En AgendAR estamos convencidos que el desarrollo y fabricación de drones es un campo importante para las capacidades tecnológicas y productivas argentinas, en el contexto actual de la industria aeronáutica y aeroespacial. Que es necesariamente global.Por eso hemos seguido los esfuerzos nacionales desde el proyecto SARA. Recientemente y con mucha expectativa, informamos sobre El helidrón de INVAP, Cicaré y Marinelli, y avisamos que El dron argentino quiere levantar vuelo.Y también decimos desde hace años que las industrias de defensa deben ser -como en todos los países en serio- un lugar muy activo para incorporar nuevas tecnologías de punta a la actividad productiva. Por eso les acercamos este extenso y valioso reportaje que Darío Giussi, Gerente del área Gobierno-Defensa y Seguridad de INVAP, concedió en Expoagro a la publicación especializada Zona Militar sobre el vehículo no tripulado RUAS-160, el nuevo proyecto dual del que participa junto a CICARÉ y MARINELLI. También habla del presente y futuro próximo de INVAP en el área de la Defensa Nacional.
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«ZM: Una de las grandes sorpresas de la feria Expoagro fue la presentación del RUAS-160 por parte de INVAP, CICARÉ y MARINELLI. ¿Cuáles son las principales características del proyecto?
DG – El proyecto RUAS-160 que presentamos en Expoagro es una plataforma de despegue vertical y alas rotativas, autónoma, de uso múltiple con la posibilidad de configurarse a través de sus cargas útiles para distintas aplicaciones y ámbitos. En cuanto a la plataforma de vuelo en sí, básicamente hay un modelo más orientado al mundo civil y otra para misiones embarcadas y/o militares con una doble motorización y características particulares.
Una de las ventajas del RUAS-160 es su implementación contra-rotativa de rotor, otorgándole un tamaño compacto al no tener rotor de cola. Esta característica contra rotativa le permite además una optimización de la relación entre potencia y capacidad de carga mejor a la que ofrecen los modelos con rotor de cola.
ZM: Entonces, su uso en tareas logísticas es una de sus características previstas,¿qué otro tipo de funciones puede realizar el RUAS-160?
DG – El RUAS-160 está pensado para llevar distintas cargas útiles tales como cámara electroóptica, radar, radar de apertura sintética SAR, LIDAR, sistemas de inteligencia, de guerra electrónica, de transporte, etc., para el uso por fuerzas navales, terrestres, aéreas, de Defensa, de Seguridad. Quizás una configuración muy típica puede ser una orientada para misiones de ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento), pero hay muchas posibilidades más.
Lo mismo ocurre con la versión para uso civil, aplicado al agro por ejemplo en sistemas de pulverización, pudiendo realizar la toma de imágenes y la aplicación selectiva de fitosanitarios, o en tareas sobre infraestructuras como la de petróleo y gas, minería, diques, o en emergencias médicas, también lucha contra incendios, toma de muestras en cursos de agua, entre otros.
Y sí, en todos los casos esa capacidad que tiene se puede usar hasta para transportar cargas logísticas valiosas dentro de ciertos límites de peso y tamaño.
Se llama 160 porque el modelo actual, (y ojalá sea parte de una familia), permite 160 Kg de peso máximo de despegue. Esta primera versión tendrá un peso máximo de despegue de 150 kg por aspectos relacionados con su certificación y homologación ante la ANAC, al igual que la potencia de su motor por debajo de los 50 HP. Dentro de ese peso se debe contemplar el combustible y carga útil, lo que le da una autonomía de entre 1 hora y 30 minutos y hasta 6 horas de acuerdo con la configuración.
ZM: En la presentación del prototipo indicaron que es un esfuerzo conjunto entre INVAP, Cicaré Helicópteros S.A y Marineli. ¿Cómo nace el proyecto?
DG – El proyecto surge de una conjunción, en principio de dos actores, que terminamos siendo tres. INVAP es conocida como empresa desarrolladora de tecnología y proyectos complejos, en distintas aéreas como la Nuclear y la Espacial, la de Sistemas Integrados. En el caso de la Defensa y aplicaciones de misión crítica tenemos un gran recorrido mayormente en sensores y sistemas remotos, sistemas radar de distintos tipos; además de los militares, civiles para tránsito aéreo, meteorológicos, SAR, terrestres, así como también sistemas electroópticos. También tenemos un desarrollo significativo en vehículos aéreos no tripulados, de muchos años, que se expresó en parte en el Programa SARA (Sistema Aéreo Robótico Argentino) y sobre cuya temática el Ministerio de Defensa ha reavivado recientemente el interés. En esta disciplina nos basamos en el expertise en el desarrollo de aviónica, cargas útiles, sistemas de comunicación, de misión, y otros sistemas en los que agregamos valor y que fuimos aprendiendo en la ejecución de distintos proyecto tecnológicos en más de 40 años de vida.
Y el encuentro se da con una empresa que es orgullo nacional como Cicaré SA, gente reconocida mundialmente por su desarrollo de helicópteros monoplazas y biplazas ligeros y algunos no tanto, con capacidad de innovación y productos de gran calidad. Ellos ya venían trabajando con Marinelli, una PYME con mucha experiencia y empuje en vehículos no tripulados aplicados al agro. Entonces, decidimos aunar esfuerzos. Es una cooperación identificando en este proyecto mucho potencial. Cada quién tiene la capacidad de agregar valor en una ecuación donde la suma de las tres empresas es mucho mayor que el aporte individual de cada una, por sus conocimientos técnicos y de los distintos mercados a los que se orienta el RUAS. Y desde ya, con el multiplicador clave que se hace con tecnología nacional. El dominio tecnológico es algo a lo que apostamos, especialmente en aplicaciones sensibles de Defensa y/o duales. Y que resida en la Argentina generar soberanía sobre las capacidades, y a la vez es un círculo virtuoso en la economía al ser nacional la mayor parte de su cadena de valor.
Lo que mostramos en Expoagro es lo que llamamos MET 1 (Modelo de Evaluación Tecnológica). Es un prototipo, que demostró capacidades operativas en el entrenador desarrollado por Augusto Cicaré, una plataforma muy ingeniosa para las etapas iniciales de entrenamiento y de prototipos, que ha recibido premios internacionales.
ZM: Nos describiste la génesis del RUAS-160 y algunas de sus más distintivas características, ¿cuál es el estado de avance del proyecto desde lo que se observó en Expoagro?
DG – Estamos obviamente con el condicionamiento por la situación sanitaria, pero aun así nos encontramos a pocos meses de que esté volando con la realización de las certificaciones previas en el primer prototipo de uso civil. Estamos trabajando en los sistemas de vuelo y de tierra. El RUAS tiene guiado automático, semiautomático y manual. Otras de las características técnicas que posee el RUAS-160 es su techo operativo aproximado entre 3000 a 3500 metros, a una velocidad máxima de alrededor de 95 nudos (175 km/h) y un crucero de 80 nudos (150 Km/h).
ZM: Entonces, estamos a meses de contar con una versión civil para los vuelos y testeos de prueba, ¿hay plazo estipulado para la versión de uso militar?
DG – Efectivamente, hay ciertas variantes; si bien las funciones operativas se evidencian con la plataforma civil, la militar tiene algunas características particulares. Podemos decir que la primera es en sí es un producto y a la vez es un modelo de evaluación tecnológica avanzado de la segunda. Básicamente los temas militares pasan por la redundancia de los sistemas, que no es poco, cierta variante de motorización y alguna cosa más que ya mostraremos. La versión militar completa la veremos el año que viene.
ZM: De cara al futuro, ¿prevén la inclusión de otras empresas?
DG – En principio somos nosotros tres, tenemos una hoja de ruta definida pero las posibilidades siempre están en función de cómo se vayan dando las cosas. Siempre puede haber una empresa, u organismo, la idea es construir valor con esto. La industria de alto valor agregado, como la de Defensa en la Argentina es todavía reducida. Es una posibilidad que no puede negarse, hoy en concreto este es el proyecto, cualquier otra cosa será una cuestión para explorar, si se produce. El plan concreto es el que hay.
ZM: ¿Existe interés en el proyecto por parte de las Fuerzas Armadas y del Ministerio de Defensa?
DG – Ciertamente, hay gran interés por parte de las Fuerzas Armadas en verlo funcionar en distintos ámbitos, hay conocimiento de las capacidades y por supuesto ideas de cómo se puede utilizar en distintas misiones. Te diría que en algunos casos han sido fuentes de requerimientos para las especificaciones. Una de las ventajas de la tecnología nacional es poder producir para el país lo que el país necesita y no necesariamente lo que nos quieren vender, que es una gran diferencia.
Antes, durante y después de la presentación en Expoagro, que fue hace casi dos meses atrás, hemos tenido charlas con distintos estamentos de las Fuerzas, tanto de ámbitos operativos como técnicos que mostraron enorme interés. Y desde ya, en el ámbito civil también. Lo estamos poniendo en una agenda más ordenada ahora.
ZM: Dejando de lado al RUAS-160 para centrarnos en la actualidad de INVAP, ¿cómo afecto la Pandemia CODIV-19 a la empresa en sus operaciones diarias?
DG – La normalidad que conocimos ha desaparecido, estamos en una especie de nueva normalidad. En una situación de transición hacia otra que aún no conocemos, pero bueno es un poco la situación general que vivimos todos, y en particular las empresas. Nosotros nos movemos en cuatro ámbitos de negocios fundamentales: el Nuclear (reactores de investigación y producción de radioisótopos medicinales, entre otros), Espacial (satélites LEO y GEO y cargas útiles). Sistemas Tecnológicos Integrados, (que se dedica, entre otros, a Sistemas Médicos) y la de Defensa y Seguridad, que incluye a la unidad de Radar. Esto incluye proyectos en el orden nacional e internacional en varios países del mundo, repartidos 50% en cada ámbito aproximadamente.
INVAP es una Sociedad del Estado (propiedad de la Pcia. de Río Negro y con participación del Estado Nacional en nuestro Directorio a través de la CNEA), y vivimos de lo que producimos en nuestros proyectos, sin ningún otro tipo de aporte. Actualmente somos aproximadamente 1300 personas, más del 80% profesionales y técnicos, y la gran mayoría, más de 1000, en nuestra sede central de Bariloche.
Hoy estamos en modo de trabajo remoto salvo en actividades esenciales. En este momento, adaptamos las tareas de ingeniería, reuniones, trabajos de diseño en computadoras a esa modalidad, aunque hay actividades de laboratorio, productivas y de sostenimiento que no se pueden hacer sin presencia física. También realizamos el soporte y mantenimiento de sistemas de radar, sistemas médicos y otros, y todo eso implica tareas en algún punto presenciales.
ZM: La nueva administración a nivel nacional impulsó el FonDef, que espera su sanción en la Cámara de Senadores, de cara a los próximos años, ¿qué proyectos tiene en carpeta relacionados con la Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas?
DG – Sí, es imprescindible un instrumento así para el reequipamiento de las Fuerzas Armadas y, que a la vez contribuya al desarrollo de la tecnología nacional. Esperamos que se sancione completamente e implemente pronto.
