Ferraresi se aleja de la intervención de Edesur después de los 46 días. Deja un plan de obras para el conurbano
Rafael Grossi advierte sobre los riesgos en la central nuclear ucraniana. Rusia anuncia que suspende operaciones
El jefe de la agencia de supervisión nuclear de las Naciones Unidas expresó su creciente preocupación sobre la seguridad de la central nuclear de Zaporiyia después de que el gobernador de la zona ocupada por Rusia ordenara evacuar una localidad donde viven la mayoría de los trabajadores de la central, en medio de ataques a la zona.
Al mismo timpo, Rusia informo que «las operaciones en la central nuclear de Zaporiyia fueron suspendidas por «provocaciones» de las fuerzas ucranianas».La planta se encuentra cerca del frente y las autoridades ucranianas dijeron que una mujer de 72 años había muerto y otras tres personas habían resultado heridas después de que las fuerzas rusas arrojaran más de 30 proyectiles sobe Nikopol, una ciudad cercana bajo control ucraniano.
“La situación general en la zona cerca de la central nuclear de Zaporiyia se está volviendo cada vez más impredecible y potencialmente peligrosa”, indicó el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, en una advertencia antes del último reporte de ataques.
“Estoy extremadamente preocupado por los riesgos muy reales de seguridad y seguridad nuclear que sufre la planta”, añadió.
Las declaraciones de Grossi respondían al anuncio el viernes de Yevgeny Balitsky, gobernador nombrado por Rusia para la provincia parcialmente ocupada de Zaporiyia, de que había ordenado la evacuación de civiles de 18 poblaciones en la zona, incluida Energodar, que se encuentra cerca de la central nuclear, la más grande de Europa.
Las poblaciones afectadas estaban a entre 50 y 70 kilómetros de la línea de combates entre Ucrania y Rusia, y Balitsky dijo que Ucrania había intensificado los ataques en la zona en los últimos días.
La región también está ampliamente considerada como un lugar donde Ucrania podría centrar su esperada contraofensiva de primavera. El Estado Mayor ucraniano dijo que la evacuación de Energodar había empezado ya.
En un reporte en Facebook, el Estado Mayor dijo que los primeros vecinos evacuados eran los que habían adoptado la ciudadanía rusa después de que Moscú tomara la ciudad al principio de la guerra. Fueron trasladados a la costa del Mar de Azov, ocupada por Rusia, unos 200 kilómetros al sudeste.
Grossi dijo que para el sábado, el personal que mantiene la planta, que tiene sus seis reactores apagados, no había evacuado todavía, pero que la mayoría vive en Energodar. Los expertos del OIEA en el complejo, señaló, “siguen oyendo proyectiles de forma habitual”.
“Debemos actuar ahora para impedir la amenaza de un accidente nuclear grave y sus consecuencias asociadas para la población y el medio ambiente”, dijo Grossi. “Esta gran instalación nuclear debe ser protegida. Seguiré presionando en favor de un compromiso de todas las partes para alcanzar este objetivo vital”.
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Anfibia
Con 143 años de historia, Tandanor –Talleres Navales Dársena Norte, donde estaba emplazado en sus orígenes– pasó épocas muy buenas, regulares, malas y también muy malas. Las memorias del astillero y taller de reparaciones pueden ser leídas como una alegoría de la historia de nuestra patria en espiral: glorias, crisis, desinversión, tragedias, y otra vez volver a remar. Batallas (navales) argentinas. La empresa Talleres Navales de la Marina, fundada en 1879 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda para el mantenimiento de los buques de la Armada, es el tercer taller naval más importante del mundo. En 1922 fue renombrada Arsenal Naval Buenos Aires y en 1971 se constituyó como sociedad anónima con participación mayoritaria del Estado.

Sinfonía metálica
En los galpones del Storni trabaja José Luis Oca, un joven ingeniero naval formado en casa. Los techos son altísimos, besan el cielo. «Hacer un barco es como construir un edificio flotante. Chapa, madera, electricidad. Escuche ese ruido de soldadoras, de golpes de martillo, es una sinfonía«, entona Oca con metal pesado de fondo. El Storni atesora el ARA Santa Fe, un submarino TR1700 Made in Argentina que empezó a construirse en los ’80 y quedó frenado. El taller asistió también a dos embarcaciones fabricadas en Alemania: el Santa Cruz y el San Juan, la nave que se hundió trágicamente en 2016 con 44 tripulantes héroes.


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Anticipan que se aprobará la 1° caña de azúcar resistente a la sequía, para bioetanol
Ver Rasgarse las vestiduras: El trigo HB4 no es el primer OGM que no sale al mercado por pedido de la cadenaPasaron varios años y recién ahora se respiran aires de revancha para los que creen que la biotecnología puede ayudar mucho al desarrollo del cultivo de la caña de azúcar, en especial en su expansión territorial hacia zonas algo más secas que las que rodean San Miguel de Tucumán, donde hay unas 300.000 hectáreas de cañaverales convencionales. Si todo sale según los planes del grupo azucarero Los Balcanes, uno de los mayores productores de caña del país, antes de fin de año la CONABIA aprobaría la primera caña transgénica argentina, que ya no ofrecerá resistencia al glifosato como aquella de la EEAOC sino que contendrá el mismo gen de tolerancia al estrés hídrico que descubrió la investigadora del CPNICET Raquel Chan en los años 90 y que -siempre bajo dirección de Chan- la empresa Bioceres introdujo primero en la soja y luego en el trigo HB4, y que despertó polémicas con su aprobación el año pasado. ¿Por qué? Por el mismo temor que existía antes con el azúcar, que como el trigo es un alimento de consumo directo para los seres humanos. Previniendo esa misma discusión, desde Los Balcanes avisan que aunque el uso de esa caña HB4 no implicar ningún riesgo frente a las variedades convencionales, se asegurará que el nuevo transgénico sea sembrado y trazado para su utilización solamente en la elaboración del bioetanol, el alcohol renovable que se está utilizando para rebajar en 12% las naftas de todos los vehículos del país.
Quien anticipó a Bichos de Campo el cercano lanzamiento de la caña de azúcar HB4 fue Federico Pérez Zamora, que es ingeniero agrónomo y director del Centro Integral de Biotecnología Aplicada (CIBA) que funciona en la Universidad privada San Pablo, al sur de Tucumán y creada por el grupo Los Balcanes. “La caña de azúcar HB4 es un proyecto que se viene trabajando desde un tiempo atrás. Está en las etapas evaluatorias”, indicó el experto tucumano.
-¿Es el mismo gen que está en el trigo y en la soja?
–Correcto. Pero ese es el primero dentro de un programa grande de caña transgénica. Nuestro proyecto apunta a usar todos los beneficios de la transgénesis para ir resolviendo problemas agronómicos e industriales que tiene la caña de azúcar, para hacer más competitivo el sector dentro del territorio de Tucumán, y para llevar la producción de caña de azúcar a otras áreas de la Argentina.
La caña de azúcar requiere, para desarrollarse correctamente, grandes cantidades de agua, estimadas entre 1.000 y 1.300 milímetros anuales. En Tucumán llueve mucho y casi no es necesario el riego complementario. En Salta y Jujuy, en cambio, los ingenios son más dependientes del riego. Tener una caña de azúcar con el gen de resistencia a la sequía que se introdujo en el trigo, según la lógica, permitiría expandir el cultivo hacia zonas más secas ubicadas al este tucumano, casi llegando a Santiago del Estero e incluso ingresando en dicha provincia.
