El ministro Dietrich renueva el acuerdo de transporte aéreo con EE.UU. – Qué significa

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Argentina y EE.UU. firmaron un nuevo protocolo para el Acuerdo de Servicios de Transporte Aéreo, que no se renovaba desde 1985. Se supone que debe ser autorizado por el Congreso, pero mientras tanto estaría en vigencia desde anteayer, 26 de junio.

El acuerdo permitirá realizar vuelos sin escalas intermedias y ampliar las rutas y frecuencias «de forma ilimitada», según informa el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Y anunció que está en marcha la «Revolución de los Aviones». Sus críticos dicen otra cosa. En AgendAR mostramos las distintas miradas, y luego nuestra opinión.

Tweet del ministro de Transporte de Argentina:

Tweet del Secretario de Estado de los EE.UU.:

El tweet de Mike Pompeo es formal -en ese nivel, todos lo son (salvo cuando Trump se «da manija» con algo). Pero vale la pena notar que mientras Dietrich anuncia vuelos sin escalas y más frecuencias -algo positivo, sin duda, pero de interés especial para los que van a volar a EE.UU.- el Secretario de Estado habla de beneficios para viajeros, negocios y trabajadores. Uno sospecha que esta última categoría no le interesa a nuestro ministro de Transporte. Es gente que hace huelgas y habla mal de él.

En eso está en lo cierto. La coordinadora sindical de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) para Latinoamérica, Dina Feller, declaró: «Es un escenario nunca antes visto en Argentina. Se anuncia la liberación absoluta de rutas, matrículas y aeronaves».

«Por lo general, cuando el avión de una compañía arriba a un país, se produce un cambio de matricula y tripulación. Es decir, si parte de Washington a Buenos Aires, y luego vuelve, debería regresar a EE.UU. con un matriculado argentino y también con trabajadores del Cono Sur».

«Con el reciente convenio, esto se termina. Ahora, los aviones podrán retornar con matriculado estadounidense disponiendo de sus propios tripulantes, y ya no será necesario que las aerolíneas recurran a los profesionales argentinos. Eso significa eliminación de mano de obra. Es un acuerdo aparentemente entre iguales, pero no se puede comparar la flota estadounidense con la argentina. ¿Cómo va a ser esa reciprocidad?«.

Otro punto clave del pacto son los servicios de carga y descarga en las bodegas. Actualmente, esa actividad está cubierta por la firma estatal Intercargo, pero «ahora podrán entrar otros operadores en el servicio».

Para que los lectores de AgendAR lo evalúen por sí mismos, cliqueando aquí acceden a la versión que el Department of Transportation de EE.UU. subió a su página web. Para beneficio de los que están cómodos con el inglés, traducimos dos párrafos claves:

(3) Cada línea aérea designada tendrá derecho a realizar su propio servicio de asistencia en tierra en el territorio de la otra Parte («autoasistencia») o, a opción de la línea aérea, seleccionar entre los agentes de la competencia para dichos servicios, en todo o en parte. . Los derechos estarán sujetos únicamente a restricciones físicas derivadas de consideraciones de seguridad del aeropuerto.

4) Cualquier aerolínea de cada Parte puede participar en la venta de transporte aéreo en el territorio de la otra Parte directamente y, a discreción de la aerolínea, a través de sus agentes … Cada aerolínea tendrá derecho a vender dicho transporte, y cualquier persona será libre de comprar dicho transporte, en la moneda de ese territorio o en monedas libremente convertibles.

En el 2016 el ministro Dietrich había dicho: “En la Argentina no hay ni habrá política de cielos abiertos”. En AgendAR debemos decir que este acuerdo no es «cielos abiertos». Pero en sus consecuencias se parece bastante.

Cerramos con otro tweet:

¡Vienen los rusos!: TMH anuncia que fabricará y exportará trenes desde Argentina

Esta semana coinciden noticias sobre el interés en el transporte argentino desde dos Grandes Potencias. Pero se trata de dos desarrollos bien distintos. En otra nota de AgendAR evaluamos la renegociación del acuerdo sobre Transporte Aéreo con EE.UU. y el previsible interés de sus aerolíneas. Aquí, informamos sobre el anuncio de un mega grupo industrial ruso, Transmashholding (TMH) que habría decidido apostar al mercado argentino.

TMH dio ya el primer paso al cerrar un acuerdo para reactivar los talleres ferroviarios Mechita en la ciudad bonaerense de Bragado y construir una fábrica para producir material rodante. Invertirá u$s 70 millones y empleará a más de 1.000 personas (hoy ya trabajan más de 100).

Pero además del interés que despiertan los proyectos ferroviarios, principalmente el vinculado al yacimiento de Vaca Muerta, y otros como la expansión de la red de subterráneos, TMH, uno de los líderes mundiales en ingeniería ferroviaria, planea hacer eje en Argentina y de ahí desarrollar los negocios en la región.

Tanto el CEO de TMH, Kirill Lipa, como el presidente de TMH International, Hans Schabert, explicaron que Argentina y Sudáfrica eran prioridades para el holding a partir del 2017 cuando decidieron hacer negocios fuera de la ex-URSS. Claro que el menú de prioridades guarda cierta relación con la agenda del gobierno ruso que tiene foco en Cuba, Egipto, Sudáfrica, Argentina, Kazajistán, Hungría y otros países de Euroasia y Europa del Este. Por lo que las empresas rusas que quieran hacer negocios e inversiones con estos países cuentan con el apoyo directo del presidente Putin.

En su rol de manager, Lipa, reconoce que “el principal obstáculo para encarar cualquier negocio en Argentina es la inflación, que pone en duda los plazos de recuperación de la inversión”. Al respecto al ser consultado sobre el tiempo de recupero evitó dar números y destacó que su modelo de negocios es establecer un enlace perdurable con el cliente, a diferencia, por ejemplo, de los chinos que solo les interesa vender material rodante y luego se van dejando los equipos sin mantenimiento ni repuestos.

“Somos del top cinco de los fabricantes mundiales. Tenemos más de 100.000 empleados y más de 20 plantas industriales y una facturación de u$s 7.000 millones anuales. Nosotros venimos para quedarnos”, afirmó. Lipa tiene claro que la tendencia mundial es la urbanización, las ciudades están creciendo y el auto conspira con este desarrollo, por eso la tendencia es más ferrocarril, más subte y más tranvías. Es lo más eficiente y ecológico. Pero en el transporte de carga la tendencia es menos clara.

Sobre la rentabilidad de la inversión en Argentina, Schabert afirmó que TMH no esperaba recuperar nada antes del quinto año. “Invertimos en el largo plazo”, dijo y agregó que por ejemplo destinan u$s 5 millones en inversión social como ser un jardín de infantes y otros gastos que no tienen retorno financiero, si social.

P.: ¿Cuál es la tasa que usan para calcular el retorno de la inversión?

H.S.:“Aproximadamente el 10%”.

P.: ¿Es mayor a la que usan para invertir por ejemplo en Sudáfrica?

H.S.: “Sí”.

Para tener una dimensión del grupo TMH basta con señalar que es la principal compañía europea de mantenimiento de locomotoras (15.000 unidades) y de 2.000 coches de subterráneo. Gestiona trenes, tranvías y subtes desde la señalización, la operación y mantenimiento del material rodante, en las redes de San Petersburgo y Moscú.

Además del negocio ferroviario, pasajeros y carga, también les interesa participar, con reglas claras y transparentes, de la licitación de la línea C de subtes y otros, como así también en el Belgrano Cargas, y demás proyectos vinculados con el Roca y el San Martín. “No tenemos miedo a competir. Además sabemos que cumpliremos con el componente de fabricación local que se exige en las licitaciones” sentenció Schabert.

Macron, el acuerdo Mercosur-U.E. y el cambio climático

AgendAR tomó posición hace más de un año en el viejo y cada tanto reactivado tema del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur: creemos que, si se hace, provocará daños reales y concretos a la industria y los servicios argentinos a cambio de dudosas ventajas para el agro. Ni siquiera para la agroindustria. Además, siempre nos manifestamos escépticos sobre que finalmente se firmara algo más que una declaración de intenciones.

Pero nuestro juicio y nuestra opinión son dos cosas distintas. Marcamos eso, porque en los últimos días los gobiernos de Macri y de Bolsonaro han insistido nuevamente en que las negociaciones, que ya llevan 20 años, se terminen de una vez. Y la presión de poderosas compañías transnacionales es muy fuerte.

Por eso, resulta interesante que otra vez los agricultores franceses están defendiendo a la industria argentina. Allons, enfants de la Patrie! Y levantan las banderas de los agrotóxicos y el cambio climático:

Previo a su reunión con su par brasileño en el marco de los encuentros bilaterales que tienen lugar durante la Cumbre de jefes de Estado del G20, el presidente francés Emmanuel Macron, amenazó con no dar vía libre al esperado pacto entre la Unión Europea y el Mercosur, si Brasil sigue los pasos de EEUU y abandona el Acuerdo de París. «Si Brasil abandonara el Acuerdo de París nosotros no podremos firmar un acuerdo comercial con ellos», declaró Macron.

«Esto es por una simple razón, estamos pidiendo a nuestros agricultores que dejen de usar agrotóxicos, estamos pidiendo a nuestras empresas que produzcan con menos uso de carbono. No vamos a permitir, de buenas a primeras, el ingreso de productos de países que no lo respetan». Macron formuló estas declaraciones en Osaka, Japón donde a partir de hoy se celebra la cumbre de jefes de Estado del G20.

En tanto, otra de las mandatarias europeas que se expresó en el mismo sentido fue la canciller alemana, Angela Merkel, quien se mostró “muy preocupada» con la política ambientalista de Bolsonaro.

A pesar de que tras asumir la presidencia, Bolsonaro se comprometió a permanecer dentro del acuerdo global sobre cambio climático, desde enero de 2018 ha llevado adelante una política que prioriza la expansión de plantaciones y producción agrícola en la Amazonia aliada a la concesión de nuevas licencias para el uso de agrotóxicos.

«Este es el momento crítico del Programa Nuclear Argentino» – ¿Conclusión?

(Lo que ya publicamos de este texto de Gabriel N. Barceló, ingeniero mecánico, doctor en física, ex-vicedirector de Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro, y luego gerente a cargo de la «diplomacia nuclear» de la CNEA y Daniel E. Arias, periodista científico, está aquí y aquí. Y aquí hay una noticia de estos días, el despido de los trabajadores del CAREM, que ilustra el proceso de destrucción que informamos).

