Las aplicaciones chinas TikTok y WeChat no podrán ser descargadas en los Estados Unidos a partir de este domingo 20 de septiembre, por disposición del Departamento de Comercio.
La única manera de que esto no suceda es que el presidente Trump apruebe en las próximas horas el acuerdo alcanzado hace unos días entre Oracle y la china ByteDance para que la compañía estadounidense se convierta en socia de la propietaria de TikTok.
El anuncio de la prohibición de TikTok y WeChat se da tras la orden ejecutiva emitida por la Casa Blanca a principios de agosto que otorgaba a TikTok 45 días para vender su negocio a una empresa estadounidense. WeChat es una red social multipropósito, que dejará de funcionar en EE.UU. este domingo.
¿Qué es TikTok?
TikTok es una aplicación gratuita que se puede describir como un YouTube de videos cortos. Sus usuarios pueden publicar videos de hasta un minuto de duración y tienen la opción de elegir dentro de una enorme base de datos de canciones y filtros. También ofrece clips de comedia y frases célebres de escenas de películas que los usuarios suelen repetir en playback.
Los usuarios que tienen más de 1.000 seguidores pueden transmitir en vivo a sus fans y recibir regalos digitales que luego podrían canjear por dinero.
La aplicación muestra videos de las personas que un usuario sigue, así como también una selección de videos que se elige en función de lo que se ha visto anteriormente. Sus usuarios también pueden intercambiar mensajes privados.
¿Qué datos recopila TikTok?
El gobierno estadounidense expresó preocupación porque una compañía que -afirma- está vinculada al gobierno chino reúne una gran cantidad de información sensitiva. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que los usuarios de TikTok corren el riesgo de que sus datos terminen «en manos del Partido Comunista chino».
TikTok ha insistido en repetidas ocasiones en que los datos son recopilados y almacenados fuera de China. «La sugerencia de que estamos de alguna manera bajo el control del gobierno chino es completamente falsa», declaró Theo Bertram, jefe de política pública de TikTok para Europa, Medio Oriente y África.
El hecho es que TikTok recopila una gran cantidad de datos sobre sus usuarios:
Los videos que son vistos y comentados
Datos de localización geográfica
Qué modelo de teléfono tiene un usuario y qué sistema operativo utiliza
El ritmo de tipeo de las personas cuando escriben
Algunos de los datos que recopila la empresa han despertado la atención de muchos, como la reciente revelación que estaba leyendo de manera regular los portapapeles (que incluye todo lo que se copia y pega) de los usuarios.
Pero también se supo que es una acción que se repite en docenas de otras aplicaciones, como la de Reddit, la de LinkedIn, la del New York Times y la aplicación de la BBC.
La pandemia de COVID-19 está obligando a los fabricantes, proveedores y distribuidores de todo el mundo a revisar sus estrategias de cadena de suministro global y acelerar la adopción de tecnologías digitales para crear nuevas ofertas de productos, servicios y modelos comerciales disruptivos, indica la firma transnacional Global Data.
El cierre forzoso de fábricas, las interrupciones en las rutas de entrega y los centros logísticos, junto con la evolución del comportamiento del cliente, son factores que están impulsando a las empresas a implementar tecnologías digitales. Y unas son más conocidas y utilizadas que otras:
Inteligencia Artificial
Al aprovechar la inteligencia artificial (IA), las empresas pueden optimizar la brecha de oferta y demanda, automatizar la toma de decisiones, canalizar los requisitos del almacén, identificar a los consumidores objetivo y brindar una mayor visibilidad en el tiempo de suministro desde el pedido hasta la entrega. Una de las empresas que sobresale es Blue Yonder, que recientemente lanzó Luminate una plataforma de cumplimiento digital de extremo a extremo impulsada por inteligencia artificial para fabricantes y minoristas, permitiendo a las empresas gestionar completamente su cadena de suministro con planificación, visibilidad e improvisación optimizadas.
Por ejemplo, un modelo de IA optimizado para la venta al consumidor reacciona instantáneamente a nuevas situaciones, eliminando la necesidad de correcciones manuales; el sistema diferencia automáticamente matices entre ubicaciones como zonas suburbanas con mayor demanda y destinos de vacaciones, donde la demanda se comporta de otra manera.
Big Data
Core-Mark, uno de los mayores comercializadores de alimentos, productos frescos y soluciones de suministro de línea amplia para tiendas de conveniencia en EE. UU. y Canadá, impulsado por el software Blue Yonder, utiliza un enfoque de tres puntos para el análisis de datos. Se trata de un desarrollo de SmartSet, SmartStock y planogramas personalizados para determinar la mejor combinación de variedad y utilización del espacio para cada tienda. Es un ejemplo para el uso de analítica de supply chain en todas las industrias, la cual, se está volviendo clave para mejorar la efectividad operativa al permitir decisiones basadas en datos en todos los niveles.
Blockchain
Proporciona un registro de transacciones abierto, a prueba de manipulaciones, y a su vez, aumenta la precisión y la eficiencia de los sistemas de la cadena de suministro. VeChain, desarrollador de blockchain con sede en Shanghai, lanzó una solución de seguridad alimentaria “ToolChain” para mejorar la transparencia de un extremo a otro en las cadenas de suministro de alimentos. Esta plataforma Blockchain-as-a-Service (BaaS) mejora la trazabilidad alimentaria de la cadena de suministro en medio de las crecientes preocupaciones sobre la seguridad alimentaria tras el brote de COVID-19.
Digital Twins
Se trata de un concepto menos conocido en Latinoamérica y que aclara GlobalData: esta herramienta permite la representación digital de la cadena de suministro real de una empresa, que se puede aprovechar para optimizar y gestionar las cadenas de suministro y las estrategias comerciales. La empresa de logística global con sede en Alemania DHL creó un almacén gemelo digital, que recibe datos en tiempo real del almacén físico y realiza un seguimiento continuo del rendimiento para identificar las soluciones de almacenamiento óptimas.
Robótica
Los robots en las cadenas de suministro juegan un papel vital en una amplia gama de aplicaciones más allá de la transferencia básica de objetos. Por ejemplo, un diseñador y fabricante de robots en Singapur, ha introducido un sistema de clasificación de robots para permitir que las empresas minoristas, de bienes de consumo y de comercio electrónico gestionen las redes de distribución.
Las repercusiones de COVID-19 han puesto de relieve una vez más la necesidad de cadenas de suministro más resistentes en una economía altamente globalizada. Las empresas están incorporando soluciones adaptables y escalables en sus cadenas de suministro para maximizar el valor del cliente, mientras mejoran la ventaja competitiva para seguir siendo relevantes en estos tiempos de incertidumbre.
Estas tecnologías ya se estaban usando en las grandes cadenas en los países desarrollados. La pandemia nos oblica a considerarlas en nuestro país. Y hay un elemento favorable: las herramientas informáticas son mucho más económicas, en promedio, que las físicas. Y la Argentina tiene muy buenos desarrolladores.
El virus del zika pertenece a la misma familia que el dengue y la fiebre amarilla y existen muchos otros virus de esta familia con potencial de saltar de hospedador al humano.
Mientras el mundo espera la vacuna contra el Covid-19, el equipo de científicos de la Fundación Instituto Leloir y del Conicet, liderados por Andrea Gamarnik, publicó una investigación que podría ser el primer paso para obtener la vacuna contra otro virus: el zika.
El trabajo publicado por Horacio Pallarés en la revista Journal of Virology es el resultado de 3 años de trabajo del equipo encabezado por Gamarnik, que pudo aislar una región del genoma del virus del zika que permite a las células humanas eliminarlo con su respuesta antiviral.
«En 2016, el grupo de trabajo de María Alejandra Morales del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas ‘Dr. Julio I. Maiztegui’, en Pergamino, logró aislar el virus de pacientes con infección en Argentina, es decir, lograron las cepas locales del virus del zika», explicó Pallarés, y ese fue el punto de partida del hallazgo de hoy.
«A partir de este material lo que hicimos en el Leloir fue identificar la secuencia genética del virus y construir una herramienta que permita el clonado molecular, lo que se hace con cultivo celular». Una vez que lograron el clonado molecular, los científicos se abocaron a investigar «cómo hace el virus del zika para evadir la respuesta inmune tanto de los mosquitos como de las personas para causar infección, porque este virus tiene la particularidad de infectar a las dos especies».
Así pudieron diseñar un virus al que le quitaron una porción del genoma: «Lo que sucedió es que ese virus modificado infectó a las células de los mosquitos, pero cuando cuando lo usamos para infectar células humanas instantáneamente se generaba una respuesta antiviral tan grande que lo eliminaban», precisó Pallarés. Sería el primer paso para generar tratamientos antivirales o virus atenuados para vacunas.
Enorme orgullo después de 3 años de trabajo pre-pandemia del @GamarnikLab salió HOY publicado un estudio sobre ZIKA. Construimos el primer clon infeccioso local y descubrimos un punto débil del virus para su control por el sistema inmune ?? Horacio @horapalla y todo el grupo!? pic.twitter.com/AKmiYUGwQ4
El equipo de investigadores que acompañó a Pallarés estuvo integrado por Mora González Ledea, Luana de Borba, Diego Ojeda y Guadalupe Costa Navarro, bajo la dirección de Gamarnik. «Aunque es una etapa de investigación en laboratorio, todas estas hipótesis tendrán que trabajarse a futuro para ver si funcionan», explicó el biólogo.
«Es muy importante estudiar estas enfermedades que se contagian por mosquito. El virus del zika pertenece a la misma familia que el dengue y la fiebre amarilla y existen muchos otros virus de esta familia con potencial de saltar de hospedador al humano, como sucedió con zika en el 2015», concluyó Pallarés en tiempos de pandemia de Covid-19.
Zika en la Argentina
Según datos de los boletines epidemiológicos de 2016 del Ministerio de Salud, en la última semana de febrero de ese año se notificó el primer caso de transmisión local de virus zika por vía sexual en Argentina en la provincia de Córdoba.
Posteriormente, entre las semanas 13 y 21 de 2016 tuvo lugar el primer brote de transmisión vectorial registrado en el país, en la provincia de Tucumán, donde se registraron 25 casos. En octubre de ese año, el INEVH notificó el primer caso confirmado de síndrome congénito asociado a la infección por el virus del zika en Argentina, correspondiente a un niño nacido en Tucumán.
Luego se notificaron dos casos probables de síndrome congénito asociado a la infección por virus del zika en Córdoba y en la provincia de Buenos Aires. En ambos casos las madres habrían adquirido la infección en Bolivia durante la gestación, por lo que se los clasificó como casos importados.
Durante el primer semestre de 2017 hubo brotes en Ingeniero Juárez (Formosa), Embarcación, Tartagal y Mosconi (Salta) y El Sauzalito (Chaco); los últimos casos positivos de ese año se registraron el 4 de mayo en el Chaco y el 1 de junio en Salta.
