismo jamás pintaron, porque allí perdían plata.

Pero ARSAT tenía otra misión tan importante como la de ocupar los sitios abandonados por las telcos y megacableras. También debía “pisarles el precio” y aumentar la oferta de ancho de banda en las ciudades medianas y grandes. El mandato con las privadas dueñas de la pelota era, llegado el caso, baipasearlas y hacer contratos directos con las distribuidoras locales chicas y las cooperativas. Y si no las había, con las municipalidades, que las intendencias mismas dieran Internet. Eso debía alcanzar para romper el derecho que tuvieron desde los ’90 los operadores monopólicos a cobrar precios desaforados a cambio de servicios miserables.

Esta consigna ARSAT entre 2010 y 2015 la cumplió con cautela, porque construía la REFEFO mucho más rápido de lo que la iluminaba. Pero en 2015 la iluminación masiva era inminente y abría la posibilidad de un estado regulador de servicios y precios contra cuya oferta no habría competencia posible. Eso aterraba a las telcos y megacableras, aunque ARSAT no amenazara con sustituirlas.

La magister en comunicaciones Mariela Baladrón, de la Universidad Nacional de Quilmes, da una visión minuciosa de este período 2010-2015 aquí. Es historia en acción, y casi nadie la sabe aunque hoy la tiene ante las narices. Es el momento en el cual la REFEFO como soporte de base, permite físicamente la floración explosiva de servicios IP (montados sobre Internet) al estilo de WhatsApp o Waze en todo el país, imposibles sin el cimiento invisible de esa red subterránea de fibra.

Es también el momento en que ese despliegue estatal y la campaña de corso del Gran Diario Argentino chocaron como trenes de frente, y cambiaron todo, para bien y para mal, en el panorama comunicacional argentino.

En 2014, comparados en ancho de banda con la región, no éramos la potencia comunicacional que es Uruguay, y tampoco Brasil. Pero ya no dábamos lástima. Hoy ya subió a 16 mega. Eso es lo que da la REFEFO.

Lo único que ARSAT tenía prohibido fundacionalmente es lo que la jerga llama “última milla”: llegar directamente con fibra óptica a las casas de los usuarios finales. Esto se hizo para preservar a miles de cableras y cooperativas chicas del interior para las cuales la REFEFO se volvió lo que el oxígeno para los humanos. Inevitablemente, a salvo de una competencia directa de ARSAT pero ante un nuevo y descomunal cantero de ancho de banda, los grandes dragones del mercado acopiaron todo el que pudieron a muy bajo costo y multiplicaron sus ganancias, reclutando el doble o triple de clientes, sin mejorarle el servicio o el precio a ninguno, fuera viejo o nuevo.

En la práctica, la REFEFO significó para todo argentino un servicio cuyo ancho de banda promedio nacional en 2004 se medía en kilobytes por segundo (entre 14 y 56). Bajar de Internet un gráfico de barras era bancarse la máquina colgada durante horas. En ciudades de 15.000 habitantes había que hacerlo a las 3 de la mañana, cuando la población y los cibercafés dormían, y tomaba horas.

En 2004 toda Argentina se apoyaba mayormente sobre viejas redes de telefonía de cable de cobre trenzado, o –peor aún- radioenlaces estrechísimos, y sujetos a corte por meteorología: lo que dejó ENTEL cuando la canibalizaron. A partir de 2010 ARSAT empieza a comprar fibra y cavar zanjas, y en 2014, con sólo un quinto de la red iluminada, la velocidad de internet en el país iba llegando a los 4,5 “mega”, 357 veces más rápido que en 2004.

Las Toninas, provincia de Buenos Aires, punto de enlace de la REFEFO con el resto del mundo.

La REFEFO y los satélites absorbieron básicamente casi toda la inversión de ARSAT hasta 2015 (U$ 200 millones/año), pero para los usuarios, esto fue el “Big Bang”. Hoy, sin poner plata en más satélites, ARSAT sigue fondeando U$ 55 millones en hacer crecer la REFEFO (mucho más despacio que antes), porque así le conviene a sus grandes usuarios. Eso sí, desde entonces las nuevas autoridades la rebautizaron Plan Federal de Internet y dan a entender que lo inventaron. Ese afano es un elogio.

Antes de la REFEFO, un mega costaba U$ 250 dólares en San Genaro, Santa Fe; US$ 120 en Santa María, Catamarca; US$ 160 en Perito Moreno, Santa Cruz; y US$ 180 en Sunchales, Santa Fe. ARSAT desde 2018 empezó a ofrecer el mega mayorista a U$ 10. Poco antes de las elecciones, la dirigencia PRO de ARSAT desdolarizó el precio y lo fijó en $ 447. Obviamente, los titanes locales de la Internet no bajaron sus precios y están embolsando diferencias en última milla como nunca antes, mientras Papá Estado Bobo paga la expansión y el mantenimiento de la red en dólares.

La otra razón de ARSAT en 2010 para no dar última milla es que habría tenido que abandonar su tamaño ideal. En 2015 teníamos 2 satélites, el mejor “Data” del país, 30.000 km. de red, 95 estaciones retransmisoras de la Televisión Directa por Aire, la 2da mayor planta de testeo de satélites del Hemisferio Sur y para operar todo eso sumábamos escuetamente unas 400 personas. Empresa chica y ágil pero con activos gigantes, éramos una novedad en la Argentina.

Para dar “milla final”, es decir llegar a las casas, ARSAT habría debido volverse un coloso de decenas de miles de empleados. El GDA y la oposición la habría llamado inmediatamente una ENTEL resucitada, y habría recordado los infinitos males de aquel monopolio estatal.

Hoy la megafusión de Cablevisión y Telecom habilitó al Gran Diario Argentino para volverse un monopolio mucho más poderoso que la vieja ENTEL: genera los contenidos y además tiene un acceso privilegiado en precios a la red de distribución, aunque no sea de su propiedad. Por ende, su capacidad de fabricar la percepción pública jamás llegó tan alto. Si el negocio de los multimedia en Argentina pasó siempre más por la venta de silencio que por la de información, hoy su poder es inmedible: son literalmente dueños de la verdad.

