El gobierno de Jair Bolsonaro logró una victoria con la aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma previsional, que él había definido como el proyecto más importante del inicio de la gestión. El proyecto eleva a 62 años la edad mínima de jubilación de las mujeres y a 65 la de los hombres.
En la madrugada de ayer, con 370 votos a favor y 124 en contra, el Plenario de Diputados aprobó en general la propuesta enviada por el Ejecutivo. El poderoso ministro de Economía, Paulo Guedes, es al autor del proyecto con el cual, según sus palabras, fue desactivada una «bomba» de tiempo la cual amenazaba hacer estallar las cuentas públicas.
Con la puesta en vigor del nuevo sistema el Estado ahorrará más de 900 mil millones de reales (u$s 230 mil millones) en una década, según los cálculos de Guedes.
Por tratarse de una reforma constitucional el cambio del sistema jubilatorio requiere de una mayoría especial de 3/5 de Diputados, que son 308 congresistas, y un igual porcentaje necesario en la Cámara Alta.
El presidente de Diputados, Rodrigo Maia, convocó para hoy a una nueva sesión en la que serán votados 8 puntos en particular propuestos por la oposición. Ya no es posible cambiar lo votado en general y el gobierno confía poder enviar de inmediato la media sanción de Diputados al Senado.
Empanadas por $ 20, medialunas por $ 8, una grande de mozzarella $ 80, sandwiches de miga por $21. Estos precios no están desactualizados (por ahora). Son los nuevos valores que manejan los locales de comida “low cost” que se reproducen rápidamente por la Capital y el Gran Buenos Aires e irrumpen en el mundo gastronómico.
Como consecuencia de la crisis económica, estos tipos de comercio vieron una oportunidad: salir al mercado con precios competitivos y llegar a un público que ya no puede acceder al “gustito del delivery”.
“Nosotros abastecíamos a las panaderías de los supermercados, pero los plazos de pago son a 60 ó 90 días, por lo que no contábamos con fondos con liquidez en el día a día, por eso decidimos salir al mercado con clientes directos y con locales propios”, explicó Fernando Arosio, jefe de franquicias y expansión de Costumbres Argentinas.
La cadena que comenzó a operar en 2014 con 3 locales propios, creció a pasos rápidos, casi al ritmo de la inflación. A principios de año contaba con 49 sucursales, hoy ese número asciende a 56 y prevén llegar a fin de año a 70 locales en Capital Federal.
Otro de los nuevos jugadores que irrumpe con precios hasta tres veces más económicos que los locales convencionales es la cadena Tomasso. La pizza de mozzarella cuesta $ 80 y cada empanada se vende a $ 20. “Tengo tres locales, en Palermo y Caballito. Empecé con la cadena hace 2 años y medio y abrí el último de mis locales hace apenas tres meses”, sostuvo Lucas Pehua, dueño de la franquicia, quien asegura que el negocio es muy rentable.
Una de las claves para ofrecer precios competitivos es contar con locales pequeños, sin comedores, con pocos empleados y sin delivery propio. “Nosotros no trabajamos con ninguna aplicación ni contamos con envío propio, pero sí llegan las motos de Glovo y Rappi a buscar los pedidos”, agregó Pehua.
Al clásico Costumbres Argentinas se sumó hace algunos meses la cadena “Al Paso”, que vende comida rápida que va desde hamburguesas hasta sandwiches. “Los locales grandes cuentan con una facturación por mes de $1,8 millones. Mientras que los comercios “Al Paso” cuentan con una facturación que va entre los $ 800 mil y $1,5 millones por mes con una rentabilidad neta en ambos casos de entre el 12% y 13%”, detalló Arosio.
Los nombres de las cadenas se reproducen semana a semana y aparecen nuevos jugadores que ven con entusiasmo el negocio. “La empanaderia” y “Empanadas Brozziano”, entre otros, ofrecen el mismo tipo de producto. Variedad de gustos a un precio que oscila entre los $ 19 y $ 20 la unidad y medialunas de grasa y manteca a $8 cada una. En todos los casos se trata de mercadería congelada que se prepara según la demanda.
El Gobierno porteño, a través de el Ministerio de Economía y Finanzas encabezado por Martín Mura, emitió ayer una Letra del Tesoro en pesos con un vencimiento a 119 días, que ofrece una cobertura ante una devaluación antes del vencimiento. Es la segunda oportunidad en que el Tesoro de la Ciudad emite este tipo de instrumentos.
El seguro de cambio se activa si el tipo de cambio supera al vencimiento, el 5 de diciembre, los $ 53,13. En ese caso, el inversor cobrará la variación del tipo de cambio más 4,25% de intereses en pesos.
La emisión llevada a cabo registró 394 ofertas por un monto total de $ 10.900 millones. El gobierno de la Ciudad Autónoma tomó financiamiento por $ 6.000 millones a una tasa de 50% nominal anual.
La Cámara Nacional Electoral intimó al gobierno a entregar el software del escrutinio provisorio. Pero, según denunciaron los apoderados del Frente de Todos: “Nos citaron para mostrarnos un PowerPoint”. En un encuentro en la Dirección Electoral, el Ejecutivo le entregó a los apoderados de los partidos la información, pero no el «código fuente», por tener propiedad intelectual.
Los representes del Frente de Todos se retiraron del encuentro que organizó el Gobierno luego de que no les entregaran el código fuente del software con el que se realizará el escrutinio provisorio de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) y harán un nuevo reclamo ante la Cámara Nacional Electoral (CNE).
“No están dadas las condiciones de seguridad. Por el momento tenemos el amparo ante Servini y ahora vamos a plantear esta situación que sucedió ahora. Nos citaron para mostrarnos un PowerPoint que no es lo que realmente tenían que presentar”, explicó Patricia García Blanco, apoderada del Frente de Todos, a la salida de la reunión.
En la campaña que ya finaliza para estas Primarias Abiertas, el debate público dio un giro inesperado e incorporó algo poco usual en Argentina: la política científica. Entre otros gestos, se prometió devolver a la ciencia el rango de ministerio y se cruzaron apoyos públicos de investigadores a los precandidatos a presidente, por medio de la firma de solicitadas.
Estos respaldos generaron -por azar o deliberadamente- una controversia que tuvo repercusión en los medios: durante un acto realizado la semana pasada en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, cuando el candidato Alberto Fernández mencionó a la biotecnóloga Sandra Pitta, una investigadora reconocida por sus críticas a las políticas científicas de los últimos quince años. Pitta, quien había hecho público su voto por Mauricio Macri, expresó en Twitter su preocupación acerca de su futura continuidad laboral como investigadora del Conicet tras un eventual triunfo del Frente de Todos.
El revuelo que esto generó fue tan grande que el propio Fernández llamó a la investigadora por su nombre asegurando, ante cientos de profesores y alumnos, que –en un futuro gobierno– ningún científico deberá preocuparse de perder su cargo: “Sandra, sacate ese miedo, es un miedo incomprensible”.
Volveré a trabajar? Felix Requejo se pregunta si me van a dejar permanecer en CONICET. Y después se preguntan por qué muchos no firman? pic.twitter.com/NpSARYo104
“En los últimos meses percibo una creciente situación de incomodidad. Sé de colegas con miedo y de algunos que hacen comentarios políticos que a veces son hostigados en las redes, especialmente macristas. Sin embargo, por ahora, esto no llega a afectar el trabajo serio de los laboratorios”, afirmó el investigador del Instituto Leloir, Luis Quesada Allué. El académico, de filiación socialista, remarcó que “en los últimos meses se ha profundizado la grieta, y con esto, se abre la puerta hacia posibles actitudes no del todo equilibradas. Me preocupa ese camino. Tengo, además, colegas que afirman que no convocarían a su grupo a investigadores fanáticos kirchneristas”.
Para el doctor Gallo Soler Illia, experto en nanotecnología e investigador del Conicet, en general los científicos comparten el amor por la ciencia y por el país: “En esa cuestión no tenemos diferencias pese a simpatizar con distintos partidos. Pero es cierto que, desde ambos lados, nos tiramos chicanas, porque también somos seres políticos”. Soler Illia, uno de los firmantes de la solicitada en defensa de la reelección de Macri, agregó: “Aunque lo votaré, también lo he criticado públicamente por sus prejuicios contra la educación pública y las inversiones en ciencia”.
Los firmantes de las solicitadas a favor de uno u otro precandidato coinciden en que la grieta no juega a la hora de hacer ciencia. “Respeto a mis colegas que no piensan como yo. Específicamente en el trabajo de los laboratorios, no veo bullying. Obviamente somos todos personas adultas, que podemos discutir fuerte. Por ejemplo, yo sostengo que Barañao miente al hablar de ciertos temas. Supongo que algunos podrían pensar que lo estoy agrediendo”, sostuvo Juan Pablo Paz, profesor del Departamento de Física de la FCEyN.