Según datos oficiales, en 2018 se detectaron 57 casos positivos sin antecedente de viaje en los departamentos salteños de General San Martín (29), Orán (25), en Salta capital (2 casos probables aislados) y en el partido bonaerense de La Matanza (1).
Si bien se tenía conocimiento de la existencia de este virus, el primer caso registrado en sudamerica ocurrió en 2014, cuando Chile notificó la transmisión autóctona de fiebre por virus del zika en la isla de Pascua y al año siguiente las autoridades de Brasil confirmaron la transmisión de ese virus en el nordeste del país, donde hubo numerosos casos.
Síntomas
La «fiebre del zika» es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti (el mismo del dengue y chikungunya) y que también se puede contraer a través de relaciones sexuales.
Consiste en fiebre leve, sarpullido (principalmente maculo-papular), dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, dolor muscular, malestar general y conjuntivitis no purulenta que ocurre entre 2 a 7 días después de la picadura del mosquito vector.
En julio de 2015 se detectó en Brasil una asociación entre el zika y el síndrome de Guillain-Barré (una afección en la que el sistema inmunológico ataca los nervios) y en octubre también se alertó un vínculo entre el zika y malformaciones del sistema nervioso central al nacer, incluyendo la microcefalia.
La plaga Mosca de los Frutos es considerada por el SENASA como una de las plagas de mayor importancia económica para la producción frutihortícola de la Argentina. Las autoridades de Mendoza, de cara a la temporada de verano, pusieron en marcha liberaciones masivas de insectos estériles: por semana lanza al ambiente más de 150 millones de ejemplares machos.
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La campaña tanto aérea como terrestre es impulsada por una bioplanta provincial ubicada en la comuna de Santa Rosa e irá incrementándose entrado los meses estivales. El grueso de las liberaciones se concentra sobre los oasis Norte, Este y Valle de Uco, mientras que en el Sur cuyano se destinan unos 10 millones de insectos por semana.
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El control de la plaga de la mosca de los frutos o del Mediterráneo, como es conocida internacionalmente, habilita a la provincia a abrirse comercialmente al mundo con toda su producción frutihortícola. De hecho, actualmente la mayor parte del territorio local se encuentra libre de la plaga. De ahí la importancia de sostener sin alteraciones el reconocimiento logrado por parte de naciones claves en el negocio: Estados Unidos, China y Chile, entre otros países.
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Desde el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen), a cargo de la bioplanta, explicaron que mantener activo el combate de la plaga es fundamental para el desarrollo local por su impacto económico. Así, a través de técnicas amigables con el ambiente, se combate a la mosca con un insecto estéril, como principal herramienta, para lograr el control de natalidad.
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En la bioplanta se crían y esterilizan, de forma masiva, ejemplares machos de mosca del Mediterráneo. Al liberarse al ambiente, estos machos esterilizados copulan con las hembras silvestres interrumpiendo el ciclo de biológico del insecto. De esta manera, disminuye la población silvestre de la plaga.
«Mantener los estatus de áreas libres de plagas es un proceso permanente de alta complejidad, realizado en cumplimiento de los lineamientos internacionales», recalcaron las autoridades locales.
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Desde el gobierno mendocino dieron recomendaciones a los vecinos para que se sumen a la campaña y potencien los efectos del control de la plaga:
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La moscas del Mediterráneo están coloreadas para diferenciarlas de las silvestres (fértiles), que provocan daños en los frutos.
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En 2018 hubo un importante alerta en tierra cuyana luego de encontrarse ejemplares machos y hembras fértiles del insecto en el sur provincial, por lo que tuvo que intervenir el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para controlar la situación.
Esta no es una polémica nueva. Ya en los comienzos de la cuarentena, quienes la cuestionaban querían reemplazarla, en general, por una estrategia de testeos para aislar a los contagiados y a sus contactos estrechos .
Tengo que decir que en AgendAR descartamos en pocas notas ese reclamo: nuestras razones para ello eran de orden logístico: la idea suena muy bien. Pero funciona en países con un territorio no tan extenso como el nuestro, y en cualquier caso requiere una burocracia numerosa y entrenada; no sólo en el área sanitaria, sino también para el control y rastreo, el confinamiento… No es el caso del Estado nacional ni de los provinciales.
Pero, a seis meses de dispuesta la primer cuarentena, los contagios y las muertes siguen subiendo. Corresponde evaluar entonces las estrategias seguidas. Seguramente lo están haciendo quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones, pero la sociedad también debe hacerlo. En última instancia, quienes van a cumplir o no con las medidas son los ciudadanos.
Por eso, reproducimos una nota reciente del periodista Pablo Sigal, de Clarín, que hace un argumento bien razonado en favor de un cambio de estrategia. Y le pedimos a Daniel Arias, polemista si los hay, que conteste sus argumentos. Ustedes evaluarán.
ooooo
Pablo Sigal: «A pocos días de que se cumplan seis meses de cuarentena, con matices pero ininterrumpida, las cifras sobre lo hecho hasta aquí para enfrentar la pandemia arrojan un dato que, en parte, explica la causa de que el país haya quedado condenado a un periodo de restricciones sin parangón: Argentina se ha transformado en el lugar del mundo con más casos de coronavirus por habitantes que menos testeos ha realizado.
Dicho de otro modo, no hay otro país que haya acumulado tantos contagios y, al mismo tiempo, haya puesto tan pocos recursos al servicio de la prevención: hisopar y aislar. El escenario cambia según cada provincia, pero se trata del promedio nacional en base a datos oficiales.
Si la Argentina no tuvo más casos y más muertes por coronavirus ha sido precisamente por la cuarentena eterna, que mantuvo confinada a la población desde el 20 de marzo y cuyo resultado (baja mortalidad) es consecuencia, sobre todo, del encierro de los adultos mayores y las personas más vulnerables.
Testear poco fue una decisión política y sanitaria: dónde destinar los escasos recursos del Estado. Buena parte del gasto argentino ha servido para ampliar la disponibilidad de camas de terapia intensiva y los respiradores. Es decir, mejorar la capacidad de “atajar” enfermos, pero no la posibilidad de prevenir que aumentaran, o que aumentaran menos. Ese trabajo el Gobierno lo delegó en las familias encerradas en sus casas y en los comerciantes inactivos.
Las cifras indican que la Argentina tiene 12.750 casos de coronavirus por millón de habitantes y ha hecho 35.388 testeos por millón.
Si se busca entre los países que han tenido una proporción de contagios similar al nuestro, las diferencias son elocuentes. España, que tiene 12.900 casos de Covid por millón de habitantes y antecede a la Argentina en el noveno puesto del ranking mundial en cantidad absoluta de contagios, ha realizado 230 mil testeos por millón de habitantes. Es decir, un volumen seis veces mayor.
El caso de Colombia también permite ver el contraste en el acceso a recursos destinados a un objetivo que, bien temprano en la pandemia, había recomendado la OMS: «Testear, testear, testear». Con 14 mil casos por millón de habitantes, Colombia ha hecho 62 mil testeos por millón. Perú, con 22 mil casos por millón de habitantes, realizó 107 mil testeos por millón.
Los únicos países del mundo que tuvieron menos testeos que Argentina son, en general, territorios marginales en cuanto al número de habitantes, o aquellos en los que la pandemia no ha sido una gran preocupación, básicamente porque los ha golpeado menos.
Una excepción en este escenario es Bolivia, que con casi 11 mil contagios por millón (12 por ciento por debajo de Argentina) realizó un promedio de sólo 23 mil testeos. La consecuencia se ve en un resultado que no ha sido bueno: 7.390 muertos para 127 mil casos totales.
¿Qué otras naciones realizaron menos testeos que Argentina? Bangladesh, pero ha sumado apenas 2.067 casos de coronavirus por millón de habitantes; Pakistán, con 1.364 casos; Filipinas, con 2.452 casos; Ecuador, con 6.755 casos; Guatemala, con 4.570 casos por millón; y Honduras; con 6.906 casos.
Los últimos dos países, incluso, cuentan hasta el momento con menos de 100 mil contagios absolutos. Por debajo de esa cota hay varios ejemplos más. En total son 68 países los que realizaron menos testeos que Argentina, pero ninguno de los que integra esa lista muestra tantos contagios por millón de habitantes como el nuestro.
En el otro extremo de esta realidad figuran los países con menos casos de coronavirus que más testeos realizaron, y que al mismo tiempo no utilizaron la cuarentena como recurso prácticamente excluyente y dominante contra la pandemia.
Alemania lidera esa élite, con 3.159 positivos y 160 mil testeos por millón de habitantes; Italia tuvo 4.798 casos y 164 mil testeos por millón. Canadá, 3.664 casos y 164 mil testeos; Francia, 6.050 y 153 mil; Suecia, 8.638 y 123 mil. Testear más no necesariamente significa una menor cantidad de contagios o de muertes, pero cambia las proporciones de los ingredientes que se utilizan para armar el cóctel de un potencial éxito o fracaso.
Y ese saldo a favor o en contra, al final, no se medirá únicamente por los resultados epidemiológicos de la pandemia, sino también por las consecuencias sociales, económicas y hasta sanitarias (la desatención de otras enfermedades) que ha determinado la elección de cada política.
Por eso, las mejores calificaciones no suelen verse en los países donde la opción fue testeos o cuarentena, sino en aquellos en los que primó un equilibrio entre ambas herramientas. Gran Bretaña es un buen ejemplo del caso opuesto a la Argentina: tiene 5.507 casos y 298 mil testeos por millón, pero más de 41 mil muertos. Allí, la apuesta inicial a la denominada “inmunidad de rebaño” como estrategia costó demasiado cara.
Sudáfrica es un caso testigo para dar cuenta de que la posibilidad de un balanceo existe: hasta el momento acumula casi 11 mil casos por millón de habitantes y ha realizado 66 mil testeos por millón. Esto es, un 88 por ciento más de recursos que Argentina destinados a la prevención. El promedio de muertes es casi el mismo que el de nuestro país. Sin embargo, allí el gobierno tuvo que recalcular prematuramente la continuidad del confinamiento, cuando a comienzos de junio (hace 3 meses y medio) un tribunal declaró la inconstitucionalidad de la cuarentena irrestricta.»
ooooo
Daniel Arias: «La lógica indica que en medio de una circulación comunitaria -es decir, cuando el virus ya está circulando en una localidad-, el testeo
1) se atrasa en dar resultados -una semana promedio en Gran Bretaña y Estados Unidos,
2) los resultados tardíos no impiden que los portadores sanos sigan contagiando,
3) de todos modos no hay cómo o adónde aislar al alud de positivos (si sólo se contagia un 1 por mil de los argentinos se contagia ¿dónde se confina a 45 mil personas y sus contactos estrechos?)
4) para llevar a cabo esto último en medio de una gran rampa de contagios, te quedan chicas las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas.
El testeo tiene uso social práctico en el comienzo de una cuarentena masiva, cuando no hay ninguna resistencia social al uso de grandes poderes por el estado, o para ir regulando y estadificando geográficamente la reapertura tras el primer pico de contagios.