Nosotros tenemos una presencia muy fuerte en todo lo que son radares y sistemas de información, como por ejemplo el SINVICA (Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial) que se debe ejecutar en distintos segmentos y que realizamos con la Fuerza Aérea desde hace años. Estamos trabajando en tecnologías radares muy avanzadas como los radares AESA (Active Electronically Scanned Array), de barrido electrónico en dos ejes, que tienen aplicaciones para radares aerotransportados, y también para embarcados, terrestres, de defensa antiaérea, etc., en lo que se denomina hoy radares multifunción/multimisión. Continuamos nuestros trabajos de modernización y desarrollo de radares de Vigilancia Terrestre con el Ejército Argentino, y hay otros sistemas en vista. También estamos trabajando en radares pasivos y multiestáticos, tenemos proyectos de Sistemas de Comando y Control de distinto nivel y para distintas fuerzas. Está por supuesto el RUAS-160 y nuestro aporte en sistemas no tripulados tanto de ala fija como rotativa en los proyectos que defina el Mindef, y no sólo aéreos. Hay una enorme potencialidad también en los sistemas no tripulados terrestres, y acuáticos de superficie y submarinos.
Un rubro muy interesante es el del desarrollo de sistemas para plataformas navales. Hace un tiempo trabajamos con la Armada Argentina en un proyecto de modernización de las MEKO 360 y submarinos TR-1700, para repotenciar estos medios claves para su presencia en el Mar Argentino y la defensa de la Zona Económica Exclusiva, con todas las implicaciones de soberanía económica y geopolítica, y de cumplimientos de responsabilidades tales como búsqueda y salvamento (SAR). Especialmente en estos días en los que vemos la dimensión que está teniendo la pesca ilegal sobre el Mar Argentino que ha motivado intervenciones de la Armada y la Prefectura. Ni hablemos de los recursos que se pierden…recuperar eso e invertirlo, entre otras cosas en Defensa, es transformar el problema en parte de la solución.
ZM: Podrías brindarnos algunas precisiones más sobre el proyecto, ya que desde que se incorporaron al FLOMAR a principios y mediados de los 80´, las MEKO 360 no recibieron actualización de sus sistemas.
DG – Eran plataformas muy modernas para el momento de su incorporación. Puedo decir que el proyecto era un programa integral, con el desarrollo nacional de nuevos Sistema de Combate, reemplazo de todos los sensores radar, de guerra electrónica, comunicaciones, sonar y otros por sistemas por otros de estado del arte, más la integración de sistemas no originales al SC, la modernización del Centro de Información de Combate (CIC)… en definitiva, un conjunto de tecnologías para esas plataformas. Aplicables a las MEKO 360 y a las 140, pero también a unidades nuevas en forma integral o parcial. Es un proyecto cuya mayor parte creo tiene plena vigencia tecnológica hoy.
Se puede decir que en la Argentina tenemos muy buenas capacidades de hacer tecnología para poner en un buque. Podemos desarrollar los sistemas, al menos gran parte de ellos aunando los esfuerzos de distintos actores civiles y militares, científicos, tecnológicos, industriales y operativos. Ojalá podamos contribuir.
ZM: Además de la siempre presente variable económica, ¿Cuáles serían las dificultades que estarían impidiendo que esto se pueda llevar a cabo aprovechando todas estas capacidades y potencialidades?
DG – Efectivamente los recursos, los medios económicos son fundamentales: sin inversión del Estado en tecnología y producción para la Defensa es muy difícil pensar en revertir la tendencia.
Es complicado el momento que atraviesa el país. Veníamos con la economía muy delicada, y encima sucede esta pandemia, así que es comprensible un agravamiento de esta dificultad coyuntural.
Pero la clave, creo, es pensar en el mediano y largo plazo. Y definir que esto sea Política de Estado. Qué el Desarrollo Tecnológico e Industrial Nacionalpara proveer a la Defensa tiene que serPolítica de Estado, mantenerse y confirmarse permanentemente. Hay buena voluntad e intenciones y acciones que propenden a eso, pero es vital llegar a tener buenos planes, que hay que ejecutar y revisar periódicamente Esto se hace condecisiones y con inversión sostenidas. Las experiencias del país en la actividad Nuclear, en el área Espacial, ambas aún con sus vaivenes, contradicciones y muchas cosas mejorables seguramente, son buenas referencias de esta dirección.
Esto debe trascender a los Gobiernos para dar previsibilidad y sustentabilidad a los enormes esfuerzos que hacen a nivel de investigación, desarrollo y producción muchos organismos y empresas. Desde los que somos más “tractores” hasta infinidad de PyMES muy valiosas. Y no perder lo que se avanza, requiere mucho tiempo, trabajo y dinero desarrollar capacidades, formación de personas, conocimientos, cadenas de proveedores, y si se corta la rueda de la actividad se pierden. Y vuelta a empezar.
Por citar un ejemplo, en su momento, ante el problema histórico de la vigilancia y control Aeroespacial, el Gobierno Nacional decidió en 2004 avanzar con una solución nacional a través del SINVICA, a cargo de la Fuerza Aérea Argentina, programa del cual somos ejecutores tecnológicos. Hoy hay resultados operativos de la Fuerza, hay tecnología exportable que se produjo en ese programa, y, elemento que a veces se desconoce, el 80% de la componente directa del valor de un radar como el RPA-240 es nacional. Cuando digo nacional digo de INVAP, y de unas 80 PYMES, de otras empresas del Ministerio de Defensa, como Fabricaciones Militares y FAdeA, entre otros. Desarrollo argentino, trabajo argentino, medios para la Defensa Nacional y potenciales divisas para el país en bienes exportables. O sea que, si se define una política clara, objetivos claros, se articulan esfuerzos de distintos sectores a fin de potenciarlos ordenadamente, y se proveen los medios, los resultados vienen.»
l gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recorrió ayer el nuevo Depósito Fiscal Integrado de la localidad de Sarandí, en Avellaneda, donde destacó que se podrá «potenciar la capacidad exportadora». Acompañado por el intendente local, Jorge Ferraresi, explicó que “es una gestión coordinada entre el Estado, el sector privado y nuestro sistema portuario, para darle fuerza”.
El gobernador también expresó que en la situación actual “hay industrias que siguen trabajando y hoy estamos en la inauguración de un centro logístico que va a permitir potenciar las exportaciones y bajar los costos”.
Subrayó, además, que la Provincia cuenta con el sistema integral marítimo “más importante de Argentina y tenemos muchísimo potencial. Por eso vamos a seguir poniendo en valor este tipo de inversiones».
El mandatario bonaerense añadió que se trabaja «en un sistema logístico y portuario a la altura de la provincia que queremos: más productiva, con mayor capacidad exportadora”.
Jorge Ferraresi remarcó que “es muy importante potenciar el sistema productivo y desarrollar esta agenda: generar una provincia productiva, que sea la locomotora de Argentina”.
Roberto Negro, CEO de ITL, indicó: “Nuestro depósito fiscal integrado de Avellaneda es un centro de última tecnología para ayudar a que las exportaciones argentinas al mundo sean más eficientes”.
Este nuevo depósito se realizó con una inversión del Grupo ITL y generará un alivio en la circulación de camiones que llegan al puerto de Dock Sud. Además genera, en su primera etapa, 100 puestos de trabajo para Avellaneda.
Científicos de la Argentina y de otros 18 países lanzaron un estudio masivo para evaluar los efectos a corto y largo plazo del confinamiento sobre las perspectivas temporales.
La cuarentena parece eterna, los días pasan demasiado lento”; “las mañanas son todos iguales, no sé en qué fecha vivo”; “en casa nos despertamos a cualquier hora”. El aislamiento social preventivo obligatorio tiene muchos efectos: alteraciones del ánimo, de los hábitos de consumo, de los horarios y de las dinámicas familiares. Uno de los aspectos del funcionamiento del cerebro que parece estar afectado es la capacidad de percibir el tiempo. Ahora, una colaboración internacional de investigadores de 18 países, de la que participa Argentina busca caracterizar los efectos del aislamiento prolongado en las perspectivas temporales y la percepción de las temporalidades en adultos.
Se trata de un experimento masivo online en el que los participantes deberán responder cuestionarios y resolver diversas tareas de procesamiento del tiempo, como por ejemplo golpetear con el dedo siguiendo un pulso o estimar un tiempo transcurrido con el objetivo de examinar empíricamente los efectos del distanciamiento físico y social en relación con el tiempo. Además de Argentina, participan del proyecto: Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Colombia, Chipre, Estados Unidos, Francia, Grecia, India, Italia, Japón, Países Bajos, Reino Unido, Singapur, Suiza y Turquía.
“Este estudio nace en la cabeza de la investigadora francesa Virginie van Wassenhove. Se le ocurrió utilizar esta condición tan rara de aislamientos social como un experimento natural. Esta situación donde estamos todos aislados es imposible reproducir en el laboratorio. Esta colaboración está dentro del tema que investigamos que es la percepción del tiempo, como el cerebro procesa tiempos en muchos rangos temporales diferentes. La pregunta que intentamos resolver es si el aislamiento social afecta a nuestra percepción del tiempo”, explicó Rodrigo Laje, director del Laboratorio de Dinámica Sensomotora de la Universidad Nacional de Quilmes, quien lidera el experimento junto a Diego Golombek, director del Laboratorio de Cronobiología de dicha universidad.
El cerebro mide y produce tiempos de varias maneras diferentes. Los investigadores buscan medir el efecto del aislamiento sobre el procesamiento temporal en tres escalas diferentes. Una de las más conocidas es la relacionada con los ritmos circadianos y los ciclos diarios de luz/oscuridad, comúnmente llamada “reloj biológico”. “El ciclo de luz y oscuridad no cambió, seguimos en la misma época del año, pero los despertadores están sonando menos. Por ejemplo, no hay que levantarse 6 am para llevar a los chicos a la escuela. Algunas personas son más alondras, más mañaneros o búhos, más nocheros. Es un gran experimento natural donde estamos todos bastante más cerca de nuestro horario natural. Queremos medir eso, saber si efectivamente es así”, explicó Laje.
Otra escala es el procesamiento de tiempos de segundos a minutos que entra en juego cuando estimamos duraciones cotidianas. “Hay pistas de que la estimación del tiempo que va de los segundos a minutos podría estar alterada, vamos a medirla en una variedad de tareas”. Una tercera es la relacionada a los tiempos musicales, o cómo hacemos para mantener nuestro movimiento en sincronía con el pulso de la música.
Cómo hacer para participar
Para evaluar los efectos a corto y largo plazo del aislamiento social en nuestras representaciones del tiempo, los investigadores están buscando voluntarios. Puede participar cualquier persona, el único requisito es que tenga acceso a internet en la computadora. Deberán realizar varias pruebas en tres etapas. La primera etapa es durante el período de aislamiento. Luego, el mismo protocolo se repetirá dos veces: la segunda etapa al menos diez días luego del aislamiento, y la tercera etapa al menos tres meses después del aislamiento. Cada etapa consta de tres o cuatro series de pruebas distribuidas, según se desee, que el participante podrá completar en un lapso de dos semanas. Las pruebas consisten en responder cuestionarios y realizar tareas de psicología experimental.