Pero blanco sobre negro, gracias a la REFEFO al menos se miente más rápido. La velocidad promedio nacional de la Internet subió a 16 mega. O eso dice, al menos, el Ministerio de Modernización, nuevo dueño de ARSAT desde la desaparición del Ministerio de Telecomunicaciones. Esos números hay que mirarlos con la lupa.

Blanco sobre negro, si no se privatizó totalmente ARSAT es por eso: para los privados, paga mucho más viva, pero colonizada. Aunque ya no nos dejen hacer satélites, siempre fuimos buenos cavando zanjas. Y gracias a esas zanjas su proveedor de celular tiene señal, y Ud. puede leer este texto por WhatsApp.

Sin embargo, la idea de llegar con fibra óptica directamente hasta las casas con una operadora estatal se emperra en algunas cabezas gringas. En Australia es el negocio de la estatal nbn (escriben su logotipo en minúsculas, de puro modernos). La nbn se fundó porque cualquier “yobbo” veía que las privatizadas de los ’90 allí tampoco invertían un “zack”, y a décadas de la privatización la red de aquel país-continente seguía formada por cables de cobre hechos fruta. Los laboristas reemplazaron todo eso por fibra y servicio estatal “fiber to home”, lo que puso fuego bajo el asiento de las privadas, que tuvieron que empezar a invertir porque se les venía la noche.

Australia se nos parece demográficamente, pero exagera: es un inmenso desierto central con algo de población urbana costera. Por ello, a la población rural dispersa del interior la nbn la comunica no con fibra (sería irrealmente caro) sino con dos satélites muy poderosos, los Sky Muster, que le dan a cada cliente entre 20 y 50 mega de ancho de banda. Los Sky Muster son HTS (satélites de banda muy ancha), de una ingeniería parecida a la que planificábamos para los ARSAT del 4 al 8. Pero pese a que Australia es un país aeroespacial, no trataron siquiera de construir esos monstruos. Les resultan demasiado complejos. Y los ejecutivos de nbn nos miran con cierto asombro.

Jeremy Corbyn, el lider laborista británico y hombre con chances de llegar a Primer Ministro en su país, acaba de declarar que si lo votan fundará British Broadband con última milla incluida (ver aquí). British Telecom, por supuesto, está aterrada. El público británico, no tanto. Todos los servicios privatizados por Maggie Thatcher hoy están entre los más caros del mundo.

Hoy la Argentina es el 2do país sudaca con mayor porcentaje poblacional conectado a Internet: hay un 63% de compatriotas “online”. Viven usando la REFEFO sin saber que existe y que la hizo/hace/mantiene ARSAT, estatal y eficiente, aunque embichada de punta a punta. Ya la desparasitaremos, porque la vieja ENTEL se murió de eso: invadida de empresitas y empresotas parásitas que la mataron por lenta parálisis.

Significativamente, el primer puesto regional en conectividad y velocidad de transmisión lo sigue teniendo Uruguay gracias a la vieja telefónica estatal, ANTEL. Los uruguayos plebiscitaron no privatizarla, tras constatar los resultados impresentables del faenamiento de ENTEL en la Argentina. Y ANTEL tapizó “el paisito” de fibra óptica.

  • Llega “No Robarás”

Rodrigo de Loredo, mano derecha de su célebre suegro, el ex ministro de Telecomunicaciones Oscar Aguad. De Loredo es célebre también por su brazo izquierdo.

El Programa Conectar Igualdad, o PCI, nació en 2010 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Debía reducir la brecha digital entre adolescentes pobres y mejorar la calidad de la educación pública secundaria. Era un programa básicamente educativo: ARSAT se limitaba a ser –con orgullo- su “pata técnica”.

En 5 años, el PCI entregó una netbook por alumno de secundaria pública: cuando por fin egresaba del cole, se la quedaba consigo. Hasta 2015, el PCI había entregado 5.315.000 computadoras a docentes y estudiantes en 11.573 escuelas.

El éxito del PCI, aunque poco mentado por los medios, fue despampanante entre los docentes de esas escuelas. Muchos de ellos serían votantes de Mauricio Macri, razón por la cual mientras duró la campaña electoral de 2015, Macri asegurara que iba a mantener ese programa.

Mintió. Es el momento de presentar a Rodrigo de Loredo, abogado, cero experiencia en Telecomunicaciones, pero yerno de Oscar Aguad, también abogado, también cero experiencia en lo mismo, pero Ministro de eso mismo. “El Yerno” fue el primer interventor macrista de ARSAT. No usamos la palabra “interventor” livianamente.

Treintañero y pintón, su autoridad era temible pero vicaria, una cara puesta ahí por jugadores ocultos y poderosos en serio. De Loredo no inventó la liquidación de los satélites ARSAT, o el intento de darle la construcción y propiedad de los mismos a Hughes a partir del 3°. Pero se jugó por todo ello. El hombre, sin embargo, tenía objetivos propios, a saber: ser intendente de Córdoba Capital.

El yerno de Aguad entró en ARSAT alabándola por sus muchos logros, ante una asamblea obligatoria de empleados silenciosos como en misa. Muchos le creyeron: la firma abunda en profesionales veteranos, votantes casi naturales del PRO. En aquella ocasión, De Loredo también prometió cero persecuciones políticas.

También mintió. A las dos semanas echó a la cúpula anterior y varios cuadros medios, 24 en total. Pero además dejó afuera a 5 contratados y a 3 profesionales de Ciencias de la Educación que hacían de ARSAT la pata técnica del programa Conectar-Igualdad, el PCI, tema al que ahora volvemos. Nos pareció necesario retratar al verdugo –que es accesorio- para entender a la víctima. El tema es la víctima.

El antebrazo izquierdo de De Loredo le gana fama: tiene un tatuaje en caracteres góticos: “No robarás”, dice. El antebrazo derecho no parece tener leyenda alguna.

