Las transacciones en criptomonedas, en la mira de la AFIP
Jujuy inició la cosecha de cannabis medicinal «más importante de Latinoamérica»

En EE.UU., y en China, hay alarmas por respectivos brotes de covid. Situación en Argentina
La Vicepresidenta recibió a la jefa del Comando Sur de EE.UU.
En una reunión que, inevitablemente, tendrá una lectura política -en especial en la coalición oficialista- la vicepresidenta Cristina Kirchner mantuvo en el Senado una reunión con la generala Laura Jane Richardson, comandante del Comando Sur de Estados Unidos. La visitante estuvo acompañada por el embajador norteamericano, Marc Stanley.
La jefa militar, formada como aviadora del ejército (helicópteros Black Hawk), fue titular del Comando del Ejército Norte de su país y asumió en octubre de 2021 al frente del Comando Sur, de larga trayectoria en la región. Entre sus actuales objetivos explícitos está la lucha contra el narcotráfico. Previo a la reunión en el Senado, la generala Richardson estuvo casi una hora y media con el ministro de Defensa, Jorge Taiana, con quien analizó la relación bilateral en materia militar entre ambos gobiernos. Según el comunicado del ministerio de Defensa, evaluaron, entre otros temas, estrategias comunes en la formación de oficiales y equipamiento militar, la cooperación frente a eventuales desastres naturales y en las áreas de ciberseguridad y cambio climático.«Solar54»: el proyecto riojano que simula la vida en Marte y se codeó con Space X y la NASA
Ayelen Ebene, líder del proyecto, destacó: «Solar54 es una base de simulación de las condiciones de vida humana en Marte que se va a instalar en el Parque Provincial Los Colorados, en la provincia de La Rioja. Sería la primera base de estas características en Latinoamérica y la onceava en el mundo». «Nuestro objetivo es presentar este proyecto disruptivo y todas las potencialidades que tiene para ofrecer a los jugadores de la industria satelital internacional. Cada agencia internacional de cada país puede tener su propio domo dentro de nuestra estructura».
Este fue uno de los proyectos que integraron por primera vez el Pabellón Argentino dentro del Satellite 2022, el evento más importante de líderes de opinión sobre el espacio y los satélites del mundo, que desde hace 15 años se realiza en Estados Unidos. Entre los expositores del evento estuvieron los directivos de referentes mundiales del rubro como Space X, Virgin Galactic y NASA.
El resto de la delegación argentina fue integrada por ARSAT (Buenos Aires), Ascentio Technologies (Córdoba), CTA-UNLP (La Plata, BsAs), DTA (Córdoba), Innova Space (Río Negro), INVAP(Río Negro), Tlon Space (CABA) y VENG (CABA).
«La energía eólica permitirá ahorrar en nuestro país u$s 3.250 millones en combustibles este año»
Un informe de la Cámara Eólica Argentina (CEA) asegura que la generación eólica permitirá reducir compras al exterior de combustibles por u$s 3.250 millones en 2022. Este monto que cuadruplica al de 2021, por el aumento de la producción y de los precios internacionales.
Comentario de AgendAR:
Muchas veces hemos informado, y analizado, el tema de las energías renovables en nuestro portal. En particular de la energía eólica, hace una semana publicamos un extenso artículo «Malos vientos para la energía eólica (Cuando sólo el viento es nacional)», que detalla los problemas que enfrentan los parques eólicos para conseguir repuestos, en estos tiempos de escasez de divisas. Resumimos la advertencia y reiteramos nuestra propuesta: «Desde fines del siglo XX, dos generaciones de parques eólicos dan cuenta del desarrollo alcanzado en nuestro país. En el inicio de este siglo, la mayoría de los parques de primera generación quedaron inoperantes por los inconvenientes técnicos y los obstáculos financieros y regulatorios, fruto de la fluctuación político-económica del país. Esta situación puede volver a repetirse, porque, como dijimos en el título de esa nota «Sólo el viento es nacional». Nuestro vecino Brasil tuvo una política distinta para desarrollar los parques eólicos que hoy tachonan la larguísima costa atlántica brasileña, privilegiada -como casi todo litoral marítimo- por la constancia de su régimen de vientos. No un gobierno sino sucesivos, establecieron lo mismo: los fabricantes extranjeros de turbinas van a tener ventajas y promociones, pero deben fabricar sus equipos íntegramente en Brasil. Así, en Brasil la electricidad se vende en moneda local, y el mantenimiento y las reparaciones se hacen en moneda local. No tienen problemas para importar repuestos, porque los fabrican allí. Justamente, en AgendAR estamos muy a favor de la energía eólica, no sólo por su capacidad de proporcionar energía limpia. También es por la de crear trabajo calificado. Subrayamos: muy calificado. La fabricación de las decenas de miles de componentes de una turbina grande, incluído el tren de transmisión y las palas, emplea maquinado de precisión, aleaciones especiales, materiales dopados con tierras raras para los componentes magnéticos, y sobre todo la fabricación de las palas capa sobre capa de telas de fibra de vidrio o de carbono, que es absolutamente artesanal y además abre camino a otros dos negocios nacionales: la fabricación de cascos navales de plásticos reforzados, y la de aviopartes. No es demasiado tarde para alentar a la industria nacional que puede abastecer a los parques eólicos. Si no lo hacemos, está el ejemplo de esa generación anterior de parques eólicos. Por ejemplo, el Ing. Morán de la Cooperativa de Servicios de Comodoro Rivadavia. Con el 1 a 1 de Menem, los equipos daneses se compraron a precios muy razonables. Luego se rompieron. Más tarde se rompió la convertibilidad, y el dólar quedó entre 3 y 4 veces más caro, y más aún los repuestos. De tanto estar parados y deteriorándose, algunos molinos empezaron a derrumbarse, porque el viento sigue costando lo mismo: nada. Pero es bastante brutal, y desgraciadamente era el único componente argentino.Todas las bases antárticas argentinas, comunicadas a través de los satélites ARSAT
Todas las bases que Argentina opera en su territorio antártico ya acceden a servicios de telecomunicaciones a través de los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 y de redes telefónicas nacionales, a partir de la exitosa instalación de nuevas antenas en la base Orcadas, que por su ubicación dependía de servicios de empresas internacionales.
Esta base fue establecida en 1904 en la Isla Laurie, del archipiélago de las Orcadas, y es la más antigua población humana permanente de la Antártida. Pero su ubicación a unos 1.500 kilómetros al sudeste de la ciudad fueguina de Ushuaia dificultaba su enlace con las empresas de telefonía que operan en la Argentina continental o con los satélites de ARSAT cuya cobertura alcanza a otros establecimientos en el área de la Península Antártica. Esta circunstancia, entonces, obligaba a establecer telecomunicaciones a través de servicios extranjeros. Durante la actual campaña antártica, dos especialistas en telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas fueron desplegados en la base Orcadas para que con la colaboración de los 20 integrantes de su dotación recuperen, monten y pongan en funcionamiento equipos que estaban en desuso y antenas que le permiten a ese emplazamiento disponer de telefonía 2G a través de la red de Movistar en Argentina y de servicios de Internet a través de ARSAT.
El capitán de Corbeta Juan Manuel Garita, jefe de la dotación de base Orcadas, afirmó que «la puesta en servicio de estas antenas no solo es un salto en calidad para las telecomunicaciones de la base porque nos ponen en las mismas condiciones que si estuviésemos en el continente».
