Las empresas de Internet, cable y telefonía anuncian aumentos del 20% a partir de enero
Un salón, un bar y una clase: cómo se contagia el coronavirus
Los interiores son más peligrosos, pero es posible minimizar los riesgos si se ponen en juego todas las medidas disponibles para combatir el contagio por el aire. Estas son las probabilidades de infección en estos tres escenarios cotidianos dependiendo de la ventilación, las mascarillas y la duración del encuentro




La covid se contagia por el aire, sobre todo en interiores. No es tan infecciosa como el sarampión, pero los científicos reconocen ya abiertamente el papel que desempeña en la pandemia el contagio por aerosoles, suspensiones de minúsculas partículas contagiosas que exhala un enfermo y quedan suspendidas en el aire en ambientes cerrados. ¿Cómo funciona este modo de contagio? Y sobre todo, ¿cómo podemos atajarlo?
«Aerosoles»
En cambio, las partículas superiores a 300 micras, llamadas también «de Flügel», logran vencer la resistencia al aire y caen al suelo en segundos, debido a su peso. En caso de un estornudo, llegan en promedio a 2 metros de distancia, pero en algunos casos logran llegar a 6 o 7 metros en horizontal. Sin embargo, al precipitar rápido, pese a su carga viral, no son grandes factores de infección en el caso del covid. Los 2 metros de distancia que se establecen como «de seguridad» tienen que ver, fundamentalmente, con el alcance promedio de las partículas de Flügel, que sí son la vía de contagio mayor de otras infecciones respiratorias, como las gripes.
Por cada partícula de Flügel que expelemos liberamos alrededor de 1.200 gotículas que forman aerosoles invisibles y quedan en suspensión.
En estos momentos, las autoridades sanitarias reconocen tres modos de contagio de la covid. Las gotas de Flügel que expulsan los contagiados al hablar o toser, que acaban en los ojos, boca o nariz del infectado. Las superficies contaminadas por la precipitación de gotas de Flügel y de aersoles son otra vía de contagio, aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC) indican que esta vía de transmisión es rara, por no decir más bien teórica, y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades advierte de que no se ha descrito ni un solo contagio por esa vía.
Y por último pero en primerísimo lugar, la infección por aerosoles. Cuando uno respira los aerosoles que exhala una persona enferma, estos se comportan como humo invisible y sin olor al salir de su boca. Sin ventilación, quedan en suspensión y se condensan en la sala a medida que pasa el tiempo. Ésta, por excelencia, es la vía de transmisión del Covid-19 y la razón de su impresionante contagiosidad.
Respirar, hablar y gritar contagian
Al comienzo de la pandemia, se tuvo la impresión de que el principal vehículo de contagio eran las gotas de Flügel, algo que es verdad en el caso de las gripes. Pero el SARS CoV2 es un virus muy distinto del gripal. Ahora sabemos que gritar o cantar en un espacio cerrado, mal ventilado y por mucho tiempo genera un riesgo de contagio mucho mayor.
Esto sucede porque al hablar a pleno pulmón se lanzan 50 veces más partículas cargadas de virus que cuando estamos en silencio. Estos aerosoles, si no se diluyen con ventilación, se concentran con el paso del tiempo, aumentando el riesgo de contagio. Los científicos han demostrado que estas partículas, que también liberamos al respirar o con mascarillas mal ajustadas, pueden ser contagiosas a cinco metros de un enfermo y durante muchos minutos, dependiendo de las condiciones. Esas son las condiciones que reproducimos en estos ejemplos y que conviene evitar a toda costa.
Cada punto naranja representa un inóculo, es decir una dosis de partículas con una carga viral capaz de infectar al ser inhalada.
En el peor de los escenarios (gritar o cantar en un espacio cerrado) una persona con covid libera 1.500 dosis infecciosas por hora.
En primavera, las autoridades sanitarias obviaron esta vía de contagio, pero desde mayo las publicaciones científicas forzaron a la Organización Mundial de la Salud o los CDC a reconocer este riesgo, porque sus conclusiones son bastante siniestras, y la base científica de todas las normas de distanciamiento extremo, y de las cuarentenas severas, y de los cierres de las economías.
En esta pandemia, el agente transmisor no es un mosquito, ni la comida, ni el agua sino el prójimo, y para el caso, el que más contagia es el asintomático y aparentemente en salud. Cuando empieza con síntomas y se queda forzosamente quieto debido a la fiebre, el cansancio o la disnea, sigue siendo infectivo pero socialmente se ha vuelto menos peligroso.
Un artículo en Science habla de evidencias “abrumadoras” y los CDC señalan que “bajo ciertas condiciones, personas con covid-19 podrían haber infectado a otras que se encontraban a mucho más de dos metros de distancia. Estas transmisiones ocurrieron dentro de espacios cerrados con ventilación inadecuada. En ocasiones, la persona infectada respiraba con intensidad, por ejemplo al cantar o ejercitarse”.
Un bar o restaurante
Los brotes en eventos, locales y establecimientos como bares y restaurantes suponen una parte importante de los contagios del ámbito social. Sobre todo, son los más explosivos: cada brote en una discoteca supone una media de 27 personas infectadas, frente a solo 6 contagios en las reuniones familiares, como la que se mostraba al principio. Como ejemplo de lo que puede ser uno de estos supercontagios, tenemos lo sucedido en una discoteca cordobesa, con 73 infectados tras una noche de fiesta. O el contagio de 12 clientes en un bar de Vietnam, recién analizado por los científicos.




El colegio
Los centros educativos solo suponen el 6% de los brotes recogidos por Sanidad. Las dinámicas de contagio por aerosoles en el aula son muy distintas si el paciente cero es alumno o docente. El profesorado habla mucho más tiempo, elevando la voz para ser escuchado, lo que multiplica la expulsión de partículas potencialmente contagiosas. En comparación, un posible escolar enfermo habla muy esporádicamente. El Gobierno español ya ha recomendado, con una guía del CSIC, que se aireen las aulas aunque suponga molestias de frío o que se usen equipos de ventilación.




Los cálculos que se muestran en los tres escenarios se basan en estudios sobre cómo se producen los contagios por aerosoles, con brotes reales que han podido analizarse en detalle. Un caso de gran utilidad para entender la dinámica de contagio en interiores se vivió durante el ensayo de un coro en el Estado de Washington (EE UU) en marzo. Al ensayo solo acudieron 61 de los 120 miembros del coro, que trataron de mantener las distancias y la higiene. Sin saberlo, provocaron un escenario de máximo riesgo: sin mascarillas, sin ventilación, cantando y compartiendo espacio por mucho tiempo. Un solo contagiado de covid, el paciente cero, contagió a 53 personas en dos horas y media. Algunos de los infectados estaban a 14 metros a sus espaldas, por lo que solo los aerosoles pueden explicar el contagio. Dos de los enfermos murieron.
Positivos de covid
a los 13-15 días del ensayo
Sospechosos
Entrada
9 metros
Conductor
del coro
Piano
18 metros
Tras estudiar minuciosamente este brote, los científicos han podido calcular hasta qué punto se hubiera reducido el riesgo si hubieran tomado medidas contra el contagio aéreo. En las condiciones reales, el contagio afectó al 87% de los presentes. Con mascarillas durante el ensayo, el riesgo se habría recortado a la mitad. En un ensayo más corto y ventilado, solo se hubieran contagiado dos cantantes. Estos escenarios supercontagiadores cada vez parecen más decisivos en el desarrollo y propagación de la pandemia, por lo que contar con herramientas para evitar las infecciones masivas en eventos de este tipo es vital para controlarla.