El link para participar del experimento es: ldsm.web.unq.edu.ar/
En AgendAR informamos aquí sobre la histórica bajante del Paraná: afectaba la navegabilidad de la Hidrovía Paraguay-Paraná y la generación eléctrica en la central argentino-paraguaya de Yacyretá, donde en lugar de los habituales 14.300 m3/segundo el caudal está en apenas 5350 m3/segundo, casi 2/3 abajo. En términos energéticos, esto hace que una central que logró suministrar el 50% de la electricidad del Sistema Argentino de Interconexión haya bajado al 15% durante buena parte de 2019, situación que se volverá crítica si a la salida de cuarentena se le sumara algún repunte del PBI. El daño a nuestras exportaciones surge de que se ha vuelto imposible la partida de barcos cargados a capacidad nominal desde los puertos del Gran Rosario: salen semivacíos para no quedarse varados. ¿La apertura de compuertas en Itaipú contribuirá a solucionar el problema? Brasil nos acaba de conceder algo menos de un 10% más del caudal estándar en Yacyretá, que quedaría en 7000 m3/seg. En el Gran Rosario, eso significa puertos a baja capacidad. El año en la alta cuenca de Plata seguiría seco, lo que no permite ilusionarse con que Brasil, país básicamente hidroeléctrico, libere el agua estoqueada en sus muchos embalses en territorio propio. Vean el video:
ITAIPU abrió sus compuertas este lunes, a pedido de la Cancillería Nacional, lo que permitirá la navegabilidad del río Paraná, afectado por la bajante. Esto tendrá un impacto positivo en la economía nacional y regional.
— ITAIPU Binacional Py (@itaipuparaguay) May 18, 2020
En el primer día, el caudal vertido promedio fue de 474 metros cúbicos por segundo, con un máximo de 1.376 metros cúbicos por segundo. El periodo de vertido comprendió entre las 00:45 y 09:15; de acuerdo con lo informado por la Superintendencia de Operación de la ITAIPU, que a su vez añadió que la cota del embalse se encontraba en 219,19 metros sobre el nivel del mar (msnm) al inicio de la maniobra.
Según La Nación, «Brasil comunicó que «ya se programaron erogaciones de la represa de Itaipú para que la media de 5350 m3/s de la semana anterior se aumente en 850 m3/s, y adicionalmente se convino un nuevo aumento de las erogaciones en 550 m3/s, para que el incremento total sea de 1400 m3/s y el caudal ascienda a un promedio final cercano a los 7.000m3/seg»,
«Sin embargo, la situación sigue siendo preocupante ya que aún con este alivio el caudal es muy bajo. Según un informe del Instituto Nacional de Agua (INA) en solo una semana disminuyó un 18%. El análisis de EBY es que el caudal promedio para en abril es normalmente de 14.400 m3/s (serie 1971-2019), «La afluencia mensual (de abril) culminará muy próxima a los 7.000m3/s, es decir, por debajo del 50% correspondiente a un mes de abril promedio», estima EBY».
En las municipalidades ribereñas argentinas hoy está en problemas el suministro de agua potable.
El «aislamiento social» obligatorio -la medida que adoptaron los gobiernos de la mayoría de los países, con mayor o menor rigor, para enfrentar las fases iniciales de la pandemia del nuevo coronavirus, y que vuelven a aplicar cuando aparecen rebrotes- es, si se piensa, una decisión asombrosa. Es asombroso que se tome y que se cumpla, con mayor o menor rigor.
Miremos en casa: ¿si nos decían 5 meses atrás que en Argentina, país poco famoso por la disciplina y el respeto a los reglamentos, el gobierno iba a disponer el arresto domiciliario de la mayoría de sus habitantes, que además la mayoría de estos lo iba a cumplir, y que como consecuencia el gobierno subiría en las encuestas, lo habríamos creído? Y esto pasó en muchos lados, eh: la volcánica España, la expansiva Italia, la frígida Noruega…
Tal vez jugó a favor de este tipo de medidas el hecho que los gobernantes que se pusieron públicamente en contra -Trump, Bolsonaro, Berdimuhamedow, … no tienen buena prensa fuera de sus países. Boris Johnson es un caso especial. Al comienzo, también estaba contra la cuarentena obligatoria. Hasta que contagió él, y se convirtió. Como sea, los números de muertes en EE.UU. y en Brasil (en Turkmenistán no se sabe), parecen argumentos bastantes definitivos.
Pero las medidas más rígidas de aislamiento social son esfuerzos gigantescos que se pueden sostener por algún tiempo, no indefinidamente. En el Área Metropolitana vamos para 2 meses, y surgen, inevitables, las preguntas: ¿cómo sigue? ¿cómo se sale?
Ayer leía en un diario de gran circulación un argumento bien articulado contra el «aislamiento social» generalizado. Lo comparto para refutarlo (siempre trato que mis lectores sepan de entrada lo que pienso; una excentricidad mía).
«Cada uno es libre de interpretar el riesgo como quiera. Si una persona de 45 años con tres hijos pequeños cree que se debe seguir con los confinamientos hasta que se venza al virus, pese a haber perdido su trabajo y a tener pocas posibilidades de recuperarlo, muy bien. Si una persona de 20 años contempla la perspectiva de una vida mucho más pobre que la de sus padres o abuelos con resignación cristiana, muy bien también. Incluso admirable. Sus sacrificios en la tierra serán recompensados, si hay suerte, en el cielo.El sentido común diría, sin embargo, que la ansiedad que el virus genera en la gente debería ser más o menos proporcional a los riesgos reales. Al padre o madre de familia de 45 años y al joven o a la joven de 20 se les podría pasar los siguientes datos, cortesía de la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido, el país europeo que ha sufrido el mayor número de muertes hasta la fecha.De los 10 millones de niños de menos de 15 años en Reino Unido, dos se han muerto del virus. De los 17 millones de menos de 25 años, se han muerto 26.… Otro dato que la persona de 45 años con hijos que ha perdido su trabajo podría añadir a sus cálculos: el 88% de las víctimas mortales del virus en el Reino Unido han sido mayores de 65 años.Cabe pensar que la información británica no es una aberración, que corresponde ─con pocas variaciones─ a lo que ocurre en el resto del mundo. Todos estos datos no se conocían hace un par de meses cuando medio mundo optó por encerrarse en casa. Es comprensible que los gobiernos hubiesen respondido con un cierto pánico. Viene el lobo: vamos a escondernos todos en el sótano. La cuestión es qué estrategia seguir de ahora en adelante, especialmente si es verdad, como ha dicho la OMS esta semana, que tardaremos cuatro o cinco años en controlar el virus.
… ¿Cuál podría ser el Plan B? Al padre o madre de familia de 45 y al joven o la joven de 20 se les podría excluir del confinamiento y permitirles que sigan con sus vidas como antes. La condición sería que se alejaran de sus padres o abuelos, que gozarían de la máxima prioridad sanitaria pero serían los que tendrían que pagar el pato del confinamiento. Aunque, si los hospitales aguantan, se les podría dar la opción a los mayores de no confinarse; que ellos ─y no los gobiernos─ juzguen si evitar la muerte es más importante que vivir la vida.»
El texto es de John Carlin, un periodista ameno. No es médico sanitarista con formación en epidemiología, como yo tampoco. Sus argumentos, y los míos, deben evaluarse por sí mismos, no con criterio de autoridad.
Por mi parte, encuentro que lo que dice es cierto, aunque propagandístico (no incluí la parte donde habla de «la oscuridad del confinamiento«; Carlin debía estar pensando en la mazmorra del Conde de Montecristo). Pero Carlin incorpora dos falacias muy grandes.
Una es que es posible aislar a los «grupos de riesgo» del resto de la sociedad. Se apoya, este argumento de Carlin, en una forma de vida muy extendida en los sectores medios en Europa, Norteamérica, y entre nosotros también, cómo no. Son esos mayores que viven aparte de sus hijos y nietos, cuando los hay. Pero existe un problema que rompe esta imagen: la falta de viviendas, también muy extendida en los sectores medios, y más aún en los de abajo. ¿Cómo se «aísla» entonces a los mayores de 65? ¿Se los confina en geriátricos? No parece ser una solución muy segura, por lo que vemos.
(Dejo de lado el dato que en la sociedad moderna, con buenas expectativas de vida, entre los presidentes, ministros, gobernadores, ejecutivos y dueños de periódicos hay una proporción muy alta de mayores de 65. Tal vez sería bueno aislarlos, para dar oportunidad a los jóvenes, pero lo veo difícil).
No. Esta primera falacia ignora que un factor de riesgo importante, para el COVID-19 y para todas las enfermedades, es la pobreza. La falta de agua potable, de viviendas sanas, de acceso a la medicina moderna aumentan el riesgo en todas las dolencias. En el caso del nuevo coronavirus, cuya letalidad es muy particular, hace más graves esa cosa que los médicos llaman «comorbilidades», y que son las que provocan la muerte en la mayoría de los casos. ¿Cómo se aísla la pobreza, si son los pobres quienes tienen que trabajar?
La falacia más básica, sin embargo, está incluida en esa frase que se incluye en el «plan B» para dar una opción a los mayores que quieren vivir libres «si los hospitales aguantan«. ¡Si el único sentido de la cuarentena, del aislamiento social, algo que se le escapa a Carlin, es dar una chance para que los hospitales aguanten! El coronavirus contagia demasiado rápido, hasta para el sistema de salud inglés, que es bueno. En los países pobres, o que no dan prioridad a la salud pública…
Y es que no existe, ni puede existir, un aislamiento social completo. De entrada, es obvio que se debe dejar afuera a los que distribuyen alimentos, al personal de salud, al de seguridad… Y ellos también se contagian y transmiten.
Las medidas que dispuso nuestro gobierno -como las de todos los otros que apostaron al aislamiento- demoran los contagios, son para un plazo más o menos corto, y van perdiendo eficacia a medida que transcurre el tiempo. Los gobernantes no pueden ignorarlo; cualquiera puede ver en las calles de Buenos Aires más gente que hace un mes.
Discutir estas falacias sirve, en mi opinión, para entender mejor el problema que afrontamos: a pesar de los gritos de dolor de los empresarios -otra costumbre muy instalada entre nosotros- el perjuicio más grande de la cuarentena no lo sufre la economía en su conjunto –el consumo de electricidad de los grandes usuarios ya es ahora el 70% del previo a las medidas. Y los trabajadores del agro estuvieron exceptuados de la cuarentena desde el comienzo.
El perjuicio más grave es para los individuos y familias que no pueden trabajar. Entre los cuales se cuentan, cierto, la mayoría de los empresarios PyMES, así como los cuentapropistas en general y quienes viven «de changas». El Estado está tratando de ayudarlos: debe hacerlo mejor que hasta ahora.
Y debemos prepararnos para un tiempo más largo -meses, o años- donde la mayor parte de la actividad productiva se haya reiniciado, y el aislamiento deba continuar, más imperfecto -es inevitable- que hoy. Las experiencias que ya comenzaron en las provincias nos mostrarán -con aciertos, y algún brote de contagios- lo que tendrá que hacerse en el Área Metropolitana. Una ironía: el «mostrador de Dios» seguirá siendo por un rato largo el lugar más peligroso.
El gabinete económico del gobierno nacional decidió endurecer los requisitos para las grandes empresas que requieran la asistencia del Estado para el pago de salarios.
El 7 de este mes, ese equipo, que reúne al jefe de gabiente, Santiago Cafiero, y la vicejefa, Cecilia Todesca, con los ministros de Economía, Martín Guzmán; Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; Trabajo, Claudio Moroni, y a los titulares de la ANSeS, Fernanda Raverta; la AFIP, Mercedes Marcó Del Pont, y el Banco Central, Miguel Pesce, había establecido los criterios para incorporar a grandes empresas al programa.