3. AGUA Y POLÍTICA PESADAS

La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén pertenece 100% a la CNEA pero es operada por un “joint venture” llamado ENSI (Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería), cuyo capital se divide entre la CNEA (51%) y la provincia (49%).  Hasta 2015, ENSI mantuvo en la PIAP una dotación fija de aproximadamente 450 profesionales, técnicos y obreros calificados, amén de otras 600 contratados en servicios (transporte, comedor, limpieza, seguridad, guardia médica, etc).

Terminada la carga de Atucha II, en 2016 la PIAP debió haber entrado en mantenimientos preparatorios para su tarea siguiente: la carga inicial de Atucha III CANDU, 500 toneladas de agua pesada facturables a entre U$ 600 y U$ 800 millones en 4 años de producción. Luego seguiría la fabricación de 300 toneladas más para hacer stock de reposición para las dos Atuchas y Embalse, que pierden unas 30 toneladas/año por evaporación.

Pero la PIAP debía atender también la demanda de los reactores de investigación vendidos por INVAP en Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita, amén del RA-10 que se construye en Ezeiza y el RBM brasileño: usan agua pesada no como refrigerante, sino exclusivamente como moderador, para aumentar la potencia térmica y el flujo de neutrones de sus núcleos. Pero sumando estas unidades más chicas que una central, el total de agua pesada a entregar iba llegando a 1000 toneladas, 6 años de operaciones al máximo rendimiento de la planta, sin contar al menos entre 1 y 2 años de paradas para reparaciones. En fin, trabajo en Arroyito no faltaba, y además estaba –sigue estando- el “boom” de demanda que causarán las centrales nucleoeléctricas “CANDU-like” de la India, país que no puede autoabastecerse.  Y al que desde 2016 estamos mandando las señales equivocadas.

Y es que al toque de asumir, este gobierno nacional detuvo toda tarea en la PIAP, descartó Atucha III CANDU en 2018 y desde entonces, con la indiferencia evidente del gobierno provincial, fue tratando de lograr que el personal calificado se fuera a dar servicios petrogasíferos en Vaca Muerta. Al menos 300 personas se niegan y hoy acampan en la ruta 223. Esta semana, tras tenerlos meses sin cobrar o haciéndolo en cuotas, ENSI les empezó a mandar telegramas. Como va la cosa, esto termina a palos o peor: Macri no quiere irse con los deberes sin cumplir. No exactamente con la patria, o al menos con ésta que tenemos. El Departamento de Estado hace décadas que se la tiene jurada a la PIAP.

Poner esa planta ahí costó dos generaciones de trabajo de centenares de físicos, químicos, ingenieros y metalurgistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Fue una lucha llena de avances y retrocesos contra muchos opositores externos e internos, y de la cual el argentino de a pie no se enteró demasiado: los neuquinos no son una excepción. Aún sin retrocesos, esa lucha habría costado grandes recursos nacionales. Con retrocesos, ¿cómo medirlo? ¿U$ 1300 millones al momento de inauguración de la PIAP en 1994?

Como contraste con Pilca, nacida tan en secreto, la Argentina jamás ocultó su decisión de fabricar agua pesada desde los ‘50. Desde 1967 eso se tuvo que tomar en serio, visto que la CNEA estaba licitando su primera central nuclear de uranio natural, Atucha I.

Pero con pocos fabricantes mundiales, Atucha I y sus continuadoras eran vulnerables a un boicot de agua pesada. Y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (EEUU, Rusia, el Reino Unido, Francia y China) prefiere que los países de desarrollo mediano no tengan fabricación propia de este líquido. Esas mismas superpotencias lo usan para “cocinar” plutonio 239 grado bomba en precarios reactores militares de uranio natural, llamados también “production facilities”, caracterizados por no producir electricidad.

Mucho trabajo calificado en la PIAP, pero no hay modo de que la política lo tenga “en el radar”.

¿Qué chances habría de que Argentina se “autorrobara” 10 o 15 toneladas de agua pesada para un reactor plutonígeno? Como cuenta el embajador Maximiliano Gregorio Cernadas, orgulloso ex miembro de la Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme (DIGAN) de la Cancillería e historiador, el pacifismo fue una de las pocas decisiones sesentistas de la CNEA que no tuvo opositores internos o externos, y que se mantuvo a rajatablas hasta hoy. No es que seamos moralmente superiores a nadie. La CNEA cree que el mensaje más poderoso y menos costoso que emitió y debe seguir emitiendo la Argentina es “No tenemos la bomba porque no queremos, no porque no podamos”.

Robar agua pesada de la PIAP era imposible aún antes de que firmáramos el Tratado de No Proliferación (TNP) en 1995, e incluso antes de que creáramos el ABBAC (1987), otro sistema previo de controles recíprocos de materiales estratégicos con Brasil, avalado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La PIAP, por ser tecnología externa comprada bajo salvaguardias, estuvo desde su inauguración en 1994 bajo vigilancia de cámaras y otros sensores remotos monitoreados desde Viena, sede del OIEA, que además envía allí inspectores por sorpresa.

El tema es que las superpotencias armamentistas no quieren una economía mundial del agua pesada, punto. Y si por ello tienen que llevarse puestas algunas autonomías nacionales, “ése es el nombre del juego”. Contra el agua pesada, política pesada.

Por algo, aunque son 13 los países con capacidad de enriquecimiento, existe “el cartel del uranio enriquecido”: EEUU, el Reino Unido, Francia, Holanda y Rusia concentran el 90% de la producción del combustible “grado central” que usa a su vez el 89% de la flota de plantas nucleoeléctricas PWR y BWR del mundo. La función histórica del cartel ha sido imponer el uranio enriquecido como combustible universal, apretando de mil maneras al que no la acate e intente, como Canadá y sus 6 estados-cliente nucleares, la vía PHWR, de uranio natural y agua pesada.

Es una diplomacia de fuerza bruta que se ejerce en silencio no sólo contra los posibles compradores, sino incluso contra vecinos y aliados. Fue el caso de la República Federal Alemana, cuando SIEMENS, apalancada en la Argentina con ENACE, un “joint venture” con la CNEA, todavía intentaba vender en el Norte de África el Argos 360 MW, una derivación de Atucha 1 muy “pisteada” en seguridad. Esa potencia era óptima para redes eléctricas chicas, y aunque la Argos era una central más cara que las CANDU canadienses, ENACE no obligaba a ningún comprador a firmar el TNP: sólo le imponía las salvaguardias habituales del OIEA. Llegó el gobierno de Carlos Menem con instrucciones traducidas del inglés y disolvió ENACE, fin del problema.

Por esa misma época, los ’90, SIEMENS abandonó, junto con sus pretensiones de exportar Atuchas al 3er Mundo, toda su división nuclear: se la vendió a la sociedad estatal nuclear francesa AREVA. Hoy Alemania está por cerrar “definitivamente” sus últimas centrales en 2022, todas de uranio enriquecido. Las comillas significan dudas. Es que ante el caso de que el Lázaro nuclear resucite en Europa, SIEMENS se quedó con el 34% de las acciones de AREVA.

Una de las varias “pruebas de vida” del uranio natural: dos de las centrales CANDU 6 vendidas por Canadá a China en Qinshan, provincia de Zhejiang. China licenció la compra de otras 2 de mayor potencia, las AGR, también ofrecidas al Reino Unido.

Hay una decisión de terminar con la tecnología de uranio natural que unió larga y silenciosamente a enemigos irreductibles. Este acuerdo secreto entre Rusia y los EEUU viene desde tiempos soviéticos, atravesó el derrumbe de la URSS y en 2011 logró por fin la quiebra del único oferente en pie de centrales nucleoeléctricas de uranio natural, la AECL, o Atomic Energy Commission of Canada, Ltd.

El modo de dejar sin clientes a AECL no pudo ser más simple. Cuando la India ensayó sorpresivamente su primera bomba atómica, el 21 de mayo de 1974, EEUU le impuso a la empresa estatal canadiense (sic) que todo comprador futuro de una planta CANDU debía firmar el TNP. En un Tercer Mundo remiso a ponerle el gancho a un documento tan asimétrico, «el desarme de los desarmados», como lo llamó el embajador radical Julio César Carasales, la CANDU, por elegancia y simplicidad, siguió siendo la chica linda del barrio. Pero después de mayo de 1974, si te casabas con ella, ¡sorpresa!, te ibas a vivir con tu suegra. La ruptura de Argentina con la firma canadiense se originó en eso: ya empezada la construcción de Embalse, los «canucks», forzados visiblemente por su cancillería, forzada a su vez por el Departamento de Estado, nos venían de pronto con la historia de que sin TNP la central no se terminaba. Y la terminamos sin ellos.

Cuando AECL por fin quebró, al menos un par de cancillerías descorcharon el champagne de la venganza: AECL no sólo les había quitado clientes a la industria nuclear yanqui en el enorme mercado interno de Canadá sino también en Corea, Argentina, Pakistán y China. Y de paso, le había soplado la India y Rumania a la URSS, para asombro soviético.

Es más, antes de hacer quebrar a la AECL, “alguien” logró que este país cerrara su planta de agua pesada en Bruce, Ontario, 4 veces mayor que la PIAP en capacidad de producción. Esto nos dejó inesperadamente como primer proveedor mundial, lo que en la práctica significó que seríamos la víctima siguiente. Bruce, para el caso, fue chatarreada al toque del cierre, y eso en un país que tiene 18 centrales CANDU, varias de las cuales están destinadas a “extensión de vida útil” (30 años más en operaciones), y no sólo piden reposición constante sino cargas nuevas enteras. “Alguien” estaba manipulando la política y los medios canadienses en contra del interés nacional, tratando a Canadá, un país de alto índice de desarrollo humano y una potencia mediana, como a una república bananera.

EEUU, que jamás nos pudo vender una central, no quiere que exista el agua pesada como bien transable en el mundo, pero mucho menos aún que se fabrique en la a veces díscola Argentina. Por eso tanta presión secreta pero brutal contra la PIAP, y por eso también logró fácilmente que en 2018 Macri eliminara la CANDU de la oferta china de 2014 a Argentina, que era doble: una CANDU primero, y 2 años más tarde, la Hwalong-1 de enriquecido.