«La puesta en servicio de estas antenas nos independiza de otras prestadoras y asegura que todas nuestras bases antárticas se comuniquen a través de redes nacionales»«Las comunicaciones de Orcadas siempre fueron un desafío por su ubicación y hasta ahora eso se venía resolviendo con una empresa satelital que nos daba Internet y Telefonía IP, pero eso suele funcionar con mucha dificultad cuando está nublado o hay mal clima lo que es un problema en esta zona donde en los tres meses de verano sólo tuvimos dos semanas de cielo despejado«, indicó. El militar contó que «frente a esta situación, desde el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) se diseñó un plan para aprovechar algunos equipos que estaban en desuso en la base y construir un enlace satelital con la estación terrena de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, lo que nos permite acceder a la red 2G de Movistar que nos garantiza telefonía, mensajes de texto y algunos datos como para texto en WhatsApp». «El proyecto original era traer 4G pero la empresa no estaba segura del alcance y prefirió que las pruebas se hagan con 2G, ahora que sabemos que funciona estamos tramitando aumentar la capacidad de datos«, agregó. Garita resaltó que «otra parte importante de este proyecto es la instalación de una segunda antena de internet con la que logramos el enlace con el ARSAT-2 y el telepuerto de Campo de Mayo en la provincia de Buenos Aires» y precisó que «por ahora tiene una conexión de 1 mega de bajada y 128 Kb de subida pero también estamos gestionando ampliar su capacidad». «El 17 de abril pudimos concretar la conexión telefónica y el 19 la de internet, y aunque vamos a sostener el servicio vigente hasta que estos nuevos enlaces tengan la capacidad requerida, es un verdadero hito que todas nuestras bases estén enlazadas por servicios de telecomunicaciones nacionales, algo que no es muy común», ponderó. Garita añadió que «el 21 de abril el rompehielos ‘Almirante Irízar’ terminó de descargar todos los víveres, repuestos y combustibles que vamos a necesitar a lo largo del año porque a pesar de no estar tan al sur como otras bases nuestra posición es muy inaccesible en invierno ya que el mar se congela y lo único que podría aterrizar aquí sería un avión con esquíes como los Twin Otter si es que el glaciar cercano está en condiciones; por eso para nosotros garantizar las telecomunicaciones también es una cuestión vital». «En la dotación de la base somos 20 personas en total, dos guardaparques y una bióloga del Instituto Antártico Argentino que realizan monitoreo biológico, toma de muestras, y relevamientos de geodesia y sismología; tres integrantes de la Fuerza Aérea afectados al Servicio Meteorológico Nacional que hacen observación meteorológica y geomagnetismo; y 14 efectivos del Ejército y la Armada afectados al Cocoantar que atienden las necesidades logísticas para sostener las tareas científicas», completó el militar. La base Orcadas, emplazada en la isla Laurie, es la más antigua de las bases antárticas todavía en funcionamiento, ubicada a unos 3.000 kilómetros de Buenos Aires. Allí se realizan investigaciones sobre glaciología continental y marina, sismología y observaciones meteorológicas entre otras tareas científicas.
La UBA inauguró la plataforma de genotipado más poderosa de América Latina
Esta plataforma permitirá realizar estudios de genes que antes había que encargar en el exterior. Servirá para revelar datos fundamentales como qué hace más productiva a una semilla, qué hace más resistente a una plaga o por qué se enferma un animal.
A qué plaga es más resistente el trigo, por qué se enferma una vaca o qué le permite tener más descendencia son algunos de los datos que hasta hoy eran el producto de un análisis que había que encargar en el exterior.
Ahora, en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, acaba de inaugurarse el Laboratorio de Genómica y Marcadores Moleculares, pionero en nuestro país y único en América Latina. El mismo incluye equipos robóticos de última generación, que permitirán realizar estudios de genes de semillas y de animales.
Este laboratorio cuenta con el Illumina HiSeq, el secuenciador de ADN más poderoso de Argentina, que logra describir el genoma de distintas especies. Conocer al detalle cada gen de una especie brinda un importante valor agregado y una ventaja competitiva, ya que permitirá determinar qué tipo de semilla o individuo es más resistente o productiva para hacer una mejor selección y así perfeccionar el cultivo.
En la ceremonia de inauguración acompañaron al rector Alberto Barbieri, la decana de Agronomía, Marcela Gally; el director del laboratorio, Eduardo Pagano; y el presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, Fernando Peirano.Fue en 2015 cuando el rector Alberto Barbieri decidió impulsar este proyecto, que entonces parecía irrealizable, si se tiene en cuenta la inversión, que supera los dos millones de dólares.
“Nos propusimos fortalecer la internacionalización y la relación con el mundo productivo, porque de eso nos retroalimentamos para que nuestros planes de estudio y nuestras investigaciones hagan que nuestros docentes, investigadores y graduados estén actualizados con las necesidades del contexto y mirando hacia el futuro. La tecnología que estamos aplicando acá es única en Latinoamérica. Para que sigamos conectándonos con el mundo productivo, llamamos a las empresas a que conozcan este laboratorio para que puedan utilizar la capacidad instalada, esto va redundar en un beneficio claro para las empresas. Este es el círculo virtuoso que tenemos que potenciar”, destacó.
La nueva plataforma de genotipado permite identificar qué gen es el responsable para cada rasgo de una especie, lo que llaman marcadores, que revelan datos fundamentales como qué es lo que hace más productiva a esa semilla o qué hace más resistente a una plaga.
Este laboratorio permitirá analizar muchos marcadores moleculares al mismo tiempo, y de esta forma asesorar a semilleras a la hora de decidir con cuáles quedarse y así trazar una ruta de su mejoramiento. Las máquinas robóticas instaladas permiten analizar rápidamente el genoma completo de una planta a un bajo costo.

Para la industria pyme semillera local es un paso muy importante en el marco de la competencia con sus colegas multinacionales. Este laboratorio es único en el país y las empresas nacionales no tienen la disponibilidad económica para contar con una. Si alguien desea acceder a una plataforma de estas características, debía ir a Estados Unidos.
Esta infraestructura es la única existente en el país, considerando tanto el sector público como el privado, una de las más poderosas de Latinoamérica, y competitiva en un plano de igualdad con instituciones del hemisferio norte.
La adquisición de los equipos fue financiada por el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y gestionada por UBATEC, la empresa de prestación de servicios y transferencia tecnológica de la UBA.
El acto de inauguración se llevó a cabo este martes en la Facultad de Agronomía. Además del rector Barbieri, estuvieron la decana Marcela Gally; el director del laboratorio, Eduardo Pagano; el presidente y el vice de UBATEC, César Albornoz y Lorenzo Basso, junto con los representantes de las principales semilleras del país.
La CONAE y el INA monitorean los recursos hídricos argentinos
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) impulsa junto al Instituto Nacional del Agua (INA) diferentes proyectos que apuntan a mejorar la gestión de los recursos hídricos del país con el apoyo de información satelital.
Estas iniciativas se encaminan al monitoreo y la prevención de inundaciones, la agricultura bajo riego en zonas áridas, la calidad de cuerpos de agua destinados a la potabilización y el seguimiento de otros fenómenos, como la bajante del río Paraná.“Los sensores remotos en general y, en particular, la estimación de la humedad de suelo que proveen los satélites SAOCOM, con su radar en banda L, permiten generar información y productos de interés para diversas áreas relacionadas con los recursos hídricos”, señaló Marcelo Uriburu Quirno, profesional de la Gerencia de Observación de la Tierra de la CONAE. El profesional destacó que la agencia espacial nacional desarrolla aplicaciones en conjunto con el INA para brindar apoyo al Sistema de Alerta Hidrológico de la Cuenca del Plata. “El potencial de la observación de la tierra mediante satélites a la gestión del recurso hídrico y a la hidrología operativa es enorme, por lo que la identificación de nuevas oportunidades así como la profundización de las existentes es una necesidad permanente que involucra a ambas instituciones”.La CONAE impulsa junto al INA proyectos para mejorar la gestión de los recursos hídricos con el apoyo de información satelital, que incluyen el monitoreo y la prevención de inundaciones, agricultura bajo riego en zonas áridas y potabilización del agua, entre otras.