-¿Y en qué situación está esa caña OGM?
-La HB4 está en los estados avanzados de experimentación en campo. Venimos siguiendo paso a paso todo lo que es el desarrollo, para en el momento en que ellos indiquen (por la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria) puede ser multiplicada y utilizada.
-¿Cuál es la expectativa de tiempo para la aprobación? Esta sería la primera caña transgénica del país.
-En el país sería la primera caña transgénica. Con respecto a los tiempos, nuestro objetivo es que pueda estar liberada antes de fin de año.
Mirá la entrevista con Federico Pérez Zamora:
La tolerancia a la sequía (el gen HB4 fue enviado al CIBA desde Bioceres, así como el de resistencia al glufosinato de amonio), es solo una de las líneas de investigación que se siguen en este centro de biotecnología tucumano. Pérez Zamora nos sorprende al anunciar que también ensayan con una caña a la que se le insertó el gen HB1.
-Ahí te tengo que interrumpir para preguntarte qué es el HB1.
-El HB1 es otro gen también desarrollado por Raquel Chan. Nosotros a partir de un convenio con el CONICET lo estamos ensayando en caña de azúcar. La que el HB1 le proporciona la caña de azúcar es cierta tolerancia al estrés y también mejora la tolerancia de la sacarosa al frío. La caña de azúcar es como una gramínea tropical que no está acostumbrada a tener heladas. Entonces, lo que pasa normalmente en los climas de subtrópico, como es Tucumán, ante la ocurrencia de una helada, es que los jugos empiezan a desdoblar su sacarosa en otros compuestos que no son los que uno quisiera. Estas variedades tienen cierta tolerancia, resisten un poco más a esa degradación del jugo.
Los desarrollos del CONICET y Bioceres no son los únicos con los que están ensayando en la Universidad San Pablo, cuyo campus está ubicado -al igual que el CIBA- muy cerca de las ruinas del viejo ingenio San Pablo, al sur de la capital provincia. Hasta allí también llegaron de Brasil algunas licencias para utilizar los genes de resistencia al glifosato y de resistencia a un gusano que entra en el tallo de la caña y también descompone la sacarosa.
-¿Entonces buscan tener una paleta amplia de soluciones agronómica? ¿Transgénicos apilados como ya existen en maíz o en soja?
-Exactamente. Después se pueden apilar otros genes si vemos que con el HB4 tenemos buenos saltos productivos.
El CIBA está en estos momentos aumentando exponencialmente sus instalaciones para disponer sobre todo de una mayor capacidad para la propagación de “semilla” de caña. Si estos eventos fueran finalmente aprobados como sucedió con el trigo HB4, en muy poco tiempo este centro está en condiciones de proveer las cañas necesarias para resembrar en miles de hectáreas. Esa plataforma de propagación ya se utiliza para ir saneando las variedades convencionales según los requerimientos de los ingenios de la región.
“Ellos traen sus cañas, nosotros las micro propagamos, las cultivamos en tejidos y después se las entregamos en forma de plantines para que constituyan su semilleros. Le hemos hecho mucho ese trabajo al ingenio Tabacal. Lo hicimos para el San Isidro, para ingenios de Santa Cruz de la Sierra (en Bolivia) y lo hacemos acá en Tucumán para varios ingenios”, explicó Pérez Zamora.
El investigador tucumano también está entusiasmado con otra línea de trabajo, que no implica transgénesis sino mejoramiento tradicional. Han importado algunas variedades de caña del norte de Brasil, que tienen “alto contenido, de fibra” y que entonces aportarían una gran producción de biomasa.
-¿Cómo lo explicas? ¿Es una caña con un alta frondosidad?.
–Son variedades que se obtienen en el estado de Alagoas. Son cañas que tienen mucha sangre de la caña originaria. Los antecesores de la caña de azúcar eran y tenían mucha capacidad de adaptación. Eran más tipo pasto y tenían más fibra. El mejoramiento genético durante mucho tiempo ha ido quitándole fibra y mejorando la cantidad de sacarosa, porque el negocio central era el cristal del azúcar. Pero este sector se transformó en una industria de múltiples productos. El azúcar pasó a ser un producto casi terciario, en donde podemos poner también alcohol y energía. Ahí empieza a ser muy estratégico que las cañas que vengan del campo al ingenio no solo tengan mucha sacarosa sino que puede revalorizarse la fibra, que es la fuente de energía del ingenio. Es la que le permite realizar todos los procesos de producción sin tener que recurrir a combustibles fósiles.
-¿Estas variedades de Brasil tienen mucho contenido de fibra y te permiten hacer reservas energéticas?
-Exactamente. Nosotros ya en febrero de 2022 trajimos nuestra primer grupo de variedades, que se están multiplicando y ya se están probando a campo, para ya empezarlas a producir en buena cantidad. Así que estamos en tratativas para buscar variedades que tengan alta fibra y también un buen contenido de sacarosa multipropósito. La Fuerza Aérea Argentina recupera los aviones de combate A-4Ar Fightinghawk
Uno de los proyectos más importantes para la aviación de caza y ataque de la Fuerza Aérea Argentina sigue siendo la recuperación del sistema de armas A-4Ar Fightinghawk, último modelo de aeronave en servicio que fue concebido para el combate, por lo que su subsistencia resulta casi tan necesaria como agua en el desierto.

La Recuperación del Ciclo Logístico del sistema A-4Ar Fightinghawk tiene como objetivo incorporar una serie de mejoras que se traducirán en el mediano plazo en ventajas significativas para los cazabombarderos de la V Brigada Aérea. Esto no solo incluye la puesta a punto de las aeronaves, sino que también abarca algunos de los sistemas y subsistemas esenciales para una aeronave de combate.
Los avances en el proyecto fueron confirmados por el Jefe de Estado Mayor General la Fuerza Aérea Argentina, brigadier mayor Xavier Isaac, en una breve entrevista. Consultado sobre los distintos proyectos, el titular de la FAA confirmó que “…otra cosa que no es menor es la recuperación de A4, que es una realidad, y yo creo que si Dios quiere y anda todo derecho, estaremos llegando a fin de año a la decena de A4, de dos que empezamos…”.
La recuperación de los A-4Ar es uno de los proyectos centrales de la Fuerza Aérea, al punto tal que en el 2022, la institución realizó una jornada de prensa a los fines de que los medios especializados pudieran tomar contacto directo con las actividades que se realizan en el Área Material Río Cuarto y la V Brigada Aérea. En ambas locaciones se pudieron apreciar las distintas iniciativas que apuntan a recuperar a los veteranos Fightinghawk, además de otros proyectos destinados a varios sarm de la FAA (Río Cuarto).

Algunos de los trabajos encarados en los últimos años por el Grupo Técnico 5 incluyeron la capacidad de mantenimiento local y modular de los motores J52, capacidad crítica que no solo permitió incrementar la disponibilidad de plantas propulsoras, sino que las evaluaciones realizadas sobre los stocks permitieron detectar una buena cantidad de motores preservados que cuentan con el potencial de ser recuperados.
