Los despidos en la administración pública nacional, a los que una parte del público los ha naturalizado como un aspecto más del ajuste de los gastos del Estado que asume necesario, en estos días tomó otro cariz en los medios, más dramático: cuando más de 40 médicos especialistas del conocido Hospital Posadas recibieron telegramas.
La pérdida del empleo es siempre grave para el que lo sufre. En este caso, muchos de los que no son directamente afectados pueden sentir la amenaza, si no a ellos personalmente, a la sociedad en su conjunto.
Entre los desvinculados -afirma el diario Clarín, en general favorable al oficialismo- hay cuatro clínicos, cuatro psiquiatras, tres obstetras, tres cirujanos cardiovasculares infantiles, tres especialistas en hemodinamia, dos neurocirujanos, dos patólogos, un traumatólogo especialista en Columna, un cardiólogo infantil, un otorrino, un neumonólogo, un reumatólogo y una pediatra. Muchos de ellos, dicen los profesionales, resultan vitales para sostener la tarea diaria dentro del Posadas.
Entre las bajas también hay endoscopistas, ecografistas, médicos de diagnóstico por imágenes y especialistas en Terapia Intensiva.
“Son piezas fundamentales. Por esta situación, tenemos sectores sin cobertura, estudios que no podemos hacer y estamos sobrecargados. A eso se suma la angustia por nuestros compañeros con los que trabajábamos desde hace años y el miedo a que nos toque a nosotros”, cuenta una jefa de sector de Clínica Médica del Posadas y advierte que tiene pacientes que están en riesgo por la falta de especialistas: “Por ejemplo, hay una mujer internada a la espera de una cirugía cardiovascular. Se la suspendieron porque despidieron al profesional que debía operarla”. Y afirma que hace unas semanas, en la previa a los despedidos, el director médico renunció luego de que le anunciaran que «se venían las desvinculaciones de profesionales».
De acuerdo a Luis Lichtensztein, presidente de la Asociación de Profesionales del gremio Cicop Posadas, en enero despidieron a 122 personas, la mayoría se trataba de enfermeros calificados, que cubrían espacios claves como la Terapia Intensiva infantil y de adultos, y Neonatología. “Ellos hablan de no renovación de contratos pero, en realidad, son despidos. Más del 80% de los trabajadores tienen contratos temporales pero los renuevan hace años: en algunos casos, están hace 25 años en el hospital. De un día para el otro, los desvinculan y lo hacen sin indemnización”.
Ayer se conoció la renuncia del Jefe del equipo de Cirugía Cardiovascular Infantil del Hospital Posadas, Christian Kreutzer, y que, en señal de acompañamiento, todo su equipo había tomado la misma determinación. Esto habría ocurrido luego que profesionales de su servicio recibieran el telegrama de despido.
Desde la dirección del hospital y de la secretaria de Regulación y Gestión Sanitaria de Salud de la Nación minimizaron los problemas y afirmaron que “se encuentra garantizada la atención de todos los pacientes”. En declaraciones al periodismo, dijeron que “es posible que se hayan cometido errores importantes. De ser así se van a subsanar«.
En AgendAR entendemos necesario enfocar también situaciones como ésta. Porque la salud pública, como la educación pública, son requisitos necesarios de la producción argentina. Cuando se habla del gasto estatal, y -casi un lugar común- del «exceso de empleo público ineficiente», parece importante remarcar que nos está faltando personal en el Estado: en la salud, en la educación, en la seguridad. Funciones indelegables en una sociedad civilizada.
Según el relevamiento mensual del INDEC, las fábricas utilizaron en un julio el 60,1% de la capacidad instalada. Es una caída de 5 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes de 2017.
Desde enero de 2016, cuando el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos comenzó a difundir esta serie con una nueva metodología, solamente en febrero de ese año se registró un indice levemente inferior (60%) por las vacaciones y la recesión de aquel momento. En cambio, en febrero de 2017, aún con vacaciones, el índice fue del 64,4% superior en 4,3 puntos al de julio pasado.
(Con la “vieja” serie del INDEC habría que remontarse a 2002 para encontrar un mes de julio con una capacidad ociosa superior).
Las industrias que se ubicaron con mayor capacidad ociosa o con menor utilización de su potencial de producción fueron la automotriz (48,1%), sustancias y productos químicos (50,8%), metalmecánica ( 51,1%), textiles (53,6%), caucho y plástico ( 54,3%), edición e impresión (58,6%), alimenticios y bebidas (58,9%).
En niveles superiores al (bajo) nivel general figuran las industrias metálicas básicas (86,3%), papel y cartón (73,8%), tabaco ( 73%), minerales no metálicos (71,4%) y refinación de petroleo (66,2%).
Con relación a un año atrás, hay sectores con retrocesos de dos dígitos. Por ejemplo textiles retrocede 11,9 puntos, refinación de petróleo 18,2 puntos -como “consecuencia de paradas técnicas”-, tabaco 10,1 puntos, y caucho y plástico 10,7 puntos.
El informe del INDEC agrega que la industria metalmecánica, sin la automotriz, registró en julio “un nivel de utilización de la capacidad instalada de 51,1%, inferior al de julio de 2017 (59,2%), a partir de la disminución de los niveles de producción de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos agrícolas, de algunos sectores de consumo durable (en particular la línea blanca) y del segmento de envases de metal.
