El gasto anual en Defensa: Latinoamérica, América del Sur, Argentina

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Está disponible (para comprarlo) The Military Balance 2021 del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS). Ahí se hace un paneo general del estado de las Fuerzas Armadas de la región, las tendencias con respecto a las amenazas que se consideran y el desarrollo de la industria armamentística a nivel global.

Poniendo énfasis en América Latina y Centroamérica, el IISS advierte que en términos generales, el gasto en defensa de la región sigue en niveles bajos. En comparación con el total global, el continente representa el 2.9% del gasto. Esto se debe a los (pobres) resultados económicos, los retos sociales y la ausencia de grandes amenazas externas a la seguridad, habiendo variado entre 57.000 y 67.000 millones de dólares en términos reales durante la última década. Dado que la mayoría de los países de la región destinan una proporción menor de sus presupuestos a la defensa, la media regional durante este periodo es mucho más baja, cercana al 1.1% del PIB, muy por debajo de la media mundial del 2.1% del PIB. Poniendo la lupa en América del Sur, las tendencias regionales están fuertemente influenciadas por las fluctuaciones del presupuesto de defensa brasileño. Desde 2010 el presupuesto de defensa de Brasil se ha mantenido estable, rondando los 24.000 a 26.000 millones de dólares en términos reales, representando entre el 1.3% y el 1.5% del PIB. Los otros presupuestod de defensa más importantes -completando el “top 5”- son los de Colombia, Chile, Argentina, y Perú, respectivamente. Colombia, consiguió mantener el crecimiento en 2020, con un presupuesto de defensa que aumentó un 3% en términos reales, hasta alcanzar los 9.400 millones de dólares (10.500 millones en dólares constantes de 2015) que representan el 3.56% del PBI. Chile marca un gasto constante que ronda los 4.000 millones de dólares desde el 2018; en el 2020 representa un 1.63% de su presupuesto anual. Argentina por su lado, marca un descenso de los egresos en defensa, según el IISS, marcando un gasto total de 2.900 millones de dólares en el 2020, en comparación con los 3.200 millones que se destinaron en 2019 y 4.300 millones en 2018. En términos del porcentaje que representa el gasto en el PBI se estima un 0.76%. Por último en este grupo se encuentra Perú, que destinó el año pasado un total de 2.000 millones de dólares que se traducen en un 1.09% en el Producto Bruto Interno. Lo que remarca en general el Military Balance de 2021 es que, a pesar de la crisis económica y la pandemia del Coronavirus, el gasto en defensa a nivel mundial se incrementó.

La reunión del Papa Francisco con el Gran Ayatollah Al-Sistani

En el Islam no hay una iglesia, en el sentido en que la institución existe en las distintas vertientes del cristianismo. Lo que se encuentra en la religión musulmana es el reconocimiento, por la comunidad de los fieles, de la sabiduría y autoridad espiritual de hombres muy versados en el Corán y en las tradiciones. Sin embargo, en la vertiente chiita del islamismo -en especial en la dominante en Irán e Irak- esa jerarquía está más formalizada, y ejerce una autoridad mayor sobre la comunidad. Por eso -y por el papel clave que esa región tiene en la geopolítica actual (en realidad, que ha tenido desde hace unos 6.000 años)- nos parece oportuno reproducir esta entrevista de la periodista Elisabetta Piqué a un experto del Pontificio Instituto de Estudios Árabes Islámicos que asesora al Papa.

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BAGDAD.- ¿Quién es el ayatollah Sayyid Ali al-Husayni al-Sistani y por qué es tan importante su encuentro con el papa Francisco en la ciudad santa chiita de Najaf, uno de los momentos más significativos de su viaje a Irak?

De 90 años, Al-Sistani es una suerte de papa de los chiitas, rama del Islam que se diferencia de la sunnita (mayoritaria en el mundo) y que venera al imam Alí, primo y yerno de Mahoma, cuya tumba se encuentra en Najaf, tercer lugar de peregrinación después de la Meca y Medina. Es un líder de gran autoridad moral, inmensamente popular y de enorme influencia en todo el mundo chiita más allá de las fronteras de Irak. Algunos hasta podrían decir que es el verdadero hombre al frente de Irak, país cuyos gobiernos y fuerzas armadas aparecen demasiado débiles e incapaces de defender la soberanía nacional.

En su encuentro con Francisco, le dijo que los cristianos de Irak deben “vivir en paz y en seguridad” y beneficiarse de “todos los derechos constitucionales”.

Frágil y silencioso, Al-Sistani es una figura clave de la política iraquí y símbolo viviente de un Islam chiita moderado y muy distinto del de la teocracia política impuesta por la revolución islámica de 1979 en Irán.

No aparece en público, recibe muy pocas visitas y emite los sermones de las oraciones de los viernes a través de uno de sus representantes. Nacido el 4 de agosto de 1930 en Mashad, Irán, es un hombre de paz, tanto es así que algunos lo consideran el Nelson Mandela si no del mundo árabe, al menos del mundo chiita.

Un cartel de promoción de la reunión entre el Papa y Al-Sistani

“Es una figura enormemente respetada. Y desde el momento en que Saddam Hussein fue derrocado, fue el mayor defensor de la democracia de Irak, de las elecciones democráticas, de la paz y del rechazo a la venganza”, explica Chris Clohessey, sacerdote sudafricano experto en chiismo del Pontificio Instituto de Estudios Árabes Islámicos.

”Yo lo veo casi como un Nelson Mandela del mundo árabe, o al menos del mundo chiita, porque tiene la misma idea de que la venganza no nos ayuda, así que es inútil la represalia, sino que hay que buscar otros caminos. Al-Sistani es una especie de Mandela porque llamaba a los chiitas a no tomar represalias cuando el régimen del partido Baath de Saddam Hussein los reprimía, porque no valía la pena. En el primer período post-Saddam alentaba a la gente a ir a votar. Incluso alentó especialmente a las mujeres y hasta hizo una fatwa [sentencia] especial para decirles a las mujeres: deben ir a votar, es su deber”, evocó.

Al-Sistani también tuvo un rol crucial en la derrota del grupo terrorista Estado Islámico –sunnita-, que de 2014 a 2017 ocupó dos tercios de Irak, provocando desplazamientos internos, barbarie, muerte y destrucción. El gran ayatollah llamó a los iraquíes a unirse en su contra.

“En la lucha contra EI, la voz de Al-Sistani se levantó muy fuerte: ‘tenemos que derrotar a EI’. Además exhortaba a los chiitas a no tomar represalias cuando había ataques contra lugares chiitas, diciéndoles que ‘no es tu vecino sunnita el que te está atacando, son grupos radicales, no tomes represalias’. En esto creo que fue realmente extraordinario y por eso, reitero, lo considero un Nelson Mandela”, precisó.

Clohessey también explica que en el mundo chiita hay dos “escuelas”, como si se tratara de Oxford y Cambridge: la escuela de Najaf, cuyo líder es Al-Sistani y la de Qom en Irán.

En los últimos años, cuando la población iraquí salió a la calle para protestar masivamente contra la corrupción y el desastre económico, Al-Sistani invitó a los manifestantes y a la policía a mantener la calma y no recurrir a la violencia. Además, pidió la renuncia del gobierno y una reforma electoral, que sucesivamente se dieron.

Después del homicidio del general Qassem Soleimani en Bagdad el 3 de enero de 2020 (decidido por el ex presidente estadounidense Donald Trump), respaldó el fin de la injerencias externas en Irak.

Clohessey destacó la importancia entre el encuentro entre lo que algunos llaman el “papa de los chiitas” y el “papa católico”, que comparten un modo de vida austero y de bajo perfil.

“Aunque vienen de dos mundos muy distintos, el papa Francisco y Al-Sistani tienen muchas cosas en común. Los dos son hombres que llegaron a la conclusión fundamental de la urgencia de la paz, no pedacitos de paz, sino de una verdadera paz, basada en la justicia”.

Además, resaltó su importancia teniendo en cuenta la relación que el Papa tejió con el jeque Ahmed al-Tayeb, de la Universidad de Al-Azhar, figura clave del mundo sunnita (que representa cerca del 80% de los musulmanes), con quien firmó un Documento sobre la Hermandad en Abu Dhabi en febrero de 2019, que luego le inspiró la encíclica Fratelli Tutti.

“El encuentro con Al-Sistani cierra la segunda parte del abrazo al mundo musulmán, porque el papa Francisco está diciendo ‘estoy abrazando a todos los musulmanes’, no sólo a un grupo y pienso que esto va a ser muy bien recibido en todo el mundo”, concluye Clohessey.

Un asteroide explorado por la agencia espacial japonesa tiene los elementos básicos de la vida

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En el año 2010 la nave Hayabusa, de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), volvió a la Tierra con muestras de polvo del asteroide Itokawa. Ahora, los resultados de recientes análisis ofrecen novedades muy trascendentes para los científicos.

Por primera vez, en una muestra de la superficie de un asteroide se detectan sustancias orgánicas que estarían entre las precursoras, a nivel químico, para que se originara la vida en el planeta Tierra. La investigación acaba de ser publicada en la revista Scientific Reports y reproducida en Nature. En resumen: material del asteroide Itokawa, traído al planeta por la misión Hayabusa de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial en 2010, mostró la presencia de agua y también de materia orgánica tanto primitiva (no calentada) como procesada (calentada), a una distancia entre sí de diez micras, o una milésima de centímetro. Queenie Chan, de la escuela Royal Holloway de la Universidad de Londres, al frente del trabajo señaló: «la materia orgánica calentada indica que el asteroide se calentó en el pasado a más de 600 grados centígrados», mientras que la presencia de materia orgánica no calentada justo al lado significa que las sustancias orgánicas primitivas llegaron a la superficie del Itokawa después del enfriamiento del asteroide. Los expertos concluyeron que el Itokawa ha estado en constante evolución a lo largo de miles de millones de años, mediante la incorporación de agua y materiales orgánicos de origen extraterrestre y ajeno, al igual que la Tierra. Se cree que en el pasado el asteroide experimentó un calentamiento extremo, una deshidratación y una rotura provocada por un impacto catastrófico, y que luego se recompuso a partir de fragmentos esparcidos y se rehidrató con el agua que apareció con la caída de polvo o de meteoritos ricos en carbono.

El asteroide Itokawa

Es de tipo S, que por lo general contienen muy poca agua y compuestos químicos orgánicos. En el caso de la misión Hayabusa, era extremadamente difícil demostrar que esas materias eran naturales del asteroide, así que los últimos hallazgos han sorprendido mucho a los científicos, que descubrieron, además, que la composición química del agua y de las sustancias orgánicas ha evolucionado con el tiempo.
En su estudio demostraron que los asteroides de tipo S contienen los ingredientes básicos de la vida.
«Estos descubrimientos son realmente emocionantes, ya que revelan detalles complejos de la historia de un asteroide y muestran cómo su camino de evolución es muy similar al de la Tierra prebiótica», señaló Chan.

Qué pasará cuando estemos vacunados. Que pasó cuando se dejó de vacunar

(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí; y la tercera, aquí)
  1. Recuerdos del futuro
En 2018 el Ministerio de Salud dirigido por Adolfo Rubinstein abandonó la vacunación contra el sarampión: es importada y la orden del presidente era ahorrar dólares. En rigor, aunque a la industria farmacológica nacional el negocio de “la Triple Viral” (sarampión, rubéola, paperas) no la entusiasma en absoluto, ese cóctel de vacunas se podría fabricar sin problemas en varios de los laboratorios públicos. Por caso, el ANLIS Malbrán, como dice a AgendAR la Dra. Celia Mohadeb. Es una biotecnóloga con credenciales: en los ’50 y ’60 libró desde el Malbrán –y con razonable éxito- la guerra contra la Fiebre Hemorrágica Argentina junto al Dr. Julio Maiztegui. Pero durante el gobierno del PRO, evitar una importación tecnológica en favor de la salud pública y usando instalaciones del estado habría sido anatema triple. No así dejar inatendida la virosis más contagiosa que conocemos. El sarampión, cuyo regreso debemos al gobierno anterior, es una respiratoria viral muy distinta del Covid-19, pero con ciertos parecidos: el Morbillivirus del sarampión tiene genes de ARN, como el coronavirus SARS CoV2, la vía contagio principal de ambos es la aspiración de aerosoles emitidos por un enfermo y la contagiosidad de una y otra virosis es  asombrosa. Pero la letalidad del sarampión sobrepasa a la del Covid-19, y por mucho. Esto podrá parecerle raro, lector/a. Los medios, en su recuerdo y el mío, raramente se han ocupado del sarampión. Y es que antes de la vacuna esa enfermedad formaba parte inevitable del paisaje infectológico, como la lluvia lo es del paisaje meteorológico de Ushuaia. Uno puede estar en contra de la lluvia, pero ¿y con eso? ¿Da para título de tapa: “Ayer llovió”? No.

Cuando el sarampión no tenía vacuna, estaba matando 2,5 millones de chicos por año. También algunos adultos. Foto de Medicine Net.