— CONAE (@CONAE_Oficial) April 25, 2022
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La guerra en Ucrania y la guerra económica: las sanciones a Rusia y su impacto global
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«Ante la invasión de Rusia a Ucrania, EE. UU. y sus aliados europeos recurrieron a la implementación de sanciones contra el régimen de Putin en una escala nunca vista, dañando severamente su economía. Pero lo hicieron al precio de trastornar los mercados internacionales de energía y otros commodities. El uso en gran escala el “arma económica” conlleva además fuertes riesgos, en un contexto de crecientes tendencias a la fragmentación de la economía mundial que viene desde antes, de acelerar estos procesos.
Como respuesta a la guerra en Ucrania, EE. UU., Gran Bretaña y la UE, secundados por algunas decenas de países, aplicaron sanciones económicas para aislar a Rusia y congelar su economía. El “arma económica” es parte del bagaje de los Estados más poderosos desde hace más de 100 años, pero nunca, al menos desde el final de la II Guerra Mundial, el conjunto de sanciones aplicadas a un país había llegado al nivel de las que recibió Rusia. La separación de sus principales instituciones financieras del sistema de pagos internacional Swift, la incautación de la mitad de sus reservas, que estaban al alcance de EE. UU. por estar colocadas en activos en dólares, el bloqueo a las exportaciones de Rusia –decisión esta aplicada de manera selectiva por los países más dependientes del combustible y la energía rusa pero llevada a cabo con bastante firmeza de todos modos– y la presión para la liquidación por parte de las multinacionales de sus activos en suelo ruso y la cancelación de cualquier asociación con firmas en ese país, marcan un salto respecto de lo que venía siendo la práctica de las sanciones que EE.UU. y algunos de sus aliados más cercanos vienen llevando a cabo contra otros países de envergadura menor, o contra la propia Rusia desde 2014. Si bien algunas medidas como la exclusión del sistema Swift ya se habían aplicado contra Irán, la mayor envergadura de la economía de Rusia (novena en tamaño del planeta) y el peso de sus lazos comerciales con Europa en materia energética, marca una escala novedosa. Como ya indicamos previamente, el mayor alcance de las sanciones tomó de sorpresa al régimen de Putin, que esperaba un nivel de respuesta comparable al de 2014, y fue tomado por sorpresa por decisiones como el congelamiento de las reservas de su Banco Central, una “miltarización de las finanzas”, como la definió el Financial Times, que sienta un peligroso precedente para el sistema financiero internacional que orbita alrededor del dólar. El rublo, que estuvo en caída libre al comienzo de la guerra, recuperó su valor en relación a las divisas internacionales, pero al precio de estrictos controles de capitales y un aumento radical de las tasas de interés. Esto, sumado al impacto de las restricciones comerciales impuestas por otros países, preanuncia una caída de la economía de Rusia de dos dígitos para este año (y probablemente superior al 20 %). Sin embargo, como deja en evidencia la continuidad de las operaciones del ejército ruso en suelo ucraniano, semejante ataque a la economía, que impacta sobre todo en las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares más allá de los lujos y activos financieros que los oligarcas cercanos al régimen vieron esfumarse de la noche a la mañana, tiene un efecto inmediato limitado sobre el desarrollo de la guerra. Puede convertirse en una amenaza para la estabilidad en Rusia por acicatear los amplios descontentos que preexisten, pero no tuerce las decisiones del ejército. Puede sí, erosionar las capacidades militares de Rusia en la medida en la falta de acceso a insumos estratégicos provenientes del extranjero limite la capacidad de abastecimiento de su industria militar; pero eso no es algo que actúe en el corto plazo de algunas semanas (o incluso meses) sino que puede volverse relevante en un conflicto ya más prolongado. Se plantea entonces el interrogante de cuánto pueden sostenerse en el tiempo las sanciones sin dañar severamente la economía mundial y multiplicar los desbordes en todo el mundo.Daños colaterales
Rusia no solo es un gran exportador de gas y petróleo, sobre todo con destino a Europa. Es también, junto con Ucrania, gran proveedor de trigo y otros cereales. La guerra de por sí hizo subir el precio de los granos y aceites de los cuales Ucrania es el principal exportador mundial, y no se sabe si habrá producción este año ni si podrá llevarse a los puertos donde se despacha al resto del mundo. Las sanciones multiplicaron el trastorno en estos mercados de granos al atacar al otro gran proveedor de trigo, cebada y otros granos. De manera poco sorpresiva, las sanciones multiplicaron el efecto alcista en el precio de estos granos que había generado la propia guerra, pero además le incorporaron el trastorno en el precio del gas y el petróleo, multiplicando los desbordes económicos. El efecto combinado de las sanciones y los trastornos de la guerra –es difícil de aislar cuánto explica solamente la guerra y cuánto las sanciones, pero ambas se retroalimentan– , se puede observar en la aceleración del aumento de precios registrado desde el comienzo de las hostilidades. En marzo EE. UU. tuvo un incremento de precios al consumidor interanual de 8,5 %, algo que no se observaba hace cuarenta años, antes de que las drásticas medidas tomadas por Paul Volcker redundaran en un shock que terminó con el alza inflacionaria que había dominado toda la década de 1970 en ese país. Es de destacar que la inflación “básica”, equivalente a lo que en la Argentina el INDEC define como inflación “núcleo”, que excluye el impacto de alimentos y combustibles, fue de 0,3 % interanual. Es decir, que el alza de precios del último mes en EE. UU. (así como en casi todo el mundo) tuvo un peso abrumador de aquellos rubros impactados por la guerra (el precio del combustible aumentó 18,3 % en marzo respecto de febrero, y nada menos que 48 % interanual; los alimentos tuvieron aumentos generales de precios de 10 % en un año). En la Unión Europea la situación es similar; tuvo un incremento interanual de 7,8 %, frente al 6,2% de febrero y muy por encima del 1,7% de marzo del año pasado. La magnitud de los daños colaterales que puedan crear las sanciones dependerá de cuánto se sostengan en el tiempo y de si continúan escalando o no. Así como después de la ocupación de Crimea las medidas aplicadas entonces no se revirtieron, es posible que el cese de las hostilidades no se traduzca en un levantamiento de todas las sanciones. Sin embargo, resulta difícil que se sostenga en el tiempo un bloque homogéneo en favor de sostener las sanciones, por el efecto que tienen estas sobre el nivel de vida y por tanto sobre los salarios, y otros costos, especialmente para la UE que depende de manera crítica de las ventas de energía de Rusia. Pero aún con un rápido levantamiento de las medidas implementadas, que hoy no se prevé, los daños colaterales seguirán sintiéndose. Donde es más claro que los trastornos van a durar, es en los mercados de granos. Veamos el caso del trigo, que resulta crítico para la alimentación en todo el mundo. Ya hace varios años, por una combinación entre trastornos climáticos y cambios en la demanda mundial, las reservas de trigo se encuentran en niveles históricamente bajos. La producción mundial no viene siendo suficiente para reponerlas, lo que viene determinando una tendencia alcista de los precios. La virtual destrucción de la producción de Ucrania, o la imposibilidad de exportarla por el bloqueo de la salida exportadora que impone la invasión de Rusia, y la exclusión de Rusia de los mercados internacionales, preanuncia una caída dramática de las reservas y dificultades para hacer frente a la demanda de este año. Todo esto no solo va a afectar los precios de 2022, sino que seguirá pesando durante todo el período que pueda llevar la recomposición de las reservas. La aceleración de la inflación, que había desaparecido como problema en la mayoría de los países desde comienzos de la década de 1980 hasta 2021, cuando la disrupción de las cadenas de producción globales y los efectos de las políticas expansivas tomadas para hacer frente a la pandemia, habría ocurrido aún sin las sanciones, como resultado del impacto de la guerra. Pero estas amplificaron sus efectos. También muestran un límite en la capacidad que tienen las potencias occidentales para seguir escalando en