China tiene a la Hwalong-1 (literalmente, “Dragón Chino”) como proyecto de bandera. La usa para mostrar al mundo que dejó atrás su industria “todo por dos pesos” y se ha vuelto un país de tecnología fina. Una CANDU no le sirve para ello, por demasiado canadiense, de modo que en nuestro caso, la China National Nuclear Corporation (CNNC) sólo la incluyó en la “oferta paquete” para tentarnos. Cuando Macri y Gadano la dieron de baja, China no se hizo problema: se evitaba el costo de la carnada. Y además: ¿desde cuándo a los chinos les conviene que seamos tan independientes?

Las centrales de uranio enriquecido no son mejores que las de uranio natural. Pero vuelven dependiente al comprador y de paso, al abstenerse de agua pesada como insumo, “combaten el armamentismo”. Un slogan raro viniendo de países que, como EEUU, en 1985 tenía aproximadamente 31.000 armas nucleares, y que hoy, tras bajar a 6.500, está rompiendo unilateralmente pactos de desarme con Rusia para volver a renovar, complejizar y multiplicar su arsenal.

El camino argentino a la autoprovisión de agua pesada fue –y sigue siendo- durísimo. Con las superpotencias confabuladas en los ’70 para que no tuviéramos oferentes externos, primero hubo que construir una planta experimental de poca capacidad (3 toneladas/año) y tecnología propia. Fue la PEAP, que funcionó muy brevemente al lado de Atucha I, y cuyas colosales torres de acero indujeron a error a más de uno: era una unidad de demostración, no industrial.

Una vez que se vio que la PEAP funcionaba, el paso siguiente era levantar una segunda planta industrial de 80 toneladas/año con la misma tecnología de ácido sulfhídrico de la PEAP. Pero esta producción quedaría legalmente fuera de monitoreo para el OIEA, dado que sería 100% argentina y entonces no éramos firmantes del TNP. Eso legalmente la volvía libre de salvaguardias.  Ante la determinación de la CNEA de avanzar por esa vía, el boicot organizado se desmoronó y nos llovieron ofertas, incluso yanquis.

La Planta Experimental de Agua Pesada (PEAP) en Lima, prov. de Buenos Aires, con sus altas columnas de acero. Era 100% de tecnología CNEA. Una vez construida, con tal de que no la ampliáramos, nos cayeron ofertas por unidades industriales. Se chatarreó en los ’90.

Todo parecido con la historia del boicot de uranio enriquecido en 1978 y su facilidad de compra desde 1983, cuando se dio a conocer la planta piloto de Pilcaniyeu, estimado/a lector/a, ES DELIBERADO.

En 1980 se eligió la propuesta de Sulzer Brothers, de Suiza, cuyo proceso se basa en el amoníaco, en lugar de en el sulfhídrico. Es el origen de la planta actual que da, teóricamente, 200 toneladas/año. En realidad, fueron 180 en su mejor año.

A partir de 1982 la obra empezó a quedarse sin plata con poco avance, la Sulzer terminó yéndose con un portazo y la PIAP (con “I” de industrial) se terminó como casi todas nuestras obras nucleares setentistas: sin ayuda, a los ponchazos y tras mucho “stop and go”. La descomunal instalación entró, finalmente, en operaciones en 1994, muy contra la voluntad del entonces embajador de EEUU en Argentina, Terence Todman, del presidente Carlos Menem y su ministro estrella, Domingo Cavallo. Las caras de estos dos últimos personajes durante la ceremonia de inauguración auguran tempestades.

La imagen de la PIAP, rodeada de pura nada, la muestra como una especie de implante extraterrestre en una economía básicamente primaria (la neuquina). Esto explica que se pueda ser legislador provincial y creer que en Arroyito se hace radioterapia, o se genera electricidad. Esta discontinuidad económica, política y cultural de la PIAP con la provincia hoy facilita su cierre por este gobierno nacional. Y qué decir de sus antecesores, los de Carlos Menem y Fernando De la Rúa, aquellos próceres del desarrollo independiente…

¿Y qué pierden los gobernadores neuquinos con los cierres? Políticamente, poco. Piquetes en las rutas, tal vez palos y gases, quizás balas, como las hubo en la represión de las puebladas de Cutral-Co. Nada que no haya sucedido demasiadas veces, pero sin cambiar jamás un dato básico: a fuerza de petróleo y gas, Neuquén tiene, aunque cada vez menos, el último miniestado de bienestar de la Argentina. Eso le dio décadas de primacía asegurada al Movimiento Popular Neuquino (MPN) salvo que se acaben los hidrocarburos o su precio se derrumbe. Excepción a esta regla: Cutral-Co, por causas obvias. Pero si este partido no tiene en su radar a la CNEA, es porque tal vez ésta hizo un error en no enraizarse más en Neuquén, y darle una chance de ser más que un emirato con elecciones.

Lo que la Argentina debe saber es que si la PIAP efectivamente se cierra y el gobierno firma “en crudo” el Protocolo Adicional del TNP, nuestro desarrollo atómico independiente queda congelado. No habrá próximas carreras ni centrales nucleares, ni plan B para una provincia que parece haber agotado sus formaciones geológicas hidrocarburíferas convencionales, y que hoy apuesta todo su porvenir a una tecnología tan incierta como el “fracking” de esquistos.

1000 MW nucleares en Neuquén generarían al menos 7000 puestos de trabajo en la etapa de construcción y montaje, y luego 60 años de ocupación fija para miles de profesionales y técnicos operadores, a salvo de los vaivenes del petróleo. Además, sumarían a las ventas de electricidad provincial. Y por último, evitarían la combustión de 1.600 millones de m3/año de gas natural y posibilitarían su exportación sin agravar el desabastecimiento interno.

Si nos preguntan, lectores, adónde querríamos el próximo instituto universitario avanzado como el Balseiro, el Dan Beninson o el Sábato, y sobre todo la próxima central CANDU y la próxima CAREM, ya saben. Y si nos preguntan qué compromiso querríamos del próximo gobierno nacional, es la defensa del enriquecimiento de uranio y la fabricación de agua pesada. Son tecnologías que no nos vendió nadie, que tuvimos que reinventar aquí como quien reinventa la rueda, y que nos han dado y pueden dar independencia, prestigio, energía, industria, empleo, comercio y política exterior.

Crece la brecha entre los más ricos y los más pobres

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En los últimos 12 meses aumentó de 20 a 21 veces la brecha de ingresos por persona entre el 10% más rico y el 10% más pobre , de acuerdo a los datos del INDEC del primer trimestre de 2019. El crecimiento de la brecha en el último año no ha sido entonces tan grande, pero ya veniamos de una gran desigualdad.

Si se toma en cuenta al 40% de menores ingresos en toda la población argentina, ese grupo pasó de recibir el 14% a quedarse con el 13,6% de la torta total de ingresos, mientras el 20% más rico subió del 49,1 al 49,8%. Y el coeficiente de Gini subió de 0,440 a 0,447 entre los primeros trimestres de 2018 y 2019.

El coeficiente de Gini es un indicador de desigualdad que toma en cuenta cómo se reparte la totalidad de los ingresos de la población. Es un indicador que varía entre 0 y 1. Cuanto más cercano a 1, mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso y pasa lo contrario cuando se acerca a cero (igualdad absoluta).

El Consejo de Europa devuelve a Rusia el derecho de voto

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Rusia ha logrado una victoria simbólica en el Consejo de Europa. Su Asamblea Parlamentaria aprobó restituir a Moscú sus derechos de voto, retirados en 2014 por anexionarse la península ucrania de Crimea.

(Simbólica porque el Consejo de Europa no es un organismo de gobierno de la Unión Europea, aunque fue creado por el Tratado de Londres en 1949. Integra en su seno a todos los Estados europeos, inclusive los que no son miembros de la UE, con la excepción de Bielorrusia, Kazajistán y el Vaticano).

La resolución, empujada por Francia y Alemania y a la que se opuso la mayoría de países de la antigua URSS, ha enfurecido a Ucrania: Crimea sigue anexionada y el conflicto con los separatistas del Este, apoyados por el Kremlin, que ha costado 13.000 vidas, está enquistado. En protesta, la delegación ucrania se retiró de la Asamblea.

Los partidarios de reincorporar a Moscú a la asamblea, como el ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, argumentan que es una forma de “proteger” con el paraguas del Consejo y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a sus 144 millones de ciudadanos. Un argumento que también mantiene Francia. La salida de Moscú crearía una “nueva línea divisoria” en el continente, ha dicho el secretario general del Consejo, Thorbjorn Jagland. Ya en mayo, los ministros de Exteriores de los países miembros se habían mostrado favorables al acuerdo de vuelta, elaborado por Alemania y Francia.

Un proyecto argentinos para generar energía de las olas

Alejandro Haim es docente e investigador de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), y en 2011 creó un equipo que genera energía a través de las ondas de las olas del mar. Este año, la facultad regional Buenos Aires de la UTN obtuvo la patente del proyecto undimotriz y comenzó la construcción del primer equipo junto con la empresa marplatense QM Equipment.

Consiste en una boya de acero grueso que tiene un peso aproximado de dos toneladas y que flota. Su diseño transforma el movimiento de la boya en circular. «El artefacto ya fue probado en olas y solo resta construirlo en mayor tamaño. Estamos en fase de investigación», dice Haim.

La boya está conectada a un cable submarino, que lleva la energía generada hasta la costa y se conecta a una subestación eléctrica. Tiene que estar lo suficientemente alejada para que haya ondas y no olas, pero cerca de la costa por la longitud del cable. Los investigadores calculan que podría estar entre 500 metros y hasta 2 kilómetros de la orilla.

El investigador hizo hincapié en que el mar siempre está en movimiento, a diferencia del resto de las energías renovables que dependen del viento o el sol. Incluso los barcos podrán abastecerse de energía a través de este equipo, sin tener que llegar a la costa.

Haim contó que la idea del proyecto nació en 2009, cuando estaba en el mar flotando con su tabla de surf y lo quiso plasmar como proyecto de tesis final de su carrera de ingeniería mecánica. Diez años después, el proyecto obtuvo la patente a nombre de la facultad, donde él es el director del Laboratorio de Estudios Sobre Energía Solar (LESES).

