martes, 7 abril, 2026 - 7:34 am

Llegó el «Uber agrario» a Brasil ¿Próximamente en Argentina?

Llega el «Uber del agro» a Brasil. Sotran Logistica, uno de los operadores de logística agrícola en carretera más grandes de Brasil, presentó una plataforma digital para conectar a miles de camioneros con órdenes para transportar granos y azúcar.

La plataforma en línea llamada TMOV reemplazará las reservas realizadas por llamadas telefónicas, afirma Charlie Conner, codirector ejecutivo de Sotran, en una entrevista en Sao Paulo.

La aplicación para contratar camiones es similar al producto de carga de Uber Technologies Inc. Cerca de 50 personas fueron contratadas en 2019 para un equipo de tecnología de la información, y el personal probablemente se duplicará el próximo año, dijo Conner. Brasil es el mayor productor mundial de soja, azúcar y café y uno de los principales productores de maíz y trigo.

Sotran, con sede en el estado brasileño de Paraná, fue fundada hace 39 años por un grupo local que aún es accionista. “Tenemos un sentimiento de urgencia”, dijo Conner. “Nadie en Brasil opera en logística de agronegocios como nosotros. Pero puede que no estemos solos por mucho tiempo”.

El año pasado, la compañía manejó el transporte de 12 millones de toneladas métricas de productos agrícolas, y el volumen puede aumentar a 13 millones este año, dijo. Entre los clientes se cuentan Cargill Inc., Archer-Daniels-Midland Co., Louis Dreyfus Co., ingenios de caña de azúcar, compañías de fertilizantes y cooperativas agrícolas. La plataforma también ofrece servicios financieros para camioneros, incluidos seguros de vida y tarjetas de débito para recibir pagos, liquidar facturas y comprar combustible.

Parece un desarrollo muy natural para el núcleo sojero argentino. ¿Qué pensará Moyano?

La Historia del Pulqui – 4°

0
El teniente Jorge Conan Doyle divertido por tener que volar acostado en el futuro interceptor supersónico Ia-37 de Reimar Horten. Para el alemán, la aerodinámica mandaba sobre todo. Hace algo más de un año publicamos una crónica en 5 capítulos de la historia del Pulqui, escrita por Daniel Arias. De una hazaña tecnológica argentina de más de 60 años atrás, y sus enseñanzas para otra, más reciente, el reactor nuclear CAREM. Volvemos a hacerlo, porque viene un nuevo gobierno. Sus desafíos y el mundo en que tendrá que moverse son muy distintos, pero quizás repasar lo que logramos y dónde fallamos nos ayude. Estos capítulos se publicarán sucesivamente desde el martes 5 al sábado 9 de noviembre de 2019

ooooo

) Reimar Horten, nacido en 1915, vivió hasta el ’93 en Villa General Belgrano, cuya plaza se sigue llamando «Panzerschiff Admiral Graff von Spee». Junto a su hermano Walter, menos famoso, diseñó algunos de los aviones más futuristas de la década del ’40, incluido un caza ala volante biturbojet de materiales compuestos, que para fortuna de la aviación aliada quedó en maqueta, sin llegar al combate. Don Reimar era el mejor aerodinamista del mundo y lo sabía, y los demás también. Lo que presentaba, se lo aprobaban, se construía… y a descontar del presupuesto general. Es el caso del Ia-37, futuro interceptor supersónico que, incluso con 2 lerdas y panzonas turbinas Nene II, tenía que alcanzar velocidades Mach 2 o superiores. Así lo indicaban las matemáticas y el túnel de viento. Las pruebas de planeo (sin motorización instalada) confirmaban un “winner”. Éste es el Ia-37 tal como debió ser, en la visión de Reimar Horten: el piloto que viaje donde pueda y como pueda. Se trata de un modelo de planeo, sin turbina, y lo testeó Jorge Conan Doyle. Para indignación de Reimar Horten y por imposición del comodoro Juan de San Martín, el siguiente prototipo de planeo del Ia-37, preparado para una única turbina Nene II, tenía una cabina de pilotaje normalita, indigna de un misil con alas. El Ia-37 volaba tan sin esfuerzo que el piloto de pruebas Jorge Conan Doyle (sí, pariente del autor de Sherlock Holmes) se dio el lujo de ponerse a hacer acrobacia al estrenar el prototipo. El Institec respiraba gracias a esos mínimos de locura. De todos modos, San Martín se atrevió a sugerirle a Horten una cabina tipo burbuja, más convencional, en la que el piloto no tuviera que volar acostado con el mentón apoyado en una almohadilla. Impertérrito y con muchas gangosas “egres” germánicas, Horten objetó que, acostado, el piloto sufría menos las fuerzas “g” positivas en salidas de picada y giros cerrados, y que el avión trompicado por una burbuja en su dorso sería menos aerodinámico. Se le contestó que para contrarrestar las “g” estaba la nueva ropa de vuelo que se infla y comprime piernas y vientre, para que el cerebro no se vacíe de sangre. Y también que sin visibilidad hacia popa, un piloto de caza era un muerto volador, por muy rápido que viajase. Así las cosas, el profesor Reimar Horten le tuvo que encajar una cabina de lo más normalita a su aparato. El túnel de viento, la regla de cálculo y las pruebas en pleno apuntaban a que incluso con semejante joroba aerodinámica y una única turbina Nene II, el caza sería muy supersónico. Eso generaba otras preguntas: ¿se bancaría el duraluminio la fricción de aire a 2200 km/h? ¿No sería la hora del titanio? Con Horten suelto y a sus anchas, en el IAME veían que había vida más allá de Tank… pero era carísima. Todavía no tenía nombre aquel nuevo aparato pese a las muchas tapas de revista en que había figurado: Perón debía estar fatigando su diccionario de araucano sin resultados fumables. Lo cierto es que por planificar interceptores para los ’70, el IAME estaba quemando fondos en parva cuando era hora de dejarse de tanto “prototipear” el Pulqui y escalarlo a preserie. En la callada guerra de Horten contra Tank por capturar la cabeza y los bolsillos de San Martín, había intercurrencias disruptivas inevitables en una fábrica digna del Primer Mundo pero implantada en el Tercero. El todavía Ministro de Aeronáutica, brigadier general César Ojeda, se indignaba del despilfarro de comida que en Argentina se pudría en origen debido a los pésimos caminos que impedían sacar las cosechas: la de cítricos en Misiones y Corrientes, la de leche en Santa Fe, la de pesca en el litoral bonaerense del Atlántico… Toc, toc. Adelante. ¿Mi brigadier, este alemán don Reimar no tendrá algún avión capaz de operar desde pistas espantosas y transportar, digamos… eh… 6 toneladas de naranjas? Lectores, llega el Ia-38 “Naranjero”. Horten, que ya conocía el mantra de “ni un tornillo importado” (absurdo en un país sin producción propia de aluminio), hizo un ala volante metálica gigantesca para sus tiempos, con 36º de flecha y sin fuselaje. En realidad sí tiene fuselaje, pero integrado al ala y con el mismo perfil y cuerda alares, de modo que ejerce empuje ascendente. Aquí se ve al Ia-38 Naranjero volviendo al hangar donde se lo olvidará. El enorme avión medía 32 metros entre las puntas de ala, y sólo 14 de largo. De las hélices se ven sólo las puntas porque los motores están en posición “pusher”, soplando hacia atrás desde el borde de fuga alar, y no en el de ataque. Invisible a popa, hay una rampa de popa tipo «boca de cocodrilo», para carga y descarga «roll on-roll off». Y en la más pura tradición Horten… no hay empenaje. Visto que el motor radial argentino “El Indio” tiraba sólo 650 HP, Horten al Naranjero le puso 4 de estos en posición “pusher”, soplando hacia atrás, prendidos al borde de fuga para no estorbar el flujo de aire sobre los gruesos bordes de ataque… y de pronto, ¡aleluya!, la Argentina tenía un transporte militar con la mitad de bodega que el Hércules, la misma rampa trasera tipo “boca de cocodrilo” para carga y descarga, y mucha más capacidad “todoterreno”. Con 4 motores pistoneros anémicos, despegaba en 450 metros: no quieran imaginarse este avión, lectores, con turbohélices modernas. Chupate esa mandarina (o naranja), Lockheed. Eso sí, los “Indios” en la zaga alar del Naranjero no refrigeraban bien, y a Herr Horten la superioridad le impuso 2 timones de deriva a su ala voladora, porque algo de control debía tener el piloto. La idea de un motoplaneador de transporte como el Naranjero tenía antecedentes en la Luftwaffe: el Me 323 Gigant. Horten retradujo la idea en una de sus típicas alas voladoras. Seguramente Ud. no había visto el Naranjero antes, y es porque se hizo un único prototipo. La valiente muchachada de 1955 encanó a la dirigencia aeronáutica anterior, ocultó el avión en un hangar sin preguntarse siquiera para qué servía, compró el Hércules y olvidó totalmente al Naranjero. Luego de un tiempo alguien le susurró en la oreja al presidente Arturo Frondizi sobre la existencia de aquel avión y lo fue a ver. Luego de deponer también a Frondizi, la valiente muchachada lo hizo chatarrear, por si alguien más se acordaba. ¿Cuánto le costó el Naranjero al Pulqui? Dicho por Burzaco, “primus inter pares” entre los aerohistoriadores argentinos, 40.000 horas de proyecto y 350.000 horas/hombre para la construcción del prototipo, sin contar los ensayos en vuelo (que fueron pocos). Sólo que Burzaco –y el propio Artopoulos- no asocian estos costos con la plata que la faltó para despegar al Pulqui. Sin embargo, ¿no es buena aritmética? Lo dicho: un fabricante sin fondos ilimitados que empieza un proyecto aeronáutico por un caza de superioridad aérea, no tiene resto para otros aviones. Al menos hasta que triunfa. Se podría decir con sensatez que para la Argentina era mejor empezar desde abajo, como hizo EMBRAER en los años ’60, con un transporte biturbohélice chiquito y sin pretensiones como el Bandeirante, pero tan bueno y barato que ganó clientes en media Europa. Hubo un momento mágico, un umbral, en que EMBRAER, ya exportadora conocida, se volvió un fabricante “world class”: cuando barrió a 7 competidores invencibles en la licitación de un caza biposto de entrenamiento primario para la Royal Air Force, nada menos, y vendió 180 Tucanos. Eso sucedió en 1985, a 30 años del Bandeirante. Los del palo aeronáutico sudamericano contuvimos la respiración. Eso no había sucedido jamás. Desde ahí a volverse el 3er fabricante de jets de cabotaje del planeta más décadas de pocos errores y muchos aciertos por parte de la Fuerza Aérea Brasileña, y desde los ’90, de las administradoras de jubilaciones que compraron EMBRAER. Mucha privatización, pero la firma ya era «de bandera»: estaba prohibida para capitales extranjeros. Estos “funds” la administraron muy bien, haciendo alianzas ocasionales con fabricantes italianos o suecos para dar saltos técnicos. La última, justamente, fue para coproducir el Gripen de la Saab, un caza liviano de superioridad aérea que puede medirse perfectamente contra el Lockheed F-16 o el Dassault Rafale o el BAE Tornado, sólo que a mucho mejor precio. El gobierno de Michel Temer este 2018 hizo lo impensable y le vendió EMBRAER a la Boeing. Ni nuestro Tío Heriberto se hubiera atrevido a tanto. Nosotros, en cambio, tuvimos una fábrica de aviones que debutó en 1927 y se quedó haciendo la plancha hasta los ’40: construía pequeñas series de aparatos bajo licencia. Entonces, con la 2da Guerra ardiendo tras el horizonte, llegaron “los nacionalistas tecnológicos locos”, los brigadieres De la Colina y luego San Martín. Apagada la 2da Guerra, cuando Perón, ya presidente, tuvo al alcance de sus “headhunters” a Kurt Tank, diseñador del mejor caza pistonero de toda la 2da Guerra, el Focke Wulf 190, lo puso de contrabando en una ambulancia desde Alemania a Copenhague, y se lo trajo desde allí en barco con pasaporte argentino trucho bajo el nombre de Pedro Matties. La OSS (precursora de la CIA) y el MI-6 todavía deben estar pestañeando. Y se trajo también, por distintas vías, a 62 expertos de diseño de la Focke Wulf y de otras empresas de aviación alemanas. Otra “locura” de Tank: el Cóndor II para 36 pasajeros, con 5 reactores RR Nene II formando un anillo alrededor de la cola. Velocidad crucero estimada: 950 km/h. El Comet III inglés, su similar, arañaba los 700 km/h y tenía menos alcance. Quedó en maqueta de túnel de viento. Y para ponerse a la par con los fabricantes anglosajones, Perón se propuso empezar la guerra por la victoria misma: un caza argentino multipropósito, que hoy llamaríamos “de superioridad aérea”. Sí, era una exageración. No hay aparato más caro o más difícil. Tampoco más prestigioso, si se trata de construir una fama y una marca. Fue como empezar la casa por el techo, pero eso no viola la física: sólo requiere de mucha arquitectura, decisión, fondos y buena meteorología. La historia de EMBRAER, que creció desde debajo de un modo más deliberado y prudente, termina hace meses con un traidor vendiéndosela a la Boeing. ¿Conclusiones? ¿Debimos haber hecho como los brasileños? Admitiendo que la ruta de ellos fue más sensata, lo único que saco en claro de nuestras tan distintas historias aeronáuticas es que separados, nos ganan. (Continúa)

Daniel E. Arias

Le sacan $ 8.100 millones a un INTA desfinanciado

0

Mauricio Macri comenzó a despedirse de su gobierno con una decisión más que polémica. Para cumplir con sus anuncios de campaña tomará prestados 8.100 millones de pesos que pertenecen al INTA, mientras que en ese Instituto no tienen plata para afrontar el pago de las facturas de luz y otros servicios, y mucho menos cuentan con dinero para hacer lo que tienen que hacer, que es desarrollar conocimiento y nuevas tecnologías agropecuarias. Desde hace un par de años, en rigor, la financiación de los proyectos de investigación está virtualmente interrumpida.