            En el mundo y cuando no existía la vacuna MMR o “triple viral”, el sarampión estaba matando 2,4 millones de personas/año, en general pibes. Y no salían en tapa, como tampoco la lluvia en Ushuaia. El sarampión, terrible como era, nunca paró el planeta. Aunque incluso hoy el 70% de los chicos en todo el mundo están vacunados, el virus sigue ahí, muerto de risa. No logramos barrerlo de la biosfera porque habría que llegar quizás a un 80 o 90% de inoculación universal altísima para irlo extinguiendo por “inmunidad de manada”, situación en la que un contagiado no logra pasarle la enfermedad a nadie, porque a su alrededor están todos vacunados. A fecha de hoy, esto sólo se logró en 1980 con la viruela, mérito de una OMS muy motivada, poderosa en medios económicos y distinta de la actual. Hace medio siglo que la OMS está a punto de hacer lo mismo con la polio, eliminar el poliovirus de la biosfera, pero sin resultados exhaustivos, y no por culpa de la agencia. Por ahora, las guerrillas integristas de Boko Haram en África Central y los talibanes en la frontera de Pakistán con Afganistán matan sistemáticamente a los vacunadores. Los consideran portadores de fórmulas diabólicas para causar esterilidad futura entre chicos, e impedir así el nacimiento de la próxima generación de soldados al servicio del Islam. El virus del sarampión es más atacable, porque carece de la integridad estructural de los poliovirus en el medio ambiente. Y además es puramente humano: no tiene reservorios animales. Y pese a todo eso y a la vacuna MMR, en años duros como 2002 el sarampión circula a torrentes, en parte porque hay gente linda New Age antivacunas que se niega a vacunar a sus chicos, convencida desde 1988 de que las vacunas causan autismo. Los talibanes son menos dañinos. Aquel año el sarampión llegó a matar a unos 600.000 bebés en todo el mundo, y un número mucho mayor quedaron sordos, ciegos o con secuelas neurológicas graves para el resto de la zafra. Si tuviste sarampión de grande, lector/a, sabés que te pasa por encima como una tren. Y claro que sí, puede matarte. En cambio el Covid-19 es imposible de barrer del mundo por mérito más bien propio: es una zoonosis reciente que no conoce fronteras entre especies. Infecta indiferentemente a animales domésticos y de cría, desde visones a cerdos. Podemos exterminar a todos esos animales y vivir sin estolas ni jamón, pero el reservorio más inexpugnable del SARS CoV2 es la misma fauna salvaje desde la cual aparentemente nos llegó silenciosamente: básicamente murciélagos, y civetas de diversos géneros y especies. Y la lista quizás sigue. De modo que aún si logramos borrar un tiempo al SARS CoV2 del mundo humano, volverá, quizás con otros genes, otros antígenos, otros síntomas y otro nombre, pero volverá, porque las zoonosis no son muy manejables. Para el caso, es lo mismo que sucede con los virus gripales A: vuelven. Hay invitados que se niegan a irse. El virus del sarampión había sido laboriosamente eliminado de nuestro país a pura jeringa en 2000, pero volvió al toque de de que se interrumpiera la vacunación oficial. En 2019 se enfermaron 179 personas y murió al menos un chico. Con la contagiosidad sensacional de este virus, tolerar un foco en el país sería como dejar un pucho prendido en el suelo de un polvorín. En agosto de 2020, a fuerza de nueva vacunación (importada), al sarampión se lo volvió a rajar del país, mérito del Ministerio de Salud. Hoy daría mucho trabajo vacunatorio echarlo apalancándose en el aparato educativo, aquel viejo bastión de la salud pública infantil, porque en los establecimientos privados no hay una adhesión fanática a negarle el acceso a clase a un alumno cuyos padres quizás son antivacunas o simplemente olvidadizos, pero pagan, puntuales, la cuota. Es una lástima porque este Morbillivirus tiene una debilidad explotable: es poco mutagénico: la fórmula vacunal de hace 10 o 20 años es igual a la de hoy. Aún así, entendámonos: por el colador de nuestros aeropuertos, el virus del sarampión vuelve fácil, a bordo del primer turista que llega desde las decenas de países con alta circulación comunitaria, es decir los que no vacunan, o lo hacen con poco fanatismo. Y se queda, especialmente si al Ministro de Salud de turno en Argentina le da por ahorrar en salud pública y el presidente es además un poco New Age y no cree mucho vacunas. ¿Qué cantidad de población tiene que vacunarse para generar “inmunidad de rebaño” contra el SARS CoV2, es decir para que un contagiado no pueda contagiar a nadie más? Los prudentes ponen un piso alto, arriba del 70%. Anthony Fauci, el infectólogo que dirige el NIAID (National Institute of Allergy and Infectious Diseases) de los EEUU, lo fija aún más arriba: habla del 85%. De modo que, chamigo lector, olvídese de olvidarse del Covid-19. Más bien téngalo bien presente, porque no habrá plata que permita darle el olivo. Para recuperar el pleno uso del país y de la vida tenemos que ir pasando rápido de un 2,2% de argentinos vacunados con una dosis –la impresentable cifra de hoy- a cualquier número superior al 70%, ignoro si tanto como dice Fauci, y quedarnos ahí sin bajar jamás la guardia. No es la tarea del momento. Es la de nuestras vidas, y seguirá.

Habrá 41 vacunatorios en CABA, pero mientras falten vacunas, la pesadilla de todo boquense será que lo vacunen en River

            ¿Nos puede ayudar a ello fabricar aquí la Sputnik-V? Se hará en la planta que pondrán en Pilar laboratorios Richmond y Heterogametica Lab, un productor de genéricos indio que trabaja con el Fondo Ruso de Inversión Directa. La inversión necesaria es de entre U$ 70 y 100 millones, dice Richmond, y la unidad podría inaugurarse en un año. Es un notición. Porque, dicho de nuevo, la vacuna rusa es muy efectiva. Es la más inteligente, por diseño, entre las decenas de plataformas que usan “carriers” adenovirales modificados. Otra muy buena noticia fue la aprobación de la vacuna de Janssen, división holandesa de Johnson y Johnson por la FDA y trascartón por el ANMAT. Es otra fórmula también inteligente: aunque parece idéntica a todas las plataformas basadas en un carrier adenoviral, es tan potente que inmuniza con una sola dosis. Y como la información génica que forma «el alma» de la plataforma de Janssen está codificada en ADN y no en frágil ARN, soporta sin degradarse una distribución a entre 2 y 8 grados sobre cero, prácticamente la de un delivery de heladería. Amén de lo cual Merck, otra considerable Big Pharma, fracasó en desarrollar una fórmula propia de modo que acaba de asociarse a Johnson y Johnson para co-producir Esto va perfilando una terna: la vacuna rusa, la Oxford y esta recién aprobada de J & J son realmente la mejor esperanza de vacunación del mundo pobre. Sólo que como el SARS CoV2 es bastante más mutagénico que el virus del sarampión, en los años venideros probablemente necesitaremos ir importando nuevas vacunas, como hacemos cada año con las antigripales. Eventualmente no es imposible que debamos hacerle retoques a la Sputnik para conservar su efectividad. Gratis no será. En cuanto a apropiarse de la Oxford que sale de mAbxience, implicaría líos con AstraZeneca, el grupo Elea, Carlos Slim, el gobierno mexicano y la oposición. Es difícil que Alberto Fernández se atreva a algo así antes que la Unión Europea haga lo propio con la Oxford producida en Bélgica, que se va toda a Gran Bretaña (Ojo, esto ya empezó: Italia bloqueó un cargamento fabricado en su propio territorio que iba para Australia). Con ayuda del Ministerio de Ciencia pero, todavía, sin ninguna del Ministerio de Salud, aquí se desarrollaron fórmulas en las Universidades Nacionales de San Martín y del Litoral. Cruzaron con éxito los ensayos preclínicos. Pero ahora hay que gastar plata en serio en hacerlas cruzar los estudios de fase con humanos y, si son buenas, licenciarlas. Y terminar definitivamente con dependencias externas, con la angurria de las multinacionales y con sus largas y absurdas cadenas de valor. Si con todo lo anterior no te convencí, lector/a, de que necesitamos fabricar vacunas argentinas contra el Covid-19 en Argentina, con tecnología patentada como argentina y pagándolas en plata argentina, estuve varios días trabajando al cuete.

Daniel E. Arias

La Fábrica Argentina de Aviones da un «adelanto» del Pampa III. Y en AgendAR volvemos a un tema favorito

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La Fabrica Argentina de Aviones «Brig. San Martin» (FAdeA) difundió esta imagen que deja ver como será el esquema de pintura de los dos prototipos de Pampa III en los cuales están trabajando su serie II.