Para el caso del Área Material Río Cuarto, la unidad cordobesa está encargada de realizar la inspección correspondiente a las 200 horas de vuelo, trabajo que demanda diversas inspecciones y evaluaciones (comandos de vuelo, poleas, superficies móviles, timón de profundidad y alerones, etc.), con un desarmado casi completo de los A-4AR. Al igual que el Grupo Técnico 5, el proyecto para la Recuperación del Ciclo Logístico de los Fightinghawk incluye que el Área Material pueda incorporar nuevas capacidades, como por ejemplo efectuar el overhaul de los asientos eyectables ESPACAP 1C-3. Esto fue uno de los aspectos críticos que pudo ser resuelto hace unos años con la asistencia de la firma norteamericana Task Aerospace.
Una de las últimas novedades provenientes del Área Material Río Cuarto sería la pronta puesta en servicio de un nuevo OA-4Ar, aeronave en la cual se ha invertido considerable esfuerzo para su recuperación y que resulta vital para la formación de los futuros Halcones de la V Brigada Aérea.

Ante las constantes demoras y aplazos que sufre el proyecto para la adquisición del futuro caza multi-rol de la FAA, recuperar y sostener la flota de A-4Ar resulta esencial para la Fuerza Aérea si la misma no quiere perder una capacidad que será casi imposible de recuperar en el mediano/largo plazo. Los antecedentes al respecto respaldan esta última afirmación.
Gasoducto Nestor Kirchner: la epica que debe terminar este 20 de Junio
Un ambiente de euforia envuelve a esta pequeña localidad pampeana, a 191 kilómetros de Santa Rosa, la capital de la provincia. En apenas dos meses, el Gobierno podría inaugurar el gasoducto Néstor Kirchner, pese a todos los pronósticos adversos, según indicaron fuentes oficiales. Esto le daría un alivio a las golpeadas reservas del Banco Central (BCRA), ya que, una vez puesto en funcionamiento, permitirá reemplazar parte de las importaciones de gas por producción nacional proveniente de Vaca Muerta.
Pese a estas demoras, 10 meses después de haberse adjudicado la construcción del gasoducto, la obra está llegando a su etapa final en tiempo récord. Se viajó junto con otros medios a esta ciudad, sobre la ruta nacional 143 –la “ruta del desierto”–, para ver el avance de la construcción y la llegada de los últimos camiones con los tubos de 36 pulgadas (91 cm de diámetro), 12 metros de largo y 3250 kilos, por donde se transportarán 11 millones de metros cúbicos por día (m3/d) de gas a partir de fines de junio.
Esa será la cantidad que se podrá sustituir en importaciones este año. Según las proyecciones oficiales, el gasoducto permitirá ahorrar una salida de divisas de US$2200 millones en 2023, tomando como referencia un precio promedio del gas natural licuado (GNL) y otros combustibles líquidos de US$18 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector).
A partir del año próximo, se instalarán también las máquinas compresoras, que permitirán que el mismo ducto de 580 kilómetros transporte el doble de gas, 22 millones de m3/d. Toda la construcción del gasoducto costará US$2700 millones, que es financiado con fondos públicos. En los próximos meses, el Gobierno licitará el segundo tramo del gasoducto, para extenderlo a San Jerónimo, Santa Fe, y llegar con mayor gas nacional al norte argentino.
Para construir el gasoducto en 11 meses, cuando el plan original era un plazo de dos años, varios factores jugaron a favor, según explican los responsables de las empresas Techint y Sacde, que formaron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) y fueron adjudicatarias de tres de los cuatro tramos del ducto.
En primer lugar, no ocurrió ninguno de los problemas externos que podrían haber demorado la construcción, como tener obstáculos al momento de la traza del ducto. Si bien en un principio generó preocupación el rol que iban a tener las comunidades originarias en la ocupación de la tierra, las empresas señalan que el gobierno de Neuquén se movió rápido al comienzo del proyecto y contuvo las demandas.
Tampoco hubo mayores problemas con los más de 150.000 propietarios de hectáreas por donde pasa el gasoducto. Tan solo hubo un obstáculo, pero rápidamente intervino la Justicia para que se pueda ingresar al terreno. Fue cuando al menos cinco dueños de tierras que explotan el turismo de caza de jabalís, ciervos y búfalos dijeron que no se podía ingresar a sus propiedades durante febrero y mayo, cuando es la temporada alta. “Se judicializó el caso e ingresamos con la Gendarmería”, dijeron en la UTE.
La sequía, a diferencia de lo que ocurrió a nivel país, en este caso jugó a favor del avance del gasoducto, ya que permitió trabajar prácticamente sin lluvias desde el inicio de la construcción.
Alrededor de 3000 trabajadores forman parte de la obra y cumplen un turno laboral promedio de 11 horas, desde las 7 de la mañana hasta las 18, los siete días de la semana. Luego de 25 días, tienen cinco de descanso. También hay turnos de noche para hacer trabajos especiales de excavación y pruebas hidráulicas. Como parte de la plantilla de trabajadores, también hay paleontólogos, antropólogos y arqueólogos, que tienen la función de liberar la traza.
También llegaron al país 45 trabajadores turcos, especializados en la tecnología de soldadura automática. Uno de ellos es Iskender Ucmaz, que proviene de una familia de pipeliners (tiendetubos) y que trabajó en la construcción de gasoductos en Arabia Saudita, Rusia, Irán y México. En este último país participó de un proyecto de Techint y quedó en contacto con la compañía. Los empleados turcos hablan en inglés y, además de realizar su labor, capacitan a los trabajadores argentinos para que aprendan a usar las máquinas para futuros proyectos.
En el campamento donde se instalaron los contenedores viviendas para 700 personas flamean las banderas de las distintas nacionalidades que trabajan en la construcción del gasoducto. Además de las de Turquía y Argentina, se pueden ver las de Venezuela, Chile, Paraguay, Bolivia, España, Uruguay, Brasil, Colombia y Perú.
“Durante mucho tiempo no se hizo obras de esta magnitud en la Argentina y ahora se está haciendo mucho todo junto, entre el gasoducto y la ampliación del oleoducto. Por eso no conseguíamos gente especializada. Los españoles, por ejemplo, están especializados en utilizar el ultrasonido para verificar que los tubos estén bien soldados”, cuentan, a la par, Alejandro Cardone y Ricardo Uzner, responsables del proyecto por parte de Techint y Sacde, respectivamente.
Además de haber distintas nacionalidades, también hay trabajadores de todo el país. La cantidad de personas que viven en el campamento durante tanto tiempo demandó la contratación de tres empresas de catering, que son de distintas provincias (San Juan, Santa Cruz y Neuquén).
La intensidad del trabajo laboral se combinó con la inversión en tecnología. La UTE de Techint y Sacde decidió traer por primera vez al país robots que hacen soldadura automática. En total, se alquilaron 14 máquinas para avanzar con mayor rapidez y se logró así soldar 4,5 km de tubería por día. “Es una pieza clave para acelerar los tiempos del gasoducto, ya que eleva los estándares de calidad, repetitividad y velocidad de las maniobras de soldado”, dijo Pablo Brottier, director ejecutivo de Sacde, y quien viajó a Houston a buscar los equipos.