En AgendAR queremos destacar que este bajo uso de la capacidas instalada de nuestra industria -negativo como es- permite pensar en una recuperación rápida de la economía… si se acierta con las políticas adecuadas.
Científicos argentinos lograron aumentar la productividad de plantas de papa sometidas a condiciones experimentales de sequía y suelos salinos.
El avance sienta bases para desarrollar cultivos que se adapten al cambio climático.
El estudio fue liderado por la doctora Daniela Capiati, del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular “Dr. Héctor Torres” (INGEBI), que depende del CONICET. Y consistió en la trasferencia de un gen específico, llamado ABF4, desde una planta herbácea que se usa mucho como modelo de investigación Arabidopsis thaliana, a plantas de papa de la variedad Spunta, que es la que más se cultiva en Argentina.
Las proteínas ABF son factores de transcripción que en muchas plantas regulan la expresión de genes durante la sequía y la salinidad. “Aunque el gen ABF4 no se encuentra ‘naturalmente’ en la papa, los insertamos en plantas de esa especie mediante una estrategia de ‘transgénesis’. Y así logramos aumentar su productividad”, explicó la doctora María Noelia Muñiz García, primera autora del estudio e investigadora asistente del CONICET en el grupo de Capiati, quien dirige el Laboratorio de Ingeniería Genética de Plantas en el INGEBI.
Trabajando en un invernadero, los investigadores compararon plantas de papa con y sin ese gen en suelos salinos y poca disponibilidad de agua. “Vimos que aquellas con el gen insertado tenían un mejor rendimiento. Y además los tubérculos que obtenemos se pueden conservar por más tiempo sin que broten, lo que implica una mejora en su capacidad de almacenamiento”, afirmó Capiati.
Por otro lado, estas papas presentarían más almidón y menos azúcares reductores, lo que las haría más adecuadas para freír o asar al horno.
Según Capiati, quien también es docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, “sería necesario probar estas plantas creciéndolas a campo, bajo distintas condiciones que se correspondan con la realidad de los productores del país”. Por otra parte, destacó que los resultados obtenidos pueden servir de “punto de partida” para identificar otros mecanismos genéticos que puedan ser aprovechados para crear nuevas capacidades en la hortaliza.
Los autores del estudio, Daniela Capiati (izq), Juan Ignacio Cortelezzi, María Noelia Muñiz García y Marina Fumagalli.
El estudio fue publicado en “Plant Molecular Biology” y también fueron coautores Juan Ignacio Cortelezzi (estudiante y becario de la UBA) y Marina Fumagalli, (técnica del CONICET) en el laboratorio de Capiati.
(Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir)
Eugenio Díaz Bonilla, cuyo análisis de la economía argentina en el siglo XX ya publicamos en AgendAR, es un economista argentino que trabaja en el International Food Policy Institute. Hace unas semanas escribió en Clarín esta columna, que ofrece una mirada reflexiva y sistémica sobre el impacto de las retenciones. Creemos que merece ser analizada.
«El debate sobre las retenciones puede ser analizado a dos niveles. Uno es político. El Gobierno quiere (quería) mantener la promesa que le hizo a un bloque de votantes muy importante en sus triunfos en 2015 y 2017. Es entendible. Pero también se prometió pobreza cero y asegurar un clima de inversiones que lleve al crecimiento, y no se están tomando las medidas necesarias para eso.
El otro nivel es económico. Dejando de lado las posiciones rígidamente ideológicas o de intereses sectoriales, hay dos visiones. Una es microeconómica, de equilibrio parcial. Es decir, supone que las políticas públicas en un sector no afectan mayormente lo que pasa en otros y, por lo tanto, no hace falta analizar el impacto en la economía en su conjunto.
El otro es más macroeconómico, de equilibrio general. Es decir, se considera que las políticas públicas en un sector pueden tener repercusiones en toda la economía que hay que considerar. Desde hace mucho tiempo los (buenos) economistas saben que lo que puede parecer de sentido común a nivel de individuos, puede no serlo a nivel agregado. Recordemos a Keynes y la paradoja del ahorro.
Más recientemente, Paul Krugman argumentó que el hecho de que alguien sea un empresario exitoso no implica que pueda manejar la economía de un país, dado que la capacidad de análisis microeconómico que se requiere para ser exitoso en alguna actividad no es la misma que la visión macroeconómica del sistema en su conjunto.
A lo largo del tiempo, con nuestro equipo del IFPRI, hemos hecho simulaciones (usando modelos de la economía mundial y de la Argentina solamente) de diferentes alternativas de medidas agropecuarias, incluyendo las retenciones, con una visión sistémica, es decir tratando de entender las interrelaciones en toda la economía.
En el caso de las retenciones hay varios puntos por considerar. Primero, una realidad de la economía mundial es que los países no productores de materias primas tienden a importar el producto primario sin impuestos a las importaciones, pero esos impuestos suben con el grado de elaboración.
Por ejemplo (los números son hipotéticos para explicar el argumento), pueden importar trigo con un impuesto (arancel) de importación de 0%; la harina de trigo con 10%; y las pastas o productos panificados con 20%; o el maíz con 0%, pero las aves, porcinos y lácteos tienen impuestos de importación de 20% o más. Y así siguiendo con otros productos primarios, incluyendo minerales y energía. Esto obliga a exportar el producto sin procesar. Como ya mostró hace muchos años el recordado profesor Bela Balassa, esto implica que se están perdiendo empleos en el país productor primario. La respuesta es tener un escalamiento inverso. Es decir, mayor impuesto en el producto primario y menores a medida que aumenta el grado de preparación.