Es tan evidente y sencillo que no se entiende la duda al respecto. No se trata únicamente de que perder plata, recursos y autoridad en testeos durante un pico de pandemia sea simplemente inútil. Peor aún, es técnica y políticamente imposible.»
(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí; y la tercera, aquí).
Informe sobre dobles ciegos
¿No es una injusticia caer en la rama de control de un estudio a doble ciego? Resueltamente, no. Aún si les dieron un placebo, los pacientes del grupo control reciben la mejor terapia posible en tal o cual hospital y país, la misma que los pacientes de la rama activa. Especialmente en países pobres, eso significa un seguimiento más cuidadoso y atento que los que recibe cualquier Juan de los Palotes.
Pero armemos un ejemplo imaginario para demostrar por qué. Ojo, vamos a tirar números MUY imaginarios, un “wet dream” de curación mágica como no los tiene ni el presidente Trump ayudado por el doctor Hahn.
Antes de recibir un plasma hiperinmune X, dice el doctor Pérez, el paciente H estaba de muerte… y ahora se está curando. Pero otro médico (el Dr. Sánchez) le contesta que su paciente Z estaba fregado, y el plasma no cambió su derrotero. Ambos son médicos respetados y honorables, amén de jefes de servicio en hospitales equivalentes, y no se tragan. Y ahondando su añeja enemistad, han hablado de casos individuales. Pero hace más de un siglo que eso se evita.
Para superar el empate y en plan de mostrar que tiene razón, el Dr. Perez remueve cielo y tierra hasta suministrar 200 casos de curaciones con plasmas estandarizados. Pero su colega Sánchez, al que no te llevás puesto así como así, logra poner sobre la mesa 100 casos de falta de efectividad, y con los mismos plasmas.
Pero Ud., Ministro de Salud, está obligado a no creerle a ninguno: es posible que ambos médicos hayan incurrido en “cherry picking”. En cristiano, es que hayan seleccionado sus casos para orientarlos a resultados favorables a las creencias y prejuicios de cada uno. No por ser malos doctores o mala gente, sino porque es humano elegir las experiencias que confirman nuestras creencias, y olvidar (o clasificar como “excepciones a la regla” las que no). Bueno, por algo los doctores Pérez y Sánchez no se tragan. Pero cuando ya no es egolatría sino plata de laboratorios la que agrava esa discordancia, el “cherry picking” puede ser incontrolable.
Ud., que por algo es ministro, llama al orden. Los doctores Pérez y Sanchez acuerdan, bajo severo control suyo, poner 200 pacientes con Covid en estadíos clínicamente equivalentes en la rama activa de un estudio que firmarán ambos, y 100 más en la rama control. Y esto se hará en varios hospitales a la vez, incluidos varios donde ni Pérez ni Sánchez dirigen la orquesta. Es recién entonces cuando la información dura, real, fría, objetiva y desprejuiciada empieza a abrirse paso a borbotones.
Supongamos (insistimos en que esto es un ejercicio imaginario) que se curan totalmente 150 pacientes en el grupo de 200 que recibió un plasma estandarizado, pero en el 2do grupo –el de control- se mueren 70 de 100. Sabemos que en la rama activa del experimento el plasma sirvió en el 75% de los casos. Pero ojo, en la rama de control, donde todos recibieron solución salina y los mejores cuidados terapéuticos comunes, hubo un 30% de curados “porque sí”, sin plasma, por otros motivos. ¿Qué hacemos con esos números?
Lo obvio: restarlos. Se puede concluir, a espera de nuevos y mayores estudios, que la novedad médica hace diferencia en un 75 menos 30, es decir un 45% de casos. El grupo control sirvió para quitarle todo exceso de mérito a los resultados de la rama activa.
45% no es una cifra estrepitosa, brillante, me digo si soy el Ministro de Salud, pero ante esta enfermedad nueva, es lo que hay. Y resulta mejor que lo que mejor funcionó desde que empezó la pandemia: la dexametasona, cuya eficacia está en el 33%. Y es mejor que ese 35% que el Dr. Hahn inventó a pedido de su presidente y jefe, porque el 33% se obtuvo científicamente por derecha y no por “cherry-picking extremo”.
Como ministro, empiezo a pisar sobre firme. Ya sé qué le voy a aconsejar a mi presidente en la reunión de gabinete: “Metámosle plata a esto de los plasmas, jefe”. Son palabras importantes, porque decidirán también que haya menos plata dedicada a otros recursos puntuados en “trials” prolijos que demostraron menor poder curativo. Pisotearán proyectos y carreras, pero salvarán vidas.
¿Se entiende por qué los estudios con grupo control son imprescindibles? No son un invento de burócratas que prefieren tener números prolijos a pacientes vivos. Son la diferencia entre la medicina científica y el “cada maestrito con su librito”, que derrocha recursos, libra decisiones médicas a los medios (que raramente opinan gratis). La desinformación mata.
Bien, éste ha sido un ejemplo imaginario. Pero MedRxiv publicó lo siguiente, y es absolutamente real. Como es de costumbre, el portal advierte que se trata de un “pre-print”, es decir un artículo publicado de apuro –como suele hacerse desde que empezó la pandemia- y sin referato. En suma, falta la supervisión crítica de un comité de pares.
El portal MedRxiv hace esto como política de emergencia, a disgusto de sus patrocinadores principales (el British Medical Journal, Cold Spring Harbour Lab y la universidad de Yale) y también de virólogos muy respetados como nuestro Fernando Polack (si no la vio antes, su opinión no tiene desperdicio y sigue aquí). Todos echan pestes de los artículos sin referato, pero los leen con avidez, pensando probablemente cómo hacer un mejor experimento y publicarlo con supervisión, cuando vuelva a haberla.
El estudio proveniente de la India que describimos a continuación lo firman más de un centenar de médicos de 39 hospitales públicos y privados. Es de doble rama y toma exclusivamente a 464 pacientes con enfermedad moderada, con una frecuencia respiratoria menor de 24 inhalaciones por minuto (no están jadeando) y una perfusion de oxígeno en sangre no menor del 93% a presión atmosférica normal. Es bajita, si estuvieran bien andarían en un 98 o 99%. Pero 93% no es letal.
235 recibieron 2 aplicaciones de plasma de convalescientes, y 229 solución salina, como placebo. El experimento duró desde el 22 de abril al 14 de julio, y resultó que en el primer grupo hubo 34 muertes y en el de control, 41, lo que supone porcentajes comparativos de letalidad del 13,6% contra 14,6%. En suma, “ni fu ni fa”: los plasmas en este estudio indio no parecen haber salvado o agravado el estado de nadie.
¿Esto permite sacar conclusiones orientativas? Pocas y acotadas. Primero, el estudio, aunque prolijo, involucra a pocos pacientes. Segundo, mostraría que los plasmas son inefectivos para los enfermos moderados, con una función respiratoria todavía independiente: cuando ingresaron al “trial”, todavía no necesitaban respirador.
Si los plasmas pueden ser efectivos en una fase más inicial de la infección, o por el contrario en una más grave, sobre esto el estudio no permite ni pretende sacar conclusiones.
La que probablemente pensó el Dr. Harsh Vardan, ministro de salud en la India al leer este “trial”, es que habría que darle más fondos a quienes lo hicieron (y así recompensar su prolijidad). Y que los usen para un segundo estudio mayor, y de paso mostrarle al presidente Trump, que le enseña salud pública al planeta, “cómo se baila el gotán”, como dicen en mi barrio de Nueva Delhi.
Pero si los recursos de Vardan son escasos, con los números anteriores el hombre carece de alicientes para financiar una fase III con –digamos- al menos 2000 pacientes y todos los chiches: estadificación completa y detallada en cada rama, un lujo de estudio que abarque uno por uno todos los niveles de compromiso clínico, desde la infección casi asintomática inicial a los pacientes comatosos y en respirador. Sí, es carísimo.
Harsh Vardan, ministro de salud de la India: 100 mil casos de Covid-19 y pocos recursos para malgastar.
Con estos números y como ministro, si no me da el cuero para tanto tal vez me sume a un “trial” multinacional. Y quizás no lo encuentre: los plasmas estandarizados se fabrican en laboratorios estatales sin fines de lucro ni caja propia como para bancar grandes estudios. ¿Y la industria privada? Casi no hay fabricantes privados de plasmas, y los que hay son de escala nacional, como Inmunovac. “Big Pharma” por ahora no pinta en este torneo.
¿Cuál es el punto débil, metodológicamente hablando, de este estudio, amén de su tamaño reducido? Es posible –no hay información al respecto- que los plasmas no estén estandarizados. El estudio duró poco, la enfermedad no espera en su evolución, mala o buena, y la logística de refinar un producto homogéneo y distribuirlo en todo el país es difícil: la India es enorme, tiene un 30% más de superficie que la Argentina. Ver artículo aquí.
Llevando las cosas al absurdo con los estudios observacionales, ésa es la tragedia de la Mayo Clinic. Tiene las historias clínicas de 70.000 pacientes y ninguna conclusión metodológicamente valedera, hasta que un obsecuente tortura los números para hacerles confesar lo que pidió su patrón. En contraste, la India, con 464 casos bien comparados, ahora tiene letra propia como para no seguir por la vía de los plasmas, al menos hasta que algún estudio propio o foráneo mayor y de más capacidad de resolución recomiende lo contrario. Así, pobre o rica, funciona la medicina científica.
Como chirrió un editorial del New England Journal of Medicine (NEJM), una de las 4 revistas de medicina clínica más importantes del mundo:
“El plasma de convalescientes podría ayudar a la gente con Covid-19. Pero si lo hace, no sabemos en qué medida, o cuáles son los pacientes que puede beneficiarse más, o cómo seleccionar a los mejores donantes. “Debido a la falta de ensayos controlados, en este momento en los EEUU tenemos 70.000 anécdotas –es la cantidad de personas que recibieron plasmas en el país- atadas entre sí únicamente por informes individuales y por estudios observacionales separados. “Para tener evidencias verdaderas, tendremos que esperar los resultados de estudios randomizados y controlados. “Que son los que están en curso en otros países”.
La buena noticia, compatriotas argentinos, es que –no es frecuente- NEJM está hablando bien de nosotros.
El 35% de carga adicional al dólar anunciado esta semana por el Banco Central es muy perjudicial para las firmas y emprendimientos que se dan a conocer y/o que venden a través de las redes sociales.
Las redes -Facebook e Instagram- son herramientas importantes para cualquier empresa moderna, pero son fundamentales para las pymes. No sólo eran -¿todavía son?- un medio mucho más económico que los diarios o la televisión. Con las limitaciones que impone la pandemia para todos, son el gran igualador: desaparecen las ventajas de los grandes locales, la ubicación privilegiada, y se reduce la necesidad de mantener stocks.