El Yerno es autorreferencialidad dermatológica en estado puro: al llegar a ARSAT, prometió no dejarse el bigote hasta tanto no cumpliera los planes que tenía para la firma. El planeta entero contuvo el aliento… Cuando se tuvo que ir en 2017, porque se descubrió que este gobierno presuntamente profesional estaba demasiado lleno de tíos, sobrinos y parientes sin pergaminos o pinet para su función, como él mismo, El Yerno había logrado (dijo) todo esto:

  • Déficit cero. Obtenido suspendiendo el ARSAT-3 y cobrando la venta de señal de los ARSAT-1 y 2, que obviamente De Loredo NO construyó y estaban recién satelizados. Es el equivalente de perder 30 kilos amputándose las 2 piernas.
  • 410 localidades nuevas conectadas a la REF… perdón, al Plan Federal de Fibra Óptica, sobre 1300 que había prometido. Las 410 son discutibles: al llamar por teléfono a decenas de intendentes respectivos, casi una tercera parte ignoraba para qué servían aquellas cajas blancas de conexiones que ARSAT había dejado en la plaza, o en algún lugar céntrico, y adiós. Ahora Ibarra dice que son 1000 localidades conectadas. Le creemos tanto como a De Loredo.

“No Robarás”, haciendo patria con los operarios y técnicos que tienden la REFE… perdón, el Plan Federal de Internet.

  • 23 antenas de TDA menos. Sobre 15 antenas nuevas prometidas por “No Robarás” a la TDA (Televisión Directa por Aire), no pintó ninguna. Ésas eran las que transmitían los contenidos culturales argentinos de calidad de la Televisión Pública, y también “Fútbol para Todos”. Pero 8 antenas quedaron fuera de combate por falta de mantenimiento. En sumas y restas de almacenero, quedaron con 23 antenas menos. Ah, y  aquellos 100.000 decodificadores sin repartir…
  • Aún así, De Loredo se fue de ARSAT con bigote. Pasó el tiempo y en las elecciones de Córdoba Capital salió tercero, pese a que ARSAT desde 2016 le había pagado una campaña fabulosa. Durante su intervención, la firma literalmente inundó las redes sociales con imágenes de su recia estampa, usando casco de seguridad y charlando con los operarios en todo lugar al que llegaba la REFEFO. Pruebe googlear su nombre + fotos y hay a patadas, porque contrató fotógrafos, cameramen y operadores de drones y agencias de publicidad para inmortalizarse en acción. Nos habría encantado tener semejante maquinaria comunicacional cuando lanzamos el ARSAT-1. Trate en cambio de encontrar una foto de Pablo Tognetti, el tipo que construyó la emprea ARSAT, la REFEFO, el Data, los satélites, etc: no hay. Nos encanta aún el slogan que trajo De Loredo a ARSAT: “El futuro en cada argentino”.

En la vida real, que es más sucia que la mediática, De Loredo fue uno de los que destriparon el Plan Conectar Igualdad (PCI). Y al hacerlo esos tipos le robaron bastante futuro a mucho argentino adolescente de familia pobre. De modo que ahora sí entremos en materia.

Si pudiéramos acusar a Mauricio Macri de tener ideas, tras un encuentro en Davos, Suiza, con Bill Gates, adoptó las del fundador de Microsoft en materia de informática educativa. Por eso en el decreto 386/2018, que sustituye al Programa Conectar Igualdad (PCI) por “Aprender Conectados”, Macri sostiene que quiere ir más lejos que una mera repartija de notebooks hechas en Tierra del Fuego.

En realidad, el PCI no fue jamás un revoleo de hardware: el Ministerio de Educación tenía aproximadamente 1000 expertos tejiendo software nacional para todas las materias de secundaria, y con enfoques muy originales e interdisciplinarios. Si hubo revoleo, fue sobre todo de software.

Después del 10 de diciembre de 2015, aquel valiente millar de expertos en Ciencias de la Educación, en su mayoría dependientes del Ministerio mediante “contratos basura”, fueron dejados primero sin tarea, luego relegados a las provincias (que no querían saber nada de pagarles), y después cesanteados. Si te he visto, no me acuerdo. Hay que aprender la lección: no se puede revolucionar la educación sin trabajo de planta.

Pero algo del trabajo de todos esos docentes echados vive. Las 5.315.000 notebooks del PCI permitían (y permiten), por ejemplo, estudiar Geografía y Ciencias sociales como Ud. y yo jamás lo hemos hecho: a partir del análisis de imágenes satelitales. O también aprender Lengua y Literatura a partir de un cuento en versión audiotexto. Y luego el programa le pide al alumno que produzca una versión audiovisual de la narración, pero usando sistemas de programación gráfica y de sonido, que también le suministra.

La enseñanza de manejo profundo de “la compu” con el software del PCI era directa e indirecta: estaba implícita hasta en consignas como las de generar videojuegos usando soft de base libre como “Pilas Engine” o “Scratch”.

Ud. se estará preguntando, lector, si estamos hablando de Finlandia, pero le juramos que todo esto pasó en la Argentina y durante 5 años, hasta que de pronto no pasó más, y nadie se preguntó siquiera por qué. Ud. tal vez dude si el PCI existió. Pregúntele a alguien que haya cursado la secundaria pública entre 2010 y 2015. Nosotros, que somos respectivamente un informático y un periodista científico, sabemos bien que la venta de silencio cada vez paga más y sale mejor. ¿Cuántos argentinos saben que existió Conectar Igualdad? Hay gente que lo ignora EN ARSAT.

La nueva y amable cara de ARSAT, Raúl Martínez. No le hemos visto tatuajes.

Entre tanto, la empresa migró en el tótem ministerial. Ido que se hubo De Loredo rumbo a la gloria edil, ARSAT quedó bajo comando directo presidencial, y la dirige Raúl Martínez, hombre del riñón del extinto Franco Macri, “preso y procesado en los ´90 por contrabando agravado, evasión impositiva y obstrucción de la justicia como cabeza de una offshore con la que los Macri hacían negocios desde la automotriz Sevel” (según el portal Nuestras Voces, periodismo ciudadano). Nuestras Voces añade –tal vez de un modo reduccionista- que fue la absolución de los imputados en aquella causa por parte de la Corte Suprema (un modesto asunto de U$ 55 millones), lo que determinó el fácil descabezamiento de la misma por el presidente Néstor Kirchner. Eso es quitarle méritos a aquella Suprema.