“Yo no percibo una grieta en el día a día”, aseguró la investigadora del Conicet Marina Simian, quien concurrió a un concurso televisivo para recolectar fondos y poder seguir investigando pero que, al mismo tiempo, apoya la reelección de Macri.
“Alguna vez
podemos tener un cruce con alguien poco tolerante. Pero la mayoría
de los colegas con lo que compartimos espacios son muy ubicados. Y
más allá de la ideología, nos respetamos”.
Por su parte, la doctora Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos, aseguró que “cada uno tiene su idea política y vota lo que quiere. Yo creo que no hay una grieta. He compartido actividades y comisiones en sociedades científicas con colegas que firmaron la solicitada por Macri y está todo bien. Creo que los medios reflejan el fenómeno de posiciones políticas con algo de exageración. Y no escuché colegas que hayan pedido cambio de grupo ni sufrido bullying por estos temas. Lo cierto es que en los laboratorios hay debate, como en todos los lugares. Se discute de política, pero también de fútbol, sin afectar el trabajo”.
Juan Pablo Paz
agregó una anécdota significativa: “Es público que tengo
simpatías kirchneristas. Sin embargo, le mandé a un físico colega
simpatizante del PRO la solicitada de Macri para que la firme porque
creo que comprometernos es importante ¡Y la terminó firmando!”.
Algo similar reveló Soler Illia. “Yo todo el tiempo me peleo
políticamente con los doctores Roberto Salvarezza y Félix Requejo,
que son militantes kirchneristas. Pero también los respeto mucho
como investigadores y he trabajado con ellos en proyectos conjuntos”.
Finalmente, Pitta aseguró: “Yo tengo becarios, colegas y amigos que militan en otros partidos y no tenemos problemas. Trabajamos profesionalmente, charlamos y coincidimos en temas de género o aborto, aunque evitemos hablar de política”.
En este debate la izquierda de simpatías troskistas tiene posición tomada. En un comunicado titulado “Hipocresía M y K”, afirman que “los argumentos que justifican los alineamientos a uno u otro lado giran en torno a la política científica bajo las gestiones kirchnerista y macrista. En ambos casos los pronunciamientos contienen medias verdades, que esconden grandes mentiras”.
Los científicos kirchneristas denuncian el ajuste en curso en el sector de Ciencia y Técnica y asocian la “década ganada” a un modelo basado en “la ciencia, la tecnología y el conocimiento generados en nuestro país”.
Los científicos macristas no niegan el ajuste en curso, pero señalan que este comenzó con el kirchnerismo. Y concluyen que en la última década, los salarios de los científicos han perdido el 50% de su poder adquisitivo, una mitad durante el kirchnerismo y la otra, con Macri”.
Ambos lados tienen parte de razón: los salarios en Ciencia y Técnica, nunca muy altos, sufrieron como todas las remuneraciones con la recesión final del menemismo, y la débacle de la Alianza. El kirchnerismo no las actualizó, como sí lo logró la mayoría de los gremios. Y el ajuste ha sido profundizado por la gestión de Cambiemos.
En AgendAR nos vemos obligados a señalar que hay algo de pasión política y de exageración en este debate, en lo que hace a los «temores» por desplazamientos. Ni en los 12 años y medio de gobiernos kirchneristas ni en los tres y medio de Macri ningún investigador del Conicet ha sido desplazado por razones políticas. No puede hacerse. Su estabilidad está garantizada por ley.
Y si bien la retribución de los investigadores -para no hablar de los becarios- es baja, ese no es el principal problema de la ciencia en Argentina. El trabajo de los laboratorios está afectadísimo por la falta de presupuesto para insumos, el freno a la entrada de expertos jóvenes a la carrera de investigador, la discontinuidad de programas; factores todos que ya existían y que se han acentuado mucho, demasiado, durante la actual gestión. Más el desbarajuste de relaciones entre distintos actores estatales y privados que implicó la reorganización de ministerios de Macri.
El siguiente gráfico, que muestra la variación en los presupuestos de organismos científicos entre 2015 y 2019, ilustra la magnitud del problema.
(Bolsonaro, Trump, Macri, Maduro y Evo Morales: en AgendAR nos inclinamos a tomar con pinzas las afirmaciones en esta nota de un medio brasileño, reproducida parcialmente por los locales. Pero creemos que vale la pena que los argentinos conozcamos cómo se ve la región desde San Pablo).
El diario Folha de Sao Paulo, uno de los medios más importantes de Brasil, publicó ayer que el presidente Bolsonaro le sugirió a su par estadounidense, Donald Trump, visitar la Argentina antes de los comicios generales de octubre para respaldar la reelección de Mauricio Macri. Esta conversación habría tenido lugar el 28 de junio pasado en Japón, en el marco del G-20.
Citando a testigos de la reunión entre Trump y Bolsonaro, Folha relata que ambos mandatarios discutieron el proceso electoral argentino «con tono de preocupación ante una eventual derrota» de Macri.
«El brasileño -publicó Folha- propuso que Trump visitara la Argentina antes de las elecciones, en octubre, como una señal de apoyo a Macri. También sugirió una reunión con otros líderes latinoamericanos de derecha y la presentación de un ‘un paquete’ de soluciones para evitar lo que llamó el ‘surgimiento de una nueva Venezuela en Sudamérica».
En otro tramo de la conversación, según esas fuentes, Trump sondeó a Bolsonaro sobre una acción militar conjunta para derrocar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, algo descartado por el brasileño. Bolsonaro argumentó, según Folha, que las Fuerzas Armadas de Brasil fueron debilitadas en las últimas dos décadas, que la topografía venezolana favorecía a la acción de guerrillas chavistas y que una acción militar de este tipo le causaría problemas en la región sudamericana.
En una demostración de empatía, Trump se disculpó por las críticas a Bolsonaro hechas por el alcalde de Nueva York, Bill De Blasio. Las protestas lideradas por los Demócratas llevaron a la cancelación de un premio que el presidente brasileño recibiría en la ciudad. Después de una serie de idas y venidas, el evento se trasladó a Dallas, Texas, donde Bolsonaro fue honrado con el premio Persona del Año.
Mientras mantiene un tono agudo contra la izquierda en sus discursos, Bolsonaro cedió al pragmatismo en algunos puntos relacionados con la política exterior brasileña. Durante el G20, dejó de lado las críticas a Venezuela en su discurso en la reunión de líderes de los BRICS. El bloque, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, tiene dos miembros partidarios de Maduro: rusos y chinos. «No quería entrar en controversias con [Vladimir] Putin, una potencia nuclear», admitió el presidente en una conferencia de prensa.
En las últimas semanas, Bolsonaro ha estado elogiando al presidente Evo Morales de Bolivia. Morales llegó al poder en 2006 en medio de una ola izquierda que predominó en la política sudamericana a principios de la década del 2000.
El mandatario boliviano también marcó una postura pragmática al asistir a la inauguración de Bolsonaro en enero.
China fijó ayer martes 6 la paridad de referencia dólar-yuan en 6.9683 yuanes por dólar. El terremoto del lunes se desató cuando el yuan se devaluó hasta 7.05, el valor más alto desde 2008, y cruzó la «barrera sicológica» de 7 yuanes por dólar.
Al mismo tiempo, el Banco Central de China anunció que no utilizará la manipulación de su moneda como herramienta para enfrentar los aumentos arancelarios a los productos chinos que impuso el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Es evidente – basta mirar esas cifras- que la movida china ha sido sólo un medio paso atrás. O tal vez un cuarto. Pero ha servido para que los mercados financieros revertieran en parte el sofocón de ayer.
La actitud prudente es prever un largo período de incertidumbre en esos mercados financieros, y también en los de divisas. Y confiar más en la producción y en la incorporación de tecnología que en los movimientos del gran casino global.
La pobreza afecta a todas las franjas etarias, pero con más fuerza a los niños. Cálculos y estimaciones de especialistas en base a los datos oficiales del INDEC marcan que los chicos menores de 14 años que viven en las áreas urbanas son los más golpeados tanto por la indigencia como por la pobreza.
En los últimos 12 meses, La indigencia infantil (menores de 14 años) subió del 7,8 al 11,3% y la pobreza subió del 38,2 al 49,6%, de acuerdo a los datos procesados de la EPH del Indec del primer trimestre de este año.
Desde la nueva medición de pobreza, a comienzos de 2016, este 49,6% supera los registros semestrales anteriores que oscilaron entre un 39,7% (segundo semestre de 2018) y 46,8% del segundo semestre de 2018.
en 12 meses la pobreza infantil aumentó 11,4 puntos porcentuales, equivalente a 1.030.000 nuevos chicos pobres, de los cuales 315.000 son nuevos indigentes.
De aquí se desprende que uno de cada 2 o 5 de cada 10 chicos vive en hogares pobres. En total son 5.000.000 chicos pobres, de los cuales casi un millón son indigentes. Los chicos indigentes viven en hogares que no pueden comprar los alimentos básicos. Los chicos pobres se desarrollan en hogares que pueden adquirir una canasta de alimentos básicos, pero tienen privaciones y carencias de otro tipo.