El comité de evaluación y monitoreo del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) determinó que las compañías con más de 800 empleados que requieran ayuda para abonar los sueldos de mayo -a depositarse en junio- quedarán impedidas de realizar operaciones financieras por dos ejercicios fiscales, y ya no uno como rigió la primera transferencia dirigida al pago de haberes de abril. Se espera que hoy se publique la medida en el Boletín Oficial
De recibir el salario complementario, los mayores empleadores del país quedarían impedidos por el corriente ejercicio fiscal de distribuir utilidades, recomprar acciones, adquirir títulos en pesos para su posterior venta en moneda extranjera, transferencia en custodia al exterior o posterior liquidación de compras en el extranjero.
Desppués de las críticas del presidente Alberto Fernández sobre grandes empresas y ejecutivos que intervendrían para alterar el valor del dólar -que cerró en $ 138 el viernes en la opción «blue»- se quiere cerrar el grifo de la ayuda estatal ante la sospecha de que ese dinero podría volcarse a operaciones financieras, y dejarlo apenas para aquellas que efectivamente enfrenten situaciones de riesgo para continuar operando.
Además de la inhibición de ciertas operaciones bursátiles, para controlar el cumplimiento de los requisitos, el comité del programa ATP encomendó a la AFIP que remita al Banco Central y a la Comisión Nacional de Valores (CNV) la nómina de empresas con más de 800 trabajadores que accedieron al beneficio, para que efectúen «acciones de control» según sus respectivas competencias.
Martín Barrionuevo @mmbarrionuevo, senador provincial de Corrientes, se ha dedicado por su propia iniciativa a volcar valiosa información en las redes sociales. Aquí nos esforzamos en reproducir algunos datos claves que él elaboró.
Muertes por millón de Habitantes (países de interés)
Para quienes les cueste identificar las banderas, de arriba hacia abajo: Corea del Sur, Japón, Argentina, Colombia, Rusia, Chile, México, Brasil, Alemania, Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, España
Según el estudio reciente en España la letalidad real (sobre personas que tuvieron contacto con el virus) fue de 1,1%. Aquí en Argentina la letalidad parece mayor porque el testeo ha sido menor.
¿El testeo salva vidas? No, lo que salva vidas son las medidas que se adoptan de manera temprana. El testeo ayuda a tomar mejores medidas y aislar sospechosos en la gestión de crisis a mediano y largo plazo. Bélgica, uno de los países con mayor cantidad de testeo por millón de habitantes, es el país con mayor cantidad de muertes por millón de habitantes.
Honda Motor de Argentina se convertirá en la primera fábrica de autos en reabrir después de casi dos meses en cuarentena por el Coronavirus. Paradojas de la industria: también será la primera que dejará de producir autos. Tal como la empresa anunció hace un año, la planta bonaerense de Campana se concentrará ahora en la producción de motos.
Se trata de una decisión global de la marca japonesa, que incluyó el cierre de fábricas en otros países, pero que resulta inevitable enmarcar en el contexto de crisis de la industria automotriz argentina. Cuando mañana se retome la producción, se fabricarán las últimas unidades de la HR-V y ya no se encargarán más piezas a los proveedores.
La fábrica de Honda en Campana fue inaugurada en 2011. Durante los primeros seis años produjo el modelo City (que ahora se fabrica en Brasil y ya no se comercializa en Argentina) y entre 2015 y 2020 fabricó la HR-V (que ahora vendrá importada de México). La producción de motos de Honda se trasladó a Campana luego de que la compañía cerrara su fábrica de Florencio Varela, en abril de 2016.
“Honda ha decidido cesar la fabricación de HR-V en Honda Motor de Argentina S.A. (HAR) a partir del 2020. HAR continuará la comercialización de automóviles, con su servicio post venta y repuestos en Argentina a través del abastecimiento global de varias plantas”, informó la empresa hace un año.
“Siguiendo esta definición global de la mejor manera posible, HAR se concentrará en cuidar las implicancias de esta decisión, con especial enfoque en sus empleados, concesionarios de automóviles, proveedores y otras partes interesadas. La planta ubicada en la localidad de Campana, enfocará sus recursos en la producción de las motocicletas, donde Honda es líder en el mercado, ha invertido más de 15 millones de dólares en los últimos 2 años y continuará profundizando el desarrollo local de piezas, buscando así reforzar su cadena de valor en Argentina. Tal como ha sido por lo últimos 40 años en Argentina, Honda continuará brindando productos y servicios de alta calidad a sus clientes y la sociedad en general”, agregó la compañía en un comunicado.
El fin de la producción de autos de Honda en Campana llega acompañado por una reducción de personal. En los últimos meses se recortaron 500 puestos de trabajo, por medio de un sistema de retiros voluntarios. Además, la empresa estima que dejarán de operar nueve concesionarios oficiales de Honda en todo el país.
La terminal seguirá vendiendo las unidades de la HR-V nacionales hasta agotar el stock. Cuando esto ocurra, se comenzará a importar desde México, aunque todavía no se confirmaron especificaciones ni precios. Las últimas unidades de las HR-V argentinas tienen valores entre 1.6 millones y 1.9 millones de pesos.
Debemos agregar que es toda la industria automotriz la que está poco entusiasmada con la reanudación de la actividad. Entre la caída de la demanda, y un gran stock de automóviles sin vender, las terminales se verán obligadas a reevaluar las posibilidades y los requerimientos del mercado. Aquí y en el exterior.
Los monotributistas registrados en la categoría A -la más baja- podrán acceder a un crédito a Tasa Cero cuando su facturación entre el 12 de marzo y el 12 de abril no haya superado los 10 mil pesos. Se mantiene el criterio vigente para el resto de las categorías del monotributo, según informaron en la AFIP.
Compartimos esta reflexión de Enrique Del Percio, Doctor en Filosofía jurídica y rector de la Universidad de San Isidro.
«El futuro de la política y la economía ya no es lo que era. Se abre un debate entre dos temores: el temor de la derecha al poder de los Estados para cercenar las libertades individuales y el temor de la izquierda al poder de los grandes capitales para usar al Estado en su propio beneficio.
Pero sea cual sea la respuesta que depare el devenir, lo que muestra el presente es que los gobiernos (con EEUU a la cabeza) están inyectando ahora mismo más dinero que nunca jamás en salud, investigación, subsidios directos a la población, salvataje de empresas y del sistema financiero.
Hablamos de cifras que escapan a nuestra capacidad de comprensión, muy superiores a las ya astronómicas que se insuflaron en el sistema durante la crisis de 2008. Con la diferencia de que en aquella ocasión se pensaba que ese dinero tenía el respaldo de la pronta reactivación, mientras que la actual emisión no tiene respaldo alguno: sólo la supervivencia de la gente, las empresas y la banca, en distintas proporciones según cada país.
La discusión ya no es cuánta intervención estatal es admisible, sino quién paga esa intervención y cómo debe ser efectuada. Esa discusión no es sólo económica, sino también, y sobre todo, política y filosófica.
Por eso, vale recordar que la principal diferencia del neoliberalismo con respecto al liberalismo clásico de Smith y Mills, es que para estos, la política y la economía, el ágora y el mercado, estaban en delicado equilibrio.
En cambio, para muchos neoliberales la política sería el espacio de la irracionalidad capaz de desembocar en el totalitarismo, por lo que hay que privilegiar al mercado en desmedro del Estado.
La realidad ha vuelto insostenible esta hipótesis, por más comprensible que pueda resultar en términos teóricos. La otra gran diferencia es que mientras que para el liberalismo el ser humano es en parte egoísta y en parte solidario, para el neoliberalismo el hombre es intrínsecamente egoísta. Temen, con cierta razón, a quienes son capaces de obligar desde el poder a ser solidario.
El problema es que si partimos de la concepción exclusivamente egoísta para diseñar el sistema político, las opción de hierro será la que da título a esta nota: o el Estado combate el egoísmo que llevaría a la catástrofe coartando las libertades más elementales o dejamos a ese egoísmo rampante y los más poderosos de adueñarán del Estado para emplearlo a su servicio. Pero si asumimos que el ser humano es algo más complejo, que es a la vez y en una tensión sin síntesis posible, egoísta y solidario, y superamos los límites que llevaron a la crisis del liberalismo clásico, podremos pensar en una alternativa: el Estado al servicio de la construcción de una comunidad que cuide a cada uno de sus miembros y que sea a la vez cuidada por cada uno de ellos.
La com-munitas implica el cuidado de todos en común, la im-munitas el cuidado desde adentro de cada uno a sí mismo. Nunca como hoy estuvo tan claro que communitas e immunitas se requieren mutuamente.
Sin embargo, ni quienes obtienen su poder del capitalismo de Estado, ni quienes lo obtienen del capitalismo dueño del Estado, van a resignar gratuitamente ese poder. Quizá, lo único que hoy podamos aventurar es que ahí se encuentre el eje del conflicto político: quién y para qué ejerce el poder. Y, quizá, eso sea lo mismo que decir que el eje del conflicto político no va a cambiar demasiado.»
En medio de la pandemia del coronavirus y a la espera de que el frío colabore
con la desaparicsión del mosquito, el brote de dengue registra niveles históricos
en todo el país. Según el Ministerio de Salud de la Nación, la enfermedad
transmitida por el mosquito Aedes Aegypti superó en casi 10 veces el promediode los contagios de esta época del año. Nuevamente, reproducimos las advertencias del Dr. en Ciencias Biológicas Nicolás Schweigmann, director del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
«La principal causa de la presencia del mosquito el Aedes aegypti se relaciona al desorden socio-ambiental generado por la basura y los recipientes capaces de acumular agua en los entornos domiciliarios. Las altas abundancias vectoriales ininterrumpidas durante los distintos periodos estivales determinan altos riesgos de transmisión de enfermedades. Son varias las que afectan al humano como las virosis por dengue, chikungunya, zika y fiebre amarilla urbana.
Este mosquito también es capaz de transmitir en forma endémica al gusano del corazón del perro, Dirofilaria immitis, y ocasionalmente puede afectar al hombre.
A modo de ejemplo, el patrón estacional general que se observa en la ciudad de Buenos Aires muestra periodos estivales de actividad de mosquitos adultos y periodos invernales de ausencia de adultos y va a seguir siendo así, donde solo queda un banco de huevos resistentes que han logrado adaptarse al invierno (diapausa: los embriones deciden no eclosionar en condiciones adversas) en el conjunto de recipientes domiciliarios.
El incremento sostenido de la presencia del vector podría ser explicado por una adaptación a distintos ambientes y/o al transporte pasivo de los huevos pegados en las paredes de los recipientes (ej.: obras en construcción). Si bien no hubo epidemias en la mayoría de los años, en tres ocasiones las cantidades de casos resultaron crecientes en el tiempo (2009, 2016 y 2020) y coincidieron con las mayores emergencias epidémicas del cono sur de Sudamérica.
La cantidad de personas infectadas (presión de virus) que llegan a la ciudad, como casos importados, es uno de los factores más importantes que pueden desencadenar una epidemia de dengue. Por ejemplo en la ciudad de Buenos Aires durante la séptima semana de 2020 la relación del acumulado de casos importados fue muy alta respecto a los autóctonos (83 y 15 respectivamente) y en la semana 18 se invirtió a 308 importados y 6190 casos autóctonos.