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Metodología: Calculamos el riesgo de infección por covid-19 a partir de una herramienta desarrollada por José Luis Jiménez, experto en química y dinámica de partículas en el aire de la Universidad de Colorado. Otros colegas de todo el mundo han revisado este simulador, que se basa en datos y métodos publicados para estimar la importancia de distintos factores medibles que intervienen en un escenario de contagio. Aun así, el modelo tiene una precisión limitada porque se basa en números que aún son inciertos como cuántos virus infecciosos emite una persona infectada o su infectividad. El modelo asume que las personas practican el distanciamiento físico de dos metros y que no hay personas inmunes. En nuestro cálculo asignamos a las mascarillas el valor por defecto para el general de la población, que incluye toda la variedad de mascarillas (quirúrgicas y de tela), y un tono de voz alto, lo que aumenta la cantidad de aerosoles expulsados.
Un avance inesperado para la medicina, la biología y la industria química
Un laboratorio londinense que trabaja en Inteligencia Artificial anuncia un avance que podría acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos. Los investigadores de DeepMind dicen que han resuelto «el problema del plegamiento de proteínas», una tarea que ha atormentado a los científicos durante más de 50 años.
Algunos científicos se pasan la vida tratando de determinar la forma de pequeñas proteínas en el cuerpo humano. Las proteínas son los mecanismos microscópicos que regulan el comportamiento de virus, bacterias, el cuerpo humano y todos los seres vivos. Comienzan como cadenas de compuestos químicos, antes de retorcerse y doblarse en formas tridimensionales que definen lo que pueden hacer y lo que no pueden. Para los biólogos, identificar la forma precisa de una proteína a menudo requiere meses, años o incluso décadas de experimentación. Requiere habilidad, inteligencia y más que un poco de esfuerzo. A veces nunca lo consiguen. Ahora, un laboratorio de inteligencia artificial en Londres ha construido un sistema informático que puede hacer el trabajo en unas pocas horas, tal vez incluso en unos minutos. DeepMind, un laboratorio propiedad de la misma empresa matriz que Google, dijo el lunes que su sistema, llamado AlphaFold, había resuelto lo que se conoce como «el problema del plegamiento de proteínas». Dada la cadena de aminoácidos que componen una proteína, el sistema puede predecir de manera rápida y confiable su forma tridimensional. Este avance tan buscado podría acelerar la capacidad de comprender enfermedades, desarrollar nuevos medicamentos y desvelar los misterios del cuerpo humano. Los informáticos han luchado por construir un sistema de este tipo durante más de 50 años. Durante los últimos 25, han medido y comparado sus esfuerzos a través de una competencia global llamada Critical Assessment of Structure Prediction (Evaluación crítica de la predicción de estructuras), o C.A.S.P. Hasta ahora, ningún concursante se había acercado siquiera a resolver el problema. DeepMind resolvió el problema con una amplia gama de proteínas, alcanzando un nivel de precisión que rivalizaba con los experimentos físicos. Muchos científicos habían asumido que ese momento aún estaba a años, si no décadas, de distancia. «Siempre esperé vivir para ver este día», dijo John Moult, profesor de la Universidad de Maryland que ayudó a crear C.A.S.P. en 1994 y continúa supervisando el concurso bienal. «Pero no siempre fue obvio que iba a lograrlo». Como parte del C.A.S.P. de este año, el Dr. Moult y otros investigadores que supervisan el concurso revisaron la tecnología de DeepMind. Si los métodos de DeepMind pueden perfeccionarse, dijeron él y otros investigadores, podrían acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos, así como los esfuerzos para aplicar los medicamentos existentes a nuevos virus y enfermedades. El avance llega demasiado tarde para tener un impacto significativo en el coronavirus. Pero los investigadores creen que los métodos de DeepMind podrían acelerar la respuesta a futuras pandemias. Algunos creen que también podría ayudar a los científicos a comprender mejor las enfermedades genéticas como el Alzheimer o la fibrosis quística. Aún así, los expertos advirtieron que esta tecnología afectaría solo una pequeña parte del largo proceso mediante el cual los científicos identifican nuevos medicamentos y analizan enfermedades. Tampoco estaba claro cuándo o cómo DeepMind compartiría su tecnología con otros investigadores. DeepMind es uno de los actores clave en un cambio radical que se ha extendido por la academia, la industria tecnológica y la comunidad médica durante los últimos 10 años. Gracias a una tecnología de inteligencia artificial llamada red neuronal, las máquinas ahora pueden aprender a realizar muchas tareas que alguna vez estuvieron fuera de su alcance y, a veces, fuera del alcance de los humanos. Una red neuronal es un sistema matemático modelado libremente en la red de neuronas del cerebro humano. Aprende habilidades analizando grandes cantidades de datos. Al identificar patrones en miles de fotos de gatos, por ejemplo, puede aprender a reconocer a un gato. Esta es la tecnología que reconoce caras en las fotos que publicas en Facebook, identifica los comandos que gruñís en tu smartphone y traduce un idioma a otro en Skype y otros servicios. DeepMind está utilizando esta tecnología para predecir la forma de las proteínas. Si los científicos pueden predecir la forma de una proteína en el cuerpo humano, pueden determinar cómo otras moléculas se unirán o se unirán físicamente a ella. Ésta es una de las formas en que se desarrollan los fármacos: un fármaco se une a determinadas proteínas de su cuerpo y altera su comportamiento. John Jumper, científico principal del equipo DeepMind.Credit … DeepMind Al analizar miles de proteínas conocidas y sus formas físicas, una red neuronal puede aprender a predecir las formas de otras. En 2018, utilizando este método, DeepMind ingresó a la competencia C.A.S.P. por primera vez y su sistema superó a todos los demás competidores, lo que indica un cambio significativo. Pero su equipo de biólogos, físicos e informáticos, dirigido por un investigador llamado John Jumper, no estaba ni cerca de resolver el problema final.
Los «freezers» argentinos para la campaña de vacunación masiva
Cada día aparece una noticia acercando más la aprobación de una vacuna para el COVID-19. Pero el dato clave no es cuál de los desarrollos sea aprobado antes -en la Unión Europea, la de la vacuna de Pfizer está prevista para el 29 de diciembre y la de Moderna para el 12 de enero- sino la logística compleja de una campaña de vacunación masiva.
Un elemento definitorio entre las vacunas de Pfizer, Moderna, AstraZeneca o Sputnik V es la temperatura a la que deben conservarse. Como volvimos a advertir en AgendAR hace pocos días en una nota extensa sobre las vacunas para la Argentina, la de Pfizer debe permanecer a –80º C (ochenta grados Celsius bajo cero) hasta el momento de la inyección. Si se piensa en vacunar a millones de personas, a través de territorios nacionales, más que una vacuna para ricos es una vacuna para países ricos, con una buena red de trasportes y no muy extensos. De todos modos, con el recuerdo aún fresco de problemas varios de insumos que se vivieron durante la pandemia, los organismos oficiales del Gobierno nacional ya están en comunicación con una de las empresas nacionales que producen «ultrafreezers» en Argentina. Y Córdoba y Mendoza ya han preguntado sobre la disponibilidad. Pero es necesario tener claro que la producción nacional de estas supercongeladoras tiene límites muy precisos. Varios medios locales ya han consultado a una de las dos empresas en nuestro país que fabrica estos super congeladores. Se trata de Righi Ultrafreezers que a través de su gerente comercial Nicolás Novello explicó los plazos y posibilidades de cumplir con las necesidades de tamaña logística. ¿Qué son los ultrafreezers y para qué se usan? Un ultrafreezer es un refrigerador de ultra baja temperatura, generalmente de 80 grados bajo cero. Se usa principalmente para investigación, almacenamiento, congelamiento de sangre o plasma. También lo usan las empresas farmacológicas o del agro. Explicaba Novello que no se trata de heladeras domésticas, sino de herramientas de estricto uso industrial.