Los tilingos que gobiernan 2015/19 creen que la educación de calidad es un derecho de ricos, y a veces lo dicen. Mauricio Macri en particular parece no haberse beneficiado nada de ese privilegio, pero él y sus caciques odiaron Conectar Igualdad visceralmente. ¿Era demasiado “wow” enseñar informática a través de Historia o Física? Tal vez. Pero el crimen real era que PCI obviara a Microsoft y funcionara en Huayra, una variante criolla del código abierto Linux. Eso no le paga licencias al tío Bill (Gates).

Disperso su plantel de creadores, hasta el 10 de mayo de 2018 el PCI siguió en plan zombie, más muerto que vivo y sin actualizarse. ¿Qué habrá pasado con su “nube”? Usaba aquel nuevo nombre de “Aprender Conectados”, pero se había devaluado a repartir “tablets”, aparatos tan útiles para la enseñanza “online” como las galochas lo son para el fútbol. Nuevamente, quedaron 800.000 notebooks sin entregar. ¿Quién se las quedó?

A todo esto Microsoft y el GDA hicieron fuerza para que el ENACOM, que tiene el “sí” fácil, firmara la implementación del programa “Shape The Future” (Dale forma al futuro), compuesto por paquetes de software educativo importados. “Shape” es tan argentino como Puerto Rico, pero además corre sobre sistema operativo de Microsoft, que cobra licencia por cada plataforma en que se instala.

Sin embargo, la gigante del Silicon Valley no está haciendo grandes negocios en nuestras aulas. El nuevo Ministerio de Educación, regido ya no por el carismático Esteban Bullrich sino por Alejandro Finocchiaro, al que le tocó operar en el ajuste extremo, dictaminó que ya basta de entregar notebooks o tablets. Es que el 87% de los alumnos de secundario encuestados respondieron que ya tenían una computadora en su hogar.

Moreno, el informático entre quienes firmamos, cree que los encuestadores no preguntaron por el origen de tales computadoras: en los 2 quintiles más pobres de la población estudiantil, dice Moreno, habría salido clarito que dichas máquinas eran las 5.315.000 repartidas por “Conectar-Igualdad”. La primer “compu” que hubo en casa…

En lugar de los 1000 expertos echados del PCI, Finocchiaro puso a 4 universidades privadas (todas canteras del funcionariado del PRO) para que continuaran elaborando los contenidos de “Aprender Conectados”. Son la Siglo XXI, la Católica Argentina, la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Por lo pronto, dicha craneoteca y Finnochiaro decidieron que “Aprender Conectados” implementaría educación digital, programación ¡¡y robótica!! en la currícula para todos los niveles obligatorios (inicial, primario y secundario) e incluso para los Institutos de Formación Docente. Lo extraordinario del caso es que esos 4 templos del saber refulgen por su falta de laureles en todas esas disciplinas. Diferencia notable con el viejo plantel de “Conectar Igualdad”, salido de las plebeyas universidades nacionales de Buenos Aires, La Plata, Córdoba y la Tecnológica (UTN).

Pero Finocchiaro no tendrá tiempo para transformar su Ministerio en las Nuevas Academias Pitman. Primer problema, se le acabó el tiempo: el PRO perdió las elecciones y “Aprender Conectados” se ganó entre los profesores de secundaria la misma popularidad que el presidente Mauricio Macri tiene en las canchas de fútbol. En parte, por lo mismo.

Lo otro es que “Aprender Conectados” se licuó con la hiperinflación de 2018 no sólo en contenidos sino en plataformas. Si antes revoleaba notebooks y luego entregó algunas tablets, finalmente descendió a un goteo de celulares, de los cuales la gobernadora María Eugenia Vidal y el presidente Macri repartieron unos 8000 destinados a 2000 colegios secundarios bonaerenses en un acto en San Justo. 4 celulares por colegio, y se acabó lo que se daba.

El problema es que una parte de los 16.000 colegios bonaerenses carece de telefonía móvil. Más interesante aún, esos 8000 telefonitos no pueden siquiera salir de cada colegio. Donde obviamente, terminarán siendo usados para videojuegos.

En síntesis, ARSAT es recuperable porque hizo demasiadas cosas por el país, y las hizo bien. Recuperable a alto costo. Mucho negocio parásito a expurgar, preferiblemente en los 100 primeros días, y suerte al que lo intente.

Pero no parece que tengamos opción.

Alfredo Moreno, informático, profesor de TICs en la Universidad Nacional de Moreno, delegado de ARSAT ante FOETRA

Daniel Arias, periodista científico, ex RRII de ARSAT

El gabinete de Axel Kicillof: las expectativas

0

Los medios nacionales (porteños) están enfocados, obsesivamente, en la información y las especulaciones sobre el gabinete de Alberto Fernández. Es razonable. Pero nos parece de interés, y no sólo para los bonaerenses, reproducir la información que reúne Diario Popular, desde La Plata, acerca de los nombres que se mencionan del equipo del nuevo gobernador de Buenos Aires. Y las expectativas del empresariado local:

«Axel Kicillof jurará como gobernador de la provincia de Buenos Aires el próximo miércoles 11, y un día después de su asunción hará lo propio todo el gabinete.

El mandatario electo aún no oficializó los nombres de su equipo, pero «el borrador de gabinete» ya estaría bastante avanzado, aunque nadie confirma nada. Hagamos un repaso de lo que se comenta en La Plata.

Carlos Bianco, de extrema confianza del gobernador electo ocuparía la Jefatura de Gabinete de Ministros. Aún no se sabe si habrá Ministerio de Gobierno y si este estará «supervisado» por la Jefatura de gabinete o no.