Pasando al terreno doméstico hay una serie de efectos sobre el empleo, las cuentas fiscales, la inversión, la pobreza y otros que hay que considerar. Resumiendo algo bastante más complejo, algunos puntos a mencionar son los siguientes. Primero, al sacar/rebajar las retenciones a los productos primarios, sus productores se benefician con un precio interno más alto (y expanden su producción), pero los que los usan como insumos se perjudican (y su producción se contrae en términos relativos).
El impacto sobre el empleo total y las exportaciones en su conjunto tiende a ser negativo, dado que el procesamiento y el valor agregado internos y los precios internacionales de los productos más elaborados es mayor. Segundo, sin otras medidas compensatorias, el déficit fiscal aumenta (es decir que el ahorro público cae). Dado que la inversión total depende del ahorro público más el privado más lo que se tome prestado del resto del mundo, la caída del ahorro público lleva a una baja general de la inversión, y/o al desplazamiento de la inversión privada, y/o a la necesidad del endeudamiento externo.
Debe notarse que todos estos efectos sobre la inversión agregada sucedieron desde el 2016 con la eliminación de las retenciones. Finalmente, al elevar el precio interno de los productos a los que se les sacaron las retenciones, la línea de pobreza, y el número de pobres aumentan, salvo que haya otras medidas compensatorias. Este efecto negativo sobre la pobreza se puede ver aumentado si la primarización de la producción agregada afecta negativamente al empleo en general.
Hay otros efectos importantes, pero que requieren una discusión mucho más larga, entre sectores agregados y dentro del sector agropecuario, como la pérdida de diversificación productiva al estar excesivamente especializado un país en unos pocos productos. Esto afecta la productividad de la tierra y aumenta el riesgo de mercado de mediano plazo.Lo dicho no significa que las retenciones sean siempre la respuesta. El impacto de cualquier intervención no es único y predeterminado, sino que va a depender del resto del paquete de medidas y del contexto más general. No es lo mismo imponer retenciones a ciertas exportaciones con el tipo de cambio a 17 pesos/dólar que a 37 pesos/dólar; o, en el caso de la soja hacerlo con un precio mundial deprimido que con valores actuales que están alrededor de un 10-15% por encima del promedio ajustado por la inflación de las últimas casi cuatro décadas.
Al sector agropecuario en su conjunto le conviene que el Gobierno le asegure que la combinación de tipo de cambio, retenciones, y precio mundial sea razonablemente estable y competitivo. Y al resto de la economía lo beneficiaría que se manejaran las retenciones de manera de reducir el déficit fiscal para fortalecer la inversión privada, maximizar el empleo agregado y morigerar el impacto sobre la pobreza. Pero eso requiere que se haga un análisis sistémico, sin slogans sobre impuestos distorsivos, visiones limitadas de equilibrio parcial, o argumentos ideológicos sobre expropiaciones».
De acuerdo a un artículo publicado en Clarin por el periodista especializado Ismael Bermúdez, con el aumento de este mes y descontando la inflación, las jubilaciones y pensiones se ubican un 9,7% por debajo del nivel de un año atrás.
Para la jubilación promedio representan unos $ 1.400 menos. Para los que cobran la jubilación mínima, $ 928 abajo.
Esto pasa porque las jubilaciones y demás prestaciones sociales en los últimos 12 meses recibieron un incremento del 19,2%, mientras la inflación rondó el 32% (el dato oficial a agosto se conocerá esta semana).
Representa un 9,7% menos de poder adquisitivo.
Si se toma el haber promedio del sistema, cuando un año atrás rondaba los $ 11.000, la diferencia a septiembre es de $ 1.410. Es que ajustado por inflación, el promedio debería ser de $ 14.520, y con los aumentos recibidos ronda los $ 13.110.
Para los próximos meses, este deterioro de los haberes será mayor por la disparada de la inflación, mientras ya se conoce que el aumento de las jubilaciones y demás prestaciones sociales será en diciembre del 7,79%. Este nuevo dato surge de la evolución de los salarios y de la inflación de abril, mayo y junio –segundo trimestre– que se toman en cuenta para calcular los aumentos de diciembre a febrero del año siguiente con la nueva fórmula de movilidad.
En la ciudad santacruceña de Río Gallegos se realizó el embarque de la primera exportación de carne de guanaco de la Argentina, en una prueba piloto con un volumen de 20 toneladas enviadas a Bélgica, en el marco del programa de Manejo Sostenible de la especie, que conducen Agroindustria, Ciencia y Tecnología, Ambiente, el Ministerio de Producción y Trabajo, el INTA, el INTI, el Senasa y el Conicet.
La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable autorizó una excepción al Plan de Manejo del Guanaco para llevar el trabajo adelante, con hasta 6 mil animales que se podrán comercializar en todo el país y en el exterior, para evaluar las posibilidades de los productos derivados.
La población de estos animales se recuperó notablemente en las provincias patagónicas a partir de las leyes que los protegen, particularmente en la provincia de Santa Cruz.
El guanaco, por la extraordinaria calidad de su fibra, tiene un enorme potencial, ya que posee una finura comparable a las mejores fibras naturales, como el cashmere o la vicuña, mientras que su carne y su cuero pueden generar una importante demanda tanto en nuestro país como en el extranjero.