Con la empresa QM Equipment, la facultad está fabricando un equipo que tendrá una potencia de 30 kilowatt (kW). Mientras la compañía se encarga de la maquinaria pesada, los investigadores están en los detalles de la mecánica fina. Haim proyecta que el equipo estará terminado el año que viene y ahí podrá ser probado en el agua.

«En el exterior, hay un universo de prototipos que están siendo probados en el mar, pero no hay una tecnología que domine el mercado. Estamos en competencia para ver quién hace la mejor tecnología», indicó. La mayoría de los inventos en funcionamiento se encuentran en España, Portugal, Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia, Dinamarca, Alemania y China.

El financiamiento por parte de la universidad es recaudado con premios de concursos a los que asisten, en los cuales participan los investigadores con sus proyectos. «Nuestro sueño es tener el mar sembrado de estos equipos que transformen la energía de las olas en eléctrica», concluyó Haim.

La nota de La Nación concluye sin entrar en detalles. Aparentemente, este sistema de energía undomotriz funciona con la ola haciendo de la rueda de tracción de una locomotora, y la palanca conectora, de biela que activa el generador. Hay una variedad de proyectos undomotrices, pero son totalmente distintos de éste (y entre sí).

14 millones de rodados! Los datos del parque automotor argentino

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En la Argentina circulan 13.950.048 vehículos. El 81,3% tienen motorizaciones nafteras, el 18,7% son diesel y el 15,3% están impulsados por GNC. La participación de vehículos electrificados sigue siendo simbólica en el país: hay menos de mil híbridos y apenas 40 eléctricos matriculados.

Estas estadísticas surgen del informe anual de AFAC, la asociación que agrupa a las principales empresas autopartistas. Las cifras son utilizadas por todo el mercado para análisis y planificación de inversiones.

La Flota Circulante en Argentina o Parque “Vivo” al cierre del año 2017 estaba compuesto por un total de 13.302.670 vehículos (incluyendo automóviles, comerciales livianos y pesados). A fin de 2018 fue de 13.950.048 vehículos, una suba del 4,9% con relación al año anterior.

La Flota circulante se obtuvo mediante el relevamiento de datos llevado a cabo y los índices de baja generados por Promotive. La metodología utilizada estima las tasas de mortandad del parque automotor anualmente, basada en dos informaciones principales: a) bajas del DNRPA y b) bajas de las patentes recopiladas a través de vehículos siniestrados con baja declarada. También se utiliza la información disponible de las Compañías de Seguro. La información se verifica al confrontarla con la información procesada por diferentes componentes comercializados y vehículos por tipo asegurados en el país.

• Relacionando esta nueva información con los datos de población, se observa que hay 3,15 habitantes por vehículo.

• La flota vehicular estaba conformada por el 85,2% de automóviles, 11,2% de comerciales livianos y 3,6% de comerciales pesados, incluyendo camiones y ómnibus, sin considerar acoplados y remolques.

• Más del 47,3% de la flota se encuentra concentrada en la Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, seguidas por Córdoba, Santa Fe y Mendoza, que en conjunto sumaban 23,8%.

• Los vehículos con motorización híbrida (nafta/eléctrico) aún no suman mil unidades en la flota actual y comienzan a sumar muy lentamente, las motorizaciones totalmente eléctricas son menos de 40 unidades en la flota en Argentina.

Considerando la Flota Total Circulante, la edad promedio en 2018 fue de 11,6 años y para la Flota de 1998-2017 de 7,5 años. En el año 2011 la edad promedio del parque había sido de 19,5 años y para la flota de 1992-2011 la edad promedio fue de 8,2 años.

(Esta nota aparece en la sección Producción Nacional de AgendAR. Sólo un % pequeño del valor del conjunto de todos los rodados se produce en nuestro país, aunque la mayoría tiene piezas argentinas. Lo decisivo para considerarlo así es que es una parte clave de nuestra industria, y del empleo industrial).

Atucha: despiden a los trabajadores del CAREM 25

La empresa Adecco comunicó el despido de todos los trabajadores afectados al proyecto CAREM 25. La medida afecta a 82 trabajadores y es consecuencia de que no se llegó a un acuerdo entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa Tecna S. A. Adecco es la contratista del personal.

El conflicto se origina, según la empresa, porque la CNEA -es decir, el gobierno- se niega a actualizar los contratos, los cuales se encuentran a “valores del año 2016” y a raíz de la devaluación del peso se le torna “imposible” a la firma seguir como contratista del proyecto.

CAREM 25:

El CAREM es el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina, que se reafirma así como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores modulares de baja y media potencia (SMR, Small Modular nuclear Reactors).

El prototipo está siendo construido en Lima, Zárate. El edificio que lo contendrá comprende una superficie de 18.500 m2, de los cuales alrededor de 14.000 m2 corresponden al llamado ‘módulo nuclear’, el sector que incluye la contención del reactor, la sala de control y todos los sistemas de seguridad y de operación de la central. La obra civil comenzó el 8 de febrero de 2014, cuando el CAREM se constituyó como el primer SMR del mundo en estar oficialmente en construcción.

«Este es el momento crítico del Programa Nuclear Argentino» – 2° parte

(La 1° parte de este texto de Gabriel N. Barceló, ingeniero mecánico, doctor en física, ex-vicedirector de Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro, y luego gerente a cargo de la «diplomacia nuclear» de la CNEA y Daniel E. Arias, periodista científico, está aquí)

La cruzada del presidente Macri contra el Programa Nuclear Argentino tiene tres objetivos estratégicos, y no se quiere ir sin verlos cumplidos:

  • Liquidar la capacidad local de enriquecimiento de uranio. Cerró la planta de Pilcaniyeu («Pilca»),  primera fase terminada. Falta desbandar al personal y firmar el Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación. Luego resucitarla sería legalmente casi imposible.
  • Liquidar la línea de centrales nucleoeléctricas CANDU de uranio natural y agua pesada. Canceló la construcción de Atucha III CANDU y echó a la calle a 300 personas de NA-SA que acababan de reconstruir a nuevo Embalse, algo mucho más difícil que construir una CANDU nueva. Primera fase terminada, la segunda en curso.
  • Liquidar la capacidad local de fabricación de agua pesada. Cerró la PIAP, o Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito, Neuquén, primera fase, en 2016. Esta semana está enviando los telegramas a los 300 últimos operadores que se resisten a irse, segunda fase. Luego, a planta oficialmente cerrada, vendría la firma entre gallos y medianoche del Protocolo Adicional, para que este Lázaro tampoco resucite.

Lo dicho, éste parece el momento más crítico de nuestra historia nuclear.

El ataque contra la PIAP viene siendo el menos comprendido por la opinión pública. El 99% de los argentinos no entiende qué demonios es el agua pesada. Jamás la ha visto ni la verá en su vida, y no puede medir en qué lo afecta que se fabrique aquí o no. Algunos pocos políticos neuquinos que dicen defender la PIAP balbucean que allí se fabrica energía, o que suministra radioterapia: no tienen idea de qué hace esa inmensa instalación en medio del desierto en la ruta provincial 223.

La PIAP y las centrales CANDU son asuntos inseparables. Por tener un combustible de baja reactividad (uranio natural), las CANDU sólo funcionan con agua pesada. Ésta frena los neutrones en los alrededores del combustible, evitando su dispersión, y así multiplica las fisiones hasta que éstas se encadenan. Si Ud. sustituyera el agua pesada de las Atuchas o de Embalse por agua común, sencillamente no lograrían arrancar.

Las CANDU son la especie predominante de las centrales llamadas PHWRs (Pressured Heavy Water Reactors), con uranio natural y agua pesada. La otra especie de PHWR se limita a 2 casos únicos en el mundo: las Atuchas 1 y 2, voluntariosas adaptaciones de las centrales alemanas de uranio enriquecido hechas por KWU, hoy SIEMENS, para funcionar con un combustible más pobre, uranio natural.

Las Atuchas conservan una particularidad típica de las plantas de uranio enriquecido: el recipiente de presión, enorme, carísimo e imposible de fabricar salvo en países con industrias metalúrgicas muy consolidadas. Raras y caras como son, las Atuchas han funcionado bien, pero la primera en 1988 se rompió y tardamos un año y medio en repararla: las sorpresas de disponibilidad (no de seguridad) típicas de un prototipo.

La segunda, costosa ya de suyo, se fue atrasando en la construcción, y por ende también encareciendo por costos improductivos a medida que se sumaban las interrupciones de obra. En todo esto pesaron el endeudamiento nacional promovido por El Proceso, y ya en democracia, las exigencias a veces nada silenciosas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

«Nada silenciosas» significa que pocos las pudimos ver por escrito, pero funcionaron constantemente. A partir de 1988 había países magrebíes interesados en el Argos 360, una versión optimizada de Atucha I diseñada en Argentina por ENACE, sociedad mixta de la CNEA con SIEMENS. Los alemanes estaban dispuestos a financiar la construcción de un prototipo en Argentina y/o la venta de sus clones en África del Norte, si el Banco Nación salía de garante. Ante el desinterés del presidente Raúl Alfonsín por la operación, el entonces presidente del poderoso Banco Provincia, Aldo Ferrer, tipo de gran compromiso con el desarrollo científico y tecnológico nacional, estaba más que dispuesto a tomar el lugar del Nación. El entorno presidencial lo disuadió rápidamente.

Atucha II fue a su vez muy frenada también por el antinuclearismo berreta que nos bajaba como línea el Hemisferio Norte, y del que se nutrieron –para vergüenza nuestra- casi todos los partidos políticos argentinos entre 1983 y hasta 2006. Aquel año Néstor Kirchner terminó con la pavada, puso la plata y la decisión, la obra agarró carrera y ya no se detuvo más. Esta segunda Atucha se atrasó 27 años. Ambas están ubicadas juntas en Lima, provincia de Buenos Aires.

En los ’90, la unidad 1 todavía recibía visitas de países árabes interesados por el Argos 360, pero “pasaron cosas”. Lo grave para los compradores no fue la falta de un prototipo en Argentina, o que el precursor evolutivo de ese prototipo, Atucha 1, se hubiera roto en 1988. Pesó mucho más que la unidad 2 no se terminaba jamás, y lo que empeoró todo fue la actitud ventajera de SIEMENS, que trató de cobrar U$ 200 millones por una reparación de la unidad 1 que la CNEA terminó haciendo por U$ 17 millones. SIEMENS, por presiones del emergente Partido Verde alemán, lo supimos después, ya estaba considerando vender KWU, su división nuclear. De modo que ahí están las Atuchas: aunque robustas, nadie más las compró. Únicas en el mundo.