Este semana, en medio del inicio del proceso de transición, pasó desapercibido el Decreto 740/2019, firmado por Macri y todos sus ministros, incluyendo a Luis Miguel Etchevehere, el titular de Agricultura, quien debería conocer de cerca la situación de pauperización presupuestaria denunciada por las autoridades del INTA. En esa norma el gobierno dispuso modificaciones al Presupuesto 2019, para asegurarle al Ejecutivo el dinero necesario para poder cumplir un par de promesas que el presidente saliente realizó en su fallida campaña por la reelección. Por ejemplo, compensar a las provincias por la eliminación del IVA en los alimentos de la canasta básica. O por ejemplo, subir los salarios a los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad.

En este enjuague de recursos, el artículo 6° del decreto autorizó al Tesoro Nacional a tomar prestados más de 70.000 millones de pesos de diversas áreas del sector público (entre ellos los 8.100 millones pertenecientes a un fondo creado por la llamada Ley del INTA) y emitir por esa deuda un pagaré en pesos que no ofrecerá intereses. La fecha de emisión de ese papelucho se estableció para el 13 de diciembre próximo y el vencimiento el 12 de marzo de 2020.

Dentro del INTA, la noticia de este empréstito forzado cayó pésimo en todos los estamentos. Es que desde hace un par de años en el organismo no tiene presupuesto para sostener sus múltiples proyectos de investigación y, según admitió su director nacional, Héctor Espina, ahora ni siquiera tienen dinero suficiente como para pagar las facturas de luz. Incluso está latente el peligro de que haya cortes en algunas experimentales.

¿Cómo se entiende que el INTA no tenga plata para pagar los servicios ni para llevar a cabo las investigaciones que debería realizar, y al mismo tiempo disponga de más de 8.000 millones para financiar parte de las medidas electorales del macrismo?

“La gente piensa que nos sobran 8.100 millones de pesos y eso suena horrible. Porque la verdad es que no tenemos dinero suficiente como para llegar a fin de año”, aclaró Espina, el director nacional elegido por concurso para administrar el organismo.

En realidad lo que sucede es que existe en el Banco Nación una cuenta específica que va recaudando los fondos de la llamada Ley del INTA. Esa norma establece la creación de un “fondo de tecnología” para financiar las actividades del organismo a partir de la recaudación del 0,45% de las tasas cobradas a todas las importaciones y del 30% de la recaudación por la llamada Tasa de Estadística, que este año el gobierno elevó de 0,5 a 2,5% de cada operación.

En estos momentos en esa cuenta sobra dinero: hay más de 12.000 millones de pesos, fruto de un remanente a comienzos del año de 3.600 millones y de una recaudación por las importaciones de este año de otros 9.000 millones. De allí tomará prestado el Tesoro los 8.100 millones mencionados en el decreto. Es plata que pertenece y debería ser gastada por el INTA, pero que en realidad recibe a cuentagotas. Desde hace muchos años, con la excusa de las sucesivas crisis económicas, el propio Tesoro es el que administra los fondos y maneja la lapicera.

“Lo que no gastamos se va acumulando en ese fondo de tecnología. De allí nos sacan estos 8.100 millones de pesos, mientras que desde hace un mes y medio que le venimos pidiendo a la Oficina de Presupuesto que nos gire los 50 millones que necesitamos para pagar la luz y otros gastos operativos. En cambio, nos darán un pagaré que con suerte recuperaremos en marzo”, se queja Espina, sin medias tintas.

Con su decreto tomando dinero prestado del INTA y de otros organismos (como el ente de turismo, el de comunicaciones o el Ministerio del Interior), Macri y sus ministros están forzando la ley, ya que le impusieron al INTA la suscripción de un pagaré cuando la legislación vigente establece que las inversiones con el dinero de ese fondo de tecnología solo podrían ser decididas por el Consejo Directivo del INTA, que actualmente preside Juan Balbín y es integrado por varias entidades agropecuarias.

El INTA tuvo este año un presupuesto operativo cercano a los 7.500 millones de pesos, de los cuales actualmente el 91% se destina al pago de sueldos. Solo queda 9% de los recursos para gastos operativos, pero no alcanzan. Por eso además de los 50 millones de pesos para pagar la luz y otros servicios, el INTA viene reclamando sin éxito al Tesoro que le liberen más dinero del fondo de tecnología, para poder financiar a sus investigadores.

“Hace por lo menos dos años que no tenemos guita para los proyectos”, define Espina, que viene haciendo malabares para disimular el corte casi total del financiamiento estatal en nuevos desarrollos tecnológicos para el sector agropecuario. En el Consejo Directivo del instituto acaban de definir una nueva cartera de casi 100 proyectos de investigación para los próximos años, que se conciliaron con el sector privado pero que actualmente no tienen recursos para ser ejecutados.

Entre los malabares que se hacen para mantener viva la llama fundacional del INTA se obtuvieron este años subsidios por 200 millones de pesos desde organizaciones internacionales, hay otros 100 millones que ingresan al INTA como regalías (los administra INTEA), y ex vox pópuli que buena parte de los gastos en movilidad para los investigadores se pudieron sostener con aportes del ProHuerta, que estos últimos años tuvo un buen aporte presupuestario desde Desarrollo Social.

Espina aclara que son todos manotazos que no aseguran que el INTA cumpla con su objetivo, que es investigar y difundir tecnologías entre los productores. La plata está en el fondo, pero no se puede acceder a ella. Y ahora además el Gobierno se financia con esos recursos.

“Obvio que nosotros entendemos la situación del país. Y por eso estamos acompañando un proyecto de ley -al que han adherido legisladores de todos los partidos, incluyendo los de Cambiemos-, para que el 30% de los recursos de ese fondo de tecnología vaya a un fideicomiso, que sería manejado por la Fundación ArgenINTA, para financiar directamente los proyecto de investigación. Esa plata podría ser utilizada solo para eso, no para pagar salarios ni contratar gente. Si ponemos dinero en los proyectos, el retorno de esa inversión sería muy alto”, indicó el director nacional del INTA.

El proyecto de ley lleva la firma de Luis Basterra, el diputado del peronismo formoseño que acaba de ser reelecto y que fuera vicepresidente del propio instituto. Es un hombre muy escuchado entre quienes asumirán el gobierno a partir del 10 de diciembre próximo. De todos modos, está claro que esta discusión quedará para cuando arranque la actividad legislativa de 2020.

El Banco Interamericano de Desarrollo definió desembolso de U$S 6 mil millones con Alberto Fernández

0

El presidente electo y el titular del BID, Luis Alberto Moreno, se reunieron ayer jueves en Buenos Aires para avanzar en el apoyo y acompañamiento del Grupo BID al país en la etapa que se iniciar el 10 de diciembre.

Moreno transmitió a Fernández que el BID es socio estratégico de Argentina y apoyará, no sólo en áreas tradicionales como infraestructura, protección social, salud, educación y desarrollo urbano, sino también en sectores donde el Banco se encuentra en la vanguardia global, como productos de conocimiento, agenda digital, innovación y competitividad que forman parte del plan del nuevo gobierno.

En la reunión se hizo un repaso de las operaciones de financiamiento al desarrollo que el BID tiene con Argentina, a efectos de evaluar su alineamiento con las prioridades del nuevo gobierno. La cartera activa del BID con el sector público argentino se compone de 65 operaciones por un total de 10.000 millones de dólares con un saldo a desembolsar de 6.000 millones de dólares.

Los sectores que apoya dicha cartera son transporte e infraestructura, agua y saneamiento, salud y protección social, desarrollo urbano, competitividad e innovación, medio ambiente y desarrollo rural, educación, energía, comercio, gestión fiscal y municipal, capacidad institucional, e instituciones financieras.

El Banco y los equipos del nuevo gobierno están iniciando el proceso de diálogo para la elaboración de la Estrategia de País con Argentina 2020-2023, consistente en un acuerdo donde se define el apoyo del BID al plan y prioridades fijadas para ese periodo.

Accesos a Internet por fibra óptica: pasaron de 3% a 10% de los hogares

0

Los agresivos despliegues de fibra óptica al hogar de los últimos tiempos, impulsados principalmente por Movistar y Claro, pero con el aporte de actores de menor tamaño como Iplan y cooperativas y pymes del Interior, se hacen evidentes. Tal es así que los accesos a internet de fibra óptica al hogar pasaron de 3 a 10% de los hogares conectados, según el informe de“Tecnología en el hogar 2019”, realizado por Carrier y Asociados.

Con este fuerte avance, la fibra óptica al hogar se ubica ya en el tercer lugar del ranking por tecnología, detrás del cablemódem y del ADSL. Esta última fue la que más sufrió el impacto de la fibra, perdiendo 8 puntos de participación.

El avance de la fibra óptica fue mayor en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires que incluye a la ciudad autónoma y al conurbano), donde pasó del 2 al 11% de los hogares conectados. También es notable su mayor penetración en localidades chicas donde hubo mucho despliegue de fibra en los últimos tiempos de la mano de cooperativas y pymes.

La proporción de accesos de fibra óptica es también más fuerte en los hogares sin TV paga donde se convierte en la red clave para acceder a contenido audiovisual.

En cuanto a otras tecnologías, el cablemódem es más fuerte en el AMBA que en el Interior, donde prácticamente duplica su penetración, situación inversa a la que se da en ADSL. Por su parte, las tecnologías inalámbricas reinan en el Interior, con una penetración 5 veces superior al AMBA.

La Historia del Pulqui – 3ª

0
Hace algo más de un año publicamos una crónica en 5 capítulos de la historia del Pulqui, escrita por Daniel Arias. De una hazaña tecnológica argentina de más de 60 años atrás, y sus enseñanzas para otra, más reciente, el reactor nuclear CAREM. Volvemos a hacerlo, porque viene un nuevo gobierno. Sus desafíos y el mundo en que tendrá que moverse son muy distintos, pero quizás repasar lo que logramos y dónde fallamos nos ayude. Estos capítulos se publicarán sucesivamente desde el martes 5 al sábado 9 de noviembre de 2019