El gobierno nacional se comunicó con Righi ultrafreezers según confirmó el gerente comercial. Fue de manera gradual donde en un primer momento se preguntó por la capacidad productiva y cuáles serían los requerimientos económicos para aumentarla. Luego hubo un espacio de asesoramiento ya que según la vacuna que finalmente se disponga «es el tipo de almacenamiento que corresponde. No es lo mismo que se necesite una temperatura de menos 20 grados que puede usarse un freezer común aunque no doméstico o que requiera llegar a menos 80 grados que sería ya un ultrafreezer».
Hay distintas provincias que consultaron o incluso ya encargaron refrigeradores de ultra baja temperatura. Novello asegura que Córdoba encargó unos 100. Desde Righi ultrafreezers cuentan que desde Mendoza se ha consultado por unos 10 o 20 de estos refrigeradores, «aunque aún no hay nada cerrado».
¿Llegan los ultrafreezers a tiempo para empezar a vacunar en enero?
En tiempos normales, como se está trabajando actualmente en Righi, «se están ofreciendo los productos a 70 días de que se define una compra. Para lo que es la línea de freezers se pueden producir 25 por mes y de los ultrafreezers 5 o 6 por mes». Por lo que si cada uno de estos dispositivos puede almacenar 35.000 dosis si se tratara de la vacuna de Pfizer, no se llegaría ni siquiera en años a producir los suficientes para una campaña de vacunación nacional. Además la empresa cuenta con otros clientes privados, por lo que se van ejecutando los pedidos a medida que se van confirmando. Por este motivo, Novello asegura que es muy importante que se tomen decisiones cuanto antes.
Desde la empresa reconocen como un privilegio el poder participar en esta batalla. Sin embargo, lo cierto es que el gobierno nacional no ha dado ninguna indicación de centralizar la compra de este tipo de herramientas por lo que se ha librado una carrera entre las provincias para tener acceso a los indispensables refrigeradores de ultrabaja temperatura. Y es sólo uno de los elementos necesarios en la distribución de la vacuna.
«Córdoba realizó una licitación por la que se adjudicaron 25 freezers de menos 20 grados que serían útiles por ejemplo para vacunas como la Sputnik V». Así lo indicaron desde la empresa que esa provincia avanzó sobre un pedido original de 100 que ya ha realizado.
El gerente de ventas de Righi dijo que la producción de ultrafreezers se incrementó casi en un 30% entre enero y octubre de este año, número que seguro se va a multiplicar. «Desde la provincia de Córdoba ya nos encargaron 100 unidades, de la provincia de Buenos Aires y de Mendoza 20, de Neuquén 10, de La Pampa 5, y nos han pedido presupuesto los gobiernos de San Juan y Santiago del Estero».
Con el fin de despejar cualquier tinte negativo, desde Righi concluyen con un mensaje: «Nuestra intención y compromiso es cumplir con la totalidad de los pedidos que hayan y haremos lo imposible por proveer de las unidades que cada cliente (privado o público) necesite. No queremos desatender ningún sector así que, en la medida que los plazos que ofrezcamos sean acordes a los plazos que necesiten, haremos hasta el último esfuerzo por proveerlos. Es una gran oportunidad para la industria nacional».
Resumiendo: más allá de los discursos -los políticos y los de venta- en AgendAR nos sigue pareciendo inevitable que, para empezar a vacunar masivamente este verano en forma masiva, la vacuna Sputnik V -que debe ser refrigerada, pero a temperaturas mucho más accesibles que la Pfizer- es la que probablemente esté disponible. La de AstraZeneca o «de Oxford», que se produce en Argentina, estaría aprobada recién en marzo. En protesta, ayer renunciaron todos los jefes de área del sistema público de salud de Bariloche
Volviendo a la Pampa Azul
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«La idea de poner en valor a la “pampa azul” argentina tuvo su germen en la provincia de Chubut. El 2 de abril de 2013, la entonces presidenta (y actual vice), Cristina Fernández, viajó a Puerto Madryn para conmemorar el Día del Veterano de Malvinas. Antes de comenzar el acto, que tuvo como telón de fondo al Mar Argentino, el gobernador Martín Buzzi le comentó que estaban trabajando en una iniciativa para capitalizar mejor la investigación científica marítima que se realizaba en esa y otras ciudades costeras. Lo llamaban “el proyecto azul”. A la mandataria le pareció tan interesante que decidió ampliar la apuesta y el 21 de abril de 2014 anunció su lanzamiento para todo el territorio nacional. “Ahí se condensó la iniciativa chubutense con la capacidad de Cristina de ver el impacto que podía tener para el país”, dice el biólogo Juan Emilio Sala, investigador del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) y coordinador del Consejo Asesor Científico del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT) en el marco de la iniciativa Pampa Azul que, tras un período de paralización, se relanzó este año. La iniciativa articula la participación de siete ministerios: MINCYT; Agricultura, Ganadería, y Pesca; Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; Turismo y Deportes; Defensa; Seguridad; y Ambiente y Desarrollo Sostenible. En julio de 2015, se sancionó la Ley PROMAR (N° 27.167), que estableció un financiamiento inicial de 250 millones de pesos para Pampa Azul. Sin embargo, la ley se reglamentó en 2016 y los fondos no llegaron. En 2018, por ejemplo, solo se ejecutaron 7 millones de pesos para la iniciativa. De las 18 campañas oceanográficas pautadas, solo se hicieron 3. Los investigadores que trabajaban en la iniciativa tuvieron que suspender sus proyectos o tratar de sumarse a campañas realizadas por barcos de otras instituciones. Mientras tanto, los buques que se usaban para esas expediciones, como el “Puerto Deseado” y el “Austral”, no recibieron mantenimiento. “Estamos reconstruyendo desde las cenizas porque los buques, así como están, no pueden salir al mar”, afirma Sala. “La primera vez que se va a cumplir con la aplicación de la ley será en el presupuesto del año que viene, ya que el MINCYT solicitó 285 millones de pesos para esta iniciativa. Eso se va a completar con los fondos que provea cada ministerio y los subsidios internacionales que vayamos consiguiendo”.
Mendoza toma el control de la mina de potasio que estaba en manos de la minera brasileña VALE
ENDOZA.- El gobierno de Mendoza tomó finalmente el control de la mina de potasio que estaba en manos de la compañía brasileña Vale. Ahora, la provincia enfrenta un desafío: conseguir inversores para poder explotar el yacimiento y desarrollar la zona, que incluye al sector petrolero, por su cercanía con Vaca Muerta. Está ubicado prácticamente en el límite con la provincia del Neuquén, en el departamento Malargüe, a unos 300 km al sur de la capital provincial.
Las expectativas, en el corto plazo, están puestas en un proyecto de menor alcance, principalmente por el bajo precio del mineral en todo el mundo. Luego, quedará abierta al juego y al interés del mercado internacional para potenciar la iniciativa.
Por ahora la apuesta inicial, que ya se dialoga con potenciales inversores, es un plan de producción de 200.000 toneladas por año, con un compromiso de 200 millones de dólares, apostando a diversificar el mercado, más allá de los fertilizantes. La iniciativa de hace un año contemplaba una inversión de 1.500 millones de dólares para una producción de 1,5 millones de toneladas anuales. Pero el negocio de Vale se cayó, ya que el valor del potasio se desplomó abruptamente: pasó de casi 900 dólares la tonelada a los 200 dólares actuales.
La 1° central nuclear de China que utiliza la tecnología Hualong-1 ya está conectada a la red
El Servicio Meteorológico pone en marcha el Sistema de Alerta Temprana para todo el país
?¡YA ESTÁ IMPLEMENTADO!?