Sobre un total de casi 14 millones de pobres urbanos (34,1% de los 40,5 millones de población urbana), entre los que tienen de 15 a 29 años, la pobreza aumentó del 30,5 al 40,1%. Entre 30 y 64 años, subió del 21,1 al 29,4%. Y más de 65 años, de 6,1 al 9,1%. Así los menores de 14 años sobresalen por tener la mayor proporción de pobreza.
Así, si bien se amplió el universo de familias que cobran la Asignación Universal por Hijo (AUH) el monto de esa ayuda puede cubrir parte de la compra de alimentos básicos, pero está lejos de sacar a esas familias de la pobreza.
La pobreza infantil es un factor de reproducción de la pobreza. Porque el chico que se desarrolla con privaciones alimentarias, de vivienda, salud o educación tiene un futuro comprometido.
La empresa fabricante de motos Zanella inició la primera semana de agosto con una mala noticia: cerró definitivamente su planta industrial ubicada en la localidad cordobesa de Cruz del Eje y despidió a los 40 operarios que trabajaban en ella.
La compañía, una de las firmas líderes nacionales en el negocio de las motos y ciclomotores, viene achicando drásticamente su producción. A comienzos de julio pasado había cerrado otra de sus fábricas ubicada en la ciudad bonaerense de Mar del Plata.
Zanella presentó tiempo atrás en la Justicia comercial la apertura de un procedimiento preventivo de crisis con la intención de concretar suspensiones y abonar aguinaldo e indemnizaciones en cuotas. En aquel momento desde la empresa explicaban que atravesaban una profunda crisis producto de la caída de las ventas y la falta de financiación.
Fuentes del sector detallan que Zanella fue hasta hace dos años una de las marcas con más ventas en todo el país y montaba hasta 80.000 rodados mensuales, pero por la recesión y la fuerte caída del mercado bajó su producción hasta 8.000 motos al mes. En la última década el patentamiento de motos había crecido vertiginosamente.
Con la medida que el viernes suspendió la actividad de delivery de las plataformas Rappi, Glovo y Pedidos ya, continúa el cruce de amparos y apelaciones en la Justicia, que tiene como protagonistas a las empresas, a los sindicatos, al Gobierno porteño y al juez Roberto Gallardo. Glovo, una de las aplicaciones, confirmó que recusó al magistrado. Además, se espera que se sumen las otras dos y también la apelación del Gobierno porteño. Este lunes, por su parte, Gallardo dictó la sentencia definitiva.
Esta pelea judicial tiene un significado que va más allá de la jurisdicción porteña: pone sobre la mesa una actividad que crece -la analizamos aquí en AgendAR- y que necesariamente provocará nuevas definiciones en los derechos laborales. Termine como termine ahora el caso.
A través de una resolución de ejecución inmediata, y en respuesta a una presentación de la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM) la semana pasada, en la feria judicial, Gallardo suspendió la actividad de reparto en motos y bicicletas. Dispuso que las empresas regularicen la situación laboral de su personal, que cumplan con el Código de Tránsito y Transporte (ley 5526); además, bloqueó los pagos con tarjetas de crédito y ordenó que se hagan operativos policiales para decomisar las mercaderías de los repartidores.
También ordenó a la Ciudad que clausure y/o inhabilite de oficio a las app. Con excepción de los controles policiales, el resto de las órdenes por el momento fueron ignoradas.
Ahora, en la sentencia definitiva, Gallardo dispuso «encomendar al ministro de Justicia y Seguridad, Diego Santilli; al de Desarrollo Urbano y Transporte, Franco Moccia; y al de Gobierno, Bruno Screnci, que cada uno en el marco de las competencias gubernamentales que les corresponda, adopten todos los recaudos necesarios para llevar adelante los controles preventivos». Y aclara que, si no lo hacen, pueden ser denunciados.
Además de la recusación a Gallardo, se esperan las apelaciones de parte de las tres empresas y del Gobierno porteño. Según fuentes judiciales, una vez presentada, la apelación tiene carácter «suspensivo» de la medida, por lo que las apps pueden funcionar hasta que se vuelva a expedir la Cámara.
Glovo supera los 6 mil cadetes. Rappi cuenta con 2 millones de usuarios registrados, 7 mil repartidores y 3.800 comercios que venden a través de su app. Mientras que Pedidos Ya, tras la llegada de las otras dos, reconvirtió su negocio para competir también con una flota de repartidores propios.
El gobierno argentino consultó a autoridades británicas antes de avanzar con la compra de aviones de combate supersónicos ensambladas en Corea del Sur con partes de fabricación inglesa. La oficialidad militar protestó contra la cúpula del Ministerio de Defensa por entender que así «se sienta un precedente» y se pone en evidencia la dependencia de armamento.
El equipo al mando del cordobés Oscar Aguad mantuvo consultas con el gobierno británico para sondear si habría inconvenientes en adquirir nuevos cazas supersónicos, reclamados por las fuerzas armadas desde hace años.
La Fuerza Aérea Argentina (FAA), cuyo arsenal viene en franco deterioro en las últimas décadas, culminó meses atrás la evaluación técnica de diferentes aeronaves y determinó que la necesidad de contar con aeronaves interceptoras, al menos para el entrenamiento de pilotos, puede resolverse con la adquisición de aviones de caza ligeros FA-50 Golden Egle de la Korean Aerospace Industries (KAI). Estas naves surcoreanas tienen componentes británicos, tales como los asientos eyectores.
Según fuentes militares y diplomáticas, la cúpula del Edificio Libertador entró en contacto con oficiales británicos para saber si no había oposición al respecto y verificar si el levantamiento parcial del embargo para la exportación de armamento, que rigió entre 2012 y 2018, efectivamente entraría en vigor para una eventual adquisición de piezas.
La respuesta de la contraparte británica fue, en esencia, que no hay respuesta. El buen entendimiento entre las actuales administraciones permitió dar por terminadas las restricciones, pero su puesta en marcha solo podrá comprobarse en el momento en que el fabricante (en el caso de los asientos, la fábrica Martin-Baker) requiera una licencia de exportación frente a una eventual demanda del Gobierno por repuestos.
En AgendAR hemos analizado críticamente y en detalle esta prevista operación, aún teniendo en cuenta que por ahora sólo hay anuncios. Ahí recordamos que cuando uno compra a otro país un sistema de armas complejo, lo que está comprando es una red de relaciones internacionales. Por eso defendemos una política de tratar de producir -o ser capaces de adaptar- la mayor proporción posible del armamento de nuestras fuerzas. La función que en otras décadas cumplían CITEDEF y FAdeA.
Frente a esta noticia en particular, nos parece que esta actitud del Ministerio de Defensa frente al gobierno inglés pasa por alto la historia reciente de la Fuerza Aérea Argentina, protagonizada por pilotos que viven todavía, y por los que cayeron en combate.
El precio del dólar subió en la plaza local 79 centavos y cerró a $ 46,68. El índice del riesgo país subió un 9% y superó los 900 puntos. Los bonos del estado argentino bajaron un 4,6%. Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street cayeron hasta un 7%. Las reservas brutas del Banco Central descendieron unos U$S 519 millones.
Esto sucedió el día en que, debido a la devaluación del yuan, todos los mercados del planeta fueron sacudidos. Pero a no equivocarse. Si el golpe fue más duro en Argentina, es porque, como señaló hace un par de semanas la agencia Bloomberg, la economía argentina es la más vulnerable del mundo.
A pesar de la gran cantidad de empresas que apuestan a la exploración de litio en salmueras en las provincias del noroeste, solamente un proyecto en Jujuy pasó a fase productiva en los últimos 20 años.
En Argentina hay dos proyectos de litio en actividad que alcanzan a producir unas 40.000 toneladas por año (casi el 16% de la demanda mundial): el Salar del Hombre Muerto que se puso en marcha a en Catamarca, y el Proyecto Olaroz de la empresa Sales de Jujuy, que entró en su fase productiva en 2014.
En tanto, son 56 los proyectos que siguen –o se quedaron- en una etapa de exploración.
Hoy, la ecuación favorece a los que se producen en roca en Australia: los datos de 2018 revelaron que un 55% del litio que se consume en el mundo viene de ahí. “Hay muchas compañías que encararon tareas de exploración en el país que ya deberían estar produciendo; lo que tenían que hacer las junior ya está hecho desde hace 10 años. Se ralentizó la industria del litio y la única manera de que avance es que haya gente que realmente piense en producir”, asevera José De Castro Alem, quien estuvo a cargo de Sales de Jujuy entre 2008 y 2015, el único proyecto que entró en su fase productiva en los últimos 20 años.