Por tal motivo se busca desarrollar un recurso natural no explorado que posibilitará dar nuevas oportunidades a las economías regionales y favorecer el desarrollo de distintas cadenas de valor.
El secretario de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, participó del embarque y señaló que “se va a evaluar el potencial del aprovechamiento a largo plazo del guanaco como una herramienta para la conservación de la especie”.
De acuerdo al informe «Generación de Empleo, Energías Renovables» que publicó la Subsecretaría de Energías Renovables, hasta ahora se han creado en todo el país unos 5.000 puestos de trabajo nuevos. Esta es la contribución, en materia laboral, que el Plan RenovAr y el Mercado a Término de Energía Eléctrica de Fuentes Renovables (Mater).
Según esa publicación, en los próximos dos a tres años, esa cifra crecerá a los 17.500.
Dentro de estos esquemas, los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (aquellos con potencia de hasta 50 MW) y el biogás se destacan como las tecnologías limpias más empleointensivas, en tanto que la solar fotovoltaica y la eólica se identifican como las menos intensivas.
Los indicadores de empleo son «notablemente más elevados» en el caso de la bioenergías y de los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, tanto en lo que refiere a la etapa de construcción como a la de operación y mantenimiento.
Respecto de estas tecnologías, un dato a tener en cuenta: sus precios duplican a los de la solar y la eólica; en consecuencia, afirma el gobierno, «todavía cuentan con un importante potencial de desarrollo«. En la actualidad, representan el 6% de la nueva potencia renovable en el territorio nacional.
Como dijimos repetidas veces en AgendAR, el actual gobierno ha hecho una apuesta muy importante en las energías renovables, en particular en la éolica. Y hemos lamentado la falta de participación de la industria nacional en la mayoría de los proyectos. «El insumo argentino más importante es el viento». Prometemos a nuestros lectores ofrecer en los próximos días una mirada crítica de estos proyectos.
Ayer por la tarde los ministros del Interior, Rogelio Frigerio; y de Hacienda, Nicolás Dujovne, ofrecieron una conferencia de prensa luego de la reunión con varios gobernadores con miras a agilizar la aprobación del Presupuesto 2019.
La intención del encuentro era y es mostrar una imagen de consenso entre la Nación y las provincias en torno a un presupuesto equilibrado. Mostrarla, en especial, al F.M.I. Y varios gobernadores que no pertenecen a la coalición oficialista -entre ellos los de Salta y de Neuquén- hicieron declaraciones a ese efecto.
Pero… la conferencia dejó entrever que lo más concreto acordado es que se realizará una revisión de las rebajas impositivas pactadas en el consenso fiscal anterior.
Esto tenderá a compensar los ajustes que el Gobierno planea para el Presupuesto, según también quedó claro en la participación de los mandatarios. En realidad, es bastante lógico que gobernadores y funcionarios se nieguen a cumplir el cronograma de rebajas de impuestos en un tiempo que necesitan aumentar los ingresos fiscales.
(Mencionar los beneficios que habría brindado a la economía estadounidense los recortes impositivos de Trump es irrelevante. Su administración no tiene problemas en conseguir fondos).
En cuanto al resto, el titular de Hacienda, Dujovne, señaló que el Presupuesto para el año próximo se debatirá en el Congreso, donde los legisladores podrán proponer modificaciones.
«Lo que vamos a estar trabajando en los próximos días es en una adenda al pacto fiscal que será ratificada en el Congreso y que se agregaría al consenso del año pasado. Eso implicaría una rebaja en el impuesto de sellos, no así de ingresos brutos. Y en bienes personales había un impedimento de modificar el impuesto sin acuerdo de las provincias, el consenso levanta esa restricción. Será el congreso el que deba realizar modificaciones», completó el ministro.
El freno de la economía se está reflejando en las contrataciones: la expectativa de empleo es la más baja en 11 años, según el índice que realiza periódicamente Manpower.
Sobre 800 empresas entrevistadas por la consultora en julio, el 9% dijo que iba a incrementar su personal, 8% disminuir y un 79% no iba a realizar cambios en el último trimestre de 2018 .
Tomando en cuenta el promedio del año, según la metodología de la consultora, la expectativa de creación de empleo es algo menor al 2%. “Nunca hemos tenido una expectativa tan baja desde 2007 (cuando la empresa empezó a hacer el relevamiento). La expectativa fue más alta en el cuarto trimestre del 2017 y el primero del 2018, con 8 %”, indicó Fernando Podestá, vicepresidente de Manpower. “Es una expectativa muy moderada que viene decreciendo”.
Podestá agregó que “comienzan a verse reflejadas algunas cuestiones de coyuntura en el mercado laboral, con sectores que evolucionan a la baja, siendo la Construcción (-11%) uno de los más afectados. No obstante, el último trimestre del año empieza con expectativas que siguen siendo positivas para algunos sectores, manteniendo una tendencia que se repitió durante todo 2018”.
En cinco de los nueve sectores industriales que analiza la encuesta prevé aumentar personal en el último trimestre del año. Minería lidera este grupo, seguida de agro y pesca y manufacturas, servicios y comercio.
Las intenciones de contratación más débiles están en administración pública, transportes y servicios públicos; finanzas, seguros y bienes raíces; y construcción.