— SMN Argentina (@SMN_Argentina) November 30, 2020
Ahora podes consultar el Sistema de Alerta Temprana en t.co/GRjfngol65
Este es el mapa de alertas en vigencia en este momento.
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Nivel rojo: Seguí instrucciones oficiales
Se esperan fenómenos meteorológicos excepcionales con potencial de provocar emergencias o desastres.
Nivel naranja: Preparate
Se esperan fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente.
Nivel amarillo: Informate
Posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas.
Nivel verde: Tranquilidad
No se esperan fenómenos meteorológicos que impliquen riesgos.
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Vacunas anti COVID en Argentina. Un escenario complicado – Conclusión
Cámara hiperbárica con pacientes de ACVs y otros eventos circulatorios en recuperación. La medicina hiperbárica no es un invento soviético, pero ningún país lo desarrolló tanto como la URSS.
En los ’70 en la URSS se masificó el uso de cámaras hiperbáricas postquirúrgicas. Eran recintos a veces gigantes construidos de acero en astilleros, con decenas de camas y esclusas estancas para que entrara y saliera personal o pacientes sin alterar la presión interna. Estas terapias intensivas “de fierro” estaban presurizadas generalmente a 2 atmósferas, y dentro de ellas los convalecientes respiraban con mascarillas y durante algunas horas diarias oxígeno puro también a 2 atmósferas.
La reperfusión de oxígeno en ciertos tejidos nobles, como el cerebro, aumenta hasta 6 veces con este método. Que hay que usar con precauciones de manual y caso por caso, porque el oxígeno tiene también su toxicidad.
Aunque la construcción y operación de estos sistemas masivos eran caros, el tiempo de cicatrización de heridas, quemaduras y accidentes circulatorios disminuía a la mitad, y la tasa de complicaciones infecciosas también, tomando como referencia los números promedio en buenos hospitales del Oeste europeo. La URSS con esto economizaba en antibióticos avanzados, que en general casi no fabricaba y debía importar pagando en dólares.
Otro enfoque que se perdió con la caída de la URSS fue el uso terapéutico de la forma de vida más abundante en la Tierra: los virus bacteriófagos, que se alimentan exclusivamente de la segunda forma de vida más abundante: las bacterias.
El aislamiento selectivo y uso de bacteriófagos en infecciones enterales y heridas sucias nació de la medicina colonial inglesa en la India y pasó a Francia, pero gracias al viaje de un descendiente de la nobleza francesa catedrático en Yale, EEUU, Félix d’Herelle, llegó a la URSS en plena guerra civil en 1923, donde fue adoptado como terapia principal del instituto dirigido por el microbiólogo Georgi Eliava, en Tbilisi, Georgia. En 1933 los bacteriófagos cultivados y envasados por este instituto sustituyeron a las sulfamidas, la penicilina y luego a casi todos los antibióticos posteriores a 1945 en todo este país, que, devastado por calamidades económicas y sucesivas guerras, raramente tenía fondos para desarrollar una industria farmacológica de síntesis química.
Como premio por las vidas de centenares de miles de soldados y civiles soviéticos salvados de heridas sucias de guerra, quemaduras y disenterías bacterianas, Georgi Eliava fue fusilado. Por motivos desconocidos, le caía antipático a Laurenti Beria, jefe de la organización llamada posteriormente llamada KGB. Felix d’Herelle se volvió rápido a su cátedra en Yale, pero el instituto de Tbilisi siguió -y sigue- funcionando.
Los bacteriófagos se pueden suministrar en gotas, como parches, como pastillas, incluso como biofilms o aerosoles, y tienen una ventaja sobre los fármacos: son biológicos, sistemas casi vivientes, como cualquier virus. Cuando una bacteria X evoluciona y se vuelve resistente a un bacteriófago, éste evoluciona y su descendencia logra identificar y parasitar su bacteria, de la que es sumamente específico: no hay escape.
Cuando un bacteriófago estrella dejaba de servir, en el Eliava buscaban cepas mutantes espontáneas capaces de vencer la nueva resistencia bacteriana, las aislaban y luego los cultivaban masivamente. A comparar con el desarrollo hasta el licenciamiento de un antibiótico nuevo B cuando las bacterias se han hecho inmunes al A: normalmente, de U$ 1000 a 4000 millones de costo, en parte porque más del 90% de las propuestas iniciales fracasan antes o durante los estudios clínicos de fase. ¿Qué es más rápido y más barato?
Microscopia electrónica 3D de un bacteriógago T4, con su estructura de jeringa, aterrizado sobre una célula bacteriana para inyectarle su genoma.
En la guerra armamentista evolutiva de las bacterias patógenas contra la farmacología hoy vienen ganando por goleada las bacterias: hace 3500 millones de años que desarrollan su experticia en recombinar sus genes, cosa que nosotros aprendimos recién a fines de los años ‘70. Pero los bacteriófagos no pierden la carrera armamentista: viven empatándola y ganándola a cada rato. En realidad, viven para y por ello. De nuevo: son virus, la forma de vida probablemente más antigua y abundante de la Tierra, una fuerza planetaria más simple aún que las bacterias. ¿Por qué no reclutarla a nuestro favor?
Uno podría preguntarse por qué Occidente se priva de estos abordajes absolutamente probados. Una causa es evidente: el oxígeno, incluso presurizado, no es patentable, no paga congresos internacionales con todos los gastos cubiertos, ni financia carreras. Por lo tanto, casi no se enseña en las Facultades de Medicina.
En el caso de los bacteriófagos, la explicación de su empleo casi marginal son las agencias regulatorias occidentales: les encanta licenciar sustancias químicas inertes, pero… ¿formas de vida capaces de evolucionar? ¿Y si un bacteriófago terapéutico, en su incesante recombinación genética, ya que es un virus vivo, se vuelve patógeno y letal? ¿A quién le caen entonces los juicios?
Esa forma de vida llamada burocracia es experta en cuidar su trabajo.
Living la vida heroica
La doctora Lutskova y la paramédica escolar Kolesnikova distribuyen la vacuna Sabin formulada en pastillas en Moscú, 1960.
El heroísmo paga en Rusia. El modo de imponer una novedad en la medicina rusa siempre ha sido tomar riesgos a lo grande. A sus 50 años, la zarina Catalina II obligó a sus cortesanos a “escarificarse” contra la viruela con el líquido de las pústulas de enfermos. El procedimiento tenía una mortalidad del 2%, pero una viruela contraída involuntariamente por las vías de contagio comunes llegaba al 40%. Con la escarificación, un inóculo deliberadamente pequeño, el riesgo de muerte bajaba 20 veces.
Catalina, cuyo esposo Pedro III estuvo a punto de morir y quedó casi ciego y desfigurado por la viruela, hizo traer de Escocia a un experto en escarificación, el Dr. Thomas Dinsdale, se escarificó. Luego se ocultó, enferma, una semana en su palacio de vacaciones Tsarkoye Bielo… y se curó. Esto reforzó la precaria autoridad política de la zarina, odiada por extranjera, y la escarificación se volvió moda en toda la nobleza rusa. Obligada, casi. En 1800, según censo, 2 millones de súbditos rusos estaban inoculados contra la viruela.
En 1956, con la vacuna de Jonas Salk a virus inactivado, EEUU por fin le estaba dando la paliza a la poliomielitis, que sólo en 1955 había dejado paralizados a 65.000 chicos. Pero la Salk requería inyección y dosis de refuerzo.