En Internet, prácticamente todo, desde las herramientas de mailing, las licencias, membresías pagas en sitios, la publicidad, todo llega en dólares.
Ya advirtió -en las redes, naturalmente- el periodista @SoyPabloMiguel: «Muchísimos emprendimientos pudieron sobrevivir a la pandemia gracias a las redes sociales. El nuevo impuesto al dólar es otro palo en la rueda para mucha gente que encontró en ese terreno su salvación.»
Como se dijo en AgendAR cuando se anunciaron, estas medidas son un parche improvisado para solucionar un problema de pérdida de reservas. Dispuesto -agregamos ahora, por funcionarios sin mucha idea de la realidad del día a día de la actividad económica. Sobre todo, de la actividad como se desarrolla y crece en los últimos años.
Porque las herramientas digitales no son solamente un salvavidas para pymes y emprendedores. Son las herramientas del futuro.
La soja en Chicago subió US$ 6,10 la tonelada y alcanzó los U$S 377,60. Hubo nuevas compras de China y se informaron las exportaciones semanales cercanas al rango superior de la expectativa.
«El USDA (el Departemento de Agricultura de Estados Unidos, equivalente a nuestro Ministerio) anunció ventas de soja de Estados Unidos a China en cada uno de los últimos 10 días hábiles, incluida la confirmación de ayer jueves de 264.000 toneladas, junto con otras 360,500 toneladas vendidas a destinos desconocidos» (es decir, triangulaciones).
El maíz también subió y alcanzó un máximo de seis meses en la plaza externa de referencia: llegó a US$ 147,50. «Se espera que la cosecha de maíz china caiga hasta 10 millones de toneladas, o casi un 4%, de las últimas estimaciones del gobierno después de que los fuertes vientos y lluvias derribaran las cosechas en las principales áreas de producción».
En tanto, el trigo avanzó US$ 5,40 a US$ 204,60: «El principal comprador estatal de trigo de Egipto reservó el miércoles 235,000 toneladas de trigo de origen ruso y polaco a precios que eran de 8 a 10 dólares por tonelada más altos que los pagados en la licitación anterior del 3 de septiembre».
En el mercado local, el dólar cerró en la jornada de ayer a $ 75,12, habiendo subido siete centavos.
La soja disponible se llegó a negociar en US$ 280, el maíz con descarga en US$ 165 y el trigo disponible en US$ 190.
La Bolsa de Comercio de Rosario destacó que el mercado de la fecha presentó valores de compras alcistas por la soja y el maíz con entrega inmediata, y ofertas dispares por trigo. Por su parte, el girasol mantuvo precios estables.
Por soja, el valor de compra por la oleaginosa disponible ascendió hasta los $ 21.000, y la propuesta por la mercadería de la nueva campaña se ubicó en U$S 248. Por su parte, el precio ofrecido por el maíz con entrega inmediata alcanzó los U$S 165, y la propuesta de compra por trigo Diciembre se mantuvo en U$S 190.
Como venimos diciendo desde hace un mes en AgendAR -ver aquí y aquí– es evidente que la pandemia no afecta a las principales exportaciones argentinas: los granos. Corresponde al gobierno, y en última instancia a la sociedad, consensuar los mecanismos económicos y políticos para que este «viento de cola» favorezca a todos los argentinos.
Los servicios de Netflix y Spotify se pueden abonar en dólares o en pesos. Existe una forma sencilla para elegir en que moneda pagarlos, algo muy útil ya que pesificarlas nos exceptuará de la retención del 35% a la compra de divisas extranjeras.
AgendAR toma en cuenta que se trata de servicios de primera necesidad en tiempos de pandemia.
Las tarifas a estos servicios se pueden pesificar por completo, algo que ya sucede con la de Amazon Prime. Esto nos permitirá no solo eludir el pago del 35%, sino que también nos mantendrá intacto el cupo mensual de compra de u$s 200.
En el caso de Netflix, lo primero que hay que hacer es ingresar a la plataforma y dirigirse al chat de atención al cliente. Una vez allí hay que seleccionar la opción “Iniciar chat” y donde dice “Dinos cuál es tu problema” poner “Pasar facturación a pesos”.
Luego de que hagamos este proceso, un representante de Netflix se comunicará con nosotros utilizando la misma vía para iniciar el trámite.
En el caso de Spotify la operativa es similar con una importante salvedad: aquellos que hayan descargado la aplicación via Google Play (Android) o App Store (Apple) no podrán pesificar las tarifas y deberán abonar el 35% extra.
De esta forma, el único recargo que se aplica por utilizar estos servicios es el Impuesto País. Sin embargo, se trata de solamente un 8%, ya que se aplica el popularmente conocido “dólar Netflix” (sobre la cotización oficial del dólar se pagan un 8% de recargo por el Impuesto País y no un 30%).
Más de 70 personas han sido arrestadas en Melbourne, Australia, por asistir a una protesta contra la cuarentena, desobedeciendo las órdenes estatales de quedarse en casa.
Cerca de 250 personas asistieron a la protesta ilegal, la segunda desde el fin de semana anterior.
La policía dijo que «muchos manifestantes fueron agresivos y amenazaron con violencia contra los agentes».
Las dos manifestaciones se promovieron en grupos de redes sociales dedicados a compartir teorías de conspiración sobre la pandemia de coronavirus.
Estas protestas se producen cuando el estado de Victoria se prepara para aliviar sus restricciones de encierro, que han estado vigentes desde principios de julio.
Victoria -cuya capital es Melbourne- ha sido el epicentro del brote de Covid-19 de Australia, que representa el 75% de los casos y el 90% de las muertes. Su gobierno ha extendido un estado de desastre por otro mes, dando a la policía poderes adicionales para hacer cumplir las órdenes de salud pública.
Australia ha tenido un total de 26,600 casos confirmados y más de 800 muertes.
La senadora nacional por Río Negro, Silvina García Larraburu, sumó su voz a quienes, desde diferentes sectores del sistema de ciencia y de tecnología, comenzaron a requerir que el país avance con el proyecto de contar con un lanzador espacial propio.
Larraburu preside la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Senado de la Nación, y es la autora, junto con la legisladora Silvia Sapag, de un proyecto de financiamiento escalonado del sistema de Ciencia (hoy existen tres), que pretende elevar, por ley, el presupuesto del sector al 2% del Presupuesto Nacional, en 2030.
Pero, además, lo significativo es que sus palabras se dan en un contexto en el cual acaba de ingresar al Congreso el Proyecto de Ley de Presupuesto, en cuyo avance el Gobierno declaró «primordial» la inversión en ciencia y tecnología, para «revertir la tendencia a la disminución presupuestaria del sector».
En una reciente columna de opinión, Larraburu consideró «la Ciencia y la Tecnología vuelve a posicionarse como política de Estado» y que en este marco, «el Plan Espacial Nacional ocupa un lugar preponderante». Por eso consideró que «a fin de completar el ciclo de la tecnología satelital, es fundamental que se materialice el Proyecto Tronador III y contar con un lanzador propio que garantice la soberanía plena en un área geoestratégica».
De esta manera, la legisladora nacional se sumó a voces como la de Raúl Kulichevsky, Director Ejecutivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, Marcos Actis, director del Centro Tecnológico Aeorespacial e integrante del directorio de la CONAE, el ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza y el Gerente de Proyectos Espaciales de INVAP, quienes afirmaron que es necesario avanzar con esta iniciativa.
Reproducimos a continuación la columna de García Larraburu:
«Estamos construyendo la Argentina del futuro. Un país en donde la Ciencia y la Tecnología vuelve a posicionarse como política de Estado, bajo la premisa que el crecimiento nacional sólo es posible si introducimos conocimiento y valor agregado local.
En este marco, el Plan Espacial Nacional ocupa un lugar preponderante. Muestra de ello es la reciente puesta en órbita del SAOCOM 1B. Junto a Japón somos las únicas naciones que actualmente poseen satélites con un radar que opera en banda L, que brinda nueva información sobre nuestros recursos naturales y permite optimizar el desarrollo productivo nacional, como también aporta datos para la gestión de emergencias y el control de nuestras fronteras, entre muchas otras utilidades.
A fin de completar el ciclo de la tecnología satelital, es fundamental que se materialice el Proyecto Tronador III y contar con un lanzador propio que garantice la soberanía plena en un área geoestratégica. De esta manera, el país dará un paso decisivo en el dominio de la tecnología espacial, y en particular dentro del programa Arquitectura Segmentada y se podrá poner en órbita desde Argentina a una nueva generación de satélites, de diferentes tamaños, que conformen asimismo constelaciones propias.
Además, posibilitará un círculo virtuoso de crecimiento de las empresas del sector espacial argentino y de generación de nuevas empresas de base tecnológica que podrían ingresar en mercados internacionales espaciales y no espaciales con grandes capacidades competitivas. Esto implica, también, incrementar la sinergia entre nuestro sistema científico-tecnológico- con el productivo.
El proyecto del lanzador ya se encontraba en la hoja de ruta del primer Plan Espacial Nacional. Hace 26 años, con ritmos divergentes, el país avanza en su capacidad de acceso al espacio. Un paso contundente se produjo en 2007 cuando se concretó la puesta en funciones de VENG S.A, una empresa que tiene hoy a la CONAE como su accionista principal, pero que cuenta con la posibilidad de incorporar accionistas del sector científico-tecnológico nacional, tanto públicos como privados. La misma fue concebida para la fabricación de vehículos lanzadores.
Actualmente se está ejecutando el programa ISCUL (Inyector Satelital de Cargas Útiles Livianas), que comprende el desarrollo del Vehículo Lanzador Tronador III, con capacidad de situar en órbita a satélites de hasta 1000 kg. Además de VENG, en el proyecto están involucradas varias Universidades Nacionales, INVAP y distintas empresas privadas de tecnología.
En los centros espaciales CETT y CEPI, se dispusieron un conjunto de facilidades con el objeto de fabricar prototipos y el equipamiento necesario. Además, se emplazaron bancos de ensayos para motores de propulsión de primer nivel.
La CONAE nos informa que el desarrollo del vehículo se encuentra avanzado en un 55%. El equipamiento y facilidades para su producción en el 80%; la infraestructura de tierra que posibilitará el seguimiento, telemetría y control en un 85% y aquella que da soporte al lanzamiento en un 40%.
Por otra parte, ya se está trabajando en otro vehículo lanzador de cargas livianas, el VLE. El mismo tiene un 40% de avance y cuando se concrete, le permitirá a Argentina posicionarse en el corto plazo en el segmento de los micro lanzadores.
Como país debemos fijar prioridades, y en materia de Ciencia y Tecnología estos proyectos son urgentes. El mes pasado en el Senado recibimos al Doctor Conrado Franco Varotto, físico especializado en tecnología nuclear y espacial, fundador de INVAP y actual asesor de la CONAE. Él nos explicaba que en Naciones Unidas se está trabajando en la sustentabilidad del espacio exterior y esto podría derivar en un equivalente al Tratado de No Proliferación Nuclear. Corremos el riesgo de que en ese futuro “Tratado de No Proliferación Espacial” sólo queden incluidos, sin grandes limitaciones, los países con capacidad de lanzar. Con todos los esfuerzos realizados en la materia, Argentina no puede darse el lujo de perder el lugar geoestratégico que ha conseguido.»