La crisis está pegando fuerte en el sector gastronómico y los empresarios alzan la voz para pedirle al Gobierno medidas paliativas.
Según datos de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Confiterías y Cafés (AHRCC), que reúne a las distintas cámaras empresarias del sector, hay cada vez más cierres de locales gastronómicos y casi ninguna apertura. Aseguran que con el desplome del consumo lo primero que ajusta la gente son las salidas a comer afuera.
La Cámara, por la caída de su rentabilidad y por la pérdida de fuentes de trabajo, se declara en estado de emergencia. Según sus autoridades, los aumentos sostenidos de las tarifas de gas y electricidad resultan, para muchos comerciantes, imposibles de pagar cuando cada vez tienen más mesas vacías. Por otra parte, la carga impositiva es otro de los puntos que reclaman sean revisados.
«De lo que recaudamos, el 40% se va en Ingresos Brutos, IVA, aportes jubilatorios y cargas sociales. Somos una de las actividades que más trabajo intensivo genera, y sin embargo no recibimos ninguna mano estatal», explica Camilo Suárez, titular de la AHRCC.
”Hay un doble discurso que ya no se sostiene. Por un lado, el Gobierno de la Ciudad promociona a Buenos Aires como la capital iberoamericana de la gastronomía pero nos cierra los accesos a Puerto Madero y hace que los dueños de los locales no sepan qué hacer con los empleados. Al mismo tiempo, el Gobierno Nacional nos destroza con tarifas impagables y no atiende nuestros reclamos, pero asegura que cuida el empleo. En el medio, el consumo se desplomó: la gente ajusta primero por las salidas a comer afuera y los laburantes se llevan la vianda de su casa o caen en la comida por peso, de dudosa calidad. El resultado es que todos los días cierra un restaurante y hace rato que no abren nuevos”, agrega.
Los empresarios gastronómicos aseguran que vienen solicitando -sin éxito- que les permitan imputar aportes jubilatorios a cuenta del IVA. «Pero lo más urgente son las tarifas: hemos pedido muchas veces que se congelen, porque son exorbitantes, y ya anunciaron nuevos aumentos -enfatiza Suárez-. Un restaurante tiene las hornallas y las heladeras prendidas todo el tiempo. ¿Qué quieren que hagamos? No soportamos nuevas subas”.
La «marca país» de la Argentina, según lo que señala hasta un medio favorable al gobierno como La Nación, en este momento tiene más etiquetas de «riesgo país alto» y «moneda en picada» que de la seguridad jurídica y la previsibilidad pretendida. Pero el gobierno mantiene expectativas, y subsidios, en el rubro energético.
La crisis financiera enfrió la búsqueda de inversiones en varias industrias, pero la energética continúa a toda máquina. Así, se inauguraron dos parques solares en San Luis. La semana próxima, la formación de hidrocarburos Vaca Muerta será el foco de la discusión en un foro en Houston, Texas -la meca global del petróleo. Y en octubre se abrirán los pliegos del plan Renovar Miniren, dirigido a pequeños proyectos de generación eléctrica producida con recursos renovables.
El marketing de las inversiones en energía tiene dos términos claves: renovables y no convencionales. Las llamadas energías «limpias» se llevan el mayor anuncio de desembolsos por parte de compañías privadas en el último tiempo.
Ya hay 157 proyectos adjudicados en 21 provincias, 60 de ellos en construcción o en funcionamiento. En total, suman 2375,05 megavatios (MW) de potencia instalada por más de US$ 3.500 millones.
Hay un segundo hito bajo la etiqueta «renovables». El viernes pasado, el Gobierno puso en marcha un spin-off del RenovAr para pequeños proyectos: se trata del Miniren, que busca sumar 400 MW de producción de fuentes «verdes». Los pliegos se abrirán en octubre; en marzo de 2019 se presentarán las ofertas, en mayo será la adjudicación y en julio se firmarán los contratos. Se ofrecerán para la adjudicación 350 MW a iniciativas fotovoltaicas y eólicas, 10 MW para pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, 25 MW para biomasa, 10 MW para biogás y 5 MW para biogás de relleno sanitario.
«En este año tenemos inversiones por casi US$14.000 millones. En energías renovables, tenemos 78 proyectos entre operación comercial y construcción, por 3000 MW, con una inversión privada de US$4400 millones«, afirma el secretario de Energía, Javier Iguacel.
En las renovables, sostiene Emilio Apud, analista energético y ex secretario de Energía, hay muchísimo potencial. Pero para aprovechar todo el impulso que ya tiene, hace falta un sistema nuevo donde los privados puedan buscar dónde colocar el recurso, y que no tenga que ser el Estado, a través de Cammesa, el que asegure la demanda.
Luego tocará el turno a los hidrocarburos no convencionales. Será en una presentación que se realizará en Houston, para atraer inversiones estadounidenses. Será el próximo 17 de septiembre, y en el gobierno creen que el atractivo de Vaca Muerta superará la coyuntura.
El Banco Central (BCRA) resolvió mantener sin cambios la tasa de interés dereferencia para la economía en el 60% nominal anual que fijara a fin de agosto y ratificó lo que había anticipado hace algunos días: no planea recortarla «al menos hasta el mes de diciembre».
