Daniel E. Arias
Lecciones para Argentina en el acuerdo nuclear EE.UU.-Rumania
«En noviembre conoceremos la eficacia y la seguridad de las vacunas contra el coronavirus». Pfizer pediría la autorización en la 3° semana
Problemas de logística
Un tema no menor es la logística y la seguridad de la vacuna, algo doblemente complejo en un país con la extensión geográfica y demográfica de la Argentina: “Habrá que distribuir cientos de miles de dosis en aviones que -tal vez- deban ser previamente acondicionados para esa tarea, tomando en cuenta que algunas de las futuras vacunas deben almacenarse a 60 grados bajo cero. También se vuelve necesario estudiar muy en detalle como garantizar la cadena de frio hasta el momento de aplicarlas”. Son, según Debbag, “implementaciones complejas que hay que empezar a diseñar desde ahora”. Finalmente, el experto recomendó discutir políticas públicas para hacer el mejor manejo posible de las controversias que plantearán los grupos de anti-vacunas, especialmente en las redes sociales. “Ya hay encuestas en EE.UU, donde el 50% de los consultados afirma que prefiere esperar antes de vacunarse para garantizarse la seguridad ante posibles efectos secundarios desconocidos”. Esto no solo ocurre en países desarrollados. “Hicimos un estudio este año -en Argentina- analizando las “charlas” sobre la pandemia en el mundo digital. Se revisaron 110 mil posteos públicos y se concluyó que el 18% de esas comunicaciones expresaba ideas antivacunas, con argumentos que varían entre que no sirven, a que son el resultado de una mega-conspiración entre gobiernos y empresas o que son tóxicas”, detalló el experto. Y agregó que “otra encuesta hecha entre médicos encontró que el 36% de los pediatras asegura haber recibido, recientemente, planteos de los padres de sus pacientes expresando dudas sobre la seguridad o efectividad de la vacunación”. “Tenemos que ir resolviendo todas estas temáticas, no solo por el coronavirus sino porque estamos entrando en una “era de pandemias”: lo que aprendamos ahora será clave para que podamos hacerle frente con una “era de las vacunas”.
CARTA ABIERTA DEL CEO DE PFIZER
En esa carta posteada en el sitio web de la firma, Albert Bourla -CEO de la farmacéutica Pfizer– detalla cuando esperan elevar a la FDA, la autoridad regulatoria de los medicamentos en EE.UU, el pedido de aprobación para el uso general de la vacuna para prevenor el Covid-19. Según Bourla, si logran cumplir con todos los objetivos de seguridad y la vacuna demuestra ser efectiva, la empresa elevaría el expediente a la FDA durante la tercera semana de noviembre. La vacuna se está probando desde hace casi dos meses en diversos países del mundo, incluyendo Argentina, y se está ya cerca de completar la Fase III del estudio que involucra a decenas de miles de voluntarios. De esos personas 4.500 fueron inoculadas en el Hospital Militar Central y su salud es seguida de cerca para determinar los posibles efectos secundarios y el grado de protección que ofrece la vacuna de Pfizer-Biontech. En su posteo Bourla describe lo que aún falta: “Hay tres áreas clave de este desarrollo en las que, al igual que con todas las otras inmunizaciones, debemos demostrar que tuvimos éxito antes de poder aplicar para obtener la aprobación de la FDA para su uso generalizado. Primero, la vacuna debe demostrar su eficacia, lo que significa que realmente puede ayudarnos a prevenir el Covid-19, en al menos la mayoría de los pacientes vacunados”. El consenso de los expertos es que una vacuna contra el SARS-CoV-2 debería ser aprobada si protege de la enfermedad a, al menos, el 50% de las personas vacunadas. “En segundo lugar”, escribió Bourla, la vacuna debe demostrar su seguridad, con datos sólidos generados a partir de analizar en detalle lo que le pasa en términos de salid y síntomas a varios miles de personas tras recibir las dosis de inmunización. Y, finalmente, debemos demostrar a las autoridades que podemos fabricar la vacuna en cantidades suficientes, de manera constante y también manteniendo en todos los lotes más altos estándares de calidad”.Las otras enfermedades “olvidadas”
Mientras el mundo baila al ritmo del coronavirus, los médicos recuerdan que hay que seguir lidiando con otras enfermedades. Hace tres semanas la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) publicó un informe detallando la “alarmante falta de vacunación a causa de la cuarentena. Se estima que entre 3 y 4 de cada 10 niños no completaron las vacunas incluidas en el calendario nacional para los primeros seis meses de vida. Los recién nacidos dejan las maternidades habiendo recibido apenas las dos vacunas iniciales (BCG y Hepatitis B) pero un gran número no está regresando a los vacunatorios para recibir las otras nueve del calendario. Ya sea por el miedo al contagio por Covid-19 o por la falta trasporte público, dos temas que atentan con el cumplimiento del calendario.Enrique Garabetyan
El gobierno lanza el Consejo Empresario India-Argentina
Bolivia: el partido de Evo Morales gana en 1° vuelta las elecciones
ACTUALIZANDO:Aún no tenemos cómputo oficial, pero por los datos con los que contamos, el Sr. Arce y el Sr. Choquehuanca han ganado la elección. Felicito a los ganadores y les pido gobernar pensando en Bolivia y en la democracia.
— Jeanine Añez Chavez (@JeanineAnez) October 19, 2020
Datos oficiales del cómputo en #Bolivia ?? | Con el 80% de las actas computadas ⬇️@LuchoXBolivia (MAS) 53,25%@carlosdmesag (CC) 29,79%@LuisFerCamachoV (Creemos) 14,86%#EleccionesBolivia2020 #BoliviaRecuperaSuDemocracia #LuisArce #MAS #BoliviaDecide @BOmereceMAS pic.twitter.com/KDKzoTjxBH
— Nodal (@InfoNodal) October 20, 2020
«Científicas de Acá» muestra en las redes la contribución de mujeres a la ciencia argentina





Lo que se puede decir y aconsejar sobre el coronavirus, en el 10° mes de la pandemia
EE.UU. financiará 2 nuevos reactores nucleares en Rumania, de tecnología CANDU
Cuatro meses después de que Rumania detuviera la participación de China en el proyecto, Estados Unidos y Rumania están firmando un acuerdo para incorporar a Washington en un proyecto de 8.000 millones de dólares para construir dos nuevos reactores en la única planta nuclear del país.
Balkan Insight – «Rumania y Estados Unidos sellaron el viernes un acuerdo histórico que involucrará a Estados Unidos en la construcción de los reactores 3 y 4 en la planta de energía nuclear de Cernavoda, anunció el jueves el embajador estadounidense en Rumania, Adrian Zuckerman. “El ministro de Economía Virgil Popescu se reunirá con el secretario del Departamento de Energía de Estados Unidos Dan Brouillette para firmar un Acuerdo de Cooperación Intergubernamental para la restauración de un reactor nuclear y la construcción de dos nuevos reactores en la instalación nuclear de Cernavoda». “Este proyecto de 8 mil millones de dólares será un paradigma para los futuros proyectos de desarrollo económico y energético rumano-estadounidenses”, agregó el embajador de Estados Unidos. El ministro rumano también se reunirá con la presidenta y presidenta del Exim Bank estadounidense, Kimberley Reed, “para ejecutar un Memorando de Entendimiento para la financiación del proyecto nuclear Cernavoda y otros proyectos en Rumania”, continuó Zuckerman. Este paquete de financiación sería «el más grande jamás recibido por Rumania», señaló el embajador, (se habla de 9 mil millones de dólares más, destinados a infraestructura y telecomunicaciones, áreas favoritas de la inversión china en Europa Oriental). Popescu señaló que la relación bilateral «nunca ha sido más fuerte», y subrayó varias veces que Rumania es un integrante de la OTAN. Respetando los deseos de Estados Unidos, en junio de este año Rumanía rescindió un acuerdo preliminar firmado en 2015 con la Corporación General de Energía Nuclear de China, GCNPC, para agregar dos unidades más a los dos reactores de la planta de Cernavoda. Acuerdos posteriores incluían a otra nuclear china, la misma que atiende los negocios de exportación a Argentina de la central Hualong-1 a uranio enriquecido, la China National Nuclear Corporation (CNNC). Rumania insistió ahora en que sería más conveniente desarrollar un proyecto estratégico de este tipo con socios y capital de un aliado democrático. En abril de 2016, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a GCNPC de espionaje nuclear. El 5 de agosto, el gobierno presentó a debate una legislación que excluiría de facto al gigante chino de las comunicaciones Huawei de implementar la tecnología 5G en Rumania. El gobierno de minoría de centro-derecha en Rumania es un aliado incondicional de Estados Unidos en los esfuerzos de este último para contrarrestar lo que Estados Unidos llama «influencia maligna de Rusia y China» en el mundo democrático.»ooooo
El 2 de septiembre AgendAR publicó Estados Unidos vuelve, lentamente, a la energía nuclear, donde se señalaba que en EE.UU. sus gobernantes (Republicanos y Demócratas) están reviendo los errores estratégicos, y los prejuicios. que provocaron que allí no se construyen nuevas plantas desde 1977. Ni tampoco vendieran al exterior ninguna otra. Esto de Rumania es un paso significativo. Porque el país balcánico había firmado un convenio con China en 2015, como parte de la iniciativa de La Franja y la Ruta. Pero las demoras chinas en concretarlo dieron una oportunidad a sus rivales. De acuerdo a una información que se nos ha hecho llegar, EE.UU. no sólo ofreció financiar el 100% del proyecto, sino que los dos nuevos reactores serán, como los que ya operaban en la planta rumana, de tecnología CANDU, es decir, con uranio natural. Los funcionarios argentinos que están llevando adelante la negociación con la CNNC deberán tomar nota de esto.Hace 68 años nacía la legendaria moto «Puma», un vehículo muy barato «al alcance de todos»
El brigadier Ignacio San Martín metió la mano en el bolsillo, sacó unos pesos y mandó a comprar una botella de vino; hizo lavar un tanque de moto a medio fabricar y preparó ahí una sangría con la que brindó junto con los obreros de la planta por la naciente industria nacional. El hombre, que había impulsado a Perón para que produjera vehículos en el país, festejaba así que había salido perfecta una muestra de estampado de su nuevo objetivo: la moto Puma.