Los casos importados son virémicos que vuelven a las manzanas de sus residencias permanentes y pueden transmitir el virus a los mosquitos allí presentes. Al compartir mosquitos con los vecinos, se producen brotes a escala de manzana. Como las personas se desplazan a otras manzanas por trabajo, familiares, etc., pueden transmitir el virus e iniciar brotes en otras manzanas y el conjunto constituye una epidemia a escala de ciudad.
Cuando hacemos lo mismo, el resultado para dengue no suele ser el mismo, sino peor. La ausencia temática en la currícula, las campañas veraniegas con mensajes equivocados aplicando paradigmas bélicos y/o químicos, etc. favorecen claramente a las poblaciones de Aedes aegypti y contribuyen a generar epidemias de dengue con un tendencia creciente.
Existe el riesgo de que el virus se adapte localmente por transmisión vertical (hembra a huevo) o que el vector transmita otros virus. Perdimos tres años y medio desde la ultima epidemia, nos acordamos tarde y sabemos que no existen soluciones mágicas, ni balas de plata. Solo se necesita de estadistas que tomen cartas en el asunto, apliquen un programa preventivo serio basado en el asesoramiento de los distintos especialistas de las Universidades o Institutos del país, que no son pocos.»
El sector eléctrico registró en la primera quincena de mayo una sostenida recuperación de la demanda. Específicamente, en la rama industrial que esta semana alcanzó 70% del consumo previo a la cuarentena, según informa la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).
El informe semanal de la empresa mixta destaca que se continua observando desde los últimos días de abril, y lo que va de mayo, un aumento de la demanda de las distribuidoras y de los Grandes Usuarios, comparado con días anteriores al inicio del «aislamiento social, preventivo y obligatorio», a fines de marzo.
La recuperación se explica específicamente con el aumento en aquellas actividades relacionadas a productos metálicos no automotor, en particular por la mayor demanda de las empresa Siderca, Siderar yAcindar, alcanzando en conjunto 60% de su demanda previa.
La baja en la demanda de Aluar en los primeros días de mayo se debe a un aumento de autogeneración, es decir generación interna por parte de la planta.
También se destaca la mayor participación de la construcción, por la producción de compañías de alto consumo como Loma Negra, Avellaneda y Minetti, las que alcanzaron 65% de su demanda previa a la cuarentena.
El otro sector productivo destacado es el de las empresas relacionadas con madera y papel, con una demanda similar a los días previos a la cuarentena. En esta última semana, en mayo, surgió el aumento de la demanda en las actividades relacionadas con la industria textil.
En cuanto a la demanda de las distribuidoras (total menos los Grandes Usuarios), la valoración varía mucho con la temperatura y el tipo de día.
La campaña electoral estadounidense está lejos de las preocupaciones inmediatas de los argentinos. Pero está en marcha, y su resultado tendrá mucha influencia en nuestra realidad. Reproducimos esta columna de Rafael Mathus Ruiz:
«WASHINGTON.- Estados Unidos se acerca a las 90.000 muertes por la pandemia del nuevo coronavirus, pero el presidente, Donald Trump , tiene otro tema en mente: «Obamagate» .
A medida que la campaña presidencial vuelve a ganar temperatura y el virus siembra devastación, Trump, su campaña y sus aliados le han dado oxígeno a una acusación vieja: la investigación sobre el magnate por el escándalo Rusiagate fue, en realidad, una persecución política orquestada por la administración de Barack Obama, los Demócratas y el «estado profundo» para tumbarlo. Para Trump, es «el mayor crimen político en la historia del país». Para sus críticos y detractores, es la última teoría conspirativa trumpista, una maniobra electoral y una cortina de humo para desviar la atención de la pandemia.
La pelea recrudeció en los últimos días, y promete teñir la campaña. La trama cobró fuerza luego de que el Departamento de Justicia decidiera, días atrás, retirar los cargos contra Michael Flynn, el primer asesor de Seguridad Nacional de Trump, quien cayó en desgracia al inicio de la gestión trumpista, al admitir que le mintió al FBI en la investigación del Rusiagate sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington durante la transición.
A principios de 2017, Trump lo despidió y se distanció de Flynn, quien desde entonces pelea su caso en los tribunales. En diciembre de ese año, Flynn cerró un acuerdo y se declaró culpable de mentirle al FBI, pero luego un juez postergó su sentencia. El caso se estiró, y a mediados del año anterior, dio un vuelco: Flynn endureció su estrategia cuando los fiscales recomendaron hasta seis meses de prisión, una movida que sus abogados tildaron de «vengativa». Flynn buscó revocar el acuerdo y su admisión de culpabilidad, y sus abogados apuntaron directo al FBI.
La saga legal, aún pendiente, se prolongó a medida que el equipo legal de Flynn intentó probar que Flynn había sido «engañado» por la agencia de investigaciones. Nunca convencieron a la Justicia, pero el fiscal General, William Barr, decidió de todos modos aniquilar el caso con un guiño a Flynn, al argumentar en un escrito que citó documentos obtenidos por sus abogados que la entrevista del FBI en la que mintió carecía de «una base de investigación legítima» y, por lo tanto, las declaraciones de Flynn eran irrelevantes, «aun si no son ciertas».
Los demócratas denostaron a Barr, quien ya estaba en la mira de la oposición desde hacía tiempo, acusado de convertir al Departamento de Justicia en un bufete de abogados al servicio de Trump. Una carta de más de 2000 antiguos funcionarios del Departamento también criticó la decisión: «Los gobiernos que usan el enorme poder de las fuerzas del orden para castigar a sus enemigos y recompensar a sus aliados no son repúblicas constitucionales; son autocracias», escribieron. La Casa Blanca reivindicó a Flynn.
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La pelea escaló. Obama dijo en una conferencia telefónica con unos 3000 partidarios que trabajaron en su gobierno, filtrada por Yahoo News, que el estado de derecho estaba en riesgo, y deshilachó la respuesta de Trump a la pandemia, al tildarla de «un desastre caótico absoluto».
«¡OBAMAGATE!», respondió Trump, en Twitter, el domingo 10 de mayo, el Día de la Madre en Estados Unidos, un día después de que se conoció la grabación. «¡El mayor crimen político en la historia de los Estados Unidos, por lejos!», había dicho más temprano en la red social, sugiriendo una conspiración en su contra.
If I were a Senator or Congressman, the first person I would call to testify about the biggest political crime and scandal in the history of the USA, by FAR, is former President Obama. He knew EVERYTHING. Do it @LindseyGrahamSC, just do it. No more Mr. Nice Guy. No more talk!
Trump tuiteó sobre «Obamagate» casi todos los días. Un análisis del The Washington Post reveló que Trump utilizó su cuenta de Twitter para acusar o darle aire a acusaciones de supuesta conducta criminal contra al menos 20 individuos y organizaciones. «Desde el domingo, Trump ha tuiteado más a menudo sobre presuntos delitos cometidos por sus opositores que sobre la pandemia que asola el país con muertes masivas y desempleo», señaló el periódico, notorio opositor del actual presidente.
Un periodista del Post le preguntó a Trump en su última conferencia de prensa cuál era el crimen del que acusaba a Obama. «Sabes cuál es el crimen. El crimen es muy obvio para todos. Todo lo que tienes que hacer es leer los periódicos, excepto el tuyo», le respondió el presidente, sin contestar la pregunta. Los programas nocturnos de Fox, afines a la Casa Blanca, le dedicaron amplio espacio a la ofensiva política de Trump contra Obama.
La investigación federal sobre los supuestos lazos de la campaña de Trump con el Kremlin comenzó bajo la tutela de James Comey, y siguió luego bajo el fiscal Especial, Robert Mueller, quien hasta hacerse cargo del caso político más sensible y divisivo desde Watergate, tenía una reputación intachable, y contaba con el respaldo de demócratas y republicanos. Antes del cambio de mando, Obama y su entonces vicepresidente, Joe Biden fueron informados por Comey sobre el interés del FBI en Flynn.
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Ningún funcionario o investigador del FBI, y ningún miembro del gobierno de Obama ha sido acusado formalmente de ningún crimen. Ninguno de los documentos develados por los abogados de Flynn o por el gobierno federal parece apuntar a un delito o abuso de poder, o parecen marcar con claridad que los investigadores federales tenían por objetivo final derrocar a Trump. Aunque esto, en tiempos de grieta, quedó atado a quién se le pregunte.
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«Fue el mayor crimen político en la historia política de nuestro país», insistió Trump, en una entrevista en Fox Business. Sugirió que «mucha gente» tenía que ir presa, y dijo que Flynn, a quien tildó de mentiroso después echarlo, era un «héroe».
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«Fue todo Obama. Fue todo Biden. Esta gente es corrupta. Todo fue corrupto. Y los atrapamos. Los atrapamos».
ooooo
Nos parece que la realidad política argentina nos da algunos elementos para entender esta comedia. Y no sólo por la profundidad de la «grieta» en esta campaña electoral. También, puede pensarse en una estrategia de campaña: aunque Biden es un político veterano, y por lo tanto vulnerable, su figura no tiene la carga emocional para los votantes de Trump que el presidente anterior, Obama. Como adversario en una campaña electoral, el único presidente afroamericano es un blanco más satisfactorio. Los argentinos también sabemos que no es una estrategia infalible.
Un grupo de científicos cordobeses desarrolló un tratamiento a base de la droga ibuprofeno que provocó “mejoras significativas” en personas con Coronavirus y una reducción de la carga viral.
El ibuprofeno no se administra como se lo conoce habitualmente como analgésico y antinflamatorio. Se aplica como ibuprofenato de sodio (ibuprofeno hecho soluble al agua) a través de nebulizaciones con una solución hipertónica (con alta concentración de sal).
“Los pacientes no solo han mejorado su cuadro clínico sino que algunos lograron una negativización temprana”, aseguró Pablo de Chiara, ministro de Ciencia y Tecnología de Córdoba.
Chiara expresó a medios cordobeses que los resultados fueron “positivos” porque provocaron “mejoras significativas en los cuadros respiratorios” de quienes recibieron el tratamiento, que fue suministrado a nueve pacientes, cuatro ambulatorios y cinco internados. E incluso, señaló que algunos lograron una “negativización” del Covid-19 “antes de los siete días” de iniciadas las nebulizaciones.
El investigador del Conicet en el Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba (Ceprocor), Dante Beltramo, especificó que “no es un ibuprofeno común y hay que aplicarlo de una forma especial”. En esa línea dejó en claro que “se trata de una solución nebulizable que transfiere sus propiedades con capacidades mucolíticas, que es muy eficiente en enfermedades pulmonares como EPOC y fibrosis quística”. Las nebulizaciones se realizan con una máscara de protección para evitar diseminar partículas en el ambiente.
El presidente Alberto Fernández anuncia y explica desde Olivos, en un breve video, otro desarrollo de científicos argentinos: un test llamado Neokit Tecnoami para detectar genes del virus SARS-CoV-2 de forma económica, sencilla y rápida. Brinda certeza confirmatoria, mayor que la que dan los tests serológicos que detectan anticuerpos.
El Neokit Tecnoami es un test de base molecular rápido, sensible, de bajo costo y sencillo de operar. Se realiza sobre la base de un hisopado.
Lo desarrolló un equipo del del Instituto de Ciencia y Tecnología Dr. César Milstein (un acuerdo público-privado entre el CONICET y la Fundación Pablo Cassará). Será producido a gran escala por el Laboratorio Pablo Cassará.