La decisión la adoptó su Comité de Política Monetaria para «garantizar que
las condiciones monetarias mantengan su sesgo contractivo» y tras comprobar que los
indicadores que consulta para seguir el ritmo de la inflación le muestran «una nueva
aceleración para los meses de agosto y septiembre» impulsada por los aumentos de
tarifas, en el primer caso, y por el traslado a precios del salto del dólar en agosto, que en
ese mes se encareció más del 22%.
El BCRA reiteró su compromiso a seguir monitoreando el comportamiento de la
inflación en los próximos meses y su decisión de «introducir acciones correctivas, en
caso de considerarlas necesarias».
El mantenimiento de la tasa de referencia de la economía (desde hace dos mese definida
por la que le paga a los bancos por comprarle sus Letras de Liquidez -Leliq-) en el nivel
actual le pone presión a una cadena de pagos que ya operaba bajo stress desde hace
meses.
De hecho en los últimos días comenzó a notarse el derrame que la suba del 45 al 60%
dispuesta por el BCRA el 30 de agosto (en una reunión extraordinaria) comienza a tener
sobre el resto de las tasas.
En resumen: el Banco Central -el gobierno- están dispuestos a seguir con un nivel de tasas que hace imposible el financiamiento normal a las empresas, con tal de moderar la inflación. Ahora, los hechos han demostrado que la inflación sigue alta y se acelera. Aparentemente, hay otras causas, que no son afectadas por el nivel de tasas.¿Hasta cuándo el dogmatismo teórico impedirá enfrentar esta realidad?
Los frigoríficos argentinos parecen ser una de las pocas industrias que están logrando eludir la recesión que sacude a la mayoría de los sectores económicos de la Argentina.
Dos datos incluidos en el último informe distribuido por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) son elocuentes.
El primero, que agosto marcó un año y medio de crecimiento ininterrumpido en la faena. El segundo, que las exportaciones siguen marcando un verdadero boom histórico, con un aumento del 70 por ciento en volumen y 50 por ciento en facturación.
En cuanto a la faena, Ciccra estima que la de agosto alcanzó las 1,13 millones de cabezas, lo que significa un 3,5 por ciento o 38.500 cabezas más que en igual mes de 2017.
Esto significa una producción total de 264 mil toneladas res con hueso, 6,3 por ciento por encima de un año atrás.
“Con estos guarismos, agosto fue el segundo mes del año con mayor nivel de actividad, al tiempo que se cumplió un año y medio de crecimiento ininterrumpido”, indicó Ciccra.
En el acumulado anual, los 371 establecimientos frigoríficos registrados en el país faenaron 8,87 millones de vacunos; es decir, 8,1 por ciento más que en los primeros ocho meses del año pasado. Así, la producción de carne bovina superó las dos millones de toneladas en ese lapso, 9,4 por ciento más que el volumen enero-agosto de 2017-
Descontando lo que se presume fue destinado al mercado interno, “las exportaciones de carne vacuna en los primeros ocho meses del año exhiben una recuperación de 70,3 por ciento”, siempre según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados.
El unicornio argentino «Mercado Libre» anunció la adquisición de Machinalis, una empresa cordobesa dedicada al desarrollo de software, que se especializa en machine learning, y que ya proveía servicios desde 2014.
Machinalis es una startup argentina fundada en 2009 por cuatro cordobeses, que creció desde en sus comienzos incubada en la FaMAF de la UNC de Córdoba, llegando al día de hoy a ser la empresa de mayor volumen en su segmento en Latinoamérica. Alcanzó además numerosos reconocimientos a su capacidad de innovación otorgados tanto por ONGs, centros de investigación y medios en todo el mundo. Se especializa en desarrollo, entrega y despliegue de soluciones intensivas en inteligencia artificial, con clientes nacionales e internacionales.
Daniel Rabinovich, CTO de MercadoLibre, explicó sobre la operación: «Machinalis está formada por un gran equipo que refleja nuestra cultura emprendedora. Estos 60 nuevos profesionales estarán dedicados al desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial de nivel mundial, como nuestro complejo sistema de recomendaciones, personalización y prevención de fraude. Nos encontramos en un momento importante de expansión en la región, en un contexto desafiante, y el talento argentino es estratégico para la evolución del negocio».
La empresa Genneia confirmó que planea desembolsar US$ 950 millones en proyectos eólicos capaces de generar 630 MW de energía limpia.
Así lo anunciaron en el encuentro Argentina Wind Power, que se realizó la semana pasada en la Universidad Católica Argentina (UCA).
La empresa trabaja en tres provincias. El Parque Eólico Madryn 1 (en Chubut), que tendrá una capacidad de generación de 70 MW, lleva un 90% de avance y estará listo para octubre. Por su parte, Chubut Norte 1 entrará en funciones en enero, mientras que Villalonga 1 y 2 (Buenos Aires, 50 y 3 MW, respectivamente) abriría en febrero. A esto se suman Madryn 2 (150 MW, en septiembre de 2019), Chubut Norte 2 (28,8 MW, marzo de 2020), Chubut Norte 3 (58,8 MW, febrero de 2020) y Chubut Norte 4 (84 MW, marzo de 2020), además de Pomona 1 y 2 (Río Negro, 100 y 12 MW, septiembre y junio de 2019, respectivamente) y Necochea (38 MW, agosto de 2019).
En total, empleará a 1600 personas.
Se estima que a fin de año, con un dólar estimado en $ 44, el total de la deuda pública puede llegar a 107,4% del producto. En la región, sólo Brasil supera a Argentina en la deuda con privados.