Luego están las CANDU canadienses como la central de Embalse, Córdoba. Ése es el tipo de planta que podemos hacer 100% en Argentina. Los canadienses la diseñaron para no ser dependientes de los EEUU en dos asuntos que excedían su industria: fabricar recipientes de presión y enriquecer uranio. Es la central que deberíamos estar construyendo desde 2016 con una financiación china “de regalo”, pero que el extraño ingeniero Macri, y el no menos bizarro Subsecretario de Energía Nuclear, el sociólogo Julián Gadano, retrasaron y finalmente rechazaron.

Esquema simplificado del funcionamiento de una CANDU 6. Los 380 tubos de presión paralelos que atraviesan la calandria sustituyen el enorme recipiente de vapor de las Atuchas.

La elegancia de las CANDU consiste en sustituir el recipiente de presión por una sencilla calandria atravesada por tubos de presión, no muy distinta de las de las viejas locomotoras de vapor. Debido a su sensatez de diseño, Embalse tiene clones por todos lados. En realidad, ES un clon. Hay 46 centrales CANDU similares en 7 países empezando por el que las inventó, Canadá, sin contar 18 imitaciones en la India. En ese país de población gigante hay 4 más en construcción y todavía 12 más planificadas.

A los indios les gustan las CANDU por las mismas causas que a nosotros: son inmunes a todo boicot de combustible enriquecido y su industria puede construir el 100% de los componentes.  Fuera de estas conveniencias nacionales, las CANDU y sus copias indias tienen una buena foja de seguridad y disponibilidad. Los dos mayores accidentes registrados en plantas CANDU han sido dos fugas de agua pesada por ruptura de caños en Canadá, sin peligro de recalentamiento del núcleo o emisiones de gases radioactivos fuera del edificio de contención.

A diferencia del desacreditado grafito, el agua pesada no se incendia. Es agua, como el agua común. Es más, se extrae de ella, en la que está presente… pero poco. De cada millón de moléculas de agua de la canilla, 156 son de agua pesada. Hay que quedarse con ellas y descartar el resto. Es el trabajo físico-químico extenuante, costoso y complejo de la PIAP.

Por eso el agua pesada grado central, 99,97% pura, eso es tan cara: a entre U$ 600.000 y U$ 800.000 la tonelada, (precio argentino, el más bajo). Representa entre el 15 y el 20% de la inversión inicial de una CANDU. Es una “bulk commodity”, pero de las más caras de la historia industrial. La carga inicial de Atucha II hoy valdría entre U$ 300 y U$ 400 millones. ¿Empiezan a entender, políticos argentinos, qué se hace en Arroyito?

Respuesta rápida: soberanía y plata. Son lo mismo. Tenemos una segunda respuesta para políticos neuquinos: en Arroyito se le da un valor agregado formidable al gas natural local, uno de los tres insumos fuertes de la PIAP. Es bastante más redituable que vendérselo a Chile, política que vació en 20 años los campos de Loma de la Lata, que debieron durar 60 años. Y tenemos también una tercera respuesta: Arroyito es la mayor fábrica de la provincia, además de la única de gran complejidad tecnológica. El resto de la todavía potente economía neuquina es extractivo y atado a un recurso finito.

Con la PIAP construida, pagada, con antecedentes de haber autoabastecido nuestras Atuchas y Embalse, tras haber exportado producto a Canadá, EEUU, Francia, Inglaterra, Australia y Noruega, con esta majestuosa unidad devenida de hecho en la mayor planta del mundo en su tipo, hay que ser bobo, vendepatria o ambas cosas para cerrarla, y dar por muerta la vía del uranio natural.

Ahora que EEUU le retuerce el brazo a todos los firmantes del Tratado de No Proliferación para que suscriban también el Protocolo Adicional, se vienen tiempos de sometimiento. Los países que posean centrales de uranio enriquecido pero no capacidades de enriquecimiento deberán rendir pruebas de “buena conducta” todos los años ante los proveedores de ese servicio, y eso para poder alimentar sus plantas nucleoeléctricas. Si hiciste algo que me moleste, apagón. Esto es como tener los títulos del auto y la cédula verde, pero estar obligado a comprarle la nafta al pesado del barrio. Que te va a cobrar lo que quiera. Y no solo en dinero.

Este abrazo de oso se completa por el otro lado: el descrédito de la tecnología de uranio natural. Los argumentos en contra de la misma son fáciles de rebatir técnicamente. Pero los nucleares sabemos en cuero propio lo fácil que es armarnos campañas de opinión pública para desacreditar tal o cual instalación o actividad en nuestro país. El versátil sociólogo Gadano no pierde ocasión de llamar “vía muerta” a la tecnología del uranio natural.

Los muertos que mata Gadano gozan de buena salud. No sólo está viva y coleando, con un crecimiento mundial de 16 centrales nuevas, es decir un 24,48% más de unidades, y todas de mayor potencia que las anteriores. También estamos obligados a defender nuestra historia y nuestra plata: aquí hubo medio siglo de inversión industrial pública y privada en plantas y fábricas que permiten fabricar combustibles de uranio natural y exportar agua pesada, además de componentes CANDU, y además construir versiones mejoradas de Embalse para nuestro propio mercado eléctrico. Y esto se puede hacer con o sin ayuda técnica canadiense, y con o sin plata china. Además, ¿cómo no tocarle timbre a la India? Allá, con tanta CANDU en obra o en pedido, van a necesitar mucha más agua pesada que la que pueden fabricar. Además, no es imposible que podamos intercambiar componentes y asesorías de diseño.

La calandria de una central Candu del complejo Bruce, Ontario, con sus 380 tubos de presión.

Para dar algunos nombres, los tubos de presión, de calandria y los elementos combustibles los construye CONUAR, los generadores de vapor y las calandrias, IMPSA, y sirven en cualquier CANDU-6 del mundo. Además, entre las metalmecánicas, electromecánicas y electrónicas criollas tenemos otras 140 empresas medianas y PyMES ya calificadas por NA-SA y la ARN en la terminación de Atucha II y el “revamping” de Embalse. Tenemos todo. Para usarlo, y para exportar.

Lo que hay –al menos con este gobierno- es una decisión en contra. Con agua pesada propia asegurada, podríamos autofinanciar cada nueva CANDU en pesos, con la venta de electricidad de las anteriores: se pagarían solas. Pero para una primera unidad de al menos 700 MW, habría que tragar saliva y poner al menos U$ 8 mil millones a lo largo de 6 años, lo que supone el alineamiento de dos sucesivos presidentes industrialistas, cada uno un “cisne negro” en la política argentina . No es algo que vaya a suceder con Macri en el sillón de Rivadavia (y endeudándonos como Rivadavia) o con el sociólogo Gadano dándole órdenes (inexplicablemente) al mayor y más sólido elenco de científicos y tecnólogos nucleares del Hemisferio Sur.

Son personajes efímeros cuyo mérito aspiracional es dejar daños permanentes en la independencia de nuestra historia nuclear, o tratar al menos. En este cuadro de situación, ¿podemos construir la Hwalong-1 de uranio enriquecido que quiere vendernos China? Sí, con reservas. Está bien que vayamos explorando el uranio enriquecido. No es malo dominar ambos vías tecnológicas. Pero no nos casamos con el tipo de  combustible ni con el proveedor. Con ningún proveedor. Somos Argentina, tenemos 69 años en energía atómica, prestigio mundial, muchas opciones y además planes propios.

Seguiremos.

El dólar y las reservas bajaron; el riesgo país subió

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El «veranito cambiario» sigue y hasta se acentúa, a pesar que ha llegado el frío. Ayer martes 25 el dólar bajó otros 17 centavos, y quedó abajo de $ 43,50.

En el mismo día, el «riesgo país», el índice elaborado por el banco JP.Morgan subió 26 unidades, llegando a 875 puntos básicos.

Es posible que este tweet sugiera una relación:

Una movilización para evitar el cierre de las Comunidades Terapéuticas

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En el marco del Día internacional de la lucha contra el narcotráfico y el uso indebido de drogas, integrantes de las Comunidades Terapéuticas de todo el país, y familiares de adictos en rehabilitación, marcharon el 26 de junio a las 14 hs. frente al Congreso de la Nación, para pedir por la derogación de la Ley n° 26.657 de Salud Mental.

La normativa impone el cierre de las CT (que son más de 200 en todo el país) para el año próximo, o bien su reconversión en clínicas polivalentes, tal como si las adicciones al uso de drogas fuesen un problema psiquiátrico y no un problema que por su complejidad multidisciplinaria, requieren una legislación específica.

«Esta ley, si no es derogada o corregida, obligaría a que las comunidades terapéuticas el año que viene pasen a ser clínicas psiquiátricas o a cerrar», afirman los profesionales que trabajan en la rehabilitación y resocialización de los adictos. «La función de una clínica psiquiátrica no tiene nada que ver con un tratamiento donde se trabaja con la familia, los amigos y los allegados, donde el foco está puesto en lo sentimental, lo afectivo y en resolver cosas del pasado. En una clínica solo estás medicado y con abstinencia, sin ningún tipo de contención o apoyo”.

«La experiencia nos muestra que la práctica de las CT es uno de los pocos tratamientos que realmente tiene resultados contra las adicciones”.

La Universidad Nacional de La Plata investigará las causas del apagón del Día del Padre

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Frente al apagón masivo del 20 de junio pasado, el Gobierno, y en particular el Secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, aparecieron sin respuestas sobre las causas del histórico «black out» que dejó sin luz a toda la Argentina, Uruguay y a parte de Brasil y Paraguay.

Los medios han publicado diversas hipótesis, y en AgendAR nos enfocamos en lo que consideramos las preguntas inevitables, aquí y aquí.

Ahora el Poder Ejecutivo ha decidido, según informa iProfesional, quien hará la investigación. Se trata de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Y si bien no se dieron a conocer los motivos es una casa de estudios con un prestigio que la sitúa entre las principales del país y en una de las más conocidas de Latinoamérica. Y se supone que el apagón que ha vuelto a sufrir la ciudad de La Plata y alrededores el fin de semana pasado, es una motivación extra para encarar el problema.

Se estima que habrá un período de por lo menos 15 días para recolectar la información sobre el apagón, analizar las fallas, evaluar la tarea de las empresas involucradas para informar de manera fehaciente qué fue lo que ocurrió.