Para De Castro Alem,
si se tiene en cuenta el consumo de litio en el mundo, con todo lo
explorado hasta el momento se cuenta con recursos y reservas de litio
para casi 1500 años. “Solo en salmuera”, remarca. Las
proyecciones indican que hacia 2025 el consumo mundial podría crecer
tres veces más y alcanzar casi el millón de toneladas; en ese caso
se tendría litio suciente para unos 450 o 500 años.
Al respecto, el especialista señala que “es igualmente una previsión altísima”, ya que en paralelo se proyecta que hay reservas de petróleo en el mundo para 50 años más, de oro para unos 30 años y de cobre, apenas para dos décadas. “¿Cuál es el sentido de seguir explorando?”, se pregunta.
“Con el litio se generó una sobre expectativa; todos se quieren meter en el negocio y, como generalmente hay mucha plata en el mercado disponible para una tecnología disruptiva, resulta bastante sencillo lograr buenas inversiones en la bolsa y poner una máquina a perforar”, explica y agrega que en el caso del litio a partir de salmuera se trata de una industria que combina el sector químico y de alto valor agregado con el minero. “Los resultados se suelen obtener en un plazo más corto, la clave está en la química, pero si el recurso y la reserva son el negocio, nunca se termina de avanzar con la producción”.
El secretario del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, le adelantó al Gobierno durante su reciente visita al país que no será viable la reapertura a las exportaciones de biodiésel argentino, tras las medidas proteccionistas implementadas por la administración de Donald Trump. En ese marco, dentro de un mes se conocerá la sentencia final sobre una eventual rebaja del arancel por subsidios que se anticipó en julio pasado, pero las penalidades antidumping seguirán vigentes.
Fuentes oficiales y de la industria coincidieron en que el funcionario norteamericano sostuvo el viernes último durante una reunión que «tiene poco margen de maniobra ante la presión de los Estados productores de biodiésel» que están en contra del reingreso del biocombustible local, los cuales «no ven justificación en la medida».
La Argentina buscó un acuerdo para que EE.UU. disminuya los aranceles por antidumping que hoy llega al 74%, pero la respuesta fue que «no era posible».
En julio el Departamento de Comercio anunció una reducción de los impuestos antisubsidios del 72% al 10%, como se informó aquí. Se reconoció que el actual régimen de derechos de exportación de la Argentina no está diseñado para beneficiar o incentivar la producción doméstica de biodiésel. Por ende, entiende que no hay más una contribución financiera de los productores a la industria. De tal forma, no corresponde la aplicación de derechos anti-subsidios.
Sin embargo, en otro párrafo advierte que los precios de la soja en Argentina aún se mantienen por debajo de los precios del mercado internacional y que por ello, no ha habido un «cambio de circunstancias» que habilite la revisión de los derechos anti-dumping. Los industriales argentinos quisieran que aquí el gobierno aplicase ese mismo criterio, pero es mucho pedir.
Hoy martes 6 de agosto el Financial Times publica una noticia que puede considerarse como una de las etapas de una «guerra monetaria» que acompaña la, por ahora incruenta, «guerra comercial: El Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS (NBD BRICS) empieza a dejar de lado al dólar y a brindar financiamiento en las monedas locales.
El Nuevo Banco de Desarrollo o New Development Bank, es un banco de desarrollo fundado por las naciones integrantes del grupo BRICS, compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. El banco tiene su sede central en Shanghái, China.
Los entonces líderes de los BRICS acordaron su creación durante la Quinta Cumbre BRICS, celebrada el 26 y 27 de marzo de 2013 como una alternativa al Banco Mundial o al Fondo Monetario Internacional. El proceso de organización y crecimiento de la entidad ha sido lento: los socios más poderosos -China, en particular- no estaban demasiado ansiosos por asumir las funciones de esos organismos internacionales.
Reproducimos un agitado artículo de Bloomberg sobre lo que sucedió hoy lunes a la mañana en los mercados de Asia (En Shangai la jornada comienza 11 horas antes que en Buenos Aires. La diferencia horaria…).
«La moneda de China cayó a más de 7 yuanes por dólar, un nivel que durante mucho tiempo había sido para los inversores como una línea en la arena. Y también, se suponía, para los responsables políticos del país. La medida derribó otras monedas asiáticas y exacerbó una venta masiva de acciones. El yen japonés, en cambio, subió junto con los bonos del Tesoro de EE. UU. Típico, cuando inversores y especuladores corren a los activos de refugio.
El índice MSCI Asia-Pacífico -vinculado a los fondos que invierten en los valores de esa región- tuvo su mayor declive desde marzo. Las acciones cayeron más del 2% en los mercados desde Tokio y Hong Kong hasta Seúl. La renta variable en Shanghái experimentó una caída mucho más modesta; ya en el pasado, en tiempos de volatilidad, los fondos vinculados a entidades estatales apuntalaron ese mercado.
Las acciones bajaron un poco más después de que Bloomberg informara que China ha pedido a los compradores estatales que detengan las importaciones de productos agrícolas estadounidenses.
Las acciones de Hong Kong también cayeron después de que los manifestantes interrumpieron el sistema de transporte de la ciudad con un llamado a una huelga general.
En EE.UU. el índice S&P 500 (vinculado a los valores de las acciones en Wall Street) había cerrado a la baja el viernes, en su peor semana desde la liquidación en diciembre, mientras que los bonos del Tesoro subieron. Trump aumentó su retórica el viernes por la noche, diciendo que podría aumentar los impuestos a China a un «número mucho más alto», antes de tuitear el sábado que las cosas van «muy bien». China prometió contrarrestar la amenaza arancelaria.
En el Reino Unido, ha aumentado la especulación. El primer ministro Boris Johnson se está preparando no solo para el Brexit antes del 31 de octubre, sino también para una elección general.
Por otro lado, el petróleo amplió una disminución de precio hacia U$S 55 por barril en medio de la escalada de las tensiones comerciales. Las materias primas se vieron sometidas a una presión renovada, y los futuros del mineral de hierro en Singapur cayeron por debajo de los 100 dólares por tonelada.
Estos son algunos eventos clave a tener en cuenta esta semana:
Los balances de los gigantes financieros, entre ellos: SoftBank, HSBC, UniCredit, AIG, ABN Amro Bank, Standard Bank, Japan Post Bank.
Cinco bancos centrales asiáticos enfrentan decisiones sobre tasas. Los más importantes: India, Australia y Nueva Zelanda.
Una serie de formuladores de políticas de la Reserva Federal hablan esta semana. El gobernador Lael Brainard hoy lunes, seguido por el de San Luis James Bullard el martes y Charles Evans de Chicago un día después. Todos votan en las decisiones de la Fed».
El nerviosismo que se trasunta detrás del profesionalismo de Bloomberg toca sobre todo a quienes tienen o manejan sumas importantes en los grandes fondos de inversión globales. No es la mayoría de los lectores de AgendAR. Pero… las consecuencias nos tocan a todos.
Algunas reflexiones rápidas: La República Popular China está usando -o permitiendo- lo que alguien llamó su «bala de plata» contra los aranceles de Trump: deja devaluar su moneda, y se hace aún más competitiva. Tiene un costo: su propio sistema financiero se desordena.
En nuestro caso, se necesitará mejor muñeca que la que mostró en los últimos años el equipo del gobierno para navegar la tormenta financiera. A más largo plazo: si la guerra comercial con EE.UU. hace que se mantenga firme la decisión china de no comprar sus granos, esto nos abre aún más un mercado de 1.400 millones de clientes. Leer la nota sobre el mercado chino que publicamos hace 24 horas.
Pero el gobierno argentino deberá tener muy en cuenta las posibles reacciones de Trump. Macri depende por completo de su buena voluntad para que el FMI le siga permitiendo usar sus fondos para contener al dólar. Y una posible administración de Alberto Fernández lo menos que necesitará es aumentar la hostilidad de EE.UU.
El candidato del Frente de Todos insistió en que no retomará el debate de la ley de medios que dominó los últimos años del kirchnerismo, pero anticipó que si llega a la Casa Rosada gestionará una regulación para Google y Facebook similar a la aprobada en la Unión Europea e impulsará un debate legislativo sobre cómo combatir las noticias falsas.
El anuncio fue este viernes durante una conferencia de prensa en Santa Fe, y pasó desapercibido entre sus anuncios electorales y económicos, pero podría abrir un frente de batalla con los gigantes de Silcon Valley que el gobierno de Mauricio Macri siempre protegió.
En noviembre, el presidente presionó a sus diputados para sancionar una ley que resguardaba a los dueños de los motores de búsqueda más usados de cualquier proceso penal, un reclamo de Google y Facebook desde que pisó la Casa Rosada. Pero la oposición lo frenó en la Comisión de Comunicaciones, tras un pedido de Adepa y la Asociación de Periodismo Digital (APD).
Fernández anticipó que avanzará con una regulación más estricta, similar a la aprobada por el parlamento de la Unión Europea, que obliga a los distribuidores de contenidos a respetar los derechos de autor de las publicaciones que distribuyen.