El experto en finanzas Pablo López, sería el próximo ministro de Economía, un ministerio que aparece con un perfil técnico. Con las mismas características, Cristian Girard, suena para la Agencia de Recaudación de Buenos Aires, ARBA.

Augusto Costa, que también constituye una referencia importante en el primer círculo de Kicillof, asumiría en el mega-Ministerio de Producción, que incluiría las carteras de Trabajo, que estaría a cargo de Mara Ruiz Malec; Agroindustria, área donde quedaría Javier Rodríguez, y por último también se sumaría Ciencia y Tecnología, que por ahora no tiene referencia publicitada.

Juan Cuattromo, en tanto, aparece como el futuro presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que además deberá renovar conjuntamente con su presidente otros cuatro directores más, un trámite que deberá ser refrendado por el Senado de la provincia.

Ocurre lo mismo con el futuro Director General de Cultura y Educación; todas las miradas están puestas en Agustina Vila, como la nueva Directora General pero su pliego necesitará acuerdo del Senado; en tanto que los Consejeros Generales, donde no tenemos nombres, que deberán ser visados por los Diputados.

 Sorpresa en el área de Seguridad: asoma la figura de Sergio Berni. La otra postulante, Cecilia Rodríguez, también con un paso por el área durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner, es percibida como una teórica solvente, pero por la experiencia el cargo quedaría reservado para Berni. También hay boletos con el nombre de Martín Arias Duval.

Juan Martín Mena aparece como número puesto para el Ministerio de Justicia.

Puede haber otras fusiones además de la de Producción: de Medios con Asuntos Públicos, bajo Jésica Rey, de las personas de mayor confianza de Kicillof; y las secretarías, Legal y Técnica y General, bajo Federico Thea.

En tanto, Daniel Gollán desembarcaría en Salud, secundado por Nicolás Kreplak, mientras que Desarrollo Social quedaría en manos de Fernanda Raverta, aunque también suena Malena Galmarini.

Asimismo, a Infraestructura iría Agustín Simone. En Cultura, desembarcaría la diputada provincial Florencia Saintout, aunque también el massismo arrima el nombre de Javier Faroni.

En entes autárquico y descentralizados como el IOMA, la obra social de los empleados estatales bonaerenses, parece que la ex ministra de Economía de Daniel Scioli, Silvina Batakis, está casi confirmada. El dirigente del radicalismo que se suma al Frente de Todos, Eduardo Santín asumiría en el Instituto de Previsión Social.

Quien por estas horas se muestra optimista es Guillermo Siro, presidente de la Confederación General Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) y dirigente de CGERA, a medida que se van conociendo los planes de Alberto Fernández y Axel Kicillof en la provincia, pues entiende que «está la decisión de reactivar el consumo».

Pero fundamentalmente, el entusiasmo y la expectativa está puesta por la llegada de Augusto Costa, a quien se considera al impulsor de los Precios Cuidados en su momento.

«Necesitamos que entre plata al bolsillo del trabajador así se reactiva el pequeño y mediano comercio y las pymes que el total son más de 43 mil en toda la Provincia. La mayoría están en el Conurbano, donde se necesita un impulso de movilidad social de manera urgente y tanto Fernández y Kicillof y Costa parece que van en esa dirección», señaló Siro.

Al mismo tiempo cuestionó los “Supermiércoles de descuentos” de la gobernadora Vidal porque con «el mecanismo implementado por el Banco Provincia estaba dirigido a que se beneficiaran los grandes hipermercados. Eso perjudicaba al comercio de proximidad, destruyendo las micro economías de los pueblo del interior bonaerenses y de las barriadas del Conurbano».

El gobierno de Cambiemos emitió en noviembre 285 mil millones de pesos

0

El mes de noviembre cerró finalmente con una expansión monetaria de $ 284.378 millones. Esto llevó el stock de la base monetaria a $ 1.671.621 millones (algo así como u$s 26.500 millones), según los informes del BCRA. Así, la emisión de base creció en un mes un 20,5%.

Fue sin duda el noviembre más expansivo de los últimos años. Por ejemplo, frente a un año atrás esta expansión de la base representa, más allá de la comparación nominal, un incremento del 240%.

Debe tomarse en cuenta que en los últimos tres diciembres -2016, ´17, ´18- el BCRA emitió no menos de $ 105.000 millones (en el 2016). El año pasado lo hizo por casi $ 171.000 millones. Es que en diciembre se da la mayor parte del déficit fiscal de todo el año, que hay que cubrir con financiamiento o con emisión. De modo que, por un lado, la actual gestión del BCRA le habría adelantado a la próxima conducción, parte de la emisión a la que deberá recurrir el nuevo gobierno para afrontar los compromisos de fin de año.

El actual presidente del Central, Guido Sandleris, ha presentado su renuncia a partir del 10 de diciembre. En lo inmediato, los funcionarios del nuevo gobierno que tendrán responsabilidades en el área creen que el control de cambios vigente -y que permancerá así-, que limita la compra de dólares a 200 por persona, evitará que el público se desprenda de los pesos. Pero todos están conscientes que no será fácil evitar el traslado a los precios.

Alberto Fernández dispondrá aumento inmediato para jubilados y trabajadores con sueldo cercano al mínimo

0

Es conocimiento general que el nuevo presidente planea enfrentar las penurias de los sectores más vulnerables de la población, y la caída del consumo como motor de la economía, con medidas inmediatas. Ya se anticiparon algunas, en el contexto del plan contra el hambre. Ahora, el periodista Carlos Burgueño, que mostró contar con buena información recientemente, detalla una decisión inminente:

«Lo denominan en el equipo del presidente electo, informalmente, el “plan de los 100 mil millones” de pesos. Ese sería, aproximadamente, el dinero que el próximo gobierno de Alberto Fernández quiere volcar al mercado interno en los primeros meses de gestión, para reactivar la economía. El destinatario de esos desembolsos serán jubilados, trabajadores públicos y privados con salarios cercanos al mínimo de $ 18.875 y beneficiarios de planes sociales.

El criterio es claro: se trata de un público sin capacidad de ahorro y se descarta que cualquier peso extra que perciban se destinará al consumo. Para el resto de los trabajadores se esperará a que sean las negociaciones paritarias las que determinen los incrementos salariales.