Silvina García Larraburu, presidenta de la Comisión de Ciencia del Senado
(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)
Dos ramas significa números claros
En los tres primeros estudios (el coordinado por el Italiano, el del Hospital Militar y el del CEMIC) los enfermos con Covid-19 se distribuyen al azar en dos ramas: el grupo que recibe plasmas reales y el grupo de control, al que se suministra algún placebo difícil de diferenciar del plasma.
Los enfermos participan con consentimiento informado y firmado (por ellos, si están conscientes, o por sus familiares, en caso contrario). Como sea, quien pone la firma sabe de las chances de caer en una rama u otra por sorteo.
Para ir a fondo con la prolijidad, hay doble enmascaramiento. Así como el enfermo ignora si le inyectaron plasma o una solución salina, eso corre también para los médicos tratantes. La información es accesible a todos sólo a fecha de término. Si en alguno de las revisiones intermedias a cargo de los supervisores surge que el desempeño de la rama que recibe verdaderos plasmas es significativamente mejor que el del grupo control, el Comité de Ética lo interrumpe, y ambas ramas se unifican: plasmas para todos los participantes. En tales casos también se descorcha champagne, al menos en las películas.
Pero como la biología no es Netflix, si las diferencias son casi nulas, el estudio sigue hasta la fecha prevista de conclusión, para refinar los números. En el Covid-19 el desenlace (mejoría o muerte) suele ser relativamente rápido (ojo, empiezan a aparecer excepciones, y todavía son raras). Por ello, todos estos estudios durarán apenas meses, algo poco habitual en la investigación clínica.
Este complejo sistema se llama indistintamente “aleatorizado”, o “a doble ciego” o simplemente “controlado” y permite filtrar de los resultados el efecto psicológico que causa cualquier posible “game changer”. Y es que la esperanza también cura: en este caso, la hay en iguales dosis para ambas ramas, aunque diluída en una dosis equivalente de incertidumbre: ningún participante sabe si recibió plasma o una solución salina.
Afirmado y firmado: los plasmas han sido, “ab initio”, recursos de crisis a falta de mejores terapias. Y si no están formulados como medicamentos, resultan demasiado primitivos como para fundar buenos experimentos: la respuesta de anticuerpos de Pepe es individual, jamás idéntica a la de Pancho, aunque ambos se hayan enfermado del mismo virus.
La formulación de los plasmas a estado final de medicamento homogéno en cuanto a tipo y concentración de anticuerpos se obtiene “pooleando” sangre de decenas y preferiblemente centenares de curados. La pureza y concentración idénticas en cada dosis dependen de sucesivos y laboriosos procesos de filtrado en múltiples columnas. Todo esto es mucho más trabajoso, artesanal y caro que la vieja farmacología de síntesis química de moléculas.
Pero si uno tiene tiempo y recursos, la sangre es sólo una materia prima difícil de conseguir, y el producto final, un medicamento tan predecible como una aspirina. En este caso es un líquido transparente amarillento en una ampollita o bolsita, pero cada una contiene los mismos anticuerpos y en la misma concentración invariable, preferiblemente muy alta. Sólo así puede el uso de la primer ampolla y de la número 100.000 dar resultados comparables.
El doble ciego es casi imposible de obviar porque los plasmas hicieron enorme diferencia en algunas enfermedades virales emergentes: fue el caso inolvidable – y ya mencionado- de la fiebre hemorrágica argentina, identificada en 1958. Pero en otras virosis recientes (como el Ebola, descubierto en 1976 en África Subsahariana) o el SARS (2003), no sirvieron de nada. Y los resultados de su uso en virosis respiratorias recientes a coronavirus, como el SARS y el MERS, son inconcluyentes.
Cuanto mayor es el grupo de pacientes y más prolongado es un estudio controlado, más fiables son los resultados y más factibles de devenir en herramientas de decisión de la salud pública.
El Dr. Fernando Polack cree que la principal víctima del Covid es el rigor científico.
Aunque las conclusiones resulten sorpresivas y más bien deprimentes (el caso del Ebola), una vez publicadas es difícil desacatarlas hasta que no surja otro estudio equivalente en tamaño, duración y calidad que así lo aconseje. Los estudios controlados hacen la diferencia entre la medicina basada en la evidencia y el “me parece”.
Lo único mejor que un estudio controlado es un estudio controlado GRANDE. Y lo único mejor que un estudio controlado grande es uno que además logró sobrevivir al examen despiadado de un comité de referato formado por pares de quienes firman. Y lo único mejor que eso, es que los pares estén en distintos países, de modo que en su decisión no prime el interés personal o nacional. Esto es lo que sucede en un mundo perfecto.
En el mundo real y en el caos de la pandemia, la realidad es otra, como dice nuestro virólogo Fernando Polack aquí.
Los estudios controlados se vuelven especialmente informativos cuando su tamaño permite que las dos ramas estén además divididas en subgrupos por dosis recibida, sexo, edad, ocupación, estado clínico y otras subcategorías. En un “trial” prolijo, se estandariza hasta el grado de respuesta clínica. Es el caso del testeo de plasma equino de Immunova, donde se considera una escala objetiva de 8 grados de compromiso clínico, y sólo se habla de efecto curativo si el paciente asciende al menos 2 escalones.
Hay que llegar a cifras duras e incontrovertibles. Puede parecer que estamos hablando de números y no de personas, pero son números que cuantifican con objetividad nuestra capacidad de salvar –o no- a las personas con tales o cuales medios. Sin estos números, la medicina se vuelve brujería sofisticada, y la salud pública, un barco a la deriva de las corrientes de opinión.
Como resulta evidente, un experimento controlado multicéntrico de gran tamaño, en muchos hospitales y con varias subcategorías resulta complejo de coordinar y caro de organizar. Y máxime en un país gigante, de 2,8 millones de km2: ¿cómo hacer para que un suero en la Quiaca y otro en Ushuaia sean idénticos?
En la otra punta del arco de credibilidad están los estudios “no controlados” u “observacionales”, en que se toman algunos, o centenares o incluso miles de casos antes y después de tal o cual abordaje. El exceso de este tipo de estudios ha sido el talón de Aquiles de la Clínica Mayo, el NIH y la FDA para poner esas cifras en valor como base de una política de salud.
Es de sentido común que si los pacientes tienden a curarse, el remedio (sea el que sea) está funcionando y debe ser bueno. ¿Pero en qué medida se curaron? ¿Con cuáles dosis? ¿Comparando contra qué otro abordaje? ¿Para qué estadíos de la enfermedad fue eficaz la nueva terapia y en cuáles no? ¿Y para qué tipo de pacientes funcionó, según edad, ocupación, estado clínico, etc?
Del mismo modo en que algunos contadores “cocinan” los números para disminuir el “tamaño fiscal” de sus clientes, en el caso del EUA de plasmas, la FDA dibujó a lo bestia los datos de 70.000 pacientes estadounidenses que recibieron este tipo de terapia para que las cifras salieran brillantes. Concretamente, la FDA tomó un segmento rarísimo de pacientes: menores de 80 libres de respirador, y receptores de plasmas de alta concentración en anticuerpos activos a sólo 3 días de diagnosticados. Todos los demás, excluídos de la muestra.
Los cuándos y los cuántos son preguntas críticas. Pongamos por caso la dexametasona, la mejor droga entre las muchas probadas y descartadas en lo que va de la pandemia. Dásela antes de tiempo a alguien recién contagiado de Covid-19 y le deprimís la inmunidad con la que podría ganar los primeros combates. Dale “dexa” cuando una tormenta de citoquinas le está llenando los alvéolos pulmonares de un hidrogel baboso que el oxígeno, incluso insuflado por un respirador, no logra atravesar, y quizás salves a un 33%. Correcto, “vamos la dexa”. Pero… ¿cuánta? Para saber la mejor dosis por kg., hay que comparar varias distintas.
El problema de los estudios observacionales es que no dan esa información capaz de generar políticas de salud consensuadas entre médicos con distinta formación, experiencias diferentes y opiniones total o parcialmente divergentes. Por ello, retrotraen la medicina al más puro “me parece”: al no haber dos ramas, el medicamento o abordaje nuevo se comparan sólo contra sí mismos.
En rigor, cuando un medicamento pasa con éxito de las pruebas preliminares (“in vitro” y luego con modelos animales), lo primero que se hace es un estudio de fase 1. Y éste suele ser un test observacional, de una sola rama y con un grupo no muy numeroso, que puede andar entre los 10 a 100 pacientes. Y es que lo que se está midiendo del nuevo medicamento no es tanto la efectividad comparada como la toxicidad. Si es baja o nula y además hay efectividad medible, y supera a otros enfoques considerados terapia estándar, eso va como “bonus” y se pasa más rápido a fase 2.
Pero en las fases 2 y 3 rige el más riguroso “doble ciego” y los grupos son numerosos: centenares en 2, miles en una 3. La fase 3 es como la Playa Omaha el día D: gran cantidad de terapias promisorias hasta la fase 2 cae ametrallada por los números, como “Rangers” al pie de aquellos acantilados, sin poder trepar. El licenciamiento está arriba, aunque sin garantías.
En el apuro que le imprimió el Covid-19 a la medicina, “el premio gordo”, algunas vacunas se licenciaron por decreto, y más por necesidades políticas o geopolíticas que médicas. El caso de tapa de libro fue la vacuna Sputnik 5 de Rusia. Más allá de que en el mundo real demuestre ser buena, mediocre, mala o quizás excepcionalmente buena, el hecho es que se licenció sin haber hecho una fase 3, como contamos aquí.
Con que sea buena nomás, en 2021 y 2022 los rusos se sentirán salvadores de la Humanidad y tan llenos de gloria como para no hacerle reproches al gran propulsor de la Sputnik 5, el presidente vitalicio Vladimir Putin. En la escuela primaria y cuando Ucrania todavía obedecía a Moscú como miembro de la URSS, el niño Vladimir aprendió de memoria aquellos versos épicos inmortales ucranianos del Слово о плъку Игоревѣ, o Slovo o plŭku Ígorevě, aquí en Occidente, el Cantar de la Hueste del Príncipe Igor. Y esos versos dicen: “Y nosotros, la mesnada, teníamos hambre de alegría”.
Los presidentes vitalicios no duran en funciones sólo por sus buenos servicios de espionaje. Son muy conscientes del hambre de alegría de la mesnada, es decir de la soldadesca. Recuerdan bien el destino de Nicolae Ceaucescu, presidente rumano desde 1965 hasta 1989, cuando tras 24 años de escasas alegrías para sus mesnadas fue capturado y juzgado en dos horas por su propio ejército, y fusilado con 120 impactos de bala.