el castigo a Rusia. La total exclusión de este país de los mercados energéticos haría colapsar la industria de Alemania y otros países de la UE, además de disparar todavía más los costos de la energía (lo que se hará sentir severamente en el próximo invierno del Norte en todos los hogares). Si bien para algunos analistas el avance inflacionario estaría alcanzando un pico si nos guiamos por el nivel relativamente bajo de la inflación básica, y podría empezar a retroceder, la continuidad de las disrupciones en los mercados de energía y alimentos promete seguir generando trastornos, y el envión que generan aumentos como el del combustible sobre el conjunto de la logística seguirá repercutiendo en nuevos incrementos de precios. Para los Bancos Centrales, que empezando por la Reserva Federal de EE. UU. sostuvieron durante buena parte de 2021 que el aumento de los precios era transitorio como resultado de la pandemia y de problemas puntuales de la oferta, el escenario es cada vez más complicado. Mientras aumentan las presiones para subir decididamente las tasas de interés arriba de 3 % (para dejar los bonos del Tesoro en niveles cercanos al 7 % que no se observan desde antes de la crisis de las hipotecas), también están quienes advierten que eso no necesariamente atacará las causas de la inflación, y en cambio es casi seguro que empujará una recesión en EE. UU. en el próximo año. En lo inmediato, la guerra y las sanciones ya condujeron a la baja los pronósticos de crecimiento de la economía mundial durante este año respecto de los realizados hace unos meses, como dio a conocer el FMI en los últimos días. Otro daño colateral de las sanciones es la agenda contra el cambio climático (ya de por sí limitada y sometida a los imperativos capitalistas). La escasez y encarecimiento de la energía tuvo como resultado la búsqueda de todas las fuentes disponibles para hacer frente a la escasez, incluyendo el aumento en la utilización de carbón, cuya disminución es crítica para mitigar las emisión de dióxido de carbono, y, lejos de reducirse, está alcanzando máximos históricos como fuente para generar energía eléctrica. La industria de los hidrocarburos fue insuflada de nueva vida gracias a la guerra, que puso en pausa todos los planteos sobre la urgencia de la transición energética basada en incremento de fuentes renovables y de menor impacto ambiental. Incluso volvió al ruedo, aunque todavía con pocas chances de concretarse, el debate sobre la necesidad de favorecer la energía nuclear, tanto en Alemania (donde tiene pocas chances de concretarse ya que Rusia es el principal proveedor de Uranio), como en Japón.Otro jalón hacia la fragmentación global
Además de los efectos económicos inmediatos que las sanciones puedan tener sobre los propios países que las imponen y no solo sobre los que las padecen, y que se harán sentir más profundamente en tanto se prolongue la guerra y el castigo impuesto por los países occidentales a Rusia, se plantea la pregunta sobre el efecto que puedan tener estas decisiones en las relaciones económicas internacionales. Una característica fundamental del capitalismo durante las últimas cuatro décadas fue la internacionalización productiva, que se articuló a través de las cadenas globales de valor. Estas se conformaron como resultado del aprovechamiento de la creciente apertura económica que hicieron las grandes multinacionales. Llevando los procesos productivos intensivos en trabajo o altamente contaminantes a regiones del planeta caracterizadas por bajos salarios o laxitud regulatoria en materia ambiental, y aprovechando también la competencia entre los países por reducir impuestos y otras exigencias para atraer inversiones, las firmas crearon redes productivas muy complejas, incluso tercerizando numerosos procesos en otras firmas, dando lugar a novedosos eslabonamientos entre firmas. A mayor internacionalización, mayor competencia forzada entre asalariados de distintos países, lo que dio lugar al llamado “arbitraje global” de la fuerza de trabajo aplicado por los capitalistas, que les permitió imponer durante las últimas décadas condiciones cada vez más flexibles y salarios peores, en los países dependientes pero también en los centrales. Desde la crisis de 2008 y sus consecuencias, que fueron entre otras un debilitamiento relativo del comercio internacional, todo este andamiaje empezó a estar puesto en cuestión y fue impugnado socialmente por izquierda y por derecha. El Brexit y la presidencia de Trump, con su “Make America Great Again” y su rechazo a los acuerdos comerciales, fueron exponentes de estas corrientes profundas de malestar. Con la pandemia y los cuellos de botella que se produjeron cuando la economía empezó a recuperarse en 2021 después del colapso del año previo, se puso en evidencia numerosos riesgos potenciales de este andamiaje de la internacionalización productiva, muy provechoso para las grandes empresas pero sometido a numerosos cuellos de botella potenciales. Por eso, esta crisis aumentó la preocupación de las empresas por el fortalecimiento de la “resiliencia” de las cadenas de valor –es decir, que estén menos expuestas a los trastornos que surjan del embotellamiento del circuito logístico–. Pero se trata de una preocupación de difícil resolución, porque obligaría a un replanteo de estas estructuras fundamentales del capitalismo contemporáneo, que las firmas multinacionales son renuentes a abandonar debido a las formidable mejora en la competitividad y rentabilidad que les generó este esquema. Es en este contexto, de relativa desglobalización o decadencia de la globalización que viene teniendo lugar desde hace un tiempo –sin que surja tampoco nada con lo que el sistema mundial capitalista pueda reemplazar a esta provechosa gran empresa–, que debemos analizar las consecuencias de las sanciones económicas. Los efectos disruptivos de las sanciones en la integración económica mundial pueden venir por el lado de decisiones de los Estados –y en particular de los Bancos Centrales– y de las empresas que terminen dando lugar a dos o más espacios económicos diferenciados, con mucha menos interrelación entre sí de la que caracteriza a la economía hoy. En concreto, un eventual abandono del uso del dólar y los activos basados en esta moneda por parte de las potencias “revisionistas” que puedan sentirse amenazadas, y una reorganización de las cadenas de producción globales como resultado del abandono de las multinacionales de países que puedan eventualmente sufrir sanciones, y de la búsqueda de estos últimos de ganar grados de “autarquía” en insumos estratégicos. En un reciente artículo del Financial Times, Robin Wigglesworth, Polina Ivanova y Colby Smith se preguntan si como resultado de las mismas habría una reacción contra el dólar. El poder de las sanciones a Rusia se basa en el dominio del dólar estadounidense, que es la moneda más utilizada en el comercio, las transacciones financieras y las reservas del banco central. Sin embargo, al utilizar explícitamente el dólar como arma de esta manera, EE. UU. y sus aliados corren el riesgo de provocar una reacción que podría socavar la moneda estadounidense y dividir el sistema financiero mundial en bloques rivales que podrían dejar a todos en una situación peor.La discusión sobre el futuro del dólar no es nueva, ha surgido ante todas las crisis que atravesó EE. UU. al menos desde el desinfle de la burbuja de las “punto com” y los escándalos de Enron y WorldCom en el año 2000.Cada anuncio de países como China, Rusia, Irán o India de acuerdos para comerciar entre sí usando sus respectivas monedas sin pasar por el dólar, fue seguido de análisis sobre el futuro sombrío que le esperaba al dólar como pilar del sistema monetario mundial. Mientras tanto, como observa un reciente documento de trabajo del FMI elaborado por Serkan Arslanalp, Barry J. Eichengreen y Chima Simpson-Bell, se observan algunos indicadores que marcan un retroceso del dólar, en este caso como moneda de reserva: pasó de ser el 71 % de las reservas de los bancos centrales en 1999, a 59 % en 2021. Como se observa, hay un retroceso marcado pero mantiene una posición abrumadoramente mayoritaria. ¿Podría el salto cualitativo de las sanciones aplicadas a Rusia ser un disparador de una mayor fragmentación de la economía mundial de la que existe hoy? El poder de las sanciones se basa en la profundidad de las interconexiones que caracterizan a la economía moderna, y en el protagonismo indiscutido del dólar y de las instituciones financieras de los países «occidentales», pero, como advierte