En paralelo habrá políticas de contención de los precios, se mantendrán los beneficios impositivos al IVA, se profundizarán los planes Ahora 12 y Ahora 18 y la ya anunciada tarjeta social para los beneficiarios de los planes activos. El origen del dinero para financiar este programa de aumento de la base monetaria es simple.

Habrá incrementos de impuestos (retenciones y bienes personales pican en punta). También habrá emisión monetaria lo que representa una seria amenaza inflacionaria. Ante esto la respuesta del próximo oficialismo es simple. Se considera que todo dependerá de la confianza que se le tenga al plan de los primeros tres o cuatro meses de gestión de Alberto Fernández. Si se considera que hay confianza en que la situación económica mejorará, se espera que los productores de bienes de consumo masivo a los cuales está destinado el plan, aumentarán sus líneas de producción hasta abastecer el incremento esperado en la demanda interna que se potenciará con los pesos que se volcarán al mercado. Si, por el contrario, los fabricantes de alimentos, bebidas y bienes de consumo masivo (entre otros), creen que los pesos aumentarán la demanda, pero que se tratará de un efecto efímero e inflacionario, mantendrán los actuales niveles de producción, liquidarán stock existente y se replegarán ante el posible estallido monetario.

En otras palabras, todo dependerá de la confianza que los fabricantes tengan ante el nuevo plan. Según fuentes del futuro oficialismo, será el propio Alberto Fernández el que se pondrá al hombro un primer momento de contactos directos con los principales productores locales; para que confíen y se vuelquen por la primera opción. Esto es, aumentar el ritmo de producción de sus plantas».

En AgendAR, creemos que, al ser la inflación multicausal, la confianza que puedan tener los fabricantes de bienes de consumo es sólo un factor más. Importante, pero no suficiente. El nuevo gobierno deberá esforzarse en lograr y mantener un superávit fiscal primario. Y después de 4 años de ajustes mal repartidos e ineficaces, la realidad pone un límite a recortes en el gasto público.

Esto significa que impuestos más altos que los previstos van a ser necesarios. No lo van a recibir con alegría los sectores medios y altos de la población, pero una inflación aún más descontrolada que la actual sería peor.

Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – 2° parte

0

(La primera parte de este artículo está aquí)

2. EL NACIMIENTO DE ARSAT S.A.

Lo difícil de desandar los daños sufridos por ARSAT desde 2016 a hoy es que fueron expertamente infligidos por rábulas y testaferros de multinacionales y de nuestros mayores “multimedia”. Cada esquirla que se extirpe del cuerpo de la empresa puede causar una hemorragia de juicios. Pero seguir en su actual coma 4, para ARSAT sería la evaporación por irrelevancia. Gran dilema médico para Fernández.

ARSAT SA nació en 2006 con la ley 26.092 como firma de telecomunicaciones satelitales. La inventó Néstor Kirchner para que la Argentina no perdiera otra vez por abandono sus dos últimas posiciones orbitales geoestacionarias, la 71,8º Oeste y la 81º Oeste. La última citada, la más valiosa, estaba por ser entregada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de las Naciones Unidasal Reino Unido. A Su Graciosa Majestad le gustan estos pagos desde hace rato.

En esta situación nos había metido Nahuelsat, engendro societario de nombre mapuche pero formado por Dornier Flugzeugwerke y Aérospatiale, traído aquí por el gobierno de Carlos Menem.

Nahuelsat nos dio un primer satélite realmente de mierda para la primera posición, el Nahuel 1A. Estuvo, desde 1997, cuando su entrada en operaciones, siempre a punto de perderse por su rotación descontrolada de perinola, y la firma jamás se hizo cargo de daños por pérdida de vida útil. Pero la compañía tenía otra carta en la manga: según pasaban los años, no suministraba ningún Nahuel 1B, bueno o malo, para la segunda posición. Éste segundo que jamás pintó pasó a llamarse “El Nahuelito”, por lo imaginario.

¿Otro robo para la corona? Sí, pero la de Isabel II, segunda también en la lista de espera de la UIT para usufructuar esa posición de lujo, la 81º Oeste. Es un balcón orbital con vista panorámica y panamericana: permite vender telecomunicaciones desde la tundra canadiense hasta la Península Antártica. Se le concedió a la Argentina en 1998 únicamente para que aquí pudiera operar Direct TV, cosa imposible hasta entonces porque Menem le había dado a Nahuelsat el monopolio legal de nuestros cielos. Pero las leyes estadounidenses de servicios satelitales exigen contraprestación. Te dicen: “Si yo ilumino tu territorio, vos tenés que poder iluminar el mío”. De modo que exclusivamente para que aquí entrara la estadounidense Direct TV, los que cortan el bacalao en la UIT nos dieron una posición muy valiosa… con toda la seguridad de que perdíamos, fija, por no ocuparla. De eso se encargaba Nahuelsat, entreteniéndonos con “El Nahuelito”. No es paranoia conspirativa, sucedió.

Nahuelsat quebró en 2004 sin que “El Nahuelito” pintara jamás: reclamantes, a llorar a la iglesia. La trampa armada se había cerrado. Perdíamos por abandono la posición 81º Oeste. Estábamos fregados. Nadie, incluída Su Graciosa, esperaba que saliéramos del cepo construyendo satélites GEO propios. Era salirse del laberinto por arriba. Ahora que hicimos dos GEOs (y andan joya), más bien están haciendo lo posible para que no sigamos construyéndolos. ¿Hemos avanzado?

ARSAT llegó al mundo en 2006 con un plantel que cabía en 2 sillones y una misión gigante. En principio, alquilar “interinos” con suficiente vida remanente como para dar servicio y hacer soberanía sobre las 2 únicas posiciones orbitales argentinas. Y entre tanto, acordar con INVAP, la empresa nuclear y aeroespacial barilochense, una ingeniería para ocuparlas con satélites propios.