El hijo de rusos Albert Sabin, un microbiólogo competidor de Salk, tenía una vacuna de absorción oral-intestinal, tres cepas del virus de la polio vivo aunque atenuado. Era más efectiva que la Salk y de despliegue más simple (un terrón de azúcar embebido en líquido, y efecto vitalicio). Pero Sabin, aunque su vacuna estaba siendo testeada con éxito por la OMS en el Congo Belga, no lograba que la FDA licenciara su formula. ¿Para qué iba a tomar semejante riesgo, esa agencia, teniendo ya licenciada una vacuna mucho más segura, como la Salk, y que desde 1955 le venía ganando prestigio mundial y gratitud eterna a los EEUU?
Los congresos internacionales y el correo con estampilla por vía aérea eran la Internet científica de entonces. Gracias a ella, en 1959 Sabin rezongó por la situación a su colega soviético Mikhail Chumakov y su esposa Marina Voroshilova. Con Nikita Khrushov como nuevo Primer Ministro, al menos en Moscú se respiraban ciertos aires de libertad… y de pronto se presentaba esta oportunidad de ganarle a los EEUU en su propio juego…
El matrimonio soviético entendió perfectamente qué hacer. Para dar ejemplo, como en su momento Catalina II, Chumakov y Voroshilova ingirieron la vacuna, se la dieron también a sus 3 hijos, todos ellos virólogos, y además a sus nueras, y probó ser segura: nadie se agarró la parálisis fláccida (aunque era una posibilidad). Por la presencia del virus atenuado en la materia fecal de toda la familia, era evidente que esta vacuna -a diferencia de una Salk, a virus muerto- había infectado a todos de forma benigna. Chumakov y Voroshilova decidieron escalar su apuesta a 100.000 dosis.
Como ningún burócrata se animó a gestionar el permiso de fabricación o suministro, Chumakov –hasta aquel momento, no demasiado conocido- se coló en el Kremlin, descolgó un teléfono descuidado, pidió a la operadora por Anastás Mikoyan, el Ministro de Salud, le contó su historia y le pidió el permiso para vacunar a 100.000 ciudadanos. El relato que sigue es de Pedro, uno de los hijos de Chumakov.
Mikoyan: ¿Mikhail, esta vacuna es buena?
Chumakov: Sí, camarada ministro.
Larga pausa. Carraspeo. Chumakov preocupado.
Mikoyan: Hacelo.
Chumakov hizo llegar no 100.000 sino 300,000 dosis de la vacuna a los estados bálticos: Estonia, Lituana, Letonia, donde una metida de pata podía pasar sin ser tapa en Pravda, mientras Mikoyan fingía estar distraído en otras cosas. En un año y medio, la epidemia de polio en la URSS desapareció. En 1960, 77,5 millones de ciudadanos soviéticos estaban vacunados. Voroshilnova, Chumakov y Mikoyan eran estrellas de rock, y el virus estaba muerto en la URSS, oficial y también (casi) biológicamente.
La fórmula Sabin era tanto más efectiva y barata que la todavía novedosa Salk que el resto del mundo no tardó en adoptarla. La FDA se tuvo que tragar la humillación y licenciarla. Desde entonces, la Salk sirve para terminar de barrer al virus. Increíblemente, ni Salk ni Sabin recibieron el premio Nobel. Si existe la vida después de la muerte y el cielo es la recompensa, los van a encontrar a ambos paisanos discutiendo agriamente, como en vida, cuál vacuna es la mejor.
Respuesta: ambas. La Sabin puede barrer de brotes epidémicos un continente entero, pero el poliovirus atenuado sobrevive en las heces intestinales de los vacunados, tiene una resistencia fenomenal a la intemperie, y de tanto en tanto hace mutaciones que lo vuelven de nuevo paralizante e incluso letal. Lo dicho: está vivo, no mucho, pero vivo. Para las operaciones de limpieza, la eliminación final de los últimos casos, es necesaria la Salk.
Finalizada esta digresión: ¿se entiende por qué Vladimir Putin le impuso la Sputnik V anti-Covid a todo su país tras un estudio observacional de 100 casos, un “trial” que en Occidente habría dado a lo sumo para una fase I? Dato importante: Putin le suministró la Sputnik a una de sus dos hijas, o al menos eso dijo. En Rusia, ese es un gesto con ecos históricos muy potentes.
Sin embargo, el modo de imponer una novedad experimental en la URSS no es tan distinto del de Occidente: convencer a los jefes, un tenaz trabajo de pasillo, y luego de un “trial” sobre voluntarios, la publicación en revistas académicas.
Lo que es distinto es el tamaño del “trial” y el apuro por hacer un gol en los 10 primeros minutos del primer tiempo. En la URSS la experimentación de fase fue siempre muy abreviada: poca experimentación preclínica, y licenciamiento por el estado tras estudios que en Occidente serían de fase I o a lo sumo II. La luz verde para una fase III masiva, ya más despliegue que experimento y sin doble ciego, en el caso de Chumakov, se limitó a una conversación por teléfono con Mikoyan.
Y en este caso de la Sputnik V, la Federación Rusa procedió a la inversa: licenciar el despliegue por ukase del Presidente y se prosigue con la vacunación de decenas de miles de voluntarios “ma non troppo”, como los soldados. Luego se pueden distribuir suficientes placebos como para armar formalmente un doble ciego, poder considerar todo como una fase III ante el mundo y sacarle una sonrisa de aprobación a los malditos occidentales. Sobre todo, si no están para elegir y al decir uruguayo, «vienen pidiendo agua por señas».
Lo dicho: los médicos rusos arriesgan todo, ya lo hacían antes de la Revolución de Octubre. Si pierden les puede ir mal. Al doctor Tom Dinsdale, el médico escocés que escarificó a Catalina II, la zarina le había garantizado caballos, una galera y guardaespaldas cosacos con sables y trabucos para que se pudiera fugar y evitar su linchamiento, en el caso de que su experimento personal terminara como viruela mortal.
Y obviamente, está el problema de la publicación. Una práctica exitosa, como la de los macrófagos, raramente aparece en las revistas importantes de Occidente como Science, Nature, Plos, Proceedings, JAMA o The Lancet; salvo como curiosidad, y a veces como deseo reprimido, traducible como: “Ojalá pudiéramos desarrollar esto a fondo, pero nuestras agencias de regulación están llenas de burócratas horribles”. Para ello, ver Science, 25 de Octubre de 2002, vol. 298, artículo de Richard Stone sobre bacteriófagos.
Conmovedor e ilusionado, el buen Dr. Stone termina ese artículo diciendo que los bacteriófagos, debido a la creciente resistencia de los patógenos ante los antibióticos, finalmente están a punto de encontrar su nicho en la medicina occidental. Lo contrario sería volver a las cifras de mortalidad por complicaciones bacterianas de la preguerra. Pero pasaron 18 años, los hospitales -incluso buenos- se han vuelto peligrosos por la flora bacteriana multirresistente, y los burócratas siguen ganando.
El sistema de publicación soviético implicaba, si el asunto era de ruido, traducción a las varias lenguas del bloque de aliados de la URSS: el polaco, el estonio, el magyar, etc. Pero en la posguerra la gran publicación médica internacional estaba dominada ya por el idioma inglés, con el francés y el alemán en 2do y 3er puesto lejanísimos; asunto que a los rusos les caía (y cae) fatal. Por su parte, los soviéticos campeaban sobre una fracción tan grande de planeta y de humanidad que la mayor o menor atención de Occidente les importaba un rábano. Tenían público y pacientes cautivos de sobra.
Agravaba el asunto la índole desconfiada y xenófoba de las agencias soviéticas de seguridad: salir en Nature sin una venia de la cúpula del estado era buscarse problemas. Tampoco sobraba vocación por generar productos o procedimientos apropiables y vendibles, lo que muestra una bruta bobera de cúpulas en Moscú, patología que, por cierto, La Habana no tiene, que para avivar el seso bien sirve la pobreza. Con la medicina hiperbárica, los bacteriófagos y un poco de márketing, la URSS podría haberse transformado en un destino de turismo médico chic, como hoy lo es Cuba en oftalmología o en enfermedades metabólicas, y ganado divisas a costa de la burguesía explotadora.