Fue así como, en tiempos de «la Argentina potencia» en la que el proceso de industrialización nacional del Plan Quinquenal incluía desde aviones hasta televisores, pasando por autos, también empezó a rugir un vehículo de dos ruedas que se transformaría en leyenda, con las luces y sombras que envolvieron a toda esa época. La cuna de este vehículo fue un conglomerado industrial creado por el gobierno peronista y que se denominó Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), que tenía su antecedente en la Fábrica de Aviones (nacida en 1926), que luego pasó a ser Fábrica Militar de Aviones y que en 1944 se transformó en Instituto Aerotécnico. Fue en 1952 cuando se convirtió en IAME, para pasar a denominarse Dinfia en 1956. Y luego de muchos cambios de nombres llega hasta la actualidad como FAdeA. La Pumarola, Pumita o Pumanski, como también se la conoció nació de la idea del gobierno peronista de industrializar al país. Así fue cómo en 1952 se empezó con los prototipos y en 1953 se lanzó el primer modelo. Hubo cinco series, pero la tercera de ellas nunca salió al mercado (hubo todo tipo de teorías, leyendas y falsas explicaciones sobre lo que realmente sucedió con esa serie) y se saltó directamente a la cuarta. Enseguida pasó a ser la «moto del pueblo», porque su costo, de 6.500 pesos de aquel entonces, era menos de la mitad de lo que valían las otras que había en el mercado y que, por otro lado, eran modelos grandes, que sobrepasaban la necesidad básica que un obrero exigía de un vehículo así. «Incluso, la segunda serie, que salió en 1956, era más económica que la primera, porque tenía un diseño más fácil de producir», destaca Juan Domingo Corso, investigador de la industria nacional y secretario del club Motos Puma en Buenos Aires. Además, se creó el CIPA (Consorcio Industrial para la Producción Automotriz), donde trabajó uno de los editores de AgendAR. CIPA era el vendedor de los productos fabricados por la Fábrica Militar de Aviones, que vendía en cuotas con bajo interés, lo que permitió que muchos pudieran comprarla. La idea era que fuera económica y fácil de mantener, pero claro que comparada con las motos de 550 cc que había en el mercado en ese tiempo, la Puma era muy inferior.

“Quédense en casa”: el llamado de Angela Merkel ante el avance de la pandemia en Alemania
Un debate, y un mar a proteger ¿Cómo puede Argentina recuperar sus submarinos?
ooooo
ARA Santa Cruz: la alternativa para recomponer la Fuerza de Submarinos
Jennifer P. Olivera
Tras la tragedia con el submarino ARA San Juan, el Comando de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina quedó sin unidades en servicio en 2017, y desde entonces poco se ha dicho sobre el tema. En la actualidad, los submarinistas argentinos se capacitan gracias al submarino ARA Salta que opera como simulador, dado que ya no puede navegar, y a su vez, existen convenios con la Armada de Perú para la realización de las prácticas de inmersión. Sin embargo, esta situación actual dista de ser la más conveniente para la fuerza de submarinos, si lo que se pretende, es mantener la capacidad submarina en la Armada. La aprobación del FONDEF este año estableció cuáles son los proyectos prioritarios para la defensa, y como alternativa, la gestión de Rossi planteó la posibilidad de incorporar un submarino nuevo del extranjero y acelerar la reparación del submarino ARA Santa Cruz (S-41) que se encuentra en Tandanor. Sin embargo, al analizar el FONDEF, ese fondo tiene como objetivo principal realizar el reequipamiento de las Fuerzas Armadas mediante el impulso de la industria nacional siempre que sea posible. Por consecuencia, el lineamiento general del nuevo fondo para la defensa establece que, en primer lugar se hará la recuperación de material, en segundo lugar, se pensará en la modernización, y como última opción, se analizará la incorporación de nuevo equipamiento. Por ende, entiendo que, acelerar la reparación del ARA Santa Cruz, es la respuesta más inmediata que se podrá esperar del Ministerio de Defensa ante la pregunta sobre qué sucederá con la fuerza de submarinos argentina. Si bien el ministro Rossi ha dicho públicamente que espera analizar la adquisición de un submarino del extranjero (se mencionó opciones de Brasil y Noruega), lo cierto es que todavía no existe un proyecto viable que se haya dado a conocer. Esto me lleva al análisis de la opción más esperanzadora que tiene la Argentina: el ARA Santa Cruz. El ARA Santa Cruz fue construido en el astillero Thyssen Nordseewerke de Alemania en 1980 y entró en servicio en la Armada Argentina en 1984. En 1999 se le realizaron tareas de Media Vida divididas en dos etapas, una en el Arsenal de Marinha do Ro de Rio de Janeiro en Brasil y otra en el Arsenal Naval de Puerto Belgrano. En esa oportunidad se cortó el casco para acceder a los motores y cambiar sus 960 baterías. En su momento se optó por una opción especial de la marca MTU, que en comparación con otros motores, no presenta una duración tan prolongada, ofreciendo una prestación de tan sólo 2.000 horas. Ya en Argentina, se le realizó las tareas de Media Vida en el casco, el armamento y los sensores. Se estima que en su momento, el costo del trabajo en las baterías fue de unos 6 millones de euros. Actualmente, el S-41 está en el Astillero Tandanor, siendo sometido nuevamente a tareas de Media Vida, dónde, según pude conocer, se estarían realizando trabajos a las baterías que han presentado problemas, además de arreglos en el casco del submarino y a varios equipos que muestran signos de degradación. De acelerar y finalizar la tarea de Media Vida en el ARA Santa Cruz, el sistema gozará de la extensión en su vida útil, pudiendo incorporarse en el mediano plazo, a la Fuerza de Submarinos. De este modo, la Fuerza de Submarinos pasaría a contar con un submarino modernizado y un simulador. Pero sobre este punto, me planteo la siguiente pregunta: ¿Qué otra alternativa existe? ¿Analizar la oferta de submarinos procedentes de Noruega? ¿Terminar el ARA Santa Fe? ¿Es suficiente un único submarino en servicio? Considero que debido a la compleja situación económica que transita el país, adquirir equipamiento extranjero parece poco probable. Por otro lado, finalizar el ARA Santa Fe, es una opción que la Armada está evaluando, pero no hay información todavía sobre la viabilidad del proyecto.ooooo
El ARA Santa Cruz, lejos de ser la mejor opción para la fuerza de submarinos
Jennifer P. Olivera
En una nota anterior abordé la problemática de la Fuerza de Submarinos argentina, incorporando al submarino ARA Santa Cruz (S-41), como una alternativa para recomponer la fuerza que se encuentra sin unidades en servicio desde que el ARA San Juan naufragó en el fondo del mar tras un siniestro que dejó a 44 personas sin vida. El ministro de defensa en reiteradas ocasiones al ser consultado sobre la situación de la Fuerza de Submarinos, afirmó que, una de las alternativas y la más próxima a ser resuelta, sería finalizar la tarea de Media Vida del ARA Santa Cruz para incorporarlo a la fuerza. Sin embargo, la discusión interna que surge es si es realmente viable invertir dinero y tiempo en la modernización del submarino. Para algunos, la misma presenta una oportunidad de contar con un submarino para la fuerza en el corto/mediano plazo, pero para otros, implica invertir una suma considerable de dinero en un submarino que ya quedó obsoleto, no solo ante el avance tecnológico mundial, sino que el mismo ya no contempla las necesidades actuales de la defensa marítima argentina. De tal modo, disponer del submarino Santa Cruz ya no sería una opción porque por más que se pretenda modernizarlo, lo cierto es que su casco ya tiene más de 40 años, con una vida estimada de 50 años. Además, al S-41 ya se le realizó una tarea de media vida en 1999, y es importante determinar si es posible volver a realizar el corte del casco nuevamente para proceder con dicha tarea. Del mismo modo, una reparación de tal envergadura precisa de un tiempo estimado de 3 a 4 años antes de que pueda volver a navegar, con lo cuál, se estaría ya ante un submarino que le restaría poco tiempo de utilidad. Sin embargo, la opción del ARA Santa Cruz aún figura como una alternativa. Pero al consultar a expertos, la respuesta es que la modernización del ARA Santa Cruz está lejos de ser la