Y esto ARSAT lo logró, al menos en las bandas C y Ku, pero seguimos sin un fierro en banda Ka, que hoy es la de mayor expansión, la menos ocupada y la de mayor capacidad por su alta frecuencia. Es lo que necesitamos para dar internet satelital de buen ancho de banda a los caseríos, escuelas, reparticiones públicas y empresas rurales desperdigados en ese casi 66% de superficie árida y despoblada del 8vo país de la Tierra por su tamaño: Argentina. Son tres causas por las que nos urge operar en esa frecuencia desde la 81º Oeste ya. El fierro a cargo de ello sería el ARSAT-3, que el macrismo canceló en 2016, pero INVAP ahora está desarrollando otros GEOs con TAI, la aeroespacial del estado turco, y estos van a ser de menor peso y mayor potencia en antena. Por ello, cuando el plan satelital se retome, ARSAT podrá elegir entre lo viejo y probado, o lo nuevo y sin probar.

Pablo (“Toño”) Tognetti fue el presidente-fundador de ARSAT, oriundo de INVAP. En 2006 Toño ya tenía diseñados, construidos y lanzados 3 satélites SAC de observación terrestre en órbita baja, o LEOs (Low Earth Orbit Satellites), que en 2010 llegaron a 4, y todos salieron buenos. Pero con los satélites GEO sólo se atreven 8 países o federaciones: Estados Unidos, la UE, Rusia, Japón, China, Israel, India y desde 2014, sumada a la fiesta sin invitación, la Argentina.

Si para Tognetti sus 4 LEOs fueron otros tantos escalamientos del Aconcagua, ahora le tocaba el Everest. Los GEOs deben dar 15 años de servicios, no 5 como los LEOs, y no interrumpibles, gran diferencia. Si un LEO te falla, no te caen juicios de clientes indignados.

Girando a la misma velocidad angular que la Tierra, los GEOs se ubican a 35.786 km de altura, inmóviles como antenas retransmisoras sobre la vertical de un punto fijo del ecuador terrestre, lo más contiguo que se pueda (en longitud) a la zona a iluminar. El ARSAT-1, por ejemplo, está vertical sobre el paraje Cunare, en el selvático departamento de Caquetá, Colombia. La vertical del ARSAT-2 cae en cambio sobre el Océano Pacífico, mar adentro respecto de la costa colombiana.

Y aunque ambos satélites quedan longitudinalmente algo alejados de nuestro territorio hacia el Oeste, iluminan “de chanfle” pero sin problemas técnicos todo el país continental, incluidas las Malvinas y la Península Antártica. La diferencia de valor entre ambas posiciones es que la 81º Oeste, la del ARSAT-2 permite iluminar también Centro y Norteamérica. En cortito, cobrarle servicios satelitales a los EEUU, lo que para la Argentina, en términos económicos y políticos viene a ser “el mundo al revés”.

Los GEOs deben durar en su posición, fijos como granaderos, en una guardia sin relevo de 15 años. Mantienen su lugar activamente, disparando del modo más ahorrativo posible sus micropropulsores, para no salirse de su “caja de control”. En el caso del ARSAT-1, es muy estrecha, 0,5º de arco: se te va de ahí y perdiste el satélite. En suma, que Tognetti tenía que hacer un fierro capaz de aguantar 3 veces más que todos sus anteriores, y de volar 600 veces más alto en un sitio radiológica y gravitacionalmente mucho más complicado, y sin dejar de retransmitir información desde su entrada en línea “hasta su último cuac”, al decir de Rimbaud. La oposición (y no pocos proveedores) miraron a ARSAT con escepticismo.

Hasta lo hubo entre socios: el plantel de navegadores satelitales que pasó de Nahuelsat a ARSAT era reducido, pero lo formaban personas muy fogueadas en GEOs, y patriotas decididos. Se logró urdir un nuevo software de control de los microcohetes, y con eso se logró que esa perinola loca que era el Nahuelsat 1 aguantara hasta 2010 en funciones y “sin piantarse”, en lugar de volverse otro “zombiesat” a la deriva.

El término “zombiesat” existe: volverse un muerto vivo y sin control es un accidente de los tantos que ocasionalmente le suceden a los GEOs. Y como el cinturón geoestacionario, pese a su perímetro de 265.000 km, hoy tiene no menos de 554 GEOs activos, un objeto emitiendo chorros de radiofrecuencia a la deriva por ese sitio es un paquidermo en un bazar: interfiere las comunicaciones de satélites vecinos y hasta se puede llevar puesto alguno. Los juicios que se iba a ligar la Argentina, en ese caso…

El puñado de expertos en GEOs que ARSAT heredó de la quiebra de Nahuelsat desconfiaban de INVAP, ducha únicamente en LEOs. La definición de cada sistema y subsistema del ARSAT-1 insumía entonces pulseadas agotadoras entre dos culturas técnicas distintas. Nuestro mejor ingeniero orbital, de cepa nahuelista, prefería comprar satélites “llave en mano” a Orbital Sciences, a Loral, a Northrop, o a Thales Alenia o Airbus o a quien fuera que entendiera del negocio.

Pero a la vieja ARSAT, quemada con leche por la conspiración de Nahuelsat, ni podías ni hablarle de proveedores del Atlántico Norte. Y ante opciones más baratas y sin prontuario local (Rusia, China, la India), la cultura de INVAP que ARSAT heredó vía Tognetti es: “Gente, pagamos un mango más pero lo hacemos aquí y nos volvemos proveedores”: sabatismo puro, industrialista, sudaca y desafiante. Tognetti vivió haciendo de referí en este partido en el que se enfrentaban sus dos clubes de pertenencia, INVAP y ARSAT. No la tuvo fácil. Pero cuando se fue en 2013 su misión estaba 90% cumplida.

Su sucesor, el ingeniero en telecomunicaciones Matías Bianchi, por suerte tan libre de soberbia y cultor del bajo perfil como Toño, se limitó a dejar que se limaran los detalles finales de una ingeniería para plataforma de servicios ya prácticamente fijada para los 3 primeros satélites. La idea de clonarla las 3 primeras veces era estandarizar y bajar costos. La ley 27.208 para 8 GEOs la escribieron entre Bianchi y su colega Guillermo Rus.