La deuda del Estado argentino se hace cada vez más pesada. Cuando se la mira como porcentaje del PBI, debido a la suba del dolar -ya que una elevada proporción de está nominada en moneda extranjera- el resultado es que a fines de agosto superó el 90% y que hoy oscila en torno al 80%. Un porcentaje que no tocaba desde 2005.
Este número surge de estimaciones privadas, de consultoras que se las proporcionaron al diario El Cronista (cercano a los sectores financieros y que era muy favorable a las políticas de Macri).
El último dato oficial de la Secretaría de Finanzas marcó que en el primer trimestre de 2018 la deuda sobre PBI era de 59,3%. Pero aún faltaban algunas emisiones y el desembolso del Fondo Monetario Internacional por u$s 15.000 millones.
Sin embargo, el factor que más incidió en este crecimiento fue el aumento del dólar: el último día hábil de marzo terminó en $ 20,44, casi la mitad del nivel en el que está ahora.
Esto es así porque el 67% del total está denominada en moneda extranjera, principalmente dólares. Eso genera una gran sensibilidad a los movimientos del tipo de cambio.
Desde la consultora Quantum, agregan que la nominalidad de la deuda en moneda extranjera implica que el pago de intereses también se mantendrá elevado. Y advierten que si bien llegar al déficit primario «cero» en 2019 ayudaría a estabilizar las necesidades fiscales, el pago de intereses, que representó 2% del PBI a fines de 2017 representaría casi 3% del PBI a fines de 2018 y 4% del PBI en 2019, con un tipo de cambio de $ 40.
La Pampa húmeda y, recientemente, Vaca Muerta, son mencionadas a menudo para indicar que la Argentina ha sido favorecida en la distribución de recursos naturales. Se omite que necesitan para ser explotadas de desarrollos tecnológicos e inversiones en infraestructura.
Últimamente aparece otro hallazgo, avisa Silvia Naishtat: el litio, que aquí brota de un lago de salmuera. Sólo hay otro parecido en el mundo y es el lago de Zhabuye en la lejana China. Pero hay que tener presente que para explotarlos también hacen falta esos mismos factores.
Igual, la Puna se ha convertido así en sinónimo de litio y ese mineral une, al menos en la Argentina, un amplio territorio que va desde Jujuy a Catamarca.
El litio se extrae en otros lugares del mundo de una roca, pero en la Puna emerge de la laguna y la distancia entre ambas procedencias se mide en miles de dólares. Es mucho más económico el que se encuentra en esta región y es lo que desató la fiebre del litio que se vive también en los vecinos Chile y Bolivia.
Argentina cuenta con ventaja ya que el litio es de alta concentración y con pocas impurezas. Eso es provocado por el ingreso de manantiales hidrotermales que agregan litio al salar y al reservorio de salmuera.
Este mineral no sólo sirve para las baterías de los celulares y de los autos eléctricos. Acaban de descubrir un nuevo uso y es el de las baterías gigantescas que sirven de resguardo para que ciudades como Santiago de Chile no se queden sin luz en tiempos de sequía o de precios de petróleo por las nubes. Chile lo está poniendo en práctica.
No todo es fácil, sin embargo. “El litio no es siempre un buen litio y viene muchas veces muy mezclado con otras sales”, dice Mario De Pablos, director de Neo Lithium a cargo del proyecto Tres Quebradas en Catamarca a 4.500 metros de altura para el que inversores canadienses aportaron US$ 70 millones y ya tienen listos otros US$ 500 millones para el inicio de la explotación. De Pablos asegura que se trata del sexto proyecto de mayor ley de litio a nivel mundial. La mina tiene recursos para 20 años.
En esa región de Catamarca, a 30 kilómetros de la frontera con Chile, están instalando una planta piloto en el salar y un campamento que incluye laboratorios. Trazaron caminos y generan su propia energía. Y desarrollaron proveedores locales para el catering, transporte, el mantenimiento, la construcción y la enfermería. Lo más importante: obtuvieron el permiso ambiental. En parte, por la tecnología de evaporación solar del carbonato de litio. Al mineral lo trasladan a Fiambalá y de allí al puerto de Rosario a 460 kilómetros, para la exportación.
En la Argentina , además de los inversores canadienses, hay otros jugadores en el negocio del litio como FMC de Estados Unidos, Sales de Jujuy y Soquimich de Chile.
De alguna manera, el litio llega como un salvavidas para una minería que ingresó en la etapa de declinación porque los minerales se están agotando. Hay algunas minas que son una verdadera montaña mágica, como Minera Aguilar en Jujuy. Pero la Lumbrera en Catamarca, Cerro Vanguardia y Guacamayo tienen los años contados. Otras se encuentran en plena producción como Veladero en San Juan.
La actividad tuvo un gran impulso en los 90 y conserva por ley una estabilidad tributaria garantizada durante 30 años, al margen de que puedan colocarle retenciones.
De acuerdo con la consultora Abeceb, entre enero y mayo de este año las ventas externas de las mineras aumentaron un 16,9% y sumaron US$ 1.765 millones. China está comprando más y es el principal cliente. En 2017 las exportaciones totalizaron US$ 4.200 millones.
La novedad es que el litio empieza a pisar fuerte en los embarques. Su participación en 2018 aumentó 2,1% y el oro 0,9%, mientras se redujeron los concentrados de cobre y la plata.