Los expertos de la universidad platense tendrán que estudiar los informes que están elaborando desde la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) y también desde Transener.

En el primer caso, se trata de una empresa controlada en un 80% por capitales privados y otro 20% por el Estado y que actúa como mandatario de los diversos actores del mercado eléctrico mayorista en lo relativo a la colocación de potencia y energía. También debe organizar y conducir el uso de las instalaciones de transporte en el mercado spot, actuar como agente de comercialización de la energía y potencia proveniente de importaciones y de emprendimientos binacionales.

Por su parte, Transener es la empresa líder en el servicio público de transporte de energía eléctrica en extra alta tensión del país. Está integrada por casi 12.400 kilómetros de líneas de transmisión, adicionando los 6.228 kilómetros de líneas que componen la red de Transba, su controlada de la Provincia de Buenos Aires.

Tanto Cammesa como Transener fueron acusadas como las causantes del inédito apagón y como parte importante de la cadena de errores que habrían sucedido en los circuitos que recorren las líneas de alta transmisión de energía hacia las generadoras.

Hasta ahora, se supo que al momento de ocurrir el corte, Cammesa despachaba más electricidad desde el Litoral para aprovechar el caudal de agua por lluvias teniendo en cuenta los menores costos que ofrece que la generación hidroeléctrica. Sin embargo, algunos expertos advierten que ese ahorro de costos pudo haber complicado la capacidad de reacción operativa.

En el caso de Transener, aseguran que su rol durante la crisis era el de avisar a los técnicos de Cammesa sobre las fallas. Y entre ambas empresas decidir el curso que le darán a la generación para que el suministro no se interrumpa.

Sin embargo, a estas horas de junio todavía no se sabe claramente qué fue lo que falló. Hace unos días, el propio Lopetegui había asegurado desconocer las causas pero anticipó que tanto Cammesa como Transener tienen sus propias cajas negras al estilo de los aviones, con datos que serán analizados.

Cambio climático en la Patagonia: millones de hectáreas abandonadas

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El cambio climático hace estragos en la extensa meseta patagónica. Con mayores temperaturas y pocas lluvias, la primera napa de agua del suelo se secó, los pastos no crecen, y las ovejas mueren por falta de comida o porque las cazan los pumas y los zorros colorados. Más al sur, en Tierra del Fuego, las ovejas son presa fácil de los perros cimarrones.

Estos predadores, que muchos tomaban como parte de una leyenda, están ocasionando pérdidas de unos $ 100 millones por año en una sola provincia, de acuerdo al ministerio de Producción de Chubut. «Los felinos están apareciendo en las zonas cordilleranas donde la actividad es importante», dice Roberto Hughes, productor de Esquel, que reclama una política inteligente de control.

Un dato sorprendente: en el año 2000 había unos 450.000 guanacos en la Patagonia. Hoy el número saltó a los 2 millones. Esta super población impulsó un plan especial por parte del INTA, algo difícil de replicar con el puma, los zorros o los perros, porque la política de control de especies corresponde a las provincias.

Pero la decadencia de la ganadería ovina en la Patagonia no está relacionada con la ecología sino con la economía. Los campos son abandonados por productores que se reconvirtieron en emprendedores del negocio del turismo.

O provincias que dejan de lado la ganadería, para dedicarse a la pesca, la minería o al negocio petrolero. Sólo en Santa Cruz se calculan 9 millones de hectáreas abandonadas sobre 22 millones de hectáreas destinadas a la ganadería. Otro tanto ocurre en Chubut.

Todo sucede justo cuando la lana de la oveja más fina de todas, cotiza entre 6 y 9 dólares el kilo, un precio ideal para este sector que exporta principalmente a China y Europa.

Precisamente, Beijing acapara el 60% de la lana del mundo que luego industrializa. China nos compra la lana sucia sin peinar. Pero la otra mitad de las exportaciones es lana lavada y peinada que se paga mucho más.

La provincia de Santa Cruz tiene ovejas merino australiana, de fibra muy delegada, y también las de raza corriedale que cuentan con una fibra más gruesa y cuya cotización es la mitad de la merino. Esas fibras más gruesas son demandadas para las alfombras de lana.

Pero año a año baja el stock de ovejas que además debe competir por el pasto contra un animal más grande como el guanaco.

Existen provincias como Río Negro que perdieron el 60% de su stock ovino. Aunque en este caso la culpa la tienen las cenizas volcánicas del cordón Gaulle-Puyehue que erupcionó al otro lado de la Cordillera, en territorio chileno. Por los vientos, esas cenizas afectaron en junio de 2011 a gran parte de la región andina argentina.

De acuerdo con Carlos Epper, CEO de a Asociación de Criadores de Merino, la Patagonia llegó a contabilizar 80 millones de ovejas. En 2019 no llegan a 12 millones. Eran 14,5 millones en 2003. Así las cosas, el país no tiene stock suficiente y puede perderse una oportunidad única. La lana representa el 3% de la fibra textil que se utiliza en el globo, por lo que tendría mucho margen para crecer en participación ante consumidores cada día más amigos de las fibras naturales.

Miguel O’Byrne, presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz, recuerda que los ovinos se introdujeron hace más de 100 años y eran la base de la economía patagónica. Según sus propios cálculos quedan apenas 2,4 millones de ovejas en Santa Cruz, unas 400.000 en Chubut, 1,4 millones en Río Negro, 250.000 en Neuquén y 300.000 en Tierra del Fuego. “No están en la agenda oficial”.

El consumo sigue bajando: cayó en los shoppings 22,9%; en supermercados 12,6%

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El consumo masivo no solo continuó sin reaccionar en abril pasado, a pesar de los créditos del ANSES y otras medidas de estímulo. En algunos casos profundizó su caída: las ventas en shoppings se hundieron un 22,9% interanual en el cuarto mes del año, y en los supermercados cedieron 12,6%, según informó ayer martes el INDEC.

En el caso de los supermercados, las ventas a precios corrientes de abril sumaron un total de $ 49.672 millones, lo que representa un aumento de 45,6% respecto al mismo mes del año anterior. Las ventas a precios constantes, es decir, quitando el efecto de la inflación en el último año, cayeron un 12,6%, en línea con la contracción general del sector Comercio.

Por su parte, en centros de compra y shoppings, las ventas a precios corrientes de abril sumaron un total de $ 7.037 millones, lo que representa un aumento de 21,2% respecto al mismo mes del año anterior. Entonces, a precios constantes cayeron un 22,9%, bastante por encima de la contracción general del sector.

«El sector Comercio es el de mayor incidencia en la caída de la actividad económica, reflejando la fuerte contracción del consumo que ocasionó la caída de poder adquisitivo real luego de la crisis de 2018. Como la suba de salarios estuvo por debajo de la inflación en el primer cuatrimestre, la capacidad de compra de la población se vio muy erosionada», sostuvieron Nadin Argañaraz y Bruno Panighel, economistas del IARAF.

De todos modos, los analistas estimaron que abril «pudo haber sido el piso de la contracción». Y enfatizaron que «para que el consumo comience a recuperarse y con él, la actividad económica, es necesaria una baja sostenida de la inflación».

Se extiende en Occidente la propaganda «antivacunas»

Los movimientos antivacunas ganan fuerza en Estados Unidos y en países de Europa; reclaman que se deje a los padres elegir; los científicos consideran que las vacunas son víctimas de su propio éxito y que puede tener consecuencias dramáticas si dejan de ser obligatorias

La página de Facebook se llama Marcha de Millones, pero tiene 12 mil miembros. Su objetivo: organizar una protesta en todo Estados Unidos para apoyar un movimiento en contra de la vacunación obligatoria, un tema que, para algunos padres, es de vida o muerte. «Estamos haciendo esto por tus hijos, tus nietos y sus hijos», dice la presentación.

Un comentario, repetido en diferentes posteos, pide apoyar la organización de Robert F. Kennedy Jr., un reconocido activista en contra de las vacunas. Algunos comentarios acusan a los medios de hacer «propaganda». Un mensaje pide a la gente que comparta ideas para los carteles para la marcha. «Inyecta enfermedad, espera enfermedad», respondió Erika Eck. Otra mujer, Mimi Hoff, sugirió mostrar una frase de Jesús sobre la imagen de un crucifijo: «Padre, perdónalos, no saben lo que hacen». Varios padres brindaron el mismo mantra: «Mis hijos, mi elección». Sin evidencias, Jo Aveiro propuso: «La vacunas causan cáncer».

Amanda Mickelson, de 25 años, madre de una hija que sufrió una lesión tras una vacunación y una de las organizadoras de esa marcha, descree de que la vacuna contra el sarampión, conocida en Estados Unidos por las siglas MMR, haya jugado un papel decisivo en la erradicación de la enfermedad. Dice que eso es algo «altamente debatible» y que, de hecho, la enfermedad ya estaba en declive antes de que apareciera la primera vacuna, en 1963. «Cada enfermedad tiene un período activo y un período de descanso», afirma.

En Italia, Massimialino Frediga, gobernador de Friuli Venezia Giulia, miembro del ultraderechista La Liga y un férreo opositor de la vacunación obligatoria, sufrió en carne propia el efecto de su prédica: debió ser internado al contraer varicela.

En España, el Colegio de Médicos de Madrid decidió suspender a una médica, Isabel Bellostas, reconocida activista contra la vacunación, durante 364 días, según informó el diario El País, por propagar una de las teorías falsas más populares sobre las vacunas: que causan autismo. Mickelson tampoco descree del todo de eso: «No estoy ni a favor ni en contra, porque la ciencia sobre eso no está resuelta», sostiene.

En la Argentina, D., que pide resguardar su nombre, se niega a vacunar a sus dos hijos más chicos y tiene el mismo temor. «Si ponés en YouTube ‘ autism after MMR’ -advierte, pasando del castellano al inglés-, hay un millón de historias».

Las vacunas, uno de los mayores avances de la medicina, previenen millones de muertes todos los años. Han logrado contener o erradicar enfermedades como la poliomielitis, el sarampión o la varicela. Nunca se han vacunado tantos chicos como ahora. La evidencia científica es contundente: las vacunas son efectivas y seguras, y provocan efectos colaterales serios solo en casos muy excepcionales. Pero, así y todo, las vacunas están bajo escrutinio y son el blanco de un movimiento global «antivacunas», arraigado en el miedo, la desconfianza y, en última instancia, la desinformación. Para muchos científicos, las vacunas son víctimas de su propio éxito.