mejor opción para recomponer la fuerza de submarinos. Hay que tener en cuenta que, prácticamente todos el sistemas de radares, el sonar, el snorkel, etc. que se encuentran en el submarino, operan con tecnología hidráulica y en la actualidad los submarinos del mundo operan con todo eléctrico. También el hecho que los submarinos de la clase TR1700 no ofrecen la misma autonomía que los más modernos, y teniendo en cuenta la amplia plataforma marítima argentina, habría que que contemplar la recomposición de una flota de submarinos capaz de cubrir todo el territorio marítimo argentino, y que sea capaz de hacerlo con tecnología moderna, sobre todo en lo que se refiere a las telecomunicaciones, la electrónica y la capacidad de los motores y baterías que en el presente se utilizan las de iones de litio porque presentan una carga más rápida y mayor duración para garantizar que el submarino pueda operar y realizar las misiones para las cuales está diseñado de una forma más eficiente. Por otro lado, muchas de los sistemas y partes que se encuentran en los submarinos TR1700 que requieren reparación y modernización ya no se fabrican en ninguna parte del mundo, con lo cuál se necesitaría solicitar que se hagan especialmente para la Armada Argentina, elevando el costo. La otra alternativa como se planteó en una nota anterior, es esperar a incorporar un submarino extranjero que este en proceso de ser dado de baja pero que se encuentre aún en condiciones de operar. Se observa que la Armada de Noruega podría estar dando de baja unidades en los próximos meses pero habría que ver si la situación económica en el país permite un proyecto así. Cómo conclusión, dado que el submarino ARA Santa Cruz presenta un costo de modernización muy alto teniendo en cuenta las prestaciones que podrá realizar en el largo plazo, tal vez lo más conveniente sea optar por la adquisición de un submarino de procedencia extranjera, y comenzar a estudiar alternativas. Claramente modernizar al ARA Santa Cruz implica desembolsar mucho dinero para obtener un sistema que, incluso modernizado, no estaría a la altura de las necesidades actuales de la Argentina. La otra vía es la incorporación de un submarino nuevo, sin duda, la opción más atractiva pero difícil de vislumbrar en el escenario económico actual, con lo cuál la necesidad de restituir la capacidad perdida con el hundimiento del ARA San Juan, aún permanece incierta.ooooo
Sugerencia de AgendAR:
Estas posiciones divergentes dejan en claro algo que debería ser obvio: es necesario separar las decisiones estratégicas para la defensa nacional, que necesariamente se desarrollan a lo largo de años y décadas, de las urgencias inmediatas. Argentina necesita reforzar ahora su capacidad de vigilancia e intervención en el Atlántico Sur, para evitar el saqueo a que está siendo sometida, evaluado (por lo bajo) en U$ 2.000 millones/año sólo considerando la materia prima de peces de escama y moluscos, que se vuelven U$ 14.000 millones con los productos terminados. El S-41 Santa Cruz, se evaluó en 2018, puede volver al mar por U$ 60 millones. ¿Entonces? Hay muchos instrumentos para defender nuestro mar más apropiados y económicos que un submarino. Igual, contar con al menos uno en condiciones de navegar es imprescindible para no terminar aprobando sin siquiera discutir toda nueva exacción de territorios marítimos que nos impone el Reino Unido. Necesitamos recuperar alguna herramienta de disuasión creíble, y más vale tarde que tardísimo. En el plano estratégico, hemos sugerido en varias ocasiones que se empiece a estudiar en profundidad un proyecto que se esbozó en la cámara de Diputados hace pocos años: construir un submarino nuclear. Un proyecto ambicioso, pero posible, al menos del modo en que vienen encarándolo nuestros vecinos brasileños: ya se van tomando dos décadas para ello. Y no dude que llegarán. Aquí eso llevaría no menos de 15 años, y probablemente más. Los submarinos nucleares no se sacan de una galera. Implicaría ante todo el desarrollo de un reactor nuclear tipo PWR -que es difícil de compactar- adecuado para la propulsión de un submarino, y se aprovecharía la estructura inconclusa del S-43 ARA Santa Fe, el sumergible tipo TR-1700, similar al malogrado S-42 ARA San Juan. Sin embargo, diseñar desde planos, licenciar en cada etapa de avance, construir, testear y desplegar un nuevo motor nuclear tipo PWR (Pressured Water Reactor) sería una tarea de una década en sí misma por lo bajo, incluso para la Argentina, hasta hace poco el único país del Hemisferio Sur con capacidad de diseño de reactores nucleares de potencia. Entre otras cosas, porque además de hacerlo desde cero, ese motor hay que construirlo por duplicado, con una copia de simulación a tamaño real en tierra que certifique si la versión embarcada está en condiciones de navegar. En tiempos de CFK se especuló con la posibilidad de ponerle al S-43 Santa Fe una planta nuclear de potencia de tipo CAREM, convectiva y sin bombeo, como la que hoy se construye (sumando atrasos sobre atrasos) en Lima, provincia de Buenos Aires, al lado de las Atuchas 1 y 2. Pero este tipo de reactor podría ser útil a lo sumo en una nave de superficie: su recipiente de presión debe ser muy largo en la vertical por necesidades de termohidráulica, y perdería potencia y capacidad de enfriamiento en caso de inclinarse por rolido, pique o cabreo. Por lo demás, el recipiente del CAREM prototipo actual, de más de 11 metros de alto, no hay modo de hacerlo entrar en el escueto diámetro del casco resistente de un TR-1700. La opción de terminar el S-43 Santa Fe con su propulsión original diésel, y tal vez mejores baterías (de iones de litio) que las de plomo-ácido con las que fue diseñado en Alemania en los ’70, es menos fantasiosa. Daría una nave de muy largo alcance en navegación a profundidad snórkel, aún con sus baterías originales de plomo-ácido. Aunque jamás podría dar la vuelta al mundo sumergido a profundidad de combate (hazaña exclusiva de un submarino nuclear), de todos modos sería amenazante a más de 20.000 km. de distancia y sobre todo, casi inubicable, que en conflicto, es cuando obliga al enemigo a invertir grandes recursos antisubmarinos en encontrarlo: puede estar en cualquier lugar del planeta, y atacar por sorpresa y «en la retaguardia». Un submarino oceánico, incluso uno viejo, es la materialización de que la mejor defensa es un buen ataque, aunque ese ataque no suceda jamás. Así era nuestro perdido S-42 San Juan, y así también podría volver a ser el S-41 Santa Cruz, que en esa nota de Zona Militar se sugiere que debemos dejar a medio reparar -es decir chatarrear, tirar a la basura- para comprar una unidad costera, probablemente usada y con poca vida útil por delante, cara también de reparar y poner en orden de batalla, y por su corto alcance, de prestaciones inferiores. Contra ese argumento contrapesamos que el S-41 Santa Cruz ya está comprado, así como también está comprado (y al mismo fabricante, Thyssen, en los ’70), el que fue durante décadas el único astillero de submarinos de la región: el Domecq García, hoy CINAR. Respecto de su vida residual, y la afirmación de que el casco resistente del S-41 Santa Cruz está cerca de su límite de servicio, hay que descontar la cantidad de años no navegados que esa nave lleva juntando polvo en el astillero porteño. Y además no se puede dejar la decisión en un par de altos escritorios navales culturalmente proclives -ver un siglo y medio de historia previa- a la importación, a la compra «llave en mano», de material nuevo cuando las vacas están gordas, de segunda mano cuando no, y a desdeñar olímpicamente la industria local electrónica, electromecánica, naviera, de grandes construcciones metálicas, y últimamente, desde que INVAP empezó a tallar en la materia, de radares, sonares y sistemas electroópticos argentinos para control de grandes espacios. Necesitamos la opinión respecto del casco del S-41 Santa Cruz de los expertos en alta metalurgia de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de IMPSA (hoy una empresa nacional): son la autoridad de referencia en recipientes de presión, como los de de centrales nucleares. Por ende, pueden dar un cuadro realista de cualquier pieza gigante de aceros forjados especiales en materia de fragilidad, resistencia y corrosión bajo desgaste