Aún debe ser revalidada en cada país para entrar en vigencia y restringir así al millonario comercio de datos, tal vez el oligopolio más poderoso del mundo en el siglo 21, que por ahora no ha tenido sobresaltos en el Congreso argentino. Sin embargo, no todos los países mantienen la misma mansedumbre frente a estos colosos. Francia avanzó por su cuenta en la implementación de la nueva directiva europea y cargó con una tasa a las plataformas y hasta autorizó a los medios a negociar el cobro por el uso de sus material. Esto ya generó un conflicto entre Trump y Macron.
La Federación Rusa está cumpliendo una promesa del presidente Vladimir Putin de reducir el papel del dólar en su comercio internacional, a medida que las tensiones se agravan entre Washington y Moscú.
Se trata de una estrategia para «desdolarizar» la economía rusa y reducir su vulnerabilidad a las sanciones estadounidenses. Pero aunque su banco central pudo deshacerse rápidamente de la mitad de sus tenencias en dólares el año pasado, el progreso en el comercio ha sido lento, debido al uso arraigado del billete verde en muchas transacciones.
Según los datos del banco central, la participación de los euros en las exportaciones rusas aumentó por cuarto trimestre consecutivo a expensas de la moneda estadounidense. La moneda común europea casi ha superado al dólar en el comercio con la U. E. y con China, y el comercio de rublos con la India aumentó. En cambio, la participación del dólar en las transacciones de importación se mantuvo en aproximadamente un tercio.
«Ha habido un fuerte incentivo para tratar de reducir la dependencia del dólar, no solo para Rusia sino también para sus socios comerciales», dijo Dmitry Dolgin, economista de ING Bank en Moscú. «La Unión Europea también se enfrenta a la presión comercial de los Estados Unidos».
El euro estuvo cerca de reemplazar al dólar como la moneda de elección para las exportaciones rusas a la Unión Europea, y su participación subió al 42% en el primer trimestre desde el 32% del año anterior.
Rusia todavía depende del dólar para más de la mitad de su comercio anual de $ 687.5 mil millones, aunque menos del 5% de esos acuerdos son con los EE. UU. Parte de la motivación de Rusia para cambiar es que las compañías sufren retrasos en hasta un tercio de los pagos internacionales en dólares porque las empresas occidentales tienen que verificar con los Estados Unidos si las transacciones están permitidas, dijo el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, en diciembre.
La participación del euro también aumentó en el comercio anual de Rusia de $ 108 mil millones con China, saltando a más de un tercio de los acuerdos de exportación en el primer trimestre desde casi nada a principios de 2018. Este cambio, que cubre las ventas de productos básicos y los grandes contratos estatales, ha sido acelerado por el desarrollo de la infraestructura de pago en el banco central y otros prestamistas, según Sofya Donets, economista de Renaissance Capital en Moscú.
El comercio de yuanes es difícil debido a las restricciones de capital que limitan el acceso de los extranjeros a los activos chinos, dijo al periódico RBC Dmitry Timofeev, quien dirige el departamento de sanciones del Ministerio de Finanzas. «El yuan no es completamente convertible, lo que significa que no puede desempeñar un papel importante en el comercio mundial», dijo Timofeev.
El cambio más dramático es visible en el comercio de $ 11 mil millones de Rusia con India. El rublo representó las tres cuartas partes de la liquidación total de las exportaciones entre los dos mercados emergentes después de que acordaron un nuevo método de pago a través de sus monedas nacionales para acuerdos de defensa multimillonarios.
«Es probable que la tendencia continúe porque la infraestructura para las transacciones en monedas alternativas está mejorando», dijo Donets de Renaissance Capital. «Sin embargo, Rusia no podrá renunciar a usar el dólar por completo, especialmente para el comercio de petróleo».
La pesca no es una de las actividades económicas importantes en Córdoba. Pero sí lo es el turismo. Y, por supuesto, la prevención de plagas. Usando satélites y algoritmos, un equipo de la Universidad Nacional de Río Cuarto logra prever la mortandad de peces
Durante los años 2007, 2010 y 2016 se registraron mortandades de peces en varios embalses del centro de la provincia de Córdoba por una enfermedad que produce un hongo. El brote de mayor gravedad tuvo lugar en el embalse Río Tercero, el más grande de la provincia con cientos de peces muertos.
Ahora, un modelo basado en algoritmos e imágenes satelitales desarrollado por investigadores de Río Cuarto permitirá estimar la probabilidad de brotes de esa enfermedad, llamada saprolegniasis, en ese embalse.
Se trata de una enfermedad fúngica o micosis causada principalmente por un microorganismo llamado Saprolegnia parasítica, que cubre una extensa zona del cuerpo de los peces y les genera dificultades para nadar y alimentarse. Las principales especies afectadas fueron dos mojarras de cola colorada: Astyanax eigenmanniorum y Astyanax fasciatus.
“El desarrollo puede ser de gran interés tanto para las autoridades locales, organismos decisores y relacionados con el manejo y gestión de recursos hídricos y organizaciones sin fines de lucro relacionadas con el cuidado del medio ambiente y público en general”, afirmó a la Agencia CyTA el director del avance, el doctor Matías Bonansea, investigador del CONICET en el Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Sustentabilidad Ambiental (ICBIA), en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).
La saprolegniasis tiende a ocurrir de manera estacional, principalmente en los meses invernales y ante la presencia de otros factores predisponentes como las bajas defensas de los peces. “La baja temperatura del agua es uno de factores desencadenantes más importantes, ya que en ciertas especies de peces crea condiciones favorables para la rápida proliferación del hongo”, explicó Bonansea, también integrante del Departamento de Estudios Básico y Agropecuarios de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (FAyV) de la UNRC.
Para monitorear esa variable, los científicos recurrieron a imágenes satelitales, una forma de medición periódica que tiene bajo costos económicos y requerimientos logísticos, añadió el investigador. E integraron esa información con campañas de muestreo en el embalse, de modo tal de evaluar el conjunto de especies de peces afectados por la enfermedad, así como con parámetros ambientales y de calidad de agua.
Miguel Mancini (izq.) y Matías Bonansea, investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
A partir de los datos obtenidos a campo, los investigadores validaron una técnica denominada “Single-Channel method”, utilizada para estimar la temperatura de superficie a partir de imágenes satelitales Landsat.
“El modelo funciona como una herramienta práctica, de bajo costo y de fácil aplicación para predecir la probabilidad de la enfermedad en el embalse”, destacó Bonansea. “Y podría ser extrapolable a otros ambientes acuáticos de la provincia y el país donde se hayan registrados brotes similares”, agregó.
Del estudio, publicado en revista “The Science of the Total Environment”, también participaron Lucio Pinotti, del ICBIA-CONICET, y Miguel Mancini, Micaela Ledesma, Claudia Rodríguez y Susana Ferrero, de la UNRC.
Peor aún, nuestros generales creían que si en inundación histórica del Alto Paraná Brasil abría de golpe todas las compuertas de golpe de los 40 represamientos que hoy cierra esa vasta cuenca, ¿qué iba a quedar de la Ciudad de Buenos Aires, cuando el frente de inundación llegara? Los más paranoicos en el Ejército hablaban -con poco sustento científico- de 11 metros de agua al pie del Obelisco. Con semejante arma hidráulica, los primos nos podían chantajear de aquí a la China. Significativamente, los primeros modelos matemáticos de funcionamiento del Paraná, que corrían en series de computadoras del tamaño de camionetas, el CONICET los financió en esta época, alrededor de 1971.
La imposibilidad de “fazer parceria” con nosotros por demasiadas viejas historias de guerra entre vecinos, más la costumbre displicente de comprar “llave en mano” quizás expliquen por qué Angra 1 se adquirió a las apuradas, para no ser menos que nosotros, y sin transferencia total (es decir, sin examen a fondo) de la tecnología. Y también por qué se buscó al mayor proveedor yanqui, Westinghouse, como garantía presunta de suficiente de calidad. Y eso a su vez acaso permita vislumbrar por qué, pese a que fue concebida a tiempo, Angra 1 nació tan tarde y anduvo tan renga.
Mientras esto sucedía, Atucha I era rigurosamente co-diseñada en Alemania Occidental por KWU y un elenco de más de 40 reactoristas de la CNEA cuya alma, dedicada a los combustibles, fue el Dr. Roberto Cirimello. La CNEA sabía que la única planta de uranio natural creada por KWU-Siemens era el reactor MZFR de 57 MW, y no tenía garantía alguna de que un «scale-up» de 320 MW como Atucha I se bancaría la paliza. Y lo bien que hicimos. En alguno de sus breves descansos familiares en Argentina a Cirimello lo llamaron urgente desde Erlangen: se acababan de romper como grisines 9000 barras de los elementos combustibles de la futura Atucha 1 por vibraciones a las 200 horas de ser testeadas a presión y temperatura y caudal de operación en un «loop». «El Chiri», como se lo llama aquí, tuvo que salir corriendo desde Santa Fe a Karlsruhe (muchos, muchos transbordos) para rediseñar -sin códigos de cálculo y con regla de cálculo- los elementos combustibles de pe a pa. Y le salieron bien, son los que seguimos usando hoy.