«La gente no ve el sarampión, no ve muertes por varicela o poliomielitis, entonces no entiende lo serias que eran estas enfermedades. Si no las ven, no les temen. Y como existe tanta información errónea sobre las vacunas, las vacunas se convierten en aquello a lo que se tiene miedo, más que las enfermedades», dice Tara Smith, profesora de Epidemiología de la Universidad Estatal Kent, en Kent, Ohio. «Ahí estamos ahora. La gente tiene mucho más miedo de las vacunas que de las enfermedades».

En 2014, Ohio fue el epicentro de uno de los últimos brotes de sarampión. Hubo 383 casos de 667 en todo el país, varios de ellos en comunidades amish. Este año hubo un nuevo brote, y fue peor: de enero a mediados de junio, el gobierno federal registró 1044 casos en 28 estados, la mayor cantidad desde 1992. Uno de los epicentros fue una comunidad judía ultraortodoxa en Williamsburg, en Brooklyn, Nueva York.

Uno de los motivos: la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, o MMR, ha sido uno de los principales blancos del movimiento antivacunas. La acusación: que provoca autismo. El origen de ese alegato tiene fecha, nombre y lugar. El 26 de febrero de 1998, la prestigiosa revista científica británica The Lancet publicó un estudio que sugirió que la vacuna podía contribuir al desarrollo de autismo. El trabajo, liderado por el médico Andrew Wakefield, se basó en solo 12 casos. Ha sido desautorizado de todas las maneras imaginables, pero, al día de hoy, es un pilar de los antivacunas. Diez de los otros 12 autores del artículo luego le quitaron su apoyo, dijeron que «no se estableció un vínculo causal» y que los datos eran insuficientes. Decenas de estudios más amplios y serios desecharon la existencia de un lazo entre la vacuna y el autismo. The Lancet retractó el artículo y Wakefield perdió su licencia para ejercer la medicina en Gran Bretaña. En 2010, el Consejo General Médico Británico lo declaró culpable de mala conducta profesional. En 2011, el British Medical Journal publicó una serie de artículos que concluyen que los datos del estudio de Wakefield fueron tergiversados o adulterados.

A ese origen se suma otro factor que alienta el miedo a la vacuna contra el sarampión: a veces, los primeros signos de autismo aparecen alrededor de la edad en la que se administra la primera dosis de la vacuna, y eso puede llevar a algunos padres a pensar que existe un vínculo.

Pero más de 20 estudios acreditados han descartado que exista un vínculo causal entre la vacuna y el autismo, según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, según sus siglas en inglés). Las reacciones adversas graves a la vacuna son muy raras, y las cifras dan cuenta de su éxito. Entre 2000 y 2017, la mortalidad bajó un 80% y la vacuna previno más de 21 millones de muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Estados Unidos, antes de 1963, cuando se introdujo la vacuna, casi todos los chicos contraían sarampión antes de los 15 años, y todos los años había entre tres y cuatro millones de infectados. Hoy, el peor brote desde que se erradicó la enfermedad, en 2000, ha generado poco más de 1000 casos.

«Las afirmaciones de que las vacunas están relacionadas con el autismo o que son inseguras cuando se administran de acuerdo con el cronograma recomendado han sido refutadas por un cuerpo sólido de literatura médica», afirmaron el presidente de la Academia Americana de Pediatría (AAP, según sus siglas en inglés), Fernando Stein, y la vicepresidenta, Karen Remley, hace ya dos años.

«Las vacunas son seguras. Las vacunas son efectivas. Las vacunas salvan vidas», sentenciaron.

Smith insiste: las vacunas son uno de los productos farmacéuticos más seguros que existen. «Nada es 100%», matiza, pero brinda un dato sobre la base de estudios y cifras oficiales: en Estados Unidos, por cada un millón de dosis de vacunas que se administran, una dosis genera «lesiones serias», como, por ejemplo, una reacción alérgica severa, convulsiones o fiebres altas.

De 2006 a 2017 se aplicaron más de 3400 millones de dosis de vacunas en Estados Unidos, según CDC. En ese mismo período, el gobierno «compensó» 4328 reclamos, es decir, aproximadamente uno por cada millón de dosis. De esos casos, la gran mayoría, 2961, fueron por la vacuna contra la gripe.

Cada año, las vacunas previenen entre dos y tres millones de muertes, según la OMS. «Aunque una sola lesión grave o muerte causada por las vacunas ya son demasiadas, los beneficios de la vacunación superan largamente los riesgos, y sin vacunas habría muchos más casos de enfermedad y muerte», indica la OMS. En 2011, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos indicó, tras un exhaustivo análisis sobre más de 1000 estudios, que existe «evidencia convincente» de que 14 problemas de salud pueden ser causados o están «claramente asociados» a vacunas, entre ellos, convulsiones, inflamación cerebral o desmayos. Pero el análisis remarcó que estos episodios «ocurren raramente».

Karen Douglas, profesora de Psicología Social de la Universidad Kent del Reino Unido y especialista en teorías conspirativas, le ha dedicado especial atención al movimiento contra las vacunas. Su trabajo sugiere que la desinformación tiene un impacto en las decisiones sobre vacunación, aunque dice que es necesario investigar con mayor profundidad. Hay dos grandes teorías, detalla: la primera es que las vacunas provocan enfermedades, como el autismo, y, la segunda, que las compañías farmacéuticas ocultan información para cuidar su negocio. Algunas teorías, continúa, involucran a los gobiernos. Las redes sociales proporcionan una plataforma idílica para propagarlas.

-¿Por qué eso es más fuerte que la OMS, los gobiernos o la evidencia científica?

-Parte de la desinformación es que las organizaciones gubernamentales y los científicos lucran con las vacunas. Entonces, cuando el CDC, la OMS, los médicos y los científicos intentamos difundir nuestro mensaje se desestima porque «ah, estás ganando dinero con las compañías farmacéuticas». Es muy difícil de contrarrestar.

«Este es el momento crítico del Programa Nuclear Argentino»

De la historia de 70 años del esfuerzo nuclear argentino, y del papel decisivo que cumple Pilcaniyeu, hemos hablado otras veces en AgendAR. Pero estamos ante una instancia decisiva. Si los argentinos no reaccionamos con firmeza, el daño a nuestras posibilidades tecnológicas y a nuestra soberanía, será irreversible. Por eso Gabriel N. Barceló, ingeniero mecánico, doctor en física, ex-vicedirector de Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro, y luego gerente a cargo de la «diplomacia nuclear» de la CNEA y Daniel E. Arias, periodista científico, han trabajado en común para dar esta alerta. Hoy publicamos la 1° parte:

«En 1983 Argentina informó al mundo que había adquirido la capacidad de enriquecer uranio en una planta piloto en Pilcaniyeu (“Pilca”), en una quebrada solitaria y sin caminos, a unos 60 km. de Bariloche pero muy lejos del mundo.

La Guerra de Malvinas era un recuerdo fresco y daba para interpretaciones torcidas. Extrañamente fue New Scientist, un semanario científico británico, el que puso las cosas en contexto el 8 de diciembre. Dijo que el Alte. Carlos Castro Madero, presidente por dos días más de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y responsable máximo de la iniciativa, probablemente sólo buscaba asegurarle a la Argentina (y a 9 posibles compradores de reactores argentinos en la región) la provisión de combustible enriquecido.

La CNEA, informaba la revista inglesa, ya había sido objeto de un boicot por parte de EEUU en 1978, después de haber exportado dos unidades de investigación e irradiación a Perú. El boicot había afectado a ambos países, pero a la CNEA, que se jugaba el prestigio, le terminó costando U$ 68 millones en pérdidas por rediseño para salvar la operación (serían U$ 274 millones actuales). El original de New Scientist está aquí.

El desarrollo de Pilca se decidió precisamente para poder exportar tecnología nuclear pacífica sin que EEUU nos sacara de juego mediante el boicot. Pilca debió construirse -en trabajoso secreto- en un sitio casi inaccesible, pese a que no violaba ningún compromiso legal internacional, y tuvo su primer y modesto éxito técnico en 1981, que se silenció. De haberse divulgado la movida se hubieran disparado presiones en contra, fundamentalmente desde adentro de la propia dictadura cívico-militar genocida de la época. La planta no habría llegado jamás a término, o se habría desmantelado y el equipo experto habría sido dispersado por las malas.

Después del éxito de exportación argentino en Perú siguieron Argelia, Egipto, Australia, Holanda, Arabia Saudita… El paraguas que durante los 35 años siguientes le dio Pilca a nuestras exportaciones de reactores, así como al funcionamiento de los que tenemos en el país, quedó opacado por aquel aparente pecado de origen: haber nacido en un gobierno militar y, además, justamente, durante aquel gobierno militar.

El sigilo en realidad empezó en democracia: los primeros informes técnicos sobre enriquecimiento del entonces joven Dr. Conrado Varotto datan de 1975 y muestran, ya en la semilla, una decisión de 1974 del presidente Juan D. Perón y el titular de la CNEA, contraalmirante Pedro Iraolagoitía. La idea era alcanzar un dominio de todo el ciclo de combustibles nucleares.

Era escaparse hacia el futuro. Después que la India detonara su primera bomba atómica el 21 de mayo de 1974, pagaban justos por pecadores y los EEUU empezaron a perseguir, acorralar y aislar a los programas atómicos relativamente independientes, como el argentino. El boicot estadounidense de combustibles se veía venir por otra causa: la Argentina venía firmando “tratados marco” de cooperación nuclear, uno tras otro, con sus vecinos de mapa, zona que el Departamento de Estado considera “su patrio trasero” político y comercial. En la visión de ellos, los estábamos invadiendo.

El esfuerzo de Pilca debe medirse contra un resultado: no es la producción propia, sino el acceso a la ajena. Pilca no da ni de lejos, por su pequeño tamaño y por su tecnología deliberadamente obsoleta de difusión gaseosa, para obtener 14 kg. de uranio enriquecido al 90% en su isótopo físil 235, la base de una bomba.