ooooo

POR QUÉ PERDIMOS EL PULQUI: TANTA DIVERSIDAD MATA Los aspirantes a piloto aprenden muy rápido que la pista tiene un “punto de no retorno”, variable según el tipo de avión y aeródromo. Es el lugar a partir del cual una vez atravesado en carrera de despegue, ya no hay suficiente pista delante para frenar. A partir de ese punto sólo se puede acelerar aún más hasta que las alas generen suficiente sustentación para salir volando. La opción es hacerse puré en la cabecera de salida. Creo que algo de eso sucedió con el Pulqui, proyecto que pasó el punto de no retorno en 1953, y en lugar de acelerar se dispersó inofensivamente en pulir y pulir prototipos con cantidades decrecientes de plata y de gente. Sólo que la que se hizo puré –en materia de prestigio, luego, y muy lentamente, en todo lo demás- fue la Fábrica Militar de Aviones. En aquel momento de apogeo se llamó Instituto Aerotécnico (Institec) y a continuación, IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado). En 1956 el Pulqui fracasó oficialmente por una decisión secreta del comodoro Heriberto Ahrens que el resto de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) acató. Pero no toda. Como es fama, en 1956 y ante la “inminente” desprogramación de los Gloster Meteor (¡los últimos volaron en 1971!), Ahrens se reunió con el Ing. Guillot, a cargo de la fábrica de aviones en Córdoba. Le preguntó cuánto tardaría en equipar a la Fuerza Aérea con 100 Pulquis. Guillot contestó que con los componentes que en stock podía entregar 10 aviones de inmediato, pero que para llegar a 100 necesitaría 5 años. Ahrens respondió que ante semejante tardanza “no tenía otro remedio” que aceptar una propuesta de 100 F-86 Sabre “llave en mano” de los EEUU, repotenciados con la turbina canadiense Orenda, que “tiraba” 2,9 toneladas de empuje. Eran 0,6 toneladas más que la Rolls Royce Nene II. Y era un “bluff”: la USAF entregó los Sabre de 2da mano “por goteo”, en el estado en que habían vuelto de Corea (hechos fruta), en cantidad de 28, con turbinas GE originales ya agotadas, y se tomó 6 años para el último. Nos estaba enseñando nuestro nuevo lugar en el mundo el Tío Sam. Cucha, perro. Si el tío Heriberto era socio de aquel tío, es tarde para averiguarlo: desgraciadamente, hoy sólo puede juzgarlo la historia. Pero si Ahrens pudo evitar el escarnio de sus pares u hoy una investigación póstuma, si 62 años más tarde el olvido lo iguala a miles de militares mejores es, señoras, señores, porque 3 años antes de 1956 el proyecto Pulqui NO aceleró al pasar el punto de no retorno. Y eso sucedió porque el IAME estaba disperso en demasiadas cosas. Al respecto, quisiera impugnar, al menos un poco, la tesis ya famosa de Alejandro Artopoulos, casi un epitafio del Pulqui. Cito su “abstract”: “El Pulqui II fue un proyecto de avión caza desarrollado en la Argentina durante un poco más de cuatro años entre 1949 y 1953. No solo se trató del diseño número treinta y tres de la estatal Fábrica de Aviones de Córdoba, también representó para la Argentina la oportunidad única de formar parte de la élite de países que dominaron tempranamente la tecnología de aviones propulsados por motores jet. Si bien los prototipos fueron probados en vuelo con relativo éxito, el proyecto industrial de producción en serie nunca se concretó. La administración peronista lo abandonó para fundar un polo de industria automotriz en Córdoba. Un proyecto industrial con menos ambición tecnológica pero con proyección estratégica, ya que pondría a la Argentina, por al menos una década, al frente del proceso de industrialización de Latinoamérica”. El proyecto industrial al que se refiere Artopoulos, es decir el IAME, llegó a emplear a 15.000 personas, mayormente obreros especializados, técnicos e ingenieros, entre ellos, decenas de genios mundiales de diseño venidos de media Europa, algunos por criminales de guerra, la mayor parte, escapando de la pobreza de posguerra. Transformó para siempre la economía cordobesa y al menos, hasta 1976, la nacional. Nos hizo, hasta bien entrados los ’60, EL país industrial de la región. Con elegancia borgiana, Artopoulos sentenció: “Tuvo que morir el Pulqui para que naciera el Torino”. Sin embargo, esta verdad profunda esconde un error de apreciación: el Pulqui (sucede fácilmente con los aviones de caza), se había vuelto un emblema nacional. Y con los emblemas hay códigos: si uno arría la bandera es para rendir la nave. El Pulqui, para mal del IAME, era su bandera. Por eso en 1953 fue un error grave no acelerar el proyecto y sacarlo volando. Porque la nave rendida no fue este avión en sí: fue toda una industria de alta tecnología que perdió una apuesta arriesgadísima (pero ya empeñada) en competir a la par con los grandes constructores de la 2da Guerra. 100 Pulquis en la Argentina y darle la coproducción bajo licencia a algún fabricante yanqui o europeo nos habrían vuelto un jugador mundial al menos de la categoría de Francia. Y de golpe. Aunque la idea de Artopoulos es original y persuasiva, no hacía falta sacrificar este caza para fabricar pick-ups Rastrojero, tractores Pampa y motocicletas Puma, los 3 grandes éxitos de mercado interno del IAME. A no dudar, estos 3 eran vehículos mucho más necesarios que el Pulqui para generar trabajo calificado, desarrollar el mercado interno argentino y expandir la metalmecánica cordobesa. Lo que sí hacía falta era degollar otros proyectos aeronáuticos excelentes pero menos exportables… salvo que el Pulqui se volviera un ícono y les abriera camino en el mundo, “por marca”. Porque el problema no es la calidad de los muchos vehículos con o sin alas en que se involucró el Institec y luego el IAME, sino su cantidad. “Zorro que corre tras todas/no caza ninguna gallina”, como dicen en Ulan Bator. En 1953 la decisión (espantosa) de empezar a tirar bebés por la borda para poder llegar remando a puerto con el mejor de todos debieron haberla tomado el Brigadier General Juan Ignacio San Martín, ya ascendido a Ministro de Aeronáutica, y su jefe, el presidente Juan D. Perón. Pero San Martín estaba encandilado (¿y quién no?) con los proyectos que le presentaban tantos tecnólogos de fuste, europeos y/o nacionales, y Perón estaba encandilado por San Martín. Ambos tenían el “sí” fácil y se entiende por qué. “Un contador, ahí”, como dicen en Chascomús. Cada una de esas joyas aeronáuticas insumía miles de horas de ingeniería en diseño, y si pasaba a prototipo, centenares de miles. Si luego no avanzaba a construcción en línea de montaje, toda esa inversión se perdía, sin contar los materiales. En 1950 el país todavía era rico, el gobierno, fortísimo y todo dispendio parecía posible. No así 3 años más tarde. El Ia-38, uno de los demasiados proyectos excelentes que habría que haber liquidado a tiempo. La lista de proyectos aeronáuticos a matar o al menos “frizar” era horriblemente sencilla: todos los del IAME, salvo el Pulqui y la fábrica de sus turbinas Rolls Royce. ¿Y por qué? Porque si fracasaba comercialmente el Pulqui y además caía Perón (en 1953, ya no era una imposibilidad), todos aquellos aviones maravillosos quedarían desamparados por una nueva nomenklatura genuflexa ante los EEUU, de la que el Tío Heriberto fue un exponente puro y duro. Y voy mostrando algunos de tales proyectos, para que nos entendamos. Ia-30 Ñáncú, caza de escolta de largo alcance de los bombarderos Lancaster y Lincoln con que Inglaterra nos pagó su deuda de guerra. Era casi transónico. Se lo sacrificó por el Pulqui. Ia-37, prototipo de planeo de un interceptor supersónico de Reimar Horten que no llegó a construirse. Alas delta con 60º de flecha, y cabina de pilotaje “prone”, con piloto acostado. Tomemos el nítido bimotor Ia-30 Ñancú, diseño del marqués (sic) Cesare Pallavicino, vehemente genio de la Caproni italiana. El marqués tuvo la suerte de acceder a un par de codiciados motores Rolls Royce Merlin (los que ganaron la guerra aérea en Europa Occidental). Con esas dos plantas que sumaban 3600 HP y su aerodinámica perfecta, el aparato daba 780 km/h. en vuelo horizontal (record no superado por otros pistoneros a fecha de hoy). “Crucereando” a 550 km/h llegaba a 2700 km, y se le podía surtir armamento de todo tipo. ¿Podía existir un mejor caza escolta para los “nuevos” bombarderos Lancaster y Lincoln que nos acababa de dar la RAF? ¿O un mejor caza de ataque para reventar aeródromos o flotas invasoras por sorpresa y desde lejos? En 1947, no. En 1948, sí: el Pulqui de Tank, quien acababa de llegar a la Argentina. Eso hizo que el Ñancú quedara en prototipo, aunque siguió volando hasta accidentarse en 1951. El brigadier Juan Ignacio de San Martín debe haber llorado cuando le bajó el pulgar y el marqués Pallavicino inventado maldiciones itálicas nuevas, ¿pero cuántas horas/hombre de pilotaje y mecánica le comió al Pulqui este límpido avión sólo con seguir volando? En el Institec y luego el IAME, ser lindo y veloz te volvía inmortal (y caro). A veces (no siempre) los inmortales eran los pilotos de prueba. El capitán Carlos Bergaglio, piloto del Ñancú y célebre por su mala leche, tuvo que ser desenterrado a pala de la cabina tras ponerse el avión “de gorra”. Como cuenta Ricardo Burzaco, historiador aeronáutico: «¡Al fin te moriste, hijo de puta!- celebró un suboficial, dando la primera palada. ¡Navarro, tiene 15 días de arresto!- gritó Bergaglio desde abajo del avión, obviamente vivo». Como nada se moría del todo en el Institec y luego en el IAME, nadie le ponía paños fríos a la fiebre de Reimar Horten por las alas voladoras y a su odio por los fuselajes, empenajes y otras “ideas viejas”. Toda superficie aeronáutica debía generar empuje, ésa era su persuasión filosófica. Los fuselajes y empenajes sólo generan resistencia, fuera con ellos. Si Tank pensaba 10 años delante de los diseñadores del Atlántico Norte, Horten corría 40 años delante de Tank. Veía el futuro del futuro. (Uno se da cuenta por qué se enamoraron de ese proyecto…) (Continúa)

Daniel E. Arias

Las zonas de la costa argentina más en riesgo por la suba del nivel del mar

0

La Bahía de Samborombón, el Delta, las costas de Quilmes y más al sur, Playa Unión, Río Gallegos y Río Grande son algunas de las zonas con mayor cantidad de tierras en riesgo por la suba del nivel del mar o las inundaciones extremas generadas por la crisis climática, según una nueva simulación publicada por Nature Communications y que da cuenta de que alrededor del mundo unas 300 millones de personas podrían verse afectadas por estos fenómenos para 2050.

Desde 1960, la región subtropical de Argentina ha estado experimentando un aumento en las lluvias. Aunque esto beneficia a las cosechas, el incremento se ha combinado con episodios de El Niño, lo que causó lluvias fuertes y frecuentes y la consecuente inundación de áreas rurales y urbanas.

El último reporte elaborado por los expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), indica que el nivel del mar aumentó unos 15 cm durante el siglo XX, y está subiendo dos o tres veces más rápido. Para 2100, podría crecer entre 30 y 60 cm si las emisiones de gases se reducen drásticamente (algo que no está sucediendo), y entre 60 y 110 cm, si éstas continúan aumentando.

Federico Isla, coautor de ese reporte y director del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, explica que la amenaza más grande para nuestro país no es tanto la suba del nivel oceánico, sino los cambios en las recurrencias de lluvias y sudestadas en las tierras bajas. “Si aumentan las sudestadas va a haber problemas en el frente del Delta y en la planicie que se inunda habitualmente Berisso, Ensenada, Quilmes y Berazategui. Y si esto fuera más frecuente, como indican los modelos, va a pasar más seguido”, asegura.

El doctor Jorge Codignotto, geomorfólogo de costas del CONICET, la UBA y el SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino), añade otro lugar destinado al encharcamiento a repetición o permanente, por la insuficiencia de drenaje hacia el Río de la Plata que le da la cuenca Matanza-Riachuelo. Es La Matanza, el municipio más poblado del país, que con 2,2 millones de habitantes excede los de toda la Patagonia Argentina.

Los impactos de las marejadas de tormenta en el Río de la Plata, incluido el frente costero porteño, son habitualmente graves cuando la Sudestada (el peor tipo de tormenta en la Pampa Húmeda) combina oleaje con aumento mareal de la altura del río, por reflujo de sus aguas impelidas por el viento. Pero por el recalentamiento global, que potenció y corrió hacia el Sur el anticiclón del Atlántico, de 2,5 sudestadas severas por año en los años ’60 fuimos llegando a 8,5 en 2003 y hoy son casi 10. Y como en tormenta el sistema Matanza-Riachuelo no sólo deja de drenar el interior sino que incluso fluye a contracorriente, cosa que también hacen otros arroyos bonaerenses como el Riachuelo, el Medrano y el White, parte del tejido urbano bonaerense puede quedar apretado entre 2 inundaciones: una costera y otra de tierra adentro.

Con sólo un aumento permamente de 50 cm del nivel del mar, 600.000 personas en Buenos Aires podrían verse afectadas por las marejadas y unos USD 23.000 millones en infraestructura correrían peligro. Actualmente, cerca de 200.000 personas en todo el Gran Buenos Aires ya están afectadas por mareas tormentosas. Con un aumento del nivel del mar de 50 cm, este número podría triplicarse.

La costa sur de la Bahía de Samborombón también podría sufrir la pérdida de territorio debido a la pendiente poco profunda de algunas de sus áreas costeras y a las estructuras blandas de los sedimentos costeros. La ciudad de General Lavalle, construida casi sobre los cangrejales barrosos del delta del arroyo Ajó, a 2 metros de altura sobre el nivel promedio actual del Plata, desaparecería hasta la Plaza Municipal. La base de cohetería de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), sobre el frente del río a la altura de la ciudad de Pipinas en la ruta 11, también quedaría bajo el agua, añade Codignotto. También hacia el Este de la ruta 11, Punta Indio se vería en problemas similares. Un botón de muestra de lo que ha sido el combo del aumento del Plata y de la frecuencia y gravedad de las sudestadas las dan las ruinas, despedazadas por el oleaje, del Hotel Argentino, que hasta los 60 era un destino de lujo.

“Estas simulaciones [como la del estudio] son preocupantes. Especialmente para los lugares en donde ya se sufre la erosión costera, por ejemplo, en la costa bonaerense. Desde los 90 estamos midiendo y viendo retrocesos. Eso no quiere decir que siempre tenemos un metro por año sino que hay años en que no retrocede y en otros, por ejemplo, las tormentas provocan un retroceso de tres o cuatro metros”, agrega Isla.

Un poco más al sur, en las costas de Pehuen Có, la situación es urgente. Cada nueva tormenta socava una suerte de acantilados en el médano. Los intentos de frenar el fenómeno se hacen con bolsas de arena. “Esas bolsas de arena van a terminar hundidas en la playa”, sostiene Isla.

El experto indica que a estos problemas se suman los episodios de la Corriente El Niño, algunos muy fuertes. De hecho, los años en los que el fenómeno recrudece se denominan Niño Godzilla, como para dar una idea de la magnitud. “Aunque el fenómeno en 2015 y 2016 no trajo consecuencias tan graves en esta latitud, en la temporada 1982/83 multiplicó el ancho de la superficie costera del Paraná”, detalla Isla.

La Patagonia argentina no queda fuera de estas amenazas climáticas: tres capitales costeras quedan amenazadas: los alrededores de Rawson, capital de Chubut, Río Gallegos, de la provincia de Santa Cruz, y Río Grande, de Tierra del Fuego. “En Río Gallegos la amenaza se cierne sobre las marismas, especialmente porque se ha construido en zonas aledañas”, sostiene el experto argentino.

Los efectos y las consecuencias en las ciudades costeras dependen de las proyecciones de los modelos y de las acciones climáticas que se tomen en la próxima década. Mientras muchas ciudades ya empiezan a trabajar en la adaptación para estos nuevos escenarios, otras, especialmente en los países en vías de desarrollo aún no se percibe la urgencia.

El modelo elaborado Nature Communications y Climate Central utiliza varios escenarios con la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero y de la velocidad del deshielo. En función de estos parámetros el nivel del mar aumenta más o menos y, por lo tanto, varía el número de personas que viven en las zonas afectadas.

Jueves 14: Encuentro Pyme en La Plata

0

La Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) es una organización gremial de empresas que nuclea las Cámaras de Comercio e Industria del Sector PyME de la Provincia de Buenos Aires. Agrupa 264 Cámaras de Comercio e Industria bonaerenses, representando así, en forma directa o indirecta unas 70.000 empresas pequeñas y medianas, más emprendimientos familiares, de toda la provincia.

Están clasificadas por su actividad en la siguiente forma:

17% que tienen como actividad principal la industria.
47% dedicados a la comercialización.
29% pertenecientes al sector de servicios.
7% con actividades de producción y agro.

Desde esta realidad, CEPBA convoca al 1º Encuentro PyME en LaPlata para este jueves 14 de Noviembre. Los temas son Eficiencia EnergéticaDesarrollo Productivo RegionalConocimiento

Se realizará en la sede de la Facultad Regional La Plata de la Universidad Tecnológica Nacional (Av. 60 esq. 124), para reunir todos los actores juntos en un mismo encuentro.

El macrismo busca tratar la Ley de semillas este año

0

El oficialismo en la Cámara de Diputados intentará que el proyecto para modificar la actual ley de semillas pueda tratarse en el recinto de ese cuerpo legislativo y evitar que se caiga, lo que podría ocurrir a fin de año si no hay un avance.

Si bien por ahora no hay una fecha concreta para sesiones en Diputados, Atilio Benedetti, presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja, dijo que el oficialismo está detrás de ese objetivo para semillas. En noviembre de 2018, Cambiemos, en una reunión conjunta de las Comisiones de Agricultura, Presupuesto y Hacienda y Legislación General, logró emitir un dictamen para modificar la ley vigente desde 1973, sancionada cuando no existía la biotecnología agrícola y la soja apenas se sembraba en unas 400.000 hectáreas en todo el país, lejos de los 18 millones de hectáreas actuales.

Esa ley permite el uso propio gratuito, el derecho de los productores de guardarse parte de su cosecha de soja o trigo para usar como semilla en la siguiente campaña agrícola. El dictamen de noviembre de 2018 hace una restricción del uso propio e introduce un pago por ello en favor de las empresas obtentoras de los productos. Deja afuera del pago a pueblos originarios, miembros de la agricultura familiar y los pequeños productores con una facturación hoy no superior a 10 millones de pesos.