Un desarrollo soviético del que Occidente se apropió gratis fue la medicina refractiva. Son las incisiones planificadas de la córnea ocular para darle una forma que permita disminuir las dioptrías en caso de miopías severas o complicadas con astigmatismo, e incluso prescindir totalmente de los anteojos.
En la URSS, donde del experimento inicial al despliegue masivo se llegaba de un salto, en los ’70 ya había grandes hospitales en los que los pacientes pasaban en cinta transportadora de estación en estación, y en cada una de ellas un cirujano, con una punta de diamante, efectuaba algunos de los cortes planificados, y la cinta se llevaba al paciente hacia la estación siguiente.
Este organización fordista permitía miles de tratamientos ambulatorios diarios, sin que se pueda afirmar con cifras que el margen de mala praxis superara el que hoy admiten los oftalmólogos occidentales, aunque la soviética era una sociedad con poco derecho a pataleo. Los occidentales transformaron el procedimiento de masivo a individual, desarrollaron software experto para planificar los cortes, sustituyeron la punta de diamante por láser tipo excimer, y añadieron la facturación, ese significativo detalle.
Por último, el desprecio de los médicos rusos actuales por la publicación en Occidente es una herencia que no se sacuden. Como uno de los pueblos con mejor educación pública, los rusos son relativamente políglotas, pero soportan mejor el alemán que el inglés. Y esto no sólo porque les es más tolerable el idioma del enemigo que sí pudieron vencer, sino porque el inglés es un idioma sintácticamente proposicional, mientras que el ruso y el alemán tienen un armazón declinativo, como el latín o el griego. Son modos estructuralmente distintos de armar oraciones.
En 35 años de periodismo científico no he conocido un solo investigador occidental que lea revistas médicas rusas, salvo emigrados recientes, aunque sí me crucé al menos con dos que se atrevían con publicaciones polacas. Aunque el polaco es declinativo, tiene la virtud de usar la grafía románica y no de la cirílica, herencia de aquellos sacerdotes ortodoxos griegos mandados a cristianizar las estepas rusas por los emperadores bizantinos. Eso sí, quizás para espantar por igual a occidentales y orientales, las revistas médicas polacas suelen tener títulos en latín.
Finalmente, está la cuestión del prestigio: a la URSS se la juzga por el estado de sus hospitales en los ’80, cuando el estado soviético ya se caía a pedazos, obligado a patinarse en una carrera suicida de armas nucleares los pocos dólares que ganaba exportando. Y no tecnología fina (que la tenía), sino petróleo crudo.
Enormes hospitales que en los ’50 habían sido modélicos, tapa de Pravda, en los ‘80 estaban desfinanciados, desmantelados, invadidos de ratas y gatos, y un jefe de neurología en ellos quizás ganaba 150 rublos y debía ganarse la vida en otras cosas. El 57% de los hospitales carecía de agua caliente.
Cuando se derrumbó por fin el estado soviético, la pérdida de esperanza de vida fue drástica: en los hombres, pasó de 71 a 50 años. Los padres de familia perdieron simultáneamente el trabajo, la salud pública y de paso, a sus esposas. En este nuevo marco, la centenaria adicción nacional al alcohol se incendió y se hizo letal.
Si en tiempos de la URSS no era lo mismo ser un langa de Moscú que un pajuerano de alguna de las 15 nacionalidades periféricas, todavía hoy en las regiones rurales de Karakalpakia, Sakha, Chechenia, Kalmykia e Ingushetia la mortalidad infantil anda en 100 de cada 1000 nacimientos. Son cifras semejantes a las de Angola, Chad y Bangladesh. Los grandes asesinos de pibes en la Rusia de hoy son la gripe y la tuberculosis, mientras que a los jóvenes los mata el escorbuto por falta de vitamina D, enfermedad metabólica casi desaparecida en el planeta. Casi el 70% del territorio ruso remanente es polar, se vive mucho bajo techo y la falta de sol no ayuda.
A 31 años de desaparecida la URSS, los hombres rusos han recuperado algunos años de expectativa de vida: hoy se mueren, en promedio, a los 58 años y 11 meses. Las mujeres llegan a los 72.
El país estaba seriamente a espera de nuevos héroes.
La vacuna Sputnik
Dr. Alexandr Ginzburg, jefe del Instituto Gamaleya, autor de la Sputnik V
En abril de este año, con la pandemia haciendo estragos en Rusia, el profesor Alexander Ginzburg, de 68 años, y 100 de sus colegas del Instituto Gamaleya se inyectaron con una vacuna que les parecía promisoria, probada únicamente en monos.
La vacuna habría sido muy “high tech” hace una década. Hoy es otra plataforma experimental de tantas basada en adenovirus del resfrío modificados genéticamente para que las células humanas expresen un antígeno clave del virus SARS CoV2: la proteína Spike, que tapiza su cápsula de estructuras como clavos.
Ginzburg, a diferencia de otros fabricantes de vacunas conceptualmente parecidas (AstraZeneca o Janssen, y siguen las firmas) usó dos adenovirus, por si el sistema inmune del inyectado bloquea a uno de ellos. Hasta ahí, varias ideas muy rusas: arriesgar el propio cuerpo, y pegar con dos armas, por si una no alcanza.
Algún genio de la publicidad llamó Sputnik 5 a esta fórmula, cosa de recordarle al mundo que el primer satélite artificial de la Tierra, en 1957, fue soviético y no estadounidense. Vladimir Putin, viendo que ningún profesional del Gamaleya se había muerto o enfermado de Covid, sino que además esos científicos parecían rebosar de anticuerpos contra el antígeno Spike, decidió que la vacuna era suficientemente buena y barata como para sus médicos, sus fuerzas armadas y de seguridad, y el cuerpo docente.
Y para ello, la hizo licenciar por la agencia regulatoria nacional de medicamentos, sabiendo -como viejo jefe de la KGB- que no sería desobedecido. Y además, claro, hizo vacunar a una de sus hijas. O, como ya se dijo, eso dijo.
¿Y esto adónde nos deja a los argentinos?
La vacuna Sputnik V viene de un país que, pese a que no es socialista desde 1989, carece de práctica de armar protocolos de fase I, II y III. Y la desarrolló un instituto académico sin experiencia de fabricación masiva de fármacos. Como tampoco la tiene el país en general: no hay fármacos rusos famosos. En 31 años, un país con recursos y logros científicos formidables y un estado que suele apoyarlos, no logró generar ninguna marca.
De modo que, aunque conseguir pruebas de que la Sputnik es segura y eficaz es un desafío, el de fabricar miles de millones de dosis es aún mayor. Y esta tarea Rusia la delegará mayormente en laboratorios de genéricos de la India y Corea del Sur; porque los rusos siempre fabricaron para un mercado interno hoy de 147 millones. No tienen instalaciones ni recursos humanos como para un «scale up» de producción farmacológica en territorio propio.
Y por más que estos laboratorios, las de India y Corea, sean empresas regidas por buenas prácticas, por mucho que se trate de proveedoras habituales (y secretas) de genéricos para grandes marcas occidentales, al ANMAT, nuestra agencia, no le sobran recursos humanos como para poner inspectores en cada una de tales fábricas. Sin embargo, es su deber ante la ley argentina, escrita cuando esta situación solamente existía en las malas películas de ciencia-ficción. También es evidente que el gobierno descuenta que el ANMAT acatará órdenes de aprobar la documentación de fase III proveniente de Rusia sin enredarse en detalles. Por una vez, me declaro partidario del verticalismo.