Se prevé que este año las exportaciones alcancen US$ 4.400 millones. El sector ocupa a 82 mil personas. Pero, como ya señalamos en AgendAR, y a pesar de algunos proyectos que todavía son sólo eso, en Argentina no se producen baterías de litio. El desarrollo tecnológico, los puestos de trabajo bien pagos y el valor agregado, quedan afuera.
Los datos de la economía confirman una vez más a los jubilados como las víctimas centrales de una crisis. El incremento de la canasta para su supervivencia y la merma en las jubilaciones mínimas son dos registros concluyentes de una amplia gama.
El 65% de las jubilaciones y pensiones están en el haber mínimo, son más de 4,5 millones de beneficiarios sobre un total de cerca de 6,9 millones de personas.
En agosto un jubilado necesitó $21.127 para satisfacer sus necesidades básicas.
Las mismas incluyen alimentos, limpieza, medicamentos e insumos farmacéuticos, vivienda, transporte, vestimenta, recreación y servicios, consignaron desde la defensoría de la Tercera Edad.
Los beneficiarios, a esta altura definidos casi desde la ironía, sólo pueden acceder al 38% de la canasta básica, con base a los registros de 2015 perdieron -a la fecha- casi 25 puntos de poder adquisitivo. Hace tres años accedían al 65% de la misma y por estas horas viven con menos de $1.000 o $1.200 por semana. El cálculo simple define que solo pueden gastar $150 por día.
Si la jubilación mínima es medida en dólares se confirma que llegó a su punto más bajo de los últimos 5 años, deflactado por la inflación de EEUU del periodo. A agosto llegó a 229 dólares, siendo que en el mismo mes de 2017 se ubicaba en 312 dólares. Incluso era superior a 2018 el valor de 2016, post-devaluación, que con 290 dólares a agosto de ese año. El contraste se marca en 2015 donde alcanzó su punto más alto de los últimos 5 años, con 367 dólares.
El ministro de la Producción, Dante Sica, está ocupando el lugar de vocero del gobierno para dirigirse al sector de la producción y en especial a las pymes, en momentos en que la economía enfrenta un escenario recesivo, con altas tasas de interés que impiden que las empresas se financien.
Sin embargo, el protagonismo principal estará reservado a figuras más políticas. En los próximos días el Ejecutivo anunciará un decreto con facilidades para las pequeñas y medianas empresas, mientras el presidente Mauricio Macri encabezaría la próxima semana un acto con Elisa Carrió, que se propone como la nueva «embanderada» de ese sector.
En el plano práctico, el decreto que prepara la Casa Rosada amplía a 90 días el plazo para que las pymes abonen los derechos de exportación. Esta sería una medida para compensar que este sector cobra diferido las exportaciones a sus clientes.
Y ya a fines de junio, Sica junto a su par de Interior, Rogelio Frigerio, y de Trabajo, Jorge Triaca, anticiparon a los dirigentes de CAME que reglamentarán el artículo 10º de la ley 27.264 (la ley PyME) sancionada en 2016 para que los comercios ubicados en 125 ciudades de frontera tengan una rebaja anticipada de los aportes patronales, algo similar a la medida que adoptarán con el sector textil, de indumentaria y calzado, cuyo decreto aún está pendiente.
El Gobierno decidió también subsidiar a 1000 empresas que decidan realizar su primera venta al exterior con el programa «Exporta Simple», la plataforma lanzada en diciembre pasado para impulsar los envíos al mundo de menor volumen, de pequeñas y medianas empresas, así como de emprendedores.
Queda claro que el campo negocia su materia prima cuando realmente necesita hacerlo. Ya sea para pagar gastos como vencimientos, salarios, insumos entre otros costos. Y en este punto la soja es el commodity que venderá más tarde. Ahora tiene un incentivo más para demorar: los $ 4 en la retención se terminan diluyendo con el tiempo.
También se demuestra que no importa el signo político de turno. No se apuraron a vender en la gestión anterior y tampoco lo hacen en la actualidad. Y es previsible: los granos mantienen su valor, y el dinero se devalúa o se gasta.
Al 29 de agosto, los datos publicados por la secretaria de Agroindustria muestran que se embarcaron 29,7 millones de toneladas de soja. Sobre una cosecha total de 37,8 millones, restan 8,1 millones por comercializar. Respecto del maíz ya se entregaron a la exportación 21 millones de toneladas lo que quiere decir que hay en el campo 22,3 millones por negociar de un campaña finalizada en 43,3 millones. A valores FOB lo que restan por llegar al Central suman u$s 6.700 millones.
Un trabajo de Pablo Adreani, director de la consultora GuruMarket destaca que con el aumento del tipo de cambio en agosto del 43%, considerando al mismo tiempo la baja en el precio de los commodities, el ingreso bruto de los productores mejoró en el equivalente de u$s 1.390 millones.
«Si le descontamos a este ingreso la perdida por baja del mercado de u$s 818 millones, en el análisis global el productor rural termina ganando el equivalente de u$s 572 millones», dice Adreani.
Es necesario apuntar que «el productor rural» es un promedio, y también en este caso una creación periodística. En la realidad, las pérdidas y las ganancias no se distribuyen por igual entre todos los que producen en el agro. Pero estos datos son necesarios para evaluar correctamente las expectativas del ingreso de divisas a la economía argentina.