Nicholas Mulder en el prólogo de El arma económica. El crecimiento de las sanciones como herramienta de la guerra moderna, el propio uso de este poder, en un contexto que como vimos ya viene signado por tendencias contrarias a la internacionalización, puede conspirar contra las propias condiciones que hacen poderosas a las sanciones. Refiriéndose al período que siguió a la I Guerra Mundial, observa que las sanciones “explotaron las redes económicas de la globalización de entreguerras, pero finalmente socavaron sus bases políticas” [1]. Y previene: «Hoy, mientras la economía mundial se tambalea por las crisis financieras, nacionalismo, guerras comerciales y una pandemia global, las sanciones se están agravando tensiones existentes dentro de la globalización. Que las sanciones estén destinadas a promover la estabilidad internacional, desafortunadamente, no es una defensa contra este riesgo: las consecuencias negativas no deseadas pueden ser tan destructivas como los daños premeditados». Quienes hoy llevan la batuta en los Estados Unidos y la Unión Europea y están castigando a Rusia, son en todos los casos afines a los intereses de los sectores globalistas, y pretenden a toda costa salvar el statu quo. Sin embargo, al contrario de sus aspiraciones, sus acciones empujan hacia un mundo cada vez más fragmentado en bloques enfrentados. Este es un cóctel cada vez más explosivo que invita a la profundización de los choques entre potencias y debilita cualquier elemento moderador que pueda surgir de la interdependencia económica.» [1] The Economic Weapon. The Rise of Sanctions as a Tool of Modern War, New Haven y London, Yale University Press, 2022, p. 13
Esteban Mercatante
La fusión nuclear: Los mitos y la realidad (Esta última, a muy largo plazo)
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«Es recurrente. Cada vez que se habla de energía durante un tiempo suficientemente largo acaba llegándose al tema de la fusión nuclear. Esa utopía de energía limpia, ilimitada y barata, que hará que todos los problemas energéticos del mundo se solucionen. Si como yo piensas que los unicornios no existen, sigue leyendo. Estamos ante un debate estéril. Un debate que lleva teniéndose treinta años, desde que a finales de los 80 un par de charlatanes pseudocientíficos anunciaran que habían logrado la fusión fría. Es cierto, después de un tiempo nadie les creyó, pero ese evento metió el debate de la energía a la fusión como una posible solución a nuestros problemas.El estado de la fusión a día de hoy
Lo cierto es que aún estamos muy lejos de obtener energía con la fusión nuclear, por mucho que haya noticias que parecen indicar que lo tenemos a la vuelta de la esquina. Pero antes de nada, veamos en qué consiste la fusión. Básicamente la fusión nuclear es una reacción en la que dos elementos químicos se unen para formar uno más pesado, liberando ingentes cantidades de calor en el proceso. Normalmente se unen dos átomos de hidrógeno para formar uno de helio. El hidrógeno es el elemento más común del universo y el helio resultante, aparte de ser útil para procesos industriales, no es radiactivo. Todo suena maravilloso, ¿verdad? La única «pega» es para lograr fusión hace falta mucho calor y presión. Y por tanto aportar energía. Y confinar el hidrógeno y que no se escape. Y que el reactor donde se produce la fusión aguante el calor. Y luego extraer la energía resultante. Todo esto son retos técnicos muy grandes. En la actualidad hay varios experimentos importantes, el más avanzado el ITER, un proyecto internacional muy complejo. El objetivo de ITER es lograr generar más energía de la que se introduce para iniciar la fusión. Pero todavía no se ha llegado a este punto. Y aunque se lograra, en ITER no se ha diseñado cómo extraer este excedente de energía. De hecho no está nada claro que ITER, al introducir sistemas para extraer la energía extra, sea rentable energéticamente. Es decir, puede que a finales de esta década ITER genere más energía de la que se introduce (está por ver) pero no que sea posible convertir este extra de energía en electricidad de una forma que realmente ITER genere energía neta.La inversión en lograr fusión
Por tanto, como vemos, todavía quedan retos técnicos para la fusión nuclear. Y ya se habla del siguiente proyecto (DEMO), este sí con intención de generar electricidad. Pero hablemos de los costos. ITER es un proyecto muy caro. Estimaciones oficiales indican que todo el proyecto costará alrededor de 20.000 millones de euros, aunque hay otras estimaciones (en disputa) que indican que se irá más bien a los 40-60.000 millones. Lo cierto es que toda esta inversión es simplemente en investigación, pero indica lo lejos que estamos de lograr la fusión. Para hacernos una idea, el colisionador de hadrones del CERN (LHC), que también es un gran proyecto internacional, costó 7.500 millones de euros. Después de ITER llegará DEMO, que seguramente logre generar electricidad, pero seguirá siendo una demostración. Y ya estamos hablando como mínimo dentro de una década, si no dos. Vamos, que antes de 2050 es altamente improbable que haya ninguna central de fusión funcionando. Eso con suerte, ya que desde los años 70 se lleva diciendo que para la fusión nuclear faltan 20-30 años. Pero ahora parece que por lo menos hay avances técnicos significativos. Y ojo, no estoy en contra de esta investigación. La investigación en ciencia básica y aplicada aporta mucho a la humanidad y de ITER y DEMO vendrá mucho conocimiento científico que se podrá aplicar a otras áreas, no solo a la energía.Los problemas prácticos de la fusión
Sin embargo, no todo es un problema de horizonte temporal. Es cierto que tenemos problemas energéticos a día de hoy y que tienen que estar resueltos esta década y no se pueden esperar 20 años a un promesa que quizá sean en realidad 30 o 40 años. Pero aparte, existen otros retos. La gente que dice que la fusión nuclear es una energía limpia, barata e ilimitada no está diciendo la verdad. Por un lado, aunque es cierto que es mucho más limpia que la fisión nuclear, ya que los residuos no son radiactivos, también es verdad que no es completamente inocuo: en generar fusión nuclear existen riesgos y radiación (aunque no sea a largo plazo). Por otro lado no es ilimitada. El hidrógeno que se necesita para realizar fusión no es «estándar», sino que se necesita deuterio y tritio, y obtenerlo también puede llegar a tener su dificultad (y costo). Por tanto existen retos técnicos incluso si la fusión es viable a nivel comercial. No estamos hablando de una energía fácil de obtener, sino algo que requería una ingeniería muy compleja, mucho más de lo que estamos acostumbrados en las centrales eléctricas actuales. Y todo esto, claro está, tiene un impacto en los costos. El costo de crear una central de fusión, si es viable técnicamente, sería muy elevado. Y este costo de amortización de la construcción y mantenimiento de la misma es el que fijaría el precio de la energía generada. Seguramente sería muy elevado comparado con el coste de energías renovables y almacenamiento que vamos a ver en las próximas décadas. Hay gente que piensa que en una central eléctrica si el costo del combustible es cero o muy bajo, la energía será barata. Pero no es así. En las centrales de energía solar, eólica, nucleares o hidroeléctricas el costo del combustible es cero o despreciable y sin embargo generar la energía tiene un precio: la inversión inicial (amortizada durante los años de vida útil) y el mantenimiento de la misma es el que da el costo de la energía producida. Por tanto, debemos dejar de hablar de la fusión como la solución a nuestros problemas energéticos. Primero, porque estamos muy lejos de que sea una realidad. Segundo, porque aunque lo sea, sus costos seguramente sean altos. Quizá dentro de veinte, treinta o cuarenta años la tengamos, pero será un elemento más del mix energético, interesante porque quizá nos pueda dar una buena fiabilidad y disponibilidad al igual que las nucleares actuales, de forma más limpia y con mejor prensa. Pero desde luego no es algo de lo que debamos debatir ahora mismo.»Macron, reelecto, dice: «La ira de quienes votaron por Le Pen debe ser abordada»
El Pampa III Bloque II, el avión ícono de la industria aeronáutica argentina, que no podemos exportar
Nuestra industria aeronáutica -y los aficionados a la aviación en Argentina, que son muchos- siempre han tenido expectativas de exportar el IA-63 Pampa, su ícono. Pero no se han concretado en 38 años. Aquí detallamos las varias y lamentables razones por qué no.