“Esto, a su vez, permite que por semana se coloquen en la zanja 30 kilómetros de tubería soldada, en promedio. La semana pasada fueron 37 kilómetros, lo que muestra la curva de aprendizaje después de tantos meses”, agrega Gustavo Gallino, director de Techint.
Para que sea posible la adquisición de la última tecnología, la UTE pudo acceder sin problema a la importación de equipos, pese a las restricciones cambiarias. “La aduana, el Banco Central y Enarsa colaboraron en todo momento para ir despejando los cuellos de botella que encontramos en el proceso de importación”, dijo Damián Mindlin, presidente y CEO de Sacde.
El presidente de Enarsa, Agustín Gerez, la empresa estatal a cargo de la supervisión y operación del gasoducto, ratificó nuevamente que se inaugurará el 20 de junio, cuando se abra la válvula para comenzar a llenar el gasoducto. Ese día, asimismo, se llamará a licitación para construir el segundo tramo.
En los próximos días, por otro lado, se hará la licitación para realizar la obras de reversión del gasoducto norte, para cambiarle el sentido de dirección y que se pueda transportar gas de Vaca Muerte al norte argentino a partir de febrero próximo.
Herramientas para controlar la hidrovia Paraná-Paraguay
Uno de los puntos principales del acuerdo logrado es el proyecto para desarrollar una tarea conjunta a partir de los datos y registros generados con el Sistema de Monitoreo (SiMon) que instaló la Administración General de Puertos (AGP) en septiembre del año pasado a lo largo de toda la vía navegable troncal. El Centro de Monitoreo concentra la información generada en los diversos puntos de la traza donde se ubican los Puntos Remotos de Monitoreo para darle trazabilidad, transparencia, y un sistema de seguridad. Cada uno de los cinco Puntos Remoto de Monitoreo (ubicados estratégicamente en los accesos y zonas de mayor tránsito de la VNT) incorpora una antena satelital, un sistema AIS para la identificación de los buques, un radar, cámaras domo de videovigilancia, así como una estación meteorológica, hidrómetros y boyas multiparamétricas. En adelante, la Aduana podrá acceder a los registros de embarcaciones, y saber por ejemplo si alguna de ellas se demoró más de lo normal en ir de un punto a otro. La AGP por su parte podrá acceder al manifiesto de carga de las embarcaciones que pasan por la vía, lo cual permitiría planificar algunas obras, o trabajar puertos secos -espacios donde se hacen las tramitaciones de comercio exterior fuera del agua- en donde se necesiten. El ministro de Transporte Diego Giuliano enfatizó la importancia del acontecimiento y señaló: “Este convenio entre la Aduana y la AGP representa una cooperación en materia de captación de información: podremos generar un sistema de imágenes y completar el circuito de control en este proceso que el gobierno argentino ha hecho sobre la vía navegable troncal Paraná-Paraguay —que ha significado correr el velo en un tema que durante mucho tiempo, muy pocos conocían en profundidad”. Por su parte, Guillermo Michel reflexionó: “Quiero agradecerles al Ministerio de Transporte y la AGP por poner esta información a nuestra disposición. La mejoras en la capacidad de control que este convenio traerá permitirán asegurar que los dólares que con tanto esfuerzo generan los productores agrícolas fortalezcan las reservas y sean volcados a la producción y al empleo”. Asimismo, José Beni, interventor de la AGP, destacó: “Compartir información con la Aduana nos permitirá verificar lo que captamos y, siguiendo las políticas de transparencia del Ministerio, ponerla a disposición del público a través de la web. No hay mayor transparencia que la publicidad de lo que ocurre día a día en una zona de navegación tan importante”. La firma, que se llevó a cabo en la nueva sede de la AGP, también contó con la presencia de Tomás Vernet, subinterventor de la AGP; Rosana Lodovico, subdirectora general de Operaciones Aduaneras Metropolitanas; Rubén Pavé, subdirector general de Operaciones Aduaneras del Interior; Diego Figueroa, subdirector general de Control Aduanero; Maximiliano Luengo, director de Reingeniería de Procesos Aduaneros y Guillermo Cabezas Fernández, asesor de la Dirección General de Aduanas.⛴️El ministro @DiegoGiuliano, el titular de la DGA, @MichelGuilleOK, y el interventor de @AGPuertos, @JoseBeniOK, firmaron un convenio de intercambio de información, apoyo técnico y operativo que mejorará el sistema de controles de la #VíaNavegable, coordinado entre AGP y Aduana. pic.twitter.com/EtyVcvUBCU
— Ministerio de Transporte (@MindeTransporte) May 3, 2023
Argentina negocia con Finlandia la contrucción del buque antartico

Las negociaciones
La reunión de Defensa con la embajadora Lindertz es la continuidad de las negociaciones que mantuvieron hace 10 días el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, junto al jefe de Gabinete, Héctor Mazzei y el subsecretario de Investigación Científica y Política Industrial para la Defensa, Roberto Adaro, en el edificio Libertador a una comitiva de Finlandia, encabezada por el secretario Permanente de Defensa finlandés, teniente general Esa Pulkkinenv, con el objetivo de avanzar en el proceso de construcción del buque polar para la Armada Argentina. La decisión del Gobierno es que la empresa Aker Arctic Technology y el astillero Tandanor se ocupen de la construcción completa del buque logístico Antártico denominado «ARC 133» que será utilizado para el transporte de equipos e investigadores a las bases antárticas de Argentina, así como también para fines de investigación. El proceso de construcción, que se inició en 2020 con financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa, se encuentra bajo la supervisión y el asesoramiento de los ingenieros de la firma finlandes.
Los detalles técnicos
El monto total del proyecto será de 220 Millones de dólares que incluye recursos para ampliar capacidades de Ingeniería, Construcción y Gestión de Materiales. Entre las características principales del buque polar es que es de Clase Polar PC4 según la normativa armonizada de la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación.
El embajador Stanley dijo que EE.UU necesita más herramientas para competir con China en America Latina
- El embajador norteamericano en la Argentina, Marc Stanley, dijo en Washington que Estados Unidos necesita “más herramientas” para competir con China en América latina, un inusual reconocimiento público por parte de un funcionario de la ventaja con la cual corre el gigante asiático, que está haciendo multimillonarias inversiones en infraestructura en la región.
Stanley participó en un panel en el Diálogo Interamericano junto con el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, una charla moderada por la directora de la organización, Rebecca Bill Chavez, que abarcó varios temas de la relación bilateral entre los cuales sobresalieron los puntos de tensión por el vínculo con Pekín, y el avance de China en América latina, una realidad que preocupa enormemente en Washington, tanto a demócratas como a republicanos.
“Nuestro país necesita tener más herramientas para ser más competitivos con China en muchos casos”, dijo Stanley ante una pregunta sobre qué podía ofrecer Estados Unidos para emparejar la competencia con China en la región. El diálogo entre Argüello y Stanley ofreció una mirada a la muy estrecha relación de trabajo que forjaron ambos embajadores, y sobre la cual se ha asentado la relación bilateral en los últimos años, vital para la Argentina en su vínculo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Argüello, quien abrió el panel, se refirió a Stanley como “mi amigo”, reconoció diferencias y visiones distintas entre ambos gobiernos. “Pero trabajamos juntos”, afirmó. Stanley contó que rompió las reglas luego de ser designado por el presidente Joe Biden al hablar con Argüello antes de que lo confirmara el Senado, y dijo que desde entonces han sido “grandes socios”.“Tenemos tanto en común, en mi mente más que con cualquier otro país de los que he estado en América latina”, dijo Stanley al hablar sobre la Argentina.