De haber comprado la CNEA el combustible alemán a ojos cerrados, el problema habría sucedido en 1974 a pocos días de inauguración de la central real por el presidente Juan D. Perón, y probablemente habría deteriorado con un alud de pastillas de cerámica de dióxido de uranio las bombas de circulación del primario. ¿Venderle «llave en mano» un prototipo de algo no probado a escala 1 a 1 a la CNEA? «Vergiss, meine Liebe», como dicen en el Kernforschungzentrum de KWU en Erlangen, y en Santa Fe, «Olvídate, cariño», seguido por «Cocodrilo que se duerme, es cartera». Ese favor que nos hizo «El Chiri» -y mil otros- hoy se van olvidando, incluso entre los colegas.
Hasta la compra de Angra 1 a Westinghouse, los EEUU hacían de la dictadura brasileña un gendarme regional y su niño mimado, pero no tenían maldita la gana de permitir otro imperio en las Américas que no fuera el suyo. Y menos, uno con un programa nuclear independiente y dirigido por tres fuerzas armadas que coincidían en su visión de que Brasil no sólo merecía sino que necesitaba tener «la bomba». De modo que respecto de la promesa de abastecer a Angra 1 de combustible enriquecido, en 1973 los del State Department anunciaron que, bueno, en fin, let’s see, meus meninos, la promesa quedaba sujeta a la capacidad de oferta estadounidense. Y si no hay, no hay.
¿Se entiende mejor, ahora, por qué la CNEA de Jorge Sabato evitó la trampa de las centrales de uranio enriquecido, y por qué todas nuestras centrales hasta hoy han sido de uranio natural, y por qué JAMÁS en su historia -salvo ahora- la entidad que dirige el Programa Nuclear Argentino compró una central «llave en mano», y máxime una unidad sin kilometraje real? Además de comprar problemas técnicos, se compran geopolíticos, y pueden ser peores. Una cosa es que los EEUU te paren un reactor como el RA-3, cosa que nos hicieron en 1978, con un boicot de combustibles enriquecidos para castigar el atrevimiento argentino de haberle vendido 2 reactores a Perú. Nos dejaron mal con el cliente y además interrumpieron la única fabricación de radiofármacos de Sudamérica. Y al State Department ese tiro le salió por la culata, como se verá después. Pero otra cosa mucho más seria es que te paren 3 centrales nucleoeléctricas y te dejen 7 u 8 millones de habitantes a oscuras.
El mensaje que le envió el State Department a Itamaraty, con Angra 1 ya en obra, fue sencillo: “Háganse los vivos con el plutonio y todo eso, y no la inauguran jamás”. Rápidamente, el resto del “Club Nuclear” se alineó con los EEUU, el RU y Francia, pero en este caso acordaron también la URSS y China. Aún en plena Guerra Fría y estrangulándose entre ellos, las 5 superpotencias estaban de acuerdo en que no querían un nuevo miembro en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. O sea.
En 1975, tiempos del general de artillería (y presidente) Ernesto Geisel, hijo de alemanes, los militares brasileños se vengaron de los EEUU firmando el pacto nuclear más grande de todos los tiempos con Alemania Federal. Era una venta apabullante; incluía de 4 a 8 centrales PWR (es decir, de uranio enriquecido) de 1300 MW por unidad, y además una planta piloto de enriquecimiento “por toberas”, recién inventado por KWU, y de yapa el reprocesamiento de combustibles. Compraban el caballo, y además el pasto, y cómo sembrarlo. La KWU exultaba. Valuada en U$ 4000 millones “de los de entonces”, aquella sería la mayor exportación tecnológica alemana de la historia. Hoy sumaría más o menos U$ 8000 millones, cifra que ya no despeina a nadie: las centrales se han vuelto más complejas y demasiado caras, y eso viene a ser el costo de una sola de 1300 MW.
Pero volvamos a 1975: de nuevo esa costumbre de los vecinos: compran “llave en mano” y a ciegas una planta de enriquecimiento –tecnología dual, es decir de uso civil y militar si las hay, y de yapa experimental- como quien pega el tarjetazo en Jumbo y se lleva un televisor LED de 110 pulgadas: después de todo, no se necesita saber de microelectrónica para ver TV: sólo manejar el control remoto. Nada de sentarse con el diseñador y sugerir cambios. Nada de reinventar la rueda en casa. Exactamente el modelo de Angra 1. Podrá servir para fabricar automóviles, pero el mundo de la tecnología dual no funciona así.
La prueba se las dio en 1977 un exreactorista nuclear de la US Navy, don James Earl Carter, a la sazón presidente de los EEUU. Viajó a Brasilia para reunirse con el general Geisel y tener unas palabras en privado. Luego de lo cual redirigió el «Air Force One» hacia Bonn, donde mantuvo alguna reunión igualmente reservada con el canciller Helmut Schmidt.
Inevitable: algún diablo volvió a meter la cola. Todo empezó a ir «para atrás». Lo de las toberas, la principal innovación del modelo alemán, no anduvo jamás, vaya a saber por qué. La KWU-Siemens negó tener la culpa y no se hizo cargo de subsanar el problema, o de devolver las garantías. Brasil tuvo que ponerse a desarrollar por prueba y error un sistema de enriquecimiento avanzado pero más convencional, las ultracentrifugadoras. Y lo terminó dominando, porque habría sido un papelón dejarse apagar la única central que tenían en marcha por un boicot de uranio enriquecido.
Pero simultáneamente, los militares brasileños tomaron nota de que la núcleoelectricidad era un asunto mucho más complicado de lo que suponían, no sólo en lo tecnológico sino en lo político. Y concluyeron en que lo seguro para blindar la monstruosa demanda de energía de Río de Janeiro y de Sao Paulo, en ese país más bien montañoso y lleno de ríos -el más fluvial del planeta, verdaderamente- era seguir apostando al desarrollo hidroeléctrico.
Y en cuanto a la bomba, no renunciaron a ella. Sólo que en lugar de separar el programa nucleoeléctrico de un único programa militar clandestino, hicieron 3 de estos: uno para cada fuerza armada, y todos en competencia recíproca. Semejante despilfarro de esfuerzos y plata fue visto por la CNEA, donde ya campeaba el contralmirante Carlos Castro Madero, como algo casi tranquilizador: era muy difícil que de semejante caos saliera nada, al menos rápido. Fue Castro Madero el que tuvo que suministrarle alprazolam verbal al generalato y también a su propio y satánico jefe en la Marina, Emilio Massera. Fue al menos la segunda vez que la CNEA impidió una carrera armamentista nuclear regional. Si se piensa en la que se desató entre la India y Pakistán, y que ha hecho de la frontera de Kashmir el sitio más peligroso de la Tierra por su potencial de desatar una guerra atómica, se entiende de qué estamos hablando. Ese favor secreto a su país y al mundo casi nadie se lo reconoce a Castro Madero y a su antecesor, Oscar Quihillalt.
Antes que la bomba a Brasil llegó la democracia en 1985, y Angra II seguía demorada entre aprietos o aprietes presupuestarios, desvíos a cajas políticas, impugnaciones judiciales de ese nuevo jugador, los ecologistas, y escándalos de todo tipo. Y así volvieron a pasar 13 años en lugar de los 5 normales para que entrara en línea. El romance entre Brasilia y Bonn, capital política de la República Federal Alemana, duró poco y nada, mientras en el edificio Harry S. Truman de Washington DC sonreían con diplomática indulgencia y ponían cara de «Yo no fui».
Los EEUU sencillamente se sentaron a ver cómo en 1977 el Reino Unido, Francia, la URSS y China le caían encima a Alemania Federal con el argumento de que estaba violando el TNP, al venderle tecnología dual a un país no signatario. Acaso lo de las toberas (“jet nozzles”) habría funcionado bien, en otro contexto político más tranquilo. Nunca lo sabremos. Ese par de viajes de Jimmy Carter dejó más destrozos que el ataque a Pearl Harbour.
Eso sí, la central alemana a la larga se portó mejor que “La Luciérnaga” yanqui. Desde 2000, cuando por fin entró en línea, su factor de disponibilidad anda por el 80%, lo que no es brillante pero no está mal en absoluto. Angra III, otra PWR de KWU (luego Siemens), empezó su obra en 1984… y ahí se quedó, enterrada en despioles parecidos a lo de su melliza Angra II. Debió entrar en línea en 1989: ya van 30 años de demora, y sigue sin terminar. Al hombre que más logró adelantar su obra bajo el amparo del presidente Luiz «Lula» da Silva, y me refiero al almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, ingeniero nuclear, mecánico y naval, los tribunales de Curitiba y los multimedios brasileños le armaron una causa de corrupción y le dieron 43 años de cárcel, cuando el hombre ya cumplía 78 años. Para entender mejor Seu Othon, como se lo llama en Brasil, fue también el hombre que mayor adelanto le imprimió a la motorización del futuro submarino nuclear brasileño, el SNB Alte. Alvaro Alberto.