Para el caso de los que tienen que pagar señala que las empresas deben establecer por cinco años el valor de la regalía que quieren cobrar, agotando todos los derechos en la semilla, y contempla que se pueda deducir de Ganancias la compra de semilla fiscalizada. Los bloques opositores estuvieron en la reunión por el dictamen, pero no lo acompañaron. Este año hubo tres intentos para meter el tema en las pocas sesiones ordinarias que hubo en la Cámara baja, pero no fue posible por cambios de posturas en el peronismo.

«La voluntad política (del oficialismo) sigue para llegar a un acuerdo. Estamos preparados para llevar el proyecto al tratamiento y con la voluntad para aceptar modificaciones que sean necesarias. Lo podemos tratar ahora, si hay extraordinarias o con la nueva cámara (en este caso se tendría que hacer una ratificación del proyecto)», indicó Benedetti. De esta manera, el diputado nacional por Juntos por el Cambio ratificó el interés del oficialismo de que el proyecto se trate.

En agosto pasado, el Gobierno amagó con un decreto presidencial para modificar la ley de semillas ante las demoras en el Congreso. Dio marcha atrás ante algunas objeciones de entidades de productores y de la mismísima industria semillera, que si juega mal sus cartas se arriesga a un primer tractorazo «en contra» por parte de los chacareros más chicos, que entre cánones y agroquímicos dolarizados, viven literalmente cambiando la plata. Son tantos los que han cerrado sus empresas que el frente político de las entidades del campo, tan monolítico en 2008, hoy se va agrietando porque «el chiquitaje» está que hierve. Nada quiebra tanto ese tipo de poder como las quiebras.

Hace unas semanas en plena campaña el presidente Mauricio Macri prometió una ley para actualizar semillas. Benedetti se refirió precisamente a que en el país se demore más el tratamiento de este tema. «Hay una profunda inequidad mientras más nos demoremos; hay una sola empresa que cobra por el derecho del uso propio. Monsanto cobra sobre el uso propio con una condición dominante», apuntó el legislador.

¿Entonces lo que sugiere Benedetti es que como Monsanto (que ya no existe, ahora es Bayer) hizo siempre lo que se le daba la gana con los productores, lo puedan hacer también todas las demás firmas de biociencias, las llamadas «obtentoras»?

Vale recordar que Monsanto, comprada por la alemana Bayer, lanzó en el país una soja Bt, resistente a larvas taladradoras, y comenzó a cobrar un canon por esa tecnología. Pero desde mucho antes, a pocos años de introducir en 1994 su primera semilla «best seller», la RR, resistente al desmalezador glifosato, empezó a hacer controles propios en los puertos, con un oficial de justicia, algún ejecutivo de la firma y los químicos de la misma, con equipos de detección capaces de dar positivos aún en casos de que soja no recombinante se hubiera mezclado con algo de RR, lo que sucede inevitablemente en todo silo y todo acopio. En esos casos, el «señalado» tenía que pagar al contado e «in situ» el canon, o no embarcaba, y se le pudría la camionada en puerto.

Era tan irritante el manejo del aparato de Justicia que exhibía Monsanto que para evitar episodios violentos se legisló una resolución oficial, la cual determinó que solo el Instituto Nacional de Semillas (Inase) podía realizar este tipo de controles.

AgendAR había publicado hace un año Cuestionan el apuro del gobierno por la Ley de Semillas.

Poco interés en la mega subasta petrolera de Brasil

«Petrobras salva megaleilão do pré-sal«. «La estatal Petrobras salva la megasubasta de los yacimientos petrolíferos submarinos», es el título en los medios brasileños.

La petrolera estatal Petrobras, con participación de las empresas chinas CNODC y CNOOC, ganó la concesión del gigantesco campo petrolero de Buzios, en la plataforma continental brasileña el más prometedor de los que se pusieron en oferta.

Los miembros del consorcio ganador ofrecieron 106 mil millones de reales -con parte a pagar en el petróleo a extraer- en la subasta de áreas de producción de hidrocarburos en aguas profundas lanzada por el gobierno de Jair Bolsonaro. Según el cálculo de Isto é, la licitación dejará al gobierno unos 17.000 millones de dólares por la venta de la licencia de explotación, un resultado menor a los 26.500 esperados.

La rivalidad futbolera, además de la «mala onda» con Bolsonaro, puede hacer que muchos argentinos lean esta noticia con una sonrisa. Pero esto también es una muestra que las reglas de juego del negocio petrolero ya no son las mismas desde que EE.UU. empezó con el «fracking» y ya no es el gran importador. Nuestras expectativas acerca de Vaca Muerta deben ser examinadas con realismo.

Alberto Fernández y un plan para los jóvenes que no trabajan ni estudian

0

La propuesta es reemplazar planes sociales por pasantías y capacitación en las empresas. El Estado pagará los sueldos durante el primer año. Se calcula que en Argentina hay 1,2 millones de jóvenes entre 18 y 25 años en esa situación.

El periodista Santiago Fioriti informó anoche que Alberto Fernández quiere copiar el modelo de capacitación y empleo de Andrés Manuel López Obrador. Fue una de las promesas de campaña del mexicano, para empezar a integrar a los jóvenes marginados del sistema. Los llaman, como en Argentina, los Ni-Ni: son los que no estudian ni trabajan.

El jefe de Estado puso en marcha el plan muy rápido, a los 40 días de asumir. Decidió otorgar una beca mensual de 3.600 pesos mexicanos (183 dólares) a los seleccionados, durante 12 meses, mientras recibían capacitación en empresas suscritas a la iniciativa. Se inscribieron hasta el momento un millón de personas de entre 18 y 29 años, pero la cifra crece mes a mes: el Gobierno aspira a llegar a 2.300.00 beneficiados. En la Argentina hay 1,2 millones de jóvenes entre 18 y 25 años que no estudian ni trabajan.

Lo charlaron en detalle durante la reunión y el almuerzo que compartieron el lunes en el Palacio Nacional de más de tres horas y media. «Hay que privilegiar a los sectores que están peor», afirma el presidente electo y su comitiva. La integran, entre otros, posibles ministros: Felipe Solá, Cecilia Todesca y Matías Kulfas, quien ayer martes regresó a Buenos Aires.

En estos días los medios -y las charlas de café- están repletas de especulaciones sobre planes y medidas del futuro gobierno. En AgendAR, esta nos parece una de las importantes.

La Historia del Pulqui – 2°

0
Una de las dos últimas fotos de Antoine de Saint Exupéry antes de subirse al Lockheed P-38 aerofotográfico en que fue abatido por el FW-190 de Horst Rippert, un as alemán con 28 derribos que se había hecho piloto por inspiración de los libros de “Saint Ex”. “De haber sabido que era él, no tiraba”, confesó Rippert, ya muy viejo, en 2008. Pese a lo veloz, el P-38 nunca fue un buen avión en el Frente Occidental. Lockheed tampoco pudo aportar un buen caza en Corea: los MiG-15 se hacían fiestas derribando sus F-80 Shooting Star. Hace algo más de un año publicamos una crónica en 5 capítulos de la historia del Pulqui, escrita por Daniel Arias. De una hazaña tecnológica argentina de más de 60 años atrás, y sus enseñanzas para otra, más reciente, el reactor nuclear CAREM. Volvemos a hacerlo, porque viene un nuevo gobierno. Sus desafíos y el mundo en que tendrá que moverse son muy distintos, pero quizás repasar lo que logramos y dónde fallamos nos ayude. Estos capítulos se publicarán sucesivamente desde el martes 5 al sábado 9 de noviembre de 2019