El nuevo esquema de pintura tiene como objetivo impulsar y actualizar la imagen comercial del entrenador y posteriormente lanzar una presentación oficial de la nueva serie. Los aparatos son el EX-03 y EX-04. Este «tease» con la imagen, aunque parcial, ha generado buenas expectativas entre la comunidad seguidora de la temática, que espera una pronta presentación oficial y renovada de la serie II. La publicación especializada Zona Militar -que fue la primera en dar la noticia– describe este desarrollo en jerga aeronáutica que intentaremos traducir a una suerte de castellano para nuestros lectores que no sean de la cofradía. Reza ese párrafo: «El Pampa III bloque II integrará un EVA de Elbit, que permitirá la comunicación entre el HOTAS, MFD, HUD y ADC del avión». En castellano, EVA no es la madre del linaje humano sino Embedded Virtual Avionics, un sistema de integración de información proveniente de fuentes muy distintas. Entre ellas, los sensores de control del espacio aéreo, como ser radares de diverso tipo y cámaras infrarrojas, o los sistemas de comunicaciones encriptadas con otros integrantes de la misma escuadrilla de caza, o con un controlador de operaciones aerotransportado a retaguardia (un avión de tipo AWACS). Una cabina EVA depende de una computadora de vuelo de gran capacidad, una ADC (Air Data Computer), que fusiona y presenta de modo claro y a demanda del piloto o de la situación la información del avión sobre sus propios parámetros de vuelo: combustible, altura, velocidad, deriva, datos del motor, etc. Un ADC puede decidir por su cuenta que hay que avisarte, oh piloto, que en media hora te vas a quedar sin oxígeno y desmayarte, pero también te contesta si le preguntás. Y por último, el EVA comunica el avión y el piloto con los sistemas de armas a bordo: levanta o baja información desde o hacia los misiles infrarrojos o radáricos que lleva en pilones bajo alas y fuselaje, e incluso con las armas de tubo (cañones). En este rol, el EVA avisa al piloto por señales visuales o auditivas cuándo disparar unos u otros. Pero el EVA también se nutre de información de sensores de microondas o de infrarrojo que le dicen al piloto que está siendo iluminado por un radar de tiro enemigo, o que se le está viniendo encima un misil. Esa información puede disparar a voluntad o de modo automático contramedidas defensivas: interferir con radiofrecuencia el radar enemigo, disparar bengalas que desvíen, como señuelos, los misiles buscadores de infrarrojo, o liberar paquetes de «chaff» (tiritas ultradelgadas de aluminio) que engañen al radar contrario fingiendo ser aviones. Un EVA mezcla, selecciona y refina todos esos datos de modo de no sobrecargar al piloto de información necesaria, y la despliega en las tres pantallas o MFDs (Multifuntion Displays) del «full glass cockpit» que caracteriza al este modelo tardío del Pampa. El tablero del alumno al frente y el del profesor de vuelo detrás tienen este tipo de tableros de instrumentos casi totalmente vidriados, con unos pocos botones y llaves analógicas. El HUD o Heads Up Display es la proyección de algunos de los datos sobre el parabrisas del piloto, de modo que pueda saber su altura o velocidad o el estado de su armamento sin desviar la mirada del blanco que quiere atacar, o simplemente de su línea de vuelo. Hace años que existen autos de alta gama que ya traen este tipo de ayuda visual. Un EVA más completo que un «full glass cockpit» puede derivar parte de la información directamente al casco del piloto. En cazas de generación 4.5 es normal incluso usar la dirección de la mirada del piloto para programar y apuntar los misiles antes de dispararlos. En suma, el EVA es un complejísimo sistema de información basada en sentidos artificiales que le dan al piloto de caza una conciencia amplificada del estado de cosas en un teatro de guerra aéreo, y le permiten tomar decisiones instantáneas. Esa conciencia amplificada se comparte en red con el resto de la escuadrilla y con los controladores aéreos a distancia, estén en tierra o volando, mediante un «Data Link». El piloto de caza moderno puede estar solo en su avión, pero es parte de una orquesta electrónica invisible. Elbit, una empresa de defensa israelí, es el mayor y más confiable proveedor mundial de este tipo de sistemas. Vende cosas muy avanzadas que los países de la OTAN jamás le darían a la Argentina, o que los rusos o chinos le podrían vender, pero no como unidades periféricas sino integradas a un caza de generación 4.5. que hay que comprarles completo. El Pampa es un avión de los ’80 que nació con una aviónica analógica, elemental y desprovista de tales refinamientos. Cuando todavía no habían sido desprogramados los cazas supersónicos de 2da generación, los viejos Mirage III franceses y los Dagger israelíes, solían trenzarse en duelos aéreos simulados a cañón con los Pampa. Era un entrenamiento feroz para todas las partes: los pilotos de estos aviones de combate «en serio» sabían que a alturas bajas y medias los Pampa eran adversarios peligrosos por su agilidad, aunque flojos de trepada y carentes de velocidad supersónica. Pero cuando al piloto de un Mirage se le pegaba un Pampa «a las seis» (franco a retaguardia), el único modo de escaparse de él era en ascenso vertical. En un escenario de combate real a cañón el Pampa habría tenido tiempo y ocasión sobrados para ametrallar al Mirage. Dato importante: en la búsqueda de hacer un avión muy liviano, los diseñadores del Pampa no lo dotaron siquiera de cañones a bordo. Puede llevarlos, pero en góndolas adosadas: un cañón revólver bitubo de 30 mm. bajo la panza, y dos ametralladoras cal. 50 colgando de pilones subalares. El asunto es que estos duelos con armas de tubo y dentro del alcance visual ya casi no existen en la aviación de caza actual. Ahora la guerra aire-aire es casi toda BVR, Beyond Visual Range, más allá del alcance visual. Los aviones se detectan unos a otros a 150 o 200 km. de distancia con sus radares AESA en la nariz, o tomando información de radar de un controlador aéreo AWACS retirado prudentemente 200 o 300 km. a retaguardia. Los pilotos enemigos difícilmente llegan a verse. Si están en vuelo convergente se disparan misiles radáricos desde distancias de hasta 100 o más kilómetros. Cuando salen los misiles los pilotos están volando a la máxima velocidad supersónica que da el avión, para que en los escasos segundos que dura la propulsión química de los misiles estos alcancen suficiente inercia como para sostener una persecución de su blanco con maniobras complejas, hechas a pura energía cinética residual. Hasta la altura de disparo está bastante pautada: si la lucha va a ser a gran distancia, es mejor disparar los misiles radáricos desde el techo operativo del avión propio, alturas generalmente estratosféricas. En el aire fino de la altura llegan más lejos y con mayor velocidad, porque la fricción aerodinámica es menor. Además, los misiles son bastante inteligentes, y pueden usar la gravedad para caer en descenso sobre su presa, y transformar altura en velocidad y energía para burlar las maniobras evasivas de su blanco. Por eso, en cuanto un caza dispara contra otro sus misiles de largo alcance, se zambulle y trata de pegarse al suelo, para evitar la devolución de atenciones. El aire más denso le quita performance a los misiles del enemigo, y el relieve del terreno (árboles, edificios, cerros) pueden confundir su radar. Si los misiles de largo alcance de ambas partes fallaron,  puede segur un duelo con misiles buscadores de infrarrojo, ya dentro del alcance visual, y si estos no dan en un blanco, no es imposible que el duelo se termine en un «dogfight» de persecución acrobática y se rematado a cañón, al estilo de la Segunda Guerra Mundial. No es imposible, no… pero es rarísimo. Un Pampa no puede ser un buen misilero porque no es supersónico, y tiene un techo de vuelo modesto, de 13.000 metros. El más moderno y eficaz misil aire-aire, lanzado desde un Pampa a unos módicos y subsónicos 880 km/h, gastaría la mayor parte de su combustible en romper la barrera del sonido. Perdería mucho de su alcance, sea medio o largo, y por supuesto, también su energía cinética residual para maniobras de persecución. El Pampa genera cierto fanatismo entre blogueros y youtubbers largos de nacionalismo pero cortos de racionalidad. Es un jet que no llega a supersónico, que carece de aptitudes para el combate aire-aire misilístico, y cuya capacidad para el ataque a tierra es marginal: basta un soldado enemigo con un misil portátil disparado desde el hombro, como un Stinger o un Strela, para derribarlo. Inevitablemente, el lector se preguntará si toda la aviónica de lujo en un avión de bajas prestaciones como el Pampa III bloque II no es el equivalente de ponerle la mira telescópica de un fusil de francotirador a una carabina de aire comprimido. La pregunta se contesta fácil: el Pampa es un entrenador avanzado, el paso previo a un avión de combate supersónico igualmente avanzado. Y uno de generación 4.5 tiene todos esos chiches electrónicos. El piloto en formación que sale de un Pampa a un JF-17 o a un MiG 35 sabe usarlos. El que egresa de un Supertucano o un Texan II, no. Si no fuera porque el Pampa vuela muy bien, se lo podría llamar un simulador. Pero no se confunda; es un arma. Como el Pampa III bloque II tiene hasta un Data Link de buen ancho de banda, puede incluso dirigir drones, ahora que el duelo aéreo se está informatizando cada vez más, y evolucionando hacia robots que luchan contra robots. No por nada, la gente que quiere interrumpir la fabricación del Pampa abortó también, en 2016, el avance del SARA, el Sistema Aéreo Robótico Argentino. Y como para matarlo en la semilla, trató de liquidar a INVAP, la empresa nuclear y aeroespacial barilochense, la única que puede liderar un emprendimiento así de complejo. El Pampa III bloque II es una escalera que, por ahora, en la FAA, no llega a ningún lado. Pero es importante mantenerlo, porque es imposible que el 9no país del mundo por su extensión territorial carezca de una fuerza de cazas de generación 4.5. En realidad, carece de una fuerza de cazas de 2da generación desde los ’90, pero al costo de haber ido perdiendo territorios. ¿Qué territorios perdimos, me pregunta Ud.? Desde los Acuerdos de Madrid, 1,6 millones de km2 de mar ante Inglaterra, con lo que ello implica de recursos pesqueros y mineros, todos ellos regalados sin siquiera negociar. Con un vecino de mapa como Chile, aliado con Inglaterra, dueño de una flota de unos 40 F-16 y convencido de que la estepa patagónica debió ser de ellos, el desarme aéreo unilateral a largo plazo es otra garantía de problemas para la Argentina. Una flota no muy pretenciosa de cazas de generación 4.5, entre 12 y 20, es un modo de conservar la paz durante las dos o tres próximas décadas. Y también la posesión territorial de Tierra del Fuego y de Santa Cruz, dicho sea de paso. El Pampa III bloque II adquiere su sentido en este contexto: el rearme aeronáutico argentino con una fuerza de cazas que imponga cierto respeto. Es inevitable que esa flota la terminemos comprando al primer fabricante mundial que nos dé un producto supersónico con buenos misiles, fabricación local o parcialmente local, libre de cesión de recursos soberanos o de alineamientos diplomáticos internacionales inconvenientes, y con una hora de vuelo que no cueste más de U$ 5000 dólares. Por lo demás, esa flota no puede venir «llave en mano». Las células se pueden fabricar en la FAdeA de Córdoba, parte de la EVA la pueden hacer firmas privadas como Redimec, y los radares AESA los puede desarrollar INVAP. El otro propósito del Pampa III bloque II es la exportación. Cumple su función mejor que cualquier otro avión en su rol y rango de precios (U$ 14 millones la unidad). Y esa función es entrenar pilotos capaces de volar jets de combate multirrol, supersónicos y de generación 4.5. Para poder exportar Pampas tenemos que estar en condiciones de fabricar más de 3 unidades anuales. El número tendría que ser al menos 10, para que el cliente se vaya con su flota «en mano», y tenga garantías de que habrá un buen servicio de posventa. Para eso hay que ir sustituyendo por fabricantes nacionales a los proveedores de casi el 80% del valor del avión, formado por unos 20.000 componentes mayormente importados. ¿Por qué sustituirlos? Para tener un avión pesificado, no dolarizado. Y para tener una industria aeronáutica, que es más importante que tener avioncitos. Si no hemos exportado Pampas, si no hemos logrado siquiera fabricarlos en cantidades suficientes para cubrir (mal) los baches que iban dejando los Mirage y Dagger que se desprogramaron de puro viejos, no es porque haya sido jamás un mal avión. Es por falta de componentes locales. Hace 40 años, cuando voló por primera vez, los requisitos de un entrenador avanzado eran menos electrónicos, pero en ese mundo más visual e intuitivo el Pampa también era un excelente entrenador. Su principal problema fueron los presidentes Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Mauricio Macri, que pararon su fabricación y/o lo sustituyeron por entrenadores multirrol notoriamente inferiores (el Tucano y el Texan II). Con ello, destruyeron la posibilidad de ir formando una cadena de proveedores nacionales de aviopartes para el Pampa. Es lo que se trata de reconstruir ahora, en una paradójica y paciente carrera contra el tiempo. Reconstruir una industria aeronáutica propia, algo que a veces estuvimos a punto de lograr, pero que se nos viene escapando desde 1927. Una industria aeronáutica. Es la que hace la diferencia entre una fuerza aérea real, o una academia de vuelo para desfile aéreo.

Daniel E. Arias

En AgendAR nos extendimos sobre el nuevo Pampa III -entre otras notas- aquí.

Fuerte rebrote del covid en Chile, a pesar de la campaña de vacunación. Y de las protestas

Ayer viernes 5, Chile reportó 5.325 nuevos casos de COVID-19, la cifra diaria más alta en ocho meses, en medio del rápido avance del proceso de vacunación contra el coronavirus, que en ese país alcanzó a casi 4 millones de personas con al menos una dosis. Según el reporte diario del Ministerio de Salud, la cifra de las últimas 24 horas es la más alta desde el mes de junio del año pasado, cuando Chile, en medio del invierno, vivió el pico de la primera ola de los contagios. En la misma jornada, se reportaron 90 fallecidos. “Estamos viendo el efecto de las vacaciones. El virus tiene un periodo de incubación de 14 días y lo que estamos viendo ahora son personas que se contagiaron en febrero. Tal como vimos en Europa, las personas se contagiaron después de las vacaciones”, indicó a la prensa Enrique Paris, ministro de Salud.

Los casos comenzaron a subir —después de una estabilización tras los meses de invierno— a fines del año pasado, para luego volver a bajar.

En las últimas semanas se habían mantenido estables, pero a partir de marzo, con el retorno de los veraneantes, la curva de casos volvió a incrementarse.

Los fines de semana cerca de la mitad de la población de Santiago está en cuarentena, según determinaron las autoridades. Durante la semana, permanecen abiertos colegios, centros comerciales, casinos y gimnasios.

Esto se da en paralelo al exitoso proceso de vacunación que lleva adelante el país, que este viernes había reportado casi 4 millones de personas vacunadas (21% de la población total de 19 millones) con al menos la primera dosis, lo que lo llevó a posicionarse como líder en América Latina.

Chile inició la vacunación el 24 de diciembre con el personal médico y desde el 3 de febrero de forma masiva. “Esperamos que la vacunación, aunque sea una dosis, logre bajar un poco el aumento de casos”, dijo el ministro Paris. De acuerdo a sus cálculos, y siguiendo la experiencia de otros países, hacia el 15 de abril podrían verse el efecto de las vacunas.

También, el Ministerio de Educación de Chile informó este jueves que, a solo tres días del retorno a clases presenciales en algunos establecimientos del país, se han registrado casos sintomáticos de COVID-19 en 43 de ellos. El subsecretario de Educación, Jorge Poblete, aseguró que el hallazgo de estos casos es una muestra de que las medidas funcionan, pues gracias a ellas se ha detectado y aislado a los pacientes. «Si es necesario suspender temporalmente las clases, se hace, y es así como hemos actuado”, dijo el funcionario, que recordó que a nivel nacional cerca de 3.800 establecimientos educacionales realizan algún grado de actividad presencial.

Desde que se confirmó el primer caso de coronavirus en Chile, el 3 de marzo de 2020, la pandemia ha causado más de 845.000 contagiados y por sobre los 20.900 fallecidos confirmados.

Las autoridades chilenas no han mencionado hasta ahora a las manifestaciones y protestas violentas, como la que se dio anoche en la histórica plaza Baquedano, como una de las causas del rebrote de covid. Pero es una parte de la realidad chilena que sobrepasa a la emergencia sanitaria, pero que sin duda tiene consecuencias.
Chile: un grupo de manifestantes prendió fuego este viernes (05.03.2021) a la estatua del general Manuel Baquedano

Cabandié: “Con esta tasa de deforestación, en 70 años nos quedaremos sin bosques nativos”

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, encabezó la apertura del periodo anual de asambleas ordinarias del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA). Allí realizó un repaso de lo actuado en el primer año de su gestión junto a la proyección de acciones para el 2021.

Se refirió a los distintos aspectos de la gestión, comenzando por la gestión integral de los residuos sólidos urbanos (GIRSU), una de las principales problemáticas ambientales en el territorio. “Tratamos de darle un carácter federal, como corresponde, a la gestión de GIRSU, sobre todo dinámica y ejecutiva”. Recordó asimismo que del crédito de 125 millones destinado al rubro “en la gestión anterior se había utilizado el 21 %”, en tanto este año “ya hemos superado ampliamente lo que se había ejecutado en los cuatro años anteriores”. Con respecto a los fondos para bosques, el ministro nacional aseguró: “En 2020 hemos podido transferir 811 millones de pesos que representa un 200 % más de lo que se transfirió en los cuatro años anteriores”. Además señaló “Uno de los temas principales para este año es trabajar sobre la mejora de la ley de bosques nativos”. Aseguró: “Creo que necesitamos imperiosamente modificar la ley de bosques nativos porque lo que vivimos el año pasado fue muy fuerte. Se han arrasado 400 mil hectáreas de bosques nativos; 300 mil por incendios forestales y 100 mil por deforestación”. “Que aún no tengamos tipificado en el código penal el delito ambiental, a mí me avergüenza como Nación”, expresó. “Estamos en un buen momento para mejorar esa ley”, agregó Cabandié al considerar que la tasa de deforestación “aún no bajó lo suficiente y sigue siendo muy alta”. “Si seguimos con esta tasa de deforestación en 70 años nos quedaremos sin bosques nativos”, concluyó el funcionario. Desde AgendAR compartimos la preocupación. Y sostenemos que una clave fundamental para salvar lo que queda de los bosques nativos, que también significa preservar la fertilidad del suelo y un adecuado régimen del agua, hace necesario que se desarrollen y estimulen formas de explotación humana de esos bosques que al mismo tiempo los protejan. En Argentina hay muchos ingenieros forestales que han estudiado y debatido este tema.