físico y químico. También deben expedirse acerca de si el casco resistente del S-41 Santa Cruz admite un doble corte sin pérdida de su capacidad de operar a profundidad de combate (300 metros o más). Los submarinos diésel-eléctricos, además, son más silenciosos que los nucleares: no tienen que usar ruidosas bombas de refrigeración del combustible de barras de uranio. Y aquí surge otro problema más: forzosamente, el combustible nuclear de un submarino nuclear argentino debería ser de un enriquecimiento bastante alto (HALEU, casi el 20%), y eso para alcanzar una potencia y una vida operativa decentes. ¿Y quién en el ancho mundo nos vendería HALEU para un submarino de guerra? Nadie. Para reactores que fabrican radioisótopos médicos, es otra historia, INVAP vive exportándolos. ¿Pero obtener HALEU para la propulsión de un arma dedicada al hoy muy contestado dominio de nuestro mar? Nuestra planta de enriquecimiento de Pilcaniyeu, Río Negro, es demasiado chica y obsoleta para fabricar la cantidad y calidad de uranio necesarias. La construcción del S-43 Santa Fe fue abandonada hace 25 años, cuando se había completado en un 74 por ciento. Es un crimen, agravado por cada día que pasa sin solución. El armazón de este submarino nuclear se encuentra sin avances al menos desde mediados de los ’94, en los astilleros del Complejo Industrial y Naval Argentino, CINAR. Terminar el S-43 Santa Fe con propulsión diésel-eléctrica, sea la original alemana o actualizada con nuevas baterías, se puede hacer con las capacidades nacionales. No de otro modo en 2014 y con 27 años de atraso se terminó Atucha II, que en 2006 era una colección de 85.000 piezas desarmadas. Hoy es la central nuclear más potente de la región, y una de las dos de mayor disponibilidad, pese a sus años. Cuando algo está bien hecho, viejos son los trapos. Y volver a poner en marcha el astillero permitiría también devolver al mar el S-41 ARA Santa Cruz. Dicho de nuevo: lo eficaz de tener dos submarinos oceánicos como estos tremendos TR-1700 es su capacidad ubicua: incluso como máquinas defensivas son mejores que submarinos costeros más pequeños y de menor autonomía, y si son mejores en este rol es porque pueden defender el Mar Argentino desde afuera y a cualquier distancia. Finalmente, dado que nuestro gran conflicto marítimo de fronteras es el que tenemos con el Reino Unido, debería ser prioridad nacional obligar a que el Ministerio de Defensa inglés deba gastar mucha más plata que hoy en campear sobre el Mar Argentino. Eso es algo que hoy logra por centavitos. Volverles caras las Malvinas a Su Majestad se logra de dos modos: pescar calamar en serio antes de que llegue a las aguas que le arrebataron a nuestro país, y con un astillero, más que con sus productos, los submarinos. Devolver lentamente el CINAR a su pico de capacitación y calidad en recursos humanos y materiales, un taller de referencia capaz de fabricar unidades, mantenerlas y eventualmente modernizarlas, es algo más efectivo que tener varios submarinos comprados que deben repararse fuera de la Argentina. Es el astillero CINAR nuestra carta brava para negociar el mar durante las próximas décadas, más aún que los submarinos. Y además un CINAR elevado a la fama que nunca le dejaron alcanzar ganaría plata. Abriría el negocio de reparar submarinos de otros países… y no sólo en la región. No concordamos en este tema con Zona Militar.Para la polémica sobre la Economía del Conocimiento – 2° parte
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Contar con un sector de software exportador que se consolidó rápido en el mercado global es un gran mérito y un resultado nada desdeñable de la política industrial. Sin dudas la complejización del perfil productivo y comercial argentino es el único camino para el cambio estructural y el desarrollo económico. La LPS ya hizo su aporte. Por eso, hoy es momento de redoblar la apuesta y procurar una mejor inserción exportadora. La nueva LEC no explora esa posibilidad. Al contrario, alienta a otros sectores industriales y de servicios intensivos en conocimiento a replicar el “exitoso modelo de la industria de Software”. Esto lo vemos, por ejemplo, en los requisitos para acceder a los beneficios fiscales que ofrece este proyecto legislativo, entre los que se mantiene exportar y certificar calidad, pero permite canjear la acreditación de I+D por actividades de capacitación. Es decir, clausura, al menos de forma parcial, la trayectoria de crecimiento apalancado en la innovación y la diferenciación, y se fortalece la especialización en la provisión al mercado global de servicios de menor valor relativo. Esto profundiza un modelo exportador que garantiza a clientes globales previsibilidad en los proyectos de desarrollo y calificación y calidad de recursos humanos a bajo costo. Pero no genera espacios para la apropiación local de los conocimientos y las rentas de innovación que las capacidades y competencias argentinas contribuyen a formar. Exportar horas hombre programador no es más que la exportación de un recurso en bruto. Se diferencia quizás en que el segundo se halla en la naturaleza, mientras que el primero fue construido con inversiones públicas en educación. Por eso decimos que la exportación a bajo valor de trabajo informático no es más que una nueva forma de extractivismo. Muchas veces se da por entendido que la promoción de las industrias intensivas en conocimiento, como el software o los servicios empresariales, se justifica en su transversalidad y porque permiten que otras industrias ganen competitividad. Pero la orientación exportadora basada en bajos costos atenta contra eso. Ahora las empresas locales deben competir por recursos humanos calificados, formados en instituciones y universidades públicas con demandantes globales de mayor poder adquisitivo que se llevan la mayor parte de los beneficios del desarrollo del sector en nuestro país. Seguir orientando los esfuerzos en la misma dirección -como propone la LEC-, y más aún orientar hacia allí a otros sectores de alta tecnología, es cuestionable. La industria de alta tecnología global (Google, Amazon, Facebook y Apple) continúa concentrando poder y decidiendo el futuro en función de los intereses de una pequeña élite global. La subordinación a estos actores puede significar el ingreso de divisas pero la competencia por bajos costos no es sustentable en el mediano plazo. La Argentina y la pospandemia requieren del aporte de las tecnologías clave para su recuperación industrial, económica, social y cultural, como los nuevos avances en I4.0, inteligencia artificial y grandes datos. Para el desarrollo nacional es fundamental superar el perfil de especialización construido en los últimos 15 años. Ofrecer beneficios fiscales sin restricciones sobre el origen del capital de las empresas ni el tamaño de las mismas -aún cuando se beneficia más a las pymes– puede agudizar la concentración y extranjerización del sector por la vía de la canibalización de las empresas más pequeñas en la disputa por los trabajadores informáticos. Un ejemplo de esto fue la llegada de EDS a Córdoba a mediados de 2000, que presionó sobre el mercado de trabajo de informática de la ciudad al contratar más de 400 programadores. La pandemia desnudó a la Argentina. Muestra los enormes desafíos informáticos que tiene tanto a nivel estatal como en su aparato productivo. Pero nuestro país también cuenta con una masa crítica de empresas y trabajadores especializados, herencia de una importante tradición de desarrollo tecnológico y de un sistema de educación pública masivo. Esta debe ser la base para construir la infraestructura de una nación soberana y una sociedad más justa e inclusiva. Además de estimular las exportaciones con alto valor agregado, el desafío es crear propiedad intelectual local e insertarse en las demandas estatales y privadas de tecnologías de la información. Así, el sector SSI se articulará también como una parte dinámica y fundamental del entramado productivo y social de nuestro país.eINVAP y FixView desarrollan un POD de inteligencia para el avión argentino IA-58 Fénix
Las empresas argentinas INVAP y FixView S.R.L. trabajan en un POD aerotransportado destinado a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento para el IA-58 Fénix modernizado por FAdeA para la Fuerza Aérea Argentina.