La nave, que nació en los ‘80 para dotar a la Fuerza Aérea Argentina de un nuevo avión de entrenamiento, tiene versiones extremadamente modernizadas y se produce en la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (FAdeA) en Córdoba. Aunque desde tiempos de Raúl Alfonsín las autoridades están convencidas de su potencial para venderse a otros países -una idea transversal a varios gobiernos-, eso nunca se logró. Hay coincidencia entre los expertos en el sector de que el problema no es el avión, sino el país. La falta de financiamiento es clave. En realidad, hay otras claves también. Un caso exitoso en la región es la brasileña Embraer, también estatal. Es una compañía que desde 1970 fue construyendo una inserción internacional creciente, con sucesivos bimotores de turbohélice y luego turbofan, hasta volverse hoy la tercera proveedora mundial, después de Boeing y Airbus, de jets de cabotaje para pasajeros. De hecho, FAdeA produce piezas para un transporte militar de Embraer, el KC-390, que trata de disputarle mercado al viejo Lockheed C-130 Hércules. Hoy los mercados potenciales del Pampa –su precio ronda los US$ 15 millones– son Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Uruguay, Nigeria, Camerún, Mali y Senegal. Pero Uruguay, este año de renovación de flota parece estar decantándose por el AERO Vodochody L39NG, un jet de entrenamiento avanzado fabricado en la República Checa. Los uruguayos fueron clientes de otro excelente avión argentino, el Pucará, que usaron como patrulla naval. Y como tales, víctimas secundarias de todos los intentos de la Fuerza Aérea Argentina de no seguir construyendo, no exportar, desprogramar e incluso eliminar los Pucas desplegados en servicio. Por ello, los uruguayos sencillamente no tuvieron jamás un servicio decente de posventa. Peor aún, se tuvieron que desprender de su flota de 8 naves porque no les conseguíamos remotorización. En Colombia pueden decir otro tanto, e incluso en Sri Lanka: les gustan nuestros aviones, no así nuestro país. “No tenemos financiamiento y para esas operaciones hay que ir con un banco nacional de desarrollo bajo el brazo”, dijo la presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, para referirse al fracaso de exportaciones del Pampa. En lo que se refiere únicamente a crédito como palanca de ventas, tiene razón. el caso de Embraer fue así, se hizo desde abajo vendiendo un buen transporte biturbohélice para 14 pasajeros, el Bandeirante, pero con el respaldo crediticio del BNDES brasileño. Para el caso, el año en que el Bandeirante empezó a venderse prodigiosamente en Europa, la Fábrica Militar de Aviones (antecesora de la actual FAdeA) tenía un avión similar hasta en el precio, el Guaraní II. Éste llegó a salir en tapas de las revistas especializadas y en las primeras planas de la prensa argentina tras haber cruzado el Atlántico (de Recife a Dakar) en su vuelo desde Baires a Paris, rumbo a la exposición de Le Bourget, en 1965. Los brasileños, mientras tanto, vendían su Bandeirante, tan parecido, de a decenas y luego de a centenares, con un combo de crédito y buenas prestaciones. La Argentina no hizo siquiera el intento. El avión se desprogramó en 2007.Un avión nacional exportable:
Hay otro avión de entrenamiento que hoy la Argentina aspira a vender, y con el que tiene más chances que con el Pampa: el IA-100 Malvina. Es un entrenador primario, para las 40 a 100 primeras horas de vuelo de los cadetes de aviación, funciona a hélice, con un motor pistonero Lycoming 360 de 225 HP, tiene una aviónica israelí bastante impresionante, es el primer desarrollo de FAdeA con una célula íntegramente hecha de materiales compuestos, estará volando a fin de año y costará U$ 1 millón por unidad. Lo que hace sensato y exportable al IA-100 Malvina son dos cosas: * la integración local del aparato anda en el 70%: el 30% restante importado está básicamente en el costo de la aviónica de Elbit y del motor Lycoming, y éste último se produce desde 1955 y es de muy bajo mantenimiento. * Incluso dedicada a vuelo acrobático, la célula de plásticos reforzados del Malvina es virtualmente eterna, si se la compara con las estructuras de duraluminio tradicionales que viene diseñando la fábrica cordobesa desde los años ’40. Esto le abre al Malvina otros nichos de mercado no militares: en versión triplaza y cuatriplaza, puede ser un buen aerotaxi, un avión privado, un aparato de bajo costos para ejecutivos, y lo que cualquier aeroclub quisiera tener para reemplazar los viejos Cessna 172 por algo con menos mantenimiento. Iriondo le tiene fe al Malvina: “Es exportable. Es un buen avión para la región que no tiene los recursos de Estados Unidos y Europa. Una resolución del BICE establece que financiará las exportaciones del IA 100 ya que los montos entran en sus márgenes de créditos; operaremos como Embraer en este caso”. Con dos prototipos del Pampa y con el IA-100 FAdeA participó de la feria del sector en Chile. Las acrobacias aéreas del Pampa -tiene una agilidad de libélula y una máxima de casi 800 km/h- suscitaron un pico de lecturas de viejos artículos de AgendAR sobre este avión. Los lectores están muy especialmente interesados sobre su posible desempeño como caza liviano de ataque a tierra (ver aquí). Es la historia de vida del Pampa desde 1983: es verlo volar, leer las especificaciones y preguntar por él. ¿Pero comprarlo? Por una vez, márketing no le falta, al menos desde 2020: Iriondo se sumó a la gira comercial de Cancillería por el mundo árabe. Pero los expertos en esta industria señalan que, para mostrar al mundo que el avión es vendible, la Argentina debe tener un número importante de unidades fabricadas localmente y en uso. FAdeA tendría un Pampa vendible si lograra producir unas ocho unidades al año (el doble que en los últimos dos). Y para eso se requiere una fuerte inversión en materiales. Y para eso hay que tomar la decisión política de hacer un acopio fuerte de sus componentes, que por ser importados en un 84% del valor, cuestan en dólares. Por lo demás, como al hacer compras a lo grande se consiguen mejores precios, éste sería el único modo de bajar el precio de la aeronave (muy moderado, considerando prestaciones), e incluso conseguirle a FAdeA un mejor margen de ganancia. «A lo grande» significa que en 1983 se iban a fabricar seis, para empezar. Pero la Fuerza Aérea lo pensó mejor y dijo «mejor cuatro». Luego fue cero: al vender Carlos Menem la fábrica cordobesa a Lockheed Martin, en 11 años se produjo UN Pampa nuevo. En 38 años se construyeron 35 aparatos, menos de uno por año. La idea es que ningún país nos comprará el Pampa si en nuestro país no hay 30 modernizados a modelo 3 bloque 2 entrenando cadetes en Argentina, y 8 nuevos fabricándose cada año. Por muy bueno que sea el avión, nadie confía en que Argentina, como vendedora, pueda darle mantenimiento si no tiene una producción decente. Después de lo que les pasó a Colombia, Sri Lanka y Uruguay con el Pucará, el que se quemó con leche ve una vaca y llora. En el caso de Uruguay, no tenemos perdón: nos pedían que