Ambos embajadores se explayaron sobre las oportunidades para ambos países, y Stanley se mostró muy optimista sobre el futuro del país pese a la crisis. Argüello enfatizó la enorme oportunidad que existe para la Argentina como proveedor de litio de Estados Unidos, y dijo que ambos gobiernos estaban trabajando pudiera acceder a los beneficios fiscales que existen en Estados Unidos, impulsados a través de una ley del gobierno de Biden para los países con los que existe un acuerdo de libre comercio. La charla giró luego a China, un tema en el que Stanley se explayó bastante al remarcar advertencias ampliamente conocidas de Washington. Una de las principales: Stanley dijo que China “quiere tener una presencia militar en América latina”. Y también dijo que están preocupados por la licitación de la red 5G, que podría quedar en manos del gigante Huawei, un destino que Washington cree entregaría toda la información que circula por la red al gobierno chino. “Todo esto podría ser muy peligroso”, advirtió el embajador.
Ya en la ronda de preguntas, al ser consultado acerca de qué puede ofrecer Estados Unidos para emparejar la competencia con China, Stanley reconoció que necesitan más herramientas.
“Una cosa que aprendí en Argentina es que se necesitan dos para bailar tango. Creo que nuestro país necesita estar más comprometido. Creo que necesitamos tener más herramientas para ser competitivos con China en muchos casos, y no tengo miedo de decir eso, a los senadores, les digo eso a todos”, dijo Stanley. “Estoy de acuerdo en que las acciones tienen consecuencias y la inacción tiene consecuencias y necesitamos más herramientas”, insistió luego.
Stanley dejó entrever que una de las opciones es permitir que países como la Argentina, que es un país de ingresos de nivel medio, puedan acceder a programas de financimiento con el Eximbank, el Banco Mundial y otros bancos internacionales y obtener oportunidades que a menudo esos son para los países de bajos ingresos. Se trata de un tema que también ha puesto sobre la mesa el Gobierno, y el ministro de Economía, Sergio Massa, y que ha cobrado mayor importancia con la sequía y la falta de dólares que sufre el país este año.
“China tiene la capacidad porque sus empresas, las empresas constructoras, son estatales. Nosotros no tenemos eso, ellos pueden tomar una decisión en un instante”, continuó Stanley, al referirse a la expansión de la infraestructura provista por China en la región. “Aprendí en economía que no existe tal cosa como un almuerzo gratis. Y a menudo, esos proyectos que son baratos vienen con muchas condiciones. China puede presentar acuerdos más rápidamente a los países de los que tenemos en nuestra caja de herramientas. Creo que tenemos que trabajar en nuestra caja de herramientas y dar más herramientas a nuestros embajadores y misiones. También creo que tenemos que trabajar con los argentinos exactamente qué tipo de herramientas quieren que tengamos. ¿Dónde les gustaría que entremos en juego? ¿AgrÍcola? ¿Minerales? ¿Capital humano? ¿Desarrollo nuclear? ¿Son los ríos?”, agregó el embajador norteamericano.
Como una muestra de avance en la relación bilateral, Stanley mencionó la posibilidad de que la Argentina adquiera aviones caza norteamericanos F-16 en vez de aviones chinos. Eso, dijo, era impensado cuando llegó a Buenos Aires. Ahora, Estados Unidos puede ofrecer un paquete que a su juicio es “competitivo”.
“Estamos progresando, pero aún no es perfecto. Hay oportunidades para Argentina y hay oportunidades para Estados Unidos, pero se necesitan dos para bailar tango”, cerró.
Por primera vez, una mujer preside IDEA, la vitrina del mundo empresario
Se abre la Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales


Comercio exterior Argentino: Brasil, China, Estados Unidos y resto del mundo
A Brasil, que es nuestro primer socio comercial, se le vende medios de transporte y autopartes, petróleo y gas, trigo y cebada. Y se le compra tubos soldados por arco sumergido, hierro, acero, utilizados en oleoductos y/o gasoductos (esto tiene nombre y apellido: son, básicamente, las compras de USIMINAS de Brasil donde el grupo Techint posee el 50 % del capital y usa dólares que le compra al BCRA al tipo de cambio oficial, que, por ejemplo, al día viernes 28 de abril 2023 cotizaba a 228,50 pesos); vehículos para transporte (por la integración particular de las empresas radicadas en ambos países que gozan de reintegros impositivos y de draw back [i]); café, pasta química de madera, etcétera.
Con la República Popular China los despachos se concentraron en carne bovina deshuesada, congelada; carbonato de litio; cebada en grano; soja y sus derivados. E importamos de ahí computadoras y teléfonos celulares; suministros industriales elaborados; piezas y accesorios para máquinas y herramientas, plástico y sus manufacturas; grupos electrógenos de energía eólica; circuitos impresos con componentes eléctricos o electrónicos montados para aparatos eléctricos de telefonía o telegrafía; aparatos eléctricos de telefonía o telegrafía con hilos, de telecomunicación por corriente portadora o digital; partes para aparatos receptores de radiotelefonía, radiotelegrafía, radiodifusión, televisión, video monitores y video proyectores, y motocicletas con motor de émbolo alternativo.
A su vez, el comercio con los Estados Unidos es de venta, principalmente, de aceites crudos de petróleo; oro para uso no monetario; productos intermedios de otros aceros aleados excluido el inoxidable; aluminio; aceite de soja y aceite de girasol en bruto; limón y sus derivados y otras frutas frescas. En cambio, se importa gasoil; turbinas de gas; carbonato de sodio anhidro; hulla bituminosa; productos inmunológicos y medicamentos envasados; vehículos automotor; máquinas y herramientas.
Como lo reconoce la Asociación de Comercio entre Estados Unidos y Argentina AmCham, entre los sectores de mayor relevancia se encuentran el petrolero (apalancado por las inversiones en Vaca Muerta), el suministro de energía (AES), la industria manufacturera (GM, Ford, Goodyear, BASF, DuPont, Whirlpool), seguros (Metlife, Prudential), servicios financieros (American Express, Visa, JP Morgan), servicios profesionales (Accenture, Manpower Group), servicios de información y comunicaciones (IBM, Cisco Systems, Google).
A ello debemos sumarle que de las nueve grandes empresas acopiadoras y comercializadoras de granos y derivados, que representan el 80 % de las exportaciones del sector en la Argentina, cinco son estadounidenses: ADM; Bunge; Cargill; Louis Dreyfus; y Glencore. Que en energía y en Vaca Muerta se destacan las firmas Chevron, Apache y Exxon Mobil y en litio y minerales raros, las empresas Río Tinto y Livent y sus acuerdos con Ford Motor Co, la primera, y con General Motors, la segunda. Que el principal acreedor no institucional en la deuda externa argentina es BlackRock, cuya casa central está en Nueva York y lo mismo pasa con los otros fondos de cobertura (Vanguard, PIMCO, Franklin Templeton, etc.). Que el supervisor de nuestra deuda es el FMI, donde el país del norte posee el 17 % de los votos y es el único que tiene poder de veto, a lo que se suma una embajada siempre activa en defensa de los intereses de su país, la más de las veces sin cuidar las formas.