Qué pasará cuando estemos vacunados en un mundo sin suficientes vacunas

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(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)
  1. El mundo sin vacunas
¿Cómo va a evolucionar el SARS CoV2 en todo ese gran mundo donde casi no hay vacunas? ¿Se va a volver «buenito», como dicen algunos que la saben lunga? Porque de creerle a la estúpida realidad, está cada vez más malevo. Si consultamos el pasado y vemos cómo evolucionó un virus respiratorio totalmente distinto, el gripal A H1N1 entre su primer y su segundo brote, surge un parecido intimidante: la primera ola del que campeó entre 1917 y 1918 fue dura: los médicos llamaban a esa enfermedad “la fiebre de los 3 días”, que era lo que tardaba en resolverse el cuadro, fuera a favor del paciente o del enterrador. Pero la segunda ola fue peor. Empezó en 1919 y mataba gente joven y vigorosa en 2 días. Los moribundos entraban a la muerte con la cara azul por la cianosis, los pulmones inundados de líquido extravasado y la piel tan ampollada que literalmente crepitaban por el estallido de las vesículas cuando las enfermeras los giraban en la cama. Por esa razón a esa gripe se la llamó también “la fiebre crepitante”. El virus había mutado. Recrudecía porque fuera de las esporádicas cuarentenas, cada vez más locales, débiles y desorganizadas, no encontraba oposición. Todo parecido con el mundo de 2020 y la evolución del SARS CoV2 es intencional. La sintomatología del Covid-19 es bien distinta de la gripal “española”. En lugar de matar a jóvenes en la flor de la edad como el H1N1 de 2019, o preferentemente a chicos y viejos, como casi cualquier gripe banal, el SARS CoV2 liquida preferentemente a varones y viejos. Su mortalidad inicial en Wuhan, China, su aparente «kilómetro cero», no era muy alta, del 3,4% de los infectados, muy inferior a la de los otros corona pandémicos de este siglo, el SARS de 2002 y el MERS de 2011. El problema era (es) su contagiosidad incomparablemente mayor. Si los decesos son el interés que rinde un capital de enfermos, el del Covid-19 es bajo. El problema es que el capital de base del Covid ya no hay cómo calcularlo. Decenas de expertos en diagnósticos podrían discutir años enteros sin ponerse de acuerdo sobre su letalidad real. Y no tanto porque sea incierto el número de muertos por Covid, que se suele ocultar incluso por descuido, sino por que nadie sabe cuántas personas estuvieron o están infectadas a fecha de hoy. En los meses iniciales de 2020, mientras el SARS CoV2 se extendía a velocidad relampagueante por el planeta, fue disminuyendo y aumentado su letalidad de modos impredecibles, al parecer retratando mucho mejor el estado del sistema sanitario y las políticas públicas en cada país que su potencial inherente de letalidad. Pero eso ya no es totalmente cierto. A un año de su desembarco en las Américas, en sus tablas ajustadas a sexo, edad, nacionalidad, ocupación, calidad local de aire y estado físico previo a la infección, la OMS le atribuye una letalidad media mundial de 1,63% de los contagiados. Sin embargo, hoy la cepa B.1.1.7 del SARS CoV2, llamada “británica” es un 50% más contagiosa que la original de Wuhan, China, y por vía separada de su contagiosidad (que de suyo aumenta el número de muertes), también al parecer resulta más letal. En estos días la variante británica está haciendo colapsar de casos las intensivas de los sistemas de salud más robustos del planeta: los de los estados de bienestar de Europa del Norte. Que en plena Segunda Ola siguen mayoritariamente sin vacunar, cosa que no remedian con chequera, juicios o lobby, porque los delirantes stocks de vacunas que acapararon en muchos casos no han sido ni fabricados. Lo que estamos viendo ya lo vieron nuestros abuelos, y es darwinismo microbológico puro. Entre las cepas de los virus de transmisión por contacto cercano, como el HIV, se imponen las versiones más lentas y menos virulentas, porque hacen durar largamente al portador sano, de modo que desparrame más la infección. Si éste virus te matara en horas, desaparecería solo. Pero entre los virus como éste, los de transmisión casi inevitable, hídrica o aérea, no hay ventajas competitivas en hacer durar vivo al paciente demasiado tiempo. Por el contrario, en la competencia intraespecífica de la especie, empiezan a ganar las cepas que logran que los contagiados se enfermen más y produzcan más viriones, aún si debido a ello también se mueren en mayor proporción, y más rápido. ¿Por qué? Porque la naturaleza se encarga, imparcial, de diseminar los viriones por las puras leyes de la física. Eso hace que, en ausencia de obstáculos reales a la transmisión de un virus respiratorio, se generen cepas más feroces, y que éstas vayan sustituyendo a las menos virulentas a la hora del contagio, hasta sustituirlas. Pasó con la gripe de 1918 y está pasando ahora en el Reino Unido con el SARS CoV2. Los que pronosticaron que el virus iría perdiendo filo entendieron mal a Darwin. Y del negocio farmacológico no saben un comino. Sin embargo con su “blitzkrieg” contra el Covid-19 aún por la mitad, Israel muestra que podemos razonablemente apuntar a 3,5 hospitalizados por IRAG cada 100.000 habitantes que hayan recibido “toda la pichicata”, si se trata de vacunas de doble dosis. Podemos incluso superar a Israel: aquí no tenemos un gran núcleo poblacional emperrado en no vacunarse. Nuestra negativa creciente al distanciamiento social habla de mucho hastío y de cierta imbecilidad de nuestra especie, no especialmente de nuestra nacionalidad. Salvo casos psiquiátricos, aquí los negados al barbijo no expresan una ideología o una religión: sólo cansancio y/o estupidez. ¿Por qué nos importa la data israelí, compatriotas? Porque muestran que cuando aparezcan vacunas en cantidad y calidad suficiente, aquí se podrá volver sin remilgos a clases, a verse con los amigos y la familia, a trabajar bajo techo ajeno, a viajar en avión y a comer en restaurantes. En suma, con las vacunas recuperamos buena parte de nuestras vidas y del mundo. No así la total tranquilidad, salvo que uno sea muy bobo. El barbijo habrá que tenerlo como pintado en la cara un largo tiempo. Israel mismo, país más vacunado del planeta, es una sociedad donde resultaría mposible llegar a un estado de “cero Covid” por diseño: al gobierno israelí no le interesan los palestinos, aunque son 5 millones, y al más o menos millón de haredim tampoco les interesa el gobierno israelí. Sumando, pese a casi 6 millones de personas expuestas al virus, contra o a favor de su voluntad, que viven adentro o alrededor de un país de apenas 9 millones de habitantes, Israel, pese a todo, va blindándose inmunológicamente. La vida de los vacunados cambia. Mal que bien, en comparación con Ud. o conmigo, los pichicateados israelíes duermen sin frazada. La única vacuna por ahora disponible en la Argentina, la Sputnik-V, tiene una eficacia comparable (91,6%) con la de Pfizer (95%). Aquí fabricamos otra, la Oxford de AstraZeneca (AZ). Por torpezas de la firma y la mala leche de la FDA y la EMA contra una vacuna cuya objeción reside en su carácter NIH (Not Invented Here), la Oxford tuvo grandes traspies con su fase III para licenciar en EEUU y la Unión Europea. Pero en su Inglaterra natal y administrada –por escasez de vacunas- con un hiato de 3 meses entre 1ra y 2da dosis, logró expresar más por casualidad que por diseño su potencia real. Hoy allí está logrando disminuir los ingresos a hospital con IRAG en un 94%. Sí, concordamos, «es un caño». En diciembre de 2020 a Ginés González García le resultaba realista pensar en llegar a Marzo con 13 millones de argentinos vacunados justamente con la Sputnik-V y la Oxford. Y en números, tenia razón. Habíamos pedido 20 y 22,4 millones de dosis respectivamente. Estaban a la entrega. Esas dos marcas al principio miradas de reojo por los sabihondos, elegidas en su momento por la Dra. Carla Vizzotti –quien por ello se comió críticas de todo calibre proferidas por nabos de toda catadura- hoy están dando pruebas de excelencia. Pero también, de inexistencia. El problema es que los rusos –a quienes para colmo pusimos de moda en la región- están colapsados de demanda y no nos entregan las Sputnik-V pactadas: lo nuestro es avivar giles. Peor aún, las Oxford “made in Garin, Argentina” (que algún menguado aceptó exportar en tambores y a granel a México para su fraccionamiento y etiquetado), ésas, chamigo/a, no vuelven, al menos este año. ¿Y por qué no? Una explicación popular es que en tierras aztecas faltan redomas, ampollas, frasquitos, “vials”. Jíjole, no tenemos el pinche vidrio, vato, órale, vuelve mañanita, ¿sí? Otra explicación más al gusto de quienes no comen vidrio es que ese país está incendiado de casos y el coeficiente local de decesos contra contagios casi cuadruplica el nuestro. Quien autorice el regreso de las 22,4 millones de dosis pactadas a Argentina tendrá problemas. Algo de esto habrán discutido Alberto Fernández y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Y como vienen las cosas aquí en nuestras pampas, si de aquella charla hubieran salido buenas noticias para Argentina, ya las sabríamos todos. AstraZeneca trata de mitigar los odios que genera en nuestro país su política de fabricar aprovechando la buena capacidad instalada en fierros y en recursos humanos, para después exportar el 100% del producto a otra parte. Lo hacen en todos lados. Por similares razones AZ es detestada también en la UE, donde la fábrica de Novasep en Seneffe, Bélgica, proveedora de genéricos de la firma anglosueca, está entregando toda su producción al Reino Unido. Italia está podrida de la situación. AstraZeneca explicó angelicalmente que no podrá cumplir por motivos técnicos con lo que le debe a la UE apenas una orden de compra por 300 millones de dosis, con opción a 100 millones más, todas a distribuir entre los 27 países comunitarios. La UE escucha las excusas de AZ con la misma bilis que Ud. cuando lee lo de la crisis de frasquitos en México. En cualquier momento la UE cede ante Italia e incauta la fábrica de Seneffe y su producción. Por ahora, esta lucha de ricos contra ricos por apropiarse de la vacuna más barata del planeta (y además la cuarta más efectiva) logra una única cosa: que aumente la desesperación general y por ende el precio de todas las otras vacunas. Y los pobres, a joderse. Mirando el panorama general, ¿AZ nos hará llegar, como plan B, 22,4 millones de Oxford desde la India, donde tiene su mayor proveedor de genéricos? No sé Ud. Yo tengo mis dudas: como Rusia y como México, la India también está ardiendo de casos. La India –cosa que se suele ignorar- tiene la mayor y mejor capacidad instalada mundial para producir vacunas genéricas. Es sede del enorme Serum Institute. También súmele Bharat Biotech. Entre esas dos firmas y un numeroso pero experto chiquitaje, la facturación anual habitual de vacunas genéricas de la India ronda los U$ 42.000 millones. Pero el parlamento empieza a gruñir que ya fue suficiente de exportar vacunas anti-Covid hechas en territorio propio. Ignoro cómo se dice “La caridad empieza por casa” en hindi, pero por ahí van los tiros. Los campeones del libremercadismo vacunal son el Reino Unido, los EEUU, Australia, Japón, Suiza, Israel y la UE: con apenas el 16% de la población mundial tienen contratadas 4.200 millones de dosis, es decir acapararon el 60% de la capacidad instalada mundial de fabricación, tienen 5 veces lo que necesitan. Tienen pero no tienen, salvo que logren inyectarse las órdenes de compra. Los países de ingresos medios y bajos, con el 84% de la población, por ahora se las tienen que arreglar con 270 millones de vacunas, también casi enteramente teóricas. Los cuellos reales de botella en fabricación y logística, la angurria de las farmacológicas, la imbecilidad de muchos estados para ponerse al frente de su salud pública en lugar de delegarla en multinacionales, y la brillante inepcia de la OMS para organizar el caos, todo por ahora apunta a garantizar que en 2022 el 60% de la población mundial siga sin vacunar, y en 2024 todavía vayan a quedar países, regiones y clases sociales desprotegidas. Lo paradójico es que falten vacunas en los países acaparadores, como se evidencia en la UE o Canadá. Estos muchachos están descubriendo que con la pura chequera no arreglan su falta de fábricas. La deslocalización de los medios físicos de producción, su partida a China, parece haber sido una mala idea. Y están enterándose de que una cosa son papelitos firmados, y otra vacunas tangibles. Las farmacológicas pipí-cucú que les firmaron todos esos contratos de provisión, las dueñas verdaderas de las principales patentes, estaban vendiéndoles obeliscos, buzones y castillos en la Luna: Big Pharma tiene chapa, pero no suficiente planta propia o subcontratada para atajar la incontrolable demanda mundial. Y la situación promete seguir –dice Sudáfrica- hasta al menos 2024. Si no fabricás en casa, si no sos el dueño indiscutido de tu producción, estás en el horno, brother. Títulos posibles: “El globo de la globalización se desinfla”, o “Cómo redescubrimos para qué servían los estados-nación”. El FMI (en Argentina no hace falta aclarar esa sigla) calcula que las pérdidas sumadas en 2020 y 2021 para la economía mundial por la pandemia andan en los U$ 12 billones. Hablo de billones castizos, es decir millones de millones, es decir doce seguido por doce ceros. Oxfam, todavía hoy la ONG más respetada en la lucha contra el hambre, cree que con el 0,59% de esa cifra se podría vacunar completamente al 100% de la población, pero sólo si los desarrolladores de las principales fórmulas abrieran sus secretos tecnológicos y cedieran la propiedad intelectual a los países y empresas farmacológicas capaces de ponerlas efectivamente en el mercado. Médicos sin Fronteras aboga por lo mismo. Public Citizen, una ONG estadounidense de abogados, provee el motivo legal para ello: TODAS las vacunas ya licenciadas fueron desarrolladas con dineros públicos, ya sea como inversiones ad-hoc o como pedidos firmes de cosas entonces inexistentes. Como botón de muestra, la “Warp Speed Operation” de los EEUU: U$ 10.000 millones del gobierno de Donald Trump repartidos a 6 farmacológicas –luego se sumaron otras 3- sin garantías de que llegaran a productos licenciables, y sin pretensiones de ponerle techo a los precios. Warp Speed no es ningún invento del Donald: es el eterno modelo de la medicación que cambia las reglas de juego: el estado pone la tarasca para Investigación y Desarrollo, las farmacológicas cobran las patentes, y la posterior entrega con cuentagotas garantiza años de precios altos y terror. Pasó antes con la hoy banal insulina, y luego con los carísimos cócteles de antirretrovirales para el sida, luego de 2001 fue el turno de algunas citoquinas oncológicas y del sistema inmne «e cosi la nave va». ¿Abjurar de patentes la “Big Pharma”? Antes se va a congelar el infierno, si estas herejías antisistema las piden las ONGs. Pero Sudáfrica y la India están llamando activamente a eso. Y sumados, esos estados nación representan a más del 18% de la población mundial y en el caso de la India, la mayor capacidad de genéricos del planeta, medida en fierros y recursos humanos. Si yo fuera el dueño de Pfizer, estaría al menos preocupado. Cuanto mayores sean los reductos geográficos y sociales donde el SARS CoV2 no encuentre oposición, mayor será la intercurrencia de cepas nuevas. Y generalmente serán más contagiosas, más letales o ambas cosas. Algunas lograrán evadir parcial o totalmente las vacunas más difundidas y exitosas, y nos obligarán a reformularlas. No es un pronóstico: es una observación. Ya sucede. Y cada nueva fórmula será un nuevo negocio, un poco como los parches informáticos. No es tan malo, para algunos, que la emergencia no se extinga del todo. Las innovaciones y cambios de fórmulas probablemente nos lleguen con el título cosmético de “dosis de refuerzo” en el año próximo y los venideros, mientras la pandemia tal vez se fragmenta en decenas de endemias nacionales y regionales, casi todas previsiblemente en el mundo pobre. La única buena noticia es que para los afortunados que sí logren vacunarse, si las fórmulas logran mantener (por actualización o por diseño original) las cifras impresionantes de protección que muestran hoy en Israel, a esos «we few, we lucky few» el mundo se irá volviendo nuevamente operable y habitable. ¿Para los vacunados, seguirá existiendo el riesgo de morirse de Covid-19? El que afirme lo contrario, que marche preso reo de lesa biología. La respuesta es sí, pero muy pocos. Los fabricantes de tapabocas tienen mercado para rato. Pero el riesgo de internación por IRAG para el vacunado será muy bajo. ¿Será un riesgo manejable y mitigable? Sí, pero no eliminable. ¿Y la reinfección? La cepa P.1 brasileña es reinfectante, y la E484K sudafricana, también. Si esta OMS de hoy, fantasma de la que fue en 1980 cuando exterminó la viruela, no dirige un esfuerzo titánico para vacunar rápido y bien al planeta entero, viviremos el resto de nuestras vidas en carrera armamentista contra el SARS CoV2. Lo bueno es que en general, los vacunados ganaremos. No siempre, pero casi siempre. Y nuestra atención estará dirigida a otras cosas. Gente: Uds. no tendrán que leer más artículos como este plomo, ni yo deberé escribirlos. ¿Eso cuánto nos vale? ¿Y qué más podemos discernir del desaforado horizonte del futuro mirándolo a través del ojo de cerradura del caso israelí, o para dar otro que empieza a imitarlo, el del Reino Unido? No mucho más. Para enterarnos mejor de lo que quizás nos espera, en realidad nos vale más mirar nuestro pasado reciente y otra enfermedad muy distinta: el sarampión.