Esta la versión Fénix del Pucará, modernizado. Con turbinas Pratt & Withney canadienses, abarriladas, y la hélice cuatripala. Distinto del querido Pucará viejo, de la foto de arriba, con sus turbinas Turbomeca Astazou francesas y hélices tripala.
Aclaramos también, para los lectores de AgendAR que no pertenecen a la FAA ni tienen conocimiento especializado, que un pod es un tubo más o menos fusiforme que un avión puede llevar en posición subventral o sub-alar. Un pod aloja diversas cosas, desde combustible extra hasta sensores visuales, infrarrojos o de microondas (por ejemplo, un radar). También puede llevar electrónica de inteligencia, para mapear o interferir radares y comunicaciones enemigas, e incluso armamento extra, como un cañón automático de gran calibre (un 30 mm., por ejemplo). Un pod, en suma, transporta cosas que en un avión de mayor tamaño tal vez podrían caber dentro del fuselaje. La ventaja de llevarlas afuera, en un podo, es que son de quita y pon, con lo que se puede reconfigurar la misión de un mismo avión antes de que despegue. Un aparato biturbohélice robusto como el Pucará, diseñado para llevar hasta 1500 kg. de armamento colgado bajo las alas o la panza, con esto de los «pods» se vuelve un avión para muchas misiones distintas. Para INVAP, el IA-58 Fénix será el marco para el desarrollo del POD ISR mediante sucesivos MET (Modelos de Evaluación Tecnológica) que irán incorporando capacidades al producto. El MET 1 portará solo el radar que contará con una antena pasiva (detecta rebotes de microondas emitidas por otros radares). En los siguientes MET se incorporarán la antena activa con capacidad AESA, los sensores EO/IR y se definirá su configuración final. Para poner toda esta jerga en buen romance, un radar AESA es algo muy de última generación: la sigla significa Active Electronically Scanned Array, y describe un conjunto plano de células que emiten microondas. Al estar interconectadas, las células pueden interferir recíprocamente sus emisiones, cancelándolas o potenciándolas, de modo que se forme un haz resultante que se puede apuntar rápido y en casi cualquier dirección hacia el frente de la pantalla, pero sin que ésta se mueva. Un radar de este tipo trata de caber en lugares muy estrechos, como la nariz de un avión caza, o en el caso del «Puca», como la nariz está ocupada por la rueda delantera del tren de aterrizaje, un pod bajo un ala. ISR es una sigla inglesa: Intelligence, Surveillance and Reconnaisance, que va por espionaje, vigilancia y reconocimiento. En suma, que los pods de Fix-View e INVAP van a volver al Puca en su modelo «Fénix» un avión capaz de hacer cosas muy fuera de su misión de diseño, que era la guerra asimétrica contra insurgentes no muy armados. Estos pods lo van a volver una patrulla armada para espiar a narcos, pero también eventualmente útil para enfrentamientos más simétricos contra radares, equipos de comunicaciones o instalaciones antiaéreas de otros estados. En este segunda vida del Fénix resulta muy importante la fenomenal resistencia del Puca a los impactos de bala, no sólo de fusilería sino también del cañón de 30 mm de los Harrier británicos. Las células siguen siendo las mismas fabricadas antes de 1983, y en Malvinas mostraron su fortaleza: hubo Pucas que aterrizaron con arriba de 150 agujeros, y todavía seguían en condiciones de volar. Sistema de adquisición de imágenes Invap espera que su POD se integre con un Sistema de Adquisición de Imágenes (SAI), montado en una unidad estabilizada, que elimina las vibraciones y los efectos aerodinámicos, compuesto por un sensor electro óptico e infrarrojo, junto a un telémetro e iluminador laser con capacidad de seguimiento automático y marcado de blancos. El láser normalmente es infrarrojo, de modo que un blanco iluminado carente de sensores infrarrojos no percibe que está siendo «pintado» para que un misil autoguiado siga el reflejo. Este tipo de láseres es bueno cuando se tienen los misiles para la segunda parte del show, que no es -todavía- el caso de Argentina. Pero es un sistema vendible a otros países, y capaz de conseguir fondos para comprar o desarrollar tales misiles. Este elemento electroóptico a su vez trabaja en conjunto con un radar aerotransportado de apertura sintética, compuesto por un sensor AESA de banda X, con distintos modos de imagen SAR y modos de detección de objetivos móviles en tierra. Nuevamente, y como homenaje al castellano, SAR significa «Search and Rescue», búsqueda y rescate. Es un uso pacífico de una tecnología dual. Se supone que el Puca tendrá a bordo la suficiente electrónica como para integrar las imágenes generadas por el pod con un radar AESA en banda X, y las ópticas e infrarrojas generadas por una versión aún más potente de ese mismo pod, o por otro. Además, el sistema cuenta con un link de datos de banda ancha para transmitir en tiempo real la información obtenida a un centro de control, donde seguro que la capacidad de procesamiento de imagen es mucho mayor. Este proyecto constituye el hito inicial del camino de Invap en el segmento de radares AESA aerotransportados, que se complementa con la experiencia de la empresa en sensores EO/IR aerotansportados (EO es electroóptico, IR es infrarrojo), y abre las puertas a su continuación con el desarrollo de un radar aire–aire para aeronaves de combate. INVAP sería la empresa integradora que aprovecharía las capacidades de lo sensores electroópticos desarrollados por Fixview, los que se adaptarían a sus requerimientos. Por su parte Fixview diseñó un POD de Observación Aérea (POA) que cuenta con computadora, sistema de baterías, sistema de transmisión y se comanda de modo inalámbrico, de esta forma no se tendrá que modificar la parte eléctrica de la aeronave, que no es en absoluto sofisticada: el Puca, después de todo, fue construido para aguantar tiros, no para fungir de avión espía. Asimismo, este pod multifunción tendrá un sistema de vigilancia multisensor óptico e infrarrojo FV-300.Los Pucará modernizados, contarían con una pantalla de 17 pulgadas en el asiento trasero y un mando fijo.El CEO de Fixview, Marcelo Buteler, comentó: «Para el Pucará, Fixview ya diseñó, construyó y tiene el primer prototipo listo para vuelo desde noviembre del año pasado, con el modelo de cámara FV-300 de su configuración básica, con un solo sensor, al que se le puede ir agregando sensores y funcionalidades». El programa Pucará Fénix es dirigido por la Dirección General de Investigación y Desarrollo (Digid) de la FAA y se espera que éste vuele a finales del 2020 y que ,a principios del 2021, se lleven a cabo los vuelos de certificación. Este sistema permitirá brindar a la Fuerza la capacidad de vigilancia y reconocimiento en cualquier condición climática. Y eso en un avión que, desde su nacimiento, tiene una más que interesante artillería de tubo en la proa.
Incendios en Argentina: «Tenemos herramientas para prevenirlos»
Hoy existen herramientas satelitales para tomar medidas de prevención, monitoreo y evaluación que no se estarían aprovechando en toda su dimensión.