Sin embargo, la Argentina tiene una economía que compite en los mismos rubros que los Estados Unidos. Somos el décimo exportador de alimentos y forrajes, dentro de ello, el tercero en soja y sus derivados, pero Estados Unidos es el primero. A su vez, es el principal mercado de granos del mundo y los precios se fijan en Chicago. Hasta el relevamiento de la producción y su almacenamiento en silos en la Argentina es suministrado por los satélites de los Estados Unidos.
Ellos saben más que nadie que la sequía en 2022/2023 fue importante y devastadora, pero que vamos a superar el récord de producción de granos y derivados en el 2023/2024. A lo que se le debe sumar la mayor explotación de petróleo y gas de Vaca Muerta, y el pleno funcionamiento del gasoducto Néstor Kirchner, por lo que nos vamos a autoabastecer de combustible en el año 2024 y vamos a ser exportadores netos en el 2025. Más la exponencial explotación y exportación de litio y minerales raros para la tecnología moderna.
Sin embargo, sabiendo todo ello, el FMI —pese a que el Ministro Sergio Massa se había visto antes, en la República Dominicana, con la segunda del Departamento de Estado de ese país, Wendy Sherman— no le concedió el crédito puente de 5.000 millones de dólares. Además le dijo que sometía el pedido de adelantamiento del aporte de capital de 10.793 millones de dólares que, según el acuerdo de facilidades extendidas —firmado y autorizado por la ley 27.668—, deben ingresar en los meses de junio, septiembre y diciembre de 2023, a la aprobación del board del FMI .
Saben que es una situación de ahogo financiero en el comienzo de la etapa electoral de cambio de gobierno, pero lo hacen por dos razones:
- Una, económica. Exigen que se devalúe nuestra moneda para que la deuda sea más difícil de pagar y que compren por la mitad lo que vale el doble, tanto empresas como activos naturales y públicos.
- Porque quieren que la nueva administración se le subordine políticamente en el enfrentamiento que tiene con la República Popular China y que graficara la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson.
China
Una nación soberana, como debe ser la nuestra, no tiene que subordinarse a nadie y sí debe establecer relaciones económicas, comerciales y políticas de iguales entre países independientes. El Banco Central de la República Argentina tiene reservas en yuanes por el equivalente a 19.000 millones de dólares. Que se le pida a China usar los yuanes por 5.000 millones de dólares (cifra que se le fue a pedir al FMI), para “cerrar” las cuentas y pagos de este año, máxime que el año 2024 se obtendría un superávit comercial del orden de los 25.000 millones de dólares, es factible y necesario. Obviamente el país asiático nos vende mayor valor agregado (trabajo incorporado) que los bienes que compra de la Argentina, que sucede en la mayor parte de nuestro comercio internacional, que con China es exacerbado. Pero debe observarse lo siguiente:- En primer lugar, con China tenemos una economía complementaria. Ellos tienen más de 1.400 millones de habitantes y necesitan alimentos, forrajes y energía, bienes y servicios de los que disponemos en abundancia
- Que se expanda la forma de pago en yuanes y pesos no es un tema menor, dado que como sucede con todas las operaciones de comercio internacional de nuestro país, debemos comprar dólares para adquirir bienes y servicios [2] y al revés, si, por ejemplo, Chile o Bolivia u otra nación quieren comprar productos argentinos, deben comprar antes dólares para hacerlo.
HORACIO ROVELLI
Comentario de AgendAR:
Los economistas vinculados a la oposición a la actual gestión dicen que Argentina «mendiga» créditos en el exterior (estamos en campaña electoral). La realidad es que se trata de créditos de nuestros proveedores para que les compremos sus productos: las naciones no son ONGs de beneficencia. Señalamos esto porque nuestro peso no se devalúa solo con respecto al dólar, como parecería decir la nota, también se devalúa con respecto al yuan y al real. Estamos de acuerdo en que una devaluación, gradual como está ocurriendo ahora o «brusca», no resuelve nada. Con una inflación desbocada, cualquier tipo de cambio queda atrasado en pocos meses o semanas. También estamos de acuerdo que a Argentina le conviene ingresar a los BRICS para facilitar su comercio exterior y obtener posibilidad alternativas de financiación. Pero eso tampoco es una solución mágica por las razones expuestas más arriba. En realidad, nuestro país debe tomar en cuenta que su comercio exterior con su socio más cercano, Brasil, más el que lleva con los dos gigantes EE.UU y China, solo suma el 31% del total. El otro 69% es con el resto del mundo, que también existe.Abel B. Fernandez
Un hecho adverso que destacó el talento argentino
El martes 9 de mayo próximo, se presentará la edición en papel del libro “Crónica de una reparación (im)posible”, que relata los esfuerzos realizados por la industria nuclear argentina para la solución del desperfecto sufrido por la Central Nuclear Atucha I en el 1988.
El libro fue escrito por tres de las personas que formaron parte del equipo que llevó adelante la reparación: Juan Carlos Almagro, ingeniero metalúrgico, vinculado a áreas de desarrollos tecnológicos; Roberto P. J. Perazzo, físico teórico, realizó investigaciones básicas en el Departamento de Física; y Jorge Isaac Sidelnik, físico, que trabajó en las áreas de CNEA dedicadas a la producción de energía.
Con un manejo del relato de los acontecimientos que solo pueden tener quienes participaron de los eventos, los autores exponen con claridad las tareas realizadas y los desafíos que se fueron superando en el desarrollo del proyecto.
Esta edición especial en papel del libro, realizada por el CEDyAT, se presentará oficialmente el próximo martes 9 de mayo en el Auditorio Jorge Sábato de la Sede Central de Nucleoeléctrica Argentina (Francisco N. Laprida 3163, Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires). El evento contará con transmisión simultánea a través del canal de YouTube de Nucleoeléctrica Argentina S.A.
Participarán de la presentación, los autores del libro: Jorge I. Sidelnik y Roberto Perazzo; junto a Susana Hernández, Presidente de la AAPC; José Luis Antúnez Presidente de Nucleoeléctrica Argentina; y la investigadora Clara Ruocco, que será la moderadora del encuentro.
El incidente
En 1988, la Central Nuclear Atucha I sufrió un desperfecto en los canales de combustible del reactor. Los daños en la estructura configuraron distintos escenarios nada favorables en medio de un contexto socioeconómico adverso, sin embargo, gracias a las capacidades nucleares de nuestro país, se afrontó de manera exitosa la reparación y re-arranque del reactor utilizando los recursos de la ciencia, la tecnología y la industria argentina. El libro refiere a cómo un suceso adverso permitió posicionar a nuestro país como referente en la temática a nivel mundial superando exitosamente los incidentes.
Por aquel entonces, los equipos técnicos de la Comisión Nacional de energía atómica afectados a la tarea contaban con experiencias previas en problemas de tal magnitud y complejidad; pudieron sortear el desafío tecnológico de manera exitosa basándose en una sólida experiencia en investigación y desarrollo. Como resultado positivo de esta vivencia, se enriquecieron las capacidades y la historia del sector nuclear argentino.
Atucha I
La Central Nuclear Atucha I, Presidente Juan Domingo Perón, inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional el 19 de marzo de 1974 y comenzó su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año.