ooooo

Cuando la Lockheed y el Príncipe Bernhardt perdieron el Pulqui. También Argentina. (La 1° parte de esta historia está aquí) El Pulqui fue un proyecto que entre 1951 y 1953 quizás habría tenido futuro si aceptábamos co-desarrollarlo con Lockheed. Quizás. Es contrafáctico medirle el futuro a un pasado que no fue. No habría sido un arreglo entre iguales, pero Lockheed no se habría gastado en contactar discretamente a Perón sin una necesidad acuciante. Este particular fabricante estaba por segunda vez en guerra, y por segunda vez sin un caza presentable. En EEUU una proveedora de material de la US Air Force que falla en dos guerras, quiebra. Al Pulqui Lockheed lo necesitaba no para bajar MiGs, sino para no terminar comprada por la North American, pero para eso había que bajar MiGs. La Lockheed apareció por primera vez en Argentina días después de aquel 8 de Febrero de 1951, luego que Kurt Tank hiciera un show de perplejas, intrincadas acrobacias aéreas ante una multitud que jamás había visto un jet, y menos uno “argentino” (comillas deliberadas). Aquel espectáculo del 8 de Febrero fue el puntapié inicial de la campaña electoral del presidente Juan D. Perón, que iba por la reelección, la cual ganó por goleada. Es fácil imaginarse el ánimo sombrío en Lockheed cuando llegaron allí las filmaciones: “That m…f… Tank!”. Los aviones de Lockheed habían sufrido grandes derribos a manos de los FW-190 de Tank en el Frente Occidental, entre ellos el del P-38 Lightning pilotado por un francés muy célebre en el mundo y querido en la Argentina (Antoine de Saint Exupéry). Pequeño, compacto, poderoso, veloz, muy maniobrable y capaz de ramificarse en versiones destinadas muchas funciones distintas, el FW-190 fue sin discusión el mejor caza pistonero de la 2da Guerra desde 1941, cuando debutó. El P-38 en cambio sirvió dignamente en el Pacífico y eso gracias a su largo alcance (descubierto en Guadalcanal por el coronel Charles Lindbergh, no por el fabricante). El P-38 tenía su favor también la velocidad, pero fundamentalmente el haber llegado al teatro de operaciones después de las batallas del Mar de Coral y de Midway, en las que Japón había perdido sus portaaviones de batalla y con ellos la mayor parte de sus mejores pilotos de caza. En suma, en el Pacífico el P-38 la tuvo fácil. Sin embargo, en el Frente Occidental un caza, además de veloz, debía ser maniobrable y el P-38, “El Diablo de Dos Colas”, como aseguraba la Lockheed que llamaban los enemigos a su bimotor, tenía la agilidad de un piano (de una sola cola). Sin haber podido mostrar un monomotor decente en la 2da Guerra, Lockheed llegó a Corea con su F-80 Shooting Star, obsoleto desde planos por su ala recta, aunque excelente en la función de blanco aéreo para los MiG-15. Lockheed necesitaba desesperadamente un buen caza. Y lo vino a buscar aquí, como quien pide agua por señas. Lo que todavía hoy se ve en esos films en que Kurt Tank vuela personalmente su propio bebé de nombre araucano es una capacidad de maniobra y velocidad de ascenso superiores a las del MiG-15, que eran sorprendentes. Por propiedad transitiva, debían ser muy superiores a las del notoriamente más pesado North American Sabre F-86. Lo que no se ve en aquellas películas es la inmensa suerte que acompañó a Tank es sus cabriolas de 1951. Meses más tarde la joven Fuerza Aérea había encargado una pre-serie de 12 Pulquis (que jamás se cumplió). Para familiarizarse con el avión que debía reemplazar a sus viejos Gloster Meteor, (un desastre incluso cuando nuevos), algunos “Glosteros” de buen volar concurrieron a Córdoba. Primero despegó el comandante Soto, que se atuvo a instrucciones: no hacer locuras, porque el prototipo 3 seguía siendo el único Pulqui en el mundo y había que cuidarlo. Pero a Soto lo siguió el capitán Vedania Mannuwal (un argentino descendiente de hindúes), quien meses antes había batido brevemente algún record mundial de altura con su Gloster (15.500 metros). Mannuwal, hecho a la pesadez del Gloster, se agarró una breve atracción fatal con la maniobrabilidad de patineta de ese Pulqui y empezó a sacarle a aquel nuevo avión todo su «jugo» acrobático. Pero en un viraje muy cerrado a baja altura “le aplaudió” un ala y con el avión incontrolable, se eyectó… hacia abajo. Murió, por supuesto. Claramente había que rediseñar las inserciones alares, y varias cosas más. Entre tanto, las negociaciones entre Perón y Lockheed continuaron siempre secretas, no generaron preguntas, no parecen haber conducido a nada y tampco han dejado papeles que aparecieran en algún sitio impensado. Eso es definitivamente extraño. Y mientras seguían, en lugar de darse curso a la pre-serie de 12 Pulquis, se construyó el 3er prototipo, orden que violaba la decisión de tener una primera escuadrilla de Pulquis, y que no se podría haber llevado adelante sin la firma de Perón. Tank estaba furioso ante semejante pérdida de tiempo, pero era pragmático. Aprovechó el tiempo extra para pulir su avión de sus todavía muchos defectos de control, y así transcurrió buena parte de 1952. En Octubre, su piloto favorito, Otto Behrens, el antiguo “testeador en jefe” de todos los aviones de la Luftwaffe, se subió a ese Pulqui que había despegado y vuelto a aterrizar 27 veces, despegó por vez número 28 y se mató. Behrens estaba haciendo una pasada de pista en “vuelo lento” a poca altura: nariz hacia arriba, velocidad horizontal reducida, las alas peligrosamente cerca del ángulo crítico en que “entran en pérdida”, es decir dejan de ejercer fuerza ascendente o “empuje”. En vuelo lento un avión sigue en el aire en parte “colgado del motor”. En el caso del Pulqui de Behrens, muy en parte: una turbina de apenas 2,2 toneladas de empuje soplando en chanfle no contrarresta las 5,9 toneladas de peso del avión, ejercidas en vertical descendente, según la costumbre newtoniana de la gravedad. El vuelo lento es una configuración inestable, de la cual Behrens (que había sometido a la misma prueba a centenares de aviones pistoneros e incluso los primeros jets de la Luftwaffe) pensaba salir del modo clásico. Se baja ligeramente la nariz para ir ganando velocidad horizontal y con ella, sustentación alar y control de mandos (los alerones y el empenaje ejercen muy poca fuerza a bajas velocidades). Behrens estaba en ello a unos 800 metros. Mal momento para que se “clavara” la turbina. Éstas tenían (tienen) esa maldita costumbre de apagarse cuando el caudal entrante por la toma de aire disminuye, y en las primeras turbinas de la historia el apagón era un clásico. El Pulqui cayó de cola sin darle tiempo al alemán de picar la nariz y escaparse planeando, o al menos eyectarse con el avión controlado. Como dicen los instructores a los novatos en todos los aeródromos argentinos: “Velocidad y altura conservan la dentadura”, o Primer Axioma de la Aeronáutica. Pero es buscando los límites de sustentación, velocidad a no superar y resistencia alar que un piloto de pruebas se gana el sueldo y el derecho a aterrizar vivo para luego ir escribiendo el manual de vuelo de un producto nuevo. Así se perdió el 3er prototipo, y quedó tan despedazado que la Junta de Accidentes hizo lo que pudo para descifrar los restos. Lo de la plantada de turbina sigue siendo discutido 65 años después. Todo esto sucedía mientras Perón negociaba a dos puntas con Lockheed y con Fokker, pero también con egipcios y paquistaníes menos pretenciosos, e incluso soviéticos curiosos, y comprobaba que la Fuerza Aérea Argentina, creada por él, estaba llena de golpistas y de aviadores que, sin serlo, tenían serias dudas respecto de los aviones I-AE (Instituto Aerotécnico). 1953. El cuarto prototipo en despegue, con su nuevo empenaje y lleno de canalizadores de flujo. Vuela el capitán Roberto Balado. El avión pide a gritos la construcción en serie, pero el gobierno tiene otras prioridades. Kurt Tank ya no se habla con Perón y está pensando seriamente en irse de la Argentina. La última mención de prensa respecto de la Lockheed aparece en “Gaceta Marinera”, diario de la Armada Argentina, en 1953, justamente el año en que con el 4to prototipo, el Pulqui se volvió por primera vez un aparato realmente vendible: tenía todos los chiches que hoy se ven en el 5to prototipo: grandes canalizadores de flujo en los dorsos alares y también en el cono de popa, para estabilizarlo en vuelo lento, y topes de goma que limitaban la excesiva respuesta del enorme timón medida contra la de los alerones. Le faltaba el “ala húmeda”, con la que en 1956 el Pulqui II pasó de 2030 a más de 3000 km. de autonomía, casi el doble de la de sus competidores del Hemisferio Norte. Pero entonces, por aviónica y motorización, empezaba a ser un avión viejo. ¿Por qué Lockheed dejó pasar esta oportunidad? Los ganadores de la 2da Guerra, incluso los que entonces jugaban en la B, como Lockheed, no negociaban amistosamente. Menos que menos cuando el Departmento de Estado, furioso porque Argentina había sido punta del neutralismo del Cono Sur durante casi toda la 2da Guerra, se obstinaba en llamar públicamente a Perón “un tirano fascista” y conspiraba abiertamente para su derrocamiento. Lo cierto es que no hubo romance y los gringos se fueron con las manos vacías. La venganza de la Lockheed en 1997 fue tardía pero horrible. “Nothing personal, just business”. Ya llegaremos a ello. No fueron las muertes de Vedania Mannuwal o de Otto Behrens las que espantaron a los posibles compradores del Hemisferio Norte. Lockheed y Fokker estaban dirigidos por profesionales, gente del palo, y sabían perfectamente que un prototipo es distinto de un caza de dotación construido de a centenares o miles, y que éste sólo muestra sus virtudes y defectos en combate. La pregunta a hacerse es otra: ¿quién le va a comprar un aparato a una Fuerza Aérea que se niega a dotarse de él? Otro posible modo de salvar el Pulqui de evaporarse por irrelevancia pudo haber sido un joint-venture de Fokker con el Institec o Instituto Aerotécnico. Ese es otro nombre de los muchos que gastó la Fábrica Militar de Aviones fundada en 1927. Pero Institec es el que corresponde a su período de oro, los años que van desde 1940 a 1955, cuando desarrolló casi una decena de proyectos impresionantes. De esos ninguno era “bajo licencia”, y dos de ellos llegaron a fabricación en serie. Con resultados diferentes, se verá. Fokker era un tamaño de socio quizás más simétrico que Lockheed para ese fabricante sudaca y cordobés, el Institec, que parecía querer comerse el futuro. El constructor holandés tenía en cambio un presente pobre pero un pasado muy notable. Había sido fundada en 1912 por Anthony Fokker, un chico nerd holandés (¿un neerdlandés?) que construyó su primer avión, el Spin, a los 20 años, y que ante la indiferencia que suscitó en Inglaterra, se mudó con él a la Alemania del Kaiser Wilhelm. A partir de 1914, ese traslado de Fokker le dio grandes satisfacciones al Káiser: ¿recuerda el lector el triplano del Barón Rojo? Sigue siendo el caza más emblemático de La Gran Guerra, sin haber sido siquiera el mejor avión de los varios que produjo el prolífico Anthony en aquel conflicto. Como tributo autocrítico y hasta 1917, los ingleses llamaban a sus propios aviones “Fokker fodder” (alimento balanceado para Fokkers). Firmada la paz, Fokker y su firma volvieron a Holanda silbando bajito y con otro nombre (Nederlandse Vliegtuigenfabriek) para despegarse de tanto Káiser derrotado. Pero el sinuoso Anthony había aprendido horrores de estructuras de aluminio en su sociedad forzosa con Junkers (una orden ejecutiva del Káiser, que luego no se sostuvo mucho). Como consecuencia de su baquía con este nuevo material y su genialidad innata en diseño, en la década del ’30 Fokker tuvo su período de oro: dominó el 40% del mercado mundial de los trimotores pistoneros de pasajeros con su F-VII, construido incluso en EEUU bajo licencia por General Motors, un papel que Fokker luego se arrepentiría de haber firmado. Ford copió del Fokker F-VII, lo mejoró e hizo el trimotor… en el que se mató nuestro Carlitos Gardel, en un mal despegue allá en Medellín. En 1939 sucedieron dos cosas: Anthony Fokker murió prematuramente en Nueva York, 8 años tras las muchas peleas corporativas que tuvo con la nomenklatura de GM. Aquel mismo año la ocupación alemana confiscó todas sus fábricas en suelo holandés, y la Luftwaffe las dedicó a construir el entrenador primario Bücker Bestman y aeropartes del trimotor logístico Junkers. Para memoriosos, es el mismo avión que aquí usó LADE hasta los ‘60, al que llamábamos “la vaca voladora”. Los bombarderos ingleses le pegaron duro a esas instalaciones de Fokker intrusadas por la Luftwaffe cercanas a Amsterdam, pero antes de que llegaran los tanques de Patton en 1944, el ejército alemán en fuga dinamitó lo que quedaba de ellas al ras. El Fokker D.21, que operó brevemente para Holanda, Dinamarca, Finlandia y la República Española. Aún submotorizado y subarmado, fue temible para alemanes, italianos y rusos. En la posguerra Fokker (la fábrica, su fundador ya estaba muy muerto) se fue rearmando con su viejo prestigio y la batuta del Príncipe Consorte Bernhard, tipo que se las traía. Durante la guerra el príncipe voló un Spitfire para los ingleses bajo el sobrenombre de “Wing Commander Gibbs”, con 2 derribos comprobados. Más tarde fue piloto de bombarderos livianos B-24 y B-26 y participó en numerosas misiones. Traficante de armas y filántropo en la posguerra (sic), el nombre completo del Consorte, contando el título “no ganancial” de conde, era Bernhard Leopold Friedrich Eberhard Julius Kurt Karl Gottfried Peter von Lippe-Biesterfeld. Evidentemente sobrevivió al conflicto porque los alemanes jamás sabían a cuál de todos tirarle. Bernhard hizo despegar por tercera vez a Fokker bien desde abajo. Le empezó a ir bien con un monomotor pistonero liviano de entrenamiento primario (el S-11, vendido con éxito a varias fuerzas áereas) y en 1951, envalentonados y con el país ya saliendo de la pobreza, los holandeses trataban en vano de exportar su entrenador avanzado dotado de una inevitable turbina Rolls Royce Derwent, como la de “nuestros” Gloster, el S.14 Machtrainer. Fokker había brillado antes por su capacidad de arquitectura aérea no convencional, pero aquel avión era una albóndiga invendible. Muchacho complicado si hay auditoría: el Príncipe Bernardo de Holanda regresando a su país como héroe nacional y con escolta de comandos. Sabía de aviones y quería el Pulqui. No fue. Cuando el príncipe consorte Bernhard etcétera vio las filmaciones del Pulqui ejecutando maniobras de locura ante el apabullado público argentino, entró en reacción en cadena. Llegó aquí tres semanas tras el show de Tank con contratos, propuestas y chequera humeante. Quería fabricación bajo licencia en Holanda. Si algo podía aportarle Fokker al Institec era acceso a turbinas inglesas Rolls Royce algo más avanzadas que la Nene II, amén de experiencia en construcción de series grandes y los restos de una red de ventas mundial, pero también en un prestigio técnico que gracias al caza D.21 había sobrevivido a la 2Da Guerra. No se sabe cómo eso no prosperó. Holanda era un país en reconstrucción tras arrasamiento. No es imposible que don Bernhard, legendariamente vivo en el sentido criollo, viniera largo de exigencias y corto de fondos. Tal vez planteaba pagar la licencia del Pulqui con canje: Fokker tenía 2 aviones de entrenamiento y nadie, pero nadie estaba comprando el 2do. Esto es especulativo, pero a la Argentina no le venía bien ese “quid pro quo”: el Institec había desarrollado un muy aceptable entrenador primario hecho con materiales compuestos, el DL o «Diente de león» y tenía un pool de pilotos cazadores que habían hecho su entrenamiento avanzado con los Gloster, y sobrevivido a ese fabricante de viudas, que no es poco. Lo que faltaba aquí en la posguerra era plata, punto. Tank, nazi visceral, detestaba al Príncipe por considerarlo “un alemán traidor” (efectivamente, el tipo había nacido en suelo germano). Es fama que el ingeniero aeronáutico más cotizado del mundo desobedeció al Ministro de Aeronáutica, Brigadier César Ojeda, y sólo se avino a presentar el avión ante don Bernhard etc., etc, von Lippe-Bisterfeld por orden directa de Perón. De esa segunda demostración acrobática se volvió al Institec sin aterrizar para presentar sus saludos y despedirse formalmente, como mandaba el protocolo. Sin embargo, para un público experto como el Príncipe Consorte, hasta ese desaire aéreo hablaba bien de la autonomía del prototipo. Un Sabre F-86 o un MiG-15 habrían llenado tanques, por precaución, antes de despegar de regreso hacia el Oeste de Córdoba Capital. No fue Tank quien torpedeó aquel negocio. El dueño del Pulqui era Perón, y debajo de él, el eficaz brigadier Juan Ignacio de San Martín. Desde su lugar de genio (pero también de injerto) en el tótem aeronáutico criollo, Tank no decidía clientes. De modo que tampoco se le puede echar la culpa. Del mismo modo, Tank tampoco pudo defender “su avión” de un emprendimiento decidido entre Perón y San Martín que en 1951 le acotó el presupuesto y el acceso a recursos humanos: la creación del IAME, o Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) por encima del Institec. La historia es conocida: en 1951 el modelo de vender trigo y carne a Europa Occidental no funcionaba más. El Plan Marshall de regalar comida para apuntalar políticamente a los países donde el Partido Comunista amenazaba tomar el poder (Francia e Italia) había corrido de un codazo a la Argentina de su rol de Gran Abastecedor la mesa europea. Cancelado el Marshall, ahora era la competencia agropecuaria estadounidense pura y dura la que pisaba a la baja el precio en toda Europa de las commodities criollas. Perón decidió emparejar la balanza de pagos expandiendo las capacidades industriales y el mercado interno, e invitó a la Casa Rosada a las automotrices de Detroit y de Europa Occidental, para que se instalaran. Hasta aquel momento, todo automóvil en Argentina era importado. Los CEOs invitados le contestaron, incómodos, que la Argentina no tenía quilates técnicos para construir automóviles. Algunos aventuraron, cautelosos, que tal vez pondrían armaderos con autopartes fabricadas “abroad”. A Perón le empezaba a brotar humo de la gomina. San Martín terció en la liza, ofreciéndole el Institec con todas sus capacidades metalmecánicas y en desarrollo de motores. Los gringos se fueron, seguros de que aquello de San Martín era un «show» y una típica bravata sudaca. Se equivocaron. No tuvieron en cuenta la cantidad y calidad de los recursos humanos argentinos logrados por casi un siglo de educación pública. Con el desabastecimiento de manufacturas metalmecánicas durante la 2da Guerra, ese capital nos había permitido pasar del rol de Granero del Mundo al de Ferretería Industrial del Cono Sur. Y no nos iba tan mal. El resultado ya se va olvidando pero fue impresionante: se llama Córdoba Capital Contemporánea. Antes de que San Martín fundara allí el IAME, con sus 10 enormes fábricas de aviones, motores aeronáuticos y turbinas, vehículos utilitarios (¡¡El Rastrojero!!) y de lujo, lanchas, armamento, máquinaria agrícola, motocicletas Puma, etc., etc., aquella capital era una gran aldea provinciana, con más siesta que embotellamientos, y más iglesias que industrias. Pero aquella Córdoba de pachorra, tan llena de médicos y abogados, de pronto se llenó de urgentes ingenieros, técnicos y obreros especializados. Papá Estado pagaba. En pocos años se volvió la 2da ciudad más industrial del país: le ganó a Avellaneda, que no es poco decir, sólo que con industrias manufactureras transformativas y en aquel momento, avanzadas. De ahí en más Córdoba fabricó todo: desde un tránsito irreductiblemente trabado hasta dos “cordobazos”. Les gustara o no allí se tuvieron que asentar la FIAT y la Borgward, y luego Kaiser, de la Kaiser-Frazier de EEUU. No era cuestión de perderse el negocio de una cantera de metalurgistas e ingenieros y técnicos mecánicos y eléctricos como la de Buenos Aires, y el combo de eso con la capacidad de compra de la clase media más rumbosa de Sudamérica. Y los costos de instalación eran muy llevaderos. Tank siguió siendo el rey del Institec, pero la corona se trasladó del Institec al IAME, muy para ofensa de Su Majestad. Los 62 expertos alemanes que se había traído consigo desde la Focke Wulf trataron de serle fieles, pero algunos fueron reasignados a otros proyectos y el Pulqui se encontró súbitamente compartiendo cerebros, espacios y dineros con objetos detestablemente plebeyos: las motocicletas Puma y aquellas feas e indestructibles camionetitas argentinas, los Rastrojeros. Tank anduvo un tiempo a las puteadas con San Martín, y luego directamente dejó de hablarse con Perón. Ese fue el primer impacto de los muchos que recibió el proyecto Pulqui. Como argentino, si tengo que elegir entre un caza moderno o una ciudad moderna, no dudo, ciudad. Artopoulos tiene no sólo originalidad y pluma en presentar esa idea, sino también bastante razón cuando resume: “Tuvo que morir el Pulqui para que viviera el Torino”. La elegancia y la síntesis permiten el anacronismo de ese epitafio: el Torino es muy bello, pero 18 años posterior. Al Pulqui, señores, lo mató el cachazudo Rastrojero. Y jamás sabremos por qué el Pulqui II no se co-produjo con Holanda. La vida demostró que don Bernhard etc., etc. Von Lippe-Bisterfeld era bastante pirata: una década y media más tarde, una coima con la Lockheed (de nuevo ese nombre) lo dejó abrochado ante los medios, en ocasión de la construcción bajo licencia del más bello y probablemente peor jet de combate de la historia: el F-104 Starfighter, otro gran fabricante de viudas de pilotos de la OTAN. El Príncipe se tuvo que bajar entonces del cargo de Inspector General de la aviación holandesa, pero siguió el resto de su vida haciendo negocios raros y beneficencia, como es de buena práctica. Incluso un mal arreglo con Holanda habría sido mejor que lo que siguió: la lenta evaporación del proyecto. Tal vez fue una suerte que la Lockheed no pudiera llevarse el Pulqui a Corea: fuera de la inserción del ala (alta en el Pulqui, media en el MiG) y algún detalle menor del empenaje, eran demasiado parecidos, a ojo de artillero antiaéreo. Luego exploraremos eso. ¿Cómo habría medido el Pulqui contra el F-86 Sabre o el MiG-15? (Continúa) El North American Sabre F-100 y el Mikoyan Gurevich (MiG) 15, los dos cazas emblemáticos de la primera generación de jets. Del primero se fabricaron 10.000 unidades, del 2do, mejor que el Sabre en casi todo, 18.000. En 1953, el Pulqui, creo, fue superior a ambosPero se fabricaron 5.