En todo sentido, la Sputnik V será un acto de fe. Y habida cuenta del supercontagio que se viene en las ciudades turísticas argentinas este verano, y del relajo comprensible pero estúpido de una población harta de barbijos, distanciamiento y precauciones, si uno está sobrepasando los 60 paga más darse la Sputnik rápido que sentarse a esperar que pinte otra vacuna con mejores pergaminos.
1,25 millones de afortunados tal vez consigan alguna de las 2,5 millones de dosis de la de Pfizer, que también llegará rápido y cuya logística será endiablada por su temperatura de estoqueo y distribución (80 C bajo cero), salvo que venga acompañada de una considerable donación de ultra-freezers para estoquear y supertermos para milla final. Los mejores números con la peor logística. Vacuna para ricos, si la hay.
Aunque es de base tecnológica parecida a la rusa (ambas son de adenovirus del resfrío atenuados que expresan genes del antígeno virual Spike), la de AstraZeneca no necesita de 20 grados Celsius bajo cero, 2 menos que el freezer de una heladera común. La de AstraZeneca no sólo nos cuesta entre 6 y 7 veces menos por dosis, sino que resiste una distribución a entre 2 y 8 grados sobre cero.
En suma, es probable que la vacuna a la que aspiraba la Argentina, y cuantimás de producción local para asegurarle al país el primer lugar en la fila de distribución, la Oxford, aquí termine llegando cuando el supercontagio vacacional se haya producido y esté empezando el contagio de la reactivación con frío invernal.
Lo cual es un contrasentido, una buena apuesta que la semana pasada se jodió por una pésima decisión de AstraZeneca sobre el diseño de su fase III, asunto que hoy se interpreta como «cherry picking», que es descartar pacientes viejos para mejorar las cifras de eficacia de un estudio. Es lo que se hizo con aquel grupo que recibió -por error, aduce la empresa- una dosis y media, en lugar de dos, cohorte de sólo 3000 voluntarios y en la que significativamente, no había mayores de 55 años. De esto, sucedido en Inglaterra y más bien a escondidas del mundo, difícilmente pueda culparse a ningún argentino. AstraZeneca tenía una imagen impecable, precios imbatibles y una fórmula cuya logística era de las más simples. Nos asociamos mal. Dicho por uno que votó a este gobierno.
Aunque todavía alguien deba explicar por qué el Ministerio de Salud, a diferencia del Ministerio de Ciencia y Técnica, no le puso un mango a las dos vacunas aparentemente sencillas y sin complicaciones que desarrollaron las universidades Nacional del Litoral, y Nacional de San Martín. Ambas tienen buenos estudios preclínicos.
Daniel E. Arias
ARAMCO, la petrolera de Arabia Saudita, anunció que considera emitir bonos en yuanes
DUBAI – ARAMCO, la compañía petrolera saudita controlada por el estado, ha planteado la posibilidad de emitir bonos denominados en yuanes, una medida que marcaría un cambio significativo en una industria tradicionalmente dominada por el dólar.
Un prospecto emitido este mes por la compañía petrolera más grande del mundo declaró que los pagarés en renminbi «podrían emitirse» en virtud de su programa de bonos, aunque Aramco no proporcionó detalles sobre el momento o la escala de dicha oferta. El documento establece los riesgos involucrados en la flotación de bonos en yuanes, incluidas la posible menor liquidez y la disponibilidad limitada de la moneda fuera de China. La disposición subraya la creciente importancia de Asia para Aramco desde una perspectiva comercial, como un mercado de alta demanda, y también la profundización de las relaciones financieras de los países productores de petróleo con Beijing. Debido a que las transacciones petroleras generalmente se liquidan en dólares, muchas naciones productoras de petróleo han vinculado sus propias monedas al dólar. China, que busca promover el uso internacional del yuan, ha hecho del cultivo del «petroyuan» una parte central de su estrategia monetaria, estableciendo un mercado para futuros de petróleo crudo denominados en yuanes en Shanghai. Una emisión de bonos en yuanes por parte de Aramco daría un impulso sustancial a la internacionalización de la moneda china, además de diversificar las fuentes de financiación para Aramco y para el gobierno saudí, que posee la gran mayoría de las acciones de la empresa. Aramco recaudó el martes pasado 8.000 millones de dólares en su primera emisión de bonos en moneda extranjera desde 2019, aparentemente denominados enteramente en dólares.Etiquetado de alimentos: el derecho a saber
El proyecto de ley sobre etiquetado de alimentos ya tuvo media sanción en el Senado y ahora se discute en comisiones de la Cámara de Diputados. En qué consiste la iniciativa, y la experiencia de otros países.
Argentina viene rezagada en la implementación de una política de etiquetado de alimentos
La situación regional
Y-TEC: «Buscamos empezar a producir aquí celdas y baterías de litio»
El presidente de Y-TEC, la empresa de base tecnológica perteneciente a YPF y al CONICET, Eduardo Dvorkin, habló del proyecto de la compañía para crear una planta de escalado real de baterías y celdas de litio, en la que avanza en articulación con la Universidad Nacional de La Plata.
Eduardo Dvorkin es uno de los tecnólogos actuales con mayor prestigio de la Argentina y con alto reconocimiento a nivel internacional, y entre sus últimas producciones está el desarrollo de un grupo de investigación y desarrollo PyME que trabajó junto a INVAP en sus proyectos satelitales. De base, su formación es ingeniero electromecánico por la Universidad de Buenos Aires, pero luego se doctoró como PhD in Mechanical Engineering, en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT). Además fue miembro de la Scientific Committee de la European Scientific Association for Material Forming (ESAFORM), en el año 2007. El presidente de Y-TEC, se refirió, además, al aumento de participación del Estado en empresas de base tecnológicas, fijado por decreto por el Poder Ejecutivo que autoriza mayor injerencia del CONICET en las futuras EBTs. «Esto le va a permitir al Estado a ir más decididamente a la formación de empresas de base tecnológica lo que es muy bueno, porque son necesarias para aumentar el valor de la producción argentina, y porque el Estado es el gran impulsor posible en todo el mundo y en nuestro país que es de capitalismo tardío», consideró Dvorkin. Dvorkin citó a la estatal rionegrina de alta tecnología, INVAP, como modelo de desarrollo: «INVAP es un ejemplo muy alto. A futuro no se si serán diez o dos empresas de base tecnológicas, pero es absolutamente necesario que tengamos más empresas como esa». «Las Empresas de Base Tecnológicas existentes tuvieron un gran impacto, por ejemplo en la industria satelital, que no es pensable sin INVAP», dijo Dvorkin, y destacó que «lo interesante es que INVAP actuó como un articulador de una importantísima red de PyMEs y de laboratorios de investigación«. «INVAP tiene una enorme función al movilizar una amplia red de recursos tecnológicos», consideró Dvorkin. Dvorkin también valoró el rol de Y-TEC por su peso en el tema de las energías, como petróleo y gas, en el rol de desarrolladora de tecnologías para aumentar la participación argentina en la producción de gas, y en particular en el no convencional en Vaca Muerta. Además, destacó que la empresa trabaja en la tecnología de nuevos tipos de energías como con el desarrollo de las baterías de litio, hidrógeno, y también desarrollando productos para la producción agraria como inoculadores para que las plantas absorban mas nitrógeno. «Y-TEC tuvo un rol importante apoyando, no desarrollando, con ingeniería industrial el desarrollo del NEOKIT«, explicó Dvorkin, y aseguró que «nuestro propósito es establecer una planta de escalado real de baterías y celdas de litio que sirva para electrificar una decena de colectivos anualmente», y en este sentido, dijo que «estamos tratando de demostrar que el camino de la tecnología de avanzada es posible y lo vamos a hacer».