Xi Xing Ping es otro mandatario que sabe que quien monta un tigre no puede bajarse. China debe remontar el desdoro internacional de haber sido el sitio de origen del Covid y de no haber podido contener el contagio inicial. Y lo está haciendo decentemente: tras aplastar las curvas de contagio domésticas con cuarentenas draconianas, encaró el desarrollo simultáneo de 4 vacunas tecnológicamente distintas.
Éstas salieron de brevísimos estudios preliminares a testeos de fase gigantes que mezclaban la 1 con la 2 y la 2 con la 3. Conclusión: China ya tiene dos fórmulas licenciadas “en casa”, la de Sinovac y la de Sinopharm, que además están en testeo de fase 3 en otros países incluido el nuestro. Aquí la vacuna de Sinopharm, sobre la que Agendar publicó esto y esto, se suministra en los centros Vacunar de la prestigiosa Fundación Huésped, de Pedro Cahn.
En el exterior, donde cualquier reacción adversa es imposible de silenciar, se mantiene una perfecta prolijidad de doble rama. Y es que China sabe que un licenciamiento propio no convence a nadie en el resto del planeta. También sabe que 300.000 actos vacunatorios con la Sinopharm sin un solo caso de efectos adversos ante nuestros ojos es “too good to be true”.
Otra vacuna china en carrera, obra de la firma CanSino y la Academia Militar de Medicina, en un acto de futurología explícita, viene garantizada –dice el fabricante- contra todas las mutaciones del coronavirus. Desde agosto se está poniendo a prueba con voluntarios, personal sanitario del Ejército Popular de Liberación, como narramos aquí.
En agosto todavía había suficiente circulación viral en China como para que enfermeros y médicos militares no inyectados pudieran hacer de grupo control, simplemente por ser una comunidad de muy alto riesgo y convivir en los mismos espacios hospitalarios donde se hacían los estudios de fase. Y probablemente los no participantes hayan sido un grupo control muy a regañadientes: entre un Covid bastante probable y de final incierto y una vacuna a la que tus colegas y superiores médicos le tienen fe, ¿hay tanto margen de dudas?
El Plan Nacional de Conectividad «Conectar», presentado ayer por el presidente Alberto Fernández desde la sede de ARSAT en Benavídez, buscará universalizar el acceso a conexiones de banda ancha de última generación en todo el territorio continental de nuestro país, y prevé la reactivación del Plan Satelital Argentino.
Todo esto demandará una inversión de $ 37.900 millones desde ahora hasta 2023, que se destinarán a cuatro ejes: el Sistema Satelital Argentino, la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo), la Televisión Digital Abierta y al centro nacional de datos, todas iniciativas lideradas por la empresa ARSAT.
El plan contempla el «desarrollo, construcción y puesta en órbita de un nuevo satélite, el primero de la segunda generación de ARSAT”, que estará orientado a la ocupación de las posiciones orbitales de la Argentina, al desarrollo de la industria satelital de telecomunicaciones y a reducir la brecha digital, brindando conectividad satelital de alta calidad a 200 mil hogares rurales.
Además, se actualizará y extenderá hasta los 38.808 kilómetros la Red Federal de Fibra Óptica, se renovarán los equipos de las 100 estaciones de la Televisión Digital Abierta (TDA) y se pondrá en valor el Centro Nacional de Datos de ARSAT.
Para universalizar el acceso a los servicios TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y a las conexiones de banda ancha de última generación prevé una inversión total de $37.900 millones, dispuestos de la siguiente manera:
Sistema Satelital Argentino: $ 19.950 millones
Red Federal de Fibra Óptica: $ 13.200 millones
Data Center de ARSAT: $ 4.300 millones
Televisión Digital Abierta: $ 450 millones
Sus objetivos son:
Sistema Satelital
Esta inversión incluye el desarrollo, construcción y lanzamiento del Arsat SG1, «el primero de la segunda generación de satélites de comunicación», remarcan en la empresa, donde prefieren que no se utilice el término Arsat 3 para referirse a este nuevo emprendimiento.
El Arsat SG1 permitirá brindar conectividad satelital de alta calidad a más de 200.000 hogares rurales. «Este proyecto se había discontinuado en la gestión anterior, y obligó al Estado Nacional a pagar más de 7 millones de euros para proteger la posición orbital argentina», difundió un comunicado de la Jefatura de Gabinete.
«Al no contar con un satélite propio en esa posición, el país no pudo brindar servicios satelitales a las poblaciones rurales que hasta ahora siguen sin conexión» y recordó que en febrero pasado comenzaron las primeras reuniones de trabajo para la construcción de la segunda generación de satélites argentinos de telecomunicaciones.
Fibra óptica
Se completará la red Federal de Fibra Óptica (Refefo) con la construcción e iluminación de nuevos 4.408 kilómetros de fibra, para llegar a los 38.808 kilómetros en el 2023.
La red, que comenzó a construirse en el 2010, también requiere de una actualización de equipos para multiplicar por 10 la capacidad de banda ancha que provee a prestadores de internet. Según cifras de Arsat, a fines del 2019 la red tenía 34.400 kilómetros, de los cuales 31.150 estaban iluminados y 1049 localidades conectadas. Ahora se prevé que la ampliación permitirá llevar internet de alta calidad a 22 millones de personas en el 2023.
Televisión digital
La Televisión Digital Terrestre, que permite el acceso a las señales digitales audiovisuales por antena, invertirá $450 millones para la «recuperación de las 100 estaciones de transmisión», que permiten tener cobertura en más del 80% del territorio.
El objetivo del Gobierno es también renovar los equipos de la plataforma, de modo de mejorar la calidad de la imagen y asegurar que llegue a unos 10 millones de hogares en el país.
Centro Nacional de Datos
Este Centro Nacional de Datos, que funciona en las instalaciones de Arsat en la localidad bonaerense de Benavídez, actualizará los equipos de almacenamiento, servidores, redes, backup y software.
También se ampliarán los servicios de cloud, que han tenido una fuerte demanda este año debido a la pandemia de coronavirus, que aceleró la migración a la «nube» de servicios y aplicaciones públicas.
Además, se ampliarán las políticas de contingencia «con los máximos estándares internacionales».
Hasta ahora, el Centro de Datos de Arsat es «uno de los data center más confiables y seguros de Latinoamérica y el único del país con certificaciones TIER III del Uptime Insitute» y también recibió la certificación ISO 27001 en el 2013, por tener las mejores prácticas en la gestión de la seguridad de la información.
En el 2015, el data center recibió la ISO 9001:2015, que estandariza el sistema de control de calidad de las organizaciones, gestionando y controlando la calidad en todos los procesos.
Según un estudio, se necesitarán entre 8 mil y 15 mil aviones de carga, 200 mil contenedores, hielo seco y cajas refrigeradas en cantidad. La región no está lista para esos requisitos.
La vacunación masiva contra el Covid-19 llegará a mediados de 2021 según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud. Para que eso pase, habrá que desplegar 10.000 millones de dosis en todo el mundo. ¿Cómo será la logística para eso pase?
Un estudio del operador DHL señala que se necesitarán 15 mil vuelos, 200 mil contenedores y 15 millones de entregas en cajas refrigeradas a medida que los laboratorios que tengan éxito en la producción de vacunas contra el coronavirus puedan ponerlas en circulación. También IATA, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo advirtió que el desafío logístico será “la misión del siglo” y llamó a los gobiernos a planificar con anticipación y cuidado el transporte y distribución de la vacuna. La puesta en marcha de las cuarentenas y aislamientos ya trajo desafíos a la logística para la circulación y el abastecimiento de bienes esenciales. La advertencia de IATA apunta a que eso no vuelva a pasar. El cálculo de la asociación es algo inferior al de DHL, que se estimó con un número de dosis que supera la población mundial (10.000 millones de dosis contra 7.800 millones de personas).
Según el director general de IATA, para proporcionar una dosis se requerirá el uso de 8.000 aviones de carga Boeing 747
Actualmente, se están desarrollando y ensayando más de 250 vacunas en siete plataformas diferentes, detalló DHL. “Con las vacunas antiCovid-19 saltando rápidamente etapas en su desarrollo, es probable que se impongan rígidos requisitos en materia de temperatura (hasta -80°C) en determinadas vacunas para asegurar que se mantenga su eficacia durante el transporte y el almacenamiento”, advirtió el análisis de la empresa especializada en transporte de cargas. Hoy las vacunas normalmente se distribuyen entre 2 y 8°C.
Problemas de América Latina
En caso de que las condiciones de distribución sean en bajas temperaturas, el escenario más restrictivo, la Argentina y toda América del Sur y Central y Asia, no están preparadas para esa logística. África es el continente con más dificultades. En el escenario de un sistema de distribución habitual, la distribución en la Argentina y la región se vuelve viable porque el reparto en la “última milla” sería el convencional.
Según un estudio de McKinsey, los nuevos vectores utilizados en algunas de las vacunas que se están desarrollando requieren las condiciones de transporte más restrictivas. “La crisis del COVID-19 se ha manifestado con una magnitud y un impacto sin precedentes. Los gobiernos, las empresas y el sector logístico han tenido que adaptarse rápidamente a los nuevos desafíos”, aseguró Katja Busch, CCO (Chief Commercial Officer) de DHL.
Según las estimaciones de la empresa, pensando en el escenario logístico más riguroso, “es importante mapear los requisitos logísticos e identificar los posibles cuellos de botella en los puntos clave de la cadena de suministro: en el transporte intermedio, el envío intercontinental, el almacenamiento, la distribución local y el almacenamiento final de corto plazo en el lugar de utilización”.
El número de envíos, por ejemplo, implica casi 15 millones de cajas refrigeradas en una cadena de suministro potencial, acompañados del correspondiente volumen de bloques de refrigeración o de hielo seco. En líneas generales, «la producción de hielo seco no parece ser un cuello de botella para la distribución de la vacuna. Pero incluso bajo circunstancias extremas, tanto la disponibilidad de un embalaje adecuado como el máximo de cantidades permitidas de hielo seco en transportes de carga aérea podrían limitar las capacidades de envío en determinados casos, si no se realizan los preparativos necesarios a tiempo”, advierte el estudio de DHL.
“Es posible que se produzcan cuellos de botella en destino al haber una producción centralizada de hielo seco, sobre todo si hay que reabastecer cada 3-5 días”, remarcan. Para IATA, también habrá que trabajar en cuestiones como agilizar las operaciones en los aeropuertos y requisitos para la tripulación. Entre esas facilidades incluyen darle prioridad de aterrizaje y despegue a los vuelos que transporten vacunas contra el coronavirus o que los miembros de las tripulaciones de esos vuelos sean exceptuados de las cuarentenas.
Este estudio nos recuerda que, como en la guerra, un elemento fundamental de la salud pública es la logística. Los Estados deben estar pensando en cómo encararlo.