Daniel E. Arias

Bifes de laboratorio: ¿qué es la «carne artificial»?

0

(Frente a estas noticias, hay dos preguntas que nos hacemos los argentinos (los que no son veganos): ¿Estos gringos, están locos? ¿Puede perjudicar nuestras exportaciones, ahora que le empezamos a vender a China?

Las respuestas, tentativas, son: Frente a la justificada alarma por el calentamiento global, se disparan los mitos. Especialmente, si evitan tomar las decisiones difíciles. Responsabilizar a la ganadería, es menos comprometido que mencionar los combustibles fósiles. Se le suma la moda vegana, y ya aparece un nuevo mercado.

La 2° respuesta es: No. No, al menos en el futuro cercano. La gigantesca y creciente clase media china aprecia las virtudes y el sabor de la proteína animal. En el largo plazo…, puede ser otro desarrollo de la industria alimenticia).

Las hamburguesas y las piezas de pollo fueron los primeros productos que buscaron reemplazar el uso de la carne con preparados vegetales que emulan la textura y el sabor de la carne. Dos empresas, Impossible Foods y Beyond Meat, son solo algunas de las empresas interesadas en explotar esta fórmula creada en respuesta a los problemas que genera la industria de la carne en la producción a gran escala.

Algunas iniciativas buscan desarrollar una carne de laboratorio, un método que se plantea como una alternativa superadora al proceso de producción de carne sin tener la la necesidad de criar y sacrificar animales. De esta forma, investigadores de la escuela de ingeniería y ciencias aplicadas John A. Paulson de Harvard lograron desarrollar músculos de conejo y vacas en una estructura de gelatina comestible que simula la textura y la consistencia de la carne.

A diferencia de las iniciativas de Impossible Foods o Beyond Meat, esta carne de laboratorio buscaba emular el aspecto real de un bife, a diferencia de la carne molida de las hamburguesas o nuggets. También se diferencia de la carne cultivada, otro producto cárnico de laboratorio anunciado en 2013.

La carne artificial creada por los investigadores de Harvard emula la textura y las fibras de un corte tradicional, pero aún está en una etapa incipiente de desarrollo. El proyecto comenzó con la evaluación del proceso de medicina regenerativa aplicada a la producción de alimentos sintéticos. «Con el uso de células sanas combinadas con la estructura correspondiente, el desarrollo de la carne artificial tiene las mismas reglas y objetivos: la salud humana», dijo Kit Parker, uno de los autores del estudio.

El mayor desafío estuvo en el desarrollo de las fibras delgadas y largas que forman parte del músculo esquelético animal, una característica distintiva de la carne vacuna, porcina o aviar. Para esto utilizaron un mecanismo basado en una gelatina comestible segura que sirvió de estructura para el crecimiento de las células utilizadas para emular el crecimiento muscular. En este caso utilizaron muestras provenientes de productos basados en carne de vaca, cerdo y conejo, combinado con un sistema que utiliza la fuerza centrífuga para desarrollar las fibras con la forma y el tamaño deseado.

Este prototipo de carne de laboratorio aún le falta un tiempo de desarrollo para que pueda llegar a competir con la Impossible Burger, los investigadores de este tipo de apuestas están convencidos de las virtudes de este proceso de fabricación, que permitirá crear cortes y platos a medida. «Con estos métodos se podrán crear texturas, gustos y perfiles nutricionales definidos, algo parecido al proceso de producción de la cerveza», dijo por su parte Luke MacQueen, investigador del Instituto Wyss de ingeniería bioinspirada.

Las automotrices prevén un congelamiento de precios de los 0 km en 2020

0

En toda la actividad productiva hay expectativa por el cambio de gobierno y el nuevo escenario a partir del 10 de diciembre. El sector automotor no es ajeno esta realidad y ya, en las automotrices, comienzan a imaginar posibles escenarios. En los últimos días, en conversaciones con directivos de las empresas, hay un tema que surge con llamativa insistencia: la posibilidad de que el acuerdo social que impulsa el presidente electo Alberto Fernández, con controles de de precios y salarios, alcance a la industria automotriz.

“Por ahora, nadie habló de algo concreto. Es una especulación. Pero es un tema que está revoloteando en el aire” reconoció el ejecutivo de una de las terminales más importantes.

Si bien en la asociación de fabricantes (ADEFA) no fue analizada formalmente esta posibilidad, en algunas empresas consultadas admiten que es un escenario de análisis. Todas las empresas vienen manteniendo reuniones con personas cercanas al futuro presidente, y es probable que en esas charlas se haya hablado de este tema, aunque no quieran reconocerlo ante la prensa.

“Es una variante que tenemos que tener en cuenta. Se está hablando de una gran pacto social y, creemos, que no vamos a quedar excluidos. Si los gremios están hablando de aceptar un congelamiento de los salarios, no nos van a dejar seguir aumentando los precios” reflexionaron en otra fábrica.

Esta semana el presidente de FCA, Cristiano Rattazzi, en una entrevista por un canal de cable, se mostró partidario de un acuerdo de precios y salarios por un tiempo limitado (“unos seis meses”, ejemplificó).

“Si tenemos en cuenta lo que se está hablando sobre un acuerdo general y los antecedentes de de la última gestión kirchnerista, es probable que tengamos algún tipo de control de precios” recordó otro directivo. En los últimos años del gobierno anterior, las terminales tenían que enviar sus listas de precios a comienzos de cada mes a la Secretaría del Comercio, para que fueran aprobadas antes de enviarlas a la red.

Hoy, en las concesionarias, están comenzando a trabajar con las nuevas listas de precios para los 0km que regirán en noviembre, con un aumento promedio que ronda el 6%. Si bien en el mercado se pueden conseguir autos con fuertes bonificaciones a valores muy por debajo de la lista oficial, estos incrementos le permitirán a las terminales tener un “colchón” ante un eventual congelamiento temporario.

De todas maneras, en las automotrices no ven con preocupación la aplicación de una política de este tipo en el corto plazo. Esto se debe a que podría funcionar como un incentivo de ventas. Si se concreta un acuerdo amplio, además de precios y salarios, entrarían otras variantes como el tipo de cambio. Con un dólar oficial “controlado”, con el que importan los 0km y utilizan para fijar sus precios, y un “blue” que –según la lógica– irá aumentando su brecha, para la gente con dólares ahorrados, será más atractivo comprar un 0km. Esto es lo que sucedió, por ejemplo, durante el 2013, cuando la cotización entre el tipo de cambio oficial y el ilegal registró una brecha de 70%. El resultado fue que se alcanzó el récord histórico de ventas por el subsidio que representaba la brecha cambiaria.

También, las empresas asumen que algo tendrán que ceder, más teniendo en cuenta que le presentarán al próximo gobierno un plan integral para desarrollar al sector, en el que proponen una profunda reforma impositiva y una remake del Plan Canje, entre otros temas. “Si pedimos, tendremos que dar”, sintetizaron en una automotriz.

Es que, mientras tanto, en octubre volvió a caer la producción: 17,7 % respecto del mismo mes de 2018.

La Historia del Pulqui – 1°

0

Impactante Imagen del 5to prototipo del Pulqui II, por el diseñador gráfico Alex Klichowsky, con todas sus evoluciones tardías. Las alas de anclaje alto son “húmedas” (tienen tanques internos de combustible para dar 3000 km. de autonomía). La raíz alar en el fuselaje es muy fuerte y sus dorsos y el cono de cola tienen canalizadores de flujo que vuelven más controlable el vuelo lento y la maniobra cerrada. La perspectiva los oculta. Atrás, frenos aerodinámicos desplegados. Al frente, los 4 cañones Hispano-Suiza de 20 mm.

Hace algo más de un año publicamos una crónica en 5 capítulos de la historia del Pulqui, escrita por Daniel Arias. De una hazaña tecnológica argentina de más de 60 años atrás, y sus enseñanzas para otra, más reciente, el reactor nuclear CAREM. Volvemos a hacerlo, porque viene un nuevo gobierno. Sus desafíos y el mundo en que tendrá que moverse son muy distintos, pero quizás repasar lo que logramos y dónde fallamos nos ayude. Estos capítulos se publicarán sucesivamente desde el martes 5 al sábado 9 de noviembre de 2019

ooooo

Somos el único país del Hemisferio Sur que diseñó un caza a reacción, y el único derribado por una chata gasolera. Efectivamente, el Pulqui II murió para que viviera el Rastrojero, pero esa idea no es mía sino del investigador en culturas industriales Alejandro Artopoulos y requiere de explicaciones complejas. Se darán.

Esto no hace menos cierto que (como dice el primer y contundente historiador del Pulqui, Ricardo Burzaco) este avión lo bajaron también el golpe de estado de 1955 y un cierto comodoro de la Fuerza Aérea Argentina cuyo nombre uno quisiera olvidar (fue Heriberto Ahrens).

Pero como subraya Artopoulos, el hombre no estuvo solo. Detrás de él, se encolumnó en silencio una pequeña legión de pilotos argentinos de caza que estimaban más sus vidas que la marca “Industria Argentina”, ninguneada como “Flor de ceibo” por el cholulaje proclive a importar tecnología.

En el caso de aviones de combate del Atlántico Norte, la compra viene con “perks”, discretos privilegios: estadías de entrenamiento a EEUU o Europa con todo pago, y de yapa la adquisición o pulimiento del “inglés aeronáutico Tarzán internacional” del viajero. Esa “lingua franca” farfullada por los torreros de control de todo el mundo sigue siendo clave para una jubilación dorada y voladora en las aerolíneas civiles.

¿Y por qué nuestros pilotos en 1956 consideraban sus vidas en peligro? Sacarle los defectos a una máquina de matar enemigos como el Pulqui cuesta siempre la vida de varios propios. Especialmente cuando se pasa a despliegue de 100 o más unidades, las horas/hombre de vuelo (a cargo de pilotos menos expertos que los de prueba) se multiplican, y por la fuerza de los grandes números, empiezan a aparecer las últimas fallas ocultas.

Cuando Ahrens le bajó el pulgar al Pulqui en 1956, a los pilotos de bombardero de la FAA los estaba matando como moscas otro desarrollo nacional del Instituto Aerotécnico (Institec), el Calquín, cuyos problemas de control en vuelo lento eran incorregibles. 50 muertos mayormente en despegue o aterrizaje le cambian la perspectiva a más de un nacionalista, ¿o no? Y el Calquín no salió torcido por una mala decisión aerodinámica de sus diseñadores, sino por una zaina decisión política de Winston Churchill respecto de los motores pistoneros Rolls Royce Merlin. Esto, después.

El bello Calquín, que prometía ser el Mosquito Argentino y fue en cambio un “hacedor de viudas”.

El Pulqui a todo esto ya tenía 2 muertos a lo largo de 4 prototipos. Si se desplegaba, seguro habría más. ¿Pero y si en cambio se compraba “llave en mano” el F-86 Sabre, ya “desembichado” de defectos por 9 años de empleo masivo, 3 de ellos en guerra? Habría una interna aeronáutica fuerte. El Pulqui tenía defensores juramentados incluso entre pilotos muy antiperonistas, y siguieron militando por él hasta 1960, en el mayor exilio intrafuerza imaginable.

Pero la nueva “nomenklatura” de la FAA desarmó a casi todos los potenciales rebeldes con la promesa (falsa) de Ahrens: se venían 100 Sabre repotenciados y remotorizados… de los cuales llegaron sólo 28, unos 5 años tarde y “hechos fruta”. Fue un engaño al que más de uno se prestó por desesperada resignación y/o conveniencia. A volar chatarra, amigos. ¿Qué puede ser más seguro?

De modo que añado otros tres victimarios del Pulqui: una embajada, obvia, detrás de los Sabre derrengados, un primer ministro británico majestuoso que nos negó el motor Merlin y que la Inglaterra obrera se sacó de encima en cuanto pudo (porque sólo seguía ofreciendo sangre, sudor y lágrimas), y también nuestro único bombardero Nac & Pop, diseñado PARA el Merlin y ser “el Mosquito Argento”.