Otras tres grandes centrales nucleares proyectadas por el programa de 1975 en Iguapé, Peruibe y Sao Sebastiao jamás empezaron. En menos de una generación, desde un optimismo inicial enorme y un armamentismo casi cándido, una sucesión de escándalos, fracasos y operaciones de medios de los ecologistas y de una resistencia frontal e indisimulada de los EEUU, vacunaron a Brasil contra el átomo. Y las consecuencias son espantosas.
Especialmente, las ecológicas.
Adiós
a las armas, “ma non troppo”
“Take five”: en 2008 Brasil compró a Francia 4 Scorpene como el de abajo, y 1 como de diámetro aún mayor, parecido al del Barracuda, al que le pondrá un motor nuclear, un pequeño PWR de desarrollo propio, obra del almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva.
Ante
el fiasco del sistema de toberas que les vendió Siemens, la
dirigencia brasileña se decidió entonces a construir su planta de
enriquecimiento de Resende con tecnología propia, de
centrifugadoras. La diseñó la Armada en una unidad piloto en Iperó,
Sao Paulo, inaugurada en 1988, posteriormente llevada a escala
industrial en Resende, Río de Janeiro, en 2003.
Iperó fue el único éxito palpable del llamado “Programa Nuclear Paralelo” de Brasil, en el que cada fuerza armada tenía su propio proyecto de producción de elementos físiles, billetera libre y ningún control internacional. Llegada la democracia a Brasil en 1985, esto se fue corrigiendo bastante rápido, al menos según los tiempos más bien glaciarios de la diplomacia, para no romper lanzas con la Argentina. Iperó y nuestra planta de enriquecimiento de Pilcaniyeu, en la estepa rionegrina, y luego Resende fueron puestas bajo control del ABBAC, la novedosa agencia binacional de controles recíprocos de inventarios nucleares inventada por el Palacio San Martín e Itamaraty para sustraerse al control mucho más intrusivo del OIEA. Pero como el presidente Carlos «Menem lo hizo» firmó el TNP sin consultar siquiera con Brasil, y obligó a Brasil a hacer lo propio para no quedar en una suerte de aislamiento norcoreano, hoy Resende opera bajo salvaguardias dobles, del ABBAC y del OIEA, según un engendro híbrido llamado «Acuerdo Cuatripartito». Los brasileños aún no nos perdonan.
Resende fue pensada para abastecer un programa de centrales ya muy disminuido, que sólo genera el 3% de la electricidad nacional. Y pese a la oposición de los EEUU los brasileños la hicieron nomás, y le dijeron “No hay tu tía” al tío Sam, que detesta que Brasil y Argentina tengan capacidades propias de enriquecimiento. El de Brasil, por lo pronto, nos ha servido para comprar allí la carga inicial de uranio enriquecido al 1,8% y al 3,1% del prototipo de la central nucleoeléctrica CAREM 25, hoy en construcción.
Pero en este desafío del uranio hay algo de fútbol tribunero. Es cierto que Brasil necesita enriquecer este combustible “at home” para cubrir sin temor a extorsiones el consumo de las Angras 1 y 2, y la 3 si se termina alguna vez. Nosotros también lo necesitamos paras seguir construyendo exportando reactores de investigación, cuyo núcleo tiene HALEU (High Assay Low Enrichment Urenium), uranio al 19,7%, el mayor índice de enriquecimiento dentro del llamado «bajo enriquecimiento». Es una cifra no es arbitraria en lo técnico ni en lo político: si uno logra enriquecer al 20%, el camino para llegar desde ahí al 95 o 97% habitual en una bomba atómica de uranio se hace con muy poco trabajo separativo adicional, sin tener que añadir hectáreas de planta fabril. Cuando pasemos del CAREM prototipo de 25 MW al primer modelo comercial, que puede tener 120, 240, 360 o 480 MW de acuerdo a cuántos módulos lleve, necesitaremos mucho más capacidad de enriquecimiento de la que nos da Brasil, y ni hablar de la de nuestra planta en Pilcaniyeu, que es más una unidad de demostración tecnológica que una industrial.
Pero a la hora de hacer bombas lo que vale es el plutonio: una esfera tamaño bola de billar de plutonio 239 militar pesa 4 kg y cuesta mucho menos que una de 15 kg. de uranio enriquecido al 90% (de tamaño apenas mayor). En el ínfimo y terrible instante de formar masa hipercrítica, la bola de plutonio rinde más potencia termomecánica y radiante. “More bang for the buck”, como descubrió Oppenheimer en 1944. En términos militares, con uranio se hace “jogo bonito” pero los goles se hacen con plutonio. Hoy es hasta dudoso que queden muchas bombas de uranio como “Little Boy”, la de Hiroshima, en los arsenales de las potencias armamentistas. Y no es que Little Boy no haya funcionado: lo hizo horriblemente bien. Simplemente que era carísima en relación a los efectos termomecánicos logrados: fue “la bomba champagne”.
Por ello, es de una imbecilidad supina perseguir a los países enriquecedores de uranio, si tienen sus plantas bajo salvaguardias. Y menos cuando se trata de unidades chicas y vigiladas 24x7x365, pero de algo tiene que vivir el OIEA. Como para dejar la cosa establecida, si se suman las capacidades de enriquecimiento actuales de Brasil en Resende y de Argentina (Iperó + Resende + Pilcaniyeu) se llega al 0,3% de la instalada en todo el mundo, medida en unidades separativas.
Es cierto que la misma planta que produce MUCHO uranio LEU (Low Enrichment, entre 3 y 5%, “grado central”) se puede reconfigurar para producir MUY POCO uranio HEU (High Enrichment, 90%, “grado bomba” o “motor naval”). Pero aún si se reconfigurara Resende, la planta resultaría chica para un programa militar. Hay material en Wikipedia- que asegura que Resende –capaz de arrimar a 280 toneladas/año de LEU a algo más del 3%, «grado central»- se podría reconfigurar para producir hasta 31 bombas de HEU «grado bomba» por año (565 kg, mínimo). Wikipedia asegura además que el “lapso de escape” hasta la primera bomba brasuca sería de 3 años.
Es un macanazo atómico, indigno de Wikipedia pero también típico de la misma. Por empezar, la planta está instrumentada y telemetreada desde la sede del OIEA en Viena, para saber en tiempo real su inventario de insumos y productos a la centésima de gramo. De yapa, Brasil llegó a recibir entre 60 y 80 inspecciones sorpresa/año del organismo vienés en 2003 y 2004, cuando la construyó. Es cierto que la planta ocultaba con mamparas de madera o biombos de tela los detalles de las centrifugadoras, para evitar el pirateo de tecnología por los inspectores, que no son ángeles. Eso dio lugar a un tiempo de forcejeo casi cómico entre inspectores y autoridades locales, parecido al de una adolescente brava con su mamá santurrona cuando discuten la longitud de una minifalda.
Son fantochadas y las dos partes lo saben. Cuando los estados quieren armas –ver Israel, ver Sudáfrica, ver la India, ver Pakistán, ver Corea del Norte- van al plutonio, al secreto y a los hechos consumados. Aunque los isótopos físiles de ambos metales físiles –plutonio 239 y uranio 235 de alta pureza- son los metales más caros de la Tierra, más que el oro o todos los de la familia del platino, el plutonio sigue siendo más barato que enriquecer el uranio 235 desde «su piso natural» del 0,7%, hasta el grado militar del 95 al 97,5%.
El plutonio es un elemento artificial, pero no siempre lo fue. Como hace 1700 millones de años funcionaron al menos 16 “reactores nucleares naturales” en formaciones uraníferas subterráneas e inundadas de Oklo, Gabón, allí se han encontrado indicios de distintos isótopos de plutonio de origen natural, además de americio 241. Pero son cantidades ínfimas, casi indetectables. A lo largo de 1700 millones de años el decaimiento en otros elementos terminó eliminando casi toda traza de estos átomos super-pesados.
El plutonio se fabrica en reactores ad-hoc o plutonígenos, bastante berretas pero potentes, como el de Arak de 40 MW térmicos, que el OIEA –y éste fue il “capolavoro” tardío del argentino Rafael Grossi, «Our Man in Vienna»- le hizo cerrar en 2014 a Irán. Para mayor inri, los iraníes le tuvieron que extirpar el núcleo al reactor y rellenar la cavidad con cemento. Hoy Arak vuelve a ser noticia, porque EEUU se retiró unilateralmente del acuerdo de desarme y vuelve a estrangular a Irán bloqueándole las cuentas y cerrándole las oficinas en EEUU a cualquier país que se atreva a comprar petróleo a los persas. Obviamente, el gobierno iraní anuncia que va a poner nuevamente operativo el reactor de Arak. Probablemente no lo haga: ¿para qué financiar, y a precio tan caro, la reelección del presidente Donald Trump?