Atucha I está ubicada sobre la margen derecha del Río Paraná de las Palmas, a 100 km de la ciudad de Buenos Aires en la localidad de Lima, Partido de Zárate.
Actualmente cuenta con una potencia eléctrica bruta de 362 megavatios eléctricos.
Si bien es la primera central argentina, todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales. Desde 2008 a la fecha, Nucleoeléctrica se encuentra ejecutando el Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I, cuya finalización permitirá extender su operación por veinte años adicionales a plena potencia.
Nucleoeléctrica Argentina
La empresa produce energía eléctrica mediante la operación de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. La potencia instalada total de sus tres plantas es de 1.763 MW.
Además de operar las plantas y comercializar en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) la energía producida, está a cargo del gerenciamiento de proyectos que aseguren la operación segura y confiable de sus instalaciones, así como también de aquellos que tengan por objetivo la eventual construcción de futuras centrales nucleares en territorio nacional.
Sus actividades están sujetas a los más altos estándares de seguridad y se encuentran fiscalizadas a través de rigurosos controles tanto nacionales como internacionales. La energía nuclear contribuye al cuidado del medioambiente por su competitividad y reducción de emisiones de CO2. Esta fuente de energía no genera gases ni partículas causantes del efecto invernadero en su proceso productivo, lo que ayuda a combatir uno de los principales responsables del cambio climático.
CEDyAT
El CEDyAT es un Centro de Vinculación Tecnológica Argentino (UVT Ley 23877) integrado por un equipo profesional interdisciplinario altamente calificado, que brinda soluciones integrales de excelencia. Con el apoyo de científicos, docentes, informáticos, investigadores, profesionales y tecnólogos que día a día colaboran con la asistencia en la gestión que promueve la innovación tecnológica en el país.
Además de intervenir con estrategias de gestión organizacional, infraestructura informática, certificación de procesos, big data, analítica aumentada, machine learning, logística, y industrias 4.0, las Ediciones CEDyAT buscan amplificar la circulación de aquellos textos vitales para la gestión e innovación tecnológica local.
Lanzan la red de reactores de investigación de América latina y el Caribe. Papel clave de Argentina
Uruguay: China quiere un tratado de libre comercio con el Mercosur
Cohetes y satélites: la industria espacial argentina
En los últimos seis años, la industria espacial a nivel global creció un 15% y llegó a los USD 373.000 millones. Argentina cuenta con la capacidad de hacer satélites de alta complejidad y con actores privados que impulsan el sector.
No se trata de un sector que traiga kilométricas inversiones, sino más bien de un nicho tecnológico que nos permite ir kilómetros hacia arriba: la industria espacial -más que nada satelital-.Los datos del día
Hoy no van a ser muchos datos porque es un sector un tanto esquivo para brindar información clara: cada país informa lo que considera como espacial y las empresas que se dedican al rubro suelen dedicarse también a otras actividades, así que es complicado saber cuánto representa la parte espacial. Pero vamos a sintetizarlo en los siguientes puntos:- En Argentina trabajaron 7.499 personas en el complejo satelital. 3.674 (49%) estaban vinculadas a empresas -tanto privadas como estatales- y el resto a los organismos públicos (Comisión Nacional de Actividades Espaciales -CONAE- y Comisión Nacional de Energía Atómica -CNEA-).
- El empleo en empresas más que se triplicó desde 2007, cuando contaba con 993 personas empleadas.
- En 2020 se realizaron 114 lanzamientos, el 70% lo llevaron a cabo empresas de Estados Unidos y de China. 34 de esos lanzamientos los hizo una empresa llamada China Great Wall Industry Corporation -obviamente de origen chino- y SpaceX -del malvado Elon Musk- hizo otros 25. Entre las dos firmas concentraron el 51% de los lanzamientos.
- ¿Cuánto dinero movió el lanzamiento en 2020? 5.300 millones de dólares ¿Cuánto movió en total la “economía del espacio”? USD 371.000 millones ¿Es mucho? Bastante, nuestro PBI de 2021 se estimó en 487.000 millones.
- Argentina es uno de los pocos países del mundo que logró desarrollar satélites geoestacionarios de comunicaciones. Los otros son: China, Estados Unidos, India, Israel, Japón, Rusia y algunos países de la Unión Europea. ¿Qué es un satélite GEO? Uno que se queda sobre un mismo punto en relación a la tierra.
De ratones y monos
Seguramente te acuerdes de los despegues del ARSAT-1 y 2, al menos para mí fueron muy emocionantes. Pero, ¿cómo llegamos a eso? Hacer una cronología de la industria espacial argentina sería un poco largo y se iría la entrega en eso, pero veamos algunos hitos. Como muchas otras historias industriales, la nuestra arranca con las Fuerzas Armadas desarrollando o impulsando la fabricación de ciertos productos -muchas veces con alguna finalidad bélica, pero no siempre-, en este caso: cohetes. También, como muchas otras historias, con el golpe militar de 1955 la actividad entró en un impasse. Recién bajo la presidencia de Arturo Frondizi se retoma la carrera espacial argentina con varios lanzamientos de cohetes. Pese a los varios cambios de gobierno y golpes de la época, se siguió avanzando y acá me quiero detener un minuto. Entre los lanzamientos realizados, se destacan dos. El 11 de abril de 1967 se lanzó un cohete “tripulado” -permítanme la licencia poética- por el ratón Belisario, pero solo llegó a una altura de dos kilómetros. Dos años después se lanzó otro cohete que tenía a bordo al mono Juan y llegó a los 90 km de altura. ¿Por qué te cuento esto? Porque fuimos el cuarto país del mundo, sí el CUARTO, en lograr exitosamente mandar un animal al espacio y que vuelva sano y salvo. Esto muestra un poco el grado de avance que se había logrado, ¿no? Las inversiones en cohetes se mantuvieron, incluso durante la última dictadura, y en democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín se lograron avances significativos en el marco del Programa Cóndor. Incluso se logró exportar partes de cohetes a Egipto, pero por la presión de Estados Unidos el proyecto se discontinuó. Con la presidencia de Carlos Menem, la industria cambió y se enfocó más hacia el lado satelital, se pusieron en órbita varios satélites artificiales, a pesar de ser la época de las privatizaciones y el “desmantelamiento” del Estado. Algo a mencionar es que dentro de la reorganización del sector se crea la CONAE. Con la llegada del siglo XXI y nuevas políticas económicas, el sector espacial tomó una relevancia aún mayor y se lanzaron varios satélites más, todos de diseño nacional. ¿Por qué te cuento esto? No va a ser habitual que hable de la historia de los sectores, pero me parece un caso muy ilustrativo de que tenemos que acostumbrarnos a ver a los sectores productivos como una película y no una foto. Ningún sector nace de un repollo y suelen tener tiempos de maduración bastante largos, así que no hay que desesperarse. Si te interesa saber más de nuestra historia espacial pero no andás con mucho tiempo, la página de Wikipedia está bastante bien, pero si tenés un rato te recomiendo Historia de la actividad espacial en Argentina de Pablo de León. Y si tenés ganas de saber más sobre el Mono Juan y el ratón Belisario, te dejo este episodio de Ciencia del Fin del Mundo -el mejor podcast de ciencia que hay- y este corto hermoso de Hernán Moyano.Al infinito y más allá