El Neokit Tecnoami es básicamente un PCR, detecta genes del virus SARS CoV-2. Antes los «amplifica» (multiplica su cantidad, copiándolos desde 12,5 a centenares de veces), Desde su multiplicación por 12 en cantidad -el límite de sensibilidad del sistema- se vuelven detectables a reactivos enzimáticos que, en caso positivo, cambian de color («viran», dicen los bioquímicos) de violeta a azul en un par de horas. ¿Fiabilidad? Con sólo 6 amplificaciones, del 80%, con 12, del 100%, que al ser comparadas contra otras PCRs más caras, lentas e imposibles de desplegar «a campo» dan un 98%, casi libre de falsos positivos o falsos negativos. Son números impresionantes.
La amplificación y el viraje se hacen en un aparato compacto llamado Plataforma de Amplificación Molecular Isotérmica (AMI), cuyo uso no necesita de profesionales universitarios: lo pueden manejar enfermeros y/o técnicos. Solo se necesita un tubo de reacción que contiene el «buffer» con las enzimas y la muestra. En lugar de amplificación a temperaturas alternantes (el ciclado térmico es lo típico de un PCR), el aparato isotérmico trabaja a 64°C constantes hasta lograr en un par de horas la amplificación génica necesaria para que la muestra haga esa reacción diagnóstica visible a ojo desnudo. El proceso toma 2 horas, en lugar de las entre 5 y 6 de una PCR convencional.
El Neokit Tecnoami para el SARS CoV-2 se deriva de otro que test venía (y viene) en camino, de similar base tecnológica y similar simplicidad. El Centro Milstein venía trabajando para una PCR simplificada capaz de detectar el dengue, con un equipo formado por los científicos argentinos Adrian Vojnov, Carolina Carrillo, Santiago Werbajh, Luciana Larocca y Fabiana Stolowicz. Cuando empezó la pandemia de SARS CoV-2, el grupo pidió apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MinCyT) y reorientó el foco hacia el nuevo virus. El MinCyt suministró ejemplares de «bibliotecas virales», en los que había virus provenientes de Wuhan, China, foco inicial de la pandemia, amén de otros provenientes de Japón, EEUU y Argentina.
El Centro Milstein terminó su desarrollo en apenas 60 vertiginosos días, incluido el tiempo de validar comparativamente el test con muestras clínicas hechas con el RT-PCR y otros PCRs convencionales, el «standard de oro» actual. Eso se hizo en la institución de referencia, que es el ANLIS-Malbran, dependiente del Ministerio de Salud. Allí es donde se certificó una fiabilidad comparativa del 98% respecto de estos exámenes considerados confirmatorios. Paralelamente, se trabajó en obtener el licenciamiento de la autoridad sanitaria, el ANMAT, la cual, ante la emergencia y vista la documentación acompañante, otorgó la autorización de uso masivo el 15 de mayo de 2020.
La plataforma AMI contiene en forma encapsulada toda la química necesaria para «correr» el procedimiento de copiado y amplificación de 4 secuencias genéticas que son exclusivas de este especie viral. Lo importante es que esa plataforma trabaja sola. Los únicos equipos auxiliares que deben acompañarla son una centrífuga chica y un «bloque térmico», equipos baratos y fácilmente disponibles en el mercado.
Los técnicos o enfermeros dedicados a usar el Kit Covid están eximidos de procedimientos de laboratorio calificados, engorrosos y falibles, como el pipeteado y manipulación de los reactivos por separado. Pueden trabajar lejos de todo laboratorio sofisticado, en sitios improvisados en cualquier barriada, donde lo único necesario son limpieza y electricidad. El Kit Covid-19 es, en todo sentido, un sistema de despliegue fácil.
El «target» sanitario lógico de esta nueva herramienta lo decidirá el MinSal, pero se entiende que la prioridad la tendrán los barrios populares del AMBA y los cordones externos de otras megalópolis argentinas, así como cualquier otro lugar donde el nivel de contagio está facilitado por el hacinamiento. El kit se puede usar tanto «a pie de cama» como en carpas sanitarias, con la única salvedad de separar la sala donde se toman los hisopados de aquella otra donde se «corre» la reacción detectora, para evitar contaminaciones cruzadas del material.
La sencillez aparente del despliegue y de los procedimientos esconde las complejidades químicas del kit. Los genes del virus SARS CoV-2 están hechos de ARN, como todos los del género «Corona», y lo primero es copiarlos en otro soporte genético más duro: ADN, y luego aumentar la cantidad de copias de ese ADN hasta alcanzar el límite de sensibilidad de los reactivos: el «viraje» de violeta a azul que indica un caso positivo.
Al empezar la pandemia, el trabajo inicial del MinSal fue descentralizar el diagnóstico RT-PCR, sólo disponible en el ANLIS Malbrán, y llevarlo a más de 34 laboratorios asociados públicos y privados en todas las provincias. Ahora el Neokit Tecnoami descentraliza la detección aún más, y ésta puede ir a miles de sitios donde vive la población de mayor riesgo social y sanitario.
Como argentinos, esto nos deja en un sitio exclusivo en una región que vive importando sistemas de testeo de menor fiabilidad o de descentralización imposible, y que frecuentemente debe conformarse con lo que hay, tanto en calidad como cantidad. Cuando se masifique la producción, el Neokit Tecnoami podrá llegar incluso a los pequeños caseríos de la población rural agrupada. Esto no será inmediato: el Laboratorio Pablo Cassará estima hasta 60 días para lograr una rampa de producción capaz de seguir la curva de demanda.
Por ahora, Cassará proyecta una producción local de casi 500 kits por semana. Cada uno permite procesar simultáneamente hasta cien muestras de hisopados, lo que permitirá alcanzar los 200.000 testeos mensuales de calidad confirmatoria.
«Es importante entender la ciencia, para qué sirven los científicos. Sirven para esto, para que a 60 días de instalada una pandemia, nosotros tengamos personas que pudieron dedicarse a ayudarnos a detectar a las personas infectadas rápidamente y actuar según los protocolos que nos recomienda el Ministerio de Salud para tratar a esos pacientes, a esa gente», dijo el presidente Alberto Fernández.
«Tiene un 98% de coincidencia. Quedaría un 2% que puede darse una falsa negatividad», agregó el ministro de Salud, Ginés González García, en la misma conferencia de prensa. «Esto es una ventaja importantísima. El tema de los reactivos es una demanda mundial muy importante. Un desarrollo nacional, que hace a la propia industria y sustitución de importaciones. Además, un test que tiene mejores características al procedimiento actual. Puede hacerlo gente de menos calificación y puede hacerse descentralizado, es más rápido».
Por su parte Roberto Salvarezza, el Ministro de Ciencia y Técnica, agregó: «Es un método similar a la PCR pero más rápido, que simplifica mucho la técnica de diagnóstico del virus. ¿Se acuerdan de que la semana pasada anunciamos el tema de los tests serológicos? Esos son de anticuerpos. Éste es de detección».
Para ahondar en la distinción de Salvarezza: en un artículo previo de AgendAR comparamos ambos tipos de tests: los serológicos de anticuerpos detectan las dos grandes reacciones sucesivas del sistema inmune contra la invasión del SARS CoV-2: la aparición de anticuerpos IgM, que suele empezar entre 5 y 10 días después de iniciada la virosis, en su período clínicamente más asintomático, y luego la aparición de los anticuerpos IgG, de acción más específica, retrasada hasta 3 semanas respecto del inicio de la infección. La fortaleza de los tests de anticuerpos son su bajo costo, su tamaño compacto (son tiras de papel con los reactivos embebidos), sus resultados casi inmediatos y la posibilidad de su uso en espacios abiertos públicos.
Los tests de anticuerpos de buena calidad detectan separadamente los anticuerpos «de emergencia» IgM y los «definitivos» IgG. La intensidad de cada reacción (medida por la aparición de dos rayas bien separadas en una misma tira de papel) permite hasta dar una cronología aproximada de la enfermedad al momento del ensayo. Una sola raya de IgM y ninguna de IgG es una infección reciente, una sola raya de IgG es una infección ya vieja, posiblemente en evolución hasta la curación, o incluso curada. Esto puede habilitar al testeado no a trabajar (no se ha demostrado aún que tener anticuerpos equivalga a estar protegido), aunque sí a donar sangre para fabricar concentrados curativos de plasma para sacar a flote a pacientes graves.
Pero la debilidad intrínseca del método es el «período ventana»: los entre 5 y 10 días en que el portador sano puede tener una alta viremia (contenido de virus en sangre), ser un «supercontagiador», y sin embargo todavía carecer de anticuerpos IgM. Es riesgo es lo que está implícito en un falso negativo. Es más, si con únicamente este método se sale a relevar la incidencia de una ciudad o provincia donde la pandemia acaba de llegar y casi todos los casos son nuevos, tanto los individuos como las autoridades tendrán un cuadro atrasado de información.
Esto es inevitable aún si se trata de kits de desarrollo local, apuntados a las cepas virales de circulación regional, licenciados por el ANMAT y con una calidad de fabricación óptima (a diferencia de los kits donados por China, o los de una farmacológica europea de primera línea). Si al problema del «período de ventana» se le suman la falta de licenciamiento de la autoridad sanitaria del país de origen (el caso de algunos tests chinos y al menos de uno de un prestigioso laboratorio europeo), la cantidad de falsos negativos puede exceder el 60%.
El Neokit Covid-19, en cambio, es un detector de 4 secuencias genéticas exclusivas del SARS CoV-2. Es un test sumamente específico: no tiene sensibilidad alguna ante otras especies de coronavirus, entre ellas las 4 del resfrío común, o las de epidemias asiáticas letales como el SARS 1 o el MERS. Aunque haya muy pocos virus en las narinas, la faringe o la saliva del portador, la amplificación isotérmica de los genes del SARS CoV-2 da una fiabilidad imposible para los tests serológicos, dependientes del tiempo de la infección y de la capacidad inmunológica del infectado, que es sumamente variable. Si hay virus, aunque sea poco, con un test tipo PCR como el Neokit salta literalmente a la vista, y con una posibilidad de falso negativo de apenas el 2%.
Lo que no logra un PCR (éste o cualquier otro de alta calidad) es medir el grado de evolución de una infección en curso. Y es que detecta al invasor, no la evolución cronológica de las defensas bioquímicas del enfermo contra el mismo. Por eso ambos tipos de test son de uso complementario y se contempla su uso combinado.
Segundo avance clave en menos de 10 días
La presentación del Neokit Tecnoami es el segundo gran avance de la medicina y la industria nacional ante la pandemia. Hace ya casi dos semanas, otros científicos argentinos encabezados por Andrea Gamarnik desarrollaron un test serológico para medir anticuerpos contra el coronavirus, como informó aquí AgendAR.
Ese desarrollo, que se pensaba tardaría entre tres y cuatro meses, se completó en un tiempo récord de un mes y medio (Gamarnik confiesa que ella y su equipo, y los equipos asociados, trabajaban 15 horas/día en promedio). Esta primera herramienta de testeo de la Unidad Covid-19 armada por el MinCyT fue validada en 5.000 muestras con óptimos resultados y recibió la aprobación de la ANMAT apenas 9 días antes de la presentación del Neokit Tecnoami.