(Continuará y terminará, lo juro)

Daniel E. Arias

Un estudio argentino de la Sputnik V: los pacientes recuperados de covid no necesitarían una 2° dosis

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Un importante trabajo científico, al que se puede acceder al final de esta nota, sugiere que los pacientes recuperados de una infección de Covid-19, necesitan una sola dosis de la vacuna para alcanzar la inmunización.

A esta conclusión se llegó estudiando la respuesta inmune de médicos que se habían contagiado de Covid-19 y luego se recuperaron. Posteriormente, habían sido vacunados con la Sputnik V. Este dato puede ser clave para programar una campaña de vacunación más eficiente: las conclusiones sugieren repensar el esquema de vacunación para aquellas personas que tuvieron la infección por coronavirus y se recuperaron.

Explica la doctora Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir: “Los resultados sugieren que aquellas personas previamente expuestas al SARS-CoV-2 y mostraron haber desarrollado anticuerpos antes del inicio de la vacunación, generan una respuesta inmune humoral rápida al recibir una dosis de la vacuna Sputnik V, produciendo niveles de anticuerpos similares e incluso superiores a los producidos por personas no infectadas que recibieron dos dosis de la vacuna”. “Una hipótesis es que la infección previa genera memoria inmunológica que se evidencia con la primera dosis de Sputnik V produciendo niveles aumentados de anticuerpos en comparación con individuos no infectados previamente”, señaló Jorge Geffner, investigador superior del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS) y miembro del equipo que realizó el estudio, .
Cambiar el esquema de vacunación y hacerlo más eficiente
El hallazgo avalaría revisar el esquema de vacunación para aquellas personas con antecedentes confirmados de infección por el coronavirus SARS-CoV-2, lo que permitiría optimizar recursos sin comprometer la eficacia de la inmunización. En la primera etapa del estudio se analizó la respuesta inmune de 142 trabajadores de la salud que se ofrecieron como voluntarios, todos de entre 18 y 59 años, que prestan funciones en siete centros públicos de la provincia, de los cuales 22 habían estado previamente infectados con coronavirus. La investigación contó con el apoyo del Ministerio de Ciencia de la Nación y fue coordinado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires; con la participación de la FIL, el INBIRS, y el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que depende del CONICET. Recientes trabajos de investigación similares, hechos sobre la acción de las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna indicaron algo similar: luego de una dosis en personas con exposición previa al virus es de tal magnitud que no sería necesario aplicar una segunda dosis. En Francia y España se adoptó esa política para algunas franjas etarias, para optimizar recursos. “Sin embargo, no había estudios hasta el momento con la vacuna Sputnik V que comparasen los niveles de respuesta inmune de individuos vacunados con dos dosis con individuos vacunados con una dosis con exposición previa a SARS-CoV-2”, afirmó Gamarnik, para quien “los datos obtenidos en el presente trabajo son una muestra de la importancia del trabajo conjunto entre científicos, profesionales de la salud y autoridades para generar información en nuestro país”. “Los resultados preliminares de este estudio entusiasman mucho, son muy valiosos para la toma de decisiones en relación a la campaña de vacunación y la donación de plasma como tratamiento para COVID-19”, puntualiza la asesora biotecnólogica del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Dra. Marina Pifano. “Contar con evidencia local sobre la respuesta a las vacunas, en este caso la Sputnik V, generada por nuestros hospitales públicos e instituciones de investigación prestigiosas de nuestro país permite mejorar el enfoque de las políticas públicas”, finalizó Pifano. Para acceder a Empleo de la vacuna Sputnik V en Argentina: Evaluación de respuesta humoral frente a la vacunación cliquear aquí.

El presidente recibió a una empresa china que fabricaría aquí baterías de litio y vehículos eléctricos

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El presidente Alberto Fernández recibió a Zhang Yue, CEO de la empresa china Jiankang Automobile Co, fabricante de vehículos eléctricos, parte del Grupo Gotion High Tech, cuya actividad principal es la producción de baterías ion-litio para electromovilidad. . La reunión se realizó en la residencia de Olivos y participaron el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; el secretario de Industria, Ariel Schale; Peng Yun, director de Ingeniería; y Fernando Lin, representante local de la automotriz. El 24 de enero último la compañía china firmó un memorándum de entendimiento (MOU) con el Gobierno argentino que promueve la instalación en el país de una fábrica de baterías de litio y una planta de ómnibus eléctricos. Los ejecutivos chinos respaldan el Proyecto de Ley de Movilidad Sustentable que el presidente propuso el lunes pasado durante la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso . El Grupo Gotion es el 3° fabricante a nivel nacional chino y 5° en el mundo. Cuenta con una planta de ómnibus, ocho de baterías, todas en China, y cinco centros de I+D (integración y desarrollo), distribuidos en Alemania, Estados Unidos, Japón, Corea y, por supuesto, en China.

La Agencia Europea de Medicamentos comenzó el procedimiento de aprobación de la Sputnik V

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La Agencia Europea de Medicamentos anunció que ha comenzado una «rolling review» -una herramienta reguladora que utiliza la EMA para acelerar la evaluación de un medicamento prometedor durante una emergencia de salud pública- de la vacuna rusa Sputnik V contra el Covid-19.

El objetivo es probar el cumplimiento de los estándares comunitarios de seguridad y calidad, el primer paso importante para obtener la aprobación para su uso en la Unión Europea. «La revisión continuará hasta que haya suficiente evidencia disponible para la solicitud formal de autorización de comercialización», dijo la agencia en un comunicado ayer jueves. «Si bien la EMA no puede predecir los plazos, debería llevar menos tiempo de lo normal evaluar una aplicación eventual debido al trabajo realizado durante la revisión». La decisión del Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la EMA de iniciar el procedimiento de revisión se tomó en base a los resultados de los estudios clínicos y de laboratorio de la vacuna en adultos. Varios estados miembros de la UE ya han aprobado el uso de Sputnik V en sus países, sin esperar el registro a nivel europeo de la vacuna por parte de la EMA. Actualmente, la vacuna está registrada en Hungría y Eslovaquia. Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, dijo: “Celebramos el inicio del procedimiento de revisión continua de la vacuna Sputnik V por parte de la Agencia Europea de Medicamentos. Una vez aprobada por la EMA, podríamos empezar a proporcionar vacunas para 50 millones de dosis para los países europeos a partir de junio de 2021″. Ésta no es una buena noticia para la Argentina. Más allá de la satisfacción de saber que allá en agosto el gobierno tomó una decisión acertada al empezar las conversaciones para conseguir la vacuna rusa, que la Sputnik-V sea aprobada por la EMA es un elemento negativo. Porque agregará clientes muy ricos a competir por esa vacuna. Es un problema para nosotros, y va a seguir siéndolo hasta que entre en línea la planta de Richmond-Heterolabs de Martínez licenciada por el Gamaleya. Un año largo, mínimo. Mientras tanto, la UE nos mandará al fondo de la cola.

Encuesta: aumentó la confianza de los argentinos en las vacunas contra el Covid-19

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La predisposición de la población a aplicarse la vacuna contra el COVID-19 aumentó de forma considerable.

Una buena noticia sobre la vacunación: recientes encuestas realizadas en diferentes grupos de población de Argentina mostaron un aumento en la confianza en las vacunas y su poder preventivo. Un ejemplo es la más reciente medición realizada por la consultora Aresco y que encontró que -en febrero pasado- el 71,1 % de los entrevistados afirmó que “se vacunaría sin dudar“. Esto representa un salto positivo de casi 15 puntos porcentuales con respecto a una medición similar realizada en enero 2021, cuando esa pregunta tuvo una respuesta positiva del 56 %. En cambio, sólo el 22,3 % considera que es poco o nada probable su aplicación, representando una caída similar (37,4% en enero).

Otro trabajo coincidente

En otra encuesta de opinión publica, realizada por la consultora Zuban, Córdoba y Asociados, el porcentaje de personas que se afirmó que se daría la vacuna contra el COVID-19 se incrementó del 49,9 % en enero al 69,2 % en febrero, y al mismo tiempo el de quienes no se la aplicarían cayó de 27,6 al 16,4 por ciento. Finalemente, una encuesta de Ricardo Rouvier & Asociados que indaga sobre el nivel de confianza en las vacunas contra el COVID-19 para controlar la pandemia arroja un crecimiento de 6,4 puntos porcentuales en febrero al alcanzar el 52,2 por ciento desde el 45,8 registrado en enero, mientras que la cifra de personas que no confían en ninguna de las vacunas cayó de 23,7 a 18,8 por ciento en el mismo lapso. Finalmente, varios estudios de opinión pública concluyeron que, la vacuna Sputnik V, producida por el laboratorio Gamaleya, tiene la misma aceptación que las otras, y su aprobación creció por lo menos 20 puntos entre enero y febrero.

Qué pasará cuando estemos vacunados. Fabricar vacunas o fabricar pandemias

(La primera parte de este artículo está aquí) 2. El Covid-19 en su marco viral En las virosis pulmonares, las vacunas cambian el juego a nuestro favor siempre. Pero con el Covid-19 y juzgando las cosas según están saliendo en Israel, el cambio es inmenso. Es antes y después de la vacuna. En esta parte, sin embargo, pongo la lupa sobre qué pasa después del después: los triunfos iniciales pueden ser enormes, pero no es tan fácil mantenerlos. Sorprendentemente, eso depende en buena medida de algo muy alejado de la ciencia biomédica. Y ese algo es el modelo de producción de proteínas animales de la agroindustria. Si Ud. está vacunado con ambas dosis de una vacuna anti-Covid eficaz, sus posibilidades de ir a dar con IRAG (Infección Respiratoria Aguda Grave) a un hospital son casi 43 veces menores que las que tuvo de terminar en igual sitio por aquella gripe brava de 2016. Y aquel año, oh lector, casi ningún argentino estaba muy preocupado por terminar en una terapia intensiva debido a una gripe de morondanga. Aunque parece haber matado al menos a unas 650.000 personas en el mundo, mayormente de complicaciones neumónicas, mayormente viejas, mayormente pobres. Nada hay de común en la gripe común. Todas las gripes anuales pandémicas de tipo A son descendientes atenuadas de aquel mítico evento de 1917. Se lo llamó erróneamente “la gripe española”, porque en España no había censura de guerra y la prensa podía hablar del asunto. En 1921, cuando aquel virus H1N1 causante, tras tres oleadas pareció desaparecer solo y por su cuenta, ya había matado a entre 50 y 100 millones de habitantes. Eso fue entre el 4 y el 8% de la población mundial de entonces. Son cifras perplejas. Una peste equivalente hoy tendría que cargarse a entre 320 y 640 millones de humanos, hechas las equivalencias demográficas. Aquel virus de 1917 en realidad no desapareció: con el prefijo de “gripe A”, distinta genética y una letalidad atenuada pero ondulante, todos los años emerge desde Extremo Oriente, y demasiado específicamente, desde China. En general las gripes pandémicas vienen fogoneadas por la cría de porcinos y aves a con una intensividad casi incomprensible, vista desde afuera de la industria. La familia gripal de los Orthomixoviridiae circula bastante libremente entre cerdos, pollos, patos, pavos y humanos, y en esos saltos entre especies coexistentes bajo igual techo, los genes de dos subespecies que infectan a una misma persona o animal, se recombinan y surgen así nuevas cepas virales. Todo sucede al azar, pero a enorme escala. Un laboratorio de armas biológicas no sería ni la mitad de creativo que ese tipo de explotaciones, ni haría mejor trabajo. Reconforta saber que Argentina ahora quiere adoptar este modelo ultraintensivo de producción animal. Tranquiliza saber que lo hará bajo el comando de expertas empresas chinas, que se instalarán aquí porque tienen la soja a pie de chancho, como quien dice. Pero además se vienen porque, de puro intensivos que son para la cría, de tan amuchados que tienen a los bichos, arrasaron su propia base industrial. Perdieron la mitad de su stock debido a la Fiebre Porcina Africana, virosis mundial que se desató en 2016 y no remite, pese a que la industria ya sacrificó 8,2 millones de animales infectados. Ahora que los chinos traen su modelo (y sus firmas, y sus métodos) para aquí, generarán cantidad de puestos de trabajo locales directos e indirectos. No pocos de ellos, en las funerarias. Ninguna nueva subespecie gripal zoonótica es especialmente bondadosa. Hasta la más boba, cuando pasado el invierno austral termina de hacer su tour anual del planeta, se ha llevado a la tumba alrededor de 380.000 personas, según estimaciones de la Universidad de Edimburgo. Pero las hay fieras en serio. La H3N2 de 1957, llamada “asiática” porque China ignoró su paternidad con esa cara de granito que pone el autor de un cuesco letal en un ascensor lleno, mató a entre 1 y 4 millones de gentes. La H3N2 de 1968 tuvo similar performance. A ésa se la llamó “de Hong Kong”, porque en dicha isla colonia, la prensa probritánica tenía permiso pleno para mentar la nueva y brutal gripe. En contraste, hablar de pandemias respiratorias emergentes aún hoy sigue siendo complicada en la República Popular, origen de casi todas. ¿Por qué ese casi monopolio, que no se limita a las gripes sino -como se probó en 2019- a otras virosis pulmonares? China es inmensa, pero comparte otro rasgo con la también considerable Argentina: mucho territorio árido, montañoso y poco habitable. Las llanuras del Sudeste y los fondos de valle de los 7 grandes sistemas de ríos chinos ya estaban sobrepoblados en tiempos de la dinastía Han, cuando se hizo el primer censo, entre los años 220 y 202 antes de Cristo. Los administradores contabilizaron 57,5 millones de habitantes. Semejante concentración humana en superficies cultivables comparativamente exiguas obligó al país a una revolución productiva: se terminó con los 4 milenios previos de cría de animales a campo: toda la poca tierra arable se necesitaba para cultivos. La cría de animales se transformó obligadamente una industria doméstica aldeana. La foto de abajo es contemporánea, pero ilustra ese mundo casi extinto, vigente hasta 1976.