“Estamos ante un fenómeno que no es local ni esporádico, sino todo lo contrario: los incendios son cada vez más frecuentes en muchas regiones del planeta”, afirmó Carlos Di Bella, investigador del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), y detalló: “en agosto del año pasado estábamos hablando del fuego en el Amazonas. Este año también afectó a Australia y otras regiones menos difundidas de África e Indonesia, por ejemplo. En la Argentina año a año se queman millones de hectáreas, sobre todo en la porción semiárida del país. En 2020, los incendios comenzaron en febrero en el Delta y llamaron la atención de los medios por la cercanía a la ciudad de Rosario, pero es una zona afectada por el fuego todos los años. En 2018 se registraron ahí tantos focos como ahora. En 2008 el humo incluso llegó a la ciudad de Buenos Aires, provocando caos en la Panamericana”. “Evidentemente los fuegos son frecuentes en el Delta del Río de la Plata, en la Mesopotamia, en la Región Chaqueña, en las Yungas, en la provincia de La Pampa y en San Luis, entre otros sitios. Es una problemática que se repite todos los años y sin embargo no está siendo tenida en cuenta en toda su dimensión”, aseguró. Al respecto, destacó que la Argentina posee el Plan Nacional de Manejo del Fuego, dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, un área sobre la cual no avanzaron incluso algunos de los países desarrollados que también sufren el fuego, como Australia. Tal es así que recientemente la revista Nature publicó un artículo sobre la necesidad de crear una agencia nacional de monitoreo de incendios en ese país. En la Argentina, si bien existe este organismo, también es cierto que los recursos naturales son de las provincias y esa condición lo limita, aunque muchas veces el fuego excede la capacidad de las administraciones provinciales. “Deberíamos de una vez por todas aunar esfuerzos, utilizar todas las herramientas disponibles para tomar decisiones y actuar de una manera más integrada y global, entre los municipios, las provincias y la Nación, así como también interinstitucionalmente y a nivel internacional”, indicó el docente de la FAUBA.
Herramientas disponibles para actuar
Según Di Bella, actualmente existe una gran disponibilidad de herramientas para planificar, prever, actuar y evaluar el efecto de los incendios. “No conozco otra herramienta como los satélites que sea tan rápida, tan barata y eficiente. Existen satélites de alta resolución que incluso permiten ver en detalle exactamente cuándo se inició el foco”, dijo, y consideró que de este modo también podrían identificarse quiénes son los posibles responsables. En relación a la colaboración internacional, destacó que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) forma parte un protocolo internacional con otras agencias espaciales de diferentes países, para proveer a la Argentina información generada con sus satélites ante la emergencia provocada por los incendios. También subrayó el aporte de SEPA, un servicio del INTA con información actualizada, que permite programar alertas de incendios según áreas de interés. La Nasa también posee funciones similares en su sitio Firms, donde cada uno de sus sensores MODIS genera imágenes con información actualizada cuatro veces por día. En ambos casos, durante los últimos días se observan una cantidad enorme de focos de calor en las provincias de Córdoba, San Luis, Santiago del Estero, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, así como en Paraguay. Esta plataforma también permite realizar búsquedas históricas, con una cantidad similar de focos en las mismas fechas de 2019. El portal del Programa de Incendios de Instituto Nacional de Investigación del Espacio de Brasil también brinda imágenes útiles para planificar políticas de gestión ante el riesgo de incendios. “Brasil está mostrando que existe riesgo de fuego en la Argentina desde hace siete meses. Los mapas muestran en color marrón lugares donde la vegetación está seca, está lloviendo poco, la humedad relativa es baja y el viento es alto. Estas zonas de riesgo coinciden con las que se están quemando hoy, señaladas en el mapa de la Nasa”, explicó el investigador.Prever no significa que vayamos a saber dónde van a ser los fuegos, porque el 99% son intencionalesNo obstante, advirtió: “Prever no significa que vayamos a saber dónde van a ser los fuegos, porque el 99% son intencionales. Y si bien en algunas provincias, como en La Pampa, se pueden sacar permisos de quema prescripta, en la Argentina el fuego está prohibido por Ley. Las herramientas satelitales nos permiten, ante la amenaza, priorizar las acciones en función del nivel de daño que pueda generar el fuego por la extensión, el valor ecológico o de la cercanía a zonas habitadas, por ejemplo”. Si bien los incendios van a ser cada vez más frecuentes, también es cierto que hoy existen cada vez más herramientas con información valiosa para la gestión de las emergencias. “Si puedo acceder a información sobre todos los fuegos ocurridos día a día en los últimos 25 años, y saber cuáles son los lugares donde los incendios son recurrentes en la misma época, puedo tomar mejores medidas de prevención, monitoreo y evaluación. Todavía hay mucho por hacer”, dijo, y afirmó que desde la universidad y otros organismos del sistema de Ciencia y Tecnología se puede hacer un aporte en este sentido.
Impacto sobre los ecosistemas
Di Bella también se refirió al impacto que provoca el fuego sobre los ecosistemas. “Si es poco intenso y de corta duración, es posible que el ambiente pueda recuperarse. Pero si dura varios días y es muy intenso, puede provocar la muerte de árboles y, si es en zonas con pendientes, puede afectar enormemente la hidrología del lugar. En primavera-verano, cuando las lluvias suelen ser más intensas, en las zonas incendiadas las gotas impactan directamente sobre el suelo, generando un mecanismos de desagregación y de escurrimiento superficial que destruye los terrones del suelo y acelera un proceso de erosión hídrica”. Una investigación del técnico del INTA Nicolás Mari, conjuntamente con Carlos Di Bella, muestra la respuesta de la vegetación a los incendios en los distintos ecosistemas, utilizando herramientas satelitales. “En un arbustal herbáceo de La Pampa, por ejemplo, el fuego quema rápidamente el material senescente y, al poco tiempo, ese ecosistema se recupera e incluso mejora su actividad fotosintética. Lo mismo sucede en un pastizal abierto de San Luis, que podría recuperase en dos o tres meses. Pero un bosque caduco del Chaco Seco, que se extiende en Santiago del Estero o en el norte de Córdoba, que se quemó, no se regenera de la misma manera y posiblemente no se recupere más. Incluso si se introducen animales para pastoreo a ese lote quemado, la regeneración es aun más difícil”.YPF aumenta los combustibles un 3,5% en promedio
Los incendios en el Paraná y una Ley de humedales
Se habla de las causas humanas de los incendios en los humedales del delta, también se mencionan frecuentemente las sequías y la baja del río Paraná, ¿es un fenómeno multicausal? ¿Las distintas causas son todas de origen humano?
En principio, no solamente está ocurriendo en el delta, sino en todo el valle del Paraná. Al respecto de los incendios, se manejan diversas hipótesis, que van ganando o perdiendo terreno a medida que transcurre el tiempo. Uno tiene que tener cuidado de acusar en general. Hay un modelo imperante de primarización, que es el causante original de esto. Digo, la sojización, el avance no solamente sobre los humedales sino sobre todos los ecosistemas, del delta al bosque chaqueño se realizan procesos tristísimos. Hay que conjugar eso con que tenés múltiples hipótesis. Dependiendo de la situación puede haber una u otra. Sobre la posible causa ganadera, hay que considerar la historia de la región. En la zona hay una historia de uso del fuego asociada al uso ganadero y asociada también a la caza (se hacen quemas para que los animales, como carpinchos y nutrias, se espanten). Es un sistema de pulsos, con épocas de inundación y de sequía. La vegetación que hay, sobre todo en el Bajo Paraná, está dominada por vegetación herbácea, los bosques nativos apenas cubren el 4% de la superficie, entonces estamos hablando de un mosaico de vegetación herbácea que tiene como característica que la biomasa cuando se seca queda en pie, es decir, la masa vegetal cuando se seca, en invierno o en una época seca, queda en pie, y eso se acumula como biomasa. Eso hace que la descomposición de la hojarasca sea mucho más seca y se generen zonas con suelos que tienen una gran cantidad de materia orgánica con bajo grado de descomposición. En general estos ambientes suelen tener los suelos bastante saturados. Eso, cuando se produce una seca, también es combustible, entonces, estos sistemas uno puede imaginarse que en alguna época estaban sometidos a incendios, por rayos o lo que sea, y más en una época seca.