Ahora que ya conocés la historia, podemos ver qué es lo que tenemos actualmente. Por un lado, el Estado argentino llevó adelante distintas misiones espaciales impulsadas por la CONAE y ARSAT -encargada de gestionar y proveer servicios de telecomunicaciones por parte del Estado-. En estos proyectos estuvieron involucradas tanto INVAP como VENG, dos empresas estatales, en diferentes etapas de los proyectos satelitales. Por otro lado, surgieron empresas privadas ligadas tanto a la fabricación de satélites como a la provisión de servicios, infraestructura y otros productos de alto valor tecnológico. Quizás conozcas algunas: Innova Space, Satellogic, Novo Space, pero hay otras tantas un poco menos conocidas. ¿Entonces compiten contra las estatales? No, se dedican a cosas distintas. Mientras que las firmas estatales se concentraron en satélites de mayor tamaño, con una vida útil más prolongada y costos de producción más altos, las empresas privadas apuntan a otros mercados. Algunas por ejemplo se dedicaron a la construcción de satélites chicos, que pueden ser fabricados “en serie” y con materiales menos costosos. Llegado este punto quizás te preguntes para qué sirve la industria satelital. Si fuera por amor al arte no estaría nada mal, solo que en tiempos de crisis económica sería medio complicado justificarlo. Esta fue una de mis consultas a Valentín Álvarez, investigador que estudia el sector satelital -entre otras cuestiones-. “Por un lado, tener la posibilidad de desarrollar satélites localmente te habilita a brindar servicios que se adapten a las necesidades de la población y del territorio. La ubicación de Argentina y su geografía hacen que haya zonas que difícilmente podrían acceder a telecomunicaciones satelitales si no fuera por los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2. Lo mismo con satélites de observación como los SAOCOM, que pueden adaptarse a las necesidades locales”. Por otro lado, Valentín me señala que la producción local de satélites te permite, como en tantas otras industrias, el desarrollo de la cadena de proveedores. No solo vinculados a la actividad espacial, sino que también eso habilita a que las firmas proveedoras vendan sus productos a otros sectores -e incluso podrían exportar- dado que al requerirse insumos de alta calidad, ser proveedor de una empresa satelital funciona como un certificado de calidad. Ligado a esto último, me comentó que si bien estos derrames hacia otras industrias son un tanto impredecibles y no pueden considerarse ex-ante, también ocurrió que los propios desarrollos satelitales por parte de las firmas estatales brindaron al país capacidades para desarrollar sus propios radares -de los que vamos a hablar cuando abordemos la cuestión de la defensa-. Por último, Valentín planteó que no hay que menospreciar la formación de recursos humanos altamente calificados que trabajan en la industria. Si bien no se trata de una masa crítica, gran parte de los 7.500 empleados del complejo satelital cuentan con una altísima formación y una expertise que nos distingue de otros países en desarrollo. Incluso, esta generación de capacidades ayudó en algunos casos a que surjan las empresas privadas que mencionaba más arriba. Ya sea formando parte del proceso de crecimiento de las empresas como por haber sido fundadas por ex trabajadores de las empresas estatales, algunas de estas firmas tienen un pasado común vinculado al impulso nacional del sector satelital.El ballet cósmico ha empezado
Si la Guerra Fría significó un avance tremendo en la carrera espacial, hoy en día estamos atravesando otro momento de cambios abruptos. Cohetes que van y vuelven, lo que permite disminuir los costos de cada lanzamiento; la difusión de satélites de menor tamaño y costo; algunas iniciativas para realizar minería en asteroides y otros planetas y el turismo espacial -ya es caro viajar al exterior, así que no nos deprimamos mejor-. ¿Qué quiero decir con esto? El sector se está transformando bastante, lo que conlleva ciertos desafíos para nuestro país -sumado a otros tantos desafíos más allá de las transformaciones-. Para llevar esto que puede sonar muy volado a valores monetarios, entre 2014 y 2020 la economía del espacio en todo el mundo creció un 15%, pasó de 323.000 millones de dólares a los 371 que te comentaba en la parte de datos. El desafío más claro que aparece en Argentina -tanto para la parte estatal como privada- es la volatilidad económica en la que vivimos. Gran parte de los insumos que se utilizan en el armado de los satélites son importados -ya sea por una cuestión de falta de provisión local como de costos-. Esto va más allá de la voluntad que se tenga de hacerlos acá. Por ejemplo, INVAP realiza una multiplicidad de tareas, entre ellas la ingeniería, producción de insumos, software y el ensamble, sin embargo otra parte de los insumos que se necesitan para fabricar los satélites son importados. La incertidumbre y las dificultades en torno a la importación de estos bienes llevan a que algunas firmas del sector privado elijan hacer la fabricación de los satélites en otros países, mientras que en Argentina tienen una parte considerable de los equipos de ciencia y tecnología. Este es el caso de una de las empresas privadas más grandes que, pese a tener una parte importante del empleo en Argentina, hace la fabricación en Uruguay. Pero bueno, eso no se va a solucionar pronto, así que ¿cuáles son los otros desafíos? Valentín Álvarez me indicó dos cuestiones fundamentales: una mayor articulación público-privada y garantizar la estabilidad de los recursos destinados al sector espacial. Respecto al primer punto, sumar espacios donde se articulen las políticas de ciencia y tecnología con las necesidades del entramado productivo local resulta clave para el crecimiento del sector y para que se generen derrames hacia otras industrias. A su vez, la facilitación para que empresas del sector puedan utilizar parte de las instalaciones públicas también permitiría una mayor vinculación entre estos dos mundos, así como la disminución de algunos costos. Más que nada, teniendo en cuenta que esa vinculación ya existe -lo que explica que parte de las firmas privadas surjan del entramado público o estén asociadas en algún punto al mismo-. Esta nota que le hicieron Paloma Varona y Gonzalo Brizuela, de Misión Productiva, a Marcos Actis -presidente de VENG, una de las firmas estatales- aborda esta cuestión y más. Sobre el segundo punto, en algunas oportunidades el acceso al presupuesto estuvo atado a la voluntad política de los gobiernos, así como también a la capacidad del sistema científico de promover sus tareas. El gran problema con esto es que a medida que el sector avanza a nivel mundial acá se pierde tiempo en interrupciones que dilatan la duración de los proyectos. Esto lleva a que los plazos pensados para cada proyecto se demoren más y complica la articulación con el mundo privado, así como el avance de otras iniciativas que también son importantes. ¿Por qué la transformación a nivel mundial conlleva un riesgo para la industria nacional? Actualmente somos un jugador relevante en el mundo, quizás no tanto por tamaño, pero sí por desarrollos. Sin embargo, en la medida en que el sector se siga transformando y no logren políticas más estables de desarrollo local nos vamos a quedar atrás en la carrera. Argentina tiene capacidades para aportar, tanto en satélites de gran tamaño -como los que desarrolla INVAP-, así como también de menor escala -como los de Satellogic e Innova Space-. También estamos desarrollando el proyecto Tronador-II para hacer lanzamientos desde nuestro territorio. Pero, para que todo esto siga su curso, siga creciendo y se generen más sinergias locales, se requieren políticas de Estado.Nicolás Sidicaro