El INDEC arranca con el Censo Económico
Este lunes 30/11 el Indec da comienzo a un censo económico, el primero en 15 años. Los censos en la Argentina son obligatorios, y éste será digital. Por lo tanto las empresas tendrán que ir a la página web del organismo para inscribirse. Pero tendrán que hacerlo en distintas etapas, según su naturaleza.
El censo irá abarcando a las personas jurídicas y luego a aquellos que trabajen en forma autónoma o monotributista. De ese modo el organismo busca relevar todas las unidades empresarias de la economía sean personas físicas o jurídicas (grandes empresas, fundaciones u ONG). La primera etapa, hasta marzo, será obligatoria para las personas jurídicas. Después vendrán los autónomos y finalmente los monotributistas. Estos finalizarán en junio. Será un censo corto con una lista de entre 14 y 17 preguntas a responder. “Un censo económico no sólo es de utilidad para el sector público sino también es clave para el sector privado porque permite saber cuáles son los sectores más dinámicos y las regiones donde tal vez estén sus proveedores para hacer inversiones”, explica Marco Lavagna, jefe del Indec. “Permite además planificar cuáles son los sectores que más crecen, los que menos, quienes demandan más empleo y qué tipo de empleo. Es información estratégica que una empresa puede aprovecharla bien”. La última vez que en Argentina se hizo un censo económico fue en 2004. “Demoró cinco años en procesarse y se necesitaron 15.000 personas en la calle”, recordó Lavagna. El censo actual tendrá dos pasos. El empadronamiento, donde una persona que desarrolla una actividad se anotará. Luego deberá contestar entre 14 y 17 preguntas básicas donde el objetivo es caracterizar la unidad económica en la que se desempeña. Todo será digital y es la primera gran diferencia respecto de 2005. La segunda diferencia con el ejercicio de 2005 es que en este caso el Indec no relevará sólo negocios o empresas en particular. “Acá estamos yendo también a autónomos o monotributistas con lo cual el universo es más grande”. Se calcula que el Indec relevará unos 6,5 millones de CUIT para empadronar. “Esto nos permite velocidad, procesar más rápido y reducción de costos”. El censo es obligatorio. Las empresas o personas que no lo hagan no podrán completar trámites claves hacia adelante. ”Se enviarán 300.000 mails por semana invitando que respondan el censo”, explica Lavagna. “No queremos que se llegue al punto de que se les diga a las empresas de que porque no hicieron el censo no podrán completar tal o cual trámite. Queremos concientizar la utilidad de hacer un buen censo no sólo para el servicio del sector público sino también porque es clave para el sector privado saber los sectores más dinámicos y las regiones donde están sus proveedores para hacer inversiones”.Vacunas anti COVID en Argentina. Un escenario complicado – 1° parte

(Concluirá mañana)
Daniel E. Arias
(La 2° y última parte de este artículo está aquí)Municipios contra feedlots. Alberti los prohibe a menos de 5 kilómetros de la ciudad
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«Antes contra los agricultores, ahora el atropello es para con los ganaderos». Los productores del partido bonaerense de Alberti dicen que no pueden salir de su asombro. El martes pasado, el Consejo Deliberante de esa ciudad modificó una ordenanza municipal en donde se prohíbe la crianza intensiva de animales dentro de los 1500 metros de los cursos de agua, escuelas o viviendas rurales del partido, y de 5000 metros de los centros urbanos. La medida afecta a más de 100 productores y 30.000 hectáreas. El municipio, ante la reacción de los productores habla de una mala interpretación de la norma. Asegura que en una reglamentación se referirá a los feedlots, establecimientos de engorde a corral. En respuesta a la ordenanza, mañana lunes 30 por la mañana los productores de Alberti se movilizarán hacia la Municipalidad y pedirán una audiencia al intendente Germán Lago. Asimismo presentarán recursos de amparo. En tanto, entidades rurales del norte bonaerense expresaron su apoyo a los productores y señalaron que marcharán hasta el lugar en respaldo «ante otro avance demencial de los municipios, en este caso de Alberti, sobre los derechos civiles consagrados en nuestra Constitución donde no ya solo el gobierno nacional agravia al campo sino también las administraciones municipales». Juan Manuel Zunino, ex presidente de la Sociedad Rural local y actual secretario de la entidad, explicó que el partido tiene 110.000 hectáreas y es cortado de manera transversal por el rio Salado y, que además, está el rio Saladillo y una gran cantidad de cañadas. «El curso del rio Salado es de 75 kilómetros en el partido y el Saladillo tiene unos 25 kilómetros, cuando se suman las cañadas son otros 25 kilómetros. Por esta medida, quedan afectadas unas 30.000 hectáreas y más de 100 productores». Según contó el productor, la modificación enviada por el intendente Germán Lago aduce razones de salud pública y protección del medio ambiente, donde ya «la anterior legislación describía a la cría intensiva a más de un bovino por hectárea, más de cinco ovejas/cabras por hectárea». «Lo que más preocupa a los productores que antes hacían agricultura y se volcaron a la ganadería por el tema de las restricciones a la aplicación de fitosanitarios es que quedan totalmente improductivos. Ahora los corren para no poder tener hacienda tampoco», señaló. La concejal y presidente de bloque de Juntos por el Cambio, Sivina Vacarezza, contó que todo su espacio votó en contra de la normativa pero que no alcanzó. «Esa modificación de pasar 300 a 5000 metros la distancia de los centros poblados para la cría intensiva y 300 a 1500 metros para los cursos de agua es inaplicable y arbitrario». «Nosotros pedimos que se llame y se consulte a gente especializada y los productores involucrados porque esto implica achicar la producción», indicó y agregó: «Esto es un atropello al productor que trabaja. Estoy a favor de cuidar el medio ambiente, pero existen un montón de medidas mejores para aplicar como trabajar en las Buenas Prácticas Agropecuarias». Asimismo, la concejal relató que otro de los contratiempos que trae la nueva norma es que existe en el partido una escuela agrotécnica que tiene un tambo en el lugar y está ubicada a 4700 metros del egido urbano y que, por lo tanto, deberán dejar de producir. En este sentido, Daniel Palazzo, secretario legal del municipio, dijo que existe una interpretación errónea del espíritu de la ordenanza. «Lo que se busca es enmarcar a la producción de los feedlots o sea el engorde a corral. Eso es lo que va a surgir de la reglamentación en la que ya se está trabajando». La ordenanza nueva no menciona a los feedlots como tal, sino «cría intensiva de ganado», algo que los productores pueden hacer no necesariamente con ese esquema de engorde a corral. Por último, Zunino contó que ya se empezó a intimar a pequeños productores de la zona de quintas en donde le informaban que le daban un plazo de seis meses para sacar sus animales. «Hoy en el partido hay 44.000 cabezas. Van a quedar muchos campos improductivos. Es un ataque sistemático con la producción agropecuaria. Siempre es mas fácil prohibir que ponerse a estudiar».Preguntas de hoy: ¿A quiénes se vacuna primero? ¿Qué pasa si nos vamos de vacaciones?
De todos modos, hay que insistir en que las personas de riesgo, en lo posible, no se movilicen
Declaración de las Pymes de la provincia de Buenos Aires
Guillermo Siro
Presidente de la Confederación Económica de la provincia de Buenos Aires (CEPBA)
El homenaje de los All Blacks a Maradona
Diego Armando Maradona era fan de los Pumas, de la Selección Argentina de Rugby. Aquí los alentaba en su vestuario, en 2015, antes de su partido con TsongaA special gesture from the All Blacks to Argentina before tonight's Haka.
— All Blacks (@AllBlacks) November 28, 2020
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Gambito de ajedrez: desde hace 7 años un joven noruego es campeón mundial
Carlsen en 2009