Con esto se va completando la panoplia nacional de sistemas de diagnóstico ante la emergencia. A subrayar, estas tres ideas-fuerza: lo que hemos desarrollado en Argentina es la capacidad, ni más ni menos, de testear al 100% de la población allí adonde vive, y más de una vez, y mientras dure la pandemia. De todos modos, si a escala de 41 millones de argentinos el costo por testeo se vuelve económicamente insignificante, no está demostrado que esta estrategia sea efectiva en términos sanitarios. La que se instrumentará por ahora es usar el test de anticuerpos en casos sospechosos y sumar el Neokit Tecnoami como confirmatorio en el enfermo, así como en toda persona que esté o haya estado en contacto estrecho con el mismo, tenga o no síntomas.
Nuevamente, dentro de Sudamérica somos un ejemplo único de autosuficiencia en diagnóstico, y se alcanzó en dos meses. Esa carta va dirigida a los medios que siguen insistiendo «en que en Argentina hay pocos casos porque se testea poco». Falso, hay pocos casos porque se aplicó cuarentena INICIAL a rajatabla y se acható la rampa inicial de infecciones.
Con dos equipos de diagnóstico complementarios, de base tecnológic diferente, de producción nacional, de alta calidad, y de certificación por la máxima autoridad regulatoria, no sólo estamos bien parados para la gestión de la pandemia, sino en sustitución de importaciones, e incluso ante la posibilidad de exportaciones, a la región y al mundo.
Los responsables del área Transportes de la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma compartieron ayer una reunión y decidieron implementar medidas para controlar el sistema de transporte público. Por ejemplo, se habilitará la tarjeta SUBE únicamente para quienes presten servicios esenciales.
En el marco de la pandemia del nuevo coronavirus, el ministro de Transporte, Mario Meoni, recibió a autoridades provinciales y de la ciudad de Buenos Aires, para continuar el seguimiento del transporte público interjurisdiccional, a través de reuniones periódicas que se desarrollan desde el comienzo del aislamiento obligatorio, con el fin de tomar decisiones conjuntas.
Entre los principales temas que se trataron durante el encuentro, se coordinaron acciones para lograr el mayor distanciamiento en el transporte público, incorporando refuerzos en los servicios de colectivos.
También se trabajará en lograr un mayor control en las estaciones de trenes y accesos con personal del Ministerio de Seguridad de Nación. Los controles a los autos que crucen accesos de distintas jurisdicciones serán más estrictos. En esta línea también se reforzarán los controles a los pasajeros que circulen dentro de colectivos.
Con el objetivo de reservar el uso del transporte público al personal calificado como esencial, se habilitará la tarjeta SUBE únicamente para quienes presten servicios esenciales y estén exceptuados de las medidas de aislamiento. Asimismo, se está desarrollando una aplicación para la reserva del uso de los trenes según horario y mediante DNI.
Del encuentro participaron el secretario de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba. Por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, estuvieron el secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro; el Jefe de Gabinete, Felipe Miguel; y el secretario de Transportes y Obras Públicas, Juan José Méndez.
Por provincia de Buenos Aires asistieron el ministro de Infraestructura, Agustín Simone; el jefe de Gabinete, Carlos Bianco; el subsecretario de Transportes, Alejo Supply; y el titular de la Unidad de Coordinación de Políticas de Seguridad bonaerense, Darío Ruiz. También acompañaron Martín Ferreiro, presidente de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado (FASE) y Martín Marinucci, presidente de Trenes Argentinos Operaciones.
En Corrientes se comenzó con la producción de ventiladores para Covid-19 en base al prototipo desarrollado por la empresa Inventu y la Universidad Nacional de Rosario, llamado “UnRespiro”.
Este proyecto de innovación que llevaron a cabo -en tiempo récord- la empresa rosarina Inventu conjuntamente con la Universidad Nacional de Rosario tomó apenas un mes entre su presentación original y la instalación de los primeros ejemplares. Hace un mes presentaban su prototipo específico: el ventilador de Transición para Emergencias COVID-19, un respirador íntegramente de origen argentino de uso específico para tratar afectados por la pandemia de este Coronavirus.
Esta semana, en Corrientes, el gobernador Gustavo Valdés presentó los primeros 10 respiradores, que ya están listos para ser utilizados en el hospital provincial de campaña. En la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad del Nordeste, donde se desarrolló la presentación, Valdés detalló: “En 30 días más, Corrientes va a producir 100 respiradores”.El diseño de “UnRespiro” es Open Source, lo que significa que sus planos y especificaciones están en Internet y pueden ser copiados sin pagar derechos ni patentes por cualquier interesado en fabricarlos.
Al ser una máquina simple y de pocas piezas, no es complejo de mantener. Se destaca también por recolectar datos de los distintos parámetros elegidos por los médicos especialistas para poder comparar resultados, cotejarlos con los números de la pandemia de todo el planeta y mejorar los tratamientos contra el COVID-19.
En el acto, en Corrientes, se detalló que el respirador cuesta la quinta parte del precio de mercado de otros artefactos que cumplen la misma función.
En primer lugar, el desarrollo de Inventu había sido cedido de manera gratuita a la Universidad Nacional de Rosario y al Gobierno de Santa Fe. En la provincia de Corrientes, desde el Gobierno, se hicieron eco de la idea y obtuvieron los permisos para desarrollar los respiradores con la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
Lo hicieron vinculándose con Inventu y la Universidad Nacional de Rosario, reuniendo también a médicos, ingenieros y empresarios que participaron activamente del proyecto.
Simón Carpman, integrante de INVENTU, y uno de los responsables del proyecto -bautizado “UnRespiro“– contó que originalmente “armamos tres prototipos diferentes que funcionan bajo tres hipótesis distintas para poder encontrar la opción que tuviera la mayor cantidad de componentes nacionales y que sea fácil de integrar.
Este tipo de equipos de asistencia respiratoria puede dar el soporte necesario para la fase aguda de un paciente con COVID-19, cuando todavía no es necesario recurrir a un respirador mecánico complejo tradicional. Justamente este es un equipo simple que cubre ciertos casos de insuficiencia respiratoria, a punto tal que puede ser operado por equipos médicos que no son expertos en cuidados intensivos.
«Por la positiva» no es una alusión a la reciente campaña electoral en Uruguay. Es una forma coloquial de referirse al hecho que -aunque los controles del movimiento de divisas, que son un recurso escaso de la Argentina hoy, sean necesarios- conviene que nuestros compatriotas tengan otra opción para ahorrar.Esta propuesta ha sido hecha en un blog personal. Por lo tanto, es tentativa e informal. Léanla, mejor, como una invitación a pensar nuevos caminos.
ooooo
«En estos días estuvo sonando muy fuerte la campana de alarma tradicional en la Argentina: los precios de todos los “dólares no oficiales” se han disparado. El “blue”, el “contado con liqui”, el MEP… Las distintas formas encontradas por los argentinos -que tienen muchos, o pocos, pesos que no necesitan ya para vivir- para cambiar esos pesos por dólares y sacarlos del sistema productivo o del bancario: guardarlos en el colchón, en cajas de seguridad, en cuentas en el exterior…
Esto también vale, por supuesto, para las empresas -nacionales o no- que operan en nuestro país, que manejan montos mucho más grandes que los individuos. Y que por eso le provocan un agujero más grande a la economía nacional.
La campana de alarma no ha empezado a sonar hoy, claro. Está sonando desde bastante antes de 1969, cuando la ley 18188 le sacó por primera ves 2 ceros al viejo peso moneda nacional (ahora vamos por 13 ceros borrados). Pero en esas décadas, hasta más o menos la del ’80, la inflación alta, es decir, la desvalorización de la moneda propia, era una característica común a todos los países “en vías de desarrollo” (así se decía entonces). Hoy es un fenómeno no exclusivo de nosotros, pero bastante poco común. Lo que acentúa el impulso de salir de nuestro peso.
El tema inflacionario en general, y la inflación argentina, han sido muy estudiados y debatidos. Hasta, por lo que valga, en este blog. Hay bibliotecas enteras de sesudos volúmenes, con distintas conclusiones, y los que manejan hoy las palancas estatales de la economía las conocen. No valdría la pena volver sobre el asunto en un posteo, sino fuera porque quiero transmitir la urgencia, y hacer un llamamiento.
Empiezo aclarando mi opinión sobre esta coyuntura. Reiterándola, porque ya la había planteado, hace 20 días en este blog (citándome a mí mismo en AgendAR):
El factor central de esta «tormenta cambiaria» -más allá de las previsibles operaciones- es la huida del peso; la decisión de los que tienen fondos, grandes o pequeños, de cambiarlos por dólares, hasta arriesgando sanciones legales. Aunque, ya lo dijimos hace poco, no es un buen momento para la divisa norteamericana.No se trata entonces -estimamos- de «presiones inflacionarias causadas por la emisión». No hay ninguna presión del consumo sobre los precios, salvo en pequeños sectores de insumos médicos y artículos de limpieza. Pero si las autoridades económicas no consiguen que los poseedores de pesos no corran a cambiarlos por dólares, habrá dos consecuencias negativas e inevitables: los exportadores no querrán vender al cambio oficial, y esta devaluación desordenada se trasladará, más temprano que tarde, a los precios.”
El gobierno está consciente de lo que está pasando, obvio, y toma medidas para controlar y dificultar el acceso al dólar, por fuera del sistema legal. Pero la continuidad y aceleración de esta “tormenta” me hacen pensar que lo que está ocurriendo es el reflejo de la destrucción del peso como reserva de valor. Una situación que ya lleva muchas décadas, como dije recién, pero que las circunstancias actuales: la pandemia, la renegociación en curso de la deuda externa, la hostilidad de importantes intereses vinculados al sistema financiero,… la agravan al paroxismo.
Tratar de manejar o aminorar estas circunstancias no alcanza, en mi opinión, porque algunas de ellas están fuera de las posibilidades del Estado. Si es así, resulta necesario y urgente enfrentar el problema de la ausencia en nuestro país de una reserva de valor fungible -es decir, que se pueda adquirir, transferir o gastar con facilidad- que no sea el dólar.
Vale la pena, me parece, hacer una pausa para explicar algunos términos a los no economistas. Simplificando mucho, el dinero sirve como medio de pago (lo más usual y evidente); como unidad de cuenta, para comparar el valor de cualquier bien; y como reserva de valor, es decir que no se gasta sino se retiene para gastos futuros o para invertir.
Es evidente que nadie, desde hace muchos años, ahorra en pesos, salvo como un sacrificio patriótico o cobrando intereses altísimos -lo que antes llamaban usurarios- para cubrirse de la inflación esperada (siempre muy alta, por larga experiencia). También se ha reducido su función como unidad de cuenta: los bienes con precios altos, como los inmuebles, entre nosotros se valoran en dólares.
El hecho es que ahora detener la escalada inflacionaria es absolutamente necesario, o entraremos en la fase en que la inflación se alimenta de sí misma de forma exponencial. Ya estamos cerca: para los que tienen pesos, ningún valor del dólar aparece demasiado alto. Una de cuyas consecuencias es que ningún empresario puede estar seguro del valor de reposición de lo que vende.
Esta no es una inflación de demanda, resulta evidente, porque salvo para algunos insumos médicos, la demanda no creció o ha caído. La brusca reducción de la oferta de muchos bienes es sí un factor significativo, pero a en mi opinión el factor dominante es la huida del peso.