Aldeanos en Zengchong, Ghizou: una postal de tiempos de Mao Zedong

Mientras China fue un país campesino, y el más poblado del planeta, es decir casi toda su historia desde la Edad de Bronce hasta aquel año que cambió todo, las familias criaban porcinos, patos, pollos y gansos literalmente en sus casas, todos respirando el mismo aire e intercambiando los mismos virus respiratorios. Si los virus gripales hubieran gozado de patentes, China habría podido vivir de royalties desde hace siglos. Desde los tiempos Han, los chanchos fueron la piedra clave que mantenía el equilibro de un sistema agroproductivo explotado al límite técnico de entonces: se alimentaban de los desechos domésticos de las aldeas. Y debido al despiadado empobrecimiento del suelo agrícola, devastado por milenios de cultivo, valían más por su estiércol que por su carne. En términos científicos, los chanchos cerraban el ciclo del nitrógeno, el fósforo y otros minerales extraídos por el cultivo de las tierras de labranza, y al volver a ellas como abono, las mantenían productivas. La bosta de porcino era un commodity que se vendía a buen precio en los mercados populares aldeanos. Y salvo en fiestas de guardar, los campesinos pobres rarísimamente comían cerdo, privilegio más bien de sus señores feudales, y luego de sus terratenientes. Hace 3500 años que el idioma mandarín acuñó el ideograma 家 (jia), que significa tanto “hogar” como “familia”, poniendo la raíz del sustantivo “techo” sobre la del sustantivo “cerdo”: literalmente, una casa aldeana funcionaba poniéndole un techo al chancho. Aquel modelo duró milenios y atravesó dinastías. En el breve período socialista entre 1949 y 1976, Mao Zedong, ya con 10 veces más población a alimentar que la numerada por los censistas Han, acuñó aquella definición famosa según la cual el chancho es una fábrica de fertilizante en cuatro patas. Pero con el “boom” capitalista de Deng Xiaoping y Xi Jinping, era imposible seguir manteniendo a la mayor parte de la población en el campo: con los cambios en la propiedad y el uso de la tierra, se hubiera muerto de hambre. En cambio, se la necesitaba desesperadamente en las ciudades industriales para volver a China “la fábrica del mundo”, como dijo Deng Xiaoping. Y eso cambió la visión china del chancho. La privatización de la propiedad rural dio origen a la mayor migración de la historia humana: entre 1976 y 2006, 400 millones de campesinos chinos dejaron el campo y se volvieron citadinos y obreros, mientras la población nacional pasaba de 800 a los 1400 millones de hoy. Con fábricas cada vez más modernas y niveles de calidad que permitían exportar, la prosperidad promedio crecía y la nueva burguesía y la flamante clase media chinas descubrían la carne, cuyo ideograma es 肉, rou. Y no hace falta de aclarar que rou, sin otras raíces modificadoras, es carne porcina. Si fuera vacuna o de pollo, hay que anteponerle los ideogramas correspondientes a «vaca» y «pollo». La unidad productiva de carne en China ya no es la aldea, donde ahora sólo viven algunos pocos chicos y viejos en gran pobreza, sino la fábrica hecha sobre el modelo yanqui y europeo creado en los años ’70, supuestamente cientifico y eficiente. Se trata de infiernos perfectos, con los animales empaquetados nariz contra nalgas, sin espacio para moverse, antibióticos a pasto para que no se infecten de bacterias, y los colmillos extirpados para que no se arranquen la cola por la desesperación. Los hay de 9 pisos, y hasta de 12 pisos de altura, como la granja que se muestra abajo, con 1300 animales por planta.

Megagranja porcina vertical de 9 y 12 pisos de altura en Yangxiang, en las afueras de Guigan, China del Sur, capaz de producir 840.000 chanchos/año.

            Los antibióticos en tales unidades se consumen masivamente, pero son antibacterianos: no pueden nada contra los virus. El stress y el hacinamiento continuos son muy inmunodepresores y garantizan el éxito de todo virus capaz de infectar a un porcino, sin que las rigurosas normas de higiene y la vigilancia epidemiológica los atajen. El chancho en China ahora es una fuente de eso, rou, y el estiércol y la orina, atiborrados de antibióticos, más que un fertilizante vendible se han vuelto un problema gigantesco de contaminación de suelos y de ríos, que se gestiona con más tecnología y voluntad que éxito. Esto explica por qué de los 1.300 millones de chanchos que hay en el mundo, la mitad se crían en China, hasta que de un año para otro se muere la mitad y contagia a no poco personal, y también por qué la empresa china HW, la mayor productora mundial de carne porcina, tiene algunas fábricas con hasta 100.000 animales, y la mayor industria de molienda de soja del planeta. ¿Por qué se cree que a mediados de los ’70 Argentina fue dejando de venderle trigo a la URSS para venderle soja a China? Es cierto que al hacer eso descendíamos un escalón en las cadenas alimenticias: pasábamos de de producir alimentos a producir forrajes… pero daba más plata. Ahora también entiende por qué los chinos prefieren comprarnos el poroto de soja sin valor agregado alguno, si pueden. Mirado científicamente, lo nuestro es exportación unidireccional de nitrógeno, fósforo y agua desde la llanura chacopampeana a las ciudades chinas, con genética ya cada vez más china (Syngenta), en ramales ferroviarios como el Belgrano Norte reparados con plata, rieles, durmientes, material rodante y locomotoras chinas, y embarcado en puertos privados chinos sobre el Paraná para irse a China en barcos fletados por armadores chinos. Obviamente el modelo ultraintensivo chino hace mucho tiempo que genera externalidades virales, pero hasta mediados del siglo XIX, cuando el Celeste Imperio conoció la brutal intromisión imperialista europea, la economía local era muy cerrada. Las gripes y virosis respiratorias generadas por el modelo pecuario intensivo doméstico de los aldeanos, eran grandiosas, pero epidémicas y locales. Occidente se enteraba de ellas, si lo hacía, por algún suelto en los diarios, la muerte de algún pastor protestante o católico. Sien embargo, desde fines del siglo XIX, con el ferrocarril y la navegación a vapor como vías de transmisión aceleradas, esas virosis se han vuelto pandémicas. Y hoy, con un modelo de producción de proteína animal de una escala atónita, y con ayudado por la aviación, los virus nuevos llegan a las antípodas del planeta en 12 horas. Ese invento norteamericano y europeo, el modo ultraintensivo de la cría porcina se adoptó también en la avícola, se derramó por todo el sudeste asiático, y últimamente también por Latinoamérica y África. No sin consecuencias. En 1974 y en 1977 virus A pandémicos de tipo H5N1, y origen aparentemente aviar, mataron gente a diestra y siniestra pero ambos brotes fueron contenidos en Norcorea, Vietnam, Hong Kong y China con cuarentenas rabiosas de los infectados, amén de la destrucción deliberada y rápida de la industria avícola local. Fue un “pasó raspando”. El virólogo y “gripólogo” Robert Webster describe así el H5N1 de 1974: “Por empezar creo que es el peor virus gripal que jamás vi o con el que trabajé, por lo patogénico. No sólo es terroríficamente letal para los pollos, que se mueren hinchados y hemorrágicos a las pocas horas de expuestos, sino que mata a todos los mamíferos, desde ratones a tigres, con eficiencia parecida”. La mortalidad en humanos se estimó en el 54% de los contagiados. La H1N1 de 2009 fue una novedad por no ser china. Fue la primera gran gripe pandémica salida de las flamantes megagranjas porcinas intensivas del centro de México. Pese a su denominación, que provocó terror, no logró repetir las hazañas fúnebres del virus de 1917, que también fue un H1N1. Pero los análisis “a posteriori” de la Organización Mundial de la Salud a la gripe de 2009 ya le atribuyen 1 millón de muertos a aquella influenza modelo 2009, y siguen sumando. La gripe de 2016, otra de las bravas, cabalgó sobre algún “relanzamiento” del virus H1N1 de 2009, y en menor medida de un H3N2, e incluso de un tercer virus B que nunca había mostrado potencial pandémico. ¿Cambió el virus H1N1 entre 1917 y 2009? Probablemente. Tiene los mismos antígenos en la cápside, es decir la cáscara: la neuranimidasa 1 para perforar un túnel en el moco que defiende a las células epiteliales respiratorias (de ahí N1), y la hemaglutinina 1 para anclarse a las mismas e invadirlas (de ahí H1). Pero la genética de la progenie de 2009 parece menos devastadora que la de su tatarabuelo H1N1 de 1917. ¿Cambiamos nosotros? También probablemente. Aquel virus de la posguerra nos seleccionó genéticamente: en 4 años y 3 terroríficos y sucesivos brotes, quizás mató a casi todos los humanos más susceptibles, y no fueron pocos. Las cifras estimativas -fue imposible llevar la cuenta- sigue pareciendo imposible. Ud. y yo descendemos de los humanos menos susceptibles, al menos a AQUEL virus. Pero cuente con el actual modelo mundial de producción de proteína animal para abastecernos de novedades, ya sea viejos virus gripales en versión «reloaded», o coronavirus enteramente nuevos, como este SARS CoV2. En un mundo sin aviación comercial ni internet como el de 1917, los países en guerra no se podían dar el lujo de defenderse de la gripe con cuarentenas masivas. ¿Parar la producción de armas? ¿Hacer volver a los muchachos desde las trincheras? Ni ahí. La prensa libre occidental silenció resueltamente la pandemia. Entre el 4 y el 8% de la población mundial se moría, ahogada, de edema pulmonar, y el mundo, que tenía esa moridera delante de la nariz y participaba de ella, casi sin enterarse ni entender. Los otros países ajenos al conflicto se dieron cuenta de la gripe ya medio tarde, y no estaban para cuarentenas largas. Los 4 años de la Gran Guerra habían destruido tantos recursos humanos y productivos que la pulseada entre el repunte económico de posguerra y la pandemia lo ganaba el repunte. Por muerte, literalmente. ¿Quién iba a parar el mundo por una gripe? La sola idea era tan ridícula, en 1920, que nadie la planteó. Téngase en cuenta que para los norteamericanos, los europeos occidentales, centrales y orientales, así como los australianos y los dueños de los imperios coloniales asiáticos y africanos, la gripe empezó a existir oficialmente como problema, es decir en tinta sobre papel, sólo a partir del 11 de noviembre de 1918, con la firma de la paz de Compiegne. Hasta entonces, era asunto de españoles, aunque ya habían pasado más de un año muriéndose de ella como moscas. En el frente europeo, a aquella fiebre misteriosa y letal los médicos militares ingleses la llamaron POU, por «Pyrosis of Unkown Origin», pero no por ponerle nombres bonitos podían siquiera manejarla. Los soldados, en cambio, constataron de que había algo más letal que el enemigo, algo que los llevaba de la trinchera a la fosa, y empezaron a sublevarse contra sus oficiales de modo inconexo y con mal final para ellos, pero de modo cada vez más frecuente.

La vieja normalidad de 1918: marineros en el USS Siboney, rumbo a casa. Público y referee, enmascarados, pero como hoy, no faltaba el pelotudo que usa mal el barbijo… si se lo pone.

            Esto forzó en no poca medida a los alarmados estados mayores a una paz apresurada, previa a que las Potencias Centrales hubieran sido militarmente vencidas. En Alemania, bloqueada por mar por la Royal Navy desde la Batalla de Jutlandia de 2016, la agricultura fracasaba a repetición, falta del guano de cormorán chileno y peruano con que venían fertilizando sus campos desde fines del siglo anterior. En consecuencia, reinaba el hambre en la retaguardia, y las calles de Alemania se llenaban de consejos obreros y de soldados, y de barricadas y banderas rojas. Para todas las partes en la lid, tanto los Aliados como Alemania y el Imperio Austrohúngaro, era preferible aquella paz prematura y sostenida con alfileres de 1918, a una revolución social como la rusa. Porque ya no se trataba de socialismo en un país semifeudal, frío y vacío como el imperio de los Romanov, sino en dos países centroeuropeos con una industria enorme y técnicamente avanzada. En el rincón del mundo que logró evadir con más éxito la guerra y la revolución, nuestra Sudamérica- se creyó que la distancia geográfica respecto de Europa Occidental y Norteamérica nos pondrían a resguardo de la Gran Gripe. No fue así. En Argentina, sobre 7 millones de habitantes, murieron 15.000. Pero en la otra joya favorita de la corona británica, la India, murieron 7 millones, según las autoridades del “Raj” inglés.

Octubre de 2018 en Saint Louis, Missouri, ambulancia del Red Cross Motor Corps.