Pero eso cambió…
Sí. Históricamente, estas planicies del delta, en particular, y la planicie del Paraná, poseían una dinámica de uso ganadero estacional. Cuando venía el pulso de inundaciones, se corría el ganado y se lo llevaba a tierra firme, cuando venía la bajante volvían a poner el ganado, porque además crecían las pasturas. Son lugares muy ricos, donde convivía la ganadería con la pesca artesanal, la apicultura, la recolección de juncos y otras actividades extractivas locales. Eso desde la década del noventa tuvo un cambio muy fuerte. Ya desde antes, todos estos humedales, en particular los humedales fluviales, fueron considerados tierras de baja productividad porque la lógica es la productividad en tierra firme, donde yo puedo meter maquinaria pesada y tener una estacional térmica-hídrica favorable. Pero con la expansión agrícola, se va a extendiendo la frontera. Es decir, ya no te alcanza la Pampa, tenes que desmontar Chaco, y, mientras tanto, estos suelos, los humedales, se destinan para el ganado, para que el ganado no ocupe lugar en zonas que pueden ser tierras agrícolas, sobre todo porque lo que es agricultura pasa a ser producción de commodities, no es la agricultura para que la gente coma, es para un mercado de exportación. Entonces, cuantas más tierras tengas… Y en cima, en el país hubo una concentración enorme de tierras, que hace que se desplace no solamente la gente, sino que queden cada vez menos productores pequeños. Ahora, qué pasa, la necesidad de tener el ganado todo el año sobre los humedales no se lleva muy bien con el sistema de pulsos, y de pronto se aparece la idea de intervenir más directamente. Yo no te diría que necesariamente sean los productores locales, los que tienen campo en la isla. Yo hablé con muchos productores y muchos te dicen “nosotros no somos”, a muchos productores ganaderos se les esta quemando el campo. Pero también el delta es el sumidero de un montón de productores que son oportunistas, arrendatarios de tierras, de tierras fiscales, sobre todo, que ven la oportunidad de avanzar sobre esas tierras. Esa es una hipótesis. Otra hipótesis es usos inmobiliarios…
Para hacer, digamos, barrios cerrados…
Exactamente. O sea, hay alguien que está comprando tierras a bajo precio y le pone un valor agregado, en los términos que ellos manejan, y la vende a alguien que quiera comprar “vida verde”. Esa es otra hipótesis. Por otra parte, está el antecedente del 2008, cuando se produjo una quema más o menos del mismo calibre que las actuales, en una época de baja del río Paraná, de mucha sequía. A diferencia de ahora, que la mayor cantidad de focos está en Entre Ríos, sobre todo en las zonas de Victoria y Lechiguanas, y en zonas de Santa Fe, en ese momento los incendios se concentraron zonas de Buenos Aires y en el sureste de Entre Ríos. Estos incendios estaban asociados a una expansión grande que hubo de los endicamientos. ¿A qué llamamos endicamientos? Son terraplenes que se construyen rodeando un predio para impedir que el agua entre a ese predio. Eso es una tecnología que se copió de Holanda, es lo que se llama “polderización”, pero bueno, los holandeses lo hacían porque no tenían tierra y acá si hay algo que sobra es tierra firme.


Para la polémica sobre la Economía del Conocimiento – 1° parte
ooooo
“La tecnología le ha fallado a los EE.UU. y a gran parte del resto del mundo en su función más importante: mantenernos vivos y saludables. Mientras escribo esto, más de 380.000 están muertos, la economía global está en ruinas y la pandemia de covid-19 todavía está en su apogeo. En una era de inteligencia artificial, medicina genómica y automóviles autónomos, nuestra respuesta más efectiva al brote ha sido la cuarentena masiva, una técnica de salud pública que se tomó prestada de la Edad Media.”David Rotman, Editor de MIT Tech Review, 17/06/2020
«Las utopías científico-tecnológicas exacerbadas por la globalización neoliberal, y llevadas al paroxismo en el caso de las tecnologías digitales, mostraron sus límites de manera descarnada frente a la actual pandemia, al igual que las cadenas internacionales de valor demostraron tener pies de barro. Quedó claro que la vida de las personas solo puede ser resguardada por la acción política de los Estados nacionales, una acción basada en la unidad, la organización y la solidaridad de las comunidades. Y también, notablemente, por la red entre las mujeres más humildes, como lo muestran la capacidad de organización en Villa Itatí y en el Barrio Padre Mujica, con la entrega de Ramona Medina como símbolo.***
En este contexto, a mediados de junio la Cámara de Diputados dio media sanción a la Ley de Promoción de la Economía del Conocimiento (LEC) y la semana pasada, luego de haber sido tratada en el Senado, regresó a Diputados con modificaciones. En los debates parlamentarios, más allá del apoyo generalizado (¿quién estaría en contra de la economía del conocimiento?) surgieron algunas críticas focalizadas en cuestiones fiscales (¿cuál será su costo fiscal?), distributivas (¿por qué reducir cargas impositivas de grandes empresas?) y de implementación (¿cómo reglamentar un conjunto tan amplio de actividades y con límites difusos?). Pero hubo aspectos críticos que quedaron al margen del debate: ¿cuál es el modelo de especialización e inserción en las cadenas globales de valor que esta ley promueve y cuál es el que necesitamos? Este es el aspecto que buscamos visibilizar en esta nota. El proyecto legislativo retoma la exitosa experiencia de su antecesora Ley de Promoción de la Industria del Software (LPS) que transformó en política pública el impulso a las empresas del sector de software y servicios informáticos (SSI) en los últimos 15 años. La LPS alentó el crecimiento de SSI en Argentina dentro de un contexto de expansión global liderado por las prácticas de subcontratación y deslocalización de actividades de codificación, testeo y soporte de programas informáticos. En el período de vigencia de la LPS (2004-2019), según datos de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) el empleo del sector se cuadruplicó y las exportaciones se multiplicaron por 8. Las ventas al mercado local crecieron un 45% (para tener una referencia del mercado interno, el PBI argentino en dólares creció un 170% en el mismo lapso). Es decir, el sector se orientó a atender la demanda global con menos interés en promocionar la adopción de nuevas tecnologías a nivel local. La última moda en términos de tecnología es la “industria 4.0”; implica la integración plena de las TICs en los procesos productivos. Sin embargo, hoy las ventas de SSI al mercado local representan menos del 35% de la facturación del sector (participación que viene cayendo desde 2015 en un orden de 7 puntos porcentuales por año), y la industria manufacturera representa tan solo el 5% de las ventas al mercado interno. Esta cuestión pasa desapercibida cuando se destaca que el sector contribuye a los dos temas económicos más sensibles para nuestro país: la capacidad de generar dólares y empleo. En base a datos del balance de pagos provistos por INDEC, se calcula que cada 100 dólares que exporta la Argentina (contando bienes y servicios), 2 corresponden a SSI. A su vez, en el sector trabajan más de 110 mil personas registradas contando sólo al sector privado (cerca del 2% del empleo registrado privado total del país) con un salario medio que es casi un 60% superior que el respectivo nacional, según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) del Ministerio de Trabajo. Con estos números, el sector SSI forjó masa crítica, visibilidad política y articulación institucional. También ganó un norte de desarrollo producto de un amplio consenso diseñado por los actores involucrados en la iniciativa: gobierno, empresarios y académicos. “Transformar a la Argentina en un actor relevante, como país periférico, del mercado mundial de SSI” fue el objetivo del Plan Estratégico 2004-2014, documento que dio marco a la sanción de esa ley pionera. Hoy la fortaleza del sector es la exportación de servicios estandarizados de desarrollo de software. Esto es: tareas de codificación que se comercializan como horas hombre de programación en diferentes tecnologías (Java, .NET, Android) para proyectos de desarrollo de software comandados por empresas globales. En otros casos se comercializa como desarrollos a medida; es decir, el cliente establece las especificaciones del software y lo ejecuta una empresa local, lo que implica un mayor agregado de valor, pero en uno u otro caso, la propiedad intelectual será del cliente. Esta especialización lograda de la mano de los incentivos de la LPS y de bajos salarios en dólares, marcó la trayectoria tecnológica a seguir: desarrollo de software para terceros bajo estándares de calidad que garanticen el cumplimiento de objetivos y tiempos. Así, al igual que otros países de la periferia, Argentina entró en la gran fábrica global de tecnología a través del “outsourcing” y el “offshoring”, es decir, subcontratación y deslocalización de la producción. Este proceso de división internacional del trabajo está comandado por las multinacionales que desde sus sedes buscan trasladar riesgos y reducir costos, conservando los eslabones de mayor valor agregado de la cadena de producción. En otras palabras, las actividades que llegan a los países periféricos son las que menos beneficios le otorgan al que busca tercerizarlas (que, vale decir, si fuera de otra manera no tendría sentido económico). En esa dirección, salvo excepciones, las empresas argentinas no se ocupan de desarrollar productos innovadores ni obtienen sus ingresos por venta de licencias o por servicios tipo “software as a service”, es decir, con modelos de negocios basados en cobros mensuales o basados en el uso en vez de la adquisición de una licencia (por ejemplo, Dropbox).(Continuará mañana)
Hoy se lanza «Correo Compras»: un Mercado Libre del estado, para productores de todo el país
Esta plataforma funcionará como una vidriera virtual, donde productores regionales o distribuidores oficiales de marcas pueden poner en venta sus productos y aprovechar la capacidad logística de entrega en todo el territorio argentino.