remotorizáramos sus 8 Pucas y nos negamos. Acto seguido, en un homenaje a la idiotez institucionalizada, en 2018 la Fuerza Aérea Argentina anunció solemnemente que lo desprogramaba (no era el primer intento). Como si hubiera hecho falta, tras rechazar durante décadas pedidos por alrededor de 120 aparatos, haber dejado sin contestar una propuesta de asociación de la Boeing para fabricarlo, haber destruido los utillajes para fabricar las células en 1983 y haber rechazado pedidos de al menos una decena de países. ¿Qué mantenimientos iba a darle una Fuerza Aérea desesperada por no fabricar y no vender el avión de mayor potencial exportador de su historia? En 1983 la Royal Air Force testeó durante seis meses en la base de Boscombe Down las capacidades de un «Puca» capturado en las Malvinas, y emitió un informe elocuente (ver aquí) por el título y la conclusión. El título es: «El resultado de un buen diseño». La conclusión dice: «Resulta extraña la escasa agresividad comercial de los argentinos, que habrían contado con un mercado internacional estimado en 400 aeronaves». Durante la administración de Mauricio Macri se habían vendido dos Pampas a Guatemala por US$ 28 millones a Guatemala, pero la operación se canceló porque la Contraloría General de Cuentas de ese país le recomendó a Defensa desistir. El proceso se canceló definitivamente en esta gestión. El Pampa debería competir con aviones que se han fabricado en series importantes, y que se motorizan en buena medida a turbohélice. Los rivales a derrotar en las licitaciones son el Súper Tucano de Embraer -hay fabricados más de 260-. el KAI KT-1P (hay unos 180 construidos); el Hongdu JL-8 (500 fabricados) y el Texan (unos 750 producidos). Todos esos fabricantes tienen algo más que buen apoyo crediticio para exportar. Tienen la decisión política de fabricar y competir. En tiempos de Macri, el Ministerio de Defensa compró 12 Texan II, en una admisión no necesariamente estúpida de preferencia por lo importado: toda compra siempre deja vueltos. Por algo nuestros éxitos de ingeniería aeronáutica terminan en fracasos de mercado. Esta preferencia fue la marca de agua de esa administración, pero para la imagen exportadora de FAdeA y de su producto «de bandera», el Pampa II bloque III, aquello fue como un tiro entre los ojos. ¿Quién le compra un entrenador avanzado a un país que no se lo vende ni a sí mismo? A casi medio siglo de los primeros planos y con varias actualizaciones de motor y aviónica, el Pampa sigue siendo un muy buen avión, pero también es el resultado de algunas decisiones demenciales típicas del Proceso. En un país que ya en 1974 había tenido una hiperinflación mayor del 1000%, ¿a quién se le ocurre que va a poder construir en grandes cantidades e incluso exportar un avión con un 100% de componentes importados? En épocas de los Kirchner se logró nacionalizar un 13% de los componentes, y con la administración de Iriondo se avanza a un 16%. La idea no es únicamente reducir costos sino desarrollar proveedores. “Hay ahorro de divisas -resume Iriondo- Estamos introduciendo componentes nacionales y de la región; nos permiten ahorros de entre 40% a 50%”. (Mi agradecimiento a la colega Gabriela Origlia, cuya nota aquí sirvió de inspiración a la presente).Daniel E. Arias
Reunión de urgencia en Energía para contener la escalada del precio del gas para industrias
El precio spot del gas llegó este semana a rozar los 15 dólares por MMBTU, lo que disparó las alarmas en el gobierno. Por eso, la cartera que dirige Darío Martínez convocó para ayer sábado al mediodía a las comercializadoras que se encargan del suministro de gas para industrias. La tensión sobre el valor del hidrocarburo se suma a las dudas acerca de cómo gestionar la escasez de gas durante el invierno.
La Secretaría de Energía convocó a una reunión con empresas comercializadoras de gas —las firmas que se dedican a la venta del hidrocarburo sin ser productores— para analizar medidas que permitan contener la escalada del precio del gas en el mercado spot que se registró esta semana. Según indicaron cuatro fuentes privadas sin contacto entre sí, el valor del hidrocarburo para algunas industrias llegó a tocar en los últimos días los 14 dólares por millón de BTU. En Energía existe preocupación no sólo por el abastecimiento físico de gas para el sector industrial, tal como quedó en evidencia esta semana con las reuniones tanto con referentes de Córdoba que sufrieron restricciones, como con dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA). También por el impacto en la inflación de la fuerte suba del gas, que en algunos rubros productivos tiene un peso importante en la estructura de costos. “Me dirijo a Ustedes con el objeto de convocarlas a una reunión virtual, para el día de mañana, sábado 23 de abril a las 12 hs, a fin de de analizar la situación del mercado de Gas para la Industria”, dice el breve comunicado enviado a empresas comercializadoras, entre las que se destacan Albanesi, Energy Traders (que fue duramente cuestionada por la Secretaría por los problemas registrados en Córdoba) y Metro Energía, entre muchas otras. La premura del gobierno obedece a una cuestión puntual: las comercializadoras están cerrando en abril buena parte de los contratos anuales que empiezan a regir, por lo general, el 1 de mayo de cada año. Como en mayo de 2021 ya hubo problemas con la disponibilidad física de gas durante el bimestre abril-mayo, muchas comercializadoras tomaron la decisión de ser más conservadoras a la hora de contratar por 12 meses la venta de gas. Prefieren cerrar contratos sólo con sus principales clientes y reservarse el resto del gas al que pueden acceder para venderlo en el mercado spot de corto plazo. Desde la óptica de los privados, es la mejor opción para monetizar un precio más alto en un mercado que estará corto de gas en los próximos meses. Esa situación deja a Energía frente a la decisión de convalidar —por acción o por inacción— precios del gas crecientes que terminan impactando en las expectativas inflacionarias de muchos fabricantes de manufacturas e incluso productos alimenticios. Resta saber qué rol jugará IEASA, la empresa estatal que está cargo de la importación de Gas Natural Licuado (LNG, por sus siglas en inglés), que suele operar en la praxis como proveedor de última instancia de gas. La primera pregunta que deberá responder el gobierno es a qué precio está dispuesta IEASA a revender el GNL que importó a un promedio de 39 dólares por MMBTU. Está claro que trasladar ese precio a las industrias es inviable, porque las industrias podrían decir, de manera verosímil, que con esa decisión el Estado estaría fogoneando la inflación, pero tampoco puede revender el gas a un precio que esté super desfasado de ese indicador.Creció el caudal del Paraná, pero pronostican una bajante severa a partir de junio
El caudal llegó hasta los 4 metros en las últimas semanas, pero mayo y junio serán meses secos. Se prevé una nueva bajante, fenómeno hídrico que se viene repitiendo estos tres años y afecta a la región sur del continente.