            Es gracias a la Internet y su formidable capacidad de chimento que el SARS CoV2 de hoy, pese a ser más indulgente, sí paró al mundo. Y tanto lo paró que en algunos países como Israel o Inglaterra ya lo hizo 3 veces en 2020. Por un lado, este coronavirus es casi benigno, comparado con aquel monstruo gripal H1N1 de 1917, y ciertamente es mucho más perdonavidas que los otros 2 coronavirus emergentes de este siglo, el SARS de 2002 y el MERS de 2012. Sin embargo es incomparablemente más contagioso que todos los mencionados, y conquistó el planeta no en barco y tren a vapor, sino en jet. Y como existe la Internet, más polifónica, caótica, estrepitosa y dura de censurar que los viejos medios centralizados, el nuevo coronavirus se instaló cuadradamente vía Tweeter en la agenda política de todos los países, y eso cuando aún no parecía haber salido de Wuhan, China. Y desde marzo de 2020 el SARS CoV2 ya no deja que se hable de otra cosa. Así estamos. En un año lleva 2,5 millones de muertos, cifra que hasta la OMS cree que subestima el impacto real. Más significativas que las terceras cuarentenas en el Norte de Europa son sus consecuencias y causas. En lo primero, Francia y Holanda acompañaron sus reclusiones generales  de invierno boreal con toque de queda y el Ejército en la calle, por si algún hastiado de encierro todavía insiste en festejar la “happy hour”. EEUU, que se negó desde el vamos a aplicar este tipo de medidas, por exceso de federalismo y falta de infraestructura de salud pública, obtuvo como premio el 20% de las defunciones mundiales teniendo sólo el 5% de la población. Ya sumó más muertos por Covid-19 que el tendal causado por el enemigo sumando las dos grandes guerras mundiales del siglo XX y la de Vietnam. Y eso, en apenas un año. Y sin embargo, lo que está sucediendo en Israel permite entender cómo podría ser el mundo pospandémico. Y perdone si insisto en esto: si contrastamos el éxito enorme de la vacunación masiva en Israel con el fracaso estrepitoso de los EEUU y Brasil, que nos están llenando de cepas nuevas, el mundo futuro es un lugar bastante caótico, donde el SARS CoV2 es barrido de un lado pero vuelve por otro, porque es tan desigual y exiguo el acceso a las vacunas que donde se resiste a irse, genera mutaciones. Hay decisiones a tomar. Se puede tener a la Argentina poco y mal vacunada, alternando entre la negación suicida del peligro y el regreso a cuarentenas intermitentes, o libre de todo ello. Hay que elegir seguir perdiendo plata en la azarosa importación de vacunas que llegan por cuentagotas y decisión externas, o fabricarlas aquí, en lo posible de diseño propio, adaptadas en tiempo real a las mutaciones del SARS CoV2, y estabilizar con ellas el frente sanitario interno, y además ganar plata exportándolas. ¿Sabe Ud. cuánto factura la India por exportar vacunas genéricas? U$ 42.000 millones/año. Por calidad y volumen, es el mayor y más respetado proveedor de un mundo bastante bobo, que las consume con marcas europeas y yanquis sin la más mínima idea de que vienen de allí. La farmacología es un mundo muy de apariencias. Estamos recibiendo la vacuna Oxford de AstraZeneca desde allí, la India, bajo el nombre de Covishield. La Argentina es también un buen vendedor de medicamentos biológicos genéricos, con reputación de buena calidad en el mundillo farmacológico, aunque de una escala incomparablemente menor que la de la India, o la de Corea del Sur. Ése es un negocio que requiere no sólo de instalaciones avanzadas, sino de recursos humanos muy buenos. Los tenemos. Por algo cosechamos tres premios Nobel en ciencias biomédicas. ¿Vamos a emplear ese capital para salir del actual brete? ¿Queremos la situación infectológica de Israel, o la de Brasil? La otra pregunta, igualmente estratégica, es si vamos a terminar de importar un modelo pecuario ultraintensivo que, además de barrer con la industria porcina local, va a transformarnos en un exportador no de fármacos caros, sino de carne de mala calidad, y de virus. ¿Qué preferimos fabricar? ¿Vacunas o pandemias?

(Continuará)

Daniel E. Arias

(La tercera parte de este artículo está aquí)

Alberto Fernández firmó un convenio para la provisión por INVAP de radares 3D, por 9.200 millones

El presidente Alberto Fernández, visitó hoy la sede central del Instituto de Investigaciones Aplicadas (INVAP), en la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche, donde firmó un convenio para la provisión de radares 3D.

El mandatario encabezó, junto a la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, y el intendente local Gustavo Gennuso, la firma de un acuerdo por el cual el Gobierno nacional invertirá 9.200 millones de pesos en la reactivación de la fabricación de radares de nueva generación (RPA 200) que se incorporarán al Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA). Fernández recorrió las instalaciones del radar RPA-240, que está en las afueras de la estación aérea, y observó el funcionamiento del radar 3D. Mas tarde, acompañado por el ministro de Defensa, Agustín Rossi, el Presidente encabezó en la sede de Invap el acto de firma del convenio. ”Nada quiero más en el mundo que ser el Presidente que una a los argentinos, pero que los una así, no declamando que queremos seguridad y olvidando el plan de radarización: quiero unir una Argentina que trabaje más allá de banderías políticas en darle seguridad a los argentinos y no desatienda los radares porque eso es seguridad para todos”, sostuvo Fernández durante el acto. El presidente ratificó que el desarrollo de Invap es “una política de Estado” y destacó que “el futuro está en el conocimiento y el desarrollo de la ciencia y la tecnología” porque no sólo es importante tener gas o petróleo sino tener los medios para “obtenerlo”. “Siempre creímos en la capacidad científica argentina y estamos convencidos que el mundo del futuro es del conocimiento y del desarrollo tecnológico: eso es ser soberanos, ya que los ricos en el presente no son los que tienen petróleo o gas, sino los que tienen tecnología para sacarlo, ahí está el futuro de la Argentina”. Por su parte, la gobernadora Carreras valoró la relación con el Gobierno federal y dijo: “Que la Nación defienda a la Patagonia en el desarrollo es mucho más que inaugurar un radar. Significa que nuestros científicos y técnicos compitan en el mundo de igual a igual”.

Contenido del convenio

Implica en una primera etapa la fabricación de cinco nuevas unidades del Radar Primario Argentino 200 (RPA 200), con una inversión de 9.200 millones de pesos, destinadas a Rio Grande (Tierra del Fuego), Posadas (Misiones) y Resistencia, Charata y Taco Pozo (Chaco). Se estima que la reactivación del desarrollo de radares en la empresa estatal va a impactar en el trabajo de 150 empresas PYMES, involucradas directa e indirectamente en la cadena de producción, “ya que el 80% de su fabricación se realiza con insumos y mano de obra argentina”. Asimismo, se aclaró que el plan a tres años “fomentará el desarrollo de tecnología nacional estratégica para la Defensa y la Seguridad al avanzar en proyectos de radares multifunción, de búsqueda y vigilancia aerotransportado, aérea y de superficie”.

INVAP: reactores, satélites y, otra vez, radares

En la visita del presidente Alberto Fernández a la sede de INVAP en Bariloche se habló mucho de radares. Al respecto, la firma nuclear y aeroespacial barilochense tiene varios asuntos “en cocina”. INVAP está trabajando para reforzar el Escudo Norte con unidades móviles nuevas tipo RPA 200. 5 de éstas crean una segunda línea de defensa en profundidad respecto de los radares militares 3D de INVAP ya instalados en las fronteras con Bolivia, Paraguay y Brasil para controlar vuelos narcos, u otros tránsitos aéreos ilegales. Dos de los nuevos equipos reemplazan viejos radares españoles INDRA, y los sitios a los que van los 6 de este contrato son Rïo Grande, en Tierra del Fuego, Posadas en Misiones, y Resistencia, Charata y Taco Pozo, en Chaco. Ésta es uno de las primeras adquisiciones de equipamiento financiadas por el FONDEF, el nuevo Fondo para la Defensa hecho ley este año. De la misma fuente sale la financiación para el Modelo de Evaluación Tecnológica de un radar SAR (de apertura sintética) para el avión Pucará en su nueva versión Fénix, remotorizada y con aviónica nueva. Este equipo, llamado RAXA (Radar Aéreo Argentino en banda X) estará montado en un “pod” subalar. Éste es un proyecto formulado por primera vez en 2001, que por fin empieza a cobrar cuerpo. El RAXA, que tiene la característica de iluminar no hacia el frente sino hacia un lateral del avión, le dará al Pucará Fénix capacidad de operar como patrulla terrestre y marítima, y al estar integrado a un sistema óptico infrarrojo, o FLIR, lo volverá también un patrullero nocturno. El paso siguiente a la transformación de los viejos “Pucas” en patrullas armadas es un radar frontal de tipo AESA para la nariz del avión Pampa con capacidad “aire-aire”, pero ése es un proyecto mucho más complejo. El RAXA y el futuro AESA no se descartan tampoco a bordo del exitoso helidrón de INVAP-Cicaré-Marinelli, robot volador hoy por hoy destinado a la agricultura de precisión, pero que le podría dar capacidad de observación por sobre la línea del horizonte a los efectivos de las 3 armas y las fuerzas de seguridad (especialmente, a la Armada y la Prefectura, en estos tiempos de saqueo por sobrepesca pirata). Pero además, estos radares integrados con observación FLIR serían el equipamiento principal de los drones convencionales SARA clases II y III, vigías aéreos automatizados cuyo desarrollo quedó trunco en 2016, pero que ahora puede reanudarse. Ambos comparten el mismo diseño de planeador monomotor, con hélice en posición «pusher» (de empuje, atrás del fuselaje), un diseño muy aerodinámico y desmesuradas alas de planeador. La autonomía planificada es de 12 y 24 horas respectivamente. En todos estos aparatos la parte esencial no es la aeronáutica sino la aviónica: los sensores (con el radar a la cabeza), los sistemas de telecomunicaciones, y los de navegación y vuelo autónomos. Conceptualmente, por su modo de operación, los drones verdaderos se parecen más a satélites que a helicópteros o aviones. Y de satélites INVAP sabe: desde 1996, codiseló y construyó los SAC-B, SAC-C, SAC-D y SAOCOM 1A y 1B para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), y luego los mentados ARSAT. Con sus gigantescas antenas, del tamaño de canchas de squash, los dos SAOCOM hicieron de la Argentina el 2do país con capacidad de observación de la Tierra con radar en banda L. Están en servicio, le dan al campo argentino mapas actualizados de la humedad almacenada bajo el suelo (o de su falta). Indiferentes a que en la superficie terrestre haya o no iluminación solar, o reinen cielos despejados o tapados de nubes, ambos SAOCOM son capaces de detectar barcos incluso de noche por sus estelas en el mar, y en sociedad entre la CONAE e Italia, además de proveer a sus estados respectivos, exportan servicios de observación agrícola y de predicción y monitoreo de catástrofes como derrames de petróleo, inundaciones, deslaves o erupciones volcánicas. Entre tanto, INVAP avanza en el diseño y certificación de diseño del futuro satélite geoestacionario de telecomunicaciones de la empresa ARSAT. Ése fue otro proyecto trunco en 2016, pese al éxito de los satélites ARSAT I y II, lanzados en 2014 y 2015 respectivamente, que facturan unos U$ 40 millones/año a empresas privadas y al propio estado, con clientela dentro y fuera del país, y en operación activa hasta presumiblemente 2029 y 2030. Estos ARSAT transformaron a la Argentina en el 8vo país del mundo con capacidad geoestacionaria propia. El nuevo ARSAT III SG, o Segunda Generación, es fruto de una sociedad mixta con Turkish Aircraft Industries, TAI, uno de los mayores fabricantes aeronáuticos del mundo. Con sus nuevos sistemas de propulsión full-iónica, motores eléctricos en lugar de químicos para el ascenso, el mantenimiento de posición y el apuntamiento de antenas, están eximidos de cargar la mitad de su masa en propelentes como el tetróxido de nitrógeno y la monometil hidrazina. Por ende, los ARSAT SG pesarán la mitad que los ARSAT I y II pero al poder usar mejor su masa al momento de despegue para alojar mayor potencia eléctrica en placas fotovoltaicas y en antena, tendrán un ancho de banda mucho mayor. TAI, muy experta en drones, se vino a Bariloche hace ya 2 años, atraída por el éxito de nuestros 2 primeros aparatos geoestacionarios. Finalmente, en la reunión del presidente con Horacio Campenni, hoy la máxima autoridad de INVAP, se coló el tema de una posible exportación de radares de aeropuerto, aparatos que fueron el segundo desarrollo en la materia por INVAP, porque el primero fueron los gigantescos radares de los SAOCOM, que deben funcionar a 600 km. de altura y sin mantenimiento alguno. En este campo, INVAP fue el equivalente de un aprendiz de andinista que, para familiarizarse con ese deporte, empieza por el Everest. La que se viene sería la primera exportación de radares de la Argentina. Pero luego de que Campenni mentara el tema, INVAP se abroqueló en un mutismo perfecto. Es su sana costumbre fundacional desde… 1974.

Daniel E. Arias

Quirós cuestionó la asignación de vacunas. Le contestan: C.A.B.A. es el distrito más favorecido

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El ministro de Salud porteño sostuvo que el diseño de distribución de vacunas no es el apropiado y que es imposible entender las prioridades de la campaña nacional de vacunación si todos los grupos están abiertos. También opinó que la provisión de vacunas viene “muy lenta”.