El Correo Argentino presentará hoy viernes Correo Compras, su propia tienda virtual «para conectar productores y distribuidores oficiales en todo el país, sin intermediarios y con precios accesibles”. El lanzamiento, que se realizará hoy desde las 11.30 en el Centro Cultural Kirchner, y estará encabezado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y la presidenta de Correo Argentino, Vanesa Piesciorovski. Según anunciaron, Correo Compras estará enfocada en ofrecer una solución integral para la compra de productos de una forma fácil, rápida y segura a menores costos que los del mercado y con servicio de entrega a todo el país. A horas de su lanzamiento, el sitio web Correo Compras cuenta con más de 1.000 productos publicados. En la tienda virtual se podrán encontrar desde alimentos, artículos de limpieza, cuidado personal y tecnología. Además, participarán, entre otras marcas, LG, Samsung, Phillips, Dell, Unilever, Arcor, Molinos, Energizer, Melisam, Regional Trade. También contará con los beneficios de los programas Ahora 12, Ahora 6 y Ahora 3, y los valores de los productos estarán monitoreados bajo las pautas establecidas por los Precios Máximos.Digitalizando: llega a CABA una red de cajeros automáticos no bancarios extendida en el país
Arrancaron en las localidades más distantes del país. En un año instalaron 45 cajeros y esperan cerrar el 2020 con 80. Se ubican dentro de los comercios. Las comisiones por operación van desde $ 30 a $ 80.
Con 50 años de historia en la Argentina, el Grupo Hasar sigue creciendo. Desde una de sus compañías, Red Hasar se convirtió en la primera empresa no financiera que administra una red de cajeros automáticos. Hace un año instalaron el primer cajero automático, en 2019 sumaron ocho. Este año, la pandemia los frenó casi tres meses, pero arrancaron con fuerza instalando ocho por mes y ahora aumentarán un 50% el ritmo de inversiones. Su expansión comenzó en las localidades más distantes de cinco provincias, en un mes desembarcan en la Ciudad de Buenos Aires y en breve, van a Salta, Tucumán y Córdoba. Grupo Hasar comenzó vendiendo y reparando máquinas registradoras, fueron los primeros en vender los controladores fiscales. Ahí nació Compañía Hasar, que comercializa hardware, controladores fiscales y equipamiento para retail como las etiquetas digitales para góndolas. Se sumó Hasar Servicios que brinda soporrte técnico de todos los equipos que venden y Hasar Sistemas que ofrece software para aplicaciones de equipos de punto de venta y general. Además de Symbar, que se dedica al equipamiento para la industria terminales scanner, software para almacenes de control de stock e inventario. Con operaciones en Chile, Perú, Uruguay y México ya suman 500 empleados entre todas las compañías. Ignacio Viar, director en dos empresas Red Hasar y Hasar Servicios contó: ”Este año arrancamos con la instalación de 8 cajeros por mes, pero desde octubre creceremos a 12, más que nada en el interior. Ya instalamos 45 y esperamos llegar a 80 fin de año. Colocamos cajeros en diferentes localidades de las provincias de Corrientes, Mendoza, Río Negro, Santa Fe, provincia de Buenos Aires. Próximamente abriremos en Tucumán, Córdoba y Salta. En CABA abrimos en un mes en la zona de la Costanera norte, pero estamos evaluando nuevas aperturas”. Hay dos formatos para instalar un cajero que permite hacer consultas, extraer dinero y adelanto de efectivo con tarjeta de crédito. Aún no permite hacer transferencias ni depósitos. Red Hasar puede entregarlo en comodato en un comercio, a cambio le deben cargar el dinero y reciben un porcentaje de la comisión por extracción. El negocio se ahorra el manejo del efectivo y se asegura un mayor tránsito de gente. El otro formato es que el comercio compre el cajero que cotiza entre USD7000 y USD8000 dólares, llave en mano y con cartelería y se quede con un porcentaje mayor de las comisiones. El director de Red Hasar estimó: “La inversión la recuperan en 8 y 10 meses con el porcentaje de aporte por comisión y depende del tránsito. Con 15.000 operaciones mensuales y si cobra $40 de comisión lo recupera en 10 meses. Si tiene en cuenta que al cargar los cajeros, se ahorra la transportadora de caudales que es el 2% de cada peso que mueve, el ahorro más importante y ahí, se paga en cuatro meses o tres”. Si bien por la pandemia, la suspensión del cobro de comisiones por operar en cajeros automáticos rige hasta fin de año, el Banco Central no reguló el costo de las operaciones en redes no financieras como Red Hasar. Depende el acuerdo con el comercio o locación cobran la comisión que arranca en los $30 y puede llegar a los $80, más que nada en zonas del interior del país. “La selección de la tarifa es potestad del comercio, depende del acuerdo. Las consultas no las cobramos, pero decidimos poner un tope de $80 en el cobro de cada operación. En AMBA el límite ronda en los $50. Una cajero de la red tiene entre 1500 a 2000 operaciones mensuales, de las cuales el 70% de las extracciones son durante la primera quincena del mes”, señaló el director de Red Hasar. El objetivo es que haya cajeros en todos lados. Ignacio Viar, puntualizó: “Se estima que en el país hay 17.000 cajeros, pero faltaría el doble, porque la mayor concentración está en el AMBA. Estamos buscando locaciones en todo el país para instalar cajeros, los interesados nos pueden contactar. Si bien somos una empresa que tenemos un fin de lucro, damos un servicio a la comunidad”. Sobre el contexto y sus planes de inversión, el directivo del Grupo Hasar explicó: “Estamos en Argentina hace 50 años, damos trabajo e invertimos y vamos a seguir acá, nuestra idea es poder armar una red de cajeros importante que tenga cada vez más presencia y que la gente la conozca. Seguiremos instalando más cajeros”.Más digitalización: ahora se pueden abonar facturas vía Whatsapp
Rapipago lanzó la iniciativa. Se podrán hacer pagos con tarjeta de débito, sin necesidad de abrir una cuenta.
En el marco de su estrategia de desarrollo de canales digitales, la red extrabancaria Rapipago se convirtió en la primera entidad local en ofrecer la posibilidad de realizar pagos por WhatsApp con tarjeta de débito. Mediante la nueva solución de Pagos por WhatsApp, que funciona a través del número 11-2621-7274, los clientes podrán contactarse para pagar facturas y hacer recargas con tarjeta de débito, en pocos pasos. El comprobante de pago se envía de forma inmediata por este mismo medio. Al mandar el primer mensaje, Rapipago responde con un menú de opciones, luego se elige el servicio a pagar, se fotografía el código de barras de la factura y se habilita el pago, siempre transfiriendo los fondos desde una cuenta bancaria o billetera digital. En paralelo a esta opción y para poder abarcar todas las plataformas, Rapipago introdujo también su web de pagos con las mismas funcionalidades que la App. En este caso, hay que acceder desde la web institucional www.rapipago.com.ar, con el botón “Pagá Acá”. Entonces, los clientes -con un click- podrán pagar facturas, recargar el celular y TV satelital con tarjeta de débito, sin necesidad de registrarse. Walter Barisone, director de la Unidad de Negocios Rapipago señaló sobre la novedad de la compañía: “evolucionamos nuestro ecosistema digital porque queremos que las personas tengan diversas alternativas para el pago de facturas sin salir de su casa. Rapipago es la red extrabancaria con la mayor oferta digital de pago de servicios, tanto para las personas como para sus empresas clientes”, señaló. Barisone agregó que la digitalización de los pagos viene avanzando de manera constante. «Hoy tenemos un 70 % de los pagos todavía con billetes, pero el 25% ya se hace con tarjeta de débito y los pagos totalmente digitales rondan el 5% del volumen total de pagos». La utilización de medios electrónicos de pago -como alternativa para mitigar el contagio de Covid 10- viene en franco crecimiento. Se calcula que, en diez años, un 30% del circulante migró hacia los medios de pago electrónicos, según los datos que maneja la consulta AMF Economía. Y, tras la pandemia, esa práctica se intensificó.