Tampoco podría suministrar las más o menos 27 toneladas anuales de uranio enriquecido entre el 1,7 y el 5% de una central nucleoeléctrica de 1000 MW. Y para el caso, tardaría décadas en proveer la demanda anual de uranio al 19,7% del reactor de investigación OPAL de Sydney, Australia, esa venta histórica que transformó a INVAP en el mayor referente mundial en este tipo de instalaciones.

¿Entonces para qué sirve Pilca? Nuevamente: da acceso. Garantiza que ahora, toda vez que licitamos una compra de enriquecido para un reactor o central, los integrantes del “cártel del enriquecimiento” (EEUU, Francia, Rusia, Gran Bretaña, Alemania, Holanda y China), lejos de acordar en boicotearla, más bien se tiran de palomita para ganarla. Harán lo que sea con tal de que no modernicemos y aumentemos la capacidad de Pilca. Técnicamente, podemos. Legalmente, podríamos. Comercialmente, deberemos.

Es lo que hizo sostenidamente Brasil con su capacidad de enriquecimiento desde que declaró la existencia de su primera cascada de centrífugas, un método una generación más adelantado que el nuestro. Los primos progresaron: en 2016 Brasil nos nos pudo vender el enriquecido del primer núcleo de la centralita compacta argentina CAREM: ya se hizo proveedor. Y nosotros de ellos: INVAP les vendió la ingeniería de un reactor de investigación e irradiación parecido al OPAL pero más potente, el RMB.

Haber devenido “parceiros nucleares” de Brasil nos remite al papel que jugó Pilca en el Mercosur: fue la patada inicial. En julio de 1987, con negociaciones comerciales muy atrancadas, el presidente Raúl Alfonsín, en una jugada dramática, invitó a su par, José Sarney, a aquella instalación rionegrina todavía llena de secretos. Hubo acceso pleno y gran comitiva de expertos nucleares brasileños, que fotografiaron hasta al perro de la guardia de Gendarmería.

Esa apertura, retribuida luego por Sarney, destrabó décadas de rivalidad diplomática, militar y nuclear con los vecinos. Allí en Pilca se “chamuyaron” los lineamientos, todavía sin papel ni firmas, del monitoreo recíproco de los inventarios de materiales físiles entre vecinos. Recién después se pudo hablar de otros negocios. Con Pilca empezó el Mercosur. ¿Alguna vez tendrá un monumento por ello?

José Sarney y Raúl Alfonsín bancando el frío de julio de 1987 en Pilca, donde nació el Mercosur.

Pilca debe medirse también por otro resultado: tranquiliza a nuestros compradores. Posibilita pensar a escala el CAREM, que deberá exportarse de a decenas. En el campo de los Small Modular Nuclear Reactors (SMRs), las plantas chicas de construcción modular y seguridad inherente, estábamos casi solos en los ’90.

Hoy tenemos 17 competidores en otros 7 países (China, la India, Rusia, EEUU, Canadá, Corea, Pakistán). Los 3 primeros ya tienen sus propios SMRs funcionando. Sin embargo el reactor más peligroso en términos de competencia para el CAREM es el NuScale de los EEUU, muy imitativo del nuestro y todavía en planos. Pero ya con más de 80 empresas privadas asociadas y todo el apoyo del estado federal, el NuScale se constituyó en “proyecto de bandera”, símbolo del renacimiento nuclear yanqui tras 40 años de decadencia.

El CAREM está en construcción, pero este gobierno la atrasó muchísimo. Se está configurando una rivalidad comercial muy asimétrica. Si Pilca sigue en marcha, no es imposible que algún futuro presidente estadounidense quiera repetir “la Gran Jimmy Carter”, recordando al mandatario que en 1978 trató de espantarnos a Perú por boicot de combustible. Si se esto sucediera, no tendríamos otra salida que ampliar y modernizar la instalación, para defender el futuro comercial del CAREM.

Lector/a: saque un balance. Gracias a Pilca, estamos hablando de competir en tecnología nuclear con los que la inventaron.

El nombre de Pilca es anatema para las potencias nucleares dominantes. Desde que existe, aquí son un poco menos dominantes. Pero todavía pueden lo suyo: una de las medidas del extraño ingeniero Mauricio Macri y de su Subsecretario de Energía Nuclear, el sociólógo Julián Gadano, fue dejarla fuera de operaciones. Oficialmente, la planta “se descompuso” en junio de 2016: al parecer, no se la reparó… durante tres años. En su difícil historia de vida, Pilca estuvo casi siempre clausurada, salvo durante la breve década de nuestro renacimiento nuclear. Ahora se habla de reactivarla para una corrida de comprobación en Octubre. ¿Les creemos?

Sala de comandos de la planta piloto de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu.

Próximo paso posible, si a Macri y Gadano les dan los tiempos: comunicar oficialmente la renuncia al enriquecimiento, rosquear la complicidad legislativa necesaria y luego firmar de apuro, en crudo, sin alharaca, sin revisión y sin una discusión previa con Brasil, el llamado “Protocolo Adicional” del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Es legalmente difícil: nuestro acuerdo de salvaguardias con Brasil es cuatripartito, involucra a Argentina, Brasil y dos entes de inspección, la Agencia Brasileño Argentina de Contabilidad y Control (ABBAC) y el OIEA de Naciones Unidas.

Sería difícil  imaginar un modo argento y unilateral de firmar un Protocolo Adicional, pero ya traicionamos diplomáticamente a Brasil una vez, en letra y espíritu. Sarney y Alfonsín habían construido la ABBAC precisamente para que nuestros dos países se inspeccionaran recíprocamente, pero sin TNP, es decir con exclusión de terceros. La ABBAC nació para eliminar sospechas regionales sin tener que soportar esa lesa soberanía tecnológica que supone ser inspeccionado en tiempo real y de forma legal por todo el Consejo de Seguridad: si quieren espiarnos, páguenle a sus 007. ¿Qué hicieron el presidente Carlos Menem y su canciller Guido Di Tella en 1995? Firmaron el TNP por sorpresa y sin avisar siquiera a Brasil. De modo que si se trata de deteriorar aún más la situación, el gobierno alquila buenos rábulas y algo se les puede a ocurrir.

Y el Protocolo aquí congelaría todo. Es legalmente más devastador que chatarrear la planta. En los términos deliberadamente burdos y generales de su redacción actual,  todo intento futuro de resucitar Pilca nos volvería, automáticamente, “sospechosos de proliferación armamentista”. Más que un monumento, Macri y Gadano a Pilca le preparan una lápida.

            ¿Continuará?

El candidato opositor Alberto Fernández se reunirá con el F.M.I.

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El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, conrmó que recibió un llamado del Fondo Monetario Internacional y que esta semana se reunirá con dos representantes del organismo.

Según dijo Fernández y luego confirmaron voceros del FMI, el encuentro se desarrollará en Buenos Ares el próximo jueves. “Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, y Trevor Alleyne, representante residente del FMI en Argentina,se reunirán con el candidato para intercambiar opiniones sobre las perspectivas económicas actuales de la Argentina y conocer más sobre las prioridades de la política económica del Sr. Fernández», informaron desde el organismo.

Los mismos ejecutivos del Fondo mantendrán un encuentro con Roberto Lavagna, el candidato a presidente junto a Juan Manuel Urtubey, por Consenso Federal. En este caso, aún no quedó establecido el día del encuentro pero será entre jueves y viernes. Aunque en un primer momento se especuló con que era una misión del FMI, en especial por la llegada de Werner, en el FMI explicaron que «no es una misión» sino que es un encuentro con los dos candidatos presidenciales para intercambiar opiniones.

En el mismo reportaje en donde Alberto Fernández dijo que recibió la invitación, el compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner advirtió que «el primer desafío es que el Fondo entienda que ha cometido un error garrafal prestándole dinero a este Gobierno; que prestó el dinero para que le pague a los acreedores y lo usa para pagar la fuga de divisas, con lo que nos dejó la deuda con el Fondo y la deuda con los acreedores prácticamente intacta”.

“Esto es algo que se lo venimos diciendo al Fondo desde el primer día, y el Fondo no escuchó, hasta que días atrás Lagarde -la titular del FMI- dijo «hicimos mal los cálculos, creo que nos equivocamos». De cara al encuentro del próximo jueves, Alberto Fernández sugirió cuál será su posición: «Entiendo que el país ya estaría en default si no fuera por el Fondo que nos presta plata para sostener esta ficción”. Frente a eso señala que su intención es «sacar a la Argentina del default negociando con el Fondo y los acreedores, pero no manteniendo la recesión que Macri generó”.

A una semana del apagón, parte de La Plata está sin luz

A días del gran apagón del Dia del Padre, volvió a pasar en la capital bonaerense: casi 80 mil vecinos de la zona norte de La Plata, City Bell, Gonnet, Villa Elisa, Hernández, Arturo Seguí y Gorina se quedaron sin luz. Ocurrió a las 21.47 del sábado 22, y aún sigue sin suministro un 6% del total de afectados, según informó EDELAP.

En esta oportunidad, el desperfecto técnico fue identificado a las pocas horas. La empresa concesionaria informó que «se produjo la salida de servicio un cable subterráneo de transmisión en alta tensión de 132 kV (kilovolts) que vincula las Subestaciones Tolosa y City Bell, provocando la salida de servicio de la Subestación City Bell». Anunció que el servicio se restablecerá completamente recién para la tarde del lunes.

El hecho es que más de 10 mil usuarios continúan sin luz a dos días del corte, lo que ha provocado protestas en las redes sociales y en las calles. El OCEBA (Organismo de Control de Energía Eléctrica de la provincia de Buenos Aires) afirmó que sigue de cerca el evento y no descarta penalidades.

Suspenden venta y aplicación del herbicida Wenko NT

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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ordenó la suspensión preventiva del herbicida Wenko NT en el Registro Nacional de Terapéutica Vegetal y de sus certificados de uso y comercialización, tras comprobar que el producto no cumple con lo declarado en su expediente de inscripción.

Como parte de un control de rutina se tomó una muestra de ese producto y los resultados de laboratorio arrojaron una diferencia en la concentración del principio activo declarado por la firma, por lo que se decidió proceder a la suspensión preventiva.

El Wenko NT es una variante a las formulaciones clásicas del 2,4 D -cuya versión original ya estaba restringido en nueve provincias por su volatilidad- como sal éster y amina que está formulado como microemulsión (en escala nanométrica) lo que ofrece como principal ventaja una bajísima volatilidad, favoreciendo su uso seguro, según promocionaba la empresa.