Como estos reactores son militares, no brillan por su prolijidad en radioprotección, que es una manía sólo de civiles. Esto es cierto incluso -o especialmente- en EEUU, donde a estas plantas se las llama con el eufemismo de “production facilities”. Dicho en Argentina en 1987 por Abel González, hoy nuestro “top man” en esta difícil materia en el ICRP (International Commitee on Radiological Protection) del OIEA, “Los operadores de las production facilities se irradian hasta las pelotas”.
Estas instalaciones no fabrican ni un kilovatio/hora de electricidad. Son meras “tostadoras” de uranio natural moderadas con agua pesada. Su función es darle una irradiación “livianita” al uranio 238 (que viene a ser el 99,3% de este elemento en estado natural), como para limitar su captura de neutrones. La idea es obtener mucho plutonio 239, pero poco y nada de 240, 241 y 242. Estos son “hiperfísiles”: resultan tan reactivos que disuelven en plasma el “pit”, o semilla hipercrítica de la bomba A, antes de tiempo, y disipan en un fogonazo prematuro (“fizzle”) lo que debería ser una razonable explosión.
Las “production facilities” se construyen en general con alguna planta adjunta de reprocesamiento, donde el plutonio es químicamente separado en fase líquida del combustible irradiado, después de lo cual resulta inevitable una segunda separación isotópica mucho más difícil, en general en fase gaseosa. No existe ninguna constancia de que Brasil haya tenido jamás este tipo de instalaciones.
Sería risible mencionar ese reactorcito de 0,5 MW térmicos moderado con grafito en la Reserva Biológica de Guaratiba, llamado Projeto Atlantico. La escasa potencia del aparato -80 veces menor que el de Arak, en Irán, y 300 veces menor que el de Dimona, en Israel- trasunta su escasa utilidad militar. Es inevitable que produzca plutonio, pero no en las cantidades y tiempos que requiere un programa de armas, incluso si se disminuye el quemado para obtener el “mix” isotópico necesario.
Acabo de explicar, sin proponérmelo, por qué las centrales de potencia son pésimas fabricando plutonio militar. Dado que hay que maximizar el quemado para sacarle a cada tonelada de combustible el máximo posible de megavatios/hora por día, la irradiación del uranio 238 en una central es muy larga y profunda. Resultado: un exceso de isótopos hiperfísiles del plutonio. Las piezas de ese metal inútil irradian gamma con tal ferocidad que es casi imposible tornearlas, y como descubrieron sucesivamente EEUU, el Reino Unido y la URSS, entran en supercriticidad a gran distancia unas de otras. Es imposible transportarlas dentro del espacio reducido de una bomba. Y si eso se logra, hace autoencendido o «fizzle» en lugar de una buena y destructiva explosión.
Las FFAA brasileñas, más prestigiosas en su país que las argentinas en el suyo –asesinaron menos civiles, dejaron crecer la industria nacional en lugar de destruirla y no perdieron ninguna guerra- todavía tienen la costumbre de “cortarse solas”. Lo hicieron entre 1964 y 1985, cuando cada una tenía su propio programa de armas nucleares libres de control interno civil, y obviamente tampoco externo por parte del OIEA. Como prueba, ya en democracia y aprovechando que el presidente Henrique Cardoso estaba de gira en el exterior, el Ejército anunció en 1991 la construcción de una “facility” de 40 MW térmicos, que al día siguiente de volver Cardoso eran 2 MW y luego ninguno… porque jamás se construyó. Pero «la cabra tira p’al monte», como dicen.
El establishment político brasileño, que hasta 1986 no veía con malos ojos que su país accediera a “la bomba”, en 1991 se había vuelto más intolerante con esas “travesuras” de sus militares. Empezaba seriamente el Mercosur, y la industria paulista entonces estaba muy interesada en acceder al mercado interno argentino. El brevemente presidente Fernando Collor de Melo, antes de ser expulsado por «impeachment» de su cargo, hizo un show televisivo de cerrar, pala en mano, el túnel de 320 metros de profunidad destinado a una presunta prueba de un arma nuclear en la base militar de Cachimbo, estado de Pará. Se duda bastante de que la bomba existiera. ¿De adónde iba a sacar Brasil el suficiente uranio enriquecido a tan alto grado, en 1991? Todavía hoy no podría. Lo que quedó en claro es que quienes mandan en Brasil, los fabricantes de «los estados Gaúchos», decidieron que no podés venderle heladeras y autos a tu socio y cliente, si simultáneamente lo asustás con un trabuco.
El plutonio 239 sin contaminación de isótopos más pesados, a diferencia del uranio, permite hacer artefactos muy miniaturizados, capaces de viajar en misil. Además, las bombas A de plutonio son la espoleta imprescindible de toda bomba H, o termonuclear.
Aunque parezca “política ficción”, los brasileños renunciaron a “la bomba” –y a la vía del plutonio, que es el mejor modo de hacerla- no por presiones yanquis: tienen más espaldas que cualquiera en la región para aguantarlas. Lo hicieron a propuesta de la DIGAN (Dirección General de Asuntos Nucleares) fundada por el embajador Adolfo Saracho en la Cancillería. Esa propuesta fue empleada por el presidente Raúl Alfonsín en 1987 para atraer al presidente Sarney a la mesa de negociaciones de la cual salieron el primer acuerdo bilateral de salvaguardias recíprocas de la historia, el ya mentado ABBAC, y como consecuencia de ese voto de confianza nuclear mutua, esa rara criatura llamada Mercosur.
Eso sí, dado que se autoabastecen de uranio enriquecido, los brasucas tienen cierto margen para desobedecer al “Club Nuclear”, o al menos a 4 de sus miembros principales. Asociado con el 5to, Francia, el presidente Lula en 2008 anunció la compra de 4 submarinos de ataque Scorpene franceses de propulsión convencional (térmica y eléctrica), más un 5to con el casco de mayor manga y eslora de un Barracuda, preparado para recibir un motor nuclear de tipo PWR con uranio enriquecido al 20%. Esta PWR existe, está siendo testeado en tierra y sería de desarrollo totalmente brasileño (según los vecinos). Su segunda carga de combustible saldría de alguna ampliación de Resende, por ahora abocada a surtir la demanda (no toda) de “las Angras”.
Cono de popa
del Scorpene nuclear brasileño, con un PWR de 48 MW todavía en
desarrollo.
Las fechas de terminación de este 5to submarino se van corriendo de 2020 a 2023 y hoy a 2030. La verdad es que poner una central nuclear de potencia en un submarino es un asunto complejo. Si uno apura estos proyectos, termina saliendo al mar con un prototipo inmaduro y se accidenta. Lo cierto es que Resende tiene el módulo suficiente como que Brasil pueda permitirse uranio al tope del llamado bajo enriquecimiento, o LEU, es decir al 19,7%, para su Scorpene nuclear.
Pero un submarino nuclear no remedia los déficits de generación eléctrica. Brasil tiene sin duda la mejor infraestructura de distribución eléctrica de la región, pero también un consumo pavoroso en el Sur del país y cada vez que la economía crece un poco, una insuficiencia crónica de generación. Como viene el panorama, se puede atender con el petróleo que Petrobrás, bajo instrucciones de «Lula», descubrió y empezó a explotar «off shore» en una formación submarina profundísima llamada «Presal». El déficit podría cubrirse a menor costo y sin añadir carbono a la atmósfera con un programa nucleoeléctrico de alrededor de 30 mil MW. Pero eso ahora es políticamente ya imposible, con tanto escándalo y fracaso en el pasado de Angra 1 y 2. Por factores que se verán a continuación, el átomo brasileño quedó maldito, al menos para usos civiles, y ni el presidente Luis Inazio “Lula” da Silva, que de ecologista finolis no tuvo jamás un pelo, tuvo tiempo de resucitarlo. Otra sería la historia si a Seu Othon Luiz Pinheiro da Silva le hubiera alcanzado el tiempo para que Eletrobras terminara y pusiera crítica Angra III. La mala imagen nuclear habría revertido bastante, como sucedió en la Argentina cuando entre 2006 y 2014 logró terminarse Atucha II, en línea desde entonces, con 27 años de retraso.
El otro recurso a mano para generar electricidad de base en Brasil es hacer estragos humanitarios, etnológicos, sociales, ecológicos y jurídicos en sus inmensos ríos. Y los únicos que todavía no se han explotado están en la llanura amazónica. Para mal de la población ribereña y nativa.
(La continuación es la crónica de malas decisiones en los campos de la energía y de la ecología que terminaron en la derrota del Partido de los Trabajadores. Continuará, más adelante)