El Banco Central que preside Miguel Ángel Pesce decidió una batería de medidas para reducir la sangría de dólares que venían sufriendo las reservas.La que está en los titulares de los medios y se refiere al mayor número de particulares: quienes quieran comprar dólares a partir de hoy miércoles 16/9 deberán pagar un nuevo tributo. Además del impuesto PAIS -que representa un 30% sobre la cotización oficial del billete-, pagarán un 35% de percepción a cuenta de Ganancias. Según la cotización del martes, cada dólar «ahorro» no bajaría de 130 pesos.
Las compras con tarjeta de crédito en el exterior se descontarán del cupo de 200 dólares mensuales para atesoramiento. Los consumos realizados en dólares hasta el 15 de septiembre no pagarán ese 35% de anticipo de Impuesto a las Ganancias, si los pagos ya están reflejados como efectuados en moneda estadounidense por las tarjetas de crédito. Los que se hagan desde hoy 16 de septiembre ya abonarán esa percepción.
En el caso de quienes pagan Ganancias y Bienes Personales, el excedente cobrado por sobre lo que tienen que pagar -si lo hubiera- les será reintegrado. En el caso de monotributistas o personas que no pagan Ganancias ni Bienes Personales, deben hacer el trámite en la AFIP. El organismo recaudador les devolverá en la cuenta bancaria que tengan informada.
En otras medidas, que seguramente afectarán a operaciones más importantes, el directorio del Central dispuso también que las empresas podrán acceder en el mercado único y libre de cambios al equivalente del 40% de sus obligaciones de deuda. Se fijaron además restricciones para el acceso a la operatoria de «contado con liquidación» a no residentes. En el Central creen que los extranjeros explican la mitad de las operaciones diarias de esa modalidad. Las autoridades suponen que los no residentes desarmarán sus posiciones en bonos que se usan para obtener dólares. Eso ayudaría, desde el ángulo oficial, a que la cotización del dólar que se obtiene a través de los bonos sea parecido al nuevo «ahorro».
El directorio del Central explicó en un comunicado que «tomó medidas para promover una más eficiente asignación de las divisas; evitar operaciones disruptivas de inversores no residentes sobre los mercados financieros; favorecer el desarrollo del mercado de capitales local; sentar los lineamientos para una renegociación de la deuda privada externa compatible con el normal funcionamiento del mercado de cambios, y priorizar a las pequeñas y medianas empresas en la asignación de créditos para la prefinanciación de exportaciones».
En opinión de AgendAR, estas medidas -forzadas por una situación de hecho: una demanda de dólares que es en realidad una fuga del peso, son demasiado complicadas. Necesitarán ajustes y reglamentaciones que las harán todavía más complejas y dificultarán su aceptación por la sociedad.
La intención es transparente: el Central no quiere devaluar, todavía más, el tipo de cambio oficial, el del dólar con el que se hacen las importaciones y las exportaciones, para no acelerar la inflación. Pero la sociedad argentina está tan «enganchada» con el valor del dólar y muchos precios de artículos de consumo se moverán con el dólar ilegal, el «blue».
El gobierno argentino deberá encarar, más temprano que tarde, un plan antiinflacionario en serio. Ya hemos dicho que no ignoramos el costo de esa política, aunque se encare con inteligencia y flexibilidad. Pero más costoso es el camino de la inflación alta y constante.
Cuando el plasma o sus principios activos funcionan, alguien se gana un Nobel. Ha sido así desde el principio, con el primer Nobel de Fisiología en 1901. Pero cuando los plasmas no funcionan, nadie se entera. Dato a retener: lo que hace funcionar –a veces- a los plasmas son proteínas en disolución con forma de “Y”: los anticuerpos.
Desde que Emil von Behring y ShibasaburŌ Kitasato empezaron a tratar la difteria con transfusiones de sangre de curados, se acumularon 130 años de experiencias frecuentemente exitosas usando hemoderivados como medicamentos.
En una escala creciente de valor agregado, pureza y especificidad, a la sangre entera siguieron los sueros filtrados de toda célula, después los plasmas, a continuación los concentrados de inmunoglobulinas (llenos de todo tipo de anticuerpos), finalmente los anticuerpos policlonales dirigidos contra un único antígeno, y desde 1984, gracias a nuestro compatriota César Milstein y a su socio Georges Köhler, los anticuerpos monoclonales. Estos son los más cercanos en principio a esa idea de la bala de plata única y perfecta con que según el folklore de Transilvania el cura de la aldea mata al vampiro.
Behring, Milstein y Köhler ganaron premios Nobel con todas estas disrupciones tecnológicas. A Kitasato en 1901 se lo negaron por japonés. Peor aún, volvieron a hacerlo: debió haber ganado al menos dos Nobel, por haber aislado además el bacilo de la peste bubónica. ¿Racistas en el Karolinska Intitute? Sí, como en todos lados.
Dos cosas a subrayar: En pleno siglo XIX, Behring y Kitasato estaban bloqueando los antígenos de la letal Corynebacterium diphtheriae con anticuerpos humanos, aunque sus ideas sobre la existencia de antígenos y anticuerpos eran a lo sumo conjeturales: los llamaban “toxinas” y “antitoxinas”, nombres todavía adecuados. Ignoraban por completo su complejísima estructura esteroquímica de proteínas, y sus encajes recíprocos tipo “llave-cerradura”.
A duras penas conocían al bacilo mencionado: la medicina en 1890 recién se resignaba a creer un poco en las bacterias, esos seres identificados no mucho antes por Louis Pasteur y Joseph Lister, y los médicos –sin saber que estaban ante la forma de vida más primitiva y abundante del mundo- empezaban a clasificarlas. Impresiona lo mucho que hicieron Behring y Kitasato con lo mucho que ignoraban. El progreso médico a veces depende de esos inspirados palos de ciego. Hacemos una hipótesis: si funciona, funciona, para eso están los experimentos. Ya más tarde con otros experimentos mejores, descubriremos cómo y por qué y cuánto, y con qué límites.
La otra cosa a subrayar: la fuente de hemoderivados no es necesariamente la sangre humana, siempre escasa. Los anticuerpos de los sueros con que bloqueamos los antígenos tóxicos de serpientes, arañas y algunas bacterias y virus peligrosos bien pueden venir de bichos como conejos o caballos: a diferencia de los donantes humanos, se les puede inyectar antígenos sin requerir que firmen ningún papel, y no hay que convencerlos de regalarnos después su sangre. Éste fue uno de los aportes tecnológicos decisivos de Behring.
Respecto de los plasmas humanos, existen cruzados dispuestos a jurar por su eficacia en todas las ocasiones. En 2015, John Mair-Jenkins y otros hicieron un “metaestudio”, es decir peinaron decenas de estudios anteriores de uso de inmunoglobulinas en todo tipo de virosis respiratorias.
MUY anteriores, a decir verdad: arrancaron con la brutal “gripe española” de 1917, la H5N1 aviar de 2008, la H1N1 porcina de 2009, y dos pandemias recientes a coronavirus (el SARS de 2002 y el MERS de 2011). Este “estudio de estudios” concluyó que los sueros habían bajado un 75% la mortalidad general de todas estas respiratorias virales.
Pero agrupar en un mismo ensayo virus y testeos tan distintos equivale a comparar peras con naranjas y papas fritas. Y como no se puede ser muy fifí con la pulcritud metodológica de vetustos estudios de 1917, los resultados pueden considerarse viejos, inciertos y quizás exagerados. Lo que no puede decirse de ningún modo es que Mair-Jenkins pecaba de entusiasmo por orden presidencial, como su colega Hahn.
La mal llamada “gripe española” y su tendal de soldados que se la trajeron desde el frente europeo en 1918 en la enfermería militar de Camp Funston, Kansas. En aquella ocasión se apeló al uso de sueros de recuperados, con resultados inconcluyentes.
Si hay un país donde la contundencia asertiva de Mair-Jenkins podría tener eco es éste, Argentina. El metaanálisis de 23 brotes consecutivos de fiebre hemorrágica argentina, provocada por el virus Junín, mostró que entre 1959 y 1983 sobre 4433 pacientes, los tratados con plasmas de convalescientes refinados por el Dr. Julio Maiztegui, del Instituto Malbrán, tuvieron una mortalidad del 3,29%, mientras los que recibieron terapias convencionales alcanzaron una cifra de mortalidad atroz: el 42,85%.
Sin embargo, intentos reiterados de usar plasmas en otras fiebres hemorrágicas terribles, como el Ebola africano, no llevaron a nada concreto. Lo que funciona con algunos virus no tiene por qué hacerlo con otros, aunque sean primos. Y es una pena, porque los argentinos tenemos el Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba, el más grande e importante de la región, como se ve aquí.
Fundado por el presidente Illia en 1964, Hemoderivados de la UNC recibe sangre desde centros de salud de las 23 provincias argentinas y la transforma en más de 50 medicamentos que se distribuyen por convenio en nuestro país, amén de en Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia y Ecuador. Estos fármacos líquidos dominan el 50% del mercado regional y ahorran U$ 60 millones/año en importaciones a la salud pública nacional.Folleto muy esperanzado y ya viejo del Laboratorio de Hemoderivados de la UNC
Si los plasmas de curados o sus concentrados tuvieran una utilidad claramente demostrable en Covid-19, este laboratorio universitario y público sería una herramienta capaz de salvar decenas de miles de vidas en la región. Tiene instalaciones bien equipadas y una logística aceitada por 56 años de trabajo.
“Hemoderivados”, como se lo llama en Córdoba, anda tras eso al menos desde el 9 de abril, como se ve en este video, pero desde entonces no ha hecho declaraciones y no parece tener novedades.
En la página web del laboratorio se puede leer este texto impasible:
“Una inmunoglobulina o concentrado de anticuerpos es un medicamento que refuerza el sistema inmune de cualquier persona para ayudarlo a afrontar las enfermedades. Estas inmunoglobulinas pueden ser poli específicas (contienen diversos anticuerpos) o hiperinmunes (enriquecidas con un anticuerpo en particular), como es el caso del medicamento que estamos desarrollando para la COVID-19. No se trata de una vacuna, ni de una cura. “En el caso del coronavirus Sars-CoV-19 que genera la enfermedad COVID-19 , además de conocer el comportamiento del virus, también es necesario conocer el comportamiento de los anticuerpos que genera el sistema inmune para combatir a este virus. “También se hace imprescindible determinar la cantidad de anticuerpos que circulan en el plasma, así como la cantidad mínima que debe tener una unidad de plasma donado para poder ser ingresado a un proceso productivo. “Todo ese conocimiento ya ha sido generado y las técnicas analíticas necesarias han sido desarrolladas junto a laboratorios de la UNC, CONICET y el Instituto Leloir de ANLIS y validadas para detectar únicamente los anticuerpos de interés”.