La pronunciada bajante del río Paraná, que empezó en 2019, continuará este año con fuertes impactos en la provisión de agua para hogares, la navegación y la generación de energía. La falta de lluvias en las cuencas brasileñas de los ríos Paraná e Iguazú figura entre las causas principales del fenómeno, que se registró once veces entre 1909 y 1969. Investigadores y docentes de las universidades nacionales del Litoral (UNL), Misiones (UNaM) y Nordeste (UNNE) advierten sobre el estado actual de la situación y la proyección a mediano plazo. “La condición de bajante del Paraná persiste. Hay un leve repunte, que va a terminar en cuestión de semanas. Depende de la ubicación del tramo en territorio argentino. Pero lo importante no es el corto plazo de los próximos tres o cuatro meses”, explicó Carlos Ramonell, geólogo y docente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL. Ramonell señaló que “hay un tema del que no se habla desde los organismos oficiales, que hacen pronósticos muy cortoplacistas, y que llegan a decir que hasta abril o mayo persiste la condición de la Niña (fenómeno global que afecta a las lluvias), por un exceso de cautela”. “En realidad, ya sabemos que termina la época de lluvias ahora y listo. El río Paraná tiene que sobrevivir con lo poco que caiga. Pero la condición de estiaje (nivel más bajo de un río) acá en Argentina se vive en los meses de agosto y setiembre e incluso en octubre hacia el Paraná inferior. Entonces ahí va a estar la situación crítica”, advirtió. Por su parte, Hugo Rohrmann, ingeniero en Recursos Hídricos de la UNNE, subrayó que “ahora en Resistencia y Corrientes el río ha crecido y superó los tres metros en Corrientes, que es el límite para considerar agua baja o media”. “En toda la cuenta del Paraná superior, en Brasil, las lluvias no fueron tan significativas y volverán las aguas bajas. Los servicios meteorológicos de Argentina y Brasil informan que hasta mayo o junio no van a mejorar las lluvias”, destacó Rohrmann. Sin embargo, mostró cierto optimismo al asegurar que “las últimas lluvias hacen que uno vea las próximas temporadas de lluvias con buenos auspicios” y enfatizó: “Da la impresión de que podría ser normal la temporadas de lluvias y entonces allí se habrá terminado esta gran bajante”. Alarmante impacto ambiental Respecto de los efectos de la bajante del Paraná, Rohrmann aseguró que el contexto es un fenómeno “excepcional, porque hace cincuenta años que no se daban valores tan bajos”. “El impacto ha sido variado. Lo más evidente es la toma de agua de Santa Fe al norte. Más del 60 por ciento de las tomas han tenido problemas. En Puerto Iguazú se interrumpió, porque las bombas quedaron en el aire y el agua abajo. Y tres años consecutivos con bombas exigidas no es bueno. Todas las prestadoras tuvieron que trabajar con bombas auxiliares”, remarcó. Por otra parte, destacó que de Rosario al norte “la navegación fluvial comercial está muy afectada” y que en Puerto Barranqueras “también se vieron interrumpidas las terminales de descargas de empresas que abastecen de combustibles, por lo que, como eso no se podía hacer, se llevó a cabo en camiones”. El ingeniero de la UNNE advirtió que “otro aspecto es el impacto en la fauna, que fue muy directo, porque la mayoría de las especies necesitan salir del cauce del Paraná e ir a los afluentes para alimentarse y reproducirse”. Añadió que esa actividad “en estos tres años de bajante no se dio” y señaló que hay “problemas entre las jurisdicciones de Argentina y Paraguay”, al momento de controlar y buscar soluciones. Por otra parte, hizo hincapié en que a raíz de la bajante del Paraná “hay un agua de menos calidad”. “El sedimento también es un problema muy evidente. Cuando menos agua trae el río, también se genera un impacto, porque es menos agua y los sedimentos son los mismos y eso afecta mucho el trabajo de plantas de agua potable”, advirtió. Problemas energéticos que crecen Para Alejandro Ruberto, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNNE y la UNaM, durante el período comprendido entre julio de 2019 y marzo de 2022 las lluvias en el área de influencia del ente binacional argentino-paraguayo Yacyretá y de Itaipú (gestionado por Paraguay y Brasil) “fueron inferiores a las normales, con lo cual al extenderse más de mil días han almacenado sustancialmente menos volumen de agua”. Ruberto puntualizó que “al ser las presas de llanura de paso por su casi nula capacidad de retención, esta bajante prolongada mostró la faz almacenadora y de regulación que ejercen las presas de llanura en situaciones extremas”. Con la bajante “se muestra que en estiaje pasa a tener preponderancia el almacenamiento y la regulación de caudales para mantenerse cerca de la cota de funcionamiento y así generar mayor energía posible”. “En abril de 2022, Itaipú está operando con 80 por ciento de su volumen útil, lo que invita a reflexionar acerca de la importancia del manejo y regulación en aguas bajas en la operación de las represas tanto para el abastecimiento de agua potable, cuidado del medio ambiente y capacidad de drenaje de aguas grises, entre otras circunstancias”, aseguró. Rohrmann, en tanto, recordó que en 2021 la generación de energía en Itaipú y Yacyretá fue menor, porque estuvieron trabajando con algunas turbinas sí y otras no, por la sencilla razón de que no había agua, algo que también sucede en 2022”. Ramonell, por su parte, precisó que la bajante extraordinaria del Paraná “no afecta la infraestructura vial y ferrovial de cruces del río, como el Túnel Subfluvial y los puentes”. “Sin embargo, las pérdidas económicas que genera la bajante a la Hidrovía, en promedio, se estima en el orden de 2 millones de dólares por día”, resaltó el especialista en El río Paraná en su tramo medio (puede consultarse en este link). La Hidrovía Paraná-Paraguay -arteria principal del comercio exportador- tiene una extensión de 4.122 kilómetros, desde Buenos Aires hasta Corumbá–Cáceres por el río Paraguay, y hasta Puerto Iguazú por el Alto Paraná, además de 239 kilómetros en el estuario del Río de la Plata, desde Buenos Aires hacia el Atlántico. Transita por cinco países, con longitudes similares en Brasil, Paraguay y Argentina, y puntos de contacto en Bolivia y Uruguay.El director de la OIEA, Rafael Grossi, encabezará una misión a Chernobyl en Ucrania
Encuesta: la actitud de los argentinos hacia la vacunación
Revisitamos un Especial de AgendAR: La sociedad argentina, el campo, y un capitalismo de enemigos
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Argentina es, entre muchas otras cosas, un país productor de alimentos. Y es como exportador de alimentos que llega a ser un jugador fuerte en el escenario global. Varía su posición en ese «ranking» según como se mida, y también según las vicisitudes del clima, pero en ningún caso deja de estar en los primeros puestos de esa docena de países cuyas producciones determinan los precios de los alimentos y el forraje en los mercados. Esto ha sido así a lo largo de su historia. En buena parte ha determinado su historia, y sus problemas. En actas del Cabildo de Buenos Aires del siglo XVII se lee sobre las pujas con los productores de trigo y la necesidad de garantizar al provisión de pan para los vecinos. Pero eso sería historia antigua, no? En AgendAR hemos reproducido el año pasado estos artículos sobre lo que sucedió en los últimos 100 años y está sucediendo ahora en las relaciones entre la actividad rural y el resto de la Argentina. El autor es Roy Hora, doctor en Historia Moderna por la Universidad de Oxford, profesor en la Universidad de San Andrés y en la Universidad Nacional de Quilmes, e investigador principal del CONICET. Invitamos a leerlo a quienes se animen a reexaminar los «relatos», convencionales y contradictorios que todos hemos escuchado, una y otra vez. . .