Nuestro gobierno, como casi todos en el mundo, está tomando medidas “keynesianas” (las pongo entre comillas porque no estamos frente a la situación que inspiró a Keynes su producción intelectual más importante: no hay un “déficit de demanda”. En todo caso, es de demanda y de oferta. Por eso mismo, plantearse reducir la demanda -la receta de siempre de los economistas “ortodoxos”, a través de devaluaciones o ajuste del gasto público, es un planteo absurdo. Ya la pandemia, y la cuarentena, han reducido la demanda a límites insostenibles en el tiempo.
¿Qué sería entonces, en las condiciones actuales, un plan antiinflacionario eficaz? Una pregunta difícil, entre otras cosas, porque el último intento -el modelo de metas de inflación que se aplicó durante el gobierno anterior- terminó en un fracaso patético. Y aquel que funcionó durante diez años -la Convertibilidad implantada en 1991- lo logró a partir del aumento del desempleo desde 1996 y terminó en una catástrofe en 2001.
Pero ese es el desafío que, creo, deben plantearse los economistas argentinos. En especial, los del “campo nacional”, ajenos a la superstición monetarista, pero que por lo general han encontrado difícil enfrentar la inflación. Prefieren decir o sugerir que el problema es que nuestros empresarios aumentan los precios porque son codiciosos. Y evitan preguntarse si los empresarios que en otros países no los aumentan todos los meses son generosos.
Si me dirijo, en general, a todos los que se interesan en la política económica, es porque los que están ocupando los puestos de conducción en este momento, no tienen tiempo, ni probablemente la tranquilidad para imaginar nuevos expedientes. En la primera línea del Estado -especialmente hoy en el que tenemos- hay que resolver problemas y tomar decisiones cada día, cada hora. Como le gusta decir a mi mujer, están “atajando penales”.
Por mi parte, y sin demasiada seguridad, adelanto que las ideas que se me ocurren pasan por la creación de una nueva unidad monetaria para el ahorro, como tienen desde hace décadas Brasil y Chile. Cuyas economías tienen problemas graves, por cierto, pero no inflación altísima ni tasas de interés enloquecidas.
Esta unidad de reserva de valor no tiene que reemplazar al peso como moneda de cambio. En realidad, la única condición clave es que aquel que la recibe no sienta que se le está desvalorizando a cada momento. Ahora, la solución no es que gane intereses, porque cuando se fijan, se está fijando también un piso a la inflación. Sí se puede decidir que ese instrumento gane un interés pequeño, para estimular el ahorro. Pero se debe fijar un valor de referencia para ese instrumento, claro, conocido por todos y que no se desvalorice con la inflación. El incentivo principal para conservar esa “unidad de valor” no sería el rédito, sino la liquidez.El problema clave, si la que sugiero es una respuesta válida, es hallar el valor de referencia adecuado.
El experimento de Cavallo en 1991 que mencioné se aferró al valor del dólar, y dejó muy malas memorias para los argentinos. Además, la moneda estadounidense no parece un ancla muy sólida en medio de esta pandemia. Y si se llegara a valorizar, sería peor. Ya nos pasó.
El patrón oro… al que se aferró Inglaterra en los ´20 del siglo pasado con malas consecuencias de desempleo y caída de sus exportaciones, fue deflacionario. Hoy probablemente volvería a serlo.
Tiendo a inclinarme -repito, con dudas- por una canasta de los productos de exportación argentinos. Suena lógico, aunque, reconozco, sería vulnerable a las oscilaciones de los mercados.
El caso es que tiene que ver con nuestra realidad. Nuestros “fundamentals”. Descartada la fantasía macrista de una “lluvia de inversiones”, que llegarían porque había un presidente “business friendly“, y la de las inversiones atraídas por la Vaca Muerta, el sector competitivo de la producción argentina, que produce divisas -y cuyos capitales sólo pueden emigrar muy poco, porque la tierra no es trasladable- es el agropecuario.
Como se dan cuenta, esto es “pensando en voz alta”, el lema de mi blog desde hace algo más de 12 años.
Casi 9 de cada 10 trabajadores de la salud que atienden casos de Covid-19 manifiestan síntomas de ansiedad y depresión por el temor a contagiar a sus familiares. El dato surge de un trabajo realizado por investigadores del Conicet y cuatro universidades orientado a relevar y evaluar cómo afecta la pandemia de coronavirus el bienestar psicológico del personal sanitario. El objetivo es diseñar procedimientos de apoyo psicosocial que puedan ayudar en su contención, sobre todo cuando se produzca el pico de casos.
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Más de 800 médicos, enfermeros, camilleros y kinesiólogos de todo el país respondieron en los últimos 20 días el cuestionario que permitió arribar a un primer diagnóstico (el sondeo continúa abierto y se puede acceder desde aquí).
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Los primeros resultados arrojan que la principal amenaza al bienestar psicológico del personal de salud es la posibilidad de transmitir el virus a sus seres queridos (84%), aún más que las chances de infectarse ellos mismos (65%) y en tercer lugar la posibilidad de tener que decidir sobre a quién atender y a quién no (36%).
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En Argentina, de acuerdo a los últimos datos oficiales, el 14% de los casos confirmados de coronavirus correspondía a personal de salud, una cifra que varía entre los países, pero que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubica en torno al 10%.
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Según el sondeo realizado por un equipo de investigadores del Conicet y de las Universidades de Buenos Aires (UBA), Universidad Adventista del Plata (UAP), Universidad Austral (UA) y Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES), el 65% de los consultados considera que no cuenta con equipo adecuado, menos de uno de cada tres (29%) tiene un grupo de contención psicológica en su trabajo y tres de cada cuatro creen que esa herramienta podría ayudarlos.
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«El personal de salud constituye un grupo de riesgo especial, ya que no sólo sufre la ansiedad de cuidar a los enfermos, sino que también, muchas veces, enfrenta una grave falta de equipo de protección personal y se encuentra con protocolos hospitalarios que cambian rápidamente. A veces, renuncian a la compañía de su familia por temor a contagiarlos. Es un nivel completamente diferente de soledad del que enfrenta la mayoría. Por lo tanto, no debería sorprender que el bienestar mental de los trabajadores de la salud esté en grave peligro», afirman los autores del primer informe de avance del proyecto dirigido por María Cristina Richaud, investigadora superior del Conicet, asesora científica de la UAP y directora de maestría en la UA.
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En el informe, sostienen que tanto quienes temen contraer el virus, como a los que los atemoriza transmitírselo a sus seres queridos, así como aquellos que tienen miedo a la posibilidad de tener que decidir a quién se atiende y a quién no, presentan más indicadores de depresión, ansiedad, intolerancia a la incertidumbre, a la vez que desarrollan un afrontamiento más disfuncional que quienes no informan ninguno de estos temores.
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#BASalud El programa Salud Mental Responde está para escucharte.
Si querés hablar con alguien, sufrís de ansiedad o depresión durante el distanciamiento social, podés llamar a los números telefónicos de contención. Encontrarlos ingresando a este link??… pic.twitter.com/Uhf0CGzguR
Los indicadores más marcados de depresión en los más temerosos son «me siento triste» y «no duermo tan bien como antes», precisan. Mientras que los marcadores de ansiedad que más aparecen son «siento miedo» (ansiedad cognitiva), «mi cuerpo está tenso» (ansiedad fisiológica) y «lloro o me conmuevo fácilmente» (ansiedad comportamental).
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Este no es un problema estrictamente local, ni siquiera nuevo. Un estudio realizado en China durante esta pandemia –apuntan los autores- señala que durante el brote de SARS de 2003, los trabajadores de la salud temieron infectar a sus familiares o amigos y se sintieron estigmatizados, por lo que experimentaron un estrés significativo a largo plazo.
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¿El temor puede afectar la atención de los pacientes? «Sí, porque puede producir descontrol (ira y violencia), evitación (consumo de sustancias o automedicación para desconectarse psíquicamente de lo que les toca vivir) o incluso paralización, entre otras respuestas. Y estos mecanismos bajan la eficiencia en la realización de sus tareas. El estrés sostenido no solo baja las defensas, sino también afecta los niveles de atención y concentración disminuyendo nuestra capacidad de trabajo y afectando la toma de decisiones», responde Richaud, licenciada en psicología y doctora en filosofía y letras.
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El diagnóstico coincide con la apreciación de Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y uno de los integrantes del comité asesor del Gobierno en el manejo de la pandemia, quien afirma que el personal de salud está «muy angustiado». «Somos parte de esta sociedad, estamos todos involucrados en la respuesta. Pero el personal de salud también está sintiéndose responsable de lo que tiene que hacer, muchos están muy angustiados por infectarse y llevar esa infección a su casa. En tercer lugar, por no estar trabajando en las condiciones óptimas en algunos momentos”.
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Pese a los repudiables actos de discriminación que sufren algunos profesionales de la salud, sólo el 14% de los encuestados se siente estigmatizado. Pero entre los estigmatizados, los síntomas se agudizan. «Muestran indicadores más altos de depresión que los que no se sienten estigmatizados. También muestran mayores indicadores de ansiedad y presentan valores mayores en intolerancia a la incertidumbre», apunta Richaud.
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La conclusión a la que arribaron los investigadores es que, en todos los casos, el personal de salud abocado al tratamiento de pacientes con Covid-19, presenta valores aumentados en los índices de depresión, ansiedad e intolerancia a la incertidumbre y desarrollan estrategias disfuncionales de afrontamiento, ya sea en forma de descontrol («Estallo por cualquier cosa») o de evitación («No quiero ver cómo son las cosas»). Estos deberían ser atendidas por especialistas de la salud mental, es decir, psiquiatras y psicólogos.
Trabajo sobre trabajo es una muestra virtual con idea, guión y dirección de Florencia Eva González y diseño y edición de Biby Aflalo, que se expone en el Centro Cultural Kirchner. Cada una de sus cinco piezas diseña, con un pulso distinto, una estética que guarda relación con un momento histórico en referencia al mundo laboral. Este sábado mostramos el primero de los videos, con imágenes de clásicos del cine argentino de la década de 1940.
Acerca de las realizadoras
Florencia Eva González es documentalista y ensayista. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), se desempeña como docente en el CBC y en la Carrera de Artes Combinadas (UBA), entre otras instituciones desde hace más de 20 años. Dicta cursos gratuitos de cine, arte y filosofía, y coordina ciclos de cine en la Biblioteca del Congreso. Escribe para diversos medios sobre cine y estética. Trabaja en realización de documentales desde la década del ’90 y formó parte del «Movimiento de documentalista». Publicó los libros ´Desajustes. Sobre arte y política en Argentina´ (Ed. Paradiso, 2014). ´1989. Cine y muro de Berlín. La memoria de las ruinas´ (Ed. Caterva, 2019), y ´Fantasmal´. Inventario crítico del cine argentino 1897-2018´ (Ed. Colihue, 2019).
Biby Aflalo trabaja combinando las artes plásticas, gráficas y escénicas desde los años ’80. Integrante en la década del 2000 del equipo artístico MUTE (Música y Teatro), grupo que participa en diferentes convocatorias teatrales vinculadas a la tecnología y a la música electroacústica: ´El fin del Espacio´, Tecnoescena´; ´La voz que guarda el silencio, Ciclo historias CCRR´; entre otras. En mayo del 2012 realiza la dramaturgia y puesta en escena del Arte de la Fuga de J. S. Bach, en el Centro Experimental del Teatro Colón (CETC), de la Ciudad de Buenos Aires, junto a la pianista Silvia Dabul.