El Arsat 1. No conocemos a nadie que haya visitado su sala de integración, incluidos funcionarios taxativamente macristas, sin sentirse al menos ligeramente aturdido por el tamaño de todo, por la exquisitez del equipamiento, por la minuciosidad de los procedimientos. ¿Esto había que matar?

Esa plataforma común para las primeras 3 misiones puede alojar antenas muy diversas y recibió el nombre de 3K: 3 toneladas de peso al despegue, estructura cúbica de más o menos 3 metros de lado, y algo más de 3 kilovatios de potencia en antenas. Está bastante copiada de la Spacebus 3000B2  de Thales Alenia Space. Son cifras que suman masa y sacrifican potencia eléctrica a cambio de seguridad operativa: si sos nuevo en el gremio y te sabés mirado de reojo, todo debe ser robusto, nada puede romperse. Hay realismo político en esos números modestos.

El resultado son 2 satélites que pagan el precio más barato del mercado mundial de reaseguros. Si te hiciste a mano tu primera camioneta y no te sobra plata pero sí rivales en el negocio del flete, mejor que se parezca a una F-100 que a una Land Cruiser. La símil F-100 trabaja para vos, no al revés. En cambio, si como novato agrandado se te llega a fundir una símil Land Cruiser, los clientes se te piantan y no volvés a trabajar.

Vaya con esto otro reconocimiento a Bianchi. Entre argentinos cuesta resistir la tentación de reinventar el agujero del mate, sobre todo si tu predecesor lo hizo todo bien. Ética aparte, ponerse a redibujar la 3K habría generado atrasos económica y políticamente costosos en un proyecto que venía sumando años de vacilaciones, como todo prototipo.

Cámara anecoica (que no contiene ecos reflejados en su interior) de CEATSA en testeo de las antenas del ARSAT 2, poco antes de su disparo.

El ARSAT 1, aquel Gargantúa en obra, lejos de ser una adquisición “llave en mano”, es un satélite argentino en un 50% de su valor. Se aclara, puesto que el diario “El País” se tomó el trabajo de chicanearnos desde España con el hecho de que lo llamáramos “argentino”. Lo mismo sucede con los aparatos de todos los fabricantes de GEOs, incluida Hispasat, que nos quiere tanto que, gracias a sus operadores dentro de este gobierno, no para de encajarnos sus satélites.

En el rubro GEO, el diseño y la integración son “in house” pero los subsistemas se importan de proveedores diversos buscando un cruce entre “herencia de vuelo” (algo muy probado) y otros índices como calidad y precio. Loral, de EEUU, es la excepción: se fabrica sus satélites de punta a punta. Resumiendo, que el ARSAT-1 está hecho de componentes mayormente europeos pero diseñados en Argentina para una arquitectura satelital nacida aquí. Y esos componentes fueron fabricados en Europa bajo protocolos de calidad también escritos por ARSAT, y supervisados “in situ” por nuestra gente. ¿Es suficiente argentinidad al palo, El País?

Se estaban plantando semillas para el brote de algunos posibles proveedores locales de sistemas en un país cuyas industrias electrónica e informática (casos de libro, Audinac y Cifra) habían sido arrasadas por Martínez de Hoz y luego Cavallo 1.0 y 2.0.

Un ejemplo son los minipropulsores eléctricos de “stationkeeping” del nonato ARSAT 3 (la intraducible palabra significa “mantenimiento de altura orbital y de apuntamiento de antenas”). Cuando afuera empezaban a tomarse a ARSAT en serio, a fines de 2013, la francesa Thales nos hizo un par de cabeceos tangueros para co-desarrollar una propulsión eléctrica. En la milonga GEO, buen bailarín mata a platudo.

Esto cuesta entenderlo, porque la gente toma como modelo de competencia la que reina, por ejemplo, entre Walmart y Carrefour. En satélites, en cambio, es como en la aviación: competencia feroz, pero colaborativa. Si fabricás las mejores placas fotovoltaicas, te las pagan por buenas hasta tus peores rivales. Planear el desarrollo de futuros proveedores privados argentinos de subsistemas satelitales era ir delineando el país que podríamos ser, sustituir exportaciones en lugar de sustituir importaciones. Es lo que hizo Jorge Sabato en los ’60 desde la Comisión Nacional de Energía Atómica, refundando ramas enteras de la metalúrgica argentina privada que hoy son jugadoras mundiales, como IMPSA y TECHINT. Es lo que hace desde 1976 INVAP en electrónica, materiales especiales y software. Es lo que intentamos desde la ARSAT fundacional: fabricar fabricantes.

El ARSAT-1 crecía, lento y gigantesco, en una sala limpia de integración con anexos para testeo de pre-vuelo. Pertenece a una sociedad con INVAP llamada CEATSA. En 2014, semejantes instalaciones eran una novedad en el Hemisferio Sur, una catedral del conocimiento práctico. Ocupa la mitad en volumen del complejo barilochense de INVAP. No conocemos a nadie que haya visitado el lugar, incluido más de un funcionario macrista, sin sentirse al menos un poco aturdido por el tamaño de todo, por la exquisitez del equipamiento, por la minuciosidad de los procedimientos. ¿De modo que éramos capaces de eso? ¿De modo que había que matar aquello? Algunos se iban con la duda. Y a un par al menos “los dimos vuelta”.

En ese templo INVAP y ARSAT se casaron sin gran amor pero “por la patria”, y ahí aprendieron a respetarse (un poco) sobre la marcha, y a hacer respetar a la Argentina, asunto peliagudo sobre todo entre argentinos. Había que ser un tremendo hijo de puta para romper esa unión. Pero aquí no faltan.

(Continuará mañana)

Alfredo Moreno, informático, profesor de TICs en la Universidad Nacional de Moreno, delegado de ARSAT ante FOETRA.
Daniel Arias, periodista científico, ex RRII de ARSAT

(La 3° parte y conclusión de este artículo está aquí)