También –como dice Artopoulos- hubo una ciudad, Córdoba Capital, que pasó de soñolienta ciudad postcolonial a eje de la industria argentina, especialmente la automotriz. Su producto nacional más perdurable fue el famoso Rastrojero, una pick-up gasolera literalmente indestructible. Eso se hizo con plata del estado y vampirizó un proyecto aeronáutico quizás demasiado diversificado. Hernán Longoni, otro historiador del Pulqui, asegura que el proyecto aeronáutico que más plata le sacó al caza fue el bimotor pistonero logístico Huanquero. Prometo un mayor análisis de los argumentos de Artopoulos, y añadir alguno de cosecha propia.

Pero… hubo más de 300 pedidos de Pulquis “llave en mano” de Egipto y Pakistán. Cayeron ante la indecisión argentina de dotarse de 12 y luego de 100 aparatos propios. Hubo –esto es quizás más grave- ofertas de la Lockheed Aircraft, que necesitaba un caza para Corea, y de la holandesa Fokker de las que se sabe poco. También se dejaron caer. Las de Fokker abrían caminos para venderle el Pulqui a buena parte de Europa del Norte: Dinamarca, Finlandia y por supuesto Holanda, parte de clientela de preguerra de esa constructora.

Mirando por sobre el hombro, hoy surge que el derribo del Pulqui es un episodio intrincado y multicausal de nuestra historia institucional, industrial y militar. Se simplificó durante décadas en un relato de peronistas patrióticos contra gorilas vendidos que tiene su lado cierto, pero el asunto es mucho más complejo y exige análisis más oblicuos.

Estas no son divagaciones para nostálgicos. Nuestro país vuelve a tener un proyecto tecnológico exportable en el cual primerea al resto del planeta: la central nucleoeléctrica compacta CAREM. Su prototipo está en construcción, pero el proyecto se expuso en 1984. Este “fierro” apunta a un nicho nuevo del mercado nuclear, el de los reactores chicos, modulares y con seguridad inherente (SMR, o Small Modular Reactors), cuyo techo de ventas podría estar en centenares de miles de millones de dólares. En su escenario “de máxima” para 2035, la OCDE estima que podría haber unos 23.000 MW instalados con diversos SMRs mayormente en el Sur y el Sudeste Asiático, África, Europa y Medio Oriente.

En un país menos bobo al CAREM se lo habría testeado en los ’90 y hoy se lo estaría exportando de a decenas. Con el paso de las décadas, su diseño de base ha sido imitado por varios países menos idiotas: todavía le lleva 2 o 3 años de ventaja a su competidor inmediato, el reactor estadounidense NuScale, pero éste pica apalancado por la enorme firma de ingeniería Fluor y tiene autorización regulatoria para empezar a construirse en una “granja nuclear” de una decena de reactorcitos en Idaho. Lo que es tenerse confianza como país: la firma no tiene construido siquiera un recipiente de presión y ya está vendiendo toda la instalación y la idea. Nosotros estamos en obra desde 2011, pero con la sucesión de recortes que se comió el presupuesto nuclear…

El CAREM en obra, un proyecto urgente. ¿Fecha de puesta en marcha? Ya atravesó varias.

Si no queremos que al CAREM le pase lo que al Pulqui, tenemos que repasar esa vieja historia. Será inevitable cometer errores, pero que sean otros. (Continúa)

Daniel E. Arias

Otra Argentina, otra sociedad. Y otras técnicas de comunicación política. Pero nos deja una cierta nostalgia por el orgullo nacional que se sentía.

CONUAR: piden una tregua hasta que asuma el nuevo gobierno

0

Conuar, Combustibles Nucleares Argentinos S.A., única fabricante de combustibles para centrales y reactores del Hemisferio Sur, sigue sufriendo las decisiones de desmantelar el Programa Nuclear Argentino tomadas en 2016 y 2018.

La empresa, tras haber invertido desde 2012 hasta 2015 en maquinaria para multiplicar la producción de elementos combustibles de centrales CANDU, como Embalse, en Córdoba, se enteró en Mayo de 2018 de la decisión del entonces Ministro de Energía, Juan J. Aranguren, de abandonar el proyecto Atucha III CANDÚ para el que había venido preparándose.

Ahora, jaqueada por deudas bancarias del 80% de interés anual, se ve forzada nuevamente a despedir personal muy calificado y difícilmente reemplazable en matricería y soldadura de aleaciones de circonio.

ATE Conuar ha pedido a la firma que demore la decisión hasta que el gobierno próximo reconsidere la central, capaz de generar 740 MW/hora 330 días por año durante 60 años de operación continua, y de evitar la combustión de 1,1 millones de m3 de gas natural por año. En fase de construcción, Atucha III emplearía a más de 7000 trabajadores, técnicos e ingenieros de unas 130 empresas argentinas metalúrgicas, metalecánicas, electrónicas y de montajes. Es trabajo calificado y electricidad libre de tarifazos petroleros y emisión de gases invernadero.

Llega el Registro Único Tributario

0

El gobierno oficializó ayer con la resolución 4624 el Registro Único Tributario-Padrón Federal. Será manejado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) nacional y reunirá las inscripciones y registros de los contribuyentes propias y de las administraciones tributarias locales».

Es básicamente una base de datos que incluirá a los contribuyentes alcanzados por los impuestos nacionales, por Ingresos Brutos y por los tributos municipales.

El Registro tendrá los siguientes datos: Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT); Domicilio real/legal; Domicilio fiscal y de locales; domicilio fiscal electrónico; impuestos y/o regímenes fiscales y nacionales; impuesto sobre los Ingresos Brutos; los datos de identidad y la información suministrada por la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral y por las administraciones tributarias locales que se adhieran (que, creemos, serán todas).

Argentina, dispuesta a importar basura plástica

0

Este mismo asunto provocó un gran ruido en los medios dos meses atrás. Desde Infobae a Página 12, hasta la oficial Télam informaron. También AgendAR, naturalmente. Y se alzaron voces en protesta: del senador Solanas, a la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR).

Pero luego pasaron muchas cosas, y la memoria del público es corta. Aprovechamos esta nota del británico The Guardian, que se refiere a la preocupación internacional por el tema, para recordárselo al próximo gobierno.

«IMPORTANDO LOS DESECHOS PLÁSTICOS DEL MUNDO

Tumbando una ley con un decreto (la 24.051 de 1991 de Residuos Peligrosos con el 591/2019) Argentina ha cambiado su definición de residuos en una medida que podría permitirle importar millones de toneladas de residuos plásticos desechados en los Estados Unidos.

El decreto 591/2019, firmado por el presidente Mauricio Macri, «reclasifica la clasificación» en origen de plásticos destinados al reciclaje. Ahora, hasta inspección en puerto de destino, son materia prima en lugar de desechos. Si resulta que son basura tóxica o de gestión irredimible, paciencia: ¿quién se quedará con el muerto? la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a cargo de Sergio Bergman, argumentó que la decisión del Gobierno de dejar de exigir el «certificado de inocuidad sanitaria y ambiental» , como garante del tipo de material de residuo que llegue al país, se debe a que ya no es emitido por ningún país. Lógico, la credibilidad de esos papelitos con sellos marca debajo de cero.

Esto le da a la Aduana una nueva «visión flexible» de los desechos de plástico mezclados y contaminados que son difíciles de reprocesar. Al no poder ser reciclados para darles una segunda vida económica como plásticos de menor calidad, aquí sufrirán un destino absolutamente común: serán tirados a los basurales (lo que supone contaminación de arroyos, ríos e incluso el mar, por acarreo), o serán enterrados en nuestros ya colapsados rellenos sanitarios (contaminación de napas más profundas) o incinerados (a temperaturas inferiores a 1000 grados Celsius, y eso supone contaminación aérea múltiple).

Grupos sociales y medioambientales dicen que el decreto es ilegal (efectivamente, viola la ley 24.051 a mansalva). Además, contrarresta una tendencia mundial hacia la mejora de los controles sobre las importaciones de residuos. Eso, al menos, es relativo. Hay países que «se tiran de palomita» para ocupar el lugar que acaba de abandonar China en 2017, pero éste es un tiempo de creciente desobediencia civil, y quienes se compran este problema se se arrepienten rápido. El de Macri es otro primer paso para que Argentina absorba los plásticos que se acumularon caóticamente en puertos de embarque del Primer Mundo cuando China, sin preaviso, comenzó a rechazar todos los envíos, excepto «de primera», es decir los más limpios y factibles de reciclado, a fines de 2017.

Recordamos a los lectores que en 1990, con la firma del presidente Carlos Menem y de su Ministro Domingo Cavallo, se intentó obligar a la Aduana a permitir la entrada de 500.000 toneladas de residuos de fabricación de pesticidas, pinturas y aceites clorados provinientes del Sur de los EEUU y de Alemania, y que quien la dirigía en aquel momento, el brigadier Rodolfo Echegoyen, filtró la información a los diarios Página 12 y Clarín, lo que desató el primer gran escándalo nacional del gobierno en un verano que se preveía políticamente tranquilo.

No lo fue. Pero los puertos de Buenos Aires y Comodoro Rivadavia se salvaron de quedar atosigados de tambores de metal llenos de contenidos inmanejables. El brigadier Echegoyen, que había renunciado a su cargo, «se suicidó»el 13 de Diciembre con un revólver .38, que tenía la nariz y la frente como suelen estar tras ser apaleado. Al parecer Echegoyen gatilló el arma con el dedo equivocado (¡el pulgar), gastó dos balas en suicidarse en lugar de una, y la que apareció incrustada en un marco era de plomo liso, distinta de las encamisadas de punta hueca. Echegoyen había dicho públicamente que haría denuncias más pesadas, relativas a la entrada de droga por los depósitos fiscales de Edcadassa, conformada por el grupo Yabrán y la Fuerza Aérea.

Un país que compra basura en cantidades siderales se arriesga a le le lleguen otras cosas. Pero anque se tratara de simples requechos plásticos, el problema de fondo es de qué están hechos, y qué contuvieron en su primer ciclo de vida. Jim Puckett, director ejecutivo de la Red de Acción de Basilea, un grupo que combate la exportación de desechos tóxicos de las sociedades industrializadas a las naciones en desarrollo, dijo (de nosotros): «Están dispuestos a convertirse en un país sacrificial donde el resto del mundo podría enviar sus desechos y beneficiarse de ello «.

Más de 180 países son parte de la Convención de Basilea, que rige el comercio internacional de residuos, pero Estados Unidos no lo es. Según una reciente enmienda propuesta por Noruega a la Convención, las naciones desarrolladas no podrán exportar desechos plásticos de baja calidad a las naciones en desarrollo sin obtener su consentimiento explícito y garantizar que los desechos puedan ser manejados adecuadamente.

Las enmiendas apuntan a garantizar que incluso los países que se abstienen, como los Estados Unidos, sigan las reglas de la Convención de Basilea cuando envíen desechos plásticos a los países más pobres.

Los países de la Convención de Basilea aún podrían llegar a acuerdos por separado con los EE. UU., siempre y cuando se aseguren de que los plásticos que reciben no se eliminarán de manera que dañe el medio ambiente y violen la letra del tratado, dijo Pål Spillum, subdirector general del Ministerio de Medio Ambiente de Noruega.

Puckett dijo que en negociaciones recientes, Argentina y Estados Unidos se opusieron a las enmiendas de Noruega: supondrian controles más estrictos «en origen», es decir en los propios países exportadores, que les impidirían sacarse de encima los plásticos no reciclables. Junto con el decreto, a Puckett le preocupa que Argentina quiera comenzar a absorber los desechos de Estados Unidos.

Se cree que Argentina, 8vo país del mundo por superficie, podría llenar el vacío dejado por la decisión de China de dejar de aceptar todo, excepto los plásticos factibles de reciclado de los Estados Unidos, el Reino Unido y Europa.

Después de ese profundo cambio, a fines de 2017, los desechos plásticos de EE. UU. comenzaron a fluir a países como Vietnam, Malasia y Tailandia, hasta que en estos se desataron las inevitables crisis de rechazo popular. Cuando esos países comenzaron a prohibir las importaciones, la basura plástica fue derivada a Camboya, Laos, Ghana, Etiopía, Kenia y Senegal, vírgenes hasta entonces de descartes plásticos de EE. UU., como se reveló en una investigación de Guardian.

Spillum dijo que la propuesta Noruega estaba destinada a «aumentar el control del movimiento transfronterizo de residuos plásticos que no es fácilmente reciclable y, por lo tanto, que podría convertirse en un problema ambiental en el país de importación».

Un portavoz de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) dijo que Estados Unidos apoyó la convención de Basilea pero se opuso a las enmiendas.

Para que la chatarra de plástico esté exenta de las enmiendas, necesitaría «cumplir con un conjunto de criterios muy estricto y estricto que es difícil y costoso de satisfacer», argumentó el portavoz de la EPA, y continuó: «A Estados Unidos le preocupa que las barreras a al… (plástico de descarte)… disminuirá su valor y hará que los plásticos vírgenes sean más atractivos en comparación, probablemente aumentando el volumen total de eliminación de plásticos del flujo de residuos ”. Es decir, seguirán exportando basura de puro ecologistas.

El bulto de la masa de plásticos técnicamente difíciles o económicamente muy caros de gestionar, ya sea por su propia composición química, o su contaminación orgánica, química o farmacológica, la forman los objetos fabricados para un uso único, cuya producción a partir de 1945 se disparó en rampa. Son las bolsas y botellas delgadas de PET, las botellas, bidones y pulverizadores de HDP (polietileno de alta densidad) que contuvieron detergentes y pesticidas, los clips, tuberías y mangueras de PVC, el polietileno de baja densidad (LDP) de bolsas de tintorería, botellas no retornables de bebidas, pañales descartables y productos pre-empaquetados de supermercado, el polipropileno (PP) de botellitas de fármacos, sorbetes y botellas de salas y aderezos, las bandejas de espumas de telgopor (o styrofoam) típicas del packaging supermercadista, y sigue una lista inacabable.

Nada de todo esto es recuperable. Para quemarse sin emitir particulados tóxicos se requiere de enormes hornos de proceso capaces de mantener temperaturas de 1000 grados en todo su recorrido (tuvo uno solo), o bien -y con más problemas- en hornos de calcinamiento de cemento (muy pocos en todo el país). La paradoja económica entonces es que la Argentina debería gastar cantidades enormes de combustible -gasoil y gas que le andan faltando- para transportar y luego quemar estas «materias primas» que nos regala EEUU. Gran negocio.