El responsable de la campaña de inmunización en la Ciudad de Buenos Aires estuvo estos días en los medios para negar las críticas que se hicieron a su gestión: dijo que no existe una privatización del plan de vacunación en C.A.B.A., ni tampoco un vacunatorio VIP. (Esta última acusación fue repetida ayer en un canal de televisión).
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Pero, más allá de los ataques y contraataques inevitables en un año electoral, vale la pena prestar atención al debate sobre la distribución de las vacunas.
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. Según el Monitor Público de Vacunación, el nuevo servicio del Ministerio de Salud de la Nación que muestra en tiempo real el operativo de inmunización en todo el territorio nacional, ya fueron distribuidas, al momento en que se cerraba esta nota, 1.738.410 dosis de vacunas y 1.049.169 aplicadas.
Quirós afirmó: “Habíamos montado (en C.A.B.A.) una infraestructura de vacunación que permitía vacunar a alrededor de 25 mil personas por día para lograr inocular a todo el grupo de riesgo en dos meses y nos encontramos que estamos vacunando a un ritmo de 10 mil dosis por día porque no tenemos más dosis para ir más rápido”.
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“La llegada es lenta -reflexionó-. Aparentemente a mediados de marzo el ritmo de los embarques internacionales va a ser superior, pero no lo sabemos. Necesitamos tener cierta confirmación”.
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“La definición de estratégico es amplia y conceptual. El punto más crítico es que en el plan estratégico es el cuarto grupo según la Nación. Más que discutir qué es un trabajador estratégico deberíamos decir que debe ir después de que se hayan vacunado todos los trabajadores de la salud y todos los mayores de edad. Si tenemos los seis grupos abiertos al mismo tiempo es imposible entender cuáles son las prioridades de esta campaña”.
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El ministro reconoció que pidió mayor porcentaje de vacunas porque en el distrito viven mayor cantidad de personas mayores de 60 años. 
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Reiteró que el diseño de distribución de vacunas no es el apropiado y expresó que su cartera exigió que los criterios de porcentajes de entrega de vacunas sean revisados: “Hasta el día de hoy, cada uno de los cargamentos de vacunas que recibimos representan la proporción de ciudadanos porteños en relación a la de ciudadanos del país; creemos que ese criterio puede ser técnicamente mejorado, porque las vacunas son para un grupo de riesgo particular, que en la Capital Federal está muy concentrado”.
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Frente a estas afirmaciones, se señaló de inmediato que la Ciudad Autónoma es el distrito que ha estado recibiendo más dosis de vacunas en relación a su población que cualquier otro: un 7,2%, en comparación con la provincia de Buenos Aires, que recibió un 4,9% y el promedio nacional, que es de un 5,1%.
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A su vez, se responde que la Ciudad es el distrito con mayor cantidad de médicos y personal de salud por cápita que cualquier otro.
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Es evidente que una estructura nacional centralizada haría una distribución más racional. Pero Argentina se constituyó como un país federal, y, a pesar de las deformaciones económicas, lo sigue siendo.
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Ciudad y Provincia de Buenos Aires acordaron con WhatsApp para la confimación de turnos

Los gobiernos de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires llegaron a un acuerdo con WhatsApp para sumar dicha plataforma de mensajería al sistema de gestión de turnos de las vacunas contra el coronavirus. A partir de ahora, parte de la información para confirmar el turno y los recordatorios de la cita se enviarán a través de la aplicación. El objetivo es agilizar el proceso de asignación de turnos y facilitar la comunicación con los inscriptos en los programas de vacunación de cada jurisdicción. Por ahora, se enviará a través de la app un mensaje de manera automática con la confirmación de la cita y recordatorios previos a la fecha asignada. “Esta opción se suma a las notificaciones que ya se estaban enviando a través de mensajes de correo electrónico y de los avisos generados por la aplicación Vacunate PBA. De este modo se apunta a generar una comunicación más ágil con las personas que se han registrado para ser vacunadas”.

Qué pasará cuando estemos vacunados. Lecciones de la experiencia israelí

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No vamos a poder expulsar al Covid-19 del planeta, pero tal vez cuando un porcentaje alto de humanos esté vacunado los números pinten parecidos a los de Israel hoy. Allí ya hay un 51% de vacunados con el doble pinchazo, único caso, hasta ahora, en el mundo. Lector, se va a sorprender de cómo cambia el panorama. Un primer informe de Maccabi, una de las 4 prepagas autorizadas por el Ministerio de Salud israelí, tomó datos de inicialmente 523.000 socios vacunados a partir de la primera semana de la 2da dosis y los midió contra la performance de 628.000 socios no vacunados. Del grupo vacunado, sólo hubo 544 contagiados luego de la segunda dosis, lo que corresponde al 0,1%. 15 de ellos requirieron de hospitalización, 8 con síntomas leves, 3 con moderados y 4 con agudos. Ninguno murió. Como grupo control, Maccabi usó los datos de otros 628.000 socios no vacunados, de los cuales 18.245 se infectaron durante la investigación. En un primer cálculo, Maccabi determinó que la eficacia real de la vacuna era del 93%. Téngase en cuenta, además, que en Israel ya empezaba a circular las variantes B.1.1.7 “británica” y B.1.351 “sudafricana”, más contagiosas y patogénicas. Hay más detalles impresionantes. En febrero, ya el 84% de los israelíes mayores de 70 tenían las dos dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech, pero sólo el 10% de la población bajo los 50 años estaba en la misma condición. Maccabi comparó también el uso de respirador, un recurso de terapia intensiva exclusivo de paciente muy comprometidos, entre los vacunados sub 70 y los no vacunados sub-50. Resulta que entre los primeros, cayó un 67%, mientras que entre los segundos, subió (explicación posible: las nuevas cepas). El punto de inflexión de ambas curvas está en diciembre. A partir de ese mes, sucedieron tres cosas:
  • El 20 de diciembre los mayores de 70 empezaron a recibir su primera dosis
  • Ese mes hubo un agravamiento de la pandemia, debido a la intercurrencia de las cepas virales británica y sudafricana
  • El 8 de enero se decretó una cuarentena muy estricta, que puede haber “pisado” los números de quienes tuvieron que llegar a respirador.
Yaniv Erlich, profesor de biología computacional del Centro Interdisciplinario del laboratorio My Heritage, en Herzliya, busca ver si la vacunación masiva logra encontrar “el Santo Grial” en este tipo de campañas: ¿corta el contagio? Para ello, Erlich viene midiendo al azar y a ciegas la carga viral de hisopados de nariz y garganta de distintos grupos etarios en todo el país. Hasta ahora, encontró que a partir de los 60 años, la franja donde la vacuna ya está muy instalada, la carga empezó a bajar abruptamente a partir de las últimas dos semanas de enero, mientras que la de los ciudadanos de entre 40 y 50 años (todavía poco vacunados) se mantiene estable. Los resultados de Ehrlich son preliminares, pero apuntan a que incluso un enfermo (sintomático o no), se vuelve menos contagioso al descender su carga viral en garganta y nariz. Es lógico, con este virus que uno se contagia fundamentalmente por inhalación de los aerosoles emitidos por la respiración de otros. Éste fue el comentario al respecto tuiteado el 1ro de febrero, cuando la campaña ya iba cobrando carrera, por Eran Segal, experto en “Big Data” del Instituto Científico Weizmann en Rehovot: “Lo decimos con precaución: empezó la magia”. Si lo dice un informático de alto nivel, la magia tal vez es que se entienda algo. Pero las curvas y gráficos de Segal son clarísimos. Si quiere ver cómo se derrumba esta pandemia de mierda bajo los martillazos de una “blitzkrieg” vacunatoria como no hay otra en el planeta, entre los ciudadanos de 60 o más, Segal midió un 35% menos de contagios, un 30% menos de hospitalizaciones y un 20% de enfermedad severas. Y aunque son cifras de las últimas dos semanas de enero (las de fines de febrero, que no tengo en detalle, son probablemente mejores), todavía dan para aplaudir de pie. La magia, para bajarla a números más de hoy, es ésta: si Ud. recibió la vacuna completa, sus chances de entrar con IRAG secundario a Covid-19 a un hospital son 43 veces menores que las que Ud. tuvo en 2016 (por dar un año gripal bravo) de terminar allí por un IRAG gripal. Repito: 43 veces menos. Y va de nuevo: 43. La Pfizer es una vacuna muy cara y difícil de conseguir. La magia de Israel consistió en comprarlas entre U$ 49 y 56 la dosis, según las fuentes sean Maccabi o Clalit (otra de las 4 ONGs prepagas autorizadas por la salud pública israelí). El ciudadano de a pie en EEUU las paga (vía gobierno) a U$ 39, y por eso sólo el 6% de los autodenominados americanos están vacunados, contra el 51% de los israelíes, que entre los mayores de 55 se vuelve un 95%. Ni Pfizer ni el gobierno estadounidense han dicho nada al respecto. Y es que ni uno ni otro se ocupan mucho de la salud pública. Como admiten los hombres justos y piadosos: “Hay un mundo mejor, pero es carísimo”. Israel puede ser un buen modelo miniaturizado del mundo futuro, tal vez el de 2023 o 2024, cuando la escasez de vacunas quizás no sea ya el mayor problema y tampoco los cuellos de botella logísticos, pero de todos modos queden en pie dos obstáculos para vacunar a todo el mundo:
  • Una parte del mundo no tiene cómo pagar o gestionar su vacunación.
  • Otra parte del mundo no se quiere vacunar en absoluto.
El Ministerio de Salud Palestino, con sede en la Orilla Occidental del Jordán, compró vacunas a fabricantes más baratos que Pfizer (todos lo son). Por ahora, la plata les dio para 10.000 Sputnik-V a distribuir entre los 5 millones de habitantes de los territorios militarmente ocupados desde 1967, que comprenden también la Franja de Gaza. Con tan pocas dosis, fuera de los médicos de hospital y los pacientes transplantados, la población palestina deberá arreglárselas con el fondo COVAX dirigido por la Organización Mundial de la Salud, una suerte de “Dios te ayude” largo de generosidad y de plazos pero corto de vacunas. Su punto a favor: acepta diversos dioses, incluso únicos. El otro punto flojo de la campaña israelí son los “haredim” locales, judíos ortodoxos ultrarreligiosos. Sólo el 22% aceptó vacunarse. Pero el distanciamiento social además les resulta imposible porque los haredim son mayormente pobres: cada mujer tiene 6,6 hijos en promedio y por ende viven con doble hacinamiento: doméstico y urbanístico, en barrios y ciudades de traza muy cerrada. Además, están los constantes rituales que definen su identidad: rezo comunal, baños comunales, grandes fiestas y ceremonias bajo techo, con oración, canto o baile vigorosos. En la situación infectológica actual, son eventos perfectos de supercontagio. Por eso, aunque son el 12% de la población, los haredim israelíes suministran el 28% de los casos de Covid-19 del país, y han llegado al 40% en momentos pico. Esto le aseguró al resto de la población más secular, una alta circulación comunitaria del virus SARS CoV2 desde marzo de 2020 hasta que terció la vacunación. El grado de conflicto político entre los haredim y los israelíes seculares, que es fundacional y empezó con el siglo XX, en 2020 llegó por primera vez a la violencia. En las callejuelas de Bnei Brak, municipalidad haredi al Sur de Tel Aviv de 210.000 habitantes pero con al menos 75.000 portadores, la Policía acordonó la ciudad, cerró los templos, baños comunales, seminarios y “yeshivas” (escuelas talmúdicas). Trató de imponer el toque de queda, en medio de tremendos enfrentamientos callejeros. Fue el momento de aparición de algunos rabinos negociadores que instaron a sus fieles a aceptar la fórmula de Pfizer, el tapabocas y otras nuevas cargas, pese a que no figuran en el Talmud.

Una foto difícil: un joven haredi recibe la primera dosis en Bnei Brak

            Pero el éxito en ese frente es escaso: ¿cómo hace un estado democrático para vacunar por la fuerza al 12% de sus ciudadanos, sin dejar de ser democrático? ¿Y dado que la pura fuerza tampoco logra gran cosa, cómo hace para convencer a los líderes comunitarios de esa minoría? Como el SARS CoV2 resulta más letal para hombres y viejos, y los rabinos haredi más prestigiosos caen en ambas categorías, en 2020 protagonizaron una moridera tremenda. Esto al estado israelí le genera un nuevo problema de interlocutores: nunca hubo una pirámide de mando única en el rabinato haredi con la cual negociar, pero ahora el liderazgo está más fragmentado que renovado.

Otra foto impensable: un haredi preso por desacatar la cuarentena en Jerusalem

            Son algo más que anécdotas de color. Ponen en su marco el intento de un gobierno de coalición muy desgastado de vacunar a toda una población muy pequeña, pero con islas de resistencia casi intratable. Y va subrayado con triple línea roja: lo que se logró en Israel –y recién empieza- es impresionante. En Argentina podríamos llegar a eso y más. Pero sin pagar U$ 56 la doble dosis de vacuna. Por el contrario, cobrando. En los siguientes capítulos explicamos cómo y por qué.

(Continuará)

Daniel E. Arias

(La segunda parte de este artículo está aquí)

El Presidente visitó la Universidad de Hurlingham. Allí se producen los medidores de CO2 “Aire Nuevo”

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El presidente Alberto Fernández visitó este martes la Universidad Nacional de Hurlingham (UNaHur) donde se producen los medidores de CO2 (dióxido de carbono) “Aire Nuevo”, que permiten disminuir riesgos de contagio de Covid-19 en lugares cerrados, en especial en colegios. Hace un mes informamos en AgendAR que esa universidad estaba proveyendo más de 400 medidores de dióxido de carbono para escuelas de la zona Oeste del Gran Buenos Aires.

Estos equipos desarrollados por la UNAHUR, sirven para medir el CO2 como un indicador de la ventilación, en particular para controlar si hay suficiente renovación de aire en aulas, salones y demás espacios comunes en los establecimientos educativos, así como en todos los ambientes cerrados donde haya riesgo de contagios del covid. El Jefe de Estado afirmó: “La universidad pública dio todos nuestros premios nóbeles y sigue teniendo emprendedores, científicos, técnicos capaces de desarrollar un aparato como ese” que “nos puede cuidar y salvar la vida a muchos. Puede servir para una escuela, pero también para las oficinas públicas, para los geriátricos y para las fábricas”. Fernández estuvo acompañado en la visita por el intendente Juan Zabaleta; el secretario de Políticas Universitarias, Jaime Perczyk y el vicerrector a cargo de la UNAHUR, Walter Wallach. El presidente se interiorizó sobre el desarrollo de los medidores, proceso que llevan adelante estudiantes y profesores de esa universidad, de las carreras de Diseño Industrial, Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Informática.

La campaña de vacunación en Argentina. Gráfico

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