Esto no significa que Hemoderivados-UNC esté ausente de la trinchera. Fabrica 4 insumos muy de uso en las terapias intensivas para tratar de ordenar el desquicio inflamatorio llamado “tormenta de citoquinas” propio de un Covid severo. Esos 4 medicamentos son la dexametasona, dos gammaglobulinas (indovenosa e intramuscular) y la albúmina sérica humana.
Si Hemoderivados tuviera además alguna gammaglobulina para el Covid, aunque todavía estuviera en pruebas clínicas de fase 2, ya habría cantado “Bingo” y la prensa cordobesa (nada localista) se habría hecho una fiesta. De esas pruebas de fase estaría pendiente el país entero y también algunos países vecinos.
Y el lugar obvio para testear un plasma sería el Hospital Nacional de Clínicas de la propia UNC, unidad tan grande como para haberle dado su nombre a todo un barrio de la ciudad, el de la Reforma Universitaria de 1918 y el del Cordobazo de 1969. Por ahora no tenemos informes de experimento alguno en curso en ese barrio que ya cambió dos veces la historia del país.
Los cuatro ensayos argentinos en desarrolloHospital Italiano, que coordina un “trial” con plasmas de pacientes recuperados de Covid en 30 hospitales y clínicas en todo el país. Foto de Daniela Mac Adden.
Para despejar dudas sobre si los plasmas sirven en esta emergencia, el Hospital Italiano acaba de completar la fase de reclutamiento de un “trial” multicéntrico que coordinará a 30 hospitales y clínicas de todo el país, con un total de 350 pacientes a tratar con plasma de recuperados de Covid. Por su tamaño mediano y metodología prolija, el estudio ya despierta curiosidad externa: termina en Octubre y se espera lograr la aceptación para publicación en alguna de las revistas de medicina clínica “top” del planeta.
Hay en curso otros dos estudios similares en calidad aunque no en tamaño: el del Hospital Militar, y el que acaba de iniciar el CEMIC, un centro privado de salud y de investigación. Entre tanto, el Hospital Muñiz, especializado en infecciosas y dependiente de la CABA, acaba de iniciar un cuarto estudio, pero “de rama única” u “observacional”, ergo más limitado para decidir políticas de salud. Sobre esto, volvemos luego.
Hay otro ensayo más en curso en 6 hospitales porteños y bonaerenses desde el 27 de julio. Involucra a 121 pacientes y termina en noviembre de este año. Lo banca una farmacológica argentina (Inmunova) y es el único que tiene la capacidad industrial de darle un producto estandarizado a todos los participantes. Esto sólo podrían hacerlo Inmunoderivados de la UNC o el ANLIS Malbrán porteño. Pero el de Inmunova no es plasma humano.
El estudio de Inmunova echa mano de plasmas equinos “hiperinmunes”. Esto significa que se trata de sueros procesados, para refinar y concentrar los anticuerpos específicamente activos contra el virus SARS CoV-2.
Hay 130 años de experiencia mundial exitosa con sueros obtenidos de caballos inyectados con toxinas: las de ofidios, arácnidos e incluso algunas toxinas bacterianas. El que se ganó un premio Nobel en 1901 por abrir este camino fue el ya mentado Emil Behring, cuyos concentrados equinos resultaron efectivos no sólo contra la difteria (entonces gran asesino bacteriano de chicos) sino contra el tétanos (asesino bacteriano sin preferencias etarias).
Extracción de sangre de caballos inmunizados contra la difteria para hacer sueros en el laboratorio de Behring y Hoechst. La mención del Covid-19, por ahora, es un voto de deseos.
A caballo de sus caballos, Behring se ganó el Nobel y también el “von” delante del apellido. Con esa sílaba, el emperador Wilhelm ascendió al buen Emil, hijo de un maestro pobre de escuela, de mortal común a noble prusiano, es decir a caballero. Tiene cierta lógica.
En el caso de Inmunova, se refinan y purifican plasmas de caballos a los que se inyectó el “receptor binding domain”, la parte funcional de la proteína “Spike” del SARS CoV-2, con la que este virus se ancla a las células a invadir e inicia su abordaje.
La respuesta del caballo es expresar en su sangre un conjunto de anticuerpos de diversa potencia y especificidad destinados a bloquear ese “gancho de abordaje” viral. Es una mezcla policlonal, porque puede haber decenas de anticuerpos, siempre con forma de letra “Y” pero distintos, que hacen ese mismo trabajo aunque con diferente efectividad.
La firma seleccionó los más activos, los concentró y patentó ese cóctel como medicamento. Lo llamó INM005, y dice que “in vitro” demostró 50 veces más potencia que los plasmas de enfermos humanos recuperados.
Sin embargo, esa buena respuesta en laboratorio no tiene por qué cumplirse en personas: los humanos somos más complejos que cultivos celulares, e inmunológicamente más impredecibles que otras especies habituales en los laboratorios, incluso mamiferianas.
Por lo demás, los plasmas equinos pueden tener tanto ventajas (por abundancia, estandarización y precio) como desventajas (por mayores reacciones antigénicas peligrosas). Hay experiencias parecidas a las que intenta Inmunova en Brasil, y las hubo –inconcluyentes- en China en 2005 durante la pandemia (mucho más regional) de otra coronavirosis: el SARS.
Eso es lo que empieza se está poniendo a prueba en Argentina: nunca habrá sido tan cierto aquello de “en la cancha se ven los pingos”.
Los últimos años el debate sobre las vacunas ha crecido, impulsado por el movimiento antivacunas. En países como Corea del Sur, Indonesia, Pakistán y Polonia, la confianza en las vacunas ha disminuido en los últimos años, según un estudio publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet.
Aunque el apoyo a las vacunas en Europa sigue siendo bajo en comparación con otras regiones, hay indicios de que la confianza está aumentando en Finlandia, Francia, Italia, Irlanda y el Reino Unido, según el informe.
Los autores dijeron que creen que su investigación, basada en más de 284.000 adultos encuestados en 149 países entre 2015 y 2019, es la mayor iniciativa hasta la fecha para medir la fe mundial en las vacunas.
La inestabilidad política y el extremismo religioso en varias naciones están alimentando el escepticismo, mientras que la difusión de información falsa amenaza con interrumpir programas de vacunación en todo el mundo, reveló el estudio. La disminución de la confianza puede provocar retrasos y disuadir a las personas de vacunarse, lo que contribuye a brotes de enfermedades como el sarampión, la poliomielitis y la meningitis.
“Ha sido muy volátil”, dijo en una entrevista Heidi Larson, profesora de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien dirigió la investigación. El informe puede ayudar a determinar “dónde se va a necesitar más preparación y refuerzo de la confianza en las vacunas contra el covid”.
El número de personas que están en total desacuerdo con que las vacunas son seguras aumentó significativamente en seis países, incluidos Azerbaiyán, Afganistán y Serbia, según los hallazgos. En Filipinas, preocupaciones en torno a una vacuna contra el dengue desencadenaron una fuerte pérdida de fe que también pareció afectar la aceptación de las vacunas de rutina, según la investigación.
USA, Polonia y Francia
En Polonia, un movimiento organizado contra las vacunas redujo el porcentaje de personas que están totalmente de acuerdo en que las inoculaciones son seguras de 64% en 2018 a 53% en 2019, escribieron los autores. Sin embargo, en Francia, donde la confianza en las vacunas ha sido baja, aumentó de 22% a 30% en el mismo período.
El apoyo ha aumentado en EE.UU., donde más personas se han manifestado en contra de los movimientos anti vacunas, según Larson. Aun así, a medida que los desarrolladores se apresuran a crear una vacuna contra el covid-19, nuevas encuestas han revelado dudas en el país y otras partes del mundo. En una encuesta que realizó Gallup el mes pasado, alrededor de un tercio de los estadounidenses dijo que no se vacunaría cuando haya disponibilidad.
Una observación de AgendAR:
No encontramos nada sorprendente en los resultados de estas encuestas. En demasiados ámbitos -no sólo el sanitario- se puede apreciar el crecimiento de la irracionalidad, así como la insensibilidad de las burocracias que administras un «conocimiento técnico» sin conocimiento ni empatía con los intereses y preocupaciones de gran parte de la población.
Reproducimos un tweet de Martín Barrionuevo. Nos permite visualizar, mejor que muchas palabras, la situación de la pandemia en nuestro país, en estos momentos
Indicadores Crece el Resto del país y el Interior Bonaerense, que ya superan al AMBA. Buenos Aires 6.001 (1.197 del Interior) CABA 1.010 Resto de 22 Jurisdicciones 4.881 (máximo), 6.098 con el Interior Bonaerense. pic.twitter.com/GFELS1fXSd
La NASA, la agencia espacial norteamericana, hizo pública una oferta abierta para empresas privadas de todo el mundo que hayan desarrollado o vayan a desarrollar capacidades espaciales. La entidad estatal -es decir, el gobierno de los EE.UU.- se compromete a pagar por muestras de rocas lunares de entre 50 y 500 gramos un precio de alrededor de US$ 300 el gramo, cuando se pesan en la tierra.
El objetivo es recopilar los materiales en 2024. En la publicación, la NASA señaló que la premisa de Estados Unidos es crear políticas que alienten el uso público y privado de los recursos que se encuentran en el espacio exterior.
Según Casey Dreier, defensor y asesor de la organización Planetary Society -un lobby en favor de la exploración espacial-, consultado por la CNN, «La confirmación de que la NASA pagaría a las empresas por muestras de rocas lunares establece un precedente legal importante».
El hecho de que un país o una empresa pueda tener o vender recursos extraterrestres forma parte de un intenso debate en el derecho internacional. El Tratado del Espacio Extraterrestre de 1969 no resulta claro sobre el asunto y otro de 1979 solo fue aceptado por 18 países.
«La nueva política de la NASA confirma que, desde la perspectiva del gobierno norteamericano, las empresas pueden obtener ganancias de los materiales que recolecten», explicó Dreier. La idea es alentar a los capitalistas de riesgo y a otros para que inviertan en tecnologías de exploración espacial y para poner en marcha operaciones mineras lunares que, a futuro, puedan financiar misiones de astronautas.
Según el administrador de la NASA, Jim Brindenstine, «es el momento de establecer una certeza regulatoria para extraer e intercambiar recursos espaciales».
Joanne Gabrynowicz, ex editora del Journal of Space Law, indicó en una entrevista con Reuters que «el negocio para una empresa privada es venderle piedras a la NASA, las rocas son el producto. Lo que la organización debe decidir es si vale la pena correr el riesgo financiero y tecnológico».
La agencia espacial señaló en su comunicado que se realizará un 20% del pago por adelantado, un 10% en la adjudicación, otro 10% en el lanzamiento y el resto cuando la misión sea completada con éxito.
Además de suelo lunar, la NASA indicó que eventualmente comprará otros recursos como el hielo que se puede usar como suministro de agua potable para futuras bases lunares. También, la descomposición del agua en moléculas de hidrógeno y oxígeno podría ayudar a producir combustible en el caso de un posible viaje a Marte, que la agencia espera concretar durante la década de 2030.