El único horno diseñado ad-hoc para eliminar residuos tóxicos fue el de AILINCO, firma fundada (con bastante ingenuidad) por INVAP en Zárate en 1994, provincia de Buenos Aires, en sociedad con Kommunekemi, una cooperativa de 3er grado y escala nacional formada por todas las municipalidades de Dinamarca. Kommunekemi participaba con un 15% de las acciones y la tecnología del incinerador.

AgendAR todavía no existía entonces, y la Internet apenas, pero pudimos ver el gigantesco horno en operación en 1996. Era un cilindro rotativo apuntado al cielo en oblicua, atiborrado de sensores químicos y térmicos que alimentaban computadoras, en cuyas panatllas se monitoreaba en tiempo real toda variación local de temperatura a lo largo del trayecto interno «por las tripas del dragón», mientras éste devoraba su menú de aquel día, creemos recordar una ensalada de neumáticos trozados y plásticos con residuos de fabricación de pinturas que entraba por abajo. Por arriba, de la tobera terminal sólo brotaban enérgicos torrentes de dióxido de carbono y agua. No había humos.

Un danés entusiasta y enorme me aseguró que salvo por la temperatura, aquel gas efluente de la chimenea era perfectamente respirable. Yo pensaba más bien en la enormidad que acababa de pagarle a Metrogas aquel bimestre, y lo que debía ser la factura de gas de AILINCO. Salvo que la firma cobrara fortunas a sus clientes, ¿cómo podía cerrar las cuentas?

No tenía mucha idea -casi ningún argentino la tenía- de que el yacimiento neuquino de Loma de la Lata, puesto en línea en tiempos del presidente Alfonsín y que debía durar hasta 2050, se terminaría despresurizando a principios de 2000, en parte porque la Argentina se iba sembrando de centrales de ciclos combinados para fabricar electricidad, y en mucha mayor parte por su exportación desaprensiva a Chile.

Previsiblemente, los grandes operadores de basura de la provincia de Buenos Aires, acostumbrados al descontrol total de aquel entonces (?), evitaron AILINCO como a la peste. Les quedaba lejos y cobraba. Prefieron seguir su práctica habitual de descartar en descampados o de quemar plásticos a bajas temperaturas bajo la mirada distraída de algunos intendentes, y conseguirse donde los expidieran certificados sellados de «buena gestión final». El negocio de INVAP estaba fracasando en todo… salvo en generar oposición ambientalista en Zárate: ¿quién iba a creer que AILINCO fuera una excepción al desastre provincial? En todo caso, dejó de ser una excepción en 1999 cuando INVAP, agotada de pérdidas y piñas, se retiró y compró su lugar la española HERA, para gran alarma danesa. INVAP jamás volvió a ese rubro.

No sólo danesa era la alarma. Los vecinos se enteraron de que HERA tenía planes de 5 grandes enterramientos de residuos tóxicos, «rellenos sanitarios», como se los llama, y multiplicaron los decibeles de su oposición: el percolado líquido generado en esas fosas de impermeabilización más bien simbolica (suelo compactado con motoniveladora, luego membrana de polietieleno grueso) amenazaba directamente el mayor acuífero de la Argentina, el Puelche, fuente de agua de la Zona Núcleo de la agricultura industrial argentina, también del agua potable de todas las municipalidades de la Pampa Ondulada, y del riego de una importante industria frutihortícola colindante con el Paraná. Y por definición, ya que la empresa gestionaba basura peligrosa, esos percolados no serían muyu inocentes. El «core business» había virado a un vulgar «entierro tu basura impresentable y te vendo papelitos sellados que certifican su santidad química».

En 2000 Kommunekemi asumió pérdidas y se fue de AILINCO con un portazo que se oyó. Dijo su CEO, Kield Knarreborg: «… nuestra política es no involucrarnos en proyectos que no alcancen los estándares daneses de seguridad para los trabajadores y el entorno».

Ahora es toda la república y no Zárate, la que absorberá como pueda los residuos plásticos, pero ya no de la Provincia de Buenos Aires, sino los de la 2da economía industrial del planeta, y la 1ra en producción de «packaging» plástico. La EPA, como haciéndole honor a su nombre, dijo que «acababa de darse cuenta» del nuevo decreto de residuos de Argentina y que no había tenido la oportunidad de evaluar sus impactos. Qué sorpresa.

Cecilia Allen, una defensora con sede en Buenos Aires de la Alianza Global para Alternativas a los Incineradores, dijo que no es probable que se reciclen los plásticos mixtos que Argentina aceptó del extranjero.

En los últimos meses, el valor del plástico reciclado ha disminuido. Es más costoso de fabricar que el plástico virgen producido a partir del gas etano extraído del subsuelo por los perforadores de petróleo y gas.

«Una de las preocupaciones que tenemos es que esto puede impulsar una industria incineradora en el país, o la quema de desechos en las plantas de cemento», dijo Allen. “Tenemos muchos desechos aquí y no estamos reduciendo, no estamos reciclando, no estamos compostando. Y no tiene sentido que abramos la puerta para que haya más por venir «.

Los incineradores que queman plástico están vinculados a los principales problemas de salud por la contaminación del aire que producen. Los productos cancerígenos de una combustión con poco oxígeno y bajas temperaturas son centenares, agrupables en decenas de familias químicas, y abundan en los particulados de bajo peso molecular, que generan esos delatores humos negros. Los de peor fama (justificada) son las dioxinas, disrruptores extremos del sistema inmunológico.

Los recicladores en Argentina, que examinan las pilas de plásticos para recolectar aquellos que se consideran reciclables (caso clásico: los fabricantes de tableestacas para estabilizar orillas, o mobiliario de plazas resistente a daños y robos), han protestado contra el decreto. Esperan que la sobreoferta disminuya el valor de los productos finales hechos de plástico reciclado.

Carolina Palacio, representante de la Federación Argentina de Recicladores, dijo que el sindicato ha luchado por mejores condiciones laborales y de vida. “En lugar de esto, desregulan y traen desechos de otras partes del mundo. ¿No tenemos suficiente desperdicio aquí? ”.

El decreto 591/2019 debe ser derogado de inmediato.

Peirano, Salvarezza, Franchi y Kornblihtt, nombres para el Ministerio de Ciencia y Tecnología

0

Uno de los referentes mencionados en esta nota dijo a propósito en Twitter: «Más que la danza de nombres, se logró un equipo con una visión clara, con la experiencia para resolver los problemas que dejan y con la vocación para impulsar nuevos vectores de desarrollo. Y no son 4 o 10 personas… es toda una comunidad de pie!». Vale. Pero creemos que la consideración de estos nombres indica -sin delimitar- un criterio.

La nota también estimuló una observación: «La ciencia argentina no es solamente el CONICET!». Nadie ha dicho eso. En una sociedad tan influida por los medios como la nuestra, es natural que se forme esa impresión. Pero en AgendAR tenemos claro, y en toda nuestra trayectoria lo hemos sostenido, si la ciencia y la tecnología no se incorporan a la producción, quedan como un lujo vulnerable de la sociedad.

«La danza de candidatos para sentarse al frente de las políticas de ciencia en el próximo gobierno está a pleno. Y tiene dos particularidades: por un lado Alberto Fernández ya anunció que la actual Secretaría de Ciencia -el rango elegido para esa repartición por el gobierno saliente- volverá a ser Ministerio. Pero además, este sector tiene la particularidad de ofrecer un atractivo «premio consuelo» para otro candidato: ser presidente del Conicet, una de las reparticiones públicas más prestigiosas.

Los candidatos a ocupar estos roles son media docena, más algún posible «tapado» y algunos son propuestos -y defendidos- desde el Instituto Patria mientras que otros son asiduos al «bunker» de la calle México o alguno de sus Think Tanks afines.

Los nombres que se mencionan:

Alberto Kornblihtt es, reconocido por ambos lados de la grieta, como uno de los científicos más destacados. No solo por sus investigaciones en genética y biología o por sus reconocimientos académicos internacionales. También se hizo famoso por su compromiso en los debates, como el del aborto, que atraviesan a la sociedad. Y ha sido un vocero constante en la defensa del papel de la ciencia en el desarrollo político-económico. Dirige el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Conicet-UBA) y hace pocas semanas asumió un puesto en el directorio del Conicet, lugar al que llegó elegido por el voto de una amplia mayoría de sus pares.

Fernando Peirano es economista, profesor en las Universidad de Quilmes y de la UBA y también tiene experiencia administrativa ya que fue subsecretario de Política Científica entre 2011 y 2015. Integrante del llamado «Grupo Callao», es -desde hace meses- el encargado de recopilar y ordenar las ideas y propuestas de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Frente de Todos.

También se menciona al doctor en bioquímica Roberto Salvarezza, actual diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y que acumuló millas y experiencia en política científica en su cargo de presidente del CONICET entre los años 2012 y el 2015.

Desde hace algunos días se menciona otro posible candidato, tanto por referentes del actual oficialismo como de los aún hoy opositores: el sociólogo Daniel Filmus, ex ministro de educación y ciencia con Nestor Kirchner.

A este primer pelotón se le suman otros dos nombres posibles con mayores posibilidades para presidir el Conicet: la doctora Ana Franchi y el físico Juan Pablo Paz. La primera es doctora en Ciencias Químicas y dirige el Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos. Y el segundo es un físico de renombre internacional, experto en computación cuántica. Ambos tienen una fuerte y larga militancia en temas relacionados con políticas CyT.

Otro nombre que suena en estos día es el de Fernando Stefani, investigador del Conicet, profesor de física en la UBA, experto en Bionanociencias y autor de numerosos white papers sobre el estado de la ciencia local y global y su influencia en el desarrollo económico.

Los planes:

Más allá de quien los implemente los ejes que la gestión de Alberto Fernández llevaría adelante en esta área pasan por mayor presupuesto, reformular la estructura administrativa e incluir a los investigadores argentinos en las actividades cotidianas del Estado. «Debemos recomponer, en el menor tiempo posible, el poder adquisitivo de los salarios de los investigadores que -en estos años- cayeron alrededor de un 30 %», resumió Peirano.

La cantidad de científicos ingresantes a la carrera es otro tema histórico. «En principio nos parece bien la cifra que publicó el directorio del Conicet donde se menciona que sería deseable que -en el próximo periodo- sumar 650″. Y otros ministerios deberían hacer investigación con presupuesto propio: Transporte, Energía, Medio Ambiente y Salud».

Algo interesante que propone Peirano es crear empresas especializas en soluciones tecnológicas bajo un modelo similar al de INVAP. «Podríamos armar nuevos «INVAP» dedicados a la biotecnología, energías alternativas, producción de medicamentose la Inteligencia Artificial y el Big Data, entre otros».

Volvió el Cyber Monday. ¿Quién va a comprar?

0

En septiembre, 1.690.000 personas distintas compraron dólares en Argentina. No hay tantos especuladores, ni tampoco viajeros al exterior. La gran mayoría se recluta entre los que pueden ahorrar, y prefieren la seguridad del billete verde al riesgo de las tasas altas. Pero pasaron cosas… Llegó el cepo de Macri, y las empresas piensan que muchos preferirán comprar ahora bienes durables o paquetes de turismo. Es una apuesta razonable.

Si bien el contexto económico no permite hacer proyecciones, distintas empresas que participarán del evento de descuentos online Cyber Monday – que tendrá lugar entre hoy y el miércoles 5- consideran que los consumidores se volcarán sobre todo a la compra de artefactos para el hogar y pasajes internacionales en cuotas sin interés.

En cuanto a los viajes, Julián Gurfinkiel, co-fundador de Turismocity, dijo que en la semana previa a las elecciones, entre el lunes 21 y el viernes 25 de octubre, se triplicó la compra de pasajes respecto de igual período del año pasado, mientras que hubo un aumento del 50% contra la semana inmediatamente anterior.

«Ahora la demanda bajó y se calmó un poco, pero el Cyber Monday va a ser otra oportunidad de compra anticipada a cualquier suba del dólar, mayor cepo o dólar turista. La gente está tratando de salvar las vacaciones y la incertidumbre hace que compre», afirmó y dijo que la anticipación es sobre todo para pasajes internacionales. El top 5 de destinos elegidos por los argentinos es Miami, Río de Janeiro, Madrid, Barcelona y Cancún.

Por otro lado, anticipó que varias aerolíneas ofrecerán cuotas sin interés, un elemento que según su visión generan actualmente mayor atracción que cualquier descuento. «Con una inflación del 50% el que compró un pasaje en 12 cuotas con un dólar a $40 tuvo un descuento. Además los precios están baratos, se mantienen».

En tanto, fuentes de Carrefour dijeron que para este Cyber Monday apuestan a las categorías alimentos, electrodomésticos y bazar con descuentos del 30, 40 y 50%.

«Nuestra expectativa es superar la performance del Hot Sale con importantes promociones, descuentos en alimentos. Observamos un cliente que intentará cuidar valor en la compra de bienes durables y, en esa dinámica, vemos una muy buena oportunidad para electrodomésticos y bazar».

En igual sentido, se expresó Santiago Botta, co-fundador y director de la web Comparacity que compara precios para distintos productos. «Esperamos, de a poco, notar un crecimiento en el consumo de bienes durables como electrodomésticos principalmente porque, ante las dificultades para comprar dólares para atesoramiento y la baja de las tasas que hace que un plazo fijo en pesos no sea muy rentable, y la volatilidad del mercado en general, la gente que tiene un excedente de $2000 o $3000 ahora ve que con eso le alcanza para la cuota de la heladera o el smart tv».

Por un tema estacional, también prevén bastante demanda de ítems de regalería, ya que muchos buscan anticiparse a las Fiestas y ya comprar los regalos.

«Para nosotros es el evento más importante del año y hay dos categorías que impactan: regalería por la proximidad con Navidad y los productos vinculados con el verano, la pileta y el aire libre», dijo Agustina Machicote, directora de Linio, el e-commerce de Falabella.

Según anticipó ofrecerán 3, 6 y hasta 12 cuotas sin interés en productos seleccionados y descuentos del 50 y el 60% en categorías como perfumería, moda, regalería y juguetería, mientras que en tecnología llegarían al 30%.

«Estos eventos son un muy buen momento para adquirir productos de categorías duras como bienes durables, teles, celulares, línea blanca y computación aprovechando no solo descuentos sino propuestas de financiación. Si bien en los últimos tiempos el consumo se fue a las cuotas, que son clave por la situación del país, para nosotros es super importante que la oferta acompañe y los descuentos sean verdaderos».